Propioceptores y sensibilidad musculotendinosa
PROPIOCEPCIÓN: hace referencia a la capacidad del cuerpo de
detectar el movimiento y posición de las articulaciones. Es
importante en los movimientos comunes que realizamos
diariamente y, especialmente, en los movimientos deportivos que
requieren una coordinación especial.
SISTEMA PROPIOCEPTIVO: compuesto por una serie de
receptores nerviosos que están en los músculos, articulaciones y
ligamentos.
Se encargan de detectar:
Grado de tensión muscular
Grado de estiramiento muscular
y mandan esta información a la médula y al cerebro para que la
procese. Después, el cerebro procesa esta información y la manda
a los músculos para que realicen los ajustes necesarios en cuanto a
la tensión y estiramiento muscular y así conseguir el movimiento
deseado.
Podemos decir que los propioceptores forman parte de un
mecanismo de control de la ejecución del movimiento
Es un proceso subconsciente y muy rápido, lo realizamos de forma
refleja.
Los músculos esqueléticos contienen dos tipos de receptores
sensoriales: el huso muscular y el órgano del tendón de Golgi.
El huso es una estructura cilíndrica, alargada, con su parte central
más gruesa. Contiene en su interior 2 o más fibras musculares
transformadas y especializadas funcionalmente como
mecanorreceptores de elongación. Estas fibras por encontrarse
dentro del huso se les llama intrafusales y para diferenciarlas del
resto de las fibras musculares esqueléticas, a estas últimas se les
llama fibras extrafusales.
La morfología de la fibra intrafusal es variada y, por ello, se
distinguen dos tipos: las con cadena de núcleos y las con saco
nuclear, según presenten sus núcleos ordenados en una fila en la
fibra intrafusal o en un ensanchamiento que está presente en su
parte central.
La parte central de la fibra intrafusal esta inervada por dos tipos de
axones mielínicos, que las alcanzan después de atravesar la
cápsula del huso: las fibras Ia o aferente primaria, que son las de
mayor diámetro y las fibras del tipo II o secundarias, de diámetro
pequeño. En el interior del huso, cada terminal Ia se enrolla
alrededor de la parte central de una fibra intrafusal, formando un
espiral, de ahí su nombre de terminales anulo-espirales. La parte
central de la fibra es un segmento no-contractil por lo que, cuando
ésta es estirada, el espiral se distorsiona, cambio que representa un
estímulo mecánico que genera en él potenciales de acción que
viajan hacia el sistema nervioso central. Por eso las fibras Ia, son
aferentes.
Hacia cada extremo de la zona central, la fibra intrafusal presenta
tejido contractil, el cual está inervado por axones que vienen del
sistema nervioso central y que se originan en neuronas motoras
ubicadas en la médula espinal, las motoneuronas gama. Por ello a
esos fibras eferentes se les llama gama-eferentes. Los potenciales
de acción que llegan por estos axones, a las fibras intrafusales,
provocan la contracción de la parte contractil de ellas lo cual puede
inducir, por estiramiento de su parte central, la generación de
potenciales desde los terminales Ia.
A través de las fibras Ia, el sistema nervioso recibe constantemente
información de grado de elongación de los diferentes músculos. A
través de la fibras gama, se puede regular la sensibilidad de ese
receptor de elongación.
El órgano del tendón se encuentra formado por terminales
nerviosos que están metidos en una red de tejido colágeno. Estos
terminales, llamados Ib, pertenecen a axones aferentes, es decir,
que llevan información al sistema nervioso central.
El órgano del tendón se encuentra en la unión de las fibras
extrafusales de un músculo con su tendón. Por lo tanto, durante la
contracción, el órgano del tendón es estirado por la tensión
desarrollada lo cual provoca compresión de las los terminales Ib,
por la red de colágeno. Este cambio, representa el estímulo que
genera potenciales de acción cuya frecuencia depende de la
cantidad de fuerza que desarrolla el músculo.
Si un músculo se estira aumenta la frecuencia de los potenciales de
acción en la fibras Ia. Si se estimulan las motoneuronas a y el
músculo se contrae, disminuye la frecuencia de los potenciales de
acción en las fibras Ia y también, puede aumentar la frecuencia de
los potenciales en la fibras Ib.
LOS PROPIOCEPTORES
Los propioceptores ayudan al cuerpo a reconocer, activar y
coordinar sus diversas partes en relación con sus otras partes y el
medio ambiente. Por ejemplo, poder tocarse la nariz con el dedo
mientras los ojos están cerrados se debe a su sentido
propioceptivo. Caminar sin mirar dónde aterriza cada pie también se
debe a los propioceptores funcionales. También es posible atar sus
zapatos, encontrar las llaves de su casa y desbloquear la puerta sin
mirar con la ayuda de propioceptores. La propiocepción también
gobierna la sensación de poseer tu cuerpo, la sensación de que tus
extremidades te pertenecen. Este sentido generalmente permanece
incluso cuando una extremidad no es funcional.
En un nivel básico, los propioceptores musculares suelen funcionar
a través de husos musculares y órganos de tensión de Golgi. Los
husos musculares reconocen y controlan la longitud muscular. Los
órganos de tensión de Golgi hacen un seguimiento de la tensión
muscular. Estos propioceptores envían datos sobre el tono
muscular y el ángulo articular al sistema nervioso central. Luego, el
cerebro integra esta información sensorial interna y realiza ajustes
grandes y pequeños en el movimiento, la postura, el equilibrio y el
ángulo.
Algunos propioceptores parecen estar funcionando completamente
desde el nacimiento, mientras que otros parecen aumentar su
funcionalidad con el tiempo. Incluso los bebés pequeños suelen
tener un reflejo de auto corrección, ladeando la cabeza para lograr
un ángulo horizontal cuando están inclinados. Por otro lado, los
bebés parecen tener un sentido limitado de sí mismos. Parecen
ignorar que sus pies les pertenecen y, por lo general, no pueden
maniobrar con las manos para agarrarlos fácilmente, por ejemplo.
Este sentido de sí mismo parece desarrollarse con el tiempo a
medida que madura el sentido propioceptivo del niño. Los
defensores del Tai Chi y el yoga afirman que estos ejercicios
aumentan la sensibilidad propioceptiva.
El sentido propioceptivo a veces sale mal. En su libro, El hombre
que confundió a su esposa con un sombrero, el neurólogo Oliver
Sachs describe dos casos de propioceptores no funcionales. En el
capítulo, «La dama incorpórea», una joven pierde por completo su
sentido propioceptivo. Su cerebro no recibe retroalimentación de los
propioceptores, por lo que no puede dirigir el movimiento del
cuerpo. No puede sentarse, controlar sus manos o caminar sin
mirar y dirigir conscientemente cada movimiento. En otro caso, un
hombre pierde la sensación de poseer una de sus piernas. Este
hombre se despierta cada noche para encontrar una pierna extraña
en su cama y acusa a las enfermeras de ponerle una extremidad
amputada como una broma cruel. Este fenómeno raro a veces
puede ocurrir debido a una infección viral o lesión cerebral. También
puede ocurrir a la inversa, lo que lleva a la mente a detectar una
parte del cuerpo que ya no está presente. Cuando el cerebro
percibe que una extremidad amputada pica, por ejemplo, una
afección llamada extremidad fantasma, puede deberse a un mal
funcionamiento del sistema propioceptivo.
ÓRGANOS TENDINOSOS: es otro receptor sensorial situado en los
tendones y se encarga de medir la tensión desarrollada por el
músculo. Fundamentalmente, se activan cuando se produce una
tensión peligrosa (extremadamente fuerte) en el complejo músculo-
tendinoso, sobre todo si es de forma “activa” (generada por el sujeto
y no por factores externos). Sería un reflejo de protección ante
excesos de tensión en las fibras músculo-tendinosas que se
manifiesta en una relajación de las fibras musculares. Así pues,
sería el REFLEJO MIOTÁTICO INVERSO. Al contrario que con el
huso muscular, cuya respuesta es inmediata, los órganos de Golgi
necesitan un periodo de estimulación de unos 6-8 segundos para
que se produzca la relajación muscular.
RECEPTORES DE LA CÁPSULA ARTICULAR Y LOS
LIGAMENTOS ARTICULARES: parece ser que la carga que
soportan estas estructuras con relación a la tensión muscular
ejercida, también activa una serie de mecanoreceptores capaces de
detectar la posición y movimiento de la articulación implicada.
Parece que sean propioceptores relevantes sobre todo cuando las
estructuras descritas se hallan dañadas.
RECEPTORES DE LA PIEL: proporcionan información sobre el
estado tónico muscular y sobre el movimiento, contribuyendo al
sentido de la posición y al movimiento, sobre todo, de las
extremidades, donde son muy numerosos.