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Representación Procesal en Juicio

Este documento describe los diferentes tipos de representación legal en procesos judiciales. Explica que las personas físicas menores o incapacitadas deben ser representadas legalmente, mientras que las personas jurídicas deben actuar a través de sus representantes según la ley o estatutos. También establece que si hay varias partes representando el mismo derecho, deben designar un representante común, o de lo contrario el juez lo designará.
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Representación Procesal en Juicio

Este documento describe los diferentes tipos de representación legal en procesos judiciales. Explica que las personas físicas menores o incapacitadas deben ser representadas legalmente, mientras que las personas jurídicas deben actuar a través de sus representantes según la ley o estatutos. También establece que si hay varias partes representando el mismo derecho, deben designar un representante común, o de lo contrario el juez lo designará.
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LA REPRESENTACIÓN 

La representación en un proceso se realiza por medio de una persona legalmente habilitada


para funcionar en un juzgado o tribunal, siendo necesario que se encuentre apoderado por la
parte mediante poder autorizado ante Notario.
Alude este término al hecho de que la comparecencia en juicio se lleve a cabo mediante el
representante adecuado, es decir, a través de un representante que legalmente este
capacitado y habilitado para actuar en el Tribunal que conozca del asunto.

LA REPRESENTACIÓN Y LAS PARTES


El proceso surge como consecuencia de un conflicto de intereses respecto de una relación
jurídica material y los titulares de esa relación se convierten en partes en el proceso, lo que
supone que las partes materiales son las partes procesales. El proceso tiene que iniciarse
simplemente porque ante un órgano jurisdiccional se interpone una pretensión.
Desde el punto de vista del proceso lo que importa es quién lo hace, quién está en él, y
tanto es así que la condición de parte material no interesa. Parte procesal es la persona que
interpone la pretensión ante el órgano jurisdiccional, demandante o actor; y la persona
frente a la que se interpone o demandado.

IMPORTANCIA DE LA CAPACIDAD PROCESAL


El primer paso en el estudio de la capacidad se refiere a la aptitud para ser titular de los
derechos, cargas y obligaciones que se derivan de la realidad jurídica que es el proceso. Se
trata, en realidad, del correlativo de la capacidad jurídica, no de la aplicación al proceso de
la capacidad jurídica civil; sino una aplicación del fenómeno general de la capacidad.
A. Capacidad de las personas físicas: todo hombre o mujer es persona y, por tanto,
puede ser parte en el proceso desde su nacimiento hasta su muerte. Para la
determinación del momento en que surge la capacidad hay que estar al Código Civil y,
en concreto a su Artículo 1, que señala que con el nacimiento se determina la
personalidad, que termina con la muerte.
La muerte de una parte, es decir, la producida pendiente el proceso, no tiene por qué
suponer la terminación de éste, lo normal es que entonces se abra la denominada sucesión
procesal, pues los herederos suceden al difunto en sus bienes y obligaciones transmisibles,
de conformidad con lo regulado en el Artículo 919 del Código Civil y, por tanto; también
en su situación procesal. El concebido, pero no nacido, también puede ser parte en el
proceso, pues el Artículo 1, siempre del Código Civil dice que al que está por nacer se le
considera nacido para todo lo que le favorece, siempre que nazca en condiciones de
viabilidad.
B. Capacidad de las personas jurídicas: la capacidad para ser parte de estas entidades
sociales, a las que el Estado reconoce como individualidades a las que imputar derechos
y obligaciones, tampoco ofrece dudas con base en el Artículo 16 del Código Civil en el
que se les reconoce la posibilidad de ejercitar todos los derechos y contraer las
obligaciones que sean necesarias para realizar sus fines.
Lo que importa destacar es que si las personas jurídicas tienen capacidad en tanto se la
otorga la ley, quiere ello decir que su creación y extinción no vendrá representada por
hechos naturales, sino por actos jurídicos; y que éstos están sujetos a los requisitos que
determine la norma.

REPRESENTACIÓN LEGAL Y NECESARIA


El Artículo 44 del Código Procesal Civil y Mercantil se refiere, primero, al supuesto de la
falta de capacidad de las personas físicas, regulando su representación, luego, a la que
llama representación de las personas jurídicas y, por fin; a toda una serie de entidades que
carecen de personalidad jurídica.
Se están así determinando varias clases de representación, que precisan explicación.
A. Representación legal de menores e incapaces: de conformidad con el Artículo 44,
párrafo 2.º, del Código Procesal Civil Mercantil las personas que no tengan el libre
ejercicio de sus derechos, es decir, los menores de edad y los declarados en estado de
interdicción o incapacidad han de actuar en juicio representadas, asistidas o autorizadas
conforme a las normas que regulen su capacidad; y de esta manera se está efectuando
otra vez toda una serie de remisiones.

El pleno ejercicio de los derechos civiles se atribuye en principio a los mayores de edad,
es decir, a los mayores de dieciocho años, de conformidad con el Artículo 8 del Código
Civil. Para los menores de esa edad:

La patria potestad es otorgada conjuntamente al padre y a la madre en el matrimonio y


en la unión de hecho, y en cualquier otro caso al padre o a la madre, se entiende
individualmente; en cuyo poder esté el hijo. Según el Artículo 254 del Código Civil la
patria potestad comprende el derecho de representar legalmente al menor en todos los
actos de la vida civil.

Ahora bien, el Artículo 255 del citado código dispone que cuando la patria potestad la
ejerzan conjuntamente el padre y la madre durante el matrimonio o la unión de hecho,
la representación del menor la tendrá el padre.

B. Interdicción: respecto de los mayores de edad la capacidad se presume y la


incapacidad ha de declararse por sentencia. Los artículos del 9 al 12 del Código Civil se
refieren a la declaración de interdicción de los mayores de edad, normas que deben ser
completadas procesalmente con los artículos del 406 al 410 del Código Procesal Civil y
Mercantil.

C. Representación necesaria de las personas jurídicas: las personas jurídicas no pueden


plantear problemas de incapacidad, aunque por tratarse de entes ideales se ha venido
sosteniendo que precisan para actuar de una representación que se ha denominado
necesaria, y en este sentido el Artículo 44, párrafo 3.º, del Código Procesal Civil y
Mercantil señala que las personas jurídicas litigarán por medio de sus representantes
conforme a la ley; sus estatutos o la escritura social.

REGULACIÓN LEGAL
Los artículos del 45 al 47 del Código Procesal Civil y Mercantil regulan aspectos generales
de estas dos representaciones y lo hacen refiriéndose a:
A. Justificación de la personería: los representantes tanto de las personas físicas como de
las personas jurídicas, deben justificar su personería en la primera gestión que realicen,
acompañando el título de su representación, advirtiéndose que no se admitirá en los
tribunales credenciales de representación que no esté debidamente registrados en las
oficinas respectivas.

El Artículo 45 del Código Procesal Civil y Mercantil regula: “Justificación de la


personería. Los representantes deberán justificar su personería en la primera gestión que
realicen, acompañando el título de su representación.

No se admitirá en los Tribunales credencial de representación que no esté debidamente


registrada en la oficina respectiva”.

B. Obligaciones procesales: los representantes están obligados a interponer todos los


recursos, defensas y excepciones que legalmente puedan oponer las partes, bajo pena de
responsabilidad personal y de daños y perjuicios, y ello sin perjuicio de lo que la parte
representada puede hacer uso, dentro de los términos legales, de todos los derechos que
le confieren las leyes.

El Artículo 47 del Código Procesal Civil y Mercantil regula: “Obligaciones del


representante. Los que actúen en representación de otros, están obligados a interponer
todos los recursos, defensas y excepciones que legalmente puedan oponer las partes, so
pena de responsabilidad personal y de daños y perjuicios.

Lo anterior no impide a la parte representada hacer uso, dentro de los términos legales,
de todos los derechos que le confieren las leyes”.

C. Representante común: con el ánimo de impedir la proliferación de personas en un


mismo proceso, atendidas las dificultades que ello puede generar, el Artículo 46 del
Código Procesal Civil y Mercantil impone la necesidad de representante único y común
cuando sean varios los demandantes o los demandados que representen un mismo
derecho; si no lo hicieren, dentro del plazo que el juez le confiera a solicitud de parte, el
juez designará de oficio al representante común.

La solución de la unificación de la personería permite a la ley disponer que los plazos


serán comunes y correrán para todos los representados desde que se notifique a la
persona nombrada para representarlos. “Representante común.
Cuando sean varios los demandantes o demandados que representen un mismo derecho,
están obligados a unificar su personería; si no lo hicieran, pasado el término que el juez
les señalare a solicitud de parte, se designará de oficio al representante común.

REPRESENTANTE JUDICIAL MEDIANTE MANDATO


REPRESENTANTE JUDICIAL
El representante legal para las personas físicas menores o incapaces debe cubrir todos los
supuestos imaginables. Pero el Artículo 48 del Código Procesal Civil y Mercantil todavía
prevé un último extremo, el de que falte la persona que asume la representación o la
asistencia y de que concurran razones de urgencia; en este caso extremo puede procederse a
nombrar un representante judicial que asista al incapaz, a la persona jurídica y a la unión,
asociación o comité no reconocidos, de modo temporal, esto es; hasta que concurra aquél a
quien corresponda la representación o la asistencia.
MANDATARIO JUDICIAL
Los supuestos de representación anotados se han centrado en los casos de las personas
físicas inhábiles para litigar, y en las personas jurídicas, y con ello se ha estado diciendo
implícitamente que pueden realizar los actos procesales, es decir; gestionar ante los
tribunales las siguientes personas:
1. La persona física que está en el libre ejercicio de sus derechos, debido a que por la
persona incapaz comparece su representante legal.

2. La persona jurídica, actuando por ella en juicio el órgano que asume esta
concreta función, es decir, normalmente su presidente; gerente o director.
Todo esto presupone que la parte o su representante u órgano puede realizar los actos
procesales, puede litigar, por sí misma, es decir; sin necesidad de que exista un profesional
de la representación en juicio. Esto es lo que regula el Artículo 188 de la Ley del
Organismo Judicial, Decreto 2-89 del Congreso de la República de Guatemala, a contrario
sensu, cuando dispone que las personas físicas hábiles y las personas jurídicas por medio de
sus presidentes, gerentes o directores, pueden gestionar personalmente ante los tribunales;
aunque auxiliadas por abogado.
La posibilidad de gestionar personalmente no impide que pueda conferirse una
representación que se puede llamar para el juicio o procesal, y aparecen así los mandatarios
judiciales.
El Artículo 188 de la Ley del Organismo Judicial, Decreto 2-89 del Congreso de la
República de Guatemala señala que las personas físicas hábiles para gestionar ante los
tribunales, que por cualquier razón no puedan o no quieran hacerlo personalmente, y las
personas jurídicas que no quieran concurrir por medio de sus presidentes, gerentes o
directores; pueden comparecer por medio de mandatarios judiciales a cualquier acto
siempre que tengan conocimiento de los hechos objeto del proceso.
Aparecen así los mandatarios judiciales, respecto de los cuales debe tenerse en cuenta:
A. La forma de conferir el mandato: en los asuntos que deben ventilarse en forma
escrita, el mandato se confiere en escritura pública, y su testimonio debe registrarse en
el Archivo General de Protocolos de la Presidencia del Organismo Judicial y en los
registros que proceda conforma a la ley, tal y como lo regula el Artículo 189 de la Ley
del Organismo Judicial, Decreto 2-89 del Congreso de la República de Guatemala.

B. Clases de mandato: existe, en primer lugar, un mandato general para poder litigar en


nombre del mandante, y por ello el Artículo 190 de la Ley del Organismo Judicial,
Decreto 2-89 del Congreso de la República de Guatemala regula que los mandatarios
judiciales, por el solo hecho de su nombramiento; tendrán las facultades suficientes para
realizar toda clase de actos procesales.
Algunos actos jurídicos y, especialmente, algunos actos procesales precisan de mandato
especial o, de conformidad con el Artículo 190 de la Ley del Organismo Judicial, se
precisan facultades especialmente conferidas para: prestar confesión y declaración de parte;
reconocer y desconocer parientes; reconocer firmas; someter los asuntos a la decisión de
árbitros, nombrarlos o proponerlos; denunciar delitos y acusar criminalmente; instar o
aceptar la separación o el divorcio, para asistir a las juntas de reconciliación y resolver lo
más favorable y para intervenir en juicio de nulidad de matrimonio; prorrogar competencia
con lo que se hace referencia principalmente a la sumisión, que no es una verdadera
prórroga de la competencia; allanarse y desistir del juicio, de los ocursos, recursos,
incidentes, excepciones y de las recusaciones, así como para renunciarlos; celebrar
transacciones y convenios con relación al litigio; condonar obligaciones y conceder esperas
y quitas; solicitar o aceptar adjudicaciones de bienes en pago; otorgar perdón en los delitos
privados; aprobar liquidaciones y cuentas; sustituir el mandato total o parcialmente,
reservándose o no su ejercicio y otorgar los mandatos especiales para los que estuviere
facultado, y los demás casos establecidos en otras leyes.

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