LEYENDAS DE TACNA.
EL PAGO A LAS TINIEBLAS
Una legendaria laguna de Aricota, llena de misterio oculto, se dice que para
utilizar sus aguas tuvieron que hacer entrega de seres humanos como pago a
las tinieblas, por dos oportunidades.
Para el primer pago tuvieron que reunir varios niños, a quienes invitaron a
participar de un banquete, fueron llevados con engaños a la orilla de la laguna,
donde se encontraba una mesa muy bien adornada, sobre ella se encontraba
comida, dulces y gaseosas. Los niños conforme iban disfrutando del banquete,
son atendidos con gaseosas pero mezclados con licor, conforme bebían se
fueron mareando, llenos de euforia entre juegos y alegrías; de pronto las aguas
desaparecen y se abre una puerta enorme, en el interior se veía una enorme
ciudad iluminada, los niños van ingresando comiendo sus galletas bebiendo
gaseosas, en medio de risas y juegos se fueron desapareciendo en el fondo de
la ciudad.
El segundo pago fue con una delegación de Japón, dentro del grupo había una
dama muy jovial y hermosa, llegando a Curibaya se abastecieron de
alimentos, bebidas y buscaron una vitrola para poner
música, por la noche se dirigieron a las orillas de la laguna , para preparar la
entrega, siendo las doce de la noche, la dama se encontraba embriagada y la
invitan a bailar, mientras bailaba se levanta un remolino fuerte, envuelve a la
dama, en medio del remolino entre baile y baile, y va desapareciendo la dama
en el fondo de la laguna.
Muchos arrieros y viajantes experimentaron, que a partir de las once de la
noche, se escucha las risas y juegos de los niños, la voz de una dama que te
llama, el cántico del gallo, que nos pone los pelos crespos de miedo, por
más que griten o corran sienten más la desesperación y el terror, las
personas de fuerte coraje logran pasar y las personas débiles se encantan o se
vuelven locos.
LA QUEBRADA DEL DIABLO
Cuenta una historia que un día dos viajeros cabalgaban por el antiguo camino.
Tendieron unos cueros de camero y a corta distancia dejaron sus caballos que
se encontraban cansados por el largo viaje desde Tarata y al pasar por la
Quebrada del Diablo deciden descansar unos breves instantes, es cerca de
media noche, una densa niebla “Kamanchaca” cubría el camino.
De pronto, escucharon unos pasos que se acercaban, un desconocido estaba
delante de ellos y los invitaba entrar en su mansión al pasar la noche. En ese
instante los arrieros se dan cuenta que a pocos pasos se encontraba la mansión
y llevados por una fuerza mayor lo siguen. Ramón y Pedro así se llamaban los
arrieros, asombrados por lo que veían mucha comida, fruta, licores finísimos y
joyas de oro el señor decía:
-Esos son mis tesoros
Al ver tanta riqueza junta uno de ellos asombrado exclamó ¡Jesús!... Y al
instante desaparece todo, al amanecer se dieron cuenta que tal mansión no
existía y todo era como una mal sueño, sin entender a ambos qué les había
sucedido esa noche, lo extraño fue que cada uno al día siguiente tenía en su
mano una moneda de plata de tiempo del Rey, y ellos asociaron al caballero
de esa noche con el diablo “Supay”.
LOS ZAPATOS DEL NIÑO
Hace poco tiempo recibimos la visita de uno de los viejos
tacneños uno de los pocos que quedan y que guardan en si trozos vivos y
palpitantes de la historia de nuestros pueblos; y nos contó la leyenda que en
seguida: "Este ocurrió en los primeros años del presente siglo".
Los niños del barrio de la antigua avenida "Dos de Mayo" , se
reunían las noches de luna, en grupos compactos, se iban a sus juegos en los
jardines de la Plaza de Armas y de la vieja Alameda integrada siempre uno de
esos grupos un niño de unos cinco a seis años de edad, bien trajeado y de
hermosas facciones. Los niños del barrio no sabían su nombre pero eso no les
interesaba gran cosa, el niño era alegre y cordial con sus amiguitos y en
muchas oportunidades llevaba dulces o las llamadas "rosquitas", de agradable
sabor, ensartadas, como cuentas de rosario, en delgados hilos, que obsequiaba
muy generosamente a sus compañeros de juego.
Cuando ya retornaban de sus juegos, a hora determinada, "los
mataperritos", se daban cuenta que el amiguito al llegar ante la antigua iglesia
de San Ramón, les decía con cariñosa vocecita "Adios" y "desaparecía".
Después de una leve pausa nuestro viejo amigo reanuda su relato:-
"Yo que me dedicaba al arreglo del altar de la Virgen del Rosario, patrona de
nuestro pueblo, para la misa del domingo, me di cuenta varias veces que los
lindos zapatitos de plata del niñito aparecían abollados y cubiertos de polvo o
barro y las mediecitas rotas..."
-¿Qué había ocurrido?-"Algo muy sencillo". El niñito, en varias ocasiones, se
escapaba de los brazos de la virgen, y se iba a "mataperrear" con todos los
niños del populoso barrio de Dos de Mayo, por los jardines de la Plaza de
Armas y por los márgenes del viejo Caplina, que corría por el centro de la
Alameda poblada de sauces y de molles centenarios y las bellas estatuas de
mármol.
LA CABEZA VOLADORA EN CAIRANI
Era Yo, Un Mozalbete de unos 5 a 6 años aproximada mente, en esos tiempos
vivía en la casa de mis abuelos en una Pueblo llamado Cairani o
“Posito de Plata” llamado así por el gran moviendo de joyas en base a plata
que en tiempos del auge de arriaje por dicho lugar se mostraba, Cairani,
perteneciente al Distrito del mismo nombre, provincia de Candarave,
Departamento de Tacna, Ciudad al Sur del PERU.
Era de madrugada, noche de Luna llena, Noche muy clara, se me dio por ir a
orinar, y para ello tenía que cruzar el patio, luego una regular huerta, y llegar
al área de los corrales, por la pereza y el temor lo más que llegue fue a al
pequeño zaguán de acceso a la huerta; frente al cual se encontraba una especie
de árbol no a mucha distancia más o menos a dos metros de la puerta al
arbusto, por cuyo lugar pasaba una pequeña acequia, lugar en el cual me puse
a orinar, en compañía de un perro de la casa.
Estaba muy confiado, en vista de la claridad del momento, sin embargo el
perro se mostraba algo inquieto, ladraba y ladraba desenfrenadamente,
creía que se trataba de un gato trepado
en el arbusto; procedí a agenciarme de cuanta piedra encontré, y procedí a tirar
a fin de que salga. Grande fue mi sorpresa al ver de pronto un bulto de forma
circular muy parecido a una cebolla, logre ver con claridad un rostro humano
muy lastimado por efecto de las ramas supongo, de larga cabellera la misma
que se enredó en las ramas; que susto, quede estático por un momento no
recuerdo el tiempo, solo al perro que ladra desenfrenadamente, y jalaba de la
basta de mi pantalón al reaccionar solo atine a correr al dormitorio, trancando
la puerta con cuanta barreta encontré, avisé a mi tío, quien solo atinó a
decirme que seguro era un Kac Kac, o cabeza voladora, me metí en mi cama
tapándome el cuerpo entero con las frazadas, a la mañana siguiente solo
encontré al perro muerto, quien sabe por que ???.
EL FABULOSO ENTIERRO DEL TESORO DE LOCUMBA
Según la leyenda en una esquina de la plaza de Locumba, guarda un
fabuloso tesoro incaico, cuando todo el Tawantinsuyo enviaba oro para el
rescate del Inca, un valioso cargamento atravesaba Locumba, llegó la
noticia de que el inca Atahualpa había sido ajusticiado.
Desesperados los indígenas decidieron enterrar el tesoro en el alto
Locumba, lo que es hoy la plaza del pueblo, pero dejaron el siguiente
derrotero: primero encontrarán una llama, luego una canasta con un lorito,
después las cargas de oro. Cada generación se fue
transmitiendo este mensaje hasta que un grupo de osados
tacneños fueron en búsqueda del codiciado tesoro.
En eso sobrevino el horrendo terremoto de 1868. El hallazgo cedió ante la
amenaza del temblor que sepultó profundamente el tesoro, el cual sigue
sepultado hasta la fecha. La gente del pueblo siente recelo ante la presencia de
los que buscan tesoros, pues creen que puede repetirse otro terremoto y buscar
el tesoro de los incas recaería otra maldición para los lugareños.