DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO
RELACIONES DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO
Y DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO
Las inmunidades jurisdiccionales de los Estados y de las
Organizaciones intergubernamentales. Inmunidad de
jurisdicción y de ejecución. Evolución. Jurisprudencia
NAJURIETA – SCOTTI
2020
RELACIONES DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO
Y DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO
DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO
Y
DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO
BASE
COMUN
División del mundo en Estados soberanos:
multiplicidad de Estados, pluralidad de sistemas
jurídicos (de leyes y jurisdicciones)
Sujetos
Fuentes
Derechos Humanos
Protección Internacional del Ambiente
Inversiones extranjeras
Jurisdicción de tribunales internacionales
Migraciones internacionales
Comercio Internacional
Finanzas internacionales
Inmunidades soberanas
Las inmunidades jurisdiccionales de
los Estados y de las Organizaciones
intergubernamentales. Inmunidad
de jurisdicción y de ejecución.
Evolución. Jurisprudencia
TEORIAS ABSOLUTA Y RELATIVA
INMUNIDAD ABSOLUTA DE JURISDICCIÓN:
La inmunidad absoluta de jurisdicción es la teoría clásica
que imposibilita la sumisión del Estado y sus entidades a
los tribunales de otro Estado, salvo que exista
consentimiento para ello.
Los fundamentos básicos de esta teoría son:
1) el principio de la igualdad soberana de los Estados ;
2) el de no intervención en los asuntos internos de otros
Estados;
3) la necesidad de mantener las relaciones pacíficas
entre los Estados.
Esta tendencia, que imperó en la esfera internacional,
comenzó a modificarse, a atenuarse paulatinamente.
Así, en un primer momento comenzó a admitirse que el
Estado extranjero pudiera presentarse ante los
tribunales del Estado como parte actora.
INMUNIDAD RELATIVA DE JURISDICCIÓN:
Fue la propia actuación del Estado la que ha permitido la
aparición de la concepción del desdoblamiento entre los que se
denominaron actos de imperio (o iure imperii) y actos de gestión
(o iure gestionis).
Se distingue el actuar del Estado cuando obra como poder
público y cuando actúa como persona de derecho privado, sean
dichos actos civiles o comerciales. De este modo, se abre la
posibilidad para que los Estados extranjeros puedan someterse a
la jurisdicción de otros Estados.
Esta distinción entre los distintos tipos de actos que realiza un
Estado fue invocada ya hacia 1887 por los tribunales italianos. A
su turno, la Corte de Casación francesa sostuvo en 1946: “la
función del Estado consiste en gobernar, ejercer la autoridad
legislativa, judicial y administrativa; pierde esa dignidad e igualdad
de un soberano si desciende al plano comercial”. (Cour de
Cassation, 5/2/1946, “Procurateur Général pres de la Cour de
Cassation vs. Vestwig et autres”).
Así, la consagración de la tesis restringida o relativa de la
inmunidad de los Estados fue ganando terreno en las
legislaciones de los Estados Unidos (1976), Reino Unido (1978),
Singapur (1979), Sudáfrica (1981), Pakistán (1981), Australia
(1985), Canadá (1982), Argentina (1995), entre otros.
Asimismo, la Convención Europea en materia de jurisdicción de
los Estados de 1972 adopta el criterio restringido.
La Convención de Naciones Unidas sobre Inmunidades
Jurisdiccionales de los Estados y de sus bienes, no en vigor,
adoptada por consenso por la Asamblea General, el 2 de
diciembre de 2004, adhiere a la tesis restringida de la
inmunidad. El art. 5° sienta el principio general por el cual se
reconoce la inmunidad jurisdiccional del Estado y sus bienes,
limitado por las excepciones contenidas en la tercera parte. Ellas
son taxativas: consentimiento del Estado, reconvenciones,
transacciones mercantiles, contratos de trabajo, lesiones a las
personas y daños a los bienes; propiedad, posesión y uso de
bienes; propiedad intelectual e industrial, participación en
sociedades u otras colectividades, buques de propiedad de un
Estado o explotados por un Estado; convenio arbitral.
LEGISLACIÓN ARGENTINA EN MATERIA DE INMUNIDAD
DE LOS ESTADOS EXTRANJEROS ANTE LOS
TRIBUNALES ARGENTINOS
PRIMERA ETAPA:
El dec.-ley 1285/1958, reglamentario de los arts. 116 y
117 de la Constitución Nacional, que organiza la justicia
nacional, disponía en su art. 24, inc. 1°, párr. 2°: “no se
dará curso a la demanda contra un Estado extranjero
sin requerir previamente de su representación
diplomática, por intermedio del Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto, conformidad de aquel país para ser
sometido a juicio”.
Con fundamento en esta normativa, la Corte Suprema
mantuvo constante la tesis de la absoluta inmunidad de
los Estados extranjeros, salvo consentimiento, aun en
asuntos en que estuviera comprometido el orden
público, como en aquellas cuestiones de índole laboral.
SEGUNDA ETAPA:
Más tarde, el dec.-ley 9015/1963 introdujo como
segundo párrafo del art. 24 del dec.-ley 1258/1958 la
condición de reciprocidad para conceder inmunidad de
jurisdicción a un Estado extranjero, en los siguientes
términos: “...el Poder Ejecutivo puede declarar con
respecto a un país determinado la falta de reciprocidad
a los efectos consignados en esta disposición, por
decreto debidamente fundado. En este caso el Estado
extranjero, con respecto del cual se ha hecho tal
declaración, queda sometido a la jurisdicción
argentina...”. Sin embargo, la jurisprudencia argentina
no registró casos de inmunidad no reconocida por
ausencia de reciprocidad.
Esta reforma tuvo como antecedente material el
incidente suscitado en Italia debido a la sumisión de que
fuera objeto la República Argentina a los tribunales
italianos en el caso “Franco Gronda”.
TERCERA ETAPA: Ley 24.488
En el derecho argentino, el disparador para la
consagración de la tesis restringida que se plasma en
la ley 24.488 del 31 de mayo de 1995, promulgada
parcialmente el 22 de junio del mismo año, fue el
célebre caso “Manauta” de la CSJN del 22 de
diciembre de 1994.
Esta ley regula la inmunidad jurisdiccional de los
Estados extranjeros ante los tribunales argentinos. Ello
implica el alineamiento de la República Argentina a la
teoría de la inmunidad relativa, restringida. Sin
embargo, omite toda referencia a la inmunidad de
ejecución, dejando un vacío normativo en la materia.
Consta de ocho artículos y, precisamente, el núcleo
central se encuentra en los dos primeros, ya que en el
art. 1° establece la regla general de inmunidad del
Estado extranjero y en el segundo que veremos a
continuación, dispone las excepciones a la regla.
E El art. 2° enuncia las hipótesis en que la inmunidad de jurisdicción no puede
X ser invocada:
C a) Cuando consientan expresamente a través de un tratado internacional, de
E un contrato escrito o de una declaración en un caso determinado, que los
P tribunales argentinos ejerzan jurisdicción sobre ellos;
C b) Cuando fuere objeto de una reconvención directamente ligada a la demanda
I principal que el Estado extranjero hubiere iniciado;
O c) Cuando la demanda versare sobre una actividad comercial o industrial
llevada a cabo por el Estado extranjero y la jurisdicción de los tribunales
N argentinos surgiere del contrato invocado o del derecho internacional;
E d) Cuando fueren demandados por cuestiones laborales, por nacionales
S argentinos o residentes en el país, derivadas de contratos celebrados en la
República Argentina o en el exterior y que causaren efectos en el territorio
nacional;
e) Cuando fueren demandados por daños y perjuicios derivados de delitos o
cuasidelitos cometidos en el territorio;
f) Cuando se tratare de acciones sobre bienes inmuebles que se encuentren
en territorio nacional;
g) Cuando se tratare de acciones basadas en la calidad del Estado extranjero
como heredero o legatario de bienes que se encuentren en el territorio
nacional;
h) Cuando, habiendo acordado por escrito someter a arbitraje todo litigio
relacionado con una transacción mercantil, pretendiere invocar la inmunidad de
jurisdicción de los tribunales argentinos en un procedimiento relativo a la
validez o la interpretación del convenio arbitral, del procedimiento arbitral o
referido a la anulación del laudo, a menos que el convenio arbitral disponga lo
contrario.
“Manauta, Juan José y otros c. Embajada de
la Federación Rusa s/daños y perjuicios”
(CSJN, 22 de diciembre de 1994)
› En el caso “Manauta, Juan José y otros c. Embajada de la Federación Rusa s/daños
y perjuicios” , del 22 de diciembre de 1994, la CSJN cambió radicalmente la doctrina
que venía sentando desde sus inicios en materia de inmunidad de jurisdicción de los
Estados extranjeros, abandonando por primera vez la tesis absoluta, para adoptar, a
partir de ese momento, la teoría restringida o relativa, imperante ya en el derecho
comparado cuando fue dictada esta sentencia. Así se constituyó en el antecedente
que generó, impulsó la reforma legislativa y la adopción de la ley 24.488, que ya
hemos desarrollado.
› En esta causa, los actores promovieron demanda contra la Embajada de la
Federación Rusa en la República Argentina, en la que reclamaron los daños y
perjuicios que les habría irrogado el incumplimiento de las obligaciones en materia
de aportes previsionales, sindicales y asignaciones familiares, a cargo de la
demandada. Fundaron su pretensión en la relación de dependencia que dos de los
demandantes y el esposo de la tercera habrían tenido con la Oficina de Prensa de la
Embajada y durante el lapso que se desempeñaron en la revista Novedades de la
Unión Soviética.
› El juez nacional de primera instancia en lo Civil y Comercial Federal libró varios
oficios al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto a fin de
requerir un pronunciamiento expreso por parte de la Embajada de la Federación
Rusa, del que surgiera la aceptación de la competencia de este juzgado para
entender en la contienda suscitada, sin resultados positivos. Por lo tanto, el juzgado
decidió que no se encontraba en condiciones de dar curso a las peticiones
formuladas.
› La sentencia fue apelada por los actores y la sala II de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal decidió confirmarla, con fundamento en
que los Estados extranjeros sólo podían ser sometidos a los órganos jurisdiccionales
del Estado en el supuesto de que mediara la conformidad, la que en el caso no
existía, pues el silencio ante el requerimiento sólo podía ser interpretado como
negativa.
›
Los actores interpusieron recurso extraordinario y la Corte Suprema de Justicia
con múltiples fundamentos decidió dejar sin efecto la sentencia apelada y
declarar competente al juez a cargo del Juzgado de Primera Instancia en lo
Civil y Comercial Federal N° 2.
Entre los argumentos más importantes esgrimidos por la Corte cabe mencionar:
1. “Que ya en el curso del siglo XIX los Estados se embarcaron en empresas
comerciales... Como espejo de esta nueva realidad internacional surgió en la
doctrina y después en una jurisprudencia expansiva la llamada teoría
restringida de la inmunidad de jurisdicción, que distingue entre los actos iure
imperii —los actos de gobierno realizados por el Estado extranjero en su
calidad de soberano— y los actos iure gestionis —actos de índole comercial—.
Respecto de la primera clase de actos, la jurisprudencia mantuvo el
reconocimiento de la inmunidad de jurisdicción del Estado extranjero. En
cambio, la más moderna tendencia jurisprudencial adoptó la doctrina restringida
o relativa para los segundos, distinción que a la postre fue recogida por las
legislaciones recientes”.
2. “Que... a la vista de la práctica actual divergente de los Estados, ya no es
posible sostener que la inmunidad absoluta de jurisdicción constituya una
norma de Derecho Internacional general, porque no se practica de modo
uniforme ni hay convicción jurídica de su obligatoriedad. Prueba de ello son los
textos legislativos modernos que se enrolan claramente en la teoría restrictiva,
tales como la Convención Europea sobre Inmunidad de los Estados (1972), la
Foreign Sovereign Immunities Act de los Estados Unidos (1976), la State
Immunity Act de Gran Bretaña (1978), entre muchos otros. Asimismo, el
proyecto sobre inmunidad de jurisdicción elaborado por la Comisión de Derecho
Internacional de las Naciones Unidas sigue la teoría restrictiva”.
3. “Que, por lo demás, no siempre se aplica a la Argentina en
los foros extranjeros la tesis absoluta. Se administraron
demandas en su contra, aun en casos en los que el carácter
de gestión del hecho impugnado era sumamente
controvertible...”.
4. “Que una interpretación opuesta de la norma aplicable
conduciría en el caso, al injusto resultado de obligar al
trabajador a una casi quimérica ocurrencia ante la jurisdicción
del Estado extranjero o a requerir el auxilio diplomático
argentino por vías letradas generalmente onerosas y
extrajudiciales. Todo ello conduciría a un grave peligro de su
derecho humano a la jurisdicción, peligro que el Derecho
Internacional actual tiende a prevenir y no precisamente a
inducir”.
ETAPA ACTUAL
Desde la sanción de la ley 24.488 hasta
nuestros días, se han despejado en gran
medida las dudas acerca de la inmunidad
de jurisdicción ante la existencia de una
norma expresa, y en cambio, los planteos
más importantes se relacionan con la
inmunidad de ejecución.
Los pronunciamientos posteriores en
materia de inmunidad de jurisdicción en
casos laborales son prácticamente una
reproducción de los fundamentos
esgrimidos en aquel leading case, con el
encuadre legal correspondiente.
LA INMUNIDAD DE EJECUCIÓN DE LOS
ESTADOS EXTRANJEROS
› La aceptación de la inmunidad restringida y su consecuencia directa que consiste
en traer ante los estrados judiciales a un Estado extranjero abre la posibilidad de
distinguir entre inmunidad de jurisdicción e inmunidad de ejecución.
› La inmunidad de jurisdicción impide que un Estado sea llevado ante los tribunales
de otro Estado igualmente soberano. En cambio, la inmunidad de ejecución obsta a
que los órganos estatales ejecuten una sentencia que eventualmente se hubiere
dictado contra un Estado extranjero.
› Dicho de otro modo, corresponde que nos interroguemos acerca de si:
› - ¿Existe la posibilidad que los tribunales de un Estado dicten sentencia contra un
Estado extranjero? Sin lugar a dudas, la respuesta es afirmativa cuando los actos
caen bajo los denominados actos de gestión, o iure gestionis. Es más, si el Estado
cumple espontáneamente la sentencia o el laudo, no queda afectada la inmunidad.
› - ¿Es jurídicamente viable ejecutar de manera forzada la sentencia en contra del
Estado extranjero vencido?
› A su turno, por razones prácticas, también puede resultar de vital importancia el
tratar de discernir, el carácter de los bienes del Estado extranjero susceptibles de
ejecución. Vale decir, cabe reflexionar en torno de estos interrogantes:
› - ¿Pueden embargarse y por ende, ejecutarse, la cuenta bancaria de una
embajada?
› - ¿Qué ocurre si los bienes a embargar tienen un empleo mixto? ¿Cuáles tienen
ese particular carácter? ¿Qué criterios deben seguirse para distinguirlos?
› En materia de inmunidad de ejecución, no pueden soslayarse las normas de las
célebres Convenciones de Viena de 1961 y 1963.
› Así, el art. 22.3 de la Convención sobre Relaciones Diplomáticas (Viena, 1961)
establece: “Los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en ellos,
así como los medios de transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún
registro, requisa, embargo o medida de ejecución”.
› Y el art. 32.4 establece: “...la renuncia de la inmunidad de jurisdicción respecto de
las acciones civiles o administrativas no ha de entenderse que entraña renuncia a la
inmunidad en cuanto a la ejecución del fallo, para lo cual será necesaria una nueva
renuncia”.
› Por otra parte, la Parte IV de la Convención de Naciones Unidas sobre “Inmunidad
del Estado respecto de las medidas coercitivas adoptadas en relación con un
proceso ante un tribunal” distingue según se trate de medidas precautorias (medidas
coercitivas anteriores al fallo) o de medidas de ejecución de sentencia (medidas
coercitivas posteriores al fallo). En ambos casos, el principio general es la inmunidad
de ejecución y sólo bajo excepción se admiten medidas coercitivas sobre bienes del
Estado extranjero.
› Las medidas precautorias sólo podrán adoptarse: a) si media consentimiento
expreso del Estado, el que puede manifestarse antes de que se suscite el litigio
mediante acuerdo internacional, acuerdo de arbitraje, o en un contrato escrito o,
cuando ya ha surgido la controversia mediante declaración o comunicación escrita
ante el tribunal; y b) cuando el Estado haya asignado o destinado bienes a la
satisfacción de la demanda objeto de ese proceso (art. 18). Por su parte, las
medidas de ejecución de sentencia podrán adoptarse en los mismos supuestos, y
también cuando en el Estado en el que se pretende la ejecución se encuentren
bienes que se utilizan o destinan para fines distintos de los “fines oficiales no
comerciales” y siempre que tengan un nexo con la entidad contra la cual se haya
incoado el proceso (art. 19).
El art. 21 de la Convención establece una lista de bienes que no
son susceptibles de ejecución bajo ninguna circunstancia: bienes
usados o afectados al funcionamiento de las misiones diplomáticas
o consulares incluidos los fondos depositados en cuentas
bancarias; los bienes vinculados con funciones militares, los bienes
del banco central o autoridades monetarias del Estado, bienes que
forman parte del patrimonio cultural o de los archivos del Estado,
bienes que integran exposiciones de interés científico, cultural o
histórico y que no estén destinados a ser puestos a la venta ni se
hayan puesto a la venta.
En relación con la inmunidad de ejecución, no existe jurisprudencia
concordante.
La ley 24.488 en su art. 6°, dispone: “Las previsiones de esta ley no
afectarán ninguna inmunidad o privilegio conferido por las
Convenciones de Viena de 1961 sobre Relaciones Diplomáticas, o
de 1963 sobre Relaciones Consulares”.
.
“Blasson, Beatriz Lucrecia Graciela c. Embajada de
la República Eslovaca”
(CSJN, 6 de octubre de 1999)
› En los últimos años, la Corte en varias oportunidades ha tenido que decidir acerca
de la inmunidad de ejecución de los Estados extranjeros en cuestiones laborales;
tarea nada sencilla si tenemos en cuenta que la República Argentina no cuenta
con normas de fuente interna ni convencional sobre el tema, y no existe
costumbre uniforme en el plano internacional.
› En la causa “Blasson, Beatriz Lucrecia Graciela c. Embajada de la República
Eslovaca”, del 6 de octubre de 1999, la CSJN se expide precisamente, sobre el
levantamiento del embargo preventivo decretado sobre la cuenta corriente de la
embajada, dado que tanto en primera instancia como la sala III de la Cámara
Nacional de Apelaciones del Trabajo, lo rechazaron. La Cámara juzgó haber actos
iure gestionis originados en la relación laboral que unía a las partes y que tales
actos quedaban exentos de la inmunidad de la demandada.
› En este sentido, en su pronunciamiento la CSJN sostuvo que las “medidas
ejecutorias contra bienes de un Estado extranjero que implican el empleo de la
fuerza pública del Estado del foro, afectan gravemente la soberanía e
independencia del Estado extranjero, por lo que no cabe, sin más, extender las
soluciones sobre inmunidad de jurisdicción a los casos de inmunidad de
ejecución”.
› “...La distinción entre la inmunidad de jurisdicción y la inmunidad de ejecución se
ha hecho en distintos ordenamientos jurídicos, habiéndose establecido que la
renuncia a la inmunidad de jurisdicción no implica la renuncia a la inmunidad de
ejecución (art. 32.4 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de
1961; art. 23 de la Convención Europea sobre Inmunidad de los Estados; sección
13.3 de la State Inmunity Act de 1978 del Reino Unido, Foreign Sovereign
Inmunities Act de los Estados Unidos de 1976, p. 1609-11, artículo 18.2 del
Proyecto de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas de
1991...”.
La CSJN expresó: “...Que en las circunstancias del caso, no se ha
acreditado que la cuenta bancaria objeto del embargo tenga un destino
diferente del que afirma la República Eslovaca, esto es, el de solventar los
gastos ordinarios de su embajada en el país. No se ha acreditado que esa
cuenta haya sido abierta con específico destino a pagar obligaciones
originadas en actividades iuris gestionis ni que lo fuera para el pago de
obligaciones como las que han dado lugar al litigio, ni que hubiera sido
destinada al depósito y extracción de fondos para pagar créditos
documentarios o cualquier otro modo de financiamiento de actividades iure
gestionis”.
“...en el embarazoso conflicto entre el derecho del trabajador a cobrar su
salario de una embajada sobre la cuenta destinada normalmente a pagarlo
y el derecho de un Estado extranjero a la inmunidad de ejecuciones sobre
esa misma cuenta, ha de darse preferencia a tal inmunidad, pese a que no
haya sobre el caso inmunidad de jurisdicción, pues aquella prerrogativa se
funda en el derecho internacional necesario para garantizar las buenas
relaciones con los Estados extranjeros y las organizaciones internacionales
(art. 27 de la CN)”.
Por lo que se declara admisible el recurso extraordinario, se revoca la
sentencia y se ordena el levantamiento del embargo preventivo dispuesto
sobre la cuenta de la República Eslovaca en el Deutsche Bank.
Maruba S.C.A. Empresa de Navegación Marítima
c/ Itaipú s/ daños y perjuicios
(CSJN, 5 de Febrero de 1998)
La sentencia de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín
rechazó la excepción de inmunidad de jurisdicción presentada por Itaipú
Binacional ante el reclamo de Maruba S.C. A. Empresa de Navegación
Marítima, por daños y perjuicios sufridos en octubre de 1988 como
consecuencia de la bajante provocada en el río Paraná por el cierre
temporal de las compuertas de la represa.
Itaipú Binacional reclama la apertura del recurso extraordinario sobre la
base de los siguientes argumentos: a) el a quo ha desconocido el
privilegio de la inmunidad de jurisdicción que corresponde a la
demandada ante tribunales argentinos por su carácter de persona
jurídica pública, creada como emanación de la soberanía de dos
estados, carácter que fue reconocido en el Acuerdo Tripartito sobre
Corpus e Itaipú, suscripto por los gobiernos de la República Argentina,
de la República del Paraguay y de la República Federativa del Brasil; b)
la sentencia es arbitraria pues aun cuando se rechace la defensa de
inmunidad, los jueces argentinos carecen de jurisdicción para entender
en la causa, la que corresponde a los jueces del lugar del hecho
generador del daño, ubicado en el Paraguay; c) también incurre en
arbitrariedad por vicio de incongruencia, pues la cámara omitió tratar su
agravio relativo a la indebida imposición por su orden de las costas
correspondientes a la excepción de defecto legal; d) la sentencia es
arbitraria por imponer las costas de la alzada íntegramente a cargo de la
demandada, a pesar de las dificultades jurídicas de la materia debatida.
El art. XIX prevé la jurisdicción y el derecho aplicable a cierto tipo de conflictos:
"La jurisdicción competente para la ITAIPU, con relación a las personas físicas
o jurídicas domiciliadas o con sede en el Paraguay o en el Brasil, será,
respectivamente, la de Asunción y la de Brasilia. A tal efecto, cada A.P.C.
aplicará su propia legislación, teniendo en cuenta las disposiciones del
presente Tratado y de sus Anexos".
La capacidad de una entidad internacional para tener derechos y obligaciones
frente a otros sujetos depende de la voluntad común de los estados que la han
creado y no goza por su mera existencia derivada del privilegio de la
inmunidad de jurisdicción en el territorio de terceros estados. La distinción
entre actos iure imperii y actos iure gestionis no tiene sentido razonable
cuando se consideran los actos realizados por una organización internacional
como la demandada en autos, los que, sin perjuicio de la finalidad pública
perseguida por cada Estado miembro del tratado constitutivo, no constituyen
una manifestación inmediata y directa de la soberanía de un Estado. Esta
conclusión es válida aun en el supuesto de actividades relativas a los recursos
naturales de un Estado, pues la explotación y el aprovechamiento de las aguas
pueden ser dejados en manos de particulares.
El tratado constitutivo de Itaipú -que no obliga a la República Argentina-
ninguna previsión contiene sobre el privilegio de la inmunidad puesto que el
art. XIX es una norma de jurisdicción -y de derecho aplicable- en favor de los
jueces del domicilio común de actor y demandado.
Corresponde rechazar el privilegio de inmunidad de jurisdicción que
fue invocado por la parte demandada, sin que ello implique la admisión
de la jurisdicción internacional de los jueces argentinos para entender
en la causa.
No obstante ser la parte demandada una entidad de derecho público, el
litigio versa sobre una acción de responsabilidad patrimonial con motivo de
un acto ocurrido en la República del Paraguay; en tales condiciones, el juez
argentino debe resolver con fundamento en las normas de jurisdicción
internacional contenidas en el Tratado de Montevideo de 1940 de derecho
civil internacional, que une a la República Argentina y a la República del
Paraguay. Dicho tratado establece, además del foro del domicilio del
demandado, la asunción de jurisdicción sobre la base de la ley aplicable al
acto jurídico materia del juicio (art. 56 del tratado citado; Fallos: 274:455).
Según el art. 43 -y dado que este litigio no se basa en relaciones
preexistentes entre las partes- "las obligaciones que nacen sin convención,
se rigen por la ley del lugar en donde se produjo el hecho lícito o ilícito de
que proceden". Esta norma conduciría, pues, a abrir la jurisdicción de los
jueces del Paraguay, lugar donde se produjo la operación de la represa que
habría generado la bajante en las aguas del río Paraná. La disociación que
pretende la parte actora, entre el foro del hecho o acto que está en el origen
del daño, y el foro del lugar en que el daño se manifiesta, no resulta del texto
del citado art. 43 del Tratado de Montevideo de 1940 de derecho civil
internacional. Cabe concluir, pues, que los jueces argentinos carecen
de jurisdicción internacional para entender en la causa.
El asunto de la Fragata ARA Libertad
(Tribunal Internacional de Derecho del Mar,
Hamburgo, 15 de diciembre de 2012)
Los hechos: un fondo de inversión establecido en las Islas Caimán (NML
Capital Limited) adquirió, entre los años 2001 y 2003, unas obligaciones
emitidas por la República Argentina, en virtud de un acuerdo de servicios
financieros celebrado el 19 de octubre 1994 con el Bankers Trust Company
para su emisión de bonos, junto a dos contratos de bonos suscriptos en
2000. Al no poder afrontar el pago de estos valores, Argentina entró en
default y ofreció a sus distintos acreedores el canje de los títulos, oferta que
fue rechazada, en 2005 y 2010, por NML Capital Limited, al tiempo que
había iniciado acciones judiciales ante el Tribunal de Primera Instancia del
Distrito de Nueva York, en virtud de una cláusula de jurisdicción prevista en
el Anexo del Acuerdo de 1994 e incluido en los contratos celebrados en
2000, y obtuvo una sentencia definitiva que condenó a la Argentina a pagar
la suma de 284.184.632,30 dólares norteamericanos, más intereses.
Posteriormente, NML intentó ejecutar la sentencia en distintos Estados
como Francia, EE. UU., Bélgica y Suiza, entre otros, sin éxito alguno hasta
el momento del ingreso, el 1º de octubre de 2012, de la Fragata ARA
Libertad, como parte de su itinerario de instrucción, al puerto de Tema
(Ghana), en una visita oficial acordada por los gobiernos. En virtud de las
acciones judiciales iniciadas por el fondo de inversión, el 2 de octubre de
2012, se presentó un funcionario del Poder Judicial para notificar una orden
judicial del Juez Comercial de Accra, Adjei Frimpong, que dispone una
medida cautelar de embargo sobre el buque. Argentina invocó, sin éxito en
ese entonces, la inmunidad ante los tribunales ghaneses ya que, sostenía,
el ingreso de la Fragata ARA Libertad en aguas territoriales de Ghana había
sido autorizado a través de un acuerdo concertado mediante canje de notas
diplomáticas realizado entre mayo y junio de 2012.
Argumentos de Argentina: esta medida judicial afectaba la
inmunidad del buque reconocida en la Convención sobre
Derecho del Mar y, asimismo, la detención de la Fragata ARA
Libertad, en el modo realizado por Ghana, violaba otros derechos
reconocidos en la misma. Manifestó que la conducta de Ghana le
impidió a la Fragata ARA Libertad ejercer su derecho a dejar el
puerto de Tema y las aguas jurisdiccionales ghanesas, de
conformidad con el derecho de paso inocente, obstruyendo su
derecho de navegación e impidiendo que complete su itinerario
establecido mediante acuerdo con terceros Estados; e
imposibilitando que realice su programa de mantenimiento
regular como buque de entrenamiento. Además, argumentó que
la Convención confirmaba una regla firme de Derecho
Internacional general consuetudinaria: la inmunidad de los
buques de guerra es un tipo especial y autónomo de inmunidad
que otorga a estos una completa inmunidad, de aplicación en
todo el ámbito geográfico de la Convención. Luego de poco más
de un mes de negociaciones diplomáticas –que incluyó una
Misión de Alto Nivel a Accra y la repatriación de la mayor parte de
la tripulación– y planteos infructuosos en los tribunales locales de
Ghana, Argentina consideró agotados los medios políticos de
solución de controversias (art. 295) e inició un procedimiento de
arreglo arbitral acorde con lo dispuesto en el Anexo VII de la
Convención.
La orden de medidas provisionales del Tribunal de Hamburgo
en el asunto de la Fragata ARA Libertad
El Tribunal se expidió, el 15 de diciembre de 2012, respecto de la solicitud de
medidas provisionales presentada por la República Argentina.
El Tribunal de Hamburgo constató la existencia de una diferencia de opinión
entre las partes respecto de la aplicación del artículo 32 de la Convención y,
con ello, la existencia de una disputa concerniente a la interpretación o
aplicación de la misma, habilitándose así la competencia prima facie del
tribunal arbitral y, por ende, también, del mismo Tribunal de Hamburgo.
Respecto del peligro en la demora alegada por Argentina y rechazada por
Ghana, el Tribunal consideró un contexto en el posible agravamiento de una
controversia que involucraba un buque de guerra y el peligro para las
relaciones entre los Estados, puntualizando el intento de abordaje por las
autoridades ghanesas ocurrido el 7 de noviembre de 2012 y la posibilidad de
que tal acción se repita, demostrando la necesidad urgente de adoptar
medidas provisionales en espera de la constitución del tribunal arbitral, a fin
de preservar los derechos de las partes.
El Tribunal decretó, por unanimidad, que Ghana permitiera el
reaprovisionamiento necesario para que la Fragata ARA Libertad, su
Comandante y su tripulación, pudieran partir inmediatamente y sin
condiciones asegurando, asimismo, la salida del puerto de Tema y de las
áreas marítimas de su jurisdicción. Adicionalmente, solicitó que cada Estado
parte remita al Tribunal un informe sobre el cumplimiento de las medidas y
decidió costas por su orden.
En definitiva, el Tribunal reafirmó a los buques de guerra
como una expresión de la soberanía del Estado de pabellón
que, de acuerdo con el Derecho Internacional general, goza
de inmunidad para llevar a cabo su misión y cumplir sus
funciones, incluso en las aguas interiores. Asimismo, agregó
que cualquier acto que impidiera, por la fuerza, el
cumplimiento de la misión y las obligaciones que tiene un
buque de guerra constituye una controversia que puede
poner en peligro las relaciones amistosas entre los Estados y
que, en el caso concreto, las acciones adoptadas por las
autoridades ghanesas habían afectado la inmunidad de este
buque, conforme el Derecho Internacional general. En efecto,
el intento de abordaje y la posibilidad de que tal acción se
repitiera demuestran la gravedad de la situación y se destaca
la necesidad urgente de adoptar medidas en espera de la
constitución del tribunal arbitral a fin de preservar los
derechos de las partes.
Luego de la Orden del Tribunal, Ghana realizó un adecuado
cumplimiento a la medida provisional decretada.
¡Muchas Gracias!
©Luciana B. Scotti