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Protección laboral para trabajadores discapacitados

Este documento resume tres casos de acciones de tutela interpuestas por trabajadores contra sus empleadores. En el primer caso, un trabajador demandó a su empleador y aseguradora luego de sufrir un accidente laboral y ser despedido estando incapacitado. En los otros dos casos, trabajadores demandaron a sus empleadores luego de ser despedidos mientras presentaban limitaciones de salud. La Corte Constitucional analizó los tres casos para determinar si se vulneraron los derechos de los trabajadores al ser despedidos sin la autorización de la of

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Protección laboral para trabajadores discapacitados

Este documento resume tres casos de acciones de tutela interpuestas por trabajadores contra sus empleadores. En el primer caso, un trabajador demandó a su empleador y aseguradora luego de sufrir un accidente laboral y ser despedido estando incapacitado. En los otros dos casos, trabajadores demandaron a sus empleadores luego de ser despedidos mientras presentaban limitaciones de salud. La Corte Constitucional analizó los tres casos para determinar si se vulneraron los derechos de los trabajadores al ser despedidos sin la autorización de la of

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Sentencia T-936/09

RIESGOS PROFESIONALES-Protección constitucional del


trabajador en accidente de trabajo

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES-


Régimen objetivo de responsabilidad

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES-


Aspectos generales

DISCAPACITADO-Limitación no puede ser motivo para


obstaculizar una vinculación laboral/PERSONA CON
LIMITACIONES-No puede ser despedida o terminado su contrato
salvo que medie autorización de la oficina de trabajo

TRABAJADOR DISCAPACITADO-Derecho a indemnización


por despido o terminación del contrato

TRABAJADOR DISCAPACITADO-Pago de indemnización no


convierte el despido eficaz sino se ha hecho con previa autorización
del Ministerio del Trabajo

PERSONAS QUE SITUACION DE SALUD IMPIDE O


DIFICULTA EL DESEMPEÑO DE SUS LABORES-Protección
especial en materia laboral sin que exista calificación previa que
acredite su condición de discapacidad o invalidez

ESTABILIDAD LABORAL REFORZADA-Aplicación no solo a


contratos de trabajo a término indefinido, sino también en aquellos
casos en que los contratos son de duración específica

JUEZ CONSTITUCIONAL-Si logra establecer que el despido o la


terminación del contrato de una persona discapacitada se produjo sin
autorización de oficina de trabajo se presume que fue por la
discapacidad

ACCION DE TUTELA-El empleador no tiene obligación de


solicitar permiso previo de autoridad administrativa para el despido
de trabajador cuando éste no presenta ningún tipo de discapacidad o
invalidez
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

ACCION DE TUTELA-Orden de establecimiento de


indemnización correspondiente a 180 días de salario compatible con
las demás indemnizaciones dispuestas por la ley

Referencia: Acumulación de
expedientes T-2.326.074, T-
2.384.577 y T-2.387.690.

Acciones de tutela instauradas por:

- José Dandy Peña Carabali en contra


de Sypel & Ltda y otro.

- Pedro José Galindo Linares en


contra de Personal en Misión S.A.

- Diego Mauricio Ardila en contra de


Doma S.A.

Magistrado Ponente:
Dr. HUMBERTO ANTONIO
SIERRA PORTO

Bogotá D.C., catorce (14) de diciembre de dos mil nueve (2009).

La Sala Octava de Revisión de la Corte Constitucional integrada por los


Magistrados Juan Carlos Henao Pérez, Jorge Iván Palacio Palacio y
Humberto Antonio Sierra Porto, quien la preside, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, específicamente las previstas en
los artículos 86 y 241 numeral 9º de la Constitución Política y en los
artículos 33 y siguientes del Decreto 2591 de 1991, ha proferido la
siguiente

SENTENCIA

Dentro de los procesos de revisión de los fallos de tutela T-2.326.074, T-


2.384.577 y T-2.387.690, los cuales fueron acumulados y serán fallados
en una sola sentencia, en virtud de la figura de la unidad de materia.

I. ANTECEDENTES
2
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

En decisión de veinticuatro de septiembre de 2009 la Sala de selección


número nueve de esta Corporación decidió acumular los expedientes de
la referencia y correspondió el conocimiento de los casos al Dr.
Humberto Antonio Sierra Porto. 

Aclaración Previa 

Para mayor claridad en la resolución de cada uno de los casos, éstos se


numerarán y se enunciarán separadamente los hechos, elementos
probatorios y respuestas de la respectiva contraparte; posteriormente se
expondrán las consideraciones generales de la Sala, para luego dar
solución, con base en el respectivo orden de numeración, a cada caso en
concreto. 
 
A. Caso 1

Expediente T-2.326.074

El pasado veintitrés (23) de abril de dos mil nueve (2009), el ciudadano


José Dandy Peña Carabali, interpuso acción de tutela por intermedio de
la abogada de la defensoría pública, Liliana Patricia Delgado Sanabria,
solicitando el amparo de sus derechos fundamentales al trabajo, la
seguridad social, igualdad, debido proceso, salud, dignidad, protección a
la familia, al mínimo vital y a la vida, los cuales, en su opinión, han sido
vulnerados por Sypel & Cia Ltda y Aseguradora de Riesgos
Profesionales Seguros Bolívar.

De acuerdo con la solicitud de tutela y las pruebas obrantes en el


expediente, el accionante sustenta su pretensión en los siguientes

Hechos

1. El veinticinco de octubre de 2008, el señor José Peña Carabali inició


un contrato de trabajo a término indefinido con Sypel & Cia Ltda,
estableciéndose como oficio el de operario, con un salario equivalente al
mínimo legal mensual vigente.1

2. En la cláusula quinta del contrato de trabajo se estipuló un periodo de


prueba de dos meses desde la firma del contrato; término en el cual,

1
Folio 88, cuaderno 1.

3
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

cualquiera de las partes podía dar por terminado unilateralmente el


contrato de trabajo, sin que ello causara indemnización alguna.2

3. El día cuatro (4) de noviembre de 2008, el trabajador sufre accidente


de trabajo, el cual se reporta ante la Aseguradora de Riesgos
Profesionales, Seguros Bolívar el 9 de enero de 2009. El incidente
ocurrió mientras el trabajador realizaba su labor habitual. El tipo de
accidente fue catalogado como propio del trabajo y la lesión dentro de la
categoría de “lumbalgia mecánica post-esfuerzo”, torcedura, esguince,
desagarro muscular, laceración de músculo. El área afectada fue el tronco
y la eventualidad se produjo mientras el actor levantaba unas estructuras.3

4. En el mes de Noviembre de 2008, la Corporación IPS SaludCoop


Cundinamarca, otorgó varias incapacidades al actor, por enfermedad
general de tipo ambulatorio no quirúrgica con diagnósticos K419 4,
N459E1195, K4096, M621.7

5. La primera de estas incapacidades fue otorgada el 6 de noviembre de


2008 por el término de un día, y la última de ellas fue autorizada el 28 del
mismo mes, con una duración de 7 días.

6. El día quince (15) de diciembre de 2008, el empleador comunica la


terminación del contrato de trabajo, en virtud de encontrarse en período
de prueba.8

7. El dieciocho (18) diciembre de 2008, mediante autorización de


servicios Nº 26072411 SaludCoop, autoriza procedimiento Herniorrafia
inguinal con injerto o prótesis, causado por enfermedad común y
diagnostico K409.9

8. Con posterioridad al anterior diagnóstico, la IPS SaludCoop


Cundinamarca, otorga al actor varias incapacidades en los meses de
enero y febrero al actor por enfermedad general de tipo ambulatorio no
quirúrgica con diagnósticos K409 y con observación de hernia inguinal
izquierda10 , E11211, K402 y E119.

2
Ibídem.
3
Folio 82, cuaderno 1.
4
Folio 90, cuaderno 1.
5
Folio 91, cuaderno 1.
6
Folio 92, cuaderno 1.
7
Folio 94, cuaderno 1.
8
Folio 89, cuaderno 1.
9
Folio 17, cuaderno 1,
10
Folio 2, cuaderno 1.
11
Folio 4, cuaderno 1.

4
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

9. El día veinte tres (23) de abril de 2009, el actor por medio de abogada
de la defensoría pública, interpone acción de tutela en contra de Sypel &
Cia Ltda y Aseguradora de Riesgos Profesionales Seguros Bolívar, por
considerar que estas entidades vulneraron sus derechos fundamentales al
trabajo, la seguridad social, igualdad, debido proceso, salud, dignidad,
protección a la familia, al mínimo vital y a la vida, puesto que debido a
su estado de disminución física, para dar por terminado el contrato de
trabajo, se requería contar con la autorización de la oficina del trabajo, de
acuerdo a lo establecido por la jurisprudencia constitucional y la Ley 361
de 1997.12

Solicitud de Tutela

10. Con fundamento en los hechos narrados, el ciudadano José Peña


Carabali, solicitó por intermedio de defensor público, la protección de
sus derechos fundamentales al trabajo, la seguridad social, igualdad,
debido proceso, salud, dignidad, protección a la familia, al mínimo vital y
a la vida, los cuales, en su opinión, han sido vulnerados por las entidades
demandadas y en consecuencia, se ordene la reinstalación al trabajo que
venía desempeñando, que sea afiliado nuevamente al sistema de
seguridad social, que se cancelen los salarios dejados de percibir y que se
practique la calificación de pérdida de capacidad laboral.13

Respuestas de las entidades demandadas

11. El día veinticuatro (24) de abril de 2009, el Juzgado Sesenta y Seis


Civil Municipal, ordena notificar a las entidades demandadas y vincular
al Ministerio de la Protección Social.14

12. El Ministerio de la Protección Social, mediante escrito del 27 de abril


de 2009, dio respuesta a la acción de tutela señalando cuatro aspectos
fundamentales. En primer lugar que se declare improcedente la acción de
tutela en contra del Ministerio, puesto que el accionante no fue trabajador
de esa entidad. En segundo lugar que se declare improcedente la acción
de tutela, ya que este es un mecanismo subsidiario que solo opera cuando
no existe otro medio de defensa. En tercer lugar que para efectos de la
calificación de invalidez, los competentes son las juntas de calificación
de invalidez, las cuales no hacen parte del Ministerio y en cuarto lugar,
con relación a las irregularidades que se pudieron presentar con la
decisión de desvinculación, se ordenó remitir a la Dirección Territorial de

12
Folio 48, cuaderno 1 y Folios del 34 al 46, cuaderno 1.
13
Folio 34, cuaderno 1.
14
Folio 50, cuaderno 1.

5
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

Cundinamarca el expediente en estudio para que adelante la investigación


correspondiente. 15

13. La Administradora de Riesgos Profesionales de Compañía de


Seguros Bolívar S.A dio respuesta a la acción de tutela señalando que el
accionante sufrió un accidente de trabajo reportado el día 7 de enero de
2009, calificado como “lumbagia mecánica post- esfuerzo”, distinta a la
“hernia inguinal” que el actor refiere en la demanda, la cual acota la
entidad demandada, es de origen congénito, por lo que al tratarse de una
enfermedad de origen común, las prestaciones que le corresponden al
actor están a cargo de la EPS a la que se encuentra afiliado.

De igual manera, responde el demandado que la acción de tutela no es


procedente cuando existen otros mecanismos de defensa, como en el caso
en estudio.16

Finalmente, se aportan al expediente certificado de Superintendencia


Financiera de Colombia, certificado de la Cámara de Comercio de
Bogotá, histórico de asegurados vigentes (histórico del actor) y copia del
informe del accidente de trabajo referido.17

14. Sypel y Cía. Ltda, dio respuesta a la acción de tutela argumentando


que al momento de darse por terminado el contrato de trabajo, se
encontraba dentro del periodo de prueba, por lo que de acuerdo a lo
establecido en el artículo 58 del Código Sustantivo del Trabajo, podía
darse por terminado unilateralmente.

De igual manera, manifiesta la entidad demandada, que la hernia inguinal


no fue ocasionada por el accidente de trabajo, puesto que esta es una
enfermedad de tipo congénita. Con relación a la prohibición de despido
sin previa autorización de la oficina del trabajo, agrega Sypel & Cia Ltda,
que solo tiene aplicación en personas con discapacidades físicas y no con
relación a trabajadores que padecen enfermedades no profesionales.18

Finalmente, se aportan al expediente copia del contrato de trabajo, copia


de la notificación de despido y de las incapacidades.19

Decisiones judiciales objeto de revisión

Sentencia de primera instancia


15
Folios del 61 al 62, cuaderno 1.
16
Folios del 64 al 69, cuaderno 1.
17
Folios del 70 al 82, cuaderno 1.
18
Folios del 84 al 87, cuaderno 1.
19
Folios del 88 al 94, cuaderno 1.

6
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

El día seis (6) de mayo de 2009, el Juzgado Sesenta y Seis Civil


Municipal de Bogotá, mediante sentencia con radicado Nº 2009-00676,
resuelve negar la acción interpuesta argumentando que la acción de tutela
es subsidiaria, por lo que el accionante puede acudir a la jurisdicción
laboral ordinaria para la solución de su pretensión. 20

Impugnación

La Defensoría del Pueblo, por medio de un defensor público, impugnó el


fallo de primera instancia el día siete (7) de mayo de 2009, fundamentado
su apelación en que el Juzgado Sesenta y Seis Civil Municipal, no
analizó la situación de discapacidad en la que se encuentra el actor. De
igual manera, señala la defensoría, que se desconoció la jurisprudencia de
la Corte Constitucional que establece la acción de tutela como un
mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable, ya que en el
caso en particular se trata de una persona en estado de incapacidad, sin
seguridad social y sin un mínimo vital para él y su familia.

Agrega el impugnante, que en la estabilidad reforzada, no importa la


clase de contrato de trabajo, ni se sé está o no en periodo de prueba, ni la
necesidad o no del servicio, lo relevante es la situación de indefensión en
la que se encuentra el trabajador por ser despedido y la debilidad
manifiesta que le impide laborar en otra empresa.

Finalmente se aduce que la ARP se ha negado a atender al actor con


ocasión al accidente de trabajo, alegando que le corresponde a la EPS a la
que se encuentra afiliado el actor, por tratarse de una enfermedad de tipo
común.21

Sentencia de segunda instancia

El Juzgado Cuarenta y Uno Civil del Circuito de Bogotá, profiere


sentencia de segunda instancia confirmando el fallo del a quo con el
argumento de que la acción de tutela solo procede cuando no existe otro
medio de defensa del derecho.22

B. Caso 2

Expediente T- 2.384.577

20
Folios del 95 al 101, cuaderno 1.
21
Folios del 107 al 111 cuaderno 1.
22
Folios del 3 al 7, cuaderno 2.

7
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

Hechos

1. El día seis (6) de septiembre de 2007, el señor Pedro José Galindo


Linares, inició un contrato de trabajo de duración por labor contratada
con Personal en Misión S.A, estableciéndose como oficio el de auxiliar
de mantenimiento, con un salario de $433.700 (cuatrocientos treinta y
tres mil setecientos pesos).23

2. El dos (2) de febrero de 2008, el actor sufrió un accidente de trabajo


con trauma en la región pélvica, tras una caída de altura, siéndole
diagnosticado fractura de pelvis.24

3. El día nueve (9) de octubre de 2008, ARP Colpatria califica al actor


con una deficiencia del 2,48%, discapacidad del 2,00% y minusvalía del
4,75, para un total PLC de 9,23%, producto de una fractura de la columna
lumbar y de la pelvis y traumatismo superficial del labio y de la cavidad,
ambas de origen profesional.25

4. El día veinticinco (25) de noviembre de 2008, ARP Colpatria expide


un concepto medico de origen sobre el actor, indicando que tras el
accidente sufrido, las fracturas se encuentran consolidadas y que el dolor
lumbar que presenta se diagnostica como “discopatia degenerativa
lumbar” – “hernia discal L4 y L5”, enfermedades que no son
consecuencia del accidente de trabajo.26

5 El día dieciséis (16) de diciembre de 2008, ARP Colpatria responde al


derecho de petición interpuesto por el actor, señalando que debido a la
solicitud presentada, se remitió el dictamen de la ARP a la Junta
Regional de Calificación de Invalidez, para determinar el origen de la
discopatia lumbar –hernia discal L4 –L5.27

6. El día diecinueve (19) de diciembre de 2008, la Junta Regional de


Calificación de invalidez de Bogotá Cundinamarca, dictamina una
discapacidad del 2,10% y una minusvalía del 5,25% y una deficiencia
total del 4,15%, para una pérdida de capacidad laboral del 11,50%,
producto de fracturas múltiples de la columna lumbar y de la pelvis, otras
degeneraciones de disco intervertebral y traumatismo superficial del
labio y de la cavidad bucal28

23
Folios del 54 y 55, cuaderno 1.
24
Folio 7, cuaderno 1,
25
Folios 4 y 5, cuaderno 1.
26
Folio 7, cuaderno 1.
27
Folio 3, cuaderno 1.
28
Folios del 9 al 12, cuaderno 1.

8
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

7. El día nueve (9) de febrero de 2009, el actor interpone recurso de


apelación en contra del dictamen número 80469551 del 19 de diciembre
de 2008, alegando que no se ajusta a los daños ocasionados por el
accidente sufrido el día 2 de febrero de 2008, pues el resultado de los
exámenes o diagnósticos tenidos en cuenta para calificar, dan lugar a una
calificación igual o superior al 50%, solicitando se revise el dictamen
emitido.29

8. El día cuatro (4) de mayo de 2009, el actor es despedido


unilateralmente por el demandado.30

9. El día dieciséis (16) de junio de 2009, el actor interpone acción de


tutela en contra de Personal en Misión S.A, por considerar que esta
entidad vulneró sus derechos fundamentales a la vida en conexidad con la
salud, acceso a la seguridad social, el mínimo vital y móvil, dignidad
humana, igualdad, trabajo y estabilidad laboral reforzada, ya que
considera que fue despedido debido a la enfermedad que padece.31

Solicitud de Tutela

Con fundamento en los hechos narrados, el ciudadano Pedro José


Galindo Linares, solicitó la protección de sus derechos fundamentales a
la vida en conexidad con la salud, acceso a la seguridad social, el mínimo
vital y móvil, dignidad humana, igualdad, trabajo y estabilidad laboral
reforzada, los cuales, en su opinión, han sido vulnerados por la entidad
demandada y en consecuencia, se ordene el reintegro sin solución de
continuidad, el pago retroactivo de las prestaciones dejadas de percibir, el
pago de aportes a la seguridad social y la continuación de los
tratamientos médicos interrumpidos por el despido.32

Respuestas de las entidades demandadas

10. El día veintitrés (23) de junio de 2009, Seguros Colpatria -


Administradora de Riesgos Profesionales, responde la acción de tutela
reseñando que la enfermedad “hernia discal L4 y L5”, no es producto del
accidente de trabajo que padeció el actor, sino que por el contrario es de
origen común y que actualmente el dictamen de la Junta de Calificación
de Invalidez Regional, se encuentra en apelación en la Junta Nacional de
Calificación de Invalidez.

29
Folios 13 y 14, cuaderno1.
30
Folio 2, cuaderno 1.
31
Folio del 17 al 34, cuaderno 1.
32
Folio 33, cuaderno 1.

9
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

Finalmente arguye Seguros Colpatria, que no ha vulnerado derecho


alguno al accionante, pues de su conducta no afecta los derechos
solicitados por el actor.33

11. El día veintitrés (23) de junio de 2009, Personal en Misión S.A,


contesta la acción de tutela, señalando que la vinculación entre el actor y
la demandada era de tipo de obra, por lo que al finalizar ésta, se dio por
terminado el contrato de trabajo, negando que dicha terminación haya
sido por el accidente que sufrió el actor.

Agrega además que de acuerdo a dictamen de la ARP, el actor no se


encuentra en debilidad manifiesta, siendo apto para trabajar en cualquier
otra empresa.34

12. El día dieciocho (18) de junio de 2009, la Junta de Calificación de


Invalidez de Bogotá, responde la acción de tutela alegando que esta
entidad no vulneró derecho alguno, puesto que valoró en tiempo al actor
y se notificó en debida forma el resultado del dictamen, siendo apelado
por el actor.

Agrega la Junta que al momento de la contestación se encuentra en curso


la apelación del dictamen ante la Junta Nacional de Calificación de
invalidez.35

Decisiones judiciales objeto de revisión

Sentencia de primera instancia

El Juzgado Cuarenta y Dos Civil Municipal, mediante sentencia del dos


(2) de julio de 2009, resuelve negar las pretensiones del actor, con
fundamento en que no dio un despido injusto, sino una terminación de un
contrato de trabajo de obra por la finalización de esta, conforme a lo
establecido en el Código Sustantivo del Trabajo.

De igual manera se argumenta que la incapacidad del actor no ha


persistido, por lo que no es razonable obligar al empleador a mantenerlo
vinculado a la empresa de manera definitiva.36

Impugnación

33
Folios del 45 al 53, cuaderno 1.
34
Folios del 56 al 59, cuaderno 1.
35
Folios 61 y 62, cuaderno 1.
36
Folio 67, cuaderno 1.

10
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

El día ocho (8) de julio de 2009, el actor interpone recurso de apelación,


sin embardo el día diez (10) de julio, este es inadmitido, puesto que no
firmó la petición.37

C. Caso 3

Expediente T-2.387.690

Hechos

1. El día seis (6) de octubre de 2006, el señor Diego Mauricio Ardila,


quien en la actualidad cuenta con 24 años, inició un contrato de trabajo a
término fijo inferior a un año, por un tiempo de 140 días con la sociedad
Doma S.A, estableciéndose como oficio el de “montador de ensambles
II”.38

2. El vinculo laboral fue prolongado varios periodos, en virtud de la


cláusula dos del contrato de trabajo que estipulaba “si antes de la fecha
de vencimiento del término señalado, ninguna de las partes avisare por
escrito a la otra su determinación de no prorrogar el contrato, con una
antelación no inferior a treinta (30) días calendario, éste se entenderá
renovado por un periodo igual al inicialmente pactado, y así
sucesivamente39.

3. Durante la vigencia del contrato de trabajo, con sus respectivas


prorrogas, fue incapacitado 17 veces por enfermedad de origen
profesional, la mayoría de estas incapacidades fueron por pocos días 40.
La primera de ellas otorgada el cinco (5) de julio de 2008.

4. En desarrollo de la relación laboral, la ARP Colpatria diagnóstica el


veinte (20) de julio de 2008, “epicondintis media”, “síndrome del túnel
carpiano” y “bursitis del hombro”, siendo las dos primeras enfermedades
de origen profesional y la última enfermedad de origen común.41

5. El veinticinco (25) de septiembre de 2008, la Junta Regional de


Calificación de Invalidez de Bogotá, le dictaminó al actor “bursitis del
hombro”, “síndrome del túnel carpiano” y “epicondilitis media”, 42
pronunciándose únicamente sobre el origen de la enfermedad.
37
Folios del 70 al 74, cuaderno 1.
38
Folios del 10 al 12, cuaderno 1.
39
Folio 10, cuaderno 1.
40
Folio 71, hecho 5; folio 57, cuaderno 1; folio 56, cuaderno 1; folio 55 cuaderno 1; folio 54,
cuaderno1
41
Folios del 5 al 8, cuaderno 1.
42
Folios 14 y 15, cuaderno 1.

11
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

6. El veintinueve (29) de octubre de 2008, Colpatria ARP, remite al


empleador “concepto de aptitud laboral”, indicando recomendaciones
laborales y extralaborales indefinidamente al trabajador, en virtud del
padecimiento de dos enfermedades de tipo profesional.43

7. El día cuatro (4) de marzo de 2009, el actor es despedido de manera


unilateral y sin justa causa por parte del empleador.44

8. Doma S.A liquida el contrato de trabajo, en los conceptos de


liquidación de cesantías, intereses de cesantías, prima de servicios y
vacaciones.45

9. El dos de junio de 2009 la ARP Colpatria expidió dictamen, de perdida


de capacidad laboral del 0% del actor, en este se indica que no se
encontraron secuelas de las enfermedades padecidas por el actor.

10. El accionante no estuvo de acuerdo con la calificación de perdida de


la capacidad laboral que hizo la ARP Colpatria solicitó que el caso se
remitiera nuevamente a la junta regional de calificación de invalidez de
Bogotá. En cumplimiento de lo anterior la ARP remitió el caso el 16 de
julio de 2009.

11. A la fecha (26 de Noviembre de 2009) la Junta Regional de


Calificación de Invalidez Bogotá se encuentra adelantando el dictamen
sobre la perdida de capacidad laboral del señor Ardila.

12. El cinco (5) de junio de 2009, el actor por medio de abogado de la


defensoría pública, interpone acción de tutela en contra de Doma S.A,
por considerar que esta entidad vulneró sus derechos fundamentales a la
vida digna, al mínimo vital, a la salud y a la protección de los
disminuidos físicos, ya que debido a las enfermedades que padecía, para
ser despedido debía contarse con autorización de la oficina del trabajo.46

Solicitud de Tutela

Con fundamento en los hechos narrados, el ciudadano Diego Mauricio


Ardila, solicitó por medio de defensor público, la protección de sus
derechos fundamentales a la vida digna, al mínimo vital, a la salud y a la
protección de los disminuidos físicos, los cuales, en su opinión, han sido
43
Folio 23, cuaderno 1.
44
Folio 52, cuaderno 1.
45
Folio 49, cuaderno 1.
46
Folios del 24 al 33, cuaderno 1.

12
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

vulnerados por la entidad demandada y en consecuencia, se ordene la


reinstalación al trabajo que venía desempeñando, que el actor sea afiliado
nuevamente al sistema de seguridad social y que se cancelen los salarios
dejados de percibir.47

Respuestas de las entidades demandadas

13. El día diez (10) de junio de 2009, el Juzgado Veintiséis Civil


Municipal, ordena notificar a Doma S.A y vincular al Ministerio de la
Protección Social.48

14. El Ministerio mediante escrito del dieciocho (18) de junio de 2009,


solicita que se declare la improcedencia de la acción de tutela en su
contra, por falta de legitimación pasiva, toda vez que la entidad no es ni
fue empleador del accionante.49

15. Doma S.A contesta la acción de tutela solicitando se nieguen las


pretensiones con fundamento en que este es un mecanismo residual y
subsidiario y solo puede ser usado como mecanismo transitorio cuando
se encuentre probado el perjuicio irremediable, situación que no se
presenta en el caso en estudio.

Agrega el demandado que el contrato a término fijo es una forma de


contratación legal que permite al empleador dar por terminado el contrato
de trabajo sin justa causa, siempre que medie el pago de una
indemnización.

Arguye además la defensa, que el accionante no fue vinculado a Doma


S.A en la calidad de discapacitado, ni tampoco presentaba este estado en
la fecha de terminación del contrato, ya que de acuerdo a la calificación
dada por Colpatria ARP, el dos (2) de junio de 2009, quedó por sentado
que la pérdida de capacidad laboral era del 0%.

Finalmente se aporta al expediente calificación de pérdida de capacidad


laboral del 2 de junio de 2009.

Decisiones judiciales objeto de revisión

Sentencia de primera instancia

47
Folio 24, cuaderno 1.
48
Folio 35, cuaderno 1.
49
Folio 42, cuaderno 1.

13
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

El juzgado Veintiséis Civil Municipal, mediante sentencia del veinticinco


(25) de junio de 2009, resuelve conceder las pretensiones del actor con
fundamento en la doctrina de la “estabilidad laboral reforzada” expuesta
por la Corte Constitucional, según la cual si bien es cierto que la
terminación unilateral de la relación de trabajo por parte del empleador es
objeto de solución por el juez laboral, existen casos en los cuales el juez
constitucional entra a remediar situaciones discriminatorias en las que
incurre el empleador so pretexto de dar por terminada la relación laboral,
estando dentro de esta situación, los discapacitados físicos.

Hace el Juzgado un análisis del caso en concreto llegando a la conclusión


que el actor padece una enfermedad profesional severa, la cual no fue
tratada por la ARP respectiva, debido a la terminación del contrato de
trabajo.

Concluye el Juzgado, que el motivo de Doma SA para despedir al actor


se fundó en su estado de salud, por lo que es aplicable lo consagrado en
el artículo 26 de la Ley 361 de 1997 sobre estabilidad laboral de las
personas con limitaciones físicas, conforme al cual, para que éstas
puedan despedidas, se requiere autorización previa del Ministerio de la
Protección Social.50

Impugnación

El día 30 de Junio de 2009, el demandado interpone ante el Juzgado


Veintiséis Civil Municipal de Bogotá, recurso de impugnación en contra
del fallo de primera instancia del 25 de junio de 2009, alegando que la
acción de tutela no es procedente en el caso particular, puesto que se
cuentan con otros medios de defensa y que no se encuentra probado un
perjuicio irremediable para el actor.

Agrega el impugnante, que el Juez de instancia se equivocó al dar como


probado que la terminación del contrato se debió a la enfermedad del
actor, ya que la razón verdadera consistió en que la obra o labor
contratada ya había finalizado.

Finalmente enfatiza el impugnante que el actor no se encuentra en


situación de debilidad manifiesta puesto que fue calificado con un 0% de
pérdida de capacidad laboral, no siéndole aplicable la jurisprudencia
constitucional al respecto.51

Sentencia de segunda instancia


50
Folios del 90 al 93, cuaderno 1.
51
Folios del 100 al 106, cuaderno 1.

14
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

El diez (10) de agosto de 2009, el Juzgado Diecisiete Civil del Circuito


de Bogotá, mediante sentencia, decide revocar el fallo de primera
instancia con fundamento en que la estabilidad laboral no hace parte del
núcleo esencial del derecho al trabajo. Así como también, que en el caso
en estudio no es encuentra probada la relación entre el despido y la
discapacidad padecida por el actor, máxime cuando ésta no existe
conforme a la calificación de la ARP.52

2.- Problema jurídico 

Corresponde a la Sala establecer si la terminación del contrato de trabajo


de una persona que sufre una enfermedad, sin importar su origen, vulnera
sus derechos fundamentales y en tal sentido, si procede la protección de
los mismos por medio de la acción de tutela.

En aras de resolver el problema planteado, la Sala procederá a desarrollar


las dos siguientes consideraciones, con fundamento en las cuales serán
revisados los fallos emitidos en los procesos de la referencia: (i) alcance
de la protección constitucional y legal ofrecida a los empleados que han
sufrido accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, (ii)
reiteración jurisprudencial acerca del principio de la estabilidad laboral
en los contratos de trabajo a término fijo y por obra o labor contratada,
(iii) casos Concretos.

3.- Alcance de la protección constitucional y legal ofrecida a los


empleados que han sufrido accidentes de trabajo o enfermedades
profesionales. 

Como consecuencia de la consagración de la cláusula del Estado Social


de Derecho, el ordenamiento jurídico ha asumido un notable esfuerzo
consistente en corregir las desigualdades materiales que con frecuencia
obstaculizan la posibilidad de goce de las garantías consignadas en el
texto constitucional. Uno de los escenarios en los cuales se observa la
marcada preocupación del constituyente por asegurar la existencia de
mínimos sustanciales que propicien la plena satisfacción de las libertades
individuales se encuentra en el contexto propio de las relaciones
laborales. 

Sobre el particular, el texto constitucional colombiano da fe de la enorme


importancia que adquiere el derecho al trabajo en este panorama, no sólo
como medio de participación activa en la economía, sino adicionalmente

52
Folios del 3 al 11, cuaderno 2.

15
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

como garantía encaminada a asegurar la realización del ser humano como


ciudadano, esto es, como integrante vivo de la asociación que aporta de
manera efectiva elementos para la consecución de los fines de la
sociedad. En tal sentido, el preámbulo de la Carta reseña como propósito
esencial de la Constitución Nacional el aseguramiento de “la vida, la
convivencia, el  trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la
libertad y la paz”. En esta dirección, de manera específica el artículo 25
superior consagra esta garantía en los siguientes términos: “El trabajo es
un derecho y una obligación social y goza, en todas sus modalidades, de
la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un
trabajo en condiciones dignas y justas”10.   

En este sentido, el cubrimiento de las contingencias que alteren el estado


de salud y la capacidad laboral de los trabajadores como consecuencia de
la ocurrencia de accidentes de trabajo o enfermedades de origen
profesional adquiere especial importancia pues dichos eventos
comprometen no sólo los derechos a la salud y al trabajo de quien los
padece, sino adicionalmente el derecho a la seguridad social, garantía que
ha sido catalogada por el artículo 48 superior como “derecho
irrenunciable”. 

Para la atención de estas eventualidades ha sido creado el sistema de


riesgos profesionales, el cual se encuentra inserto dentro del andamiaje
que da forma al Sistema de Seguridad Social que pretende materializar
los postulados vertidos en los artículos 48 y 53 del texto constitucional.
En ese sentido, según fue puesto de presente por esta Corporación en
sentencia T-062 de 2007, la creación de prestaciones económicas y
médico asistenciales a cargo del sistema encuentra sustento en los
principios de universalidad, eficiencia y, particularmente, en la máxima
de solidaridad que lo presiden.  

Sobre el particular, es preciso llamar la atención en que este último


principio establece un definido conjunto de deberes y obligaciones en
cabeza de los empleadores como consecuencia de la creación de riesgos
para los trabajadores de los cuales aquellos son beneficiarios. En ese
sentido, de acuerdo con el criterio expuesto por la Sala Plena de la Corte
Constitucional en sentencia C-453 de 2002, el sistema de riesgos
profesionales se apoya en un régimen objetivo de responsabilidad en
virtud del cual, con prescindencia de consideraciones de orden subjetivo,
los empleadores se encuentran llamados a indemnizar y atender las
dolencias padecidas por sus trabajadores cuando quiera que aquellos
sufran un accidente de trabajo o una enfermedad profesional. El
fundamento de dicho arreglo consiste en que los empleados ofrecen al
empresario su fuerza de trabajo en condiciones de subordinación que
16
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

reportan beneficios para ambas partes. No obstante, en atención a que


tales rendimientos resultan particularmente provechosos para el
empleador, como mecanismo para menguar los efectos que se siguen de
las condiciones de subordinación en las que se encuentran los
trabajadores, el ordenamiento ha ofrecido una especial protección a favor
de éstos, la cual adquiere contornos particulares en el caso de los riesgos
profesionales. 

En esta oportunidad interesa hacer énfasis en la protección asegurada al


trabajador cuando quiera que el acaecimiento de estos percances haga
mella en su estado de salud y, por consiguiente, en su capacidad laboral.
Sobre el particular, los artículos 2° y 3° de la ley 776 de 2002 establecen
que en aquellos eventos en los que el empleado se encuentre impedido
para trabajar de manera transitoria, las administradoras deberán ofrecerle
la asistencia hospitalaria requerida y, adicionalmente, el pago de una
“incapacidad temporal” que habrá de ascender a un monto equivalente al
100% del salario base de cotización hasta el momento en que se logre su
rehabilitación o en que sea declarada su incapacidad permanente parcial,
invalidez o su muerte. Como es obvio, el pago de estas incapacidades se
encuentra orientado a asegurar al trabajador y al núcleo familiar que de él
depende, la estabilidad económica requerida para que el proceso de
atención médica sea llevado a cabo sin mayores percances. En
consecuencia, la satisfacción de los derechos fundamentales al mínimo
vital, a la salud y, en determinadas ocasiones, a la vida de los sujetos
involucrados pasa de manera forzosa por el deber de ofrecer un pago
cumplido y suficiente de estas prestaciones. 

Cabe resaltar que el reconocimiento de esta prestación se extiende hasta


un término de 180 días, el cual puede ser prorrogado cuando así lo
imponga la necesidad de culminar el tratamiento o la rehabilitación del
afiliado, por períodos adicionales que en ningún caso pueden superar un
período igual al anterior. 

Ahora bien, en este punto resulta necesario advertir que, de acuerdo con
la norma consignada en el artículo 4° de la Ley 776 de 2002, una vez ha
culminado el período de incapacidad temporal “los empleadores están
obligados, si el trabajador recupera su capacidad de trabajo, a ubicarlo
en el cargo que desempeñaba, o a reubicarlo en cualquier otro para el
cual esté capacitado, de la misma categoría”. Así las cosas, en aquellos
eventos en los cuales se logre una recuperación total de la salud del
afiliado, su empleador se encuentra obligado a reintegrar al trabajador al
cargo que venía ocupando o a realizar una reubicación de acuerdo con las
directrices fijadas por la disposición. Sobre el particular, en sentencia T-
062 de 2007, la Corte manifestó lo siguiente: 
17
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

“Esta obligación que pesa sobre el empleador tiene un claro propósito


de brindar un cierto mínimo de justicia retributiva a las relaciones
laborales, pues en el caso de los accidentes de trabajo es claro que la
causa del padecimiento que afecta al trabajador está vinculada a la
prestación del servicio, por lo que no sería aceptable que en estos
eventos éste fuera dejado a su suerte sin que el empleador asumiera
algún tipo de compromiso. Así pues, retomando el principio objetivo de
responsabilidad sobre el cual descansa el sistema de riesgos
profesionales, dado que el empleador es quien obtiene en mayor medida
el provecho del riesgo que ha sido efectivamente materializado, debe
ubicar al empleado en un cargo de acuerdo con lo establecido por la
disposición.”53

De otro lado, es preciso examinar aquellas hipótesis en las cuales una vez
ha concluido el período establecido para el pago de las incapacidades
temporales no se ha logrado la recuperación total del empleado. En este
caso, en aplicación del artículo 3° de la Ley objeto de estudio, es
menester iniciar el procedimiento encaminado a determinar el estado de
incapacidad permanente parcial o de invalidez del trabajador. Antes de
analizar con algún detalle dicho trámite, cabe resaltar que, obedeciendo
el designio anteriormente indicado en virtud del cual resulta forzoso
garantizar las condiciones materiales requeridas para blindar de cualquier
infracción los derechos fundamentales al mínimo vital del trabajador y de
su grupo familiar, la Ley dispone que hasta tanto no sea emitido dicho
dictamen, la correspondiente ARP continuará desembolsando el subsidio
por incapacidad temporal. 

En este caso, el Sistema se ha ocupado de regular las dos posibilidades


que se presentan cuando la rehabilitación del trabajador no haya sido
posible, en cuyo caso, debido a la constatación de la debilidad manifiesta
en la cual se encuentra, se acentúa la intensidad del deber de protección
que favorece al empleado. Así las cosas, el trabajador que padezca una
pérdida definitiva de su capacidad laboral que no alcance un porcentaje
equivalente o superior al 50% -situación que es conocida en el sistema de
seguridad social como incapacidad permanente parcial- recibirá una
indemnización proporcional al daño sufrido que habrá de oscilar entre 2 y
24 salarios base de liquidación, la cual será sufragada por la
Administradora de Riesgos Profesionales a la que se encuentre afiliado.
En lo que tiene que ver con las obligaciones exigibles al empleador, la
Ley ha hecho expresa su preocupación por garantizar el bienestar y el
empleo de los trabajadores que, como consecuencia del padecimiento de

53
Corte Constitucional, sentencia T-072 de 2007.

18
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

un accidente de trabajo o una enfermedad profesional, han sufrido una


mella irreversible en su estado de salud. En consecuencia, en atención a
que conservan con algunas limitaciones un porcentaje considerable de su
aptitud para laborar, el artículo 8° de la Ley 776 de 2002 consagra el
deber de reubicación en los siguientes términos: “Los empleadores están
obligados a ubicar al trabajador incapacitado parcialmente en el cargo
que desempeñaba o a proporcionarle un trabajo compatible con sus
capacidades y aptitudes, para lo cual deberán efectuar los movimientos
de personal que sean necesarios”. Ahora bien, en aquellos supuestos en
los cuales la pérdida de la capacidad laboral del afiliado sea igual o
superior al 50%, habrá lugar al reconocimiento de la pensión de
invalidez, cuyo monto varía de acuerdo con los parámetros establecidos
en el artículo 10 de la Ley. 

De tal suerte, se concluye que bajo el influjo del principio de solidaridad


oponible al empleador en su condición de beneficiario de los riesgos
creados en el marco de la relación laboral, de acuerdo con las
prescripciones contenidas en la Ley 776 de 2002, cuando quiera que el
empleado padezca un accidente de trabajo o una enfermedad profesional
y aquél logre su recuperación total o parcial, esto es, que en el último
caso no haya perdido más de un 50% de su capacidad laboral, el
empresario se encuentra llamado a llevar a cabo su reintegro al cargo que
venía ocupando o a uno compatible con las incapacidades que se
continúen presentando (artículos 4° y 8° de la Ley 776 de 2002). 

Ahora bien, en la medida en que aquellas personas que padecen una


incapacidad permanente parcial sufren graves limitaciones por las que
pueden ser víctimas de discriminación, para completar el panorama
normativo ahora expuesto es necesario traer a colación la protección
laboral establecida en la Ley 361 de 1997 “Por la cual se establecen
mecanismos de integración social de las personas con limitación y se
dictan otras disposiciones”. Este instrumento legislativo pretende
desarrollar los contenidos normativos vertidos en los artículos 13, 47, 54
y 68 del texto constitucional, disposiciones que dan cuenta del
impostergable compromiso asumido por el Estado y la Sociedad
consistente en promover el florecimiento de las condiciones requeridas
para la inclusión social de aquellas personas que sufren alguna forma de
discapacidad o invalidez como medio indispensable para hacer valer el
derecho fundamental a la igualdad de aquellos sujetos. En lo que tiene
que ver con el asunto objeto de análisis, el artículo 26 de la Ley en
comento establece que la limitación de una persona en ningún caso podrá
ser empleada como argumento para obstaculizar una vinculación laboral,
a menos que dicha condición sea claramente acreditada como
incompatible e insuperable en el cargo a desempeñar. Aunado a lo
19
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

anterior, la misma disposición establece que ningún sujeto podrá ser


separado de su empleo por razón de su limitación, salvo que exista una
autorización emitida por parte de la oficina de trabajo.  

Adicionalmente, el inciso 2° del mismo artículo consagra una


indemnización equivalente a 180 días de salario a favor de los
trabajadores que hayan sido despedidos o cuyo contrato haya sido
terminado por razón de su especial condición, la cual ha de ser sufragada
sin perjuicio de las demás indemnizaciones que resultaren procedentes de
acuerdo con la ley laboral.  

Cabe resaltar que este último apartado fue declarado exequible de manera
condicionada por esta Corporación en sentencia C-531 de 2000, en el
entendido en que, en aplicación de los principios de respeto a la dignidad
humana, solidaridad e igualdad, “carece de todo efecto jurídico el
despido o la terminación del contrato de una persona por razón de su
limitación sin que exista autorización previa de la oficina de Trabajo que
constate la configuración de la existencia de una justa causa para el
despido o terminación del respectivo contrato”. De ahí resulta que la
protección constitucional ofrecida a los trabajadores que sufran alguna
forma de incapacidad no se agota en el reconocimiento de las
indemnizaciones anteriormente señaladas, pues dicho amparo se extiende
de manera tal que han de considerarse nulas las decisiones adoptadas por
el empleador en virtud de las cuales la situación laboral de aquellos
resulte afectada de no contar con una autorización previa por parte de la
oficina de trabajo. En ese sentido, la aludida indemnización mal puede
ser entendida como un instrumento para dar por terminada la relación
laboral. Antes bien, ha de ser considerada como una verdadera sanción en
contra de los empleadores que se apartan de los deberes impuestos por el
principio de solidaridad a los cuales se ha hecho alusión en esta
providencia. 

Según fue indicado en sentencia T-307 de 2008 en el caso de las personas


que sufren este tipo de incapacidades resulta imperioso dar aplicación a
la presunción de despido que es oponible en el caso de las mujeres en
estado de embarazo y de los trabajadores afiliados a organizaciones
sindicales. En tal dirección, cuando quiera que el empleador no obtenga
la correspondiente autorización por parte de la autoridad administrativa,
habrá de emplearse esta figura, en virtud de la cual el operador jurídico
se encuentra llamado a presumir que la causa de despido o de
terminación del contrato consistió en el estado de invalidez del
trabajador. Sobre el particular, en dicha providencia la Corte manifestó
que la exigencia de la acreditación de este móvil interno –esto es, la
demostración del ánimo discriminatorio por parte del empleador-
20
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

constituye una carga desproporcionada que afecta a una persona que se


encuentra en situación de debilidad manifiesta. Así pues, concluyó que
un requisito de tales dimensiones, en virtud del cual el trabajador habría
de probar la existencia de esta íntima determinación tras la decisión de
culminar la relación laboral, haría nugatorio el amparo constitucional
ofrecido toda vez que en estos casos el objeto de acreditación no sólo
gravita alrededor de asuntos cuya prueba es altamente compleja sino que,
adicionalmente, con frecuencia “los motivos que se exponen en las
comunicaciones de despido son aparentemente ajustados a derecho”, lo
que dificulta enormemente su demostración. 

Por último, es preciso recordar que la protección objeto de análisis no se


restringe exclusivamente a aquellos trabajadores cuya incapacidad ha
sido debidamente calificada de acuerdo con las directrices contenidas en
la Ley 776 de 2002. En oposición, según fue manifestado por esta
Corporación en sentencia T-351 de 2003, estos dispositivos de amparo se
extienden al caso de los trabajadores que se encuentran en
“circunstancias de debilidad manifiesta”, en cuyo caso la protección
laboral “no depende de una calificación previa que acredite su condición
de discapacitados, sino de la prueba de las condiciones de salud que
impidan o dificulten el desempeño regular de sus labores”. 

Sobre el particular, la Corte Constitucional ha indicado que la protección


reforzada que ofrece el texto superior a quienes sufren algún tipo de
altercado que haga mella en su estado de salud y, por consiguiente, en su
capacidad laboral, no se encuentra restringida al caso específico de
quienes tienen la calidad de inválidos o discapacitados 12. Sobre el
particular, en sentencia T-198 de 2006, esta Corporación señaló lo
siguiente: 

“Aquellos trabajadores que sufren una disminución en su estado de


salud durante el trascurso del contrato laboral, deben ser consideradas
como personas que se encuentran en situación de debilidad manifiesta,
razón por la cual frente a ellas también procede la llamada estabilidad
laboral reforzada, por la aplicación inmediata de la Constitución. La
protección legal opera por el sólo hecho de encontrarse la persona
dentro de la categoría protegida, consagrando las medidas de defensa
previstas en la ley. Por su parte, el amparo constitucional de las
personas en circunstancia de debilidad manifiesta permite al juez de
tutela identificar y ponderar un conjunto más o menos amplio y variado
de elementos fácticos para deducir la ocurrencia de tal circunstancia y le
da un amplio margen de decisión para proteger el derecho fundamental
amenazado o restablecerlo cuando hubiera sido vulnerado. En materia
laboral, la protección especial de quienes por su condición física están
21
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

en circunstancia de debilidad manifiesta se extiende también a las


personas respecto de las cuales esté probado que su situación de salud
les impide o dificulta sustancialmente el desempeño de sus labores en
las condiciones regulares, sin necesidad de que exista una calificación
previa que acredite su condición de discapacitados o de invalidez
(Negrilla fuera del texto original).”54

Una vez ha sido expuesto el alcance de la protección constitucional y


laboral ofrecida a los trabajadores, procede la Sala a realizar una breve
reiteración jurisprudencial a propósito de la estabilidad laboral en los
contratos a término fijo independientemente de la modalidad del mismo. 

4.- Reiteración jurisprudencial acerca del principio de la estabilidad


laboral en los contratos de trabajo independientemente de la
modalidad del mismo.

Según fue indicado en sentencia T-449 de 2008, el conjunto de garantías


ofrecido a los trabajadores que padecen alguna forma de discapacidad en
el marco específico de las relaciones de trabajo se encuentra organizado
bajo la enseña de la “estabilidad laboral reforzada”. Como es obvio, el
margen de aplicación de esta institución –dentro de la cual se encuentran
comprendidas las figuras anteriormente referidas: vale decir, la necesidad
de obtener una autorización por parte del inspector de trabajo para dar
por terminado un contrato de trabajo; el establecimiento de una
indemnización correspondiente a 180 días de salario compatible con las
demás indemnizaciones dispuestas por la ley laboral; la nulidad del
despido que no cuente con la aprobación de la autoridad administrativa;
la presunción de despido o terminación del contrato por razón de la
discapacidad- no se agota en el caso de los contratos de trabajo suscritos
a término indefinido. Así las cosas, el espectro de protección garantizado,
en atención a que surge exclusivamente de la constatación de las
condiciones de debilidad manifiesta en que se encuentra el trabajador
discapacitado, ha de aplicarse con prescindencia de las formas
contractuales en virtud de las cuales el empleado presta sus servicios. 
De ahí  resulta que la estabilidad laboral reforzada debida a los
trabajadores discapacitados sea aplicable aún en los casos en los que el
contrato de trabajo por el cual fue iniciado el vínculo laboral haya sido
suscrito por un término definido o por obra específica, e incluso dentro
del periodo de prueba, según se explica a continuación. En estos eventos,
de acuerdo con la consideración central desarrollada en sentencia T-1083
de 2007, es igualmente aplicable la exigencia oponible al empleador por
la cual éste se encuentra llamado a obtener una autorización del inspector

54
Corte Constitucional, sentencia T-198 de 2006.

22
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

de trabajo cuando desee dar por terminada la relación laboral con


fundamento en la expiración del término originalmente acordado o,
atendiendo determinadas precisiones, en la culminación de la obra para la
cual el trabajador fue contratado.  

Es preciso hacer hincapié en que en esta hipótesis, si bien el vencimiento


de dicho lapso y la terminación de la obra contratada han de ser
considerados como modos de terminación del vínculo laboral que operan
ipso jure, siempre y cuando se de el respectivo preaviso, no es menos
cierto que dada la situación en la que se encuentra el empleado, la
correspondiente autorización por parte de la oficina de trabajo permite
hacer valer la expectativa de estabilidad del trabajo en cabeza del
empleado (artículo 53 C. N.), al mismo tiempo que evita que estos
argumentos sean utilizados para separar de su cargo a los trabajadores
discapacitados a pesar de la continuación del objeto social de la empresa
y de la necesidad de conservar dicho empleo para el desarrollo de su
objeto social. Lo anterior no obsta para que en cualquier momento en que
el incapacitado o el inválido incurra en una justa causa de terminación
unilateral del contrato, pueda el empleador tramitar la aludida
autorización de despido ante el respectivo inspector, por cuanto la
protección con que cuenta es relativa y no absoluta. 

En estos términos, la jurisprudencia constitucional ha indicado que la


consagración del derecho a la estabilidad laboral reforzada supone para
las personas que sufren alguna forma de discapacidad una legítima
expectativa de conservación de sus empleos hasta tanto no se configure
una causal objetiva, debidamente autorizada por parte de la autoridad
administrativa competente, que autorice la terminación de dichos
vínculos laborales. En esta dirección, en sentencia T-263 de 2009 la
Corte manifestó lo siguiente: 

“[L]a jurisprudencia constitucional ha señalado que cuando la


relación laboral depende de un contrato de trabajo a término fijo o de
obra o labor contratada, el vencimiento del término de dicho contrato o
la culminación de la obra, no significan necesariamente una justa
causa para su terminación13. De este modo, en todos aquellos casos en
que (i) subsistan las causas que dieron origen a la relación laboral y (ii)
se tenga que el trabajador ha cumplido de manera adecuada sus
funciones, el trabajador tiene el derecho de conservar su trabajo aunque
el término del contrato haya expirado o la labor haya finiquitado 14
(Énfasis fuera del texto original).” 55

55
Corte Constitucional, sentencia T-263 de 2009.

23
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

En ese sentido, en aquellos casos en los que el juez de tutela encuentre


acreditado que la terminación del contrato de trabajo de quien ha sufrido
mengua en su estado de salud no ha sido llevada a cabo con la
autorización por parte de la autoridad administrativa, deberá dar
aplicación a la presunción antes referida en virtud de la cual se ha de
asumir que la causa de dicha desvinculación es, precisamente, la
desmejora de su salud y, por consiguiente, de la disminución de su
capacidad laboral. 

Con fundamento en las consideraciones hasta ahora desarrolladas,


procede esta Sala de Revisión a resolver las pretensiones de amparo
interpuestas por los accionantes.

Casos Concretos

Caso 1

A. Caso José Dandy Peña Carabali en contra de Sypel & Ltda y otro

De acuerdo a las pruebas obrantes en el expediente, sobre el caso


especifico, se tiene que el señor Peña Carabali estaba vinculado a Sypel
& Ltda con un contrato de trabajo a termino indefinido, encontrándose en
periodo de prueba cuando padeció un accidente catalogado de trabajo.
Producto del accidente, el accionante fue incapacitado en varias
oportunidades. Posteriormente, es despedido alegándose por parte de la
entidad demandada, que en el periodo de prueba, puede darse por
terminado el contrato sin lugar a indemnización alguna, pues esta es la
naturaleza de la figura mencionada.

El accionante luego de su despido, es atendido por la IPS SaludCoop con


ocasión a una enfermedad de tipo común, ordenándose la práctica del
procedimiento herniorrafia inguinal con injerto o prótesis.

Conforme la jurisprudencia constitucional sobre “estabilidad laboral


reforzada” esbozada en el acápite anterior, hay que determinar en el caso
en estudio, si la entidad demandada actuó conforme a los preceptos de la
jurisprudencia constitucional y de las leyes que regulan la materia, en ese
entendido, se responderán los siguientes interrogantes:

1. ¿Hubo pago de incapacidad temporal hasta el momento en que se


logró la rehabilitación o que sea declarada su incapacidad permanente
parcial, invalidez o su muerte?

24
Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

2. ¿En caso de rehabilitación total, el empleador procedió a ubicarlo


en el cargo que desempeñaba, o a reubicarlo en cualquier otro para el
cual estuviera capacitado, de la misma categoría o en caso contrario, es
decir, si no se presentó una recuperación total, se inició el proceso
encaminado a determinar el estado de incapacidad permanente parcial o
de invalidez del trabajador?

3. En caso de presentarse la segunda situación, ¿Hubo lugar a


declaración de incapacidad permanente parcial o reconocimiento de
pensión de invalidez, dependiendo del porcentaje que arrojara el
dictamen por parte de la Junta de Calificación Regional de Invalidez?

4. ¿Hubo concepto previo por parte de la oficina del trabajo para


efectuarse el despido?

Resolviendo los interrogantes planteados, se tiene que el trabajador sufrió


un accidente de trabajo, por el cual fue incapacitado, sin embargo, las
incapacidades posteriores que le fueron otorgadas no tienen su origen en
el accidente laboral, sino en una enfermedad de tipo común.

En el caso en estudio se constata de acuerdo a las pruebas obrantes en el


expediente, que el trabajador es despedido y dos días después la IPS a la
que se encontraba afiliado ordena realizar el procedimiento Herniorrafia
inguinal con injerto o prótesis, causado por enfermedad común, de lo
cual se concluye que si bien el trabajador padecía una enfermedad, esta
no fue producto de la labor desempeñada.

De igual manera se puede concluir que el trabajador fue despedido


durante el periodo de prueba del contrato, por lo que se deduce que desde
el inicio de la relación laboral el empleador tenía la intención de verificar
las capacidades y el desempeño del trabajador y una vez concluido éste
término, decidir si continuaba o no la relación laboral. Por ello, aunque
existe la presunción de que el despido de un trabajador que sufre una
discapacidad es el padecimiento de ésta, en el caso en concreto no es
aplicable, pues en primer lugar el trabajador no se encuentra dentro de la
categoría de discapacitado, como se explicará posteriormente, en
segundo lugar, el trabajador fue despedido en un momento en el que no
se encontraba incapacitado y en tercer lugar, el juez constitucional no
puede desvirtuar la figura del periodo de prueba de los contratos de
trabajo imponiéndole la carga al empleador de contratar a todos los
trabajadores con los que acuerda la modalidad de “prueba”, pues al
hacerlo se haría nugatoria la figura legal.

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Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

Para aclarar el carácter de no discapacitado del actor, es importante hacer


la distinción entre los conceptos de discapacidad e incapacidad temporal
y permanente. La incapacidad temporal hace alusión conforme a lo
establecido por la Ley 776 de 2002, a aquella enfermedad o lesión que
presenta el trabajador y que le impide desempeñar su capacidad laboral
por un tiempo determinado. La incapacidad permanente es la que padece
el afiliado como consecuencia de un accidente de trabajo o de una
enfermedad profesional y que origina una disminución definitiva igual o
superior al 5% pero inferior al 50% de su capacidad laboral, para
desempeñar la labor para la cual ha sido contratado. El estado de
invalidez por su parte, es el originado por causa profesional no provocada
intencionalmente y que genera una pérdida del 50% o más de la
capacidad laboral.

Es preciso recalcar además que no se pueden confundir los conceptos de


discapacidad e invalidez con los de incapacidad, pues los primeros
generan imposibilidad permanente para que el trabajador ejecute las
actividades para las que fue contratado por causa imputable a la misma
actividad, mientras que el termino de incapacidad, es aplicable a
cualquier enfermedad o lesión que impida el cumplimiento de las
funciones del cargo de manera transitoria, no generándose disminución
en las capacidades laborales que conlleven a la categorización de
discapacidad. De tal suerte que no toda incapacidad genera discapacidad,
solo lo hará aquella incapacidad que por su gravedad y continuidad en el
tiempo se torne como un obstáculo para la realización de trabajos,
producto de la disminución o pérdida total de la capacidad laboral que
genera.

Conforme a lo expresado, es claro que el accionante no se encuentra


dentro de las categorías de discapacidad ni invalidez, pues la cirugía a la
que debía ser sometido, tiene su origen en una enfermedad de tipo
común, que no genera una disminución en sus capacidades laborales,
sino una incapacidad transitoria, posterior a la cirugía.

También es claro que el empleador no desconoció lo contemplado en el


artículo 26 de la Ley 361 de 1997, en lo relacionado al deber de consultar
previamente a la oficina del trabajo el despido de trabajadores que sufren
alguna forma de discapacidad o invalidez, pues reiteramos el actor no
presenta ningún tipo de discapacidad o invalidez, no siendo obligación
entonces del empleador solicitar permiso previo de autoridad
administrativa antes de efectuarse el despedido.

Por lo anterior, en la parte resolutiva de esta sentencia se ordenará


confirmar el fallo de primera y de segunda instancia.
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Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

Caso 2

B. Caso Pedro José Galindo Linares en contra de Personal en Misión


S.A.

De acuerdo a las pruebas obrantes en el expediente, sobre el caso


especifico, se tiene que el señor Pedro José Galindo, se encontraba
vinculado a Personal en Misión S.A, mediante un contrato de trabajo por
termino de obra, cuando sufrió un accidente de trabajo,
diagnosticándosele fractura de pelvis, con una pérdida de capacidad
laboral de 9,23%.

Posteriormente el trabajador es calificado con “discopatia degenerativa


lumbar” – “hernia discal L4 y L5”, dictaminándosele una pérdida de
capacidad laboral del 11,50%, producto de fracturas múltiples de la
columna lumbar y de la pelvis, otras degeneraciones de disco
intervertebral y traumatismo superficial del labio y de la cavidad bucal, el
actor interpone apelación en contra del dictamen, sin que se resolviera el
recurso cuando fue despedido de manera unilateral por el empleador.

Entra a determinar la Corte si en el caso en estudio, la entidad


demandada actuó conforme a los preceptos de la jurisprudencia
constitucional y de las leyes que regulan la materia, en ese entendido, se
responderán los mismos interrogantes que el caso anterior:

1. ¿Hubo pago de incapacidad temporal hasta el momento en que se


logró la rehabilitación o que sea declarada su incapacidad permanente
parcial, invalidez o su muerte?

2. ¿En caso de rehabilitación total, el empleador procedió a ubicarlo


en el cargo que desempeñaba, o a reubicarlo en cualquier otro para el
cual estuviera capacitado, de la misma categoría o en caso contrario, es
decir, si no se presentó una recuperación total, se inició el proceso
encaminado a determinar el estado de incapacidad permanente parcial o
de invalidez del trabajador?

3. En caso de presentarse la segunda situación, ¿Hubo lugar a


declaración de incapacidad permanente parcial o reconocimiento de
pensión de invalidez, dependiendo del porcentaje que arrojara el
dictamen por parte de la Junta de Calificación Regional de Invalidez?

4. ¿Hubo concepto previo por parte de la oficina del trabajo para


efectuarse el despido?
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Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

Resolviendo los interrogantes planteados, se tiene que el trabajador sufrió


un accidente de trabajo siendo dictaminado antes de ser despedido, con
una fractura en la pelvis de origen profesional y posteriormente con una
“discopatia degenerativa lumbar” – “hernia discal L4 y L5”, de la cual se
debate su origen.

Conforme a lo establecido por la Ley 776 de 2002, si no se logra la


recuperación del trabajador luego del padecimiento de una enfermedad,
se procede a la realización de un dictamen y a la posterior calificación
total o parcial de invalidez, con su correspondiente indemnización. De tal
manera, que conforme a las circunstancias y atendiendo los preceptos
legales, el actor fue calificado, dictaminándosele una pérdida del 11,50%,
decisión que no se encuentra en firme, al momento de proferirse esta
sentencia, pues esta calificación fue apelada por el actor y que no le
corresponde a esta Corporación revisar, ya que esas son funciones
propias de la Junta Nacional de Calificación de Invalidez.

Lo anterior no es óbice para otorgar la protección consagrada en la


mencionada Ley, pues como se señalo anteriormente esta Corporación en
sentencia T- 351 de 2003 indicó que, estos dispositivos de amparo se
extienden al caso de los trabajadores que se encuentran en
“circunstancias de debilidad manifiesta”, en cuyo caso la protección
laboral “no depende de una calificación previa que acredite su condición
de discapacitados, sino de la prueba de las condiciones de salud que
impidan o dificulten el desempeño regular de sus labores”. 

Ahora bien, habiéndose dictaminado la pérdida de capacidad laboral en


un 11, 50%, por la junta regional de calificación de invalidez de Bogotá
Cundinamarca, estamos frente a la denominada incapacidad permanente
parcial, teniendo derecho de acuerdo a lo establecido por la Ley 776 de
2000 a una indemnización proporcional al daño sufrido, que oscila entre
2 y 24 salarios base de liquidación, la cual debe ser sufragada por la
Administradora de Riesgos Profesionales a la que se encuentre afiliado.

Sin embargo, no puede interpretarse el dictamen de calificación como


una exoneración a la obligación impuesta por el artículo 26 de la Ley 361
de 1997, en lo relacionado al deber de consultar previamente a la oficina
del trabajo el despido de trabajadores que sufren alguna forma de
discapacidad o invalidez, dando lugar en el caso en estudio a la
indemnización por no contarse con este permiso antes de efectuarse el
despedido. Cabe señalar además, que la indemnización debe interpretarse
conforme a lo expuesto por esta Corporación en la sentencia C-531 de
2000, es decir, la protección constitucional ofrecida a los trabajadores
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Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

que sufran alguna forma de incapacidad no se agota en el reconocimiento


de la indemnización del artículo 26, sino que por el contrario, con
fundamento en los principios de respeto a la dignidad humana,
solidaridad e igualdad, “carece de todo efecto jurídico el despido o la
terminación del contrato de una persona por razón de su limitación sin
que exista autorización previa de la oficina de Trabajo que constate la
configuración de la existencia de una justa causa para el despido o
terminación del respectivo contrato” 56.

Opera en este caso la presunción de despido para mujeres embarazadas y


trabajadores sindicalizados, es decir el juez presume que la causa del
despido o de terminación del contrato consistió en el estado de invalidez
del trabajador.

Se reitera además que la protección a los trabajadores con debilidad


manifiesta, no se restringe a aquellos que se encuentran vinculados
mediante un contrato a termino indefinido, sino también a los
trabajadores contratados mediante la modalidad de termino fijo u obra,
como en el caso particular, en razón a lo expuesto en la sentencia T-1083
de 2007, que señaló que en estos casos también es necesario el concepto
previo al despido por parte de la autoridad administrativa.

En ese sentido, como el juez de tutela no encontró acreditado que la


terminación del contrato de trabajo del actor, quien sufrió deterioro de su
estado de salud durante la ejecución del contrato, no fue llevada a cabo
con la autorización por parte de la autoridad administrativa, se dará
aplicación a la presunción antes referida en virtud de la cual se ha de
asumir que la causa de dicha desvinculación es, precisamente, la
desmejora de su salud y, por consiguiente, de la disminución de su
capacidad laboral.

Por lo anterior, en la parte resolutiva de esta sentencia se ordenará el


establecimiento de una indemnización correspondiente a 180 días de
salario compatible con las demás indemnizaciones dispuestas por la ley
laboral y se decretará la nulidad del despido por no contar con la
aprobación de la autoridad administrativa.

Como en este caso, existe dictamen de invalidez parcial, el cual resulta a


todas luces incompatible con el reintegro al mismo cargo, debido a que la
salud del trabajador no es la misma que cuando inició a laborar, lo idóneo
sería una reubicación, acorde con las posibilidades fisiológicas actuales
del trabajador.

56
Corte Constitucional, sentencia C-531 de 2000.

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Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

C -Caso 3

Diego Mauricio Ardila contra Doma S.A

De acuerdo a las pruebas obrantes en el expediente, sobre el caso


especifico, se tiene que el señor Diego Mauricio Ardila, se encontraba
vinculado a Doma S.A, mediante un contrato de trabajo por término fijo
inferior a un año, el cual se había renovado en varias oportunidades.
Estando en curso el contrato, el actor es incapacitado en varias
oportunidades debido a enfermedad de tipo profesional y finalmente es
despedido de manera unilateral.

Entra a determinar la Corte si en el caso en estudio, la entidad


demandada actuó conforme a los preceptos de la jurisprudencia
constitucional y de las leyes que regulan la materia, en ese entendido, se
responderán los siguientes interrogantes:

1. ¿Hubo pago de incapacidad temporal hasta el momento en que se


logró la rehabilitación o que sea declarada su incapacidad permanente
parcial, invalidez o su muerte?

2. ¿En caso de rehabilitación total, el empleador procedió a ubicarlo


en el cargo que desempeñaba, o a reubicarlo en cualquier otro para el
cual estuviera capacitado, de la misma categoría o en caso contrario, es
decir, si no se presentó una recuperación total, se inició el proceso
encaminado a determinar el estado de incapacidad permanente parcial o
de invalidez del trabajador?

3. En caso de presentarse la segunda situación, ¿Hubo lugar a


declaración de incapacidad permanente parcial o reconocimiento de
pensión de invalidez, dependiendo del porcentaje que arrojara el
dictamen por parte de la Junta de Calificación Regional de Invalidez?

4. ¿Hubo concepto previo por parte de la oficina del trabajo para


efectuarse el despido?

Resolviendo los interrogantes planteados, se tiene que el trabajador sufrió


una enfermedad de tipo profesional por la que fue incapacitado en
innumerables ocasiones, hasta que finalmente se le efectuó dictamen por
la junta de calificación de invalidez respectiva, arrojando como resultado
un 0% de incapacidad laboral.

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Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

Tal como se ha manifestado en la resolución de los casos anterior, la Ley


776 de 2002, contempla que si no se logra la recuperación del trabajador
luego del padecimiento de una enfermedad, se procede a la realización de
un dictamen y a la posterior calificación total o parcial de invalidez, con
su correspondiente indemnización. De tal manera, que conforme a las
circunstancias y atendiendo los preceptos legales, el actor fue calificado,
dictaminándosele una pérdida del 0% de capacidad laboral, por lo que se
puede concluir sin mayores disquisiciones que se trata de una persona
sana, con capacidad laboral y posibilidades de auto sostenimiento.

No opera en este caso la presunción de despido para mujeres


embarazadas y trabajadores sindicalizados y ello es así porque la causa
del despido no fue su estado de salud, puesto que conforme al dictamen
de la junta de calificación de invalidez, esta incapacidad era nula.

Cabe aclarar de igual manera, que aunque en este caso no hubo concepto
por parte de autoridad administrativa previo al despido, este no es
necesario en el caso en estudio, pues el artículo 26 de la Ley 361 de
1997, se refiere es a aquellos trabajadores que padecen algún tipo de
discapacidad o invalidez, situación que no se presenta en esta
oportunidad, pues reiteramos, se trata de una persona de 24 años, con
pérdida del 0% de capacidad laboral. De allí que no sea inminente
otorgar el amparo solicitado vía tutela, pues el actor cuenta con la vía
ordinaria para solicitar su pretensión de reintegro al no encontrarse en
una situación de debilidad manifiesta.

Por lo anterior, procede la Corte en la parte resolutiva de esta sentencia a


confirmar el fallo de segunda instancia.

II. DECISION

En mérito de lo expuesto, la Sala Octava de Revisión de la Corte


Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución,

RESUELVE

Caso 1

Primero-. CONFIRMAR los fallos del Juzgado Sesenta y Seis Civil


Municipal de Bogotá y el Juzgado Cuarenta y Uno Civil del Circuito de
Bogotá.
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Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

Caso 2

Segundo-. REVOCAR el fallo del Juzgado Cuarenta y Dos Civil


Municipal, y en su lugar amparar los derechos fundamentales del actor a
la vida en conexidad con la salud, acceso a la seguridad social, el mínimo
vital y móvil, dignidad humana, igualdad, trabajo y estabilidad laboral
reforzada.

Tercero-. ORDENAR el establecimiento de una indemnización


correspondiente a 180 días de salario compatible con las demás
indemnizaciones dispuestas por la ley laboral y se decretará la nulidad
del despido por no contar con la aprobación de la autoridad
administrativa.

Cuarto.- ORDENAR la reubicación del trabajador en un cargo acorde


con su situación actual de salud.

Caso 3

Quinto-. CONFIRMAR los fallos del Juzgado Veintiséis Civil


Municipal y el Juzgado Diecisiete Civil del Circuito de Bogotá.

Sexto.- Por Secretaría General, líbrense las comunicaciones previstas en


el artículo 36 del Decreto Ley 2591 de 1991.

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte


Constitucional y cúmplase.

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO


Magistrado

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ


Magistrado
Ausente en comisión
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Expedientes T-2.326.074, T-2.384.577 y T-2.387.690 Acumulados

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO


Magistrado

MARTHA VICTORIA SÁCHICA DE MONCALEANO


Secretaria General

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