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SP964 201946935

El documento resume un caso de violencia intrafamiliar en el que un hombre golpeó a su hermano, causándole una incapacidad de 15 días. El Tribunal absolvió al acusado al considerar que no hubo afectación del bien jurídico familiar. La Fiscalía apeló alegando que sí se configuró el delito. La Corte Suprema de Justicia analizará si se aplicó correctamente la ley, los criterios para evaluar la afectación al bien jurídico familiar y resolverá el caso concreto.

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El documento resume un caso de violencia intrafamiliar en el que un hombre golpeó a su hermano, causándole una incapacidad de 15 días. El Tribunal absolvió al acusado al considerar que no hubo afectación del bien jurídico familiar. La Fiscalía apeló alegando que sí se configuró el delito. La Corte Suprema de Justicia analizará si se aplicó correctamente la ley, los criterios para evaluar la afectación al bien jurídico familiar y resolverá el caso concreto.

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EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER

Magistrado ponente

SP964-2019
Radicación 46935
Aprobado acta número 72

Bogotá, D. C., veinte (20) de marzo de dos mil diecinueve


(2109).

Resuelve la Sala el recurso extraordinario de casación


interpuesto por la representante de la Fiscalía contra el fallo
proferido por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Medellín, en el cual confirmó el del Juzgado Treinta y Cuatro
Penal Municipal de dicha ciudad, que absolvió a FRANCISCO
ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ de la conducta punible de
violencia intrafamiliar.

I. SITUACIÓN FÁCTICA Y ANTECEDENTES

1. John Fernando Montoya Sánchez (de cuarenta y un -


41- años de edad), su esposa e hijas viajaron el 11 de enero
de 2011 de Bogotá a Medellín para instalarse en el inmueble
ocupado por su madre y su hermano FRANCISCO ALBERTO
MONTOYA SÁNCHEZ (de cincuenta -50- años), que vivía con
ella de tiempo atrás.
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

El 4 de marzo de 2011, FRANCISCO ALBERTO discutió


con Viviana Chavarriaga Rojas, esposa de John Fernando, por
el uso excesivo del teléfono. El 6 de marzo, John Fernando le
reclamó a FRANCISCO ALBERTO por el incidente. Esto derivó
en un enfrentamiento entre ambos hermanos, en el cual John
Fernando recibió golpes en la cara y pecho que le produjeron,
de acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal, una
incapacidad de quince (15) días, sin secuelas.

Para evitar nuevos altercados, John Fernando Montoya


Sánchez y su familia se mudaron a un apartamento del primer
piso del mismo inmueble, de propiedad de su madre.

No obstante, denunció lo ocurrido ante las autoridades.

2. El 20 de diciembre de 2012, la Fiscalía General de la


Nación le atribuyó al denunciado la realización del delito de
violencia intrafamiliar, según lo previsto en el artículo 229 de
la Ley 599 de 2000, actual Código Penal, modificado por el
artículo 33 de la Ley 1142 de 2007.

Como el imputado no aceptó cargos, la Fiscalía lo acusó


por ese mismo comportamiento el 30 de abril de 2013.

3. El juicio oral lo adelantó el Juzgado Treinta y Cuatro


Penal Municipal, despacho que en fallo de 2 de octubre de
2014 absolvió a FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ
de la conducta materia de acusación, tras aducir que no había
una unidad doméstica entre los implicados.

4. Apelado el fallo por la Fiscalía, el Tribunal Superior


2
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

del Distrito Judicial de Medellín, en decisión de 9 de julio de


2015, lo confirmó en los temas abordados por el recurrente,
relativos a la configuración típica de la conducta punible.

De acuerdo con el Tribunal, el comportamiento era inane


para el tipo del artículo 229 del Código Penal, por cuanto no
hubo lesión del bien jurídico: el altercado consistió tan solo en
«un desorden doméstico»1, es decir, en una «pelea entre dos
hermanos adultos, en igualdad de condiciones dentro del
mismo entorno familiar, [...] bajo un escenario complejo [...], en
el que se ha variado abruptamente la dinámica de un hogar»2.
Y, como no podía condenarse por lesiones personales dado
que jamás se convocó a una audiencia de conciliación para tal
evento, concluyó que la única solución posible era absolver al
acusado.

5. Contra la decisión de segunda instancia, la delegada


de la Fiscalía interpuso y sustentó el recurso extraordinario
de casación.

La Corte declaró ajustada a derecho la demanda el 20 de


noviembre de 2015 y practicó la audiencia de sustentación el
9 de febrero de 2016.

II. LA DEMANDA

Al amparo de la causal primera de casación (“[f]alta de


aplicación, interpretación errónea o aplicación indebida de una

1
Folio 299 de la actuación principal.
2
Folio 301 ibídem.
3
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

norma [...] llamada a regular el caso”), propuso la recurrente


un (1) único cargo, consistente en la violación directa de la ley
sustancial por falta de aplicación del artículo 229 del Código
Penal, que consagra el tipo de violencia intrafamiliar, y demás
preceptos concordantes.

Después de citar jurisprudencia y doctrina al respecto,


señaló que «el acto de agresión del acusado [...] no solo tuvo la
capacidad de afectar la unidad y armonía de su núcleo familiar
sino también la integridad física [del lesionado]»3. Agregó que
el orden jurídico colombiano «tampoco establece el elemento
de la habitualidad o sistematicidad que reclama el Tribunal: la
conducta se perfecciona y agota de manera instantánea con
una acción de maltrato físico o psicológico»4. Dijo, a su vez, que
la Sala ha condenado por esta conducta cuando el resultado
ha sido de incapacidad de quince (15) días, sin secuelas, como
ocurrió con el fallo CSJ SP, 28 mar. 2012, rad. 33772.

Indicó que el juez plural «aceptó como hecho cierto la


existencia de unidad doméstica y vínculos de consanguinidad
entre los hermanos FRANCISCO ALBERTO (acusado) y John
Fernando Montoya Sánchez (víctima), y que producto de la
discusión que se presentó el 6 de marzo de 2011 [...] la víctima
sufrió un daño corporal consistente en lesiones personales con
incapacidad para trabajar por 15 días, sin secuelas»5; por lo
cual «la conclusión no podía ser otra que sancionar al agresor
por el delito de violencia intrafamiliar»6. Y añadió: no fue «“una

3
Folio 341 ibídem.
4
Ibídem.
5
Folio 347 ibídem.
6
Folio 348 ibídem.
4
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

típica discusión entre hermanos”, como equivocadamente y


banalizando el resultado lo afirmó el Tribunal; de otra forma,
no se explica la denuncia y la falta de acuerdo conciliatorio
entre el agresor y su hermano durante el trámite procesal»7.

Concluyó entonces que el Tribunal vulneró los principios


de legalidad y estricta tipicidad.

En consecuencia, solicitó a la Sala casar la sentencia del


Tribunal para condenar a FRANCISCO ALBERTO MONTOYA
SÁNCHEZ de la conducta punible atribuida en su contra.

III. AUDIENCIA DE SUSTENTACIÓN ORAL

1. El Fiscal Delegado ante la Corte respaldó la posición


de la demandante. Añadió que la Corte Constitucional, en el
fallo C CC-776/10, ha indicado que cualquier acontecimiento
que cause daño físico o psíquico entre miembros de la familia
puede constituir violencia intrafamiliar. Adujo lo imposible que
era predicar, para la configuración típica, tanto sistematicidad
como relevancia en tal conducta, pues al no ser estas partes
del tipo tampoco podían ser tema de prueba. Concluyó, por lo
tanto, que el Tribunal violó en forma directa la ley sustancial.

2. El representante del Ministerio Público señaló que el


bien jurídico de la unidad familiar no se vulneró en este caso,
pues el enfrentamiento entre los hermanos fue esporádico, su
convivencia no era tortuosa y la situación no pasó de ser un
simple desorden doméstico debido al cambio de la dinámica

7
Ibídem.
5
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

de las condiciones de vida en el hogar, tal como se analizó en


la providencia de segundo grado. Solicitó en consecuencia no
casar el fallo recurrido.

3. El abogado del procesado no recurrente reiteró todos


los argumentos de las instancias para absolver a FRANCISCO
ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ y, por lo tanto, pidió a la Sala
no casar la sentencia del Tribunal.

IV. CONSIDERACIONES

1. Precisiones iniciales

1.1. Como la demanda que presentó la delegada de la


Fiscalía se declaró desde un punto de vista formal ajustada a
derecho, la Sala está en la obligación de resolver de fondo los
problemas jurídicos plasmados en el escrito, en armonía con
los fines de buscar la eficacia del derecho material, respetar
las garantías de quienes intervienen en la actuación, reparar
los agravios inferidos a las partes y unificar la jurisprudencia,
tal como lo establece para la casación el artículo 180 de la Ley
906 de 2004, Código de Procedimiento Penal aplicable a este
asunto.

Para ello, la Corte deberá desentrañar, en aras del eficaz


desarrollo de la comunicación establecida, lo correcto de las
proposiciones usadas por sus interlocutores, de suerte que se
referirá a cada postura desde la perspectiva más coherente y
racional posible.

1.2. En tales condiciones, la Sala abordará los siguientes


6
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

temas: (i) la índole de la acción en la violencia intrafamiliar y


la procedencia del principio de lesividad, (ii) los criterios para
estimar relevante la afectación del bien jurídico que el artículo
229 del Código Penal pretende proteger y (iii) la solución del
caso concreto.

2. La realización del maltrato en la conducta punible


de violencia intrafamiliar y el principio de lesividad

2.1. El tipo del artículo 229 del Código Penal sanciona a


quien maltrate física o sicológicamente a otro integrante de su
núcleo familiar:

Artículo 229-. Violencia intrafamiliar (modificado por el artículo 33


de la Ley 1142 de 2007). El que maltrate física o psicológicamente
a cualquier miembro de su núcleo familiar incurrirá, siempre que la
conducta no constituya delito sancionado con pena mayor, en
prisión de cuatro (4) a ocho (8) años.

La pena se aumentará de la mitad a las tres cuartas partes cuando


la conducta recaiga sobre un menor, una mujer, una persona mayor
de sesenta y cinco (65) años o que se encuentre en incapacidad o
disminución física, sensorial y sicológica o quien se encuentre en
estado de indefensión.

Parágrafo. A la misma pena quedará sometido quien, no siendo


miembro del núcleo familiar, sea encargado del cuidado de uno o
varios miembros de una familia en su domicilio o residencia, y
realice alguna de las conductas descritas en el presente artículo.

Acerca de la realización de una acción de maltrato físico


o sicológico, la Sala, en el fallo CSJ SP14151, 5 oct. 2016, rad.
45647, precisó que este podría darse en un solo acto, aspecto

7
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

que deberá valorar el juez para cada evento en concreto. En


palabras de la Corte:

[C]onforme a la definición típica del delito de violencia intrafamiliar,


no se precisa de un comportamiento reiterado y prolongado en el
tiempo del agresor sobre su víctima, pues bien puede ocurrir que se
trate de un suceso único, siempre que tenga suficiente
trascendencia como para lesionar de manera cierta el bien jurídico
de la unidad y armonía familiar, circunstancia que debe ser
ponderada en cada asunto8.

Lo anterior a su vez significa que el tipo en la violencia


intrafamiliar también podría configurarse mediante una suma
de varios actos (es decir, una conducta compleja), en tanto ello
tampoco sería extraño al contenido del término “maltrato”9. De
hecho, en las acciones atinentes al daño sicológico (y no tanto
en las de daño físico), es más fácil concebir una concurrencia
o reiteración de actos, para efectos de predicar la perpetración
del tipo, que la ejecución de aquel en un único evento.

Por ejemplo, en el citado fallo CSJ SP14151, 5 oct. 2016,


rad. 45647, el caso no solo consistió en la agresión física que
un día el sujeto activo realizó sobre su pareja (violencia física
de un solo acto), sino también en el trato verbal que de manera
frecuente repetía en la víctima, «tildándola de loca, estúpida,
ignorante, mitómana y ridícula»10 (violencia sicológica a través
de diversos actos).

8
CSJ SP14151, 5 oct. 2016, rad. 45647.
9
Según el DRAE, “maltratar” es tratar mal a alguien y “tratar” es comunicarse o
relacionarse con alguien. Real Academia Española, Diccionario de la lengua española,
Espasa, Madrid, 2014, Tomo II (h/z), pp. 1388 y 2165.
10
CSJ SP14151, 5 oct. 2016, rad. 45647. Esto le ocasionó al sujeto pasivo, una mujer
mayor de edad, “un trastorno depresivo permanente”.
8
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

Por otra parte, la Sala, a partir de la sentencia CSJ SP,


13 may. 2009, rad. 31362, precisó que todos los tipos penales
(ya sean de ejecución instantánea o permanente, ya de lesión
o peligro concreto, e incluso abstracto, etc.) serán susceptibles
del reconocimiento del principio de lesividad de la acción, que
representa la «obligación ineludible para las autoridades [de]
tolerar toda actitud [...] que de manera significativa no dañe o
ponga en peligro a otras personas, individual y colectivamente
consideradas, respecto de los bienes y derechos que el orden
jurídico penal está llamado como última medida a proteger»11.
Según la Corte:

[N]o es cierto que el problema de la afectación del bien jurídico le


corresponda determinarlo únicamente al legislador en virtud de la
política criminal que subyace a la elaboración de tipos penales, sino
también le compete valorarlo en cada caso concreto al juez, al igual
que a los demás operarios jurídicos, respecto de todos los asuntos
que asuman en las distintas fases de la actuación, y con base en la
aplicación de principios ineludibles para un Estado Social de
Derecho como son los de lesividad, prohibición de exceso,
necesidad, mínima intervención y naturaleza fragmentaria del
derecho penal, entre otros12.

Esto último implica que el delito de violencia intrafamiliar


no está exento de una valoración sobre la significativa lesión
o puesta en peligro del bien jurídico, de manera que, si no se
puede predicar un efectivo menoscabo en tal sentido, la acción
deberá declararse atípica por su insignificancia, «sin perjuicio
de que también pueda contemplarse como un [tema] atinente a
la antijuridicidad de la acción, o como causal de ausencia de

11
CSJ SP, 13 may. 2009, rad. 31362.
12
Ibídem.
9
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

responsabilidad en el injusto, o incluso como un principio


general de interpretación que impide la configuración de la
conducta punible sin tener que profundizar en las categorías
dogmáticas del delito»13.

2.2. En el presente caso, tanto la demandante como el


delegado de la Fiscalía en sede de casación fundaron su crítica
al fallo de segunda instancia en dos (2) presupuestos errados.

En primer lugar, sostuvieron que el Tribunal motivó la


absolución de FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ
en el entendido de que su comportamiento no era sistemático
ni reiterado, como si el concepto de maltrato físico o sicológico
de que trata el artículo 229 del Código Penal lo exigiera para
todos y cada uno de sus comportamientos.

Por un lado, como ya lo explicó la Sala (2.1), el delito de


violencia intrafamiliar puede cometerse por medio de un único
acto (si este tiene la suficiente trascendencia para menoscabar
el bien jurídico) o a través de una suma de varios, por ejemplo,
en los escenarios que el Fiscal Delegado ante la Corte aludió
en audiencia: «los gritos, la intimidación constante mediante
amenaza de agresión o de suicidio, la utilización constante de
expresiones encaminadas a minar la autoestima de cualquiera
de los miembros del núcleo familiar, el sometimiento a ayunos,

13
Ibídem. Y añade la Corte: “En consecuencia, el artículo 11 del Código Penal debe
interpretarse en el sentido de que el tipo siempre requiere de un desvalor del resultado,
ya sea en forma de lesión del bien jurídico o de efectiva puesta en peligro del mismo,
sin perjuicio de que cuando el legislador presuma el riesgo sea válida una apreciación
probatoria en sentido contrario, y, en todo caso, dicho resultado, conforme a lo
establecido en el artículo 9, podrá serle imputado objetivamente al autor de la
conducta, o incluso constituirse en fundamento para la exclusión del tipo, con base en
parámetros normativos como el principio de insignificancia”.
10
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

entre muchos otros actos»14.

Por otro lado, no es cierto que el Tribunal sustentara su


decisión absolutoria en una supuesta falta de sistematicidad
o de reiteración en el comportamiento del procesado. Nunca
exigió para la configuración típica de la conducta punible una
prolongación en el tiempo o un único designio desperdigado
en una sucesión variada de actos. La razón fundamental para
considerar atípica la agresión del acusado contra su hermano
consistió en la falta de afectación relevante del bien jurídico
de la unidad y armonía familiares, esto es, en la aplicación del
principio de lesividad.

Aunque el Tribunal, en el fallo recurrido, plasmó frases


como «el espíritu de la norma [...] sin duda propende por
reprimir conductas de relevancia, sistemáticas y que [...]
laceren o den al traste con el bien jurídico de la familia [...], mas
no la judicialización de hechos aislados como este»15, no quiso
decir que todas las acciones constitutivas de maltrato, ni en
particular la conducta de FRANCISCO ALBERTO MONTOYA
SÁNCHEZ, debían ajustarse a un sistema o conjunto de actos
estructurados entre sí. (La inclusión del término “sistemático”
fue desafortunada.) En cualquier caso, lo que quiso establecer
fue la necesidad de verificar que en un solo hecho catalogable
como maltrato se vulnerase de manera efectiva el bien jurídico
destinado a proteger. Así lo explicó el Tribunal:

[E]s claro que el acusado no evidenciaba una actitud amable y

14
Archivo de audio y video 1-110010101001201646935110010101001, 7’51’’ y ss.,
citando la sentencia C CC-368/14.
15
Folio 303 de la actuación principal.
11
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

abierta con su consanguíneo ni con su cuñada y justamente en


virtud de esa situación se generó la agresión que se investiga, pero
resulta desproporcionado derivar de allí la existencia de una
conducta punible de violencia intrafamiliar y reclamar con ello la
intervención de la potestad punitiva del estado, puesto que no es
cualquier acto de violencia o maltrato el que estructura el tipo penal
de la violencia intrafamiliar, sino aquel que tiene la entidad para
afectar o lesionar el bien jurídico protegido16.

La anterior aseveración en nada difiere con la de la Sala


en el fallo CSJ SP14151, 5 oct. 2016, rad. 45647, transcrita
en precedencia (2.1).

En segundo lugar, la demandante y el Fiscal Delegado


sugirieron que, ante la admisión por parte del Tribunal de que
los sujetos activo y pasivo de la conducta hacían parte de una
misma unidad de familia, lo único que quedaba por hacer era
condenar por violencia intrafamiliar. Incluso el Fiscal Delegado
leyó apartes de un fallo de la Corte Constitucional que en su
sentir establecía que cualquier acto de violencia físico o moral
cometido dentro de la familia era ya sancionable penalmente
con base en el tipo del artículo 229 de la Ley 599 de 2000.

Nada más alejado de la realidad. Por una parte, la Corte


Constitucional carece de competencia para proponer cuándo
una determinada conducta es lesiva del bien jurídico y cuándo
no, o cuáles deben ser los parámetros para estimar que hubo
una efectiva violación del bien jurídico. Esto le corresponde a
la Sala Penal en ejercicio de su función de desarrollar, a la vez
que de unificar, jurisprudencia. Y, por otra parte, es menester

16
Folio 302 ibídem.
12
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

reiterar que no cualquier acto violento entre miembros de una


familia configura la conducta punible de violencia intrafamiliar
sino solo aquel que ostente la trascendencia suficiente para
menoscabar el bien objeto de amparo.

El problema jurídico en el presente caso, entonces, debe


estar circunscrito a la valoración de los datos que condujeron
al Tribunal a concluir que la agresión física que FRANCISCO
ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ cometió contra su hermano
John Fernando terminó siendo irrelevante bajo la perspectiva
de la armonía y la unidad de la familia que ambos integraban.

En este sentido, solo habría error por violación directa si


la motivación que al respecto hicieron los jueces en la decisión
recurrida no obedeció a una crítica fundada y racional acerca
de los hechos que declararon probados tras el juicio. Esto es
lo que la Corte abordará a continuación.

3. El análisis lógico de la situación como criterio para


valorar la afectación del bien jurídico de la familia

3.1. La reconstrucción del contexto lógico en el cual se


presentó la situación objeto de estudio (o análisis de la lógica
situacional) es la labor que deberá afrontar el intérprete de la
norma en aras de establecer si hubo un trascendente daño o
puesta en peligro del bien jurídico que se pretende proteger
(en este caso, de la armonía y unidad familiares).

Dicho análisis consiste en describir el comportamiento


de los sujetos involucrados en la conducta a la luz del marco
institucional, social, tradicional, etc., en el cual se desarrolle
13
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

el hecho. Estas condiciones deben estar fundadas en datos de


índole objetiva, pues de otra manera no podrían considerarse
elementos propios de cada situación. Así, las acciones serán
explicables (es decir, comprensibles racionalmente) cuando se
ajustan de manera objetiva a la situación, a pesar de que sea
distinguible (i) la situación tal como era y (ii) tal como la veía
o interpretaba el agente17. Bajo tal contexto, el juez tendrá que
establecer si la conducta fue lesiva o no del interés jurídico
materia de amparo.

Esta propuesta, en cuanto método puramente objetivo,


no difiere de la valoración que para la verificación del principio
de significancia planteó la Sala en el fallo CSJ SP, 13 may.
2009, rad. 31362, relativa a la apreciación de las condiciones
objetivas desde la perspectiva del sujeto activo, así como de la
información (también de índole objetiva) que se recopila una
vez producido el resultado descrito en la norma. En palabras
de la Sala:

[S]i como tantas veces lo ha señalado la Sala la teoría de la


imputación objetiva parte de la base de que puede atribuirse
determinado tipo al autor de la conducta al valorar ex ante (es decir,
según las condiciones de un observador inteligente situado en la
posición del autor) la creación por parte del sujeto agente de un
riesgo no permitido o jurídicamente desaprobado para el bien
jurídico, y al valorar ex post (o sea, teniendo en cuenta todas las
circunstancias a la postre conocidas) la realización de ese peligro
en el resultado, no hay duda de que ello también comprende una
apreciación, que igualmente tendrá que efectuarse ex post, acerca
de la lesividad de dicho resultado en directa relación con lo que es

17
Cf. Popper, Karl, Conocimiento objetivo, Tecnos, 2007, Madrid, p. 217.
14
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

materia de protección por parte del legislador18.

3.2. Para los comportamientos de violencia intrafamiliar,


y sin tratarse de una lista cerrada ni taxativa, la Sala esboza
estos factores objetivos de ponderación para el análisis lógico
situacional de cada caso:

(i) Las características de las personas involucradas en el


hecho. Más allá de la constatación de que los sujetos activo y
pasivo de la conducta cumplen con la condición requerida por
el tipo del artículo 229 del Código Penal (es decir, pertenecer
ambos al mismo núcleo familiar), se deben estimar los rasgos
que los definan y vinculen ante la institución social objeto de
amparo (la familia). En tal sentido, serán relevantes factores
como la edad, posición dentro de la institución, relación que
tenían los implicados antes del evento, etc.

(ii) La vulnerabilidad (concreta, no abstracta) del sujeto


pasivo. Como factor de particular importancia dentro de los
indicados, será prevalente la debilidad manifiesta que pueda
predicarse en la supuesta víctima, ya sea en razón de su sexo,
edad, salud, orientación, dependencia económica o afectiva
hacia el agente, etc. De ahí es posible establecer una relación
directamente proporcional entre una mayor vulnerabilidad del
sujeto pasivo y una mayor afectación o menoscabo del bien.

(iii) La naturaleza del acto o de los actos que se reputan


como maltrato. Se trata de la apreciación del daño o puesta en
peligro concreto del objeto material de la acción. Ello implica

18
CSJ SP, 13 may. 2009, rad. 31362.
15
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

que la lesividad de un comportamiento se analizará en función


de los intereses de las personas involucradas, como se dijo en
CSJ SP, 13 may. 2009, rad. 31362. Por ejemplo, la bofetada
de un padre contra su hijo tendrá menos relevancia que un
acto que le produzca incapacidad médica o daño sicológico.

(iv) La dinámica de las condiciones de vida. Aparte de la


situación concreta de cada sujeto de la conducta, son de igual
importancia datos como la vivienda en donde opera el núcleo,
su estrato social, el rol de los demás integrantes de la familia,
así como todo evento propio de la convivencia que incidiera en
la producción del resultado.

Y (v) la probabilidad de repetición del hecho. Por obvias


razones, si el peligro de volver a presentarse el incidente que
se predica como maltrato es nulo o cercano a cero, la lesión a
la unidad de las relaciones de la familia, o la armonía que se
predica en esta, deberá tener similar o idéntica trascendencia.
Son tales escenarios los que en últimas pueden calificarse de
“aislados” o “esporádicos” y serán valorables de acuerdo con
datos como el estado actual de la relación de los sujetos de la
conducta, la forma en que se haya resuelto el conflicto, las
medidas adoptadas para no reincidir, etc.

4. El caso concreto

Los jueces sostuvieron que no concurrió un menoscabo


del bien jurídico con base en por lo menos tres (3) aspectos
lógico situacionales, a saber:

(i) El enfrentamiento de FRANCISCO ALBERTO MONTOYA


16
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

SÁNCHEZ y su hermano John Francisco se dio en condiciones


de igualdad. Según el Tribunal, el conflicto «se trató de la pelea
entre dos hermanos adultos, en igualdad de condiciones dentro
del mismo entorno familiar»19. Es decir, no dejó «de ser una
típica discusión entre hermanos»20.

Dicha igualdad está sustentada en los datos que obran


en la actuación. El acusado era una persona de cincuenta (50)
años para la fecha de los hechos. Su hermano tenía cuarenta
y uno (41). Y aunque convivían juntos, ninguno tenía alguna
dependencia o relación de subordinación con el otro.

No era predicable entonces en la supuesta víctima John


Fernando Montoya Sánchez algún estado de vulnerabilidad o
de debilidad manifiesta que lo convirtiese en sujeto de especial
protección por parte del orden jurídico.

(ii) El altercado entre los hermanos obedeció al cambio de


las condiciones de vida que tenían los miembros de la familia.
Así lo explicó el Tribunal:

Y es que la escena descrita no puede sacarse del contexto de


altercado que venía suscitándose al parecer desde el momento en
que John Fernando y su esposa arribaron a la residencia que el
acusado hasta entonces ocupaba con su madre, situación que
originó la molestia e inconformidad del procesado y a su vez trajo
un reacomodo en la dinámica de quienes residían en esa vivienda,
pues implicaba aceptar la presencia de otras personas y toda una
serie de situaciones que ello conlleva, como variar los hábitos,
compartir no solo espacios físicos sino también el uso y goce de

19
Folio 301 de la actuación principal.
20
Folio 299 ibídem.
17
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

diferentes elementos necesarios para el desarrollo de actividades


cotidianas como lo es el teléfono, herramienta que justamente
desencadenó la discusión inicial entre el imputado y su cuñada,
asunto que precisamente llevó al reclamo que la víctima hiciera a su
hermano por ese altercado, con los resultados ya conocidos21.

El episodio de aparente maltrato, entonces, consistió en


una situación excepcional, que obedeció al forzado cambio en
las condiciones de vida para los integrantes de la familia, así
como a la necesidad de adaptarse a unos nuevos parámetros
de convivencia, y no necesariamente al quebrantamiento de
una estructura familiar con tradición ni a la desintegración de
la armonía entre sus miembros.

Y (iii) el conflicto quedó solucionado cuando la madre de


los sujetos hizo pasarse a John Fernando Montoya Sánchez
con su familia al primer piso de la vivienda. De acuerdo con los
datos empleados por la primera instancia, que no fueron tema
de refutación por parte del Tribunal, después de incidente con
su hermano, John Fernando Montoya Sánchez y su familia se
mudaron a «un apartamento en el primer piso de la vivienda,
mientras que FRANCISCO ALBERTO se quedó en el segundo
piso con su madre»22.

Aparte de excepcional, la situación que causó el conflicto


también fue pasajera o transitoria. Al no convivir hoy en día,
ya no existe la posibilidad de que los enfrentamientos entre
los hermanos Montoya Sánchez se repitan en las condiciones
inicialmente dadas.

21
Ibídem.
22
Folio 267 ibídem.
18
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

Nótese que ninguno de los representantes de la Fiscalía


General de la Nación (que solicitaron la condena en este caso)
se preocuparon por refutar estos argumentos absolutorios de
los jueces. Y la Sala, por su parte, no los encuentra contrarios
a derecho, en la medida en que se atuvieron a un análisis del
contexto lógico de la situación.

La demandante adujo en su escrito que la afectación del


bien también debía estar fundada en “la denuncia y falta de
ánimo conciliatorio” del sujeto pasivo. Sin embargo, tal como
se ha analizado en este texto, la vulneración de la armonía y
la estructura del grupo familiar no puede basarse en posturas
de índole subjetiva (como lo que piense John Fernando acerca
de su hermano FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ)
sino en los datos objetivos (es decir, en la información) que las
pruebas hayan arrojado durante el juicio y sobre las cuales
las instancias declararon la verdad de los hechos.

La recurrente, a su vez, se refirió al fallo CSJ SP, 28 mar.


2012, rad. 33772, como evidencia de que es posible (y se debe)
condenar por violencia intrafamiliar cuando el daño consiste
en incapacidad de quince (15) días, sin secuelas. Olvidó, sin
embargo, que los hechos relativos a ese resultado obedecieron
a una lógica situacional muy diferente: la agresión física que
un hombre le propinó a una mujer debido a que ella pretendía
acabar con la relación de pareja entre ambos sostenida23.

Por último, no sobra destacar que, a esta altura de la


actuación, sería imposible condenar al acusado por la lesión

23
Cf. CSJ SP, 28 mar. 2012, rad. 33772.
19
CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

al bien jurídico de la integridad física (es decir, por los quince


-15- días de incapacidad médico legal, sin secuelas), toda vez
que, como lo adujo el Tribunal, «no se ha surtido la respectiva
audiencia de conciliación por ese ilícito»24.

V. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE


JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, administrando
justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

RESUELVE

No casar el fallo impugnado.

Contra esta providencia, no procede recurso alguno.

Notifíquese y cúmplase

EYDER PATIÑO CABRERA

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA

24
Folio 303 ibídem.
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CASACIÓN 46935
FRANCISCO ALBERTO MONTOYA SÁNCHEZ

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA


Secretaria

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