Introduccin A lo largo de nuestra historia en la humanidad tenemos que tomar medidas necesarias en comprender mejor la Filosofa Moderna, es necesario
estudiar brevemente sus antecedentes. Pero el equilibrio entre la razn y la fe; este intento entre ciencia y dogma se rompi con la obra de Duns Scoto y de Guillermo de Occam, su sucesor. De este modo fue tomando cuerpo la idea de que la filosofa deba emanciparse de la religin. Uno de los acontecimientos histricos, de capital importancia, precipitaron esta crisis espiritual dando nacimiento a una nueva filosofa, estos acontecimientos son conocidos en la historia como el Renacimiento. Con la toma de Constantinopla, capital del del Imperio Romano de Oriente, por los turcos, sabios griegos emigran all a Italia y son los que dan a conocer las fuentes para el estudio de los clsicos griegos. Al mismo tiempo que el renacimiento de las artes y de las letras, se produce una renovacin de las ciencias. El hombre ya no dirige tanto su vista hasta lo alto, sino que comienza a mirar lo que acurre en torno a l. La naturaleza que, cuya observacin haba sido descuidada y desatendida por la escolstica, es ahora nuevamente objeto de estudio e investigacin. Los filsofos ya no sern ms slo telogos, sino tambin laicos: mdicos, estadsticas, poetas, oradores, artistas, etc. En todo este trabajo se estar viendo que situacin cambian en los diferentes espacios del Renacimiento, tanto como educacin, la iglesia y la filosofa misma.
Avion, duns scoto, Guillermo de occam, orsini,
El renacimiento de Italia y sus papas. El acontecimento intelectual mas notable, contemporneo con la historia del papado de Avion y el cisma fue el comienzo del renacimiento. Esta gran alteracin de la posicin mental ha sido considerada a menudo como desprovista de antecedentes medievales. Pero se esta reconociendo cada vez que la Edad Media no careci de iniciativa individual, que el dominio de la iglesia nunca fu tal que los inters ultraterrenos feuran completamente dominantes, y que los movimientos literarios, al menos de la antigedad latina, eran vastamente conocidos. El avivamiento del derecho romano haba comenzado contemporneamente con las Cruzadas, y haba atrado cada ms la atencin hacia ese rasgo normativo del pensamiento antiguo, primero en Italia y luego en Francia y Alemania. En s el Renacimiento se preocupo por la belleza, el arte y sobre el hombre como hombre. El renacimiento tuvo lugar en Italia, su surgimiento fue favorecido por varias influencias, entre las cuales destacaron por lo menos tres, las dos grandes potencias dominantes en la Edad Media, el papado y el imperio, perdieron repentinamente su fuerza en lo que a Italia se refiere, por el colapso del poder imperial en la ultima parte del siglo XIII y el traslado del papado a Avion, a principios del XIV. La intensa divisin poltica de Italia en quien el Renacimeinto se manifest como una fuerza domienate fue Petrarca (1304-1374). Mientras tanto un examen de las fechas mencionadas muestra que el movimiento del Renacimiento estaba en pleno desarrollo en Italia antes de la cada de Constantinopla, en 1453. Pero la actitud hacia la iglesia estaba siendo indiferente y pagano y trataba de reproducir la vida de la antigedad, tanto en sus vicios como en sus virtudes. Pocos periodos de la historia del mundo han cido tan jactanciosamente corronpidos como el del Renacimiento italiano. El mas conspicuo de los primeros asientos del Renacimiento italiano fue Florencia, aunque la influencia del mismo alcanzo otras ciudades. Con el papado de Nicols V (1447-1455), hall, por primera vez, un poderoso protector en el jefe de la iglesia, y Roma se convirti en su sede principal. A l se le debe la fundacin de la biblioteca del Vaticano, posteriormente los papa que le sucedieron, hasta despus de la aurora de la Reforma, fueron protectores de las artes y de las letras, grandes constructores que adornaron a Roma y sintieron todo el impulso del Renacimeinto. Algunos papa del Renacimeinto: Massaccio (1402-1455) Filipo Lippi (1406-1469) Botticelli (1444-1514) Guirlandaio (1449-1595), la pintura avanzo mediante el conocimiento ms correcto de la perspectiva, hasta la plenitud de un Leonardo da Vinci (1452-1519), mientras que la arquitectura fu transformada por un Brunelleschi (1379-1446), tambin estuvieron Bramante
y Miguel ngel. La mayora de la obra de estos artistas, aunque de motivos clsicos, estuvo puesta al servicio de la iglesia. Martin V (1417-1431), papa del concilio de Constanza, de la familia Colonna, tuvo cierto xito en la restauracin papal en Roma. Eugenio IV (1431-1447), no fue tan afortunado y pas gran parte de pontificado en Florencia. Nicols V (1447-1455), el humanista, fortaleci la autoridad papal-poltica, en su papado se hall un poderoso protector en el jefe de la iglesia, y Roma se convirti en su sede principal. A l se le debe la fundacin de la biblioteca del Vaticano. Calixto III (1455-1458), su nombre verdadero era Alfonso Borja era un papa espaol, no era amigo del humanismo, y se consagr intensa e infructuosamente a una cruzada para expulsar a los turcos de la reciente conquistada Constantinopla. Po II (1458-1464), nombre verdadero Alfonso Borja era un papa espaol, destacado ocupante del papado, anteriormente defensor del movimiento conciliar, y activo participante del concilio de Basilea, se haba distinguido como un escritor humanista de tono decisivamente anticlerical. Pablo II (1464-1471) Sixto IV (1471-1485), la ambicin poltica domin el papado, trat de enriquecer a sus parientes y se propuso extender los estados de la iglesia. Protector de los conocimientos. La capilla Sixtina preserva su nombre. Convirti en artculo de fe la difundida creencia de las indulgencias estn a disposicin de las almas del purgatorio, mediante una bula, en 1476. Inocencio VIII (1484-1492), era de carcter dbil y voluble, y se hizo notorio en la forma en que, sin disimulo, trat de favorecer las fortunas de sus hijos por sus gastos extravagantes, y la vente de cargos eclesisticos. Recibi una pension del Sultn Bayasid II por mantener a su hermano al prisionero y rival de aquel, Jem. Alejandro VI (1492-1503), de nombre verdadero es Rodrigo Borja, sobrino de Calixto III, obtuvo el papado mediante cohecho, y un hombre desprovisto de principios morales, aunque de considerable habilidad poltica. Todo su afn de de colocar a sus hijos bastardos, especialmente a su hija Lucrecia Borja, mediante matrimonios ventajosos y a su hijo Csar, asesino inescrupuloso, ayudndole a formar un principado con parte de los estados de la iglesia. Su pontificado vi el colapso de la independencia italiana en 1464. Julio II (1503-1513) sobrino de Sixto IV, recibi el papado bajo circunstancias no tan favorables para el papado, es conocido como el ms guerrero de los papas los Orsini y los Colonna se reconciliaron, Csar Borja fue expulsado de Italia. Julio II fue indudablemente un gobernante de varios talentos, que conduca personalmente a sus soldados, y estaba animado por fortalecer el poder temporal del papado, ms bien de enriquecer a sus parientes. Como protector de las artes y constructor estuvo entre los papas ms eminentes. Len X (1513-1521), su nombre verdadero fue Juan de Medecis, a todos los gustos artsticos y literarios de la gran familia florentina a que perteneca, se una a la ostentacin y a los gastos
extravagantes, libre de vicios personales, sin embargo su principal inters fu, la extensin de los Estados de la Iglesia, consigui la abolicin de la Sancion pragmatica trminos que dejaban al Rey el dominio de todos los cargos eclesisticos franceses y el derecho de imponer al papa. Tales papas representaban el Renacimiento Italiano, pero en ningn sentido representaban el verdadero espritu de una iglesia que para millones era fuente de consuelo para esta vida y de esperanza para la venidera. Era inevitable una revolucin. Tampoco representaban la vida religiosa italiana. El Renacimiento afect solamente a las clases cultas y elevadas. De esta clase de personalidades religiosas, en los primeros tiempos del Renacimiento, fu Santa Catalina (1347-1380), hija de un tintero de Siena. Mstica, receptora segn crea de visiones divinas, era a la vez una organizadora prctica, hbil en curar rencillas familiares, y fue uno de os principales instrumentos para que el papado volviera de Avion de Roma; denuncio los males del clero y fue, como una embajadora, escuchada con respeto por papas y ciudades. Su correspondencia contena consejos tanto de valor poltico como religioso, a muchos de los dirigentes tanto de la iglesia como del estado de su poca. Ms famoso an, en el periodo final del Renacimiento, fu Girolamo Savanarola de Florencia (1452-1498). Natural de Ferrara y destinado a la posicin mdica, un desengao amoroso lo decidi entrar a un convento. En 1474 se hizo dominico, en Bolonia, y luego comenz su obra en Florencia. Al principio no tuvo xito como predicador, pero lleg alcanzar despus mucha popularidad, aumentada por la conviccin general, que l mismo comparta, de que eres un profeta inspirado divinamente. Su posicin religiosa era completamente medieval. La invasin francesa de 1464 condujo a una revolucin popular contra los Mdici, y Savanarola se convirti en una cuidad penitencial. Muchos de sus habitantes tomaron una vida semimonstica. En los carnavales de 1496 y 1497 fueran quemadas caretas, libros y cuadros indecentes. Momentneamente la vida de Florencia cambi radicalmente. Pero Savanarola suscit enemistades. Los partidarios de Mdici depuesto lo odiaban, y sobre todo, el papa Alejandro VI, cuyo mal carcter y mal gobierno eran objetos de los ataques y Savonarola. El papa lo excomulg y exigi su castigo. Sus amigos lo ayudaron durante un tiempo, pero el voluble populacho se volvi contra l .en abril de 1498, fue arrestado, torturado cruelmente, y el 23 de mayo fu ahorcado y su cadver cremado por las autoridades de la ciudad. La persecucin de este predicador de la justicia no es el menor de los crmenes de Alejandro VI, aunque la muerte de Savanarola se haya debido tanto a la reaccin de los florentinos en su contra como a la hostilidad del papa. Autor: willston Walker, historia de la iglesia crsitiana, periodo V fines: fines de la edad media, el renacimiento italiano y sus papas, pp. 313-320.