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TEMA

Este documento discute la verdadera consagración a Dios. Explica que la consagración significa dedicar completamente la vida a hacer la voluntad de Dios. Señala que la consagración es un estilo de vida, no algo que se aprende. También describe cómo consagrarse a Dios mediante la presentación de los cuerpos como un sacrificio vivo y santo, apartándose de las formas de este mundo y renovando la mente para conocer la voluntad de Dios.

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Este documento discute la verdadera consagración a Dios. Explica que la consagración significa dedicar completamente la vida a hacer la voluntad de Dios. Señala que la consagración es un estilo de vida, no algo que se aprende. También describe cómo consagrarse a Dios mediante la presentación de los cuerpos como un sacrificio vivo y santo, apartándose de las formas de este mundo y renovando la mente para conocer la voluntad de Dios.

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TEMA: VERDADERA CONSAGRACION A DIOS

TEXTO: 1° Tesalonicenses 4:3 Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación.

CONSAGRACION: Dedicación de esfuerzo y trabajo a un fin. Ofrecimiento o


dedicación a Dios Consagrar: apartar, dedicar, santificar.

INTRODUCCIÓN: La consagración sabemos que significa ser separado, apartado,


Dedicado y que viene de la misma raíz que ser santo o dedicado a Dios. Todos
conocemos que los grandes hombres y mujeres de Dios, si fueron llamados así, es
porque dedicaron su vida por completo a hacer la voluntad de Dios, tal y como ÉL
se lo demandaba ¿pero tenemos en nuestras mentes y corazones que la
consagración es algo que se vive, y que no es algo que se aprende?

EL PUNTO DONDE SE PRESENTA LA CONSAGRACIÓN


“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en
sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por
instrumentos de iniquidad; sino presentaos a Dios como vivos de entre los muertos,
y vuestros miembros a Dios por instrumentos de justicia” (Ro. 6:12, 13),
La revelación y la fe son seguidas por la consagración. Estamos muertos y
resucitados; ahora sobre la base de la muerte y resurrección debemos
presentarnos. Desde el versículo 12 hasta el 23, la palabra más importante es
“presentar”. Muchos han dado a esta palabra el significado de “consagración” y con
razón; pero no es la consagración como generalmente la entendemos. No es
consagración en el sentido de ofrecer talentos, dones, poderes naturales, etc., al
Señor para su uso.
Nótese esta cláusula en el versículo 13: “como vivos de entre los muertos”. La
consagración a que se refiere aquí no es la consagración de algo perteneciente a la
antigua creación, sino de aquella que ha pasado por la muerte a la resurrección. La
entrega, que aquí se menciona, es el resultado de conocer la crucifixión de mi viejo
hombre, y contarlo como crucificado. El saber, el contar y el presentar es el orden
divino. Cuando realmente sé que ya estoy crucificado, entonces espontáneamente
me cuento muerto; y cuando realmente me cuento uno con el Señor en su muerte y
resurrección, esto me lleva a presentarme a Él. Él es la fuente de mi vida, Él es mi
vida: así que no puedo menos que entregar todo a Él, porque todo es suyo, no mío.
Sin pasar por la muerte, no tengo nada para consagrar, y no hay nada que Dios
puede aceptar, porque Él ha condenado todo lo que es de la antigua creación en la
Cruz. La muerte ha eliminado todo lo que no puedo ser consagrado a Él, pero la
resurrección ha hecho posible la consagración. El presentarme a Dios sencillamente
significa que yo considero mi vida entera como perteneciente al Señor.

I.- EL PORQUE DE LA CONSAGRACIÓN.


La consagración es tan necesaria en toda nuestra forma de caminar, acordémonos,
que Dios solo tiene una relación estrecha, con aquellas personas que
voluntariamente deciden tener Una vida dedicada a ÉL, no que andan por
emociones o sentimentalismos, cuantas veces hemos Podido ver o incluso
experimentar, que cuando andamos por sentimentalismos nada real ocurre
En nuestras vidas, todo es momentáneo. Cojamos el ejemplo de cuando alguien
está haciendo Una invitación de pasar al altar para algún tema específico de
oración, como el vivir para Jesús, Hacer su voluntad, entregar nuestra vida para
dedicarla a ÉL….. Cuantas veces hemos salido Convenciéndonos de que esta era
la vez definitiva, por que después de esto todo iba a ser una Realidad en nuestras
vidas (lo que estábamos confesando) y al cabo de unas semanas o algún Mes ya
estábamos en la misma estatura espiritual en la que nos movíamos antes de salir a
recibir la oración. Muchos se excusan en decir que es que… bueno el pastor quizá
no oró con mucha fe…–…las circunstancias que estoy viviendo no me permiten
poder realizar lo que le prometí….– ….ahora es que estoy muy ocupado, cuando
termine este trabajo o me libere un poco lo cumpliré….para siempre estar bajo las
mismas circunstancias.

Pero todos sabemos que todo esto, no es más que falta de consagración por nuestra
parte, que los demás no tienen nada que ver en nuestra relación particular con Dios
y que lo que verdaderamente necesitamos es una experiencia real con Dios, pero
esto cuesta un precio y no todos están dispuestos a pagarlo.

El precio que hay que pagar es bien duro, pues significa cortar, romper, liberarnos
de cosas que nos gustan o simplemente son una rutina en nuestra vida, pero que
por el contrario son estorbo para que el Señor haga su verdadera obra. Pero sin
embargo es el mejor precio que podemos pagar, para vivir una vida victoriosa, una
vida de gozo, una vida que admiramos en otros. En génesis 32: 22 al 32 vemos la
historia de Jacob: tuvo una experiencia real con Dios, luchó con Dios para obtener
su bendición y la logró, pero al final de este relato podemos ver que Jacob, ahora
llamado Israel (el que lucha con Dios) ha tenido una verdadera experiencia vers. 30
dice: he visto a Dios cara a cara y ha sido librada mi alma. Pero también podemos
observar que cuando volvió a su vida normal, lo hacía cojeando desde aquel día,
podemos rescatar de esto que cuando alguien tiene una experiencia real con Dios,
hasta su forma de caminar cambia.

Por lo tanto necesitamos primeramente conocer a Dios, y esto se hace queriendo


tener relación con Él para saber lo que nos demanda de nuestra vida, lo que quiere
que cambiemos y por donde y como quiere que le sirvamos.

II.- ¿CÓMO CONSAGRARNOS?


Romanos 12:1 y 2. “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es
vuestro culto racional. “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio
de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

1) Hemos podido ver que la consagración, es un estilo de vida, no algo que se


aprende.
Por eso después de conocer y tener experiencias reales con Dios, sabemos lo que
debemos hacer para agradar a Dios, o por lo menos, sabemos como escuchar la
voz de Dios que nos está guiando a lo que Él quiere.
Recogiendo el significado de uno de los sinónimos de consagración: dedicarnos o
apartarnos para Él, vamos a ver de que forma Dios nos pide que nos consagremos.
En el versículo 1 de Romanos 12, nos dice que presentemos nuestros cuerpos en
“sacrificio vivo, santo, agradable a Dios…….”
El dar un sacrificio a nuestro Dios, no debe ser algo pesado o molesto, sino que
debe ser parte de una actitud de agradecimiento continuo, cuando pensamos en
todo lo bueno que El Señor ha hecho, no solo en el mundo sino, en nuestras vidas.
Por lo tanto una de vida de sacrificio vivo significa estar dándole gracias a Dios en
todo, cuando todo vaya bien, pero también cuando las circunstancias sean
adversas.
Pero sacrificio nos indica algo más que algo voluntario.
Cuándo se iba a ofrecer sacrificio al Señor ¿de qué forma o como tenía que ser ese
sacrificio? Levítico 22:21 y 29 “Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio en
ofrenda de paz a Jehová para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de
vacas o de ovejas, para que sea aceptado será sin defecto.”
(29)“Y cuando ofrecieres sacrificio de acción de gracias a Jehová, lo sacrificaréis de
manera que sea aceptable.”
Efesios 5.-26 y 27 “A sí como Cristo amó a la iglesia, y se entregó por ella, para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
(27) “a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha
ni arruga ni cosa semejante sino que fuese santa y sin mancha.”
Nos enseña la palabra de Dios, que debemos acercarnos a Él estando limpios,
acordémonos que Dios solo acepta y opera en lo puro, por lo tanto desechemos
todo aquello impuro que está impidiendo tener libre acceso ante la presencia de
Dios y trabajemos, por todo aquello que sea santo, y si alguna falta hubiéremos
cometido, Cristo es quien, por medio de su sangre nos limpia y nos presenta puros
delante del Padre, por lo tanto vayamos a Jesús cada día para pedirle por nuestros
pecados.
1ª Pedro 1: 18 y 19 “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de
vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o
plata, (19) “sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha
y sin contaminación”
Romanos 12: 2 “no os conforméis a este siglo…
Si hay algo que le gusta a Dios son las personas emprendedoras, con ganas de
conocer más de su voluntad y con deseos de superación.
Dios está dispuesto a dar bendición en abundancia, sobre aquellos que anhelen
buscarle más.
Sabemos que con el paso del tiempo muchos creyentes se vuelven apáticos, porque
su espíritu se ha ido envejeciendo, no han sabido o no han querido renovarse, y
renovarse significa buscar lo nuevo, conocer misterios nuevos que el Señor está
dispuesto a revelar a aquellos que se lo piden, profundizar en sus cosas y entrar en
dimensiones espirituales, que ni siquiera imaginamos.
Pero esto también cuesta un precio, y es el venir todos los días a tener encuentros
personales con El Padre, por lo tanto estoy hablando de tener cada día un tiempo
para apartarlo especialmente para Él, lo que nos hace ser diferentes a los demás
es la unción de Dios sobre
nuestras vidas, la unción es lo que transforma los corazones, lo que cambia las
vidas, pero ésta no llega con un toque mágico de Dios y siempre se mantiene igual,
sino que hay que trabajar por que la unción de Dios sea acrecentada en nuestras
vidas y esto solo se consigue con una de vida de superación, más oración de la que
le damos, más ayuno, más alabanza, más adoración,
más ofrendas, más diezmos, “Más de nuestras vidas”.
A veces el querer consagrarte más para Dios va a traer la incomprensión y el
rechazo de los demás, una por no entender de esta forma la vida que Dios quiere,
otros por que saben que nunca llegarán a lo que Dios les demanda.

Veamos el ejemplo de Ana la madre de Samuel.1: 2 al 28.


Podemos ver en este relato, que Ana pidió a Dios un hijo, pero no para ella, si no
para ofrecerlo a Dios.
Podemos resaltar que cuando alguien está verdaderamente consagrado, no pide
deseos para su propio beneficio, sino, para el beneficio de la obra de Dios.
Las personas consagradas no son personas egoístas, sino que miran y buscan la
manera de poder bendecir la obra de Dios.
III.- RESULTADOS DE LA CONSAGRACIÓN
Vamos a ver el ejemplo de vidas consagradas a Dios y que beneficios obtuvieron.
1ª Samuel 3:1 al 21.
Vemos la vida de Samuel consagrada al Señor, diciéndole a Dios heme aquí, tu
siervo oye y en el versículo 19, como dice que Jehová estuvo siempre con él, y todo
lo que hablaba Samuel tenía peso y era procedente de lo que Dios le decía.
Como podemos ver en el capítulo 11 de Hebreos, cuantos ejemplos de vidas
consagradas y obedientes a Dios por lo tanto Dios los llamó sus siervos e hizo
numerosos milagros con ellos y por medio de ellos, por lo tanto de los consagrados
es la obra de Jehová, los hechos maravillosos y grandes de la Biblia están
protagonizados por consagrados a Jehová, esto nos enseña, que Dios da su reino
a aquellos que lo buscan y obedecen y que seremos llamados a hacer cosas más
grandes para Dios, cuanto más grande sea nuestra consagración.

CONCLUSIÓN: Animémonos a conocer más de la voluntad de Dios, más de su


corazón, a no dejarnos llevar por aquellas cosas que nos apartan de su voluntad,
sabiendo que esto es lo que agrada al Señor y esto es lo que Él nos demanda para
vivir vidas ejemplares, vidas victoriosas, vidas de ejemplo a los demás, vidas que
transformadas por medio del Espíritu Santo, puedan transformar y afectar a las
vidas de todos aquellos que nos rodean.

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