1
HACIA UNA IDENTIDAD BAUTISTA
INTRODUCCIÓN
Se ha dicho con razón que, Un pueblo que no conoce su historia está condenado a
repetirla, pero no necesariamente en lo que a sus gestas se refiere, sino por el
contrario, a los errores imperdonables. Conocer, reflexionar y sobre todo, enriquecer
la historia, es siempre asignatura pendiente para creyentes serios y comprometidos
con el Reino de Dios primero, y luego con la historia.
Se ha dicho también que ha llegado el tiempo del post denominacionalismo. Pues yo
creo que hay dos extremos que evitar. Por un lado el denominacionalismo, y por
otro lado, lo que yo llamo: el independentismo. El primer error nos vuelve sectarios,
fanáticos y dogmáticos; mostrándonos como exclusivo pueblo de Dios, que en
realidad no lo somos. Puesto que la multiforme gracia de Dios se expresa en medio
de una verdadera policromía de creyentes de todo “pueblo, tribu, lengua y nación”
Mientras que por el otro lado, no existen las iglesias “independientes” a la luz del
Nuevo Testamento. Si han de ser iglesias bíblicas, entonces en principio han de
estar sujetas a Aquel quien es la Cabeza de la iglesia: Cristo. Por otro lado, deberán
estar sujetas al influjo del Espíritu Santo y al testimonio de la Sagrada Escritura. Y
aún administrativamente, e incluso por cuestiones de fraternal compañerismo;
deberán estar asociadas entre sí, bajo una mínima estructura instrumental. De tal
manera que no hay espacio bíblicamente para el independentismo.1
No hay nada de malo en honrar y patentar la herencia rica de nuestra
denominación, mientras ese ejercicio humilde, no nos torne en un pueblo sectario y
arrogante. Las denominaciones en suma, han sido históricamente instrumentos
valiosos de identidad, cooperación, y enfoque ministerial.
Uno de los debates actuales muy fuertes entre los bautistas en todo el mundo: es lo
que hace referencia a su identidad denominacional y teológica. Tanto que la Alianza
Bautista Mundial dedicó hace pocas semanas un Simposio para tratar el tema. En
el presente documento2 queremos conjugar brevemente teología e historia. Ya que
pretendemos teologizar sobre la historia, pero sin historizar nuestra teología que
celosamente busca responder solo a lo establecido en la Sagrada Escritura,
especialmente el Nuevo Testamento.
1
Es curioso y aún gracioso, pero quienes defiende apasionadamente el carácter de independientes, no se dan cuenta que el
mero hecho de definirse como tales, los hace denominacionales, puesto que presentan un perfil que los identifica y
diferencia de los demás (¡!)
2
Este documento es un extracto de dos capítulos, tomados del último libro del autor: Los Bautistas: Herencia y Mensaje;
que será publicado próximamente en los USA.
2
PRINCIPIOS TEOLÓGICOS BAUTISTAS
El autor bautista Justo Anderson, en el primer tomo de su monumental obra sobre
la historia de los Bautistas, sistematiza siete principios fundamentales de los
bautistas (Anderson: 1987, p., 37ss). Aquellos son una especie de descripción de lo
que se podría llamar una “teología bautista” y que me permito sistematizar, ampliar
y explicar desde mi perspectiva teológica. Así:
El Principio Cristológico: El Señorío de Cristo
El Principio Bíblico: La Autoridad del Nuevo Testamento
El Principio Eclesiástico: Una Membresía Regenerada
El Principio Sociológico: Un Orden Democrático
El Principio Espiritual: La Libertad Religiosa
El Principio Político: La Separación entre Iglesia y Estado
El Principio Misionológico: La Evangelización y las Misiones (misionera
habarca mas que ser evangelìstica)3
1. EL PRINCIPIO CRISTOLÓGICO: EL SEÑORÍO DE CRISTO
Es el principio fundamental, sobre el cual giran todos los demás. Los
antecedentes históricos y sobre todo los bíblicos, señalan el señorío de Cristo como
la doctrina fundamental.
Fil. 2:11 “11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”, y
1 Co. 3:11 “11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es
Jesucristo. ”
Esta afirmación es el primer credo de la iglesia apostólica y novotestamentaria:
“Jesucristo es el Señor”.
Se dice que el futuro de la denominación bautista dependerá de la fidelidad a
este principio. Asumir este dogma de fe, significa oponerse a todo tipo de
interpretacion relativa de las verdades del Señor y comuniòn eclesiastica basada en
el pluralismo lo cual es la esecncia primordial en pos del ecumenismo religioso .
La declaración del señorío de Cristo implica absoluta sujeción y sumisión del
creyente como de la iglesia.
Si Cristo es el Señor –como lo es- entonces nosotros somos solamente esclavos que
debemos obediencia plena.
Pues, si Cristo no es Señor, entonces no es nada
Rom. 10:9-10 “9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para
justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”
Fil. 2:1-11 “1 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si
alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia,
2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una
misma cosa. 3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad,
estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo
suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5 Haya, pues, en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús,
6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
3
Anderson llama a este principio “evangelístico”, pero yo creo que es más adecuado hablar de misionológico. Además, él
usa la palabra “evangelismo” que en mi opinión es inadecuada porque la iglesia tiene además otras tareas que hacer en
misión.
3
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un
nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de
los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que
Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
Ap. 1:1 “1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las
cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo
Juan, ”
2. EL PRINCIPIO BÍBLICO: LA AUTORIDAD DEL NUEVO
TESTAMENTO
2ti.3:16,17 “16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir,
para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra. ”
No es caer en la bibliolatría.4 Los bautistas buscan amoldarse al modelo de la iglesia
del NT, entendiendo que hay diferencias culturales, históricas y aún
administrativas, pero que todas ellas no intentan hacer prevalecer su cultura
històrica de principios y practicas paganas, sino, mas bien se amoldan a la cultura
divina transmitida a su Iglesia Nuevo testamemtaria.
El NT es la “tradición, costumbre, cultura” definitiva de los bautistas.
Los bautistas se basan en el NT, interpretado bajo la dirección del Espíritu Santo.
El AT, es importante pero siempre se lo debe interpretar desde el NT., nunca al
revés.
En resumen: este principio es bautista, porque primeramente fue apostólico. Por
ello se estima a los bautistas como “biblicistas” porque se aferran al NT como la
única norma de fe y práctica.
Este principio está hoy más vigente que nunca, debido al subjetivismo teológico y
doctrinal que impera en el mundo católico, protestante, pentecostal y evangélico,
inclusive.
3. El Principio Eclesiástico: Una Membresía Regenerada
Este constituye el principio cardinal y punto de partida de los bautistas en torno a
la eclesiología. Los bautistas creen que la iglesia cristiana es la confraternidad de
todos los creyentes en Cristo, o sea una comunidad espiritual, cuya expresión
concreta en el mundo es una iglesia local y cuyo fin es el entendimiento del Reino
de Dios. Los bautistas para aceptar nuevos miembros insistirán en dos aspectos
antes de la admisión: 1. Evidencias de una conversión genuina y personal; y, 2. Que
el creyente sea bautizado bíblica y correctamente.
Según los bautistas el bautismo novotestamentario exige al menos cuatro
cosas:
1. Ser creyente (candidato correcto);
2. Por inmersión (modo correcto);
3. El bautismo como símbolo (significado correcto);
4. Ministro autorizado (administrador correcto).
Creemos que el bautismo es la representación dramática de la regeneración. Rom.
6:4 “4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que
como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en
vida nueva.”
4
O culto a la Biblia (latría significa, adoración)
4
Por eso los bautistas creen que su práctica bautismal es bíblicamente correcta,
psicológicamente verdadera, intelectualmente libre, y simbólicamente rica.
En suma, los bautistas creen que el bautismo novotestamentario SIMBOLIZA:
La purificación personal del pecado,
La recepción del don del Espíritu Santo y
La unión mística con Cristo en sus hechos redentores.
El bautismo es el símbolo del nuevo nacimiento, y por ello se celebra una sola vez
siempre y cuando haya reunido ños requisitos antes mencionado.
4. EL PRINCIPIO SOCIOLÓGICO: UN ORDEN DEMOCRÁTICO
La persona que acepta el señorío de Jesucristo no podrá tener otro principio
sociológico que no sea el considerar a los demás como iguales ante Jesús; y en
consecuencia, luchará por la eliminación de todo tipo de barreras, sociales,
religiosas, políticas, raciales, etc. Este principio emana de otro grande y colosal
pensamiento de los bautistas, que además fue grito de guerra en la Reforma: El
sacerdocio universal de los creyentes. Eso significa que el creyente es regenerado
por gracia una vez para siempre, y por medio de la fe. Tiene libre acceso a Dios por
medio del único Mediador (sacerdote) que es Jesús. Y asume su responsabilidad
sacerdotal de cuidado frente a los otros.
La democracia y la autonomía, palabras bautistas distintivas; no significan ni la
anarquía individual, ni la independencia social; sino que significan un esfuerzo por
dejar libre el acceso entre Dios y el hombre, entre el Espíritu Santo y la
congregación.
Ante Jesucristo todos los hombres son iguales. Una élite no puede existir en una
congregación bautista. Por ello los bautistas luchan por la democracia en todo
orden y contexto posible; con el fin de someterse mejor a una monarquía absoluta:
la de Jesús y su bendito Reino eterno. El sacerdocio del creyente y la autonomía de
la congregación local, presuponen un profundo sentido de responsabilidad ante
Dios.
5. EL PRINCIPIO ESPIRITUAL: LA LIBERTAD RELIGIOSA
Tolerancia religiosa no es lo mismo que libertad religiosa. Según los bautistas,
libertad religiosa es: “La libertad dada por Dios, de creer (conciencia) de adorar (culto)
y de propagar (prensa, radio, etc.) la fe sin coerción gubernamental o interferencia
clerical” (Anderson: 1987, p., 72). Además, creo firmemente, que la libertad religiosa
debe estar signada también por la igualdad en términos de derechos y privilegios.
De otro modo, el favoritismo abierto o soterrado, evidenciaría tolerancia, más no
libertad; que en este contexto es sinónimo de igualdad.
En resumen: la libertad religiosa es de culto, conciencia, y proclamación de lo que
creemos. Creemos que la libertad religiosa esta arraigada en la naturaleza del
hombre: él fue hecho libre aún ante Dios. 5 Aquella libertad se ejercita en el contexto
del orden social y debe estar gobernada y motivada por el amor cristiano. Esa
libertad involucra la aceptación de la responsabilidad del discipulado cristiano; y
ello implica que el ejercicio de la libertad demanda fe y sacrificio; humildad y
fidelidad; inteligencia y celo (Anderson: 1987, p., 77).
5
Sin embargo, Martín Lutero decía que para lo único que es libre el creyente, es para servir a Dios.
5
Y por último, aquella libertad debe ser ejercida –y es solo tal- bajo la dirección del
Espíritu Santo de Dios. Este principio nos obliga a seguir siendo contestatarios
(aspecto negativo según la lectura de los demás), pero también a ser proactivos,
porque debemos demostrar, positivamente, la disciplina y la adaptabilidad nuestra
en la sociedad.
6. El Principio Político: La Separación entre Iglesia y Estado
Este principio es el corolario del anterior, y nació de la interpretación bíblica de la
política.6 El fundamento bíblico para tal y radical separación, se puede esgrimir en
los siguientes puntos:
El señorío de Cristo, Mt. 28:18
La naturaleza del reino de Cristo, Jn. 18:36
El estado pecaminoso del hombre, Rom. 3:23
El sacerdocio del creyente, Ef. 2:5-10
El carácter espiritual de la iglesia de Cristo, Mt. 16:18
La doble ciudadanía del creyente, Mt. 22.21: Fil. 3:20
En términos prácticos, la separación absoluta y definitiva entre la iglesia y el
Estado, implica aspectos como:
Debe darse en el contexto público y legal
Las iglesias existen sobre una base de voluntariedad
No existencia de impuestos eclesiásticos
No habrá instrucción religiosa “oficial” en las escuelas públicas
Perseguir el bienestar de las iglesias dentro del estado.
7. El Principio Misionológico: La Evangelización y las Misiones
Si la mente de los bautistas está en la teología bíblica y en el NT, su corazón está en
las misiones. La Biblia toda es el relato de la obra misionera de Dios. La piedra
fundamental en cuanto a la base bíblica, son dos textos referentes a la llamada
Gran Comisión (de otro modo seguirá siendo la Gran Omisión): Mt. 28:18-20, que
implica el “hacer” de la misión (dimensión teleológica), “hacer discípulos”; y Hch.
1:8, que implica el “ser” (dimensión ontológica) de la misión, “ser testigos de Jesús”.
Pero a ello se añade otra acción fundamental: la de “decir” el evangelio a toda
criatura, en un contexto de predicación (dimensión kerygmática; Cf., Mr. 16:15).
La sola presencia de la iglesia en el mundo, implica la misión, porque existe y fue
sembrada en la historia para ello. Los bautistas tienen miles de misioneros en el
mundo y toda una superestructura de agencias misioneras, ofrendas e instituciones
de apoyo logístico.
¿Cómo hacemos los bautistas las misiones? Pues con la mente inquisidora de las
Sagradas Escrituras; con un corazón apasionado por los perdidos; con rodillas
quebrantadas en oración intercesora; con bolsillos generosos que ofrendan 7; y
finalmente, con pies que caminan hacia los no alcanzados (Cf., Is. 52:7).
¿QUÉ SIGNIFICA SER BAUTISTA HOY?
6
Viene de dos voces griegas: polis = ciudad; y ethos = costumbre: la costumbre o ética de vivir en la ciudad.
7
Pues como ha dicho Martín Lutero: Todo hombre necesita de una triple conversión; de mente, corazón, y de bolsillo. ¡Por
ello yo creo que debemos bautizar a los conversos con la billetera incluida!
6
Ser bautista hoy puede resultar: un gran privilegio; una gran tontería; o
simplemente una cuestión que no importa. Para algunos creyentes esta pregunta es
una preciosa oportunidad para reflexionar sobre la generosa, gratificante y
significativa herencia histórica y teológica de los bautistas. Y por supuesto tendrían
muchas cosas positivas que responder. Ellos estarían tan estimulados que dirían:
¡Al fin un libro sobre los bautistas!
Sin embargo para otros creyentes, la simple pregunta ya plantea un grave problema
e incomodidad, pues consideran que no viene al lugar hablar sobre un “asunto” que
ya es caduco. Este es el punto de vista de los post denominacionalistas. Ellos dirían
¿Otro libro más sobre los bautistas?8 Finalmente están aquellos para quienes ser
bautistas no representa en absoluto nada más que un simple nombre que conjugan
folclóricamente con otros nombres más, desembocando en un sincretismo contra
natura.
Hace mucho tiempo –década de los 80s- tuvimos en nuestra CBE como slogan, la
frase: “Los Bautistas: La gente que se interesa en Ti” Se hicieron camisetas,
afiches y a través de varios medios se la promocionó y posicionó en el corazón de los
bautistas ecuatorianos. Que pena que no ha permanecido en el tiempo, al menos
como declaración estratégica. Sin embargo, es una afirmación que grafica en
términos pastorales, el alma misma de lo que significa ser bautista.
Los bautistas son un pueblo apasionado: ya por el estudio de la Palabra de Dios; y
ya por su corazón tan involucrado en la actividad misionera (local, regional y
mundial). Por ello puedo afirmar, que un buen bautista es aquel que tiene su mente
acuciosa en la Sagrada Escritura; su corazón compasivo en los perdidos; y sus
manos prestas en el arado de las misiones.
No obstante de todo esto, existe otra lectura posible para definir lo que significa ser
bautista hoy. El Dr. Juan Carlos Cevallos, ThD 9, prominente teólogo bautista
ecuatoriano, argumenta lo que somos y lo que no somos los bautistas. Y creo que
estos dos aspectos antitéticos nos dan una pista fundamental para rastrear el alma
teológica de los bautistas. Veamos.
Respecto a lo que somos, Cevallos destaca que: en primer lugar, ser bautista es una
opción; y además una opción de sercontestatario, esto es, no conformista 10
(Orellana: 1987, p. 6). Y en esencia esto es así, porque como ya se ha reiterado, los
bautistas no tenemos declaraciones de fe que seguir ciegamente. Nuestra tradición
es de amplia cultura bíblica, y de profunda reflexión y pensamiento crítico. 11 Sin
embargo y por ello, no ha faltado alguien que con sarcasmo o desconocimiento
vergonzoso diga que: donde hay dos bautistas hablando sobre doctrina o teología,
hay tres posiciones; la de uno, la del otro y la correcta.
El Dr. Cevallos afirma que: “Hemos sido siempre una denominación contestataria,
esperando que nuestra actitud esté siempre iluminada por la luz de la Biblia, es decir,
jamás nos hemos contentado con lo que está pasando” (Orellana: 1987, p. 6).
8
Aunque a decir verdad, los bautistas hemos escrito muy poco sobre nosotros mismos. Nuestra producción literaria se
enfoca más en otras áreas, descollando la bíblica y la teológica.
9
Ex Rector del STBE, y actual Editor de la CBP en los USA.
10
De hecho, existe actualmente una corriente fuerte de bautistas autodenominados Bautistas No-Conformistas.
11
Por ello es muy conocido entre los académicos católicos el dicho de que: los bautistas son a los evangélicos, lo que los
jesuitas son a los católicos. Expresando de este modo el celo y erudición bíblicos de los bautistas.
7
En cuanto a nuestra identidad, desde una perspectiva negativa, el Dr. Cevallos
precisa que ser bautista es: “no ser reduccionista” (…) “no ser litúrgicamente
impávido” (…), y “no ser conformista” (Orellana: 1987, pp., 7-8). El Dr. Cevallos
concluye su artículo expresando lo siguiente:
“Ser bautista hoy, es ser bautista como fueron los que nos
antecedieron, gente libre de ataduras denominacionales, gente que
se dio la libertad de pensar y buscar respuestas concretas a los
problemas de la sociedad a la luz de la Biblia. Ser bautista es
pensar únicamente bajo la dirección de la lectura bíblica que se
abre en diálogo con la vida misma, vivir y enseñar la centralidad de
Jesucristo, vivir y enseñar el sacerdocio universal del creyente. En
resumidas cuentas, ser bautista es luchar porque “El evangelio una
vez dado a los santos” se encarne en cada persona y así ser
instrumentos de Dios para un pueblo que está perdiendo la
esperanza (…) Se requiere una reflexión crítica sobre lo que hacemos,
decimos que somos y predicamos, para buscar una ruptura con sistemas e
ideologías predominantes que están atrás de nosotros, someter a estos
sistemas al tamiz del Reino de Dios. Esto nos ayudará a no permanecer
engañados y triunfalistas con el crecimiento que se está dando, pero al
mismo tiempo no ser conformistas a este mundo. No podemos seguir
viviendo sin una ética social pertinente y arraigada en la Palabra. Ser fiel
a la Palabra, pertinente a la realidad y ser radical en nuestra ética,
eso es ser bautista hoy12, no importa sino estamos de acuerdo en todo”
(Orellana: 1997, p. 8).
Pues, los bautistas tomamos muy en serio aquel postulado paulino de no rehusar
predicar “todo el consejo de Dios” (Cf., Hch. 20:27), o según las propias palabras del
Señor, “… enseñándoles que guarden todas las cosas que yo os he mandado” (Cf.,
Mt. 28:20). Nadie tiene el derecho de sujetar el mensaje del evangelio al cautiverio
de dos o tres textos bíblicos, ya que el evangelio es todo lo que Jesús modeló y
enseñó.
Con este trasfondo quisiera esbozar unas líneas de reflexión crítica y contextual,
sobre lo que creo hoy, que es pertinente rescatar del “espíritu bautista”, para
patentarlo como parte sustancial de nuestra identidad. Creo que ser bautistas hoy
es ser:
Bíblicamente cimentados
Teológicamente reflexivos
Axiológicamente radicales
Socialmente involucrados
Pastoralmente compasivos
Misionológicamente comprometidos
Históricamente trascendentes
1. Bíblicamente cimentados
Como se ha expresado, los bautistas no tenemos declaraciones de fe. En su lugar,
hemos hecho de toda la Escritura, en especial del NT, por el hecho de la revelación
progresiva y final; nuestro “credo” exclusivo. Si hay una pasión característica y
compartida por todo bautista en el mundo, es el estudio exhaustivo proactivo –no
simple lectura- de la Sagrada Escritura. Leer la Biblia es bueno, estudiarla es
12
Negrillas puestas por el autor de este libro.
8
mejor, pero practicarla es excelente. Estudiamos la Escritura no solo para
conocerla, sino sobre todo para obedecerla; pues ese es el auténtico fin de la tarea
exegética y hermenéutica.
Por la palabra estamos dispuestos a dar la vida misma; no sólo por la palabra en sí
misma, sino sobre todo por el Dios de la Palabra que nos reconcilió en Cristo y puso
en nosotros el vivo celo de comprenderla, cumplirla y pregonarla. Tenemos bajo
nuestra piel y en nuestra sangre el axioma exegético de: El texto y solo el texto, y
nada más que el texto.
2. Teológicamente reflexivos
No entendemos la teología como el estudio de Dios, ya que aquello es
completamente utópico y atrevido (de otro modo Dios no sería Dios, y el hombre
tampoco sería un simple mortal). Quizás es mejor asumir la teología como la ciencia
de Dios. Pero sobre todo se debe entender la teología como la reflexión de nuestra fe
sobre la base única de la revelación escrita de Dios.
Esa revelación especial de Dios nos muestra básicamente tres aspectos de Dios:
¿Quién es Él? (Su Persona); ¿Qué es lo que ha dicho? (Su Mensaje); y, ¿Qué es lo
que ha hecho? (Sus Obras). Entendemos la teología más allá de formulaciones
dogmáticas que se han de aprender acríticamente. La Teología es más bien una
práctica comunitaria de la iglesia como entidad hermenéutica. Tarea que además es
dinámica y vivencial.
3. Axiológicamente radicales
No existe la neutralidad en términos de los valores, sean estos, éticos, morales
espirituales, etc. La ética del Reino de Dios, es absolutamente radical, y no lo es
menos el compromiso de vida con el Resucitado y su Reino de justicia. Los
bautistas no negociamos los valores del Reino de Dios, la doctrina
novotestamentaria, ni los sagrados propósitos de la iglesia.
La Ética –como la Axiología misma- son el producto de la interacción histórica y
dinámica de varias fuentes, como: el entorno cultural; el sustrato religioso; y, el
referente de la jurisprudencia. Pero sobre todo, y desde una perspectiva cristiana;
de los fundamentos de la Teología Bíblica (que además constituye el valor agregado
más importante, en relación a cualquier otro sistema ético fuera de la Biblia).
Un verdadero creyente muere por sus principios pero no claudica ante la relatividad
ni tampoco los negocia; como tampoco lo hicieron aquellos que prefirieron
orgullosamente ofrendar sus vidas, en lugar de negar su fidelidad al Nombre de
Jesús como Señor Salvador.
4. Socialmente involucrados
Este aspecto no tiene nada que ver con la ya fundamentada doctrina de la
separación absoluta de la iglesia con el estado. Más bien tiene que ver con la
dimensión interdisciplinaria de la teología, como del lugar inexorable que ocupa la
iglesia en el mundo. Como reza una vieja analogía: El mundo es el mar, y la iglesia
es una canoa; el lugar natural de esta es en el mar, por más riesgosa y compleja
que sea la tarea. De igual manera, el lugar de la iglesia es en el mundo, por ello no
podemos abstraernos de la dimensión de nuestra responsabilidad social.
9
Es lo que DietrichBonhoeffer denominaba, la “santa mundanalidad” Esto es, la
iglesia para poder cumplir con su misión, responsablemente, necesariamente debe
“mundanalizarse” O lo que en palabras del Señor, parafraseando diría: no podemos
ser luz debajo de un mueble; o sal que desinfecta y da sabor, fuera de la comida.
¡Simplemente no se puede!
No existe la neutralidad política. El creyente como tal, tiene responsabilidades con
el estado que se espera ha de cumplir fiel, responsable y objetivamente. El
involucramiento social tiene que ver con la idea de ser fermento de cambio,
precisamente allí donde las tinieblas imperan, pero sin negociar ni perder jamás la
sustancialidad de la fe y la naturaleza de lo que somos, y el propósito por el cual
vivimos.
5. Pastoralmente compasivos
La pasión de Dios son los seres humanos, en su integralidad histórica, y no
meramente en su dimensión etérea. Tenemos que huir como de los reduccionismos,
también de los espiritualismos baratos e inconsistentes. El evangelio del Reino de
Dios, no es un evangelio del “corazón”, de las “almas” del “espíritu” De hecho, jamás
el NT, asocia el Reino de Dios a un reinado netamente espiritual (como dice Oscar
Cullmann). A Dios le importan los seres humanos en su realidad integral, por ello
diseñó una salvación en esos mismos términos. Por lo tanto, la pasión de los
creyentes en Cristo, no puede ser otra que no haya sido la de Jesús de Nazaret.
La compasión es una actitud que se contrapone con el emocionalismo piadoso y
pasajero; expectante y lastimero, pero intrascendente. La compasión fue la base de
la tarea pastoral de nuestro Señor Jesucristo (Cf., Mt. 9:36; 14:14; 15:32). Sin
compasión no puede haber bendición para los demás. La compasión nos permite
ver a los demás, tal cual Dios los ve. Nos posibilita amar, perdonar, entender,
tolerar, sufrir, etc. Yo creo que la compasión es esa habilidad espiritual de poner
bajo nuestra piel el dolor (tragedia, situación, conflicto) de los demás. Para asumir
la compasión necesitamos a veces cerrar la boca y abrir los ojos para “ver” la
condición de marginación de los demás. La compasión es parte de un proceso
pastoral patentado por Jesús que consiste en: ver, compadecerse y consolar (Cf., Lc.
7:11-17)13
6. Misionológicamente comprometidos
La iglesia de Cristo es consustancialmente misionera, no puede ser de otro modo.
Muchos son los involucrados pero poco los comprometidos. Como reza el viejo pero
muy ilustrativo cuento de la gallina y el cerdo: en el desayuno, la gallina se
involucra (porque puso huevos que no le quitaron la vida); pero el cerdo se
compromete (pues para ofrecer el jamón, tuvo que ser sacrificado). Los bautistas
somos una entidad eminentemente misionera; pero entendiendo por misión, no el
simple y burdo proselitismo, sino sobre todo la misión al estilo de Jesús: Una
misión integral.14 La historia de Gedeón presenta una maravillosa ilustración y
analogía histórica de lo que debiera ser el compromiso misionero de los creyentes.
Fueron 300 hombres los que bastaron para destruir a los enemigos, bajo la
estrategia de Dios, y provocar una portentosa victoria y una vergonzosa derrota. 15
13
Para más detalles sobre este texto, favor de referirse a mi libro: Comentario Exegético y Pastoral del Evangelio de Lucas,
escrito para la CBP, y que es parte del Comentario Bíblico Mundo Hispano, Tomo 16.
14
Para una magistral exposición bíblico-teológica sobre el tema, conferir en la bibliografía, la obra del Dr. C. René Padilla
(insigne teólogo bautista ecuatoriano, fundador de la FTL).
10
7. Históricamente trascendentes
Herman Ridderbos, considerado el teólogo protestante más importante en todo el
mundo durante el pasado siglo XX, ha dicho que: La iglesia es el escenario del Reino
de Dios. Si esto es así, cual debe ser, entonces la iglesia de Cristo no puede pasar
desapercibida en el mundo y la historia. Debe dejar una huella indeleble, no sólo en
el área “espiritual” Sino además, en todas y cada una de las áreas vitales del ser
humano.
Los bautistas tenemos esta rica tradición de haber sido –y seguir siendo- un pueblo
trascendente, porque nos hemos involucrado con la historia de la humanidad; en
sus luchas, conflictos y anhelos. Hemos participado y dejado grandes y valiosos
aportes en prácticamente todos los campos de la ciencia y del convivir humano.
Tenemos que honrar aquella gran herencia y la mejor manera –quizá única manera-
de hacerlo es continuar la brega en defender los derechos civiles, la libertad
religiosa, la defensa de los valores inalienables de la vida (como la lucha contra el
aborto); y, el respeto por los valores milenarios a favor de la vida y la familia en el
diseño de Dios.16 ¡Amén…!
TAREAS URGENTES PARA LOS BAUTISTAS de HOY
1. Dinamizar nuestra liturgia, considerando la riqueza de nuestras culturas; sin
que este violente los normativos principios de culto establecidos en la Palabra
de Dios.
2. Estudiar y afirmar la neumatología bíblica, huyendo de todo tipo de
esnobismo, novelería y práctica sensorial. El fruto auténtico del Espíritu no es
sensualidad, sino verdadera espiritualidad evidenciada en la práctica por las
virtudes del fruto expresadas en Gál. 5:22
3. Distinguir en la práctica y a la luz de la Sagrada Escritura, y de la dirección
del bendito Espíritu Santo de Dios, la diferencia entre sensualidad religiosa, y
verdadera espiritualidad cristiana.
4. Revisar exegética y contextualmente nuestra eclesiología, para encontrar las
mejores estrategias de expresión de iglesia local para el mundo moderno, sin
que ello implique de modo alguno negociar la estructura fundamental del
Cuerpo de Cristo.
5. Conocer y releer críticamente la historia de los bautistas en Latinoamérica,
para continuar la agenda de servicio y celo por la Palabra. Huyendo de los
reduccionismos y exclusivismos teológicos.
6. Definir una identidad contextual y coherente con nuestra realidad
pluricultural ecuatoriana y latinoamericana.
7. Admitir que hoy en día, hay varios matices de expresión eclesiológica
bautista, y entre los más desafiantes, una especie de carismatismo bautista.
8. Entender y aceptar que hay otras formas auténticas de expresión del Reino de
Dios en la tierra, y que además tenemos la obligación espiritual y moral de
cooperar con ellas en misión.
9. Releer la herencia histórica y misionera proveniente del mundo anglosajón,
para discernir: qué es parte del evangelio y por lo tanto absoluto; y por otro
lado, qué es parte de la cultura, y por lo tanto relativo, y no normativo.
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Algunos misionólogos han llamado a esta experiencia –o modelo- el “Factor Gedeón” Es decir, los que tienen la visión
de Dios y están dispuestos a todo por conseguir la victoria de Dios en el mundo.
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Ahora que está de moda en el mundo el asunto de legalizar la homosexualidad, los matrimonios homosexuales, e incluso
la posibilidad de que “aquellos” adopten niños formando “familias homosexuales”
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10. Amarnos como Jesús nos mandó, y celebrar y disfrutar la unidad de los
hijos del Reino lograda con la sangre preciosa del Cordero de Dios en el
Calvario; de modo que esa evidencia sea una motivación histórica “para que el
mundo crea” en Jesús como su Señor y Salvador personal
CONCLUSIÓN
La denominación es simplemente una coyuntura de misión, servicio y fraternidad.
Jamás es el fin en sí misma. Siempre la identidad denominacional debe estar al
servicio de la misión bíblica, pero nunca la misión al servicio de la identidad; lo cual
daría paso a todo tipo de cautiverio ideológico. Sin embargo, hoy más que nunca es
preciso ajustar el perfil denominacional a lo prescrito en la Sagrada Escritura, tanto
en lo que refiere a la ortodoxia y la ortopraxia. El punto no es ser mejores bautistas,
sino sobre todo ¡mejores protagonistas del bendito Reino de Dios aquí y ahora…!
Que así sea…