Generalidades
Pueblorrico dista por carretera de la ciudad de Medellín 118 kilómetros. Limita por
el norte con Tarso, por el oriente con Jericó, por el sur con Andes y por el occidente con
Hispania, Ciudad Bolívar y Salgar. La cabecera está localizada a los 5°47’55” latitud norte
y a los 75°50’21” longitud al oeste del Meridiano de Greenwich. Está ubicado a 1.800
metros de altura sobre el nivel del mar y tiene una temperatura promedio de l9° C. El
territorio, con una extensión de 85 kilómetros cuadrados, es relativamente montañoso.
Presenta tres pisos térmicos, distribuidos así: cálido, 18 kilómetros cuadrados; medio, 51
kilómetros cuadrados; y frío, 16 kilómetros cuadrados. Sus montañas son bañadas por los
ríos San Juan, Mulatos, Mulatico, La Leona y algunas quebradas, como: La Berrio, Las
Colonias, Capote y otras más. Su principal renglón de la economía es el café, seguido de la
caña panelera, plátano, yuca y ganadería. Es un municipio minifundista, donde el
campesino desde tempranas horas labra la tierra a golpes de azadón, para luego llegar a su
casa lleno de ilusiones y poder compartir en familia la rezada del Santo Rosario, escuchar
radio o ver programas de televisión, lo que de una u otra manera ha cambiado notablemente
las costumbres de las gentes.
“El pueblo de las dos mentiras”, como cariñosamente le llaman los de afuera, va
escrito unido, pues todo él es un sustantivo y no separado como aparece algunas veces, y
como se escribe su homónimo el municipio risaraldense. Se destaca en Antioquia por ser
uno de los municipios más prósperos y progresistas, donde ha de resaltar la laboriosidad de
sus gentes nacidos o aposentados allí, entrañablemente unidos por un ambiente milagroso
que emana de su suave topografía, de su clima paradisiaco, de sus cañaduzales y cafetos en
flor, del aire extraordinariamente puro. Pueblo habitado y cuidado amorosamente por los
López, Betancures, Arcilas, Garcías, Mejías, Correas, Cardonas, Sierras, Ríos, Bohórquez,
Restrepos, Arangos, Zapatas, Gallegos, Rúas, González, Sánchez, Vélez, Ospinas,
Marulandas, etc., como quien dice, todo un mosaico de apellidos hispanos.1
Este pueblo y la región a que pertenece bordea la parte más selvática del Chocó, y se
encuentra asentado sobre los colosales repliegues orientales de la cordillera occidental en
donde se hermanan 24 municipios, cobijados por una misma cultura de la cristiandad y del
café.
[…]Pueblorrico es un municipio incrustado en pleno corazón del suroeste antioqueño
al que llegaron gentes de numerosas partes atraídas, quizá en un principio por las
inmensas riquezas auríferas y lo fértil de sus tierras, y después conglomeradas aquí a
1
Valencia Alirio (2016) Así es Pueblorrico en sus 100 años de vida Municipal. Editorial Vieco e hijas..
Medellín. Pag 24.
causa de numerosas situaciones, y que lucha por conquistar su identidad, por tener sus
rasgos diferenciadores, por crear ámbitos amables que permitan el reconocimiento y el
afecto de sus moradores. No es sólo un área geográfica o un frío nombre, es el
conjunto de voluntades que han hecho posible pasar de la aldea lejana al prospero
municipio que es hoy (Valencia, 2016). […]
Si en Colombia se mezcla lo bello de sus tierras y sus gentes con lo feo y horroroso
de sus violencias, la región del suroeste antioqueño constituye una vitrina de esa tremenda
dualidad. Allí parece retratado el canto de Ciro Alegría en alguna de sus obras: “Mas la
tierra guardo su voz sanguínea, el palpitar potente de su pecho bronceado, el gran torrente
de voces, gritos, balazos, cantos y agonías”. Sus gentes hicieron la misma escuela de
aventuras y sacrificios en la vida y aprendieron a soñar sobre las entrañas de una naturaleza
mágica y preñada de encantos, aunque abrupta y salvaje. Allí aprendieron a amar la
naturaleza como a una parte intima de su ser. Se extasiaban con los amaneceres de un sol
anaranjado y tibios rayos sobre sus altas cordilleras, con la florescencia de los cafetales, la
debilidad del territorio recién nacido o con la solicitud de la gallina clueca protegiendo a
sus pollitos. Les dolía ver sufrir a los animales, hablaban familiaridades con los perros, los
gatos, los caballos y las vacas lecheras... con una ternura que envidiarían muchos niños. A
la luna le llevaban sus cuentas para saber si sembraban en menguante o si se abstenían de
hacerlo en creciente. Acariciaban con gratitud infinita la lluvia en tiempos de verano y al
sol en tiempos de invierno. Añoraban aquellas épocas de tranquilidad en que, según
cuentas, se podía confiar en los vecinos, cuando al transeúnte se le ofrecía café en taza
grande, o “la media mañana” con chocolate y arepa con hogao al visitante. Cuando los
negocios valían más por la palabra de caballero que por el documento firmado, y cuando al
enemigo que no daba otra alternativa que la muerte, se le podía citar a duelo (Betancur,
1991, 73).2
2
Betancur Ignacio (1991) Rescoldo bajo Cenizas. Editorial Antropos, Bogotá, Pág. 73
Frontis del templo parroquial de Pueblorrico. Al fondo se observa el cerro El Gólgota, sitio turístico y de
peregrinación, desde donde se divisan varios municipios del Suroeste. (Foto. Alirio Valencia Agudelo)
Llegan los primeros colonos
Estas fértiles tierras custodiadas por los cerros Morrón, La Trocha y La Tolda y
bañadas por los ríos San Juan, Mulatos y muchos otros, recibieron los primeros colonos en
mayo de 1825, cuando se tiene conocimiento de que Gabriel Echeverry Escobar, Isidoro
Barrientos, José María Campuzano, Juan Santamaría y otros, le propusieron compra de
ellos al general Francisco Urdaneta, Gobernador y comandante general de la Provincia de
Antioquía. Posteriormente, en 1840, Juan Santamaría, fundador de Jericó, se dio a la tarea
de colonizar estas fértiles tierras, y a costa de su esfuerzo y tenacidad, hacia l851 comienza
a ver los primeros frutos: se comienzan a ver las primeras habitaciones y pequeños caseríos
en las pocas zonas planas que tenía la región. En este mismo año se edificó una capilla
pajiza que se administraba eclesiásticamente por el párroco de Nueva Caramanta. Poco
tiempo después de esto, el ilustrísimo señor Juan de la Cruz Gómez Plata dio al caserío el
nombre de Jericó, y mando erigir en él una vice parroquia el 21 de diciembre de 1857, y en
1859 ascendió a corregimiento en lo civil, y más tarde en 1867, por Ley expresa, a Distrito.
El insigne historiador Manuel Uribe Ángel, en su libro “Geografía del Estado de
Antioquia en Colombia”, publicado en 1895, nos dice lo siguiente con respecto al territorio
donde se encuentra fundado Pueblorrico:
[…]En l840, todo el territorio que se extiende desde el paso de Caramanta en el Cauca,
hasta la desembocadura del San Juan en el mismo río, y desde las orillas de este hasta
las crestas de la cordillera occidental de los Andes, estaba cubierto por una robusta
selva primitiva, hollada apenas por la planta de uno que otro montañés. Un joven
noble, robusto, audaz, emprendedor y rico, de excelentes dotes personales, llamado
Santiago Santamaría, tuvo por herencia, cambio y compra la mejor y más valiosa parte
de aquellos terrenos. Concibió este valeroso sujeto la grandiosa idea de colonizar
aquella parte, con los mismos habitantes del Estado. A este fin, haciendo uso de sus
numerosas relaciones comenzó por atraer a algunas familias pobres trabajadoras, y a
medida que iba reuniendo obreros, les enseñaba un lote de terreno, los proveía de
herramientas y de auxilios de todo género, entre los cuales no escaseaba el dinero. Con
aquella clase de protección, mediante sabios consejos y un trato personal permanente
afable, el empresario vio al cabo de pocos años, caer el bosque secular y ser
reemplazado por lindas praderas, multiplicarse las familias, levantarse cómodas
habitaciones, y contemplar en lugar de la melancólica soledad anterior, la colmena
humana, bulliciosa y juguetona, formando enjambres para prometedora y optima
cosecha. En efecto, en aquel circuito en que las tareas comenzaron bajo una forma
aproximadamente parecida a la de los feudos de la Edad Media, hoy los colonos
ofrecen el consolador espectáculo de una sociedad libre, propietaria de terrenos,
holgada y feliz.3 […]
3
Uribe Ángel, Manuel. Geografía del Estado de Antioquía en Colombia. Pag.398, 399.
En la imagen apreciamos a algunos de los primeros habitantes del municipio a finales de la década de 1890,
quienes participaban del funeral de Florinda López Gallego, hija de Joaquín López Gaviria, fundador de
Pueblorrico. (Foto: cortesía Guillermo Zapata)
Construcción de las primeras casas y fundación del pueblo
En 1860 las tierras de Pueblorrico pertenecían a Eleuterio Echeverry, quien llevó a
los señores Antonio Loaiza, José Vanegas, Anacleto Gallego y Canuto Ospina, oriundos de
Guarne, para que las trabajaran y se construyeran algunas viviendas. Su gran feracidad
atrajo pronto a otros colonizadores, lo que fue dando origen, en 1866, al inicio de un
pequeño caserío. Esos primeros ranchos o viviendas construidas en madera se fueron
ubicando a orillas del camino que venía desde la parte sur, de poblados como Andes,
Betania y Ciudad Bolívar y que conducían hacia Jericó (actualmente conforma la Calle 30
Bolívar).
El sacerdote Carlos Gallego, en una de sus crónicas de la obra “Por las tierras de
Gallegos, Arboledas, López y Gavirias”, dice lo siguiente con respecto a la fundación del
caserío:
[…]Ya iniciado este caserío, don Joaquín López -propietario de las tierras que hoy
ocupan el área urbana del municipio- abrió la venta de solares en el marco de la plaza,
y muy pronto se iniciaron las respectivas construcciones: al costado norte de la primera
Casa Cural levantaron sus viviendas Enrique Torres y Graciliano Arboleda; en el 4
Zapata Cuencar, Heriberto. Monografía de todos los municipios de Antioquía.
Medellín, Pág.206 13 costado oriental lo hicieron Antonio María Gallego, Luis Sierra
y Estebitan Zapata, y en la esquina la casatienda de Ciriaco López; en el costado sur
construyeron Teodosio Correa, Alejandro Restrepo (alias trapitos), una familia
Meneses y la Negra Marcelina (alias Gorra Vieja). En estos dos últimos ranchos
funcionaron los dos primeros servicios de mesa del caserío. Igualmente fue construida
una casa de astillas que luego fue de Manuel Ríos y la del negro Manuel Zuleta, de
quien decían que tenía la marca de su amo, pues había sido esclavo de Rengifo. Esta
fue suplantada por la que construyó Serafín Gallego, en un tiempo récord de 20 días.
En el costado occidental las primeras viviendas fueron las de José María Vanegas (de
balcón), sitio que hoy ocupa el Palacio municipal, la de Julián Marulanda, que sirvió
por varios años como escuela urbana de niños y otras más que pertenecieron a
Teodosio Correa. Años más tarde se fueron construyendo muchas otras, entre ellas: la
Casa Cural, la de Teodosio Correa (donde actualmente se encuentra el Hogar Juvenil
Campesino). La de Melitón Betancur (hoy ocupada por el bar y residencias “Casas
Viejas”), la de Timoteo Vallejo, la de Luis y Félix Parra, donde años más tarde
funcionó el colegio de varones[…].4
Plaza principal de Pueblorrico en la década de 1930. Al fondo se aprecian las instalaciones de la alcaldía y
algunas de las primeras casas que se construyeron en el costado occidental. (foto: cortesía Leobardo
Betancur)
4
Síntesis histórica y monográfica del municipio de Pueblorrico. En: Revista Distritos, No.39. Pag.14 12
Primeros establecimientos comerciales
A medida que se construían las primeras casas, las calles y la plaza principal, los
habitantes fueron instalando diferentes establecimientos comerciales, entre ellos: tiendas,
cantinas, farmacias, almacenes, talabarterías y restaurantes. Según descripción del señor
Luis Rosendo Zapata, las primeras tiendas que prestaron su servicio, fueron las de Juan de
Dios Montoya ubicada diagonal al supermercado cafetero (hoy propiedad de Aníbal
Bohórquez), la de Pablo Taborda Uribe, ubicada en el costado oriental de la plaza (tienda
que hoy en día es de propiedad de la familia Gallego Zapata), la de Manuel Ángel Cano,
ubicada en la esquina nororiental de la plaza (propiedad de la familia Rivera Gallego) y la
de Luis Felipe Mesa, llamada “Tienda La Abundancia”, ubicada frente a la anterior. Los
primeros bares o cantinas fueron de los señores Faustino Cadavid, ubicada en el pasaje
peatonal (donde actualmente se encuentra el Bar “La Montaña”); la de Ernesto Agudelo,
ubicada en el mismo pasaje peatonal (donde actualmente se encuentra el Restaurante “Mi
Casita”); y la de Elíseo Flórez, ubicada en el costado sur de la plaza. En la esquina
suroccidental, donde actualmente se encuentra el edificio del café, don Federico Jaramillo
instaló uno de los primeros almacenes, y en un local frente a este lo hizo Enrique Laverde
(actual propiedad de la familia Ospina Ríos). La primera Talabartería funcionó en uno de
los locales donde actualmente se encuentra el Comando de Policía, el cual era de propiedad
de Conrado Ortiz; y contiguo a ésta, el señor Rubén Martínez tenía una prendería.
En esta imagen de 1930 se aprecia el primer carro que llegó a Pueblorrico en 1926, y algunos de los
primeros establecimientos comerciales que se construyeron en el marco de la plaza principal. (Foto: Jorge
Obando).
Donación de las tierras para la construcción del pueblo
Como donante de las tierras donde hoy se encuentra Pueblorrico se tiene a Joaquín
López Gaviria; ilustre personaje que, de acuerdo a lo que dijo su nieto Cesar López
Hernández, este era oriundo de la región de Girardota, y llegó a estas tierras cuando todo
era selva virgen. Don Joaquín no sólo donó las tierras para que se iniciara el caserío, sino
que, además, le colaboró a mucha gente pobre para que construyeran sus viviendas.
Adicionalmente construyó el primer cementerio y regaló una imagen de la virgen de
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, traída desde Barcelona, España, la cual aún se venera
en la población. Su residencia estaba ubicada en la vereda “La Envidia”. Este ilustre
personaje era hijo de Jesús María López, casado y padre de 14 hijos, los que se llamaban:
Martín, Bonifacio, Heraclio, Jesús María, Sofía, Fabriciano, José Joaquín, María, Felicidad,
Florinda, Alejandrino, Leopoldo, Romelia y Enriqueta. Afirma, el sacerdote Carlos
Gallego, en un capítulo de su obra “Por las tierras de Gallegos, Arboledas, López y
Gavirias”, que don Joaquín fue perseguido en la guerra civil de 1875, y participó en la
Guerra de los Mil días. Hizo, entonces, una promesa a la virgen del Perpetuo Socorro de
levantarle una capilla y fundarle un pueblo si lograba escapar con vida de la persecución de
sus adversarios. Después de la batalla de Enciso, Joaquín López cumplió su promesa: donó
las tierras para que se demarcara la plaza, la Iglesia y la Casa Cural, dándose inicio a la
construcción de una capilla de astillas.5
Joaquín López Gaviria
Creación de dos Inspecciones de Policía
5
Valencia, Alirio (1999) Pueblorrico un pueblo en busca de su identidad. Imprenta Departamental de
Antioquia, Medellín, pág. 19
En vista de que estaba aumentando considerablemente el número de habitantes y ya
se contaba con un caserío debidamente organizado, el Corregidor de Jericó pidió al doctor
Pedro Justo Berrio, Gobernador del Estado de Antioquia, en julio de 1866, el
establecimiento de una Inspección de Policía, con el objeto de obtener una mejor
administración de justicia. Es así como el 24 de ese mismo mes el Dr. Berrio, accedió a lo
solicitado dictando el decreto que creaba dos inspecciones en las fracciones de San Juan y
Pueblorrico, a las cuales les fijo sus correspondientes límites y les dio facultades a los
empleados respectivos para que ejercieran las funciones de Corregidor. Se elimina la
fracción de San Juan Dos años más tarde, el mismo presidente del Estado soberano de
Antioquía, mediante Decreto del 2 de septiembre de l868 elimina la Fracción de San Juan,
perteneciente a Jericó, cuyo territorio se agrega al de la fracción de Pueblorrico,
perteneciente al mismo Distrito. Lo anterior en vista de una solicitud hecha por el Concejo
Municipal de Jericó, el día 6 de julio del mismo año, y de algunas informaciones
presentadas por el señor prefecto del Departamento del Centro, quienes no veían necesario
la existencia de esta fracción. Al año siguiente la fracción de “Pueblorrico” también fue
suprimida, mediante Decreto del 27 de abril de l869, de acuerdo a informaciones
presentadas por el alcalde del Distrito de Jericó y algunos ciudadanos honrados y notables,
donde manifestaban que era de imperiosa necesidad suprimir esta fracción, a fin de evitar
los escándalos que allí se sucedían por la ignorancia de los empleados y la mala fe de los
que lo dirigen. De igual manera, aducían, que se debía impedir que los delitos que allí se
cometen queden impunes, porque no se instruyen oportunamente los sumarios, y si ello
sucediera, se hace de una manera tan irregular que difícilmente pueden esclarecerse los
hechos.
En consecuencia, todo el territorio volvió a ser agregado a Jericó y cesaban los
empleos creados en esa fracción, y los negocios que hubieren quedado pendientes en la
Inspectoría se pasaran al despacho del alcalde o del Juez del Distrito de Jericó, según fuere
su naturaleza. Cuando este hecho tuvo ocurrencia estaban designados los señores Esteban
Zapata y José Franco como inspectores principal y suplente de la Inspectoría. Dieciséis
años más tarde, el general José María Campo Serrano, nuevamente creo la fracción de
Pueblorrico.
Creación del Corregimiento
En vista de que el caserío venía creciendo aceleradamente, las familias se
multiplicaban día a día, se construían más casas y constantemente llegaban pobladores de
regiones vecinas, para ir conformado un gran núcleo social. Todo ello condujo a que
algunos habitantes se dirigieran ante el Concejo y la Alcaldía de Jericó, con el fin de
solicitar la creación de una Inspectoría, donde, de ser posible, la misma comunidad estaba
dispuesta a prestar tal servicio en forma ad-honorem. Dichas peticiones fueron acogidas en
1905 por parte del Concejo Municipal de ese Distrito, y a través del Acuerdo No. 25 del 23
de mayo de ese año creó el corregimiento de Pueblorrico, y se fijaron los siguientes límites:
“del puente del río “San Juan” por todo el camino de Bolívar hasta el río “Mulato”, de aquí
siguiendo por todo el camino hasta la partida de “Zarzagueta”; de esta por toda la cuchilla
al alto de “Pueblorrico”; de aquí siguiendo por toda la cordillera a la angostura de la
quebrada “Leona”; esta arriba hasta el salto formado por la misma; de allí por toda la peña
hasta “La Tolda” y siguiendo por todo el camino hasta “Morro Ñato”; de este por la línea
que divide a Jericó y Andes, hasta frente al desemboque del río “Guadualejo” en el “San
Juan”. 6
En la imagen apreciamos aspectos de la construcción del parque principal de Pueblorrico en 1937, el cual se
ha transformado con el correr del tiempo, convirtiéndose en un lugar de encuentro y disfrute de los
pueblorriqueños. (foto: cortesía Gabriela Zapata de Gallego)
La Asamblea de Antioquia crea el Municipio.
Corría el año l910, solamente llevábamos 5 años como corregimiento de Jericó,
cuando llega a la Parroquia el Padre Juan Crisóstomo Ospina, un hombre de nobles virtudes
cívicas y sacerdotales, de altos pensamientos y nervios equilibrados. Su vida había estado
sembrada de misteriosas alternativas.7 Estuvo casado con Clementina Tascón, con quien
6
Valencia, Alirio (1999) Pueblorrico un pueblo en busca de su identidad. Imprenta Departamental de
Antioquia, Medellín, pág. 21
tuvo varios hijos, la que luego falleció. Estudio, luchó en los campos de batalla y luego
ordenado sacerdote. Un día concibió la idea de que Pueblorrico no podía seguir siendo
Corregimiento, que de una u otra manera se debía convertir en un nuevo Distrito de
Antioquia, ya que por el progreso que se notaba en el poblado, así lo ameritaba. A todo
ello, la comunidad y principales autoridades de Jericó se oponían, no querían imaginase el
simple hecho de que nos separáramos de ellos y les quitáramos algunas de sus más valiosas
tierras ubicadas a orillas de los ríos Cauca y San Juan. Por lo tanto, se inició una lucha
noble, de parte de la comunidad pueblorriqueña con el fin de lograr tales propósitos. El
padre Ospina se entregó a la tarea de motivar a los pobladores acerca de la idea, reunió toda
clase de requisitos exigidos por la Constitución y la Ley e inició las gestiones respectivas
ante el gobierno departamental. Para ello el pueblo le brindó su respaldo y le consiguió el
dinero necesario para su cometido. Es así como en 1911 llegó a la Asamblea Departamental
de Antioquía, que presidía el Dr. Libardo López, y presentó su proyecto, que por lo bien
documentado y sustentado recibió el apoyo de todos los diputados, convirtiéndose, más
tarde, en la Ordenanza No. 7 de ese mismo año, que creaba al nuevo Municipio de
Pueblorrico.7 Con ella se presentó en la población, haciendo estallar en júbilo y alegría a
toda la comunidad, la que de inmediato se entregó a la tarea de festejar y prepararse para
dirigir por los caminos del progreso al naciente Distrito.
Quién fue el padre Juan Crisóstomo Ospina
El padre Ospina nació el 27 de diciembre de 1851 en Salamina Caldas y murió el 11
de septiembre de 1914. Sus padres fueron Wenceslao Ospina y Mariana Londoño. Estuvo
casado con Dolores Cesarina Tascón de La Roche, con quien tuvo seis hijos: Francisco
Emilio, Mariana Avelina, Juan Crisóstomo, Leonor de los Dolores, Antonio José y Julio
César. En el campo empresarial fue propietario de las empresas Ospina y Compañía,
Sociedad de Amalgamación de Ancón y Sociedad Minera Moreno. En la serie 100
empresarios, 100 historias de vida, publicada por la Cámara de Comercio de Medellín para
Antioquia, se habla así del padre Ospina: “Por las calles de Caramanta, Jardín, Jericó y
Pueblorrico camina el recuerdo de un sacerdote amante del progreso y del desarrollo.
Colegios, caminos, templos y cementerios, hablan al paso de los años, 18 de una labor
pastoral entendida más allá de lo simple, en la que siempre cupo una idea o una iniciativa
que, tarde que temprano, desembocaba en una obra para beneficio de la comunidad. Es este
el legado del padre Juan Crisóstomo Ospina Londoño, un polifacético personaje que contó
con todos los ingredientes típicos de un patriarca, pues combinó su trabajo como
empresario de minas y de salados, en el norte de Caldas y en el sur de Antioquia, con los
más altos valores cívicos, en los que también asomó una dignidad militar ganada con
honores en la temida Guerra de los Mil Días”.
7
Asamblea Departamental de Antioquia. Libro de Ordenanzas, 1911.
Juan Crisóstomo Ospina