EL DISCIPULADO: ES SER MÁS COMO JESÚS
1 Corintios 11:1
Enseñar a la gente cómo vivir para él, porque es nuestro señor y salvador.
La Biblia es la Palabra de Dios completa y autorizada y la regla de fe y de conducta para
todas las cosas. Una vez más, estos principios nos han guiado siguen guiándonos en la
formación de nuestra vida espiritual.
Todas nuestras razones de ser comenzaron con un fin en mente. En el caso del
discipulado, el objetivo siempre ha sido desarrollar seguidores devotos de Jesús que
reflejen sus enseñanzas y su estilo de vida y que también, reproduzcan ese patrón en
otros.
Para lograr ese fin, nos centramos en siete prácticas de vida cristiana:
1. Compromiso bíblico
2. Entrega continua
3. Ejerciendo ministerio de palabra
4. La oración
5. La adoración
6. El servicio a los demás
7. La generosidad.
Los discípulos no son personas perfectas. El concepto de practicar una disciplina sugiere
que se puede mejorar. En el deporte, el objetivo de la práctica es ser mejor y más fuerte.
En el andar cristiano, el objetivo de la práctica es asemejarse más a Jesús.
El discipulado consiste en desarrollar y reforzar los hábitos propios de Jesús. Implica
tres partes diferentes. un ejemplo a imitar, la enseñanza y la práctica bajo la guía de un
maestro discipulador.
La parte del proceso que consiste en el ejemplo es fundamental para el resto de la
experiencia del discipulado. Todos somos imitadores natos. Aprendemos el lenguaje y la
cultura, desarrollamos hábitos y formamos valores al observar y escuchar a quienes nos
rodean. Imitamos sin pretenderlo y nos parecemos a quienes respetamos sin siquiera
saberlo.
Los ejemplos de los padres y los profesores tienen más influencia que cualquier plan de
estudios. De hecho, el plan de estudios sin un ejemplo tiene poco impacto. Por eso, las
relaciones son una parte necesaria de cualquier proceso de discipulado. El mandato de
Pablo en 1 Corintios 11:1, debería servir como modelo de toda estrategia de discipulado:
«Y ustedes deberían imitarme a mí, así como yo imito a Cristo».
El verdadero discipulado no puede ocurrir desde una plataforma, o a distancia. Requiere
una relación. Ya sea que estemos discipulando a nuestro propio hijo en casa, a jóvenes, o
adultos, el plan de estudios debe de ir acompañado de buenas relaciones saludables.
El proceso de discipulado se rompe cuando los líderes viven valores diferentes a los que
enseñan no debe haber contradicciones en el estudio sino un muto acuerdo, lo que obliga
a los discípulos a elegir uno de ellos. La duplicidad hace que las personas se sientan
confundidas, en conflicto y desanimadas. El ejemplo de vida casi siempre tendrá el
mayor impacto.
Cuando construye un camino de discipulado, recuerda que lo primero y más importante
son las relaciones.
La instrucción verbal sigue siendo importante. Jesús no solo vivió la verdad delante de
sus seguidores, sino que también se sentó y les enseñó. Jesús enseñó en entornos
formales, como la sinagoga, y en otros informales, como los hogares y los espacios al
aire libre. Enseñaba de camino a sus tareas ministeriales y desde una barca anclada en la
costa.
Jesús enseñó utilizando parábolas e historias para ilustrar las lecciones de la vida.
Enseñaba de manera adecuada a sus oyentes, ya fuera un líder judío que acudía a él de
noche o una mujer samaritana que hacía preguntas junto a un pozo. Incluso después de
su resurrección, Jesús enseñó a dos de sus discípulos en el camino a Emaús,
explicándoles ampliamente las Escrituras (Lucas 24:27).no debe haber escusas para el
discipulado
Al igual que Jesús, nosotros mostramos a nuestros discípulos cómo vivir para Dios con
nuestros ejemplos y les enseñamos el por qué a través de las Escrituras. Si no saben por
qué, no podrán mantenerse firmes, resistir la tentación y decirle al diablo: «Escrito está»,
como lo hizo Jesús (Lucas 4:1-13.
Si queremos hacer discípulos que sigan a Jesús, imiten a Jesús, permanezcan con Jesús y
transmitan el conocimiento de Jesús a otros, debemos asegurarnos de que tengan una
base bíblica sólida.
El compromiso bíblico es clave para un discipulado saludable. No basta con compartir
historias y principios de la Biblia; también debemos enseñar a las personas a interactuar
con las Escrituras, interpretar el texto, ver el panorama general y aplicar la Palabra de
Dios a su vida.
En el mundo actual no faltan las voces que compiten por la atención, pero la Biblia es la
única voz completamente fiable de la verdad. Nunca ha sido más urgente que los
discípulos manejen correctamente la Palabra de Dios y la confíen a otros, que también la
transmitirán (2 Timoteo 2:2,15).
¿Cómo sabemos que nuestros discípulos han entendido bien? cuando se arrepienten
¿Cómo podemos estar seguros de que vivirán de acuerdo al evangelio? Al bautizarse en
el nombre de Jesús ¿Cómo sabremos que están preparados para transmitirlo?
Entrenándolos como ayudante.
Jesús sabía que no estaría mucho tiempo con ellos y que el futuro de la Iglesia y del
reino estaría en manos de sus discípulos. Sabía que tenía que proporcionarles
oportunidades para practicar el compromiso, la entrega al Espíritu Santo, el ministerio
de palabra, la oración, la adoración, el servicio a los demás y la generosidad, mientras Él
los entrenaba, corregía y animaba.
Cuando Jesús llamó a Pedro para que se acercara a Él en el agua, en medio de un lago
donde solo Él y los otros once podían ver, estaba permitiendo que Pedro practicara su fe.
Pedro fracasó. Sin embargo, Jesús utilizó el hundimiento de Pedro como un momento de
enseñanza. Y el mismo discípulo que carecía de la fe para permanecer sobre el agua,
más tarde se levantó y declaró audazmente la Palabra de Dios, llevando a tres mil
personas a la salvación en un día (Hechos 2:41).
El discipulado requiere un ejemplo a imitar, la enseñanza bíblica y la práctica bajo la
mirada de su entrenador. Hacer discípulos, asegúrate de que estos tres elementos estén
en su lugar y funcionen a un alto nivel.
Ojalá sigamos realizando la mayor obra de evangelización que el mundo haya visto
jamás cuando Jesús regrese y poder presentarle la cosecha de muchos discípulos como
ciudadanos del cielo completamente redimidos. Sigamos comprometidos con esa visión.