7.
Descripción de las fases de producción
7.1 Infraestructura
El alojamiento de los caballos es crucial y su orientación dependerá de la vecindad. Dependiendo de
la ubicación geográfica, se debe asegurar que las edificaciones estén ubicadas en una ruta este-oeste
para climas decentes, en busca de que su interior permanezca fresco el máximo del día.
Para climas sin sangre, debe estar en un camino de norte a sur buscando un ambiente cálido dentro
de la estructura. Para zonas con vientos muy fuertes y fríos, es recomendable tener limitaciones de
permanencia, a unos 10 metros de las cuadras.
El alojamiento debe permitir un área adecuada dentro de los pasillos para permitir el movimiento
seguro de los caballos y sus guías. En los establos no debe haber ningún objeto que sobresalga y
pueda dañar a los animales.
Las paredes deben ser lo suficientemente altas para evitar interacciones con los caballos alojados en
los bordes. Las paredes, puertas, ventanas de las casas, comederos y bebederos,
independientemente de las sustancias utilizadas, no deben tener superficies angulares o formas que
puedan causar daño físico a los animales.
Es muy útil diseñar las puertas de unos 1,6 a 2 m de ancho y 3 m de alto, para facilitar el paso de los
animales, sin peligro ni lesiones. Debemos tener en cuenta que nuestros caballos seguirán
confinados a sus establos durante mucho tiempo, por lo que un diseño correcto es fundamental.
(León, 2007)
Nociones previas
Espacio y volumen necesario para los caballos
Qué un caballo necesita más o menos espacio y volumen para encontrarse a gusto, depende,
principalmente, de su tamaño; que, a su vez, también está íntimamente unido a la raza a la que
pertenezca.
Ventilación
Al igual que en cualquier otro tipo de alojamientos, en los de caballos la ventilación también resulta
imprescindibles. La misión de esta es:
Renovar el aire.
Disminuir el exceso de humedad y la concentración de gases nocivos para los animales
Eliminar el exceso de calor (cuando le haya)
EL polvo ambiental
El polvo perjudica al aparato respiratorio del caballo. Por este motivo, hay que tener cuidado con los
materiales que se usan como cama, evitándose el empleo de paja o viruta pulverulenta. Esta misma
preocupación debe ser tenida a la hora de elegir el alimento que se emplea (tanto con el heno como
con el pienso).
Iluminación
Los alojamientos cerrados deben contar con un sistema de iluminación artificial adecuada, de tal
forma que:
Permita a los cuidadores desempeñar su trabajo con total seguridad.
Permita observar de forma adecuada el estado del caballo, de manera que se pueda
detectar cualquier anomalía en la salud de éste.
7.2 Áreas de producción
A la hora de hablar de áreas de producción del ganado equino, hay que tener en cuenta el grado de
intensificación de la explotación, ya que las inversiones en establos y otras instalaciones varían de
manera notable.
Explotaciones extensivas
Este tipo de explotaciones son, principalmente, las destinadas a la cría de equinos para carne. La
principal característica de estas ganaderías es la baja o casi nula inversión en alojamientos e
instalaciones.
Estas yeguadas pasan gran parte del año al aire libre, en verano en las zonas más altas de las
montañas, donde suelen estar en régimen de total libertad, y en invierno en las zonas de valle más
cercanas a los pueblos, en muchas ocasiones controlados por algún tipo de cerramiento (ya sea de
tipo convencional o mediante algún tipo de pastor eléctrico).
Solamente algunas explotaciones cuentan con caballerizas, generalmente se trata de edificios
antiguos en los que se encierra a las yeguas durante los meses más fríos del invierno y, en algunos
casos, durante la lactación. En otras ocasiones encontramos ganaderías en las que se pueden
encontrar algún tipo de corral o manga de manejo.
Explotaciones semi-extensivas
En este apartado, nos referimos aquellas explotaciones de cría y selección de razas de caballos aptos
para la silla.
Estas ganaderías están a medio camino entre las extensivas y las intensivas. Suelen contar con algún
tipo de pasto o prado, generalmente delimitado por cercas o pastores eléctricos, pero también
cuenta con alojamientos semejantes a los que explicaremos en el siguiente punto.
En estas explotaciones, especialmente en las que también se realiza la doma de los caballos que se
producen, también se puede encontrar otras instalaciones como picaderos, andadores automáticos.
Explotaciones intensivas
Dentro de este grupo, enmarcamos a los caballos y yeguas que se encuentran en centros hípicos,
picaderos, etc.
Estos animales se caracterizan por permanecer estabulados la mayor parte del tiempo, por lo que se
debe prestar especial atención al diseño de los alojamientos ya que de ello dependerá que el caballo
alcance un nivel de bienestar adecuado.
En los siguientes puntos, explicaremos los alojamientos más habituales en estas ganaderías. (Ferre,
2006)
7.3 Manejo general
7.3.1 Manejo nutricional
Los caballos son herbívoros y monogástricos. Sin embargo, su aparato digestivo presenta ciertas
peculiaridades respecto al de otras especies que deben ser tenidas en cuenta a la hora de establecer
su alimentación.
Por una parte, presentan un estómago de pequeño tamaño (15-20 litros), en proporción con el
tamaño de su cuerpo. Esto significa que los caballos no están preparados para ingerir grandes
cantidades de comida de una sentada, por lo que la ración diaria debe fraccionarse al menos en 3
aportes.
Por otra parte, en el comienzo del intestino grueso, los caballos, igual que les ocurre a los conejos,
presentan un extenso ciego, con microorganismos capaces de digerir fracciones fibrosas de los
alimentos. Este hecho les confiere unas características intermedias entre los monogástricos estrictos
y los rumiantes (pseudo-rumiantes). (Berners, 1990)
Los alimentos empleados para los caballos
Alimentos groseros
Se trata de los alimentos que tienen un contenido elevado de fibra bruta, y, en consecuencia, una
baja relación de nutrientes digestible. En este grupo se encuentran los forrajes (parte aéreas de las
plantas), raíces y tubérculos y algunos subproductos fibrosos como puede ser la paja.
En las raciones para caballos, es importante la presencia de este tipo de alimento, ya que, si no se
aplica un mínimo de fibra, pueden aparecer problemas digestivos.
Forrajes verdes
Por naturaleza, el caballo está acostumbrado a la alimentación mediante pastoreo de forrajes
verdes. A nuestro parecer, siempre que sea posible, se debe permitir esta práctica ya que tiene dos
ventajas muy claras
El caballo se pasa un largo periodo del día comiendo, ingiriendo el alimento poco a poco.
Debido al pequeño tamaño de su estómago, esta forma de alimentación es muy
conveniente.
Los caballos que permanecen estabulados, con frecuencia se aburren y adquieren
estereotipas. Sin embargo, mientras pasta, el caballo está entretenido, además de tener una
mayor libertad de movimientos. Por lo tanto, la práctica del pastoreo contribuye a
incrementar el nivel de Bienestar Animal Zootécnico en el caballo.
Los forrajes verdes, se caracterizan por tener un importante contenido de humedad (88-90%).
Independientemente de que los pastos sean naturales o sembrados, se debe tener en cuenta la
calidad de los mismos ya que de ello dependerá el grado de rechazo de los caballos y la necesidad de
suplementar al animal en el establo.
Composición botánica
Hay especies pratenses que son más palatables que otras para los caballos y, por lo tanto, la tasa de
rechazo en éstas es menor. Por otra parte, las praderas polifitas que contienen tanto gramíneas
como leguminosas son más equilibradas nutricionalmente (especialmente desde el punto de vista de
la proteína y de los minerales), por lo que, siempre que sea posible, se optará por éstas.
Estado fisiológico
Cuanto más avanzado se encuentra el desarrollo fisiológico del forraje, más se embastece (aumenta
la cantidad de fibra), se incrementa el contenido en materia seca y disminuye la riqueza en
nutrientes digestibles del mismo.
Manejo
El manejo de la pradera afecta de manera significativa a la calidad del pasto. Las cargas de ganado
excesivamente elevadas y el pastoreo continuado pueden provocar la depresión en la producción,
proliferación de especies de poco valor agronómico y el incremento de enfermedades parasitarias
en el caballo. Por todo esto, pesamos que es imprescindible ajustar la carga ganadera a cada pasto
en cuestión y aplicar prácticas de pastoreo rotacional y racional (para lo que puede ser muy útil el
empleo del pastor eléctrico). (Pérez de Ayala, 1995)
Forrajes conservados Heno y forrajes deshidratados
El heno es la conservación del forraje mediante la disminución de su contenido en humedad hasta
un 8-15 % (el deshidratado tiene el mismo fundamento, pero el proceso se realiza de forma
industrializada). No hay duda de que el heno es el conservado forrajero por excelencia de los
caballos estabulados. Hay muchas especies forrajeras de las que se realiza heno, generalmente del
grupo de las gramíneas y de las leguminosas, o de ambos mezcladas. La calidad del heno depende de
las especies botánicas, del estado fisiológico del cultivo en el momento de la siega y de las
condiciones en las que se produzca el henificado (secado rápido o con lluvias, hilerado de
madrugada o con mucho calor, empacado en buenas condiciones o parcialmente húmedo, etc.)
Ensilados
Los silos son una técnica de conservación de forrajes con un alto grado de humedad (entre un 60-85
%) mediante fermentaciones controladas.
En general, la especie caballar hace un peor uso de los ensilados que los rumiantes y sólo se
recomienda su empleo cuando se trata de silos de hierba pre-henificada y de maíz planta entera con
elevado contenido en materia seca.
Se debe evitar emplear en la dieta de equinos los ensilados de leguminosas, ya que no son bien
empleados por su aparato digestivo y pueden provocar fermentaciones indeseables en su intestino.
Subproductos de cereales: la paja.
Las más habituales son las de trigo y las de cebada. La paja tiene bajo contenido energético y casi no
contienen proteína (solo la paja de leguminosas tiene un contenido proteico destacable). La paja
puede ser interesante como una fuente de fibra barata, aunque hay que tener en cuenta que,
cuando los caballos la toman en exceso, también puede producir cólicos.
Alimentos concentrados
Se entiende como tal, aquellos que su contenido en agua y en fibra son bajos (generalmente
inferiores al 15%), lo que implica que tengan una elevada proporción de nutrientes fácilmente
digeribles.
Granos de cereales
Los granos de cereales son una fuente de energía fácilmente disponible, debido a que una parte
importante de su composición lo forman los carbohidratos no estructurales (el almidón
principalmente). Sin embargo, el contenido en proteína de los cereales suele ser bajo (a excepción
de algunos trigos) y además pobres en lisina. Por otra parte, la relación Ca/P es muy baja en estos
concentrados.
Tradicionalmente, el grano que más se ha empleado en la alimentación del caballo ha sido la avena,
probablemente por su mayor contenido en fibra, que minimiza los riesgos de trastornos digestivos.
No obstante, en raciones equilibradas en las que se empleen alimentos groseros, se pueden utilizar
otros granos como son los de cebada, maíz y trigo (el límite máximo de incorporación en la dieta de
este último no debe ser superior a 0,5 kg por cada 100 kg de peso vivo y día). En el Cuadro 1
aparecen resumidas algunas de las características de los granos citados en este apartado. (Buxadé.,
1996)
7.3.2 Manejo reproductivo
Existe una gran variedad de sistemas productivos de ganado equino, desde los más extensivos de las
explotaciones de caballo de abasto, hasta los más intensivos de los criaderos de ganado para la silla
y el deporte.
Por otra parte, la excepcionalidad que presenta algunos de los sistemas productivos caballares que
explicaremos a continuación es que el fin último que persiguen no es la producción de unos
determinados bienes de consumo (leche, huevos, carne…), sino la producción de una serie de
animales destinados a la producción de servicios (ocio, deporte...). (Robredo, 1996)
Explotaciones de cría y selección de razas puras
Se trata de explotaciones dedicadas a la producción de animales selectos que alcanzan en el
mercado precios elevados. Estas yeguadas explotan razas puras, como pueden ser la raza Pura
Sangre Española, raza árabe, etc. No obstante, también existen explotaciones de cría y selección de
razas más minoritarias como pueden ser las autóctonas de carne (en ocasiones en centro
patrocinados por las comunidades autóctonas).
Este tipo de explotaciones suelen formar parte de las Asociaciones de Criadores y sus animales
suelen estar inscritos en los libros genealógicos de la raza a la que pertenecen.
En estas ganaderías, se lleva a cabo una selección rigurosa en función de las cualidades morfológicas
y funcionales de los caballos y yeguas destinándolos, según estas, a la reproducción, al deporte o al
ocio. Estas explotaciones pueden vender potros recién destetados, potros de 2-3 años sin domar y/o
potros o caballos domados, en función de las instalaciones y personal con los que cuenten.
El régimen de explotación va desde semi-intensivo a extensivas. Los sistemas más intensificados se
emplean, principalmente, en razas destinadas a la silla y el deporte. Estas explotaciones suelen
contar con instalaciones exteriores (prados o pastos), alojamientos (tanto para sementales como
para las yeguadas) y otras infraestructuras (andadores, picaderos…).
Explotaciones destinadas a la práctica ecuestre
Suele tratarse de explotaciones de carácter intensivo, en los que es frecuente la estabulación de los
caballos y yeguas (a excepción de los momentos en los que se está llevando a cabo la práctica
ecuestre). El objetivo de estas instalaciones es el de instruir tanto al caballo como al jinete en
algunas de las diferentes modalidades ecuestres, además de prestar otra serie de servicios.
Aunque, como se ha dicho en el párrafo anterior, en casi todos estos casos el manejo que reciben los
caballos puede denominarse como intensivo, el trato de éste será más exquisito cuanto mayor sea
su calidad. Por ejemplo, tendrá mejores cuidados un caballo PSI destinado a carreras, que un caballo
sin pedigrí y que se use para dar clases de equitación.
Este tipo de ganaderías pueden ser tanto públicas como privadas. Dentro de los públicos
encontramos, principalmente, los ejemplares con los que cuentan los diferentes cuerpos de
seguridad del estado (Ejercito, Guardia Civil, Policía Nacional…). La raza que con más frecuencia
emplean estos cuerpos es el PRE, aunque también usan otras.
En cuanto a las explotaciones privadas son los picaderos, centros hípicos, clubs de equitación, etc.
Son numerosos los servicios que estos centros prestan a sus clientes, entre los que más destacan
están:
Pupilaje
Mediante este servicio, aquellos que quieren tener un caballo pero que por diferentes motivos (falta
de infraestructura, falta de tiempo, etc.) no pueden; los centros hípicos se encargan de alojarle,
alimentarle y cuidarle, con lo que el dueño únicamente tiene que ir a montarlo.
Doma
Cualquier particular puede llevar su caballo a estos centros para que se le domen correctamente.
Clases de equitación
Instruyen al cliente, independientemente de cuál sea su nivel, existiendo clases especialmente
adaptadas para niños pequeños (generalmente con el empleo de caballos tipo pony).
Práctica deportiva
Estos centros y clubes hípicos cuentan con la infraestructura necesaria para la práctica de las
diferentes disciplinas deportivas realizadas a caballo (o por lo menos para alguna de ellas). En el
cuadro 1, aparecen los deportes hípicos olímpicos y algunos de los más importantes no olímpicos, así
como las razas de caballos que se emplean para la práctica de cada uno de ellos.
Explotaciones productoras de carne de caballo
Debido al bajo consumo de carne de caballo en nuestro país, la importancia de las explotaciones
caballares de aptitud carne es poco significativa. La poca estima del consumidor español hacia la
carne de caballo se debe, fundamentalmente, a los siguientes motivos:
Hasta hace unos años el uso de los equinos era exclusivamente como fuerza de tiro en la
mayor parte de España, incluso el consumo de carne de
Actualmente, el caballo es considerado como “un animal de compañía” o como una mascota
por una gran parte de la sociedad, lo que impide que se incremente la demanda de carne
equina. (Martinez, 1999)
7.3.3 Manejo sanitario
En nuestro país, aquellos animales que se federan para la participación en los diferentes
acontecimientos equinos deben estar vacunados contra la gripe (dos veces al año). Frecuentemente,
junto a este vacuno, se suele aplicar la vacuna del tétanos. Además, en función del historial cínico de
cada explotación se pueden poner otras vacunas como la de la rinoneumonitis, encefalomielitis
equina, etc.
Por otra parte, la realización de tratamiento antiparasitarios es imprescindibles tanto para aquellos
caballos con aptitud para la silla como en aquellos de aptitud cárnica. En este sentido se recomienda
que se realicen al menos dos desparasitaciones anuales, evitando usar reiteradamente en los
tratamientos la misma materia activa, para evitar que aparezcan poblaciones de parásitos
resistentes.
La higiene del caballo
Limpieza de ojos, ollares y orejas
Aunque hay muchos criadores que a la higiene de estas partes no la dan tanta importancia como al
cepillado del caballo, resulta de suma importancia la limpieza diaria de ojos, ollares y orejas, ya que:
La higiene es conveniente para todas las partes del cuerpo, por lo que estas
zonas no deben ser una excepción.
A la vez que realizamos esta tarea, se pueden detectar otros problemas del caballo
y así tratarlas de manera precoz.
Limpieza del cuerpo
A los caballos que pasan la mayor parte del día estabulados es imprescindible limpiarles con
gran frecuencia, ya que no tiene la posibilidad de “autolimpiárselo” como los caballos que se
encuentran en libertad (rascándose y revolcándose).
Las limpiezas pueden ser con agua o en seco. Cuanto más tiempo esté un caballo en la
cuadra, menos se puede emplear la ducha con agua, porque se elimina la protección
dérmica (Ferré, 1996).
Lo adecuado es combinar ambos tipos de limpieza, pero generalmente con predominio de la
seca (menos riegos para la salud del caballo).
Limpieza con agua
Este tipo de limpieza se realiza después de que hayamos terminado de realizar un ejercicio
que haya hecho sudar al animal, una vez haya reposado levemente y siempre que haya
pasado más de una hora y media desde la última vez que el caballo haya comido.
La limpieza en seco
El caballo, después de hacer un ejercicio y si no se le ducha es necesario cepillarle. Para ello,
se utilizará un cepillo o bruza de dureza media, siendo preferible este instrumento a la
rasqueta o almohaza, que puede provocar irritaciones en la piel.
Se debe cepillar todo el cuerpo, de manera cuidadosa la cabeza y de forma enérgica el resto
del animal. Las crines y colar también se deben cepillar en sentido del pelo. Una vez acabada
esta labor y si el caballo tiene frío se le debe tapar con una manta.
El cepillado del caballo debe realizarse al aire libre, para evitar que el polvo desprendido
pueda dañar los ojos y aparato respiratorio del caballo.
La limpieza de cascos
Es una de las operaciones más importantes en el caballo y por lo tanto una de las que más
atención necesita. Hay que tener en cuenta que el casco es la parte con la que el caballo se
apoya en el suelo, por lo que es fácil que se le clave algún objeto (piedras, palos…)
pudiéndole provocar heridas y lesiones series.
La limpieza del casco debe realizarse antes de hacer ejercicio y después, al introducir de
nuevo el caballo al box. Para ello, se levanta la pata del caballo (a lo que el animal debe
estar familiarizado –imprinting training-) y con un limpia-cascos se elimina la suciedad tanto
del exterior como del interior, prestando especial atención a la zona de la ranilla.
Cuidado de la boca
No se debe esperar a que el caballo no coma de manera adecuada para revisarle la boca,
pues puede que en este momento sea demasiado tarde para corregir los problemas.
Debe hacerse al menos dos revisiones anuales de la boca de los caballos adultos y tres en los
potros, además de siempre que aparezca algún síntoma como que se les caiga parte del
alimento de la boca, que aparezcan granos de cereales en las heces sin digerir, que se
guarden alimento en el carrillo, …
Por otra parte, cuando compramos un caballo, es muy importante realizarle una minuciosa
revisión de la boca, ya que por un lado nos da una información de la edad del caballo,
evitando así el posible engaño y por el otro, se puede observar si el estado sanitario de la
dentición es el adecuado.
Cuando se detecta un problema de desgaste irregular de los dientes o de sobrecrecimiento
de alguno de ellos, este defecto se puede corregir con el empleo de algún tipo de lima. No
obstante, siempre es recomendable contar con el servicio de veterinarios especializados.
El herrado
La colocación de herraduras va destinada a aquellos equinos que hacen ejercicio o
esfuerzos. Los caballos que pastan y yeguas de vientre no necesitan ser herrados.
Los caballos suelen ser herrados por primera vez cuando comienzan a ser domados y a
realizar ejercicio (normalmente a los 3 años). No obstante, con anterioridad, los cascos de
los potros deben ser arreglados para corregir posibles problemas.
Como ya se ha comentado, lo ideal es acostumbrar al potro desde las primeras horas de
vida a que le levanten la pierna y le urgen en el casco (simulando el herrado), técnica
conocida como “imprinting training”.
Previa a la colocación de la herradura, se realiza un arreglo del casco. Para ello se usan las
tenazas y el pujavante, aunque actualmente, algunos herradores obtienen buenos
resultados empleando pequeñas radiales. (Buxadé., 1996)
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