Relaciones Laborales
Relaciones Laborales
INSTITUTO DE ECONOMÍA
Serie Documentos de Trabajo DT 4 /10
ISSN: 1688-5090
LOS SISTEMAS DE RELACIONES LABORALES. Un enfoque macro social desde
el Cono Sur de América Latina
Resumen
Abstract
The purpose of this document is to build a methodology for the analysis of the Labor
Relations Systems considering the specificity of the region. It includes the system
profile and its interactions with the social, economic and political context.
JEL: B0, J5
2
1. Introducción
El objetivo de este documento es construir un marco teórico metodológico para el
análisis de los Sistemas de Relaciones Laborales (SRRLL), lo que comprende
identificar sus características y los procesos de cambio, analizando sus interrelaciones
con el contexto. Se redefinió en sucesivas investigaciones, evaluando las experiencias
realizadas y se apoya en la observación, la participación y la bibliografía. Tuvo un
comentario riguroso y detallado del Dr. Juan Raso, que agradezco.
Se definen las categorías básicas y los indicadores que las miden, se presentan distintos
enfoques, se explicita una agenda de investigación y las hipótesis sobre las
interrelaciones entre las categorías. Algunas conclusiones de la bibliografía revisada que
se refieren a otras coordenadas históricas se convierten en hipótesis de investigación
para los países del Cono Sur de América Latina a principios del siglo XXI; se podrá
verificar su eventual vigencia en cada país y para la región. Las referencias a casos
cumplen el papel de ejemplos que ilustran las consideraciones más generales.
Este documento se limita a los aspectos macro sociales porque considera los actores
colectivos y el derecho colectivo, la macroeconomía y el sistema político; no aborda la
dimensión micro social como la organización del trabajo y las políticas de recursos
humanos, el derecho de trabajo individual o la microeconomía.
Se tienen en cuenta las especificidades de los países del Cono Sur de América Latina
desde la segunda mitad del siglo veinte. En primer lugar, la inestabilidad política, los
períodos de dictaduras que se alternaron con períodos de democracia, y en estos
últimos, cambios de partidos de gobierno que se tradujeron en las políticas públicas. En
segundo lugar, la inestabilidad económica, los períodos de crecimiento que se alternaron
con profundas crisis. En tercer lugar, los cambios en la estructura social por la
1
Traducción propia de “The individual and collective relations between workers and employers at work
and arising from the work situation, as well as the relations between representatives of workers and
employers at the industry and national levels, and their interaction with the State. Such relations
encompass legal, economic, sociological and physiological aspects, and include the following issues:
recruiting, hiring, placement, training, discipline, promotion, lay-off, termination, wages, overtime,
bonus, profit sharing, education, health, safety, sanitation, recreation, housing, working hours, rest,
vacation, and benefits for unemployment, sickness, accidents, maternity, old age and disability”.
3
sustitución de importaciones que desarrolló la clase obrera urbana, la migración rural-
urbana que alimentó un sector informal, la participación del Estado que desarrolló la
burocracia y las medidas de apertura, liberalización y desregulación de la década de los
noventa que resultaron en la contracción de la actividad industrial, el cierre de
numerosos grandes establecimientos, la reducción del número de obreros y el aumento
del trabajo no registrado.
En los Estados Unidos se considera como trabajo fundacional el de Dunlop (1958) y los
posteriores en colaboración con Kerr, Harbison y Myers (1960, 1971); estos cuatro
economistas reconocen el aporte de los Webb, pero consideraron que las especificidades
de su país requerían un nuevo enfoque, analizando varios países en el contexto de la
industrialización. Señalan que “En lugar de concentrarnos tan intensamente en la
protesta, nos volvimos hacia el fenómeno realmente universal que afecta a los
trabajadores: la inevitable estructuración de los administradores y los administrados en
el transcurso de la industrialización” (1960: 16-17).
Una segunda corriente conocida como de las “opciones estratégicas de los actores”
surge en el Massachusetts Institute of Technology (M.I.T.) (Kochan, Mc. Kersie y
Cappelli 1983, Kochan y Katz 1988, Kochan y Piore 1990; Kochan, Katz y Mc Kersie
1993, Kochan, Locke y Piore, eds., 1995). Explicitan que las opciones estratégicas
complementan pero no sustituyen el enfoque de “sistemas”, pero que su análisis admite
una mayor autonomía con relación a las condicionantes estructurales así como de sus
cambios (Kochan, McKersie y Cappelli 1983: 32-33).
En tercer lugar cabe mencionar a autores que incorporan el análisis de las relaciones de
poder entre los actores y de estos con el sistema político, como Hyman (1989) y
Touraine (1987 a y b). Hyman señaló que en su origen el estudio de las relaciones
laborales tenía un doble objetivo, mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y
evitar el conflicto identificando e implementando las instituciones adecuadas; destacó la
necesidad de considerar la dimensión política apoyada en la dimensión económica
(1989: 11-18). Considera que el concepto de relaciones industriales es “el eufemismo
consagrado para el conflicto permanente, a veces agudo, a veces controlado, entre el
capital y el trabajo” (1989:124)2. Touraine diseñó modelos de relaciones de poder entre
las organizaciones de trabajadores y la administración de la empresa así como las
relaciones entre las organizaciones de trabajadores, las de empresarios y los gobiernos
en América Latina desde mediados del siglo XX hasta el retorno a la democracia a fines
de la década de los años ochenta (1987b).
2
Traducción propia de “Industrial relations, the consecrated euphemism for the permanent conflict, now
acute, now subdued, between capital and labour”.
4
Latinoamericana de Estudios del Trabajo. Entre los principales autores cabe mencionar
a L. Abramo y C. Montero (2000), G. Bensusán (2000, 2005), E. De la Garza (2000,
2010), M. de Paula Leite y R. Aparecido (2000), C. Iranzo (1997, 2010), A. Marshall
(2002, 2004 [en coautoría con L. Perelman]), M. Novick (2000, 2001, 2010) y H.
Palomino (2005, 2010).
Por último, otra referencia la constituyen los aportes de la OIT sobre América Latina
(OIT 1962, 1978 y 1981; Cardoso y Gindin 2009), el MERCOSUR (RELASUR 1995b)
o el Uruguay (OIT 1987, RELASUR 1995a y Mazzuchi 2010). La denominación en
inglés se ha conservado como “industrial relations” y en español ha cambiado de
relaciones de trabajo (OIT 1981 y 1987) a relaciones laborales en las últimas
publicaciones (RELASUR 1995 a y b, Mazzuchi 2010).
Estas cinco corrientes son las principales fuentes de este documento, sin perjuicio de la
incorporación de aportes de otros autores. Se presentan las principales características del
enfoque (en 2) y los componentes del SRRLL (en 3). Las interacciones del SRRLL con
el contexto social, económico y político se abordan desde dos ángulos complementarios,
los del contexto sobre el SRRLL que se consideran condicionantes (en 4) y del SRRLL
sobre el contexto que se llaman impactos o resultados (en 5). Finalmente (en 6) se
presentan hipótesis para la construcción de dos modelos de relaciones laborales en el
Cono Sur de América Latina desde fines del siglo XX, lo que es también el comienzo
de la próxima etapa de la investigación sobre “Modelos y Sistemas de Relaciones
Laborales en los países del Cono Sur de América Latina en los siglos XX y XXI”.
5
2. Premisas metodológicas
Los SRRLL están asociados al capitalismo ya que suponen que la relación capital –
trabajo es la más importante y se justifica como objeto de estudio. Si los trabajadores
fueran esclavos o, por el contrario, dueños de los medios de producción que utilizan, las
categorías serían otras.
En América Latina a principios del siglo XXI esta definición comprende lo que de la
Garza (2010) define como “trabajo clásico”, quedando fuera el “trabajo no clásico”,
“trabajos inmateriales o bien simbólicos objetivados”. La construcción de las
identidades en el trabajo no clásico, así como las formas de relacionamiento entre los
eventuales actores, requieren abordar otro campo de investigación para lograr una
perspectiva completa del mundo del trabajo contemporáneo en los países
latinoamericanos.
En primer lugar, el proceso social es uno sólo y es probable que entre los diversos
aspectos que estudian las ciencias sociales, como la economía, la sociedad, la política, la
cultura o el derecho, existan interrelaciones y su búsqueda debe formar parte de la
investigación. El análisis “concreto de una situación concreta” requiere tener en cuenta
al mismo tiempo las múltiples dimensiones y sus interrelaciones. Este enfoque era uno
de los objetivos del informe de OIT sobre las relaciones de trabajo en América Latina:
“Un tercer objetivo del libro es el de mostrar la viabilidad de los enfoques socio
institucionales que combinen el análisis jurídico con la referencia a la práctica, y sobre
todo a los problemas que se enfrentan hoy en los diversos países de la región. Aunque el
papel prominente que sigue aún desempeñando la legislación obliga a destacar la
dimensión `juslaboralista´ de las relaciones laborales, se ha hecho un esfuerzo por
incluir ciertas referencias estadísticas y por introducir informaciones sobre la razón de
ser de las diversas instituciones y las modalidades y variantes que ellas presentan en la
práctica.” (OIT 1981: v-vi). Hyman enfatiza sobre la inexistencia de un desarrollo
autónomo de los SRRLL y la importancia de las interrelaciones entre los diversos
niveles y elementos de la formación social, “capitales nacionales e internacionales y sus
diversas fracciones; el Estado y la sociedad civil; relaciones materiales e ideológicas”
(1989: 138).
El análisis de los SRRLL en los países latinoamericanos, y los del Cono Sur como parte
de estos, tendrá que investigar sus relaciones con los cambios políticos, económicos y
3
En su versión básica, el conflicto consiste en que los trabajadores aspiran a trabajar menos y ganar más,
mientras que los empleadores aspiran a pagar menos por más trabajo. Las aspiraciones se fundamentan en
las condiciones de vida de los trabajadores por una parte, y en los costos y la competitividad de la
empresa por la otra. Sobre este cimiento se construyen manifestaciones más complejas o sofisticadas.
6
sociales. En el mismo sentido se señala “las acciones gubernamentales, de los partidos
políticos y de los grupos sociales configuran el ámbito de lo político porque ejercen una
influencia importante en la institucionalización de los sistemas de relaciones
industriales” (López Pino 2007:103).
Cardoso y Gindin subrayan que los sistemas de relaciones laborales en Argentina, Brasil
y México, sin desconocer las diferencias históricas entre los tres países, estuvieron
estrechamente ligados al papel del Estado para dar forma a la naturaleza, el ámbito y la
dirección del desarrollo social, económico y político.4
En los trabajos de la OIT hay una permanente referencia a los cambios en el contexto
económico y político, analizando sus interrelaciones con las relaciones laborales. En los
últimos años se ha prestado particular atención a los cambios resultantes de los modelos
de desarrollo económico, de las dictaduras y el posterior retorno a la democracia, de las
crisis económicas y de las políticas de liberalización y apertura. (OIT 1987: 7-21;
RELASUR 1995: 17-24; Cardoso y Gindin 2009: 1-13).
La historicidad de los SRRLL que refleja las particularidades de los países “en
desarrollo” ha sido reconocida por las principales corrientes surgidas en los Estados
Unidos, que identifica las diferencias en el tiempo y entre países (Kerr, Dunlop,
Harbison y Myers 1971). El enfoque de las “opciones estratégicas” analiza los cambios
inducidos por la estructura del PBI y el empleo, las políticas del Presidente Reagan y
las estrategias empresariales en sus planes de negocios con repercusiones en las
relaciones laborales (Kochan, McKersie y Cappelli 1983: 3-7).
4
Despite some important historical differences between the three countries, their IR systems are closely
tied to the role the State played in shaping the nature, scope and direction of social economic and political
developments” (2009:1).
7
caracterización general de la coyuntura económica y política, pero tampoco puede
entenderse si no se relaciona con este contexto. Es necesario tener en cuenta la
especificidad de las instituciones y los procesos de mediación que son en ciertos
aspectos peculiares en cada nación, actividad económica, empresa y lugar de trabajo; y
cuyos efectos pueden variar en el tiempo” (Hyman 1989: 135)5. Propone prestar
atención a las estrategias empresariales y a la administración de empresas en el contexto
de la dinámica del capital, la estructura y la lucha de clases; considera que el cambio
técnico y en la organización del trabajo requieren un sistema coercitivo y son
instrumentos de control (op.cit.128-130).
Las variables se suponen interrelacionadas de dos formas que se pueden expresar como
a) Y = F (xit), siendo Y la variable dependiente que resulta de los cambios de las i
variables independientes x en los períodos t, relacionadas en una función F; b) al mismo
tiempo X = G (yit), siendo X la variable dependiente que resulta de los cambios de las i
variables independientes y en los períodos t, relacionadas en una función G. Se supone
que las relaciones no se limitan a la causalidad de una variable sobre otras sino que las
interrelaciones implican considerar los impactos de cada una sobre la otra.
En las investigaciones sobre los SRRLL hay una abundante literatura jurídica que toma
como unidad de análisis el convenio; de modo que la importancia relativa de
determinado aspecto (por ejemplo los procedimientos de fijación de salarios o de
prevención de conflictos) se estima con el número de convenios que presentan esta
característica en el total; en Uruguay, véase por ejemplo Cozzano, Gautier y Henderson
(1994); Cedrola, Pérez Tabó y Rasso (1999); Rodríguez, Cozzano y Mazzuchi (2007).
Esta forma de medir requiere indicadores complementarios para ponderar cada
convenio, ya que desde el punto de vista social la unidad de análisis es la persona, el
trabajador en relación de dependencia y, desde el punto de vista económico, la
importancia se mide por el PBI.
5
Traducción propia de “The state of `ìndustrial relations´ or of class struggle cannot be simply `read off´
from a generalized characterization of the economic and political conjuncture, but equally cannot be
understood except against this background. What is at issue is the specificity of institutions and processes
of mediation which are in some respects distinctive in each nation, industry, company and individual
workplace; and which can alter in their effects over time.”
8
diferentes niveles de la toma de decisiones en las relaciones entre las organizaciones de
empresas, trabajadores y gobierno y sus efectos independientes en los resultados de las
relaciones industriales. Esta es la razón por la que creemos que el concepto de
estrategia, o de opción estratégica, puede ayudar a agregar un componente más
dinámico a la teoría de sistemas y ayudar a explicar algunos de los cambios en las
relaciones industriales en los Estados Unidos.” (Kochan, Mc Kersie y Cappelli 1983: 7-
8)6.
En este documento se considera que el SRRLL tiene cuatro componentes: los actores,
los escenarios, el grado en que se combinan cooperación/participación y
confrontación/conflicto y las relaciones de poder. Se consideran “actores” a las
organizaciones que representan a los trabajadores o a los empresarios y al Estado. Los
"escenarios" comprenden a las instituciones (ámbitos u organismos), a los
procedimientos (o formas) de relación de los actores, a las normas legales que definen
sus funciones y competencias y a los temas que se discuten (contenidos). Se tienen en
cuenta las definiciones de los laboralistas uruguayos, como por ejemplo los contenidos
(Plá Rodríguez 1956 y 1988 a y b, Barbagelata, Rosenbaum y Garmendia 1998); los
actores o sujetos (Plá Rodríguez 1956, Pérez del Castillo 1988, Rosenbaum 2008), y la
articulación entre distintos niveles o escenarios (Plá Rodríguez 1956, Barbagelata 1973,
Babace 1988).
Como parte del contexto y condicionantes del perfil de los Sistemas y de sus cambios
se tiene en cuenta la situación económica, la estructura social y el sistema político. Se
incluyen las relaciones de poder en la empresa y con relación al sistema político como
condicionantes del SRRLL y como resultado, en aspectos que trascienden al SRRLL
6
Traducción propia de “[We believe that] a more realistic model of industrial relations should recognize
first the active role placed by management in shaping industrial relations (as opposed to the traditional,
reactive view responding to union pressures) and second the different levels of decision making that occur
within business, labor and government organizations and their independent effects on industrial relations
outcomes. This is why we believe the concept of strategy, or strategic choice, can help add a more
dynamic component to systems theory and in so doing help explain some of the evolving developments
in U.S. industrial relations.”
9
como las políticas económicas y la participación de los actores sociales en el sistema
político.
10
3. El perfil del Sistema
En los países del Cono Sur de América Latina se pueden diferenciar dos situaciones
políticas que imprimen sus características en los SRRLL, la democracia y la dictadura,
que deteriora. En lo que sigue se consideran perfiles de Sistemas en contextos
democráticos.
El trabajo como actividad humana presenta una doble condición: por una parte, en la
actividad económica contribuye a la generación de producto y, por otra, en la actividad
social es el punto de partida para la construcción de clases y actores sociales (de la
Garza 2010). Para los trabajadores asalariados así como para los empresarios es
necesario diferenciar en el análisis la clase social, definida como los grupos de personas
que participan de la actividad económica como vendedores o compradores de capacidad
de trabajar, de los actores sociales que se generan cuando estos grupos toman conciencia
de su condición, se organizan y así se constituyen en actores.
La constitución de los actores, así como sus opciones estratégicas, están condicionadas
por la estructura social, la situación económica y el sistema político, como se verá en 4.
Una primera aproximación es tener en cuenta la importancia relativa de la relación
capital – trabajo en el total de ocupados y su evolución con relación a los trabajadores
por cuenta propia urbanos y productores familiares rurales. Son condiciones necesarias
la existencia de organizaciones y el reconocimiento de su representatividad por los
demás actores del sistema.
En las estrategias es necesario tener en cuenta los objetivos económicos y políticos; los
más visibles son las aspiraciones de los trabajadores de aumentar el salario real y de los
empresarios de aumentar la rentabilidad. Pero también se proponen objetivos en las
relaciones de poder, dentro de la empresa y con relación al sistema político. También es
necesario tener en cuenta si la participación de los actores sociales introduce
“imperfecciones” en los mercados.
11
b) la importancia relativa del trabajo informal y de las PYMES, que limitan la cobertura
de la negociación colectiva, por lo que la participación del Estado se vuelve
fundamental: por ejemplo, fijando salarios mínimos, condiciones de trabajo e
inspecciones del cumplimiento de las normas anteriores, así como de salud y seguridad
(Cardoso y Gindin 2009: 53); c) la política laboral, así como sus posibles interrelaciones
con la política social; d) su rol de establecer normas y controlar su cumplimiento, de
construir escenarios de negociación y mediar en los conflictos. En América Latina, en
las instituciones de los SRRLL el gobierno tiene un papel central como regulador de la
negociación colectiva y la huelga, y el poder judicial en la aplicación de las leyes
(Cardoso y Gindin 2010: 22); la investigación de estos aspectos en cada caso forma
parte de la agenda.
En la base social potencial es necesario tener en cuenta dos aspectos que condicionan
las posibilidades de la organización, la importancia relativa del trabajo asalariado en el
conjunto de trabajadores y la heterogeneidad de los asalariados. Con relación al primer
aspecto, la inserción es distinta de los que venden su capacidad de trabajar (asalariados)
y de los que venden el resultado de su trabajo (cuenta propistas). Con relación al
segundo, para investigar los patrones de diferenciación dentro de la clase trabajadora y
el surgimiento de intereses particulares de grupos de trabajadores se dispone como guía
del análisis de Johnson (2005) sobre las motivaciones para la afiliación, de Braverman
sobre la composición de la clase trabajadora y de las interrogantes de Hyman.
Johnson analizó los factores que estimulan la afiliación a las organizaciones sindicales
en América Latina y Norteamérica, identificando características personales de los
trabajadores, estructurales como el carácter de los bienes producidos y el marco legal
12
Braverman (1987, 1ª edición 1974) analizó la evolución de los procesos de producción y
del trabajo en los Estados Unidos (pág. 26) y advierte que se limita a la clase obrera
como clase en sí misma sin incluir el análisis de su nivel de conciencia, organización o
actividades (pág. 40), sin desconocer que “una clase no puede existir en la sociedad sin
un cierto grado que manifieste una conciencia de sí como grupo con problemas,
intereses y perspectivas comunes; si bien estas manifestaciones pueden ser débiles
durante largos períodos, confusas y sujetas a manipulación por parte de otras clases
(pág. 44); los cambios de importancia relativa de los tipos de ocupación, incluyendo la
administración y la tecnología a los trabajadores de los Estados Unidos a mediados del
siglo XX; su “existencia social y política propia, fuera de la férrea dirección del capital”
(pág. 433). La delimita como la población trabajadora que incluye de acuerdo a las
categorías de las oficinas de estadísticas a “los oficios calificados, empleados de oficina,
operadores, empleados en la ventas, trabajadores de los servicios y no agrícolas” (pág.
434). Se excluye a los capataces, a los agentes y corredores, entre otros “trabajadores
privilegiados y bien pagados”.
13
Conferencia Internacional del Trabajo, en 1925 participaron tres (Argentina, Brasil y
Cuba) y en 1950, 13 en un total de 17 delegaciones de países latinoamericanos.
Su base social potencial tiene afinidades económicas que resultan de la estructura de la
producción y su destino, como agroindustria de exportación o importadores, agro o
industria, producción o intermediación financiera, empresas nacionales y
transnacionales, de distintos tamaños, dirigidas al mercado interno o al externo, en
actividades tradicionales o innovadoras.
Esta heterogeneidad dificulta la toma de decisiones del conjunto de las organizaciones
empresariales. Las diferencias se manifiestan cuando se relacionan con el sistema
político y se expresan en las reivindicaciones sobre el nivel del tipo de cambio, de la
tasa de interés, la protección del mercado interno o la promoción de las exportaciones
(se verá en 5.2).
14
entretejen en torno al factor trabajo” (RELASUR 1995[¿a o b?]:25) y los mixtos, que
incluyen los dos anteriores en forma parcial en distintos aspectos. La negociación
colectiva tiene un espacio delimitado por la legislación, por ejemplo en relación a
quiénes pueden negociar y qué se puede negociar.
d) Desde fines del siglo XX, el Diálogo Social y como un resultado exitoso del
mismo, la concertación y los Pactos (OIT 1981: 83-97, OIT 1987: 73-100). Comprende
diversos ámbitos de encuentro y debate, otros actores que se suman a los del tripartismo
y nuevos contenidos que abordan aspectos políticos y económicos.
En los dos puntos siguientes se analizarán los escenarios originales y el Diálogo Social.
Se crearon con el objetivo de canalizar el conflicto entre los actores colectivos por la
fijación de salarios (RELASUR 1995[ídem]: 78-87; Cardoso y Gindin 2009: 17-20 y
37-43). La Unión Europea adopta la Convención de OIT No. 154 (1981)7 que promueve
la negociación colectiva voluntaria y libre adaptada a las características de cada país
(Arrigo y Casale 2005: 53).
7
“ILO Convention No. 154 (1981) aims to promote free and voluntary collective bargaining. After
defining the term ‘collective bargaining’ and indicating that the Convention applies to all branches of
economic activity, the Convention provides that measures adapted to national conditions shall be taken to
promote collective bargaining. It defines the aims of these measures and specifies that its provisions do
not preclude the operation of industrial relations systems in which collective bargaining takes place
within the framework of conciliation and/or arbitration machinery or institutions, in which the parties to
the collective bargaining process voluntarily participate. The Convention provides for prior consultations
of the organizations of employers and workers, and specifies that the promotional measures taken shall
not hamper the freedom of collective bargaining. The provisions of the Convention shall, in so far as they
are not otherwise made effective by means of collective agreements, arbitration awards or in such other
manner as may be consistent with national practice, be given effect by national laws or regulations.”
15
de negociación y formas de comunicación interna (OIT 1981: 83-99; OIT 1987: 73-86;
RELASUR 1995[ídem]: 70-94; Cardoso y Gindin 2009: 15-36; Godio y Villarroel
2007).
Es necesario investigar:
a) Los procedimientos para la fijación de salarios, las condiciones de trabajo, los
conflictos y los procedimientos de prevención y resolución. En Argentina, Brasil y
México, la fuerte regulación de los sistemas de relaciones laborales transforma a los
salarios y otros ingresos en el centro de las negociaciones colectivas (Cardoso y Gindin
2009: 53). Se incorporan como nuevos contenidos la flexibilización y la organización
del trabajo durante la década de los años noventa, las condiciones de trabajo de las
mujeres y las tercerizaciones o subcontrataciones (53-58).
b) El grado de incorporación de dos temas centrales así como sus posibles impactos: “i)
negociación de los factores que contribuyen a elevar la productividad en la empresa; ii)
negociación de los incentivos salariales a la productividad, que permitan a los
trabajadores participar en su aumento” (García 2002: 61). Entre los factores se destacan
“las horas anuales de capacitación, el acceso a prácticas de aprendizaje de nuevas
funciones y la capacitación del liderazgo, hasta la organización del trabajo para el
aumento de la productividad y la renovación de equipos y tecnología de la empresa.”
c) Las negociaciones a nivel de empresa. Ozaki (2003: 18-28) diferencia los casos de
Estados Unidos, donde la competitividad se busca a través del alto desempeño del
trabajo; de Australia, por la flexibilización del tiempo de trabajo; de Alemania, por el
compromiso con la seguridad en el empleo; de Japón, por una resolución gradual y
casuística. “Por lo tanto, para que la negociación en la empresa resulte un instrumento
eficaz para aumentar la productividad, debería tener en cuenta aspectos dirigidos a
lograr la más amplia y profunda cooperación entre los trabajadores y la administración
en la promoción y gestión del cambio.”8 La descentralización de las negociaciones no
ha tenido impactos en el aumento de la productividad del trabajo, que parece estar más
asociada al desarrollo de la cooperación entre los trabajadores y la administración de las
empresas.
8
“Therefore, in order for enterprise bargaining to be an effective instrument for advancing higher
productivity, it should deal with issues related to wider and deeper labour-management collaboration in
promoting and managing change" (Ozaki 2003 32:33).
16
d) Como hipótesis se pueden considerar las conclusiones de Osaki, según quien las
diferencias de los contenidos entre distintos países se explican principalmente por los
marcos jurídico-institucionales, las políticas públicas y el contexto económico9: “La
globalización y el cambio tecnológico afectan la importancia del empleo y la
competitividad como temas importantes para los actores sociales, pero la forma en que
los abordan está altamente condicionada por los factores señalados anteriormente”
(Ozaki 2003: 18-28)10.
e) En los acuerdos que incluyen nuevos temas,11 investigar los impactos de las
relaciones entre productividad, competitividad y salarios, así como entre estabilidad y
flexibilidad laboral.
9
”Globalization and technological change affect the importance of employment and competitiveness as
issues to concern to the social partners, but how they deal with them is strongly affected by the factors
referred to above." (Ozaki 2003: 2).
10
Traducción propia de “Therefore, in order for enterprise bargaining to be an effective instrument for
advancing higher productivity, it should deal with issues related to wider and deeper labour-management
collaboration in promoting and managing change" (Ozaki 2003: 32-33).
11
"Employment and competitiveness are the two key issues of concern today for employers and trade
unions as well as governments, in many countries. However, the ways in which these issues are dealt with
trough collective bargaining, and the extent to which collective bargaining explicitly deals with them as
well as the extent to which the two issues are integrated into one set of trade - offs in enterprise
bargaining vary considerably from one country to another or from one group of countries to another"
(0zaki 2003: 16-17).
12
Traducción propia de “According to European Union (EU) treaties and legislation, social dialogue is
the term used to describe a joint consultation procedure involving the social partners at European level. It
involves discussion, joint action and sometimes negotiations between the European social partners, and
discussions between the social partners and the EU institutions”.
17
voluntarios de solución de conflictos del trabajo, a la participación- orgánica o
inorgánica, en la empresa o en instancias sectoriales y nacionales –, y a la concertación
social, incluidos los pactos sociales o acuerdos marco, sean bi o tripartitos. El diálogo
social incluye todas esas instancias de interacción entre los actores, independientemente
de que se agoten en sí mismas o den lugar a un producto; así, por ejemplo, la
negociación colectiva es una forma de diálogo social por sí misma, aun cuando en el
caso concreto no llegue a plasmarse en un convenio colectivo" (Diálogo social.
Concepto y experiencias. Glosario de la Unión Europea. En
13
http://europa.eu/scadplus/glossary/social_dialogue_es.htm). La OIT también ha
llamado la atención sobre la necesidad de incorporar al Diálogo Social a los actores que
no están comprendidos en la relación salarial, ampliando la base social para lograr una
mejor representación, promoviendo la superación de las dificultades de organización
con programas de fortalecimiento de los actores tradicionales del tripartismo o nuevos.
El primer objetivo de las políticas públicas puede ser contribuir a la organización y
expresión independientes de los mismos, ayudando a su constitución como actores.
La Declaración de Salvador14 destaca que "La integración de los objetivos económicos
y sociales del desarrollo también requiere formas más fuertes de interacción entre
gobiernos y ciudadanos en el nivel interno, regional y hemisférico. La libertad de
asociación y el derecho a organizar al diálogo social, al tripartismo y a otros medios
institucionales de participación social, son críticos para generar consensos sobre estos
asuntos”.
Una definición más amplia considera que “La dimensión del diálogo social es mayor a
la dimensión de trabajo… Se abre así la posibilidad de analizar las implicancias y/o
condicionantes que tiene el instrumento de diálogos social, por ser también parte de
otras relaciones de poder” (Fernández Brignoni 2007: 90). “Es evidente que la sociedad
tiene una composición cada vez más compleja que hace imposible que las
organizaciones de trabajadores y empleadores representen todo el abanico de intereses
colectivos que se manifiestan en ella” (op.cit.: 102).
Cabe rescatar el Diálogo como condición necesaria pero no suficiente, ya que como
punto de partida es imprescindible considerar que se puede llegar a acuerdos a pesar de
los intereses y puntos de vista distintos. Por otra parte, no es suficiente con que se
sucedan los discursos de los actores, es necesaria la disposición a escuchar15 de modo
que los discursos se entrelacen para que se identifiquen los puntos de acuerdo y de
desacuerdo, su importancia relativa y los posibles caminos superadores de las
diferencias.
Las interrogantes centrales para los países del Cono Sur se refieren a identificar los
escenarios para el Diálogo Social, los actores convocados, los contenidos analizados,
los resultados obtenidos y su explicación.
13
Conferencia Internacional de Ginebra de 1996.
14
XIII Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo, 23-24 setiembre de 2003, Salvador, Bahía.
Brasil.
15
De lo contrario se formaliza un diálogo de sordos.
18
b) En el MERCOSUR la Declaración Sociolaboral16 incluye el Diálogo Social entre los
derechos y en la primera Memoria elaborada en el 2001, su promoción se priorizó junto
con otros cuatro derechos. Como principal cambio de los últimos años se percibe la
incorporación de nuevos actores a escenarios de diálogo para el diseño y ejecución de
políticas de empleo. ¿Es posible evaluar la experiencia?
Se puede considerar que se genera cuando cada parte pone énfasis en su enfoque e
intereses particulares y se combina en diversos grados con la cooperación/participación,
entendida como la disposición a tener en cuenta el enfoque y los intereses de la otra
parte con el fin de lograr acuerdos.
Para Hyman, la institucionalización del conflicto implica suponer que puede ser
contenido y superado fácilmente; las relaciones laborales serían un conjunto estable de
instituciones a través de las cuales los intereses y objetivos contradictorios se
transforman en acuerdos que forman parte del progreso capitalista (1989: 121-125).
Gran parte de los análisis consideran el conflicto como negativo y la huelga como una
patología (1989: 96-108). Desde su punto de vista son expresiones de la creatividad de
16
Aprobada por los Presidentes el 10 de diciembre de 1998
17
Industrial conflict Disagreement between labour and management expressed through behaviour such
as sabotage, absenteeism and strikes. These specific actions can be distinguished according to their form
(organized or unorganized) and to the party involved. Industrial dispute Disagreement between labour
and management arising from the inability of both parties to resolve their differences. An industrial
dispute may result in conflicts such as a strike. The subject matter of a particular dispute may determine
whether the dispute is within the scope of industrial legislation and the jurisdiction of a third party (e.g. an
industrial tribunal) empowered to assist the parties in resolving the issue(s) concerned by conciliation,
mediation and/or arbitration. See Arbitration; Conciliation; Mediation.
19
la clase obrera, teniendo en cuenta que se desarrollan en el contexto de relaciones de
producción antagónicas y son por lo tanto la expresión cooperativa del pueblo actuando
en función de sus objetivos. Hay que tener en cuenta la posición de desigualdad dentro
del mercado de trabajo y la subordinación de los trabajadores en el proceso de trabajo,
así como la posición privilegiada del capital en la sociedad y en el Estado por la
importancia de sus decisiones de inversión y producción en la estabilidad económica
(1989: 109-110). Destaca la afinidad de este punto con las propuestas de Gramsci en
“Cuadernos de la cárcel”, quien considera que la organización sindical y sus luchas
obligan al capital a su reconocimiento como actor a tener en cuenta y a concesiones
económicas.
Como ejemplo de ese punto de vista algunos autores consideran que el mayor grado de
cooperación implica una mayor calidad de las relaciones laborales. Blanchard y
Philippon consideran a la “calidad de las relaciones laborales” como una definición más
general de la “calidad del diálogo que los sindicatos tienen con las empresas”. Le
atribuyen gran importancia para la “velocidad de aprendizaje” de los sindicatos lo que a
su vez contribuye, en los países en que los salarios se fijan por negociaciones colectivas,
a reducir el desempleo. Construyen dos medidas de la calidad de las relaciones
laborales, la primera basada en las huelgas en los años sesenta y la otra en la percepción
de los administradores de empresas en los noventa. Concluyen que “Mostramos que los
países con peores relaciones laborales han experimentado mayores y más prolongado
desempleo. Mostramos que el efecto permanece aun después de controlado por las
instituciones del mercado de trabajo”18 (2004: 2). Este enfoque desconoce el conflicto
entre capital y trabajo, así como no considera necesario analizar la rapidez de
aprendizaje de la administración de las empresas. Probablemente la crisis comenzada en
2008 requiera una revisión de la metodología y las conclusiones.
18
“We show that countries with worse labor relations have experienced higher an longer lasting
unemployment. We show that the effect remains even after controlling for labor market institutions.”
19
“The cooperative nature of labor relations is represented by the efficiency of unions in reaching
collective agreements with employers”…”State regulation crowds out the possibility for workers to
experiment negotiation and learn about true cooperative nature of participants in the labor market”… “We
then use surveys on social attitudes and unionization behavior to document the relation between minimum
wages legislation and the beliefs about the scope of cooperation in the labor market.”
20
En América Latina la agenda de investigación incluyó los tipos y causas de los
conflictos, el marco jurídico; los procesos de mediación institucional incluyendo la
conciliación, el arbitraje y los tribunales de trabajo. Como medidas de lucha se tienen
en cuenta la huelga y el cierre patronal (OIT 1981: 161-263; OIT 1987: 121-143;
RELASUR 1995a 95-114). Se describe la interacción entre los actores en los procesos
de negociación que incluyen conflictos y medidas de lucha (confrontación) y acuerdos
(cooperación) en distinto grado y de diversas formas. Se intenta explicarlos en función
de las condicionantes contextuales y sus opciones estratégicas. El punto de partida son
las demandas y las ofertas de las partes, sucedidos por contraofertas, las medidas de
lucha, los procedimientos de resolución de conflictos (conciliación, mediación,
arbitraje, negociación), los resultados (costos económicos, sindicalización, grado en que
se logran los objetivos) y la evaluación de los actores a posteriori.
También los trabajadores en conflicto pueden utilizar la violencia para reprimir a los
que no acatan la medida o contra la patronal; en Argentina y Uruguay durante la
segunda mitad de la década de los años sesenta se registraron acciones armadas de
apoyo a trabajadores en conflicto, como por ejemplo la toma de una empresa para leer
una proclama o el secuestro de empresarios de empresas en huelga.
Por último, los indicadores cuantitativos utilizados por la OIT, en sus estadísticas de
trabajo, son las horas de trabajo y el PBI perdidos por las interrupciones de actividades
por medidas de lucha de las organizaciones sindicales.
21
partes?; ¿reivindicar y confrontar?; ¿conceder para obtener?; ¿asociación para repartir
beneficios y descargar costos sobre otros?
b) El conflicto ¿tiene impactos negativos o positivos?; ¿con qué criterio se evalúan los
impactos?; ¿hay un componente ideológico en las respuestas?
c) El grado de conflictividad ¿se puede explicar por la relación entre las estrategias de
los actores, la consistencia de cada una en los diversos niveles (nacional, empresa,
establecimiento), las contradicciones entre las de uno y otro actor y el grado de
centralización de las negociaciones? (Kochan et al. 1983: 33-34).
d) Con relación a los conflictos colectivos: ¿Se detectan nuevos modelos de negociación
que expresan la voluntad de los actores de resolver sus diferencias, mediante la creación
de comisiones bipartitas con diversas funciones, que abren temas nuevos a la
negociación entre la administración y los trabajadores? (Sexton 1996).
22
y Katz 1988). Por qué algunos empresarios optan por la persecución o algunos
sindicatos por la confrontación, cuál es el origen del proceso y cómo se retroalimentan
las decisiones, son interrogantes que forman parte de la agenda.
Hyman analiza las relaciones de poder en la empresa, su relación con el papel del
Estado y las alternativas estratégicas de las organizaciones sindicales. Señala que “…la
desigualdad en el trabajo tiene una dimensión política, que está íntimamente conectada
a su dimensión económica. ¿Las relaciones de trabajo deben ser autoritarias y
antidemocráticas? ¿Son utópicas las aspiraciones de democracia industrial?” (1989:
15)20 Analiza la intervención del Estado y su incidencia en las relaciones de poder en el
lugar de trabajo, así como el grado en que los trabajadores organizados pueden lograr
mejores resultados por la presión o por la concertación con el Estado en la sociedad
capitalista (1989: 217-221), así como el grado en que la debilidad económica de los
trabajadores puede ser reducida por la legislación (1989: 202-223).
23
determinación del plusvalor–. Por otra parte, en el campo laboral también se entabla la
lucha por el establecimiento de las condiciones de trabajo en función de la organización
de la producción, los ritmos y la productividad entre otros temas. Pero esta lucha que
llevan adelante los diferentes sujetos que participan de las relaciones laborales también
se dirime en el plano político, es decir en la capacidad que poseen los sujetos de
imponer a los otros una visión, una lectura en torno a lo considerado adecuado, posible
y deseado. Es por ello que resulta fundamental interpretar los acontecimientos sociales
no como hechos, sino como producciones sociales, donde el poder actúa por medio de
las condiciones objetivas y subjetivas de producción”. La agenda en el plano
microsocial definido por la empresa incluye la organización del trabajo, las políticas de
recursos humanos, las calificaciones, las condiciones y medio ambiente de trabajo, las
políticas de calidad total, el teletrabajo, como aspectos de las relaciones de poder.
(2007: 7-10)
Como se ha visto, algunos autores (Blanchard & Philippon 2004, Aghion et al. 2008)
identifican calidad del SRRLL con cooperación y excluyen el análisis de los eventules
aspectos positivos del conflicto así como de las relaciones de poder entre los actores.
21
Traducción propia de “...although we stress the effects of managerial strategies in this paper, under
different environmental conditions either unions or government strategies could serve as the catalyst for
change. The theoretical argument developed here would apply equally to these other actors”.
24
Con una perspectiva más amplia, Cardoso y Gindin (op. cit.) se apoyan en los criterios
de la OIT y para analizar la calidad de las relaciones laborales tienen en cuenta la
cobertura y los contenidos de las negociaciones. En el primer aspecto consideran el
aumento de la proporción entre trabajadores formales e informales como un indicador
de mayor calidad, ya que reduce las limitaciones de la legislación. Entre los
contenidos, consideran los métodos de fijación de salarios, las condiciones de trabajo de
las mujeres, la flexibilidad y la organización del trabajo. Se espera que la calidad de las
instituciones contribuyan a lograr los objetivos económicos y sociales, en el lugar de
trabajo y en el mercado, estimulando los buenos resultados de las empresas y la
seguridad y la protección del empleo. Para Argentina se consideran los derechos de los
trabajadores subcontratados y para Brasil los contratos flexibles y la llamada “bolsa de
horas” (2009: 53-58).
Se puede elaborar un indicador subjetivo sintético con las valoraciones de los actores
por empresa y su promedio ponderado sectorial, así como por la valoración de los
investigadores. Se tipifican cinco situaciones por la combinación de elementos de
jerarquía -reivindicación - confrontación y de información - participación - cooperación.
Se definen dos situaciones extremas, en las que se dan solo elementos de confrontación
(1) o de cooperación (5); una situación en la que unos y otros se dan en similares
proporciones (3); dos situaciones intermedias, en la que se combinan ambos tipos de
elementos predominando los de confrontación (2) o los de cooperación (4).
25
4. Las principales condicionantes
La pregunta central es: ¿Cómo se explica el perfil de los SRRLL en determinadas
coordenadas de espacio y tiempo? Se puede desagregar en: ¿Cuáles son los criterios
para identificar la continuidad y el cambio? ¿Cómo surgió? ¿Cuáles son sus
perspectivas? La hipótesis es que las respuestas se pueden buscar en las interrelaciones
con el contexto que modifica los componentes del sistema y así como entre ellos. Se
consideran partes del contexto y condicionantes del SRRLL a la situación económica, la
estructura social y el sistema político, incluyendo en este los aspectos jurídico-
institucionales. Se incluyen las relaciones de poder en la empresa (visto en 3.4) y con
relación al sistema político (en 4.3).
4.1 Económicas
Se destacan tres aspectos económicos que impactan sobre el SRRLL en los países del
Cono Sur de América Latina.
Novick (2010) destaca que “La mayor exposición a los mercados internacionales
amplifica las fluctuaciones macroeconómicas”, que se agudizan por la mayor volatilidad
de los capitales. El contexto internacional genera mayores incertidumbres y
fluctuaciones en los niveles de actividad y de precios de insumos y productos; exige a
las empresas, en el largo plazo un permanente aumento de competitividad, y en la
coyuntura, flexibilidad para aprovechar las condiciones favorables de duración incierta
y ajustar a la baja en la recesión.
26
flexibilidad laboral y posiciones intermedias perdura, a veces con encono.” (RELASUR
1995b: 26).
Con relación a los SRRLL, se subraya que “Los países de la región involucrados en el
proceso de integración son tributarios de modelos de relaciones laborales y de
ordenamientos jurídicos del trabajo que resultan singulares a cada Estado, pese a
compartir algunos rasgos afines y comunes... Pese a esta diferenciación, corresponde
señalar que el proceso integrador constituye un ámbito fértil para la configuración de un
contexto regional con características propias, diferenciables de los escenarios
nacionales, lo que comienza a visualizarse a través del desarrollo de propuestas y
acciones comunes y conjuntas de los actores sociales.” (Rosenbaum 2000: 9).
Durante los años 1999-2002 en Argentina y Uruguay cayó el PIB, en Brasil y Chile el
crecimiento se enlenteció. Desde 2003 Argentina y Uruguay se recuperaron de la crisis;
en Brasil y en Chile se aceleró el crecimiento. En los cuatro países aumentó el empleo y
se redujo el desempleo.
Durante 2009 se sintieron los impactos de la crisis en el estancamiento del PBI en Brasil
y Argentina, la caída en Chile y en Uruguay un menor ritmo de crecimiento. En 2010
retomaron el buen ritmo de crecimiento y la reducción de la tasa de desempleo (Área de
Coyuntura IECON 2010, 31-43).
27
Los principales impactos sobre los SRRLL a investigar son:
a) El debilitamiento de los sindicatos, la presión sobre los costos y normas laborales, las
fluctuaciones del empleo, la pérdida de importancia del salario mínimo, los cambios en
las estrategias de las empresas y en la importancia relativa de las políticas de recursos
humanos y las de relaciones laborales, la promoción de las negociaciones individuales,
los cambios en la legislación laboral y en la negociación colectiva.
4.2 Sociales
Hyman destaca que a fines de la década de los años ochenta en Gran Bretaña las
organizaciones sindicales actúan en un clima frío, como resultado del deterioro de la
situación económica y la hostilidad de los gobiernos, que incide en la reducción del
número de afiliados y la pérdida de influencia.
Touraine (1987b: 43-48) señala que a diferencia de los países europeos, en los que
adquieren importancia central los actores característicos de la sociedad industrial, los
empresarios y los obreros, en América Latina los actores son “mixtos” y se combinan
los actores de la sociedad industrial con otros surgidos de las características del modelo
de desarrollo. En primer lugar, la segmentación, que se manifiesta tanto en los grupos
empresariales con intereses divergentes como los agroexportadores o las empresas
siderúrgicas y petroleras; en el sindicalismo obrero en las diferencias entre los
sindicatos de las grandes empresas y el resto; entre la gran y la pequeña industrias, entre
los sectores formal e informal o atrasado y moderno. En segundo lugar, la dependencia:
“La dualización de las sociedades latinoamericanas es la consecuencia de dependencia:
parte de los recursos y la población están en relación directa con los mercados de bienes
y servicios y con las ideas de los países centrales”. En tercer lugar, la movilidad, tanto
de las actividades rurales a la industria como de la clase obrera hacia la administración,
lo que “creó una cultura dominada por la disociación de los problemas individuales y de
la acción colectiva”. En cuarto lugar, “la fusión de categorías sociales con categorías
políticas.” Tanto los sindicalistas como los empresarios se identifican en primer lugar
por su definición política y no por status socio-ocupacional.
28
La dependencia implica que no existe un Estado nacional soberano ni una clase
dirigente hegemónica y como consecuencia “la observación principal es la ausencia de
actores sociales puros, definidos independientemente de su status político; lo que
explica la fragilidad de la democracia representativa, contrapartida de la apertura del
sistema político y también de la fuerza de la represión antiparticipativa. Un sistema
político democrático no supone solamente la representatividad de las fuerzas políticas y
la libertad de representación; descansa igualmente en la existencia de actores sociales
conscientes y organizados, de manera directa y no solamente a través de agentes
políticos.” (Touraine 1987bn: 13).
Más adelante sintetiza: “No existen actores sociales que puedan ser definidos por una
sola dimensión y que sean representados por las fuerzas políticas. Todos los actores
sociales son a la vez segmentados, multidimensionales y heterónomos. El análisis tiene
entonces que desplazarse hacia el estudio del sistema político porque no existen clases u
otras categorías integradas y fundamentales, que puedan ser estudiadas en sí, fuera de
las intervenciones del poder político.”
Los cambios en el mercado de trabajo y los actores generan nuevos problemas para los
SRRLL. Para los ocupados en empleos atípicos, por informalidad o precariedad, o para
los trabajadores por cuenta propia o del servicio doméstico, organizarse y tener
representación es casi imposible. Para las empresas micro y pequeñas, negociar es
difícil y caro y cuando existen negociaciones sectoriales, quedan representadas de hecho
por las empresas grandes, sin que se manifiesten los matices de problemas e intereses,
constituyendo un factor adicional de estímulo a la informalidad o al trabajo "en negro".
De la Garza (2010) considera que “hay muchos niveles de las estrategias y no pueden
quedar reducidas a las de negocios y productivas”. Define las estrategias empresariales
que contextualizan e integran las relaciones laborales como una “configuración
sociotécnica” que incluye “el nivel tecnológico, la forma de gestión de la mano de obra
y de organización del trabajo, el tipo de relaciones laborales, cierto perfil de la mano de
obra y culturas del trabajo, gerenciales y empresariales, con posibles contradicciones
estructurales entre sus partes y con relaciones duras y laxas entre estas” que se
relacionan con actores sindicales y políticos, así como con la macroeconomía, el
mercado interno y externo y los intercambios sectoriales económicos. Las estrategias
resultan de la interacción entre actores diversos en situaciones estructurales pero
también con capacidades de construcción de significados; en estas interacciones los
sujetos cooperan, disienten o se conflictúan puesto que nunca se puede ignorar el
problema del poder, además del interés. Finalmente, la ampliación de los conceptos de
29
producción y trabajo debería conducir a rediscutir el de identidad y acción colectiva así
como de las posibilidades de constitución de sujetos del trabajo en condiciones no
clásicas.
El contexto económico enfrenta a los actores a nuevas opciones y se requiere que los
actores sociales tengan vocación de negociación, así como una jerarquización de lo que
quieren lograr y lo que pueden ceder. Pueden continuar con las prácticas anteriores
centrando las negociaciones y los conflictos en el salario, buscando comprimirlo por
parte de la empresa para responder a las nuevas exigencias de competitividad o tratando
de aumentarlo por parte de los trabajadores para evitar el deterioro o mejorar su poder
de compra.22 Una segunda posibilidad es la búsqueda de una respuesta nueva que exige
a ambas partes una perspectiva diferente.
a) Las respuestas de las empresas a las nuevas condiciones económicas, los cambios en
la organización del trabajo en la planta (círculos de calidad, equipos autónomos) así
como la tercerización de actividades, impactos en la reducción de personal y el
establecimiento de relaciones comerciales con empresas proveedores de esos bienes y
servicios.
4.3 Políticas
22
Algunos empresarios agregan la persecución y algunos sindicatos la confrontación. Cabe preguntarse
cuál es el origen del proceso y cómo se retroalimentan las decisiones, qué importancia relativa tienen y
cómo condicionan la viabilidad de la mayor cooperación.
30
La relación entre las organizaciones sindicales y las políticas surgió con el sindicalismo
en los países europeos, en un comienzo con partidos socialistas y posteriormente con
partidos comunistas y democristianos. La existencia de tres centrales sindicales con
estas orientaciones fue y es característica de Francia e Italia, por ejemplo. En América
Latina se agregan particularidades como el surgimiento en México a principios del siglo
XX del PRI y la central sindical, de la CGT con el Partido Justicialista en Argentina en
la década de los treinta, la CUT y el PT en Brasil durante la década de los setenta. En
Uruguay el surgimiento de una central sindical que integraba diversas corrientes
políticas en 1966 (la CNT) fue previa (y tal vez precondición) a la formación del Frente
Amplio (en 1971).
Touraine señala que los actores sociales se definen por su posición en el sistema social y
su papel en el proceso de producción, como el campesino o el obrero industrial. Al
mismo tiempo, “esa dimensión del actor tiende, de manera constante en la América
Latina actual, a mezclarse con dos dimensiones más: el desarrollo y la dependencia”
(1987b: 12) lo que implica que no existe una clase dirigente hegemónica ni un Estado
nacional soberano, ya que “gran parte del poder económico está al exterior del país
dependiente.” Sin embargo, “En Brasil, Argentina y también en México el movimiento
obrero está más autónomo que antes; en varios países se forma una clase empresarial,
incluso con un proyecto hegemónico, como se observa en Brasil” (Touraine 1987b: 16).
Por otra parte, no se podría negar que las definiciones partidarias de los dirigentes son el
resultado de un sistema de valores que condicionan sus puntos de vista en su actividad
en las organizaciones, desde las reivindicaciones y las medidas de lucha, hasta los
criterios para valorar éxitos y fracasos. Ejemplos muy claros fueron las medidas de
lucha empresariales contra el gobierno de Salvador Allende en Chile, el paro de las
organizaciones agropecuarias contra el gobierno de Cristina F. de Kirchner en la
Argentina o la huelga general de la central sindical uruguaya contra el golpe de estado
en 1973. Otros indicadores son el tono de los discursos y resoluciones, las declaraciones
de personas no grata o solicitudes de renuncias de funcionarios, las invitaciones así
como su aceptación a diversos eventos como el Día de la Industria o el 1º de Mayo.
31
condiciones al capital y al trabajo, a la hora de sentarse a negociar condiciones salariales
y laborales”.
Con el retorno a la democracia de los países del Cono Sur, el Programa Regional del
Empleo para América Latina y el Caribe (PREALC) de OIT analizó la viabilidad y el
papel de la concertación de políticas de empleo e ingresos entre los actores sociales y
los gobiernos, considerando que era un instrumento de consolidación de la democracia
(PREALC 1988).
A principios del siglo XXI Cardoso y Gindin (2009: 40) concluyen que el nuevo
contexto económico y político ayudó a fortalecer la posición de los sindicatos en las
negociaciones en Argentina y Brasil.
Las relaciones entre organizaciones sindicales y sistema político son distintas en los
países del Cono Sur. En Argentina, con un origen autónomo impulsado por inmigrantes
europeos en un contexto de desarrollo industrial, fue impulsado y condicionado por el
gobierno del Gral. Perón. En Uruguay el origen fue similar al de Argentina, pero la
autonomía se mantuvo en un contexto político democrático y reformista. En Brasil, con
una aceleración del desarrollo industrial en un contexto de dictadura militar, la clase
obrera numéricamente poco importante pero concentrada en la industria automotriz y
metalúrgica en los alrededores de San Pablo generó la Central Única de Trabajadores en
1977 y esta, convergiendo con diversos movimientos sociales y organizaciones políticas
luego de la transición a la democracia, fue fundamental para la creación del PT. En
Brasil podemos decir que el movimiento sindical impactó en el sistema político.
A principios del siglo XXI en Chile es notoria la hegemonía del capital, en Venezuela se
excluye al sector empresarial (Iranzo 2010), mientras que en Argentina, Brasil y
Uruguay se mantiene la coalición de clases dominantes pero se percibe un cambio en la
correlación de fuerzas por aumento del poder relativo de las organizaciones sindicales,
32
que se apoya en su afinidad con los gobiernos y se refleja en cambios jurídico-
institucionales. En Argentina la confrontación entre el gobierno y una parte del sector
empresarial es más aguda que en los otros países del Cono Sur.
b) Según Hyman, la mayor parte de los análisis se focalizan en las relaciones entre los
sindicatos y los gobiernos, pero es necesario investigar también la intervención del
Estado en la formación de la representación de los trabajadores en el lugar de trabajo
(1989: 202).
33
5. Los principales impactos
Los componentes del perfil del SRRLL impactan sobre el contexto económico, social y
político; las características de los actores, de los escenarios, del grado de cooperación y
confrontación así como de las relaciones de poder se proyectan más allá del sistema. La
interrogante central es: ¿contribuye a una estrategia de crecimiento con aumento de
competitividad, de empleo de calidad y de salarios?
5.1 Económicos
La OIT (1987, RELASUR 1995b, Cardoso y Gindin 2009: 40) pone el énfasis en los
impactos del SRRLL sobre el desarrollo económico fundamentando la necesidad de la
cooperación para estimular la inversión, el cambio técnico y el crecimiento. Se ha
señalado que “En este contexto, las instituciones de las Relaciones Laborales, como
mecanismo de inclusión, ayudaron a pavimentar el camino para el proceso de desarrollo
económico basado en el modelo ISI y promovido por Estados variados, autoritarios,
populistas y democráticos” (Cardoso y Gindin 2009: 1).23 Se subrayó que “Si los dos
factores clave del desarrollo –empleadores y trabajadores– carecen de motivación
necesaria, es indudable que no se alcanzarán las tasas de capitalización e inversiones
necesarias, ni tampoco la expansión del mercado interno, la cooperación y las mejoras
de la productividad que caracterizan un desarrollo acelerado. Por otra parte, no es
posible concebir una coordinación adecuada entre las múltiples operaciones que se
realizan en una empresa sin que haya entendimiento entre la administración y el
personal. Tampoco es factible prever un desarrollo efectivo a nivel macroeconómico,
sin que exista una voluntad común de llevarlo adelante, un cierto consenso sobre las
23
Traducción de “In this context, industrial relations (IR) institutions, as mechanism of inclusion, have
helped to pave the way for the process of economic development, based on the ISI model and sponsored
by variously authoritarian, populist or democratic States, as the case may be.”
34
estrategias que se han de seguir y un entendimiento claro sobre la justa distribución de
sus beneficios” (OIT 1987: 1). Se establece que el SRRLL debe cumplir cuatro
cometidos: fijar las condiciones sustantivas de trabajo, regular las relaciones entre los
interlocutores, resolver el conflicto social y promover la participación y la cooperación.
Los impactos de las estrategias sindicales en América Latina fueron analizados por
varios autores y editados por Kuhn y Márquez (2005). En el sector privado analizaron la
relación entre el grado de competencia y la tasa de afiliación sindical en la industria
manufacturera de Brasil, Perú y Uruguay, tratando de probar la hipótesis de que uno de
los principales motivos de la afiliación es lograr una transferencia de rentas desde los
propietarios de las empresas y los consumidores; el supuesto implícito es que sin los
sindicatos no habría transferencias de rentas en el sentido contrario y se desconocen las
relaciones entre tipo de cambio, precios y salarios en ese proceso. En el sector público
se analizaron las organizaciones de los maestros en Argentina y Perú.
Las preguntas orientadoras son: ¿qué resultados impuso el contexto y cuál fue el papel
de las opciones estratégicas de los actores así como de sus interrelaciones? Se trata de
identificar el margen de libertad que dispusieron y cómo lo utilizaron, cómo eligieron y
por qué. Como temas de la agenda habría que incluir:
35
competitividad, reducir los costos laborales por hora o aumentar la productividad. “La
mejora de la competitividad basada en aumentos de productividad, no se obtiene a
expensas de alguno de los dos actores sociales, por el contrario, ambos ganan”.
e) Existe abundante literatura sobre la relación entre el perfil del SRRLL, como los
actores o los escenarios, y los niveles de salarios así como las diferencias por rama de
actividad, categoría, nivel educativo, género o la condición de estar registrado en la
seguridad social (ver por ejemplo Freeman y Katz 1994). Hay que relativizarlo teniendo
en cuenta la capacidad de pago de las empresas, lo que depende de la rentabilidad, el
nivel de actividad y los precios relativos, entre otras variables; un indicador aproximado
es el pago de impuestos sobre la renta empresarial.
f) ¿Cambiaron los criterios de ajuste de los salarios? Con precios estables, las
negociaciones se centraban en los salarios nominales pero, con la inflación, surgió como
nuevo indicador de referencia el salario real. La variación en los ritmos de inflación
llevó a la incorporación de cláusulas “gatillo". Las variaciones en las relaciones precios
internos-tipo de cambio llevaron a los empresarios a la incorporación de nuevos
indicadores que tuvieran en cuenta los costos de mano de obra en dólares.
36
5.2 Sociales
Los SRRLL que logran canalizar los conflictos promoviendo una cultura de
cooperación se han convertido en un poderoso instrumento para la reestructura de las
empresas que buscan una mayor competitividad (Ozaki 2003: 32).
Las empresas que perciben la necesidad de aumentar la competitividad tienen que poner
en marcha cambios tecnológicos y en la organización del trabajo. Como problema de
relaciones laborales la pregunta es: ¿los cambios se procesan con el sindicato, sin el
sindicato o contra el sindicato? La experiencia muestra ejemplos de las tres situaciones.
Se abren nuevas opciones para las estrategias sindicales: aceptar los cambios o
rechazarlos en bloque aumentando la conflictividad; manejar la opción empleo-
ingresos; aceptar costos presentes negociando beneficios futuros. Los cambios en la
organización y las condiciones de trabajo que reclaman las nuevas tecnologías pueden
tener como consecuencia aumentar las dificultades de sindicalización, poniendo frente a
un dilema a la acción sindical (Martín Artiles 1994). Esta a su vez se enmarca en
objetivos de corto plazo, económicos, o de mediano y largo plazo, políticos. En esta
segunda opción, los objetivos políticos pueden inscribirse en una estrategia electoral o
insurreccional.
37
Se puede investigar tres formas de relación de los actores sociales con el Estado en las
políticas públicas:
a) Demandar acciones al sistema político que les reporten beneficios y descarguen los
costos sobre otros sectores de la sociedad. Se trata de incidir en el ejercicio del poder,
modificar la acción del gobierno o generar costos políticos. Predominantemente las
reivindicaciones sindicales contribuyen a la redistribución del ingreso y las
empresariales a la concentración.
b) Cuando existen los escenarios adecuados para el Diálogo Social, los actores pueden
contribuir en el diseño identificando problemas y puntos de vista sobre las posibles
soluciones, así como en la ejecución y el control de las acciones.
c) Diseñar e implementar acciones con autonomía, que predominantemente se acuerdan
en convenios colectivos. Requiere un marco jurídico que lo valide.
38
6. Los modelos de SRRLL
Se considera que los SRRLL tienen una existencia concreta y real, mientras que los
modelos son categorías que tienen en cuenta las características predominantes y
comunes de los SRRLL en una región durante determinado período, delimitan un
entorno de matices de la realidad dejando de lados los aspectos secundarios, particulares
o transitorios. Otro enfoque identifica modelo con situación concreta o política laboral
(Rodríguez 2009)
En los países del Cono Sur de América Latina se pueden diferenciar dos situaciones
políticas que imprimen sus características en los SRRLL, la democracia y la dictadura.
En un contexto político democrático se pueden diferenciar cuatro situaciones: a) desde
mediados del siglo XX se fue construyendo un SRRLL que reconocía la asimetría en la
capacidad y poder de negociación entre los trabajadores y los patrones, en un contexto
de crecimiento económico promovido por la industria de sustitución de importaciones
con la emergencia de un proletariado y un empresariado industrial; b) la restauración de
la democracia a mediados de la década de los años ochenta; c) en la década de los años
noventa se retrajo el Estado y se debilitaron los actores sociales; d) desde principios del
siglo veintiuno, con los cambios políticos en Argentina, Brasil y Uruguay, derivaron en
modificaciones que revirtieron las características del período previo.
Para construir los modelos se requiere el conocimiento detallado de los SRRLL de cada
país de la región en cada período, de modo de poder identificar los rasgos
predominantes en cada uno de sus elementos y sus interrelaciones. Como una primera
aproximación se presentan como hipótesis los dos probables modelos correspondientes
a la década de los noventa y a principios del siglo XXI, cerrando este trabajo y abriendo
la próxima etapa que consistirá en la contrastación de este punto de partida para
corregirlo y complementarlo, así como para diseñar otros modelos del siglo XX.
24
Traducción propia de "...em diante ocorre uma melhora significativa na qualidade dos
reajustes salariais obtidos no exercício da ação sindical, impulsionada por diversos fatores, tais
como o crescimento econômico, controle da inflação e o ambiente democrático.”
39
6.1 El modelo liberal autoritario
Se destacó que "el grado de protección al empleo tiene efectos significativos sobre el
funcionamiento del mercado de trabajo: países con más alta protección tienen menores
tasas de empleo y mayor participación del empleo no dependiente en el total" (BID
1998). El indicador utilizado para medir la falta de flexibilidad tiene en cuenta el tiempo
de trabajo necesario para tener derecho a indemnización por despido, las mayores o
menores posibilidades de despedir; las nuevas modalidades de contratos de trabajo y la
rigidez o flexibilidad de las condiciones de trabajo. No se tiene en cuenta, por ejemplo,
que las políticas de capacitación o el tipo de cambio real son instrumentos de
flexibilización, tanto o más importantes que los indicadores de rigidez asociados a los
costos laborales y a los derechos de los trabajadores como vacaciones, licencias y el
pago por despido.
Estas propuestas se apoyan en una parte de los lineamientos que se conocen como
“Consenso de Washington”, que incluyen la liberalización de la tasa de interés, el
comercio y las inversiones extranjeras directas; la privatización de las empresas
públicas y la desregulación de las actividades económicas. Williamson ha destacado que
en general se omite que también propuso un tipo de cambio real competitivo y no se
incluyó la liberalización total de la cuenta capital del balance de pagos (Williamson
2004). Se considera que la reforma laboral en Argentina fue profunda y con un carácter
flexibilizador, en Brasil y Chile se introdujeron cambios menos profundos y en Uruguay
“no se podría hablar de reforma laboral stricto sensu” (Vega 2005).
En el SRRLL predominante en los países del Cono Sur (excepto en Chile), los actores
eran organizaciones de segundo grado que acordaban las condiciones de trabajo, en
particular los salarios mínimos. Durante la década de los años noventa los actores
perdieron el carácter público y colectivo. "Para que los actores del mundo laboral –
actores colectivos por excelencia– puedan encontrar espacios públicos en los cuales
dirimir sus conflictos y asegurar sus derechos, se requieren nuevos mecanismos
institucionales" (Montero 2000: 4).
40
La descentralización presenta también situaciones intermedias (mixtas o articuladas) en
las que algunos aspectos se acuerdan a nivel de rama y otros en cada empresa. Ozaki
destacó que se percibían importantes presiones por cambios hacia la negociación
descentralizada, la representación de los trabajadores no sindicalizados y el desarrollo
de relaciones individuales de trabajo (2003: 14).
En Brasil, los espacios públicos de diálogo social fueron institucionalizados "en los
diferentes campos de la política social, como por ejemplo, salud, educación, infancia y
adolescencia, trabajo y asistencia social y en los diferentes niveles de gobierno. Los
mecanismos de organización de los intereses de la comunidad, su representatividad, las
condiciones efectivas de trabajo de estas comisiones y la adopción de políticas
integradas se muestran todavía incipientes, reduciendo la formulación, la transparencia
y el control de las acciones en muchos municipios y provincias; a pesar de esto, se
pueden observar resultados positivos, derivados de la nueva estructura institucional,
especialmente en la contraposición de los índices de pobreza, mortalidad infantil,
trabajo infantil, así como cobertura del sistema escolar público y promoción de la
capacitación profesional." (Cacciamali 2002: 22)
6.1.2 Condicionantes
La reestructura económica en los años noventa en Argentina y Brasil, así como las
reformas institucionales en estos dos países, cambiaron significativamente las relaciones
laborales y la negociación colectiva en los tres países (Cardoso y Gindin 2009: 4).
41
En Argentina y Uruguay (en Brasil en menor grado y durante un período más corto) la
política económica persiguiendo la estabilidad de precios con un ancla cambiaria generó
pérdida de competitividad, y combinada con reformas en la legislación laboral, creó
condiciones para que las empresas adoptaran estrategias de reducción de costos de mano
de obra con prácticas flexibilizadoras o delictivas como el aumento del empleo no
registrado,25 que deterioraron la calidad del empleo. La oferta tecnológica disponible,
los precios relativos de los bienes de capital y la expansión del crédito externo
estimularon la incorporación de tecnologías intensivas en capital que contribuyeron a
aumentar el desempleo, a pesar de la reducción del costo de mano de obra.
6.1.2 Impactos
En América Latina, y en los países del Cono Sur en particular, la flexibilización priorizó
la reducción del costo laboral lo que derivó en menor protección social, aumento de la
inestabilidad, expansión del empleo “en negro”, insuficiente inversión en capacitación y
desestímulo al aumento de la productividad.
Al comienzo del siglo XXI, los países del Cono Sur de América Latina ingresaron a un
período de cambios económicos y políticos que se reflejan en los SRRLL. Se
25
El "empleo no registrado" puede verse como una opción entre delitos alternativos. Es probable que en
las empresas Enron o Parmalat se cumpliera con todas las condiciones del empleo registrado. En el
Uruguay, el Banco Comercial era considerado por el sindicato bancario un ejemplo de relaciones
laborales para las demás empresas, hasta que dio quiebra fraudulenta con una estafa por mil millones de
dólares aproximadamente.
26
“Therefore, in order for enterprise bargaining to be an effective instrument for advancing higher
productivity, it should deal with issues related to wider and deeper labour-management collaboration in
promoting and managing change" (Ozaki 2003: 32-33).
42
implementa un nuevo modelo que se caracteriza como regulado, por la aprobación de
nuevas normas y la participación activa del Estado, y participativo porque convoca a los
actores sociales a la negociación colectiva, al diálogo social y a organismos del Estado.
En Chile continúa predominando el perfil de la década de los noventa (Echeverría 2010;
Henríquez 2010).
A principios del siglo XXI se destaca que “Existen similitudes en los marcos legales e
institucionales de Argentina, Brasil y México, pero los conflictos políticos y
económicos así como las relaciones entre el Estado, el capital y el trabajo en cada uno
de estos países produjeron tres grupos diferentes de actores colectivos” (Cardoso y
Gindin 2010: 25).27 En los dos primeros el cambio político y la mejora de la situación
económica mejoraron la posición negociadora de las organizaciones sindicales (op. cit.:
40). Se estimaba que los empleadores tienen organizaciones fuertes en Argentina, Brasil
y México, y el grado de regulación es similar al de las organizaciones sindicales.
Pontoni (2010) y Senén, Trajtemberg y Medwid (2010) subrayan el nuevo impulso del
movimiento sindical. Pontoni destaca el cambio en las estrategias: “Lo interesante es
ver que ya en 1953 se cuestionaba al modelo sindical que se estaba configurando, y que
aún hoy continúa vigente. En efecto, tras el período político, económico y social
iniciado en 2003, se observa una marcada −y sostenida− revitalización sindical, junto a
una reaparición del conflicto laboral, por sobre el social, en el escenario de las
relaciones laborales argentinas.” Según Senén, Trajtemberg y Medwid, “En los últimos
años, el movimiento sindical argentino ha recobrado un protagonismo en buena medida
perdido luego de una década de medidas neoliberales. El resurgimiento de la
negociación colectiva y el aumento sustantivo de la cantidad de acuerdos colectivos es
solo una de las manifestaciones de este fenómeno.”
27
Traducción propia de “While there are similarities between the legal and institutional frameworks of
Argentina, Brazil and Mexico, the political and economic conflicts and relationships between State,
labour and capital in each of these countries have produced three very particular groups of collective
actors.”
43
Pontoni concluye: “En este sentido, se puede inferir que la reaparición de demandas que
conforman las nuevas −y viejas− reivindicaciones obreras, plantea la necesidad de abrir
la discusión y reflexionar sobre los interrogantes que se abren en el presente de la
realidad sindical, cuyo origen, como se ha expuesto, se remonta a los años cincuenta.
Algunos de esos interrogantes son: ¿unidad sindical, en función de una clase obrera que
busca la reivindicación de sus condiciones salariales y de trabajo, a través de la
negociación colectiva o pluralidad sindical que permita la descentralización −y posible
dispersión− de la puja distributiva?”
El nuevo modelo incluye nuevos escenarios para el Diálogo Social. En Brasil se puede
mencionar el Consejo de Desenvolvimento Económico y Social (CDES) y el Fórum
Nacional do Trabalho (FNT), órgano tripartito para discutir la reforma laboral (Araujo
2010). En Uruguay, con el nuevo gobierno, las experiencias de diálogo social
mantuvieron el tripartismo en el Compromiso Nacional y transitaron hacia el
multipartismo en los otros dos escenarios; en todos los casos para considerar una
temática muy amplia (Notaro 2010: 12-17). El Consejo de Economía Nacional no tuvo
presencia alguna y la Comisión Sectorial de la Seguridad Social y el Diálogo Nacional
tuvieron resultados importantes.28 El Compromiso Nacional trató de compatibilizar
intereses contradictorios de las organizaciones de trabajadores y empresarios en torno a
un proyecto estratégico nacional, un acuerdo de amplia base social y de largo plazo,
pero no logró los objetivos.
En Argentina y Brasil las huelgas han sido esporádicas, lo que se explica por dos
razones. En primer lugar, por el procedimiento para adoptar la resolución que requiere
una primera etapa en la justicia y, en segundo lugar, porque muchas veces el comienzo
del procedimiento judicial opera como suficiente presión. En Uruguay también fue un
período de baja conflictividad, lo que se explica por los cambios institucionales
aprobados por el gobierno que implementaron reivindicaciones prioritarias del
movimiento sindical (Cardoso y Gindin 2009: 44-45, Notaro 2010).
28
La última referencia en la página Web del MEF es la presencia del ministro Astori en el CEN en mayo
de 2007.
44
Se generó un mayor equilibrio en las relaciones de poder por la participación de
gobiernos con afinidad y respaldo del movimiento sindical que crean un ambiente
favorable al fortalecimiento de las organizaciones sindicales.
6.1.2 Condicionantes
6.1.3 Impactos
En Argentina y Brasil, por el contrario, los aumentos del salario mínimo durante los
nuevos gobiernos (presidencias de N. Kirchner L. da Silva) fueron superiores a los
resultantes de las negociaciones colectivas, por lo que se redujeron las diferencias
(Cardoso y Gindin 2009: 57-58).
45
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