0% encontró este documento útil (0 votos)
153 vistas283 páginas

05 BibVsBib

Existen contradicciones en la biblia

Cargado por

manfredo4
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
153 vistas283 páginas

05 BibVsBib

Existen contradicciones en la biblia

Cargado por

manfredo4
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Vicente Romero Burguera

LA BIBLIA
CONTRA
LA BIBLIA

DERRIBANDO MITOS
Y PARADIGMAS

Santa Cruz de la Sierra


2013
239 BURGUERA, Vicente Romero.
La biblia contra la biblia / Vicente Romero Burguera.
Santa Cruz de la Sierra, 2012
284 pag. 15x21 cm

DL 8 - 1-683-13
ISBN: 978-99954-95-19-0

LA BIBLIA CONTRA LA BIBLIA


© Vicente Romero Burguera
[email protected]

1ra edición 2013


1000 ejemplares

Diagramación: Editorial Imprenta El País Srl

Impreso en Editorial EL PAÍS Srl


Cronenbold Nº6
Telf.: (591-3) 334 3996 / 333 4104
[email protected]
Santa Cruz de la Sierra

Impreso en Bolivia - Printed in Bolivia

Todos los derechos resevados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en el todo ni en sus
partes, ni registrada en (o transmitida por) un sistema de recuperación de información, en ninguna
forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro-óptico, por
fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito del autor.
A mis abuelos
Vicente Romero Aunión
Vicenta Maria Escrivá
Vicente Burguera Marco
Purificación Pellicer Castillo

A lo largo de los últimos doscientos años, muchos escépticos


y anticlericales han sostenido con fervor polémico que las
doctrinas religiosas son meros inventos de los clérigos
–bullshit, en la terminología de Frankfurt– para embaucar
a los incautos y mantener un indebido ascendiente sobre
ellos. Se trata sin duda, esta vez, de una simplificación
engañosa e injusta en su generalidad, aunque no cabe duda
de que desde la fraudulenta donación de Constantino hasta
la Sábana Santa turinesa abundan los ejemplos probatorios
de que estos malpensados incrédulos no siempre andan
desencaminados.

Fernando Savater. La vida Eterna.

5
ÍNDICE

Introducción ...........................................................................................9
Capítulo I. ORIGEN DE LA BIBLIA .................................................29
Capítulo II. LA BIBLIA Y LA EVOLUCIÓN....................................37
Capítulo III. 1. ADIVINANZAS, ACERTIJOS O MENTIRAS. .....45
Capítulo IV. LOS PROFETAS MENTIROSOS .................................57
Capítulo V. LA BIBLIA Y LA CLONACIÓN ...................................61
Capítulo VI. LOS DESIERTOS...........................................................65
Capítulo VII. LA IDOLATRÍA Y EL SEGUNDO
MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS .......................................75
Capítulo VIII. 2. ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS ......................................................................................91
Capítulo IX. MOISÉS Y EL ALZHEIMER ...................................... 105
Capítulo X. LAS RUINAS ................................................................ 109
Capítulo XI. PÁGINAS HEROICAS DE JEHOVÁ ....................... 115
Capítulo XII. 3. ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS .................................................................................... 125
Capítulo XIII. ¿DIOS ES AMOR? .................................................... 135
Capítulo XIV. LOS HOMBRES DE LA BIBLIA
Y SUS MUJERES ............................................................................... 147
Capítulo XV. EL NACIMIENTO DE JESÚS.................................. 155
Capítulo XVI. ¿JESUS ES DIOS O LO HICIERON DIOS? .........163
Capítulo XVII. LOS TRES ABUELOS DEL SEÑOR JESÚS ........169
Capítulo XVIII. EL VIAJE A EGIPTO, RUTA TURÍSTICA .........175
Capítulo XIX. 4. ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS ...................................................................................189
Capítulo XX. LAS BODAS DE CANÁ ..........................................195
Capítulo XXI. 5. ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS ....................................................................................203

7
Vicente Romero Burguera

Capítulo XXII. LA TRANSFIGURACIÓN Y JUAN .................... 213


Capítulo XXIII. JESÚS Y LA PENA DE MUERTE ....................... 219
Capítulo XXIV. JUDAS ISCARIOTE .............................................. 227
Capítulo XXV. 6. ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS ................................................................................... 235
Capítulo XXVI. LA ÚLTIMA CENA Y LA MUERTE .................. 241
Capítulo XXVII. RESUCITÓ ........................................................... 245
Capítulo XXVIII. 7. ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS ................................................................................... 253
Capítulo XXIX. LA ASCENSIÓN ................................................... 259
Capítulo XXX. CRISTO VIENE ...................................................... 263
Apéndice APÓCRIFOS.................................................................... 273
LOS SANTOS BÍBLICOS................................................................. 275

Epílogo ............................................................................................... 277


Bibliografía ........................................................................................ 281

8
INTRODUCCIÓN

Hacia el año 2002 me encontré de responsable de la clase de Re-


ligión en el Politécnico de Hainamosa. Vivía en la capital de la Re-
pública Dominicana, un país que entró hasta lo más profundo de
mi corazón desde la primera vez que lo pisé. Entonces tenía unos
28 años. Iba de viaje a Venezuela e hice escala por tres días en Santo
Domingo.
Sobre todo me atrajo su paisaje y su gente. Dejó una huella her-
mosa e imborrable en mi corazón. Me enamoré de él y sigo todavía
enamorado, a pesar de haber sufrido el huracán David y algún tem-
blor sísmico. En este paraíso, aunque faltase muchas veces la luz y
había que hervir el agua para hacerla potable por no enfermar, me
encontré pasando mis días en una segunda estancia o etapa en la
isla por mandato de mis superiores.
Al llegar el final del curso, entre mis alumnos fueron más los que
suspendieron que los que aprobaron. Desde el comienzo del curso
les advertí.
- No aprobaré a nadie que no pase los exámenes.
Desde hacía años que arrastraban la costumbre de que la clase de
religión era como una catequesis, donde al final les ponían un tra-
bajito y todos eran aprobados. Esto llevó a muchos de ellos al hábito
o costumbre de no estudiar y tomar las clases como un pasatiempo.
En los primeros exámenes ya vieron que la cosa iba en serio. El
resultado fue que muchos traían el mensaje de su familia.

9
Vicente Romero Burguera

- Mi madre me dice que no voy a ser cura –me replicaban ante las
malas notas de la asignatura y las quejas que presentaron los hijos
a sus padres.
Tenía de todas las confesiones religiosas: testigos de Jehová, evan-
gélicos de diversas iglesias o congregaciones, católicos en su mayo-
ría y algún aspirante ateo.
Después de haber buscado varias alternativas en los exámenes
parciales y trimestrales, para muchos de ellos no estaba entre sus
planes pasar el curso estudiando.
En los años de primaria, como habían tenido profesores que ellos
llamaban “buenos” porque aprobaban a todos, su nivel en la mate-
ria era de ignorancia grave. Porque además estaba el agravante de
que cada año acostumbraban a cambiar a los profesores.
Al llegar a su nueva etapa de educación se encontraron con un
nuevo profesor de religión. Pero en los planes que yo tenía, para
todo el politécnico, no entraba este tipo de planificación o sistema
que ellos habían recibido anteriormente.
Por lo que a mí me correspondía, si aprobaba a los alumnos que
no estudiaban para el año siguiente, me veía como un “payaso”. En
mi planificación personal, mi estancia en dicho lugar iba a ser para
varios años.
Los exámenes de todos los alumnos durante el año habían sido
debidamente corregidos y con derecho a réplica de los alumnos.
Así, pues, al recibir sus calificaciones podían revisar los exámenes
con el profesor.
Fui de los primeros en presentar las notas finales a la dirección.
A los pocos días me llamó el director. Se llamaba Fray Mereguildo
y era diácono.
- Tiene que aprobar a muchos alumnos más, padre, porque ven-
drá una inspección y eso no puede ser.
Así también opinaba algún responsable de estudios, de las diver-
sas ramas del politécnico. Aunque era evangélico.
- Padre -me decía alguna antigua profesora de religión-, tiene que
cambiar su sistema de exámenes. No puede ser de esa manera. Así
no aprobarán.
10
La Biblia contra la Biblia

- ¡Ah! –exclamé yo-. ¿Tengo que hacer esos exámenes de colocar


crucecitas? Así, unos copian de otros más fácilmente -le respondí.
Luego le informé-. Durante el curso les he dado varias oportunida-
des a mis alumnos para mejorar sus notas parciales. Oportunidades
que incluso algunos de ellos no han querido aprovechar.
El director también estaba al corriente de esta situación. Los exá-
menes escritos parciales también habían pasado por la dirección y
sus calificaciones. Pero el director no se había implicado en el asun-
to.
Ahora, sin embargo, me pedía o solicitaba que aprobase a la gran
mayoría, cuando los que realmente se merecían el aprobado era una
minoría.
Por mi parte no estaba dispuesto a realizar tal injusticia.
Un día, en una de las veces que pasé por delante de su despacho,
el director me llamó y me invitó a que entrara para tener una charla
con él. Allí, a su lado, estaba también el superior de mi orden, un tal
Andrés Magán, que era a la vez consejero provincial.
- Padre –volvió a repetirme el director-, tiene que mejorar esas
notas. Una inspección sería muy negativa para el politécnico.
- Usted sabe –me atreví a replicarle- que he aprobado a los alum-
nos que han estudiado y a aquellos que he visto que se han esfor-
zado. Lo que no puedo hacer es aprobar a los que ni siquiera tienen
ganas de estudiar –le respondí con todos mis respetos.
- ¡Padre, piénselo bien! Nos coloca en una situación muy difícil y
comprometida con esas notas.
- No voy a ceder haciendo una injusticia con los que estudiaron y
se esforzaron. Si ellos aprobaron, y algunos con calificaciones altas,
los demás también lo pudieron hacer.
Enseguida me fijé en que mi superior me dirigía una mirada in-
quiridora. En ese mismo momento les dije al superior y al director
del centro:
- Yo cumplo con mi palabra y con mi deber. No he aprobado a na-
die que no se lo merezca. Tal como les dije a mis alumnos al comien-
zo del curso. Por otra parte, no quiero hacer daño al politécnico y
que vengan inspectores. Así que ustedes tienen mi renuncia como
11
Vicente Romero Burguera

profesor de religión y pueden hacer lo que crean conveniente para


su politécnico.
- Póngala por escrito –me exigió mi superior.
Allí mismo tomé una hoja en blanco de la mesa del despacho y
con un bolígrafo puse por escrito mi renuncia de mi propio puño y
letra.
La renuncia a ser profesor conllevaba también, para ellos, el que
yo no continuase en el centro, pues también era encargado de dis-
ciplina.
Unos meses antes se había producido un conflicto entre el direc-
tor y el vicedirector, que no era fraile, y yo había apoyado a este últi-
mo. Había por medio una acusación de abuso desnohesto que había
presentado una alumna al vicedirector contra el director. El caso fue
resuelto por las autoridades del ministerio de educación cambiando
al vicedirector del centro por otra persona.
Mi superior era un ser muy especial. Muy benigno consigo mis-
mo y exigente con la conducta de los demás. Varias veces le había
oído decir que iba a renunciar de su cargo de superior. Pero nunca
lo había hecho. Una vez, en una reunión comunitaria, le dijo al se-
cretario:
- Anote mi renuncia irrevocable.
Pero luego debió de acudir a dicho secretario para que no apa-
reciese su renuncia en las actas. A la semana siguiente, en la lectu-
ra del acta, dicha renuncia no apareció por ningún lado. ¡Todo un
hombre carácter! Era de Cuenca, España. Para no ofender a nadie de
la Republica Dominicana.
El director Mereguildo, que sí era dominicano, puso otro examen
final de religión y aprobó a la gran mayoría. Años más tarde supe
por medio de compañeros que había ingresado en la cárcel por cóm-
plice de doble asesinato y de forma macabra. Por lo visto fue muy
difícil demostrar que él era el autor intelectual de los hechos. Al
menos así me lo contó un consejero provincial.
A los dos días me trasladaron a Bolivia.
Aquí presento a los profesores de religión un tipo de examen que
puede ser un éxito mundial.
12
La Biblia contra la Biblia

- No hay que corregir mucho, con lo cual se ganan unas horas o


no se pierden, al tener que revisar exámenes monótonos o chistosos,
que también los hay.
- Sus alumnos pueden alcanzar, en su gran mayoría, la máxima
puntuación. No hay más que marcar o señalizar una de las dos ca-
sillas. Por lo tanto, insista solamente en que marquen en todas las
preguntas una de las dos posibles respuestas y no dejen ninguna sin
marcar.
- En caso de que algún alumno despistado marque las dos, puede
dar como buena la respuesta.
- Evite malos ratos. La vida es bella. No se complique la existen-
cia. Al final todo es mentira. Es un negocio. Son intereses creados…
Ya lo verá si termina de leer este libro.
Este libro está pensado para que pueda tener textos contradicto-
rios en la mano, aunque no tenga Biblia. Así podrá comprobarlo con
cualquiera de sus versiones.
Estas son algunas de las preguntas sobre la Biblia, que debe hacer
un pastor o profesor de religión, para que aprueben todos sus alum-
nos sin corregir mucho los ejercicios.

1. ¿Cómo se llamaba el abuelo de Jesús por parte de su “padre” José?


Lc. 3,23 a) Helí (Elí) b) Jacob Mt. 1,16
2. ¿De qué hijo de David descendía Jesús?
Mt. 1,6 a) Salomón b) Natán Lc. 3,31
3. ¿Qué hizo Judas con las 30 monedas?
Hch. 1,18 a) Compró un campo b) Las tiró al templo Mt.
27,3-5
4. ¿Cómo murió Judas?
Hch. 1,18 a) Reventado b) Ahorcado Mt. 27,5
5. ¿Cuánto tardó la higuera en secarse?
Mt. 21,18-20 a) Al momento b) Un día Mc. 11,12-
14.20
6. ¿Dónde vivió Jesús después de nacer en Belén?
Lc. 2,22.39 a) Nazareth b) Egipto Mt. 2,13-16
7. ¿Cuánto tiempo estuvo María y José en Belén?
Lc. 2,22.39 a) 40 días b) Más de 40 días Mt.
2,13-16

13
Vicente Romero Burguera

8. ¿Los espíritus invisibles cuántas alas tienen?


Is. 6,2 a) Seis b) Dos Ex. 25,19-20
9. ¿Quién mató a Goliat?
1Sam. 17,50 a) David b) Eijanan (Elhanán) 2Sam. 21,19
10. ¿Cuántas personas han visto a Dios?
Ex. 24,9-11 a) Setenta y cuatro b) Ninguna Jn. 1,18
11. Andrés, ¿por qué sigue a Jesús?
Jn. 1,40 a) Porque oyó a Juan b) Porque Jesús lo llamó Mt.
4,18-20
12. ¿Cristo discrimina?
Jn. 20,17; 20,27 a) Sí1 b) No2 Jn. 20,17; 20,27
13. ¿Cómo se llamaba el bisabuelo de José, “el padre de Jesús”?3
Lc. 3,24 a) Leví b) Eleazar Mt. 1,15
14. ¿Cuántas mujeres fueron al sepulcro el día de la resurrección?
Jn. 20,1 a) Una Mt. 28,1 b) Dos Mc. 16,1-2 c) Tres Lc. 23,55-24,1 d) Más de
tres
15. ¿Quién vio la paloma en el bautismo de Jesús?
Jn. 1,32 a) Juan b) Jesús Mc. 1,10, Lc. 3,21.22, Mt. 3,16
16. ¿Es bueno dar la mujer de uno a otro, para sacar provecho?
Gn. 12,10-20 a) Sí b) No [según la moral de la iglesia basada en la Bi-
blia]
17. ¿Cuánto tiempo estuvo Jesús en la tierra, después de resucitar?
Mc. 16,19, Lc. 24,1.13.33.37.50.51 a) Un día b) Cuarenta
días Hch. 1,3.9
18. ¿Dios manda a matar?
Núm. 35,16-21, Lev. 20,10.13; 21,9; 22,3 a) Sí b) No Ex. 20,13
19. ¿El sol se movía?
Josué 10,13 a) Sí b) No. Según la astronomía.
Puede suplir esta pregunta por otra.
20. ¿Dios manda hacer imágenes?
Ex. 25,18-22; 37,7 a) Sí b) No Dt. 5,8
21. ¿Moisés vio a Dios?
Ex. 24,9-11 a) Sí b) No Ex. 33,18-23
22. ¿Jesús sube a la barca cuando iba por encima de las aguas?
Mt. 14,32 a) Sí b) No Jn. 6,214

1 No se deja tocar por la mujer y si por el hombre.


2 Se aparece a mujer y a hombre.
3 En las descendencias, no coinciden casi ninguno de los personajes. No conviene
abusar con ellos.
4 En cada Biblia consultada, hay una respuesta diferente en este punto. En las de
los Testigos de Jehová no se define.

14
La Biblia contra la Biblia

En vez de 20 preguntas hay 22 por aquello de las traducciones


de las biblias, donde en algunas no se ve muy claro la contradic-
ción, pues intentan disminuir el número de ellas. Aquí hemos usa-
do la Biblia de Jerusalén.
Con estas preguntas el profesor de religión no tiene que corregir
mucho los exámenes. Cualquier respuesta es válida, así como falsa
o incorrecta, pues son puras contradicciones bíblicas o mentiras.
Cuando haya terminado de leer el libro, usted mismo podrá con-
feccionar otra hoja al estilo de ésta. Y si lee y estudia la Biblia podrá
hacer otra más, pues el autor de este libro no ha querido agotar to-
das las contradicciones de la Biblia. Sean buenos. No suspendan a
nadie. Sean los mejores profesores y den a sus alumnos Cum lauden
en religión.
Cuando salí de Santo Domingo, mis superiores tenían tanto in-
terés de que desapareciera de forma rápida, que el P. Andrés me
compró un billete de primera, Santo Domingo-Venezuela. Allí fue
mi escala técnica. No salí del aeropuerto hasta volver a tomar, unas
cuantas horas después, otro vuelo Venezuela-Bolivia. Éste ya era
en clase turística.
Durante el vuelo del primer trayecto, en tan cómodo asiento y
con tantas atenciones, no pude dormir mucho.
En el segundo trayecto Venezuela-Bolivia ya fue otra cosa, me
dormí. Era la clase acostumbrada que he tenido que tomar en mis
vuelos desde que hice mi primer viaje aéreo España-Santo Domin-
go-Venezuela, hace mas de treinta años.
Durante mi sueño me pude ver representando el último trabajo
que había desempeñado. Ser profesor de religión.
Evidentemente tuve un doble. Así al menos lo interpreté yo.
Pues mientras observaba mi sueño o lo veía, había un profesor lla-
mado Mandino y un alumno destacado, cuyo nombre era Inocen-
te. Ambos eran los protagonistas del sueño.
El profesor Mandino decía a sus alumnos:
- Vamos a realizar, a vuelo de pájaro, un viaje entre la Biblia. En
unos lugares, será una breve insinuación, donde pondremos
nuestros pies, y en otros nos detendremos un poco más. Pero

15
Vicente Romero Burguera

tanto en unos lugares como en otros, nuestra pisada será suave,


marcaremos nuestra huella y será para siempre señalada.
- ¡Mister Mandino! –exclamó el alumno Inocente. Habló tal como
acostumbra hacerlo, en una clase, el alumno que casi siempre
levanta la mano-. Esas pisadas ¿serán sobre las verdades o so-
bre las mentiras de la Biblia?
- Evidentemente, mister Inocente, sobre las mentiras –le replicó el
profesor-. “Las verdades” de la Biblia ya las explican en las Igle-
sias o en las escuelas sus representantes, según sus confesiones.
- Pero, mister Mandino, ¿cómo uno puede saber cuál es la verdad
si hay tantas verdades como iglesias?
- Por ello, mister Inocente, nosotros vamos a caminar sobre algu-
nas mentiras, de las que ellos dicen que son verdades. De este
modo servirá para todos los alumnos de esta clase, tengan la
confesión que tengan. Y para aquellos que no tengan ninguna,
para que no se preocupen por ello.
- Son mentiras tan verdaderas, mister Inocente, que podríamos
decir que han pasado siglos y siglos sin que ellos pudieran ima-
ginar que sus verdades eran simple y llanamente mentiras -ar-
gumentó el profesor Mandino-. A continuación vamos a ver, o
mejor dicho, van a tomar nota de algunas mentiras científicas, y
de otra índole, que constan en la Biblia y que, por culpa de ellas,
le ha costado a la humanidad lágrimas, sudor y sangre.
Vamos a usar diversas traducciones bíblicas: La Biblia de Jeru-
salén y La Santa Biblia, que llamaremos de San Pablo, por estar
publicada en esta editorial. Santa Biblia, que llamaremos Biblia
protestante Reyna y Valera, por distinguirla de las anteriores que
son católicas. En algunas ocasiones usaremos la abreviación R y V.
También usaremos la Biblia que admiten los Testigos de Jehová,
Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, que abre-
viaremos con T.N.M.
Así cualquier Biblia que ustedes puedan tener a su alcance les va
a servir para su comprobación de todo lo que decimos. Al menos
en su gran mayoría.
16
La Biblia contra la Biblia

Otra advertencia que conviene tener en cuenta es la de las abre-


viaturas de los libros. Cada Biblia suele tener unas abreviaturas di-
ferentes para referirse a un mismo libro.
Aquí les ofrecemos, en un cuadro, una muestra para que pueda
tener una idea general.

CatóliCa Protestante testigos de Jehová

1 Corintios Cor Co Co
Daniel Dan Dn Da
Génesis Gen Gn Ge
Reyes R R Re
Samuel S S Sa
Santiago St Stg Snt
Timoteo Tm Ti Ti
(Hageo) Ageo Ag Hag Ag
Marcos Mc Mr Mr
Lucas Lc Lc Lu

Nosotros podremos usar cualquiera de ellas. Vale la pena remar-


car que ni siquiera en el tema de las abreviaturas se han puesto de
acuerdo.
La voz del capitán, avisando nuestra cercanía al aeropuerto del
Viru Viru, me volvió a la realidad.
Después de haberme sucedido la experiencia en República Do-
minicana y otra odisea en Bolivia, en diciembre del 2004, a raíz de
una calumnia y el pésimo comportamiento y actuar de mis superio-
res, tanto de la concregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de
nuestra Señora de los Dolores, o Amigonianos, como de la cúpula
del poder de la diócesis de Santa Cruz de la Sierra, con su Consejo
Episcopal, cuyo presidente y obispo de la diócesis es el cardenal
Julio Tarrazas. Ambos me demostraron que, con el fin de evitar un
posible escándalo, justificaban los medios que usaban, sin interesar-
les la verdad ni importarles el sufrimiento causado a un inocente.
Esta última desventura personal, que quizá algún día haga públi-
ca con todos sus pormenores con los documentos que obran en mi

17
Vicente Romero Burguera

poder, para que no se pueda calificar de leyenda negra, me ayudó


a ver con nitidez y tomar la firme decisión de poder expresar mis
firmes convicciones actuales, acumuladas a través de mis años de
presbítero, cosa que hago a lo largo de todo este libro.
Este libro comenzó a generarse cuando estuve en Venezuela, el
año 2005. Durante un tiempo viví desterrado en una finca de más de
150 hectáreas. Aquel espacio estaba rodeado de montañas que para
mí eran como murallas. La única puerta de salida era un camino
tortuoso y en pendiente casi constante. Las copas de los árboles cu-
brían casi todo su trayecto. La humedad, propia de la selva tropical,
era allí permanente. El polvo era ausente en dicho camino, pues la
erosión había hecho aflorar las piedras por todas partes.
Dicho camino, desde la finca a la carretera asfaltada de la Victo-
ria, que llevaba a la Colonia Alemana, tenía aproximadamente una
longitud de unos tres kilómetros. En una de sus laderas se veían
algunos claros de tierra cultivable, que formaban pequeñas fincas,
donde los campesinos realizaban sus siembras. Allí planté yo tam-
bién la semilla de este libro.
Una quebrada de agua acompañaba al camino en todo su recorri-
do. Debido a su trazado en forma de zigzag tenía uno que cruzarla
unas nueve veces. Había días que la quebrada llevaba tanta agua
que imposibilitaba o dificultaba mucho el paso de los vehículos.
Otros días, sus aguas eran más serenas y de menor caudal. Pero
siempre, en cualquier época del año, la quebrada llevaba agua. De
hecho su caudal abastecía a la ciudad de la Victoria.
Este acompañamiento permanente de tan apreciado líquido tam-
bién le daba una sonoridad constante al lugar, producida por los
diferentes desniveles del cauce del río. En pocos lugares se podía
hacer una balsa de agua para poderse refrescar. Siempre era de un
par de metros y de poca profundidad. No alcanzaba a cubrir com-
ple-tamente un cuerpo alargado de una persona adulta en época de
verano. En esta época de más calor solían acudir algunas familias a
refrescarse.
Si tomamos el camino, una vez dejada la carretera en dirección
a la finca, a su lado izquierdo, en el tercer paso de la quebrada, se

18
La Biblia contra la Biblia

encontraba su mayor recodo. Allí se habían establecido los brujos


de María Lionza. Aquel recodo se había convertido en uno de sus
santuarios al que solían acudir sus seguidores. Allí realizaban los
fines de semana sus ritos y brujerías. Y vivían y administraban sus
sacramentos.
Un día mi curiosidad me llevó a cruzar el umbral de aquel san-
tuario. En principio mi intención fue la de observar, pero luego me
interesé en conocer cómo realizaban sus ceremonias y cuáles eran
las relaciones y tratamientos que había entre sus fieles.
No lo hice todos los fines de semana porque no quería levantar
sospechas ni suspicacias, ya que más de un día me había cruzado
con algunos conocidos en el camino. Como llevaba ya varios meses
sin salir de la finca, un día me animé a realizar un paseo por dicho
lugar, como un simple observador que se deja llevar por una atrac-
ción turística cualquiera.
No obstante, mi intención no tenía como objeto el entretenimien-
to, sino la búsqueda, una necesidad de aumentar mi experiencia y
enriquecer mi persona con otros “conocimientos”. Todo aquello era
nuevo para mí. Cuando me acerqué más a observar sus ritos, pude
comprobar que sus invocaciones estaban formadas por oraciones
católicas y algunas partes del libro de Los Salmos.
Antes de salir definitivamente de la finca, en el segundo recodo
del camino se habían ido estableciendo otros brujos que tenían las
mismas creencias.
Si uno tomaba el camino desde la finca hacia arriba a mano iz-
quierda, tenía una hora de plena subida. Y al final del mismo se
encontraba con un pueblo, cuyo nombre ahora no recuerdo, y al que
visité dos veces. En algún tramo de esta parte del camino confluían
un par de veces la quebrada y el mismo sendero.
Mis salidas a la ciudad de la Victoria fueron escasas en todo el
tiempo que estuve en la finca. Habitualmente había que realizarlas
por el camino de la quebrada a pie y tomar luego el autobús en la
carretera. El único vehículo que había en la finca se lo llevaba el di-
rector por la mañana temprano y regresaba al finalizar su jornada a
las seis de la tarde.

19
Vicente Romero Burguera

La finca tenia su propio manantial de agua. Solamente yo cami-


naba por unas veinte hectáreas de ella. Unas diez eran cultivos de
aguacate o palta y las otras habían sido cultivadas con tomates y
otras hortalizas. Pero la fuerza de la naturaleza, por el abandono en
que hacía años se habían dejado de cultivar, había convertido en re-
cuerdos los conucos que en su día se habían conquistados al bosque
para ser tierra de sembradío.
Ante aquel bosque selvático mi lucha y mi trabajo de cada día era
restaurarlo a su antiguo estado, eliminar la maleza, lianas y plantas
parásitas que se habían establecido en los árboles de aguacates o
paltas, y volver al esplendor y producción que un día lejano había
tenido la finca, según me comunicó un trabajador antiguo y vecino
de la finca, que todavía moraba por aquellos alrededores, a unos
dos kilómetros más abajo.
Pero el deterioro de los árboles era muy notable ya. El machete, el
azadón y las cerillas o fósforos eran mis compañeros, desde las ocho
de la mañana a las cinco de la tarde, con el descanso para la comida.
Así pasaba el tiempo todos los días, de lunes a sábado, y algún do-
mingo por la mañana.
Dicho trabajo lo usaba como terapia para salir de mi depresión.
Terapia que ya había comenzado en España, en el Hogar de San
Francisco, en otra montaña con la limpieza de aliagas y matorrales
en general para evitar posibles incendios.
En este lugar de Venezuela no llegaba todavía la televisión ni el
teléfono. Solamente la radio me acompañaba en algunos momen-
tos. Después que mis superiores me sacaran de Bolivia, un 28 de
diciembre del año 2004, y de estar un año de convalecencia por una
depresión en mi pueblo natal, mis superiores me enviaron allí.
Es decir, el año 2006 comencé a plasmar en letras y acumular pa-
peles para este fin.
Un día, en aquella “estancia paradisíaca”, cayó en mis manos el
libro del Jesuita D.C.M. De Heredia que lleva por título “Los frau-
des espiritistas”5. Lo leí por ocupar mi tiempo de recreación y he
querido que su prólogo fuese también el de este libro.

5 Los fraudes espiritistas, C.M. de Heredia, Ed. Herder, Barcelona 1946.

20
La Biblia contra la Biblia

El padre De Heredia quiso ridiculizar a los espiritistas y demos-


trar su falsedad. Según él la suya era la verdadera religión. Con la
misma intención quiero demostrar que sus creencias tampoco se
distinguen en nada a las que él ataca. Para mí también son un frau-
de.
Veamos algunas afirmaciones de personajes que dicen conocer la
Biblia y pertenecen a la rama de los protestantes.
“La escritura jamás se contradice a sí misma”. En primer lugar
quiero destacar la rotunda afirmación que Kay Arthur hace en su
libro titulado La respuesta de Dios a tus relaciones y Emociones6.
También participan de esta afirmación otras congregaciones y sec-
tas.
En su libro El Espíritu Santo7, Bill Bright nos dice que durante
sus años de escepticismo y agnosticismos, encontró muy difícil leer
la Biblia, pues creía que tenía “gran cantidad de errores e inconsis-
tencias”. Él mismo nos confiesa: “Después de convertirme en cris-
tiano comencé a leer la Biblia de nuevo.
Era un libro completamente diferente, lleno con emocionante ver-
dad transforma-dora de vida. Todos los “errores y contradicciones”
se habían ido.”
En un tratadito distribuido por los Testigos de Jehová, que lleva
como título “Por qué puede usted confiar en la Biblia” podemos
leer: “Hay personas que dicen que la Biblia no es confiable y sus
opiniones han alcanzado una amplia aceptación. En consecuencia
hoy en día hay mucha gente que descarta lo que la Biblia dice por
no considerarlo fiable.”
“De otra parte, cuando Jesucristo oró a Dios, empleó una expre-
sión que induce a confiar en la Biblia. “Tu palabra es la verdad”.
Y la propia Biblia afirma que fue inspirada por Dios (Juan 17:17; 2
Timoteo 3:16).
“¿Qué opina usted? ¿Existe una base sólida para confiar en la
Biblia? ¿O verdaderamente hay pruebas de que no es confiable, se
contradice y es inconsecuente?
6 La respuesta de Dios a tus relaciones y Emociones, Kay Arthur, Edic., pág. 9.
7 El Espíritu Santo, Bill Bright, Edic. Vida para Todos, México 1985, pág. 81-82.

21
Vicente Romero Burguera

“¿Se contradice la Biblia?


“Aunque hay quienes afirman que la Biblia se contradice, ¿le ha
mostrado alguien alguna vez un ejemplo concreto? Nosotros nun-
ca hemos visto ningún ejemplo que, después de analizado, se haya
podido confirmar.”
Según los Testigos de Jehová, ellos no firman los artículos, folletos
o trataditos porque son inspirados por Dios y sacados de la Biblia.
Un Testigo de Jehová, el primero de enero de 2008, a las nueve de
la mañana, tocaba la puerta de mi casa en Bolivia. Yo no tenía nada
que hacer y por eso le dejé entrar. Después de cruzar el patio, lo lle-
vé al comedor. Le fui dando textos bíblicos que tenia a mano, pues
estaba preparando este libro y él no sabía qué responder.
- Toma tu Biblia y mira -le dije.
Después de leerlos se quedó atónito.
- Esa es su opinión –me replicó, tratándome de usted, como es ha-
bitual en este país. La expresión de su rostro era una mezcla de
admiración y sorpresa. No tenía respuesta. A cada propuesta mía
me repetía la misma frase-. Esa es su opinión.
- No digas más es mi opinión -le dije al final -. Tú estás leyendo lo
que dice la Biblia.
- ¿Hay algún libro que hable de estas contradicciones? -me pre-
guntó el joven.
Hice una mueca boliviana, moviendo la mano para decirle que
no lo sabía.
Entonces me animé a escribir el libro a más velocidad. Busqué
más tiempo en mis horarios para terminarlo lo más pronto posible.
Ese mismo día me puse a preparar un folleto. Era la misma porta-
da que usaban los Testigos de Jehová con su tratadito. Pero cortada
por la mitad. En él daba respuesta a su pregunta-desafío: “¿Le ha
mostrado alguien alguna vez un ejemplo concreto?”
Después de su texto comenzaba una serie de contradicciones con-
cretas que aparecían en la Biblia, en forma de pregunta y dos res-
22
La Biblia contra la Biblia

puestas validas. Comencé a repartirlo a los Testigos de Jehová, que


venían a la puerta de mi casa o barrio, y a las que tenía ocasión en
mis viajes en el microbus.
Al poco tiempo, se negaban a recibirlo. Habían recibido órdenes
de su Iglesia. El folleto llegó a manos de sus jefes y a éstos no les in-
teresa en absoluto que conocieran las contradicciones que hay en la
Biblia y que ellos las niegan en sus trataditos, folletos y libros, bien
por desconocerlas o bien a sabiendas.
El argumento que una vez escuché decir a un Testigo de Jehová
a otro era que estaban manipuladas esas preguntas y fuera de con-
texto.
Era la respuesta que habían dado sus ancianos o dirigentes a sus
ovejas o fieles, tapando así su ignorancia, desconocimiento o menti-
ras de lo que escriben y dicen.
Los de arriba escriben, predican y enseñan. Los demás repiten,
repiten y creen. Creen sin pensar, razonar ni comprobar lo que otros
les ponen en sus manos para que puedan conocer la verdad. Son ce-
rebros lavados. Pero así también funcionan los seguidores de otras
Iglesias.
A continuación reproducimos el prólogo del sacerdote jesuita P.
De Heredia:
“Mundus vult decipi”. “El mundo quiere ser engañado” (Petro-
nius), dice un antiguo proverbio. Y por esto, en todas las edades del
mundo, ha habido embusteros que han tratado de satisfacer este
deseo de las masas.
“La historia nos da cuenta de los grandes engaños de que han
sido víctimas las más civilizadas naciones del antiguo y nuevo con-
tinente. Cuando estos engaños han tenido cierto fundamento en
“algunos hechos” la mixtificación ha llegado a un grado increíble.
Especialmente en el terreno religioso los grandes embustes han to-
mado, repetidas veces, proporciones colosales y amenazadoras.
“El número de los necios es infinito”, dice la Escritura. Así que,
el deseo de ser engañados por una parte, y la estulticia de innume-
rables personas por otra, han sido el abono poderosísimo que ha
hecho germinar y echar profundas raíces en el corazón humano a
23
Vicente Romero Burguera

la semilla de la decepción sembrada en abundancia entre el pueblo,


por los grandes embusteros de todos los climas del planeta.
“Cuando el “embuste” se vela con formas religiosas o misterio-
sas, cuando se hace intervenir como principales agentes de la mix-
tificación, a poderes desconocidos o sobrenaturales, entonces aquél
arraiga de tal modo en el corazón, que ni la luz clarísima de la ver-
dad desnuda y patente, puede arrancarlo del todo de la imagina-
ción popular.
“Somos engañados con apariencia de verdad” (Horacio).
“Cada minuto nace un lompo” (Barnusan). El lompo es el tipo de
ciertos peces que tienen constantemente el hocico abierto y que tra-
gan cuanto se le pone delante, siendo por esta razón, el símbolo de
los tontos, bobos y otras muchas variedades de la extendida familia
de los “necios”.
“De una “variedad” de estos haremos aquí mención: de los “ne-
cios religiosos” a quienes llamaremos babilonios, por las razones
que se verán en la historia que vamos a relatar.
“Tenían los babilonios un ídolo llamado Bel, al cual le habían
edificado un magnifico templo y a cuyo servicio había dedicados
muchos sacerdotes. Los babilonios tenían profundamente arraiga-
da la creencia de que aquel ídolo de piedra tenía unas tragaderas
descomunales y jugo gástrico abundantísimo para digerir cuantos
manjares se les ponían delante. Heliagábalo le hubiera tenido en-
vidia. Cada día colocaban los buenos babilonios, delante del altar
de Bel, toda clase de comestible en extraordinaria abundancia, y al
día siguiente encontraban los platos limpios. De lo que dedujeron
los babilonios, que su dios tenía un apetito muy superior al de los
pobres mortales y que la expansibilidad de su estómago, estaba en
razón directa de su divinidad. Y a fuerza de férvidos creyentes se-
guían llevándole, cada día, mejor condimentados platillos, y en ma-
yor abundancia, sin que la cantidad, que iba creciendo, según crecía
la devoción de los babilonios, pudiera causar el menor trastorno di-
gestivo al dios gastrómano.
“Por aquellos días vivía en Babilonia un profeta judío, hombre de
Dios, que tenía mucho conocimiento, no sólo de las Santas Escritu-
ras, sino también del corazón humano, y se llamaba Daniel.
24
La Biblia contra la Biblia

“Los sacerdotes de Bel que, aunque vivían en Babilonia, no eran


babilonios, debieron notar (muchos siglos antes que Barnum) que
“cada minuto nacía un babilonio” y dijeron: Esta es la nuestra. Y
usando de una trampa, tan sencilla como disimulada, empezaron a
explotar a los babilonios en su favor, pues ellos eran con sus mujeres
e hijos, y no el ídolo de piedra, los que se comían por la noche las
ofrendas. El jueguito les había durado a los ministros del dios por
muchos años, saliéndoles siempre bien, pues no sólo los babilonios
de la clase pobre y media, sino aún los babilonios ricos y el mismo
rey creían, a pie juntillas, en el milagro de la extraordinaria deglu-
ción del ídolo de piedra. Pero he aquí que un día, “se encontraron
con la horma de sus sandalias”.
“El profeta Daniel había observado el mismo hecho que los babi-
lonios, pero para explicarlo, había formado una hipótesis distinta de
la de ellos. El hecho era que, “durante el día, los fieles llevaban sus
ofrendas ante el altar de Bel; el templo se cerraba por la noche”, sin
que ninguno pudiera entrar por las macizas puertas; pero al otro día
siguiente, a pesar de esto, “las viandas habían desaparecido”. Sobre
este hecho los babilonios formaban una teoría, basada en el “Deux
ex machina” diciendo: “Es un hecho que las viandas quedan sobre
el altar y es un hecho que nadie entra en el templo por las puertas.
No estando en la noche dentro del recinto más que Bel, es claro que
Él es, puesto que los comestibles desaparecen, quien se come los
manjares”. “La conclusión no podía ser más evidente… para los ba-
bilonios, y así no se les ocurrió usar de cualquiera otra hipótesis.
Pero no pasó lo mismo con el profeta Daniel.
“Partiendo del principio de que “en el monte está quien el monte
quema”, viendo que era un hecho la desaparición de los comestibles
y no siendo posible que un ídolo de piedra se los comiera, dedujo
que los sacerdotes eran los que “realmente producían aquel fenó-
meno inexplicable”. La cuestión era, pues, descubrir cómo entraban
o lo que hacían para apoderarse de las ofrendas. Pensó su plan y,
confiado en Dios, se fue a ver al rey para desengañarlo.
“Pero para eso se necesitaba más que raciocinios; eran necesarias
pruebas. Convino el rey, que estimaba mucho al profeta hebreo, en
darle una oportunidad para demostrar su acierto, y fue con él al
25
Vicente Romero Burguera

templo. Después de depositar sobre el altar las ofrendas, el rey y los


suyos se dirigieron a la puerta mientras Daniel, con un cedazo lleno
de cenizas esparcía una capa casi imperceptible de esta sustancia
alrededor del altar.
“Hecho esto se juntó con el rey, y mandando éste cerrar las puer-
tas del templo, puso sobre ellas un sello. Al día siguiente temprano,
pues el rey estaba ansioso de saber el resultado, fue con Daniel y los
suyos al templo, encontrando los sellos intactos. Por allí nadie había
podido entrar. Se abrieron las puertas y el rey, al notar que los man-
jares habían desaparecidos, como de costumbre, exclamó: ¡Grande
es Bel! Pero Daniel lo interrumpió diciendo: “Lleguemos al altar”.
Y, procurando que nadie se les adelantara, enseñó al monarca, mar-
cadas en la ceniza, las huellas de pies de hombres, mujeres y niños.
Siguió la pista y al fin llegó a un lugar donde había una gran losa, la
levantó y enseñó al admirado rey de los babilonios el conducto sub-
terráneo por donde entraban los sacerdotes a comerse los manjares.
“El rey se enojó mucho al caer en la cuenta de que los ministros
de Bel le había estado “tomando el pelo” por un espacio tan prolon-
gado de tiempo y según lo convenido, entregó al profeta el ídolo
para que lo hiciera pedazos, y él, por su parte, se reservó el castigo
de los sacerdotes embusteros. Quedaron éstos convictos y confesos,
atestiguando que ellos, por aquel conducto subterráneo, entraban
todas las noches a comerse los manjares. No había, pues, duda del
engaño y así se hizo saber a todo el pueblo. Después de una demos-
tración gráfica, enseñándoles por donde se metían los sacerdotes y
sus familias, Daniel tomó el ídolo y lo hizo pedazos, siguiendo poco
después la terrible ejecución de los embusteros.
“Después de esto, cualquier creería que los habitantes de aquella
grandísima ciudad quedarían agradecidos al Profeta y se mostrarían
más cautos en adelante, ya que habían sido victimas tan fáciles de
aquellos embaucadores; pero no fue esto lo que hicieron, sino que,
llenos de indignación se fueron al rey pidiendo la cabeza del Profeta
que les había quitado su ídolo y había sido causa de la muerte de los
sacerdotes, y tal “bola” debieron armar aquellos babilonios, que el
rey, para aplacarles, mandó a meter al santo profeta Daniel en una
26
La Biblia contra la Biblia

cueva llena de leones hambrientos para que lo devoraran lo cual no


sucedió, como sabemos”. (Ver Daniel 14, en la Biblia católica).
Un cuento se combate con otro cuento. Según los expertos de hoy
día, el libro de Daniel es una novela histórica, cuyo contexto es la
época de los macabeos. El autor no conoce bien la historia del Im-
perio neobabilónico, que es el lugar donde se sitúa su novela. Por
ello nos habla de una persecución contra los judíos cuando, en aquel
tiempo, en realidad había una gran tolerancia religiosa. Y los judíos
se encontraban a gusto allí. Cuando los persas les ofrecieron la posi-
bilidad de volver a su tierra, muy pocos lo hicieron.
El autor comete el error histórico de colocar a Baltasar (Balsasar)
como hijo de Nabucodonosor, cuando su padre fue Nabonido. Bal-
tasar era nieto de Nabucodonosor y murió siendo príncipe. El autor
dice: “En el año tercero del reinado de Joacín (Yoyaquim), rey de
Judá, vino Nabucodosor, rey de Babilonia, a Jerusalén y la sitió”.
Cuando en realidad los hechos ocurrieron en el año octavo de Joacín
(Yoyaquim).
Pero quizá el padre De Heredia tampoco sabía cuando escribió su
prólogo, que el libro de Daniel era una novela y mal documentada.
Y como dice el padre dominico, Manfred Gerigk8: “Los presuntos
vaticinios, profecías, son en realidad una interpretación del pasado
inmediato y del presente en forma de visiones del futuro.” Que es
lo usual en los libros proféticos. Narran e interpretan hechos desde
una historia ya sucedida.
El padre jesuita De Heredia, en el prólogo de su libro nos hace
esta reflexión lógica: “Cuando una superstición ha arraigado pro-
fundamente en el pueblo, la evidencia del engaño no le basta para
desarraigarla. Es necesario además dar a la multitud “algo” que
sustituya esa superstición. De lo contrario se corre el peligro de que
quedándose el pueblo “sin nada” “quiera tomar venganza de aquel
que le arrancó lo que tenia”
Está claro que él nunca se sintió parte del mayor fraude de la hu-
manidad. De un Hijo de Dios que prometió volver y nunca lo hizo

8 La palabra de la vida, Manfred Gerigk, Ed. Dominicanas, Santa – Cruz/Bolivia


1988, página 52.

27
Vicente Romero Burguera

en su generación. Y los “seguidores” han sacado buen provecho de


ese fraude en más de 2.000 años de historia.
También aquí hemos puesto la ceniza en la Biblia y hemos visto
las pisadas de las contradicciones o mentiras.
El dios Bel tenía un estomago enorme. El Dios Jehová también tie-
ne buen apetito. Basta con leer sus órdenes por ejemplo en Dt 12,6:
“Y allí llevaréis vuestro holocausto, vuestros sacrificios, vuestros
diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos,
vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de
vuestras ovejas”. (R y V).
Y una lengua muy larga, que de tanto hablar, se ha contradecido
enormemente a lo largo del tiempo.
Solamente se adelantó en mejorar el fraude de los sacerdotes de
Bel. Ahora ya no hacía falta que se comieran las ofrendas a escondi-
das. Se podía hacer a la luz del día.
Como esta historia del libro de Daniel no se encuentra completa
en las biblias de Lutero o evangélicas, y por lo tanto no es para ellos
palabra de Dios, con tantos capítulos como la católica, tendrán que
verlo, aunque sea por curiosidad, en un Biblia católica aquellos que
no sean de esta Santa Iglesia.
Al padre de Heredia le sucedió lo mismo que dice su hermano en
religión Anthony de Mello:

“El que piensa como marxista, no piensa.


El que piensa como budista, no piensa.
El que piensa como musulmán, no piensa.
El que piensa como católico, tampoco piensa.
Ellos son pensados por sus ideologías.
Tú eres un esclavo en tanto en cuanto no puedes
Pensar por encima de tu ideología”.

28
CAPÍTULO I
ORIGEN DE LA BIBLIA

Uno puede pensar que el autor de un libro, de que consta o for-


ma parte de la Biblia, se sentó y comenzó a escribir lo que Dios le
inspiraba. Si uno lo cree así, está totalmente equivocado.
La literatura bíblica viene o comienza desde la época de David y
Salomón, diez siglos antes de Cristo.
En esta “Escuela” literaria, que nace en esta época, y escribe los
primeros libros de la Biblia, está al servicio de sus patrocinadores.
Tienen como base los relatos míticos, el cuento, la fábula, la leyen-
da y la saga. En todos estos estilos literarios, y en especial los dos
últimos, se han transmitido unos escasos recuerdos reales, que han
sido adornados por una abundante imaginación popular y por los
intereses de sus dirigentes, bien sean religiosos o políticos, “ha-
ciendo que hablen del pasado tal como vive en el presente” Así lo
refleja Ángel González en sus Comentarios a la Biblia Litúrgica1.
“Hasta la diferenciación de las respectivas divinidades protectoras
se niveló y se reveló ser un mismo el Dios de Abraham, el de Isaac
y el de Jacob”
La historiográfica, en sentido amplio, es el relato de aconteci-
mientos reales o imaginarios de interés colectivo. Este género fo-
menta así una conciencia nacional y coloca las bases de su historia,

1 Comentarios a la Biblia Litúrgica, Ángel González, Ed. San Pablo, Madrid 1982.
T 1, páginas 13 y 43.

29
Vicente Romero Burguera

apoyadas más en falsas realidades históricas que en hechos verí-


dicos.
La historia deuteronomista, que abarca los libros de Josué, Jue-
ces, Samuel y Reyes, es una nueva versión de toda la historia del
pueblo de Israel, desde su perspectiva del momento que atraviesa,
la ahora ya nación. Y que, como dijo M. North, el 8 de Julio de 1942,
no se trata de simples redacciones, sino de verdaderos autores.
Es decir, se escribe una historia interesada y concluyente en Da-
vid y Salomón, que son los que pagan y cuyos intereses es formar
un pueblo con un sentido nacional, desde unos territorios ya esta-
blecidos.
Así, conociendo ya la “historia civil”, los autores hacen hablar a
Dios, para que esa realidad que el pueblo está pasando, la reciban
ya como promesa hecha por Dios en su aventuras y desventuras,
como consecuencia de su obediencia o desobediencia a Dios.
Con ello, la historia deuteronomista, escrita hacia el año 550
a.C., es una justificación del exilio que ocurre en el 587. El pueblo
ha visto que lo prometido por Dios, es decir, lo que habían escrito
antes otros no se está cumpliendo y entonces vuelven a entrar en
acción los que reescriben la historia de Israel. Pero ahora hacen que
Dios ponga condiciones para que se cumplan sus promesas.
De esta forma, escribiendo la historia de atrás hacia adelante,
siempre aciertan. Y cuando algo falla, se corrige con otros detalles.
En el libro Comentarios a la Biblia Litúrgica leemos que “la
religión bíblica es esencialmente histórica. El pueblo de la Biblia
descubrió a Dios y se descubrió a si mismo, no tanto a través lucu-
braciones filosóficas (Grecia y Roma) ni a través de la naturaleza
(Religiones Naturista), cuanto a través de la historia vivida”
Pero la realidad fue de otra manera. Unos pocos, los que estaban
a las órdenes de los poderosos y defendían unas ideas determina-
das, las impusieron al pueblo a través de unas leyes, presentadas
como divinas, como cumplimiento forzado por los del poder polí-
tico que las apoyaban en el momento.
30
La Biblia contra la Biblia

De este modo se iba ordenando y legislando la vida de esta na-


ción a base de imposiciones. Se valían de todas las artimañas posi-
bles, que incluía la mentira, para imponer al pueblo leyes y pensa-
mientos religiosos.
¿Sería por eso que Saúl fue derrocado por este grupo religioso?
Un caso histórico de lo dicho fue lo que sucedió en tiempos del
rey Josías. Cuando éste quiso implantar una reforma, hizo creer al
pueblo que había encontrado un libro de la ley. Estamos en el año
622 a.C. En el reconocimiento de su autoridad aparece la interven-
ción de la profetiza Hulda, es decir, el poder civil y religioso. 2Cró-
nicas, 34.
Ahora se dice que “la presencia de Dios en los libros y su auto-
ridad divina se encuentra en la vida de quienes dejaron allí su tes-
timonio, y no tanto en la materialidad, forma o contenido”. Pero si
esto fuera así, esta teoría sirve para todas las religiones.
Lo mismo sucede con la afirmación falaz de que “entre los mu-
chos niveles de verdad, la del científico, la del filósofo, la del histo-
riador, la del artista, la del creyente, la propia de la Biblia es la del
último. Y no porque excluya o no tenga nada de las otras, sino por-
que la verdad de la fe es la propia de la Biblia como tal. Esa verdad
no es asible, demostrable empíricamente o lógicamente”.
Pero este mismo argumento es aplicable a otros libros sagrados
que hay en el mundo y no es la Biblia.
Con lo cual ésta no es más que una argucia del discurso religioso
contemporáneo, ya que se vino abajo el discurso de los hechos histó-
ricos que se había mantenido durante diecisiete siglos como verdad
absoluta. A partir de estos dos últimos siglos, con la intervención de
la ciencia, se ha demostrado que lo narrado en la Biblia era fantasía
y no realidad.
Ahora tenemos las películas.
Las historias de la Biblia eran como las películas de hoy en día.
Unas de fantasía, otras quizá basadas en algún hecho real, pero con-
tadas al gusto e interés del guionista o director de la película.
Por las circunstancias de los tiempos, los libros no tenían un autor
con sus derechos, ni tampoco había editoriales. Por ello en cada tras-

31
Vicente Romero Burguera

cripción de un manuscrito, uno podía añadir o quitar lo que creía


conveniente. Es decir, el poder del momento manipulaba el perga-
mino anterior (libro) según los intereses políticos o religiosos, o se-
gún las ideas y teorías que defendía el nuevo editor o transcriptor.
Y para que nadie hiciese lo que él había hecho añadía, con toda su
mentira, el estribillo del Dt. 12,32: “Cuidarás de hacer todo lo que yo
te mando. No añadirás a ello ni de ello quitarás” (R y V).
Esto lo hacían aquellos que formaban escuelas y tenían el poder
de saber escribir y leer o la posibilidad de poder reproducir y distri-
buir los libros o pergaminos. Unas veces eran los del poder político
y otras los del poder religioso, o conjuntamente. Así, sus ideas en-
traban a formar parte de “la palabra de Dios”.
A esta manipulación de los libros, los técnicos y especialistas de
la Biblia, les llaman ahora corriente teológicas. Han descubierto o
clasificado cuatro principalmente por ahora. La Yahvista o Jehovais-
ta, Eloista, Deutoronomista y sacerdotal. Por todo ello encontramos
contradicciones o mentiras en la Biblia y podemos justificar una
idea y su contraria.
En la Biblia está la poligamia como voluntad de Dios y su bendi-
ción y está la defensa de la monogamia. Dos realidades que siempre
han convivido en la humanidad y en el reino animal.
Otros, para defender sus ideas, escribían libros y lo firmaban con
el nombre de algún personaje famoso de la historia, para dar así
fuerza y credibilidad a sus ideas y que entrasen a formar parte de
los libros sagrados como palabra de Dios.
Los primeros libros sagrados fueron los del Pentateuco (Génesis,
Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) que forman la Biblia
aceptada por los samaritanos.
Al crecer la producción literaria de libros sagrados, hubo más tar-
de en Alejandría una reunión de 70 sabios que declararon los libros
sagrados para el pueblo de Israel antes de la llegada de Cristo.
Más tarde, cuando la expulsión de los israelitas de su tierra, vino
otra selección, ésta hecha por los escribas y fariseos.
La secta cristiana produce también sus libros y llega un momento
en el cual tienen que declarar los que son los “verdaderos”, es decir,
los que entran a formar parte de su Biblia oficial.
32
La Biblia contra la Biblia

Luego, con la división de Lutero, éste forma también su selección


y declara los libros de su propia Biblia.
Ya, en los últimos tiempos, llegan los conocidos como mormones
y también traen su libro del Mormón como sagrado.
Quizá haya otros grupos que puedan tener su otro libro sagrado,
pero al día de hoy lo desconozco.
En resumen, los libros sagrados solamente lo son porque unas
personas lo han decidido y otras los declararon de forma oficial para
su grupo. Los que no fueron aceptados oficialmente por los diversos
grupos de selección, en las diversas épocas, reciben el nombre de
apócrifos.
Así, pues, tenemos libros sagrados para unos grupos, sectas o
iglesias que no lo son para otras porque los consideran apócrifos. Es
decir, que unos tienen libros inspirados por Dios, que para otros no
lo son. Con lo cual solamente depende de quién dominó la mente
de la persona para que crean que ésos son los libros verdaderos,
inspirados por Dios y sagrados.
Dicen que la revelación en la Biblia es progresiva. Lo progresivo
ha sido el desarrollo del pensamiento humano y su conocimiento.
Aunque, alguna vez ha tenido un retroceso, por la pérdida y des-
trucción de ciertas civilizaciones, culturas y conocimientos que ellas
poseían.
La Biblia, como creación de una parte de ese pensamiento huma-
no, también tiene su progreso, pues es el ser humano quien lo ha ido
desarrollando a lo largo de la historia, dejando constancia de ello en
la Biblia. Solapado u ocultado, bajo el signo de la divinidad.
Y un factor destructivo de la humanidad, por la desaparición de
las diversas culturas y civilizaciones, también se debe a los que cre-
yeron en la Biblia y trataron de imponerla por encima de cualquier
otra tradición o cultura.
En un artículo publicado el día 23/03/2009, en un periódico de
Santa Cruz de la Sierra, cuya orientación periodística deja mucho
que deber por su independencia y su arrimo a la Iglesia Católica,
Nancy Bozo decía: “La única manera para poder disminuir la ig-
norancia y evolucionar en el pensamiento es indagando, leyendo y
fundamen-tando la veracidad de la palabra que se emite, a fin de no
causar divagaciones y retrocesos en el conocimiento”.

33
Vicente Romero Burguera

Por eso este libro ha indagado y fundamentado su veracidad, des-


cubriendo las oscuridades de la Biblia. Se ha manipulado su palabra
a conveniencia de los diversos intereses de la historia. Se ha hecho
siempre uso del estribillo: Es Dios quien ha hablado, ha dicho, ha
manifestado o intervenido en la historia humana.
La Biblia es una colección de libros, escritos por diferentes auto-
res, en lenguas, épocas y géneros literarios distintos. Dichos libros
son considerados como inspirados por Dios y sirven de base o fun-
damento de alguna religión o varias.
Esta definición podría servir como principio general de lo que es
la Biblia. Si uno comienza a mirar por partes, entonces vienen los
problemas. ¿Cuántas Biblias hay?
1.- La que usan los Samaritanos. Sólo aceptan, como libros inspirados
por Dios, el Pentateuco, es decir, cinco libros: Génesis, Éxodo,
Levítico, Números y Deuteronomio.
2.- La Judía. Es aquella que elaboraron o eligieron, entre los libros
santos que usaban los judíos, los setenta sabios en Alejandría.
Esto ocurría antes de la llegada de Jesucristo. Esta Biblia está
formada por 46 libros, unos escritos en hebreo y otros en griego.
Era la Biblia que estaba en vigencia en tiempos de Jesús y que él
conocía.
3.- La Hebrea. Son los mismos libros que eligieron los sabios en Ale-
jandría escritos exclusivamente en hebreo. Esto sucedió en la
gran dispersión de judíos o hebreos que hubo en el siglo I de
nuestra era. Consta de tres partes: Pentateuco o Torá, los Pro-
fetas o Nebiîm y los Hagiógrafos o Ketubîm. En total contiene
treinta y nueve libros. Al conjunto le llaman HaTaNak.
4.- La Católica y Ortodoxa. Son los setenta y tres libros que fueron
reconocidos en el concilio de Hipona, el año 383. Consta de los
cuarenta y seis libros de la Biblia judía y los veintisiete libros
llamados del Nuevo Testamento. En total setenta y tres libros
sagrados.
5.- La Biblia protestante o de Lutero. Es aquella que está formada por
la Biblia Hebrea, que contiene treinta y nueve libros del Anti-
34
La Biblia contra la Biblia

guo testamento y los veintisiete del Nuevo Testamento, es decir


sesenta y seis libros sagrados. Los libros que no son incluidos
en su Biblia, como palabra de Dios, a diferencia de los católicos,
son:
a) Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y los dos Maca-
beos.
b) Algunos pasajes del libro de Ester, capítulo 10, versículo 4 hasta
13, y capítulo 11.
c) Y del libro de Daniel, en el capítulo 3, versículo del 24 al 90, y los
capítulos 13 y 14.
Lutero llegó a rechazar la epístola a los Hebreos, la epístola de
Santiago, la epístola a Judas y el Apocalipsis. Y hasta el siglo XVII
algunos de sus seguidores también rechazaban la segunda carta de
San Pedro y la segunda y tercera de San Juan.
Por lo tanto, cuando hablamos de la Biblia, deberíamos ser más
específicos. Sobre todo aquellos que las imprimen o hablan de ella,
deberían hacer constar a cuál de ellas se refieren. ¿Por qué?
Voy a contar una anécdota que me ocurrió una vez finalizado el
borrador de este libro. Una mañana fui a sacar mi billete de avión
en una agencia situada en el edificio El Casco Viejo, muy cerca del
Correo y de la Plaza 24 de Septiembre, en Santa Cruz (Bolivia). Allí
se dio la casualidad que había un vendedor de Biblias protestantes
que iba a cobrar uno de los plazos a la señora de la agencia. Cuando
él se fue, le pregunté a la señora:
- ¿Es usted evangélica?
- No, yo soy católica.
- Entonces, ¿por qué compra esa Biblia? –le dije.
- El me la ofreció y me dio facilidades de pago.
- Pero esa Biblia no es la que usan los católicos –precisé.
Ella se sorprendió.
- Esa Biblia, que usted ha comprado es la evangélica, que tiene
siete libros menos que la católica –le argumenté.
- No lo sabía –me respondió. Y luego me dijo-. ¿Dónde puedo
comprar una católica?
- Bueno, cerca de aquí tiene una librería, la de San Pablo, y otra al
lado del obispado. Allí puede adquirir una Biblia católica.

35
Vicente Romero Burguera

Este caso, del que fui testigo, hace que los “tan cristianos” evan-
gélicos o protestantes usen de “malas mañas” para hacer adeptos
también. O quizá para aumentar sus ventas.
Por lo expuesto, ¿podemos creer todavía que los libros de
la Biblia han sido inspirados por Dios? ¿Cómo Dios puede inspirar
a unos para elegir unos libros que otros no aceptan? Es decir, los
libros inspirados para los católicos no lo son para los protestantes o
evangélicos. Los que son para los judíos no lo son para los samarita-
nos. Y los inspirados para los católicos no lo son para los judíos.
Así, pues, es evidente y queda claro que han sido los hombres
los que han consagrado esos libros como sagrados e inspirados por
Dios. De lo contrario, Dios estaría loco. Y además, cada uno de esos
hombres inspirados que eligieron los libros Santos, le pusieron una
fecha de caducidad a la inspiración de Dios a la humanidad.
Aunque haya ahora algunas voces que digan: “La Biblia no dice
la última palabra en ningún lugar porque Dios mismo todavía no
ha dicho su última palabra”. Así se manifiesta el dominico Manfred
Gerigk en su libro La palabra de la vida2.
La gran ventaja del negocio bíblico ha sido la de crear puestos de
trabajo para teólogos, moralistas, biblistas, editoriales, etc.
Por ello los Mormones han seguido con el mismo cuento con el
Libro del Mormón. “Otro Testamento de Jesucristo. Por el poder
de Dios, José Smith tradujo este libro de anales antiguos escritos
en plancha de oro”. El poder de interpretación y guía de este libro
está en el “Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
últimos días, que es el profeta escogido de Dios en la actualidad”.
Según se manifiesta en el folleto La Restauración del Evangelio de
Jesucristo que publica la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
últimos días.
Y seguro que no será el último de esta cadena de libros inspirados
por Dios.

2 La palabra de la vida, Manfred Gerigk, Ed. Dominicanas, Santa – Cruz/Bolivia


1988, página 11.

36
CAPÍTULO II
LA BIBLIA Y “LA EVOLUCIÓN”

En este apartado veremos parte de los errores que se encuentran


en la Biblia, unos referidos a la Astronomía, Zoología y Botánica,
y otros referidos a la Historia, las Matemáticas y la Antropología.
De forma “chistosa” el autor ha querido, a ejemplo de los Testigos
de Jehová y otras iglesias, “disimularlos”. Incluso lo pueden hacer
pasar como un adelanto “Científico bíblico”. Desgraciadamente,
algunos de estos errores científicos costaron la vida a más de un
científico en tiempos pasados y fueron freno para el adelanto de
la ciencia.
En el Levítico 11,6 podemos leer: “Asimismo la liebre, porque
rumia, pero no tiene pezuña, la tendréis por inmunda”.
Ahora la liebre ya no rumia.
En el Levítico 11,20.22 está escrito: “Todo insecto alado, que an-
duviere sobre cuatro patas, tendréis en abominación. Estos come-
réis de ellos: la langosta según sus especies, el langostín según su
especie.”
Ahora la langosta tiene seis patas.
En Job 20,16 podemos leer: “Veneno de áspides chupará; lo ma-
tará la lengua de víbora”.
Ahora la serpiente (áspides) mata por el veneno de sus colmillos.
En Josué 10,12-13 está escrito: “Entonces Josué habló a Jehová el
día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel
37
Vicente Romero Burguera

y dijo en presencia de los israelitas: “Sol, detente en Gabaón. Y tu,


luna, en el valle de Ajalón (Ayalón).” Y el sol se detuvo y la luna
se paró hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No
está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del
cielo y no se apresuró a ponerse casi un día entero”.
Ahora el sol no se mueve, se mueve la tierra.
En el libro Proverbios 3,20 leemos: “Con su ciencia los abismos
fueron divididos y destilan rocío los cielos (nubes)”.
Ahora el rocío es el vapor del agua de la atmósfera.
En Jeremías 51,16 podemos leer: “A su voz se producen tumul-
tos de aguas en los cielos y hace subir las nubes de lo último de
la tierra; Él hace relámpagos con la lluvia y saca el viento de sus
depósitos”.
Esto ahora también es diferente.
El Génesis 1,16 dice: “Hizo Dios las dos grandes lumbreras; la
lumbrera mayor (Sol) para que señorease en el día y la lumbrera
menor (Luna) para que señorease en la noche; hizo también las
estrellas”.
Hasta los niños también saben que esto es ahora diferente. La
luna no es una lumbrera.
En 1 Samuel 2,8 está escrito: “...Porque de Jehová son las colum-
nas de la tierra y él afirmó sobre ellas el mundo”.
Al parecer las columnas desaparecieron por la evolución.
Job 9,6 nos dice: “El remueve la tierra de su lugar y hace temblar
sus columnas”.
Tal vez éste fue el secreto y el motivo de su desaparición.
Algunas personas con el cuento de los años de Adán, Set, Enós,
Quenán (Cainan), Matusalén (Genesis 5), que sobrepasaron los 900
años dicen que los antiguos vivían más porque comían más sano.
Pero la realidad era que el hombre prehistórico ya era muy viejo
si cumplía 30 años.
Habacuc 3,11 nos refiere: “El sol y la luna se pararon en su lugar.
A la luz de tus saetas anduvieron”.

38
La Biblia contra la Biblia

Actualmente la ciencia sabe cómo se puso en movimiento la


luna, pero queda el problema del sol, que no se mueve. R y V.
Ahora el dominico P. Manfred Gerigk, en su libro ya citado La
palabra de la Vida, nos dice: “Quien ve un conflicto entre los res-
pectivos datos bíblicos y los resultados de la moderna investiga-
ción cientifica, simplemente no ha comprendido todavia lo que es
la Biblia...”1
Los Testigos de Jehová, en su libro ¿Qué enseña realmente la
Biblia?, dicen: “La Biblia tambien es exacta desde el punto de vista
cientifico. Incluso se adelantó mucho a su tiempo”2, tal como de-
cían antes los católicos.
“Pero ya hace bastante tiempo (menos de cien años) que el ma-
gisterio oficial de la iglesia ha abandonado su anterior posición ce-
rrada, cuando obligó a un Galileo Galiley a retractar su tesis de que
no es el sol que da vueltas al rededor de la tierra, sino al revés”,
argumenta Manfred Gerigk en su libro.3
Como la iglesia tiene tantos escritos milenarios y muchísimos
escritores, puede, cuando le conviene, citar a unos u otros. Así por
un tiempo siguió la línea de Orígenes, Basilio, Jerónimo, Hipólito,
Juan Crisóstomo, que no admitían mentiras en la Biblia o equivo-
caciones, por ser Dios su autor. O podía también seguir la línea de
Agustín.
En el pasado siguió, contra viento y marea, la de los primeros.
Hoy en día sigue más bien la senda que nos señala Agustín cuando
dice: “Dios pretende hacernos cristianos, no científicos”. Justamen-
te cuando la ciencia ya les demostró su equivocación.
Pero como muy bien dice el Padre Franciscano Ariel Álvarez
Valdes, en su libro ¿La Biblia dice siempre la verdad?: “Por des-
gracia esta diferencia entre el mensaje de salvación de la Biblia y
1 La palabra de la vida, Manfred Gerigk, Ed. Dominicanas, Santa – Cruz/Boliva
1988, página 34.
2 ¿Qué enseña realmente la Biblia?, Watcha Tower Bible and Tract Society of Penn-
sylvania 2005, página 20.
3 La palabra de la vida, Manfred Gerigk, Ed. Dominicanas, Santa – Cruz/Boliva
1988, página 34.

39
Vicente Romero Burguera

otras afirmaciones, aparentemente científicas, fue pronto olvidada,


lo que dio lugar a dolorosos conflictos en la Iglesia que nunca de-
bieron haber existido”.4
Por todo lo que hemos referido parece que la existencia del Es-
píritu Santo a su Iglesia se tomó vacaciones por varios cientos de
años.
Esto me recuerda un chiste que escuché en mi estancia en Santo
Domingo. Me lo contó un día un padre agustino que vivía en San
Cristóbal.
- La Santísima Trinidad quería ir de paseo. El Padre dijo: “¿Va-
mos a Jerusalén o Roma?” El Hijo respondió: “¡A Jerusalén, no!
Tengo malos recuerdos de allí”. El Espíritu Santo, con sus alas,
aplaudió de alegría y dijo: “Eso, eso, vayamos a Roma. Nunca he
estado allí.”

¿Sabía Que?
En el libro ya mencionado de los Testigos de Jehová, ¿Qué en-
seña realmente la Biblia?, nos dice que la Biblia no es un libro de
ciencia, pero que es exacta cuando trata de temas científicos. ¿No
es eso lo que esperamos de un libro procedente de Dios?5
La Biblia dice que el mundo tiene hasta la llegada de Cristo unos
4004 años de existencia. Así lo demostró el obispo evangélico o
protestante irlandés, James Ussher, en 1650. Por consiguiente al día
de hoy tendría unos 6.010 años.
Para la ciencia hace más de 5.000 millones de años que el mundo
nuestro viene ya existiendo.
Cuando el Génesis 2,10-14: nos dice que Tigris (Hidekel) y Éu-
frates son parte de un río, la geografía nos recuerda que el Tigris y
el Éufrates se juntan y forman luego un solo río.

4 ¿La Biblia dice siempre la verdad? Ariel Álvarez Valdés, Ed. San Pablo, Buenos
Aires 2005, página 35.
5 ¿Qué enseña realmente la Biblia?, Watch Tower Bible and Tract Society of Penns-
ylvania 2005, páginas 20 y 21.

40
La Biblia contra la Biblia

Cuando leemos en el Éxodo 19,18 que hay una manifestación


volcánica: “Todo el monte Sinaí humeaba…” La ciencia viene a
advertirnos que: En el Sinaí, nunca hubo ningún volcán.
En Josué 6,5-20 se habla de los muros de Jericó. Pero la arqueo-
logía ha demostrado que hacía más de dos siglos que no existía
Jericó cuando supuestamente pasaron los israelitas.
El libro de Josué 8 nos relata la conquista de Ay. Pero la arqueolo-
gía moderna ha demostrado que, cuando supuestamente pasaron
los israelitas, la ciudad de Ay llevaba más de mil años sin existir.
Daniel 1,1 nos dice: “En el año tercero del reinado de Joacín
(Yoaquim), rey de Judá, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a
Jerusalén y la sitió. (R y V). La realidad histórica nos dice que los
hechos ocurrieron en el octavo año.
Daniel 5,1: nos habla del rey Belsasar (Baltasar) cuando la rea-
lidad histórica nos dice que nunca fue rey, que murió cuando era
príncipe.
Daniel 5,2 nos cuenta: “Belsasar, bajo la influencia del vino, dijo
que trajeran los vasos de oro y de plata de Nabucodonosor, su pa-
dre, se había llevado del templo que hubo en Jerusalén”. Pero la
realidad histórica nos refiere que el príncipe Belsasar (Baltasar) era
hijo de Nabonid y nieto de Nabucodonosor. T.N.M.
En Jonás 3,3 leemos: “Ante aquello, Jonás se levantó y fue a Ní-
nive según la palabra de Jehová. Ahora bien, resultaba que Nínive
misma era una ciudad grande ante Dios, con distancias de tres días
de camino”.
Según estas referencias, Nínive tendría 45 km. de diámetro cuan-
do según las excavaciones arqueológicas tiene de perímetro 12 km.
El Génesis 4,22 nos relata: “En cuanto a Zilá, ella también dio a
luz a Tubal – Caín, forjador de toda clase de herramientas de cobre
y de hierro”. Pero la historia dice que el hierro apareció en el Me-
dio Oriente hacia el año 1.200 a.C.
En verdad podemos preguntarnos, ¿realmente conocen la Biblia
los “sabios que iluminan y dirigen a los Testigos Cristianos de Je-

41
Vicente Romero Burguera

hová”? ¡Seguro que su doctrina es la verdadera! Pero creo que de-


berían hacer un curso de Biblia actualizada o leer algún tratado de
Biblia Católica.
Pero la mejor solución, en base a sus afirmaciones, sería que se
les prohibiera enseñar a todos los que usan la Biblia hasta ponerse
de acuerdo.

Contradicciones Razonables
En su folleto o tratadito, Por qué puede usted confiar en la Bi-
blia, que tienen publicado los Testigos de Jehová, dicen: “Los que
critican la Biblia a menudo solo buscan contradicciones, por eso
puede que digan: El escritor bíblico Mateo dice que un oficial del
ejército fue a pedirle un favor a Jesús, mientras que Lucas dice que
envió a unos representantes suyos para que lo hicieran”.
¿Cuál de los dos relatos es el correcto? ¿Mateo 8. 5,6 o Lucas 7.
2,3?6*
Pero ¿acaso se trata de una contradicción?
Cuando una actividad u obra se atribuye a quien verdadera-
mente la origina, ninguna persona razonable aducirá que existe
discrepancia alguna. Por ejemplo, ¿considera usted un erróneo
atribuir a un alcalde la construcción de una carretera porque quie-
nes en realidad la construyeron fueron los ingenieros y obreros de
su municipio? ¡Por supuesto que no! De manera similar, no es in-
consecuente que Mateo diga que fue el oficial del ejército quien le
pidió el favor a Jesús, aunque, como escribe Lucas, la petición la
hizo valiéndose de ciertos representantes.
Según se van considerando más detalles, las aparentes discre-
pancias de la Biblia desaparecen.
Aquí damos como posibles contradicciones razonables para los
Testigos de Jehová, algunas contradicciones más:

*
6 NOTA: A la hora de citar textos bíblicos, los testigos de Jehová y católicos tienen
también diferencias. Por ejemplo, Mateo 8: 5,6 para un católico se escribe Mateo
8, 5-6.

42
La Biblia contra la Biblia

¿Quiénes fueron a pedirle a David que fuese su rey?


1 Crónicas 11,1 (Cr)
Todos los israelitas fueron a Hebrón a decir a David
1 Crónicas 11,3 (Cr)
Todos los ancianos de Israel, fueron a Hebrón a ver al rey.
(BC San Pablo)

¿Cómo conquistó David Jerusalén?

En 2 Samuel 5,6 leemos: “Entonces marchó el rey con sus hom-


bres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra:
los cuáles hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues
aun los ciegos y los cojos te echarán”.
Mientras que en 1 Crónicas 11,4 está escrito: “Entonces se fue
David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús; y los jebuseos
habitaban en aquella tierra”. (R y V).

¿Cuántos días duró el diluvio?


Génesis 7,12 nos dice: “Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días
y cuarenta noches”. Mientras que en Génesis 7,24-8,2 podemos leer:
“Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días”.
Se puede sobrentender que llovió tanto durante los cuarenta días
con sus noches que llenó toda la tierra de agua durante ciento cin-
cuenta días. Si finalizase la historia aquí, en el capítulo 7, uno podría
aceptarlo como verosímil. Pero a continuación, en el capítulo 8,1-2
nos dice: “Y se acordó Dios de Noé, de todos los animales y de to-
das las bestias que estaban en el arca; e hizo pasar Dios un viento
sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Y se cerraron las fuentes
del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue
detenida”. (R y V). Pero generalmente, cuando cuentan el diluvio
en documentales y libros de textos, se omite esta segunda parte.
Para el primer autor sagrado, cuarenta días (“un tiempo”, en
número simbólico) era suficiente. Pero el manipulador del primer
cuento no debía de saber lo del número simbólico o al revés. Te-
miendo que el número simbólico se tomase como real, añadió, de
43
Vicente Romero Burguera

manera especifica o concreto otro número matemático, ya que le de-


bió parecer poco tiempo de agua. El cuento había que hacerlo más
grandioso y le puso simplemente ciento cincuenta días. Un número
no simbólico, pero suficiente para subir el nivel del agua y llevar
la barcaza (Arca) arriba del monte Ararat. Ahora los “científicos”
evangélicos deben de tener incluso pruebas científicas de la existen-
cia de dicha barcaza.
Pero, todavía en este cuento, hay otro detalle olvidado u omitido
que más adelante lo haremos notar en la adivinanza, acertijo o men-
tira: De cada especie de animales ¿cuántas metió Noé en el arca?

¿Dónde se transfiguró Jesús?

Marcos 8,27 y 9,2 nos dice: “Entonces Jesús y sus discípulos par-
tieron para las aldeas de Cesarea de Filipo. Por consiguiente, seis
días después Jesús tomó consigo a Pedro y a Santiago y a Juan, y
los llevó a una montaña encumbrada donde estuvieron solos. Y fue
transfigurado delante de ellos”.
En Lucas 9,10.28-29 leemos: “Entonces los tomó consigo y se re-
tiró a un sitio privado, en una ciudad llamada Betsaida. En efecto,
unos ocho días después de estas palabras tomó consigo a Pedro, a
Juan y a Santiago, y subió a la montaña a orar. Y mientras oraba, la
apariencia de su rostro se hizo diferente y su vestidura se volvió
lustrosamente blanco”. T.N.M.
En Marcos, Jesús está en Betsaida y se va a Cesárea de Filipo, si-
gue por Galilea, Cafarnaún y luego viaja a Judea. Mientras que, en
Lucas, se va de Betsaida a Jerusalén.
Con tanto caminar quizá tuvieron un monte común los dos evan-
gelistas, que fue donde se transfiguró.
La tradición señaló el monte Tabor.
Ahora la Iglesia Católica dice que la transfiguración es una com-
posición poética, visual. Es decir, que no es un hecho histórico. Lo
importante es el mensaje y la enseñanza que transmite.
Pero los Testigos de Jehová y demás caminos de salvación tienen
también que razonar las otras contradicciones que constan en este libro.
44
CAPÍTULO III
ADIVINANZAS, ACERTIJOS O MENTIRAS

1.- ¿De dónde salió esta luz, pues todavía no había sol?
En Génesis 1,3 leemos: “Y Dios procedió a decir: Llegue a haber
luz. Entonces llegó a haber luz.”
Mientras que Génesis 1,14 nos dice: “Y Dios pasó a decir: Llegué
a haber lumbreras en la expansión de los cielos para hacer una di-
visión entre el día y la noche”. T.N.M.

2.- ¿De dónde sacó Caín una mujer?


Génesis 4,16-171* nos dice: “Ahora bien, Adán tuvo coito con
Eva su esposa, y ella quedó encinta. Con el tiempo ella dio a luz
a Caín y dijo: He producido un hombre con la ayuda de Jehová.”
“Con esto Caín se fue de ante el rostro de Jehová y se puso a
morar en la tierra de la condición de fugitivo, al este del Edén. Des-
pués Caín tuvo coito con su esposa y ella quedó encinta…” T.N.M.
En Génesis 4,16.17 está escrito: “Caín se alejó de la presencia del
señor y habitó en el país de Nod, al oriente del Edén. Caín tuvo
relaciones con su mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc.” BC
San Pablo.

1 * NOTA: Si Caín salió, se alejó, se fue, quiere decir que no le acompañaba nadie.
Luego debió conocer a su mujer en el país de Nod. Otros traducen por tierra.
¿Cómo será realmente?

45
Vicente Romero Burguera

Mientras que Génesis 4, 16-17 nos dice: “Salió, pues, Caín de de-
lante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén. Y
conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó
una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo,
Enoc. R y V.
Los Testigos de Jehová, en su folleto o tratadito: Por qué puede
usted confiar en la Biblia, dicen: “Existe la suposición de que Caín
y Abel fueron los únicos hijos que Adán y Eva tuvieron. Pero esa su-
posición se basa en un concepto erróneo de lo que dice la Biblia. La
Biblia explica que Adán “llegó a ser padre de hijos e hijas”. (Génesis
5:4). De modo que Caín se casó con una de sus hermanas o posible-
mente con una sobrina”.
En esta adivinanza la T.N.M. tiene una traducción oscura y muy
diferente a las otras. De las tres versiones, aquí nos hemos basado
en la católica
Ante estos versículos del Génesis, uno tiene que preguntarse, ¿de
dónde salió la gente del país de Nod?2*
En primer lugar podemos considerar que de la mente del cuen-
tista. Al evitar tener que casar a un hermano con una hermana o so-
brina, como lo hacen los Testigos de Jehová, cometió su error y creó
otro país. Así tenemos los del país del paraíso y los de Nod.
También puede ser que los habitantes de Nod fuesen extraterres-
tres que vinieron a habitar otro planeta.
O que, sin quitar nada de verdad a los creen en la Biblia al pie de
la letra, que así empezaron todas las iglesias, puedan ahora compa-
ginar con la ciencia de la evolución.
Y así tenemos humanos que nacieron por creación: Blancos (Hijos
de Dios), los del paraíso. Y otros que nacieron por evolución: Ne-
gros (Hijos de los hombres), del país de Nod.
O donde dije blanco es negro, y donde dije negro es blanco. Eso
no tiene importancia.

2 * NOTA: Se puede observar que cada traducción tiene unos matices diferentes e
importantes. Con cada uno de ellos se pueden hacer discursos diferentes.

46
La Biblia contra la Biblia

Hemos solucionado una contradicción de la Biblia. Y hemos de-


mostrado cómo los Testigos de Jehová, a pesar de no conocer la Bi-
blia, tienen la facultad de engañar con ella.
Como en el pasado hicieron otros y siguen haciendo los demás
¿Será por eso que ya no se pelean tanto los jefes?
¿Será por eso que quieren la unidad?
¿Por qué no se declara prohibido enseñar la Biblia en las escuelas?
Solamente de forma “eventual”. Hasta que se pongan de acuer-
do, entre ellos y lo que aquí manifestamos.

3.- ¿Quiénes eran los hijos de Dios? ¿Adán y Eva?


En Génesis 6,1-2 está escrito: “Aconteció que cuando comenza-
ron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacie-
ron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres
eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.”
R y V.
Si no eran Adán y Eva, serían los del país de Nod.
¿Era por evolución u otro sistema que aparecieron los hijos de
Dios?
¿O eran los de los hombres?
Si Adán y Eva eran los hijos de Dios, los del país de Nod, eran
los hijos de los hombres.
Caín tomó mujer del país de Nod.
Caín era el malo
¿Cómo será?

4.- De cada especie de animales, ¿cuántas metió Noé en el


arca?

Génesis 6,19 nos dice: “Y de toda criatura viviente de toda clase


de carne, dos de cada una, traerás dentro del arca para conservar-
las vivas contigo. Macho y hembra serán”.
R.- Dos por especie.

47
Vicente Romero Burguera

Por otro lado, Génesis 7,2 nos dice: “De toda bestia limpia tienes
que tomar para ti en sietes (de siete en siete), el macho y su hem-
bra. Y de toda bestia que no es limpia solamente dos, el macho y
su hembra”.
R.- De las limpias, siete. De las no limpias, dos T.N.M.
Recostado en la cama, me puse a leer la Biblia, al tiempo que iba
anotando en mis apuntes las contradicciones que me ofrecía. Pero,
una vez más, el sueño me venció. Como en una novela por entre-
gas o capítulos continuaron mis sueños, ya casi olvidados, donde
aparecían el profesor Mandino y míster Inocente.
- Míster Mandino –intervino el alumno-, si Dios mandó meter un
par de cada uno de los animales, Noé y su familia extinguieron
varias especies de animales, pues alguna carne comerían a lo
largo de la travesía.
- Míster Inocente –replicó el profesor-, esa objeción, cualquier
pastor o charlatán de la Biblia sabría resolverla. Eran vegetaria-
nos. O por lo menos lo fueron esos días.
- Entonces, míster Mandino –objetó el alumno-, metieron siete de
los animales puros y así podían comer carne y no extinguir nin-
guna especie.
- Bueno, míster Inocente -el profesor se mostraba más que com-
prensivo-. Así debió de pensar el cuentista segundo que corri-
gió al primero y podían estar más de cuarenta días en el arca
incluso ciento cincuenta o más. Según Génesis 7, 12 llovió cua-
renta días y sus noches, pero en Génesis 7, 24-8,2 son ciento
cincuenta días. “La inundación de las aguas sobre la tierra duró
ciento cincuenta días” -los argumentos del profesor parecían
contundentes-. Dios se acordó de Noé y de todas las bestias y
ganados que estaban con él en el arca. Hizo pasar un viento
sobre la tierra y bajaron las aguas. Se cerraron las fuentes del
abismo y las compuertas del cielo, y cesó de caer lluvia.
- Pero, míster Mandino, podían haber dejado el cuento sin tocar
y haber preparado conservas o charque, que es la carne con sal
puesta al sol hasta que se seca.
48
La Biblia contra la Biblia

- ¡Claro, míster Inocente! Esa había de ser otra salida para los
Testigos de Jehová. Pero ya ves que siempre hay alguien que
estropea un bonito cuento.
- Entonces, míster Mandino ¿Noé no era vegetariano?
- Eso es un cuento, míster Inocente. Lo mismo que en las pelí-
culas y las novelas, el protagonista puede ser y hacer lo que el
guionista quiere.
- Gracias, míster Mandino. Hemos abierto un nuevo camino para
un guionista de película.
De pronto del aula salió una fuerte carcajada.
- Está bien, míster Inocente. Hay que hacer el bien sin importar a
quién.
- Pero, míster Mandino –se mostraba intrigado Inocente-. ¿Qué
harán ahora con todos los documentales en busca del arca per-
dida en los que aparecen científicos? Porque si realmente eran
dos por especies, o sea una pareja, las medidas del arca debie-
ron de ser unas. Pero si fueron siete parejas por especies, enton-
ces el arca tendría que haber aumentado su capacidad, aunque
se tratasen de animales puros o limpios y de estatura pequeña.
- ¡Míster Inocente –exclamó el profesor, un poco cansado de tan-
tas argumentaciones inútiles-, que busquen otros científicos
que no sean crédulos! Que sean todos incrédulos. Ya sabes que
el dinero y la religión van juntos desde antes de María Magda-
lena.
- Gracias, míster Mandino, usted sí que habla claro.

LA GRAN APOSTASIA

… “Se dio muerte a los apóstoles y la autoridad del sacerdocio


– incluso los llaves para dirigir y recibir revelación para la Iglesia
– fue quitada de la tierra.
“Algunas personas inspiradas, tales como Martín Lutero y Juan
Calvino, se dieron cuenta de que se habían cambiado o perdido

49
Vicente Romero Burguera

prácticas y doctrinas. Entonces trataron de reformar las iglesias


a las que ellos pertenecían. Sin embargo, sin la autoridad del sa-
cerdocio el Evangelio de Cristo no se pudo restablecer a su forma
original”3.
“Tal como Dios lo había hecho con Adán, Noé, Abrahán, Moi-
sés y otros profetas, Él llamó a José Smith a ser el profeta por me-
dio del cual se restauró el Evangelio completo”. “José Smith vio a
nuestro Padre Celestial y a Jesucristo”4.
“Jesucristo envió a Juan Bautista y luego a tres de sus apóstoles
para conferirle a José Smith la autoridad del sacerdocio”5.
Pero Smith no sabía que Adán no existió y Noé tampoco6. Como
no sabía que, hoy en día, los exegetas y estudiosos de la Biblia, des-
pués de casi 2000 años de creer, como Smith, e interpretar la Biblia
al pie de la letra, han tenido que reinterpretar la Biblia a causa de
las pruebas de la ciencia, que son irrefutables y que los biblistas y
demás teólogos, después de mofarse un tiempo de los científicos,
al final tuvieron que cambiar sus teorías.
“En todas las confesiones (cristianas) las fuerzas reaccionarias
y las progresistas se enfrentan por el poder, y hay que buscar con
lupa para encontrar un caso en que los reaccionarios no estén ga-
nando la batalla. Equiparan interpretar la Biblia literalmente con
ser buen cristiano, a pesar de la cantidad ingente de pruebas – de
las que este libro menciona solo algunas – que demuestran que con
el correr de los siglos las enseñanzas de Jesús se han confundido,
ocultado, alterado, corrompido o perdido”7.
Este libro menciona bastantes pruebas, aunque nunca quiso
abarcar todas. Algunos dicen que hay más de cuatrocientas cin-
cuenta contradicciones. Nosotros creemos que son suficientes las
3 La Restauración del Evangelio de Jesucristo
4 Ídem página 11.
5 Ídem página 12.
6 Noé es un personaje de ficción, como lo es adán, Caín y Abel, etc. Para algunos,
que todavía no han llegado a ese conocimiento o realidad, sigue siendo un perso-
naje “histórico”. Como lo era antes para los católicos.
7 El Tercer Jesús, Deepak Chopra, Israel Ortega, Ed. Grijalbo, Barcelona 2008,
página 271.

50
La Biblia contra la Biblia

que señalamos para que uno pueda ver y demostrar que la Biblia
no puede ser la palabra de un Dios que se corrige a Sí mismo, usan-
do para ello lo que llaman sus profetas.

5.- ¿Quién llamó primero a dios, Jehová o Yahavé?


¿Abraham, Jacob, Moisés o Enós?
Génesis 15,2 nos dice: “A lo que dijo Abrán: Señor Soberano Je-
hová”.
En Génesis 16,1-2 leemos: “Ahora bien, Sarai, esposa de Abrán,
no le había dado hijos; pero ella tenía una sierva egipcia y el nom-
bre de esta era Agar. Por lo tanto, Sarai dijo a Abrán. !Ah, por fa-
vor¡ Jehová me ha excluido de dar a luz hijos”. T.N.M.
Mientras que Génesis 49,18 Jacob nos dice: “Tu salvación espe-
ré, oh Jehová”.
En Éxodo 3, 15 está escrito: “Además dijo Dios a Moisés: Así
dirás a los hijos de Israel: Jehová, “el Dios de vuestro padres, el
Dios de Abrahám, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a
vosotros. Este es mi nombre para siempre.” R y V.
Éxodo 6,3 nos dice: “Y yo solía aparecerme a Abrahán, Isaac y
Jacob como Dios Todopoderoso, pero en cuanto a mi nombre Jeho-
vá no me di a conocer a ellos”. T.N.M.
¡De dónde lo sacaron éstos! Ver Génesis 4,26

6.- ¿Dios castiga a quien no cumple las leyes?


Génesis 19,34.36 nos dice: “…Mira, anoche me acosté con mi
padre. Démosle a beber vino también esta noche. Entonces entra
tú, acuéstate con él, y conservemos prole de nuestro padre”.
Y ambas hijas de Lot quedaron preñadas de su padre.
Y en Levítico 18,6-7 está escrito: “No deben acercarse ustedes,
ningún hombre de ustedes, a nadie que sea parienta carnal próxi-
ma de él para poner al descubierto desnudez. Yo soy Jehová. La
desnudez de tu padre y la desnudez de tu madre no debes poner
al descubierto…” T.N.M.

51
Vicente Romero Burguera

Parece ser que lo de las leyes impresas en el corazón no funcio-


naba en ese tiempo.
Aquí tampoco sirve la benevolencia de Dios porque quería lle-
nar la tierra de gente, como quieren justificar con la poligamía, los
pastores o maestros de la Biblia.

7.- ¿Cómo se debe juramentar?


Génesis 24,2-3.9 nos dice: “Y dijo Abraham a un criado suyo, el
más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía:
Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Je-
hová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi
hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo hábito.
Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su
señor, y le juró sobre este negocio.”
En Mateo 5,34-35 podemos leer: “Pero yo os digo: No juréis en
ninguna manera. Ni por el cielo, porque es el trono de Dios. Ni por
la tierra, porque es el estrado de sus pies. Ni por Jerusalén, porque
es la ciudad del gran Rey.” R y V.
1.- El padre de la fe exige juramento.
2.- El hijo de Dios dice que no hay que jurar.
3.- ¿Valdrán todos los juramentos que se han hecho con la mano le-
vantada?
4.- ¿Por qué en el Vaticano no se hacen los juramentos como ense-
ñó Abraham y Moisés en Éxodo 32,27: “…Poned cada uno su
espada sobre su muslo…”? o la mano
5.- ¿Por qué se enfadan o se quejan los obispos cuando no se jura
ante un crucifijo?

8.- ¿Es bendecido por Dios el casamiento entre herma-


nastros?
En Génesis 20,12 está escrito: “(Y dijo Abraham) Y a la verdad
también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre,
y la tomé por mujer.”
Levítico 18,9 nos dice: “La desnudez de tu hermana, hija de tu
padre o hija de su madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnu-
dez no descubrirás.”
52
La Biblia contra la Biblia

Y en Levítico 20,17 leemos: “Si alguno tomare a su hermana, hija


de su padre o hija de su madre, y viere su desnudez, y ella viere la
suya, es cosa execrable. Por tanto serán muertos a ojos de los hijos
de su pueblo…” R y V.
Este caso debe ser para los moralistas, ya que dice: “viere su des-
nudez”. Es de suponer que Abraham y Sara hacían el sexo los días
de mucha oscuridad para no ver la desnudez. Por ello tardaron
tanto en tener descendencia. O con los ojos cerrados…
Con la esclava, como podía ver su desnudez, la cosa ya funcionó
de otra forma.
No cabe duda que Jehová “tiene mala leche”. O también tiene
mucha paciencia. Le desobedecen y el pobre no dice nada. Y enci-
ma les da un hijo, para que del pecado se forme su pueblo Israel y
luego los cristianos.

9.- ¿Por qué Jacob viajó a Mesopotamia?


Génesis 27,41-43 nos dice: “Y aborreció Esaú a Jacob por la ben-
dición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón:
Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano
Jacob.
“Y fueran dichas a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y
ella envió y llamó a Jacob, su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú, tu
hermano, se consuela acerca de ti con la idea de matarte.
“Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz; levántate y huye a
casa de Labán, mi hermano en Harán.”
R.- ¿Para escapar de su hermano que lo quería matar?
Mientras que en Génesis 27,46-28,5 podemos leer: “Y dijo Rebe-
ca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het.
Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de
esta tierra, ¿para qué quiero la vida?
“Entonces Isaac llamó a Jacob y lo bendijo, y le mandó diciendo:
No tomes mujer de las hijas de Canaán.
“Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu ma-
dre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.”
R y V.
53
Vicente Romero Burguera

R.- ¿Para casarse y buscar esposa?

10.- ¿A quién fue vendido José?


Génesis 37,27-28 nos dice: “Venid, y vendámosle a los ismaeli-
tas, y no sea nuestra mano sobre él. Porque él es nuestro hermano,
nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.
“Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a
José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismae-
litas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.” R y V.
R.- Ismaelitas
Mientras que en Génesis: 37,27-28 está escrito: “Vengan y ven-
dámoslo a los ismaelitas, y no esté nuestra mano sobre él. Después
de todo es nuestro hermano, nuestra carne. Así que ellos escucha-
ron a su hermano. Ahora bien, iban pasando hombres, mercaderes
madianitas. Por lo tanto hallaron y alzaron a José de la cisterna,
y entonces vendieron a José a los ismaelitas por veinte piezas de
plata. Con el tiempo estos llevaron a José a Egipto.” T.N.M.
R.- Madianitas.
Ésta puede entrar entre las razonables. Pasaban los mercaderes
ismaelitas y madianitas por allí. Ese día coincidieron las dos ca-
ravanas. Ellos querían venderlo a los ismaelitas y así lo hicieron.
Pero mientras lo sacaban del pozo, en ese momento también pa-
saban los madianitas. Incluso les ayudaron a sacarlo del pozo. Era
gordo José y el mecate o cuerda delgadita. Los madianitas vendían
soga buena. Y una demostración de la resistencia de la soga fue
sacar a José del pozo. Todo tiene su lógica. Unos vendieron soga y
los otros a su hermano. Todos ganaron ese día.

11.- ¿Cuánto camina un ángel?


Tobías 1,18 nos dice: “Di sepultura también a los que mató Sena-
querib a su vuelta de Judea…”

54
La Biblia contra la Biblia

Tobías 5,6 nos revela: “El ángel le dijo: Sí, he ido allí muchas
veces, y conozco bien los caminos. He estado en Media y me he al-
bergado en casa de Gabael, uno de nuestros hermanos, que vive en
Ragués de Media, se necesitan dos días de camino para ir de Ecba-
tana a Ragués, que se encuentra entre montañas”. BC San Pablo
R.- De Ragués a Ecbatana hay 300 km.
Ángel de mi guarda,
Dulce compañía.
¿Qué velocidad hace cada día?
R.- 150 Km.8*
El ángel Rafael debía tener problemas de sobrepeso. No puede
usar sus alas, tiene que hacer ejercicio. Menos aún podía llevar a
otra persona.
¿Será que la gracia de Dios también pesa?
¿Será que estaba el ángel Rafael en mutación para subir a Ar-
cángel?
¿Será por algún castigo celestial que fue destinado a la tierra?
¡Cuántas cosas pueden ser!
Dejemos esto al misterio de Dios y al de la Iglesia Ortodoxa.

8 * NOTA: Este libro de Tobías es apócrifo para los protestantes, evangélicos y


quienes han sido hijos de Lutero, Calvino. Aunque ahora es Deutero-Canónico,
como otros dicen.
Pero no tiene el valor de inspiración como los bíblicos o canónicos. Sus Biblias
contienen menos contradicciones o mentiras. Pues a menos libros, menos
mentiras.

55
CAPÍTULO IV
LOS PROFETAS MENTIROSOS

Génesis 12,10-20 nos dice: “Hubo entonces hambre en la tierra,


y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el
hambre en la tierra.
“Y aconteció que, cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a
Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso
aspecto; y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me
matarán a mí, y a ti te reservarán la vida.
“Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien
por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.
“Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios
vieron que la mujer era hermosa en gran manera.
“También la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron delan-
te de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón.
“E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas,
asnos, siervos, criadas, asnas y camellos.
“Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por
causa de Sarai, mujer de Abram.
“Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has
hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? ¿Por
qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla
para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete.

57
Vicente Romero Burguera

“Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le


acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía.”
Dios premia al mentiroso y lo llena de bienes.
¿Hay algún mandamiento que diga no mentirás?
Porque Dios lo contradice, con su actitud.
Más tarde Abrahán, viendo lo ventajoso de la mentira, y que
Dios le apoya con su actitud, vuelve a repetir el cuentecito con
Abimelec.
Génesis 20, 1-2 comienza así: “De allí partió Abrahán a la tierra
del Neguev, y acampó entre Cades y Shur, y habitó como forastero
en Gerar.
“Y dijo Abrahán de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec
rey de Gerar envió y tomó a Sara…”
Si nos preguntamos ¿es bueno dar la mujer de uno a otro para
sacar provecho o beneficio? Vemos que sí.
¡Otro cuento!
Génesis 26, 1-7
“Después hubo hambre en la tierra, además de la primera
hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec
rey de los filisteos, en Gerar...
Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer;
y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi
mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por
causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto”.
Parece ser que Abimelec es eterno. Reina cuando Abraham y
cuarenta años después todavía se encuentra joven.
En 1 Reyes 13,14-26 leemos: “Y yendo tras el varón de Dios, le
halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de
Dios que vino de Judá? El dijo: Yo soy.
“Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan.
“Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni

58
La Biblia contra la Biblia

tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar.


“Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni
bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.
“Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú,
y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele
contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua.
“Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua.
“Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de
Jehová al profeta que le había hecho volver. (Es decir, al mentiroso)
“Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo:
Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová,
y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había
prescrito, sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el
lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses
agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.
“Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho
volver le ensilló el asno.
“Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo
estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también
junto al cuerpo.
“Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba
echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron
y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba.
“Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del camino,
dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehová;
por tanto, Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y
matado, conforme a la palabra de Jehová que él le dijo. R y V.

Al mentiroso, Dios se le revela y profetiza.

59
CAPÍTULO V
LA BIBLIA Y LA CLONACIÓN

Los Testigos de Jehová, basándose en Isaías 40,22 -que dice: El


está sentado sobre el círculo de la tierra…-, pregonan que la Biblia
ya decía que la tierra era redonda.
Naturalmente tendrían que explicar cómo siendo la tierra re-
donda, el agua se pudo retener en el tiempo del diluvio. En el
cuento del diluvio, el agua se pudo retener por la sencilla razón de
que, en la mente del cuentista, la tierra era una superficie plana con
elevaciones (montañas).
Nosotros hemos descubierto que en la Biblia ya había clonación.
Y que, por lo tanto, en este aspecto se adelantó a la ciencia actual.
Naturalmente ha sido a través de un sueño divino.
Para ello nos trasladamos a las famosas plagas de Egipto. Aquí
encontraremos la prueba irrefutable de nuestro descubrimiento
científico.
En Éxodo 7,19-20.22 está escrito: “Y Jehová dijo a Moisés: Di a
Aarón: Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egip-
to, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre
todos sus depósitos de agua, para que se conviertan en sangre y
haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de made-
ra como en los de piedra. Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová
lo mandó… Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus
encantamientos…”
61
Vicente Romero Burguera

¿De dónde sacaron los hechiceros el agua y los peces


para su demostración?

Esta técnica todavía no ha llegado a nuestro alcance con la rapi-


dez que entonces existía.
Pero veamos ahora la clonación en otro tipo de animales más
grandes que la oveja,
Éxodo 9,3-4. 6 nos dice: “He aquí la mano de Jehová estará sobre
tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, va-
cas y ovejas, con plaga gravísima.
“Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de
Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.
“Al día siguiente Jehová hizo aquello y murió todo el ganado
de Egipto. Mas del ganado de los hijos de Israel no murió ni uno.”
Aquí tenemos que solamente queda el ganado de los israelitas.
Los egipcios ya no tienen nada de ganado. Solamente perros, ga-
tos, ratones, conejos y animales menores y nada de bestias.
Los egipcios trabajaron toda la noche. Y de las bestias de los is-
raelitas clonaron multitud de animales en horas o días.
Éxodo 9,8-9 nos dice: “Y entonces Jehová dijo a Moisés y Aarón:
Tomad puñados de ceniza de un horno y la esparcirá Moisés hacia
el cielo delante de Faraón. Y vendrá a ser polvo sobre la tierra de
Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las
bestias, por todo el país de Egipto.”
Ahora ya sabemos cómo es que en una plaga muere todo
el ganado de Egipto y en la siguiente, tienen otra vez Egipto, el
ganado o bestias sarpullido con úlceras.
En la plaga del granizo muy pesado -Éxodo 9,18- vemos cómo
la medicina veterinaria de Egipto tenía un gran adelanto. Curó a
todas las bestias clonadas de las úlceras. Las bestias comían tran-
quilas en el campo.
Pero detengámonos un momento en la clonación.

62
La Biblia contra la Biblia

¿Cómo los técnicos de esta materia pudieron repoblar en horas


o días todo el ganado de Egipto? Pues al principio vemos que una
plaga elimina a todo el ganado y al poco tiempo vemos que hay
otra vez ganado, que es dañado con úlceras.
Seguro que esta técnica era habitual y conocida por todo Egipto.
Cada pueblo o núcleo de población campesina tenía su propio la-
boratorio, con su respectivo técnico veterinario.
Los técnicos, ante tal desastre de plagas que mataron a todas
las bestias, solamente tuvieron que ir a la tierra de Gosén y tomar
miles o millones de muestras, según nos relata Éxodo 9,26.
Otra pregunta se nos presenta ahora con el granizo.
¿Para qué tenían los egipcios que hacer caso a Jehová y guardar
sus ganados del granizo si con la clonación podían volver a tener
su ganado?
Así, pues, no era tan malo el faraón. Por una parte porque les
dejaba tener sus ganados a los israelitas y, por otra, porque su casa
real se quedaba sin carne.
Y todo eso ocurría, ni más ni menos, porque tenía el sistema de
clonación y así alimentaba a su prole sin dificultad.
¡Claro, la ciencia le endureció un poco su corazón!
¿Por qué Jehová no da de comer ahora a los que mueren de ham-
bre con plagas positivas?
Porque espera que la clonación de ahora alcance los niveles y el
desarrollo que tenían los egipcios, cuando estaban allí los santos
israelitas.
Estas reflexiones pueden ser una aportación para la ciencia. Este
artículo se puede reproducir en cualquier folleto, libro o conferen-
cia científica sobre la materia. Si el conferenciante o escritor es Tes-
tigo de Jehová o de los que toman la Biblia al pie de la letra. Para
Dios nada es imposible.
Así, pues, queda demostrado que la clonación es buena y bíblica.
63
Vicente Romero Burguera

Más tarde David también clonó un hijo. Y le puso el mismo


nombre del que había tomado la muestra, el nombre de Elifélet.
Así está escrito en 1Crónicas 3,1.6-8.
Es normal que de todos los adelantos científicos de Egipto, el
pueblo de Israel también se llevase el de la clonación. Y luego de
haber sido descendiente de Adán y Eva por creación. De casarse
Caín con una mujer de procedencia evolutiva o extraterrestre. Y
también de que fuesen los primeros en producir el primer ser hu-
mano por clonación.1*
Pero prosigamos con más argumentos y pruebas científicas de
cómo en la Biblia ya nos muestra la existencia de la clonación.

*
1 Los textos bíblicos han sido tomados de la Biblia Protestante Reina y Valera.

64
CAPÍTULO VI
LOS DESIERTOS

1.- EL DESIERTO DEL SINAÍ


Partieron los hijos de Israel de Rameses a Sucot, como seiscien-
tos mil hombres de a pie, sin contar los niños.1*
También subió con ellos, según Éxodo 12,37-38, gran multitud
de toda clase de gentes, ovejas y muchísimo ganado.
Una vez en el desierto, desapareció el ganado. ¿Por qué?
a) Como eran tantos se lo comieron todo rapidingo.
b) Como entraron en el desierto, y no había pasto o hierba para
tanto ganado, los animales se morían.
“Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra
Moisés y Aarón en el desierto. Y les decían los hijos de Israel: Ojalá
hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto,
cuando nos sentábamos ante las ollas de carne, cuando comíamos
pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para
matar de hambre a toda esta multitud.

1 *
NOTA: En Números 1, 45-46 aparece la cifra de israelitas dos años después
de su salida de Egipto, de 603.550 hombres que podían ir a la guerra. Es decir,
la población que sale de Egipto de adultos es de 600.000 (sin niños). Dos años
después, la población solamente de jóvenes, adultos guerreros, es de 603.550.
Todo un record de crecimiento poblacional. ¿Cuánto niños salieron de Egipto?

65
Vicente Romero Burguera

“Y Jehová dijo Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo.


Y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de un día…”
Así nos lo relata Éxodo 16,2-4.
En Éxodo 16,33-35 leemos: “Y dijo Moisés a Aarón: Toma una
vasija, pon en ella un gomer de maná y ponlo delante de Jehová
para que sea guardado para vuestros descendientes.
“Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como
Jehová lo mandó a Moisés.
“Así comieron los hijos de Israel, maná cuarenta años, hasta que
llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los
límites de la tierra de Canaán.
Pero si viajamos al Levítico 1,1-2.7, entonces descubriremos la
maldad de Dios: “Llamó Jehová a Moisés y habló con él desde el
tabernáculo de reunión, diciendo: Habla de los hijos de Israel y
diles: cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová,
de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda… Y los hijos
del sacerdote Aarón pondrán fuego sobre el altar y compondrán la
leña sobre el fuego.”
¿Está loco Dios?
Dios pide hacer fuego para su ofrenda en un desierto, donde no
hay bosque y apenas algunos arbustos, para sentarse a su sombra.
¿De dónde sale el ganado?
Sin duda de la ciencia de la clonación aprendida en Egipto. Pero
aquí ya es perfeccionado el sistema de alimentación animal. Clo-
nan, alimentan y sacrifican.
El pueblo no come carne. En todo caso algún desperdicio.
En Levítico 1,13b leemos: “Y el sacerdote lo ofrecerá todo, y lo
hará arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor
grato para Jehová.
Para no extendernos más, es bueno leer en la Biblia, y más con-
cretamente en el Levítico, toda la gama de sacrificios que, por di-
versos motivos o causas, tienen que hacer el pobre Aarón y sus
hijos.
66
La Biblia contra la Biblia

Y luego de darles tanto trabajo, Jehová prohibe a Aarón que


tome algún reconstituyente. Así queda reflejado en Levítico 10,9-
10: “Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando en-
tréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto
perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir en-
tre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio”.
¿Cuántos carros, carretas, “camiones”, les robaron o les regala-
ron a los israelitas los de Egipto de estos licores?
Porque en el desierto no había ni uva ni manzanas.
Pero sigamos con el Levítico 11,1-4: “Habló Jehová a Moisés y
a Aarón, diciéndoles: Hablad a los hijos de Israel y decidles: Estos
son los animales que comeréis de entre todos los animales que hay
sobre la tierra.”
“De entre los animales, todo el que tiene pezuña hendida y que
rumia, éste comeréis. Pero de los que rumian o que tienen pezuña,
no comeréis éstos: el camello, porque rumia pero no tiene pezuña
hendida, lo tendréis por inmundo.”
Pura maldad la de Dios, para unos seres que no vieron la carne,
excepto las codornices, en cuarenta años, según nos dice el Éxodo.
Ahora les da envidia, diciéndoles qué deben de comer y qué no,
de los animales. Cuando lo único que tienen es un maná que, con
imaginación, les hace recordar la carne de Egipto.
Dios, es bárbaro. Por su olfato pide sacrificios de animales y los
pobres israelitas a comer maná del cielo.
Pero, en su extravió, Dios sigue mandando a Moisés que siga
diciendo sus locuras en forma de leyes.
En Éxodo 35,2-3 está escrito: “Seis días se trabajará, más el día
séptimo os será santo, día de reposo para Jehová, cualquier que él
hiciere trabajo alguno, morirá.”
Y en Éxodo 16,29 podemos leer: “No encenderéis fuego en nin-
guna de vuestras moradas en el día de reposo.”
Jehová podía haber esperado a dictar sus leyes cuando estuvie-
sen ya en el templo de Jerusalén. En pleno desierto, los israelitas

67
Vicente Romero Burguera

no tenían tanto material para hacer fuego, ni necesitaban cocinar,


pues ya tenían el maná que habían recogido el día anterior.
Y solamente el fin de semana no se estropeaba si lo guardaban
de un día para otro.
Los israelitas no tenían que trabajar para comer. Así, pues, en
algo tendrían que ocupar el tiempo. Así era el horario de todo buen
israelita en el desierto.
a) Oración.
1) Transmisión oral de la ciencia.
b) Clonación: 2) Práctica de clonación.
3) Nuevos inventos.
La clonación tenía un tiempo para nuevas materias. Eran los
nuevos inventos. Así podemos ver en Números 7,1-8, por ejemplo,
que cuando Moisés hubo acabado de levantar el tabernáculo, y lo
hubo ungido y santificado, con todos sus utensilios, y asimismo
ungido y santificado el altar y todos sus utensilios, entonces los
príncipes de Israel, los jefes de las casas de sus padres, los cuales
eran los príncipes de las tribus, que estaban sobre los contados,
ofrecieron y trajeron sus ofrendas delante de Jehová seis carros cu-
biertos y doce bueyes. Por cada dos príncipes un carro, y cada uno
un buey. Y y los ofrecieron delante del tabernáculo.
“Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Tómalos de ellos y serán
para el servicio del tabernáculo de reunión Y los darás a los levitas,
a cada uno conforme a su ministerio. Entonces Moisés recibió los
carros y los bueyes y los dio a los levitas. Dos carros y cuatro bue-
yes dio a los hijos de Gersón, conforme a su ministerio, y a los hijos
de Merari dio cuatro carros y ocho bueyes, conforme a su ministe-
rio, bajo la mano de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.”
En el desierto, tener estos vehículos y hacerlos rodar se necesi-
taba de mucha técnica. Sería parecido al sistema de los Tanques de
guerra.
c) Preparación para la guerra.
Números 1,1-3 nos dice: “Habló Jehová a Moisés en el desierto
de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, en el día primero del mes

68
La Biblia contra la Biblia

segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto,


diciendo: Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de
Israel por sus familias, por sus casas de sus padres, con la cuenta
de los nombres, todos los varones por sus cabezas.
“De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en
Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos.”
¡Con tantos años de preparación, y sin la ayuda de Jehová, te-
nían que ganar! Treinta y ocho años de preparación.
Como dice el refrán: Si quieres la paz, prepárate para la guerra.
¡Será verdad!
Tenían una ardua tarea, la de preparar a los nietos para la gue-
rra. Pues si comenzaban a los veinte años y y tenían treinta y ocho
de preparación, ya serían viejos a los cincuenta y ocho años y no
iban a servir para la guerra. Luego estaba la maldición que les es-
peraba, de que ninguno de ellos iba a entrar en la tierra prometida.
d) Sexo, sexo y más sexo.
Había que reproducir la raza a marchas forzadas. Venían días de
guerra y conquistas. Por ello, Jehová les permitirá tener muchas,
muchísimas mujeres, es decir, se establece el hecho de la poligamia.
Pero Jehová, que a veces tiene momentos de lucidez, también
sabe que con tanto sexo, viene más sexo y la cosa se desborda.
Así, pues, pone algunas restricciones para ello, como podemos
ver en Levítico. 18,6-23, que resumimos así: Ningún varón se acer-
que a parienta próxima alguna para descubrir su desnudez… Ma-
dre, madrastra, hermana, cuñada, hermanastra, nieta, tía, nuera,
varón con varón.” R y V.
¡Claro! Los hombres que no servían para este tipo de sexo, como
los homosexuales, era mejor deshacerse de ellos, matarlos. No co-
mían maná y en el cielo los ángeles ya no tenían tanto trabajo pro-
duciendo o confeccionando dicho alimento.
Cuando yo era pequeño, en mi pueblo, decían las ancianas o
gente mayor que había que ser buenos para ir al cielo. “Allí come-

69
Vicente Romero Burguera

rás coques de mel (tortas de miel). Eso nos decían a los niños. Eran
tiempos de posguerra civil. Quizá así, los niños que morían, por
falta del aburrido alimento natural, como sucede ahora en tantos
lugares del mundo, se podían ir contentos al cielo, donde Dios o
Jehová, tenía su almacén de tortas de miel. Es lo que Dios Jehová
dejó mandado que aprendieran hacer los ángeles cuando dejaron
de producir el maná.
Ahora sí que es ya todo más creíble.
La religión, cuando predica y no da trigo, como dice el refrán,
“lo suple con cosas de mejor calidad”. Y además más económicas.
Así se puede cobrar el diezmo, que es “ley de Dios”, y no dar luego
pan. Bueno, para los pastores (Levitas) sí.

2.- EL DESIERTO DE SIN.

A lo largo de la mañana estuve trabajando sobre la historia del


desierto. Tenía ganas de sonreír. El calor del mediodía me ha ven-
cido. Mientras terminaban de preparar la comida y veía la TV me
quedé dormido en la cama. Míster Mandino e Inocente se me apa-
recieron de nuevo. Era la siesta del “borrego”, como decían los vie-
jos del convento.
- Míster Mandino, ¿de verdad que esto sucedió en el desierto de
Sin?
- Mira, míster Inocente. Aquí, en Éxodo 16,23, está escrito: “Y él
les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de
reposo, “el reposo consagrado a Jehová. Lo que habéis de cocer,
cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo hoy. Y todo lo
que sobrare, guardadlo para mañana,”
- Míster Mandino. ¿El maná también se cocinaba?
- Sí, míster Inocente.
- Míster Mandino. ¿Pero no era pan?
- Sí, míster Inocente.
- Míster Mandino. ¿Con que lo cocinaban?
- Con codornices, míster Inocente.
- Míster Mandino. ¿Siempre era el mismo menú?

70
La Biblia contra la Biblia

- No, míster Inocente.


- Míster Mandino. ¿Por qué?
- Míster Inocente. Mira lo que dice el Éxodo 16,8: “Jehová os dará
en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciar-
nos”.
- Míster Mandino. ¿Y no tenían más carne?
- Sí que tenían, míster Inocente. Pues aquí, en Éxodo 17, 1.3, po-
demos leer: “Cuando acamparon en Refidim y no había agua
para que el pueblo bebiese, aparece que también llevaban ga-
nado. Pues le reclamaban a Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir
de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a
nuestros ganados?
- Entonces, ¿Por qué se quejaban en Sin? –preguntó míster Ino-
cente.
- Mire lo que dice Éxodo 16, 2-3 –trataba de convencerle míster
Mandino-. “Pues, toda la congregación de los hijos de Israel
murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto. Y les decían los
hijos de Israel: Ojala hubiéramos muerto por mano de Jehová
en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos ante las ollas de
carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos. Pues nos habéis
traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multi-
tud”.
- Pero, ¿por qué se quejaban, míster Mandino? –insistía mister
Inocente.
- Porque Moisés les hacia comer de pie y en Egipto lo hacían sen-
tados, míster Inocente.
- Pero, míster Mandino, decían que no tenían para comer.
- Eran unos mentirosos hijos de Abraham –le replicó el profesor-.
Engañaron a Moisés, a Aarón y a Jehová. Escondieron los gana-
dos, míster Inocente.
- Mister Mandino. ¿No sería que había una oposición?
- ¡Evidente, míster inocente! Hacía tiempo que alguien llevaba
por las dunas del desierto el ganado, pero Moisés creyó que no
tenían.

71
Vicente Romero Burguera

- Eso es corrupción, míster Mandino. Y Jehová lo hubiera sabido.


- Jehová lo sabe todo, míster Inocente, pero deja al hombre en
libertad.
- Así que a él lo que le interesaba era hacer prodigios a los suyos.
¿O quizá destruir la oposición de la izquierda? –le preguntaba
con cierta perplejidad-. Entonces, ¿aquí nació lo de la derecha y
la izquierda, míster Mandino?
- ¡Evidente, mister Inocente!
- Los de la izquierda llevaban el ganado entre las dunas. Los de-
más iban a la derecha, con Moisés y Aarón. Cuando llegaron a
Refidim se juntaron y entonces se descubrió el engaño.
- Y entonces los de la izquierda, que siempre piden más, le exi-
gían agua para su ganado.
- ¡Claro, míster Mandino! Ahora ya queda esto en consonancia
con la verdad.
- Todo es cuestión de que se lo expliquen a uno.
- ¿Los Testigos de Jehová, saben esto?
- Todavía no, míster Inocente. Es una aportación que nosotros ha-
cemos a la Biblia. Pues nos fue revelada esta historia por Yahvé.
- ¿Quién es Yahvé, míster Mandino?
- Es el dios que se opone a Jehová
- ¿El dios de la izquierda, míster Mandino?
- No, míster Inocente. Los de la izquierda izquierda, nunca han
tenido dios. Ni nunca lo tendrán.
- ¿Entonces son neutrales, míster Mandino?
- ¡Evidente, míster Inocente! –exclamó míster Mandino con un
gesto con el que trataba de dar por concluidos sus argumentos.
- Por eso no se pelean por estas sublimes causas.
- Esto es una batalla de los de derecha y de los de extrema derecha.
72
La Biblia contra la Biblia

- De los que siempre han mentido con la Biblia. Entonces, ¿cómo


queda lo de la clonación del ganado, míster Mandino?
- Bueno, eso ocurrió al principio, cuando llegaron los israelitas
al desierto. Luego es lógico que, con la falta de pasto y crecien-
do la población, se comiesen todo el ganado en una fiesta, que
unos dedicaron a Jehová y otros a Yahvé. Sin duda recurrieron
a la ciencia que habían aprendido en Egipto, míster Inocente.
- ¡Gracias, míster Mandino. Ahora, al fin, ya puedo creer en la
Biblia. ¿O no, míster Mandino?
- Eso depende de la pura libertad del ser humano. Pues hay quie-
nes engañan y quienes dicen la verdad.
- Los que engañan llevan más tiempo.
- Son lo hijos de la serpiente, míster Inocente.
- ¡Ah, claro, ahora lo entiendo, míster Mandino! Dios creó prime-
ro la serpiente y al final al hombre
- ¡Evidente, míster Inocente!
Como habéis visto, con la Biblia también se puede hacer humor.
Dios quiere hacernos sonreír y por eso hizo esas cosas raras, entre
absurdas y prodigiosas, para que veamos que la sonrisa es sana y
buena.
Y gracias a “tanta inspiración divina” los escritores sagrados ar-
maron un tremendo lío. Pero ya sabían que los que iban a venir
detrás comprenderían, a través de la ciencia, de que lo que esta-
ban escribiendo no era verdad. Que eran leyes que los sacerdotes
del templo hacían y las pasaban a los tiempos del desierto, o que
el mismo Moisés, de visita en el Sinaí o monte Horeb, daban al
pueblo, diciéndole que venían de Dios. Y el pueblo se mostraba
tan contento y feliz con sus fiestas y con sus ofrendas para los que
vivían del Templo. Esa alegría ha llegado hasta nuestros tiempos,
con los diezmos, que siguen siendo sagrados y mandados por Dios
o Jehová.

73
CAPÍTULO VII
LA IDOLATRÍA Y EL SEGUNDO
MANDAMIENTO DE “LA LEY DE DIOS”

Por la calle uno puede encontrar gente o personas de diversas


confesiones cristianas que, en la puerta de una iglesia católica o en
sus cercanías, le entregan un papel o folleto donde está escrito que
no debe de adorar imágenes, que eso es ir contra la Biblia y, por lo
tanto, ir contra el mandamiento de Dios.
Un ejemplo de iglesia católica bien llena de imágenes se encuen-
tra en la ciudad de Santa Cruz (Bolivia). Es la iglesia de San An-
drés que está situada en la esquina de las calles Charcas y Beni.
A todas horas se encuentran encendidas las velas. El párroco que
había cuando yo estuve colaborando allí, me decía que con la cera
pagaba varios sueldos. Pero en todas las ciudades siempre hay al-
gunas que tiene una gran cantidad de imágenes que sobresalen de
las demás.
En las iglesias llamadas ortodoxas y las anglicanas también tie-
ne sus imágenes o vidrieras que decoran sus paredes o ventanas.
Pero, como le oí decir en su sermón a un obispo anglicano en Ma-
drid, ellos son más moderados.
Hay iglesias, que no son tan antiguas como éstas y que también
explotan lo de las imágenes, y todo lo que pueden de la Biblia. La
Comunidad Cristiana del Espíritu Santo “Pare de Sufrir”.
Los evangélicos no tienen imágenes. Pero decir iglesia evangéli-
ca es decir un saco donde cabe de todo. Lo único que hay que hacer
es, principalmente, ir contra la Católica y decir que Cristo salva.
75
Vicente Romero Burguera

Un día me encontré en la calle un tríptico que dcecía: ¡Bienve-


nido! Iglesia Evangélica “Eben-Ezer”. En su primera parte y en la
última había una imagen de María ¡Salve, muy favorecida! Era la
imagen Gitana.
Así, pues, podemos encontrar con la denominación de evangéli-
ca un abanico de iglesias y gentes que creen unas cosas y otras que
no. Por ejemplo, unos creen en la trinidad y otros no. De este modo
es imposible encontrar la verdad. Para estudiar cada una de sus
doctrinas, teorías bíblicas y creencias ni con mil años uno podría
hacerlo. Y me refiero a los años no bíblicos. Porque en la Biblia mil
años es un día. Claro, sólo para Dios.
El mismo hecho de su existencia –la de las iglesias– es una prue-
ba de su falsedad.1
Para simplificar, digamos que al “evangélico”, testigos de Jeho-
vá y otros les han enseñado un pasaje de la Biblia que es dado
como el segundo de los mandamientos de Dios. Se encuentra repe-
tido en Éxodo 20,4-5 y Deuteronomio 5,8-9. Y dice así: “No harás
para ti escultura ni imagen alguna de cosa que está arriba en los
cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te
inclinarás ante ellas ni las servirás, porque yo soy Jehová, tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos
hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.”. En
Deuteronomio 27, 15 está escrito: “Maldito el hombre que hiciere
escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de
mano de artífice y la pusiere en oculto” (R y V). Y en Levítico 26,1
también leemos: “No os hagáis ídolos, no os alcéis estatuas o este-
las ni pongáis en vuestra tierra piedras esculpidas para postraros
ante ellas.” (BC San Pablo).
Esto se lo enseñan los protestantes o evangélicos a los católicos,
anglicanos u ortodoxos, para decirles que ellos son idólatras y no
cumplen los mandamientos de Dios.
A los católicos ignorantes, con esto, y un poco más, los convier-
ten en evangélicos o en fieles de otras sectas. Los católicos menos
1 *NOTA: La última novedad es predicar como anarquista. ¿Buscas religión o
salvación? Dicen que la religión no salva y ellos están organizados y comen-
zando otra iglesia, por ejemplo San Isidro, CA 92143 EEUU.

76
La Biblia contra la Biblia

ignorantes, quizá ya sepan distinguir entre adorar y venerar y les


puedan replicar a sus argumentos evangélicos y textos bíblicos.
Pero, la verdad es que ninguno de los bandos o iglesias cumplen
ese mandamiento. En esto son más cumplidores los mahometanos.
Aunque ahora, con la fotografía, televisión y el cine, tendrán tam-
bién sus argumentos escapatorios para la primera parte del manda-
miento: No harás.
Los protestantes de primera generación, así como los hijos y nie-
tos que se han ido separando, siempre han olvidado o ignorado esta
parte del mandamiento.
Ellos no hablan de no hacer imágenes y seguro que en sus casas
tienen de todas las clases o variedades.
Los Testigos de Jehová, evangélicos o cristianos protestantes, co-
mienzan el mandamiento desde el no adorarás o inclinarás. Y su
base de ataque a los del otro bando, los que tienen imágenes, es
acusarlos de que ellos las adoran. Y son idolatras. Los Testigos de
Jehová enseñan una fotografía con una imagen y un católico/a de
rodillas.
En Levítico 26,1 la cosa ya se matiza o enmienda. De hecho dice:
“No haréis para vosotros ídolos, ni escultura… para inclinaros a
ella, porque yo soy Jehová vuestro Dios.” R y V.
Dios no sabe hacer bien sus leyes. Éstas deberían ser claras, sin
enmiendas posteriores, por ejemplo, bastaba con haber dicho: “No
te harás imágenes para adorar”. La ley hubiese sido mucho más cla-
ra. Lo mismo sucede con el mandamiento de no matarás.
En vez de escribir o esculpir con el dedo: no matarás, tenía que
haber dicho: No matarás a tu hermano, pero sí al que yo diga y a tu
enemigo. La cosa hubiese facilitado mucho la compresión verdade-
ra del mandamiento, que es lo que en definitiva se deduce sobre esta
materia de lo que hay escrito en la Biblia, así como del comporta-
miento de Jehová o Yahvé en ella. Como podrá comprobar el lector
en la página correspondiente a la adivinanza ¿Dios manda matar?
El bando de las imágenes dice que ellos cumplen este manda-
miento. Ellos no adoran, sólo veneran. Los protestantes o evangéli-
cos, ignorantes todos y mal intencionados, incluyendo a sus pasto-
77
Vicente Romero Burguera

res, no saben distinguir lo que es adorar y venerar. ¡Claro, tampoco


les conviene!
Así llevan siglos de mentiras de unos contra otros. Y este punto
es el más básico e importante, para que siga la distinción entre los
buenos y los malos. Los verdaderos y los falsos cristianos, entre los
verdaderos seguidores de la Biblia y de Dios, y los farsantes y men-
tirosos. Pero todos, sean de un bando u otro de los que se llaman
cristianos, según sus teorías, no cumplen este mandamiento.
¿Cuál es la verdad?
La Biblia se contradice también en este mandamiento. Y ha con-
vertido a Dios en farsante, mentiroso, loco e ignorante.
Veamos ahora qué dice la Biblia y ese “Loquito” que subió al
Monte Sinaí o Horeb, desde donde hablaba y daba tablas y las escri-
bía con su dedo.
Ya hemos dicho y sabemos qué estableció en el segundo manda-
miento de su ley: no hacer, no adorar nada… Pero cuando los israe-
litas abandonaron el Sinaí o monte Horeb, y Dios o Jehová les tenía
que acompañar para evitarles la subida al monte, les pidió construir
un santuario. Así lo dice en Éxodo 25,8-9 Jehová o Yahvé. (BC San
Pablo): “Me harán un santuario y habitaré en medio de ellos. Todo
lo haréis conforme al modelo del tabernáculo y de sus utensilios,
que yo os mostraré.”
A continuación viene la instrucción bien detallada de cómo quie-
re ese tabernáculo. Vamos a destacar y citar algunos detalles. En
Éxodo 25, 18 ordena: “Harás dos querubines de oro, de oro bati-
do, a los dos extremos del propiciatorio…” Y en Éxodo 26,1: “Harás
el tabernáculo con diez cortinas de lino torzal de púrpura violeta,
escarlata y carmesí, con querubines artísticamente bordados.” En
Éxodo 26,31 continúa con sus recomendaciones: “Harás un velo de
lino torzal, púrpura violeta, escarlata y carmesí, con querubines ar-
tísticamente bordados.” Es decir, ese tabernáculo esta lleno de que-
rubines, tanto en escultura como en tapices bordados.
¿Cuántos querubines había?
Dos esculturas más diez cortinas iguales, a dos mínimo cada una
por aquello del plural con querubines. Y si le añadimos otra cortina,
78
La Biblia contra la Biblia

con un mínimo de dos, tenemos un total de al menos veinticuatro


querubines en ese tabernáculo. Más dos querubines del arca, son
veintiséis. Eran muchos más.
Por si acaso no queda claro, como el tabernáculo seguramente de-
bía ser desmontable o móvil, mandado hacer por el verdadero Dios
Jehová o Yahvé, vuelve a repetirlo en Éxodo 36,8; 36,35 y 37,7. ¿Sería
por lo importante que era para él la cuestión de la decoración?
En Éxodo 39,42-43 nos dice: “Los israelitas habían ejecutado to-
dos los trabajos tal y como el Señor había mandado a Moisés. Éste
examinó después toda la obra; y constató que los israelitas la habían
ejecutado como el Señor se lo había mandado y Moisés los bendijo.”
Como estaba todo según las ordenes de Jehová, entonces dice en
Éxodo 40, 34 que “la nube cubrió la tienda de la reunión y la gloria
del Señor llenó el tabernáculo”. Es decir, Jehová o Yahvé, que prohí-
be hacer imágenes, se llena su primera casa, o tabernáculo movible,
de ellas. Y Moisés, que acababa de recibir las tablas con sus manda-
mientos, viendo que en uno de ellos, el segundo, decía que no debía
haber imágenes, pues ahora va y lo contradice y no lo cumple. ¿O es
Jehová quien se contradice?
Digamos que Jehová está loco. Por una parte manda hacer imá-
genes de escultura y en bordado y, por otra, prohíbe hacer imágenes
en su segundo mandamiento. Con lo cual los Testigos de Jehová,
evangélicos, católicos y demás pueden demostrar de forma científi-
ca, según la Biblia, que la altitud no es beneficiosa ni para la mente
humana ni para la divina. Queda, pues, bien evidente que Jehová
le dañó su mente a Moisés o ¿era la mente de Jehová la que estaba
dañada?
Este trastorno de las alturas o enfermedad mental momentánea,
ha producido graves daños entre sus hijos los cristianos que aun se
pelean y los confunde.
Cuando viajé de Santa Cruz a Panamá y realicé escala en La Paz,
un 30 de diciembre, cuyo año no recuerdo, me afectó la altitud de
tan bella ciudad Boliviana, sede de gobierno del país, pero no su
capital que es Sucre. Estuve mareado casi todo el tiempo. Tuve que
visitar el centro turístico de la ciudad de la siguiente forma: un
poco caminando y otro mucho sentado allí donde se podía. Pero

79
Vicente Romero Burguera

quizá esta altura todavía no afecta a la mente, Dios esta mucho


más alto.
¿Por qué existen contradicciones o mentiras tan grandes como
ésta en la Biblia? Por la sencilla razón Dios nunca ha hablado. Por-
que todo lo referido al monte Sinaí o Horeb, así como todo lo de-
más, es pura y llanamente un cuento. Un cuento que hoy sigue
bien explotado por los de “Pare de sufrir” y sus viajes al monte y
los turistas de Tierra Santa. “Que visitan tan prodigioso lugar”
Además, hay que tener en cuenta que de todas las leyes que hay
en el Levítico muchas ya no están en práctica, “Gracias a Dios”. Y
por tanto deberían de cumplir los seguidores del libro sagrado lo
que dice en el Levítico 26,46 y 27,29. R y V. Es decir, los estatutos,
ordenanzas y leyes que estableció Jehová entre Sí y los hijos de
Israel en el monte de Sinaí por mano de Moisés2. Ninguna persona
separada como anatema podrá ser rescatada. Indefectiblemente ha
de ser muerta.
¿Cuándo comenzaron a cumplir la palabra de Dios sus segui-
dores?
El Sinaí es un cuento para hacer aceptar unas leyes, muchas de
las cuales eran copias de otras culturas. En este caso del Código de
Hammurabi.
“El Sinaí se carga con la función decisiva de ser cuna del pueblo
de la Alianza”3.
Este cuento hace de Moisés un gran legislador e intermediario
de Dios. Cuando muy bien podría ser un plagista que tomando
leyes de otros países, las hacía de Dios al tiempo que se convertía
en su intérprete. Luego vendrían los sacerdotes, los fariseos y los
pastores de las iglesias.

2 Al pobre Moisés, sus sobrinos los sacerdotes, aaronitas y sadoquitas, le achacarón


a él las leyes que hacían bastantes siglos después. Siempre tiene más valor si lo
dice él, pensaban los nuevos legisladores y el pueblo tragaba mejor las nuevas
leyes.
3 Comentarios a la Biblia litúrgica, Angel Gonzalo, Ed. San Pablo 1982, página 45.
T1.

80
La Biblia contra la Biblia

Pero sigamos con la morada a Jehová o Yahvé que, cansado de


tanto viajar y de montar y desmontar el tabernáculo, se hace un
hermoso templo para establecerse “definitivamente”. Es el año
cuatrocientos ochenta de la salida de los israelitas de Egipto, el
cuarto año del reinado de Salomón sobre Israel. “En el segundo
mes, el mes de ziv, Salomón comenzó a construir el Templo del
Señor”. Así lo dice el libro 1Reyes 6,1. (BC San Pablo).
A continuación, y con ánimo de abreviar, expondremos sólo
unas citas.
1Reyes 6,18 nos dice: “Todo el interior del edificio era de cedro
con bajorrelieves de coloquíntidas y guirnaldas de flores. Todo era
cedro. No se veía la piedra.”
1Reyes 6,23-24 sigue diciendo: “Puso en el lugar santísimo dos
querubines de madera de olivo de cinco metros de altura. Cada
una de las dos alas de los querubines medía dos metros y medio, o
sea, cinco metros de un extremo a otro.”
1Reyes 6,29 nos explica que todos los muros del templo, en de-
rredor, los hizo esculpir con bajorrelieves de querubines, palmas y
flores, por dentro y por fuera.
1Reyes 6,32-35 nos da los datos siguientes: “Los dos batientes
de la puerta eran de madera de olivo, y sobre ellos hizo esculpir
entalladuras de querubines, palmeras y guirnaldas de flores, recu-
briéndolas de oro, incluso los querubines y las palmas. Hizo asi-
mismo para la entrada de la nave central puertas de madera de
olivo, pero cuadrangulares, y dos batientes de madera de ciprés,
cada uno de los cuales tenía dos hojas giratorias, con entalladuras
de querubines, palmas y guirnaldas de flores, recubriéndolo de oro
exactamente ajustados a las figuras.”
1Reyes 7,17-20 continúa ofreciéndonos detalles de aquella ma-
ravilla arquitectónica: “Para los capiteles que estaban sobre las co-
lumnas fabricó guirnaldas en trenzado a manera de cadenas, una
para cada capitel. Hizo también granadas en dos hileras alrededor
de cada guirnalda, para cubrir los capiteles que estaba sobre las co-
lumnas. Los capiteles tenían forma de flor de loto, de dos metros.

81
Vicente Romero Burguera

Cada capitel llevaba en su parte más alta y junto a la guirnalda,


todo alrededor, doscientas granadas”.
1Reyes 7,23.25 nos refiere algún objeto digno de mención: “Hizo
también una pila de bronce muy grande, redonda, de cinco metros
de diámetro, dos y medio de alto y quince de perímetro. La cual
descansaba sobre doce toros…”
1Reyes 7,29 nos da una muestra de la imaginería de la época:
“Sobre los paneles había esculpido leones, bueyes y querubines; y
sobre los marcos, tanto encima como debajo de los leones y bueyes,
guirnaldas de flores formando colgantes...”
1Reyes 7,40b comenta: “Así termino Jirán (Híram) de hacer toda
la obra que llevó a cabo para el Rey Salomón en el templo del Se-
ñor”. BC San Pablo.
Con todo esto uno no puede pensar y ver un templo sencillo y
sin adornos, ni reproducciones, tal como lo dijo Jehová en Deute-
ronomio 5,8: “No harás ídolos ni imagen tallada alguna, de cuanto
hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas subterrá-
neas”.
Si Dios no hubiese sido “ignorante”, hubiese añadido “para
adorar”. Y así no hubiese necesitado hacer una enmienda, tal como
aparece en Levítico 26,1: “No os hagáis ídolos, no os alcéis estatuas
o estelas ni pongáis en vuestra tierra piedras esculpidas para pos-
traros ante ellos…”
De esta forma dejó una ley con enmiendas y llena de interpreta-
ciones entre lo que decía y hacía.
Con todo esto, y algunos detalles que todavía podríamos añadir,
no se puede decir que era un templo que cumplía esa palabra de
Dios, que está expresada en el segundo mandamiento.
“De acuerdo con mis estudios, dice O.G. Mandino, por encima
de esas puertas gigantescas colgaba una inmensa vid forjada en
oro macizo, cuyo valor era incalculable. En el interior del Santua-
rio, débilmente iluminado, dos velos pesados, bordados con sedas
preciosas de tonos azules, púrpura y escarlata, armonizaban con

82
La Biblia contra la Biblia

linos de repliegues delicados que colgaban de argollas de oro y


boquillas de plata, que servían para dividir la habitación”.4
Se olvida tan buen investigador y fantasioso descubridor de mis-
terios evangélicos en su libro, de citar los querubines, que también
se encontraban en tales velos. Aunque habla de la reconstrucción.
El autor es evangélico, por lo que sigue el camino de querer ne-
gar lo más evidente, las contradicciones que había entre el segun-
do mandamiento, la realidad que existió y lo que él cree o acepta
la iglesia a la que pertenecía su madre. Suponiendo que la novela
refleje algo su vida.
Como dice el refrán popular, para muestra basta un botón.
Además, tan erudito autor nos cita a Shakespeare:
“Mientras tengas vida, habla con la verdad y confunde al mal”.
Sin duda, un consejo excelente que procede de una mente bri-
llante.
Por supuesto que la verdad jamás puede herir a nadie, amigo
mío, ya que es la base de todo conocimiento y el cimiento de todas
las sociedades”.5
También yo creo que esto debe ser así. Por ello, al describir las
mentiras de la Biblia o sus contradicciones, por decirlo más suave,
no me incluirán en esa lista que dice O.G. Mandino, “que durante
muchos siglos, santos y anticristos, eruditos y filósofos, teólogos y
escritores, soñadores y burlones, todos han luchado con las versio-
nes discordantes de los evangelios…”6
Yo he sido uno más de los engañados. Solamente eso.
No solo hay en los evangelios mentiras, perdón, quiero decir
discordancias, sino que toda la Biblia, desde el comienzo hasta el
final, está llena de ellas.
Es tanto el dominio sobre las personas y sus mentes que ejercen
los pastores que predican la Biblia en sus iglesias y fuera de ellas,
4 Operacición ¡Jesucristo! y al tercer día, O.G. Mandino, Ed. Diana, Mexico 2003,
página 62.
5 Ibídem página 29.
6 Ibídem página 26.

83
Vicente Romero Burguera

que ofuscan las mentes y el razonamiento de sus feligreses, para


ver, pensar y razonar. Y más en estos tiempos con sus propias ca-
denas de radio y TV.
Ni Moisés ni Salomón obedecieron las instrucciones de este
mandamiento del Deuteronomio 5,8 y Éxodo 20,4-5. Dios, o Jeho-
vá, tampoco. Ya que en 1Reyes 8,10-11 dice: “Mientras los sacer-
dotes salían del santuario, una nube llenó el templo del Señor, de
modo que los sacerdotes no pudieron continuar su servicio a causa
de la nube, pues la gloria del Señor había llenado el templo.”
Si Dios hubiera dicho todo eso sería un Dios loco. Completa-
mente loco. Por una parte se llena su santuario y templo de imáge-
nes y antes o después las prohíbe.
Además, Dios peca de reincidente. Pues una vez que le destru-
yen “su templo” en el siglo VI a.C., le manda una visión al profeta
Ezequiel para decirle como tiene que ser otra vez su templo.
Veamos a continuación algunos detalles en los capítulos 40.
16.22.26, 41,17-20.25-26; 43,7.
“Sobre las pilastras había palmeras diseñadas.”
“En el pórtico Norte sus ventanas, sus vestíbulos y sus palmeras
tenían las mismas medidas que las del pórtico cuya fachada mira-
ba a oriente.”
“… Sus pilastras por ambos lados estaban diseñadas de palme-
ras.”
“Desde la puerta hasta el fondo del templo, por dentro y por
fuera, las paredes internas y externas estaban cubiertas de figuras:
había esculpidos querubines y palmeras. Entre querubín y queru-
bín había una palmera. Cada querubín tenia dos caras: Una cara de
hombre vuelta hacia una palmera y una cara de león hacia la otra,
representados todo alrededor del templo. Desde el suelo hasta la
parte superior de la puerta había representados querubines y pal-
meras, así como por las paredes internas del santuario.”
“En las puertas del santuario estaban esculpidos querubines y
palmeras, como los de los muros; y sobre la fachada del vestíbulo,

84
La Biblia contra la Biblia

por el exterior, había un arquitrabe de madera. A cada lado de los


muros laterales del vestíbulo había ventanas enrejadas y palmeras,
así como salas anejas al templo y arquitrabes (umbrales, coberti-
zos).”
“La voz me decía: Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono
y el lugar donde se posarán mis pies, donde yo habitaré, en medio
de los israelitas, para siempre”.
Palabra de Dios que no cumple. Como tampoco lo hizo cuando
le construyeron su primera casa o templo y dijo en 1Reyes 9,3b:
“He santificado esta casa que me has construido para poner en
ella mi nombre para siempre. Mis ojos y mi corazón estarán en ella
siempre.”
Si uno quiere ver de dónde viene la inspiración del arte del ba-
rroco, puede tranquilamente fundamentarlo en estas descripcio-
nes bíblicas del gusto de Jehová. Su gusto no es el románico. Ni
siquiera el gótico. Prefiere un barroco lleno de flores, animales, y
querubines. Pero por otra parte lo prohíbe.
¿Cuál es la verdad, verdadera?
La que dice que Dios, Jehová o Yahvé nunca ha dicho nada.
Como dijo Miguel de Unamuno: “Dios es aquel que siempre calla
desde el principio del mundo”. Aquí, una vez más, con la propia
Biblia o libros sagrados de aquellos que llevan estos pasajes, ve-
mos manipulaciones, contradicciones y mentiras.
La Biblia es un espacio donde se han recogido las luchas de las
ideas, que sobre Dios se han producido en esta parte de la hu-
manidad. Donde unos y otros, en nombre de Dios, han fabricado
cuentos, historias, templos, montañas sagradas y un sinfín de ar-
tilugios. Siempre una minoría ha manejado a una mayoría. Y en
Israel también sucedió lo mismo. Una minoría fue dando cohesión
a través de la religión a diversas tribus de nómadas para ser un
pueblo. Y cada uno de los defensores de una idea, cuando tuvieron
oportunidad de influir en esa sociedad de su tiempo lo hicieron.
En la antigüedad y en Israel era a través de los libros “sagrados”,
el arma más eficaz para influir en la sociedad. Como recientemente

85
Vicente Romero Burguera

lo ha sido hasta el día de hoy y lo sigue siendo todavía en algunos


lugares de nuestro planeta.
No había televisión, cine, periódicos, internet, ni cuantos inven-
tos hoy día disponemos para transformar la sociedad con unas
ideas u otras.
Como dice Fernando Savater: “Las religiones funcionan como
elementos de cohesión hacia dentro de las sociedades en que son
hegemónicas pero, en cambio, a lo largo de la historia, han provo-
cado hostilidad y enfrentamiento hacia fuera, contra comunidades
con creencias diferentes… Los monoteísmos no conviven pacífica-
mente con otras formas de culto, las consideran falsas e idólatras
e imponen su erradicación si es necesario por la fuerza como un
deber piadoso de sus fieles”7. Esta ha sido la historia de Israel y la
de aquellos que tienen el mismo libro sagrado, u otro libro, que lo
tengan por sagrado.
Este es el núcleo verdadero de la Biblia. Se usó de Dios para
aglutinar unas tribus y darles sentido de pueblo. Su motor o idea
leitmotiv era conquistar unos territorios o conservar los que ya se
tenían.
Ello ha hecho de la Biblia un libro beneficioso y a la vez perni-
cioso. Un libro de muerte y de esperanza. Un libro que la justicia
ha ido adecuando según progresaba la sociedad. De hecho los teó-
logos de hoy dicen que la revelación es progresiva.
¿Dónde esta aquí la progresividad?
Un libro motivador de guerras y muertes para la humanidad.
Un libro que ha producido y tiene en su haber más muertes que las
dos guerras mundiales juntas. ¿Habrá alguien que haya contado
los muertos que Jehová, o en su nombre, se han escrito sólo en la
Biblia?
Es un libro que en manos de según qué intereses se quieran de-
fender y perseguir, uno encuentra su defensa y a la vez su oposición.
Esta historia sigue con los evangélicos o protestantes y los cató-
licos. Con los cristianos y los mahometanos, con los monoteístas y
los politeístas. Cada uno quiere imponer una verdad que no existe

7 Vida Eterna, Fernando Sabater, Ed. Ariel, Barcelona 2007 página 128.

86
La Biblia contra la Biblia

Porque Dios nunca ha hablado.


¿Por qué los evangélicos no se construyen unos templos como
pidió Dios a Moisés y Salomón y que en la historia tuvieron más
de 500 años de existencia? ¿Acaso Dios cambia de gustos y órdenes
por épocas?
Los evangélicos o protestantes condenan a los católicos por idó-
latras. Los católicos a los evangélicos por herejes, aunque ahora
sean hermanos separados. Porque la religión que enseñan es la su-
ficiente como para odiarse. La Biblia los condena a los dos, según
el segundo mandamiento que Dios puso en las tablas de la ley que
dio supuestamente a Moisés. Cuando éste las rompió nos queda-
mos sin la prueba científica de tan hermoso prodigio. Lo mismo
ocurrió con las planchas de oro de los mormones que también des-
aparecieron.
Pero sigamos con la Biblia y los seguidores de ella y sus órdenes
de Dios. Todos los que la siguen ofician en sus templos, casas de
oración, salones del reino, cenáculos, iglesias o como llamen allí
donde se reúnen, para adorar a Dios, de forma incorrecta y contra
la ley de Dios, que está escrita en la Biblia.
Dios dijo a Aarón cómo tenía que vestir en Éxodo 28,33 y Éxodo
39,24: “… en su vuelo interior (del manto) pondrás granadas de
púrpura violeta, púrpura escarlata y carmesí y entre ellas, todo al-
rededor, campañillas de oro”.
Todas las normas y leyes de Jehová, Yahvé o Dios, son para
siempre. Éxodo 28,43. “Ley perpetúa para Aarón y para toda su
descendencia”. BC San Pablo. Por lo visto las leyes perpetuas de
generación en generación del Dios bíblico no eran de verdad. Cada
uno las ha cambiado y justificado como le ha convenido. Unos las
dejaron escrito en el mismo libro sagrado de la Biblia y otros las
interpretan como quieren.
La única ley perpetua de generación en generación, válida tanto
para unos como para otros, es el diezmo y la limosna. Así se mane-
ja la Biblia y a dios, y se hacen esclavos mentales. Es la esclavitud
que más perdura. Pero ellos creen que son libres.
Si en un tiempo la Biblia sirvió para liberar a unos esclavos que
vivían sometidos a los romanos, esto no ocurrió en la salida de

87
Vicente Romero Burguera

Egipto de los judíos, ya que es una historia fabricada. Como dice


Ángel Gonzalez, “El Israel” que estuvo en Egipto no es el pueblo
de las doce tribus, que se habría de formar en Canaán en la época
de la sedentarización. Eran seguramente algunos grupos, que más
tarde se integrarían en la “casa de José”, entre otras las tribus de
Efraím y Manasés, y en la tribu de Leví, en la que encontraremos
varios nombres egipcios. Esos grupos o clanes se sintieron oprimi-
dos y planearon la salida8. También ha servido y servirá para hacer
otros.
La verdad les hará libres (Juan 8,32). Pues ninguna mentira vie-
ne de la verdad (1 Juan 2,21). ¿Cuál es la verdad según el análisis
de estas historias?
El pueblo de Israel era politeísta, es decir, tenía varios dioses. In-
cluso en tiempos de David. Mical, la hija de Saúl y mujer de David,
le ayudó a huir por el peligro que tenia su vida, pues Saúl lo quiere
matar. Tomó los ídolos familiares, los metió en la cama, puso en
la cabecera piel de cabra y los cubrió con un vestido (1 Samuel
19,13).9*
¿Cuándo empieza el dominio del monoteísmo? Después de Sa-
lomón. A partir de entonces se escriben e impregnan de monoteís-
mo todas las historias antiguas de Israel. Así se escribe la historia
del Sinaí, la del becerro de Oro, la de la zarza de Moisés y todas las
victorias que Jehová o Jahvé había realizado. Así se escribe la his-
toria de las murallas de Jericó y otras muchas, que ni siquiera son
realidad histórica. También la historia de David que, con la ayuda
de Jehová, se pelea con Goliat. Una historia que no es más que un
robo a uno de los generales de David, que realizó dicha proeza.
Está claro y evidente que el segundo mandamiento de Dios en-
tregado en el Sinaí es un añadido colocado por los defensores del
monoteísmo, después de la construcción del templo de Salomón. Y
de su posterior destrucción. Pues en Ezequiel todavía sueña Jeho-
vá en un templo bien barroco y con imágenes
8 Comentarios a la Biblia Litúrgica, Ángel González, Ed. Paulinas, Madrid 1982,
página 153.
9 *NOTA: La Biblia Protestante o evangélica y la de los Testigos de Jehóva TNM
traduce así: “Tomó luego Mical una estatua y la puso sobre la cama...”

88
La Biblia contra la Biblia

Pudo tener estas razones:


a) Eliminar definitivamente a todos los dioses de Israel.
b) Cortar de forma tajante la influencia que los otros pueblos te-
nían sobre los israelitas con sus dioses.
c) Quedarse con todo el oro que había en el templo a través de
algún fervoroso sacerdote.
Curiosamente la religión y el dinero van siempre juntos, unidos
de la mano, como dos amantes.
Cuando los católicos reformaron su liturgia después del Vatica-
no II, no faltaron quienes aprovecharon esta oportunidad. Hicie-
ron sus grandes negocios, vendiendo antigüedades que había en
las iglesias, así como todo tipo de ornamentos, imágenes, libros,
atriles, etc.
¡Claro! También hubo quien hizo otra clase de barbaridades,
como quemar ornamentos y otras antigüedades muy valiosas y
represen-tativas. Como fue el caso del cura de mi pueblo en Belle-
guard. Una historia que conozco porque me la contó una testigo
ocular llamada Lolita. Un día me señaló el lugar donde se produjo
tal bárbaro hecho. Hubo muchas historias como éste que merece-
rían ser escritas. En la Iglesia Católica se han dado expolios por
personas ajenas a ella y a sus creeencias, pero creo que se han dado
muchos más por los que pertenecen de manera “íntegra” a ella.

89
CAPÍTULO VIII
ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS

12.- ¿Cuándo Jehová reveló su nombre?

Génesis 12,7 nos narra: “Jehová ahora se apareció a Abrán y


dijo: A tu descendencia voy a dar esta tierra. Después de eso él
edificó allí un altar a Jehová, que se le había aparecido”.
En Génesis 17,1 leemos: “Cuando Abrán alcanzó la edad de no-
venta y nueve años, entonces Jehová se apareció a Abrán y le dijo:
Yo soy Dios Todopoderoso.”
Génesis 26,2 nos informa: “Entonces Jehová se le apareció (a Isa-
ac) y dijo: No bajes a Egipto. Reside en el país que yo te designe”.
Y en Génesis 26,24 podemos leer: “Y Jehová procedió a apare-
cérsele (a Isaac) durante aquella noche y a decir: Yo soy el Dios de
Abrahán tu padre, no tengas miedo…”
En Éxodo 3,13.15 está escrito: “Sin embargo, Moisés dijo al Dios
[verdadero]: Supongamos que llego ahora a los hijos de Israel y de
veras les digo: El Dios de sus antepasados me ha enviado a uste-
des, y ellos de veras me dicen: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué les diré?
…Esto es lo que habrás de decir a los hijos de Israel: Jehová, el Dios
de sus antepasados, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios
de Jacob, me ha enviado a vosotros.” T.N.M.
La famosa familia de Abrahán, Isaac y Jacob están en Egipto y ya
no saben cómo se llama el Dios de sus padres. Será Moisés quien
les revela el nombre de Jehová. ¿Durante cuanto tiempo tuvieron

91
Vicente Romero Burguera

amnesia los hijos de Abraham? ¿Cuándo perdieron el nombre de


Jehová, que se había ya revelado a Abraham, para dedicarse a edi-
ficar altares?
Hay muchas cosas que no cuadran.
¿Se habla de la creación de un pueblo o sólo son cuentos?

13.- Las plagas de Egipto.

“Las plagas son fenómenos naturales propios de Egipto, toma-


dos en el Éxodo en función de lenguaje teológico. La muerte de los
primogénitos puede tener detrás un hecho real de peste que afecta
a los niños, o sencillamente un caso de muerte del primogénito del
faraón. Esta daría lugar a un duelo nacional, con la consiguiente
paralización y confusión que pueden aprovechar quienes tienen
planes de salir.”1
Éxodo 7,20-22 nos dice: “Moisés y Aarón hicieron como Jehová
lo mandó. Y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río,
en presencia de Faraón y de sus siervos. Y todas las aguas que ha-
bía en el río se convirtieron en sangre.”
“Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se
corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo
sangre por toda la tierra de Egipto.”
“Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encan-
tamientos. Y el corazón del Faraón se endureció y no los escuchó.
Como Jehová lo había dicho.”
Nos preguntamos de dónde sacaron el agua y el río los egipcios.
Para que los hechiceros, llamémosles técnicos, hiciesen sus encan-
tamientos y proveyeran de agua a Egipto otra vez. ¿Qué técnica
usaron para construir otro Nilo con gran caudal de agua y luego
hacerlo desaparecer?
¡Qué poco desarrollada esta todavía nuestra tecnología!

1 Comentarios a la Biblia Litúrgica, Ángel González, Ed. Paulinas, Madrid 1982,


página 153.

92
La Biblia contra la Biblia

14.- La quinta y la sexta plaga.

En Éxodo 9,6.9.19 leemos: “Al día siguiente Jehová hizo aquello


y murió todo el ganado de Egipto.”
“Y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá
sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el
país de Egipto.”
“Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el
campo. Porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y
no sea recogido en casa, el granizo caerá sobre él y morirá.”
Una vez más nos preguntamos si los egipcios conocían ya la cien-
cia de la clonación. ¿Realmente era más avanzada que la actual?
¿Cómo hicieron para reproducir de nuevo los animales muertos?
¿Cómo lograban hacerlos crecer rápidamente?
Éxodo 10,25 nos relata: “Y Moisés respondió: Tú también nos
darás sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehová
nuestro Dios.”

15.- ¿Cómo se separaron las aguas del mar rojo?

Éxodo 14, 15-16 nos dice: “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por
qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu
vara y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos
de Israel por en medio del mar, en seco.” R y V.
R.- Con la vara lo divide.
Más adelante, en Éxodo 14, 21 leemos: “Moisés ahora extendió
su mano sobre el mar; y Jehová empezó a hacer que el mar se re-
tirara por un fuerte viento del este durante toda la noche, y que la
cuenca del mar se convirtiera en suelo seco, y se iba efectuando
una partición de las aguas.” T.N.M.
Así, pues, la respuesta ahora es diferente.
R.- Un fuerte viento lo divide.
Aquella noche, la lectura de la Biblia y el recuerdo de la película
Los Diez Mandamientos se hicieron presentes durante mi descan-
93
Vicente Romero Burguera

so. Una vez más, estos personajes entraron en actividad, aprove-


chando el sueño.
- En las películas y dibujos, estimado míster Inocente, aparecen
las dos cosas juntas. Un Moisés con la vara en la mano y un
fuerte viento.
- ¿Entonces, míster Mandino, lo del mar Rojo no es verdad?
- Míster Inocente, lamentablemente estamos en otro cuento.
- ¿Recuerdas, míster Inocente, cuándo Moisés huyó de Egipto?
- Sí, por supuesto.
- ¿A dónde fue?
- Al desierto, míster Mandino.
- Pues, por el mismo camino huyeron los que esta vez también
salieron de Egipto, míster Inocente –Mandino carraspeó antes
de adentrarse en un largo discurso-. El Éxodo es la formación
de un pueblo que, de varias tribus diferentes y de orígenes dis-
tintos, se encontró en el desierto. Unos venían huyendo de la
esclavitud de Egipto. Y allí encontraron el apoyo de los nóma-
das que vivían por esos lugares. Como queda evidenciado en
Números 10,31. ¿Te acuerdas, míster Inocente? Cuando Moisés
le dice a su suegro: “Te ruego no nos dejes, porque tú conoces
los lugares donde hemos de acampar en el desierto y nos se-
rás en lugar de ojos”. Aquí, míster Inocente, solamente tene-
mos un cuento más de los que inventó el autor, que transformó
una historia política en otra religiosa, y donde Dios aparece en
todas las partes y momentos –Mandino se mostraba dispuesto
a concluir con sus argumentos-. Es una historia política, como
puede ser la de cualquier país, pero decorada y manipulada con
intervenciones de Dios. Después de cientos de años no sabemos
realmente si los hechos ocurrieron o no.
- Entonces, míster Mandino, no solamente el Génesis es una serie
de cuentos y mitos, sino que la cosa sigue.
- Y no para. Por lo que veo, míster Inocente, poco a poco vas te-
niendo claro cuál es la idea base de todo ello o la mano “que
sacraliza” todo lo que se propone.
- Entonces, ¿el cuento impregna toda la Biblia? -preguntó atónito
míster Inocente.
- Desde el comienzo hasta el final –contestó míster Mandino con
rotundidad.
94
La Biblia contra la Biblia

- Entonces podríamos decir que la Biblia es el libro gordo de los


cuentos. ¡Como el de las Mil y una Noche!
- Quizá esa observación sea más real que decir que es la palabra
de Dios. Así es, mister Inocente. Además hubiese hecho menos
daño a la humanidad.
- ¡Ojalá alguien escribiese también el libro gordo del mal en la
humanidad, causado por la Biblia y otros libros sagrados! –adu-
jo míster Inocente.
- Quizá ya haya alguno escrito, mister Inocente, pero yo no lo
conozco
– respondió míster Mandino, mostrando cierta desazón.
Un portazo, provocado por el viento, hizo que Vicente se des-
pertara y se levantase a mirar de dónde provenía semejante ruido.
Era de la casa del vecino, pues en la suya todas las puertas estaban
bien cerradas.

16.- ¿Moisés vio realmente a Dios?

Éxodo 24,9-12 nos dice: “Y Moisés y Aarón, Nadab y Abihú, y


setenta de los ancianos de Israel procedieron a subir, y llegaron a
ver a Dios de Israel. Y debajo de sus pies había lo que se parecía a
una obra de losas de zafiro y a los mismos cielos por su pureza. Y él
no alargó la mano contra los hombres distinguidos de los hijos de
Israel, sino que ellos consiguieron una visión del Dios (verdadero),
y comieron y bebieron.
“Ahora Jehová dijo a Moisés: Sube a mí en la montaña y quédate
allí, por cuanto quiero darte las tablas de piedra, la ley y el manda-
miento que tengo que escribir a fin de enseñarlos.” T.N.M.
R.- Sí.
Pero en Éxodo 33,18-23 leemos: “Moisés dijo: Concédeme ver
tu gloria. Él dijo: Yo haré pasar delante de ti toda mi grandeza y
proclamaré ante ti el nombre de El Señor, pues yo hago gracias a
quien quiero y tengo misericordia con quien quiero. Y añadió: Pero
mi rostro no puedes verlo. Nadie puede verme y quedar con vida.
95
Vicente Romero Burguera

Siguió: Aquí hay un lugar junto a mí. Ponte sobre la roca. Cuando
esté mi gloria al pasar, te meteré en la hendidura de la roca y te
cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Luego retiraré mi
mano y me verás de espalda, mas mi rostro no puede verse”. BC
San Pablo.
R.- No.
17.- ¿Cuántas personas han visto a Dios?
En Génesis 32,312* está escrito: “Jacob llamó a aquel lugar Pe-
nuel, diciendo: He visto a Dios cara a cara y he quedado con vida.”
B.C. San Pablo.
Éxodo 24, 9-10 nos dice: “Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y
Abiú y setenta de los ancianos de Israel y vieron al Dios de Israel.”
En Éxodo 33,11 leemos: “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara,
como habla cualquiera a su compañero.” R y V.
También en Isaías 6,1 podemos ver: “En el año que murió el rey
Uzías, yo, sin embargo, conseguí ver a Jehová, sentado en un trono
excelso y elevado, y sus faldas llenaban el templo.” T.N.M.
R.- Setenta y seis personas. Y hay muchas más.
Sin embargo Juan 1,18 nos informa: “A Dios nadie le vio jamás.
El unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a
conocer.” R y V.
Y Juan 1,18 refiere lo mismo en la versión T.N.M.: “A Dios nin-
gún hombre lo ha visto jamás. El Dios unigénito, que esta en (la
posición del) seno para con el Padre, es el que lo ha explicado.”
R.- Ninguna.

*
2 En la Biblia protestante Reina y Valera corresponde este texto a Génesis 32,30 y
en la traduccción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituas también.
“Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel porque dijo: Vi a Dios cara a cara
y fue librada mi alma”.

96
La Biblia contra la Biblia

18.- Cambio de política.

Éxodo 34, 8.11.15 nos dice: “Entonces Moisés, apresurándose,


bajó la cabeza hacia el suelo y adoró. Guarda lo que yo te mando
hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al
cananeo, la heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo. Por tanto, no
harás alianza con los moradores de aquella tierra: porque fornica-
rán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te
invitarán, y comerás de sus sacrificios.”
Si los echa, ¿por qué los israelitas van a tener guerra y más gue-
rra? ¿Por qué no los llevó a otro lugar deshabitado? Con una nube
los podía haber trasladado.
Si está hablando a Moisés, y diciendo que no haga Alianza, es
porque él va a entrar en la tierra prometida. Y además te invitarán
y comerás de sus sacrificios.
Dios cambia de parecer y no conoce el futuro.
En Números 20,12 leemos: “Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón:
Por cuanto no creisteis en mí, para santificarme delante de los hijos
de Israel, por tanto no meteréis esta congregación en la tierra que
les he dado.”
Deuteronomio 31, 1-2 nos dice: “Fue Moisés y habló estas pala-
bras a todo Israel y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte
años; no puedo más salir ni entrar. Además de esto Jehová me ha
dicho: No pasarás este Jordán.” R y V.

19.- ¿Cómo se llamaba el suegro de Moisés?


En Éxodo: 2,18 está escrito: “Y volviendo ellas a Reuel, su padre,
él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto?”
R.- Reuel.
Números: 10,29 nos dice: “Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo
de Ragüel madianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar
del cuál Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros y te hare-
mos bien; porque Jehová ha prometido el bien a Israel.”

97
Vicente Romero Burguera

R.- Hobab.
Y en Éxodo: 4,18 podemos leer: “Así se fue Moisés y, volviendo
a su suegro Jetro, le dijo: Iré ahora y volveré a mis hermanos que
están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: ve en
paz.” R y V.
R.- Jetro.

20.- ¿De qué tribu era el suegro de Moisés?

Jueces: 1,16 precisa: “Y los hijos del quenita, de quien Moisés fue
yerno…” T.N.M.
R.- Quenita.
Mientras que en Jueces: 1,16 está escrito: “Y los hijos del ceneo,
suegro de Moisés…” R y V.
R.- Ceneo.
Éxodo: 3,1 nos dice: “Y Moisés llegó a ser pastor del rebaño
de Jetró, el sacerdote de Madian, de quien era yerno.”
En Números 10,29 leemos: “Entonces Moisés dijo a Hobad hijo
de Reuel el madianita, suegro de Moisés:...” T.N.M.
Éxodo: 3,1 nos refiere que: “Apacentando Moisés las ovejas de
Jetró su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través de
desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. R y V.
R.- Madianita.

21.- ¿Qué hacía el suegro de Moisés con los israelitas?


Números 10,31 nos informa: “A lo cual él (Moisés) dijo a Hobab
(Jobab): Por favor, no nos dejes, porque, a causa de que conoces
bien dónde podemos acampar en el desierto, tienes que servirnos
de ojos.”
Nos preguntamos ¿para qué querían un guía?
En Números 9,17-18 está escrito: “Y siempre que la nube subía
sobre la tienda, los hijos de Israel partían inmediatamente después,

98
La Biblia contra la Biblia

y en el lugar donde residía la nube, allí era donde acampaban los


hijos de Israel. Por orden de Jehová partían los hijos de Israel, y
por orden de Jehová acampaban. Todos los días que la nube residía
sobre el tabernáculo, se quedaban acampados.” T.N.M.
Los israelitas eran varias tribus. Una de ellas era la de José. Real-
mente habían sido esclavos de los egipcios por haber perdido al-
guna guerra con ellos. No obstante, algunos consiguieron escapar
y llegar al desierto.3* Fueron llevados por un personaje que disentía
de la política de esclavitud aplicada por los egipcios. Posiblemente
era de origen egipcio e incluso de la familia del faraón. Cuando
llegaron al desierto, un nómada les ayudó a sobrevivir en él.
Estos “nómadas”, con el tiempo, fueron tomando conciencia de
pueblo y, al crecer en número, tuvieron que tomar las ciudades
situadas “fuera del desierto”.
Esta historia fue luego adornada e impregnada por una mano
divina. Cada tribu llevaba sus dioses. Y una forma de unificar su
religión fue decir que Dios no tenía nombre. Estos dos textos con-
tradictorios son como la prueba de “carbono 14”. El primer texto,
el más antiguo, simplemente forma parte de la narración “de una
aventura” o de una épica, la de unos esclavos que escaparon y vi-
vieron en el desierto con la ayuda del suegro de “Moisés”.
El segundo texto muestra claramente cómo otra mano sacraliza
la historia. Y lo que había hecho el cuñado de Moisés, ahora es Dios
quien lo hace.
En la Biblia las últimas ideas que se incluyen suelen aparecer en
primer término. Así, pues, tenemos que la primera realidad fue la
poligamia. Pero en realidad la primera idea de la Biblia es la mo-
nogamia.
Aquí la primera idea que aparece es que Dios conduce y guía a
su pueblo. Cuando en realidad es que fue un guía muy humano
quien ayudó a sobrevivir en el desierto a esos esclavos fugados de
Egipto y que luego formarían un pueblo.

*
3 NOTA: Según Éxodo 3, 18 la huida era de tres días de desierto. Además robaron
todo lo que pudieron, como dice Exodo 3, 22: “… y despojaréis a Egipto.”

99
Vicente Romero Burguera

22.- Discriminación de Dios.


Levítico 12,1-2.4 nos dice: “Habló Jehová a Moisés, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer, cuando conciba y dé
a luz un varón, será inmunda siete días… Más ella permanecerá
treinta y tres días purificándose de su sangre…”
Y en Levítico 12,5 leemos: “Y, si diere a luz hija, será inmunda
dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará
purificándose de su sangre.” R y V.
Nosotros nos preguntamos si realmente pudo Dios decir eso. Lo
que ocurre es que las ideas machistas de una época las trasfieren a
Dios. Luego vinieron las luchas de los “Ateos” para ir colocando
cada cosa en su lugar.
Pero los de la derecha religiosa siempre se apoyaban en una pa-
labra de Dios que era inexistente. Lo hicieron antes y lo siguen
haciendo ahora. Su razón está contaminada y su fe les ciega para
poder ver la realidad de las cosas. La fe no tienen nada que ver con
la lógica.

23.- Dios no cumple.

Éxodo 22,20 nos dice: “El que ofreciere sacrificio a dioses excep-
to solamente a Jehová, será muerto.”
En Éxodo 32, 7-8 podemos leer: “Entonces Jehová dijo a Moi-
sés; Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de
Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que
yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundición y lo han ado-
rado, y le han ofrecido sacrificios. Y han dicho: Israel, estos son tus
dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.” R y V.
Nosotros nos preguntamos:
a) ¿De dónde sacarían el material para fundir en pleno desierto?
b) Si comían maná, ¿de dónde salieron los animales para el sacri-
ficio?
c) ¿De dónde salió el dinero?

100
La Biblia contra la Biblia

Números 3,47-48 nos dice: “Tomarás cinco siclos por cabeza.


Conforme al siclo del santuario los tomarás. El siclo tiene veinte
geras. Y darás a Aarón y a sus hijos el dinero del rescate, de los que
exceden.”
¿Ya tenían fundiciones y dinero circulante?
¿Lo acuñaron en Egipto antes de salir?
Si en el desierto comían gratis el maná, si tenían animales gratis
para los sacrificios de Jehová y para los ídolos, por el sistema de
clonación, ¿para qué funcionaba el dinero?
Aarón, no cumple y no muere. O sacrifica y no muere ¿Hay al-
guna maldición sobre él? Se conoce que los “hijos de Aarón” privi-
legiaron a su antepasado. Y así lo hacían también para ellos cuan-
do escribieron los cuentecitos.
La moda de los pendientes o zarcillos que existe ahora entre los
hombres es querida por Jehová y es bíblica. Éxodo 32,2. ¿Por qué
no llevan pendientes o zarcillos los que dicen seguir la Biblia?

24.- ¿Qué propiedad tenía el maná?

Éxodo 16,18 nos dice: “El maná lo medían por gomer, y no sobró
al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco.”
Y en Éxodo 16,20 leemos: “Mas ellos no obedecieron a Moisés,
sino que algunos dejaron de ello para otro día y crió gusanos y
hedió. Y se enojó contra ellos Moisés.” R y V.
Con esa elasticidad estomacal del maná, ¿para qué querían me-
dir por gomer? Si no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al
que había recogido poco, ¿cómo se le pudrió?

25.- ¿Dios manda hacer imágenes?

Números 21,8 nos dice: “Entonces Jehová dijo a Moisés: Hazte


una culebra abrasadora y colócala sobre un poste de señal. Y tiene
que suceder que, cuando cualquiera haya sido mordido, entonces
tiene que mirarla y así tendrá que mantenerse vivo.”
101
Vicente Romero Burguera

Sobre el Arca Éxodo 25, 18.20.22 nos informa: “Y tienes que ha-
cer dos querubines de oro. De labor a martillo los has de hacer en
ambos extremos de la cubierta…
“Y los querubines tienen que estar con sus dos alas extendidas
hacia arriba, cubriendo la cubierta protectoramente con sus alas,
con sus rostros mirando el uno hacia el otro. Hacia la cubierta de-
ben estar los rostros de los querubines….
“Y allí ciertamente me presentaré a ti, y hablaré contigo desde
más arriba de la cubierta, desde entre los dos querubines que están
sobre el arca del testimonio, aun todo lo que te mande para los
hijos de Israel.” T.N.M.
Sobre el Tabernáculo podemos leer en Éxodo 26,31: “También
harás un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Será hecho
de obra primorosa, con querubines.” R y V.
Sobre el Templo nos dice 1 Reyes 6,18: “Y [la] madera de cedro
en la casa, por dentro, era con entalladuras de adornos en forma de
calabazas y guirnaldas de flores. Todo ello era de madera de cedro.
No había piedra que se dejara ver.” T.N.M.
Y en 1 Reyes 6,29 podemos leer: “Y todos los muros del templo,
en derredor, los hizo esculpir con bajorrelieves de querubines, pal-
mas y flores, por dentro y por fuera.” BC San Pablo.
Sobre los Utensilios nos relata 1Reyes 7,23.25: “Hizo fundir asi-
mismo un mar de diez codos de un lado al otro, perfectamente re-
dondo. Su altura era de cinco codos y lo ceñía alrededor un cordón
de treinta codos.
“Y descansaba sobre doce bueyes, tres miraban al norte, tres mi-
raban al occidente, tres miraban al sur y tres miraban al oriente.
Sobre éstos se apoyaba el mar. Y las ancas de ellos estaban hacia la
parte de adentro.” R y V.
Y 1 Reyes 7,29 nos dice: “Y sobre las paredes laterales que es-
taban entre los travesaños había leones, toros y querubines, y por
encima de los travesaños era lo mismo. Más arriba, y por debajo de
los leones y los toros, había guirnaldas en obra colgante.”

102
La Biblia contra la Biblia

R.- Sí.
En Deuteronomio 5,8 está escrito: “No debes hacerte una ima-
gen tallada, ninguna forma parecida a cosa alguna que esté en los
cielos arriba o que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas
debajo de la tierra.” T.N.M.
Y en Éxodo 20,4-5 leemos: “No te harás escultura ni imagen al-
guna de lo que hay arriba en el cielo o aquí abajo en la tierra o en
el agua bajo tierra.” BC San Pablo.
R.- No.

26.- ¿Quién castigó a los israelitas cuando el becerro


de oro?

Éxodo 32,25-28 nos narra: “Y viendo Moisés que el pueblo esta-


ba desenfrenado porque Aarón lo había permitido, para vergüen-
za entre sus enemigos…”
“Los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y
cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.”
R.- Los levistas.
Mientras que Éxodo 32, 34-35 nos dice: “Ve, pues, ahora, lleva a
este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti;
pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos su pecado.
“Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que
formó Aarón”. R y V.
R.- Un ángel.

27.- ¿Dónde murió Aarón?

Números 33,38 nos dice: “Y subió el sacerdote Aarón al monte


de Hor, conforme al dicho de Jehová, y allí murió a los cuarenta
años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el
mes quinto, en el primero del mes.”
R.- En el monte de Hor.

103
Vicente Romero Burguera

Sin embargo Deuteronomio 10,6 nos informa: “Después salie-


ron los hijos de Israel de Beerot-bene-jaacán a Mosera. Allí murió
Aarón y allí fue sepultado. Y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su
hijo Eleazar.” R y V.
R.- Mosera.
¿Será por la misma razón que Cristóbal Colón está también ente-
rrado en dos lugares, en Santo Domingo (Republica Dominicana)
y en Sevilla (España)?

28.- Las dos barajas.

Éxodo 20,5 nos dice: “No te inclinarás a ellas (las imágenes) ni


las honrarás. Porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que vi-
sito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta
generación de los que me aborrecen”.
Y en Ezequiel 18,1-4 está escrito: “Vino a mí la palabra de Jeho-
vá, diciendo: ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre
la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y
los dientes de los hijos tienen la dentera?
“Vivo yo, dice Jehová, el Señor, que nunca más tendréis por qué
usar este en Israel. He aquí que todas las almas son mías. Como el
alma del padre, así el alma del hijo es mía. El alma que pecare, ésa
morirá.” R y V.

104
CAPÍTULO IX
MOISÉS Y EL ALZHEIMER

A veces llega uno tarde a casa y está cansado. Hoy es uno de


esos días. Al principio mi intención fue la de leer la Biblia, pero
solamente pude comenzar a revisar mis notas. Pronto el sueño se
apoderó de mí, crucé mis brazos sobre la Biblia que tenía en la
mesa del comedor y me dormí. Como me ocurría en los últimos
días, mi sueño favorito volvió a aparecer. Ahí estaban el profesor
Mandino y su alumno Inocente.
- Profesor Mandino, ¿qué es Alzheimer? –preguntó con los ojos
llenos de curiosidad.
- Parece ser una enfermedad que perjudica nuestra memoria,
míster Inocente.
- Entonces, profesor Mandino, eso es lo que le ocurre a mi abuelo.
Que se le olvidan las cosas. Pero sin embargo, cuando me cuen-
ta sus historias de la mili tiene muy buena memoria.
- Posiblemente su abuelo, míster Inocente, esté en ese proceso.
- ¿Es una enfermedad moderna, profesor Mandino?
- Quizás ahora sea más notoria. Pues al llegar el ser humano a
vivir más años –argumentaba el profesor pausadamente-, y al
haber más número de ellos, sea ya una enfermedad más conoci-
da y reconocida. Pero ya Moisés la padecía, míster Inocente.
- ¿De verás, profesor Mandino?
- ¡Claro! te lo voy a demostrar con la Biblia, en versión de Reina
y Valera. Si abrimos en Éxodo 19, 11-12.20-21.23 podemos leer
lo siguiente: “Estén preparados para el día tercero, porque al

105
Vicente Romero Burguera

tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el


monte de Sinaí. Y señalarás término al pueblo en derredor, di-
ciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites.
Cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá... Y descendió
Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte. Y llamó
Jehová a Moisés a la cumbre del monte y Moisés subió. Y Jeho-
vá dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase
los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos.
Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí,
porque tú nos has mandado diciendo: Señala limites al monte,
y santifícalo”.
- Profesor Mandino –intervino míster Inocente, interrumpiendo
el relato de su profesor-. ¡Esto es maravilloso! Es como una pe-
lícula.
- Bueno, estimado Inocente –el profesor bajó un poco la Biblia y
con la mirada le pidió que guardara silencio-. Deja que termine
mi demostración de que Moisés padecía de Alzheimer. Ahora
nos vamos a Deuteronomio 5,2-5, que nos dice: “Jehová nues-
tro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros
padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros, todos los que
estamos aquí hoy vivos.
Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte de en medio del
fuego. Yo estaba entonces entre Jehová y vosotros, para declararos
la palabra de Jehová, porque vosotros tuvisteis temor del fuego
y no subisteis al monte” -el profesor respiró hondo antes de con-
cluir su exposición-. ¿Te das cuenta, míster Inocente? En un libro
les prohíbe y les marca el lugar hasta donde pueden llegar. Y en el
otro les dice que no subieron por temor al fuego.
- ¡Pero, míster Mandino! Por lo que he oído se trata de dos mon-
tes diferentes. En el primer libro era el Sinaí y en el segundo el
Horeb.
- No, míster Inocente. Lo que ocurre es que el mismo lugar o
montaña recibe tanto el nombre de Sinaí como el nombre de
Horeb.
- Ahora veo, míster Mandino, que verdaderamente Moisés tenía
la misma enfermedad que mi abuelo, el Alzheimer.

106
La Biblia contra la Biblia

- Ahora ya ha resuelto, míster Mandino, un montón de contra-


dicciones con respecto a Moisés, su suegro y Aarón –míster Ino-
cente se mostraba contento con todo lo que había aprendido-.
Pobrecito Moisés, tan mayor y escribiendo libros y haciendo
discursos. Así es normal que se confundiera. Lo escribiría mal y
también lo contaría mal. Ahora lo he entendido perfectamente,
míster Mandino. Tengo a mi abuelo en vivo, que es como tener
a Moisés en sus últimos años. Unas veces hace buenos discur-
sos, pero otras se confunde en algunos datos. Hasta hay días en
que profetiza y ve el futuro. Y eso que, según dice la Biblia, era
tartamudo.
- Pero, ¿qué dices, míster Inocente? –le recriminó el profesor
Mandino, dejando la Biblia sobre la mesa-. Moisés pudo haber
hecho como aquel orador griego, cuyo nombre no recuerdo
ahora, que se ponía unas piedrecitas debajo de la lengua para
curarse la tartamudez que padecía. Además –continuó diciendo
el profesor Mandino-, con tantas cosas que tenía Dios que hacer,
seguro que cuando estuvieron hablando arriba, en el monte Ho-
reb o Sinaí, se la curó Él mismo para no perder tiempo.
- ¡Profesor Mandino! –exclamó míster Inocente, mostrando cierta
curiosidad-, ¿será coincidencia, o voluntad de Jehová, que mi
abuelo también se llame Moisés?
- Míster Inocente, yo creo que no. Como tampoco creo que Moi-
sés escribiera ni el Éxodo ni el Deuteronomio ni otros libros,
quizá anónimos, a los que le puedan dar su autoría. Eso lo hicie-
ron unos profesionales o escuelas Deutoronómicas y volvieron
a engañarnos, diciendo que era Moisés. Pero lo importante hoy,
míster Inocente, es haber sido inspirado por Jahvé, para dar ra-
zón a estas contradicciones, mentiras o equivocaciones.
- Querrá decir Jehová, míster Mandino,
- Bueno, míster Inocente, esa es otra de las discusiones entre unos
y otros. Pero nosotros no la vamos a tocar hoy.
- ¿Se lo decimos a Vicente, profesor Mandino?
- No te preocupes, míster Inocente, él ya lo sabe.
- ¡Rin, rin, rin! -sonó el celular.
Al despertar me di cuenta de que había tenido otro sueño reve-
lador de los misterios bíblicos.

107
CAPÍTULO X
LAS RUINAS

“Los sistemas de creencia del pasado eran técnicamente falsos y mo-


ralmente consoladores” Ernest Gellner, Posmodernismo, razón y
religión.1

La Biblia es la madre de las homofobias. Y las iglesias y sus diri-


gentes son los culpables de ello por su prédica y siembra a través
de la historia.
Si la situación en la sociedad está revirtiendo, cambiando, no
es por las iglesias, sino a pesar de ellas. Ya algunas han aceptado
la realidad social y, a pesar de la condena bíblica que por miles
de años ha producido tanto dolor a millones de personas, quieren
tapar con un dedo el sol, reinterpretando los pasajes de la Biblia
sobre este tema y escribiendo voluminosos tratados por internet.
Hay iglesias que, tomando la condición de los homosexuales y
siendo sus pastores incluso homosexuales, quieren seguir con el
mensaje de Jesús, llevando su negocio hacia delante. Porque un
homofóbico un día escribió un cuento, en base a unas ruinas de
una antigua ciudad, que seguiremos llamando la famosa Sodoma
y Gomorra, ha llevado su homofobia por siglos y generaciones por
muchos países con mentalidades educadas en ella. Semejantes ac-
titudes han hecho martirizar a miles y millones de personas de
condición homosexual a través de historia de la humanidad.
1 Obra citada en La vida eterna, Fernando Savater, Ed. Ariel, Barcelona 2007,
página 208.

109
Vicente Romero Burguera

La Biblia, pues, es un libro dañino que, bajo la capa de sagrado,


ha sembrado y producido mucho mal y perjuicios en la sociedad.
Por ello debería de ser condenado. Como han sido condenados
otros libros por no seguir a la Biblia.
Los cuentos y falsas historias de la Biblia han producido, a tra-
vés de la historia, dolor, angustia y muerte. Para los que sólo son
capaces de ver lo bueno, porque así se lo enseñan machaconamen-
te, sería interesante que, al lado de la Biblia, también se encontrase
las barbaridades cometidas en la humanidad por querer formar
una sociedad a base de leyes, normas y directrices bíblicas. Habría
que hacer “otra Biblia” de la práctica negativa, peyorativa, que la
Biblia ha producido en la humanidad.
Hay cuatro pasajes bíblicos que, a raíz de la existencia de unas
ruinas y con la imaginación de un cuentista y luego un escritor,
presenta cuatro prodigios o intervenciones de Dios.
1.- Sodoma y Gomorra (Génesis 19).
2.- La Torre de Babel (Génesis 11).
3.- Las Murallas de Jericó (Josué 6).
4.- La ciudad de Ay (Josué 8).
Casualmente todas ellas parten de unas ruinas que, después del
guión fabricado, imaginado y añadido a las piedras o ladrillos ya
en ruinas, las hicieron famosas durante los años y siglos anteriores,
en los presentes y quizá también en los posteriores.
Cada una de estas historias penetró en la memoria de millones
de personas desde una edad bien infantil. Para que tuviese en
cuenta lo que produce la “perversión y el vicio”. Algunos de estos
vicios y de estas perversiones surgieron tras la intervención de un
guionista seudo-historiador que, llevado por su homofobia, con-
virtió una historia imaginaria en una “verdad histórica”.
Luego las piedras fueron el testimonio de “su veracidad”. Así
fue cómo les fue asignado un papel representativo a las piedras de
las ruinas de unas ciudades conocidas como Sodoma y Gomorra.
Sobre todo con el fin de condenar la homosexualidad y ver has-
ta dónde puede llevar dicha “perversión” a que toda una ciudad

110
La Biblia contra la Biblia

quiera tener relaciones homosexuales con unos ángeles. Como to-


davía la iglesia no ha definido el sexo de los ángeles, no podemos
saber si la atracción de “dichos ángeles” era por el sexo o sólo por
la imaginación. Quizá por la espiritualidad de los habitantes de
dichas ciudades, ante el imán de lo divino, y unos personajes con
caparazón de hombre y asexuados.
Ahora algún moralista católico quiere diluir la responsabilidad
homofóbica de la Biblia y de la Iglesia, diciendo, por ejemplo, que
por razones diversas a la homosexualidad ha existido un fuerte
rechazo o condena contra una práctica que no se amoldaba a los
patrones comunes. Para la religión era un pecado, para el psicó-
logo era una perversión, para la gente, un peligro social, y para el
médico, una enfermedad. Pero si damos la vuelta al calcetín, pode-
mos decir que la enfermedad, el peligro social y la perversión eran
consecuencia de ser pecado la homosexualidad, al estar condena-
do en la Biblia y ser enseñado por la iglesia como una aberración.
Cuando la ciencia se ha ido apartando de la Biblia, de sus conte-
nidos moralistas, etc., también su avance científico ha sido mucho
mayor. Por muchos años y siglos, la Biblia y la Iglesia Católica, como
portadora de sus enseñanzas, han sido el mayor obstáculo para el
progreso de la ciencia.
Las ruinas ya existían, las piedras estaban en el suelo, por el mo-
tivo que hubiese sido, guerras, terremotos, etc. Sólo hizo falta una
imaginación, para aplicar en un sentido u otro, un guión del relato
religioso. Se consideraba la causa principal de dicha destrucción
como un castigo de Dios, como consecuencia de lo malo que es ser
homosexual y por el contagio que esta “enfermedad” produce y
tan rápidamente se extiende.
La Biblia es el libro de las mentiras, del que se han aprovecha-
do aquellos que tenían el poder religioso-político, para hacer una
sociedad según sus intereses o para llevar a cabo sus ideales de
sociedad. Desde un poder autónomo de jueces se ha ido primero a
uno más absolutista, y luego a uno más democrático, etc.
Por otra parte, la prédica de la homofobia que han llevado las
iglesias les ha servido para construir su propio caballo de Troya.

111
Vicente Romero Burguera

En ella es dónde se han refugiado aquellos que condenaba y per-


seguía. Pasando de perseguidos a pastores, curas, sacerdotes, obis-
pos y hasta cardenales. Ella ha sido el armario donde, no pudiendo
uno manifestar su inclinación o tendencia sexual, se han refugiado
y escondido.
A las ruinas de una futura pirámide o de una destruida ya torre,
le aplicaron el guión de ciencia-ficción del motivo de la diversidad
de las lenguas en el mundo. “Ea, hagamos ladrillos y cozámoslos al
fuego. Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras, y de betún
en lugar de argamasa” (Génesis 11,3). Por ello, aunque los restos
de la torre no aparezcan, es normal. Pues los que la construían di-
cha torre todavía no eran judíos, que eran los buenos conocedores
de los trabajos de piedra, con la experiencia que habían obtenido
con las pirámides de Egipto. Estos trabajadores eran menos inteli-
gentes. O ¿sería que el autor de la leyenda tenía conocimiento de
alguna torre de ladrillos ya edificada por los sumerios para algún
templo?
Porque de la cultura sumería se alimentaron mucho los autores
divinos de la Biblia, plagiando y copiando lo que podían. Todo un
fenómeno de inspiración divina.
Las terceras ruinas famosas son las murallas de Jericó. Se de-
rrumbaron al sonido de las trompetas. De este modo se nos mos-
traba el poder de Dios, a quien nada ni nadie pueden detener y
quien acompaña a todos los que le son fieles, como Israel. El único
problema es que la ciencia arqueológica ha demostrado, que esas
murallas ya no existían cuando llegaron los israelitas. Eran rui-
nas. Pero el cuento y la falsedad de la historia que se montó con las
piedras han dado su rendimiento y lo seguirá dando para aquellos
que creen, porque así lo siguen diciendo los pastores: Que las mu-
rallas de aquella ciudad se vinieron abajo por el ruido de las trom-
petas y el dar vueltas alrededor de ellas. Con lo cual sigue siendo
ejemplo para reafirmar la fe de todos los que permanecen en me-
dio de tanta diversidad de iglesias, unas “verdaderas” y otras, por
supuesto la vecina y las de más allá, falsas. Hay que constatar que
cada día nacen más y el negocio es próspero. De este modo pueden
112
La Biblia contra la Biblia

afirmar su fe y vencer todos los obstáculos que encuentran como


murallas.
Pero esas murallas, como las de Jericó, pueden venirse abajo. Y
naturalmente trabajar por el nuevo resto de Israel, que son ellos
ahora.
Las murallas de Ay. Se puede ver su victoria, por supuesto fic-
ticia, y su aventura protegida por Dios para vencer a dicho rey. Y
podemos ver el enaltecimiento que se hace de Josué, el gran gue-
rrero de Israel.

113
CAPÍTULO XI
PÁGINAS HEROICAS DE JEHOVÁ

Éxodo 34,10: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo. Haré


maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación algu-
na, y verá todo el pueblo, en medio del cual estás tú, la obra de Jehová.
Porque será cosa tremenda la que yo haré contigo. R y V.

Cuando, según lo establecido en la ley de la época y en la patria


donde nací, España, me llamaron para hacer el servicio militar, fui
enviado a la provincia de Almería. Allí, en el campamento de So-
tomayor, me instruyeron en los manejos de las armas y conocí la
disciplina militar.
A los tres meses me trasladaron a la ciudad de Melilla, al Parque
de Artillera, justo al lado del Parque de Ingenieros y cerca del Hos-
pital Militar y de la Policía Militar.
Allí conocí historias de los famosos legionarios. Entre ellas, que
corría la droga. Cannabis o chocolate, así lo llamaban. Y todavía
era desconocido en la península. Era en tiempos de Franco, por el
año 1969, y lo usaban los de la alta clase social como algo snob o
de moda. El alcohol era cosa bastante común en los militares, sin
distinción de ramas o divisiones.
Otras historias que se oían era que, para entrar en combate, se
les daba algún que otro estimulante a través de alguna “medicina”.
Otro estimulante para entrar en combate ha sido siempre la pis-
tola o el arma del oficial, sobre todo para aquellos que, una vez en
el combate, retrocedían o pensaban huir.
115
Vicente Romero Burguera

Cada país o ejército, durante sus gloriosas batallas y victorias,


ha ido encontrando sus propios estímulos para que los soldados
combatan hasta la victoria o la muerte.
Israel también tenía estos estímulos. La ayuda de Jehová que,
por cierto, había dado las gloriosas victorias de Hai o Ay y tam-
bién en Jericó. Con tan grande protector y aliado, ¿cómo no entrar
en otros combates? Lo importante era estimular y dar ánimo a los
soldados para alcanzar la victoria.
Estas batallas, victorias o Épicas nunca existieron. Las tan gran-
diosas y prodigiosas ayudas divinas y las imaginarias victorias se
dieron solamente en la mente del inspirado autor sagrado.
En Deuteronomio 20,4 podemos leer: “Porque Jehová nuestro
Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros
enemigos, para salvaros.” Por ello en Deutoronomio 20.16-17 se
manda: “Ninguna persona dejarás con vida, sino que las destrui-
rás completamente…”
No cabe duda que muchas historias bíblicas han sido una buena
droga para alguna oportunidad y que ha servido para que muchos
soldados entraran en combate y luchasen contra el enemigo.
Cuando el filósofo Carlos Marx dijo que “la religión es el opio
del pueblo”, posiblemente todavía no tenía conocimiento de esta
verdad aquí manifestada y descubierta por la ciencia arqueológica
en el siglo XIX. Unas veces, la religión ha servido como opio. Pero
otras veces como cocaína o heroína. En estas páginas de guerra y
conquista era pura cocaína. Como fue la Edad Media, que por la
religión se conquistaban territorios y se hacían guerras.
Es decir, podemos actualizar la frase de Carlos Marx diciendo
simplemente: La religión es la droga del pueblo. Hay narcoreligio-
sos que se aprovechan de ello. Ayer, hoy y quizá mañana. Y hay
narcoreligiosos que, con sus iglesias, también usan estas drogas
para expandir el territorio de su influencia.
¿Por qué Estados Unidos es el país dónde más inspira el Espiritu
Santo para fundar iglesias o los nuevos caminos de Salvación? ¿Se
lo han preguntado alguna vez?
116
La Biblia contra la Biblia

I. LA CONQUISTA DE AY O HAI
Josué 8 nos hace un relato pormenorizado de la conquista: “Je-
hová dijo a Josué: No temas ni desmayes. Toma contigo toda la
gente de guerra y levántate y sube a Hai. Mira, yo he entregado en
tu mano al rey de Hai, a su pueblo, a su ciudad y a su tierra.
“Y harás a Hai y a su rey como hiciste a Jericó y a su rey. Sólo que
sus despojos y sus bestias tomaréis para vosotros. Pondrás, pues,
emboscadas a la ciudad detrás de ella.
“Entonces se levantaron Josué y toda la gente de guerra para
subir contra Hai. Y escogió Josué treinta mil hombres fuertes, los
cuales envió de noche. Y les mandó, diciendo: Atended, pondréis
emboscada a la ciudad detrás de ella. No os alejaréis mucho de la
ciudad y estaréis todos dispuestos. Y yo y todo el pueblo que está
conmigo nos acercaremos a la ciudad. Y cuando salgan ellos contra
nosotros, como hicieron antes, huiremos delante de ellos.
“Y ellos saldrán tras nosotros, hasta que los alejemos de la ciu-
dad, porque dirán: Huyen de nosotros como la primera vez. Hui-
remos, pues, delante de ellos.
“Entonces os levantaréis de la emboscada y tomaréis la ciudad,
pues Jehová, vuestro Dios, la entregará en vuestras manos. Y cuan-
do la hayáis tomado, le prenderéis fuego. Haréis conforme a la pa-
labra de Jehová. Mirad que os lo he mandado.
“Entonces Josué los envió y ellos se fueron a la emboscada. Y se
pusieron entre Bet-el y Hai, al occidente de Hai. Y Josué se quedó
aquella noche en medio del pueblo.
“Levantándose Josué muy de mañana, pasó revista al pueblo, y
subió él, con los ancianos de Israel, delante del pueblo contra Hai.
Y toda la gente de guerra que con él estaba, subió y se acercó, y
llegaron delante de la ciudad, y acamparon al norte de Hai. Y el
valle estaba entre él y Hai.
“Y tomó como cinco mil hombres y los puso en emboscada entre
Bet-el y Hai, al occidente de la ciudad. Así dispusieron al pueblo:
todo el campamento al norte de la ciudad, y su emboscada al oc-
cidente de la ciudad. Y Josué avanzó aquella noche hasta la mitad
del valle.
117
Vicente Romero Burguera

“Y aconteció que viéndolo el rey de Hai, él y su pueblo se apre-


suraron y madrugaron. Y al tiempo señalado, los hombres de la
ciudad salieron al encuentro de Israel para combatir, frente al Ara-
bá, no sabiendo que estaba puesta emboscada a espaldas de la ciu-
dad. Entonces Josué y todo Israel se fingieron vencidos y huyeron
delante de ellos por el camino del desierto. Y todo el pueblo que
estaba en Hai se juntó para seguirles. Y siguieron a Josué, siendo
así alejados de la ciudad. Y no quedó hombre en Hai ni en Bet-el,
que no saliera tras de Israel. Y por seguir a Israel dejaron la ciudad
abierta.
“Entonces Jehová dijo a Josué: Extiende la lanza que tienes en tu
mano hacia Hai, porque yo la entregaré en tu mano. Y Josué exten-
dió hacia la ciudad la lanza que en su mano tenía. Y levantándose
prontamente de su lugar los que estaban en la emboscada, corrie-
ron luego que él alzó su mano, y vinieron a la ciudad, y la tomaron,
y se apresuraron a prenderle fuego.
“Y los hombres de Hai volvieron el rostro y, al mirar, he aquí que
el humo de la ciudad subía al cielo, y no pudieron huir ni a una
parte ni a otra, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto
se volvió contra los que les seguían.
“Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada habían to-
mado la ciudad, y que el humo de la ciudad subía, se volvieron
y atacaron a los de Hai. Y los otros salieron de la ciudad a su en-
cuentro, y así fueron encerrados en medio de Israel, los unos por
un lado, y los otros por el otro. Y los hirieron hasta que no quedó
ninguno de ellos que escapase.
“Pero tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a Josué.
“Y cuando los israelitas acabaron de matar a todos los morado-
res de Hai en el campo y en el desierto a donde los habían perse-
guido, y todos habían caído a filo de espada hasta ser consumidos,
todos los israelitas volvieron a Hai, y también la hirieron a filo de
espada. Y el número de los que cayeron aquel día, hombres y mu-
jeres, fue de doce mil, todos los de Hai. Porque Josué no retiró su
mano que había extendido con la lanza, hasta que hubo destruido
por completo a todos los moradores de Hai.
118
La Biblia contra la Biblia

“Pero los israelitas tomaron para sí las bestias y los despojos de


la ciudad, conforme a la palabra de Jehová que le había mandado
a Josué.
“Y Josué quemó a Hai y la redujo a un montón de escombros,
asolada para siempre hasta hoy.
“Y al rey de Hai lo colgó de un madero hasta caer la noche. Y
cuando el sol se puso, mandó Josué que quitasen del madero su
cuerpo, y lo echasen a la puerta de la ciudad. Y levantaron sobre él
un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy.”

Lectura de la ley en el Monte Ebal:

“Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel en el


monte Ebal, como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a
los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés,
un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro. Y
ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron ofrendas de
paz. También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de
Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel.
“Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie
a uno y otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes levitas
que llevaban el arca del pacto de Jehová, así los extranjeros como
los naturales. La mitad de ellos estaba hacia el monte Gerizim, y la
otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera que Moisés, siervo de
Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramen-
te al pueblo de Israel.
“Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendi-
ciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el
libro de la ley.
“No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que
Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y
de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre
ellos.”
La moderna ciencia arqueológica ha demostrado que la ciudad
de Ay o Hai había dejado de existir hacía más de mil años, antes
del paso de los israelitas por aquellas tierras. Según el cuento.
119
Vicente Romero Burguera

II. LA CONQUISTA DE JERICÓ

Josué 5,13-15 nos cuenta: “Estando Josué cerca de Jericó, alzó


sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una
espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo:
¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?
“El respondió: No. Mas como Príncipe del ejército de Jehová he
venido ahora.
“Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró.
Y luego le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?
“Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el
calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué
así lo hizo.”

La toma de Jericó:

En el capítulo 6 se nos da una narración detallada de la toma de


la ciudad:
“Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Is-
rael. Nadie entraba ni salía.
“Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a
Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la
ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad
una vez. Y esto haréis durante seis días.
“Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero
delante del arca. Y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad
y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongada-
mente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina,
todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá.
Entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.
“Llamando, pues, Josué, hijo de Nun, a los sacerdotes, les dijo:
Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuer-
no de carnero delante del arca de Jehová.

120
La Biblia contra la Biblia

“Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad. Y los que están


armados pasarán delante del arca de Jehová.
“Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes,
llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante
del arca de Jehová y tocaron las bocinas. Y el arca del pacto de
Jehová los seguía.
“Los hombres armados iban delante de los sacerdotes que to-
caban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las
bocinas sonaban continuamente.
“Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se
oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que
yo os diga: Gritad. Entonces gritaréis.
“Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor
de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la
noche.
“Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca
de Jehová.
“Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de
carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y to-
cando las bocinas. Y los hombres armados iban delante de ellos,
y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas
tocaban continuamente.
“Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al
campamento. Y de esta manera hicieron durante seis días.
“Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba y dieron vuel-
ta a la ciudad de la misma manera siete veces. Solamente este día
dieron vuelta alrededor de ella siete veces.
“Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Jo-
sué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.
Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están
en ella. Solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén
121
Vicente Romero Burguera

en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que envia-
mos.
“Pero vosotros guardaos del anatema. Ni toquéis, ni toméis al-
guna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento
de Israel y lo turbéis.
“Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro,
sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.
“Entonces el pueblo gritó y los sacerdotes tocaron las bocinas.
Y aconteció que, cuando el pueblo hubo oído el sonido de la boci-
na, gritó con gran vocerío y el muro se derrumbó. El pueblo subió
luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.
“Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había,
hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas y
los asnos.
“Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tie-
rra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la
mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.
“Y los espías entraron y sacaron a Rahab a su padre, a su madre,
a sus hermanos y todo lo que era suyo. Y también sacaron a toda su
parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.
“Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había.
Solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el
oro, y los utensilios de bronce y de hierro.
“Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su pa-
dre, y a todo lo que ella tenía. Y habitó ella entre los israelitas hasta
hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado
a reconocer a Jericó.
En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito de-
lante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciu-
dad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y
122
La Biblia contra la Biblia

sobre su hijo menor asiente sus puertas. Estaba, pues, Jehová con
Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra.”1
La ciencia arqueológica moderna ha demostrado que Jericó y
sus murallas llevaban más de 200 años que habían dejado de exis-
tir cuando los israelitas llegaron a su tierra prometida. Según el
cuento.

1 Textos tomados de la Biblia protestante de Reina y Valera.

123
CAPÍTULO XII
ADIVINANZAS, ACERTIJOS O MENTIRAS

29.- ¿A cuántos mataron de los hombres de Benjamín?


Jueces 20,35 nos dice: “Y derrotó Jehová a Benjamín delante de
Israel. Y mataron los hijos de Israel aquel día a veinticinco mil cien
hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada.”
R. Veinticinco mil cien hombres.
Mientras que en Jueces 20,46 leemos: “Fueron todos los que de
Benjamín murieron aquel día, veinticinco mil hombres que saca-
ban espada, todos ellos hombres de guerra.”
R. Veinticinco mil hombres.

30.- ¿Cómo se llamaba el abuelo de Saúl?

1Crónicas 9,39 nos informa: “Ner engendró a Cis (Quis)1, Cis


engendró a Saúl.”
R. Ner.
Mientras que en 1Samuel 14,51 leemos: “Porque Cis, padre de
Saúl, y Ner, padre de Abner, fueron hijos de Abiel.” R y V.
R. Abiel.

1 NOTA: Quis en la Biblia Católica.

125
Vicente Romero Burguera

31.- Cambio de política.


a) 1Samuel 10,21.23-24 nos dice: “… La suerte cayó, finalmente,
sobre Saúl, hijo de Quis. Fueron corriendo a sacarle de allí, y
se presentó en medio del pueblo. Y sobresalía por encima de
todo el pueblo de los hombros para arriba. Samuel dijo a todo
el pueblo: Mirad al elegido del Señor. No hay nadie como él en
todo el pueblo. Y todo el pueblo gritó: ¡Viva el rey!”.
1Samuel 15,28 nos revela: “Samuel le dijo (a Saúl): El Señor
arranca hoy de ti tu reinado sobre Israel y se lo dará a un vecino
tuyo, que es mejor que tú”.
Y en 1Samuel 16,7 podemos leer, cuando eligió a David: “El Se-
ñor dijo a Samuel: No consideres su aspecto ni su alta estatura,
porque yo lo he descartado. El hombre no ve lo que Dios ve. El
hombre ve las apariencias y Dios ve el corazón”.
b) En 1Samuel 10,1 está escrito: “Entonces Samuel tomó la redo-
ma del aceite, la derramó sobre su cabeza, le besó y dijo (a Saúl):
¿No es el Señor quien te ha ungido como jefe de su pueblo, Is-
rael? Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de los enemi-
gos que lo rodean.”
1Samuel 15,29 nos dice: “Y aquel que es la gloria de Israel no
miente ni se arrepiente, porque él no es un hombre para arrepen-
tirse.”
Y en 1Samuel 16,1 está escrito: “El Señor dijo a Samuel: ¿Hasta
cuando vas a estar llorando por Saúl, siendo así que yo le he recha-
zado como rey de Israel?”

32.- ¿De dónde viene el dicho: ¿También Saúl entre los pro-
fetas?
1Samuel 10,9-12 nos detalla: “Cuando Saúl dio la vuelta y se ale-
jó de Samuel, Dios le dio un corazón nuevo, y le sucedieron todas
estas señales aquel mismo día.
“Cuando llegaron a Guibeá se encontraron con un grupo de pro-
fetas. El espíritu del Señor se apoderó de Saúl y profetizó como
126
La Biblia contra la Biblia

ellos. Todos los que le conocían de antes y lo veían profetizando


con los profetas, se decían unos a otros: ¿Qué le ha pasado al hijo
de Quis? ¿También Saúl anda entre los profetas? Uno de ellos dijo:
¿Quién es su padre? Por eso quedó como proverbio: También Saúl
anda entre los profetas”.
En 1Samuel 19,23-24 podemos leer: “Desde allí fueron a Nayot
de Ramá. Pero el espíritu del Señor se apoderó también de él y
fue profetizando hasta su llegada a Nayot de Ramá. Allí se despo-
jó también él de sus vestidos y profetizó en presencia de Samuel.
Después cayó desnudo en tierra y estuvo así todo el día y toda la
noche. De ahí viene el dicho: ¿También Saúl entre los profetas?”
BC San Pablo.

33.- ¿Cuántos hijos tuvo Saúl de su primera esposa?


1Samuel 31,2 nos dice: “... y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus
hijos, mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl.”
Y en 1Samuel 14,49 está escrito: “… y los hijos de Saúl fueron Jo-
natán, Isúi (Isvi)2, (Isbaal)3 y Malquisúa. Y los nombres de sus dos
hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical.”
R.- Tres.
Mientras que en 1Crónicas 9,39 podemos leer: “Saúl engendró a
Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es-baal (Isbaal).” R y V4.
R.- Cuatro.

34.- ¿Cuándo murieron los hijos de Saúl?


1Samuel 31,6 nos informa: “Así Saúl, sus tres hijos y su escude-
ro, y aun todos sus hombres, llegaron a morir juntos en aquel día.”

2 Isvi según la Biblia T.N.M.


3 Isbaal, según la versión de la Biblia Católica, San Pablo. Las tres versiones dan
Abinadab en 1Samuel 31,2.
4 En 2Samuel 2,8 nos dice: “Pero Abner, hijo de Ner, general del ejército de Saúl,
tomó a Is-boset, hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim.” Sin embargo, la BC San
Pablo respeta el mismo nombre de Isbaal en 1Samuel 14,49 y 2Samuel 2,8 y
1Cron 9,39, como hijo de Saúl.

127
Vicente Romero Burguera

1Crónicas 10,6 nos dice lo mismo: “Así Saúl y tres hijos suyos
murieron, y todos los de su casa murieron juntos.”
R.- Saúl y tres hijos.
Pero en 2Samuel 1,4h leemos: “Y hasta Saúl y Jonatán su hijo
han muerto.” T.N.M.
R.- Saúl y Jonatán, padre e hijo.

35.- ¿Cómo murió Saúl?


1Samuel 31,4-5 nos cuenta: “Entonces dijo Saúl a su escudero:
Saca tu espada y traspásame con ella, para que no vengan estos
incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero
no quería porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia
espada y se echó sobre ella.
“Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre
su espada y murió con él.”
En 1Crónicas 10,4-5 leemos lo mismo: “Entonces dijo Saúl a su
escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan
estos incircuncisos y hagan escarnio de mí. Pero su escudero no
quiso porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada y
se echó sobre ella.
“Cuando su escudero vio a Saúl muerto, él también se echó so-
bre su espada y se mató.”
R.- Suicidio, de forma personal.
Mientras que en 2Samuel 1,5-10 está escrito: “Dijo David a al
joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl
y Jonatán, su hijo? El joven que le daba las nuevas respondió: Ca-
sualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba
sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y, mi-
rando él hacia atrás, me vio y me llamó. Y yo dije: Heme aquí. Y
me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. El
me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates,
porque se ha apoderado de mí la angustia, pues mi vida está aún
toda en mí. Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía

128
La Biblia contra la Biblia

que no podía vivir después de su caída. Y tomé la corona que tenía


en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá
a mi señor.” R y V.
R.- Suicidio por petición.

36.- ¿Cómo conoció Saúl a David?


1Samuel 16,19-21 nos dice: “Entonces envió Saúl mensajeros a
Jesé y dijo: Envíame a David, tu hijo, que está con el rebaño. De
modo que Jesé tomó un asno, pan, un odre de vino y un cabrito de
las cabras y los envió a Saúl por mano de David su hijo. Así David
vino a donde Saúl y lo atendió. Y él llegó a amarlo mucho, y vino
a ser su escudero.”
Y en 1Samuel 17,55-58 está escrito: “Ahora bien, al momento
que Saúl vio a David salir al encuentro del filisteo, dijo a Abner,
el jefe del ejército: ¿De quién es hijo el muchacho, Abner? A lo que
dijo Abner: ¡Por la vida de tu alma, oh rey, no lo sé en absoluto! Así
que dijo el rey: Pregunta de quién es hijo el mozo. Por consiguien-
te, luego que David volvió de derribar al filisteo, Abner procedió a
tomarlo y a traerlo delante de Saúl, con la cabeza del filisteo en la
mano. Saúl ahora le dijo: ¿De quién eres hijo, muchacho? a lo que
dijo David: El hijo de tu siervo Jesé5 el betlemita”. T.N.M.

37.- A. ¿Cuántos hijos tuvo el padre de David?


1Samuel: 16,10-11 nos dice: “E hizo pasar Isaí siete hijos suyos
delante de Samuel. Pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a
éstos. Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él
respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas.
En 1Samuel 17,12 está escrito: “Y David era hijo de aquel hom-
bre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía
ocho hijos. Y en el tiempo de Saúl este hombre era viejo y de gran
edad entre los hombres.”
5 NOTA: En la Biblia de los protestantes o evangélicos, en la versión de R y V, el
padre de David lleva el nombre de Isaí. Tanto la versión católica como T.N.M.
traducen Jesé.

129
Vicente Romero Burguera

R.- Ocho
1Crónicas: 2,12-15 nos informa: “Booz engendró a Obed, y Obed
engendró a Isaí, e Isaí engendró a Eliab su primogénito, el segundo
Abinadab, Simea el tercero, el cuarto Natanael, el quinto Radai, el
sexto Ozem, el séptimo David.” R y V.
Mientras que en otra traduccción 1Crónicas 2,13-15 nos dice:
“Jesé, a su vez, llegó a ser padre de su primogénito Eliab y de Abi-
nadab el segundo, y Simeá el tercero, Netanel el cuarto, Radai el
quinto, Ozem el sexto, David el séptimo.” T.N.M.
R.- Siete

38.- ¿Qué lugar ocupa Salomón entre los hijos de Bet-


sabé, mujer de David?

1Crónicas 3,5 nos dice: “Y éstos le nacieron en Jerusalén: Simeá


y Sobab y Natán y Salomón: cuatro de Batseba, hija de Amiel.”
T.N.M.
En 1Crónicas 14,4 podemos leer: “Éstos son los hijos que tuvo
en Jerusalén; Samúa, Sobat, Natán y Salomón…” BC San Pablo.
R.- Aquí ocupa el cuarto lugar, “sin contar el fallecido”.
Mientras que 2Samuel 12,18.24 está escrito: “Al séptimo día mu-
rió el niño… Después David consoló a Betsabé, su mujer; se unió a
ella y le dio un hijo, al que llamó Salomón. El Señor le amó, y man-
dó por medio del profeta Natán que le pusieran de sobrenombre
Yedidias, en atención del Señor.” BC San Pablo.
Y en 2Samuel 12.19.24 podemos leer, en la versión T.N.M.:
“Cuando David llegó a ver que sus siervos estaban cuchicheando
entre sí, David empezó a discernir que el niño había muerto... Y
David empezó a consolar a Bet-seba su esposa. Además fue a ella y
se acostó con ella. Andando el tiempo ella dio a luz un hijo, y llegó
a llamársele por nombre Salomón. Y el mismo Jehová le amó”.
R.- Aquí ocupa el segundo lugar de los nacidos vivos, contan-
do el fallecido.
130
La Biblia contra la Biblia

39.- ¿Quién mató a Goliat?


1Samuel 17,48-51 nos dice: “Cuando el filisteo (Goliat) se puso
en movimiento y avanzó contra David, éste salió corriendo del
campamento al encuentro del filisteo, metió la mano en el zurrón
y sacó de él una piedra, que lanzó con la honda. Hirió al filisteo en
la frente. La piedra se clavó en su frente y cayó de bruces en tierra.
Así triunfó David del filisteo y le mató. No había espada en manos
de David. David corrió, se detuvo ante el filisteo, tomó su espada
y, sacándola de la vaina, le remató y le cortó la cabeza.”
R.- David.
Las tres versiones o traducciones dicen:
En 2Samuel 21,19 leemos: “Hubo otra batalla en Gob contra los
filisteos, y Eljanán, hijo de Yaír, de Belén, mató a Goliat, de Gat. El
asta de su lanza era como un enjulio de tejedor.” BC San Pablo.
En 2Samuel 21,19 se nos refiere: “Hubo otra vez guerra en Gob
contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Be-
lén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo
de un telar.” R y V.
Y en 2Samuel 21,19.22 podemos leer lo mismo: “Y otra vez sugió
guerra con los filisteos en Gob, y Elhanán, hijo de Jaaré-Oreguim
el betlemita, logró derribar a Goliat el guitita, el asta de cuya lanza
era como el enjulio de los obreros del telar…
“Estos cuatros le habían nacido a los Refaím en Gat, y llegaron a
caer por mano de David y por manos de sus siervos.” T.N.M.
R.- Elhanán o Eljanán.

40.- ¿Dios está loco?

En 2Samuel 24, 1-2 está escrito: “El Señor montó en cólera de


nuevo contra los israelitas y excitó a David contra ellos, diciéndole:
Vete, haz el censo de Israel y de Juda.”
David obedeció en el acto a Dios e hizo el censo.

131
Vicente Romero Burguera

2Samuel 24,10 nos dice: “Después de haber hecho el censo del


pueblo, David sintió que le remordía la conciencia, y dijo al Señor:
¡He cometido un gran pecado por haber hecho esto! Señor, perdo-
na el pecado de tu siervo porque he obrado como un insensato.”
A continuación 2 Samuel 24,11-12 leemos: “Al día siguiente,
cuando se levantó David, el Señor dijo al profeta Gab, a quien Da-
vid consultaba: Anda y di a David: Te propongo tres castigos…”
BC San Pablo.
Así, pues, tenemos, en primer lugar, que Dios mandó hacer el
censo y David lo hace. Luego nos encontramos con que David dice
que ha pecado por hacer el censo. Y, por último, vemos que Dios le
manda un castigo a elección justamente por hacer el censo.
¡Esto es de locos!
Aquí seguramente el cuentista quería reírse de la Biblia y lo hizo
de esta forma tan alocada. Era la mano de un ateo que convierte a
Dios o Jehová en un loco. No cabe duda. Un impostor, un infiltrado
en la máquina de confecionar una religión.

41.- ¿Qué logró David en la batalla contra Hadadézer?

En 2Samuel 10,16.18 está escrito: “... El jefe del ejército de Hada-


dézer delante de ellos. Y los sirios se pusieron a huir de delante de
Israel. Y David logró matar de los sirios a setecientos conductores
de carros y a cuarenta mil hombres de a caballo”.
R.- Mató a cuarenta mil setecientos hombres.
Sin embargo, 1Crónicas 18,3-4 nos dice: “Y David pasó a derri-
bar a Hadadézer, el rey de Zobá, en Hamat mientras éste iba a es-
tablecer su control junto al río Éufrates. Además, David capturó de
él mil carros y siete mil hombres de a caballo y veinte mil hombres
de a pie”. T.N.M.
R.- Capturó a veintisiete mil hombres. ¿O fueron más?
“En febrero de 1964, el campeón mundial de boxeo Cassius Clay
decidió abandonar el cristianismo. Se cambió su nombre, ya mun-
132
La Biblia contra la Biblia

dialmente conocido, por el de Mohamed Alí, y se hizo musulmán.


Años más tarde, en una entrevista concedida a la prensa explicó
los motivos de su determinación: La Biblia, en la que creen los cris-
tianos, está llena de errores. ¿Quién puede aceptarla? Por ejemplo,
en el Segundo Libro de Samuel se cuenta que el rey David, en una
batalla contra los arameos, destruyó 700 carros enemigos. Y en el
Primer Libro de las Crónicas se afirma que los carros destruidos
fueron 7000. ¿Cómo alguien puede confiar en un libro que se con-
tradice de esa manera?”6
¡Pobre Cassius Clay Cristiano! o ¡Pobre Mohamed Alí Mahome-
tano! Tendrá que leer y analizar los textos de su Corán, muchos
de los cuales son comunes con los de la Biblia, para seguir viendo
contradicciones.
Al leer esta anécdota, me vino a mi mente también otra, que
viví personalmente hace años. Un año antes de los famosos Juegos
Olímpicos que se celebraron en Barcelona, yo vivía en medio de la
Montaña del Tibidabo, ya que el Colegio de la Esperanza tenía allí
su sede. Dicho colegio era un centro para menores con problemas
de conducta y dependía del Gobierno de la Generalitat.
Un día, el director, P. Arive, me llamó y bajé a la portería. Allí
me presentó a Omar. Así al menos me dijo que se llamaba. Era un
menor de origen Marroquí. Con dicho personaje se podría escribir
hasta una novela. El director me dijo: Mira a ver qué puedes hacer
con él. Venía hablando y haciendo creer que solamente sabía árabe
y nada de español. Lo lleve al grupo y allí comencé a conocer su
historia pasada y la que cada día seguía haciendo.
Un día, estando en una reunión en el grupo de mayores, del cual
yo era responsable, se leyó una de las “Historias Sagradas” de la
Biblia. Entonces intervino Omar, que exclamó: ¡Eso es el Corán!
Por lo cual, las contradicciones que hay en la Biblia también se
podrán encontrar en el Corán, ya que las partes del Génesis, cu-
yas historias deben ser las más comunes, también están llenas de
errores.

6 ¿La Biblia dice siempre la verdad?, de Ariel Alvarez Valdes, Ed. San Pablo,
Buenos Aires, 2005, pág. 7.

133
Vicente Romero Burguera

Pero vayamos ahora a la Historia de Saúl y David. Después de


analizar los textos bíblicos referentes a dichos personajes, y con
las contradicciones aquí señaladas, es imposible poder descubrir
la verdadera historia de los hechos, teniendo como base sólo la
Biblia.

No seguimos demostrando más contradicciones, referente


a David, Saúl y Samuel, porque en los libros “Las tres vidas de
Saúl y David y Grandes bulos históricos”, están bien detalladas
y analizadas.

134
CAPÍTULO XIII
¿DIOS ES AMOR?

Podría haber sido cualquier día, en una de mis idas y venidas


por Santa Cruz de la Sierra en microbus para allá o para acá. Cada
día dedico más de seis horas de un microbus a otro. Hay días que
pueden ser ocho o nueve horas.
Hoy, seis de mayo de 2009, me encontraba a las ocho de la noche
en el Barrio Villa Bolivia, cerca de la Avenida Che Guevara y la Ra-
dial 10. Era la cuarta vez que iba a la misma casa. La primera fue a
los nueve días del fallecimiento del señor Ismael. Luego, al mes y a
los tres meses de su fallecimiento. Ahora, al celebrar su familia los
seis meses, volví a encontrarme en la misma casa.
Eran unas quince o veinte personas las que habían allí sentadas
ante la fachada de la casa. En la zona del jardín. Estaban hablando
de movilidades y dinero. El que llevaba la conversación vestía una
polera con un anagrama de Benidorm. En su descanso de la con-
versación, por intervenir, le pregunté:
- ¿Ha comprado la polera ahí? -le indicaba con el dedo el nombre
que llevaba escrito.
- ¡No! -me respondió-. Mi madre me la mandó de España.
Observé que en la casa había mejoras. Una habitación había sido
edificada en el lote después de mi anterior visita. Antes, toda el
área comprendida entre la barda y la fachada de la casa era jardín.
135
Vicente Romero Burguera

Ahora, entrando a mano izquierda, entre la barda y la fachada,


habían levantado una habitación o pieza, cuya longitud de largo
podía ser de seis metros, por tres o cuatro de ancho. Estaba equipa-
da con computadoras. Era un nuevo punto de internet.
Al finalizar la misa, y después del obsequio gastronómico de la
familia doliente a los invitados, un señor se brindó a llevarme al
lugar donde había sido anteriormente recogido o levantado. Era
justo en el mismo cruce de la Radial 10 con la Che Guevara, en la
esquina donde se encontraba un restaurante de pollos propiedad
de un chino.
Al salir del lote a la calle, observé que pasaban con frecuencia
movilidades o coches, como a una cuadra. Entonces le pregunté al
señor que se había ofrecido a llevarme:
- ¿Aquélla es la Che Guevara?
- Sí -me respondió.
- Entonces voy caminando -le dije-, no se moleste.
- ¡No, padrecito! Le dije que lo llevaba y lo voy a llevar.
- Pero si es cerca, por allí pasa la 69, que me lleva al centro -con-
testé.
- Padrecito -me respondió-, estos lugares son peligrosos. A estas
horas hay algunos pillos.
- ¡Está bien! Lléveme hasta la Che Guevara.
Así que subí a un vehiculo descapotable, cuya marca y modelo
soy incapaz de identificar y llegué a la Avenida Che Guevara. No
pasaron ni dos minutos cuando llegó la línea 69. Hice señal corres-
pondiente con la mano, el microbus paró y yo subí. Mi acompa-
ñante puso en marcha su movilidad y regresó al lugar.
A veces, cuando viajo en el microbus, ante la imposibilidad de
ponerme a leer, pues me vienen mareos, me dedico a ir colocan-
do mi tarjeta personal en lo folletos que reparto para la partici-
pación de la gente en la misa. Ahora ese folleto cumple una triple
finalidad. Además de la ya mencionada, la de acercar mi tarjeta a
sus manos con mi dirección y número de celular, y la de hacer de
anuncio contra mis adversarios, los dos impostores curas que lle-
van tiempo actuando en la ciudad. Ya que en la contraportada del
folleto están sus nombres y la fotografía de uno de ellos.

136
La Biblia contra la Biblia

En otras oportunidades mi traslado de un lugar a otro lo apro-


vecho para comer la cena que me han brindado u ofrecido los do-
lientes. Con mucha frecuencia suelo decir que tengo prisa y que, si
me la acomodan, con gusto me la llevo. Me costó tiempo aceptar
esta costumbre. Aquí, si uno no acepta la comida que le ofrecen, la
gente se incomoda y se ofende por ello. Unas veces me la como y
otras la regalo a uno de mis inquilinos. En otras ocasiones, yendo
por la calle, se la he dado a quien me ha parecido necesitarla más.
Ya habíamos llegado al primer anillo, después de dejar atrás el
Parque Urbano, cuando me encontraba pensando en qué lugar me
interesaba bajar. La costumbre es bajar en la esquina del primer
anillo y la calle Charcas. Frente a la Farmacia Santa María. Esta
vez también pensé hacerlo, pero el sueño se apoderó de mí por
unos minutos y, cuando me di cuenta, ya estaba dentro de la Calle
Charcas. Pasé de largo el lugar acostumbrado de trasbordo. Así
que pensé que el lugar ahora más conveniente sería en la iglesia de
San Andrés. Aquí bajé del microbus. Me dejó adelante de la iglesia
y de dos jóvenes que se encontraban esperando también el micro-
bus. Al momento escuché que uno le decía al otro:
- Ahí está lleno de santos, ¡qué pena, no!
Estos son evangélicos, pensé inmediatamente. Metí la mano en
el bolsillo de mi guayavera y saqué mi folleto de Idólatras. Sin de-
cir palabra extendí mi mano y se lo ofrecí al más joven.
- Gracias -me dijo sonriendo.
- ¿De qué iglesia son ustedes?
- De la iglesia Pentecostal “Dios es amor”. Esta ahí detrás
- me indicó con la mano.
Yo bien sabía su ubicación. En un antiguo cine y frente al Par-
que Arenal, se encuentra dicha iglesia, en la misma calle Beni. A
una cuadra y media, mas allacito de donde estábamos, como dicen
aquí. Vecinos de otra iglesia, la Bautista, si no estoy equivocado.
- ¿Dios es amor? –les pregunté-. ¿Desde cuándo?
- Desde que nos redimió en la cruz para salvarnos -me respondió
el de más edad.
137
Vicente Romero Burguera

- ¡Un momento! -les dije-. Si Dios es amor, ¿cómo manda matar


al jebuseo, cananeo, heteo, amorreo –les recordé las palabras de
Éxodo 3,17-, y a las mujeres y niños de todas las ciudades?
La cara del más joven palideció. Aunque la luz no era de gran
luminosidad, era lo suficiente para ver su cara, por la cercanía. Y
continué diciendo mas citas, donde Dios es el Señor de la guerra.
- Dios no cambia su esencia. Dios es igual desde siempre. O ¿no
es así?
- ¿De qué iglesia es usted? -me preguntaron.
- De ninguna -les di como respuesta.
No estaba mintiendo. Oficialmente todavía pertenezco a una,
pero mi corazón ya no tiene dueño.
En ese momento llegó el microbus de la línea 6. Sentí no haber
estado más tiempo, ya eran las nueve y cuarto de la noche y toda-
vía me quedaba media hora más para llegar a mi casa.
Mientras subía, el de más edad me dijo:
- Yo oro y levanto paralíticos.
- ¡Bueno! Vete a la puerta del hospital y no pierdas más tiempo.
Esto lo pensé, pero no llegué a decirlo porque el microbus arran-
có rápidamente, continuando su ruta.
Y yo seguí con mis pensamientos.

ADIVINANZAS, ACERTIJOS O MENTIRAS


42.- ¿Dios es amor?
Ya en Éxodo 15, 3 está escrito: “Jehová es varón de guerra”.
Malaquías 1, 2-3 nos dice: “Yo os he amado, dice Jehová. Y di-
jisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob?, dice
Jehová. Y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en
desolación, y abandoné su heredad para los chacales del desierto.”
Nahum 1,2 también es preciso al respecto: “Jehová es Dios ce-
loso y vengador. Jehová es vengador y lleno de indignación. Se
venga de sus adversarios y guarda enojo para sus enemigos”.

138
La Biblia contra la Biblia

Más adelante podemos leer Nahum 1,9: “¿Qué pensáis contra


Jehová? El hará consumación. No tomará venganza dos veces de
sus enemigos.”
Y Zacarías 14,12 es más ilustrativo: “Y esta será la plaga con que
herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén.
La carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y se
consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en
su boca.”
Zacarías 11,6 concluye: “Por tanto, no tendré ya más piedad de
los moradores de la tierra, dice Jehová.”
En Sofonías 1,18 está escrito: “Ni su plata ni su oro podrá librar-
los en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida
con el fuego de su celo. Porque ciertamente destrucción apresura-
da hará de todos los habitantes de la tierra.” R y V.
Los salmos también reflejan el retrato implacable de Dios:
Salmo 3,8 (Biblia católica) y 3,7 (R y V): “Tú rompes los dientes
a los malhechores”.
Salmo 10,16b: “Los paganos serán barridos de su tierra”.
Salmo 11 (10), 5-6: “El Señor vigila al justo y al injusto, y odia
a quien quiere la violencia. Hará llover brasa de fuego sobre los
injustos, azufre y viento abrasador serán la porción de su copa.”
Salmo 137,8-9: “Babilonia devastadora, dichoso el que te de-
vuelva el mal que nos hiciste. Dichoso el que agarre a tus niños y
los estrelle contra la rocas.” BC San Pablo.
En 1Samuel 15, 2-3 podemos leer la proclama del “herem” o
guerra santa: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré lo
que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía
de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene,
y no te apiades de él. Mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de
pecho, vacas, ovejas, camellos, y asnos”.
Malaquías 2,5 nos ofrece una de las causas de su ferocidad: “…
las cuales cosas yo le dí para que me temiera. Y tuvo temor de
mí…” R y V.
139
Vicente Romero Burguera

En Malaquias 3,6 implacable: “Porque yo, Jehová, no cambio”.


T.N.M.
Es en 1Juan 4,8 donde leemos: “Dios es amor”.

¿Desde cuándo? Y ¿Para quién?


Si bien es verdad lo que dice Gandhi, que el amor y la verdad
son las dos caras de Dios: “La verdad es el fin, el amor el camino”,
en la Biblia no encontramos este Dios.
La Biblia está basada en la mentira y en la parcialidad de un
Dios que, por cuidar a unos poquitos, se manifiesta cruel y sangui-
nario para muchísimo.
Aunque un día Gandhi tuvo la intención de hacerse cristiano, se
volvió atrás por la práctica de los cristianos. Aquí no hay un Dios
de amor ni la Biblia es la verdad.
Como dijo Arthur Schlesinger, el antiguo asesor de Kennedy:
“El fanatismo religioso es el caldo de cultivo para la mayor amena-
za actual a la civilización, que es el terrorismo. La mayor parte de
las matanzas en el mundo -ya sea en Irlanda, Kosovo, Israel, Pa-
lestina, Cachemira, Sri Lanka, Indonesia, Las Filipinas, el Tibet...-
son consecuencia del desacuerdo religioso. No hay personas mas
peligrosas sobre la tierra que las que creen que están ejerciendo la
voluntad del Todopoderoso”1

43.- ¿Dios manda matar?

Números 35,16-21 nos dice: “Pero si lo ha herido con un objeto


de hierro y se sigue la muerte, es homicida, y el homicida debe
morir. Si lo hirió con una piedra capaz de causar la muerte, y la
muerte se sigue, es homicida, y el homicida será castigado con la
muerte. Si lo hirió con un palo capaz de producirle la muerte, y
la muerte se sigue, es un homicida, y el homicida será castigado
1 Citado por Fernando Savater, La vida eterna, pág. 192. Y citando Richard J.
Bernstein en El abuso del mal, trad. Alejandra Vasallo y Verónica Inés Weinstabl,
ed. Katz, Bueno Aires 2006, pág. 200.

140
La Biblia contra la Biblia

con la muerte. Es el vengador de sangre quien matará al homici-


da. Cuando lo encuentre lo matará. Si lo derribó por odio o arrojó
alguna cosa contra él intencionadamente, y se sigue la muerte, o si
por enemistad lo golpea a puñetazos y se sigue la muerte, el culpa-
ble debe morir. Es un homicida, y el vengador de sangre lo matará
cuando lo encuentre”. BC San Pablo,
En Levítico 20,10-13 está escrito: “Si un hombre cometiere adul-
terio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefec-
tiblemente serán muertos.
“Cualquiera que yaciere con la mujer de su padre, la desnudez
de su padre descubrió. Ambos han de ser muertos. Su sangre será
sobre ellos.
“Si alguno durmiere con su nuera, ambos han de morir. Come-
tieron grave perversión. Su sangre será sobre ellos.
“Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación
hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellas será su sangre”.R
y V.
Levítico 21,9 precisa: “Ahora bien, en caso de que la hija de un
sacerdote se profanara cometiendo prostitución, es a su padre a
quien ella está profanando. Debe ser quemada en el fuego”.
Y más adelante, en Levítico 24,16 podemos leer: “De manera
que el injuriador del nombre de Jehová debe ser muerto sin falta.
La entera asamblea debe sin falta lapidarlo. Residente forastero,
lo mismo que natural. Debe ser muerto por injuriar el Nombre”.
T.N.M.
R.- Sí.
Sin embargo, en Éxodo 20,13 está escrito: “No matarás”. BC San
Pablo y R y V. Y: “No debes asesinar”, en T.N.M.
R.- No.

44.- ¿Dios ama la violencia?


Josué 3,10 nos dice: “En esto conoceréis que en medio de vo-
sotros está un Dios viviente que echará delante de vosotros al ca-
naneo, al hitita, al heveo, al fereceo, al guirgaseo, al amorreo y al
jebuseo.” BC San Pablo.

141
Vicente Romero Burguera

R.- Sí.
Salmo 11 [10] 5 nos muestra: “El Señor vigila al justo y al injusto,
y odia a quien quiere la violencia”. BC San Pablo.
R.- No.

45.- ¿Dios es lento a la cólera?


Salmo 2,12 nos previene: “Besen al hijo, para que Él no se enoje
y ustedes no perezcan [del] camino, porque su cólera se enciende
fácilmente.”
R.- No.
Y en 2 Pedro 3,9 podemos leer: “Jehová no es lento respecto a
su promesa, como algunas personas consideran la lentitud, pero
es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea
destruido. Mas bien desea que todos alcancen el arrepentimiento”.
T.N.M.
R.- Sí.

46.- ¿Dios pone a prueba a alguien?


Génesis 22,1 nos narra: “Ahora bien, después de estas cosas
aconteció que el Dios [verdadero] puso a prueba a Abrahán. Por
consiguiente, le dijo: ¡Abrahán! A lo cual dijo él: ¡Aquí estoy!”
Y en 1Samuel 16,14 podemos leer: “Y el mismísimo espíritu de
Jehová se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte de Jehová lo
aterrorizaba.” T.N.M.
1Samuel 18,10 nos dice: “Aconteció al otro día, que un espíritu
malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la
casa. David tocaba con su mano como los otros días”. R y V.
R.- Sí.
Y en Santiago 1,13 leemos: “Nadie diga en la tentación que es
tentado por Dios. Porque Dios ni puede ser tentado al mal ni tienta
a nadie.” BC San Pablo.
R.- No.
142
La Biblia contra la Biblia

En Apocalipsis 12,7-9 está escrito: “Después hubo una gran ba-


talla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón;
y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se
halló ya lugar para ellos en el cielo.
“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que
se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue
arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”. R y V.
¿Cuándo sucedió esto?
Esta claro que después del reinado de Saúl. Dios deja ya de ten-
tar (poner a prueba o enviar a un espíritu malo) y le da autonomía
plena al diablo Satanás.

47.- ¿Dios se arrepiente?


1Samuel 15,29 nos dice: “Y aquel que es la gloria de Israel no
miente ni se arrepiente, porque él no es un hombre para arrepen-
tirse.”
R.- No.
Mientras que en 1Samuel 15,10-11 leemos: “El Señor dijo a
Samuel: Me arrepiento de haber hecho a Saúl rey de Israel, porque
se ha apartado de mí y no ha cumplido mis órdenes”. BC San Pa-
blo.
Éxodo 32,14 respalda la misma tesis: “Entonces Jehová se arre-
pintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.”
Y lo mismo leemos en Génesis 6, 6: “Y se arrepintió Jehová de
haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”. R y V.
R.- Sí.

48.- ¿Quién ha subido al cielo?


Juan 3,13 nos revela: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió
del cielo. El Hijo del Hombre, que está en el cielo”.
R.- Jesús.

143
Vicente Romero Burguera

Mientras que en 2Reyes 2,11 leemos: “Y aconteció que yendo


ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego
apartó a los dos. Y Elías subió al cielo en un torbellino”. R y V.
R.- Elías.

49.- ¿Cómo se conoce la jerarquía de los espíritus?

Isaías 6,2 nos dice: “Por encima de él había serafines. Cada uno
tenía seis alas.”
Y en Éxodo 25,20 está escrito: “Y los querubines extenderán por
encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio…” R y V.
Como dice la Biblia y aquí lo pone de manifiesto, hay diversidad
de posesión de alas, según la jerarquía de los seres puros y demo-
nios o seres invisibles que abarca con estas palabras a todos ellos.
Los serafines tienen seis alas y, según mis investigaciones, los
querubines tienen dos. Lo mismo sucede con los arcángeles y los
ángeles.
La cuestión sería saber si Dios creó a todos con la misma canti-
dad de alas o éstas fueron evolucionando con el tiempo. Tomando
la premisa que fue por evolución sería interesante que se hiciera
algún simposium sobre el tema, con el fin de poder investigar si
fueron dos y evolucionaron a seis o realmente eran seis y con el
tiempo se redujeron a dos.
También cabe la posibilidad que fuese por creación y que Dios
les puso seis a unos y a otros sólo dos. Y así quedaron para toda la
eternidad.
Otra posibilidad puede ser por méritos de guerra o de asesinato.
De hecho en Isaías 37,36 (R y V) podemos leer: “Y salió el ángel
de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento
de los asirios. Y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que
todos eran cuerpos de muertos.”

144
La Biblia contra la Biblia

Así, pues, según los méritos podían adquirir más alas y subir en
el escalafón o, por el contrario, perder alas.
Lo del sexo de los ángeles ya tiene voluminosos tratados y pa-
rece ser que todavía no está definido. Pero por las pingas, pichis,
penes o rabos que aparecen en las pinturas son en su mayoría del
sexo masculino.
Estos son pequeños flecos teológicos. Así, pues, esperamos que
algún pastor nos resuelva el problema o que la Iglesia Católica se
manifieste al respecto con alguna definición más precisa sobre este
asunto.

145
CAPÍTULO XIV
LOS HOMBRES DE LA BIBLIA
Y SUS MUJERES

Veamos en primer lugar algunos ejemplos que nos ofrecen las


Sagradas Escrituras.
Deuteronomio 17,17: “El Rey…No tomará para sí muchas mu-
jeres, para que su corazón no se desvíe”.
¿Cuántas eran muchas? Eso ya lo deja a la decisión de los profe-
tas, papas, moralistas, etc.
Deuteronomio 21,15: “Si un hombre tuviere dos mujeres, la una
amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren
dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida…”
Jueces 8,30: “Y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su
descendencia, porque tuvo muchas mujeres.”
Jueces 12,8-9: “Después de él juzgó a Israel Ibzán de Belén, el
cual tuvo treinta hijos y treinta hijas, las cuales casó fuera, y tomó
de fuera treinta hijas para sus hijos. Y juzgó a Israel siete años.”
Jueces 12,13-14: “Juzgó a Israel Abdón hijo de Hilel, piratonita.
Éste tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre se-
tenta asnos, y juzgó a Israel ocho años.”
¡Suponemos que los de Ibzán y Abdón no serían todos los hijos
e hijas de una sola mujer!

147
Vicente Romero Burguera

1Samuel 1,2.20: “Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era


Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los
tenía.
“Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber conce-
bido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, dicien-
do: Por cuanto lo pedí a Jehová.”
1Crónicas 3,1-3.5.9: “Estos son los hijos de David que le nacie-
ron en Hebrón: Amnón el primogénito, de Ahinoam jezreelita. El
segundo, Daniel, de Abigaíl la de Carmel. El tercero, Absalón hijo
de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur. El cuarto, Adonías, hijo de
Haguit. El quinto, Sefatías, de Abital. El sexto, Itream, de Egla su
mujer.
“Estos cuatro le nacieron en Jerusalén: Simea, Sobab, Natán y
Salomón, hijo de Bet-súa, hija de Amiel. Y otros nueve: Ibhar, Elisa-
ma, Elifelet, Noga, Nefeg, Jafía, Elisama, Eliada y Elifelet.
“Todos ellos fueron los hijos de David, sin los hijos de las concu-
binas. Y Tamar fue hermana de ellos”.
1Reyes 2,1.3; 3,12: “Llegaron los días en que David había de mo-
rir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: Guarda los preceptos de
Jehová tu Dios, andando en sus caminos y observando sus estatu-
tos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera
que está escrito en la ley de Moisés…
“(Y le dijo Jehová a Salomón) He aquí que te he dado corazón
sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú,
ni después de ti se levantara otro como tú.”
1Reyes 11,1.3: “El rey Salomón amó, además de la hija de Fa-
raón, a muchas mujeres extranjeras… Y tuvo setecientas mujeres
reinas y trescientas concubinas.”
1Crónicas 4,5: “Asur, padre de Tecoa, tuvo dos mujeres, Hela y
Naara.” R y V.
- Nunca ningún profeta denuncia esta poligamia.
- Nunca Jehová castiga a nadie por tener muchas mujeres.

148
La Biblia contra la Biblia

¿CUÁNDO COMENZÓ EL CUENTO DE ADÁN Y EVA?


Seguramente, algún sacerdote amargado, fustrado e incapaz de
tener varias mujeres, tuvo la oportunidad de introducir, en “los li-
bros sagrados” y palabra de Dios, esta historia que va contra el tex-
to del Deuteronomio 17,17-19: “El rey “no tomará para sí muchas
mujeres,… Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces
escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que
está al cuidado de los sacerdotes levitas. Y lo tendrá consigo, y
leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a
Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos
estatutos, para ponerlos por obra”…
Siempre fue más allá de la vida de Salomón, unos cinco siglos
después. Desde entonces, “Dios, quiso la monogamia”.
En Éxodo 21,8.10 da estas leyes: “Si no agradare a su señor, (la
sierva), por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se
rescate… Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento,
ni su vestido, ni deber conyugal.”
Y más adelante, en Éxodo 22,16 nos dice: “Si alguno engañare a
una doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella, deberá
dotarla y tomarla por mujer.” R y V.
Estas leyes fueron dadas por Dios en el Sinaí. ¿Quién las cam-
bió? ¿Por qué? ¿Las leyes de Dios no son para siempre? ¿O es que
los hombres hicieron las leyes y luego se las adosaron a Jehová, y
por eso lo volvieron loco?
Pues, como dice el refrán, donde antes dije digo, ahora digo Die-
go.
¿Qué ha pasado con el Dios que conoce el pasado, el presente y
el futuro?
Anoche, en mi sueño, mis personajes, míster Mandino y míster
Inocente aprovecharon la ocasión para sacar el tema de la monoga-
mia y la poligamia en la Biblia.
- Míster Mandino –dijo míster Inocente-, ayer me encontré con
unos niños de la Iglesia de Antioquia, en la Radial 17 y medio, y les

149
Vicente Romero Burguera

escuche decir que Dios antes permitía tener muchas mujeres para
poblar el mundo.
- Bueno, míster Inocente, eso ya viene de San Agustín de Hi-
pona, que decía: “Pudo haber sucedido que los antiguos varones
usaron con tal templanza sus varias mujeres, que cumplieran con
ellas únicamente el deber de la propagación de la prole”. Pero con
un Dios, tan sediento de sangre, que mandaba a hacer guerra tras
guerra y eliminar a todos, en vez de poblar la tierra, lo que hacía
era todo lo contrario. Aquí tienes otra gran contradicción, entre lo
que dice el Génesis y los hechos posteriores y las justificaciones
eclesiales. Dios nada tiene que ver en esto. La humanidad en cada
lugar de la tierra, por el instinto de supervivencia y por las con-
diciones de la naturaleza, ha ido desarrollando diversos tipos de
formación de grupos familiares.
Aquí, con la religión, los que defendían un modelo u otro, se
apoyaban en Dios, para hacer prevalecer sus ideas. Incluso hoy
tenemos esa realidad con los que se dicen cristianos y los maho-
metanos. Los mahometanos seguro que pueden dar el argumento
de que, con tantas guerras, las viudas eran muchas, así como las
mujeres solteras. Por lo tanto, el que un hombre tuviese varias mu-
jeres era una forma social de protegerlas.
- Entonces, míster Mandino –se apresuró a decir míster Inocen-
te-, si, como dicen los cristianos, Dios permitió tener muchas muje-
res para poblar la tierra, ahora, que somos muchos, Dios tiene que
permitir el aborto para retrasar la superpoblación. Por lo menos,
hasta que viajemos a Marte, ¿no?
- No está del todo mal tu lógica, míster Inocente –consideró el
profesor un poco desconcertado-. Pero eso es mejor que se lo pre-
guntara a un Pastor y así podríamos tener un argumento más que
brindar a los que defienden el aborto. Lo importante es ver que
en la Biblia siempre ha habido una defensa de unas ideas y sus
contrarias. Y todas se apoyaban en ese Jehová imaginario que fa-
bricaron unos poquitos y lo hicieron luego creer por siglos y siglos.
Todas las mayorías antes fueron minorías. Y las ideas nacen en las
personas y depende de la habilidad de ellas o de las circunstancias
históricas en que hayan nacido, para que se propaguen más rápi-

150
La Biblia contra la Biblia

damente o no. Pero no es más verdad aquello que cree o repite una
mayoría que lo que defiende una minoría. La Iglesia Católica usó
de todo ello en su historia. Es decir, convertía a un jefe y se obli-
gaba aceptar esa religión nueva a todos. Ahora sigue queriendo
mantener el número de sus fieles. Aunque cumplan más o menos
sus preceptos para seguir teniendo su peso social. Pero no nos des-
viemos del tema. La poligamia y la monogamia están en la Biblia
como una realidad humana y no como un mandato de Dios. Ni a
favor de una ni en contra de la otra. Ese es el punto principal de la
cuestión. Lo único que demuestran una vez más los que fabrica-
ron la Biblia es que Dios no tiene criterio permanente y su palabra
no es eterna. Como la Biblia se fue escribiendo a través de cientos
de años, su filosofía también se fue desarrollando. La Biblia es un
tratado de filosofía, amañada con la historia de un pueblo, que ha
manipulado en su realidad como historia política lo que fue pura
ficción. Así algún día podremos ver cómo la historia de David y
Saúl es totalmente falsa en cuanto a los acontecimientos históricos.
Las plagas de Egipto nunca existieron. Lo más que pudo existir es
una sublevación guerrillera de unos esclavos contra unos jefes que
los dominaban. Y sus acciones guerrilleras, o de la propia natura-
leza, como destruir cosechas, matar animales, dar muerte a algu-
nos de los progenitores, las transformaron en plagas divinas. Su
estancia en el desierto, como pueblo nómada, más tarde lo usaron
los escribanos, para fabricar unas historias y crear toda serie de
cuentos, alrededor de un monoteísmo, que ya en Egipto y en otros
países o culturas se apuntaba su existencia, al tener un Dios por
encima de los otros. Pero el pueblo de Israel tuvo el politeísmo que,
poco a poco, pasó a un monoteísmo, cuando alcanzaron el poder
sus seguidores y cambiaron o fabricaron los hechos “históricos de
ese pueblo” y la intervención del Dios sin nombre. Una buena idea
con la cual eliminaban los nombres de todos los dioses del poli-
teísmo. Pero, así y todo, fue una lucha de siglos, donde tuvieron
que hacer leyes de muerte para poder romper con la influencia del
politeísmo que había dentro del pueblo de Israel y sus alrededores.
Por ello, hemos visto cómo ese extremismo llegó a tal punto que
era prohibido hacer cualquier imagen, del cielo, de la tierra o de
las aguas. Y sin embargo, en un principio a “Dios” le gustaba el
barroco, es decir, todo bien recargado de ornamentación para su

151
Vicente Romero Burguera

templo. Y los criterios de la moral de Dios también son cambiantes,


desde premiar al mentiroso y hacer que progrese, como lo hizo con
Abrahán, hasta dictar las leyes de la guerra santa, donde al enemi-
go había que exterminarlo por completo. Si los politeístas hubieran
aplicado esa ley, el monoteísmo santo hubiera dejado de existir.
Es la ley del embudo. Ahora los creyentes cristianos se creen con
derecho a “conquistar” o “convertir” a los ateos y agnósticos, pero
éstos no deben de hacer nada para “convertir” y “conquistar” a sus
creyentes. En el pasado, si los llamados herejes lo hacían, se topa-
ban con la hoguera. Y ahora son ellos los que exigen el respeto a su
fe y a sus creencias con el poder alcanzado a través de los medios
de comunicación y el político.
- Míster Mandino, esto sería un resumen al estilo de la frase de
Balmes -dijo míster Inocente.
-¿Cuál frase de Balmes, míster Inocente?
- Aquella que dice, míster Mandino, que “si lo bueno es breve,
dos veces bueno”. Alguna vez se la escuché decir a Vicente: Y si es
malo, menos malo, suele añadir él –el alumno destacado se dispu-
so a levantarse-. Míster Mandino, salgamos al receso, ya se terminó
nuestro tiempo. Mira cómo Vicente se despierta.
Cuando desperté me vinieron a la mente estas anécdotas.
Era a comienzos del mes de marzo. Había ido al barrio Cupesí-
Terrado con el fin de concretar una misa en el cementerio para el
día del padre, que aquí en Bolivia también es el 19 de marzo, día de
San José. No sucede lo mismo con el día de la madre que, a diferen-
cia de otros lugares, lo celebran el 27 de mayo. Cuando estaba de
regreso al centro de la ciudad, en la línea 53, al llegar a la cercanía
de las Siete Calles, subió un policía al microbus.
El micrero o conductor ya llevaba hablando con un amigo desde
hacía tiempo. Entonces le dijo a su amigo:
- Éste te lo puede arreglar en un día.
Lo que quería el amigo del micrero era conseguir un brevet. Así
le decían aquí a la licencia de conducir. Entonces dicho señor se
puso a conversar con el policía. Al llegar a la calle La Guardia, se
bajó el policía.
152
La Biblia contra la Biblia

- ¿Entonces, lo puedo encontrar por aquí? -le preguntó el amigo


del micrero.
- Sí -le contestó el policía.
Cuando el bus reanudó su recorrido, el micrero le dijo al amigo:
- Ése tiene siete mujeres. Todas trabajan y a los hijos los tiene
estudiando.
Ya habíamos tomado la Calle Grigotá y nos íbamos hacia el
mercado de Abasto. Era el lugar donde yo finalizaba mi trayecto y
donde tenía que tomar la linea 6 para llegar a mi casa. Yo iba pen-
sando, la poligamia sigue dominando, aquí en Bolivia, a pesar de
tantos años de imposición de la monogamia. Más de una vez, he
escuchado decir a una mujer: ¿Qué hombre no es cholero? Es algo
muy asumido por las mujeres en Bolivia, que el hombre puede
tener varias mujeres.
La otra historia me fue contada por la familia que cuida y trabaja
las dos hectáreas que tengo en mi casa, en la ciudad de Cotoca.
- El señor David está vendiendo su terreno y lo está loteando. Su
hijo, el abogado, ha fallecido hace unos días.
- ¿De qué? -le pregunté.
- Era diabético y enfermó de una herida.
- Bueno, lo siento. Pero ahora ya no me interesa ese terreno.
El día del entierro continúo mi casera contando que aparecieron
sus tres mujeres.
- Ahora el Señor David se quiere ir al Beni.
- Por mí que se vaya adonde quiera -le dije-. Pero, por ahora, no
me interesa su tierra.
La señora se dirigió a su trabajo de lavar la ropa de la casa.
Yo pensé: Es otro ejemplo de los miles que hay en santa Cruz.
Un negocio próspero, aquí y en Santo Domingo, por la prolife-
ración que hay, es el de los moteles. Por donde uno va se encuentra
un anuncio avisando de la proximidad de uno de ellos.
153
Vicente Romero Burguera

Todas las contradicciones o mentiras, que hay en el Antiguo


Testamento, las solucionaron algunos teólogos, diciendo que
cuando Elías llegase de nuevo las explicaría. Como iba a ser
al final de los tiempos, posiblemente no le diese tiempo para
tanto trabajo.
Para solucionar ahora estas mentiras o contradicciones, sola-
mente hay que creer lo que dicen las iglesias, ya sea la católica
u otras, con sus respectivos teólogos y moralistas.
Y si en un tiempo decían una cosa y ahora otra, eso no es
relevante. Solamente hay que seguir aceptando que, con men-
tiras y todo, Dios escribe recto en líneas torcidas.
Así, todo queda solucionado

154
CAPÍTULO XV
EL NACIMIENTO DE JESÚS

“El Dios que era la verdad acabó con el resto de los dioses y luego
la verdad se volvió letalmemente contra él.” Fernando Savater.
La vida eterna.
“Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse
en verdad.” Joseph Goebbels, político y criminal nazi.
La Ramada es un barrio de Santa Cruz donde, desde hace años,
los comerciantes se apoderan de sus calles y plazas para convertir-
lo en un espacio de tres pasillos por donde apenas caben dos per-
sonas una al lado de otra. Hoy pasé por allí. Para poderse orientar
uno necesita visitar varias veces este lugar, donde los mal vivien-
tes tienen sus guaridas. El barrio de la Ramada está comprendido
entre el primer y el segundo anillo, desde la Avenida Grigotá a la
Avenida Isabel La Católica, y mide aproximadamente un kilóme-
tro.
Toda Santa Cruz está formada por anillos o circunvalaciones.
Hace sesenta años el núcleo originario de la ciudad comprendía
el primer anillo y el barrio de la Ramada estaba a las afueras de
la ciudad, con sus charcas y tierras de cultivo. Hoy la ciudad ya
cuenta con más de diez anillos y sigue creciendo vertiginosamen-
te. Según el periódico El Deber del día 28 de junio de 2009, en el
año 1992 la ciudad albergaba a 709.584 ciudadanos. Pero en el 2001
alcanzó la cifra de 1.135.526, según el Instituto Nacional de Esta-
dística. Ahora se calcula que esté por encima de los 1.5 millones.

155
Vicente Romero Burguera

La Ramada también sigue creciendo. Con sus tenderetes per-


manentes y sus locales comerciales en sus calles adyacentes. Pero
no hay quien le ponga solución al desorden y la aglomeración de
su núcleo originario. Hace veinte años que conozco este lugar y la
toma de sus calles y plazas sigue persistiendo sin ley alguna. En
algún momento político, los comerciantes aprovecharon la ocasión
para apoderarse de ellas y ya no las han abandonado.
El movimiento de la gente y su aglomeración, por las compras
de las fiestas que se avecinan de la Navidad, me traían los recuer-
dos de cómo era en mi infancia la Navidad, cuando estaba en el
seminario menor de los Franciscanos en Benisa. A mis nueve años.
Mientras me dirigía a mi casa, con el cansancio de la jornada y las
horas pasadas recorriendo la ciudad, el sueño me venció durante
quince minutos. A veces hasta sentía cómo el movimiento del mi-
crobus me acunaba. Una vez más, profesor y alumno se aprove-
charon de la situación para hacerse presente y participar también
del sueño de la navidad. Como es de costumbre míster Inocente
tomó la palabra y dijo:
- Míster Mandino, si Jesús nació en Belén, ¿por qué le llaman de
Nazaret?
- ¡Míster Inocente! -exclamó, sorprendido, el profesor-. Jesús de
Nazaret nació en Nazaret. Por eso los dos evangelistas lo sitúan
en Nazaret en algún momento de su vida. Y la gente lo conocía
como que era de allí. Pero como se creía que el Mesías tenía que
nacer en Belén, entonces cada uno de sus biógrafos se inventó
un cuento. Es tan diferente el uno del otro, que se nota a leguas
que lo que dicen es mentira o puro cuento. Lo importante para
los cuentistas era hacer ver que Jesús había nacido en Belén. De
esta manera lograban que se cumplieran las profecías.
- Entonces, míster Mandino, ¿no hubo establo ni vaca? ¿No hubo
viaje a Egipto ni a Belén?
- Lo más que viajo Jesús y sus padres, míster Inocente fue a Je-
rusalén. Allí cumplieron con la ley de Moisés. Pero sin Simeón
y Ana -el profesor pidió a los alumnos que prestasen atención-.
Os voy a resumir los dos cuentos para que veáis sus diferencias.
Por una parte Mateo nos cuenta o dice que:

156
La Biblia contra la Biblia

1.- Los padres de Jesús viven ya en Belén (2, 1).


2.- Tienen casa propia allí (2.11.22)
2.- Cuando llegan los reyes magos, Jesús tiene más de un año
(2.16).
3.- Jesús se va a Egipto con su familia (2.13).
4.- Jesús de Egipto va a Nazaret (2.23).
Por otra parte, el cuento de Lucas es así:
1.- Maria y José viven en Nazaret (1,26).
2.- Hay un edicto falso o trucho (2, 1-2).
3.- Viaje de Nazaret a Belén (2, 4).
4.- No tiene casa y encuentra el establo (2, 12).
5.- Están cuarenta días en Belén (2, 22).
5.- De Belén se va a Jerusalén y luego regresa a Nazaret (2, 39).
- ¡Esta claro, míster Mandino, que de dos cuentos nos han fa-
bricado un tercero! –concluyó el alumno destacado-. Que son las
fiestas que tenemos. Y así nos lo han hecho creer. Mucha cara, ¿no?
- Si, míster inocente. Así es toda la Biblia.
- ¡Claro, míster Mandino! De lo contrario Jesús tenía dos casas.
- Sí, míster Inocente. Una en Nazaret y otra en Belén.
- Entonces, míster Mandino, Jesús no era pobre. Sería de la clase me-
dia alta.
-Así es, míster Inocente. Lo de la cuadra o cueva fue un inci-
dente. Pura casualidad. Para esa época debía tener alquilada, o en
anticrítico, la casa de Belén. El empadronamiento fue rápido. Tan
rápido que ese edicto ni lo registraron en Roma.
- Entonces fue un edicto trucho, falso, míster Mandino.
- Algo así debió de ser, míster Inocente. Los bolivianos apren-
dieron de él para falsificar toda clase de documentos. ¡Bueno! Y
en algunos otros países también. Y más con las fotocopiadoras y la
técnica de hoy día. ¡Pero ya sabes, la Biblia enseña mucho!
- ¡Míster Mandino! Aquí veo que hay todavía mucha tela que
cortar. Aquí también veo…
- No lo digas, míster Inocente, que nuestro tiempo es corto y ya
tendremos oportunidad de hablar otro día.
157
Vicente Romero Burguera

- ¡Cuánta sabiduría encierra la Biblia! ¿Verdad, míster Mandino?


- Míster Inocente, con dos mil años de contar y enseñar el Nuevo
Testamento, todavía tiene dos mil flecos más que solucionar.
- Luego dicen, míster Mandino, que la mentira tiene patas cortas.
- SÍ, mister Inocente. Pero eso debe ser cuando esas mentiras no
son religiosas.
-¡Evidente, míster Mandino!
- Gracias, míster Inocente, por haber entendido que la Navidad,
nació con toda su poesía, por una coyuntura inmobiliaria de la fa-
milia de José y María y un trucho edicto. ¡Ah! Y también por una
mala traducción de la palabra griega Katályma. La han traducido
por posada y más bien significa “sala” o “habitación de una casa”,
como dice el franciscano Padre Ariel Alvarez1. Como sabes, es un
hijo de San Francisco, que fue quien realmente popularizó el belén
en la Navidad.
- Pero el padre Ariel Álvarez, míster Mandino, lo que busca
es desautorizar a San Francisco de Asís, su padre espiritual, que
montó el belén con pesebre, con buey y asno. Pues ya Isaías 1,3
nos dice: “El buey conoce a su dueño, y el asno, el pesebre de su
señor…
- ¡Cuidado, míster Inocente! Las profecías y citas de la Biblia no
las puede interpretar cualquiera. Tienen que ser los especialistas,
los inspirados por Dios y los charlatanes.
- ¿Por qué, míster Mandino?
- Con un ejemplo lo van a ver mejor -respondió míster Mandino,
dirigiendo su mirado a todos los alumnos-. Ya que míster Inocente
ha citado a Isaías, yo también les puedo decir lo que está escrito
en el capítulo primero, versículo catorce: “Vuestras fiestas solem-
nes las tiene aborrecidas mi alma. Me son gravosos, cansado estoy
de soportarlas, dice Jehová”. Con esta cita los gobiernos ateos, ag-
nósticos, pluriculturales o plurireligiosos tendrán un motivo para
1 ¿La Biblia dice siempre la verdad? Ariel Alvarez Valdés, Ed.San Pablo, Buenos
Aires 2005, página 85.

158
La Biblia contra la Biblia

hacer desaparecer la Navidad con sus vacaciones, regalos del niño


Dios o de los reyes magos, y los dulces que se comen esos días.
- ¡No, profesor! ¡No diga eso, por Dios! –exclamaron los alum-
nos al unísono.
- ¡Está bien! -continuó míster Mandino-. Pero vean que con la
Biblia también uno se puede divertir y fastidiar todo el montaje
que otros han levantado con ella. Cada loco, inspirado, profeta,
predicador, charlatán o doctor en teología puede hacer con ella un
discurso o prédica, e incluso inventar una iglesia. Por supuesto,
también pueden decir y mantener como verdad todo lo contrario
de los que han dicho los otros. No tienes más que fijarte en la di-
versidad de iglesias y predicadores de tantas confesiones. Aún así,
míster Inocente, Los Testigos Jehová, por el análisis que hacen del
tiempo en que se desarrolla el cuento, dicen ahora que Jesús nació
en Octubre.
- Pero, míster Mandino, ya hace tiempo que los Católicos han
dicho que lo de la fecha de la navidad fue por conveniencia. Si no
sabían cuándo nació Jesús, por lo menos les venía bien hacerlo el
mismo día en que los paganos celebraban la fiesta del Sol.
- Míster Mandino -continúo diciendo míster Inocente-. ¿Qué co-
mía Jesús cuando era pequeño?
- Se nota que llegamos al tiempo del receso y del bocadillo, mís-
ter Inocente. Pero voy a responderle con el menú que Isaías 7,15
dice en su profecía: “Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa
desechar lo malo y escoger lo bueno”.
- ¡Míster Mandino eso fue abusivo! Comer siempre lo mismo
-replicó míster Inocente.
- Pero lo dice Isaías y está en la Biblia. Sin duda ése debía ser el
menú del niñito Jesús, después de dejar de tomar la leche de Maria
-dijo míster Mandino y, tras una pausa que aprovechó para respi-
rar hondo, continuó con su discurso-. Ya les gustaría hoy en día
tener ese menú tan monótono a muchos niños de algunos países.
Esperemos que los Testigos de Jehová y algunos más no establez-
can este menú a sus seguidores. Aunque hoy en día, en algunos

159
Vicente Romero Burguera

lugares, como Europa, vendría bien por los stocks que hay de este
alimento. Pero, a decir verdad, en otros encarecería más el precio,
por su escasez. Con esta cita de Isaías lo que deberían ustedes de
entender - el profesor trataba de remarcar su idea con su mirada
serena-, es la trampa que hacen lo que escribieron la vida de Jesús
y los que predican sobre él. Toman un versículo, el que les convie-
ne, y con él hacen pura manipulación. Observen lo siguiente. En
Mateo 1, 23, para justificar que Jesús es el Mesías, se cita a Isaías en
su capitulo 7,14: “He aquí, una virgen concebirá y dará luz un hijo,
y llamarás su nombre Emanuel” (R y V)
Pero si uno sigue con el versículo 7,15, el de la mantequilla y la
miel que debe de comer dicho Mesías, se le viene abajo todo su ar-
gumento. Ya que el Mesías del que habla Isaías, con el tiempo debe
saber desechar lo malo y escoger lo bueno.
- Y mientras no lo sepa, pues a comer mantequilla -tras el co-
mentario de míster Inocente, estalló una sonora carcajada entre los
alumnos.
- Pero el Mesías de Mateo ya sabe lo que es bueno y malo, pues
es Dios. Con lo cual, por una parte el Mesías de Isaías se debe de
hartar de leche y mantequilla por unos cuantos años y el Mesías
de Mateo puede comer de todo. El cuentista ni siquiera nos cita
su desayuno. Después de la leche de su madre a comer de todo,
que eso es la alimentación sana. De todos modos, vamos a –cuan-
do míster Mandino se detuvo un momento para mirar el reloj, se
dio cuenta de que el tiempo ya finalizaba. Entonces se dirigió a su
alumno destacado-. Míster Inocente, como ya no nos queda tiem-
po, te voy a resumir mis pensamientos con lo que dijo Anthony de
Mello: “La palabra Navidad crea en nosotros una serie de emo-
ciones y sentimientos que nada tienen que ver con la realidad. En
la naturaleza no existe la Navidad. La Navidad está programada
en la mente cristiana como el Ramadán en los musulmanes y la
Pascua en los judíos. Todo es ilusión de una palabra que crea unos
conceptos y unas emociones. De igual manera, en la práctica la
religión no existe, puesto que en realidad no la constituyen más
que en un conjunto de palabras y conceptos.”2 Y yo le añadiría, de
pura ciencia ficción.
2 De la A a la Z, Anthony de Mello. Ed. Lumen, Buenos aires 2001, página 38.

160
La Biblia contra la Biblia

- Pero, míster Mandino, este hombre también tuvo problemas


con su Iglesia –dijo míster Inocente.
El golpe producido por el choque de las movilidades y el fre-
nazo que tuvo que hacer el conductor me volvieron a la realidad.
Ya me encontraba en la radial Diecisiete y Medio, muy cerca de la
rotonda del quinto anillo. Los pasajeros, acompañantes del micro-
bus, estaban realizando su bulla con el comentario del accidente.
Yo decidí bajar, pues estaba a dos cuadras del lugar donde iba a
bajar para caminar el tramo desde la rotonda del quinto anillo y
mi casa, en la avenida Tahuichí. No hace mucho este tramo todavía
era de tierra. Ahora, que ya está con pavimento, su recorrido es
mucho mejor y se tarda menos en hacerlo.

161
CAPÍTULO XVI
¿JESÚS ES DIOS O LO HICIERON DIOS?

Los evangelios fueron escritos porque en Jesús se cumplían las


profecías acerca del Mesías que esperaba el pueblo de Israel. Eso
al menos es lo que dicen sus seguidores. ¿Es ésa la verdad? La
verdad, según lo que demuestran los mismos evangelios, es que
los escribieron para hacer coincidir las profecías en Jesús y así pre-
sentarlo como Mesías. Así, nacieron las historias-cuento (Midrach)
respecto a la vida infante de Jesús. Los dos relatos de la infancia,
tanto el de Mateo como el de Lucas, que “tienen muy pocos datos
en común, pero muchas divergencias que no pueden armonizarse,
ya que por parte se contradicen.”1
Una de las profecías, de hecho la principal, era que el Mesías de-
bía ser de la descendencia de David. Por lo tanto había que demos-
trar y verificar, como fuese, que la genealogía de Jesús procedía de
David. Así tenemos una gran contradicción que nos demuestra,
que lo que pretende los evangelios es hacer que, a la fuerza, se
cumplan en Jesús las profecías, sin importar la verdad de sus an-
tepasados.
Mateo que, según los evangelios y los técnicos de la tradición,
era discípulo de Jesús, debía estar enterado, por lo menos, de quién
debió de ser su abuelo, e incluso el bisabuelo, y ni en eso coinciden
los dos cuentos. Con tres años conviviendo con el Maestro y rela-
cionándose con su familia, conviviendo con los primos de Jesús y

1 La Palabra de la vida, Manfred Gerigk. Ed. Dominicanas. Santa Cruz 1988, pág. 29.

163
Vicente Romero Burguera

hasta con sus hermanos, según dicen otros, en algún momento Ma-
teo debió de tener tiempo para conocerlos o escuchar sus nombres.
Para no hacer pesada la lista de la genealogía, comenzamos des-
de el padre de David. Así dejamos a Lucas, como investigador e
inspirado por Dios, en mejor lugar. Ya que en su lista de los an-
cestros de Jesús hay personajes de ciencia ficción aceptados como
tales por la Iglesia Católica o sus biblistas en el día de hoy.
Según la Biblia Protestante Reina y Valera, la lista en Mateo 1,6-
16 es como sigue:
Isaí (Jesé) – David – Salomón – Roboam (Roboán) – Abías – Asa
(Asá) – Josafat – Joram (Jorán) – Uzías (Ozías) – Jotam (Jotán) –
Acaz – Ezequias – Manasés – Amón – Josías – Jeconías – Salatiel
(Sealtiel) – Zorobabel – Abiud – Eliaquim – Azor – Sadoc – Aquim -
Eliud – Eleazar – Matán – Jacob – José, marido de María, de la cual
nació Jesús, llamado el Cristo.
Pablo también recalca en su carta a los Romanos 1, 1-3 esta pro-
fecía: “Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado
para el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus
profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor
Jesucristo, que era del linaje de David según la carne”.
Veamos ahora la genealogía de Lucas. Hombre preocupado en
la investigación, según dice él mismo 1, 1-4: “Puesto que ya mu-
chos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que en-
tre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que
desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la
palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investiga-
do con diligencia” todas las cosas desde su origen, escribírtelas por
orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad
de las cosas en las cuales has sido instruido”.
Por facilitar la comparación, la genealogía de Lucas 3,23-32, la
escribimos al revés de cómo lo hizo el autor. Por supuesto, partien-
do también desde David.
Isaí (Jesé)2 – David – Natán – Matata (Mataquá) – Mainán (Mená)
– Melea (Meleá) – Eliaquim – Jonán – José – Judá – Simeón – Leví
2 Los nombres entre paréntesis corresponden a la Biblia Católica. La Santa Biblia,
Trad. Evaristo Martín Nieto, Ed. San Pablo, Madrid 1989.

164
La Biblia contra la Biblia

– Matat – Jorim (Jorín) – Eliezer – Josué (Jesús) – Er – Elmodam


(Elmadán) – Cosam (Cosán) – Adi (Abdí) – Melqui – Nerí – Salatiel
(Sealtiel) – Zorobabel – Resa – Joana (Joanán) – Judá (Jodá) – José
(Josec) – Semei (Semeín) – Matatías – Maat – Nagai – Esli – Nahum
– Amós – Matatías – José – Jana (Jannaí) – Melqui – Levi – Matat –
Elí (Helí) – José – Jesús.
Los estudiosos han encontrado teorías para descubrir que Ma-
teo lo hace con base simbólica en la lista. Pero llevan 2000 años y
no han encontrado el motivo por el cual hay dos genealogías que
son tan distintas. Aunque, con tantas teorías de concordancias, hay
quien quiso colocar la de Lucas como la genealogía de María. Entre
elllas las iglesias protestantes o evangélicas y los Testigos de Jeho-
vá. Todo menos aceptar que hay trampa. Que, realmente, ninguna
de las dos es verdadera. Que lo único que pretendían los evange-
listas Mateo y Lucas era hacer creer que Jesús era el verdaddero
Mesías. Así, pues, las genealogías son pura invención.
Mateo dice que la descendencia de Salomón arranca después de
David, y Lucas que lo hace después de Natán.
Otra profecía era que tenía que nacer en Belén. Nos lo dice Mi-
queas 5,2: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las fami-
lias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel”.
Mateo 2,1 no dice cómo llegaron a Belén María y José. Da a en-
tender que vivían allí desde siempre: “Cuando Jesús nació en Belén
de Judea, en días del Rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén
unos magos”. Y después del viaje a Egipto los lleva a Nazaret.
Lucas 2, 1-4 nos explica o narra el motivo por el que llegó Jesús
a Belén: “Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de
parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
Este primer censo se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. E iban
todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió
de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David,
que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David”.
Pero la verdad histórica, es decir lo que ocurrió, es que el empe-
rador Augusto nunca decretó ningún censo general, sólo realizó
tres censos, en los años 28 a.C., 8 a.C. y 13/14 d.C., y solo para los
ciudadanos romanos.

165
Vicente Romero Burguera

El censo efectuado por Cirino, o Cirenio, fue un censo parcial


de la provincia de Judea en los años 6-7 d.C. cuando Jesús debía
haber tenido ya por lo menos 10 años, porque Lucas insiste en que
se anuncio el nacimiento tanto de Juan Bautista (1,5), como el de
Jesús (Mt. 2,1) en los días de Herodes. Y Cirino murió en el año 4
a.C. Es decir, el motivo histórico que refiere Lucas no es verdad.
Jesús era conocido como de Nazaret. Y de allí no podía salir nada
bueno. Encima no había ninguna profecía como en Belén. Así que
los evangelistas lo tienen que colocar en Belén y cada uno lo hace a
su manera o forma. De este modo se cumple la profecía.
Sin entrar en los demás cuentos de los Reyes Magos, Simeón, los
pastores, etc., veamos ahora cuándo se fue Jesús de Belén. Lucas
2,39 lo dice así: “Después de haber cumplido con todo lo prescrito
en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.” Es
decir, que se van a Jerusalén y, después de la presentación de Jesús
en el Templo a los cuarenta días de haber nacido, su familia vuelve
a Nazaret de Galilea, sin regresar a la cueva de Belén.
¿Qué nos dice o cuenta Mateo 2, 1.7.14.16?: “Cuando Jesús nació
en Belén de Judea en días del Rey Herodes, vinieron del oriente a
Jerusalén unos magos…. Entonces Herodes, llamando en secreto
a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la apari-
ción de la estrella…Y él (José), despertando, tomó de noche al niño
y a su madre y se fue a Egipto. Herodes entonces, cuando se vio
burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los
niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alre-
dedores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos”.
Así, pues, tenemos que, según Lucas, la estancia de la familia en
Belén, es de cuarenta días. Sin embargo, según Mateo, la estancia
es aproximadamente dos años. Claro, para él Jesús no tiene proble-
mas de vivienda ni nació en un establo. La familia de Jesús tenía
casa propia en Belén y por ello podía residir mucho más tiempo.
En Lucas, como la estancia en Belén iba a ser de cuarenta días,
podían vivir ese corto espacio de tiempo en un establo.
Mateo hace que, con sus cuentos, se cumplan las profecías. En
primer lugar la de Oseas 11,1: “De Egipto, llamé a mi hijo”. Y en

166
La Biblia contra la Biblia

segundo lugar la de Jeremías 31,15: “Así ha dicho Jehová: Voz fue


oída en Ramá, llanto, y lloro amargo. Raquel que lamenta por sus
hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecie-
ron”.
Lucas, por el contrario, debió de investigar que en el Deutero-
nomio 17,16b dice: “Porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca
por ese camino (el de Egipto)”.
Así, pues, cada uno de los evangelistas hizo todo lo posible para
que algunas profecías se cumpliesen con la historia del nacimiento
de Jesús y también de su infancia. Pero no coinciden. Cada uno
inventó su propia historia, adornándola o justificándola con citas
proféticas del libro sagrado, para hacer ver que, desde la concep-
ción de Jesús, ya había un origen divino y la mano de Dios estaba
con él. Como la fuente Q (o libro base de los sinópticos) no decía
nada, no pudieron copiar. Cada uno echó a volar su imaginación.
El único propósito de los dos era que se cumpliesen algunas profe-
cías para presentarlas a sus seguidores.
Si a estas historias “fantásticas” del nacimiento de Jesús, le aña-
dimos las que cuentan los apócrifos, uno tiene una velada chistosa.
Ahora ya tenemos estas historias o cuentos de hadas de tal for-
ma incrustadas en las naciones, pueblos e historia, comercio e inte-
reses, que será muy difícil poder suprimirlas.
Al fin y al cabo, esa película famosa, que lleva por título E.T.E,
quizá también tuvo su inspiración en estos cuentos evangélicos del
nacimiento de Jesús. Todos los autores son del mismo origen, de
Abrahán.3

3 NOTA: Los textos bíblicos, que acabamos de citar, están tomados de la traduc-
ción que realizaron Reina y Valera, revisada el año 1960.

167
CAPÍTULO XVII
LOS TRES ABUELOS DEL
SEÑOR JESÚS 1

Hay muchos libros escritos que se hacen eco de la antigua tradi-


ción, que dice que los padres de María -la esposa de José, padre de
Jesús- se llamaban Joaquín y Ana. Para los católicos, San Joaquín
y Santa Ana. Y eso aunque no conste en la Santa Biblia, pero sí en
algún libro de los apócrifos como el protoevangelio de Santiago,
el evangelio de la Natividad de Santa María y el pseudomateo o
libro de la Natividad de Santa María. Esos apócrifos que, como en
este caso, sirven para unas cosas, pero no para otras, por ser tanta
la fantasía, la ciencia ficción o la literatura infantil que encierran
en sus páginas… En definitiva, San Joaquín y Santa Ana son los
abuelos de Jesús de Nazaret, el Mesías, el Salvador. Sea verdad o
no, los abuelos ya tienen sus patronos. Una iglesia, conocida en
distintas épocas como Santa María ubi nata est, Sagrada Probá-
tica y Santa Ana, fue ya en el siglo IV edificada por Santa Elena,
la descubridora de muchas cosas antiguas de Jesús y madre de un
famoso emperador. Pero en el siglo IX esta Iglesia fue convertida
en una escuela musulmana.
¿Quiénes fueron, por parte del padre, los abuelos de Jesús, aun-
que fuese adoptivo? Aquí la tradición se ha “callado” pero, sin em-

1 NOTA: Este escrito pasó por las manos de Pablo Vargas (periodista cruceño,
Gay). No sabemos si hizo un uso debido o indebido de él. Sospechamos que lo
segundo.

169
Vicente Romero Burguera

bargo, lo dejó escrito. Es decir, no se hizo publicidad en estos dos


mil y pico de años. No se edificaron iglesias, los papas no canoni-
zaron, etc, como hicieron con Joaquín y Ana, pues el mundo no es-
taba preparado para tal mensaje. “Muchas cosas tengo que deciros
todavía, pero ahora no estáis capacitados para entenderlas”, se nos
dice en Juan 16, 12. Pero como lo escrito, escrito está, así al menos
lo dijo Pilatos y ahora es palabra de Dios, vamos a publicitar ya la
verdad revelada y tan ocultamente silenciada en más de 2000 años.
La Iglesia Católica, así como las iglesias protestantes o evangé-
licas, guardan este tesoro de la Biblia y sacan de él poquito a po-
quito, según las necesidades, las conveniencias o intereses, las ver-
dades que allí están. “Por eso, el maestro de la ley que se ha hecho
discípulo del reino de Dios es como el amo de casa que saca de su
tesoro cosas nuevas y viejas”. Así nos lo dice Mateo 13, 52. Ésta es
la misión de las facultades de Teología: revelar y sacar cada cosa
a su tiempo. Pero como cada iglesia tiene sus maestros de la ley,
lo que hacen es justificar sus mentiras para darle cuerpo doctrinal
y motivo de existir a cada una de ellas, etc. La verdad, de golpe,
es peligrosa. Seguro que haría daño a más de uno y que muchos
se escandalizarían. Ya saben: “Hay de aquel que escandalizare…”
Por ello, la Iglesia Católica, por una parte, les dice a unas minorías
lo del cuento del nacimiento de Jesús y, por otra, mantiene la men-
tira ya hecha popular del nacimento de Jesús. Y donde se suprimió
dicha fiesta, como ocurrió en Cuba, ahora vuelven a establecerla.
Los abuelos paternos de Jesús, aunque fuesen por la rama adop-
tiva, eran homosexuales. Es la primera pareja gay que consta en
la sagradísima Biblia y cuya verdad no es discutible, solamente
aceptada, pues, según 2Timoteo 3,16: “toda la Escritura divina-
mente inspirada es útil para enseñar…” No hay más solución, para
apoyar esta afirmación social y teológica, que citar textualmente la
Sagrada Escritura, aunque sea en su parte más monótona, cuan-
do se lee en la iglesia. Por eso ahora abreviamos. Dice así en Ma-
teo 1,1-2.6.15-16: “Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de
Abraham. Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob… Jesé (Isaí)2
2 NOTA: Los nombres que aparecen en paréntesis son de la Biblia de Reina y
Valera.

170
La Biblia contra la Biblia

engendró a David el Rey. David de la mujer de Urías engendró a


Salomón. Salomón a Roboam… Matán a Jacob y Jacob engendró
a José, el esposo de María de la cual nació Jesús llamado Cristo”.
Aquí vemos claramente que el abuelo de Jesús se llamaba Jacob y
que viene del hijo de David, Salomón, el famoso rey de Israel por
su sabiduría.
Veamos qué dice Lucas 3, 23.31: “Jesús tenía al comenzar unos
30 años y era, según se creía, hijo de José, hijo de Helí (Elí), hijo de
Matat…, hijo de Melea, hijo de Mená (Mainán), hijo de Mataquá
(Matatá), hijo de Natán, hijo de David.” Aquí vemos claramente
que el abuelo de Jesús se lamaba Helí (Elí)* y viene del hijo de
David, Natán.
Para hacer desaparecer la contradicción, algunos opinan que
una es la genealogía de José y otra de María. Ven la mención de
Joaquín en Helí (Eliachim, es decir Jeho-achim) y explican que José
se había convertido a los ojos de la ley en el hijo de Joaquín.
Malabarismos intelectuales inconcebibles. Y todo por no ver la
realidad y aceptar la revelación. Sólo se puede deducir o bien la
verdad revelada hoy y aquí: o bien los abuelos paternos de Jesús
eran gays o bien es falsa toda la genealogía. Y en principio el único
propósito era hacer a Jesús descendiente de David para decir que
era el Mesías y que en él se cumplían todas las profecías. Un predi-
cador dijo: “Una cosa es segura, si no se hubiese podido demostrar
el origen davídico se habría dificultado mucho la fe en que Jesús
era el Mesías”. Pero la verdad es que aquellos primeros cristianos-
judíos no lo hubiesen aceptado nunca. Si aceptamos que todo lo
escrito en la Biblia es palabra de Dios y que, según los Testigos de
Jehová y otros, no hay contradicción, entonces hay que admitir que
es verdad, y verdad absoluta, lo de que los abuelos de Jesús, Helí
y Jacob, eran pareja gay, o sea, anatema a quien niegue esto. Tal
como decía la Iglesia Católica en sus mejores tiempos al proclamar
la verdad y el papa actual del Palmar de Troya, Pedro I, en sus
encíclicas. Hay que admitir que, al asumir Jesús toda condición
humana, como dice San Jerónimo (ML 26, 21), a quien han seguido
otros padres y exégetas, Mateo quiso significar que Cristo vino a
171
Vicente Romero Burguera

salvar a todo el mundo, hombres y mujeres, justos y pecadores, ju-


díos y gentiles. Nosotros decimos que también a los homosexuales.
Jesús asumió, en su propia familia, que su abuelo Jacob, como
dice Mateo, y su abuelo Helí, como dice Lucas, eran pareja estable.
Hoy día diríamos con las leyes que ya existen en algunos países y
que irán otros aceptando, es decir, que eran matrimonio gay. Eso
sí, padres adoptivos de José, para que siga la rama de adopciones.
Ahora ya nos queda todo bien encuadrado, sin contradicciones,
en las genealogías de Lucas y Mateo. Sin malabarismos conceptua-
les ni mentiras piadosas o intelectuales. Que el pasaje de Lot, en
Sodoma y Gomorra, contradiga esta moral y también alguna ley
del Levítico, eso no importa. La revelación es progresiva y por el
mismo motivo o razón que cambió Dios unas leyes a través de los
profetas y su Hijo, ahora también ha modificado esta moral.
Dios da a cada tiempo el que nosotros podamos descubrir en
su palabra la verdad. Por eso, los dos árboles genealógicos han
permanecido ahí y los ofuscados intelectuales y doctores de la
verdad eran incapaces de aceptar y propagar esta evidencia, sobre
todo por su homofobia. Dios pone las cosas sencillas, los doctores
las complican. Mateo escogió un árbol genealógico y Lucas otro.
Como el Mesías tenía que ser hijo de David, y eso sin lugar a du-
das, de este modo lo es más todavía, pues ya no es por parte de un
hijo de David, sino por parte de dos hijos: Salomón y Natán, tal
como consta tanto en la Biblia protestante o evangélica, como en la
católica. Si no se aceptara ahora esta verdad escrita y evidente de
la Biblia, tendrán que aceptar todas las iglesias que la Biblia es un
cuento y que viven de él. El negocio está al descubierto, pues Jesús
ya no sería el hijo de David, sino que lo habrían hecho descender
de David con falsas genealogías.
Ya Pablo, en 1Timoteo 1,4, nos dice: “Ni presten atención a fá-
bulas y genealogías interminables”. Y es que el fervor de los se-
guidores de Jesús les llevaba a organizar concursos de genealogías
para ver quién era mejor seguidor de Jesús. Y quién tenía más ima-
ginación. Claro que también traían discordia. Pues unos a otros se
deberían decir mentirosos, con tal de justificar la suya.

172
La Biblia contra la Biblia

Con el tiempo hemos podido ver cómo en muchos países se ha


aceptado esta realidad milenaria y social de la existencia de las
personas con distinta orientación sexual, bien la heterosexual o la
homosexual. Y a pesar de ser la Biblia la madre de los homófobos,
la Iglesia ha escondido, de manera secreta, en su seno a aquellos
que condenaba públicamente por “homosexuales”.
Hoy en día algunos son hasta ministros del Señor en sus iglesias.
No se le concedió a nadie el privilegio de ver esta verdad hasta
ahora. Agradecemos a Dios Todopoderoso que se haya servido de
este humilde servidor para darle a la Iglesia única de Jesucristo
esta verdad revelada a uno de sus hijos.
De los retoños de las iglesias antiguas, las sectas fundamentalis-
tas siguen con esta tradición homofóbica. “Gran parte de nuestra
tradición actual respecto de la homosexualidad y la sexualidad en
general se remonta al código judeo-cristiano. La sentencia bíblica
contra aquel que “derramó su semilla” se refiere también a la ho-
mosexualidad; por otra parte, en la Biblia hay explícitas prohibi-
ciones contra ésta. La opresión de los homosexuales se hizo más
atroz cuando contó con el respaldo de los poderes eclesiásticos.
Como parte de su amplia campaña contra el placer, la Iglesia desa-
rrolló un sistema de enorme rigor… Para hacer efectivas sus prohi-
biciones, instauró sus propias cortes y creó su espada de la ley, las
llamadas leyes canónicas.
“Supuestamente por su propio bien, miles de individuos a los
que se halló culpables de actos homosexuales fueron ejecutados..
Bajo su influencia, los emperadores adoptaron la misma política de
condenar a muerte a los homosexuales, y el público, por su parte,
abrazó también la creencia de que éstos eran herejes y pecadores”.3
¡Pero el Señor es grande! Y, aunque lento para la enseñanza en
sus iglesias o la inspiración en sus profetas actuales, se adelantó a
todos ellos y, asumiendo esta condición natural de ser homosexual,
lo hizo a través de su propia familia, declarando así que esta reali-
dad existe, que es suya y que, además, es bendecida por el Señor.
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
3 La Homosexualidad sin prejuicio, George Weinberg, Ed. Granica, Buenos Aires,
1977, páginas 23 y 24.

173
Vicente Romero Burguera

¡Despertad cítaras e instrumentos musicales! ¡Cantad al Señor!


Ya hemos encontrado el eslabón necesario y la base teológica para
que los obispos vivan con sus parejas homosexuales y las iglesias
que han condenado esta situación pidan perdón, se arrepientan
de sus pecados y sigan el ejemplo del Señor. Las parejas gays y
matrimonios gays también pueden tener sus santos patronos: San
Helí y San Jacob.
Para que tanto los católicos y ortodoxos, como para los evangéli-
cos, que no tienen santos, puedan emitir su ejemplo y no persigan
ni martiricen, como lo han hecho a lo largo de tantos siglos, a todos
aquellos que nacieron, sintieron, vivieron en consonancia con lo
que Dios les había dado: el ser homosexuales, cuya imagen y seme-
janza a Dios es la más perfecta.
Así, pues, ya pueden salir del armario de la iglesia, como se dice
en el argot de la familia gay, todos aquellos sacerdotes, pastores y
presbíteros para formar su propia familia, por los siglos amén. O
como decía Dios en el Antiguo Testamento, de generación en gene-
ración. Amén. Pero, como nunca le hicieron caso a Dios, llegaron a
cambiar también sus leyes, hasta que las Iglesias quieran. Amén4.

4 NOTA: Textos bíblicos tomados de la Santa Biblia, trad. Evaristo Martín Nieto,
Ed. San Pablo, Madrid 1988.

174
CAPÍTULO XVIII
EL VIAJE A EGIPTO, RUTA TURÍSTICA

Hoy en día, Egipto es uno de los países más visitados por los
turistas y conocido mundialmente por los monumentos que nos
hablan de la antigüedad. Por una parte, gracias a José, que se lle-
vó a su familia después de que sus hermanos le vendieran a unos
mercaderes. Pero, como judío que era, supo salir adelante. Pasó
de esclavo del eunuco Putifar, sacerdote de Onin, a ser la mano
derecha del Faraón.
José era un soñador y, de tanto soñar, aprendió a interpretar los
sueños. Todavía no había divanes de psiquiatras, pero como toda
ciencia incipiente, aquí pueden estar sus orígenes.
Luego las cosas cambiaron para su extensa familia. Los egipcios
aprovecharon las ganas de trabajo de los judíos, que eran innu-
merables, y los pusieron a construir las tumbas de sus faraones.
Seguían trabajando para el Faraón, pero en condiciones más desfa-
vorables ahora. Así quedaron construidas las pirámides de Egipto
que han llegado hasta nuestros días según la Biblia.
Unos siglos después, otra familia formada por María y José y
su hijito Jesús, conocida también por la “Sagrada familia”, fueron
a Egipto, pero como refugiados políticos. Así lo narra o cuenta el
evangelista, Mateo 2,13-16: “Tan pronto como se marcharon (los
reyes magos), un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le
dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y estáte
allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para

175
Vicente Romero Burguera

matarlo. Él se levantó, tomó al niño y a su madre de noche, se fue a


Egipto y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cum-
pliera lo que había dicho el Señor por medio del profeta: De Egipto
llamé a mi hijo”. Oseas 11,1.
Este viaje motivó que, años más tarde, como recuerdo y cons-
tancia de tan insignes visitantes, se levantaran a lo largo y ancho
de Egipto un círculo de iglesias que ahora sirven también como
atracción turística religiosa. Así podemos ver el altar de la iglesia
de la Virgen María, en Deir Al-Moharraq Al-Amer, donde, según
se cuenta, permaneció la Sagrada Familia más de seis meses. La
superficie del altar es la piedra en la que dormía el niño Jesús.
Este recorrido turístico-religioso lo vamos a hacer acompaña-
dos del libro de Youssef. El Anba Boula, hijo de la iglesia Copta
Ortodoxa1 cuyo Papa Shenuda III figura en la primera página del
libro. Es la historia, o parte de ella, del viaje de la Sagrada Familia a
Egipto. Nosotros hemos entresacado o destacado lo siguiente: Sa-
lió José el Mayor de la tierra de Palestina, tal como le señaló el án-
gel, y con él salió la Santísima Virgen María montada en un burro
llevando entre sus brazos a Jesús. Todas las tradiciones, tanto las
orientales como las occidentales, coinciden en que la Virgen María
iba montada en un burro y que José caminaba a su lado sujetando
las riendas, según es costumbre en Oriente. Así, pues, caminaron
a través de una tierra árida y cruel, cruzando desiertos, mesetas
y valles rodeados de muchos peligros. Por doquier había bestias
feroces que amenazaban sus vidas en las estepas. Se trasladaron
de un lugar a otro por caminos que la gente solía coger para viajar
en grupo, ya que sin la protección de una caravana organizada
había pocas esperanzas de sobrevivir. Había que tener en cuenta
también la amenaza de las tribus que deambulaban por las este-
pas, así como la preocupación de la Virgen María por el Niño Jesús
expuesto al ardiente sol, al frío nocturno y a todos los cambios cli-
máticos, sin olvidar el temor a quedarse sin alimento y sin agua.
Según las fuentes históricas coptas, entre las que destaca el Me-
imar, libro de registros de los hechos históricos religiosos, existían

1 La Iglesia Ortodoxa, Yussef, El Anba Boula, impreso en Gráficas Simmer, Santa


Cruz – Bolivia, 2005 pagina 28-33.

176
La Biblia contra la Biblia

en aquel tiempo tres caminos que el viajero podía utilizar en su


ruta desde Palestina a Egipto. Pero la Sagrada Familia no utilizó
ninguno de estos tres caminos en su viaje de Palestina a Egipto,
sino que, guiada por Dios y por su Ángel, eligió un camino distin-
to a los conocidos, cosa lógica si tenemos en cuenta que huía de la
maldad del rey Herodes. El recorrido de este camino lo podemos
encontrar en el libro de los Cuentos de los Santos Coptos “Senek-
sar”, que tomó como referencia la visión del papa Teófilo registra-
da en su ya mencionado “Meimar”.
Para este copto es lógico que Dios les señale un camino diferente
y que, guiados por el ángel, les deje pasar hambre, calor, sed, al
mismo tiempo que se realizan milagros de crear fuentes, etc. Las
contradicciones siguen siendo de estilo bíblicas. Pero sigamos con
el supuesto viaje a Egipto.
La Sagrada Familia caminó desde Belén a Gaza hasta el parque
de Zaniq, a unos 37 km. al Oeste de al-Arish, y entró en Egipto
por la parte norte del desierto del Sinaí, por El Farma (Pelusium),
entre las ciudades de Al-Arish y Port Saíd. La Sagrada Familia en-
tró en la ciudad Tel Basta (Basta), cerca de Zaqaziq, provincia de
al-Shaquiya, a 100 km. al noroeste de la ciudad de El Cairo. En ella
creó Jesucristo una fuente de agua. La ciudad estaba llena de ído-
los que, al entrar la Sagrada Familia, cayeron al suelo. Cuando las
gentes de la ciudad vieron aquello, maltrataron a la Sagrada Fami-
lia, que tuvo que abandonar aquel lugar para dirigirse hacia el sur.
Hay en Isaías 19,1 una profecía que dice: “…y entrará en Egipto.
Y los ídolos de Egipto temblaron delante de él.” Aquí el cuentista
tomó el hecho en cuenta. Pero se olvidó de la profecía del 19,5 que
dice: “Y las aguas del mar faltarán, y el río se agotará y se secara”.
Y también del 37,25: “… y con las pisadas de mis pies secaré todos
los ríos de Egipto”. R y V. Es una evidencia de cómo los evangelis-
tas y demás cuentistas posteriores manejan las profecías a su con-
veniencia a la hora de escribir cuentos o la historia sagrada.
Prosigamos el viaje. Desde Belbeis partió la Sagrada Familia por
el noroeste hacia Minyet Samannut (Minyet Ganah). La Sagrada
Familia cruzó el Nilo desde Ninyet Samannud hacia la ciudad de

177
Vicente Romero Burguera

Samannud (Jamanutí-Zebet nbeher), dentro del Delta, donde fue


bien recibida por su pueblo. Por lo que Jesucristo, glorificado sea,
les bendijo. Aun hay allí una gran artesa de granito en la que se
dice que la Virgen María amasó durante su estancia. También exis-
te un pozo de agua que fue bendecido por el Señor mismo, glori-
ficado sea.
En aquella época, Aín-Shams estaba habitada por un gran núme-
ro de judíos y tenían un templo denominado Onías. En Matariach
la Sagrada Familia se protegió a la sombra de un árbol conocido
hoy con el nombre de “El árbol de María”. Allí Jesucristo creó una
fuente de agua, de la que bebió y la bendijo. La Virgen María lavó
en ella la ropa del Niño Jesús y tiró el agua al suelo, lugar donde
brotó una planta aromática conocida con el nombre de la planta de
Bálsam, que se añade a las especies de perfumes y esencias que se
usan para preparar el sagrado crisma. Desde la zona de Matariah
y Aín-Shams la Sagrada Familia caminó dirigiéndose hacia la zona
del viejo Cairo, tras descansar un rato en Zeitún.
En su camino, la Sagrada Familia pasó al lado de un gran árbol
de laurel, a 2 km. al sur de Gabal El Teír, al lado de un camino
paralelo al Nilo, y la montaña que se extiende desde Gabal El Teír
hasta el Puente Nuevo de Minia, pasando por Nazlet Ebeid. Se
dice que este árbol se ha postrado ante Jesucristo, glorificado sea,
y que se ve cómo sus ramas con las hojas verdes se inclinan hacia
el suelo para elevarse de nuevo, por lo que se le denomina el Árbol
del Adorador (el Abed).
De Mir la Sagrada Familia viajó a la montaña de Qusqam don-
de está actualmente el Monasterio de Al-Moharraq. Esta zona del
Monasterio de Al-Moharraq es una de las paradas más importan-
tes de la Sagrada Familia en su viaje, hasta tal punto que ha sido
denominada el segundo Belén. Este monasterio se encuentra al pie
de la montaña occidental, conocida como de El Qusqam, nombre
que se atribuye al pueblo que quedó en ruinas y que está a 12 km.
al Oeste de Quseya, provincia de Asiut, que se encuentra a 327 km.
al sur del Cairo.
La Sagrada Familia permaneció seis meses y diez días en la cue-
va, que se convertiría después en el altar de la iglesia antigua de

178
La Biblia contra la Biblia

la Virgen en la parte occidental del Monasterio. El altar de esta


iglesia es una gran roca en la que se sentaba el Señor Jesucristo. En
este Monasterio se apareció el Ángel de Dios a José el Mayor en
sueños y, según Mateo 2,20-21, le dijo: “Levántate, toma al niño y
a su madre y vete a la tierra de Israel, porque han muerto los que
atentaban contra la vida del niño”.
A la vuelta, la Sagrada Familia tomó un camino distinto, un
poco hacia el sur hasta la montaña de Asiut, más conocida como
montaña de Dronka, que fue bendecida por la Sagrada Familia.
Más tarde allí se levantó un Monasterio en nombre de la Virgen
que está a una distancia de 8 km. al sudoeste de Asiut. Llegaron
primero al Cairo Viejo, después a Matariah, luego a Al Mahmma,
de allí a Sinaí y a continuación a Palestina, donde, una vez en Ga-
lilea, eligieron el pueblo de Nazaret para vivir.
Así acabó el viaje de sufrimiento que duró, entre la ida y la vuel-
ta, más de tres años y en el que recorrieron más de dos mil kilóme-
tros, teniendo como medio de transporte una débil cabalgadura y,
a veces, una barca para cruzar el Nilo.
Ahora nos acercaremos a otro escritor religioso que puede re-
presentar la visión de Occidente. Su nombre Juan Antonio Vives2.
Como no queremos ser acusados de nada, y menos de aprovechar-
nos de su trabajo, como él manifiesta en su obra que hicieron otros3,
decimos que estamos citando su libro titulado Madre del Dolor,
Madre del Amor, en el que escribe: “Meditanto con detenimiento
el texto bíblico que refiere el segundo dolor, comprobamos que la
actitud que mueve el actuar de María y de José en su marchar a
Egipto no es la actitud temerosa de quien se esconde intentando

2 Madre del Dolor, Madre del Amor, Juan Antonio Vives, Religioso Terciario Capu-
chino, Madrid 2007, página 27.
3 Idem 2º Edición página 7 dice en su nota:
Dicho plagio se produjo en la obra de Pablo Garcia Macho, “Maria junto a la
cruz “ que la Editorial San Pablo publicó en 2005. En ésta, Garcia Macho, conten-
tándose sólo con una referencia en la bibliografía, pero sin citar expresamente
a pie de página, cual hubiese sido lo propio y lo correcto, copia literalmente en
las páginas 46-47, 71-74, 86-88, 101-103 y 125-126 de su libro – lo que en la obra
que aquí se prologa se escribe en las paginas 27-28, 31-32, 35-36, 39-40, y 43-44
respectivamente.

179
Vicente Romero Burguera

escapar de la realidad, sino la actitud valiente de quien afronta con


decisión y prontitud las dificultades del momento.
“Aunque la piadosa tradición ha enunciado este dolor con la
palabra huida, el contexto bíblico espiritual nos invita a descubrir
en María la actitud valiente del emigrante y peregrino que, por
amor a los suyos, es capaz de dejar casa, trabajo, comodidades y
seguridades para protegerles de un presente amenazador o para
procurarles un mañana mejor.
“Y es precisamente esa actitud de María la que constituye la
gran lección de amor de este segundo dolor, que quiere enseñarnos
a afrontar las dificultades.
“Al afrontar las dificultades es, sin duda, una de las que más
claras manifestaciones de esa fortaleza de ánimo que se requiere
para la maduración integral y constante de la persona.
“María, en todos sus dolores, pero de modo particular en este
segundo que nos relató su marcha al destierro, presenta junto a su
semblante de madre amorosa, la fisonomía de la madre fuerte que
canta la Biblia.
“La fortaleza que exalta en la mujer el libro de los Proverbios
no es la energía física, ni tan siquiera la valentía que aflora en un
momento de heroísmo; es más bien la entereza, la gallardía mo-
ral que se necesita para asumir la dolorosa renuncia a los propios
egoísmos e ir madurando así en el amor. EL proyecto humano, por
orientarse a un crecimiento en humanidad por el amor, exige un
crecimiento paralelo de la persona misma en fortaleza.
“Con su precipitado y valiente viaje a Egipto, María nos testimo-
nia, pues, en primer lugar la fortaleza que se necesita para asumir
cada día la renuncia a los propios quereres y pensares como im-
prescindible camino para la pascua del amor.”
Tanto en Oriente como en Occidente existe esta falsa tradición
en las iglesias antiguas o históricas. Aquí hay dos ejemplos evi-
dentes y significativos. Con dos estilos y enfoques diferentes. Así
es cómo se construye la fe y se propaga.
Estos dos autores y todos cuantos propagan esta creencia se ol-
vidan siempre de nombrar “a los dobles” de la Sagrada Familia.
180
La Biblia contra la Biblia

Así dice Lucas 2,22.39-40: “Cuando se cumplieron los días de la


purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para
ofrecerlo al Señor.
“Cuando cumplieron todas las cosas que manda la ley del Se-
ñor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y
se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.”
Así cualquiera se llena de sabiduría, pues mientras un hermano
“gemelo” va a Egipto de viaje, como refugiado político, protegido
por ángeles y pasando hambre y sed, el otro estaba en Nazaret. Allí
estudiaba y hacía pajaritos de barro que luego volaban.
Uno se ha llevado la fama por viajar a Egipto y hacer que se
cumplieran las profecías de Isaías 19, 21: “El señor se manifestará
a Egipto. Egipto conocerá al Señor aquel día.”
Así lo citan las escuelas de la iglesia Copta Ortodoxa para tener,
como base verdadera, una falsa historia creada por unos y otros.
Pueden seguir citando a Isaias 19, 25: “El Señor todopoderoso los
bendecirá de esta manera: Bendito sea mi pueblo Egipto…”
Pero, para Mateo, su intención principal es presentar a Jesús
de Nazaret como el Mesías prometido en el Antiguo Testamento,
como el nuevo Moisés. Por eso toma las profecías que le convienen
y hace su propia historia para demostrar esa “verdad”. Si Moisés
fue salvado de la orden dictada por el faraón, cuando mandó ma-
tar a todos los niños israelitas en Egipto, Jesús es salvado de Hero-
des, aunque tenga que matar a los niños de Belén y alrededores en
su imaginario cuento.
Si Moisés, salió de Egipto para salvar a su pueblo, Jesús también
sale de Egipto y va a salvar y liberar esta vez al mundo y a la hu-
manidad del pecado. Si Moisés tuvo que cruzar el desierto, hasta
llegar a la tierra prometida, Jesús lo hizo dos veces, una de ida y
otra de vuelta. Por lo tanto, Jesús es más que Moisés. Es decir, una
historia o cuento, de puro simbolismo, que ahora tenemos por los
esfuerzos llevados a cabo por la tradición: iglesias, monasterios y
milagros que verifican el paso de Jesús por Egipto.
Y todo esto apoyado por sueños de santos, revelaciones y cuan-
tas historias han sido escritas por los mismos Papas (coptos), suce-
sores en la Sede de San Marcos el Evangelista. Así, pues, tenemos

181
Vicente Romero Burguera

una Iglesia Copta que, en base a todo ello, hoy día puede dar “ve-
racidad científica” a este viaje.
“Durante la Edad Media los peregrinos realizaron arduos via-
jes para ver un fragmento de la auténtica cruz o de la lanza que
atravesó el costado de Jesús durante la crucifixión. Alrededor de
esas supestas reliquias se construyeron catedrales. La mandíbula
de Juan Bautista estuvo en varios lugares al mismo tiempo, y cada
uno de ellos aseguraba que la autentica era la suya”.4
En Llíria, pueblo de la provincia de Valencia (España), guardan
una pluma de las alas del arcángel San Miguel, según me contaron.
Y la virgen María tiene siete espadas de dolor por los sufrimien-
tos que tuvo tan importantes en su vida. Una de ellas nos recuerda
el viaje a Egipto. Con el texto de Lucas tiene una espada menos.
Si Lucas y Mateo se contradicen o se contradecían, ahora ya no
debe ser así. Sólo les faltaba un poco de imaginación a los que in-
terpretan la Biblia. Y así lo han dejado los antepasados para nues-
tra época. Ahora ya sabemos la verdad completa. El viaje a Egipto
era el verdadero. El viaje a Nazaret fue hecho por unos dobles, que
partieron a los cuarenta días de haber nacido Jesús a Jerusalén,
para cumplir la ley de Moisés. Luego se fueron a Nazaret, don-
de permanecieron tres años, mientras llegaba el verdadero niño,
que estaba por Egipto. Herodes no se enteró y la policía secreta
demuestra que no es perfecta. Tiene sus errores, que pueden ser
graves, como ahora.
Así que fueron a Belén y mataron sin ton ni son a todo el mundo
infantil. Pero los dobles, que habían permanecido allí mientras los
verdaderos se habían ido a Jerusalén y luego a Nazaret, huyeron
a Egipto. ¿O fue al revés? ¡Que más da! En esta vida todo puede
ocurrir. Para Dios nada es imposible.
Pero las citas tienen sus trampas. El escritor, el profeta, el papa,
el dirigente, el manipulador, el pastor, deja o suprime aquello que
no le interesa. Por ejemplo, lo que dice Isaías 19, 24: “Aquel día
Israel, el tercero con Egipto y Asiria, será una bendición en medio
de la tierra”. O lo que cita Isaías 19, 22: “El señor herirá a Egipto
4 El tercer Jesús, Deepak Chopra, trad. Israel Ortega, ed. Grijalbo, Barcelona 2008,
pagina 159.

182
La Biblia contra la Biblia

para sanarlo luego, ellos se convertirán al Señor que los acogerá y


los curará”.
Profecías actuales, una para los cristianos y otra para los maho-
metanos. Y no digamos si incluimos a Israel.
La Biblia, con este viaje a Egipto, enseñó a los Estados Unidos de
América, y a cuantos países tienen que proteger a los refugiados
políticos, a cómo hacerlo para que los enemigos no los descubran.
¡Claro! Por lo visto Herodes debió tener una mala policía secreta.
No como la que tiene ahora Israel, que es la mejor del mundo. No
se le ocurrió ir a Nazaret para comprobar si Jesús estaba allí. So-
lamente siguieron la pista egipcia. También podría ser que ese día
Herodes se levantó con sed de sangre y necesitara satisfacer esa
necesidad sanguinaria.
Ahora sí que podemos leer la Biblia y ver que todo concuer-
da. O por lo menos hay una contradicción menos. Además es una
fuente de verdades históricas, basadas en tradiciones verídicas,
como dicen los coptos y los Testigos Cristianos de Jehová. Dios lo
puede todo. ¿Por qué iba a privar a su hijo de conocer la tierra de
sus antepasados? Al mismo tiempo podía hacer un bien, dejando y
creando lugares sagrados, para que más tarde se pudiese crear una
ruta turístico-religiosa.
Todo en la Biblia debe ser bien explicado: “Pues la verdad ha
sido revelada en forma progresiva. Esta es la razón por la cual la
Biblia debe ser tomada como una unidad, para saber lo que enseña
sobre un tema determinado. Muchos supuestos “errores” desapa-
recían si tuviéramos esto en cuenta. Cada vez que leemos la escri-
tura.
“Ya Pío XII lo había mencionado en la Divino Afflante Spiritu, y
la Dei Verbum lo confirma: El Antiguo Testamento estaba ordena-
do sobre todo a preparar, anunciar proféticamente, y significar con
diversas figuras, la venida de Cristo…
“Estos libros, aunque contienen cosas imperfectas y pasajeras,
nos enseñan la pedagogía divina” (Nro. 15)5.

5 ¿La Biblia dice siempre la verdad?, Ariel Álvarez Valdes, Ed. San Pablo, Buenos
Aires 2005, pag. 75.

183
Vicente Romero Burguera

Tenemos un Espíritu Santo, cuya asistencia al papa es muy cam-


biante, pues donde antes decía una cosa ahora dice otra. Donde
antes la Escritura Santa era tomada al pie de la letra, ahora, tras
su paso por la universidad del Espíritu Santo, se ha dado cuenta
de los múltiples errores que había cometido en todos los géneros,
tanto geográficos, de ciencias naturales, etc. Pero, al descubrir la
evolución, se han podido solucionar y acoplar sus inspiraciones
a la ciencia. Cuando antes era justo al revés. La ciencia tenía que
acoplarse a sus inspiraciones. Cuestión solo de detalle. Y como
para Dios no existe el tiempo, que todo es presencia, pues, en un
segundo, lo que antes era blanco ahora puede ser negro, la Iglesia,
que sí que tiene tiempo, va realizando el cambio de negro a blanco
y al revés.
El asunto es que alguien salió para Egipto. No importa si son los
verdaderos o los dobles de la Sagrada Familia. Al cruzar la fronte-
ra, descubrieron otro camino para despistar a sus seguidores. Eso
sí, lo hicieron informados por los ángeles que les acompañaban.
¿Quizá abrieron otro camino para las caravanas?
Como la Iglesia es la madre que enseña la verdad y ella dice
que Jesús, María y José estuvieron en Egipto, entonces los dobles
fueron los de Nazaret. De eso no hay duda. Nada importa lo que
diga el otro evangelista. No lo va a saber todo sólo por escribir el
último de los sinópticos. Ni siquiera aunque lo investigase para el
ilustre Teófilo.
¿Acaso no se pudo equivocar? ¿Acaso no pudo mentir? ¿Acaso
desconocía que ya había otro cuento? Pues ya sabes lo que dice la
Biblia: Todos los hombres son unos mentirosos. Colorín, colorado,
esta historia, que comenzó hace 2000 y pico de años, todavía no
ha terminado. Se sigue creyendo en la Iglesia Copta como fuente
de verdad, como lo son las otras también. Tiene su Papa, que ha
estado también peleado con el de Roma. Es decir, tiene todos los
requisitos para ser la “fuente de la verdad”.
En Juan 5, 39-40 podemos leer: “Estudiáis cuidadosamente las
Escrituras, pensando encontrar en ellas la vida eterna. Ellas testifi-
can de mí. ¡Y no queréis venir a mí para tener vida!”
184
La Biblia contra la Biblia

Anoche, como era sábado, mis convivientes jóvenes, parece ser


que trasnocharon. Eran las tres de la madrugada cuando llegaron
a casa. Me dí cuenta al mirar las manillas de mi despertador, que
tengo en la mesita de noche o velador, que así llaman en esta tierra,
Camba de Santa Cruz de la Sierra, a este mueble. Me desperté por
el ruido producido con su llegada a casa. Hoy tengo una jornada
larga. Intento dormir para levantarme a la hora que puse en el des-
pertador. A las seis y media de la mañana.
Pero me doy cuenta que ya no podrá ser, me vino el desvelo. No
consigo retomar el sueño. Así que me levanto y me pongo a escri-
bir. A las siete y media salgo de casa para ir al cementerio Memo-
rial Park, donde tengo mi primer compromiso del día. El segundo
será en el cementerio Monte-sacro. Los dos están situados en la ca-
rretera a Cotoca, que está en obras. Viene su ensanche de carrieles.
Ahora solo tiene dos de ida y vuelta.
Al finalizar la jornada llego a casa a las diez de la noche. El sue-
ño es palpable y me voy a la cama sin prepararme la cena. El sueño
me venció rápidamente. Hoy míster Mandino y míster Inocente
podrán disfrutar de más tiempo.
- Profesor Mandino, ¿qué opina de la jugada sucia que le hizo el
señor Pablo García al padrecito Juan Antonio Vives?
- Parece ser normal en algunos clérigos, míster Inocente.
- Bueno -siguió dicendo míster Mandino-, me parece que tam-
bién debe ser clérigo o religioso, como el padrecito Vives, este
plagista a lo religioso. Ten en cuenta, míster Inocente, que el
evangelista Lucas ya hizo lo mismo. Y ahora, de donde él copió
le llaman fuente Q, que es la primera letra de la palabra fuente
en alemán. Como yo no sé alemán, confórmate con esta infor-
mación.
- Así, míster Mandino, que al padrecito Vives le copian más de
las tres cuartas partes del libro, porque consta de cincuenta y
tres páginas, de las cuales veintitres son de dibujos y diecinueve
páginas del tema propiamente dicho. Y este míster, o padrecito
Pablo, le copia literalmente catorce páginas ¡Es un vivo! ¡Así
decimos los cambas a los ladrones!
185
Vicente Romero Burguera

- Ya sabes, míster Inocente, si es para llevar y extender la creencia


religiosa no es tanto pecado. Pues los sinópticos, Mateo, Marcos
y Lucas, así también lo hicieron. Y donde no copiaron, ya ves
la cantidad de contradicciones irreconciliables que dejaron a la
posteridad. Y eso que Lucas era médico e investigador.
- ¡Pero armaron el Belén, míster Mandino! –replicó el alumno des-
tacado.
- Eso sí, míster Inocente, pero en varios sentidos.
- Si Vicente, míster Mandino, hubiese reproducido en su libro en
vez de una página tantas como míster Pablo, ¿también sería pe-
cado?
- Míster Inocente, hoy creo que le ha venido su rama moralista.
Yo pienso, míster Inocente, que la situación hubiese sido algo
diferente.
- ¿Por qué, míster Mandino?
- En primer lugar porque Vicente pertenece a la misma con-
gregación de Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los
Dolores. En segundo lugar, porque fueron compañeros en el
bachillerato, en el seminario de San José, en Godella, Valencia,
España. En tercer lugar, porque en la República Dominicana
pertenecieron a la misma comunidad, en la escuela preparato-
ria de Menores, en la ciudad de San Cristóbal. Y, por último,
porque ese tipo o modelo de libros suelen ser subvencionados
por la propia Institución religiosa de los Amigonianos, que así
también se llaman. Y si Vicente todavía hoy, oficialmente, perte-
nece a dicha institución y ha estado colaborando con su trabajo
en dicha publicación.
- No siga, míster Mandino, porque estoy viendo que algún día le
van a tener que premiar a Vicente por la propaganda mundial
que puede hacerles con este libro a la Institución y al autor del
libro, míster Mandino.
- En esta vida, y sobre todo en el campo de la moral que a usted,
míster Inocente, o, mejor dicho, a vo en camba, o vos, como dicen

186
La Biblia contra la Biblia

en Argentina, le ha florecido en el día de hoy, todo puede darse


como solución. Les voy a poner un ejemplo práctico –el profesor
dirigió su mirada a toda la clase-. No quiero que se me echen a dor-
mir. Y algunos hasta roncar. Como alguna vez hace nuestro crea-
dor. Cuando Vicente estaba en Godella, de seminarista, era cos-
tumbre, en las reuniones semanales de la comunidad, exponer un
caso de moral y luego ver su solución. Así los padres refrescaban
sus conocimientos y los demás iban aprendiendo en esta materia.
Una vez expusieron el siguiente caso. Previamente, les diré que
los religiosos tenían prohibido fumar, aunque algunos lo hacían en
“secreto”. Lo mismo que los novicios tenían prohibido escuchar la
radio. Para los Padres, la cosa era ya distinta, en cuanto al fumar y
la radio. Bueno, el caso era así: Si un religioso podía fumar mientras
rezaba u oraba. Como la campana era la voz de Dios, al sonar hubo
que finalizar la reunión. La solución del caso se dejó para la semana
siguiente. Así, un estudiante de teología, que finalizaba pronto sus
estudios, fue a consultar el caso a un famoso profesor de moral de
su casa de estudios y le dijo: Profesor, mientras fumo, puedo rezar
u orar. ¡Naturalmente, estimado seminarista! Todos los momentos
son buenos para levantar muestro pensamiento y corazón a Dios.
No se olvide nunca de eso, en su futura vida de ministro del Señor.
Eso fue lo que le contestó. Y, queriendo ser también más bíblico,
dijo: Ese momento podría ser como el viento suave, que dice la Bi-
blia, en el cual se presenta Dios. Entre el expirar e inspirar. Es como
si entrase en nosotros la acción del Espíritu, aunque un poco con-
taminado -a las palabras chistosas le siguieron unas carcajadas-. El
otro miembro de la comunidad, y novel en la teología, le preguntó
también la misma cuestión a su no menos afamado profesor de
moral: Profesor, ¿podemos fumar mientras rezamos u oramos? Es
evidente, apreciado religioso profeso, que su ignorancia en la ma-
teria es grande todavía. Por pura lógica, usted mismo, con lo poco
que haya podido aprender, tendría que conocer la respuesta –mís-
ter Mandino hizo una pequeña pausa para tomar aliento-. ¡No! ¿Lo
escuchó bien? Se lo repito otra vez. ¡No! Tal actitud sería una gran
“profanación”. No me diga que ha fumado en la misma capilla de
su convento. ¡Claro! Sea donde sea la respuesta es la misma ¡no!
Eso fue lo que le dijo el profesor. Al final añadió: ¡Cuántas cosas

187
Vicente Romero Burguera

va a tener que limar todavía en su vida, me parece a mí! Y, dando


las gracias, se despidieron de sus profesores los dos seminaristas
teólogos. A la semana siguiente, cada uno expuso la solución del
caso, según la explicación del profesor de moral. Ya sabe, míster
Inocente, y demás alumnos, en este caso moral, sobre si es pecado
lo que ha hecho este plagista con su moral elástica y refiriéndose al
sexto mandamiento de la ley de Dios. Depende de quien tenga por
administrador de la gracia divina, y como él exponga su caso en el
confesionario, puede ser pecado o no. Bueno, hoy el confesionario
ya se usa poco. Pero allí donde haya ido o vaya a presentar su falta
a Dios. ¡Claro, si es que fue!
- ¡Silencio! Vicente se está despertando para ir al baño dijo mís-
ter Inocente.
Después de ir al baño, vi que prácticamente el despertador es-
taba a punto de sonar. Ya era la hora. Así que encendí la televisión
y me puse a ver los canales para encontrar aquel que emitían las
noticias mañaneras que me pudiesen interesar.6

6 NOTA: Textos bíblicos tomados de la Santa Biblia, trad. Evaristo Martín Nieto,
Ed. San Pablo, Madrid 1988.

188
CAPÍTULO XIX
ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS

51.- ¿De qué hijo de David descendía Jesús?


2 Samuel 5,14 nos dice: “Estos son los hijos que le nacieron (a
David) en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón”. BC San Pa-
blo.
En 1Crónicas 3,5 podemos leer: “Estos cuatro le nacieron en Je-
rusalén: Simea, Sobad, Natán y Salomón…1 R y V.
Lucas 3,23.31 precisa: “Jesús, al comenzar, tenía unos treinta
años, y se le tenía por hijo de José de Helí… De Meleá, de Mená, de
Mataquá, de Natán, de David.” BC San Pablo.
R.- Natán.
Por otra parte, Mateo 1, 6-7.16 nos dice: “Jesé, del rey David.
David, de la mujer de Urías, tuvo a Salomón. Salomón fue padre
de Roboam; Roboam de Abías, Abías de Asa… Jacob de José, el
esposo de María, de la cual nació Jesús.” BC San Pablo
R.- Salomón.

1 NOTA: En la Biblia católica de San Pablo se repiten los cuatro mismos nombres
en 2Samuel y 1Crónicas.
En la Biblia de Reina y Valera y T.N.M. en el libro de 1Crónicas escriben Simea en
vez de Samúa. ¿Quién lo hace bien?

189
Vicente Romero Burguera

52.- ¿Cómo se llamaba el abuelo de Jesús de parte de


su “padre, José”?
En Lucas 3,23 leemos: “Además, Jesús mismo, cuando comenzó
[“su obra”], era como de treinta años, siendo hijo, según se opina-
ba de José [hijo] de Helí”.
R.- Helí.
Mateo 1,16 nos dice: “Jacob llegó a ser padre de José, el esposo
de María, de la cual nació Jesús, a quien se llama Cristo”. T.N.M.
R.- Jacob.

53.- ¿Cómo se llamaba el bisabuelo de José, el “pa-


dre” de Jesús?
Lucas 3,23-24 nos dice: “José, hijo de Elí, hijo de Matat, hijo de
Leví.”
R.- Leví.
En Mateo 1,15-16 leemos: “Eliud engendró a Eleazar, Elea-
zar a Matán, Matán a Jacob y Jacob engendró a José.” R y V.
R.- Jacob es el padre de José. Matán es el abuelo. Eleazar es el
bisabuelo.

54.- ¿Cuánto tiempo estuvieron María y José en Be-


lén, después de nacer Jesús?
Lucas 2,22.39 nos dice: “Y cuando se cumplieron los días de la
purificación de ellos (cuarenta días), conforme a la ley de Moisés,
le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor”.
“Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del
Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret”. R y V.
R.- Cuarenta días.
Mientras que en Mateo 2,16 leemos: “Entonces Herodes, viendo
que los astrólogos habían resultado más astutos que él, se enfure-
ció mucho, y envió e hizo que eliminaran a todos los muchachitos

190
La Biblia contra la Biblia

en Belén y en todos sus distritos, de dos años de edad para abajo,


conforme al tiempo que había averiguado cuidadosamente de los
astrólogos”. T.N.M.
R.- Varios Meses.

55.- ¿Cuánto tiempo tenía Jesús cuando fue a Nazaret?


En Lucas 2,22 podemos leer: “Cuando se cumplieron los días de
la purificación, según la ley de Moisés, (cuarenta días) lo llevaron
a Jerusalén para ofrecerlo al Señor.
R.- Unos cuarenta y cinco días, aproximadamente.
Mientras que Mateo 2,16.19-20 nos dice: “Entonces Herodes,
al ver que los magos se habían burlado de él, montó en cólera y
mandó matar a todos los niños de Belén y de todo el territorio, de
dos años para abajo, según el tiempo que había calculado por los
magos.
“Al morir Herodes, un ángel del Señor se apareció en sueños a
José en Egipto y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y
vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban
contra la vida del niño”2. BC San Pablo.
R.- Aproximadamente cinco años.

56.- ¿Dónde vivió Jesús después de nacer en Belén?


Lucas 2,39 nos dice: “Cuando cumplieron todas las cosas que
mandaba la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Na-
zaret”. BC San Pablo.
R.- Nazaret.
En Mateo 2,13-14 leemos: “Después que se hubieron retirado,
¡mire!, el ángel de Jehová se apareció en un sueño a José, y dijo:

2 NOTA: Según la “tradicción Copta Ortodoxa” “estuvo en Egipto más de tres


años y recorrieron más de dos mil kilómetros”. (1)
(1)
La Iglesia Copta Ortodoxa, Youssef El Anba Boula, Gráfica Simmer, Santa–
Cruz 2005, página 33.

191
Vicente Romero Burguera

Levántate, toma al niñito y a su madre, y huye a Egipto y quédate


allá hasta que yo te diga. Porque Herodes está para buscar al niñito
para destruirlo.
“De modo que él se levantó y tomó consigo al niñito y a su ma-
dre, de noche, y se retiró a Egipto”. T.N.M.
R.- Egipto.

57.- ¿Eran primos Juan y Jesús?


Juan 1,33 nos dice: “Yo no le conocía, pero el que me envió a
bautizar con agua me dijo: Sobre el que veas descender y posarse
el Espíritu, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo”.
R.- No.
Y en Lucas 1,36 leemos: “Mira, tu parienta Isabel ha concebido
también un hijo en su ancianidad, y la que se llamaba estéril está
ya se seis meses”. BC San Pablo.
R.- Sí.
Con tanto Espíritu Santo, parece que las madres de Juan y Jesús
no se acordaron de lo beneficioso que es para los niños las relacio-
nes familiares. María fue a visitar a su prima Isabel. Pero se des-
cuidaron luego, cuando crecieron los niños, de fomentar los lazos
familiares entre los dos niños. ¡Claro! Como el Espíritu Santo tuvo
mucho que ver en los nacimientos, ellas descuidaron esta obliga-
ción. Hay quien le carga demasiado trabajo al Espíritu Santo. Y
luego sucede lo que sucede. ¡Por qué será, será!

58.- ¿Quién vio la paloma en el bautismo de Jesús?


Marcos 1,9-10 nos dice: “En el transcurso de aquellos días Jesús
vino de Nazaret de Galilea y fue bautizado en el Jordán por Juan.
“E inmediatamente que subió del agua vio que los cielos se
abrían, y que, como paloma, el espíritu descendía sobre él”.
R.- Jesús
192
La Biblia contra la Biblia

Mientras que en Juan 1,32 leemos: “Juan también dio testimo-


nio, y dijo: Vi el espíritu bajar como paloma del cielo, y permaneció
sobre él”. T.N.M.
R.- Juan.
¡Ojo, pastores! No se confundan.

59.- Falta de coordinación.


Marcos 1,8 nos dice: “Yo a la verdad os he bautizado con agua,
pero él os bautizará con Espíritu Santo.”
Juan 1,33 precisa: “… ése es el que bautiza con el “Espíritu Santo.”
En Hechos 1,5 podemos leer: “Porque Juan ciertamente bauti-
zó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo
dentro de no muchos días.”
Así, pues, tenemos que en Marcos, Juan el Bautista anuncia el
bautismo con el Espíritu Santo a través de Jesús. Mientras que en
Juan el Evangelista ya es una realidad que Jesús bautiza con el Es-
píritu Santo. Pero en los Hechos de los apóstoles, Jesús se fue al
cielo, y luego serán bautizados los apóstoles con el Espíritu Santo.
Con tanto mareo, no cabe la menor duda que el Espíritu Santo
dimitió. Y se armó el gran lío bíblico. Antes de su venida, después
de su venida y más allá de su venida.
Por eso ha permitido a los ateos poner un poco de orden con
la razón, ya que los suyos se la armaron por milenios con tanta
inspiración.

60.- ¿Quién era más grande delante de Dios, Jesús o


Juan el Bautista?
Lucas 1,15 nos dice: “Porque será grande delante de Dios (Juan
Bautista). No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo.”
En Mateo 11,19 leemos: “Vino el Hijo del Hombre, que come y
bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino.”

193
Vicente Romero Burguera

Juan es grande delante de Dios. Para ello no debe beber vino ni


sidra, como lo hizo Sansón, según Jueces 13,13-14, mandada por
el ángel. Si Jesús bebe vino es porque no es de los grandes delante
de Dios. Parece que faltó un poco de coordinación entre Lucas y
Mateo a la hora de escribir sus evangelios. Dios, o Jehová, volvió a
cambiar de opinión. ¿Será que los evangélicos o protestantes pro-
hiben beber alcohol a los suyos para ser más grandes que Jesús?

61.- ¿Por qué Andrés sigue a Jesús?


Juan 1,35-37.40 nos dice: “El siguiente día otra vez estaba Juan, y
dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo:
He aquí el Cordero de Dios. Le oyeron hablar los dos discípulos, y
siguieron a Jesús.
“Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que había
oído a Juan, y habían seguido a Jesús”.
R.- Porque oyó a Juan.
Mientras que en Mateo 4,18-20 leemos: “Andando Jesús junto
al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y
Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran
pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de
hombres.
“Ellos, entonces, dejando al instante las redes, le siguieron”. R
y V.
R.- Porque oyó a Jesús.

194
CAPÍTULO XX
LAS BODAS DE CANÁ

Cuando los evangelistas comienzan a narrar los milagros de Je-


sús lo hacen de manera extraordinaria.
Mateo 4, 24 nos dice: “Su fama llegó a toda Siria y le trajeron to-
dos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos
diversos, endemoniados, lunáticos, paralíticos. Y los curó.
Más adelante, en 8,1-3, continúa diciendo: “Cuando bajó del
monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. En esto, un lepro-
so se acercó y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres puedes
limpiarme. Él extendió la mano, le tocó y dijo: Quiero, queda lim-
pio”. Y al instante quedó limpio de su lepra.”
Por su parte, tanto en Marcos 1, 23-26 como en Lucas 4,33-35 po-
demos leer el primer milagro que nos narran: “Había precisamente
en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo que
se puso a gritar: ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret?
¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo Dios. Jesús
entonces, le conminó diciendo: Cállate y sal de él. Y agitándole vio-
lentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él”.
De este modo los sinópticos nos narran y detallan el primer mi-
lagro de Jesús.
Ahora veamos cómo lo narra Juan 2,1-11: “Tres días después se
celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de
Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y

195
Vicente Romero Burguera

no tenían vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice


a Jesús su madre: No tienen vino. Jesús le responde: ¿Qué tengo yo
contigo mujer? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los
sirvientes: Haced lo que él os diga.
“Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificacio-
nes de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús:
Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Sacadlo aho-
ra, les dice, y llevadlo al maestresala. Ellos lo llevaron. Cuando el
maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de
dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo
sabían), llama el maestresala al novio y le dice: Todos sirven pri-
mero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú
has guardado el vino bueno hasta ahora”.
Tal comienzo de los signos hizo Jesús en Caná de Galilea. Así
manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos.
Si un profesor de religión pregunta en un examen ¿cuál fue el
primer milagro de Jesús? Exigirá que la respuesta sea el de conver-
tir el agua en vino.
Si pregunta ¿dónde hizo Jesús su primer milagro? La respuesta
que tomará como correcta es aquella que diga en Canaán o Caná.
¿Pero es eso verdad? ¿Fue en Caná el lugar del primer milagro y
éste consistió en convertir el agua en vino?
Los tres evangelios sinópticos, el de Mateo, Marcos y Lucas no
narran en ningún lugar ni hacen referencia alguna al hecho de la
boda de Caná. ¿No es eso extraño?
Si los tres evangelios sinópticos se basaron en otro documento
escrito, más antiguo, conocido por los estudiosos por la fuente Q,
¿por qué no narran las bodas de Caná?
Si verdaderamente allí hubiese ocurrido el primer milagro, nun-
ca lo hubiesen olvidado. En primer lugar por el impacto produ-
cido en los apóstoles por Jesús y por haber “confirmado” la fe de
ellos con su maestro. Y luego por la gran fiesta que tuvieron y la
borrachera que cogieron algunos con tan exquisito y extraordina-
196
La Biblia contra la Biblia

rio vino. Seguro que ahora su valor sería incalculable, de miles y


miles de dólares la botella. Lo de la borrachera es muy posible que
así sucediera, pues todavía no eran santos y no habían dominado
sus vicios de pescadores y otros que traían consigo. Que nadie se
escandalice, pues eso es lógico y natural.
Claro. Hay que tener en cuenta que Marcos y Lucas no estuvie-
ron en la fiesta, pues no eran apóstoles. Seguro que sí les informa-
ron. Al menos lo hizo Pedro, pero igual no lo escribieron para no
dejarlo mal por eso de la borrachera. Pero podían haberlo narrado,
aunque se hubiesen ahorrado el detalle de la borrachera de Pedro
que, por ser más viejo y más acostumbrado al vino y sus efectos
etílicos, fue el último en caer con ella.
El evangelista Mateo si realmente era apóstol estuvo con toda
seguridad en la fiesta de la boda. Pero entonces, ¿por qué no nos
narró tan maravillosa escena?
Alguien da a veces el argumento en la escena de la última cena,
de que Juan no la describe o narra porque ya lo hicieron los sinóp-
ticos, y él lo que hace es acentuar el lavatorio de los pies. Pero aquí
el argumento sería: ¿Por qué un apóstol presente como Mateo no lo
hizo? La respuesta puede ser hasta fácil. Porque nunca existió esa
boda ni el milagro que se obró en ella.
También sería interesante preguntarse para qué un Apóstol, es-
critor, quiere una fuente Q. (o libro para copiar) si puede escribir
su propia vivencia. Y si Mateo era realmente un apóstol, ¿cómo
pudo olvidar ese gran milagro, que debió impactar y acrecentar su
seguridad de que Jesús era el Mesías?
La tradición, esa que no falla, siempre señaló que el evangelio
de Mateo, era el primer evangelio escrito. Por eso, a la hora de
nombrar a los evangelistas y colocarlos en la Biblia, su libro es el
primero de los escritos del Nuevo Testamento.
Los estudiosos ya hace algún tiempo que descubrieron que el
más antiguo era el de Marcos. Y que Mateo, el evangelista, no es el
Mateo apóstol. ¡Cosas de la ciencia!
197
Vicente Romero Burguera

Las bodas de Caná ya es otro de los episodios de los evangelios,


que han pasado en la historia antigua, como un “Hecho Histórico”,
como un signo, un milagro. Pero realmente nunca existió. Tampo-
co el evangelista Juan, como dice la tradición desde Ireneo, es el
autor de dicho evangelio.1 “Un análisis interno del evangelio nos
dice que su autor no ha podido ser Juan el Zebedeo, como lo ha
afirmado la tradición desde Irineo, no antes. Más aún, creemos que
su autor no pertenece al círculo de los doce”.2 ¡Bendita tradición,
con tantas contradicciones!
Para muchas iglesias o sectas el matrimonio no es un sacramen-
to. Ellas tendrán sus argumentos. Para la iglesia Católica o secta
del judaísmo sí lo es. Y además es un vínculo indisoluble apoyado
en los textos de Mateo 19,4-6: “Jesús respondió: ¿No habéis leído
que el creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que
dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá
a su mujer, y los dos se habrán una sola carne? De manera que ya
no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo
separe el hombre”.
Hay que leer también lo que se dice en Marcos 10,2-5: ”Se acerca-
ron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: ¿Puede
el marido repudiar a la mujer? Él le respondió: ¿Qués os prescribió
Moisés? Ellos le dijeron: Moisés permitió escribir el acta de divor-
cio y repudiarla. Jesús les dijo: Teniendo en cuenta la dureza de
vuestro corazón escribió para vosotros este precepto.”
Por lo cual, si ese precepto lo hizo Moisés y no lo mandó Dios,
con los demás sucedió lo mismo. Y todo lo del Sinaí se viene abajo.
Y el hecho, según Juan, de su presencia en la boda de Caná son
los fundamentos de ese sacramento indisoluble.
El texto de 1 Corintios está enmarcado en la creencia de que la
venida del Señor es inminente y, por tanto, cada uno se debe de
quedar en la situación en que se encuentra. El casado, casado y el
soltero, soltero. Solo en caso de mucha impaciencia e incapacidad
1 Irineo (130-200) es discípulo de Policarpo (+ 150) y éste de Juan (el apóstol).
2 La Santa Biblia, trad. Evaristo Martín Nieto, Ed. San Pablo, Madrid 1989, pag.
1517.

198
La Biblia contra la Biblia

por controlar sus apetencias sexuales uno puede casarse. Pues,


como dice 1Corintios 7,9: “Más vale casarse que quemarse”.
¿Para qué iba a instituir Jesús un sacramento de matrimonio? La
cosa se iba acabar ya y el regreso era inminente. Esto está escrito
más claro que el agua de un manantial. Así nos lo dice Marcos 9, 1:
“Os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gus-
taran la muerte. Hasta que vean venir con poder el Reino de Dios”.
Han muerto los que pertenecían a aquella generación, otros de
las siguientes generaciones y los que les han sucedido durante
veintiún siglos y aun no ha venido. Pero esa frase, en manos de
los seguidores de Jesús, les ha dado ya muchos dividendos. Pues
muchas veces han puesto el fin del mundo en la generación que
a ellos les convenía. Como también lo hizo la católica y lo siguen
haciendo otros actualmente.
Los textos de Mateo 19, 4-6 y Marcos 10, 2-13 y Lucas 16,18 tie-
nen como base el Génesis, como palabra de Dios. ¿Puede un cuen-
to ser palabra de Dios? Si Jesús era Dios, ¿por qué no sabía cómo
se había formado el hombre? Queda claro que Jesús no sabía que
este texto fue añadido cinco siglos después de Salomón. Es decir,
después de la primera confección del Genesis. ¿Por qué toma un
cuento por una realidad? Así lo han hecho los católicos durante
muchos años, cuando la Biblia se debía tomar al pie de la letra. Y
lo siguen haciendo las sectas que ignoran todavía que el hecho de
la creación no fue una realidad, sino una historia inventada por un
señor o escuela, y después sacralizada como palabra de Dios.
¿Por qué la iglesia Católica, que admite ahora que es un Midrach
o cuento, después de tantas equivocaciones graves en la historia,
por tomar como ciencia lo que no es, todavía sigue considerando
estas palabras como palabras de Dios?
La Iglesia, como una forma más de extender su poder, se fue
apoderando de esta institución para dictar sus leyes y expandir
o fortalecer más su influencia en la sociedad civil, y penetrar en
todos sus núcleos. Ahora es la defensora a ultranza de la familia.
199
Vicente Romero Burguera

Y con la Biblia ha defendido la monogamia. Pero, ¿que pasó con la


poligamia bíblica?
También existe el texto de 1Corintios 7, 10 que se dirige a los
casados, diciéndoles lo que el Señor les ordenó: “Que la mujer no
se separe del marido, mas en el caso de separarse, que no vuelva
a casarse o que se reconcilie con su marido, y que el marido no se
divorcie de su mujer”.
Pablo da unas recomendaciones a seguir para los que están ca-
sados y los que están solteros. En 1Corintios 7,15.17 leemos: “Pero
si la parte no creyente quiere separarse, que se separe, para vivir
en paz os llamó el Señor.” Esta cita les viene muy bien ahora a las
otras sectas para que los miembros se separen o conviertan a sus
cónyugues. A continuación nos dice: “Por lo demás, que cada cual
viva conforme le asignó el Señor, cada cual como le ha llamado
Dios. Es lo que ordenó en todas las Iglesias”.
Es tan inminente el fin del mundo, que Pablo se quedó soltero
y no piensa mucho en los hijos de los matrimonios. Ellos ya no
necesitan casarse, pues el fin del mundo está ya llegando. Son los
últimos tiempos. Para los que están en edad casadera 1Corintios
7,25-27 les dice: “Acerca de la virginidad no tengo precepto del
Señor. Doy, no obstante, un consejo. Por tanto, pienso que es cosa
buena, a causa de la necesidad presente (ya viene el fin del mundo)
quedarse el hombre así. ¿Estás unido a una mujer? No busques la
separación. ¿No estás unido a mujer? No la busques.”
¡Buen profeta Pablo! Se equivocó totalmente. Igual que Jesús y
todos aquellos que han creído en él. Pero dio buenos dividendos
para que hubiese mentes que, llevadas de esa idea, se dejasen ma-
tar. Para que ahora tengamos tantas iglesias que sigan engañando
con ello. Y la sangre de sus seguidores sea la confirmación de su
verdad.
Mientras eso llega, es decir, el fin del mundo, otros siguen cons-
truyendo sus buenas casas, sus iglesias, y bebiendo de la teta de
la fe, que nubla la mente para razonar y encontrar razón a todas
sus contradicciones. Esa es la misión de las facultades de teología.

200
La Biblia contra la Biblia

Hacer creíble una mentira. Por ello cada Iglesia tiene su facultad.
Y como cada una cree lo que otra condena, todas son portadoras
de la verdad.
¿Por qué la boda de Caná? Cuando se escribe el evangelio de
Juan, que no lo escribió el apóstol como hasta hace poco se creía,
ya han muerto todos los apóstoles. El fin del mundo no ha lle-
gado, como hicieron creer ellos. La gente ya no espera ser célibe.
Poco a poco se van casando. Por eso aparece el milagro de Jesús en
la boda, para dar la aprobación, y bendición, a los cristianos que
quieran casarse. Aunque vaya contra los consejos de Pablo. De este
modo Jesús aprueba el matrimonio. Ahora ya pueden apoyarse en
un argumento de Jesús, que contradice los argumentos que Pablo
exponía en sus cartas.

201
CAPÍTULO XXI
ADIVINANZAS, ACERTIJOS
O MENTIRAS

62.- ¿Cuál fue el primer milagro de Jesús?


Juan 2, 1-11 nos narra: “… Cuando ellos se lo llevaron probó el
agua convertida en vino…”
R.- Convertir el agua en vino.
En Mateo 4,24 leemos: “… Los endemoniados y epilépticos y
paralíticos. Y él los curó.
Y Marcos 1, 25-26 nos dice: “Pero Jesús lo reprendió, diciendo:
Calla, y sal de él. Y el espíritu inmundo, después de convulsionarlo
y gritar a voz en cuello, salió de él”. T.N.M.
R.- Curar a un endemoniado.

63.- ¿Cuándo le cambió Jesús el nombre a Simón por


el de Pedro?

Juan 1,42 nos narra: “Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo:


Tú eres Simón, hijo de Jonás. Tú serás llamado Cefas (que quiere
decir Pedro).”
R.- Cuando lo vió.
Y en Mateo 16, 17-18 podemos leer: “Entonces le respondió Je-
sús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo

203
Vicente Romero Burguera

reveló carne ni sangre, sino mi padre que está en los cielos. Y Yo


también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi
iglesia. Y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. R y V.
R.- Al tiempo de estar con él.

64.- ¿Cómo era el lugar donde Jesús dijo las bien-


aventuranzas?
Mateo 5,1-2 nos dice: “Cuando vio las muchedumbres, subió a
la montaña. Y después que se sentó, vinieron a él sus discipulos. Y
él abriendo la boca, se puso a enseñarles, diciendo…”
R.- Montañoso.
Mientras que en Lucas 6,17 leemos: “Y bajó con ellos y se apostó
en un lugar llano, y había una gran muchedumbre de sus discípu-
los, y una gran multitud del pueblo de toda Judea y de Jerusalén...”
R.- Llano

65.- ¿Hay que llevar bastón para el viaje?


Mateo 10,10 nos dice: “Ni alforja para el viaje, ni dos prendas de
vestir interiores, ni sandalias, ni bastón”.
R.- No.
Mientras que Marcos 6,8 nos informa: “También les dio órdenes
de que no llevaran nada para el viaje, sino solamente un bastón”.
T.N.M.
R.- Sí.

66.- ¿Cuánto tiempo tardó la higuera en secarse?


Marcos 11,12-14.20 nos dice: “Al día siguiente, cuando salieron
de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía
hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo. Pero cuando llegó a
ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces
Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo
204
La Biblia contra la Biblia

oyeron sus discípulos. Y pasando por la mañana vieron que la hi-


guera se había secado desde las raíces.
R.- Un día.
Y en Mateo 21,17-20 leemos: “Y dejándolos, salió fuera de la ciu-
dad, a Betania y posó allí. Por la mañana, volviendo a la ciudad,
tuvo hambre. Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella,
y no halló nada en ella, sino hojas solamente. Y le dijo: Nunca ja-
más nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. Viendo esto los
discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida
la higuera? R y V.
R.- Al momento.

67.- Cuando Jesús se aparece por encima de las aguas,


¿eran éstas profundas? ¿Subió Jesús a la barca?
En Mateo 14,22.25.28-30.32 podemos leer: “Después obligó a los
discípulos a que se embarcaran y se le adelantaran rumbo a la otra
orilla, mientras él despedía a la gente... Hacia las tres de la madru-
gada se dirigió a ellos, andando sobre el lago... Pedro le respon-
dió: Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas. Él dijo: Ven.
Pedro saltó de la barca y fue hacia Jesús andando sobre las aguas.
Pero, al ver la fuerza del viento, se asustó y, como empezaba a hun-
dirse, gritó: Sálvame Señor… Cuando subieron a la barca, el viento
se calmó”. BC San Pablo.
R.- Aquí subió a la barca. Las aguas eran profundas. Pedro se
hundía.
Mientras que Juan 6,17.19.21 nos dice: “Subieron a una barca y
se dirigieron a la otra orilla rumbo a Cafarnaún… Habían remado
como unos cinco kilómetros, cuando vieron a Jesús, que caminaba
sobre el mar y se acercaba a la barca; y se asustaron… Quisieron
recogerlo en la barca, y al instante la barca tocó tierra en el lugar a
donde se dirigían”.1 BC San Pablo.
1 NOTA: Reina y Valera traduce así: “Ellos entonces con gusto le recibieron en la
barca, la cual llegó enseguida a la tierra adonde iban”.
Los T.N.M. dice: “Por lo tanto estuvieron dispuestos a recibirlo en la barca, y
enseguida la barca llegó a la tierra a la cual trataban de ir”.

205
Vicente Romero Burguera

R.- Aquí no subió. Y además estaban cerca de la orilla.


De este episodio, los exégetas y biblistas ya dicen que no fue
un hecho histórico. Es una narración que refleja la situación de la
Iglesia primitiva. Por lo cual es una simple alegoría, como lo es la
transfiguración y lo son otras historias.

COSAS DE JESÚS
68.- Cambio de política
Mateo 12, 30 nos dice: “El que no es conmigo, contra mí es”.
Y Marcos 9, 40 precisa: “Porque el que no es contra nosotros, por
nosotros es”. R y V.
Hay un proverbio chino que dice: “El enemigo de mi enemigo
es mi amigo”. Y los políticos, cuando tienen elecciones, analizan
los resultados de una forma u otra, según sus intereses. Para el
adversario, según Mateo. Para ellos, si son gobierno, como Marcos,
cuando analizan a los que no votaron. La iglesia Católica acude
ahora a los hombres de buena voluntad en sus discursos y escritos.
Antes, los que no pensaban como ellos eran sus enemigos y por eso
eran perseguidos y hasta condenados a terribles torturas. ¡Viva la
política! Cuando la iglesia tenía todo el poder hacía política según
Mateo. Ahora la hace según Marcos. Lo mismo hacen las demás
Iglesias con la astucia. Según en qué país y situación se encuen-
tran, hacen sus discursos y muestran sus argumentos.

69.- ¿Por qué Jesús hablaba en parábolas?


Marcos 4, 11 nos dice: “Y les dijo: A vosotros se os ha dado co-
nocer los secretos del reino de Dios. Pero a los demás, a los que
están fuera, todo les llega en parábolas, para que aunque miren no
vean y aunque oigan no entiendan, no sea que se conviertan y sean
perdonados”.
En la Santa Biblia de San Pablo, página 1450, dice en su nota a
este versículo: “El texto resulta incomprensible. Va en contra de la
naturaleza misma de las parábolas, cuya finalidad es aclarar lo di-
fícil. También va en contra de Jesús, que hablaba para que lo enten-

206
La Biblia contra la Biblia

diese la gente. Muy probablemente estamos ante un texto arameo


mal traducido desde el principio al griego”.
El autor de este libro cree que el texto reproduce la idea que dice
Pablo en Romanos 9,15: “Pues a Moisés le dice: Tendré misericor-
dia de quien quiera y tendré compasión de quien quiera”.
R.- Para salvar a los que él quiere.
Mientras que en Mateo 13,35 leemos: “Para que se cumpliera lo
que había anunciado el profeta: Abriré mi boca para decir parábo-
las y publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo”.
BC San Pablo.
R.- Para cumplir una profecía y revelar cosas acultas.
En Marcos podemos leer que el hombre se salva si Dios quiere.
Por lo tanto si el hombre se condena es culpa de Dios. ¿Para qué
quiere a los demonios? ¿Dónde está la libertad del hombre?
Mateo nos dice que Jesús hablaba en parábolas para revelar lo
oculto desde la creación del mundo. Pero, según podemos ver, no
reveló ninguna fórmula científica. No sabía que lo de Adán y Eva,
que lo de Noé y otras tantas historias no eran más que un cuento.
No reveló la evolución y se creyó que el Génesis era la historia
del principio del mundo. Y que las normas o leyes de Moisés que
aparecen en el Antiguo Testamento se las endosaron a él, los deu-
teronomistas, unos pocos siglos antes que él naciese.
Pero, ¡claro! Los autores bíblicos se toman tantas libertades al
escribir la palabra de Dios que hacen una realidad del mito, y con-
vierten el cuento y la novela en hechos históricos. Ni Jesucristo
pudo distinguir la verdad histórica de la ficción creativa de sus
autores.

70.- El Espíritu Santo, o Jesús, no conoce la Biblia.

1.- Mateo 27,9-10 nos dice: “Así se cumplió lo dicho por el profe-
ta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata,
precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel.
Y las dieron para el campo del alfarero…”

207
Vicente Romero Burguera

Y en Zacarías 11,12-13 leemos: “Y les dije: Si os parece bien,


dadme mi salario. Y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario
treinta piezas de plata. Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro. ¡Her-
moso precio con que han apreciado! Y tomé las treinta piezas de
plata y las eché en la casa de Jehová al tesoro.”
R.- En Mateo se nos dice que es Jeremías quien predice la trai-
ción de Judas y el precio de Jesús. Sin embargo la cita corres-
ponde a Zacarías.
2.- Marcos 2,25-26 nos narra: “¿Nunca leíste lo que hizo David
cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él es-
taban. Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sa-
cerdote, y comió los panes de la proposición...?”
En 1Samuel 21,1.6 leemos: “Vino David a Nob, al sacerdote
Ahimelec. Y se sorprendió Ahimelec de su encuentro… Así el
sacerdote le dio el pan sagrado, porque allí no había otro pan,
sino los panes de la proposición…” R y V.
R.- En el evangelio dice que David entró al templo y comió los
panes sagrados en tiempo de Abiatar. Pero realmente fue en
tiempos del padre de éste, Ahimelec.
3.- Lucas 11,50-51 nos dice: “Pero Dios pedirá cuentas a esta ge-
neración de la sangre de todos los profetas asesinados desde la
creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de
Zacarías…” BC San Pablo.
Los biblistas de hoy en día, al menos los católicos, dicen ya que
las primera parte del Génesis está fuera del margen de la histo-
ria. Son leyendas, cuentos, mitos, pero no realidades, como lo
enseñaban en el pasado y así lo creía Jesús.
4.- Mateo 13,35 dice que con las parábolas de Jesús se cumplía lo
dicho por el profeta, concretamente cuando dijo: “Abriré en pa-
rábolas mi boca. Declararé cosas escondidas desde la fundación
del mundo.” (Salmo 78.2). R y V.
Sin embargo Jesús no sabía:
a) Mateo 11, 24: Por tanto os digo que el día del juicio, será más
tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti”.

208
La Biblia contra la Biblia

- Jesús no sabía que lo de Sodoma era un cuentecito nacido de


unas ruinas e inventado por un homófobo.
b) Mateo 12, 41: “Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio
con esta generación, y la condenarán. Porque ellos se arrepin-
tieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este
lugar”2.
- Lo del profeta Jonás es otro cuento. “No se trata, probablemen-
te, de una historia real, sino de una composición didáctica”.3
Y Jesús no lo sabía. Aquí no tenía el actuar de Dios, era solo
hombre y se podía equivocar. Ya que Jesús es verdadero Dios y
verdadero hombre.
c) Mateo 13, 31-32: “El reino de los cielos es semejante al grano de
mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo. El CUAL
A LA VERDAD es la más pequeña de todas las semillas”.
- Cualquier entendido en semillas conoce otras más pequeñas.
d) Lucas 17, 26: “Como fue en los días de Noé, así también será en
los días del Hijo del Hombre”.
- Si nunca hubo diluvio universal ni existio Noé ni la famosa bar-
ca que pudiera albergar los animales del mundo, ¿cómo Jesús
compara su venida a ello?
Porque no existió ni lo uno ni lo otro.
Mateo 13, 52: “Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos
es semejante a un padre de familia, que saca de un tesoro cosas
nuevas y cosas viejas”. R y V.
Pero, lamentablemente, Jesús no estaba actualizado, no supo
que sus antepasados iluminados e inspirados por Dios le habían
metido gato por liebre. Al tomar al pie de la letra la Biblia, aun-
que fuesen los puntos que le convenían, Jesús tuvo una mala base.
Pues no supo nunca, lo que había sido realidad o imaginación.
¡Claro, no era biblista! Como los de ahora. Ni tenía conocimiento
2 Libros como Rut, Judit, Tobías, Ester o Jonás no pertenecen, pues, al género lite-
rario “historia” sino al género “novela” ¿La Biblia dice siempre la verdad?
Ariel Álvarez Valdes, Ed. San Pablo, Buenos Aires 2005 página 49.
3 La Santa Biblia, Evaristo Martin Nieto, Ed. San Pablo, Madrid 1989, página 1317.

209
Vicente Romero Burguera

de la ciencia actual: “Que a través del análisis y aunque no puedan


precisar el ambiente histórico en que fue escrito el libro de Jonás,
se puede afirmar que el autor es un judío, que lo compuso hacia el
400”4. Y Jesús no sabía que el libro de Jonás, Judith, Tobías y Daniel
eran novelas y no hechos históricos como él los tomó.
Por eso, la noche que escribía esto soñé lo siguiente:
- Entonces, míster Mandino, ¿es verdad que el niño prodigio que
a los doce años fue a Jerusalén y hablaba con los doctores en el
templo tenía muchas lagunas?
- Ya ves, míster Inocente. Jesús también tuvo algún que otro mal
profesor de religión. Cuando iba a la sinagoga seguro que le
tocó algún rabino de no muchos conocimientos. De los que sólo
repetían lo que habían oído o aprendido. Como pasa ahora a los
creyentes que, según a quien oyen, repiten luego el mismo dis-
co y ése es el bueno. Pentecostales, bautistas, luteranos, evangé-
licos y un sin número de iglesias que cada día aumenta.
- ¿Pero no era el Espíritu Santo quien le inspiraba, míster Mandi-
no?
- Pero, míster Inocente, el Espíritu Santo todavía no había pasado
por la Universidad. ¡Claro! Ahora lo tiene peor.
- ¿Por qué, míster Mandino?
- Porque depende a qué Universidad vaya tendrá que decir una
cosa u otra. ¿Lo comprende, míster Inocente? Todas las Uni-
versidades le dan el Cum Lauden. Pero todas tienen, sobre un
mismo tema, diversos puntos de vista y llegan a conclusiones
diferentes.
- ¿No será, míster Mandino, porque el Espíritu Santo también es
dado a la libertad de religión? ¿O no existe el Espiritu Santo?
- Míster Inocente, no debemos negar al Espíritu Santo. Ni ir en su
contra. “Ese pecado no se perdona”
- ¿Entonces, míster Mandino, qué hacemos con las mentiras y
contradicciones que ha inspirado el Espíritu Santo?
4 Ibidem página 1347.

210
La Biblia contra la Biblia

- Eso, míster Inocente, ha sido la base para el desarrollo de las


editoriales cristianas. Así pueden escribir miles y miles de li-
bros, solucionando ese problema y teniendo puntos de vista
distintos y creencias diferentes.
- Entonces, míster Mandino, ¿debemos de agradecer el actuar
equívoco del Espíritu Santo?
- ¡Clarísimo, míster Inocente! Todo lo que Dios hace tiene un pro-
pósito. Y para Dios nada hay imposible. ¡Salvo decir la verdad!
- Entonces, míster Mandino, Dios ahora hace nacer iglesias e igle-
sias. Universidades y universidades cristianas que más tarde se
pondrán de acuerdo ¿verdad?
- Míster Inocente, nosotros estamos siendo un factor de esa
unión. Pues ahora pueden tenernos a nosotros como sus enemi-
gos y unirse para luchar contra nosotros. Pero lo más seguro sea
que prohiban leer el libro a sus seguidores. Así actúa el Espíritu
Santo. Confunde primero y luego ilumina. Como la torre de Ba-
bel, pero en religión. Ahora confunde y hay diversidad. Y luego
será una.
- Míster Mandino, disculpe. Eso no se lo cree nadie.
- ¿Por qué, míster Inocente?
- Porque Jesús lleva 2000 años orando para que sus seguidores
sean uno, como el Padre y él es uno. Y ya ve lo que ha consegui-
do, que cada vez sus cristianos se dividan más.
- Pero, míster Inocente, tambien dijo: “No se haga mi voluntad,
sino la tuya”.
- Entonces, míster Mandino, está claro el asunto. Dios tiene ga-
nas de hacer chistes con sus criaturas. Tiene ganas de reírse, lo
que, según los expertos, es una buena terapia. Les ha dado una
religión, unas iglesias, para que pierdan el tiempo con ello y la
humanidad no pueda adelantar científicamente en otras mate-
rias. Ellos son un freno a la ciencia. Míster Mandino -continuó
dicendo míster Inocente-, ¿salimos al receso? Nuestro hacedor
ya lleva tiempo durmiendo y parece que quiere despertar.
- Amén -respondió míster Mandino.
211
CAPÍTULO XXII
LA TRANSFIGURACIÓN Y JUAN

La transfiguración es otro ejemplo de presentar a Jesús como


Dios para que se cumplan las profecías. No importa si el hecho es
verdad o mentira. Lo importante es hacer creer que las profecías
se cumplen y que Jesús es Dios. Aquí tampoco se nos narra un
hecho.Estamos, una vez más, ante una fabricación literaria de la
fuente Q y que repiten Mateo 17, 1-8, Lucas 9, 28-36 y Marcos 9,
2-13, con unos matices diferentes cada uno, pero con los siguientes
objetivos:
1.- Se cumplieron algunas creencias de aquel tiempo. Sobre todo
la de que Elías tenía que regresar al final de los tiempos.
2.- Están en los últimos tiempos. Mateo 16,28, Marcos 9,1 y Lu-
cas 9,27 dicen antes de este cuento: “Pues de verdad os digo
que hay algunos, entre los aquí presentes, que no gustarán la
muerte hasta que vean el reino de Dios”.
3.- Jesús es el continuador de las enseñanzas de Moisés, el nue-
vo Moisés, donde se cumplen todas las antiguas profecías. El
gran profeta.
4.- “Este es mi hijo amado, escuchadle”. Esta es la finalidad de la
historia inventada.
5.- Una historia que se desarrolla en un monte que no tiene nom-
bre. Luego la tradición ya se encargará de asignarle uno y de
situarla en el monte Tabor.

213
Vicente Romero Burguera

Lo mismo que la tradición se encargó de hacer que el viaje de Je-


sús, María y José a Egipto, tuviera sus iglesias y monasterios, don-
de descansaron y bebieron, así como de relatar cuantos avatares
les pudieron ocurrir en un viaje que nunca hicieron. Así al menos
lo evidencia Lucas 2,39, al mandar a Jesús de Belén a Nazaret. Pero
muchas veces ésa es la función de la tradición: convertir los cuen-
tos en realidad. Y una vez levantados los monumentos, las iglesias
y las leyendas a través de los tiempos, lo que nunca fue no solo es,
sino que se ratifica como si de un documento oficial se tratase.
“Una historia, la de la transfiguración”, cuyo testigo ocular y es-
critor del evangelio, que responde al nombre de Juan, no la cuenta
o narra. ¡Claro! Una explicación que se da, o que se daba, era que
ya la habían contado los demás. Pero entonces, uno se pregunta,
¿cómo es que los demás tampoco hablan de la boda de Caná, que
fue un hecho tan importante como extraordinario, pues “aumentó
la fe de los discípulos” y fue el primer milagro de Jesús? Y, sin em-
bargo, Mateo no lo narra. Demasiado cuento para poder creérselo.
Mateo ha sido hasta ahora el discípulo de Jesús, pero no narra
las bodas de Caná ni la resurrección de Lázaro, como nos dice Juan.
Y es que el Mateo del evangelio no es el discípulo que escribe ni lo
de Juan es verdad. Ni Juan, el evangelista, es el discípulo de Jesús
si tenemos en cuenta el estilo en que se escribe ese evangelio. Ni
Mateo, el que escribe, es un apóstol. Es otro gato por libre. Bueno,
dos gatos por dos liebres.
Así sigue la lista de cuentos.
Podríamos decir con las palabras de Deepak Chopra1: “Los evan-
gelistas no pretendian narrar los acontecimientos de una vida, sino
convertir a los no creyentes y sustentar su propia creencia de que
Jesús era el Mesías. Es casi seguro que a tal fin exageraron la reali-
dad, inventaron milagros y atribuyeron a Jesús palabras que nunca
pronunció”. “Los cristianos viven en una zona oscura plagada de
ambigüedades”. Por una parte, deben aceptar los Evangelios por-
que sin ellos no existe Jesús, el Mesías, mientras que, por otra par-
1 El Tercer Jesús, Deepak Chopra, trad. Israel Ortega, Ed. Grijalbo, Barcelona 2008,
páginas 164, 167 y 172.

214
La Biblia contra la Biblia

te, no hay forma racional de delucidar qué escenas de la narración


son realmente históricas. “Jesús fue real, pero ignoramos hasta qué
punto”. “Jesús ofreció la misma salvación que Buda: librarnos del
sufrimiento y enseñarnos un camino hacia la libertad espiritual, la
dicha y la proximidad con Dios…” En vez de confiar solo en la fe,
podemos superar la mera adoración y encontrar un conjunto de
enseñanzas que concuerdan con las tradiciones sabias del mundo.
La Iglesia Católica, durante mucho tiempo, ha tomado la trans-
figuración como un hecho real que se ha producido en la vida de
Jesús, tal cual es narrado en los evangelios sinópticos. Por ese mo-
tivo tiene, desde hace años, su propia fiesta de la transfiguración.
Y la tradición señaló el monte Tabor como el lugar donde aconteció
tan importante acontecimiento. Aunque ningún evangelio nos se-
ñala el lugar exacto. Los evangelios no nos dicen dónde fue. ¿Por
qué? Porque solo se produjo en la mente de los evangelistas. “Los
evangelistas pretenden comunicarnos un importante mensaje de
fe, por lo que no podemos quedarnos en la materialidad del relato,
sino tratar de penetrar en un rico simbolismo”.2
No podemos quedarnos en la materialidad del relato porque no
hubo realidad, sino ficción literaria.
En su segunda carta, Pedro 1,16-17 nos dice: “Os hemos dado
a conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo, no si-
guiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nues-
tros propios ojos su majestad. Porque recibió de Dios Padre honor
y gloria, cuando la sublime Gloria le dirigió esta voz: Este es mi
Hijo amado en quien me complazco.” Pedro dice que no sigue fá-
bulas artificiosas o ingeniosas, pero los evangelios fabrican una
fábula detrás de otra. Con todos los elementos divinos: montaña,
resplandores, testigos (falsos), voz de Dios. Es decir, otro Sinaí.
“Entre los pueblos semitas la forma habitual de enseñar era me-
diante relatos de ficción, y el autor se tomaba todas las licencias
necesarias para elaborar su narración, mostrando hechos imagina-

2 Acercamiento a Jesús de Nazaret T.3 Franciscno Bartolomé Gonzalez, Ed.


Paulinas, Madrid 1986, página 117.

215
Vicente Romero Burguera

rios como reales”.3 Tan reales y tan de ficción que ni Jesús, “El Hijo
de Dios”, tampoco supo distinguir unos de otros.
Juan, otro de los testigos de “dicha transfiguración”, no nos dice
nada. Ni siquiera nos cuenta el hecho prodigioso. Esta ausencia
del “hecho” en el evangelio de Juan era justificada por los apo-
logistas o defensores de la verdad del evangelio y de sus hechos.
Se basaban en el siguiente argumento: Ya lo habían contado tres
evangelistas y por eso Juan no quiso volver a contarlo. Pero, Dios
mío, ¡qué mejor narrador que aquel que estuvo presente! Ahora
ya se acepta que Juan el evangelista no es el discípulo Juan. Y los
argumentos se cambian. “El análisis interno del Evangelio nos dice
que su autor no ha podido ser Juan el Zebedeo, como ha afirmado
la tradición desde Irineo, no antes4. Más aún, creemos que su autor
no pertenece al círculo de los doce…5 Esta afirmación, o parecida,
se puede encontrar en varias traducciones de la Biblia, en el evan-
gelio de San Juan, sobre todo en las católicas.
Con lo cual, todas las esculturas, pinturas y simbología que, du-
rante siglos, han identificado el apóstol Juan con el Águila se vie-
nen abajo. Al mismo tiempo, los pasajes de la resurrección, donde
aparece el discípulo a quien Jesús amaba, se caen por su propio
peso. Podemos verlo en Juan 20,2: “… al otro discípulo a quien
Jesús quería”. Es un ardid literario más, donde el seudo apóstol,
el evangelista, se mete en acción para hacer más creíble aquello
que está narrando. Estamos ante una novela. Podríamos decir que
como las que se escriben ahora. Y un ejemplo puede ser la escrita
por Og Mandino y que citamos en este libro. Es decir, que esta no-
vela actual también la podrían incluir en la Biblia.
Lo mismo sucede con los dos milagros o signos que el evangelio
de Juan contiene, la boda de Caná y la Resurrección de Lázaro. Los
biblistas dicen: “La obra de Juan sería incomprensible si se negara
su convicción sobre la realidad histórica de los hechos que narra.
3 ¿La Biblia dice siempre la verdad? Ariel Álvarez Valdés Ed. S. Pablo, Buenos
Aires, página 49.
4 Juan el apostol tuvo por discípulo a Policarpo y éste a Irineo (130 - 200). Es decir:
de muy temprano en la “tradición” aparecen falsedades.
5 La Santa Biblia, Trad. Evaristo Martin Nieto, Ed. San Pablo, Madrid 1989, página
1517.

216
La Biblia contra la Biblia

Pero no nos engañemos, la concepción de la historia que supone el


cuarto evangelio defiere profundamente de la idea que de ella se
hace el historiador moderno”.6 Todo un poema de contradicción.
Dos signos de tanta importancia y que, sin embargo, los sinópti-
cos olvidan. Sobre todo Mateo, otro de los “apóstoles escritores”
y testigo presencial. Mateo pudo muy bien haber destacado estos
dos milagros. ¿Por qué no lo hizo? Porque nunca sucedieron. Y,
por parte de Mateo, volvemos a repetir, no es el apóstol. La misma
fuente Q, o libro donde copiaron los sinópticos, no los narra. Sin
embargo aparecen en Juan. Durante ese tiempo, desde que escri-
bieron los sinópticos y el resto de los escritos, hubo mucha historia
inventada, que acrecentaba cada vez más el poder de Jesús. Tenía
que hacerse más creíble en un momento en que el tiempo pasaba
y Jesús no venía.
Hay un dicho popular que a mi madre le gustaba repetir: “El
santo, de cuanto más lejos, más milagroso”. Aquí también ha suce-
dido lo mismo. Los signos de Jesús fueron aumentando en número
y prodigio con el paso del tiempo. Cuando más se alejaba del tiem-
po histórico, menos problema había de hacer crecer los prodigios.
Además era lo que se necesitaba.
Los evangelios son una fabricación de hechos para hacer coin-
cidir las profecías, ya “anunciadas”, y tomadas en pinzas, con la
llegada de Jesús. Por ello, desde el comienzo hasta el final de la
vida de Jesús, se añaden en su vida acontecimientos que nunca
existieron, y frases en su boca que nunca pronunció. Una prueba
de ello son las últimas palabras que Jesús dice en la cruz. Cada
evangelista puso aquellas que creyó que le quedaba mejor. Como
cada evangelista desconocía lo que los otros habían escrito, cuando
copiaron de su misma fuente, luego escribieron y añadieron lo que
ellos creyeron conveniente para sus destinatarios.
Así, pues, la transfiguración no es más que justificar una histo-
ria para que la gente pudiese ver que se volvían a cumplir ciertas
creencias y profecías. La transfiguración, es una plasmación ani-

6 La Biblia de Jerusalén, ed. Desclée de Bronwer, Bilbao 1977, página 1502.

217
Vicente Romero Burguera

mada de la profecía de Malaquías 3,22-23:7 “Acordaos de la Ley


de Moisés, mi siervo, a quien yo prescribí en el Horeb preceptos y
normas para todo Israel. He aquí que yo os envío el profeta Elías
antes que llegue el Día de Yahveh, grande y terrible”.
Así, la creencia popular de que Elías tenía que venir primero,
antes que el Mesías, queda confirmada ya aquí y en los evange-
lios por partida doble. En la transfiguración, Elías ha vuelto. Jesús,
identifica a Juan Bautista con Elías. Mateo 11,14 nos dice: “… él
es aquel Elías que había de venir”. Es un buen principio de la teo-
ría de la reencarnación. En este punto de identificación de Juan
el Bautista y Elías podían tomar los teólogos un punto de apoyo
para conjugar la idea de la reencarnación de otras religiones y los
evangelios.
Las no coincidencias de los evangelistas sinópticos, en este pa-
saje, no vale la pena descubrirlas. Los Testigos de Jehová pueden
tenerlas como “razonables”. Uno sitúa el acontecimiento estando
en Cesárea de Filipo y el otro estando en Betsaida. Pero como iban
caminando por distintas aldeas pudieron encontrar un punto en
común. Marcos nos dice que después de seis días y Lucas que des-
pués de ocho días. Pero, al no tener el mismo punto de referencia,
pudieron coincidir por casualidad.8

7 NOTA: La Biblia, traducida por Reina y Valera, corresponde al texto de Mala-


quías 4, 4-5. Y en la T.N.M., lo mismo.
8 Textos bíblicos tomados de la Biblia de Jerusalén.

218
CAPÍTULO XXIII
JESÚS Y LA PENA DE MUERTE

Hace años apareció, en casi toda la prensa mundial, unos artícu-


los de la hija de Stalin hablando de su padre. No se sabe cuántos
millones de personas fueron muertas por orden de Stalin. Sin em-
bargo, su hija lo describía como un maravilloso padre.
Con Jesús, estamos acostumbrados a verlo como un personaje
todo amor a Dios. Uno de sus “evangelistas” nos dice: “Dios es
amor”. En otro lugar, Juan 17,11, Jesús se identifica con Dios: “Pa-
dre santo, guarda con tu poder a los que me has confiado, para que
sean, como nosotros, una sola cosa”.
No vamos a meter más citas sobre este punto. Para eso están la
variedad de iglesias actuales. Cada una de ellas cita a Jesús y cree
lo que quiere.
Jesús se identifica con Dios y sus seguidores tienen que identi-
ficarse con él. Y así todos por una misma causa. Hay miles y miles
de artículos, libros, eslogans, sobre el amor de Dios y, por tanto,
también sobre el amor que rezumaba Jesús. Nos lo dice Juan 15,10:
“Este es mi mandamiento: Permaneceréis en mi amor como yo
he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su
amor.”
Todo es muy parecido a lo que manifiesta la hija de Stalin en sus
artículos, donde nos dice que su padre era un amor con ella. Pero
Stalin no era así para los otros.

219
Vicente Romero Burguera

¿Con Jesús y su doctrina sucede lo mismo? Nosotros decimos


que sí. Está el otro Jesús. El Jesús que dicen que fundó una Igle-
sia. Una iglesia que, según dicen sus seguidores, tiene un Papa,
es decir, un Rey. Papas que, a lo largo de la historia, han obrado o
puesto en práctica su doctrina según les ha convenido, sembrando
el mundo de guerras y muerte. Cuando tuvieron el poder de matar
físicamente a la gente, y no solamente el de amenazar con el juego
del infierno, así lo hicieron. ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué lo pusie-
ron en práctica? Por tener como base también la doctrina de Jesús.
Han matado y hecho matar por su doctrina a millones de personas.
Unas veces directamente y otras indirectamente, por su influencia
o poder fáctico. Pero en su doctrina está la pena de muerte para
cuando les convenga desempolvarla. Jesús es partidario de la pena
de muerte y así lo han hecho y dicho sus seguidores, aunque ahora
se proclamen como defensores de la vida. Todo depende de qué
citas de la Biblia les convenga tomar para los intereses del mo-
mento. Si no ahí está el texto de Isaías 42,6: “Te he llamado para
la justicia, te he tomado de la mano y te he formado, te he puesto
como alianza del pueblo y luz de las naciones...” Y en Mateo 5,17-
18 podemos leer: “No penséis que he venido a derogar la ley y los
profetas. No he venido a derogarla, sino a perfeccionarla. Porque
os aseguro que, mientras no pasen el cielo y la tierra, ni un punto
ni una coma desaparecerán de la ley hasta que todo se cumpla.”
Así traduce la Biblia católica esta cita. En la versión protestante de
Reina y Valera nos dice: “No penséis que he venido para abrogar
la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”.
La diferencia de una traducción a otra, es lo que antes se hacia y lo
que ahora se pregona.
¿Cuáles eran esas leyes? Veamos algunas de ellas.
1.- En Levítico 20,9 leemos: “El que maldiga a su padre o a su ma-
dre, será castigado con la muerte. Ha maldecido a su padre o
a su madre, caiga su sangre sobre él”. Jesús, en Mateo 15,41,
no solo defiende explícitamente esta ley, sino que encima “mal-
dice” a los fariseos y maestros de la ley por haber anulado el
1 Mateo 15,4: “Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre”. Y:
“El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente”. R y V.

220
La Biblia contra la Biblia

mandamiento de Dios con su tradición. A todos ellos los llamó


¡Hipócritas! En Marcos 7,8 leemos: “Dejáis el mandamiento de
Dios y os aferrais a la tradición de los hombres”.
Así, pues, todos aquellos que siguen o han seguido esta línea de
los fariseos, de quitar la pena de muerte mandada por Dios, son
hipócritas. Y al parecer ésta fue una tradición de los hombres,
pues la voluntad de Dios, de generación en generación, es que
se mate a los que no cumplen sus mandamientos. Por ello, les
reprocha, como lo hace en Juan 5,46-47, que no crean en Moisés.
2.- Hay otra ley que se refiere al hombre que comete adulterio. Así
lo vemos en Levítico 20,10: “El hombre que comete adulterio
con la mujer de su prójimo, será castigado con la muerte, él y la
mujer…”
Siguen más muertes en la ley de Dios. Podéis consultarlo tam-
bién en el apartado ¿Dios manda matar? de este mismo libro.
Jesús amplía el campo del adulterio. En Marcos 10,11-12 Jesús
les dijo: “El que se separe de su mujer y se case con otra comete
adulterio contra la primera. Y si la mujer se separa de su mari-
do y se casa con otro comete adulterio”. Por lo cual es pena de
muerte para todos aquellos que vivan en esta situación. Ya que
“la ley de Dios está por encima de la ley de los hombres”, es
decir, la tradición de los hombres.
3.- Otra ley, que aparece en Levítico 20,13, se refiere a la homose-
xualidad y dice así: “Si un hombre se acuesta con otro hombre
como se hace con una mujer, los dos cometen una infamia y
serán castigados con la muerte. Caiga su sangre sobre ellos”. En
esta ley no se pronunció explícitamente. Quizá no le convenía,
por aquello que dice Juan 13,23-25, uno de los discípulos: “…
el preferido de Jesús estaba junto a Jesús. Simón Pedro le hizo
señas para que preguntara a quién se refería. Entonces él, recos-
tándose en el pecho de Jesús, le preguntó: Señor, ¿quién es?”
Asimismo, en Juan 20, 2b se nos dice: “…el otro discípulo prefe-
rido de Jesús”. Tanto cariño y preferencia hizo que Juan pudiese
decir: “Dios es amor”. Por lo menos con él. Así está escrito y es
palabra de Dios. Pero no juzguen y no serán juzgados.
221
Vicente Romero Burguera

La muerte en los campos nazis de miles de homosexuales, en


la segunda guerra mundial, estuvo motivada por la tradición de
homofobia que los cristianos, con su doctrina, han transmitido du-
rante siglos. Sus iglesias fueron la correa de transmisión y de apli-
cación de estas leyes de Dios en las sociedades donde dominaron.
4.- Otra Ley escrita en Levítico 20,27 nos dice: “Todo hombre o
mujer que se dedique a la nigromancia o a la adivinación será
matado a pedradas. Caiga su sangre sobre ellos”. La Iglesia Ca-
tólica llevó esta ley divina mucho a la práctica, al pie de la letra,
allí donde podía hacerlo, directamente o indirectamente. Es fiel
cumplidora de la ley o lo era. Y cualquier día puede volver a
serlo. La Palabra de Dios es para cumplirla de generación en
generación. Si ella, la católica, no lo hace, no faltarán fundamen-
talistas que lo quieran hacer. Pues en Levítico 20,22 está escrito:
“Guardad todas mis leyes, todas mis prescripciones y ponedlas
en práctica, de manera que no os veáis vomitados por la tierra
a la que yo os llevo para que habitéis en ella.” Ahora esa tierra
representa el cielo. En Levítico 20,26 podemos leer: “Sed para
mí santos, porque santo soy yo, el Señor, que os he separado
de la gente para que seáis míos.” Mateo 5,19 también nos lo
recuerda: “Por lo tanto, el que quebrante uno solo de estos pre-
ceptos mínimos y lo enseñe así a los hombres será tenido por el
menor en el reino de Dios. Pero el que los cumpla y enseñe será
tenido por grande en el Reino de Dios.” ¡Y estos preceptos son
de los grandes! Y Marcos 8,38 nos dice: “Porque si alguien se
avergüenza de mí y de mi doctrina ante esta generación adúlte-
ra y pecadora, también el hijo del hombre se avergonzará de él
cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles”.
“Gracia a Dios” que no va a venir. Le fallaron sus palabras y la
humanidad laica, atea, anticlerical, agnóstica, fue eliminando to-
das estas leyes divinas, apoyadas a lo largo de la historia por sus
seguidores. Aquí tenemos un ejemplo de su discípulo aventajado,
cuando escribe en Romanos 1,28-32: “Como no se preocuparon de
tener conocimiento cabal de Dios, Dios los abandonó a su mente
depravada, que los empuja a hacer lo que no deben”. Están llenos
de injusticia, malicia, perversidad, codicia, maldad. Están rebosan-
222
La Biblia contra la Biblia

tes de odio, de asesinatos, de disputas, de engaño, de malignidad.


Son chismosos, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes,
altaneros, soberbios, inventores de maldades, desobe-dientes a los
padres, insensatos, desleales, sin amor y sin piedad. Saben bien
que Dios declara reos de muerte a los que hacen tales cosas y, sin
embargo, ellos las hacen y aplauden a los que las hacen”.
“Esas mentes no depravadas”, llevadas por la doctrina de Jesús,
son las que decían, en cada tiempo y lugar, qué cosa era pecado y
qué cosa obra del demonio. Son los que consideraba los inventos y
progresos de la ciencia como cosas de brujas. Son los que en el pa-
sado persiguieron a los científicos y los que ahora llaman verdad
a sus “teologías”.
Todas las iglesias pretenden gobernar para imponer la “doctrina
de Jesús” y salvar al mundo. Mientras las uvas están verdes, como
decía la zorra, son propagadoras del amor, pero cuando tienen po-
sibilidades de colocar puntos y comas en algunas leyes, quieren
imponer a todos su moral, endurecida por la “verdad”, para sal-
varlos. Este fenómeno lo podemos observar en otros países, que
acostumbran a llevar chilaba y turbante, y que se han convertido
en el espejo de lo que hizo la Iglesia de Jesús en otra época, cuando
llevaba la tiara.
Sus bases son las mismas. Unas leyes dadas por Dios que, se-
gún el interés y poder del momento, o de la fe de los que tienen el
poder de influir, pueden ser “más o menos” ablandadas o endu-
recidas, según los intereses o conveniencias. Como dice Marcos
10,5: “Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió
para vosotros este precepto.” Pilatos dijo: “Lo que he escrito, escri-
to está”. Lo podemos leer también en Juan 19,22. Y desde entonces
pasó a ser palabra de Dios. Y Jesús vino para eso. Lo hicieron sus
seguidores en tiempos anteriores y cualquier día algún “profeta”
puede volver hacerlas resucitar. Porque Jesús, el hijo de Dios, pa-
labra igual que su padre, vino a hacer su voluntad. Seguro que ha-
rán lo mismo sus seguidores ¡Claro, cuando puedan! Mejor que no
tengan ocasión alguna de hacer leyes y que cada vez tengan menos
poder para influir en ellas, pues ya tenemos estos hechos de botón
223
Vicente Romero Burguera

de muestra. En la Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de


muerte. El Parlamento escocés decretó pena de muerte contra los
católicos. Los calvinistas de París, Orleans, Ruán, etc. en el sínodo
de 1559, decretaron pena de muerte a los herejes. Calvino mandó
quemar a Servet. Su pecado fue el haber contradecido a la Biblia
con su descubrimiento: la circulación de la sangre. Los católicos
se inventaron la inquisición… Y en los Testigos de Jehová queda
claro con la muerte a sus seguidores por negarles la transfusión de
sangre, por ser voluntad de Dios.
Lo bonito es que tienen que conjugar el mandamiento No matar
y, a la vez, llevar a cabo esta matanza que Dios también les pide.
Por eso hay un tiempo para defender una cosa y un tiempo para
defender lo contrario. Como ya lo han demostrado los hechos en la
historia de la Iglesia Católica y evangélica o protestante.
En 1525 Lutero escribió a los nobles: “Maten a cuantos campesi-
nos puedan. Hiera, pegue, degüelle quien pueda. Feliz si mueres
en ello, pues mueres en obediencia a la Palabra divina”. Más de
cien mil labriegos perecieron en aquellas revueltas.
Las otras iglesias, con menos historia, callan ahora esta verdad.
Quizá hoy en día no sea tiempo para ello. Pero sí que está en su
constitución o doctrina. Génesis 9,6 nos dice: “El que derramare
sangre de hombre, verá la suya derramada por el hombre, porque
Dios ha hecho al hombre a su imagen”. Por lo cual es cuestión
de tiempo, piensan en su adentro, el poderla llevar a la práctica.
Ahora se limitan a poner las faldas largas a las mujeres, o velos
sobre sus cabezas. O les prohiben ver canales de televisión, beber
alcohol, bailar, etc.
Los Derechos humanos han superado la “Palabra de Dios”.
Gracias sean dadas a todos los que, siendo poco piadosos, menos
creyentes o estando llenos de pecados, lucharon por ello. Honor y
gloria a ellos por no cumplir la ley de Dios y por desobedecer sus
mandamientos, siguiendo la “tradición de los hombres”.2
Hoy, al despertarme, me he preguntado, ¿cuándo querrán poner
en práctica la ley de Dios que promulga un día de descanso? En
2 Las citas bíblicas están tomadas de la Biblia Católica, La Santa Biblia.

224
La Biblia contra la Biblia

Éxodo 35,2 leemos: “Seis días se trabajará, pero el séptimo será


para vosotros un día sagrado, el sábado, descanso absoluto en
honor del señor. Todo el que trabaje en ese día será condenado a
muerte.” Por ahora se pelean entre ellos. Los que guardan el sába-
do consideran malos a los que guardan el domingo y viceversa.
Pero los que predican que hay que guardar el sábado tampoco lo
cumplen. ¡Claro, que también se hicieron reformas a esta ley! Dios
no sabe hacer leyes perpetuas. Luego las enmienda Él por medio
de los profetas o de su Hijo. Y así los seguidores fieles no paran de
pelearse por los siglos de los siglos. Amén

225
CAPÍTULO XXIV
JUDAS ISCARIOTE

En las películas de buenos y malos, cuando muere el malo se


aplaude. Generalmente lo suelen hacer los niños cuando, llevados
por sus emociones, se identifican con el protagonista, que es el
bueno. Pero en la vida no es así. En la vida los malos tienen dinero,
poder y hasta amigos, “que son buenos”, como pastores religiosos,
obispos y compañía.
Antes de nacer Judas, ya había estereotipos en la literatura he-
brea de cómo debían actuar los malos y los buenos, y de cómo
terminaban los malos al final de su vida. A ese tipo de escritura la
llamaban relatos de muertes infamantes. Y era ya un género litera-
rio, como lo son las novelas del oeste americano hoy en día.
En el libro de la Sabiduría, que es un libro sagrado e inspira-
do por Dios para unos y apócrifo para otros, se puede ver, en el
capítulo cuarto, versículo diecinueve, el estereotipo y cliché de
cómo tienen que morir los malos: “Serán un cadáver despreciable
y ludibrio para siempre entre los muertos. Porque los destrozará
precipitándolos de cabeza sin hablar. Los arrancará de cuajo: serán
totalmente asolados, sumergidos en la amargura y perecerá su me-
moria”. BC San Pablo.
Como este libro de la sabiduría no es sagrado ni inspirado por
Dios para los evangélicos, porque lo consideran apócrifo, tendrán
que comprobarlo en la Biblia católica o aceptar la cita como verda-
dera. Aquí tenemos una matriz de cómo van a morir aquellos que

227
Vicente Romero Burguera

no son buenos. O por lo menos los que son malos, malos. La rea-
lidad indudablemente siempre ha sido otra. Hay buenos que ter-
minaron mal y muy mal. Y malos que murieron bien y muy bien.
Para eso está el libro de Job, también con su historia inventada
para solucionar este problema.
Los que tienen poder y dinero, por muy ladrones, estafadores
y timadores que sean, por muy pastores que sean de iglesias que
hayan fundado ellos mismos, tienen para vivir muy bien junto con
sus familias, para hacerse y pagarse trasplantes, para viajar donde
se encuentra la medicina más adelantada y hasta para comprar a
los mejores médicos. Al final mueren. Como todos. Pero con las
mismas condiciones, o mejores todavía de salud, los pobres y bue-
nos siempre son enterrados antes.
¡Cuántas veces nos hemos preguntado cómo murió el traidor y
satánico de Judas Iscariote! La realidad y la verdad es que nadie lo
sabe. Pues los que contaron y escribieron sobre su muerte falsea-
ron la verdad. Escribieron sus deseos y no los hechos. Decir que
Judas se olvidó de todos ellos y se fue a su trabajo, después de ha-
berse sentido defraudado, es tan válido y verdadero, o quizá más,
que decir lo escrito en la Biblia que, por cierto, no es verdad. En
la Biblia no está la realidad histórica del desenlace final de Judas.
Aquí se encuentra, más bien, lo que hubiesen deseado para él, el
traidor del grupo, aquellos que lo odiaban por hacerlo culpable de
la muerte de Jesús, según ellos.
¿Cuántas historias escritas sobre la muerte de Judas Iscariote se
conocen hoy? Tenemos dos versiones en la Biblia y, por lo menos,
dos extrabíblicas, es decir, escritas por otros personajes y, por lo
tanto, no inspiradas por Dios. Pero los personajes o autores perte-
necen al mismo grupo de los seguidores de Jesús, “la tradición”.
¿Cuáles son las versiones extrabíblicas? En primer lugar desta-
camos la versión de un escritor llamado Ecumenio, que vivió en
los primeros siglos y que nos cuenta cómo Judas murió por acci-
dente. El accidente fue de tráfico, bajo las ruedas de un carro de
los romanos. Su cuerpo se reventó bajo el peso del vehículo. Una
forma de morir muy actual. Esperemos que nadie lo suba un día a

228
La Biblia contra la Biblia

los altares y sea el patrón de los atropellados en las carreteras. Pues


lo traidores de hoy pueden ser los héroes de mañana.
La otra versión nos viene del siglo II de un escrito del obispo Pa-
pías, cuya diócesis o territorio de gobierno era Hierápolis. Aquí nos
encontramos con la continuación de una narración donde Judas
Iscariote termina ahorcado. Como sabemos, es la base del guión
que hizo el evangelista Mateo. No les debió parecer mucho castigo.
Por eso se hizo otra versión, o segunda parte, como en toda buena
película que atrae al público. Este relato comienza en que la cuerda
se cortó y se salvó. Pero no escapó del castigo de Dios, pues con-
trajo una enfermedad y se hinchó tanto que no podía pasar por las
aperturas por donde pasaba un carro romano. La hinchazón que
sufrió en la cabeza era tan grande que no se le veían los ojos. De su
pene o partes íntimas, que es una forma más religiosa de señalar o
decir lo mismo, salía un manantial de pus y de gusanos1.
Después de tanta calamidad y sufrimiento por tal enfermedad,
se murió en una finca suya. Pero era tanto el mal olor que de di-
cha finca salía, que los transeúntes y turistas que pasaban por allí
tenían que taparse la nariz o dejar de respirar y correr por el mal
olor que allí hacía.
Esta versión es tan creíble como las dos de la Biblia por estar
escrita por un obispo, que es parte de la “tradición de la Iglesia”,
tiene que tener un gran valor, es decir, es palabra de Dios o casi. No
se debe admitir su falta de veracidad.
Pero ¿qué nos dice la Biblia sobre la muerte de Judas? Tenemos
dos narraciones o dos guiones de películas. Una que es conocida
por su popularidad cinematográfica, la de Mateo, y otra que no
alcanzó los niveles de la primera, la los Hechos de los Apóstoles.
En la traducción bíblica de los Testigos de Jehová, Mateo 27, 3-8
nos dice lo siguiente: “Entonces Judas, que lo había traicionado,
viendo que [Jesús] había sido condenado, sintió remordimiento, y
devolvió las treinta piezas de plata a los sacerdotes principales y a
los ancianos, diciendo: Pequé cuando traicioné sangre justa. Ellos
dijeron: ¿Qué nos importa? ¡Tú tienes que atender a eso! De modo
1 También podría ser el patrón de las enfermedades venéreas.

229
Vicente Romero Burguera

que él tiró las piezas de plata en el templo y se retiró, y se fue y se


ahorcó. Mas los sacerdotes principales tomaron las piezas de plata
y dijeron: “No es lícito echarlas en la tesorería sagrada porque son
el precio de sangre. Después de consultar entre sí, compraron con
ellas el campo del alfarero para sepultar a los extraños. Por eso se
ha llamado aquel campo “Campo de sangre” hasta el día de hoy”.
¿Por qué Mateo escribe así la historia? Para hacer creer que se
cumplió la profecía que dice a continuación en el versículo 9 y 10:
“Entonces se cumplió lo que se habló mediante Jeremías el pro-
feta2, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, el precio del
hombre que estaba a precio, aquel a quien pusieron precio algunos
de los hijos de Israel, y las dieron para el campo del alfarero, según
lo que me había mandado Jehová”.
¿Cuál es la otra historia sagrada contada por la Biblia sobre la
muerte de Judas y que también es palabra de Dios? Nos traslada-
mos al libro de los Hechos de los Apóstoles, pero esta vez con la
traducción de Reina y Valera. En el capítulo primero, versículos
del quince al veinte: “En aquellos días Pedro se levantó en medio
de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte de núme-
ro), y dijo: Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la
Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David
acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús y era
contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. Éste, pues,
con el salario de su iniquidad adquirió un campo y, cayendo de ca-
beza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.
Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera
que aquel campo se llama, en su propia lengua, Acéldama, que
quiere decir Campo de sangre. Porque está escrito en el libro de los
Salmos. Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en
ella. Y tome otro su oficio”.
La contradicción es evidente en las dos historias narradas en la
Biblia. Por eso algunos quisieron hacer coincidir las dos versiones
o narraciones, tal como se puede todavía ver en algunos dibujos o
pinturas. Un árbol en un precipicio y la horca allí colgando. Así,

2 NOTA: El Espíritu Santo lo engañó, ya que le dictó mal y la profecía era de Zaca-
rías 11,12-13.

230
La Biblia contra la Biblia

Judas se buscó un árbol inclinado, que tenía debajo un tremendo


precipicio y se cortó la cuerda y al caerse se reventó. Pero como
hay otras mentiras más, aparte de si se ahorcó o se reventó, no las
pueden hacer coincidir.
Porque queda la cuestión del campo. En Mateo, devuelve Judas
las monedas y los sacerdotes compran el campo. En los Hechos,
Judas compró una finca. Por lo tanto no devolvió el dinero, que es
lo mismo que nos dice Papías.
Para ayudar a los Testigos de Jehová a tener una explicación
razonable, podríamos decir que, como Judas era un ladrón, fue
haciéndose un capital poco a poco y se compró una finca. Así lo
vemos en Juan 12,6: “Esto lo dijo no porque le preocuparan los
pobres, sino porque era ladrón. Y como tenía la bolsa robaba de lo
que había en ella.” Así devolvió el dinero de la traición y los sacer-
dotes compraron el campo. Y él aparece con una finca, que Pedro
piensa que ha comprado con el dinero de la traición. Pero se equi-
voca, pues es con el dinero que ha robado poco a poco. O también,
y quizá así queda mejor, compró el campo a los del templo. ¡Claro,
un poquito más caro! Aquí queda un poquito mal la infabilidad
papal de Pedro. Pero bueno, en parte se salva la palabra de Dios.
Luego viene la caída. Porque en una versión se ahorca y no se
sabe cómo cayó. Y en la otra versión Pedro, con su infabilidad, nos
dice que fue de cabeza. Bueno, no nos metamos en eso. Porque
si atendemos a lo que cuenta Papías, su escrito deja mal a Pedro.
Pues Judas se ahorca, tal como dice Mateo. Se arrepiente de dejar
mal a Pedro y se corta la soga. Por lo visto la soga era muy débil y,
en el fondo, Judas no quiere el suicidio.
Pero como ese es el papel, anunciado ya por los Profetas y los
Salmos 69, 23-29 y Salmos 109, 6-19, a los que se refieren tanto
Mateo como los Hechos, el pobre tiene que cumplir con los dos. Se
ahorca. No muere. Se va a su casa y, por la desesperación de haber
fallado con Mateo, se sube al tejado de la torre y se tira de cabeza,
cumpliendo así con Mateo y Pedro. Judas es San Judas Iscariote.
Quiere cumplir, por encima de todo, el papel asignado por Dios de
malo y ya anunciado por los profetas. Si Dios es el director y Judas
231
Vicente Romero Burguera

hizo bien su papel, ¿no obedeció a Dios? Entonces qué esperan


para hacerlo santo y patrón de algo. Por ejemplo, de los depresi-
vos.
Hay que destacar que Mateo y Pedro, como apóstoles que eran,
son los buenos de la película, los que dicen la verdad, pues siguie-
ron a Jesús. Sin embargo, Judas es el malo.
En estas dos narraciones se puede ver que el Espíritu Santo, que
inspiró los dos escritos y son palabra de Dios, les hizo una mala ju-
gada a los dos apóstoles y los ha dejado por mentirosos. Así, pues,
¿cómo van los Testigos de Jehová y otros a poder enseñar la verdad
y a hacer coincidir las verdades de historias de la Biblia, con las
verdades de la historia, es decir, con la ciencia?
Pero toda esta historia se viene abajo con la cita de 1Corintios
15,5-6: “Se apareció a Cefas y luego a los doce, después se apare-
ció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayor
parte viven y otros murieron”. R y V. Si creemos a Pablo, Jesús
también se le apareció a Judas. Así que la “traición” de Judas tuvo
que ser después de haber “resucitado Jesús.” Este punto o detalle,
¿cuánta tinta tiene que hacer correr? Si Pablo dice que se apareció
a los doce, queda claro que se apareció también a Judas. Pues el
sustituto de Judas todavía no había sido elegido, tal como narran
los Hechos de los Apóstoles 1,20.25-26: “Pues está escrito en el
libro de los Salmos: Quede su majada desierta y no haya quien ha-
bite en ella. Y también: Que otro ocupe su cargo… Para ocupar en
el ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para
irse a su propio puesto. Les repartieron las suertes y la suerte cayó
sobre Matías, que fue agregado al número de los doce apóstoles.”
Con la cita de Pablo, podríamos decir que: Judas no quiere hacer
creer que Jesús ha resucitado porque no lo hizo y se fue a su casa
abandonando el grupo. Luego viene la venganza del grupo contra
él y la culpabilidad de la muerte de Jesús.
La conclusión a la que llegamos es que ninguna de las dos narra-
ciones es la verdadera. Cada una pretende justificar y dar por cum-
plidas unas profecías, llevando el agua al molino que ellos quieren
justificar. Si añadimos las dos versiones extrabíblicas, vemos que

232
La Biblia contra la Biblia

se inventaron todo lo que quisieron para hacer que Judas termina-


se mal. Juan no nos dice nada. La verdad, es que la Biblia no dice la
verdad sobre el final de Judas. Se contradice. Y aunque por mucho
tiempo los estudiosos se han esforzado en hacer el círculo cuadra-
do, siempre les ha salido mal.
1.- Cuando la Biblia era palabra de Dios, al pie de la letra, como
todavía lo quieren los Testigos de Jehová y otros, ya las iglesias
más antiguas cometieron desastres en la historia de la humani-
dad por seguir esa teoría.
2.- Ahora hay más iglesias que ya abandonaron esta posición y no
toman la Biblia al pie de la letra. Pues ya se encargó la ciencia
de desmotrarles su error.
3.- Pero todavía mantienen que son sus dirigentes los únicos vá-
lidos para interpretar la Biblia. Y así tenemos esa cantidad de
sectas y de iglesias, cada una de las cuales interpreta de forma
diferente alguna parte de la Biblia, dándoles pie para que las
demás sean falsas o heréticas y ella sola la verdadera.
Lo que deberían de hacer las iglesias es actuar como lo hizo Ju-
das, abandonar esa historia de Jesús y marcharse a su casa. Enton-
ces serían honrados, como lo fue Judas. Claro que también queda
la enseñanza para los administradores de las iglesias que roban3.
De hecho la prensa con frecuencia nos desvela algún caso que se
puede hacer público. Pues, como dice el refrán español: “Quien
roba a un ladrón, tiene cien años de perdón”.

3 “Esto lo dijo no porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón. Y
como tenía la bolsa robaba de lo que había en ella”. Juan 12,6.

233
CAPÍTULO XXV
ADIVINANZAS, ACERTIJOS O MENTIRAS

71.- ¿Cómo murió Judas?


Mateo 27,5 nos dice: “Y arrojando las piezas de plata en el tem-
plo, salió y fue y se ahorcó.”
R.- Ahorcado. Suicidio.
Mientras que en Hechos 1,18 leemos: “...adquirió un campo y,
cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas
se derramaron”.
R. Por accidente.

72.- ¿Qué hizo Judas con las treinta monedas?


Hechos 1,15.18 nos narra: “En aquellos días Pedro se levantó en
medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en
número), y dijo: Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió
un campo…”
R.- Compró un campo
Mientras que Mateo 27,3 nos informa: “Entonces Judas, el que
le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepen-
tido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los
ancianos”. R y V.
R.- Las devolvió al templo.

235
Vicente Romero Burguera

73.- El problema de las horas


Según Marcos 15,25.33-34.37: “Era ya la hora tercera, y lo fijaron
en el madero. Cuando llegó a ser la hora sexta, una oscuridad cayó
sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y a la hora nona Jesús cla-
mó con voz fuerte: E-li, E- li, ¿lá-ma sa-baj-thá-ni?1, que, traducido,
significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Pero
Jesús dio un fuerte grito, y expiró.
R.- Jesús murió a la hora nona.
Mientras que según Juan 19,14-16: “Era, pues, la preparación
de la pascua. Era como la hora sexta. Y dijo a los judíos: ¡Miren!
¡Su rey! Sin embargo, ellos gritaron: ¡Quíta! [lo]! ¡Quíta! [lo]! ¡Al
madero con él! Pilato les dijo: ¿A su rey fijo en un madero? Los
sacerdotes principales contestaron: No tenemos más rey que César.
¡Por lo tanto, en aquel momento él se lo entregó a ellos para que
fuera fijado en un madero!” T.N.M.
R.- Pilato entregó a Jesús para crucificarlo a la hora sexta.

74.- ¿Cuál es la última frase de Jesús en la cruz?


Mateo 27,46 nos dice: “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a
gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿Lama Sabactani? Esto es: Dios mío,
Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?”
La cita anterior corresponde al Salmo 22,1: “Dios mío, Dios mío
¿por qué me has desamparado?”
En Lucas 23,46 podemos leer: “Entonces Jesús, clamando a gran
voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo
dicho esto, expiró”.
Y esta cita corresponde a Salmo 31,5: “En tu mano encomiendo
mi espíritu”.
Mientras que en Juan 19,30 leemos: “Cuando Jesús hubo toma-
do el vinagre, dijo: Consumado es. Y, habiendo inclinado la cabeza,
entregó el espíritu”. R y V.
1 NOTA: En la Biblia Católica es “Lemá Sabactani”. En R y V dice “Lama Sabac-
tani”.

236
La Biblia contra la Biblia

75.- ¿Hubo realmente un ladrón “bueno”?


Mateo 27,44 nos dice: “Así mismo, hasta los salteadores que es-
taban fijados en maderos junto con él se pusieron a vituperarlo”.
R.- Aquí, no.
Mientras que en Lucas 23,32.39-40 leemos: “Pero también con-
ducían a otros dos hombres, malhechores, para ser ejecutados
con él. Pero uno de los malhechores que estaban colgados le de-
cía afrentosamente: Tú eres el Cristo, ¿no es verdad? Sálvate a ti
mismo y a nosotros. En respuesta, el otro le reprendió, y dijo: ¿No
temes tú a Dios de ninguna manera, ahora que estás en el mismo
juicio?” T.N.M.
R.- Aquí, sí.
Esta contradicción se la dejamos a los Testigos de Jehová como
razonable. Los dos ladrones eran malos en Mateo. Y luego de un
tiempo, en la segunda parte del drama, uno se convirtió y dijo:
¡Basta ya! Yo a éste le robo su reino de los cielos. Pero como se ve,
cada evangelista le va poniendo más azúcar a la historia. La tra-
dición le pone el nombre de Dimas y la Iglesia lo hace santo. San
Dimas. Ya tenemos patrón para los delincuentes.

76.- ¿Cuántas mujeres fueron al sepulcro el día de la


resurrección?
Juan 20,1 nos dice: “El primer día de la semana, María Magda-
lena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro. Y vio quitada
la piedra del sepulcro”.
R.- Una.
En Mateo 28,1 leemos: “Pasado el día de reposo, al amanecer
del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra
María, a ver el sepulcro.
R.- Dos.
Marcos 16,1-2 nos narra: “Cuando pasó el día de reposo, María
Magdalena, María, la madre de Jacobo, y Salomé, compraron espe-
237
Vicente Romero Burguera

cias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día


de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.
R.- Tres.
Y en Lucas 23,55; 24,1 podemos leer: “Y las mujeres que habían
venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepul-
cro, y cómo fue puesto su cuerpo. El Primer día de la semana, muy
de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especies aromáticas
que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas”. R y V.
R.- Más de tres.

77.- ¿Cuántos ángeles había en el sepulcro?


Lucas 24,4 nos dice: “Mientras estaban perplejas sobre esto,
¡mira!, se pusieron junto a ellas dos varones en ropa fulgurante”.
En Juan 20,12 aparecen los ángeles más tarde y son dos.
R.- Dos.
Mientras que Mateo 28,2 nos narra: “Y, ¡atención!, había ocurri-
do un gran terremoto. Porque el ángel de Jehová había descendido
del cielo, y se había acercado, y había hecho rodar la piedra, y es-
taba sentado sobre ella”.
Y en Marcos 16,5 podemos leer: “Cuando entraron en la tumba
conmemorativa, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de
una ropa blanca, y se aturdieron”. T.N..M.
R.- Uno
Aquí recuerdo lo del número gemátrico, que es el que tiene un
mensaje o significado. Mi profesor decía que Marcos 10,46 usa el
número matemático en el ciego de Jericó: “Fueron a Jericó. Y al
salir de Jericó con sus discípulos y mucha gente, el hijo de Timeo
(Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino”.
Y, hablando del endemoniado de Gerasa, Marco 5,2 nos dice:
“…y, al desembarcar, le salió al encuentro, del cementerio, un
hombre poseído de espíritu impuro”.
238
La Biblia contra la Biblia

Así, donde Marcos dice uno, Mateo dice dos porque usa el nú-
mero gemátrico. El dos, significa al hombre y la división que hay
en él entre lo bueno y lo malo.
Así lo vemos en Mateo 8,28: “Al llegar a la orilla opuesta, a la
región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados
que salían del cementerio, tan furiosos que nadie podía pasar por
aquel camino”.
Y más adelante, en Mateo 20,30, podemos leer: “Dos ciegos, sen-
tados junto al camino, oyeron que pasaba Jesús, y gritaron: ¡Señor,
hijo de David, ten compasión de nosotros!”. BC San Pablo.
Así, al menos, me parece que lo entendí en mis estudios en la fa-
cultad, cuando decían: los números en la Biblia, pueden tener tres
significados: el matemático, que es aquello de 2x2=4.
El simbólico, como lo refiere Lucas 17,4: “Y si siete veces al día
pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arre-
piento. Perdónale.” R y V.
En los números gemátricos tenemos: Uno=Dios. Dos=hombre.
Tres=totalidad. Cuatro=cosmos. Cuarenta=algún tiempo o una ge-
neración. Etc.
Entonces, cuando Lucas habla de dos ángeles, nos pregunta-
mos, ¿qué número es matemático o gemátrico? Si es matemático,
se contradice con Mateo y Marcos. Y si es gemátrico, el dos ya no
representa la dualidad del hombre. Aquí son ángeles. ¡Claro, que
los ángeles también tienen dualidad! Los buenos, que siguieron
a Miguel, y los malos, que siguieron a Lucifer. Esta “aclaración”
se la brindamos a los Testigos de Jehová. Ya tiene una contradic-
ción menos. Así, Mateo y Marcos no se contradicen en el ciego y
el endemoniado. Y Lucas no se contradice con Mateo y Marcos en
la cuestión de los ángeles en el sepulcro. Todo ha quedado bien
encuadrado. Así, poco a poco, algún día podremos “razonar” las
contradicciones de la Biblia.
San Justino decía: “Jamás me atreveré a decir que en las Escritu-
ras hay contradicciones. Y si alguna me parece así, más bien diré
que no entiendo su significado, y trataré de convencer a todos los
239
Vicente Romero Burguera

que sospechan de estas contradicciones, para que adopten mi for-


ma de pensar”.
Otro Santo Padre de la Iglesia, San Agustín, se expresaba así: “Si
encuentro algo que parezca contrario a la verdad, pienso que el
escrito que leo es defectuoso, o que el traductor no ha sido capaz
de traducir el pensamiento fielmente, o que yo no he entendido
nada”.
En fin, la cosa era no querer ver que la Biblia no es palabra de
Dios, sino el lugar donde se expresan diferentes ideas, con diferen-
tes intereses. Por ello, a un ignorante se le da una Biblia, se hace
Pastor y nace un nuevo camino de la Salvación. O un inteligente
toma la Biblia y nace un negocio que es su salvación.
Lucas 10,21 nos dice: “Yo te alabo, Padre, señor del cielo y de
la tierra, porque has ocultado estas cosas a los hombres sabios y a
los entendidos, y se las has manifestado a los sencillos. Si, Padre,
porque así has querido”. BC San Pablo.
¿Para qué las iglesias quieren licenciados y doctores?
¿Por qué el Vaticano busca a los más listos e inteligente?
Para justificar las contradicciones en la Biblia y razonar con ella
las pautas a seguir a través de los vaivenes históricos.

240
CAPÍTULO XXVI
LA ÚLTIMA CENA Y LA MUERTE

¿Cuándo se celebró la última cena? Según Mateo 26,17: “El pri-


mer día de los Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dije-
ron: ¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer
el cordero de Pascua?”1
Pero, según Juan 13,1-2: “Antes de la fiesta de la Pascua, sabien-
do Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo el Pa-
dre… Durante la cena…”
Aquí hay una diferencias de fechas que, para ser breves y no
recurrir a la cantidad de libros que existen para dar razones de
la diferencia, transcribimos la nota de la Biblia de Jerusalén, pá-
gina 1427 que, en su edición más moderna, dice así: “El “primer
día” de la semana, en que se comía pan sin levadura (ázimos) era
normalmente el que seguía a la Cena Pascual. Llamando así al día
precedente, los sinópticos dan pruebas de un uso más amplio. Por
otra parte, parece cierto que, según Juan 18,28 y otros detalles de la
Pasión, aquel año el banquete pascual se celebró la tarde del vier-
nes (o Parasceneve). Según Mateo 27,62: “Al otro día, el siguiente
a la Preparación…” Sin embargo, en Juan 19,14.31.42, era el día de
la Preparación de la Pascua…

1 NOTA: Según la fuente Q sería el primer día de los Ázimos. Porque éste es el
documento base de los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas. Así, pues, lo que
afirman tres es en realidad uno. Es decir: La fuente Q pone la cena el jueves y
Juan el viernes.

241
Vicente Romero Burguera

La cena de Jesús que los sinópticos colocan un día antes, la tarde


del jueves, debe en consecuencia explicarse, o bien por anticipa-
ción del rito en una parte del pueblo judío, o mejor por una parti-
cipación buscada por el mismo Jesús: al no poder celebrar la Pas-
cua al día siguiente, sino en su propia persona sobre la Cruz. Uno
de los comentaristas que hemos investigado nos dice que tanto en
Juan 19,36 como en 1Corintios 5,7 Jesús había instituido su propio
rito nuevo durante una cena que recibirá de rechazo los rasgos de
la antigua Pascua. El 14 de Nisán (día de la cena pascual) cayó en
viernes el 30 y el 33 p.C. Los exegetas eligen uno u otro de estos
años para la muerte de Cristo.
Con la muerte tampoco tenemos acuerdo. Según Marcos 15,25.
33-37: “Era la hora tercia cuando le crucificaron. Llegada la hora
sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A la
hora nona gritó Jesús con fuerte voz: Eloí, Eloí ¿Lemá sabactaní?
Que quiere decir: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abando-
nado? Al oír esto algunos de los presentes, decían: Mira, llama a
Elías. Entonces uno fue corriendo a empapar una esponja en vina-
gre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber, diciendo: Dejad,
vamos a ver si viene Elías a descolgarle. Pero Jesús lanzando un
fuerte grito, expiró”.
En Lucas dijo: “Padre, en tus manos pongo mi espíritu”, que
corresponde al Salmo 31,6, “y dicho esto, expiró”. En Juan 19, 14
sucedió así: “Era el día de la preparación de la Pascua, hacia la
hora sexta. Dice Pilato a los judíos: Aquí tenéis a vuestro Rey”. Y
más adelante, en Juan 21,24 leemos: “Éste es el discipulo que da
testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos
que su testimonio es verdadero”.
En Marcos es crucificado a la hora sexta, mientras que en Juan a
esa hora todavía estaba con Pilatos.
El discípulo Juan queda descartado como autor por el análisis
de los textos de este evangelio. Vemos aquí una gran mentira, apo-
yada por otros que falsean la verdad. La Biblia de Jerusalén, año
1977, dice en su nota a pie de página: “Quizás sea un grupo de
discípulos el que aquí había”, cuando se dice: “nosotros sabemos”.
242
La Biblia contra la Biblia

Pero también quizá sea el mismo autor que se hizo pasar por Juan
el apóstol durante algún tiempo y que ahora se ha visto que no es
el discípulo. Y que sigue su truco de seguir engañando. Comenzó
con Policarpo, discípulo de Juan el apóstol y continuó con Irineo y
así siguió, según la tradicción de la Iglesia.
De todos modos, si uno dice la verdad, el otro u otros dicen la
mentira. Será una mentira piadosa para poder manipular la muer-
te de Jesús. Una mentira hecha a base de añadirle palabras o frases
que nunca dijo, como lo hace Lucas en: “Padre, en tus manos pon-
go mi espíritu”, como lo hacen los otros evangelistas, para que así
se vayan cumpliendo lo que en los salmos está escrito.
Por eso, cada uno de su cosecha, le ha puesto a recitar unos sal-
mos o ha hecho que le sucediera una cosa que allí estuviese escrita.
En Mateo 27, 51-53 podemos leer: “El velo del Santuario se ras-
gó en dos, de arriba abajo. Tembló la tierra y las rocas se hendieron.
Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos
resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección
de él, entraron en la ciudad Santa y se aparecieron a muchos”.
Tanto Marcos 15,38 como Lucas 23,45 nos dicen: “Sólo el velo
del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo”. Mientras que en
Juan, como fue en otra hora cuando empezó todo, no hubo ni terre-
motos, ni se rasgó el velo del Santuario, ni oscuridades, ni muertos
que resucitasen, estuviesen en el sepulcro tres días y, después de
que resucitara Jesús, entrasen en Jerusalén.
De toda esta historia de la muerte, resurrección y ascensión, el
único dato histórico fiable es que Jesús fue crucificado2 y nació la
leyenda, añadiendo cada uno, a su gusto, su azúcar santo.

2 Textos bíblicos tomados de la Biblia de Jerusalén

243
CAPÍTULO XXVII
RESUCITÓ

Si la historia de la pasión y de la muerte de Jesús, pese a no


coincidir en sus fechas, horas, lugares, personajes, etc., “podría ser
considerada como hecho histórico”, en la historia de la resurreción
no encontramos más datos comprobables que lo que nos cuenta
cada uno de oídas o de las confesiones que nos dicen otros testigos
y que se nos presentan a la vez dispares y contradictorias.
Mateo 28,1-8 nos lo narra así: “Pasado el sábado, al alborear el
primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a
ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran terremoto1, pues un
Ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra
y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el relámpago, y su
vestido blanco como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él,
se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El Ángel se
dirigió a las mujeres y les dijo: “Vosotras no temáis, pues sé que
buscáis a Jesús, el Crucificado. No está aquí, ha resucitado, como
lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora íd ense-
guida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos
e irá delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis. Ya os lo he dicho”.
Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y
corrieron a dar la noticia a sus discípulos.

1 Dicho terremoto, que debió ser de un diamentro de 15 ó 20 metros, nadie lo


percibió. Mateo debe ser un sismógrafo viviente, pues en la muerte y resurrec-
ción fue el único en registrar un terremoto.

245
Vicente Romero Burguera

Resumen:
Van al sepulcro…Dos mujeres….No hay preocupación por la piedra.
Ángeles hay…….Uno……….….El Ángel retira la piedra.
Mensaje a los apóstoles…Id a Galilea…Están los guardias.
Para ahuyentar a los guardias hay prodigios.
Ningún guardia convertido.2
En Marcos 16, 1-8 la historia transcurre así: “Pasado el sábado,
María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aro-
mas para ir a embalsamarle. Y muy de madrugada, el primer día
de la semana, a la salida del sol, van al sepulcro. Se decían unas a
otras: ¿Quién nos retirará la piedra de la puerta del sepulcro?3 Y
levantando los ojos ven que la piedra estaba ya retirada. Y eso que
era muy grande. Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sen-
tado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asus-
taron. Pero él les dice: “No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret,
el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Ved el lugar donde le
pusieron. Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante
de vosotros a Galilea. Allí le veréis, como os dijo”. Ellas salieron
huyendo del sepulcro, pues un gran temblor y espanto se había
apoderado de ellas, y no dijeron nada a nadie porque tenían mie-
do”.

Resumen:
Van al sepulcro……Tres mujeres…Hay preocupación por la piedra.
Ángeles…………… Hay uno……. Estaba ya retirada la piedra.
Mensaje………….….Id a Galilea….No aparecen guardias.
Por su parte, Marcos 16,9 tiene otra historia de la resurrección.
En ella solamente María Magdalena fue al sepulcro. Y si hay que
2 En la novela, del cristiano, Operación: ¡Jesucristo!, de O.G. Mandino, sí tiene ya
nombre.
3 En Marcos, las mujeres no sabían que había guardias que podían ayudarles a
quitar la piedra.
En Lucas, como son muchas mujeres, pensarían que ellas podrían quitar la
piedra, tanto si hubiesen guardias como si no.

246
La Biblia contra la Biblia

decir, como Swete, que es “una auténtica reliquia de la primera


generación cristiana”, habría que añadir que las demás versiones
fueron también invenciones. Solamente María Magdalena propa-
gó la historia originaria de la resurrección.
Lucas 24,1-12 cuenta la historia así: “El primer día de la semana,
muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que ha-
bían preparado. Pero encontraron que la piedra había sido retirada
del sepulcro. Entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
No sabían qué pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas
dos hombres con vestidos resplandecientes. Asustadas, inclinaron
el rostro a tierra, pero les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muer-
to al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo
os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: Es necesario
que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y
sea crucificado, y al tercer día resucitaría”. Y ellas recordaron sus
palabras. Regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas
a los Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los
apóstoles eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago y
las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les pa-
recían como desatino y no les creían. Pedro se levantó y corrió al
sepulcro. Se inclinó, pero sólo vio las vendas y se volvió a su casa,
asombrado por lo sucedido”.

Resumen:
Van al sepulcro……...Más de tres mujeres.….No hay preocupación
por la piedra.
Ángeles…………............Hay dos,
Mensaje a los apóstoles…Ninguno…..................Piedra retirada.
Juan 20, 1-18 nos lo narra así: “El primer día de la semana va
María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía esta-
ba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega
a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús quería y les dice:
Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han
puesto.
247
Vicente Romero Burguera

“Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepul-


cro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante
más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio
las vendas en el suelo. Pero no entró. Llega también Simón Pedro
siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el
sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado
en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que
había llegado el primero al sepulcro. Vio y creyó, pues hasta en-
tonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía
resucitar de entre los muertos. Los discípulos, entonces, volvieron
a casa.
“Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras llora-
ba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados
donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a
los pies. Dícenle ellos: Mujer ¿por qué lloras?. Ella les respondió:
Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde le han puesto.
Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era
Jesús. Le dice Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella,
pensando que era el encargado del huerto, le dice: Señor, si tú lo
has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré. Jesús
le dice: María. Ella se vuelve y le dice en hebreo: “Rabbuní” -que
quiere decir: “Maestro”-. Dícele Jesús: No me toques, que todavía
no he subido al Padre. Pero vete a donde mis hermanos y diles:
Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. Fue
María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y
que había dicho estas palabras”.

Resumen:
Va al sepulcro……Una mujer……………...No hay preocupación por
la piedra.
Ángeles…..……...Hay dos…………………Piedra quitada.
Mensaje………...“Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y
vuestro Dios”.
Lo común de todas las historias:
1) Se va el primer día de la semana, de madrugada.
2) Está María Magdalena.

248
La Biblia contra la Biblia

3) Piedra quitada.
4) No está el cuerpo.
Parece ser que Pablo no conocía ninguna de estas historias. Pues
para él Jesús no se le apareció a María Magdalena. Con tanto pro-
tagonismo que tiene María Magdalena en la resurrección, sin em-
bargo a Pablo se le olvidó o no lo sabía, pues no sale en la lista que
hace de las personas a las que se apareció Jesús. En su primera
carta, Corintios 15,5-8 nos dice: “Se apareció a Cefás y luego a los
Doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez,
de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. Luego
se apareció a Santiago. Más tarde a todos los apóstoles. Y en último
término se me apareció también a mí, que soy como un aborto.”
Los evangelistas no debieron de enterarse de la aparición de Je-
sús a Santiago de forma especial, pues nadie la cuenta.
¿Hubo guardias o no?
En Mateo 27, 62-66 podemos leer: “Al otro día, el siguiente a la
Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante
Pilato y le dijeron: Señor, recordamos que ese impostor dijo cuan-
do aún vivía: A los tres días resucitaré. Manda, pues, que quede
asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus
discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: Resucitó de entre los
muertos, y la última impostura sea peor que la primera. Pilato les
dijo: Tenéis una guardia. Id, aseguradlo como sabéis. Ellos fueron y
aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia”.
¿Se robó o no se robó? Si uno ve lo común de todas las historias
puede decir que el primer día de la semana, de madrugada, la pie-
dra estaba quitada y el sepulcro vacío. Y la que más posibilidades
tiene de haber preparado el robo del cuerpo es María Magdalena.
¿Lo que dice Mateo de los guardias es verdad? No. Solamente
aparecen en su historia, en las demás se esfumaron. No hay guar-
dias. Pero es la idea que más se ha recalcado popularmente, como
garantía de la resurrección, en películas, en las lecturas dominica-
les y a la hora de las narraciones de boca a boca.
Para dar más veracidad Mateo 28,11-15 añade: “Mientras ellas
iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los su-

249
Vicente Romero Burguera

mos sacerdotes todo lo que había pasado. Éstos, reunidos con los
ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero
a los soldados, advirtiéndoles: “Decid: sus discípulos vinieron de
noche y le robaron mientras nosotros dormíamos. Y si la cosa llega
a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos
compli-caciones”. Ellos tomaron el dinero y procedieron según las
instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos,
hasta el día de hoy”.
Por una parte, vemos que los seguidores de Jesús se han burlado
con este texto. Los apologetas lo han hecho en sus escritos. ¿Cómo,
si estaban dormidos, pudieron ver que era un robo de los discípu-
los? Eso demuestra que los guardias mentían. Y una mentira fácil
de notarse. Pero ¿cómo decir que esta escena de los guardias es
verdadera si los demás evangelistas ni la cuentan?
También pudo ser Mateo quien se inventó lo de los guardias
para acallar el rumor de que los apóstoles habían robado el cuer-
po. Si estaban los guardias, no cabe duda que tanto los discípulos
como las mujeres lo sabían. ¿De dónde sale, pues, su preocupación
por la piedra, en algunos textos, si había quien les ayudaría a qui-
tarla?
La frase más estúpida que he oído, para querer demostrar que
la resurrección fue verdad, es ésta: si hubiese sido mentira la re-
surrección, se hubiesen puesto de acuerdo para contarla. Es decir,
cuando se coincide en los testimonios, es mentira y, cuando hay
contradicción, es verdad.
¿Cómo afirmar una resurrección tan llena de contradicciones en
las versiones de lo que cuentan los que van a visitar la tumba, sus
mensajes, así como la aparición de los ángeles? ¿Los jueces se ba-
san en este principio?4
Cuando terminé este tema ya era muy tarde. Mi casa hacía tiem-
po que estaba en silencio, bueno, el silencio de los inquilinos. Pues
el corretear de los gatos y sus maullidos por arriba del tejado era
más notorio. Eran más de la doce. Ya había abandonado el lunes

4 NOTA: Los textos bíblicos están tomados de la Biblia de Jerusalén.

250
La Biblia contra la Biblia

su presencia y aparecían los primeros minutos del martes, con la


continuidad de un tiempo agradable en este nacimiento.
Con los ojos medio cerrados, una vez abandonado el ritual del
cepillado de los dientes y vaciada la vejiga del orín, me metí entre
las sábanas. No tardó nada en aparecer míster Mandino y su alum-
no destacado, míster Inocente.
- Profesor Mandino –dijo míster Inocente-. ¿Por qué Pablo, o San
Pablo, en su carta a los Corintios, no nombra a Tomás?
- Míster Inocente –respondió míster Mandino-, al decir que se
le apareció a los doce, va incluido implícitamente Tomás y Judas
Iscariote.
- ¡Bueno, bueno, bueno! -exclamó míster Inocente-. Usted ya
debe saber lo que yo le quiero decir, por dónde van mis tiros. Me
refiero a eso de meter los dedos en las llagas, que cuenta Juan, o
San Juan, en su evangelio, en el capítulo veinte, versículo veintisie-
te, y que la Biblia protestante de Reina y Valera lo dice así: “Lue-
go dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo y mira mis manos. Y acerca tu
mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente.
- Míster Inocente, eso fue otro cuento apologético para tapar las
bocas de aquellos que decían que lo de Jesús y sus apariciones era
el cuento de un fantasma o una alucinación colectiva de sus segui-
dores.
- Entonces, míster Mandino, ¿lo de Tomás es otro cuento más?
- Sí, míster Inocente. Es un cuento con la finalidad de hacer creer
que lo de Jesús no era una historia de fantasmas. Su intención era
tapar la boca a todos aquellos que decían que habían robado el
cuerpo de Jesús o que Jesús no había resucitado.
- Míster Mandino, por lo que veo es un toma y daca -le interrum-
pió el alumno destacado.
- Por ello –continuó el profesor, dirigiéndose a toda clase-, no
importa que a María Magdalena, en Juan 20,27, le dice. “No me
toques, que todavía no he subido al Padre”. Y luego, en Tomás,
leemos que lo toca cinco veces.

251
Vicente Romero Burguera

Una carcajada y un estallido de aplausos resonaron en el aula.


- Usted, profesor Mandino –intervino un alumno que estaba en
primera fila-, parece que le va mejor la crítica a la Biblia para des-
enmascararla que predicar sobre ella.
- Y además sus críticas son verificables con la propia Biblia. No
es su opinión -replicó míster Inocente.
Y otras carcajadas y un aluvión de aplausos de nuevo resonaron
en el aula.
- Profesor Mandino, usted es ahora más cristiano –continuó mís-
ter Inocente.
- ¡Cómo! –el profesor miró con cara de extrañeza a su alumno
Inocente.
- ¡Sí, míster Mandino! He leído en el libro de Fernando saba-
ter, que Vicente cita aquí: “Que ser cristiano supone saberse en la
verdad y no callar o fingir respecto a los errores ajenos, aunque
estuviesen respaldados por usos, costumbres e instituciones. Por
ello los cristianos primero fueron mártires y por eso luego fueron
inquisidores, cuando consiguieron institucionalizarse estatalmen-
te: a causa de su culto por la verdad, que es una o no es” –después
de pasarse la mano por la frente para quitarse el sudor de tanto
estudiar, míster Inocente continuó su intervención-. Pero a Vicente
y a usted, creo que a pesar de esta verdad o verdades verificables,
los van a martirizar los cristianos y algunos más.
Esta vez, los alumnos puestos de pie, aplaudieron la ocurrencia
de míster Inocente y su cita. Tan fuerte fue el aplauso que inclu-
so interrumpió el sueño de Vicente, que dando movimiento a su
cuerpo y quitándose la sábana que lo cubría, lo dejaba desnudo
envuelto en la oscuridad todavía de la noche. Pero la clase había
ya finalizado.

252
CAPÍTULO XXVIII
ADIVINANZAS, ACERTIJOS O MENTIRAS

78.- ¿Cristo discrimina y miente?


Juan 20,16-17 nos relata: “Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella,
le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir Maestro). Jesús le dijo: No me to-
ques, porque aún no he subido a mi padre. Mas ve a mis hermanos,
y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro
Dios”.
R.- A María no le permite tocar.
A Maria le envía a decir a los discípulos que él se va.
En Juan 20,27 leemos que le dijo a Tomás: “Pon aquí tu
dedo, y mira mis manos. Y acerca tu mano, y métela en mi costado.
Y no seas incrédulo, sino creyente”. R y V.
R.- A Tomás le permite tocar.
Le engaña a María y se aparece a los discípulos.

79.- ¿Dónde vieron los discípulos a Jesús resucitado?

Mateo 28,7 nos dice: “Y vayan de prisa y digan a sus discípulos


que él ha sido levantado de entre los muertos, y, ¡miren!, va delante
de ustedes a Galilea. Allí lo verán”.
Marcos 16,7 nos cuenta lo mismo: “Pero vayan, digan a sus dis-
cípulos y a Pedro: El va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán,
así como les dijo”.
253
Vicente Romero Burguera

R.- En Galilea.
Por otra parte en Lucas 24, 33-34 encontramos: “Y en aquella
misma hora se levantaron y volvieron a Jerusalén, y hallaron con-
gregados a los once y a los que estaban con ellos, que decían: ¡Es un
hecho que el Señor ha sido levantado y se ha aparecido a Simón!”
Y también en Hechos 1,4 leemos: “Y estando reunido con ellos,
les dio las órdenes: No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperan-
do lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí”.
T.N.M.
R.- En Jerusalén.
Me llamaron a última hora para una misa a las diez de la no-
che en la funeraria de las Misiones situada en la avenida conocida
como Canal Cotoca. He llevado un día muy ajetreado y, mientras
me traslado de mi casa a dicho lugar con la línea 34, el sueño quie-
re aparecer. El microbus va con poca gente. Me pongo cómodo y en
la parte de atrás y aprovecho la media hora que voy disponer en el
trayecto para echar un sueñecito.
- Míster Mandino, ¿por qué Jesús mandó a sus discípulos a Ga-
lilea y luego se les aparece en Jerusalén?
- Míster Inocente, tienes que entender o comprender, que los
apóstoles estaban en estado de choc y estrés. Eran días intensos.
Jesús quiere curarlos, pero no con milagros. Va a usar la medicina
natural. Así que los manda a caminar de Jerusalén a Galilea.
- Pero, míster Mandino, no llegaron a Galilea. Pues se les apare-
ce en Jerusalén.
-¡Claro, míster Inocente! –replicó el profesor-. Una vez curados
del estrés por el caminar, Jesús mandó a María Magdalena, que
enviase a algunos de sus amigos, que tenían caballo, para que re-
gresaran a Jerusalén. Así, mientras iban y venían, ya tenían algo
que hacer. Un footing apostólico.
- Pero, míster Mandino, eso no está en el evangelio.
- Estamos hablando, míster Inocente, por la vía de la tradición.
- ¿De qué tradición me habla, míster Mandino?
254
La Biblia contra la Biblia

- De la que estamos manifestando en este momento, míster Ino-


cente.
- ¡Ah, Míster Mandino! –exclamó el alumno destacado-. De la
que a usted también le fue revelada en sueños.
- ¡Evidente, míster Inocente! Mucha tradición revelada ha sido
por este medio. Si alguien lo duda, que se lo diga a Santa Elena.
Ya sabes, la madre de Constantino, el emperador, y a los que se
inventaron el viaje a Egipto. Yo también, míster Inocente, durante
mi servicio militar tuve un sueño.
- ¿Dónde, profesor?
- Fue en Melilla. En la época en que día sí y día también hacía re-
tén. Luego, con suerte, al día siguiente me libraba y podía dormir
en la cama que tenía en la enfermería.
- ¿En que fecha sucedió, míster Mandino?
- No importa la fecha, míster Inocente, lo importante es el hecho,
el acontecimiento, el sueño con mayúscula, la revelación. No obs-
tante, le voy a dar una pista. Si ahora tengo sesenta y dos años, y el
servicio militar lo hice en el primer reemplazo de mi quinta y nací
en el 1948, cualquiera de ustedes puede fijar con aproximación tal
acontecimiento. Es una cuestión de matemáticas. Esto es historia
–dijo míster Mandino al tiempo que se acercaba el vaso de agua a
la altura de la boca-, pero no historia sagrada. Así que, míster Ino-
cente, no importa la fecha. Yo tuve un sueño. Pero, como dijo Cal-
derón de la Barca, “los sueños, sueños son”. ¡Pero no! –continuó el
profesor mientras los ojos de sus alumnos seguían puestos en él-.
También son el medio de revelarse Dios. Yo no le di importancia,
como tampoco nunca creí lo que de mí decía mi abuela, Vicenta
María, la madre de mi padre, es decir mi abuela paterna.
- ¿Qué le dijo, míster Mandino?
- Que yo iba a ser un gran predicador, míster Inocente. Pero ella
se creía que lo iba a ser en la Iglesia Católica. Era lo más natural.
Pero nunca lo he sido, hasta ahora. Quizá con los medios de hoy
día, pueda serlo en un futuro. Siempre en defensa de la verdad.
255
Vicente Romero Burguera

- Interesante, míster Mandino, Dios escribe recto en líneas tor-


cidas.
- Que le vamos a hacer, míster Inocente, somos un instrumento
en manos de Dios. Pero sigamos con los apóstoles que ya están en-
trando en Jerusalén. “¿Por qué nos engañaste María Magdalena?”
Le dijeron los apóstoles al encontrarse con ella. “Han sido días
tristes, amigos, necesitaba pensar. Con vosotros a mi lado, no po-
día preparar la estrategia a seguir”, dijo María Magdalena. En ese
momento, míster Inocente, sonaba la acostumbrada corneta con su
música de diana. Era la hora de levantarse. Inmediatamente se oyó
la voz del teniente ordenando: ¡Formen! ¡Vamos a formar! Era la
hora de escuchar el ruido de las botas sin abrochar, los golpes en
las literas, los brazos que subían y bajaban para colocar la gorra en
la cabeza. Era la realidad de cada día en el cuartel. De este modo,
míster Inocente, me fue revelado un sueño para evitar una contra-
dicción más en la Biblia.
- Pero, míster Mandino –dijo su alumno Inocente-, los Testigos
Jehová en su libro, ¿Qué enseña realmente la Biblia?, escriben en
la página 20: “Hay quienes dicen, que ciertos pasajes de la Biblia
se contradicen entre sí, pero estas afirmaciones no tienen ninguna
base.” Y para reafirmar más esto, te mandan a leer sus libros y
trataditos.
- Míster Inocente, ellos son ciegos que guían otros ciegos. Mejor
dicho, listos que hacen ciegos a otros y no quieren que vean la luz.
Por ello, este libro les será prohibido leerlo a sus ovejas. Los ancia-
nos les dirán que lo que dice está fuera de contexto. Que no está
escrito con fe. Ellos tienen fe, mucha fe, pero un cerebro lavado.
Son incapaces de pensar, razonar e incluso de leer aquello que les
evidencia la verdad. Son teledirigidos. Pero, también sucede con
los demás. ¡Carajo! Disculpa, míster Inocente, ya me salió algo de
lo boliviano.
- No se preocupe, míster Mandino, eso, traducido al inglés, igual
no se nota.
- Pero, qué bueno es, míster Inocente –respondió el profesor
Mandino, que podamos nosotros contribuir a la teología. Algún
día nos levantarán un monumento. Pero antes nos excomulgarán,

256
La Biblia contra la Biblia

nos criticarán, se unirán los enemigos, por una causa común contra
nosotros. Es decir, míster Inocente, nuestro destino es haber sido
Instrumento de Dios, para que los enemigos de ayer y hoy puedan
ser amigos mañana. ¡Que gran destino nos tenía preparado Dios!
- ¡Amén, Amén, Amén! -exclamó míster Inocente-.
- ¡Gloria a Jehová! –respondieron al unísono los demás alumnos.

80.- ¿Cuántos días estuvo Jesús en la tierra después


de resucitar?

Hechos 1,3 nos dice: “A éstos también se les mostró vivo por
muchas pruebas positivas después de haber sufrido, pues fue visto
por ellos por espacio de cuarenta días, y dijo las cosas acerca del
reino de Dios”.
R.- Cuarenta días.
En Lucas 24,1.13.33.36.50-51 leemos: “El primer día de la sema-
na… Pero ¡mira! aquel mismo día dos de ellos iban caminando a
una aldea que dista unos once kilómetros de Jerusalén, Emaús por
nombre… Y en aquella misma hora se levantaron y volvieron a
Jerusalén, y hallaron congregado a los once… Mientras estaban ha-
blando de estas cosas, él mismo se puso de pie en medio de ellos…
Mas los condujo fuera, hasta Betania, y alzó las manos y los ben-
dijo. Mientras los bendecía, fue separado de ellos y comenzó a ser
llevado arriba al cielo”. T.N.M.
R.- Un día.

81.- ¿Cuándo bajó el Espíritu Santo sobre los apóstoles?

Hechos 1,3.5; 2,1 nos narra: “...Apareciéndoseles durante cua-


renta días... Seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no
muchos días... Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos
unánimes juntos”.
R.- Aquí reciben el Espíritu Santo a los cuarenta días.
En Juan 20,1.19.22 leemos: “El Primer día de la semana, Ma-
ría Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro…

257
Vicente Romero Burguera

Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la sema-


na, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos
estaban reunidos, por miedo de los judíos, vino Jesús y, puesto en
medio, les dijo: Paz a Vosotros. Y habiendo dicho esto, sopló, y les
dijo: Recibid el Espíritu Santo”. R y V.
R.- Aquí reciben el Espíritu Santo el mismo día de la resurrec-
ción. Lo mismo que en Lucas 24,1-51.
82.- ¿Es verdad que Lázaro resucitó?
Juan 12,17 nos dice: “Los que estuvieron presentes cuando lla-
mó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos daban
ahora testimonio de ello”. BC San Pablo.
Si Mateo estuvo, nada nos dice de ese testimonio en su evange-
lio. ¿Por qué? Por la razón de que no hubo resurrección de Lázaro.
Un hecho así no lo hubiesen omitido los tres sinópticos.
Mientras que en Hebreos 9,27 podemos leer: “Y de la manera
que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y
después de esto el juicio…”
Entonces ¿qué pasó con los que resucitó Jesús y los que resucita-
ron cuando Él murió?
Mateo 27, 52-53 nos cuenta: “…y se abrieron los sepulcros, y
muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron. Y
saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinie-
ron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. R y V.
Como el lector ha podido comprobar, acabamos de ver una pe-
lícula de fantasmas.

258
CAPÍTULO XXIX
LA ASCENSIÓN

En los momentos o acontecimientos más importantes de la “Vida


de Jesús” nunca hay acuerdo o coincidencia entre los que son “tes-
tigos”, o dicen que fueron testigos. La Ascensión a los cielos, que
narran los evangelistas y los Hechos de los Apóstoles, es uno más
de los acontecimientos en que difieren o no coinciden a la hora de
narrar y transmitir “esta verdad”, tan fundamental y transcenden-
tal para los que son cristianos. Cada uno puede tomar su Biblia, la
versión que quiera, y encontrará toda una serie de contradicciones,
como hemos venido demostrando a lo largo de este libro.
Si nos preguntamos ¿de dónde o desde qué lugar subió Jesús al
cielo?, las respuestas que hallaremos son las siguientes. En primer
lugar Mateo 28,16 nos dice: “Los once discípulos marcharon a Ga-
lilea, al monte que Jesús les había indicado”. Por su parte, Lucas
24,50 cuenta: “Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus ma-
nos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos y fue
llevado al cielo”.
Juan 11,18 nos precisa: “Betania distaba de Jerusalén unos tres
kilómetros o quince estadios.”

259
Vicente Romero Burguera

Mientras que Marcos 16,19 no especifica el lugar: “El Señor Je-


sús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra
de Dios.”
En Hechos 1,1-2.4 leemos: “El primer libro lo dediqué, Teófilo, a
todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio hasta el día en
que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu
Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo. Mien-
tras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de
Jerusalén”.
La respuesta a la pregunta que nos hemos hechos es:
a) Según Mateo, en Galilea.
b) Según Lucas, en Jerusalén.
c) Marcos no dice el lugar, pero se puede suponer Jerusalén.
Es decir, cada uno dice una cosa diferente. ¿Quién miente? En
un juicio, alguno de ellos ha declarado en falso, pues hay una evi-
dente contradicción. Luego viene la “tradición” y señala un monte
como el lugar de la ascensión. Se edifica un templo y éste es el
lugar donde Jesús subió al cielo, ¿verdad?
Seguro que Santa Elena, la madre del Emperador Constantino,
una vez más tuvo una visión y le dijeron hasta dónde tenía los pies
en la tierra cuando Jesús subió al cielo. Y ahora se puede venerar y
dar limosnas en tan sagrado lugar.
Si nos preguntamos el tiempo que Jesús estuvo en la tierra des-
pués de la resurrección y antes de la ascensión, la respuesta es la
siguiente, según Hechos 1,3: “Después de su pasión, se les presen-
tó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles du-
rante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino
de Dios.”
Por el contrario, Marcos 16,9.14.19 nos dice: “Jesús resucitó en
la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a
María Magdalena, de la que había echado siete demonios…
“Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apare-
ció y les echó en cara la incredulidad y su dureza de corazón, por
no haber creído a quienes les habían visto resucitado. Con esto, el
260
La Biblia contra la Biblia

Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a


la diestra de Dios”.
Todo lo hace el primer y único día que estuvo en la tierra des-
pués de resucitar. ¿Para qué más tiempo? En su evangelio, Lucas
coincide con Marcos sobre el tiempo que estuvo Jesús en la tierra.
Un día. Así lo dice Lucas 24,1.6.12-13.49-50: “El primer día de la
semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando las aromas
que habían preparado…
“No está aquí, ha resucitado… Pedro se levantó y corrió al se-
pulcro…
“Aquel mismo día iban dos ellos de a un pueblo llamado Emaús,
que distaba sesenta estadios de Jerusalén…
“Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre.
Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revesti-
dos de poder desde lo alto.”
“Los sacó hasta cerca de Betania…”
En Mateo 28.16 son unos días sin especificar: “Por su parte, los
once discípulos marcharon a Galilea, al monte donde Jesús les ha-
bía ordenado.”
Si creemos a Mateo, ¿de dónde sale todo el invento de lo que
pasó en Jerusalén? Y si creemos lo que pasó en Jerusalén, ¿de dón-
de sale la historia de ir a Galilea? ¿Quién miente? Todos mienten.
Sin que adelantemos más, podemos ver que el mismo Lucas se
contradice en Hechos y en su evangelio. En Hechos 1,3 se aparece
durante cuarenta días y, aunque sean simbólicos, siempre es más
que uno. En el evangelio dice que fue solo un día la estancia de
Jesús resucitado.
Pero sigamos con la historia. En Juan 20, 16-19,26-27 sucedió
lo siguiente. Una vez ya resucitado, “Jesús dice: “María.” Ella se
vuelve y le dice en hebreo: “Rabbuni” -que quiere decir: “Maes-
tro”-. Dícele Jesús: “No me toques”, que todavía no he subido al
Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y
vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios”. Fue María Magdalena
y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho
estas palabras…
261
Vicente Romero Burguera

“Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando ce-


rradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encon-
traban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos...
“Ocho días después…
“Le dice a Tomás: Acerca aquí tu dedo y mira mis manos. Trae tu
mano y métela en mi costado…
“Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a
orillas del mar de Tiberíades”, según Juan 21, 1.
En Juan no hay un total de días que Jesús está en la tierra, pero
son más de ocho. Ni nos dice el lugar donde se elevó a los cielos.
Pero como en ese evangelio metieron la mano más de dos, añadien-
do cosas al final, vemos también cómo la manipulación y la mentira
se hacen presentes.
¿Dónde está esta evidencia? A Jesús lo convierten en mentiroso
después de haber resucitado.
A María Magdalena, Juan 20, 17 le dice: “No me toques”1. En
otras traducciones leemos: “Suéltame, que todavía no he subido al
Padre”.
Según Juan 20, 27, cuando se aparece a Tomás le dice: “…trae tu
mano y métela en mi costado”.
¿Por qué a María no le deja tocar o agarrar y a Tomás sí?
En resumen, a la pregunta de ¿cuántos días estuvo Jesús en la
tierra después de resucitar?, tenemos estas respuestas:
Hecho de los apóstoles, cuarenta días.
Marcos y Lucas, un día.
En Mateo y Juan, unos días.
El momento de la Resurrección no se puede explicar porque no
había “testigos oculares”. En la Ascensión, por el contrrio, hay testi-
gos oculares, aunque no coincidan en nada. Ni en el lugar, ni en los
días que estuvo de paseo en la tierra.
Colorín colorado, este cuento queda aclarado. Cuando alguien
miente, sería bueno hacer popular un dicho que diga: “Mientes más
que la Biblia”. O también: “No mientas como la Biblia”
1 Los textos de este pasaje están tomados de la Biblia de Jerusalén.

262
CAPÍTULO XXX
¡CRISTO VIENE! 1

O.G. Mandino, en su libro2 dice: “José, la historia de este mun-


do está llena de hombres y mujeres que han vivido una vida de
mentiras a fin de llenar sus bolsillos, para obtener el poder o para
conservarlo una vez que lo tienen.
- ¿Y qué hay de ti, Matías? ¿Podrías vivir tú una vida basada en
mentiras?
- Tal vez -me escuché decir-, en ciertas circunstancias.
José se rascó la nariz y me estudió de cerca.
- Dices que podrías vivir una vida basada en mentiras y admitiré
que eso es posible para cualquiera de nosotros. Pero, ¿entrega-
rías tu vida por una mentira?
- No, por supuesto que no -respondí bruscamente-. Ni siquiera
un tonto haría eso.
¡Jaque! Tan pronto como esas palabras salieron de mi boca, supe
que había sido atrapado”.
Atrapados han sido muchos de los visionarios que, en nombre
de Jesús, han creído en él. Es historia que una mentira y unos ma-
nipuladores, o enfermos mentales, han llevado a la muerte a otros.
Uno tiene en el recuerdo varios suicidios colectivos que en su día
fueron publicados por la prensa. Entre ellos, basta recordar uno
1 Los textos bíblicos corresponden a la Biblia de Jerusalén.
2 Operación ¡Jesucristo! Y al tercer día, O. G. Mandino, Ed. Diana, Mexico 2003,
página 169.

263
Vicente Romero Burguera

en la Guayana. Según su verdad, esperaban y creían en el fin del


mundo de forma inminente. Ellos murieron por una mentira que
pastores, con la Biblia en la mano, les hicieron creer que era verdad.
A un profesor de Historia de la Iglesia, que tuve en mis años de
estudio en la República Dominicana y que pertenecía a la Compa-
ñía de Jesús, le escuché decir: “Hubo más apóstatas en la iglesia
primitiva que mártires”.
Y es que el grito de “¡Cristo viene pronto!” ha dado sus buenos
resultados, comenzando por aquellos apóstoles y discípulos que se
lo creyeron porque su maestro se lo había dicho.
Hoy en día, uno puede encontrar folletos donde le dicen: “Jesús
vendrá con granizo de 34 Kgs. de peso”. Y a continuación colocan
una serie de textos que “justifican” esta venida con piedras y gra-
nizo, repartidos por la Iglesia de Cristo Viene y su profeta, Ricardo
Claure. Y, como no hace tanto tiempo, los Testigos de Jehová tam-
bién ponían su fecha.
Ante tanta mentira y estafa, nadie hace nada. Los gobiernos re-
conocen oficialmente a estos timadores que, organizados en Igle-
sias, incluso reciben ayudas para que sigan con su negocio y estafa.
Esto sucede ahora y ha sucedido a lo largo de la historia. Unos
timadores y estafadores, que encima son beneficiados, directa o
indirectamente, por los gobiernos de aquí y de allá.
En Santa Cruz de la Sierra había dos personas, por lo menos,
que se hacían pasar por sacerdotes católicos y no lo eran. Esto su-
cedía en el año 2007. Pero, según escuché personalmente al Carde-
nal Julio Terrazas, un 16 de julio del año 2008, en Bogotá eran un
centenar.
Uno de ellos era salvadoreño, según el informe de la policía
cuando levantó su cadáver, y se llamaba Alexander. Cuando, más
tarde, recriminé a las personas que lo habían apoyado, escuché, de
boca de una de las vendedoras de flores que estaba situada en la
puerta del cementerio de la “Cuchilla”, el siguiente argumento en
su defensa:
- Por lo menos, él hacia favores.

264
La Biblia contra la Biblia

Yo pensé: ¡compraba conciencias! Y además le dio buenos divi-


dendos.
A ella le hacía favores y ella le correspondía repartiendo su telé-
fono. De este modo le ayudaba a pasar como un sacerdote, enga-
ñando durante años a la gente. Apoyado por gente a la que él hacía
favores, nació toda una mafia.
¿Qué hacen las iglesias? Lo mismo. Con sus obras de caridad
compran conciencias. Cuántas más personas sean, más obras de
caridad pueden hacer. Esto les justifica. Hacen lo que Jesús dice:
“Por sus frutos les conoceréis”. Pero mientras crece el árbol de año
en año, y de cosecha en cosecha, ¿cuántos pastores, y aquí inclui-
mos a todos los dirigentes de iglesias, no se han hartado y llenado
primero sus bolsillos? Aunque otros, por sus extravíos mentales,
pudieran pensar en la fama del futuro. Y los más santos en el nego-
cio de cambiar la tierra por el cielo.
¡Cuánto no ha crecido y sigue creciendo su patrimonio inmo-
biliario en todos aquellos que cumplen tan alta misión! Bien si es
familiar. Congregacional o eclesial.
Si Jesús viene pronto, ¿Por qué tantos edificios y bien sólidos?
Esta ha sido la mentira más grande y rentable de la Biblia. Y que
todas las iglesias actuales tienen como argumento. Algunas, como
la Adventista del séptimo día, Cristo Viene, y las sectas que, como
hongos, nacen cada año, y se fundamentan o nos presentan esta
historia como próxima.
Cada uno de esos pastores, que han fundado iglesias, posible-
mente ha sido acusado de anticristo. Luego ellos, a su vez, han
acusado de anticristo a aquellos que han disentido de ellos.
¿Seré yo el anticristo 1.005.085 de la historia? Estoy seguro que
no, pues a lo largo de la historia ha habido millones de anticristos.
Lo son todos aquellos que no se han dejado engañar y aquellos
que, una vez engañados, apostataron de alguna de esas iglesias de
la mentira. La mentira más evidente de todas es la propia existen-
cia de tantas iglesias que predican la unidad en la familia y, por su
fe, son las que las dividen. Son las que, con su doctrina, predican el
amor al tiempo siembran el odio de unos miembros contra otros.

265
Vicente Romero Burguera

El grito de Cristo viene, después de la resurrección, ha sido el


dividendo más rentable de la historia humana. Ha sido el funda-
mento para que puedan existir tantas organizaciones que recau-
dan millones de millones cada año. La promesa de que Jesús iba
a volver fue el motivo de que los que le seguían consagraran o
dedicasen su vida a su causa.
Veamos la realidad de la historia. Mateo 16,28, Marcos 9,1 y Lu-
cas 9,27 nos dicen: “Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay
algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hom-
bre venir en su Reino”.
Y en Marcos 13,30 leemos: “Yo os aseguro que no pasará esta
generación hasta que todo esto suceda.”
¿Hay alguien que tenga 2000 años? No. ¿Cuánto tiempo es una
generación? Digamos que 100 años. Por lo tanto, ni Marcos, ni Ma-
teo, ni Lucas vieron cumplida esa promesa. Pasó esa generación, y
muchísimas más, y el regreso no ocurrió.
Pablo, el gran defensor, luchador y organizador de esta causa,
también murió con el engaño. Así nos lo cuenta en su primera car-
ta a los Tesalonicenses 4,15-18: “Nosotros, los que vivamos, los
que quedemos hasta la Venida del Señor, no nos adelantaremos a
los que murieron.
“El Señor mismo bajará del cielo…, y los que murieron en Cristo
resucitarán en primer lugar.
“Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, sere-
mos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor
en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues,
mutuamente con estas palabras”.
El mismo entusiasmo muestra en Colosenses 3,4: “Cuando apa-
rezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis
gloriosos con él”.
El regreso de Jesús será tan pronto, que en su primera carta a
los Corintios 7,17-18.27.31b;10,11b Pablo les dice: “Cada cual viva
conforme le ha asignado el Señor, cada cual como le ha llamado
266
La Biblia contra la Biblia

Dios”. (Es decir, en la situación en que te hiciste cristiano, o segui-


dor de Jesús, debes de así permanecer). Es lo que ordeno en todas
las Iglesias. ¿Qué fue uno llamado siendo circunciso? No rehaga su
prepucio. ¿Qué fue llamado siendo incircunciso? No se circuncide.
¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿No estás
unido a mujer? No lo busques. Os digo, pues, hermanos: El tiempo
es corto. Porque este mundo que contemplamos está para acabar.
Hemos llegado a la plenitud de los tiempos”.
Otros fueron más prácticos ante tan eminente venida del Señor
y, cumpliendo las palabras o consejos de Pablo, 1 Corintios 7,32:
“… os quisiera libre de preocupaciones”, optaron por no trabajar.
Y Pablo, que ya no estaba tan seguro de tan rápida venida y viendo
que mermaban las existencias o fondos comunes, les dijo 2 Tesalo-
nicenses 3,10b: “Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma”.
Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que
viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en
todo”.
¿Qué dice Juan, el apóstol predilecto, en su 1 carta 2,18.28?: “Hi-
jos míos, es la última hora. Hijos míos, permaneced unidos a Cris-
to, para que, cuando él venga, podamos sentirnos seguros y no nos
avergoncemos de encontrarnos lejos de él en su venida”.
Esa falsa promesa, la venida inminente de Jesús y el fin del mun-
do, hizo que por un tiempo, tal como nos narra Hechos 2,44-45:
“Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común. Ven-
dían sus posesiones y haciendas, y las distribuían entre todos, se-
gún la necesidad de cada uno.”
Pero algunos ya no eran tan generosos. Eran los tibios, los que
ya dudaban de estas historias y cuentos. Y así Santiago 5,3b.7-8
les dice: “Habéis acumulado riquezas en estos días que son los úl-
timos. Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la venida del Se-
ñor…. fortaleced vuestros corazones porque la venida del Señor
está cerca. Mirad que el juez está ya a las puertas.”
Había comenzado el negocio para unos y había dinero en abun-
dancia. Había que organizarse para perdurar el negocio. Pero tam-
267
Vicente Romero Burguera

bién hubo quien se dio cuenta de que todo eso era una trampa.
Que era un timo. Un engaño. Que Jesús no venía, que no se cum-
plía la tan cacareada promesa de su regreso. Que incluso se iban
muriendo algunos de los mismos apóstoles y la venida no llegaba.
Había desánimo y peligraba la organización. Seguro, que más de
uno, llamó a los apóstoles timadores, embaucadores, tramposos y
se salieron. Son los apóstatas y eran los anticristos. Los que habían
ya perdido todo se echaron al río de la organización y buscaron a
otros para poder seguir adelante, como en el timo de la pirámide.
1 Pedro 4,5.7 contraataca diciendo: “De todo darán cuenta al que
está pronto para el juicio de vivos y muertos. “El fin de todas las
cosas está cercano”.
Y 2 Pedro 3,3 nos dice: “Sabed ante todo que en los últimos días
aparecerán charlatanes dominados por sus propias pasiones, (al-
guien que robó y se fue), que burlándose de todo, preguntarán:
¿En qué ha venido a quedar la promesa de que Cristo volvería?
Nuestros padres han muerto y nada ha cambiado, todo sigue igual
desde que el mundo es mundo”.
Esto es lo que ya les decían aquellos que se habían dado cuenta
del engaño.
En 2 Pedro 3,9.15-16 escribe convencido de que Jesús, su maes-
tro, le había dicho y sigue dando esperanzas falsas a sus seguido-
res, diciéndoles como una salida momentánea: “El señor no retarda
el cumplimiento de la promesa, como creen algunos que le acusan
de tardanza, sino que usa de paciencia con vosotros, pues no quie-
re que nadie perezca, sino que todos alcancen el arrepentimiento.
Tened en cuenta que la paciencia de nuestro señor es nuestra sal-
vación, como ya os lo escribió nuestro queridísimo hermano Pablo,
con la sabiduría que Dios le ha dado. De hecho, así se expresa en
todas las cartas cuando trata de este tema”.
Es decir, Pablo es el que inventa las salidas a la situación, con ar-
gumentos esperanzadores, para no terminar de desanimar a aque-
llos que ya están cansados de tantas promesas y fechas de llegada
de Jesús y de que esto no suceda.
268
La Biblia contra la Biblia

El otro argumento, que usan los apóstoles, es el descalificador:


aquellos que ya no les creen son el anticristo.
1 Juan 2,18 nos dice: “Hijos míos, es la última hora. Habéis oído
que iba a venir un Anticristo. Pues bien, muchos anticristos han
aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora”.
Era otra señal de la venida de Jesús, y del fin del mundo. En
Mateo 24,4-5 leemos: “Mirad que no os engañe nadie. Porque ven-
drán muchos usurpando mi nombre y diciendo: Yo soy el Cristo, y
engañarán a muchos”.
El embaucador, el estafador, el mentiroso, ya previene lo que
le pueda suceder, y adelanta las acusaciones que otros le harán
cuando descubran la verdad. Así, tiene ya un argumento más para
reafirmar su engaño, su mentira. Es el “ya te lo había dicho”
¿Qué cosas iban a suceder en el fin del mundo? Pablo, que es el
experto y el que más alimenta esa falsa esperanza con argumentos,
lo describe así, en su 2 Timoteo 3,1-5, al joven que ha caído ya en
el engaño y es su discípulo aventajado: “Ten presente que en los
últimos días sobrevendrán momentos difíciles. Los hombres serán
egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a
los padres, ingratos, irreligiosos, desnaturalizados, implacables,
calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien, traido-
res, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de
Dios”.
Lo de siempre. Lo de ayer, lo de hoy y lo de mañana.
Y cuando parece que en algún momento esto no sucede tanto, en
algunas de sus descripciones, es porque esa sociedad es más fari-
saica, es decir, más falsa y encubridora de esos mismos “pecados”
por la religión. Nunca hubo una sociedad más falsa y farisaica que
cuando la Iglesia Católica gobernaba plenamente sus territorios
Pontificios.
Otra promesa de que el mundo se finalizaba y Jesús iba a volver,
es la de Mateo, 10,23: “Cuando os persigan de una ciudad huid
a otra, y si también en esta os persiguen, marchaos a otra. Yo os
aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel, antes que
venga el Hijo del hombre”.

269
Vicente Romero Burguera

Se cansaron de recorrer ciudades de Israel, fueron expulsados


de todo Israel y Jesús no llegó. Una vez más Pablo, en 1 Corintios
15,51-52.58, sigue alimentando la esperanza de que la venida de
Jesús es inminente. Su fantasía se desborda dando pelos y señales
de cómo se realizará: “¡Mirad! Os revelo un misterio: No morire-
mos todos, mas todos seremos transformados. En un instante, en
un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la
trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros sere-
mos transformados.
Así, pues, hermanos míos amados, manteneos firmes, inconmo-
vibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de
que vuestro trabajo no es vano en el Señor”.
Pablo muere y todas esas promesas quedan incumplidas. El mis-
terio que revela con tanto detalle es un engaño más. Pero su traba-
jo, su mentira, no fue en vano. Dio rentabilidad a la organización.
Jesús no llegó. Fueron expulsados de Israel. Pero los seguidores
del cuento siguen dando esperanzas y alimentando a nuevos se-
guidores con la historia de que están en la última hora. Como lo
vemos en Juan 5,25.28-29: “Os aseguro que llega la hora, y en ella
estamos, en que los muertos escucharan la voz del Hijo de Dios,
y los que la escuchen vivirán. Llega la hora en que todos los que
estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán. Los que hicieron el
bien resucitarán para la vida, y los que hicieron el mal resucitarán
para la condenación”.
Siguen dando esperanza para aquellos que confiaron en ellos,
en sus promesas y lo vendieron todo. Para los que están siendo
perseguidos. Para los que no se atreven a salirse de la secta, o gru-
po, porque quizá no tienen dónde ahora apoyarse económicamen-
te. Para los que de buena fe siguen creyendo sus falsas promesas.
Como leemos en Juan 14,1-3: “No estéis angustiado. Confiad en
Dios, confiad también en mí. En la casa de mi Padre hay sitio para
todos, si no fuera así, os lo habría dicho. Voy a prepararos un sitio.
Cuando me vaya y os haya preparado el sitio, volveré y os llevaré
conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros”.
Aquí, los ángeles ya no trabajan. Jesús lo tiene que organizar y
preparar personalmente. Como cada vez fueron más los que ca-

270
La Biblia contra la Biblia

yeron en el engaño, tiene más trabajo y tarda más en arreglar las


habitaciones. Lógico, por ello esa venida se fue retrasando. Y los
cuentos se van modificando. Ya todos los apóstoles han muerto y
sólo queda Juan. El cuento que está corriendo ahora es: que antes
de que muera Juan, Jesús volverá. No es así. Muere Juan y Jesús
no ha vuelto. Entonces, se pone en la boca de Jesús el cambio de la
historia o una aclaración y aparece, en Juan 21,21, un añadido al
evangelio que dice: “Pedro, al verlo, (a Juan) dijo a Jesús: “Señor,
y éste ¿qué?” (Le preguntaba sobre su muerte) Jesús le dijo: “Si yo
quiero que éste se quede hasta que yo venga, a ti ¿qué? Y entre los
hermanos se corrió la voz de que aquel discípulo no moriría. Y no
le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo
venga, a ti ¿qué?”
Ya han tomado la alternativa la segunda generación. Aquellos
que fueron engañados y han seguido. O aquellos que de buena fe
siguen engañados. Hay que alargar la venida de Jesús. Así, desde
aquella promesa, que con tanta seguridad afirmaban en Marcos
9,1, Mateo 16,28 y Lucas 9,27: “Os aseguro que entre los aquí pre-
sentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir
con poder el reino de Dios”. Llegamos a la muerte de todos los
apóstoles y la llegada de Jesús se fue alargando para una genera-
ción más, luego para un poquito más y, al final, para un milenio…
Ahora comienzan a usar Marcos 13,32-33 fuera de su contexto, que
dice: “Mas de aquel día y hora nadie sabe nada, ni los ángeles en el
cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Estad atentos y vigilad, porque
ignoráis cuándo será el momento.” Y también el texto de 2Pedro
3,8, que dice: “Mas una cosa no podéis ignorar, queridos: Que ante
el Señor un día es como mil años y, mil años, como un día.”
Ya es el tiempo de la Iglesia como Institución con poder. Todos
aquellos que dicen la verdad y van contra el evidente engaño son
considerados como locos, amargados, resentidos, ciegos, o ante-
cristos. Así lo hacen todas las iglesias en sus diversas denomina-
ciones. Ya 1Juan. 2,18 nos habla de ello: “Hijos míos, estamos en
la última hora, y, como habéis oído, el anticristo viene. Y ahora
ya han surgido muchos anticristos. Por eso conocemos que es la
última hora”.
271
Vicente Romero Burguera

Una hora de más de 2000 años. Una hora que ha dado tiempo a
una secta judía a hacerse una institución internacional. Una hora
que ha dado y producido otras más sectas o iglesias que, con el
mismo cuento, han nacido en diversas épocas. Así lo hicieron los
antiguos católicos y ortodoxos, los protestantes o evangélicos y los
hijos y nietos de éstos: Los Testigos de Jehová, Mormones, Cristo
Viene, Adventistas y un largísimo etc.
En 1Corintios 15,58 leemos: “Así pues, hermanos míos amados,
manteneos firmes, inconmovibles, progresando siempre en la obra
del Señor, conscientes de que vuestro trabajo no es vano en el Se-
ñor”.
Estas palabras de Pablo ahora sirven para cada una de las sectas,
grupos, iglesias y para aquellos que están en ellas. Todas tienen la
“verdad” que dice la Biblia. Se esfuerzan en guardarla, en anun-
ciarla y en explicarla. De este modo la defienden y la mantienen
pura y sana. Pero no se ponen de acuerdo entre ellos, pues más
vale ser cabeza de ratón que cola de león.
La espera de la venida de Jesús ha dado su fruto.
1°. Demostrar que Jesús mintió y sus apóstoles fueron engañados.
2°. La oración de Jesús no sirve para nada. “Padre que sean uno,
como yo y tú somos uno”. Cada vez se dividen más por los di-
versos intereses.
Los evangelios han querido hacer de Jesús un Dios. Como otros
hicieron a Buda. Pero ninguno lo es. Y para todos los que no han
creído en Jesús, les acuñaron esta frase de 1 Juan 4,3: “El que no
confiesa a Jesús no es de Dios, sino del anticristo, del cual habéis
oído decir que estaba para venir y ya está en el mundo”.
¿Puede uno morir por una mentira? Yo no lo creo. Quizá otro
puede que sí. Cuando yo era adolescente pensaba que la historia
de Jesús era verdad simplemente por el argumento del martirio de
sus apóstoles. Pero, ¿cuántos han habido que, defendiendo otras
ideas, también han dado su vida? Muchos, por ejemplo, Che Gue-
vara y otros. La muerte de alguien no confirma una verdad, sola-
mente su creencia. Por ello, hoy en día siguen inmolándose otros
“locos” por su fe y matando a otros “paganos”. Por la religión se
sigue destruyendo a la humanidad con guerras y muertes.
272
APÉNDICE
APÓCRIFOS

Como la Biblia que siguen los evangélicos y otras iglesias no


tiene los libros de Judit y Tobías, su Biblia contiene menos contra-
dicciones o mentiras. A más libros sagrados, más mentiras a todos
los niveles.
En el libro de Judit 1,1: “Doce años hacía que Nabucodonosor,
rey de Asiria, reinaba en la gran ciudad de Nínive”. La historia
civil dice y demuestra que Nabucodonosor era rey de los babilo-
nios. Era difícil que Nabucodonosor reinase en Nínive. Pues, en
tiempos de Nabucodonosor, esta ciudad ya había dejado de existir.
Su padre, Nabopolasar, en el año 612 .C., la había destruido. Así, la
heroína Judit, instrumento de Dios para vencer al gran rey y libe-
rar a su pueblo, se viene abajo como “historia” y pasa a ser cuento.
El libro de Tobias1,1-3.15 nos dice: “Historia de Tobit, hijo de To-
biel, hijo de Ananiel, hijo de Aduel, hijo de Gabael, descendientes
de Asiel, de la tribu de Neftalí, que en tiempos de Salmanasar, rey
de Asiria, fue llevado cautivo desde Tisbe.
“Yo, Tobit, he seguido los caminos de la verdad y de la justicia
todos los días de mi vida, dando muchas limosnas a mis hermanos
de raza que fueron deportados conmigo a Nínivé, en Asiria… Pero
a la muerte de Salmanasar, a quien sucedió su hijo Senaquerid, se
cerraron las comunicaciones y yo no pude volver a Media”. BC
San Pablo
Por otra parte, la Biblia de Jerusalén dice: “Estas narraciones tra-
tan con mucha libertad la historia y la geografía. Según Tobías,

273
Vicente Romero Burguera

el anciano Tobit en su juventud presenció la división del reino a


la muerte de Salomón (el año 931), Tobías 1,4, fue deportado con
la tribu de Neftalí (el año 734), Tobías 1,5 y 10, y su hijo Tobías
no murió hasta después de la destrucción de Ninive (el año 612),
Tobías 14,15. El libro supone a Senaquerib sucesor de Salmanasar,
Tobías 1,15, omitiendo el reinado de Sargón. Entre Ragués, situado
en la montaña, y Ecbátana, en el medio de la llanura, no habría más
que dos días de camino, Tobías 5,6, cuando en realidad Ecbátana
se hallaba mucho más alta que Ragués (a 2000 metros de altura) y
los kilómetros que separaban a ambas ciudades eran de 300”1.
“Estas inexactitudes históricas, así como otros detalles, han
llevado a concluir que se trata en realidad de una narración
imaginaria”2.
Al guionista de este libro le salió bien su cuento mientras no se
pudo confrontar los textos de su historia con los documentos histó-
ricos. Ahora ya se sabe que son dos libros de ciencia ficción y otros
cuentos más de la Biblia.
Sentimos mucho que el Arcangel Rafael, patrón de los caminan-
tes, nunca se apareciese a nadie. Y fuese como superman, la crea-
ción de un guionista, con fines didácticos sapienciales. Lo mismo
decimos del Arcangel Gabriel y Miguel, de los que ahora la Iglesia
Católica celebra su fiesta el 29 de Septiembre. Lo siento por mis
paisanos, ya que su patrón es San Miguel. Si lo de Rafael es un
cuento, El Apocalipsis sigue también la misma línea, es decir, es
un cuentazo.

1 Biblia de Jerusalén, Ed. Desclée de Brouwer, Bilbao 1977, página 531.


2 La Santa Biblia, traducida por Evaristo Martín Nieto, Ed. San Pablo, Madrid 1989,
página 553.

274
LOS SANTOS BÍBLICOS

Cuando estuve en Cuba, en las calles de la Habana pude ver


cómo había alguna persona que, allí sentadas, pedían limosna por
la calle. Delante del necesitado tenía a “San Lázaro”. Por lo que
representaba la imagen, uno se daba cuenta de que era el Lázaro
de la parábola del rico Epulón.
Más tarde, mi contacto en la Habana me habló del Santuario
de San Lázaro. Allí fui a visitarlo una mañana. Es decir, había una
constancia oficial de la Iglesia Católica a la devoción de un Santo
que nunca existió. No cabe duda que allí habrá ido a celebrar su
misa el cardenal de turno. Y más de algún obispo. Por lo que pude
ver no era un gran santuario. Pero era un Santuario. Es como un
testimonio de lo que la Biblia ha sido para la Iglesia Católica.
Por ello, uno puede ver todavía, en algún almanaque o santoral,
los Santos Adán, Noé, el Santo Job, etc., que son personajes de la
fantasía religiosa bíblica, según los biblistas de hoy. Pero según las
enseñanzas, al pie de la letra, de los más de dos mil años de Biblia
se ha llenado parte del cielo, de los cepillos de las iglesias y se han
escrito muchos libros con los cientos de milagros que se han dado
por ellos. Nunca formaron parte de la humanidad, sólo de la fan-
tasía. Aunque la Iglesia Católica, y quizá otras, los veneren como
tales. Es una prueba de la infabilidad papal.
Mateo 16,19 nos dice: “Te daré las llaves del Reino de los cielos.
Y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que des-
ates en la tierra quedará desatado en los cielos”.

275
Vicente Romero Burguera

Ahora corresponderá quitar del almanaque de los Santos a unos


cuantos o hacer a Spiderman, Superman y al Hombre Araña tam-
bién santos, sobre todo para los seguidores infantiles, siempre que
los guionistas conserven la intención de que defiendan al débil y
combatan a los malos. Ya que sus historietas también son con fines
didácticos sapienciales para la época moderna.

276
EPÍLOGO

“Hay un Jesús histórico acerca del que sabemos muy poco. Hay
otro Jesús del que se ha apoderado el cristianismo. Fue creado por
la Iglesia para satisfacer sus intereses…
“Sin embargo, millones de personas adoran a otro Jesús, uno
que jamás existió, que ni siquiera se siente deudor de la destilada
esencia del primer Jesús. Este Jesús que han construidos los teólo-
gos y los eruditos a lo largo de miles de años…
“El segundo Jesús nos adentra en el laberinto teológico sin una
salida clara. Se convirtió en la base de una religión que ha dado lu-
gar a unas veinte mil sectas, las cuales se dedican a discutir hasta
la saciedad sobre cada hilo de las vestimentas de un fantasma.”1
Deepak Chopra
“La Biblia fue escrita durante un periodo de mil seiscientos años
por hombres de diferentes épocas, condiciones sociales y profe-
siones: desde agricultores, pescadores y pastores, hasta Profetas,
jueces y reyes. Así mismo, el escritor de uno de los Evangelios,
Lucas, era médico. Pero a pesar de los distintos orígenes de estos
hombres, la Biblia enseña las mismas ideas desde la primera pagi-
na hasta la última, y no se contradice”2
Los doctores y sabios, que proporcionan literatura y descubren
verdades, como los Testigos de Jehová, dicen lo mismo que dijo
1 El tercer Jesús, Deepak Chopra, trad. Israel Ortega, Ed. Grijalbo, Barcelona 2008,
página 18 y 19.
2 ¿Qué enseña realmente la Biblia?, página 20.

277
Vicente Romero Burguera

1Juan 2,21: “Ninguna mentira procede de la verdad”. ¿Es eso cier-


to cuando hablamos de la Biblia?
“La Biblia puede contener errores, pero ninguno afecta a la ver-
dad de la Escritura”.3 Ariel Álvarez Valdés, franciscano.
“No necesitas creer todo lo que está escrito en la Biblia, porque
no cualquiera de sus afirmaciones es una verdad revelada.”4 Man-
fred Gerigk, dominico.

UNAS PALABRAS A MODO DE DESPEDIDA


Después de enseñar la Iglesia Católica, durante más de diecisie-
te siglos, que la Biblia era toda la palabra de Dios, que los hechos
allí narrados eran reales o verídicos, ahora, cuando la ciencia ha
demostrado todo lo contrario, es decir, que son cuentos, novelas y
mitos, ya no hay que interpretar la Biblia al pie de la letra, a dife-
rencia de lo que decía San Francisco de Asís, sin glosa.
Hay que ver las verdades que allí se contiene y que la Iglesia
enseña. Entonces nos encontramos con que hay muchas iglesias
que no aceptan las verdades de las otras. Y también proclaman, en
base a la Biblia, otras verdades.
Pero volvamos a la Católica, que por ser más antigua, tiene sus
verdades “más eternas”. ¿Qué pasa ahora con los santos? En su lis-
ta tiene una cantidad de ellos que son personajes de ciencia ficción.
Aunque el limbo ya haya desaparecido y el purgatorio esté en
aceptación de unos y en negación de otros cristianos, todavía nos
queda el cielo y el infierno. Así es más fácil ya arreglar otros pro-
blemas. Pues con las llaves del cielo y del infierno, ya que la Iglesia
también las tiene para atar y desatar, ahora podrá llevar al cielo a
los que antes puso en el infierno, con la excomunión. Y con el tiem-
po se anuló dicho castigo.

3 ¿La Biblia dice siempre la verdad? Ariel Alvarez Valdés, Ed. San Pablo, Buenos
Aires 2005, página 51.
4 La palabra de la vida, Manfred Gerigk, Ed. Dominicanas, Santa Cruz 1988,
página 20.

278
La Biblia contra la Biblia

Son muchos los intereses atados a las iglesias. Es mucho el poder


que ellas gozan. Pero, a pesar de todo, este libro quiere ser otro gra-
nito de arena por la lucha de la verdad y nada más. Naturalmente,
desde nuestro punto de vista con La Biblia contra la Biblia.
“La religión bíblica es esencialmente histórica. El pueblo de la
Biblia descubrió a Dios y se descubrió a sí mismo, no tanto a tra-
vés de lucubraciones filosóficas (Grecia y Roma) sino a través de
la historia vivida”.5 Es lo que siempre hemos escuchado duran-
te nuestros estudios. Pero lo que uno puede comprobar es que lo
que hicieron los filósofos-teólogos y demás escritores fue lanzar
y exponer sus ideas a través de historias, cuentos y novelas. De
este modo daban como hechos pasados, de la historia del pueblo
de Israel, lo que realmente era pura fantasía y mitologías de otros
pueblos.

Virobur.

P. D. Este libro puede contener muchos errores, pero no son rele-


vantes, pues no es palabra de Dios.

5 Comentarios a la Biblia Litúrgica, Antonio Glez Lamadrid, Ed. Paulinas y otras,


Madrid 1982, página 293.

279
BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Valdés, Ariel ...................... ¿La Biblia dice siempre la verdad?


Anba Boula, Youssef El .................. La Iglesia Copta Ortodoxa.
Arthur, Kay ...................................... La respuesta de Dios a tus
relaciones y emociones.
Bartolomé González, Francisco ..... Acercamiento a Jesús de Nazaret.
Bright, Bill......................................... El Espíritu Santo.
Chopra, Deepak............................... El tercer Jesús.
Escuela Bíblica de Jerusalén........... Biblia de Jerusalén.
Gerigk, Manfred .............................. La palabra de la vida.
Gonzalez y otros, Ángel ................. Comentarios a la Biblia Litúrgica.
Heredia, C.M. de ............................. Los Fraudes espiritistas.
Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los últimos Días ............. La Restauración del Evangelio de
Jesucristo.
Mandino, OG ................................... Operación: ¡Jesucristo!...
Martín Nieto, Evaristo .................... La Santa Biblia.
Mello, Anthony de .......................... De la A a la Z.
Mello, Anthony de .......................... El canto del pájaro.
Miranda, José Miguel ..................... Lecciones Bíblicas.
Reina y Valera (1960 ........................ Santa Biblia.
Savater, Fernando ............................ La vida Eterna.
Vives, Juan Antonio ........................ Madre del Dolor, Madre del Amor.
Watch Tower Bible and tract
society of New Yord ........................ ¿Qué enseña relamente la Biblia?
Watch Tower Bible and tract
society of Pensylvania .................... Traducción del Nuevo Mundo de
las SantasEscrituras.
Weinberg, George ............................ La homosexualidad sin prejuicios.

281
AGRADECIMIENTO

Con afecto a mi paisano, Ferran Cremades,


por sus palabras de aliento
y su inestimable colaboración.

283
Este libro
se terminó de imprimir en
el mes de marzo de 2013 en
los talleres gráficos de Editorial El País
calle José Cronenbold Nº 6
Santa Cruz de la Sierra
Bolivia

También podría gustarte