11/11/2014 DPD 1.ª edición, 2.
ª tirada
CARDINALES. 1.Los numerales cardinales expresan cantidad en relación con la serie de los números
naturales, incluido el cero, que expresa ausencia de cantidad. Normalmente funcionan como adjetivos:
He leído cinco libros este verano; pero pueden funcionar también como pronombres: —¿Necesitas
rotuladores? —Sí, tráeme dos; o como sustantivos, cuando se emplean para nombrar las cifras o los
números: Has escrito un nueve un poco raro; El número premiado es el mil trescientos veintidós. Suelen
incluirse en la serie de los numerales cardinales algunas palabras que, al igual que estos, expresan
cantidad exacta, pero que, a diferencia de ellos, son sustantivos, como es el caso de millar, millón,
millardo, billón, trillón y cuatrillón (→ 6). A continuación se ofrece la serie completa:
NÚMERO O CIFRA NUMERAL CARDINAL
0 cero
1 uno, fem. una; apocopado: un (→ 4).
2 dos
3 tres
4 cuatro
5 cinco
6 seis
7 siete
8 ocho
9 nueve
10 diez
11 once
12 doce
13 trece
14 catorce
15 quince
16 dieciséis
17 diecisiete
18 dieciocho
19 diecinueve
20 veinte
21 veintiuno, fem. veintiuna; apocopado: veintiún
22, 23, etc. veintidós, veintitrés, etc.
30 treinta
31 treinta y uno, fem. treinta y una; apocopado: treinta y un
32, 33, etc. treinta y dos, treinta y tres, etc.
40 cuarenta
41 cuarenta y uno, fem. cuarenta y una; apocopado: cuarenta y
un
42, 43, etc. cuarenta y dos, cuarenta y tres, etc.
50 cincuenta
60 sesenta
70 setenta
80 ochenta
90 noventa
100 cien(to) (→ ciento)
101 ciento uno, fem. ciento una; apocopado: ciento un
102, 103, etc. ciento dos, ciento tres, etc.
110 ciento diez
111, 112, etc. ciento once, ciento doce, etc.
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120 ciento veinte
121 ciento veintiuno, fem. ciento veintiuna; apocopado: ciento
veintiún
122, 123, etc. ciento veintidós, ciento veintitrés, etc.
130 ciento treinta
131 ciento treinta y uno, fem. ciento treinta y una; apocopado:
ciento treinta y un
132, 133, etc. ciento treinta y dos, ciento treinta y tres, etc.
200 doscientos, fem. doscientas
300 trescientos, fem. trescientas
400 cuatrocientos, fem. cuatrocientas
500 quinientos, fem. quinientas
600 seiscientos, fem. seiscientas
700 setecientos, fem. setecientas
800 ochocientos, fem. ochocientas
900 novecientos, fem. novecientas
1000 mil (también, como sust., un millar)
1001 mil uno, fem. mil una; apocopado: mil un
1002, 1003, etc. mil dos, mil tres, etc.
1010, 1011, etc. mil diez, mil once, etc.
1020 mil veinte
1021 mil veintiuno, fem. mil veintiuna; apocopado: mil veintiún
1022, 1023, etc. mil veintidós, mil veintitrés, etc.
1030 mil treinta
1031 mil treinta y uno, fem. mil treinta y una; apocopado: mil
treinta y un
1100 mil cien
1101 mil ciento uno, fem. mil ciento una; apocopado: mil ciento
un
1102, 1103, etc. mil ciento dos, mil ciento tres, etc.
1200, 1300, etc. mil doscientos, fem. mil doscientas; mil trescientos, fem.
mil trescientas, etc.
2000 dos mil
2001 dos mil uno, fem. dos mil una; apocopado: dos mil un
2002, 2003, etc. dos mil dos, dos mil tres, etc.
2010, 2011, etc. dos mil diez, dos mil once, etc.
2020 dos mil veinte
2021 dos mil veintiuno, fem. dos mil veintiuna; apocopado: dos
mil veintiún
2022, 2023, etc. dos mil veintidós, dos mil veintitrés, etc.
2100 dos mil cien
2101 dos mil ciento uno, fem. dos mil ciento una; apocopado:
dos mil ciento un
2102, 2103, etc. dos mil ciento dos, dos mil ciento tres, etc.
3000, 4000, etc. tres mil, cuatro mil, etc.
10 000, 11 000, etc. diez mil, once mil, etc.
20 000 veinte mil
21 000 veintiún mil, fem. veintiún mil o veintiuna mil (→ 3)
30 000 treinta mil
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31 000 treinta y un mil, fem. treinta y un mil o treinta y una mil
(→ 3)
40 000, 50 000, etc. cuarenta mil, cincuenta mil, etc.
100 000 cien mil
200 000, 300 000, etc. doscientos mil, fem. doscientas mil; trescientos mil, fem.
trescientas mil, etc.
1 000 000 un millón
1 000 001 un millón uno, fem. un millón una; apocopado: un millón
un
1 000 100 un millón cien
1 001 000 un millón mil
2 000 000 dos millones
10 000 000 diez millones
100 000 000 cien millones
1 000 000 000 mil millones o un millardo (→ millardo)
1 000 000 000 000 un billón (→ billón)
1018 un trillón (→ trillón)
1024 un cuatrillón
2. Hay cardinales simples —de cero a quince, todas las decenas (diez, veinte, treinta, etc.), cien(to),
quinientos y mil— y cardinales compuestos, los formados por la fusión o suma de varios cardinales
simples. De los compuestos, se escriben hoy en una sola palabra los correspondientes a los números 16 a
19 y 21 a 29, así como todas las centenas: dieciséis, dieciocho, veintiuno, veintidós, doscientos,
cuatrocientos, etc. Las grafías complejas diez y seis, veinte y uno, cuatro cientos, etc., son
anticuadas y deben evitarse. A partir de treinta, los cardinales compuestos que corresponden a cada serie
se escriben en varias palabras y se forman, bien por coordinación, bien por yuxtaposición de cardinales
simples; así, los correspondientes a la adición de unidades a las decenas se escriben interponiendo entre
los cardinales simples la conjunción y: treinta y uno, cuarenta y cinco, noventa y ocho, etc.; el resto se
forma por mera yuxtaposición: ciento dos, mil cuatrocientos treinta, trescientos mil veintiuno, etc. No
obstante lo dicho, por analogía con la serie de los cardinales compuestos de diez y de veinte, se
documentan casos de grafía simple en los correspondientes a otras decenas (treintaicinco, cuarentaitrés,
cincuentaiocho, etc.): «Olvidé a Frieda y la versión treintaidós de esta su letanía» (Onetti Viento [Ur.
1979]); «Era la una y cincuentaicinco minutos» (Martini Fantasma [Arg. 1986]); pero todavía son
mayoritarias las grafías complejas (treinta y cinco, cuarenta y tres, cincuenta y ocho, etc.). Son vulgares
los compuestos correspondientes a la primera decena en los que se ha simplificado el diptongo:
diciséis, dicisiete, diciocho, dicinueve. Tampoco son admisibles formas como treinticinco,
cuarentiocho, cincuentiuno, etc., en las que se ha eliminado la -a final de la decena. Tanto en la grafía
como en la pronunciación esmerada debe mantenerse el diptongo que hay en los compuestos de veinte
(→ veintiuno), así como en treinta y sus compuestos (→ treinta); son, pues, vulgares formas como
ventidós, trenta o trentaicinco, en lugar de veintidós, treinta y treinta y cinco (o treintaicinco). Por
último, los cardinales correspondientes a la séptima y a la novena centenas son setecientos y
novecientos, respectivamente (y no sietecientos ni nuevecientos).
3. Los cardinales, cuando son sustantivos, son siempre masculinos: el tres, un millón. Cuando
funcionan como adjetivos o como pronombres carecen de variación de género, a excepción de uno y sus
compuestos (→ uno, 2), que tienen formas específicas para el femenino: una, veintiuna, treinta y una,
etc.; y de los correspondientes a las centenas, a partir de doscientos, cuyos femeninos adoptan la
terminación -cientas (salvo quinientos, que tiene forma propia y cuyo femenino es quinientas):
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doscientas, trescientas, etc. El género del numeral lo determina el sustantivo al que se refiere: De las
trescientas páginas que tiene el libro, me he leído cuarenta y una. En el caso de las centenas, el cardinal
en función adjetiva debe concordar necesariamente en género con el sustantivo al que cuantifica, tanto si
lo precede inmediatamente (doscientos kilos, trescientas toneladas) como si entre ellos se interpone otro
elemento, por ejemplo, la palabra mil, si se trata de numerales complejos (doscientos mil kilos,
trescientas mil toneladas). En lo que se refiere al cardinal uno y sus compuestos, la concordancia es
obligada cuando el numeral precede inmediatamente al sustantivo: treinta y un kilos, veintiuna toneladas
(no veintiún toneladas); pero si entre el numeral y el sustantivo femenino se interpone la palabra mil, la
concordancia de género es opcional (→ uno, 2.2): veintiún mil toneladas o veintiuna mil toneladas.
4. Cuando el cardinal uno y sus compuestos se anteponen, en función adjetiva, a un sustantivo
masculino, adoptan siempre la forma apocopada un: un libro, veintiún soldados, ciento un opositores.
También es normal la apócope de la forma femenina una cuando el numeral precede a un sustantivo
femenino que comienza por /a/ tónica: un águila, veintiún hachas, ciento un armas; pero no se considera
incorrecto, aunque en la lengua actual es muy poco frecuente, utilizar en estos casos la forma plena una
(→ uno, 2.1): una águila, veintiuna hachas, ciento una armas. Solo es correcta la apócope ante
sustantivos; así pues, no debe decirse el treinta y un por ciento, sino el treinta y uno por ciento.
5. Cuando se usan como sustantivos, los cardinales sí presentan variación de número y adoptan el plural
que les corresponde según su forma (ceros, unos, doses, treses, cuatros, cincos, seises, [...] dieces,
onces, doces, treces, etc.): «Toda la historia empezó con una partida de dados, si antes de la tercera
salen cinco seises te mato» (Cela Cristo [Esp. 1988]); «El cazador Rosario me sirvió cinco cartas: me
tocaron tres doces» (Scorza Tumba [Perú 1988]). Cuando son adjetivos o pronombres, carecen de
variación de número; por su significado, el cardinal uno solo se refiere a sustantivos singulares: Tengo
solo un abrigo; Este mes solo me han puesto una multa; los demás cardinales, puesto que indican
siempre cantidad superior a la unidad, solo se refieren a sustantivos plurales: Necesito que me prestes
mil doscientos euros; Este mes ya llevo tres multas. El cardinal cero constituye un caso especial, pues
aunque expresa ausencia de cantidad, se antepone siempre, como adjetivo, a sustantivos plurales: «De
regreso a París, me encontré con [...] cero pesos en la cuenta bancaria» (Jodorowsky Danza [Chile
2001]).
6. Las voces millar, millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón son sustantivos, a diferencia de los
demás cardinales, cuya función primaria es adjetiva; por lo tanto, cuando estos numerales cuantifican
por sí solos a un sustantivo, este debe ir necesariamente precedido de la preposición de: un millón DE
personas, dos billones DE pesos; pero si, por formar parte de un numeral complejo, van seguidos de otros
cardinales, el sustantivo cuantificado no va precedido de preposición: un millón doscientas mil personas.
Lo mismo sucede si se escriben con números: 1 000 000 DE personas, 1 200 000 personas. Además,
estos sustantivos numerales, cuando se usan en singular, deben ir siempre precedidos de un
determinante: Acudieron UN millón doscientas mil personas (no Acudieron millón doscientas mil
personas); Mañana te devolveré EL millón de pesos que me prestaste. El caso de mil es especial, puesto
que pertenece a ambas categorías: mil es el adjetivo cardinal correspondiente al número 1000: mil casas,
mil personas; mientras que el plural miles es un sustantivo masculino sinónimo de millares (→ mil):
miles de euros, muchos miles de personas, etc.
7. Cuando la cuantificación es imprecisa, los numerales cardinales se combinan con las expresiones y
tantos e y pico (→ pico, 2).
8. Además de su uso propio para expresar cantidad, los cardinales se emplean a menudo, en el lenguaje
corriente, para expresar orden, reemplazando en su función a los ordinales (→ ORDINALES): «Un pibe se
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cayó desde el piso once y se salvó» (Rovner Pareja [Arg. 1976]). Este fenómeno es tanto más frecuente
cuanto mayor es el número de orden que debe expresarse; así, frente a expresiones como el
quincuagésimo séptimo aniversario, de carácter marcadamente culto, en la que se ha utilizado el ordinal
propiamente dicho, encontramos con mucha más frecuencia, en la lengua corriente, el cincuenta y siete
aniversario. Lo que no debe hacerse, en ningún caso, es mezclar ambas series, ordinales y cardinales,
como ocurre en este ejemplo: «Se realizó [...] un homenaje a Roque Sáenz Peña con motivo de
cumplirse el trigésimo un aniversario de su muerte» (Arenas Buenos Aires [Arg. 1979]); debió decirse el
trigésimo primer aniversario o el treinta y un aniversario. Aunque el uso de los cardinales con valor
ordinal es más frecuente cuando se refieren a números altos, también se da en referencia a números
bajos; así, se dice tanto piso siete como séptimo piso o piso séptimo. En cuanto a su colocación, los
cardinales con valor ordinal se anteponen a los sustantivos que designan acontecimientos, aniversarios o
celebraciones, pero se posponen en el resto de los casos; así, se dice la cuarenta y una edición del
festival, el treinta y cinco aniversario, pero no *la treinta y cinco página, sino la página treinta y cinco.
Cuando el cardinal con valor ordinal se pospone a un sustantivo femenino, es posible la concordancia de
género: la página doscientas, la habitación trescientas doce; pero suele ser más frecuente el uso en
aposición del sustantivo masculino que corresponde al nombre del número: la página doscientos, la
habitación trescientos doce. De manera general y sistemática se emplean siempre los cardinales para
expresar orden en la designación de los años: (año) mil novecientos noventa y ocho, (año) dos mil uno,
etc.; y de los días del mes: tres de diciembre, cuatro de octubre, etc., aunque para referirse al día uno
puede usarse también el ordinal primero (→ primero, 3). En el caso de las series de papas y reyes con
igual nombre, se utilizan, en la escritura, los números romanos (→ NÚMEROS, 3), que se leen como
ordinales hasta el número diez (aunque en este último caso puede usarse también el cardinal): Felipe IV
(se lee Felipe cuarto), Enrique VIII (Enrique octavo), Alfonso X (Alfonso décimo o diez); pero a partir
del diez se leen siempre como cardinales: Luis XVI (Luis dieciséis), Juan XXIII (Juan veintitrés). Para
referirse a los siglos, del I al X se usan indistintamente cardinales y ordinales, con preferencia culta por
estos últimos: siglo I (se lee siglo primero o siglo uno), siglo II (siglo segundo o siglo dos), etc.; pero del
siglo XI en adelante, el uso general solo admite los cardinales: siglo XI (se lee siglo once), siglo XVIII (siglo
dieciocho), siglo XXI (siglo veintiuno), etc.
9. Los numerales que corresponden a las decenas se utilizan pospuestos a la palabra año para expresar
la década correspondiente: los años treinta (→ década, 2).
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