0% encontró este documento útil (0 votos)
1K vistas32 páginas

Evaluación en Formación para Empleo

Este documento presenta los contenidos y capacidades de evaluación de un módulo formativo sobre evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje. Incluye cinco capacidades principales: analizar los principios de evaluación, elaborar pruebas teóricas y prácticas, analizar información para mejorar la calidad de la formación, y evaluar tareas en línea. Los contenidos cubren temas como tipos de evaluación, elaboración de pruebas objetivas y complejas, e indicadores para medir la eficacia de la formación.

Cargado por

miguel03011988
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
1K vistas32 páginas

Evaluación en Formación para Empleo

Este documento presenta los contenidos y capacidades de evaluación de un módulo formativo sobre evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje. Incluye cinco capacidades principales: analizar los principios de evaluación, elaborar pruebas teóricas y prácticas, analizar información para mejorar la calidad de la formación, y evaluar tareas en línea. Los contenidos cubren temas como tipos de evaluación, elaboración de pruebas objetivas y complejas, e indicadores para medir la eficacia de la formación.

Cargado por

miguel03011988
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

En este apartado de contextualización se partirá de una situación de la vida profesional que permita visualizar la importancia de los contenidos del

módulo de cara a su aplicación práctica en el día a día, facilitando así su comprensión y retención.

A continuación, se concreta la competencia del módulo formativo, las capacidades y los criterios de evaluación que se espera que adquiera el
alumnado al finalizar el mismo.

Y ya por último, se presentan los contenidos de manera organizada a través de un índice, relacionando estos, sus recursos y actividades, con las
capacidades y criterios de evaluación a los que se refieren.
Este módulo formativo está asociado a la Unidad de Competencia:

UC1445_3: Evaluar el proceso de enseñanza-aprendizaje en las acciones formativas para el empleo.

Se corresponde con un nivel de cualificación profesional 3, que atiende a la competencia profesional requerida por las actividades productivas en
función de criterios de complejidad de la tarea, conocimientos necesarios para su realización, así como iniciativa, autonomía y responsabilidad, entre
otros, de la actividad desarrollada.

Con este nivel de cualificación profesional 3, el alumnado adquiere competencia en un conjunto de actividades profesionales que requieren el
dominio de diversas técnicas y puede ser ejecutado de forma autónoma, comporta responsabilidad de coordinación y supervisión de trabajo técnico y
especializado. Además, exige la comprensión de los fundamentos técnicos y científicos de las actividades y la evaluación de los factores del proceso
y de sus repercusiones económicas.
Las capacidades y criterios de evaluación son:

C1: Analizar los principios fundamentales de la evaluación, así como las formas que puede adoptar en función de su finalidad, medios,
colectivo, etc.
CE1.1 Diferenciar medición y evaluación de resultados en función de los niveles de referencia (norma o criterio).
CE1.2 Definir las condiciones que determinan que una evaluación sea objetiva, fiable y válida.
CE1.3 Analizar las características de la normativa que regula la evaluación por competencias.
CE1.4 Identificar las diferentes modalidades de evaluación atendiendo a su finalidad, momento de realización y agente evaluador.
CE1.5 Distinguir los instrumentos de evaluación en función de las características (aprendizajes simples o complejos) y tipos de
contenido (teórico, práctico y profesional).
C2: Elaborar pruebas de evaluación teórica, proporcionando orientaciones para su utilización en una acción formativa.
CE2.1 Seleccionar pruebas apropiadas para la evaluación de aprendizajes simples y complejos.
CE2.2 Diferenciar los tipos de ítems a incluir en una prueba de evaluación teórica.
CE2.3 Construir una tabla de especificaciones para verificar la adecuación de la prueba a los objetivos y contenidos propuestos en la
programación.
CE2.4 Distinguir los tipos de ítems dependiendo de su complejidad (conocimiento, comprensión, aplicación).
CE2.5 Construir un banco de ítems, adecuado a la tabla de especificaciones, siguiendo las normas para la elaboración de cada tipo de
ítem.
CE2.6 Redactar pruebas teóricas que midan aprendizajes complejos (ejercicio interpretativo, prueba de ensayo, entre otros) siguiendo
criterios de evaluación normalizados.
CE2.7 Definir con claridad las instrucciones de aplicación, corrección y calificación en las pruebas teóricas a aplicar.
CE2.8 En un supuesto práctico de elaboración de una prueba objetiva para realizar la evaluación teórica de una acción formativa
concreta:
Adecuar la prueba objetiva a los criterios de evaluación establecidos en la programación didáctica de referencia.
Construir una tabla de especificaciones distribuyendo los ítems en función del tipo, complejidad (conocimiento, comprensión y
aplicación).
Elaborar un banco de ítems triplicando, como mínimo, el número de ítems de la prueba.
Organizar la prueba objetiva incluyendo identificación de la misma y del alumnado, instrucciones generales de la prueba e
instrucciones específicas sobre la forma de responder a cada tipo de ítem.
Redactar con claridad las instrucciones de aplicación, corrección y calificación de la prueba objetiva.
C3: Elaborar pruebas prácticas para ambas modalidades de impartición acompañadas de orientaciones que faciliten su utilización en una acción
formativa.
CE3.1 Seleccionar los instrumentos de evaluación adecuados a cada tipo de práctica, dependiendo de lo que se quiera evaluar (desempeño,
producto o ambos).
CE3.2 Elaborar el instrumento de evaluación práctica más adecuado (escala de calificación, hoja de observación, hoja de evaluación de
prácticas, entre otros), teniendo en cuenta los objetivos de la evaluación, tipo de la actividad y forma de registro.
CE3.3 Redactar las correspondientes hojas de instrucciones para el docente y para el alumnado, exponiendo con detalle en cada una de ellas los
criterios de aplicación, corrección y calificación.
CE3.4 En un supuesto práctico de elaboración de una prueba práctica para evaluar procedimientos cognitivos, destrezas y actitudes en una
acción formativa concreta:
Elegir una práctica representativa y observable del módulo o unidad formativa a evaluar.
Desglosar, ordenar y ponderar las tareas que constituyen la actividad práctica.
Establecer las escalas y/o factores de evaluación para cada una de las tareas y su puntuación.
Identificar la prueba de evaluación práctica (nombre y módulo en el que se incluye, entre otros) y concretar su duración.
Redactar con claridad las instrucciones de aplicación, corrección y calificación de la prueba práctica, tanto para el alumnado como para
los docentes.
C4: Analizar la información obtenida durante todo el proceso formativo para modificar aquellos aspectos que mejoren la calidad de la acción
formativa.
CE4.1 Identificar indicadores para valorar la eficacia y eficiencia de la acción formativa.
CE4.2 Elaborar y aplicar instrumentos de recogida de datos (cuestionarios, entrevistas, hojas de registro, entre otros) sobre los elementos
de la acción formativa.
CE4.3 Realizar el volcado de los datos obtenidos tras la aplicación de los instrumentos.
CE4.4 Analizar y comparar los resultados con los esperados para proponer la continuidad, permanencia o adecuación de la acción
formativa.
CE4.5 En un supuesto práctico de evaluación de una acción formativa:
Determinar los indicadores de la evaluación.
Diseñar y elaborar una hoja de registro y/o cuestionario que permita recoger información de los indicadores determinados.
CE4.6 En un supuesto práctico de análisis de los resultados de la evaluación de una acción formativa:
Volcado de los datos recogidos en un cuestionario u hoja de registro.
Análisis y comparación de los resultados obtenidos con los esperados.
Presentación de propuestas de mejora.
C5: Efectuar la evaluación de las tareas y actividades presentadas por los alumnos en la modalidad de formación en línea.
CE5.1 Conocer y dominar los instrumentos de evaluación utilizados en la formación en línea.
CE5.2 Elaborar informes de seguimiento y de evaluación final de las actividades de formación.
Para adquirir estas competencias y capacidades, se presentarán los siguientes contenidos, secuenciados pedagógicamente para facilitar el proceso de
enseñanza-aprendizaje:

1. Evaluación en formación para el empleo aplicada a las distintas modalidades de


impartición
En lo referente al cumplimiento de la C1.

1.1. La evaluación del aprendizaje:


1.1.1. Concepto de evaluación
1.1.2. Planificación de la evaluación: Agentes intervinientes.
1.1.3. Importancia de la evaluación. Medir y evaluar.
1.1.4. Características técnicas del proceso de evaluación: sistematicidad, fiabilidad, validez, objetividad, efectividad, entre otros.
1.1.5. Modalidades de evaluación en función del momento, agente evaluador y finalidad.
1.1.6. Soporte documental con evidencias de resultado (actas, informes, entre otros).
1.2. La evaluación por competencias:
1.2.1. Procedimiento para el reconocimiento y acreditación de competencias profesionales: vías formales y no formales de formación y
experiencia profesional.

Actividades asociadas a este apartado y referentes a la consecución de esta capacidad:

Actividades Capacidades y criterios de evaluación contemplados


Actividad 1.1. Relacionada con la C1 en lo referente a: CE1.1.
Actividad 1.2. Relacionada con la C1 en lo referente a: CE1.2.
Actividad 1.3. Relacionada con la C1 en lo referente a: CE1.3.
Actividad 1.4. Relacionada con la C1 en lo referente a: CE1.4.

2. Elaboración de pruebas para la evaluación de contenidos teóricos


En lo referente al cumplimiento de la C2.

2.1. Evaluación de aprendizajes simples: prueba objetiva.


2.1.1. Niveles de conocimiento: taxonomía de Bloom.
2.1.2. Tabla de especificaciones.
2.1.3. Tipos de ítems: normas de elaboración y corrección
2.1.4. Instrucciones para la aplicación de las pruebas.
2.1.5. Estructura de la prueba objetiva: encabezado, instrucciones generales e instrucciones específicas.
2.1.6. Instrucciones para la aplicación, corrección y calificación de las pruebas.
2.2. Evaluación de aprendizajes complejos: ejercicio interpretativo, pruebas de ensayo, pruebas orales, entre otros.
2.2.1. Normas de elaboración y corrección de pruebas de aprendizajes complejos.

Actividades asociadas a este apartado y referentes a la consecución de esta capacidad:

Actividades Capacidades y criterios de evaluación contemplados


Caso práctico 1. Relacionado con la C1 y C2 en lo referente a: CE1.5. y CE2.1.
Actividad 2.1. Relacionada con la C2 en lo referente a: CE2.2. y CE2.4
Actividad 2.2. Relacionada con la C2 en lo referente a: CE2.3
Actividad 2.3. Relacionada con la C2 en lo referente a: CE2.5
Actividad 2.4. Relacionada con la C2 en lo referente a: CE2.6
Actividad 2.5. Relacionada con la C2 en lo referente a: CE2.7
Caso práctico 2. Relacionado con la C2 en lo referente a: CE2.8.

3. Diseño y elaboración de pruebas de evaluación de prácticas adaptadas a la modalidad de


impartición
En lo referente al cumplimiento de la C3.

3.1. Criterios para la elaboración de prácticas presenciales y en línea.


3.2. Criterios para la corrección:
3.2.1. Listas de cotejo.
3.2.2. Escalas de calificación: numérica, gráfica y descriptiva.
3.2.3. Hojas de evaluación de prácticas.
3.2.4. Escalas de Likert.
3.2.5. Hojas de registro.
3.3. Instrucciones para la aplicación de las pruebas: alumnado y docentes.

Actividades asociadas a este apartado y referentes a la consecución de esta capacidad:

Actividades Capacidades y criterios de evaluación contemplados


Actividad 3.1. Relacionada con la C3 en lo referente a: CE3.1 y CE3.2
Actividad 3.2. Relacionada con la C3 en lo referente a: CE3.3
Caso práctico 3. Relacionado con la C3 en lo referente a: CE3.4.
4. Evaluación y seguimiento del proceso formativo conforme a la formación presencial y en
línea
En lo referente al cumplimiento de las capacidades C4 y C5.

4.1. Establecimiento de criterios e indicadores de evaluación.


4.2. Aplicación de técnicas cualitativas y cuantitativas de recogida de información.
4.3. Normas de elaboración y utilización:
4.3.1. Hoja de registro.
4.3.2. Cuestionario.
4.3.3. Hoja de seguimiento.
4.4. Informes de seguimiento y evaluación de las acciones formativas.
4.5. Plan de seguimiento:
4.5.1. Elementos.
4.5.2. Características.
4.5.3. Estrategias de mejora y refuerzo.
4.5.4. Control de calidad y evaluación: eficacia, efectividad y eficiencia.

Actividad asociada a este apartado y referente a la consecución de estas capacidades:

Actividades Capacidades y criterios de evaluación contemplados


Actividad 4.1. Relacionada con la C4 en lo referente a: CE4.1
Actividad 4.2. Relacionada con la C4 en lo referente a: CE4.2
Caso práctico 4. Relacionado con la C4 en lo referente a: CE4.5.
Caso práctico 5. Relacionado con la C4 y C5 en lo referente a: CE4.3, CE4.4, CE4.6 y CE5.2
Actividad 4.3. Relacionada con la C5 en lo referente a: CE5.1

Esta secuenciación establece un orden lógico de los contenidos en relación a los objetivos planteados y a las actividades propuestas a lo largo del
módulo.

Tanto los contenidos, como actividades y recursos del módulo formativo, están adecuados a las capacidades y criterios de evaluación anteriormente
descritos.
La evaluación es un proceso fundamental para lograr una formación de calidad, ya que nos permite detectar los errores del proceso de enseñanza-
aprendizaje y corregirlos.
Dentro de un proceso de enseñanza-aprendizaje, evaluar es valorar, es decir, atribuir un valor que, en muchos casos, se traduce en una calificación o
nota.

La evaluación del aprendizaje es sólo uno de los aspectos de la evaluación, existiendo también la evaluación del proceso formativo, de la que
hablaremos en la unidad 4 de este módulo.

La evaluación del aprendizaje se lleva a cabo en tres fases:

Información textual alternativa

Preparación
Se fijan los criterios de evaluación en función de los objetivos de enseñanza. Se eligen los instrumentos de recogida de
información. Se define cómo se va a valorar el proceso se construye la prueba o examen, y se establece cómo se va a utilizar.
Ejecución
Se realiza la evaluación en sí, a través de los instrumentos elaborados a tal efecto, es decir, se realizan los exámenes, trabajos, test,
observaciones, etc. para recoger la información y registrarla para un posterior análisis.
Valoración
En base a la información recogida: Se emiten juicios, se toman decisiones, se argumenta, y se informa de la evaluación realizada,
con su correspondiente calificación.

Vídeo: Introducción a la evaluación educativa


Vídeo documental realizado para la asignatura Evaluación de programas en la Universidad de Navarra.

Duración del vídeo: 19’10’’

Tiempo de estudio: 57’30’’

Vídeo elaborado por: Iñaki Celaya, alumno interno en el Departamento de Educación de la UNAV.
El concepto de evaluación educativa actual es, aunque cueste creerlo, bastante moderno, apareciendo en el siglo XX (años 60) y llegando a España
con la Ley General de Educación de 1970.

Actualmente es uno de los aspectos más sometidos a revisión dentro del proceso de enseñanza.

Información textual alternativa

Evaluación
Proceso mediante el cual se averigua, de forma sistemática, en qué medida se han logrado, o se están logrando, los ojetivos.

Por tanto, su finalidad es comprobar si el proceso de aprendizaje está siendo o ha sido eficaz. Es un control permanente de la calidad, llevado a cabo
con el fin de mejorar el proceso.

Para evaluar se debe realizar una recogida sistemática de información.

La evaluación cumple con las siguientes funciones:

Diagnóstica: nos permite conocer el punto de partida del alumno, facilitando la adaptación del currículo y la toma de decisiones respecto a la
organización y la programación.
Reguladora: nos permite regular el aprendizaje de los alumnos y la metodología, el nivel de exigencia, la cantidad de contenidos,… en
función del desarrollo alcanzado por el alumno.
Previsora: nos permite estimar los rendimientos y/o desempeños de los alumnos.
Retroalimentadora: nos permite reconducir los distintos elementos de la formación en función del progreso del alumno.
De seguimiento y control: nos permite atender a las exigencias que las administraciones académicas plantean respecto a la asistencia, horarios,
entrega de tareas, realización de pruebas,…
Los dos principales agentes en el proceso de evaluación son el formador y los alumnos. Ambos evalúan y ambos son evaluados.

Los alumnos, y en concreto su aprendizaje, son el principal objeto de la evaluación en el proceso educativo.

La forma en la que se lleva a cabo la evaluación influye en el propio proceso de aprendizaje. Por una parte, el alumno, al realizar una prueba de
evaluación, activará sus recuerdos sobre el tema, centrará su atención en aquellos aspectos que se le pregunten,… Por otra parte, el estudio se
adaptará al método de evaluación a utilizar, es decir, el alumno adaptará sus estrategias de estudio en función del tipo de examen. Se sentirá más
motivado si la prueba valora su aprendizaje real, su capacidad de reflexión, observación, análisis crítico, adaptación,… y no la simple memorización
de datos.

El formador, por su parte, también tiene que ser evaluado para que pueda mejorar su desempeño.

Los alumnos, como principales observadores de la actuación del formador, se convierten en un elemento imprescindible para evaluarle, en base a sus
conocimientos, habilidades, actitudes,…
La evaluación es uno de los elementos fundamentales del proceso de enseñanza-aprendizaje, teniendo una importancia fundamental en la calidad del
aprendizaje.

La evaluación influye de forma determinante en el modo en el que los alumnos aprenden, ya que:

Reactiva o consolida ciertas habilidades o conocimientos previos.


Estimula determinadas estrategias de aprendizaje.
Ayuda a los alumnos a monitorizar su propio progreso y a desarrollar mecanismos de autoevaluación.
Estimula un sentimiento de superación.
Influye en la elección y desarrollo de estrategias de aprendizaje y modelos de estudio.
Influye en la habilidad de retener y aplicar, en diversos contextos y de formas diferentes, el contenido aprendido.
Motiva a profundizar en determinadas áreas de conocimiento.

La evaluación del aprendizaje de los alumnos nos permite:

Conocer si se han alcanzado los objetivos planteados al inicio de la acción formativa.


Establecer una puntuación, calificación o nota que determine el nivel alcanzado por el alumno en función de una escala definida previamente.
Acreditar una serie de competencias profesionales que pueden ir acompañadas de un título o de un certificado. En este caso, se indica
únicamente si se ha superado o no la formación, sin señalar el grado alcanzado.

Estos resultados, junto con otra información, nos permitirán valorar si el proceso de enseñanza-aprendizaje ha estado bien diseñado, y si se ha
desarrollado correctamente.

Es por todo esto que, cuando la evaluación de los aprendizajes no se realiza de forma correcta, pueden obtener los siguientes resultados negativos:

La evaluación de los alumnos se centra en lo que se considera fácil de evaluar.


Estimula a los alumnos a centrarse únicamente sobre aquellos aspectos que se evalúan, ignorando materiales importantes no evaluables.
Los alumnos dan más importancia a las tareas que se van a evaluar para obtener una acreditación.
Los alumnos adoptan métodos no deseables de aprendizaje influidos por la naturaleza de las tareas de evaluación.
Los alumnos retienen conceptos equivocados sobre aspectos claves de las materias que han superado.
Para realizar una evaluación de cualquier situación o hecho, no sólo educativa, es necesario medir, es decir, recoger aquellos datos que sean
necesarios para elaborar un juicio de valor, y hacerlo de la forma más objetiva posible.

Información textual alternativa

Medición
Conjunto de acciones orientadas a la obtención y registro de información cuantitativa (expresada en número su cantidad o grado)
sobre cualquier hecho o comportamiento.

Cabrera y Espín (1986).

Durante muchos años se entendió que evaluar era cuantificar el progreso de los estudiantes, por lo que se empezaron a usar los términos evaluación y
medición como sinónimos.

Actualmente, esta idea ha cambiado. Medir es una tarea necesaria para llevar a cabo una evaluación, pero el simple hecho de medir no implica
evaluar. Es necesario algo más.

Información textual alternativa

Evaluación
Tarea de rango superior.
Medición
Tarea de rango inferior.

Los datos que nos aportan las mediciones deben ser interpretados, tomando como base los criterios de evaluación establecidos para cada capacidad o
competencia. También es necesario complementar estos datos con otros no cuantitativos, obtenidos por otros procedimientos.

García Ramos, J. M. (1989). Bases pedagógicas de la evaluación. guía práctica para educadores. Madrid: Síntesis. Establece las siguientes
diferencias entre evaluación y medición:

Información textual alternativa

Evaluación

Procesual.
Amplia.
Interpretación de datos.
Todos.

Medición

Puntual.
Restringida.
Obtención de datos
Parte

Otro término que suele usarse erróneamente como sinónimo de evaluación es el de calificación.
Información textual alternativa

Calificación
Expresión que se hace sobre la valroación de la conducta o del rendimiento de los estudiantes

Este proceso es más restrictivo que el de evaluación, y suele realizarse en la fase final de esta.

Las calificaciones se expresan mediante una tipificación numérica (normalmente del 1 al 10) o nominal (suspenso, aprobado, notable, apto, no apto,
etc.). Su objetivo es expresar el grado de suficiencia o insuficiencia de los conocimientos, habilidades, capacidades, etc. de un alumno.

Puedes realizar la Actividad 1.1


Las características de la evaluación dependerán de nuestra visión sobre la misma, de la modalidad de evaluación,… Por eso, distintos autores
identifican distintas características.

Rotger
Armengual, B.
(1992). Evaluación formativa. Madrid: Cincel. Indica que la evaluación se caracteriza por:

Estar integrada en el diseño y en el desarrollo del currículum.


Ser formativa, de modo que sirva para perfeccionar el proceso y el resultado de la acción didáctica.
Ser continua, realizándose a lo largo de todo el proceso curricular.
Ser recurrente, constituyendo un recurso didáctico de utilización sistemática.
Ser criterial, esto es, referida a los criterios establecidos para todos y cada uno de los alumnos.
Ser decisoria, permitiendo establecer juicios de valor sobre los objetivos a evaluar y, en consecuencia, tomar las decisiones pertinentes.
Ser cooperativa, permitiendo la participación de todos los agentes intervinientes.

Para Cardona Andújar, J. (1994): Metología innovadora de evaluación de centros educativos. Madrid: Sanz y Torres. La evaluación se caracteriza
por:

Ser integral, ya que debe estar presente en todos los aspectos del ámbito sobre el que se vaya a aplicar.
Ser indirecta, ya que las variables en el campo de la enseñanza sólo pueden ser medibles y valoradas en sus manifestaciones observables.
Ser científica, tanto en los instrumentos de medida o valoración como en la metodología empleada para obtener información.
Ser referencial, ya que toda acción valorativa tiene como finalidad esencial relacionar unos logros obtenidos con las metas u objetivos
propuestos o programados.
Ser continua, es decir integrada en los procesos de cada ámbito y formando parte intrínseca de su dinámica.
Ser cooperativa, ya que se trata de un proceso en el que deben implicarse todos aquellos elementos personales que en él intervienen.

Pero, independientemente de las características concretas identificadas por los distintos autores, siempre está presente el carácter intencional,
sistémico, procesual e integral de la evaluación.

Con respecto a las características técnicas del proceso de evaluación en la formación profesional para el empleo, podemos destacar las siguientes:

Sistematicidad: se llevará a cabo de forma sistemática, planificada y continua, como el propio proceso de enseñanza-aprendizaje.
Fiabilidad: la evaluación se basará en criterios, métodos, e instrumentos que aseguren la obtención de resultados comparables en todas las
personas participantes, independientemente de dónde o cuándo se lleve a cabo.
Validez: los métodos y pruebas de evaluación deberán medir adecuadamente la competencia profesional de los alumnos.
Objetividad: se asegurará el rigor técnico, la imparcialidad, y se permitirá la revisión de los resultados.
Efectividad: sus resultados repercutirán en la mejora de la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, de los elementos que lo componen
(programas, técnicas, recursos,…) y del rendimiento de los alumnos.
Calidad: se usarán mecanismos de verificación internos y externos de cara a asegurar la calidad, el rigor técnico y la validez de la evaluación.
Coordinación: los distintos responsables del proceso deben participar de forma coordinada y complementaria en el desarrollo de la evaluación.
Las modalidades de evaluación del aprendizaje se clasifican, tradicionalmente, en función de tres factores: el momento, el agente evaluador, y la
finalidad.

Otros factores de clasificación, menos usados, son la extensión, el origen de los agentes evaluadores, y el normotipo.
Si nos preguntamos “¿cuándo evaluar?” encontramos tres modalidades de evaluación:

Evaluación Inicial
Esta evaluación se realiza al inicio de la acción formativa, o incluso antes de que esta empiece.

Consiste en la recogida de datos personales y académicos de la situación de partida del alumno. Nos permite determinar su grado de preparación,
conocer el dominio de los aprendizajes previos necesarios para la acción formativa, y, en base a ello, prever las posibles dificultades y aciertos.

Su finalidad es que el formador disponga de un conocimiento real de las características de todos y cada uno de los alumnos al inicio del proceso, lo
que le permitirá adaptar sus estrategias didácticas y adaptar su práctica al grupo.

Evaluación Continua o Procesual


Se lleva a cabo durante toda la duración de la acción formativa, para comprobar que el proceso de enseñanza-aprendizaje está produciendo los
resultados esperados, y comprobar el grado en el que se están alcanzado los objetivos.

Nos proporciona datos sobre el proceso de los alumnos, que nos permitirán adaptar o reorientar el proceso de enseñanza-aprendizaje para alcanzar los
objetivos.

Evaluación Final
Se lleva a cabo al finalizar la acción formativa, para valorar de forma global el trabajo desarrollado.

Tiene carácter puntual, ya que se realiza únicamente al finalizar el proceso formativo. Debe ser lo más completa y exhaustiva posible, utilizando
todos los datos obtenidos a lo largo de la acción formativa.

Puede tener también un carácter sancionador, ya que suele acabar con la emisión de juicios de valor, que suelen influir en la toma de decisiones sobre
la superación o no de la acción formativa, la promoción o no promoción, el aprobado o el suspenso, etc.
Si nos preguntamos “¿para qué evaluar?” encontramos tres modalidades de evaluación.

Evaluación Diagnóstica
Esta modalidad, normalmente asociada a la evaluación inicial, nos permite conocer el punto de partida del alumno: sus conocimientos previos,
características, aptitudes,…

Sirve para estimar el rendimiento y posibilidades del alumno, y adaptar el proceso acorde a ellas.

Se usa para prevenir fracasos debidos a la inadecuación entre los objetivos y contenidos de la programación y la situación de partida del alumno.

Evaluación Formativa
La evaluación formativa se produce cuando, en base a la evaluación continua, realizamos modificaciones de cara a mejorar el proceso de enseñanza-
aprendizaje.

Permite tomar decisiones sobre la marcha, de cara a ayudar al alumno a alcanzan los objetivos. Estas decisiones pueden actuar directamente sobre el
alumno, sobre un grupo, sobre la entidad, sobre el docente, sobre los recursos,…

Tiene carácter continuo y procesual, al proporcionar un flujo continuado de datos, y de orientación y reorientación del aprendizaje, al determinar el
nivel de dominio y desempeño del alumno.

Evaluación Sumativa
Esta modalidad sirve para certificar la consecución o no de los objetivos de aprendizaje de la acción formativa. Para ello, determina el grado de
aprovechamiento que el estudiante ha hecho de la acción, y el grado de consecución de los objetivos propuestos.

El resultado de una evaluación sumativa puede ser, a su vez, la evaluación inicial de un nuevo período formativo (un nuevo módulo, un nuevo
trimestre, una nueva acción formativa, un nuevo curso, etc.).
Si nos preguntamos “¿quién evalúa?” encontramos tres modalidades de evaluación:

Autoevaluación
Es la evaluación que realiza el propio alumno de sus logros. Puede ser de dos tipos:

Individual: cada alumno evalúa su propio trabajo.


Colectiva: el formador indica al grupo las respuestas correctas a la actividad o prueba realizada para que estos valoren cómo lo han hecho.

Los instrumentos que se suelen usar en la autoevaluación son: cuestionarios de respuestas abiertas o cerradas, escalas de evaluación, simulaciones,
etc.

Heteroevaluación
La evaluación la realiza una persona distinta del alumno, generalmente el formador. Es la modalidad más aceptada y común. Al igual que la
autoevaluación, puede ser de dos tipos:

Individual: el formador evalúa a cada alumno por separado.


Colectiva: el formador evalúa a todo el grupo.

Cuando la persona que evalúa no es el docente se habla de heteroevaluación externa. Esta puede recaer en otro personal del centro o de la
Administración.

Coevaluación
En esta modalidad el alumno es evaluado por uno de sus compañeros. Para ello, deben establecerse grupos de trabajo con un buen nivel de
comunicación, de forma que la coevaluación no se vea como algo negativo.
Aunque no son tan frecuentes, la evaluación también se puede clasificar en base a la extensión, el origen de los agentes evaluadores, y el normotipo.

Así, en función de la extensión, podemos hablar de:

Evaluación Global
Abarca a todos los elementos y dimensiones del proceso educativo: el alumno, la entidad, la programación, el formador, etc. aplicando una
visión sistémica en la que cualquier modificación en un elemento afecta al resto.

Los aprendizajes del alumno se evalúan de forma general, buscando el establecimiento de conexiones entre los distintos conceptos, teorías,
procedimientos,…

Evaluación Parcial
Se centra en el estudio de determinados aspectos, elementos o dimensiones, de forma aislada.

El aprendizaje se evalúa de forma compartimentada, tema a tema, estrategia a estrategia, sin tener en cuenta los aprendizajes anteriores o
posteriores.

En función del origen de los agentes evaluadores, podemos hablar de:

Evaluación Interna
Se lleva a cabo por personal del centro o de la entidad educativa: formadores, miembros del equipo docente, etc.

Evaluación Externa
La evaluación se lleva a cabo por personas ajenas al centro o a la entidad.

En la formación profesional para el empleo la evaluación externa suele recaer en manos de los servicios de inspección.

Estas dos modalidades se complementan, de tal modo que la evaluación interna favorece la intencionalidad formativa, ya que ofrece datos
sobre el funcionamiento del proceso formativo en el centro o entidad, y la evaluación externa nos indica si esos datos son correctos o no.

En función del normotipo, podemos hablar de:

Evaluación Normativa
La evaluación tiene como referente a un grupo determinado, generalmente el grupo-clase. De esta forma, se valora el progreso de cada alumno
comparándolo con el progreso medio de sus compañeros.

Este tipo de evaluación no personaliza el progreso evaluador, y puede perjudicar a un estudiante en función del aula en la que esté incluido. Es
decir, un mismo alumno tendría una puntuación distinta en un aula con alumnos de alto rendimiento que en un aula con alumnos de bajo
rendimiento.

No obstante, esta modalidad de evaluación puede ser útil en la realización de pruebas de competencia, o exámenes de oposición, donde cada
participante compite con los demás.

Evaluación Criterial
La evaluación toma como referencia un criterio previo en el que se determinan de forma precisa y concreta los rendimientos que se pretenden
alcanzar.

En esta evaluación se deben establecer claramente los objetivos instructivos y los criterios de evaluación, que deben estar bien definidos.

De esta forma se trata de personalizar el proceso de enseñanza-aprendizaje de cada estudiante, evaluando los logros alcanzados de forma
objetiva, sin establecer comparaciones entre los miembros del grupo.

Puedes realizar la Actividad 1.2

Puedes realizar la Actividad 1.4


Los formadores deberán plasmar de forma documental los resultados obtenidos por los alumnos en cada módulo o unidad y en la totalidad de la
acción formativa.

Todos estos documentos deberán archivarse y registrarse, a modo de evidencias del resultado, para ser presentados ante la Administración educativa
competente en caso de ser requeridos.

Algunos de los documentos necesarios son:

Actas de asistencia: como prueba de la asistencia de los participantes a las sesiones presenciales de formación.

Como ejemplo se muestra el Modelo S-30 de control de asistencia usado en las acciones formativas de oferta de ámbito estatal:

Acta de evaluación: en este documento se recogen las calificaciones obtenidas por cada alumno en los distintos módulos o unidades
formativas, indicando su cualificación en términos de apto o no apto.

Las actas de evaluación son grupales, por lo que en un mismo documento se recogen los datos de todos los alumnos de un grupo.

Como ejemplo se presenta un Modelo de Acta de Evaluación para un Certificado de Profesionalidad:


Informe de evaluación individualizado.

Este informe es específico de cada alumno, y en él se recogen sus resultados en las distintas actividades y pruebas de evaluación llevadas a cabo.

Como ejemplo se presenta un Modelo de Informe de Evaluación Personalizado para un Certificado de Profesionalidad:

Reflexiona y opina
¿Consideras imprescindible la evaluación en el sistema educativo?
¿Según tu opinión cuales son las ventajas e inconvenientes de la evaluación educativa?

Comparte tu opinión en el foro.


Las competencias clave se definen como “una combinación de conocimientos, capacidades y actitudes adecuadas al contexto. Las competencias
clave son aquéllas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personales, así como para la ciudadanía activa, la inclusión
social y el empleo” (Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y Consejo de la UE, 2006).

Se establecen ocho competencias clave, cada una de las cuales puede contribuir al éxito en la sociedad del conocimiento:

1. Comunicación en la lengua materna.


2. Comunicación en lenguas extranjeras.
3. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología.
4. Competencia digital.
5. Aprender a aprender.
6. Competencias sociales y cívicas.
7. Sentido de la iniciativa y espíritu de empresa.
8. Conciencia y expresión culturales.

La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación se desarrolla en base a este concepto de competencias clave y, en el capítulo V, dedicado a la
regulación de la Formación Profesional, se indica:

“La formación profesional comprende el conjunto de acciones formativas que capacitan para el desempeño cualificado de las diversas
profesiones, el acceso al empleo y la participación activa en la vida social, cultural y económica. Incluye las enseñanzas propias de la
formación profesional inicial, las acciones de inserción y reinserción laboral de los trabajadores así como las orientadas a la formación
continua en las empresas, que permitan la adquisición y actualización permanente de las competencias profesionales. La regulación
contenida en la presente Ley se refiere a la formación profesional inicial que forma parte del sistema educativo” (Ley Orgánica 2/2006,
art. 39.1).

La Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, desarrolla la idea de las competencias profesionales,
agrupándolas en cualificaciones profesionales:

“Si el Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional constituye el elemento central en torno al que gira la reforma
abordada por la presente Ley, la regulación que ésta lleva a cabo parte, como noción básica, del concepto técnico de cualificación
profesional, entendida como el conjunto de competencias con significación para el empleo, adquiridas a través de un proceso
formativo formal e incluso no formal que son objeto de los correspondientes procedimientos de evaluación y acreditación” (Ley
Orgánica 5/2002, Preámbulo).

Es en esta ley donde encontramos la definición de competencia profesional:

Información textual alternativa

Competencia profesional
Conjunto de conocimientos y capacidades que permitan al ejercicio de la actividad profesional conforme a las exigencias de la
producción y el empleo.

Ley Orgánica 5/2002. art. 7.4.b.

Por último, el Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, por el que se regula el subsistema de formación profesional para el empleo, establece como
fines de la formación profesional para el empleo, entre otros:

a. Proporcionar a los trabajadores los conocimientos y las prácticas adecuados a las competencias profesionales requeridas en el mercado de
trabajo y a las necesidades de las empresas.
b. Promover que las competencias profesionales adquiridas por los trabajadores tanto a través de procesos formativos (formales y no formales),
como de la experiencia laboral, sean objeto de acreditación.

Los Certificados de Profesionalidad se establecen como el instrumento para acreditar, de forma oficial, la adquisición de competencias
profesionales, que estarán referidas a las unidades de competencia de las cualificaciones profesionales del Catálogo Nacional de Cualificaciones
Profesionales (Real Decreto 395/2007, art. 10).

La formación basada en competencias es un modelo de formación integral que permite a los participantes adquirir una experiencia de formación
que les permita la aplicación del conocimiento, las habilidades y las actitudes aprendidos en un contexto laboral determinado, teniendo como
referencia los requerimientos reales de un puesto de trabajo concreto.

En el marco de la formación profesional para el empleo, podemos definir evaluación de competencias como:

Información textual alternativa

Evaluación de las competencias


Proceso estructurado por el que se comprueba si la competencia profesional de una persona cumple o no con las realizaciones y
criterios especificados en las unidades de competencia del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.

Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, art. 5.

Reflexiona y opina
¿Qué opinas acerca de las ocho competencias clave como contribución al éxito en la sociedad de conocimiento?
¿Con cuál de ellas te sientes más identificado?

Comparte tu opinión en el foro.


En el artículo 8 de la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio, de las Cualificaciones y de la Formación Profesional, se sientan las bases del proceso de
evaluación y acreditación de las competencias profesionales:

1. La evaluación y la acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral o de vías no formales
de formación, tendrá como referente el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales y se desarrollará siguiendo en todo caso
criterios que garanticen la fiabilidad, objetividad y rigor técnico de la evaluación.

2. El reconocimiento de las competencias profesionales así evaluadas, cuando no completen las cualificaciones recogidas en algún título
de formación profesional o certificado de profesionalidad, se realizará a través de una acreditación parcial acumulable con la finalidad,
en su caso, de completar la formación conducente a la obtención del correspondiente título o certificado.

3. El Gobierno, previa consulta al Consejo General de la Formación Profesional, fijará los requisitos y procedimientos para la evaluación
y acreditación de las competencias, así como los efectos de las mismas.

Se establecen así tres formas de acreditar las competencias profesionales: las vías formales, las vías no formales, y la experiencia laboral.

Información textual alternativa

Vías formales de formación


Procesos formativos cuyo contenido está explícitamente diseñado en un programa que conduce a una acreditación profesional.

Real Decreto 1224/2009. art. 4.

Las personas pueden acreditar sus competencias profesionales mediante los títulos de Formación Profesional y de los Certificados de
Profesionalidad, ya que son las ofertas de formación profesional directamente referidas al Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.

Para ello el alumno deberá cursar y superar la formación, en función de las características y criterios establecidos en los Reales Decretos que la
regulan.

Información textual alternativa

Vías no formales de formación


Procesos formativos no conducentes a acreditaciones profesionales.

Real Decreto 1224/2009. art. 4.d.

La acreditación de las competencias profesionales mediante vías no formales de formación y la experiencia laboral está regulada en el Real Decreto
1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral.

De cara a favorecer este proceso, desde las Administraciones se proporcionan los siguientes instrumentos:

Un manual de procedimiento que comprenderá una guía para las personas candidatas y guías para las figuras del asesor y del evaluador.
Cuestionarios de autoevaluación de las unidades de competencia.
Guías de evidencias de las unidades de competencia como apoyo técnico para realizar el proceso de evaluación.

Todos estos elementos se pueden encontrar en la página web del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, destinado a las Guías para la
acreditación de competencias.

El proceso a seguir será el siguiente:

Información textual alternativa

1. Convocatoria.
2. Inscripción.
3. Asesoramiento.
4. Evaluación.
5. Acreditación.
6. Registro.
Las administraciones competentes realizarán la convocatoria pública del procedimiento de evaluación y acreditación de las competencias
profesionales, indicando:

Las unidades de competencia objeto de evaluación, señalando los títulos de formación profesional y/o certificados de profesionalidad en los
que están incluidas.
Los requisitos de participación en el procedimiento, tanto los generales como los específicos, de haberlos.

Los requisitos generales son:

Poseer nacionalidad española, el certificado de registro de ciudadanía comunitaria o la tarjeta de familiar de ciudadano o ciudadana de la
Unión, o ser titular de una autorización en vigor de residencia o de residencia y trabajo en España, en los términos establecidos en la
normativa española de extranjería e inmigración.
Tener 18 años cumplidos en el momento de realizar la inscripción, cuando se trate de unidades de competencia correspondientes a
cualificaciones de nivel I, y 20 años para los niveles II y III.
Tener experiencia laboral y/o formación relacionada con las competencias profesionales que se quieren acreditar:
En el caso de experiencia laboral: Para las unidades de competencia de nivel I, se deben justificar 2 años de experiencia laboral
con un mínimo de 1.200 horas trabajadas en total. Para las unidades de competencia de nivel II y III se deben justificar 3 años, con
un mínimo de 2.000 horas trabajadas en total, en los últimos 10 años.

La experiencia laboral se justificará mediante:

En el caso de trabajadores asalariados: Certificación de la Tesorería General de la Seguridad Social, del Instituto Social de la
Marina o de la mutualidad a la que estuvieran afiliados, donde conste la empresa, la categoría laboral (grupo de cotización) y
el período de contratación; y Contrato de Trabajo o certificación de la empresa donde hayan adquirido la experiencia laboral,
en la que conste específicamente la duración de los periodos de prestación del contrato, la actividad desarrollada y el
intervalo de tiempo en el que se ha realizado dicha actividad.
En el caso de trabajadores autónomos o por cuenta propia: Certificación de la Tesorería General de la Seguridad Social o del
Instituto Social de la Marina de los períodos de alta en la Seguridad Social en el régimen especial correspondiente; y
Descripción de la actividad desarrollada e intervalo de tiempo en el que se ha realizado la misma.
En el caso de trabajadores voluntarios o becarios: Certificación de la organización donde se haya prestado la asistencia en la
que consten, específicamente, las actividades y funciones realizadas, el año en el que se han realizado y el número total de
horas dedicadas a las mismas.
En el caso de formación: Para las unidades de competencia de nivel I, se deben justificar 200 horas. Para las unidades de
competencia de nivel II y III se deben justificar 300 horas en los últimos 10 años transcurridos antes de realizarse la convocatoria.
En los casos en los que los módulos formativos asociados a la unidad de competencia que se quiere acreditar tengan una duración
inferior, se deberán acreditar las horas establecidas en dichos módulos.

La formación se justificará mediante: documento que acredite que el aspirante posee formación relacionada con las unidades de
competencia que se pretendan acreditar, en el que consten los contenidos y las horas de formación.

Las personas mayores de 25 años que cumplan con estos requisitos de experiencia laboral o formativa pero que no puedan justificarlos
de la forma indicada, podrán solicitar su inscripción provisional en el procedimiento y presentar las pruebas de que dispongan, que serán
valoradas por los asesores de las administraciones. Ellos serán los encargados de decidir, mediante un informe, si las pruebas se aceptan
o no.

Los lugares o medios para inscribirse, el período de inscripción y los plazos de las distintas fases del procedimiento.
Los puntos de información y orientación. Se debe garantizar un servicio abierto y permanente que facilite información y orientación, a todas
las personas que la soliciten, sobre la naturaleza y las fases del procedimiento, el acceso al mismo, sus derechos y obligaciones, las
acreditaciones oficiales que pueden obtener y los efectos de las mismas.

Esta información y orientación facilitará que las personas puedan tomar una decisión fundamentada sobre su participación en el procedimiento
así como, en su caso, el acompañamiento necesario en el inicio y desarrollo del mismo.

En estos puntos de información los participantes tendrán acceso a modelos de cuestionarios de autoevaluación de las unidades de competencia,
con el fin de que puedan valorar su competencia profesional en ellas. También pueden encontrar estos cuestionarios en línea a través del
asistente Acredita.

Los lugares en los que se desarrollará el procedimiento.


El período de inscripción y los plazos de las distintas fases del procedimiento de evaluación y acreditación.
El procedimiento y los plazos para presentar reclamaciones.
El número máximo de participantes en el procedimiento, de haberlo, y los criterios de admisión.

Al realizar estas convocatorias se tendrán en cuenta los plazos en los que se convocan las distintas unidades de competencia de una cualificación
profesional, para que los posibles candidatos puedan, al menos, completar un certificado de profesionalidad entero.
Los candidatos deberán inscribirse siguiendo las indicaciones de la correspondiente convocatoria realizada por la Administración competente

Para ello habrá de cubrir una solicitud como la siguiente:


Fuente: Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral.

Esta solicitud deberá ir acompañada de los justificantes de la experiencia laboral o de la formación realizada, siguiendo el modelo del currículum
vitae europeo.

También podrán presentar cuestionarios de autoevaluación, así como toda aquella documentación que consideren necesaria para justificar su
competencia profesional.

Una vez terminado el período de inscripción, se hará pública la lista de aspirantes admitidos en el procedimiento.
El asesoramiento es obligatorio y puede ser individualizado o colectivo, dependiendo de las características de la convocatoria y de las necesidades de
los candidatos. Podrá realizarse de forma presencial o a través de medios telemáticos.

El asesor será un experto en el sector profesional especificado en la convocatoria, y se encargará de:

Citar al candidato para asesorarle.


Ayudar al candidato a analizar y autoevaluar su competencia profesional.
Revisar la documentación aportada por el candidato sobre su historial profesional y formativo, y le ayudará a completarlo, de ser necesario, y/o
a justificarlo.
Realizar un informe orientativo sobre la conveniencia o no de que el candidato acceda a la fase de evaluación, y sobre las competencias
profesionales que considera suficientemente justificadas

Si este informe es positivo se enviará, junto con la documentación aportada, a la comisión de evaluación.

Si el informe es negativo, se le recomendará al candidato la formación complementaria que necesita y dónde puede realizarla.

Independientemente del informe y la recomendación del asesor, es decisión del candidato el continuar o no hacia la fase de evaluación.

Si pese a tener un informe negativo, el candidato decide continuar, el asesor enviará este informe y la documentación a la comisión evaluadora.
La evaluación tiene como finalidad comprobar si el candidato demuestra la competencia profesional requerida en las realizaciones profesionales
de cada una de las unidades de competencia en las que se ha inscrito, en los niveles establecidos en los criterios de realización y en una situación de
trabajo, real o simulada, fijada a partir del contexto profesional.

Para ello:

Se analizará el informe del asesor y la documentación aportada por el candidato.


De ser necesario, se pedirá al candidato que demuestre su competencia en aquellas unidades en las que no haya suficientemente probado con la
documentación presentada.

El evaluador utilizará los medios que considere necesarios para comprobar lo indicado por el candidato en la documentación, incluyendo:

La observación,
Simulaciones.
Pruebas estandarizadas de competencia profesional.
Entrevista profesional.

El método y actividades de evaluación se seleccionarán en función de la naturaleza de la unidad de competencia a acreditar, las características
del candidato, y los criterios para la evaluación recogidos en las Guías de evidencias.

La evaluación deberá estar previamente planificada, indicando las fechas, lugares, métodos y actividades de evaluación.

Cada actividad realizada se recogerá en un registro firmado por el candidato y el evaluador.

El resultado de la evaluación se expresará en términos de competencia “demostrada” o “no demostrada”.

Tras la evaluación, el candidato tendrá derecho a reclamación.


Aquellos candidatos que superen el proceso de evaluación obtendrán una acreditación de cada una de las unidades de competencia en la que
hayan demostrado su competencia profesional.

Fuente: Real Decreto 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral.

Si, a través de este procedimiento, el candidato completa los requisitos para obtener un Certificado de Profesionalidad o un título de Formación
Profesional, la administración competente le indicará los trámites a seguir para obtenerlo.
La administración competente transferirá los resultados a un registro, de carácter estatal, nominal y por unidades de competencia acreditadas.

El Servicio Público de Empleo Estatal será el responsable del fichero de este registro, al que tendrán acceso el Ministerio de Educación y las
administraciones educativas y laborales de las comunidades autónomas:

La Administración educativa reconocerá las unidades de competencia acreditadas, que surtirán efectos de convalidación de los módulos
profesionales correspondientes.
La Administración laboral reconocerá las unidades de competencia acreditadas, que surtirán efectos de exención de los módulos formativos
asociados a las unidades de competencia de los certificados de profesionalidad.

Se garantizará que esta información esté completamente actualizada.

Al terminar el proceso de evaluación y acreditación, la Administración remitirá a todos los participantes un escrito en el que se indicará, en función
del caso:

Posibilidades de formación, con las orientaciones pertinentes, para que puedan acreditar en convocatorias posteriores las unidades de
competencia para las que habían solicitado acreditación.
Posibilidades de formación, con las orientaciones pertinentes, para completar la formación conducente a la obtención de un título de formación
profesional o certificado de profesionalidad relacionado con las mismas.

Puedes realizar la Actividad 1.3

También podría gustarte