EXP. N.
° 7022-2006-PA/TC
LIMA
EDGARDO GARCÍA
ATAUCURI
Y OTROS
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 19 días del mes de junio de 2007, reunido el Tribunal Constitucional en
sesión de Pleno Jurisdiccional, con la asistencia de los magistrados Landa Arroyo,
Gonzales Ojeda, Alva Orlandini, Bardelli Laritrigoyen, García Toma, Vergara Gotelli y
Mesía Ramírez, pronuncia la siguiente sentencia
I. ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Edgardo S. García Ataucuri, en
representación de más de 800 trabajadores jubilados de la empresa Southern Perú
Limited, contra la sentencia de la Sala de Derecho Constitucional y Social de la Corte
Suprema de Justicia de la República, de fojas 252 del segundo cuaderno, su fecha 6 de
abril de 2006, que declaró infundada la demanda de amparo de autos.
II. ANTECEDENTES
1. Demanda
El recurrente, por derecho propio y en representación de 800 trabajadores jubilados de
la empresa Southern Perú Limited, interpone demanda de amparo contra la Sala de
Derecho Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la
República, por la presunta vulneración de sus derechos al debido proceso, a la tutela
judicial efectiva y a la congruencia y razonabilidad de las resoluciones judiciales, a fin
de que se declare inaplicable la resolución de fecha 19 de setiembre de 2001, expedida
por la Sala demandada (Casación número 920-2001). Manifiesta que en el marco del
proceso civil seguido por los demandantes contra la empresa Southern Perú Limited,
sobre entrega de acciones y pago de dividendos, se declaró fundada la demanda tanto en
primera como en segunda instancia. Sin embargo, con motivo del recurso de casación
interpuesto por la citada empresa, la Corte Suprema se pronunció sobre una excepción
de incompetencia que no había sido alegada por ninguna de las partes y declaró la
nulidad de todo lo actuado, violando el principio de congruencia y aplicando
indebidamente el principio iura nóvit curia en sede de casación.
2. Contestación de la demanda
La procuradora pública a cargo de los asuntos judiciales del Poder Judicial contesta la
demanda señalando que se pretende cuestionar el criterio jurisdiccional de la Sala
Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, la que ha emitido
una resolución conforme a derecho y en el marco de un proceso judicial que se ha
llevado a cabo con todas las garantías procesales que la Constitución y la ley prevén.
Por su parte, la empresa Southern Perú Limited manifiesta que la resolución cuestionada
ha sido emitida de manera regular toda vez que la nulidad por razón de la materia puede
ser declarada de oficio, por el juzgador, en cualquier estado del proceso. En
consecuencia, no se ha producido vulneración alguna de los derechos constitucionales
alegados por el recurrente.
3. Resolución de primer grado
La Sexta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, con fecha 27 de julio de
2005, declara infundada la demanda por considerar que la resolución cuestionada ha
sido emitida en ejercicio de la función jurisdiccional de los integrantes de la Sala
Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, quienes han
procedido conforme a ley y respetando el derecho al debido proceso de los
demandantes.
4. Resolución de segundo grado
La recurrida confirma la apelada por fundamentos similares.
III. FUNDAMENTOS
Precisión del petitorio de la demanda
1. Los recurrentes interponen demanda de amparo solicitando que se declare
inaplicable la resolución de fecha 19 de setiembre de 2001, expedida por la
Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria de la
Corte Suprema de Justicia de la República (Casación número 920-2001),
en el proceso civil sobre entrega de acciones y pago de dividendos seguido
por los demandantes contra la empresa Southern Perú Limited, por
considerar que dicha resolución vulnera sus derechos al debido proceso, a
la tutela judicial efectiva y a la congruencia y razonabilidad de las
resoluciones judiciales.
Sobre la aplicación del Código Procesal Constitucional (Ley N.° 28237)
2. Debe señalarse que la demanda de amparo fue interpuesta con fecha 5 de
diciembre de 2001, motivo por el cual es preciso tener en consideración
que el Código Procesal Constitucional entró en vigencia con posterioridad
a la fecha de inicio de este proceso, advirtiéndose, al respecto, que este
Código –vigente a partir del 1 de diciembre de 2004– ha establecido en su
Segunda Disposición Final lo siguiente:
[l]as normas procesales previstas por el presente Código son de
aplicación inmediata, incluso a los procesos en trámite. Sin embargo,
continuarán rigiéndose por la norma anterior: las reglas de
competencia, los medios impugnatorios interpuestos, los actos
procesales con principio de ejecución y los plazos que hubieran
empezado.
3. Como tiene dicho este Tribunal, si bien de la citada disposición legal se puede
interpretar que un proceso constitucional en curso, como el de autos, puede
comenzar a ser regido por una nueva ley procesal, ello solo será posible siempre que
la aplicación de la referida norma garantice la vigencia del derecho a la tutela
jurisdiccional efectiva, lo que debe ser apreciado atendiendo a las particularidades
del caso concreto (STC 3771-2004-HC/TC, FFJJ 2-5).
4. Evaluando el presente caso de acuerdo con lo que establece el Código Procesal
Constitucional, se advierte que a la demanda no se le imponen requisitos de
procedibilidad que afecten el derecho a la tutela jurisdiccional de los demandantes,
por lo que la aplicación de este corpus normativo resulta adecuada.
Derecho fundamental al debido proceso
5. El derecho fundamental al debido proceso, tal como ha sido señalado por este
Tribunal en reiterada jurisprudencia, es un derecho –por así
decirlo– continente puesto que comprende, a su vez, diversos derechos
fundamentales de orden procesal. A este respecto, se ha afirmado que
(...) su contenido constitucionalmente protegido comprende una serie
de garantías, formales y materiales, de muy distinta naturaleza, que en
conjunto garantizan que el procedimiento o proceso en el cual se
encuentre inmerso una persona, se realice y concluya con el necesario
respeto y protección de todos los derechos que en él puedan
encontrarse comprendidos (STC 7289-2005-AA/TC, FJ 5).
6. Al respecto, es importante precisar que, sin perjuicio de esta dimensión procesal, el
Tribunal Constitucional ha reconocido en este derecho una dimensión sustancial, de
modo tal que el juez constitucional está legitimado para evaluar la razonabilidad y
proporcionalidad de las decisiones judiciales. De ahí que este Colegiado haya
señalado, en anteriores pronunciamientos, que el derecho al debido proceso en su
faz sustantiva “se relaciona con todos los estándares de justicia como son la
razonabilidad y proporcionalidad que toda decisión judicial debe suponer.” (STC
9727-2005-HC/TC, FJ 7).
7. Dicho lo anterior y atendiendo al petitorio de la demanda, se procederá a analizar si,
en el caso concreto, se ha producido algún tipo de afectación del derecho
fundamental al debido proceso alegado por el recurrente, que en su dimensión
procesal comprende, entre otros, el derecho a la motivación de las resoluciones
judiciales y, en su dimensión sustantiva, supone que toda decisión judicial debe ser
razonable y proporcional.
Sobre la presunta vulneración del derecho a la motivación de las resoluciones
judiciales
8. La cuestión constitucional propuesta por los recurrentes se vincula a la necesidad de
que las resoluciones, en general, y las resoluciones judiciales, en particular, estén
debidamente motivadas, por ser éste un principio básico que informa el ejercicio de
la función jurisdiccional, y, al mismo tiempo, un derecho de los justiciables de
obtener de los órganos judiciales una respuesta razonada, motivada y congruente
con las pretensiones oportunamente propuestas. Al respecto, este Colegiado (STC
8125-2005-PHC/TC, FJ 11) ha señalado que
[l]a exigencia de que las decisiones judiciales sean motivadas en
proporción a los términos del inciso 5) del artículo 139 de la
Norma Fundamental, garantiza que los jueces, cualquiera que sea
la instancia a la que pertenezcan, expresen la argumentación
jurídica que los ha llevado a decidir una controversia, asegurando
que el ejercicio de la potestad de administrar justicia se haga con
sujeción a la ley; pero también con la finalidad de facilitar un
adecuado ejercicio del derecho de defensa de los justiciables (...).
9. En el caso de autos, los recurrentes alegan, de manera particular, la violación del
principio de congruencia. A este respecto, este Tribunal ha señalado que dicho
principio procesal forma parte del contenido constitucionalmente protegido del
derecho a la motivación de las decisiones judiciales (STC 8327-2005-AA/TC, FJ 5),
y que garantiza que el juzgador resuelva cada caso concreto sin omitir, alterar o
exceder las pretensiones formuladas por las partes.
10. Sin embargo, no se trata de un principio absoluto puesto que deberá ser
razonablemente ponderado de acuerdo con el principio iura nóvit curia, el mismo
que, por ejemplo, cobra especial relevancia en el marco de los procesos
constitucionales. En efecto, luego del análisis fáctico de cada caso concreto, el juez
constitucional deberá conocer el trasfondo o núcleo de lo solicitado y pronunciarse
respecto de él, de conformidad con lo dispuesto en el artículo VIII del Título
Preliminar del [Link]., que establece que “el órgano jurisdiccional competente
debe aplicar el derecho que corresponda al proceso, aunque no haya sido invocado
por las partes o lo haya sido erróneamente.” Esta actuación no representará una
extralimitación de las facultades del juez constitucional, siempre que éste proceda de
conformidad con los fines esenciales de los procesos constitucionales, los cuales se
orientan a garantizar la vigencia efectiva de los fundamentales y el respeto del
principio de supremacía jurídica de la Constitución (Artículo II del Título Preliminar
del [Link].).
11. En el caso concreto, los recurrentes alegan que con la emisión de la resolución de
fecha 19 de setiembre de 2001, expedida por la Sala de Derecho Constitucional y
Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República (Casación
número 920-2001), se ha violado el principio de congruencia, toda vez que la
Sala demandada declaró fundado el recurso de casación interpuesto por la empresa
Southern Perú Limited, por una causal que no había sido invocada en el recurso.
12. De autos se desprende que, en su recurso de casación, la empresa Southern Perú
Limited alegó –entre otras causales– la contravención de las normas que garantizan
el derecho al debido proceso y la infracción de las formas esenciales para la eficacia
y validez de los actos procesales. Sin embargo, entre los fundamentos que motivaron
dichas alegaciones no se cuestionó, en ningún momento, la competencia por razón
de la materia de las instancias judiciales que conocieron el referido proceso.
13. Más aún, con fecha 14 de setiembre de 2001, es decir, antes de la emisión de la
resolución cuestionada, la empresa Southern Perú Limited dirigió un escrito a la
Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia
de la República, manifestando lo siguiente:
(...) no cabe duda de que, con la conformidad de las partes y de todos
los grados e instancias judiciales, este litigio se ha tramitado como
proceso civil; (...) por tanto, no es posible modificar su naturaleza y
tramitación en este estado, pues se infringiría el artículo 139.3 de la
Constitución, al someter a las partes a un procedimiento distinto del
previamente establecido; (...) (fojas 292 del segundo cuaderno del
Poder Judicial).
En consecuencia, la empresa Southern Perú Limited no cuestionó –ni pretendió
cuestionar- la competencia de las instancias judiciales para conocer el proceso como
uno de naturaleza civil dadas las características de la materia controvertida (entrega
de acciones, pago de dividendos).
14. Habiendo constatado que la Sala demandada se pronunció sobre un
elemento que no había sido invocado en el recurso de casación, resta
evaluar si su pronunciamiento resulta constitucionalmente legítimo, o si,
por el contrario, se ha configurado una violación del principio de
congruencia de las resoluciones judiciales. Para tal efecto, será preciso
evaluar la función del recurso de casación y la posibilidad de aplicar el
principio iura nóvit curia en sede casatoria.
15. Al respecto, el Tribunal Constitucional tiene dicho que, por su propia
naturaleza, el recurso de casación es un medio impugnatorio de carácter
excepcional, cuya concesión y presupuestos de admisión y procedencia
están vinculados a los “fines esenciales” para los cuales se ha previsto, esto
es, la correcta aplicación e interpretación del derecho objetivo y la
unificación de la jurisprudencia nacional por la Corte Suprema de Justicia,
como se especifica en el artículo 384 del Código Procesal Civil. Respecto
de la posibilidad de aplicar el principio iura nóvit curia en sede casatoria,
se ha señalado que
La casación es un recurso extraordinario que sólo permite la revisión
por el Supremo Tribunal Casatorio en los casos específicos,
exclusivos y excluyentes, del artículo 386 del Código Procesal Civil,
especificidad que impide el ejercicio de la facultad general del juez de
aplicación del aludido aforismo ‘iura nóvit curia’ (Cfr. STC 8327-
2005-AA/TC, FJ 2).
De ahí que, por regla general, el principio iura nóvit curia no pueda ser
invocado en sede casatoria.
16. No obstante, en el caso concreto, este Colegiado estima pertinente evaluar
la proporcionalidad de la medida adoptada por la Sala de Derecho
Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema; puesto que, si
bien ésta se pronunció sobre una materia que no había sido invocada en el
recurso de casación, su decisión se fundamentó en la necesidad de
garantizar el derecho al debido proceso y la tutela jurisdiccional efectiva;
así como en el respeto al orden público, por cuanto consideró que se había
tramitado una materia de carácter laboral en sede civil (fojas 88 del primer
cuaderno del Poder Judicial).
17. En este extremo, se debe tener en cuenta que los fines perseguidos por la
Corte Suprema eran lícitos y que ésta consideró que la declaración de
nulidad de todo lo actuado constituía una medida idónea y necesaria para
garantizar el cumplimiento de los mismos. Por ello señaló:
(...) teniéndose en cuenta que la demanda postulada contiene
pretensiones de naturaleza estrictamente laboral, como ya se ha
precisado, se impone que lo actuado se remita al correspondiente
Juzgado de Trabajo a efectos de que provea con arreglo a Ley la
demanda y disponga el trámite que corresponde (fojas 89 del primer
cuaderno del Poder Judicial).
18. No obstante, esta conclusión no supera un examen de proporcionalidad en
sentido estricto si se tiene en cuenta que, dadas las características de la
controversia (entrega de acciones, pago de dividendos), ninguna de las
partes había cuestionado la competencia de los jueces por razón de la
materia –fundamento 13 supra–; y, pese a ello, se declaró la nulidad de
todo lo actuado, con lo cual no sólo se ha afectado el derecho a la adecuada
motivación de las resoluciones judiciales (principio de congruencia), sino
también el derecho a un juicio sin dilaciones indebidas, pues al momento
de declarar la nulidad del proceso, no se tuvo en consideración que éste se
había venido tramitando en el Poder Judicial desde hacía más de cinco
años (fojas 9 del primer cuaderno del Poder Judicial). A la fecha, han
transcurrido más de diez años desde el momento en que los presuntos
agraviados interpusieron su demanda en sede civil.
19. El derecho de ser juzgado sin dilaciones indebidas deriva del artículo 139,
inciso 3, de la Constitución y del artículo 8, inciso 1, de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, tal como lo ha reconocido el
Tribunal Constitucional en anterior jurisprudencia (Cfr. STC 0549-2004-
HC/TC, FJ 3). Al respecto, es pertinente señalar que, de conformidad con
el artículo VI del Título Preliminar del [Link]., “[l]os jueces interpretan
y aplican las leyes o toda norma con rango de ley y los reglamentos según
los preceptos y principios constitucionales, conforme a la interpretación de
los mismos que resulte de las resoluciones dictadas por el Tribunal
Constitucional”. En consecuencia, al momento de resolver, la
Sala demandada no podía dejar de considerar la incidencia de su decisión
en el derecho al debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva de los
justiciables, de conformidad con los pronunciamientos emitidos por este
Colegiado.
20. En suma, habida cuenta de que la decisión de declarar nulo todo lo
actuado en el proceso civil seguido por los recurrentes contra la empresa
Southern Perú Limited no supera un juicio de proporcionalidad en sentido
estricto, por su grado de incidencia en el derecho a ser juzgado sin
dilaciones indebidas y a la motivación de las resoluciones judiciales de los
recurrentes, este Colegiado considera que la demanda debe ser estimada.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la
Constitución Política del Perú y con el fundamento de voto del magistrado Vergara
Gotelli, que se agrega
HA RESUELTO
1. Declarar FUNDADA la demanda de amparo.
2. En consecuencia, NULA la resolución de fecha 19 de setiembre de 2001, expedida
por la Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de
Justicia de la República(Casación N.° 920-2001), devolviéndose los autos a la
referida instancia para nuevo pronunciamiento conforme a Ley.
Publíquese y notifíquese.
SS.
LANDA ARROYO
GONZALES OJEDA
ALVA ORLANDINI
BARDELLI LARTIRIGOYEN
GARCÍA TOMA
VERGARA GOTELLI
MESÍA RAMÍREZ
EXP. N.º 7022-2006-PA/TC
LIMA
EDGARDO GARCíA
ATAUCURI
Y OTROS
FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO
VERGARA GOTELLI
Emito el presente fundamento de voto por las consideraciones siguientes:
1. El demandante pretende se declare nula la resolución de fecha 19 de setiembre de
2001, (Casación N.º 920-2001), emitida por la Sala Constitucional y Social de la
Corte Suprema de Justicia de la República en razón de haberse violado el principio
de congruencia y razonabilidad de las resoluciones judiciales al declararse fundado el
recurso de casación interpuesto por la empresa Southern Perú Limited, por una
causal no invocada en el referido recurso extraordinario vulnerando con ello su
derecho fundamental a la tutela procesal efectiva y al debido proceso.
2. De autos se advierte que en el proceso ordinario subyacente se admitió a trámite en
vía de proceso de conocimiento la demanda interpuesta por Edgardo García Ataucuri
y otros contra Southern Perú Cooper Corporatión sobre entrega de acciones
laborales, conforme obra en la sentencia de fecha 22 de diciembre de 1999, de fojas
26. En el referido proceso ordinario en primera instancia se declaró fundada la
demanda ordenándose que Southern Perú Cooper Corporatión cumpla con pagar a
cada uno de los demandantes los certificados de acciones que se precisan en la
pericia y según listado de su referencia, en los montos allí consignados; que se
entregue los dividendos que corresponden a las acciones laborales que debieron
emitirse a favor de los trabajadores demandantes, con excepción de las personas de
Javier Enrique Adrizola y Neptalí Macedo Tupayachi, que fueron excluidos en la
excepción de falta de legitimidad para obrar de dichos demandantes; y fundada en
parte las observaciones a las pericias, deducidas por el apoderado de los
demandantes, debiendo de incluirse a los demandantes precisados, según relación
identificatoria presentada en la última observación, en los mismos montos que
consignó la demandada, con costas y costos.
2.1.- Contra la referida sentencia el demandado interpuso recurso de apelación
con el objeto de que el Superior anule totalmente la recurrida, fundamentándose en
que carecía de expresión clara y precisa de lo que decidía u ordenaba sobre todos los
puntos controvertidos en relación a cada uno de los demandantes; resolvía Ultra
Petita, en contravención de las normas que garantizan el derecho a un debido
proceso; decidía sobre un hecho sobre el cual no hubo medio probatorio de parte ni
de oficio y por tanto constituía hecho no acreditado; infringía el deber de valoración
conjunta de todos los medios probatorios sin sujetarse al mérito de lo actuado; la
sentencia contenía contradicciones y carecía de lógica, lo que causaba su nulidad; y,
b) si el Superior consideraba válidamente emitida la cuestionada sentencia, el sentido
de la decisión debía ser la revocatoria total (con excepción de lo sentenciado respecto
a los Sres. Adrizola Paulumbo y Macedo Tupayachi), y reformándola declarase
infundada la demanda porque la sentencia incurría en error de derecho por
interpretación defectuosa de normas de derecho material e inaplicación de otras,
amén que se trató de una resolución incompleta y errónea en cuanto a la fijación de
los hechos y de los medios probatorios. En este segundo extremo, denominado
errores sobre el fondo, consideró que el Juzgado se equivocó al no aplicar las
normas del Decreto Ley 22333, al aplicar otras indebidamente y al interpretar otras
erradamente como el inaplicar el artículo 5º del Decreto Ley 25988; también al
extender indebidamente un precepto constitucional a un supuesto no contemplado, al
confundir fechas de emisión de acciones laborales, al abstenerse de evaluar sus
pruebas, al evaluar las pericias y otros documentos contables, y al atribuirles
manifestaciones que no habían hecho.
2.2.- La Sala Superior, en el proceso subyacente, mediante sentencia de fecha 21
de setiembre del año 2000, fojas 37, confirmó la apelada en todos sus extremos.
2.3.- Contra dicha sentencia Southern Perú Limited, sucursal del Perú (antes
Southern Perú Copper Corporation), interpuso recurso de casación fundamentándose
en las siguientes causales:
1) Artículo 386.3 del C.P.C.: Por la contravención de las normas que garantizan
el derecho al debido proceso y las infracciones de las
formas esenciales para la validez de los actos
procesales;
2) Artículo 386.1 del C.P.C.: Por la aplicación indebida de ciertas normas de
derecho material y la interpretación errónea de
ciertas normas de derecho material; y
3) Artículo 386.2 del C.P.C.: Por la inaplicación de ciertas normas de derecho
material.
En cuanto al artículo 386.3 del C.P.C., sostuvo que la sentencia omitió la revisión de
los hechos y el derecho, al omitir analizar y resolver los fundamentos de la apelación
sin expresar sus motivaciones; que no se juzgó por Juez predeterminado al haberse
reunido el tercer voto en la sentencia de segunda instancia con la participación del
Dr. Larco Danós, quien actuó como Vocal dirimente, sin ser el llamado por ley, que
hubo causal de nulidad porque la sentencia infringió el deber de claridad resolutiva al
no dar a conocer exactamente lo que ordenaba cumplir, que la sentencia resolvía
extra petita, es decir sobre lo no demandado, que se fundaba en hechos diversos de
los alegados, es decir no consignados en los puntos controvertidos y sobre los que no
hubo prueba, que omitió valorar los medios probatorios en su integridad, que no
resolvió considerando la totalidad de los medios probatorios, que infringió el deber
de motivar la presunción judicial, que la sentencia carecía de fundamentos de
derecho sobre hechos determinantes, que se apartó maliciosamente de lo actuado al
imputar como declaración asimilada una inexistente afirmación, que varió el
procedimiento predeterminado al exigírseles acreditar el cumplimiento de
obligaciones de pago cuyos documentos comprobatorios tuvieran más de 5 años,
pues el artículo 5º del Decreto Ley 25988 facultó a las empresas a destruir toda la
documentación con antigüedad mayor a 5 años, agregando que transcurrido el
mencionado periodo correspondería a la parte que alegaba un hecho su probanza.
Asimismo sostuvo que la sentencia no contenía los fundamentos de hecho ni los de
derecho respectivos, que careció de expresión clara y precisa de lo que mandaba u
ordenaba, faltando congruencia entre los considerandos y el fallo, que careció de
motivación en cuanto a las conclusiones de las pericias y que arbitrariamente
resolvió tomando parcialmente uno de los anexos de una de ellas, que careció de
pronunciamientos lo resuelto sobre los litisconsortes y que no contenía expresión
clara y precisa de lo que decidía u ordenaba respecto de todos los puntos
controvertidos.
En cuanto al artículo 386.1 del C.P.C., sostuvo que se aplicó indebidamente el
artículo 26 de la Constitución Política del Perú, que se aplicó indebidamente los
artículos 1132, 1134, 1233 y 1240 del Código Civil, y que se aplicó indebidamente el
artículo 124 del Decretos Leyes 18880. Asimismo sostuvo interpretación errónea de
los Decretos Ley 22333 y Ley 18302.
En cuanto al artículo 386.2 del C.P.C., sostuvo la inaplicación de los artículos 1220,
1222, 1224, 1226 y 1142 del Código Civil; artículos 29, 31 y Tercer Párrafo de la
Segunda DisposiciónTransitoria del Decreto Ley 22333, artículos 114, 115 y la
Quinta Disposición Transitoria del Decreto supremo 014-79, Reglamento del
Decreto Ley 22333, artículo 5 del Decreto Ley 25988, y las Resoluciones
Directorales 520-72-EF/74 y 553-74-EF/74. Además se afirmó en el referido recurso
de casación que no se cuestionaba los considerandos 15 y 19 de la sentencia de
segunda instancia porque se referían al Decreto Ley 22333 y al artículo 1219 del
código Civil sin más precisión pues el referido decreto ley contenía más de 100
artículos y el artículo 1219 tenía 4 incisos.
2.4.- La Sala Constitucional y Social de la Corte Suprema de Justicia de la
República por resolución de fecha 19 de setiembre de 2001 (Casación N.º 920-2001),
declara Fundado el Recurso de Casación interpuesto por Southern Perú Cooper
Corporation declarando insubsistente la sentencia impugnada y reformándola la
declara improcedente y en consecuencia Nulo lo actuado, disponiendo que se curse al
Juzgado de Trabajo que corresponda para que provea y tramite la demanda con
arreglo a ley, considerando que: a) no obstante que la causa se hubo tramitado como
una de naturaleza civil en vía del proceso de conocimiento por un Juez Civil, y que
en segunda instancia fue sentenciada por una Sala Civil, procedía analizar su
admisibilidad y procedencia; b) que el recurso de casación cumplía los requisitos de
admisibilidad y procedencia con relación a la causal de contravención de las normas
que garantizan el derecho a un debido proceso, casual que aplicaba en forma
excepcional en virtud de lo previsto en el artículo 139 inciso 3 de la Constitución
Política del Estado, puesto que lo actuado se tramitó en la vía civil, agregando que
las demás causales resultaban improcedentes por cuestionar aspectos de fondo que
eran implicantes con la primera causal denunciada; c) que resultaba incuestionable
que la pretensión era de naturaleza laboral al tratar sobre obligaciones originadas en
la relación laboral y que por tanto era y es de competencia el Juzgado de Trabajo en
razón de la materia; d) que la demanda se presentó ante Juez Civil admitiéndosela en
vía de conocimiento y asumiendo jurisdicción en forma indebida sin tener en cuenta
que la competencia por razón de la materia es improrrogable y que su inobservancia
constituía causal de nulidad insalvable; e) que lo actuado ante Juez incompetente
resultaba nulo al haberse afectado el debido proceso y la tutela jurisdiccional; f) que
teniendo en cuenta que este vicio afectaba el orden público por no ser materia
convalidable lo decidido llevaba a la causal de casación denunciada; y g) que todos
los Jueces que conocieron la causa ingresaron al fondo sin percatarse de ese defecto
esencial, infringiendo así sus deberes y evidenciando negligencia y descuido.
3. Partiendo de la idea expuesta por CALAMANDREI de que la casación es el
resultado de la integración de dos instituciones complementarias, una perteneciente
al campo del ordenamiento político (la corte de casación) y la otra al derecho
procesal (recurso de casación), Calamandrei, P. “La Casación Civil”, tomo I, Vol. 1º,
cit., pág. 26 y sgts, Buenos Aires, 1961, se pude calificar el recurso como tal cuando
la competencia está atribuida al órgano único y superior que satisface los fines a los
que está destinada, esto es la nomofilaxis y la unificación jurisprudencial. Alberto
Hinostroza Minguez, por su parte nos dice en su libro “Medios Impugnatorios en el
Proceso Civil”, pág. 183, que el recurso de casación es aquel medio impugnatorio
vertical y extraordinario procedente en supuestos estrictamente determinados por ley
y dirigido a lograr que el máximo tribunal (Corte Suprema de Justicia) revise y
reforme o anule las resoluciones expedidas en revisión por las Cortes Superiores (que
pongan fin al proceso) o las sentencias de primera instancias, en la casación por
salto, que infringen las normas de derecho material, la doctrina jurisprudencial, las
normas que garantizan el derecho a un debido proceso o las formas esenciales para la
eficacia y validez de los actos procesales. Para Jorge Carrión Lugo, (El Recurso de
Casación en el Perú, Doctrina –Legislación –Jurisprudencia, Ed. Grijley, Lima, 1er
Ed., 1997, p. 6), es un remedio procesal extraordinario que procede contra
resoluciones judiciales definitivas (en el sentido que pone término al litigio) con el
objeto de anularlas, de dejarlas sin efecto por haber sido dictadas con infracción del
derecho positivo o de la doctrina jurisprudencial establecida (como prevé la
legislación peruana) restableciendo la vigencia del derecho, actividad que es
competencia de los organismos de la más alta jerarquía judicial. También nos dice
que: “El recurso, como lo hemos indicado, es formal por cuanto para su
planteamiento el Código establece con detalle no sólo los requisitos de admisibilidad
y de procedencia, señalando las causales que pueden invocarse por el proponente,
sino también señala la forma cómo en cada caso debe fundamentarse el recurso, de
modo que el debate central en casación se circunscribe alrededor de la causal
invocada y por la cual la Sala de Casación ha declarado su procedencia y, la
decisión correspondiente no puede apartarse de ése parámetro”, (El Recurso de
Casación en el Perú”, Volumen II, El Recurso de Casación en el Código Procesal
Civil Peruano, Ed. Grijley, Lima, 2da Ed., 2003, p. 6).
4. En el mismo sentido se ha pronunciado el maestro uruguayo Enrique Véscovi, al
señalar: “Resultaría inconsecuente con lo sostenido antes, de que el objeto de la
sentencia (de primera y también de segunda...) está delimitado por las pretensiones
de las partes (principio de la congruencia), admitir ahora que el tribunal de alzada
puede ir más allá de lo pedido por el apelante. Es, repetimos, la consecuencia del
principio dispositivo del “ne procedat iure ex officio” y “nemo iudex sine
actore”. Dado que la segunda (o tercera, o aún la casación) se abre sólo por
iniciativa de la parte que interpone el recurso y conforme a su pedido. Es en este
sentido que se dice que la expresión de agravios es la acción (pretensión) de la
segunda instancia” (VESCOVI, Enrique, “Los Recursos Judiciales y demás Medios
Impugnativos en Iberoamérica”, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1988, p.163.).
Dicho principio se soporta pues en la obligación que se impone a los Jueces de
alzada de ceñirse rigurosamente al fuero de conocimiento atribuido en razón del
recurso ejercido, y en tal sentido, las facultades o potestades cognitivas del Juez
quedan absolutamente circunscritas al gravamen denunciado por el apelante.
5. Asimismo, el doctrinario A. Rengel Romberg, en su libro Tratado de Derecho
Procesal Civil Venezolano II, Teoría General del Proceso, afirma: “…Nuestro
sistema del doble grado de jurisdicción está regido por el principio dispositivo que
domina en nuestro proceso civil, y por el principio de la personalidad del recurso de
apelación, según los cuales el Juez Superior sólo puede conocer de aquellas
cuestiones que le sean sometidas por las partes mediante apelación (nemo judex sine
actore) y en la medida del agravio sufrido en la sentencia de primer grado (Tantum
devolutum quantum appellatum) de tal modo que los efectos de la apelación
interpuesta por una parte no benefician a la otra que no ha recurrido, quedando los
puntos no apelados ejecutoriados y firmes por haber pasados en autoridad de cosa
juzgada…”.
6. Por su parte el Dr. Manuel Sánchez Palacios Paiva, en su libro “El Recurso de
Casación Civil”, Ediciones Legales, Editorial San Marcos, pag. 61, sostiene que:
“La corte de Casación sólo conoce y se pronuncia sobre lo que es puntual materia de
denuncia en el recurso de casación. Su competencia queda enmarcada en los
extremos del recurso. No puede realizar averiguaciones de hecho ni alterar el relato
fáctico resultante de las sentencias de mérito. No tiene competencia para modificar
las cuestiones de hecho, porque no aprecia prueba, no puede pronunciarse sobre
aspectos de la resolución superior que no han sido reclamados ni aplicar el derecho
de oficio. El principio iura novit curia, recogido en los arts. VII, respectivamente, de
los Títulos Preliminares del Código Civil y del Código Procesal Civil, sólo es
aplicable en las sentencias de mérito. En casación rige la norma específica del art.
388 del C.P.C. y la doctrina unánime, agregando que el Tribunal de Casación no está
facultado a buscar de oficio los defectos jurídicos de la resolución impugnada, sino
que debe limitarse a juzgar únicamente los temas denunciados por el recurrente y no
otros, pues de lo contrario, sería como anular una sentencia contra la que no se ha
recurrido y juzgar una acción diversa de la hecha valer.” Y es que desarrollándose el
proceso civil peruano en dos instancias el recurso de casación da nacimiento a un
nuevo proceso, extraordinario, donde la Corte Suprema queda enmarcada por la
causa petendi que trae el recurso que se asemeja al petitorio de una demanda que no
se puede exceder. Se afirma por ello que la casación comienza cuando el proceso
termina.
7. La actividad recursiva en nuestro sistema procesal tiene como uno de sus principales
principios el de limitación conocido como "Tantum Apellatum Quantum Devolutum"
sobre el que reposa el principio de congruencia, y que significa que el órgano revisor
al resolver la impugnación debe pronunciarse solamente sobre aquellas pretensiones
o agravios invocados por el impugnante en el referido recurso extraordinario, por lo
que tratándose de un medio impugnatorio, la casación no puede ser ajena a este
principio. Significa ello que el Tribunal revisor sólo puede conocer y decidir aquellas
cuestiones que ha limitado la impugnación del recurrente; en consecuencia, el
Tribunal Casatorio no tiene más facultades de revisión que aquellas que han sido
objeto del recurso; y mas aún, no puede entrar en el examen de las cuestiones
consentidas por las partes o que no han sido cuestionadas porque éstas han quedado
ejecutoriadas, salvo que el vicio sea de tanta trascendencia que vulnere el orden
público y las buenas costumbres o que exista una manifiesta vulneración de derechos
fundamentales cuyo cumplimiento no fue advertido por el recurrente.
8. Para ello el Principio de Trascendencia que rige la institución de la nulidad procesal
exige la demostración del perjuicio ocasionado por el acto procesal viciado para
hacerlo viable y cuando es declarada de oficio sólo es procedente cuando el juez no
puede continuar con el proceso al haberse afectado normas imperativas, en cuyo caso
nos encontramos ante supuestos de nulidad insalvable. El perjuicio pues debe ser
cierto e irreparable, pero además es necesario precisar cuál es la defensa que no se
pudo realizar como consecuencia del acto procesal viciado.
9. A la luz de lo expuesto es evidente que la Sala Constitucional y Social de la Corte
Suprema de la República ha desviado hasta el absurdo la decisión casatoria al
declarar la nulidad de todo lo actuado por un agravio no expuesto en los recursos de
casación y de apelación interpuestos por Southern Perú Cooper Corporation,
aduciendo que la pretensión era de naturaleza laboral y no civil a pesar de que se
había tramitado en este fuero. En efecto, como se advertimos en el presente
fundamento de voto, los argumentos expuestos en el recurso ordinario de apelación
se repiten en el recurso extraordinario de casación, obrantes a fojas 363 y 400,
respectivamente, encontrándose denuncias referidas a infracciones de forma y fondo
de la sentencia recurrida por no haberse realizado en segunda instancia el re-examen
de la decisión de la primera instancia, en todo aquello que le resultaba desfavorable
al proponente. Consecuentemente si la competencia no fue cuestionada por ninguna
de las partes, habiéndose ambas sometido al proceso así entablado y ejercitando en él
todos sus derechos, no podía, concluido el proceso ordinario civil, afirmarse en la
decisión casatoria indefensión ni vulneración de derechos fundamentales no
precisados por la parte recurrente, por lo que la Sala Constitucional y Social de la
Corte Suprema de la República no quedaba en facultad para pronunciarse sobre
dicho tema, además teniendo en cuenta que en oportunidad anterior a la emisión de la
sentencia cuestionada Southern Perú Cooper Corporation había convenido en que la
competencia era civil y no laboral.
10. Siendo así y estando a que no se ha motivado en qué ha consistido el perjuicio
ocasionado a alguna de las partes como consecuencia del vicio acusado por la Sala y
no propuesto como agravio por el recurrente, máxime que ambas partes habían
aceptado la competencia civil para la dilucidación de la pretensión, o en qué ha
consistido la vulneración del orden público o las buenas costumbres, o a quién o
quienes ha ocasionado vulneración de derechos fundamentales la tramitación de la
pretensión en vía de proceso civil y no laboral en la que –como queda dicho- ambas
partes han ejercitado ampliamente sus derechos sin denunciar agravio alguno en
dicho tema, la nulidad de actuados por falta de competencia constituye decisión extra
petita no solo no debatida sino expresamente consentida por las partes. Siendo así
resulta que la decisión cuestionada basada en argumentos no específicos y ajenos a la
causal casatoria admitida viola el principio de congruencia que jalona la motivación
de las resoluciones judiciales.
Por las precedentes consideraciones estimo como mío el sentido de la resolución de este
Supremo Tribunal, por lo que la suscribo.
S.
VERGARA GOTELLI