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Inconstitucionalidad Ley 037 Bolivia 2013

El resumen proporciona la información fundamental del documento en 3 oraciones o menos: Dos acciones de inconstitucionalidad fueron presentadas contra un artículo de la Ley 037 de 2010 que modifica el Código Tributario y la Ley General de Aduanas. Los demandantes argumentan que el artículo viola varios derechos constitucionales al no permitir medidas sustitutivas a la detención preventiva para delitos de contrabando. El personero de la Asamblea Legislativa defiende la constitucionalidad del artículo, argumentando que busca a
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Inconstitucionalidad Ley 037 Bolivia 2013

El resumen proporciona la información fundamental del documento en 3 oraciones o menos: Dos acciones de inconstitucionalidad fueron presentadas contra un artículo de la Ley 037 de 2010 que modifica el Código Tributario y la Ley General de Aduanas. Los demandantes argumentan que el artículo viola varios derechos constitucionales al no permitir medidas sustitutivas a la detención preventiva para delitos de contrabando. El personero de la Asamblea Legislativa defiende la constitucionalidad del artículo, argumentando que busca a
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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1663/2013

Sucre, 4 de octubre de 2013

SALA PLENA

Magistrada Relatora:   Dra. Neldy Virginia Andrade Martínez

Acción de inconstitucionalidad concreta

Expediente:                  01947-2012-04-AIC

                                      02089-2012-05-AIC (acumulado)

Departamento:             La Paz

En las acciones de inconstitucionalidad concreta interpuestas por Luis Primitivo Apaza Guarachi, Oscar
Oliver Mejía Céspedes y Edgar Soto Quiroz ante la Sala Penal Tercera del Tribunal Departamental de
Justicia de Cochabamba, demandando la inconstitucionalidad del art. 2 de la Ley 037 de 10 de agosto de
2010, que modifica el Código Tributario y la Ley General de Aduanas, en relación al art. 148.II y III del
Código Tributario Boliviano (CTB), por ser presuntamente contrarios a los arts. 22, 23.I y V, 109.I y II,
115.II, 116.I y II, 117.I, 119.I y II, 123 y 410.I y II de la Constitución Política del Estado (CPE).

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Expediente 01947-2012-04-AIC

I.1.1. Contenido de la acción

Los accionantes mediante memoriales presentados el 3 y 25 de septiembre de 2012, cursantes de fs. 65 a 77


y 128 a 137 vta., refieren lo siguiente:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

Dentro del proceso que se les sigue por el supuesto delito de contrabando y “otros” a instancia de la
Aduana Nacional de Bolivia (ANB), se remitió en apelación la Resolución que les beneficia con la
suspensión de la detención preventiva, pretensión que se basa en el artículo hoy impugnado, ya que esta
disposición, indica que en materia de “supuesto” contrabando no se aplican medidas sustitutivas a esta
medida cautelar, además que la aludida Ley en ninguna de sus partes sea normativa o dispositiva determina
que se incorpore, se derogue o se abrogue alguna disposición del Código de Procedimiento Penal,
consecuentemente consideran que se lesiona los derechos a la presunción de inocencia, a la defensa , al
debido proceso, a la igualdad procesal y “el carácter temporal e instrumental de la restricción de la libertad
de las personas”, contenidos en los arts. 22, 23.I, 116.I, 117.I y 119.II de la CPE.

Asimismo, la aplicación de la Ley 037, respecto a la no aplicación de las medidas sustitutivas a la


detención preventiva, quebranta el principio de seguridad jurídica, ya que según la interpretación procesal
actual, está prohibida la anticipación de la pena de cualquier persona o sea objeto de sentencia anticipada,
además la aplicación de esta norma impide asumir defensa en forma amplia y en libertad, lo cual no es
aceptable dentro de la nueva estructura constitucional; el artículo impugnado rompe el carácter
instrumental y temporal de las medias cautelares.

La presunción de culpabilidad que incorpora la Ley 037, como ya se mencionó deja en total estado de
indefensión a quienes son sindicados de la comisión de delitos aduaneros, puesto que quebranta los
principios básicos que hacen a la detención preventiva, sus alcances y limites, además otorga un poder
ilimitado al Estado para restringir libertades ciudadanas, situación que es contraria a un Estado de Derecho,
que no sólo se caracteriza por la sujeción de los poderes públicos y las personas al ordenamiento jurídico
vigente, sino por sus derechos y libertades públicas, los cuales desde un punto de vista moral y político, se
consideran básicos para la convivencia humana y la consecución de la paz social.
Por todo lo expuesto, se evidencia que los procesos penales se vienen sustanciando en franca violación de
derechos y garantías constitucionales vulnerando los arts. 22, 23.I y V, 109.I y II, 116.I y II, 117.I, 119.I y
II y 123 de la CPE, cuya base tiene relación con la dignidad de las personas y protección y resguardo de la
Ley Fundamental; y los arts. 110.I, 113.I, 115.I y 122 de la Norma Suprema, señalan el auxilio oportuno
que las autoridades jurisdiccionales deben ejercer para reponer de manera inmediata las lesiones sufridas,
más todavía cuando son las autoridades judiciales las que limitan los derechos o garantías constitucionales.

I.1.2.Admisión y citación

Mediante Auto Constitucional (AC) 0847/2012-CA de 9 de noviembre, corriente de fs. 201 a 207, la
Comisión de Admisión de este Tribunal revocó las Resoluciones de 13 de septiembre y 4 de octubre,
ambas de 2012, cursantes de fs. 97 a 99 vta. y 166 a 168, pronunciada por la Sala Penal Tercera del
Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba y admitió la acción, disponiendo se ponga en
conocimiento de Álvaro Marcelo García Linera, Presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional, en su
condición de personero del Órgano que generó la norma impugnada, a objeto de que pueda formular los
alegatos que considere necesarios, diligencia que se realizó el 1 de febrero de 2013 (fs. 250).

I.1.3. Alegaciones del personero del órgano que generó la norma impugnada

Mediante memorial cursante de fs. 274 a 280 vta., Álvaro Marcelo García Linera, en su calidad de
Presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional, respondió lo siguiente: a) Previamente a ingresar al
informe, observa la admisión de la acción ya que en el mismo se citan como vulnerados los arts. 22, 23.I y
V, 109.I y II y 123 de la CPE, pero no se expresa ninguna fundamentación o argumentación sobre como
dichos preceptos fueron lesionados; b) La necesidad de aplicar medidas cautelares en un proceso responde
a dos factores: 1) Que todo proceso debe desarrollarse de acuerdo a un procedimiento; y, 2) Las personas
que son procesadas tienen una tendencia natural a realizar actos que dificulten o impidan que el proceso
penal cumpla su finalidad, por lo que las medidas cautelares son un conjunto de actuaciones encaminadas
al aseguramiento del juicio y la efectividad de la sentencia que se dicte, consecuentemente, la detención
preventiva no busca aislar a un individuo durante un proceso o vulnerar sus derechos o garantías, sino
asegurar la presencia del imputado para el proceso y la averiguación de la verdad; c) De acuerdo al art. 23
de la CPE, la potestad tributaria otorga al Estado a efecto de asegurar la efectiva recaudación de ingresos
que le permitan cumplir sus fines y objetivos en beneficio de la colectividad, la capacidad de generar las
medidas públicas que considere necesarias , además se debe tomar en cuenta que las obligaciones
tributarias tienen una naturaleza diferente a las demás obligaciones, ya que se tratan de recursos públicos
que son sometidos a coparticipación, por lo que su incumplimiento afecta a todos los bolivianos; d) El
Principio de capacidad regulatoria exige al Estado la previsión e implementación de los mecanismos y
políticas fiscales necesarias para dotar al Estado de los ingresos que cubran el gasto público, y para cumplir
con ese objetivo el artículo hoy impugnado “…busca incentivar a un mayor cumplimiento de las cargas
tributarias por parte de los contribuyentes…”; e) De acuerdo a las Sentencias Constitucionales citadas se
concluye que el artículo impugnado “…no altera las garantías procesales penales, ni vulneran la legalidad
procesal, igualdad procesal entre partes, juez natural, ni afectan la capacidad del imputado a presentar
pruebas o alegatos de descargo…”, sólo determina que en un proceso penal aduanero no se aplicaran
medidas sustitutivas a la detención preventiva, por lo que el imputado puede ejercer su defensa presentando
alegatos o prueba destinados a desvirtuar la sindicación realizada; f) No se lesiona el principio de
presunción de inocencia con la imposición de la detención preventiva, ya que éste sólo es desvirtuado con
la sentencia condenatoria con calidad de cosa juzgada y no por un auto interlocutorio que imponga la
referida medida cautelar; g) Tampoco se vulnera el derecho a la defensa porque el imputado tiene la
posibilidad de contar con un abogado o ejercer por sí mismo su defensa y no se encuentra en indefensión
ya que puede ejercer de manera ilimitada todos sus actos de defensa; y, h) El principal fundamento para la
no aplicación de medidas sustitutivas a la detención preventiva en materia penal aduanera, es el
cumplimiento de los fines y funciones del Estado previsto en el art. 9 de la CPE, que es la lucha contra el
flagelo del contrabando.

I.2. Expediente 02089-2012-05-AIC

I.2.1. Contenido de la acción

Edgar Soto Quiroz, por memorial presentado el 16 de octubre de 2012, corriente a fs. 62 a 72, indica que
existe en su contra un proceso penal por la presunta comisión de los delitos de contrabando y dentro del
cual se le aplicó medidas sustitutivas a la detención preventiva, medida que corre peligro debido a la
modificación  realizada por  la  Ley  037  que modifica el Código Tributario Boliviano -Ley 2492- de 2 de
agosto de 2003, que viene a limitar el derecho a la defensa, presumiéndose su culpabilidad, sometiéndole
por ende a cumplir una sentencia anticipada, puesto que de manera injustificada dispone que para delitos de
contrabando no procede las medidas sustitutivas a la detención preventiva, violando el derecho
constitucional y procesal, más aún cuando la Ley que se observa en ninguna de sus partes determina la
derogación o abrogación de algún artículo del Código de Procedimiento Penal o las modificaciones
incorporadas por Ley 007 de 18 de mayo de 2010.

Es así que el art. 2 de la Ley que ahora se impugna de inconstitucional, es diametralmente opuesta y lesiona
los arts. 23.I y III, 109.I y II, 116.I y II, 117.I, 119.I y II, 120 y 123 de la CPE, y es que viabiliza la
aplicación de una condena anticipada, porque incorpora la presunción de culpabilidad de todos lo que
supuestamente comenten el delito de contrabando y es que se limita el derecho a asumir la defensa de
manera libre.

Asimismo, refiere que los operadores de justicia vienen aplicando la Ley 037, cuando el art. 149.III de la
misma Ley, señala que se debe observar el Código de Procedimiento Penal, extremo que a la vez es
contradictorio, ya que el adjetivo penal en sus arts. 222, 221, 239 y 250, reconoce que las medidas
cautelares tienen carácter instrumental, temporal y que sólo son aplicables para asegurar el descubrimiento
de la verdad, así también, la SC 0044/2010-R de 20 de abril, haciendo referencia a la “Opinión Consultiva
OC-8/87 de 30 de enero de 1987”, indica que son fines y funciones del Estado garantizar la protección e
igualdad de la dignidad de las personas y el cumplimiento de los principios, valores y derechos
consagrados en la Norma Suprema.

El artículo ahora observado va contra todo lo expuesto en el anterior párrafo, amenaza con quebrantar los
principios básicos que hacen la detención preventiva, sus alcances y límites, además deriva en el
cumplimiento de una condena previa, así también, desconoce el art. 410 de la CPE, ya que se debe aplicar
siempre con preferencia la Constitución a cualquier otra norma.

La actual Norma Suprema incorpora el principio de razonabilidad, el cual de acuerdo a la jurisprudencia


constitucional, tiene como objeto el preservar el valor justicia como base de la estructura jurídica llamada
bloque de constitucionalidad.

Por último, se indica que la Ley 037, rompe la armonía procesal al desconocer el carácter instrumental,
temporal y la finalidad de asegurar la averiguación de la verdad de la detención preventiva y como se
indicó supra, al imputado de delitos de contrabando desde un inicio se lo tiene como sentenciado.

I.2.2. Admisión y citación

Revisada la respectiva Resolución venida en revisión, la Comisión de Admisión de este Tribunal por AC
0877/2012-CA de 30 de noviembre, corriente de fs. 94 a 99, revocó las Resoluciones de 29 de octubre de
2012, pronunciada por la Sala Penal Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba y
admitió la acción, disponiendo se ponga la misma en conocimiento de Álvaro Marcelo García Linera,
Presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional, en su condición de personero del Órgano que generó
la norma impugnada, a objeto de que pueda formular los alegatos que considere necesarios, diligencia que
se realizó el 15 de febrero de 2013 (fs. 126).

I.2.3. Alegaciones del personero del órgano que generó la norma impugnada

Mediante memorial cursante de fs. 147 a 153 vta., Álvaro Marcelo García Linera, en su calidad de
Presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional, respondió a la acción de inconstitucionalidad
concreta, siendo los fundamentos del memorial en esencia los mismos que se señalaron en el punto I.1.3 de
la presente Sentencia Constitucional Plurinacional.

I.3. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional Plurinacional

En vigencia del Código Procesal Constitucional, se procedió al sorteo de los expedientes 01947-2012-04-
AIC y 02089-2012-05-AIC, los cuales fueron acumulados mediante AC 026/2013-CA-S de 22 de mayo,
encontrándose la presente Resolución dentro de plazo.

Mediante Decreto constitucional de 8 de marzo de 2013, se ha dispuesto la suspensión del plazo a efectos
de recabar documentación complementaria.
A partir de la notificación con el Decreto Constitucional de15 de agosto de 2013, se reanudó el plazo, por
lo que la presente Sentencia Constitucional Plurinacional se pronuncia dentro del mismo.

II. CONCLUSIONES

Del análisis y compulsa de los antecedentes, se establecen las siguientes conclusiones:

II.1.   Disposiciones cuestionadas de inconstitucionales (fs.48).

Ley 037 de 10 agosto de 2010

“ARTÍCULO 2. Se incorporan los Parágrafos II y III al Artículo 148°, del Código Tributario, quedando
redactado de la siguiente forma:

'ARTÍCULO 148°. (Definición y Clasificación).-

(…)

II.   Los delitos tributario aduaneros son considerados como delitos públicos colectivos de múltiples
víctimas y se considerará la pena principal más las agravantes como base de la sanción penal.

III.  En materia de contrabando no se admiten las medidas sustitutivas a la detención preventiva'.

II.2.  Disposiciones constitucionales que se consideran vulneradas

Constitución Política del Estado

“Artículo 22. La dignidad y la libertad de la persona son inviolables. Respetarlas y protegerlas es deber
primordial del Estado”.

“Artículo 23.

I.   Toda persona tiene derecho a la libertad y seguridad personal. La libertad personal sólo podrá ser
restringida en los límites señalados por la ley, para asegurar el descubrimiento de la verdad histórica en la
actuación de las instancias jurisdiccionales.

(…)

V.  En el momento en que una persona sea privada de su libertad, será informada de los motivos por los
que se procede a su detención, así como de la denuncia o querella formulada en su contra”.

“Artículo 109.

I.   Todos los derechos reconocidos en la Constitución son directamente aplicables y gozan de iguales
garantías para su protección.

II. Los derechos y sus garantías sólo podrán ser regulados por la ley”.

“Articulo 115.

(…)

II. El estado garantiza el derecho al debido proceso, a la de defensa y a una justicia plural, pronta,
oportuna, gratuita, transparente y sin dilaciones”.

“Artículo 116.

I.   Se garantiza la presunción de inocencia. Durante el proceso, en caso de duda sobre la norma aplicable,
regirá la más favorable al imputado o procesado.
II. Cualquier sanción debe fundarse en una ley anterior al hecho punible”.

“Artículo 117.

I.   Ninguna persona puede ser condenada sin haber sido oída y juzgada previamente en un debido proceso.
Nadie sufrirá sanción penal que no haya sido impuesta por autoridad judicial competente en sentencia
ejecutoriada”.

“Artículo 119.

I.   Las partes en conflicto gozarán de igualdad de oportunidades para ejercer durante el proceso las
facultades y los derechos que les asistan, sea por la vía ordinaria o por la indígena originaria campesina.

II. Toda persona tiene derecho inviolable a la defensa. El Estado proporcionará a las personas denunciadas
o imputadas una defensora o un defensor gratuito, en los casos en que éstas no cuenten con los recursos
económicos necesarios”.

“Artículo 123. La ley sólo dispone para lo venidero y no tendrá efecto retroactivo, excepto en materia
laboral, cuando lo determine expresamente a favor de las trabajadoras y de los trabajadores; en materia
penal, cuando beneficie a la imputada o al imputado; en materia de corrupción, para investigar, procesar y
sancionar los delitos cometidos por servidores públicos contra los intereses del Estado; y en el resto de los
casos señalados por la Constitución”.

“Artículo 410.

I.   Todas las personas, naturales y jurídicas, así como los órganos públicos, funciones públicas e
instituciones, se encuentran sometidos a la presente Constitución.

II. La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico boliviano y goza de primacía frente a
cualquier otra disposición normativa. El bloque de constitucionalidad está integrado por los Tratados y
Convenios internacionales en materia de Derechos Humanos y las normas de Derecho Comunitario,
ratificados por el país. La aplicación de las normas jurídicas se regirá por la siguiente jerarquía, de acuerdo
a las competencias de las entidades territoriales:

1. Constitución Política del Estado.

2. Los tratados internacionales

3. Las leyes nacionales, los estatutos autonómicos, las cartas orgánicas y el resto de legislación
departamental, municipal e indígena

4. Los decretos, reglamentos y demás resoluciones emanadas de los órganos ejecutivos correspondientes”.

II.3.  Auto de 1 de febrero de 2012, pronunciado por la Jueza Primera de Instrucción en lo Penal dentro del
proceso caratulado Ministerio Público contra Armando Caballero Triveño y otros, en el que se acepta la
solicitud de cesación de detención preventiva de los imputados Oliver Mejía Céspedes, Edgar Soto Quiroz
y Luis Primitivo Apaza Guarachi, disponiendo se defiendan en libertad bajo la imposición de medidas
sustitutivas (fs. 177 a 182).

II.4.  Informe legal DGAJ-UA 094/10 de 30 de junio de 2010, referente a la modificación del Código
Tributario y la Ley General de Aduanas (fs. 299 a 301).

II.5.  Documento de exposición de motivos PL 780/2010, Proyecto de Ley que modifica el Código
Tributario y la Ley General de Aduanas (fs. 435 a 438).

II.6.  Nota CITE/DGRP/704/2013 de 12 de junio, del Director General de Régimen Penitenciario Ramiro
Llanos Moscoso (fs. 570).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO


La presente acción de inconstitucionalidad concreta, se activa demandando la inconstitucionalidad del art.
2 de la Ley 037 de 10 de agosto de 2010, que modifica el Código Tributario Boliviano y la Ley General de
Aduanas, en relación al art. 148.II y III del CTB, por ser presuntamente contrarias a los arts. 22, 23.I y V,
109.I y II, 115.II, 116.I y II, 117.I, 119.I y II, 123 y 410.I y II de la CPE.

III.1. Sobre la procedencia del incidente de inconstitucionalidad

La SCP 0646/2012 de 23 de julio, tras desarrollar el art. 132 de la CPE y extraer que la garantía de no ser
juzgado por leyes inconstitucionales hace parte del debido proceso, estableció sobre la procedencia del
incidente de inconstitucionalidad que: “Conforme se extrae de manera uniforme en los arts. 59 de la LTC,
109 de la LTCP y 79 del CPCo, la acción de inconstitucionalidad concreta procede contra normas y/o
resoluciones de carácter normativo de las cuales dependa un proceso judicial o administrativo.

Respecto  al  concepto  de  `proceso'  y  su  diferencia con 'procedimiento' la SC 0009/2004 de 28 de enero,
sostuvo que: '...de manera general, el procedimiento es el conjunto de actos realizados ante la autoridad
administrativa, por parte del administrado, tendientes a obtener el dictado de un acto administrativo. En
cambio el proceso es el conjunto de actos recíprocamente coordinados entre sí, conforme a reglas
preestablecidas, que tienen por fin decidir una controversia entre partes (litigio), por una autoridad
imparcial e independiente (juez) mediante una decisión o sentencia con fuerza legal (cosa juzgada)'.

Sin embargo, a efectos del presente análisis debe tenerse en cuenta que el uso por parte del legislador
ordinario de los términos proceso y procedimiento no ha sido, ni es unívoco, así tenemos en el
ordenamiento jurídico vigente al Código de Procedimiento Penal o al Código de Procedimiento Civil,
entre otros que en definitiva hacen referencia a procesos y porque la tendencia del concepto de proceso
contemporáneamente tiende a ser más material que procesal, solo así puede explicarse por ejemplo la
figura del procedimiento abreviado o el procedimiento inmediato para casos de flagrancia regulados por
el Código de Procedimiento Penal.

En este marco, resulta claro que la diferenciación de proceso y procedimiento efectuada por el entonces
intérprete de control de constitucionalidad en el marco del art. 59 de la LTC, era admisible para la
Constitución Política del Estado de 1969, reformada el año 1994 y el legislador ordinario en ese momento
contaba con una mayor libertad configuradora, pero en la actualidad, resulta inadmisible si se considera
que la Constitución Política del Estado vigente, manifiesta expresamente la voluntad del legislador
constituyente de hacer efectiva y real la normativa constitucional de manera que se transite de un estado
legal de derecho a un estado constitucional de derecho, para ello se introdujeron nuevas acciones
constitucionales como la acción popular o la acción de cumplimiento y se vigorizaron las acciones
constitucionales, entre ellas la acción de inconstitucionalidad concreta. Es decir, considerando el nuevo
contexto constitucional cuando se hace referencia a la acción de inconstitucionalidad concreta,
corresponde interpretar el término proceso en su vertiente más amplia que abarca y conglomera a
procesos y procedimientos judiciales y administrativos, ello en razón a que: 1) Si bien el incidente de
inconstitucionalidad proviene de una situación particular, el interés de sanear el ordenamiento jurídico de
normas inconstitucionales trasciende el interés particular y alcanza al colectivo -orden público
constitucional-; y, 2) Un entendimiento reducido del término proceso en el marco de la acción de
inconstitucionalidad concreta, no resultaría acorde con el derecho de acceso a la justicia y el principio
pro actione.

Por otra parte, la jurisprudencia constitucional subordinó la procedencia de la acción de


inconstitucionalidad concreta a que la norma impugnada se aplique necesariamente a la resolución
≪final≫ del proceso judicial o administrativo, impidiendo así el planteamiento de la acción de
inconstitucionalidad concreta en ejecución de sentencia (AACC 0393/2010-CA y 0450/2010-CA, entre
otras) y en general de todas las normas de carácter adjetivo (AC 0266/2010-CA de 26 de mayo, entre
otras), provocando su rechazo en la tramitación de excusas o recusaciones (AACC 0034/2010-CA y
0366/2010-CA), en la tramitación de medidas cautelares (AACC 0028/2010-CA y 0226/2010-CA),
respecto a normas que resolverán incidentes (AC 0025/2010-CA de 23 de marzo), normas que regulan
notificaciones (AC 0392/2010-CA de 30 de junio), y normas que regulan el término de prueba (AC
0360/2010-CA de 22 de junio, entre otros).

Pero el establecimiento pretoriano de un nuevo requisito restrictivo a la procedencia de la acción de


inconstitucionalidad concreta como es que la norma impugnada necesariamente deba aplicarse en la
resolución final del proceso judicial o administrativo, ignora que una norma procesal puede condicionar e
incluso determinar la decisión de fondo, la garantía del debido proceso incluye el derecho a ser juzgado
con normas constitucionales y que la supremacía constitucional no sólo alcanza a normas de carácter
sustantivo sino a las de carácter adjetivo, por lo que, corresponde corregir dicho entendimiento en sentido
de que la resolución del proceso judicial o administrativo impugnada referida en la normativa que
desarrolla el art. 132 de la CPE, no es necesariamente la que resuelve la decisión final sino también la
que es utilizada para resolver incidentes o excepciones.

En este sentido, la prohibición del art. 11 de la LTCP, que ha sido también contemplado en el art. 81.I del
CPCo, en sentido de que la acción de inconstitucionalidad concreta debe plantearse hasta '…antes de la
ejecutoria de la Sentencia', provoca se entienda el término sentencia en su concepción latu sensu ó
genérica entendida como equivalente a resolución -piénsese por ejemplo, que cuando una Sentencia
Constitucional Plurinacional deniega la tutela sin entrar al fondo de la problemática, no por ello deja de
tener ese nombre, entre otros ejemplos-, lo que no implica que mediante la acción de inconstitucionalidad
concreta pueda impugnarse sentencias con calidad de cosa juzgada (art. 46 de la LTCP recogido también
en el art. 81 del CPCo), aspecto congruente con el AC 0435/2012-CA de 20 de abril, que estableció que:
'…planteado el recurso indirecto o incidental de inconstitucionalidad, y ante el posible rechazo del mismo,
no es necesario que el proceso judicial o administrativo, según sea el caso, tenga que paralizarse toda vez
que al no considerarse inconstitucional la norma o normas impugnadas, no tendría sentido la paralización
del proceso, máxime si en grado de revisión, el Tribunal Constitucional, de revocar el rechazo y admitir el
incidente, tendría facultades de anular la Resolución pronunciada sobre la base de una norma
considerada inconstitucional…', por lo que, no existe la posibilidad de que el uso indebido del incidente de
inconstitucionalidad interrumpa la tramitación de las causas administrativas o judiciales en perjuicio de
la administración de justicia.

Este entendimiento no es nuevo, el mismo ya se expresó con otro razonamiento en el AC 0236/2004-CA de


21 de abril; y respecto a la posibilidad de ingresar a conocer norma de carácter adjetivo ya las SSCC
0003/2007 y 0008/2006, correspondientes a recursos indirectos de inconstitucionalidad resueltos por el
Tribunal Constitucional, bajo la vigencia de la Constitución Política del Estado vigente de 1967,
procedieron a efectuar el análisis, por lo que, no resulta admisible que bajo la Constitución Política del
Estado vigente mucho más garantista resulte inviable el estudio”.

III.2. La presunción de inocencia impide que la configuración de la detención preventiva devenga en una
pena anticipada

En lo referente a la presunción de inocencia el art. 116.I de la CPE, establece: “Se garantiza la presunción
de inocencia. Durante el proceso, en caso de duda sobre la norma aplicable, regirá la más favorable al
imputado o procesado”, mientras que los tratados internacionales de Derechos Humanos que forman parte
del bloque de constitucionalidad conforme al art. 410.II de la Norma Suprema, refieren que: “Toda persona
acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad,
conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su
defensa” (Declaración Universal de Derecho Humanos en su art. 11.1); “Toda persona acusada de un delito
tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley”
(Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) en su art. 14.2; “Toda persona inculpada de
delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad…”
(Convención Americana sobre Derechos Humanos en su art. 8.2, y en desarrollo de dichas disposiciones es
que la jurisprudencia de este Tribunal estableció: “…la presunción de inocencia acompaña al imputado
desde el inicio del proceso hasta que exista contra él sentencia condenatoria pasada en autoridad de cosa
juzgada…” (SC 0747/2002-R de 24 de junio), mientras que la SC 0173/2004-R de 4 de febrero, señaló que
es la: “…garantía de todo aquel contra quien pesa una acusación, para ser considerado inocente mientras
no se compruebe su culpabilidad a través de medios de prueba legítimamente obtenidos, dentro de un
debido proceso…".

En este sentido, la presunción de inocencia está íntimamente relacionada a la medida cautelar de carácter
personal de detención preventiva, así el art. 23.I de la CPE, prescribe: “Toda persona tiene derecho a la
libertad y seguridad personal. La libertad personal sólo podrá ser restringida en los límites señalados por la
ley, para asegurar el descubrimiento de la verdad histórica en la actuación de las instancias
jurisdiccionales”, en tanto que el art. 7.5 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, indica
que: “Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario
autorizado por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo
razonable o a ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar
condicionada a garantías que aseguren su comparecencia en el juicio”, y desde sus inicios este Tribunal
sostiene que: “…la detención preventiva establecida como una medida cautelar de carácter personal por
el nuevo Código de Procedimiento Penal, está regulada de manera tal que no se convierta en un injusto y
anticipado cumplimiento de una pena para las personas, a las que el Estado por disposición constitucional
les reconoce su condición de inocencia en tanto no pese en su contra una sentencia condenatoria
ejecutoriada. Bajo esta óptica, constituyendo la detención preventiva una excepción a dicho principio, es
que la Ley de manera expresa determina las condiciones de procedencia de la detención preventiva, así
como los requisitos que debe contener el Auto que la dispone” (SC 0228/2001-R de 22 de marzo), en este
sentido la configuración de la detención preventiva debe ser tal forma que impida que en los hechos se
transforme en una pena anticipada que llegue a afectar la garantía del juicio previo.

Así también, la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su Sentencia de 12 de noviembre de 1997,


dentro del caso Suárez Rosero Vs. Ecuador, señaló que: “De lo dispuesto en el artículo 8.2 de la
Convención se deriva la obligación estatal de no restringir la libertad del detenido más allá de los límites
estrictamente necesarios para asegurar que no impedirá el desarrollo eficiente de las investigaciones y
que no eludirá la acción de la justicia, pues la prisión preventiva es una medida cautelar, no punitiva. Este
concepto está expresado en múltiples instrumentos del derecho internacional de los derechos humanos y,
entre otros, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que dispone que la prisión
preventiva de las personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la regla general (art. 9.3). En caso
contrario se estaría cometiendo una injusticia al privar de libertad, por un plazo desproporcionado
respecto de la pena que correspondería al delito imputado, a personas cuya responsabilidad criminal no
ha sido establecida. Sería lo mismo que anticipar una pena a la sentencia, lo cual está en contra de
principios generales del derecho universalmente reconocidos”.

III.3. Control de constitucionalidad

Como se indicó supra esta acción concreta de inconstitucionalidad se dirige a cuestionar el art. 2 de la Ley
037, que modifica el Código Tributario y la Ley General de Aduanas, en relación al art. 148.III del CTB, el
cual establece que: “En materia de contrabando no se admiten las medidas sustitutivas a la detención
preventiva”, alegándose que esta disposición vulnera la Constitución por desfigurar la naturaleza de la
detención preventiva convirtiéndola en pena anticipada, afectando el debido proceso y la presunción de
inocencia, correspondiendo a este Tribunal resolver ésta problemática al existir cargo de
inconstitucionalidad respecto a dicha norma.

Previamente a ingresar al fondo de la problemática corresponde atender a la percepción del Vicepresidente


del Estado Plurinacional de Bolivia en lo referido a la “…observación de forma sobre la admisión de la
Acción, se argumenta la inconstitucionalidad del artículo 2 de la Ley N° 037 de 10 de agosto de 2010,
porque lesionaría 'la garantía de presunción de inocencia, de los derechos a la defensa, el debido proceso y
el carácter instrumental y temporal de la restricción de la libertad de las personas', sin embargo, de la
revisión de la acción de inconstitucionalidad concreta se evidencia que también se citan como vulnerados
los arts. 22, 23.I y V, 109.I y II y 123, sin expresar ninguna fundamentación o argumentación sobre cómo
dichos preceptos constitucionales fueron vulnerados por la norma impugnada” (sic), al respecto
corresponde recordar que la acción de inconstitucionalidad concreta no se rige por el principio de
congruencia al no tener por propósito el de resolver sobre un derecho subjetivo sino el de sanear el
ordenamiento jurídico y por ello la citada SCP 0646/2012 de 23 de julio, recordó: “En lo referente al
derecho a la defensa, se tiene que la solicitud de promover la acción de inconstitucionalidad concreta no
contiene un cargo específico y concreto respecto al mismo, es decir, no se establece la forma en la que la
norma impugnada vulneraría el derecho a la defensa, por lo que no corresponde su análisis sino emitir un
fallo inhibitorio. En efecto la Comisión de Admisión al admitir la acción realiza un análisis sobre el
cumplimiento de requisitos de admisibilidad guiado necesariamente por el principio pro actione, de
manera que al momento de conocer el fondo, no existe impedimento para que el Pleno del Tribunal
Constitucional Plurinacional pueda observar el incumplimiento de requisitos o condiciones que den mérito
a un pronunciamiento de fondo de la problemática”.

En el presente caso se evidencia que no existe cargo de inconstitucionalidad respecto a los art. 23.V,
109.I.II, 123 y 410.I y II de la CPE, por lo que, no corresponde efectuar el control de constitucionalidad
respecto a dichas normas y consecuentemente este Tribunal se pronunciara únicamente sobre la frase: “En
materia de contrabando no se admiten las medidas sustitutivas a la detención preventiva” del art. 2 de la
Ley 037, que modifica el Código Tributario y la Ley General de Aduanas, en relación al art. 148.III del
CTB, por no existir mayor fundamentación respecto al artículo completo, es decir, si bien este Tribunal no
se encuentra obligado a resolver sobre lo alegado por la parte en el presente caso no ve necesario efectuar
un pronunciamiento sobre la normativa referida.

Ahora bien, la Constitución entrega a la Asamblea Legislativa Plurinacional una atribución discrecional en
el diseño de la política criminal en nuestro Estado, así en su art. 158.I.3, determina como su atribución la
de: “Dictar leyes, interpretarlas, derogarlas, abrogarlas y modificarlas”, sobre la cual no recae el control de
constitucionalidad, salvo que como producto de dicha legislación se proceda a afectar nuestra Constitución
y en definitiva el núcleo esencial de los derechos.

En efecto, el art. 109.II de la CPE, precisa: “Los derechos y sus garantías sólo podrán ser regulados por la
ley” y en materia de libertad el art. 23.I establece: “Toda persona tiene derecho a la libertad y seguridad
personal. La libertad personal sólo podrá ser restringida en los límites señalados por la ley, para asegurar el
descubrimiento de la verdad histórica en la actuación de las instancias jurisdiccionales” (el subrayado nos
corresponde); sin embargo, a la vez debe considerarse que el art. 22 de la Norma Suprema, que refiere al
mismo tiempo: “La dignidad y la libertad de la persona son inviolables. Respetarlas y protegerlas es deber
primordial del Estado”, de donde se extrae el principio implícito de proporcionalidad y razonabilidad entre
las medidas legislativas y la afectación de los derechos, es decir, una limitación a un derecho constitucional
(sea fundamental, derecho humano o de la madre tierra), no debe configurarlo de tal forma que impida
reconocerse como derecho.

En atención a lo expuesto, corresponde efectuar el análisis de la medida legislativa ahora impugnada a


partir de la denominada ley de la ponderación de forma que pueda verificarse: “Cuanto mayor sea el grado
de la no satisfacción o de afectación de un principio, tanto mayor tiene que ser la importancia de la
satisfacción del otro…” (Robert Alexy), para lo cual se procederá a analizar: a) La finalidad de la medida
para alcanzar un fin constitucionalmente legítimo; b) La necesidad, es decir, la no existencia de alternativas
menos gravosas al derecho, principios o valores constitucionales que alcancen el mismo resultado
constitucionalmente perseguido; y, c) El análisis de proporcionalidad en sentido estricto, vale decir, del
costo-beneficio.

a) En lo referente a la finalidad constitucional que busca la medida contenida en el art. 2 de la Ley 037, que
modifica el Código Tributario y la Ley General de Aduanas, en relación al art. 148.III del CTB, se tiene
que el art. 325 de la CPE, establece: “El ilícito económico, la especulación, el acaparamiento, el agio, la
usura, el contrabando, la evasión impositiva y otros delitos económicos conexos serán penados por ley”, de
ahí que la lucha contra el contrabando no le es potestativo sino obligatorio al legislador ordinario.

Ahora bien respecto a la finalidad buscada con el art. 2 de la Ley 037, que modifica el Código Tributario
Boliviano y la Ley General de Aduanas, en relación al art. 148.III del CTB, que ahora refiere: “En materia
de contrabando no se admiten las medidas sustitutivas a la detención preventiva”, el informe legal DGAJ-
UA 094/10 de 30 de junio de 2010, de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de Víctor Gerardo
Machicao García como Analista legal - Unidad de análisis dirigido a Yolanda Mercedes Vidaurre Negrón,
Directora General Interina de Asuntos Jurídicos, determina: “El parágrafo III y IV del artículo 148, del
proyecto de ley, dispone que los delitos tributario aduaneros son considerados como delitos colectivos de
múltiples víctimas y se tomará en cuenta la pena principal más las agravantes, como base de la sanción
penal, asimismo en los casos de contrabando no se admite medidas sustitutivas como la detención
preventiva, en ese sentido son importantes las respectivas modificaciones, porque los delitos tributarios
atentan contra la calidad de vida y el vivir bien de todas las bolivianas y los bolivianos establecido en la
Constitución Política del Estado” (sic); es decir, devela que la fundamentación no recae sobre la medida
cautelar sino sobre el delito de contrabando mientras que la exposición de motivos de la Ley 037, al
respecto indica: “…en coincidencia con las reformas introducidas al sistema penal, se busca introducir en
la reforma de ilícitos, procedimientos y sanciones aduaneras y tributarias, mecanismos que revaloricen la
credibilidad de la población en una justicia oportuna que garantice el bienestar social”, para finalmente
sostenerse en el informe del Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, quien tras destacar que el
contrabando provoca un daño significativo al Estado, señala la vez que la medida: “…además de asegurar
que el imputado por el delito de contrabando participe de la sustanciación del proceso penal y cumpla con
la sanción emergente del ilícito, se busca incentivar aun mayor cumplimiento de las cargas tributarias por
parte de los contribuyentes y el cumplimiento del principio de capacidad recaudatoria” (sic).

De lo anterior se extrae que el Órgano Legislativo, está plenamente autorizado para el diseño de las
medidas cautelares personales como políticamente considere pertinentes, pero dicha discrecionalidad se
encuentra limitada en la materia por la distinción que hace la Constitución de pena y medida cautelar
personal; vale decir, que su configuración no debe hacerse al grado que en los hechos no puedan
distinguirse entre ambas instituciones jurídicas diferenciadas por su propia naturaleza y finalidad
cualitativamente distintas. En efecto cuando el art. 74.I de la CPE, señala que: “Es responsabilidad del
Estado la reinserción social de las personas privadas de libertad…”, debe entenderse que refiere a los
condenados, ya que no corresponde la reinserción social de un detenido preventivo, respecto al cual
conforme al art. 116.I de la Norma Suprema, se presume su inocencia; es decir, mientras que la pena
responde al principio de culpabilidad (reproche por una acción u omisión tipificada previamente), la
detención preventiva es instrumental y accesoria al proceso penal y sólo se justifica por la existencia de
riesgos procesales que puedan eventualmente inviabilizar el proceso penal o el cumplimiento de la
sentencia.

Entonces la diferenciación entre pena y detención preventiva en nuestro ordenamiento jurídico se


constituye en una garantía que reconoce la Constitución y que impide que la decisión emergente de la
audiencia de medidas cautelares se constituya en una especie de un juicio anticipado, en este sentido el
legislador ordinario se encuentra vedado a tiempo de configurar la detención preventiva a adoptar criterios
de prevención general para su justificación y por ende inidóneas para dicho fin en atención a la garantía de
presunción de inocencia.

En este sentido, corresponde entender que la finalidad abstracta de regulación de las medidas cautelares en
delitos de contrabando es constitucional en el marco del art. 325 de la CPE, sin embargo, inconstitucional
las consideraciones referidas al uso de la detención preventiva para la realización de finalidades
estructurales y políticas extrapenales a cumplirse con la medida analizada que provoca la afectación a la
dignidad personal entendida como: “…la facultad que tiene toda persona de exigir de los demás un trato
acorde con su condición humana…” (SC 1714/2004-R de 25 de octubre) y que en definitiva “…tiene toda
persona por su sola condición de 'humano', para que se la respete y reconozca como un ser dotado de un
fin propio, y no como un medio para la consecución de fines extraños, o ajenos a su realización personal.
La dignidad es la percepción de la propia condición humana, y de las prerrogativas que de ella derivan”
(SC 0338/2003-R de 19 de marzo); es decir, desde una consideración constitucional no es admisible
utilizar la detención preventiva como una respuesta al delito, al no resultar ello acorde con la dignidad
humana que impide que las y los imputados sobre quienes recae la garantía de presunción de inocencia se
utilicen para el logro de una finalidad diferente a las que busca el proceso penal encontrándose más bien
este Tribunal de acuerdo con lo informado por el Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia,
cuando sostuvo: “…se debe tomar en cuenta que la detención preventiva es una medida cautelar de carácter
personal, que no tiene por finalidad el aislar a un individuo durante el proceso o vulnerar sus derechos o
garantías, sino el de asegurar la presencia del imputado para el proceso y la averiguación de la verdad”,
pero no respecto a las otras consideraciones referidas a aspectos extra-procesales conforme lo señalado ut
supra.

b) Respecto a la necesidad de la medida en la nota AN-PREDC 822/13 de 12 de abril de 2013, de Marlene


Daniza Ardaya Vásquez como Presidente Ejecutiva a.i. de la ANB, y respondiendo a la solicitud de
información de este Tribunal, establece que dicha instancia efectuó el seguimiento a 97 procesos penales
por contrabando el 2011, 107 durante el 2012, y 8 desde el 1 de enero al 12 de abril de 2012, y a la
pregunta “si esa entidad realizó algún estudio sobre cómo se puede mejorar la eficiencia y eficacia en la
lucha contra el citado delito” (sic), sostuvo “En la gestión 2003, la Aduana Nacional contrato los servicios
de la consultora Nogales & Asociados para la elaboración del estudio 'Contrabando de Mercancías de
Riesgo…'” (sic) (fs. 467), misma que hace referencia a la necesidad de adoptar políticas monetarias y
estructurales para la lucha contra el contrabando.

Contemporáneamente y de forma paradójica es aceptado que los conflictos sociales, políticos, culturales,
entre otros no radican en la detención preventiva sino en los procesos penales y su duración excesiva de los
cuales son accesorios e instrumentales por ello en el Informe 12/96 de 1 de marzo de 1996, emitido dentro
del caso 11.245 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, señaló: “…cuando la comisión opina
que las razones ofrecidas por las autoridades judiciales nacionales son pertinentes y suficientes para
justificar que se prolongue la detención, debe pasar a considerar si las autoridades han desplegado
'diligencia especial' en la tramitación del proceso de manera que el plazo no deje de ser razonable”, ello
en razón a que el debido proceso moroso y la consiguiente privación de libertad no se constituye en un
proceso “debido” a efectos del art. 117.I de la CPE.

Ahora bien, la privación de libertad de detenidos preventivos de forma prolongada provoca efectos
negativos en las y los imputados, los cuales se reitera se presumen inocentes mientras no tengan una
sentencia condenatoria ejecutoriada, como ser el contagio criminal, la generación de sobrepoblación
penitenciaria y el correspondiente gasto público de manutención de los mismos, la separación de familias,
entre otros males de los cuales se extrae el carácter excepcional de la detención preventiva de ahí que para
este Tribunal a efectos de evitar la comisión de nuevos delitos, hacer prevención general y/o para proteger
a las víctimas y testigos resulta una alternativa idónea a la detención preventiva, la implementación de
políticas públicas a largo plazo en materia económica, educacional, de control de fronteras, entre otros que
permitan efectivizar adecuadamente el art. 325 de la CPE.
Finalmente, debe considerarse que en el proceso penal no existe contra-cautela sino indemnización y en
caso de absolución la permanencia prolongada en detención preventiva podría generar emerja el deber de
resarcimiento por error judicial lo que llegaría a provocar un daño económico al Estado y además ocasionar
la responsabilidad internacional del Estado boliviano, lo que dañaría nuestras relaciones internacionales
cuando existen otros mecanismos idóneos para alcanzar la finalidad buscada por el legislador ordinario en
la norma impugnada.

c) En lo referente a la proporcionalidad en sentido estricto; es decir, la relación entre la finalidad buscada y


los derechos constitucionales limitados por la medida legislativa ahora impugnada, corresponde analizar lo
manifestado por el Vicepresidente cuando sostiene que: “…cabe considerar que las obligaciones tributarias
tienen una naturaleza diferente a las demás obligaciones, puesto que se tratan de recursos públicos que son
sometidos a coparticipación tributaria, consecuentemente la falta de su cumplimiento afecta a todos los
habitantes del Estado Plurinacional” (sic), y que: “De lo anteriormente expuesto se desprende que, el
fundamento y naturaleza de la inexistencia de medidas sustitutivas a la detención preventiva en materia
penal aduanera tienen como objeto cumplir los fines y funciones del Estado previstos en la Constitución
conforme refiere el artículo 9 de la Constitución Política del Estado que es la lucha contra el flagelo del
contrabando, por lo cual, lejos de vulnerarse con el artículo 410 de nuestra norma fundamental, dicha
norma preserva el ordenamiento constitucional” (sic) y por otra parte los derechos materialmente
afectados.

Si bien en las leyes y en la teoría la detención preventiva únicamente alcanza a la libertad y no así otros
derechos en la realidad debe considerarse que materialmente en Bolivia los detenidos preventivos y
condenados se encuentran en el mismo espacio, con iguales restricciones además debe tomarse en cuenta
que la privación de libertad sin duda alguna afecta el derecho al trabajo, a una vivienda adecuada, a la
seguridad personal, a conservar y mantener relaciones familiares, a la defensa material, al libre desarrollo
de la personalidad, a la imagen -baste pensar que sólo el hecho de ingresar a la cárcel implica desprestigio
social y puede provocar un estigma social-, entre otros, abatiéndose en los hechos la diferencia entre pena y
detención preventiva lo que además se reconoció por el legislador ordinario al establecer que el tiempo de
detención preventiva se computa como tiempo de prisión (art. 365 del CPP), por ello el mantenimiento de
la detención preventiva durante el desarrollo del proceso penal pese a no existir ya riesgos procesales
afecta los derechos de manera desproporcionada de las y los detenidos preventivos respecto a los cuales se
presume su inocencia.

En efecto la norma ahora analizada en los hechos transforma la excepción en la regla cuando el carácter
instrumental de la detención preventiva provoca que si desaparecieron las razones y motivos que dieron
lugar a la aplicación de esta medida cautelar de carácter personal, no corresponde mantenerla y debe
sustituirse por otras menos gravosas (principio de necesidad), además la imposibilidad de acceder a
medidas sustitutivas puede provocar que lo accesorio en este caso la detención preventiva supere lo
principal y es que la duración del proceso penal puede provocar que en los hechos la medida supere y
sobrepase el tiempo estipulado en la norma sustantiva penal como pena.

Por otra parte, el art. 2 de la Ley 037, que modifica el Código Tributario Boliviano y la Ley General de
Aduanas, en relación al art. 148.III del CTB, establece: “En materia de contrabando no se admiten las
medidas sustitutivas a la detención preventiva”, lo que en relación al principio de igualdad provoca dos
aspectos a tomar en cuenta en el presente análisis una sospecha de discriminación entre: 1) Personas
acusadas de contrabando y el resto de procesados penales; y, 2) Aquellos imputados que previamente a
disponerse la detención preventiva cuentan con recursos económicos suficientes para ejercer defensa y
aquellos que no.

Debe recordarse que el art. 14.II de la CPE, que alcanza al órgano legislativo establece: “El Estado prohíbe
y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual,
identidad de género, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, ideología, filiación
política o filosófica, estado civil, condición económica o social, tipo de ocupación, grado de instrucción,
discapacidad, embarazo, u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el
reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos de toda persona” (el
subrayado nos corresponde), dicha prohibición de discriminación abarca a situaciones en las que la misma
hubiese sido conscientemente deseada o planificada pero la Constitución también atiende al resultado de la
medida en este caso legislativa.

Entonces si se considera que la igualdad implica: “…el mismo trato para los entes y hechos que se
encuentran cobijados bajo una misma hipótesis y una distinta regulación respecto de los que presentan
características desiguales…”  (DC 0002/2001 de 8 de mayo), incumbe al órgano emisor de la medida en
este caso legislativa la carga probatoria de demostrar y acreditar suficientemente que los entes o hechos son
diferentes y por tanto merecen un trato distinto y que la medida adoptada no es ni resulta en los hechos
discriminatoria además de demostrar que la limitación o afectación intensa a un derecho en este caso la
libertad de manera objetiva se encuentra debidamente justificada en su razonabilidad. Resulta claro para
este Tribunal que es corresponde a la Asamblea Legislativa Plurinacional a tiempo de legislar dentro del
proceso público de debate realizar la respectiva ponderación de los bienes e intereses constitucionalmente
protegidos en conflicto mismo que debe encontrarse objetivada en la norma y las actas de debates
respectivas.

En el presente caso este Tribunal procedió a requerir a la Asamblea Legislativa Plurinacional el acta de
debates sobre el art. 2 de la Ley 037, sin embargo, sólo se remitió los proyectos corregidos, asimismo, se
procedió a solicitar  datos  técnicos  a  la  ANB,  que  fue  respondido  mediante  nota  AN-PREDC 822/13
de 12 de abril de 2013, por Marlene Daniza Ardaya Vásquez, Presidenta Ejecutiva a.i de dicha entidad en
lo referido a un estimativo económico sobre la magnitud del contrabando que ingresa a territorio boliviano,
respondió: “En la actualidad, la Aduana Nacional no realizó estudios sobre el contrabando, tanto por la
complejidad en el tiempo y en el espacio del fenómeno de estudio, como por el costo que representa contar
con un sistema de información estadístico de una actividad ilegal” (fs. 467), posteriormente se solicitó a la
Dirección de Régimen Penitenciario se informe la cantidad de personas detenidas preventivamente en
atención al art. 2 de la Ley 037, procediéndose a informar mediante nota CITE/DGRP/704/2013 de 12 de
junio (fs. 570), la cantidad de detenidos preventivos en Bolivia, sin responder con exactitud los datos
solicitados en este sentido este Tribunal considera que la falta de información confiable en el
establecimiento de las políticas públicas, en este caso de la política criminal genera una circunstancia que
debe tomarse en cuenta para valorar la medida cuestionada, pues se reitera, corresponde a las instancias
estatales acreditar de manera objetiva la razonabilidad y proporcionalidad de una medida que pueda
implicar o dar por resultado un trato desigual injustificado entre supuestos fácticos aparentemente
similares.

En el presente caso no se puede extraer relación alguna entre las y los imputados por el delito de
contrabando quienes no pueden acceder a medidas sustitutivas y el resto de imputadas e imputados por
otros graves delitos como son los de asesinato, violación, trata de seres humanos, crímenes de lesa
humanidad, entre otros que si pueden hacerlo al no existir información suficiente que respalde el trato
desigual.

Por otra parte, el art. 2 de la Ley 037, que modifica el Código Tributario y la Ley General de Aduanas, en
relación al art. 148.III del CTB, ahora impugnado que establece: “En materia de contrabando no se admiten
las medidas sustitutivas a la detención preventiva”, visto a tras luz del art. 23.IV de la CPE, que precisa:
“Toda persona que sea encontrada en delito flagrante podrá ser aprehendida por cualquier otra persona, aun
sin mandamiento. El único objeto de la aprehensión será su conducción ante autoridad judicial competente,
quien deberá resolver su situación jurídica en el plazo máximo de veinticuatro horas” (el subrayado nos
corresponde), provoca que en la audiencia de medidas cautelares la autoridad judicial deba o bien aplicar la
detención preventiva sin poder posteriormente imponer medidas sustitutivas o disponer la libertad pura y
simple lo que lesiona la naturaleza excepcional de la detención preventiva, menoscaba un elemento
esencial que la Constitución impone a las resoluciones que resuelven medidas cautelares personales como
es la debida fundamentación y que hace al debido proceso sin que pueda admitirse en esta materia por el
carácter provisional de las medidas cautelares presunciones iure et iure, además de afectarse el principio de
igualdad pues entre imputadas o imputados que durante la audiencia cautelar cuentan con asesoramiento
jurídico idóneo y la documentación pertinente respecto a los que durante dicha audiencia no cuentan con
esas condiciones.

POR TANTO

La Sala Plena del Tribunal Constitucional Plurinacional, en virtud de la jurisdicción y competencia que le
confieren los arts. 202.1 de la Constitución Política del Estado, 12.3 de la Ley del Tribunal Constitucional
Plurinacional, resuelve declarar: La INCONSTITUCIONALIDAD del art. 2.III de la Ley 037 de 10 de
agosto de 2010, que modifica el Código Tributario Boliviano y la Ley General de Aduanas, en relación al
art. 148.III del CTB, en su frase “En materia de contrabando no se admiten las medidas sustitutivas a la
detención preventiva”, interpuesto por Luis Primitivo Apaza Guarachi, Oscar Oliver Mejía Céspedes y
Edgar Soto Quiroz.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.

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