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Libro El Poder Del Enfoque (OK)

El Señor ha pagado precio de sangre por nosotros, no solo para darnos una vida nueva, sino también, para establecernos en Su propósito, para lo cual, nos ha dado, dones, talentos y capacidades. Debemos tener mucho cuidado de no invertir mal, algo tan costoso como lo que hemos recibido. Debemos enfocarnos correctamente en eso...

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Libro El Poder Del Enfoque (OK)

El Señor ha pagado precio de sangre por nosotros, no solo para darnos una vida nueva, sino también, para establecernos en Su propósito, para lo cual, nos ha dado, dones, talentos y capacidades. Debemos tener mucho cuidado de no invertir mal, algo tan costoso como lo que hemos recibido. Debemos enfocarnos correctamente en eso...

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Pastor y maestro
OSVALDO REBOLLEDA

1
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Todos los derechos de este material son reservados para el


Señor, quién los ofrece con la generosidad que lo caracteriza
a todos aquellos que desean capacitarse más y lo consideran
de utilidad.
No se permite la reproducción parcial o total, la
transformación de este libro, en cualquier forma o por
cualquier medio, sin al menos mencionar la fuente, como una
forma de honrar el trabajo y la dedicación que dio vida a este
material.
Se permite leer y compartir este libro con todos los que más
pueda y tomar todo concepto que le sea de bendición.
Edición general: Portales de gracia
Revisión literaria: Edith del Carmen Saldivia
CAP - Centro de Adoración Patagónica (Sarmiento)
Diseño de portada: EGEAD

Todas las citas Bíblicas fueron tomadas de la Biblia versión


Reina Valera, salvo que se indique otra versión.

2
CONTENIDO

Introducción………………………………………………5

Capítulo uno:

Enfocados en Su propósito………………………………10

Capítulo dos:

Enfocados en Sus diseños………..……………................25

Capítulo tres:

Enfocados en Sus promesas……...……………………...41

Capítulo cuatro:

Enfocados en Su verdad…………………………………58

Capítulo cinco:

Enfocados en servirle………..……………......................69

Capítulo seis:

Enfocados en la eternidad……………………………….84

3
Capítulo siete:

Enfocados en adoración..………………………………..99

Reconocimientos………………………………………..110

Sobre el autor…………………………………………...112

4
Introducción

Hace un tiempo atrás, leí una historia, en la cual, dos


pintorescos personajes pueblerinos, se asociaron con la
intención de hacer un negocio. Viviendo cerca de la zona
rural, la idea que les surgió, fue comprar melones y
revenderlos en el pueblo.

Uno de ellos, tenía una camioneta con la cual, viajaban


al campo y traían una buena cantidad de melones. Lo cierto,
es que lograban venderlos rápidamente y estaban felices por
eso, pero después de varios viajes, uno de los socios,
comenzó a evaluar las ganancias y dijo: “me parece que
estamos ganando muy poco dinero…”

Su compañero, consideró que eso era totalmente


cierto, por lo cual dijo muy entusiasmado: “Si, es verdad,
necesitamos un camión para traer más melones y duplicar
nuestro esfuerzo…” Así lo hicieron y al cabo de un tiempo,
estaban agotados y sin poder pagar las cuotas del nuevo
camión.

Eso generó entre ellos algunos conflictos, sin embargo,


tratando de progresar trabajaban duramente. La esposa de
uno de estos hombres, notaba a su marido muy cansado,
enojado con todo y con una gran frustración. Ella trató de
hablar varias veces con su esposo, pero este rehuía hablar
sobre el trabajo y la venta de melones.

5
En el hogar de estos hombres, comenzaron los
problemas por los escasos ingresos, la relación entre ellos
cambió y al poco tiempo se pelearon definitivamente, a la vez
que les quedó una deuda que debieron afrontar. Cuando todo
esto sucedió, uno de los hombres, ya sin trabajo, sin socio,
sin camión y sin dinero, se recostó en su casa a pensar.

Comenzó a evaluar los motivos del fracasado


emprendimiento, y descubrió, que se afanaron tanto con el
trabajo y el deseo de prosperar, que no se dieron cuenta que,
estaban vendiendo los melones, al mismo precio que los
compraban en el campo. Se enfocaron tanto en el hacer, que
se extraviaron de lo que era verdaderamente importante.

La historia me pareció simpática y poco probable, sin


embargo, al concluir el relato, el escritor reflexionaba lo
siguiente: “La mayoría de la gente va y viene, se afana por
progresar, trabaja muy duro, desarrolla ideas, invierte
tiempo, dinero y el bienestar de su familia, pero rara vez, se
detiene para pensar, ¿Cuál es el motivo por el que está
perdiendo la vida sin obtener muchos resultados?”

Debo confesar que en ese momento, pasé de la


simpática historia, a un serio análisis de la vida. Es decir,
como pastor y maestro, siempre estoy buscando enseñanzas
que puedan ser útiles para perfeccionar la vida de mis
hermanos (Efesios 4:12). Y me di cuenta, que estaba ante una
enseñanza que puede, llegar a ser fundamental, y es:
“Aprender a enfocarnos correctamente”.

6
Busqué en la Palabra de Dios, enseñanzas de personas
mal enfocadas y de personas enfocadas correctamente.
Aprendí que la diferencia entre unos y otros, era abismal. He
tocado este tema en una serie de mensajes en audio, en una
escuela de gobierno espiritual (EGE), y ahora también, a
través de este libro. Descubrí que era tan importante, el
enfocarnos bien, que he dedicado muchas horas de mi vida a
indagar en este misterio.

El Señor ha pagado precio de sangre por nosotros, no


solo para darnos una vida nueva, sino también, para
establecernos en Su propósito, para lo cual, nos ha dado,
dones, talentos y capacidades. Debemos tener mucho
cuidado de no invertir mal, algo tan costoso como lo que
hemos recibido.

Hoy en día, la mayoría de las personas, viven afanadas


por el trabajo y la posibilidad de progreso. El problema es
que la cultura de la sociedad actual, es muy engañosa, porque
su esencia es humanista y tristemente está infectada por la
oscura influencia de las tinieblas.

La Biblia dice que el mundo entero está bajo el


maligno (1 Juan 5:19). Eso quiere decir que, hay un manto
de oscuridad sobre la sociedad y sobre la mente de las
personas. Ese manto produce ceguera, confusión, temores y
un claro desenfoque de la verdad. La gente corre detrás de
ciertos espejismos por los cuales, son capaces de invertir
hasta la última gota de sudor.

7
Obviamente como todo espejismo, los deseos, están
cargados de ilusiones que prometen plenitud. La gente piensa
que si logra alcanzar fama, dinero, posesiones o resultados,
serán totalmente felices, pero no es verdad. La única plenitud
está en Cristo y quienes no lo han conocido, no tienen más
alternativas que perseguir espejismos vanos.

Nosotros, los cristianos, hemos recibido la gracia del


Señor, Su vida y Su plenitud, sin embargo, vivimos inmersos
en una sociedad contaminada y es muy probable que las
influencias de este mundo nos desenfoquen. De hecho, la
religión está enfocada en el hacer y muchos, se están
extraviando del ser, que al final, es la única esencia del
evangelio del Reino.

Este libro persigue una noble intención, entregar una


enseñanza fresca y fundamentada por la Palabra, respecto de
la importancia de vivir enfocados de manera correcta y
efectiva. Los hermanos campesinos, no eran vagos
despreocupados, holgazanes o inútiles, solo estaban
enfocados en el hacer y se olvidaron que la ganancia se
obtiene obrando con sabiduría, no con el sudor de la frente,
como Adán después de la caída.

Estoy persuadido, por la luz del evangelio del Reino,


que todos los que lean este libro con verdadera atención y
pongan por obra estos consejos divinos, serán impulsados a
una vida de verdadera fructificación espiritual. Las tinieblas
no son otra cosa que ignorancia y nosotros, como hijos de la

8
Luz, debemos enfocarnos con sabiduría, eso nos dará
resultados.

Hay demasiados cristianos que viven desenfocados de


su verdadero propósito y las pérdidas por eso, pueden ser,
eternamente lamentables. Este libro, les dará valiosas
herramientas para obtener una vida enfocada y efectiva.

“Trata de ser sabio y actúa con inteligencia.


Pide entendimiento y busca la sabiduría como si buscaras
plata o un tesoro escondido. Así llegarás a entender lo que
es obedecer a Dios y conocerlo de verdad.
Sólo Dios puede hacerte sabio; sólo Dios puede darte
conocimiento. Dios ayuda y protege a quienes son
honrados y siempre hacen lo bueno”.
Proverbios 2:1 al 7 V.L.S.

9
Capítulo uno

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales


del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la
mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo
árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del
fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del
fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No
comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino
que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos
vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el
mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y
que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para
alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio
también a su marido, el cual comió así como ella”.
Génesis 3:1 al 6

Cuando analizamos la problemática del hombre, aun


desde el principio, encontramos que el desenfoque, ha sido el
causante de todo fracaso y conflicto.

10
El Señor le había dicho a Adán, que se reprodujera, que
se multiplicara, que llenara la tierra y la pusiera bajo su
dominio. Le dijo que dominaran a los peces del mar y a las
aves del cielo, y a todos los seres vivos (Génesis 1:28), sin
embargo, Adán y su ayuda idónea, luego llamada Eva,
perdieron el enfoque y fracasaron.

Reconozco que es algo difícil imaginar cómo ha sido


todo en esa época, el Edén, el huerto, la abundancia y la
perfección de toda la creación que acababa de ser ordenada
por el mismo Señor. Es difícil, al menos para mí, imaginar la
apariencia de Adán o de Eva. Hay tantos dibujos basados en
la imaginación de las personas, que cuesta un poco
imaginarlos a ellos, o incluso a los árboles principales, el de
la vida y el de la ciencia del bien y del mal.

Una cosa es clara, todavía todo era perfecto. El orden


era absoluto, Adán y Eva eran perfectos en unidad, eran
perfectamente puros y perfectamente sabios. El Señor les
había dado una misión que no era sencilla y para la cual,
estuvieron equipados con habilidades especiales.
Seguramente, tenían capacidades, dones y talentos,
absolutamente necesarios para la concreción de tan
extraordinario propósito.

No sé, como pudo haber sido para ellos, vivir en un


territorio sin nada artificial. Todo era parte de la creación,
pero nadie había fabricado nada, ni edificado nada. Adán, no
tuvo ningún tipo de elementos de confort inventados por

11
alguien, no tuvo ideas ajenas, ni responsabilidades con otros
hombres.

Es difícil imaginarlo, pero solo había hablado


espiritualmente con el Señor y físicamente con Eva. No tuvo
influencias sociales, ni vecinos, ni enemigos. Adán no pudo
adquirir ejemplo de nadie, no tuvo medios de comunicación,
ni redes sociales, ni la vorágine de una sociedad de consumo
como la que tenemos hoy. Sin embargo, increíblemente se
desenfocaron, al punto de echar a perder los planes Divinos.

El corazón de Adán, había sido puro, era


absolutamente santo y caminaba en luz ¿Cómo fue posible
que diera lugar a las tinieblas? Bueno, podemos decir que
Eva le dio confianza a la serpiente, que la escuchó y que fue
seducida, ¿Pero cómo fue que Adán, habiendo recibido una
directiva tan clara del Señor pudo desenfocarse?

Por otro lado, si les ocurrió a ellos, ¿Qué queda para


nosotros, que estamos rodeados de influencias, propuestas y
malos ejemplos? ¿Qué estadística juega a nuestro favor?
¿Quién podría asegurar que no seremos desviados de nuestro
destino diseñado por el Señor?

Aquí radica la importancia del enfoque. La palabra


enfoque, si la buscamos en el Diccionario de la Real
Academia Española significa, acción y efecto de enfocar,
manera de considerar un asunto o problema. Por otra parte,
enfocar significa, proyectar un haz de luz o de partículas
sobre un determinado punto.

12
En otras palabras, si Adán y Eva, hubiesen considerado
el asunto correctamente, no habrían fracasado. Si hubiesen
proyectado sobre la propuesta, la luz recibida del Creador,
toda tiniebla se habría despejado y el mundo no sería lo que
es hoy.

Igualmente, me cuesta mucho más, imaginar cómo


sería el mundo si nadie hubiese pecado jamás. Peor aún, me
cuesta creer que un desenfoque pudo causar tanto daño, tanta
muerte y tanto mal. ¿No será entonces, que desarrollar el
poder del enfoque puede darnos ese plus que necesitamos
para avanzar? ¿No será que lo perdido por un desenfoque,
puede ser ganado si nos enfocamos correctamente?

Obviamente, no me estoy refiriendo a que nosotros


como seres humanos, podemos recuperar lo que perdió Adán,
eso ya lo hizo Jesucristo, me estoy refiriendo a enfocarnos
correctamente desde esa vida nueva que hemos recibido en
Cristo.

“Si por el pecado de Adán, la muerte reina en el mundo,


con mayor razón, por medio de Jesucristo, nosotros
reinaremos en la nueva vida, pues Dios nos ama y nos ha
aceptado, sin pedirnos nada a cambio. Por el pecado de
Adán, Dios declaró que todos merecemos morir; pero
gracias a Jesucristo, que murió por nosotros, Dios nos
declara inocentes y nos da la vida eterna. O sea, que la
desobediencia de uno solo hizo que muchos

13
desobedecieran, pero por la obediencia de Jesús Dios
declaró inocentes a muchos”.
Romanos 5:17 al 19 PDT

En Cristo, hemos recibido la gracia y la gracia lo


incluye todo. Debemos tener mucho cuidado, de no
desenfocarnos, porque no tenemos más ventajas que Adán y
Eva, reitero que ellos tenían corazones puros, tenían luz y
tenían una comunión perfecta con el Señor. Sin embargo se
desenfocaron de la misión y lo perdieron todo.

Vivir en Cristo, nos garantiza todo lo que fue


consumado por Él, nos garantiza oportunidad de gestión,
pero no nos garantiza resultados personales. Ahora depende
también de nuestra entrega, de nuestra valoración a la
comunión espiritual y por supuesto, la humildad que
tengamos para obedecer la voluntad del Padre.

El Señor nos libera para la gestión, no somos


marionetas que después de recibir la gracia, somos movidos
por el Espíritu Santo, más allá de nuestra voluntad. También
depende de nuestra entrega, por eso el Jesucristo dijo:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y


yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es
fácil, y ligera mi carga”.
Mateo 11:28 al 30

14
El Señor se hizo carne y habitó entre los hombres, por
lo cual, pudo ver claramente que la mayoría, por no decir
todos, vivimos trabajados y cargados, con un montón de
asignaciones que nos auto imponemos, en una sociedad que
se nos vuelve exigente. Incluso, podría decir que eso se ha
agravado de manera exponencial. La absurda necesidad de
un consumo exagerado, ha producido un enorme desgaste en
la integridad personal, el matrimonio y la familia.

Adán y Eva, no tenían una casa, ni muebles, ni


artefactos de ningún tipo, no tenían ropas, ni
electrodomésticos, ni aparatos tecnológicos que pudieran
distraerlos, sin embargo se desenfocaron. Hoy es muy
común, ser desbordados por los compromisos, las tareas y las
metas por cumplir. Millones de personas en el mundo, están
sufriendo de estrés resultante de tanta presión.

No propongo tratar de vivir sin nada, volver al campo


y desnudarnos de todo, para ser como Adán y Eva, pero una
cosa es segura, se puede vivir con mucho menos de lo que
pretendemos tener. Tampoco estoy sugiriendo que nos
despojemos de las cosas, sino que no nos enfoquemos tanto
en ellas.

Ataques de pánico, mala memoria, dolores y achaques


frecuentes, falta de energía, problemas sexuales, contracturas
musculares, cansancio, problemas para dormir, malestares
estomacales, pérdida o aumento de peso, son algunos de los
síntomas que manifiestan aquellos que están siendo afectados
por el estrés. Hay muchos cristianos sufriendo estrés por estar

15
superados a causa de las demandas y presiones que nosotros
mismos nos imponemos. Lo digo con conocimiento de causa.

En la época de Jesús, tampoco había ningún avance


tecnológico como los de hoy en día, si bien, habían pasado
miles de años desde Adán, no había medios, ni el apuro como
el que se vive en la actualidad. Sin embargo, Jesús se dio
cuenta, que la mayoría estaba trabajado y cansado, por eso
les hizo un claro llamado.

Parafraseando, es como si les dijera, yo los veo que


están pasados de vuelta con tanto trabajo y compromisos
innecesarios, yo puedo enseñarles a recibir descanso, pero
deben seguir mi ejemplo y entonces sí, podrán descansar.

¿Qué les dijo que debían hacer? Dejarse guiar y


aprender a ser mansos y humildes de corazón. Esa es la mejor
definición de enfoque que he escuchado en mi vida. El
enfoque según Dios, es tener en la mira, una sola cosa, la más
importante y la mejor de todas: “La voluntad del Padre”.

Yugo, no implica peso, sino dirección. Mansedumbre


y humildad, es todo lo que se necesita para ser enfocados, sin
permitir que nada nos saque del camino, como hizo la
serpiente con Adán.

No sé, por qué motivo, Eva se puso a conversar con la


serpiente, pero cuando se enfocó en lo que le estaba diciendo,
inevitablemente se desenfocó de lo que el Señor les había
dicho que hicieran. No es que ella no sabía, como algunos

16
enseñan, considerando que Dios no habló con Eva, sino con
Adán, respecto de la prohibición.

Si bien eso es cierto, ella sabía perfectamente lo que


debía y no debía hacer, de hecho lo dijo: “Del fruto de los
árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol
que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él,
ni le tocaréis, para que no muráis” (Génesis 3:2 y 3). No
caben dudas de que su marido, le había transmitido la orden
del Señor.

Hoy en día, el Señor también nos habla y lo hace


mucho más de lo que consideramos. Sin embargo, Satanás
también sigue hablando, no lo hace a través de la serpiente
como lo hizo en el campo, pero lo hace a través de diferentes
personas, a través de los medios, en el trabajo, en las calles,
en la cultura, aun desde algunos púlpitos. Él es experto en
disfraces, experto en engaños, ya que lleva miles de años
mintiendo. No debería sorprendernos su habilidad.

“Así Satanás no se aprovechará de nosotros.


¡Ya conocemos sus malas intenciones!”
2 Corintios 2:11 PDT

Dios había puesto a Adán y a Eva, en el huerto, labrado


en el mismo Edén, para que lo cultivaran y lo cuidaran. El
Señor les había plantado allí, toda clase de árboles hermosos
y que daban frutas muy sabrosas. De ese Edén, salía un río
que regaba el jardín y luego se dividía en otros cuatro ríos.
Allí había oro muy fino, y había también piedra de ónice y

17
plantas con las cuales, según dicen algunas versiones, se
podían hacer finos perfumes.

Con estos detalles, quiero remarcar, que tenían todo


para ganar, y si se hubiesen enfocado en el propósito, no
habría sido necesario que salieran de ese lugar de abundancia.
El ejemplo de ellos, nos sirve de mucho, porque vivieron en
la gracia. Muchos ubican la gracia solo después de la
crucifixión, pero Cristo es el Principio y el Fin (Apocalipsis
1:8). El principio, fue por Él y para Él. Adán y Eva, habitaron
ese principio y recibieron todo por gracia.

La gracia, por ser gracia, no se otorga por mérito


alguno, pero una vez recibida, nos compromete a la
responsabilidad. Nosotros, al igual que Adán y Eva, no
hicimos nada por nacer de nuevo (Juan 3:3), nosotros
amamos a Dios, solo porque Él nos amó primero (1 Juan
4:19). Nosotros no escogimos a Dios, Él nos escogió
soberanamente (1 Corintios 1:27). Pero una vez que
recibimos tanto, debemos honrar y cuidar lo recibido.

Adán y Eva, pensaron primero en ellos, por eso se


desenfocaron, ellos no pensaron que iban a perder, pensaron
que serían igual a Dios, y que sus ojos se abrirían, conociendo
el bien y el mal (Génesis 3:5). No pensaron en el propósito
eterno que Dios les había mandado, eso bien podría
denominarse como “egoísmo”.

La palabra egoísmo, como tal, proviene del latín


“ego”, que significa “yo”, y se compone con el sufijo

18
“ismo”, que indica la actitud de quien solo manifiesta interés
por lo propio. Como egoísmo se denomina la actitud de quien
manifiesta un excesivo amor por sí mismo, y que solamente
se ocupa de aquello que es para su propio interés y beneficio,
sin atender ni reparar en las necesidades de los demás.

Esa es la esencia misma de Satanás. La Biblia dice que


en su tiempo, había sido un querubín precioso, pero se
envaneció, se llenó de ambición y egoísmo, queriendo ser
igual a Dios se sublevó, quiso levantar su trono y tener su
propio reino, por lo cual fue expulsado del cielo (Ezequiel
28:13 al 19). Esa misma iniquidad, fue la que transmitió a
Eva y ella a su marido.

El egoísmo, sigue siendo, el mayor enemigo del


enfoque. Hoy en día, cada uno busca lo suyo propio y pocos
son, los que viven pensando en los demás, como lo hizo
Jesucristo. Es decir, la esencia del Señor, es el amor y la de
Satanás el orgullo. Jesucristo solo está enfocado en los
demás, Satanás, en él mismo, solo debemos elegir, a quién
vamos a representar.

Los hijos de Dios, debemos expresar la esencia del


Padre, a la vez que los hijos del maligno, solo expresarán su
esencia de maldad. El mundo está lleno de egoísmo, de
vanidad y de orgullo. Nosotros, permanecemos aquí, pero
nuestra esencia de Reino, nos enfoca en el prójimo, no en
nosotros mismos. El apóstol Pablo, respecto de los últimos
tiempos dijo:

19
“También debes saber esto: que en los postreros días
vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres
amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios,
blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
sin afecto natural, implacables, calumniadores,
intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites
más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero
negarán la eficacia de ella; a éstos evita”.
2 Timoteo 3:1 al 5

Cuando Adán y Eva, se enfocaron en ellos mismos y


aceptaron la propuesta de Satanás, fueron expulsados del
huerto de abundancia y terminaron en el campo, trabajando
mucho y cosechando poco. La tierra, ya no les respondió
como antes, ya no tuvieron a la mano, deliciosos frutos, ni
ríos, ni oro, ni la especial cobertura de la gloria de Dios.

El enfoque equivocado, los dejó en una tierra bajo


maldición, y sin importar lo que sembraban, la tierra les
producía espinos y cardos. Se enfocaron en ellos mismos y
descubrieron que estaban desnudos y ridículamente, trataron
de cubrirse con hojas de higuera. Cuando solo estaban
enfocados en el Señor, no veían desnudez, ni vergüenza, solo
veían gloria.

Sin dudas, enfocarnos en nosotros mismos, es un mal


enfoque. Lamentablemente, un mensaje desequilibrado en
los últimos tiempos, ha generado, que muchos cristianos se

20
enfoquen demasiado en ellos mismos y en los bienes
materiales.

Como ministro de la Palabra, yo fui parte de una


transición en la iglesia, una transición que nos fue llevando
de un evangelio cargado de legalismo, a una mentalidad de
Reino, de una mentalidad de miseria, a una mentalidad de
cambio y progreso. El llamado evangelio de la prosperidad,
es el resultado de un desequilibrio producido por la
exageración de algo bueno.

Yo no creo en el evangelio de la prosperidad, pero creo


que el evangelio del Reino prospera. Creo que era necesario,
romper con el espíritu de miseria que había en muchas
congregaciones. El Señor comenzó a enseñarnos que
podemos avanzar, mejorar, prosperar y conquistar algunas
cosas. El problema fue el desbalance, el problema fue caer en
esa tendencia, pensando que la prosperidad que Dios
propuso, era solo para satisfacer deseos y ambiciones
personales.

De ninguna manera era ese el propósito de la


prosperidad que Dios propuso. El desequilibrio, generó que
muchos señalaran al evangelio de la prosperidad como algo
diabólico y estos, tampoco entendieron lo que Dios quiso
hacer.

El Señor, nos estaba enseñando a no ser mediocres, a


no pensar que los recursos son del diablo. El Señor nos
enseñó que todo le pertenece a Él y que nosotros somos sus

21
hijos. Que debemos reclamar lo nuestro y conquistar por fe,
todo lo que nos corresponde. Eso no implica, procurarlo por
vanidad o por metas sin sentido. Eso tenía que ver con una
prosperidad para propósito.

El avance de la iglesia en este tiempo, solo puede


producirse con recursos genuinos. Hace años, veíamos el
dinero como si fuera algo diabólico y el Señor, nos enseñó
que era mejor que esté en manos de justos y no de injustos.
Nos enseñó que el enemigo, lo utiliza para el mal y nosotros
debemos utilizarlo para el bien. Él nos advirtió que no
sirviéramos al dinero, sino que lo sometiéramos y lo
pusiéramos a Su servicio (Mateo 6:24).

Muchos no comprendieron esto y se desenfocaron.


Algunos solo predican dinero, riquezas, posesiones y
vanidad, a la vez que otros, solo atacan eso y predican que
todo eso es del diablo. Ambos extremos están totalmente
desenfocados. El Señor quiere que tengamos un sano
equilibrio. Que obtengamos todo lo que podamos, pero sin
desviar nuestro enfoque de Él y de Su Reino.

En un mundo lleno de vanidad, debemos tener


cuidado, no debemos desenfocarnos del propósito, no
debemos desenfocarnos del Señor y de Su Reino. Tomemos
ejemplo de lo ocurrido en el Edén. Adán y Eva, tenían todo
para triunfar y Dios no pensó para ellos miseria o escasez,
sino abundancia y bendición, pero la condición era que
vivieran para glorificarlo.

22
Adán y Eva, se enfocaron en sus ambiciones y lo
perdieron todo, debemos tener cuidado de que no nos pase lo
mismo. Es lícito procurar la abundancia del Reino,
recordemos que Jesucristo recuperó lo que Adán perdió, pero
no debemos perder el enfoque. Nada tiene que ver con
nosotros, todo tiene que ver con el propósito eterno en Cristo.
Todo debe ser para glorificar al Padre y gozarnos en Él.

“No te afanes por hacerte rico;


Sé prudente, y desiste.
¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?
Porque se harán alas
Como alas de águila, y volarán al cielo”.
Proverbios 23:4 y 5

El Señor creó a Lucifer en gloria y en abundancia,


pero este se enfocó en el mismo y quiso ser igual que Dios, y
quiso mayor riqueza, pero terminó perdiendo todo, porque si
bien hoy maneja bienes y poder, estos no le pertenecen. El
solo terminará en el lago que arde con fuego y azufre, por
toda una eternidad (Mateo 25:41).

El Señor creo a Adán en gloria y en abundancia, pero


este manipulado por Satanás, se enfocó en el mismo y quiso
ser igual que Dios, sabiendo el bien y el mal, procurando
mayor poder y riqueza, pero terminó en el campo, perdiendo
todo, fuera del Edén y lejos de la gloria de Dios.

El Señor nos ha dado una vida nueva en Cristo, Él nos


ha puesto en Su gloria y en Su abundancia. Nosotros

23
debemos mantener el enfoque en Él. No hay nada más
importante y más glorioso, que deleitarnos en Él, esa es,
nuestra mayor gloria.

“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?


Y fuera de ti nada deseo en la tierra”.
Salmo 73:25

24
Capítulo dos

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en


la tierra, y que todo designio de los pensamientos del
corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se
arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le
dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz
de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre
hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo;
pues me arrepiento de haberlos hecho.
Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”.
Génesis 6:5 al 8

La primera vez que leemos acerca de Noé es en


Génesis 5, que comienza con: “este es el libro de las
generaciones de Adán…” Esta es una frase recurrente en
Génesis, y el capítulo 5 detalla la línea piadosa de Set, en
contraposición a la línea pecaminosa de Caín, quién mató a
su hermano Abel, convirtiéndose en el primer homicida, en
toda la historia de la humanidad (Génesis 4:6 al 10).

25
Suponiendo que no hay pausas generacionales, Noé
representa la décima generación desde Adán. El relato
genealógico de Noé dice, “Vivió Lamec ciento ochenta y dos
años, y engendró un hijo; y llamó su nombre Noé, diciendo:
Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras
manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo” (Génesis
5:28 y 29).

Desde el principio, vemos que Noé iba a ser un hombre


especial, ya que es el único miembro de esta genealogía de
quien vemos una explicación de su nombre. Su padre, Lamec,
declara que su hijo, Noé, traería “alivio” y eso no es casual,
porque su nombre Noé, suena como la palabra hebrea para
descanso o alivio.

Ya a partir de Génesis 6, aprendemos rápidamente a


qué se estaba refiriendo Lamec, o mejor dicho, de qué los iba
a aliviar Noé. Claramente podemos ver el aumento de la
maldad, como incontrolable resultado de la caída de toda la
humanidad.

Por tal motivo, el Señor dijo que había determinado


raer de sobre la faz de la tierra a los hombres que había
creado, pues expresó un triste sentimiento: “pues me
arrepiento de haberlos hecho” (Génesis 6:7). Sin embargo,
incluso en esta situación, hay esperanza, porque Noé halló
gracia ante los ojos del Señor (Génesis 6:8). A pesar de la
maldad que estaba creciendo, de manera diabólica y
desenfrenada, la gracia del Señor, una vez más fue parte del
panorama. Reitero este concepto muy importante, algunos

26
ubican la gracia, solo después de la llegada de Jesucristo y
está bien, porque Él es la gracia encarnada (Juan 1:17). Sin
embargo, si prestamos atención, encontraremos gracia, desde
el Génesis hasta el Apocalipsis.

“Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era


perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé”.
Génesis 6:9

Además, el hecho de mencionar la gracia, rebate las


enseñanzas de aquellos que consideran que Noé, fue
escogido por ser un hombre perfecto y extraordinario. Sin
embargo, gracia no implica nada de eso, de lo contrario, no
sería gracia, sino mérito personal. Lo que sí tenía Noé, es que
genéticamente era perfectamente humano, es por eso, que el
versículo nueve, del capítulo seis, dice que era perfecto en
sus “generaciones”.

La palabra “generaciones”, define la acción y efecto de


generar, engendrar o producir. Se usa también para referir a
la línea de sucesión de una familia. La palabra se forma de la
partícula latina “generatio”, que quiere decir generar o
engendrar, y el sufijo “cion”, que quiere decir ‘acción y
efecto’. En biología, la palabra generación se refiere al
proceso de engendrar vida, partiendo del “gen”.

Esto, aunque sorprenda a algunos, da sentido a lo que


dice el mismo capítulo seis de génesis, en los primeros
versículos, al hacer referencia a que hubo ángeles que se

27
corrompieron y tuvieron relacione sexuales con las mujeres
y nacieron gigantes en esa época.

Noé, era un hombre puro en su genética y halló gracia


ante el Señor, porque si bien el verso nueve, dice que era un
varón justo, la gracia es derramada sin que su justicia
personal, alcanzara para salvarlo junto a su familia. El Señor
simplemente lo escogió. Dios estaba a punto de enviar el
juicio sobre el mundo por su maldad, pero Él extendió Su
gracia salvadora a Noé y su familia.

Ante todo, la vida de Noé nos muestra la eterna verdad


de que somos salvos por gracia mediante la fe (Efesios 2:8).
Noé no era capaz de sobrepasar la naturaleza pecaminosa que
todos llevamos dentro. La gracia de Dios estuvo sobre él,
aparte de que Noé hubiera perecido junto con todos los demás
pecadores impíos en el diluvio. Noé también es un ejemplo
de que Dios salva a Sus elegidos.

Vemos además, que Dios fue paciente respecto al


juicio venidero, mientras que Noé construía el arca (1 Pedro
3:20; 2 Pedro 2:5). El Señor sabe cómo rescatar de las
tribulaciones a sus escogidos. Esta verdad se expresa
claramente en 2 Pedro 3:8 y 9, cuando aprendemos que el
Señor aplaza el juicio final hasta que todos los elegidos
lleguen al arrepentimiento.

Finalmente Génesis 6:9, dice que Noé caminó con


Dios, lo cual lo sitúa en la misma clase de su bisabuelo Enoc
(Génesis 5:24); esto implica no sólo una vida obediente, sino

28
una vida que tiene una relación viva e íntima con Dios, eso
le otorgó la disposición a obedecer sin cuestionar los
mandatos del Señor sobre el arca:

“Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el


arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y
de esta manera la harás…”
Génesis 6:14 y 15

“Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le


mandó”
Génesis 6:22

Consideremos que, lo más probable, es que Noé y su


generación nunca habían visto llover antes, sin embargo,
Dios le dice a Noé que construya un gran buque marítimo en
un lugar desértico y lejos agua. La confianza de Noé en Dios
era tal, que él obedeció rápidamente. El enfoque de Noé se
pone de manifiesto rápidamente, cuando obedece al Señor, a
la luz de la cercanía del día de ese tremendo juicio.

“Hay muchos proyectos en el corazón del hombre, pero


sólo se realiza el designio del Señor”.
Proverbios 19:21 (BPD)

Algo que admiro mucho en la vida de Noé, es que al


escuchar el plan de Dios y el diseño del arca, se enfocó de
una manera absoluta y determinada, dejando todo proyecto
personal y metiéndose de lleno, en la edificación del arca, por
nada más y nada menos que ciento veinte años.

29
El arca, era una obra de ingeniería maravillosa y
demandó todo su tiempo y esfuerzo. Me encanta ver, a un
hombre tan enfocado en una tarea. La Biblia no dice que el
Señor, visitaba a Noé todos los domingos a las diez de la
mañana y lo exhortaba y alentaba para seguir trabajando. Noé
no tenía pastor, ni líder que lo contenga. Sin embargo, nunca
se desenfocó de su propósito.

Yo siempre digo: “A Noé, Dios le habló un día y este


trabajó ciento veinte años, hay hermanos a quienes Dios les
habla ciento veinte años y no trabajan ni un día…”
Sinceramente si hablamos de enfoque, Noé es uno de los
ejemplos más extraordinarios que podemos encontrar.

Tengamos en cuenta, que Noé, no realizó su trabajo en


un ambiente favorable, lleno de gente que lo apoyara y
alentara a seguir. Noé trabajó en un ambiente totalmente
hostil y tuvo que romper una perversa cultura presente.

Hoy, vemos a hermanos que, influenciados por sus


familiares, amigos o compañeros de trabajo, diluyen su
espiritualidad, para que no piensen mal de ellos, o
simplemente para congraciarse con la opinión ajena. Noé
trabajó durante años, rodeado de gente que lo criticaba, gente
mala y perversa que, seguramente se burlaría de él y
rechazaría su mensaje. De hecho, en tantos años de anunciar
lo que venía, nadie le creyó.

30
El apóstol Pedro nos dice que Noé fue un “pregonero
de justicia” (2 Pedro 2:5), es decir que predicó de manera
constante durante años. Sinceramente, como ministro de la
Palabra, no logro imaginarme lo que debe haber sentido Noé,
ante una audiencia tan hostil y durante tantos años. Yo
predico todos los fines de semana en diferentes lugares y he
tenido que enfrentar, todo tipo de ambientes espirituales, de
hecho, cuando era evangelista, tuve que predicar muchas
veces en las calles. Incluso siendo rechazado o insultado por
hacerlo, pero lo de Noé, es superlativo y no tiene
comparación, realmente me parece admirable.

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de


cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en
que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y
fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”.
Hebreos 11:7

Noé es un ejemplo de una vida de fe. Él no necesitó


probar a Dios antes de entrar en acción; Dios ordenó, y él
obedeció, manteniéndose enfocado en su tarea, durante
ciento veinte años. Pero no solo eso, sino que logró enfocar a
su familia en el mismo plan.

Esto es muy importante, porque Noé, fue un líder para


su esposa y para sus hijos. Él tuvo que transmitir un diseño,
basado en palabras, que solo él escuchó. Su familia tuvo que
creerle y obedecerle. Sin dudas, hay un gran mérito en todo
eso. Hoy vemos a padres de familia que, se rinden

31
rápidamente cuando sus hijos, deciden no comprometerse
con el evangelio.

Algunos dicen: “Bueno, ellos tendrán que ser tratados


por el Señor, ellos sabrán que hacer, deben elegir por sí
mismos…” Luego, simplemente dejan de ejercer un
liderazgo sobre su familia. Esa actitud, es perversa y
lamentable. Todos los hijos de Dios, somos líderes, porque
todos tenemos el espíritu del liderazgo, que es el mismo
Señor, debemos actuar con sabiduría para ejercer nuestro rol
y ser un faro para nuestra familia. No debemos rendirnos
rápidamente con ellos, debemos trabajar, hasta que ellos
también puedan enfocarse con el propósito de Dios.

La vida de Noé, nos da una gran enseñanza, porque


estamos en tiempos finales y sin dudas, el día del Señor está
más cerca que nunca (2 Pedro 3:10). Incluso Jesús usó la
vida de Noé como una anticipación de cómo serán los
tiempos finales, justamente antes de Su venida (Mateo 24:37
y 38). Como tal, necesitamos seguir el ejemplo de Noé,
debemos vivir enfocados y ser heraldos de justicia, para
nuestra familia y para cuanta persona se nos cruce en el
camino.

Hoy es el día, no debemos postergar los diseños de


Dios. Yo siempre digo que si Noé hubiese sido argentino,
seguramente, llegaba el diluvio y el tipo todavía andaría
buscando maderas y clavos. No debemos postergar nuestra
misión de vida, no tenemos un tiempo ilimitado.

32
Yo he tenido la posibilidad de hablar con muchos
hermanos, que me plantean el deseo de servir a Dios, de
cumplir con un supuesto llamado, pero muchos de ellos, se
excusan, diciendo que el día que acomoden todas sus cosas,
seguramente lo harán. Realmente esa actitud, me da
escalofríos, porque simplemente están ignorando la ley del
tiempo.

En mi libro titulado “Administración de Reino” enseño


de manera más extensa sobre este tema, porque sinceramente
lo considero muy trascendente. El rey David dijo lo siguiente:

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,


Que traigamos al corazón sabiduría”
Salmo 90:12

El pensador norteamericano Benjamín Franklin tiene


una frase genial que capta esta realidad. “No desperdicies el
tiempo porque es la sustancia de que está hecha la vida”. Si
lo pensamos bien y detenidamente, nos daremos cuenta que
donde va nuestro tiempo es en realidad, donde va nuestra
vida. Seguramente nos enfocamos, he invertimos nuestra
vida, es decir, nuestro tiempo, en aquellas cosas que
consideramos importantes y valiosas.

Si bien la vida se compone de tiempo, consideramos la


pérdida de tiempo como algo normal, pero no nos
atreveríamos a pensar que estamos perdiendo la vida. La
sabiduría en el manejo del tiempo no tiene que ver con la
agenda sino con la vida. La agenda simplemente refleja las

33
prioridades existentes en nuestra vida, sean estas correctas o
no lo sean y está bien que utilicemos agenda para
organizarnos, pero generalmente la pérdida de tiempo no está
relacionada con la agenda, sino con otras muchas pequeñas
cosas que hacemos o no hacemos.

Noé trabajó ciento veinte años enfocado en el arca, y


es verdad que esto es mucho tiempo. Sin embargo,
consideremos que ellos, no tenían herramientas especiales
como las que tenemos hoy, sin embargo, edificaron un arca
que midió unos 155 metros de largo, 26 metros de ancho y
25 metros de alto, lo que equivale a la extensión de un campo
de fútbol y a la altura de un edificio de 7 pisos, una verdadera
proeza para una simple familia.

Si el tiempo es vida, no vivimos para nosotros mismos,


vivimos para aquel que murió y resucitó por nosotros para
que nosotros ya no vivamos para nuestros propios propósitos,
sino para los de Cristo. Pablo es radical cuando afirma esto:

“Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno


muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y
si morimos, para el Señor morimos…”
Romanos 14:7

El tiempo tiene sus propias reglas y debido a su


naturaleza, no puede ser acumulado, ni detenido, ni estirado,
es imposible aumentar la cantidad de tiempo de un día, ni de
un año, ni de nuestra vida, por eso es de suma importancia

34
que vivamos priorizando el enfoque correcto, en las cosas
correctas, que son, nada más y nada menos que las divinas.

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios


sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los
días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino
entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”
Efesios 5:15 al 17

No hay duda de que las responsabilidades y las


presiones de este mundo compiten por nuestra atención y
nuestro enfoque. La multitud de cosas que nos empuja en
diferentes direcciones, hace que nuestro tiempo fácilmente
sea consumida en asuntos de poca importancia. Por lo tanto,
las cosas que tienen valor eterno, a menudo se dejan de lado
y es ahí donde sufrimos pérdidas.

Para evitar perder el enfoque, tenemos que establecer


prioridades y fijar objetivos. El apóstol Santiago también
hace mención de nuestra brevedad:

"Ciertamente es neblina que se aparece


por un poco de tiempo, y luego se desvanece"
Santiago 4:14

En efecto, nuestro tiempo en la tierra es fugaz; de


hecho, es infinitamente pequeño en comparación con la
eternidad. Para vivir como Dios quiere que vivamos, es
esencial que aprovechemos al máximo nuestro tiempo.

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La batalla de la vida, es por la mente y la batalla de la
mente, es por el enfoque, si la sociedad o el enemigo, logran
desenfocarnos, habremos perdido la partida. Noé vivió
tiempos convulsionados, nosotros también. Noé tuvo que
trabajar para un diseño divino, nosotros también, él edificó
un arca, nosotros, el cuerpo de Cristo (Efesios 4:12).

Noé trabajó ciento veinte años, nosotros viviremos


menos, pero el trabajo lo hacemos entre muchos y así como
muchos hermanos, trabajaron antes que nosotros, aun
entregando su vida por el evangelio, nosotros debemos hacer
nuestra parte, enfocados en el propósito, para dejarle a la
siguiente generación, un trabajo avanzado y de excelente
gestión.

Al igual que Noé, somos embajadores de Cristo en


estos últimos días. El juicio de Dios viene, pero Él ofrece la
reconciliación a través del Señor Jesucristo. Debemos llevar
este mensaje de reconciliación a los demás, tal como Pablo
escribió:

“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como


si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en
nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”
2 Corintios 5:20

A lo largo del prolongado retraso del juicio venidero,


Noé siguió enfocado en la edificación del arca, obedeciendo
fielmente al Señor, hasta que llegó el gran día.

36
“Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el
arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta
generación”.
Génesis 7:1

“E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová”.


Génesis 7:5

Este concepto fue recurrente en la vida de Noé, y sin


dudas, esa actitud, le produjo tremendos resultados. Cuando
Noé se metió de lleno en los diseños de Dios, tenía autoridad
sobre su familia y tal vez, poseía una porción de tierra sobre
la cual podía trabajar. Cuando Noé, después del diluvio bajó
del arca, tenía autoridad sobre el mundo y toda una tierra para
trabajar.

Cuando Noé terminó de edificar el arca, estaba en el


llano del desierto, pero cuando terminó el diluvio, Noé con
su familia, estaban en la altura del monte Ararat. Sin dudas,
cuando las tormentas vienen, cuando todo es conmovido, si
estamos metidos y enfocados en los planes de Dios, siempre
iremos de abajo hacia arriba, de menos a más, de gloria en
gloria y sin dudas, terminaremos en el monte y no en el llano
del desierto.

Como prueba de su caminar con Dios, después del


diluvio, Noé edificó un altar y ofreció sacrificios a Dios
(Génesis 8:20). La adoración era una parte central de la vida
de Noé. Sin embargo, también vemos que se relajó y sin saber
transicionar del enfoque del arca, al enfoque de gobierno, se

37
agarró una borrachera que condicionó nuevamente el futuro
de los hombres.

“Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una


viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto
en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la
desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que
estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y
la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia
atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos
sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre”
Génesis 9:20 al 23

Lo que es evidente en estos versículos, es que estamos


mirando a un nuevo mundo y a un nuevo comienzo en una
tierra restaurada, pero la vieja naturaleza humana estaba aún
presente. Noé debió enfocarse en una nueva tarea:
“gobernar”.

Es muy lógico que alguien muy enfocado en una


misión, luego de terminada, se sienta confundido. Por
ejemplo Juan el Bautista, fue un profeta extraordinario, con
una misión inigualable, nada menos que la de ser la voz en el
desierto, que anuncie la llegada del Cordero. Juan, fue un
hombre extremadamente enfocado, pero luego de señalar al
Cristo y de bautizarlo, se desorientó.

Cuando una tarea, nos demanda un enfoque absoluto,


debemos tener cuidado, porque al terminarla, vamos a sentir
el relax, el vacío, incluso la angustia y la desorientación. Lo

38
que debemos hacer, es enfocarnos rápidamente en otra
asignación que seguramente tenemos preparada por el Señor.

Noé se embriagó y más allá de lo que hizo su hijo,


terminó maldiciendo sus generaciones futuras. El enojo,
también produce un desenfoque y las palabras desenfocadas,
nunca traerán justicia.

A pesar de este incidente, vemos que Noé, no fue


cuestionado, sino que fue reverenciado como uno de los
pocos hombres justos en la historia del pueblo de Dios. Dos
veces en Ezequiel 14, Dios mismo dice, a través del profeta
que aun si Noé, Daniel y Job estuvieran presentes en la tierra,
Dios no perdonaría a las personas del juicio. Ese es un elogio
bien deseable para cualquiera.

Nosotros, tal vez, tengamos más debilidades que Noé,


pero al igual que él, vivimos en la gracia y en mayor beneficio
que él, vivimos en mejor pacto (Hebreos 8:6). Debemos
pedir revelación de este maravilloso pacto, porque nos otorga
todo lo necesario, solo debemos enfocarnos en hacer Su
voluntad y seremos recompensados eternamente.

Algunos intentan reducir la comunión con el Señor, a


un conjunto de reglas, o códigos de conducta que dicten
nuestro comportamiento externo. Por lo general, esas reglas
terminan siendo frustrantes e inalcanzables, y no abordan lo
que en verdad necesita corrección en nuestra vida.

39
Vivir en Cristo, no se trata de eso. Por el contrario, el
Señor quiere dirigirnos haciendo que su vida fluya a través
de nosotros, desde adentro hacia afuera (Juan 15:5). Eso no
significa simplemente acatar reglas, sino renunciar al control
de nuestras vidas, renunciar a nuestros planes y enfocarnos
en sus designios.

Cuando recibimos la vida, la gracia y el señorío de


Cristo, una autoridad, una sabiduría y un poder más grande
que nosotros nos enfoca debidamente. Él sabe cómo guiarnos
bien. Él nos guía de manera personal, enseñándonos a
depender de Él como nuestro Señor y Libertador.

Puede que nos parezca todo un desafío, como


seguramente le ocurrió a Noé, ya que el Señor, viene a
nuestra vida proponiéndonos cederle el control. Sin embargo,
esta es la única manera en la que Su vida, fluirá libremente a
través de nosotros, a la vez que concretaremos la edificación
de Sus diseños.

“Tú eres mi Dios; enséñame a hacer tu voluntad, y que tu


buen espíritu me guíe por caminos rectos”
Salmo 143:10

40
Capítulo tres

“Dios le dijo a Abram: Deja a tu pueblo y a tus familiares,


y vete al lugar que te voy a mostrar.
Con tus descendientes formaré una gran nación. Voy a
bendecirte y hacerte famoso, y serás de bendición para
otros. Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los
que te maldigan. ¡Gracias a ti, bendeciré a todas las
naciones del mundo!”
Génesis 12:1 al 3 VLS

Uno de los personajes que más se menciona en toda la


Escritura es Abraham, el también llamado “padre de la fe”,
es más, Santiago en su carta, se refiere a Abraham como el
"amigo de Dios" (Santiago 2:23), un título que, al menos en
la Biblia, no se le da a nadie más. Por otra parte, a los
creyentes de todas las generaciones, lo cual nos incluye, se
nos llama "hijos de Abraham" (Gálatas 3:7). Menciono esto,
resaltando la importancia de este hombre de fe, que incluso,
jugo un rol trascendente he impactante, en la nación de Israel,
cuna del nacimiento terrenal de Jesús.

41
Aun cuando las Escrituras lo nombran de continuo, la
mayor parte, de la narrativa de su vida, se encuentra en el
libro de Génesis, desde su primera mención en Génesis 11:26
hasta su muerte en Génesis 25:8. No debe existir predicador
alguno, que no haya predicado un mensaje utilizando la vida
de Abraham, como el centro de su enseñanza. La vida de
Abraham es tan rica, que podríamos sumerginos en infinidad
de aspectos, pero mi intención en este capítulo, es
fundamentalmente, exaltar el enfoque que durante tantos
años, Abraham conservó en las promesas del Señor.

Sabemos muy poco acerca de su nacimiento y sus


primeros años de vida. La primera vez que nos encontramos
a Abraham, él ya tenía 75 años. Génesis 11:28 registra que
Taré el padre de Abraham, vivía en Ur, una ciudad influyente
en el sur de Mesopotamia situada sobre el río Éufrates,
aproximadamente a mitad de camino entre la cabecera del
Golfo Pérsico y la moderna ciudad de Bagdad. Taré, tomó su
familia para partir hacia la tierra de Canaán. Sin embargo, se
estableció en la ciudad de Harán en Mesopotamia
septentrional, en la ruta comercial desde la antigua Babilonia
a mitad de camino entre Nínive y Damasco.

La historia de Abraham se vuelve realmente


interesante al comienzo de Génesis 12, sobre todo en los
primeros tres versículos que cité en el principio de este
capítulo. Dios llama a Abraham estando él en su tierra,
Harán, y le dice que vaya a una tierra que Él le mostraría.
Dios también le hace otras promesas a Abraham, en primer
lugar, la promesa de una tierra que iba a ser de él.

42
En segundo lugar, la promesa de hacer de él una gran
nación. Él tendría suficientes hijos, nietos y futuros
descendientes para poblar toda una nación. En tercer lugar,
la promesa de que sería bendición, probablemente no existe
otro nombre tan honrado en la historia como el nombre de
Abraham, quien es honrado por judíos, musulmanes, y
cristianos. Dios también prometió que bendeciría a los que lo
bendijeran y maldeciría a los que lo maldijeran. Esto es aún
verdad hoy en día y es una raíz, de la razón por la cual,
algunos imperios cayeron. Estas promesas constituyen la
base para lo que posteriormente sería llamado el pacto
abrahámico, establecido en Génesis 15 y ratificado en
Génesis 17.

Lo que realmente hace especial a Abraham, es que él


obedeció a Dios. Génesis 12:4 registra que, después de que
Dios llamó a Abraham, él fue “como el Señor le había
dicho”. El autor de hebreos usa varias veces el ejemplo de la
fe de Abraham y se refiere específicamente a este
sorprendente hecho:

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir


al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin
saber a dónde iba”
Hebreos 11:8

¿Cuántos de nosotros dejaríamos atrás todo lo que es


familiar para nosotros y simplemente saldríamos sin saber
nuestro destino? El concepto de familia significaba todo para
una persona que vivía en los tiempos de Abraham. En ese

43
momento, las relaciones familiares estaban fuertemente
unidas, era inusual que los miembros de la familia vivieran a
cientos de millas de distancia el uno del otro. Además, no se
nos dice nada sobre la vida espiritual de Abraham y su familia
antes de su llamado.

La gente de Ur y Harán, eran muy idólatras,


generalmente adoraban al antiguo panteón de dioses
babilónicos, especialmente a “Sin”, el dios luna. Por lo que
podemos decir que Dios llamó a Abraham de una cultura
pagana. Abraham sabía y reconoció el llamado del Señor, y
obedeció voluntariamente, sin dudar.

Abraham salió de su tierra sin saber a dónde se dirigía.


Ante la orden del Señor, él cumplió totalmente enfocado en
la voluntad de Dios. Se dirigió a una tierra que no sabía dónde
quedaba y no sabía siquiera cómo se llamaba. Dejó todo,
renunció a todo, su familia, su casa, su estabilidad, etc. Dio
un salto al vacío en obediencia a Dios. Confió absolutamente
en el Señor y sus promesas. Se enfocó en lo que el Señor le
dijo y no se conmovió, por el sentimiento de su familia, o la
opinión de terceros.

Yo supongo, que hubo gente que le aconsejó rever su


decisión, incluso para su esposa Sara, supongo que no ha sido
una decisión muy fácil de acatar. Ellos debieron salir de la
comodidad y el bienestar que tenían, a una tierra
desconocida, de la cual, el Señor, no le mostró ni siquiera una
visión, sino que le dijo “a la tierra que te mostraré…”

44
Sabemos, debido al relato de Esteban en Hechos 7:2
al 4, que esta promesa le había sido hecha a Abraham antes
de que se fuera de Ur de los caldeos. Pero ante la muerte de
su padre, se sintió movido por una obediencia más completa,
por lo cual, Dios le repitió la promesa.

“Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la


gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en
Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal
de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te
mostraré. Entonces salió de la tierra de los caldeos y
habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le
trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora”.
Hechos 7:2 al 4

La obediencia parcial de Abraham no quitó las


promesas de Dios. En lugar de esto, quedó claro, que las
promesas estaban “en espera” hasta que Abraham estuviera
listo para enfocarse en lo que el Señor había dicho. Creo que
la frágil condición de su padre, lo desenfocó durante un
tiempo. Sin dudas Génesis capítulo 11 se trata de los planes
del hombre, mientras que Génesis capítulo 12 se trata de los
planes de Dios.

“Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te


heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.
Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta
las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu
descendencia”.
Génesis 15:4 y 5

45
Abraham y Sara no tenían hijos, un verdadero motivo
de vergüenza en la cultura de esa época, sin embargo, Dios
prometió que Abraham tendría un hijo. Este hijo sería el
heredero de la inmensa fortuna de Abraham con la que Dios
lo bendijo, y, lo que es más importante, él sería el heredero
de la promesa y la continuación de la línea piadosa de Set.

Abraham creyó la promesa de Dios, y esa fe se le


acreditó como justicia (Génesis 15:6). Dios reiteró su
promesa a Abraham en Génesis 17, y su fe es recompensada
en Génesis 21 con el nacimiento de Isaac.

La fe de Abraham se pondría a prueba en relación con


su hijo. En Génesis 22, Dios le ordenó a Abraham que
sacrificara a Isaac en el Monte Moriah. No sabemos cómo
afecto su corazón al recibir este mandato. Todo lo que vemos
es que Abraham obedeció fielmente a Dios quien era su
escudo (Génesis 15:1), y quien había sido
extraordinariamente bondadosos y bueno con él hasta este
momento.

Al igual que con la orden que el Señor le había dado


anteriormente, respecto de dejar su hogar y su familia,
Abraham obedeció sin discusión (Génesis 22:3). Sabemos
que esta prueba terminó, cuando Dios no permitió que
Abraham sacrifique a Isaac, pero imagínese cómo se habrá
sentido en ese momento tan crucial. Él había estado
esperando durante décadas para tener su propio hijo, y el

46
Dios que había prometido este niño ahora se lo estaba
pidiendo en sacrificio.

El asunto es que Abraham amaba profundamente a su


hijo, sin embargo, el temor y el respeto por Dios, eran mayor.
Incluso confiaba, en que si sacrificaba a Isaac, Dios podía
traerlo de vuelta de entre los muertos.

“Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac;


y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito,
habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada
descendencia; pensando que Dios es poderoso para
levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido
figurado, también le volvió a recibir”.
Hebreos 11:17 al 19

Por supuesto que Abraham, también tuvo sus


momentos de debilidades y de pecado, como puede pasarnos
a nosotros, y la biblia, no duda en mencionarlos. Sabemos de
por lo menos dos ocasiones, en las cuales Abraham mintió
acerca de su relación con Sara, con el fin de protegerse a sí
mismo, en esas tierras, que eran potencialmente agresivas
(Génesis 12:10 al 20; 20:1 al 18).

En ambos incidentes, Dios protegió y bendijo a


Abraham a pesar de su falta de integridad. También sabemos
que antes de tener a Isaac, la frustración de no poder tener un
hijo, desgastó a Abraham y Sara, de tal manera, que esta, le
sugirió a Abraham que tuviera un hijo con su sierva Agar y
él estuvo de acuerdo (Génesis 16:1 al 15).

47
El nacimiento de ese hijo llamado Ismael, no sólo
demostró la desesperación de Sara y Abraham por tener un
hijo, sino que también demostró la gracia de Dios, al permitir
que se diera ese nacimiento. Incluso salvando y bendiciendo
a Ismael.

Los errores de la fe de Abraham, particularmente en


cuanto a la situación con Agar e Ismael, nos muestran la
locura de intentar resolver los problemas por nuestras propias
manos. Dios le había prometido un hijo a Abraham y a Sara,
pero en su impaciencia, su plan para proporcionar un
heredero a Abraham resultó contraproducente. En primer
lugar, surgió el conflicto entre Sara y Agar, y más tarde el
conflicto entre Ismael e Isaac. Los descendientes de Ismael
terminaron siendo enemigos acérrimos del pueblo de Dios,
como lo podemos aprender en el relato del antiguo
testamento, y así continúa hasta el día de hoy en el conflicto
entre Israel y sus vecinos árabes.

No podemos cumplir la voluntad de Dios en nuestra


propia fuerza; nuestros esfuerzos terminan creando más
problemas de lo que pueden resolver. Esta lección tiene
amplias aplicaciones en nuestras vidas. Si Dios ha prometido
hacer algo, debemos ser fieles, pacientes y esperar que Él lo
cumpla en Su tiempo. No debemos desenfocarnos, siguiendo
tontos consejos, que nos alienten a utilizar prometedores
atajos. Solo las promesas de Dios, merecen todo nuestro
enfoque.

48
Seguramente habrá notado que desde el comienzo he
utilizado en nombre de Abraham y Sara, pero en el principio
de esta historia, ellos se llamaban Abram y Sarai. Recién
cuando Ismael tenía trece años de edad, Dios le dio a Abram
un nuevo nombre junto con el pacto de la circuncisión y una
renovada promesa de darle un hijo a través de Sarai, a quien
Dios también le dio un nuevo nombre (Génesis 17).

Abram, significa “padre enaltecido”, pero Dios le dijo


que se llamaría Abraham, que significa “padre de una
multitud”, de hecho, Abraham tuvo muchos descendientes
físicos, y todos los que ponen su fe en Dios a través de Jesús,
también son contados como herederos espirituales de
Abraham (Gálatas 3:29).

El padre de los fieles, tuvo sus momentos de dudas y


de incredulidad, pero, aun así, él todavía es exaltado entre los
hombres como un ejemplo de una vida fiel, porque creyó y
se mantuvo enfocado en las promesas del Señor.

“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser


padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había
dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al
considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo
de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.
Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios,
sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,
plenamente convencido de que era también poderoso para

49
hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su
fe le fue contada por justicia”.
Romanos 4:18 al 22

Otra clara lección que podemos extraer de la vida de


Abraham, es que debemos vivir una vida de fe, ante cualquier
adversidad. Abraham, no solo se mantuvo enfocado en lo que
Dios le habló, sino que después de tener a su hijo, y siendo
ya viejo para tener otro, pudo llevarlo hasta el monte Moriah,
porque él sabía que Dios era fiel para cumplir Sus promesas.

La fe de Abraham no era una fe ciega; su fe estaba


basada en la Palabra que Dios le había hablado. Él
consideraba los dichos de Dios, como una garantía
inquebrantable, ya que le había demostrado, en más de una
ocasión, ser fiel y verdadero.

Si miramos hacia atrás en nuestra propia vida, veremos


en todo, la mano de la providencia de Dios. Dios no nos tiene
que visitar acompañado por ángeles, ni tampoco nos tiene
que hablar desde una zarza ardiente o dividir las aguas del
mar para que estemos activo en nuestras vidas de fe. Dios
está supervisando y organizando los acontecimientos de
nuestra vida, y Él espera que nosotros también le creamos
para justicia.

“Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue


contada, sino también con respecto a nosotros a quienes
ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que
levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue

50
entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para
nuestra justificación”.
Romanos 4:23 al 25

A veces, no lo consideramos así, pero la vida de


Abraham es la evidencia de que la presencia de Dios en
nuestras vidas es real, y que Él, siempre obrará conforme a
sus promesas. Incluso los fracasos de Abraham demuestran
que Dios, aunque no nos protegerá de las consecuencias de
nuestro pecado, bondadosamente lleva a cabo Su voluntad en
nosotros y por medio de nosotros. Si nos negamos, no nos
obligará, pero podemos estar seguros que, nada de lo que
determinemos, frustrará Su propósito en Cristo, sea con
nuestra participación o sin ella.

La vida de Abraham también nos muestra la bendición


de la simple obediencia. Cuando se le pidió que dejará su
tierra y su familia, Abraham lo hizo. Cuando se le pidió que
sacrificara a Isaac, Abraham se levantó temprano para
hacerlo. Por lo que podemos discernir desde el relato bíblico,
que nunca hubo dudas en su obediencia.

Abraham, al igual que la mayoría de nosotros, pudo


haber sufrido ante estas decisiones, pero, cuando llegó la hora
de actuar, él no dudó. Cuando discernimos un verdadero
llamado de Dios o leemos Sus instrucciones en Su Palabra,
debemos actuar. La obediencia no es opcional cuando Dios
ordena algo. Fe es obediencia y obediencia es obrar,
conforme a sus promesas.

51
“¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es
muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham
nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el
altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y
que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la
Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue
contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”.
Santiago 2:20 al 23

También de la vida de Abraham vemos cómo es que se


debe tener una relación activa con Dios. Mientras que
Abraham fue pronto para obedecer, él no dudó en hablar con
Dios, decirle lo que pensaba y pedirle lo que deseaba.

En Génesis 18, leemos el relato de Abraham


intercediendo por Sodoma y Gomorra. Abraham le afirmó a
Dios, que lo veía como un Dios santo y justo, y que no podía
imaginarlo, destruyendo a los justos, junto con los pecadores.
Abraham le pidió a Dios que perdonara a las ciudades
pecadoras por causa de cincuenta justos y continuó
reduciendo el número hasta diez. Finalmente, no había diez
personas justas en Sodoma, pero Dios preservó la vida de
Lot, el sobrino de Abraham, juntamente con su familia
(Génesis 19).

Es interesante que Dios le haya revelado sus planes a


Abraham antes de destruir las ciudades y ninguna de las
preguntas de Abraham lo tomó por sorpresa. El ejemplo de
Abraham aquí, nos muestra cómo es, el interactuar con Dios

52
respecto a Sus planes, interceder por otros, confiar en la
justicia de Dios y someterse a Su voluntad.

Teológicamente hablando, la vida de Abraham es un


vivo ejemplo de la doctrina de la “sola fide”, la justificación
únicamente por la fe. Dos veces, el apóstol Pablo usa a
Abraham como un ejemplo de esta doctrina fundamental. En
su carta a los Romanos, todo el cuarto capítulo está dedicado
a ilustrar la justificación por la fe a través de la vida de
Abraham.

Un argumento similar se hace en el libro de Gálatas,


donde Pablo muestra, citando la vida de Abraham, que los
gentiles somos herederos con los judíos, de las bendiciones
por medio de la fe (Gálatas 3:6 al 9, 14, 16, 18, 29). Esto se
remonta a Génesis 15:6, “Y creyó al Señor, y le fue contado
por justicia”. La fe de Abraham en las promesas de Dios fue
suficiente para que Dios lo declarara justo a Sus ojos,
demostrando así el principio de Romanos 3:28. Abraham no
hizo nada para ganar la justificación. Su confianza en Dios
era suficiente.

En Génesis 3:15, Dios hizo la promesa de que la


simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente. Los
teólogos creen que ésta es la primera mención del evangelio
en la biblia. El resto del antiguo testamento relata las
consecuencias del evangelio de la gracia de Dios a través de
la línea de la promesa comenzando con Set (Génesis 4:26).
El llamado de Abraham fue sólo otra pieza de la historia de
la redención. Pablo nos dice que el evangelio se le predicó de

53
antemano a Abraham cuando Dios le dijo que “en ti serán
benditas todas las naciones” (Gálatas 3:8).

Otra cosa que aprendemos de la vida de Abraham, es


que la fe no es hereditaria. En Mateo 3:9; Lucas 3:8 y Juan
8:39, vemos que no es suficiente ser descendientes físicos de
Abraham para ser salvos. La aplicación para nosotros es que
no basta con haber nacido en un hogar cristiano; no entramos
en comunión con Dios o conseguimos la entrada al cielo
dependiendo de la fe de otra persona.

Dios no está obligado a salvarnos simplemente porque


tenemos una impecable genealogía cristiana. Pablo utiliza a
Abraham para ilustrar esto en Romanos 9, donde dice que no
todos los descendientes de Abraham fueron elegidos para
salvación (Romanos 9:7). Dios soberanamente decide
quienes van a recibir la salvación, pero esa salvación viene a
través de la misma fe que Abraham ejerció en su vida.

Una simple aprobación de las verdades del evangelio


no es suficiente para alcanzar, todo lo que Dios nos ha
prometido en Cristo, debemos actuar enfocados en Sus
promesas. La fe debe traducirse en buenas obras de
obediencia que demuestran una fe viva. La fe que fue
suficiente para justificar Abraham y contarlo como justo a los
ojos de Dios (Génesis 15), fue la misma fe que lo movió a
actuar cuando obedeció la orden de Dios de sacrificar a su
hijo Isaac. Abraham fue justificado por su fe, y su fe se
demostró por sus obras.

54
Abraham sigue siendo un ejemplo vivo, de la fe y
esperanza en las promesas de Dios (Hebreos 11:8 al 10).
Debemos vivir nuestras vidas de tal manera que, cuando
lleguemos al final de nuestros días, nuestra fe, como la de
Abraham, permanezca como un legado perdurable para otros,
y eso, implica un enfoque sostenido.

En mis años de ministerio, he conocido a innumerable


cantidad de hermanos, con quienes me he relacionado
fraternalmente. Mis muchos viajes, me han permitido
conocer diferentes lugares y ministerios. Generalmente,
pasado un tiempo, vuelvo a los mismos lugares que visité y
sigo manteniendo contacto con muchos consiervos y algunos
hermanos.

Disfruto mucho, ver a quienes a través de los años, se


mantienen firmes en la fe, a pesar de pasar, en algunos casos,
por tremendas circunstancias de vida. Pero también,
tristemente, debo reconocer que algunos, a través de los años,
perdieron su enfoque, y extraviados de la fe, abandonaron sus
proyectos y las promesas de las cuales se habían aferrado
durante un tiempo.

La fe, es un camino de perseverancia. Algunos la


celebran, y luego se desenfocan. Yo he visto a muchos
bautizarse y dar testimonio de su conversión y a pesar de eso,
hoy, los veo apartados y espiritualmente apagados.

Como pastor, he tenido en la congregación, a muchos


hermanos que me hablaron, expresándome el noble deseo de

55
servir a Dios. Sin embargo, con tristeza, debo decir que ya no
están. A varios de esos hermanos, los veo seguir con sus
vidas como si nada. Ellos siguen en la ciudad y suelo
cruzarlos en la calle. Ellos me saludan con afecto y con
respeto. Los veo enfocados en sus vidas, en sus trabajos, en
sus proyectos, pero desenfocados del propósito eterno y las
promesas en las cuales, un día creyeron.

Estos hermanos, en su totalidad, dicen seguir


creyendo, dicen amar a Dios, incluso dicen, seguir teniendo
una relación personal con Él. Sin embargo, se han
desenfocado totalmente de la voluntad de quién dicen amar.

Tal vez, estos hermanos no lo consideren así, pero es


muy triste para mí, verlos tan desenfocados de la verdad. Yo
creo que, algún día, ellos recibirán el trato de Dios y volverán
a Él, aunque esto ocurra el último día de sus vidas. Sin
embargo, aunque sean salvos, el costo eterno del desenfoque
será irreparable.

Yo siempre digo, un día estaremos cara a cara, frente


al Señor y veremos directamente la pureza de sus ojos. Los
imagino como el agua, del lago más cristalino y puro, que
jamás haya existido sobre la faz de la tierra. No me gustaría,
y creo que a ningún hermano le gustaría, tener que bajar la
mirada, avergonzados por no haber conservado el enfoque de
la fe.

Debemos valorar Sus palabras, como el tesoro más


grande que podemos poseer momentáneamente. Ese día,

56
estaremos ante Él, y nos enfocaremos en Su rostro. Pero hoy
por hoy, debemos enfocarnos en las riquezas de Su Palabra y
vivir por ella sin claudicar, hasta el día perfecto, en el cual,
podamos verlo cara a cara.

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe


y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.
Romanos 1:17

57
Capítulo cuatro

“Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído


a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en
medio de tu corazón. Porque son vida para los que las
hallan, y salud para todo su cuerpo”.
Proverbios 4:20 al 22

Prestar atención a la Palabra de Dios, oír


predicaciones, meditar, escudriñar en la Biblia, es enfocarse
en la verdad y sabemos que eso, indefectiblemente, producirá
libertad en nosotros (Juan 8:32). La palabra hebrea “azán”
se traduce como “prestar oído” y significa literalmente
“expandir, ensanchar el oído”.

Hay otras palabras hebreas asociadas a la virtud del


enfoque y la atención, como la palabra “shamá”, que
significa “oír con inteligencia”. Así también, la palabra
griega “ekrémamai”, que significa “colgarse de los labios
del que habla” y es la palabra que se usa para describir la
actitud de las multitudes frente a las enseñanzas de Jesús.

58
“Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el
pueblo estaba suspenso oyéndole”.
Lucas 19:48

Las virtudes espirituales del enfoque y la atención, son


aquellas que dirigen todo nuestro ser a la dirección y al
camino para el cual hemos sido llamados por el evangelio. La
virtud, de estar enfocados, nos libra de grandes enemigos de
la libertad como lo son, la distracción, la vanidad, la
corrupción y la pérdida de tiempo.

Hoy somos parte de una generación totalmente


distraída por la tecnología y los medios de comunicación.
Muchos hermanos pueden estar emocionados acerca de Dios,
pero debido a que somos parte de un mundo digital que nos
invade constantemente, tienen una menor capacidad de
pensar profundamente acerca de Él, para conocerlo
verdaderamente como Él es.

Cada vez más hermanos están descubriendo que no


pueden lograr el tiempo suficiente para leer. No pueden
mantener su atención el tiempo suficiente para estudiar o
meditar en las Escrituras. No pueden encontrar el tiempo para
reunirse como Dios nos manda. Cuando la oración solía ser
la primera actividad del día, ahora comenzamos a ver, que la
mayoría comienza su rutina diaria, revisando el correo
electrónico, o mirando el Facebook.

Donde la Biblia era un libro especial que leemos y


estudiamos, ahora es un e-book que compite con nuestro

59
correo de voz, mensajes de texto, correos electrónicos, redes
sociales y la siempre presente tentación de navegar por las
inagotables aguas del Internet. Sin dudas, la tecnología ha
venido a traer grandes soluciones al hombre, pero también se
ha vuelto en una herramienta útil para el mundo, de manera
tal que interrumpe cada momento de nuestras vidas.

Con las distracciones siempre presentes en nuestra


vida, nos estamos convirtiendo rápidamente en un pueblo de
pensamientos superficiales, y los pensamientos poco
profundos conducen a una vida superficial. El reto al que nos
enfrentamos es claro, tenemos que volver a aprender a
pensar, y tenemos que disciplinarnos a pensar
profundamente, conquistando las distracciones en nuestras
vidas para que podamos vivir con profundidad.

La distracción producida por los medios, produce el


segundo gran problema, que es la vanidad, que es como vivir
todo el tiempo con un espejo frente a nosotros. Lo único
importante para un vanidoso es su imagen, más incluso que
su persona, porque es capaz de perjudicarse en el afán de
alimentar la idea que tiene de sí mismo, o que quiere que se
tenga de él. Un pecado que de a poco los va dejando solos.

No me estoy refiriendo solamente a la vanidad de la


belleza física, sino de las cosas inútiles que pretenden
satisfacer nuestro ego. El vanidoso cree que no necesita de
nadie más, cuando en realidad es todo lo contrario, un
vanidoso sin público es como un pozo sin agua. Aunque se
tiene la idea de que son seguros de sí, en realidad son

60
egoístas. Están convencidos de que su opinión y ellos mismos
son por mucho más relevantes que el resto del mundo.

En una sociedad, basada en la promoción de cosas, que


buscan constantemente desafiarnos a ser importantes por el
poseer, es entendible que muchos terminen cediendo a la
tentación de sobresalir. Es importante, que no perdamos de
vista que, la vanidad es un monstruo que solo cobra vida,
cuando nos enfocamos más en nosotros que en el Señor.

La vanidad por su parte, nos conduce a otro terrible


enemigo de la libertad, que es nada menos que la corrupción.
Dios se toma muchas molestias para advertirnos que la
corrupción en todas y cada una de sus formas directas o
indirectas, como la injusticia, el soborno, la avaricia, torcer
la justicia, testigos falsos, extorsión, exacciones ilegales,
abuso, usura, codicia, mentira, entre otras, son pecados y por
ende traen cautividad y maldición sobre nuestras vidas.

Cuando no logramos conservar el enfoque en la verdad


de Dios, podemos ser engañados y caer en la cautividad de la
mentira. Por otra parte, cuando nos desenfocamos de la
verdad, perderemos tiempo y el tiempo, es el valor más
preciado que tenemos en esta etapa de nuestra vida. Es decir,
somos eternos y tenemos consciencia de eternidad, pero solo
podemos acceder a nuestro propósito de vida, mientras
estemos en este cuerpo.

La eternidad, seguramente nos traerá tremendos


desafíos, de hecho, hablaré de la eternidad en todo un

61
capítulo, pero debemos tener cuidado de menospreciar el
tiempo que tenemos en este cuerpo, para cumplir con nuestra
misión de vida, porque lo que hagamos o no, traerá
recompensa o perdida para siempre.

Para que nuestro enfoque y capacidad de atención sean


tomados como virtudes espirituales, es necesario que la luz
que proviene de la vida espiritual afecte nuestros corazones,
pensamientos y sentidos, de manera tal que nuestra voluntad
y dirección en la vida sean más y más moldeados por aquella
vida espiritual que Dios propone.

Somos parte de una generación que no logra


concentrarse por mucho tiempo, la mayoría de las personas,
se desenfocan rápidamente y no logran sostener el enfoque
en nada. Cuando yo era un joven evangelista, me invitaban
mucho a eventos o congresos para la juventud, y una de las
sugerencias que siempre me hacían los pastores y líderes, era
que no predicara mensajes largos, porque los jóvenes perdían
su concentración y después de una media hora de mensaje,
ya perdían todo interés.

Yo tomaba el consejo, por respeto a quienes me


invitaban, pero en realidad me parecía un disparate que en la
iglesia, alimentáramos una actitud generada perversamente
por la cultura de esta sociedad. Personalmente, creo que
deberíamos quebrar esto, ignorando las tendencias de este
mundo. Bueno, al menos es lo que hizo el apóstol Pablo en
su tiempo.

62
“…Y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la
ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo
disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer
piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió
Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo:
No os alarméis, pues está vivo. Después de haber subido,
y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba;
y así salió”.
Hechos 20:9 al 11

Parece que Pablo ignoraba las costumbres o el estado


de su audiencia, no procuraba complacerlos, ni entretenernos
como un showman, sino cumplir una misión mucho más
trascendente, que era impartirles la Palabra de Dios.

Muchos hermanos, que tratan de hacer las cosas bien,


a menudo, se jactan de su servicio a Dios y sus actividades
en algunas áreas de servicio, pero hay un principio que en
nuestro camino a la madurez no podemos ignorar, la vida
espiritual no se construye con la suma de las voluntades
humanas, sino con la rendición a la verdad eterna y los
extraordinarios diseños de Dios.

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los


holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las
palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que
los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los
carneros”.
1 Samuel 15:22

63
Sabemos que el viejo hombre se ve una y otra vez
atrapado por las mismas cosas que mantienen al mundo en
tinieblas, por eso es tan importante que podamos huir de las
distracciones y las ofertas de este presente siglo malo.

El alma sometida a la naturaleza del hombre de pecado


también tiene la capacidad de buscar a Dios y muchas veces
puede también tener la disposición, pero no es esa naturaleza
de la cual proviene la vida verdadera. Esa naturaleza y ese
sistema de vida sólo tienen una propuesta de parte del
evangelio: “la cruz”.

Solo a través de la cruz, hay verdadera vida espiritual


y solo con vida espiritual y la permanente obra de la cruz,
puede haber, un genuino enfoque en la verdad. Hay quienes
creen que la cruz, solo opera para recibir vida, pero en
realidad, la cruz debe estar presente cada día, para tratar con
el pecador. Y solo cuando trata con este, el nuevo hombre se
puede hacer buen foco en la Palabra de verdad. Aunque
nuestra alma determine creer los conceptos bíblicos correctos
y declarar su fe en Dios y en Jesucristo, si ese creer no
proviene de la luz espiritual de la fe no fingida, no será eficaz
para depositarnos en verdadera madurez.

“Ahora pues, hijos míos, escuchadme,


y prestad atención a las palabras de mi boca”.
Proverbios 7:24

Presentar batalla a toda forma de distracción puede ser


provechoso para nuestras vidas en todo sentido. La atención

64
y el enfoque son virtudes que nos hacen mejores edificadores
y mejores servidores de otros. Esa disposición de nuestro
corazón a ser atentos con otros debería conectarnos
rápidamente a la mayor de las atenciones: la que produce la
vida espiritual en nosotros. Sin embargo, será muy difícil
para una persona añadir esa calidad de atención y enfoque, si
su vida cotidiana, hacia lo que administra y hacia otros, está
marcada por la distracción y la vanidad, actividades sin valor
ni propósito.

Ahora bien, es claro que el enfoque en la verdad,


produce libertad y avance, pero como le preguntara una vez,
Pilato a nuestro Señor Jesucristo: “¿Qué es la verdad?”
(Juan 18:38).

La verdad, desde el concepto humano y cotidiano, es


conforme al parecer, o la conclusión basada en el análisis de
determinada cuestión. En realidad, la humanidad nunca la
experimentará plenamente, porque desde el intelecto
humano, toda verdad es el resultado de un razonamiento
previo, limitado y personal, lo cual genera que nunca sea
absoluta.

Sin embargo, para nosotros, quienes hemos recibido


luz, la verdad es la vida de Dios mismo, y representa Su
propio carácter, Su propia esencia, todo lo que hay en Él.
Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida…” (Juan
14:6). Esto implica buscar el enfoque en Su persona, no
solamente en conceptos teológicos.

65
La verdad no es un reglamento, ni una simple ley. La
verdad, no son conceptos muertos; la verdad es vida, es una
persona viva. La verdad es la esencia de un renacido que
camina en luz, es la nueva sabiduría espiritual impartida por
el Espíritu Santo a nuestros corazones y el resultado de su
obra, al vivificar la Palabra eterna.

Esto es algo que debemos entender de la experiencia


de vida que llamamos “Reino”. Independientemente de la
etapa que hayamos alcanzado en nuestra experiencia, somos
inseparables respecto de la palabra y la verdad de Dios, y lo
que entendemos de Su carácter y lo que sabemos que Dios
tiene y es, son en sí mismos, la verdad.

“Pero ¿quién ha estado en el consejo del Señor, y vio y


oyó su palabra? ¿Quién ha prestado atención a su palabra
y la ha escuchado?”
Jeremías 23:18

Lamentablemente algunos líderes espirituales,


trabajan y predican y, aunque en la superficie parece como si
estuvieran enseñando la palabra de Dios, de todo lo que están
hablando es de simple teología, hablan de la letra, pero no
logran interpretar la vida. Sus sermones son como enseñar de
un libro de texto, están arreglados artículo por artículo,
aspecto por aspecto y cuando han acabado, todos cantan
como si hubiesen alcanzado la verdad, pero luego, no logran
vivirla.

66
Reitero, que en la superficie parece que están
predicando únicamente la palabra de Dios y que sus palabras
se conforman a la verdad. Pero con un discernimiento más
cuidadoso podremos ver, que no es otra cosa que letras,
doctrinas y falsos razonamientos, basados en estructuras
religiosas que solo imponen pesadas cargas y no producen
libertad en la gente.

Procuran resumir historias bíblicas en bosquejos y solo


se terminan desviando al resumir la verdad. La verdad, no
puede resumirse en un bosquejo, porque si alguien lo hace
así, solo terminará generando reglas. Con esto, no estoy
sugiriendo que no prediquemos, de hecho, es lo que hago
diariamente. Lo que estoy exponiendo es la urgente
necesidad, de correr los velos en los hermanos, para que
puedan ver, que la verdad, es mucho más grande que una
predicación.

La verdad que produce libertad, es Jesucristo y nuestra


profunda comunión con Él. Esto produce que Su precioso
Espíritu Santo, vivifique toda enseñanza y toda experiencia,
para que podamos ser alumbrados por Su persona, no por
reglamentos que nos impiden vivir la plenitud del Reino.

El resumen de la verdad, solo produce que las


personas dominen cierto conocimiento y algunas doctrinas
que provienen del núcleo de la verdad, pero no producen
vida. Quienes persisten en esa forma de cristianismo, solo
están enfocados en el libro y en sus actividades, pero no
expresan la vida de Cristo, que tanto necesita el mundo.

67
Cuando uno los observa, parecieran haber entendido el
propósito subyacente a la obra de Dios, pero en realidad, sólo
dominan algunas palabras y doctrinas. No entienden el
significado implícito de la verdad, y por tal motivo, no
pueden expresar amor, porque quienes no se enfocan en la
verdad viva, no se enfocarán jamás en el prójimo.

La virtud espiritual de la atención y el enfoque nos


permiten efectuar un sin número de actividades mientras
estamos en esta tierra y en el mundo, pero sabiendo que
nuestro negocio es sólo uno, el Reino de Dios. Podemos
trabajar y llevar a cabo muchas actividades diversas, pero
siempre enfocados en una sola actividad relevante, vivir por
la verdad de Dios, para manifestar a Cristo a través del fruto
de nuestra vida espiritual.

“Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo


que hemos oído, no sea que nos desviemos”.
Hebreos 2:1

68
Capítulo cinco

A menudo escuchamos entre los cristianos, la


expresión “Siervo de Dios”. Pero en realidad, no siempre
comprendemos todo lo que abarca ese sencillo dicho.
Algunas personas creen que solo los pastores y otros líderes
son a quienes se les puede aplicar la calificación de “siervos
de Dios”. A veces la gente piensa que el servicio es algo para
unos pocos hombres y mujeres especiales, que tienen algo
diferente de los demás y que por tener ciertas virtudes, los
ponen a trabajar en algún área de la iglesia.

Cuando una persona recibe la Palabra, y el Señor


derrama Su gracia, los ojos de tal persona, se abren para ver
su condición, eso genera convicción de pecado y confesión.
En tal situación, la sangre de Cristo lo limpia de todo pecado
y el Espíritu Santo viene para impartir nueva vida espiritual.
Esa vida, entra en un proceso de desarrollo y madurez
espiritual, pero esa persona, ya es alguien diferente, ya es un
hijo de Dios.

69
Todos, quienes recibimos esa maravillosa gracia,
somos hijos de Dios, es necesario tener en claro esa posición.
Por otra parte, la palabra “siervo”, se usa en la Biblia para
hablar de la gente que está al servicio de una persona muy
importante, a quien se la nombra como “señor”. Jesús es el
Señor (Hechos 2:36), por lo tanto, todos nosotros, somos sus
siervos por amor.

Por eso, además de aquellos que tenemos un llamado


ministerial específico, que nos dedicamos a ministrar,
predicar, ayudar, o servir en algún área de la congregación,
todos los cristianos tenemos la oportunidad, la alegría y la
responsabilidad de servir a Jesús de diferentes maneras.

Pensar que solo unos pocos tienen este privilegio, es


un error, basado en una percepción antiguo testamentario.
Después de la caída de Adán y durante toda la era de los
patriarcas, el acercamiento y servicio a Dios, era a través de
los altares y la adoración de quién creía. Cuando los hebreos,
salieron de la esclavitud de Egipto, ya como una nación, el
Señor quiso que todos fueran sacerdotes y que todos tuvieran
acceso a Él.

“Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente


santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de
Israel”.
Éxodo 19:6

El Señor les ordenó santificarse y acercarse al monte,


para hablarles. Sin embargo, cuando lo hizo, todos salieron

70
corriendo con mucho temor y le pidieron a Moisés, no
acercarse más a la presencia de Dios, sino que fuera él, quién
mediara por ellos.

“Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros


oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no
muramos”.
Éxodo 20:19

El Señor quiso un pueblo de sacerdotes, quiso hablar


con todos, y que todos le sirvieran. Sin embargo, el pueblo
no quiso, por lo cual, el Señor le permitió esto, solo a Moisés,
a su hermano Aarón y a la tribu de Leví. Quienes pasaron a
ejercer un sacerdocio especial, pudiendo mediar entre Dios y
los hombres, entre los hombres y Dios.

Esto generó a personas especiales, también llamado


“siervos de Dios”, a la vez que el resto del pueblo era
considerado “laico”, también llamado lego, seglar o secular,
que eran todos lo que no eran miembros del clero; es decir,
aquellos que no ejercían ningún servicio especial a Dios.

Cuando vino Jesucristo, se manifestó inmediatamente


a los sacerdotes, escribas e intérpretes de la ley, hombres que
tenían conocimiento y servían a Dios (Lucas 4:16 al 22). Sin
embargo, estos no solo lo rechazaron, sino que procuraron
matarlo, intentando arrojarlo desde la cumbre de un monte
(Lucas 4:29). Por supuesto que, no pudieron hacerlo, pero
desde entonces, comenzaron a perseguirlo durante todo su

71
ministerio y luego sí, con falsos testigos terminaron
llevándolo a la Cruz.

Jesús por su parte, no solo se procuró discípulos entre


la gente común, sino que se movió entre ellos, llegando a ser
considerado como un “amigo de los pecadores” (Mateo
11:19). Esta actitud permanente, durante todo el ministerio
de Jesús, dejó bien en claro, que venía un nuevo tiempo sobre
los hombres. Él produjo redención para todos en la Cruz y a
través de la nueva vida, nos hizo en Él, reyes y sacerdotes.

“Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los


muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos
amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos
hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria
e imperio por los siglos de los siglos. Amén.”
Apocalipsis 1:5 y 6

Esto implica que todos, absolutamente todos los hijos


de Dios, recibimos autoridad en Cristo y todos,
absolutamente todos, podemos servirle. Ya no hay una
plataforma de sacerdotes especiales, sino que todos somos
sacerdotes, ya no hay algunos siervos de Dios, sino que todos
debemos servirle.

Reitero que, es cierto y necesario, que algunos


ejerzamos un llamado ministerial para edificar a los santos,
pero todos somos ministros del nuevo Pacto, todos somos
hijos, todos somos hermanos de igual posición. Es más,
quienes hemos madurado espiritualmente y fuimos llamados

72
al ministerio, tenemos la tarea de edificar a los santos, por lo
cual, no solo servimos a Dios, sino también a nuestros
hermanos.

“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los


gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los
que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre
vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse
grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que
quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;
como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino
para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.
Mateo 20:25 al 28

En realidad, nadie puede experimentar la plenitud del


Reino, si no dedica su vida a servir a Dios y a los hombres.
En una ocasión le preguntaron al Señor Jesús: Maestro, ¿cuál
es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al
Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con
toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y
el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo (Mateo 22:36 al 39). ¿Por qué motivo el Señor
resume toda la Ley en este concepto de amor y servicio?
Bueno, creo que el enfoque correcto, es lo único que pude
librarnos de nuestro “yo”.

Jesucristo hizo un claro énfasis en el verdadero amor a


Dios y al prójimo (Mateo 22:37 al 40). El Reino, no fue
establecido por el Señor para alcanzar un beneficio personal,
es más, en los Evangelios y los demás escritos de los

73
apóstoles nos damos cuenta que no hay una invitación al puro
provecho personal, por el contrario, la invitación es a
menguar a nuestro “yo”. La doctrina de los apóstoles nos
invita a predicar, a soportarnos los unos a los otros, a estar en
comunión con Dios, incluso, a dar de nuestras finanzas o
nuestros bienes personales. Todo en el Reino, tiene que ver
con desenfocarnos de nosotros mismos.

“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan


para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.
2 Corintios 5:15

El planteamiento práctico del Reino, es que ya no


vivamos para nosotros mismos, que no sigamos siendo
egocéntricos. El Señor pudiera prescindir de nosotros para
dar a conocer Su Reino al mundo, pero Él quiere que todos
participemos, que todos nos involucremos en Su evangelio,
con el fin de que no estemos enfocados en nosotros mismos,
sino en servirlo a Él.

El servicio a Dios y al prójimo nos llevará a ser


personas felices. Entre menos pensemos en nosotros mismos
más felices seremos. Si Dios nos está abundando en las
finanzas, pensemos en dar a los necesitados. Si Dios nos ha
dado dones, talentos y capacidades, consagrémoslos en
servicio a Dios, amando y dando a la gente. Si tenemos
tiempo, pongámoslo a disposición del Señor porque nuestra
vida le pertenece a Él; no nos adueñemos de nada, todo es de
Él y para Él.

74
Cuando vivimos de manera práctica, desenfocados de
nosotros mismos, todo conflicto y amargura se irán, porque
no hay fortaleza más grande que, la que produce el gozo de
dar y darse para Dios.

El “yo” se alimenta constantemente del


individualismo, como seres caídos le prestamos atención sólo
a nuestras necesidades y deseos personales. De manera
normal los seres humanos hacemos lo que queremos, lo que
nos conviene, lo que nos hace sentir bien, pero generalmente
no estamos pensando en el prójimo y en las necesidades que
puedan tener.

En la sociedad actual, es muy común que, si alguien


quiere ir a una fiesta, o a cenar, invita a sus amigos, pero no
con el fin de que ellos se sientan bien, sino porque él no
quiere sentirse sólo. El sistema del mundo está diseñado por
el diablo para que procuremos el individualismo, todo lo
contrario al Reino de Dios. El Señor Jesús es todo inclusivo,
es corporativo, no tiene espacios para el individualismo.

El apóstol Pablo tuvo la revelación del Cuerpo de


Cristo desde el momento de su conversión. Cuando él era
Saulo, amenazaba y le daba muerte a los discípulos del Señor,
pero un día yendo por el camino, al llegar cerca de Damasco,
repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y
cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo,
¿por qué me persigues?” Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le
dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”; Note que Pablo
era un perseguidor de la Iglesia y Jesús se le presenta como

75
si Él fuera la Iglesia. Es decir, la Iglesia y Cristo son uno y el
mismo. También oró Jesús al Padre diciendo:

“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció,


porque no son del mundo, como tampoco yo soy del
mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los
guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy
del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es
verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he
enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo,
para que también ellos sean santificados en la verdad.
Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los
que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que
todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que
también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo
crea que tú me enviaste”.
Juan 17:14 al 21

Pero volviendo a Hechos 9, ese día de la conversión


de Saulo. ¡Qué lección la que le dio el Señor Jesucristo!
porque además, no solo fueron sus dichos, sino que al
levantarse de tierra, Saulo no podía ver; así que, lo metieron
en Damasco donde estuvo tres días, encerrado, ciego, y sin
comer ni beber absolutamente nada. Imagino como
cabalgaría la mente y el corazón de Saulo, después de
semejante experiencia, donde toda su teología fue expuesta y
cuestionada.

76
Y para terminar de enseñarle quien era realmente el
Señor, mandó a orar por él, no a uno de los doce apóstoles,
sino a un discípulo, a un tal Ananías, un hermanito temeroso
que ni siquiera quería ir a orar por él. Desde aquel momento
Pablo ya no vivió para sí mismo, sino que vino a ser, un
hermano más entre muchos cristianos y un servidor de Cristo,
que al final, terminó muriendo por la causa del Reino.

Sin dudas, el que entra a las filas del Evangelio del


Reino, y pretende ser exclusivo, se va frustrar. No podemos
pretender que la Iglesia gire alrededor nuestro, no hay factor
alguno que permita que alguien sea más especial que los
demás. En la Iglesia sólo existe un lugar en el centro y no es
para los hombres, sino para el Señor.

Si tenemos el don de predicar, prediquemos, demos de


gracia lo que de gracia hemos recibido. Los dones no son para
vanagloriarnos, son para servir a Dios y a los hermanos. En
la medida que aprendamos a darnos por los demás, en esa
medida seremos más felices. El apóstol Pablo dijo en una
ocasión a los ancianos de Mileto:

“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe


ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor
Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir”
Hechos 20:35

Si aprendemos a enfocarnos en Dios y en el prójimo,


seremos libres de nosotros mismos, y eso nos encaminará a

77
la verdadera felicidad. Hay verdadera plenitud en dar y
darnos a los demás.

Recuerdo en una ocasión, una hermana que se sentía


con tristeza, pidió hablar conmigo. Yo la escuché
atentamente y me contó todos sus problemas, pero no era la
primera vez que me contaba sus conflictos, sino que durante
años, vi como recurría a mi esposa en busca de hablar y
recibir un consejo.

Después de varios minutos, me miró como esperando


empatía y palabras de aliento. Sin embargo, le dije:
“Hermana, usted tiene un problema muy sencillo, usted es
muy egoísta, siempre está enfocada en usted misma, nunca la
veo tratando de ayudar a un hermano más inmaduro, usted
lleva años demandando atención, pero nunca mira la
necesidad de nadie más… Yo le aseguro que el día en que
usted, se proponga servir al Señor y se enfoque más en
servirlo, que en ser servida, llenará de gozo y fortaleza su
corazón…”

Le aconsejé mirar a los demás hermanos, ayudarlos,


alentarlos a través de las experiencias de vida que ya tenía en
su haber. Le aconsejé mirar al prójimo, cualquiera sea, y
observar que muchos, tienen problemas más tremendos que
ella y además, no conocen al Señor. Le aconsejó comportarse
como una hija de Dios, una embajadora del Reino,
empoderada para representar al Rey.

78
Créanme, que le hablé con mucho amor, que pude
sentir la presencia de Dios, al ministrale fe y propósito
durante varios minutos. Sin embargo, debo decir con tristeza,
que esta hermana, si bien aceptó todo lo que le dije y se fue
agradeciendo mi consejo, se ofendió y nunca más volvió a
congregarse con nosotros.

Muchos cristianos no entienden lo que verdaderamente


significa que es “Más bienaventurado es dar que recibir”
(Hechos 20:35). Aquí, la palabra bienaventurado es la
palabra griega “makários”, que significa supremamente
bendecido, afortunado, bien librado, dichoso, feliz, glorioso.
Sin dudas enfocarnos en servir, es enfocarnos en dar y a la
vez, que hacemos bien a muchos, producimos para nosotros,
grandes beneficios.

Hay en Tierra Santa dos lagos alimentados por el


mismo río, situados a unos kilómetros de distancia el uno del
otro, pero con características asombrosamente distintas. Uno
es “El mar de Galilea”, que a pesar de su nombre es un lago,
y es mencionado cómo el “lago de Genesaret”. Es un lago de
agua dulce de Asia occidental, situado en la región del
Próximo Oriente, y perteneciente a Israel, incluida una
estrecha franja costera de 10 metros de anchura en su costa
nororiental.

El otro, es el llamado “Mar Muerto”, que a pesar de su


nombre, también es un lago salado, cuyas orillas se
encuentran a más de 400 metros bajo el nivel del mar, el

79
punto más bajo en tierra firme. Este limita con Israel,
Cisjordania y Jordania.

El lago de Genesaret, es un hermoso color azul, lleno


de vida y de contrastes, de calma y de borrasca. En sus orillas
se reflejan delicadamente las flores sencillas amarillas, rosas
y está rodeado de unas bellísimas praderas. Por su parte, el
Mar Muerto, es una laguna salitrosa y densa, su barro negro,
le da un aspecto sombrío y no hay vida en él, sus aguas
provenientes del Río Jordán, solo terminan siendo aguas
estancadas y no aptas para la vida

¿Qué es lo que hace tan diferentes a los dos lagos


alimentados por el mismo río? Bueno, el Lago de Genesaret
trasmite generosamente lo que recibe. Sus aguas una vez
llegadas allí, parten inmediatamente para remediar la sequía
de los campos, para saciar la sed de los hombres y de los
animales; es un agua altruista y de gran bendición.

El agua del Mar Muerto se estanca, se adormece, es


hipersalitrosa y produce muerte. Es como un agua egoísta,
estancada, inútil, que simplemente no corre y no da nada a
ningún campo, ni ser vivo.

Lo mismo ocurre con las personas. Las que viven


dando y dándose generosamente a los demás, viven y hacen
vivir. Las personas que egoístamente reciben, guardan y no
dan, son como agua estancada, que muere y causa la muerte
a su alrededor.

80
Algunos piensan que si reparten su dinero, su tiempo,
o su servicio, se van a empobrecer, van a perder, o van a ser
aprovechados por los demás. Piensan que otros, se
enriquecerán a costilla de ellos, que otros se quedarán con lo
suyo, o que no valorarán suficientemente su servicio. Pero no
se dan cuenta, que sin dar, se van empobreciendo, se van
amargando y van matando su riqueza interior.

Cuánto más damos más recibimos. Cuanto menos


repartimos de lo nuestro, más pobres nos volvemos. Es una
ley espiritual que se cumple puntualmente, es una ley difícil
de aceptar, por eso pocos se arriesgan a ponerle en práctica,
pero hay un reto muy interesante para el que lo quiere
aceptar.

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y


rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma
medida con que medís, os volverán a medir”.
Lucas 6:38

El que quiere vivir de acuerdo a esa ley de dar y darse


a los demás, se llevará sorpresas muy agradables. Siempre es
mejor estar enfocado en los demás, que en uno mismo. Eso
fue lo que hizo Jesús y eso fue lo que nos enseñó que
debíamos hacer.

Muchas personas se parecen al Mar Muerto: sólo


reciben, acumulan, no se dan y así se fabrican una vida
amarga, desdichada e infeliz. Hay otros que dan y se dan a sí

81
mismos con generosidad y sin esperar recompensa. Esa gente
es la más feliz del mundo.

Yo no enseño esto, simplemente porque está en la


Biblia, ciertamente lo he experimentado y estoy tan
acostumbrado a dar lo que por gracia he recibido, que si no
puedo hacerlo por algún motivo, debo luchar con duros
ataques de tristeza.

Soy una persona muy reservada, generalmente


melancólica y de pocas palabras, pero si puedo servir, si
puedo hablar del Señor, si puedo enseñar, me transformo
completamente. Me vuelvo verborrágico, expresivo,
extrovertido, apasionado y feliz. Yo pensaba que eso estaba
mal, me sentía algo culpable de ese tremendo cambio y me
cuestioné los motivos, pero solo hasta que comprendí, que
era la gran virtud del dar.

Me di cuenta, que al servir a Dios, servía al prójimo y


al hacerlo daba y al dar, recibía cada vez más. Me di cuenta,
que ser un canal de Dios, permitía el fluir de la unción a
través de mi vida y esa gracia, me hacía tremendamente
dichoso.

Algunas personas, me preguntan por qué motivo,


escribo tanto, si digo que no soy un escritor, sino un simple
maestro que escribe, y que además, regala todos sus libros.
Entonces, les explico que es mi pasión por dar, dar de todas
las formas posibles, dar por gracia, lo que por gracia he

82
recibido. Ese es el enfoque más sabio, que todo buen hijo de
Dios debería tener.

“El que es generoso prospera;


el que reanima será reanimado”.
Proverbios 11:25

83
Capítulo seis

“Él ha hecho todo apropiado a su tiempo.


También ha puesto la eternidad en sus corazones;
sin embargo, el hombre no descubre la obra que Dios
ha hecho desde el principio hasta el fin”
Eclesiastés 3:11 PDT

Ante todo, creo que debemos tratar de comprender


¿Qué es la eternidad? Yo, hace un tiempo atrás, preparé un
módulo para la EGE (Escuela de gobierno espiritual),
titulado “los misterios de la eternidad”, en ese módulo
desarrollo la enseñanza sobre la eternidad, pero también
expuse esto, en mi libro titulado “Cuando no entiendo a
Dios”. Deseo extraer parte de esa enseñanza, para
comprender ¿Por qué considero ahora, la necesidad de
enfocarnos en la eternidad?

Si el Señor ha puesto eternidad en nuestros corazones,


deberíamos tener en claro, lo que eso significa, y de qué
manera podemos enfocarnos en ella.

84
Generalmente asociamos la eternidad, con el tiempo,
por eso, cuando estamos haciendo un trámite, o esperando
que nos atiendan, si tardan mucho, decimos que “tardaron
una eternidad en atendernos…” O cuando esperamos a
alguien que se demora en llegar, decimos: “No llegaba nunca,
tardó una eternidad en venir…” Hay muchos ejemplos como
estos que podría citar, pero todos están relacionados con el
tiempo.

Pero pregunto ¿Cuándo decimos que Dios es Eterno,


estamos diciendo que dura mucho tiempo? Y si Él no tiene ni
principio ni fin, sino que Él es el principio y el fin
(Apocalipsis 22:13), ¿quiere decir que nada tiene que ver con
el tiempo? ¿O sí? Si Dios no habita en el tiempo, sino que el
tiempo habita en Dios ¿Igualmente sigue siendo Eterno?

Solo estoy haciendo preguntas, para que podamos


pensar, pero por supuesto que Dios es Eterno. Por ejemplo,
el Salmo 90:2 nos habla acerca de la eternidad de Dios.
“Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el
mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”. Puesto
que los humanos medimos todo en tiempo, es muy difícil
para nosotros concebir algo que no tuvo principio, sino que
siempre ha existido, y continuará para siempre.

La Biblia no trata de probar la existencia de Dios o Su


eternidad, sino simplemente comienza con la declaración
“En el principio Dios…” (Génesis 1:1), indicando que,
desde el principio del registro de los tiempos, Dios ya existía.
Desde la duración que se extiende sin límite hacia atrás, a la

85
duración que se extiende sin límite hacia adelante, desde las
edades eternas a las edades eternas, Dios fue y es para
siempre.

Cuando Moisés fue comisionado por Dios para ir a los


israelitas con un mensaje Suyo, Moisés se preguntaba qué les
diría si le preguntaban cuál era el nombre de Dios. La
respuesta de Dios es altamente reveladora: “Y respondió
Dios a Moisés: Yo Soy el que Soy. Y dijo: Así dirás a los
hijos de Israel: Yo Soy me envió a vosotros” (Éxodo 3:14).
Esto revela la verdadera esencia de Dios, Su auto existencia,
y que Él es el Ser de seres. También describe Su eternidad e
inmutabilidad, así como su constancia y fidelidad en cumplir
Sus promesas, porque eso incluye todo el tiempo, pasado,
presente y futuro.

El sentido es, no sólo Soy lo que Soy en el presente,


sino, Soy lo que he Sido y Soy lo que Seré, y Seré lo que Soy.
Las propias palabras de Dios acerca de Su eternidad nos
hablan desde las páginas de la Escritura y no podemos asociar
esa esencia con nuestro tiempo cronos.

Jesucristo, Dios encarnado, también constató Su


deidad y eternidad ante la gente de Su tiempo al declararles,
“Antes que Abraham fuese, Yo Soy” (Juan 8:58). Es claro
que Jesús estaba afirmando ser el Dios encarnado, el Cristo
preexistente. Los judíos, cuando escuchaban esta
declaración, se enojaban mucho, incluso trataron de
apedrearlo por eso. Para los judíos, que alguien declare ser el

86
Eterno, era una blasfemia digna de la pena de muerte
(Levítico 24:16).

Jesús afirmaba ser Eterno, así como Su Padre era


Eterno. Esto fue declarado nuevamente por el apóstol Juan,
respecto de la naturaleza de Cristo: “En el principio era el
Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan
1:1). Antes del registro de los tiempos, Jesús y Su Padre eran
uno en esencia, y compartían por igual el atributo de la
eternidad.

Romanos 1:20 nos dice que la naturaleza eterna de


Dios y su eterno poder son revelados a través de Su creación.
Todos los hombres ven y entienden este aspecto de la
naturaleza de Dios por el testimonio de los diversos aspectos
del orden creado. El sol y los cuerpos celestes continúan en
sus órbitas siglo tras siglo. Las estaciones vienen y van en su
tiempo programado; los árboles producen hojas en primavera
y las pierden en el otoño. Año tras año estas cosas continúan,
y nadie puede detenerlas o alterar el plan de Dios.

Todo esto da fe del eterno poder de Dios y Su plan para


la tierra. Un día, la redención será total y un nuevo cielo y
una tierra nueva donde more la justicia (2 Pedro 3:13), al
igual que Él, continuarán hasta la eternidad. Nosotros que
pertenecemos a Cristo a través de la fe, continuaremos
también por la eternidad, compartiendo la eternidad de
nuestro Dios a cuya imagen fuimos creados, pero si la
eternidad no es exactamente tiempo ¿Qué es?

87
Veamos algunas definiciones, según el diccionario de
la Real Academia Española, eternidad es perpetuidad sin
principio, sin sucesión ni fin. Curiosamente, también dice
que es un espacio de tiempo excesivamente prolongado. Pero
si no tiene principio y no tiene fin, ¿Cómo puede ser un
tiempo prolongado? ¿Qué es algo prolongado?

Bueno, la definición de prolongado, es algo más largo


que ancho o que es más largo de lo que es habitual entre las
cosas de su mismo género. Entonces ¿Decir que Dios es
Eterno, sería como decir que Dios es más prolongado que
otros seres? ¿Con qué lo estaríamos comparando?

Según el diccionario de los hispanos, la eternidad es el


estado de existir fuera del tiempo. Y debo confesar, que esta
es la definición que más me gusta, el problema es que si
eternidad, es algo que no se puede medir por tiempo y está
fuera del tiempo ¿Por qué la asociamos con él?

Creo que ya me deben estar comprendiendo a que me


refería con el hecho de que la eternidad era difícil de entender
¿Verdad?

Por su parte Wikipedia dice que el concepto de


eternidad, viene del latín “aeternitas”, que está relacionado
con el de inmortalidad, y se refiere, popularmente, unas veces
a una duración infinita y sin límites de tiempo, y otras veces
designa una existencia sin tiempo o fuera del tiempo.

88
Ante esto pregunto: ¿No cuestionaríamos dos libros de
ciencia si definieran algo del mundo como que existe en
estados totalmente opuestos? Supongamos que un libro
definiera al pez como ser vertebrado que vive en el agua en
tanto otro informara que vive en entornos donde el agua no
existe. De inmediato, llegaríamos a la conclusión de que uno
de los dos está equivocado y lo descartaríamos. ¿Por qué no
ocurre lo mismo con la eternidad?

El problema es que nuestra mente es finita y nuestra


dimensión de vida también lo es. Por eso, aunque
pretendamos entender que Dios es Eterno, y celebrar que
ahora somos eternos igual que Él, no entendemos lo que eso
significa, y creo que, si lo entendiéramos, muchas cosas
cambiarían para nosotros.

Sinceramente, pienso que hemos subestimado la


verdad que se esconde en la eternidad. El tiempo se entiende
con la mente porque fue dado para todo lo que existe debajo
del sol, pero la eternidad, no se puede entender con la mente
sino con el corazón, porque es ahí donde Dios la puso, para
lo cual, necesitamos revelación.

Por supuesto, que al mencionar el corazón en


Eclesiastés 3:11, el rey Salomón, no se estaba refiriendo al
órgano que bombea sangre, sino al espíritu humano, a nuestro
ser interior. Es ahí donde habita la eternidad. Nuestro cuerpo
es polvo y al polvo volverá, no es eterno, por eso debe morir.
Es verdad que algunos tienen una vida más prolongada que

89
otros, pero todos moriremos y para entrar en la eternidad, el
Señor nos dará otro cuerpo (1 Corintios 15:51 al 54).

En realidad, la eternidad es una dimensión, es una


forma de vida, es un lugar donde el tiempo no existe. San
Agustín dijo: “El tiempo existe sólo dentro del universo
creado, de manera que Dios existirá fuera del tiempo, ya que
para Dios no existe pasado ni futuro, sino únicamente un
eterno presente...” y creo que esa es una buena definición.

La verdad es que no solo Dios no habita en el tiempo,


sino que el tiempo habita en Dios. Además, diría que, Dios
no está dentro del ámbito de la eternidad, el ámbito eterno
está en Dios. Esto es glorioso, porque al darnos eternidad, nos
dio su esencia y no entraremos a ese ámbito, el día de nuestra
muerte, como se dice en los funerales, sino que ya somos
eternos.

Nosotros, no recibiremos vida eterna al morir, ya la


hemos recibido en Cristo, no vamos a ser eternos, ya somos
eternos, no vamos a entrar en la dimensión eterna, ya
habitamos ahí. Si logramos comprender esto, nuestra vida,
seguramente no continuará igual.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único


Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”
Juan 17:3

Si ya hemos recibido la vida eterna y conocemos al


Señor, ya somos eternos, por lo cual, deberíamos ver la vida,

90
en esa dimensión. Entonces, muchas cosas cobrarían otro
sentido. Pablo es un claro ejemplo de eso, por tal motivo,
parece tan desprendido de sus propios intereses.

“No me importa mi propia vida. Lo más importante es que


yo termine el trabajo que el Señor Jesús me dio:
anunciarle a la gente las buenas noticias acerca del
generoso amor de Dios”
Hechos 20:24 PDT

Eso es lo que yo llamaría un hombre enfocado en la


eternidad. La verdad, es que en el libro de los Hechos de los
apóstoles, podemos ver claramente, que toda la historia de la
iglesia está llena de dificultades, persecución y muerte. El
propio nacimiento de la iglesia fue con el gran dolor de Cristo
y continuó con el gran dolor de sus hijos. Hoy vivimos un
tiempo, en el cual, nadie quiere sufrir ni siquiera un poquito,
solo se procura que el evangelio, o ser parte de la iglesia,
produzca bendición y beneficios.

De hecho, muchos cristianos no quieren aceptar la


posibilidad de sufrir en sus vidas y buscan eludir esto
metiéndose en un caparazón, lo cual los hace muy débiles,
porque ante la adversidad, muchos abandonan con
frustración y ante la muerte, son incapaces de asumirla sin
sufrir al igual que lo hacen los que no tienen esperanza (1
Tesalonicenses 4:13).

Por otra parte, el apóstol Pablo, tenía una visión muy


peculiar de las adversidades que enfrentaba, incluso ante el

91
deterioro de su propio cuerpo, porque no estaba enfocado en
lo que veía en el espejo, sino en lo que reflejaba la eternidad.

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en


nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de
gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las
que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales,
pero las que no se ven son eternas”
2 Corintios 4:17

Pablo sufrió mucho, pero sin embargo notamos que en


su alma no quedaba ni una pizca de acusación o de amargura
contra el Señor, por el contrario, llegó a decir: “nos
gloriamos en las tribulaciones” (Romanos 5:3). Hoy nadie
se gloría en una dificultad, por el contrario, o señalan como
culpable al diablo, o se recienten contra el Señor y dejan de
congregarse.

Pablo no se convirtió en un amargado. Nunca culpó a


Dios por sus sufrimientos. Él lo recibió todo como parte de
su compromiso con Cristo, y confió en que Dios se
encargaría de todo, él entendía que todas estas adversidades
eran usadas poderosamente por el Señor para la formación de
su carácter, por eso dijo: “sabiendo que la tribulación
produce paciencia”. Además, aceptaba con satisfacción sus
pruebas y penalidades en la esperanza de que de este modo
sus convertidos y demás creyentes pudieran ser librados de
las mismas (2 Corintios 4:12).

92
Hubo ocasiones cuando Pablo sufrió presiones tan
agudas que no estuvo seguro de poder seguir viviendo (2
Corintios 1:8). Sin embargo, él nunca volvió atrás. Nada le
hizo retroceder o rendirse, y yo creo que todo eso, fue porque
Pablo supo vivir, enfocado en la eternidad y no en la realidad
presente que lo golpeaba.

Podemos recordar todas las calamidades que Pablo y


Bernabé tuvieron que pasar en su primer viaje misionero. Al
llegar de regreso a sus casas, muchos en su lugar habrían
pensado que ya era suficiente, que ya habían pagado el
precio. Pero Pablo no era así. Al poco tiempo buscó a
Bernabé con la finalidad de regresar nuevamente a los
mismos sitios donde habían estado anteriormente, y esto a
sabiendas de que muy probablemente volverían a tener
problemas (Hechos 15:36).

A Pablo nunca le faltó el valor, y eso a pesar de todo


lo que ya había sufrido. Nos sorprende cómo después de que
fuera apedreado en Listra, al día siguiente salió de la ciudad
rumbo a Derbe para continuar predicando la Palabra (Hechos
14:19 y 20). Sin dudas, creo que Pablo había aprendido a
enfocarse bajo la perspectiva de la verdad eterna. Tal vez, fue
por su viaje al tercer cielo, no lo sé, pero no tengo dudas que
veía, pensaba y escribía, enfocado en la eternidad, por eso
tenía una postura tan diferente.

Las presiones que atravesó Pablo fueron muy intensas.


Además, hubo momentos en los que estuvo solo sin tener a
nadie, en quien apoyarse. Por otro lado, sufrió muchas

93
desilusiones en la obra de Dios; en algunos casos hubo
personas que prometían mucho pero que se echaron atrás
(Hechos 13:13), en otras ocasiones algunos de sus
colaboradores le desampararon y se volvieron al mundo
cuando él más los necesitaba (2 Timoteo 4:10).

También hubo momentos cuando la obra que realizaba


parecía que no avanzaba; por un lado, estaban los judaizantes
que se infiltraban en las iglesias que el fundaba para pervertir
el evangelio que les había predicado, por otro lado, a veces
crecían los problemas internos en las iglesias que parecían no
madurar. Sin dudas, todos estos problemas pueden llevar al
desánimo a cualquiera que pretenda resultados, pero creo que
Pablo, sabía trabajar sobre resultados eternos.

Cuando escribe a los Corintios hace una lista de todas


las adversidades por las que atravesaba, pero finalmente
concluye: “No desmayamos…” (2 Corintios 4:16).

Después de que Pablo y Silas fueron azotados con


varas y encarcelados en Filipos, ellos cantaban himnos a Dios
(Hechos 16:23 al 25). Muchos en esas mismas circunstancias
estarían lamentándose de su desgraciada situación, pero
Pablo y Silas se negaron a permitir que las circunstancias
determinaran sus actitudes.

En la carta que escribió a los Filipenses, Pablo


menciona varias veces sus circunstancias, todas relacionadas
con su confinamiento como prisionero (Filipenses 1:13 al
16). No es difícil imaginarnos cómo esto tuvo que afectar a

94
un hombre tan dinámico como Pablo. Su deseo habría sido
andar de ciudad en ciudad, predicando en las calles y plazas,
fundando nuevas congregaciones allí donde el evangelio
todavía no había sido predicado. Pero llevaba mucho tiempo
privado de esto.

Hasta donde sabemos pasó dos años encarcelados en


Cesárea y otros dos en Roma. Otro en su lugar se habría
desesperado después de tanto tiempo encerrado dentro de las
estrechas paredes de una prisión, pero Pablo no permitió que
sus circunstancias le obligaran a terminar su carrera antes del
tiempo marcado por el Señor.

Leyendo las cartas que escribió desde su cautiverio


comprobamos que su mente no se estancó en la inactividad y
la desesperación. Por el contrario, se valió de todas las
posibilidades que su nueva situación le proporcionaban y
convirtió aquel reducido cuarto en un cuartel general desde
el que dirigir una incesante actividad misionera. En aquella
celda fijó el punto de apoyo de una palanca con que movió el
mundo, enfocado en la eternidad.

Pablo no permitió que sus circunstancias


determinaran su grado de contentamiento, él vivía por
encima de todo, y no estaba dispuesto a sentirse como una
víctima digna de compasión. No iba a cultivar un carácter
avinagrado, ni se iba a endurecer por las dificultades, no se
iba a llenar de rencor ni a volverse un hombre negativo. Y
todo esto porque entendía que él estaba allí por decisión
divina y por lo tanto decidió someterse gustosamente a toda

95
situación de adversidad (Filipenses 3:11 al 13). La razón era
sin dudas su enfoque en la eternidad.

“Lo que quiero es conocer a Cristo, sentir en mí el poder


de su resurrección, tomar parte en sus sufrimientos y
llegar a ser como él en su muerte, con la esperanza de
alcanzar la resurrección de los muertos”.
Filipenses 3:10 y 11 DHH

Pablo no solo pensaba en el cuerpo eterno que


recibiría, sino que también pensaba en su recompensa y
trabajaba por ella. No estaba mirando los resultados
momentáneos para su vida, él sabía que esa batalla estaba
perdida, que le convenía trabajar por lo que no perece y por
lo que produce recompensa en la dimensión de la eternidad.

Hoy veo a muchos hermanos desanimados y veo a


muchos pastores desanimados. Pero puedo entenderlos muy
bien. Cualquiera se deprime si no ve resultados positivos del
trabajo que realiza. Sería muy duro para un albañil, pegar
ladrillos todos los días y al terminar la semana, ver que la
pared, está en el mismo lugar que antes. Pero créanme que, si
nos enfocamos en la eternidad, veremos el gran avance que
estamos teniendo, porque todo lo que hacemos en el Señor,
tiene esa genética eterna y perdurará, más allá de nuestra vida
física.

Yo creo que Pablo, no imaginó, ni siquiera un pequeño


porcentaje de todo lo que impactaría al mundo, su ministerio.
Él viajo a los pueblos del viejo continente y predicó a

96
reducido grupos de personas. No había redes sociales, ni
medios que perpetuaran sus dichos, ni audios, ni videos que
continúen su labor. Él escribió algunas cartas a sus discípulos
o a pequeñas congregaciones. Yo creo que ni imaginó, que
esas sencillas cartas, serían parte de la Biblia y mucho menos,
que sus palabras, trascenderían los siglos y serían leídas por
millones y millones de personas.

Tal vez, lo que sintió Pablo, es la sensación que


produce trabajar en las cosas espirituales. Uno no siempre ve
resultados rápidamente y para colmo de males, vivimos en
una generación, que exige resultados urgentes. Este es el
tiempo de las comunicaciones rápidas, de los vehículos
rápidos, de las comidas rápidas, de los cursos rápidos, todo
tiene que ser ya, pero el enfoque eterno, nos asegurará una
inversión constante, para un resultado eterno.

Si a eso, le sumamos que algunos ministerios, trabajan


con sistemas minados de pragmatismo, con tal de obtener
resultados rápidos y lo logran. Producen en el resto, una
terrible frustración, porque muchos llegan a preguntarse
¿Qué estoy haciendo mal? La verdad es que puede que nada.
El verdadero trabajo espiritual, generalmente, tiene
resultados eternos y eso puede ser ayer, hoy, mañana o algún
día fuera de nuestra carne, por eso es tan importante, que
trabajemos con un enfoque eterno, porque tal vez ahí, es
donde podamos ver, verdaderos resultados.

El estancamiento espiritual es hoy uno de los


problemas más comunes del liderazgo cristiano y créanme

97
que se produce por no ver, pensar y actuar, en la dimensión
eterna. Por supuesto, que esto es grave, porque cuando nos
estancamos, perdemos la frescura espiritual, perdemos
nuestra visión, todo comienza a empañarse. Dejamos de ver
la gloria del evangelio y ya no nos emociona servir al Señor,
y por supuesto, tampoco sentimos ningún entusiasmo por
servir a nuestros hermanos.

En vez de ríos de agua fresca que descienden del monte


eterno de Dios, empezamos a parecer agua estancada como
la del “mar muerto”. La frescura se mantiene si logramos
entender la eternidad y enfocarnos en ella, porque eso, nos
mantendrá vigentes, sabiendo que ningún trabajo para el
Señor es en vano y que en su tiempo, todo producirá
resultados.

¿Cómo fue posible para Pablo, en medio de todas las


presiones mantener la frescura espiritual? Él conocía muy
bien el misterio de la eternidad. Él mantuvo la misma ilusión
desde el comienzo de su ministerio hasta el final. La clave
está en vivir la eternidad desde el mismo momento, en que la
gracia nos alcanzó, no pensar en ella, para después de la
muerte. Ya somos eternos y si no logramos enfocarnos en la
vida de esa manera, fácilmente caeremos en frustración y
desánimo espiritual.

98
Capítulo siete

“Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador


de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la
cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y
ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”.
Hebreos 12:2 NVI

Fijar la mirada en Jesús, no es otra cosa que,


enfocarnos en Él, pero ¿Cómo podemos permanecer
enfocados en Cristo?"

En nuestro frenético mundo, es fácil perder de vista


nuestro verdadero objetivo, que es la adoración a Dios, en
todo tiempo y a través de todo lo que hacemos. Es muy
lamentable que se haya hecho de la adoración, un ministerio
que solo algunos músicos y cantantes pueden ejercer en las
reuniones de culto.

99
La adoración es la expresión de un corazón
enamorado. Debido a que es una acción interna e individual,
los hijos de Dios, adoramos al Padre constantemente, los
siete días de la semana. Cuando nos reunimos formalmente
en el culto, el énfasis puede ser la adoración colectiva, sin
embargo, solo debe partir de una verdadera adoración
individual. Aún como parte de una congregación, aunque
todos expresemos el amor de manera conjunta, cada uno debe
estar consciente de que está adorando a Dios desde su propio
corazón.

Esto no descalifica a los músicos o los cantantes, ellos


también están adorando al Señor en la reunión, pero debemos
tener en claro, que adoración, es mucho más que una canción.
De hecho, considero que las canciones, son como medios
para expresar una pasión, pero bajo ningún punto de vista,
pueden envasar completamente la adoración. La verdadera
adoración excede todos los envases, incluso, no puede ser
contenida en ningún corazón, ya que se escapará aun por
todos los poros de nuestra piel.

La naturaleza de la adoración verdadera, fluye de


adentro hacia afuera, y tiene dos cualidades igualmente
importantes. Jesús hablo de esto a la mujer Samaritana, Él le
dijo que los verdaderos adoradores, adoran en espíritu y en
verdad (Juan 4:23 y 24). Esto es tan trascendente y profundo
que hace un tiempo atrás, escribí un libro titulado con esa
misma expresión “En espíritu y en verdad”.

100
Adorar en espíritu no tiene nada que ver con nuestra
postura física. Tiene que ver con lo más hondo de nuestro ser
y requiere varias cosas. Primero, debemos nacer de nuevo.
Sin el Espíritu Santo habitando dentro de nosotros, no
podemos responder a Dios en adoración, porque no lo
conocemos y no tenemos vida espiritual para hacerlo.

“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre,


sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco
nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”
1 Corintios 2:11

El Espíritu Santo dentro de nosotros es quien nos trae


convicción de pecado, nos da vida espiritual y nos permite a
través de nuestro salvador, acceder al Padre. Cuando esto
ocurre, nuestro intelecto, nuestros razonamientos se tornan
vanos y nos encontramos inmersos en la locura de la fe,
empapados por una verdad gloriosa que solo despierta
gratitud y adoración.

La vida del Señor, fluye en nosotros para gloria de Su


santo nombre, a Sí mismo, toda verdadera expresión de
adoración glorifica a Dios. Para eso vivimos, nos movemos
y somos en Cristo, para glorificar al Padre, en todo tiempo y
lugar.

La adoración no solo se expresa en una canción, sino


que se expresa en nuestro amanecer, en nuestro desayuno, en
nuestro trabajo, en nuestra sonrisa, en nuestro pensar, en
nuestro amor, en nuestros placeres, en nuestras pérdidas, en

101
nuestro dolor. Siempre y por todo, la adoración, simplemente
fluirá para la gloria del Señor.

En segundo lugar, adorar en el espíritu requiere de una


mente enfocada en Dios y renovada por la verdad. Pablo nos
exhorta a presentar vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo
y agradable a Dios, que es vuestro culto racional, diciendo
que no debemos conformarnos a este siglo, sino que debemos
ser transformados por medio de la renovación de nuestro
entendimiento (Romanos 12:1 y 2).

Sólo cuando nuestras mentes dejan de estar enfocadas


en nosotros mismos y en las circunstancias de la vida, o los
bienes materiales, y se centra en Dios, podemos adorar en
espíritu y en verdad. Distracciones de todo tipo pueden
inundar nuestra mente, o enturbiar nuestro corazón cuando
tratamos de alabar y glorificar a Dios. Esto, puede impedir
que veamos a Dios, y si no vemos, no adoramos.

La gente que no ha conocido a Dios, se hacen estatuas


para adorar, porque necesitan ver para creer. Sin embargo,
esas estatuas tienen ojos y no ven, al igual que aquellos que
las fabrican y las adoran (Salmo 115:4 al 8). Pero quienes
hemos recibido la vida a través de la Sangre preciosa del
Señor, fuimos limpiados para ver y por cuanto vemos,
adoramos.

“Bienaventurados los de limpio corazón,


porque ellos verán a Dios”.
Mateo 5:8

102
Sé perfectamente, que algunos interpretan este pasaje,
diciendo que después de la muerte veremos a Dios y es cierto
que lo veremos tal cual es (1 Juan 3:2), sin embargo, nuestro
corazón ya ha sido limpiado, ya tenemos un corazón nuevo
(Ezequiel 36:26), y por tal motivo, podemos ver a Dios, en
todo tiempo y lugar, en la hermosura de la naturaleza, o en
las circunstancias de la vida, en la salud, o en el lecho del
enfermo, en un nacimiento, o en la partida de un ser querido,
en todo y por siempre, el Señor está presente.

Solo podemos adorar de verdad, cuando vemos ,


cuando adoramos con un corazón puro, abierto y arrepentido.
Cuando el corazón del Rey David estaba lleno de culpa por
su pecado con Betsabé (2 Samuel 11), se dio cuenta de que
no podía adorar. Sentía que Dios estaba lejos de él, y “gemía
todo el día”, sintiendo que la mano de Dios se agravaba sobre
él (Salmo 32:3 y 4). Pero cuando confesó su pecado, la
comunión con Dios fue restaurada y le brotaban la adoración
y la alabanza. Comprendió que, los sacrificios de Dios son el
espíritu quebrantado, y al corazón contrito y humillado, el
Señor, no lo desprecia jamás (Salmo 51:17).

La alabanza y la adoración a Dios no pueden provenir


de corazones llenos de pecados inconfesos, sencillamente
porque quién lo procure así, será gente desenfocada. Quienes
están enfocados en Dios, no pueden ocultar su condición,
reconocen la gracia y saben exponer y confesar aun, al más
pequeño de sus pecados.

103
Toda adoración es una respuesta a la verdad, ¿y qué
mejor medidor de la verdad que un corazón abierto y
expuesto a la Palabra de Dios? (Juan 17:17). Para adorar
verdaderamente a Dios, debemos comprender quién es y lo
que ha hecho, y el único sitio donde esto se ha revelado
enteramente es en Su Palabra. Por supuesto que lo hizo a
través del Hijo, porque Él es el verbo hecho carne (Juan 1:1).

La adoración es una expresión de amor verdadero, que


fluye, desde lo más hondo de nuestro corazón, a un Dios que
es comprendido a través de Su Palabra. Si no tenemos la
verdad de la Biblia, no conocemos a Dios y no podemos
adorarlo verdaderamente. Muchos ignoran esto, y procuran
adorar a Dios sin conocer Su voluntad, o simplemente
justifican sus ideas, o condición, basados en sus
razonamientos vanos.

En el Antiguo Testamento, tenemos claro que nadie


podía acercarse a Dios, con fuego extraño. De hecho Nadab
y Abiu lo intentaron y terminaron muertos (Levítico 10:1 y
2). En el Nuevo Pacto, el tabernáculo somos nosotros y no
hay un fuego extraño que produzca muerte, porque estamos
en Su gracia, pero gracia, no es licencia para pecar, ni para
que procuremos adorarle, viviendo como se nos den las
ganas.

Yo conozco hermanos, que no se sujetan a ninguna


autoridad, no se congregan, no sirven, no dan, pero dicen ser
adoradores del Señor. Ciertamente eso, es un engaño y me
produce mucha tristeza verlo, porque ellos creen que todo lo

104
que dicen o piensan, es aceptable y que Dios se goza
escuchándoles una canción. Jesús dijo:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino


de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los cielos”.
Mateo 7:21

La única manera de adorar al Señor en espíritu y en


verdad, es viviendo enfocados en Él, en sinceridad y
obediencia plena a Su Palabra. No me refiero a ser perfectos
a través de nuestras propias obras, sino a ser perfectos en la
persona de Cristo (Mateo 5:48), honrando semejante gracia,
procurando guardarnos en todo y confesando rápidamente, si
en algo fallamos.

Todos los hijos de Dios, debemos permanecer


enfocados en Él, bajo la revelación de que, a través de todo
lo que hacemos y durante todo el día, estamos expresando
adoración. Pero ¿Cómo saber que lo estamos haciendo?
Bueno, ahí es donde surge la gran trascendencia del enfoque.
Si todo lo que hacemos, sea estudiar, trabajar, educar a
nuestros hijos, pasear, o cualquier cosa que hagamos, lo
hacemos con la convicción de Su presencia, entonces
adoraremos.

Es imposible no adorar, cuando sabemos que Él está


en todo momento. Pero ¿Cómo lo hacemos, acaso trabajamos
cantando o algo así? No, lo hacemos al manifestar

105
dedicación, integridad, bondad y manifestamos claramente
frutos espirituales.

Hay cristianos, que actúan como si el Señor, solo


estuviera en las reuniones de culto. Ahí cantan, hablan
correctamente, se comportan con buena actitud, pero
muchos, pierden eso fuera de las reuniones. No son buenos
empleados, ni buenos patrones, no tienen palabra, fallan en
su integridad, mienten en pequeñas cosas, no pagan sus
deudas, contestan mal, son impuntuales, informales, etc.

Cuando somos conscientes de la presencia del Señor


en todo tiempo, actuaremos tal como si Él, estuviera
corporizado a nuestro lado, eso es adoración.

“Mi boca rebosa de alabanzas a tu nombre,


y todo el día proclama tu grandeza”.
Salmo 71:8

Hace un tiempo atrás, yo les decía a los hermanos,


imaginen que el Señor se corporiza en una de nuestras
reuniones, si estuviéramos ante una epifanía, una aparición
física de nuestro Señor ¿Qué haríamos si nuestros ojos
pudieran verlo? Los hermanos sonríen nerviosamente y
menean su cabeza, algunos dicen que se postrarían, otros que
intentarían tocarlo, otros que simplemente gritarían y
llorarían. En fin, creo que todos caeríamos postrados en
adoración ¿Verdad?

106
Luego trato de ir más lejos con la imaginación y le
pregunto a cada uno, ¿Qué haría si nadie pudiera verlo,
excepto usted? ¿Qué haría si Jesús le hablara y le dijera que
a nadie le diga de Su presencia y que solo usted podrá verlo?
¿Qué haría si Él determina permanecer visiblemente a su lado
más allá de la reunión? ¿Qué haría si se sube a su auto, si
decide ir a su casa, si decide sentarse en su mesa y
permanecer a su lado por unos días? ¿Actuaría igual que
siempre, hablaría como siempre?

A esta altura de mi interrogatorio, todos dicen que no,


que no hablarían igual, que no se comportarían igual, porque
estarían ante Su presencia. Es entonces, cuando les digo, que
eso es exactamente lo que ocurre cada día. El problema, es
que no somos conscientes de su Omnipresencia y por ese
motivo, actuamos livianamente y sin adoración.

Si lo estuviéramos viendo con nuestros ojos naturales,


cuidaríamos las palabras, cuidaríamos cada gesto, cada
movimiento, aun sentiríamos la carga de pensar y sentir
correctamente. De hecho, no haríamos nada sin consultarle,
o fuera de Su perfecta voluntad. Pregunto ¿No deberíamos
conservar ese enfoque cada día y en todo lugar?

Y si lo hiciéramos ¿No tendríamos una vida de


verdadera adoración? Cantar es lindo y es una manera de
expresar adoración, pero vivir conscientes de Su presencia,
nos hace íntegros y como tales, verdaderos adoradores.

107
Cuando somos conscientes de Su presencia
permanente, vivimos en humildad, porque no hay altanería
que pueda permanecer ante Él. Vivimos rendidos, porque
nadie puede resistir Su voluntad. Caminar rendidos significa
rendir completamente necesidades, preocupaciones, el
aspecto físico, emocional, mental, y espiritual, así como los
pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Todo, por
Él y para Él.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios,


que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, que es vuestro culto racional”
Romanos 12:1

Culto, es una forma de vida, no una simple reunión de


domingo. Cuando pensamos en lo que Él ha hecho por
nosotros, ¿Este enfoque, será pedir demasiado?

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí,


niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y
todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la
salvará”.
Lucas 9:23 y 24

“ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como


instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros
mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia”
Romanos 6:13

108
Una vida rendida al Señor, tiene que ver con un amor
confiado. Es confiar en que Dios tiene nuestros mejores
intereses en Su corazón. Es confiar en que se puede creer en
Su palabra y tomarla al pie de la letra, sin temor a errar. Es
confiar en que todas nuestras necesidades serán suplidas. Al
rendirnos simplemente quitamos el enfoque de nosotros
mismos y lo colocamos en Cristo, y eso se verá reflejado en
una vida de honra y adoración a Él.

Rendirnos al Señor, no es la mejor manera de vivir; es


la única forma de vivir que deberíamos tener sus hijos. No
deberíamos intentar, ninguna otra manera de vivir. Todos los
demás enfoques de vida, que no están centrados en Cristo,
conducen a la frustración, la decepción y la autodestrucción.
Una vida victoriosa y efectiva, es una vida enfocada en el
Señor. Esto no significa que todo nos saldrá bien, pero sin
dudas, enfocados en Él, todas las cosas nos ayudarán para
bien…

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les
ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito
son llamados…”
Romanos 8:28

109
Reconocimientos

“Quisiera agradecer por este libro a mi Padre celestial,


porque me amó de tal manera que envió a su Hijo Jesucristo
mi redentor.
Quisiera agradecer a Cristo por hacerse hombre, por morir
en mi lugar y por dejarme sus huellas bien marcadas para
que no pueda perderme.
Quisiera agradecer al glorioso Espíritu Santo mi fiel amigo
que, en su infinita gracia y paciencia,
me fue revelando todo esto…”

“Quisiera como en cada libro agradecer a mi compañera de


vida, a mi amada esposa Claudia por su amor y paciencia
ante mis largas horas de trabajo, sé que es difícil vivir con
alguien tan enfocado en su propósito y sería imposible sin
su comprensión”

110
Como en cada uno de mis libros, he tomado muchos
versículos de la biblia en diferentes versiones. Así como
también he tomado algunos conceptos, comentarios o
párrafos de otros libros o manuales de referencia. Lo hago
con libertad y no detallo cada una de las citas, porque tengo
la total convicción de que todo, absolutamente todo, en el
Reino, es del Señor.

Los libros de literatura, obedecen al talento y la


capacidad humana, pero los libros cristianos, solo son el
resultado de la gracia divina. Ya que nada, podríamos
entender sin Su soberana intervención.

Por tal motivo, tampoco reclamo la autoría o el


derecho de nada. Todos mis libros, se pueden bajar
gratuitamente en mí página personal
[Link] y lo pueden utilizar con toda
libertad. Los libros no tienen copyright, para que puedan
utilizar toda parte que les pueda servir.

El Señor desate toda su bendición sobre cada lector y


sobre cada hermano que, a través de su trabajo, también haya
contribuido, con un concepto, con una idea o simplemente
con una frase. Dios recompense a cada uno y podamos todos
arribar a la consumación del magno propósito eterno en
Cristo.

111
Pastor y maestro
Osvaldo Rebolleda

El Pastor y maestro Osvaldo Rebolleda hoy cuenta con


miles de títulos en mensajes de enseñanza para el
perfeccionamiento de los santos y diversos Libros de
estudios con temas variados y vitales para una vida
cristiana victoriosa.
El maestro Osvaldo Rebolleda es el creador de la Escuela de
Gobierno espiritual (EGE)
Y ministra de manera itinerante en Argentina
Y hasta lo último de la tierra.

rebolleda@[Link]

[Link]

112
Otros libros de Osvaldo Rebolleda

“Todos tenemos un
perfume de adoración
atrapado en nuestro
espíritu. Reciba una
revelación para ser
quebrantado como
frasco de alabastro
ante la presencia del
Rey de Gloria…”

“Un libro que lo


llevará a las
profundidades
de la Palabra de
Dios, un
verdadero
desafío a
entrar en las
dimensiones
del Espíritu”

113
Un material que todo ministro
debería tener en su biblioteca…

«Todo cambio debe ser producido por Dios


a través de los hombres y no por los hombres
en el nombre de Dios…»

114
[Link]

115
[Link]

116
[Link]

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