Como plata
Refinada
Pastor y Maestro
OSVALDO REBOLLEDA
Como Plata
Refinada
Pastor y maestro
Osvaldo Rebolleda
~1~
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Señor, quién los ofrece con la generosidad que lo
caracteriza a todos aquellos que desean capacitarse más y lo
consideran de utilidad.
No se permite la reproducción parcial o total, la
transformación de este libro, en cualquier forma o por
cualquier medio, sin al menos mencionar la fuente, como
una forma de honrar el trabajo y la dedicación que dio vida
a este material.
Se permite leer y compartir este libro con todos los que más
pueda y tomar todo concepto que le sea de bendición.
Edición general: Fuente de Vida
Revisión literaria: Marcela Recchia
Diseño de portada: EGEAD
Todas las citas Bíblicas fueron tomadas de la Biblia versión Reina
Valera, salvo que se indique otra versión.
~2~
CONTENIDO
Introducción….…………………………………………4
Capítulo uno
La importancia de las palabras…………………………8
Capítulo dos
Lengua corrompida……………..…….………...............13
Capítulo tres
Lengua de maldición………...…………………………22
Capítulo cuatro
Lengua mentirosa…….………..……..............................27
Capítulo cinco
Lengua de muerte………..……………………..………33
Capítulo seis
Lengua de bendición………………….………...............41
Capítulo siete
Lenguas espirituales….…..…………………………….52
Capítulo ocho
La lengua y las palabras de vida………..……..………66
Reconocimientos………………………………………75
~3~
Introducción
“Plata refinada es la lengua del justo.”
Proverbios 10:20. N.V.I.
Estimado lector, me siento verdaderamente feliz de
que este libro halla llegado a sus manos porque estoy
totalmente persuadido que usted será edificado
espiritualmente a través del mismo.
Hoy somos responsables de todo lo que hagamos. Sea
con el conocimiento, las revelaciones, los talentos, los
dones y también con el tiempo, el dinero, los recursos y
todo lo que el Señor nos ha dado y nos está dando día tras
día.
Dios está sacudiendo a su pueblo y llamándolo a
rendir cuentas. Debemos comprender que no sólo
rendiremos cuentas a Dios en el día del juicio (Romanos
14:12), sino que El nos está llevando hoy a una posición de
responsabilidad.
Analizar nuestra vida ante todo lo que hemos
recibido, y lo que estamos haciendo con cada una de esas
cosas, sean: Palabras, conocimiento, sabiduría, revelación,
talentos, dones, recursos, etc. Y la responsabilidad para
~4~
aplicarlas cambiando y mejorando cada día, son las llaves
que dejarán fluir el poder de Dios en nosotros.
Si hay un área de nuestra vida que los cristianos
debemos analizar seriamente y comprometernos a cambiar
constantemente es el área de nuestras relaciones de
comunicación.
Es necesario aprender poco a poco a poner al servicio
de Dios los miembros de nuestro cuerpo y nuestros sentidos
y aunque nuestra carne esté condenada y sin remedio
volverá al polvo, debemos procurar llevarla en alineación
obediente al gobierno espiritual, de manera que puedan
servir de instrumentos útiles a la causa del Reino de los
cielos.
Una de las cosas que más nos afectan en nuestras
relaciones de comunicación, tanto con Dios como con
nuestro entorno es nuestra manera de hablar.
Indudablemente, Dios está muy interesado en que su pueblo
hable bien, pero a diario, nos empeñamos en hablar
indebidamente y nos escudamos con pretextos tales como,
bueno, Dios me entiende, El sabe que yo hablo así, o
“bueno”, es una manera de decir, nada más ¿Qué tiene de
malo?
El problema es que Dios no ve las cosas de la misma
manera y Él le da trascendencia a nuestras expresiones, por
~5~
algo El es el Dios de la Palabra y nos enseña lo peligrosa
que puede ser nuestra lengua si se maneja mal.
“Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los
hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio.”
San Mateo 12:36
Todo el capítulo tres del libro de Santiago, el Señor
lo dedica a la “lengua”, y la define como el miembro más
pequeño de nuestro cuerpo pero inflamado por el mismo
infierno, sin duda un miembro peligroso y difícil de domar.
El conocimiento pleno de esa situación, de los
beneficios y de los perjuicios que puede producir el hablar
mal, serán las huellas que buscaremos a través de esta
enseñanza que nos llevarán a los tesoros ya preparados por
Dios para nuestras vidas.
El conocimiento de estos temas es a la vez, el medio
y el fin de una actitud motivada por la sabiduría y el
profundo entendimiento que Dios mismo nos impartirá
acerca de sus verdades reveladas. Por eso es mas que
necesario que en la lectura de este libro usted se mantenga
en oración, en un pedido constante al amoroso maestro, guía
e instructor que es el Espíritu Santo, para recibir
discernimiento, luz y la voluntad que le permitan aplicar en
su vida estas enseñanzas.
~6~
Le invito a que juntos hagamos una oración, ya que
nada de lo escrito en estas páginas, puede ser revelado a
nuestro espíritu si no es por medio de la obra del Espíritu
Santo, nada puede llegar a producir frutos espirituales desde
la imposición o el conocimiento, nada de lo que nazca en la
virtud de nuestras capacidades podrá darle gloria a Dios, por
lo tanto pidamos a El que se manifieste como maestro y
generador de los cambios para nuestras vidas.
“Señor, nuestra fe descansa en tu Palabra
Y en la obra redentora de tu Hijo amado Jesucristo.
Deseamos que estas enseñanzas, surgidas
de la revelación de tu Palabra y de la
inspiración de tu Santo Espíritu,
nos edifique e instruya afirmando nuestros pies
sobre las huellas de Cristo
todos las demás, son huellas sin rumbo.
Señor, abrimos nuestro corazón y te pedimos
sabiduría para comprender,
cuán grande es tu amor, desde tu provisión,
hasta la sobreabundancia.
Señor, te damos gracias,
en el santo nombre de tu Hijo amado Jesús
Amén…”
~7~
Capítulo uno
La importancia de las palabras
en la comunicación
Las palabras son importantes porque envían mensajes
que afectan nuestra alma y nuestro espíritu. Pueden edificar,
ayudar o estimular; pero también pueden causar dolor, herir,
o desalentar a otros, incluso nuestras palabras puede causar
destrucción y muerte.
Por eso, debemos tener mucho cuidado a la hora de
interactuar con otras personas; el apóstol Pablo escribió en
la carta a los Efesios lo siguiente:
“No salga de vuestra boca ninguna palabra mala,
sino sólo la que sea buena para edificación,
según la necesidad del momento, para que imparta
gracia a los que escuchan”.
Efesios 4.29 Versión de las Américas
Debemos tomar consciencia de que somos
embajadores de Cristo en un mundo lleno de enojo, dolor,
impaciencia y crueldad. Por tanto debemos procurar
impartir vida y bendición cuando hablamos con otros.
~8~
Dios nos creó con necesidades básicas para la vida,
como el aire para respirar, la comida para alimentarnos y el
agua para beber, sin estas cosas seguramente moriríamos,
sin embargo hay otra necesidad que todos los seres
humanos tenemos y es la comunicación con otros seres
humanos. El filósofo Claude Steiner desarrolló “La teoría
de caricias”, entendiendo la caricia, no como un contacto de
piel con piel, sino en el sentido de contacto, mirada, gestos
y palabras. Steinerl infirió que la necesidad de no ser
ignorado genera todo tipo de comportamientos extremos, es
decir, alguien para comunicarse puede hacer o decir todo
tipo de cosas agradables con la intención de complacer para
conectarse al afecto y a la atención de otros, sin embargo
también es posible que una persona actúe con todo tipo de
rebeldías o conflictos para llamar la atención. Además,
señaló que es tan importante la comunicación entre las
personas, que se puede llegar a ella por el bien o incluso por
el mal.
“Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor”
William Foulkner (escritor novelista)
Esta excelente, pero temeraria frase de Forlkner,
refleja hasta qué punto la comunicación puede ser
fundamental para todo ser humano. Es muy duro pensar que
alguien pueda preferir el dolor antes que la nada, la
violencia antes que la ignorancia y el sacrificio antes que la
soledad.
~9~
Las palabras tienen la virtud de transmitir todo tipo de
cosas; son como un cable que lleva electricidad, pero sin ese
cable, aunque haya energía, no podrá encenderse ninguna
luz. Las palabras pueden transmitir amor, angustia, temor,
orgullo, ira, pasión, deseos, enojo, muerte, maldad y todo
tipo de sensaciones o sentimientos. Por eso es de vital
importancia que no las tengamos por inocentes, porque son
clave para la buena vida.
Yo he visto a personas quebrantarse y llorar luego de
escuchar unas palabras, he visto a otros enojarse hasta la
violencia tan solo con las palabras de alguien, he visto a
personas reír a carcajadas tan solo con palabras, es
maravilloso contemplar las palabras como portadoras de
cosas buenas, sin embargo también cargan cosas malas.
Nosotros hoy tenemos la vida de Cristo porque
alguien nos habló alguna vez, por tanto las palabras
portaron a Cristo mismo, portaron su esencia hasta nuestro
corazón. Lo enseñó claramente Jesús en la parábola del
sembrador. Las palabras son semillas que portan su
genética, sean buenas o sean malas, pero esta es una ley
incalificable, toda semilla produce según su especie.
Por tanto, si las palabras son semillas ¿Qué estamos
sembrando? Yo no veo en las Escrituras a Satanás
obligando a Eva a comer la fruta con violencia, veo que solo
le habló palabras y esas palabras mataron el propósito de
ellos y de sus hijos y de los hijos de sus hijos hasta nuestros
~ 10 ~
días. Por eso doy gracias a Jesucristo, el verbo encarnado,
que vino a traer vida y no muerte, bendición y no maldición,
para cancelar las mentiras que la serpiente dijo ese día.
Jesucristo es “La verdad y la vida…”
Por otra parte, Dios nos creó con tres necesidades
emocionales que son fundamentales: autoestima,
pertenencia y competencia. Todas las personas que nos
rodean están buscando satisfacer estas necesidades de
maneras diferentes, pero Dios es el único que realmente
puede satisfacerlas. Esa es la historia que debemos
comunicar a todos los seres humanos, tanto con nuestras
palabras como con nuestras acciones.
Nuestra tarea como representantes de Cristo es dirigir
a las personas que sufren al Señor, y demostrarles su gracia
con palabras que hagan que se sientan aceptadas y seguras.
Jesús afirmó lo siguiente respecto de Él mismo:
“Yo soy el Alfa y la Omega, el primero
y el último, el principio y el fin”.
Apocalipsis 22:13
Lo que Jesús estaba diciendo es “Yo Soy las letras
del abecedario”
“En el principio era el Verbo,
y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”
San Juan 1:1
~ 11 ~
El afirmó “Yo soy la palabra viva…” Por tanto si
concluimos que Dios es la Palabra misma y somos
portadores de su esencia, ¿No es clave el hablar
correctamente?
Dios nos ha dado su Palabra para guiarnos, para
instruirnos, para corregirnos y la Palabra no solo es para ser
leída, sino para ser hablada, porque al hablarla producimos
vida.
“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no
conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios
salvar a los creyentes por la locura de la predicación”.
1 Corintios 1:21
Bendita locura la de la predicación, predicación que
no debe fluir solo detrás de un pulpito, sino que debe ser la
diaria expresión de la vida que portamos.
“Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de
su buen corazón, y una persona mala produce cosas malas
del tesoro de su mal corazón. Lo que uno dice brota de lo
que hay en el corazón”.
San Lucas 6:45 y 46 Versión NTV
~ 12 ~
Capítulo dos
Lengua corrompida
En los evangelios encontramos estas tres frases de
Jesús sobre el corazón:
“Porque de dentro, del corazón del hombre,
salen los pensamientos perversos, las fornicaciones,
robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias,
fraudes, desenfreno, envidia, difamación,
orgullo, frivolidad. Todas estas maldades
salen de dentro y hacen al hombre impuro”
San Marcos 7:21 al 23
“De lo que rebosa el corazón habla la boca. El hombre
bueno saca del caudal bueno cosas buenas, pero el
hombre malo saca del caudal malo cosas malas”
San Mateo 12:34 y 35
“Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios”
San Mateo 5:8
El corazón es por tanto fuente de la vida moral, el
centro dinámico del que proceden el bien y el mal. Existe
~ 13 ~
pues una ambivalencia en el corazón, en nuestra facultad
espiritual, ya que da valor moral a la acción y por otra parte
puede hacerse cómplice de la maldad, lo que va a exigirnos
por parte nuestra una contínua vigilancia y conversión del
corazón.
Es entendible entonces que personas que no conocen
a Dios y que no han recibido la vida del Espíritu tengan un
corazón corrupto y perverso, pero nosotros los cristianos, no
tenemos tal excusa para el mal comportamiento o las malas
palabras, este nuevo pacto nos ha provisto de corazón nuevo
y por tanto, las palabras de nuestra boca deben provenir de
dicha fuente. Sin duda es en el corazón donde se juega la
respuesta al llamamiento del Señor. La lengua solo saca a la
luz lo que hay dentro de nosotros.
“Y pondré en vosotros un corazón nuevo y un espíritu
nuevo. Quitaré de vosotros ese corazón duro como la
piedra y os pondré un corazón dócil. Pondré en vosotros
mi espíritu y haré que cumpláis mis leyes y decretos;
viviréis en el país que di a vuestros padres, y seréis mi
pueblo y yo seré vuestro Dios”.
Ezequiel 36:26 al 28
Con un corazón nuevo y la persona del Espíritu Santo
morando en nosotros, debemos someter nuestra lengua bajo
Su control y eso no sucede automáticamente. Debemos
identificar nuestros errores al hablar.
~ 14 ~
“En las muchas palabras no falta pecado;
Mas el que refrena sus labios es prudente.”
Proverbios 10:19. V.R.V.
Debemos arrepentirnos con anhelo de cambio.
Debemos asumir la responsabilidad de otorgarle
permanentemente el control de nuestra lengua al Espíritu de
Dios sin restarle trascendencia a las palabras que digamos
en todo momento; porque ellas espiritualmente son la clave
para la bendición y para la maldición, para la vida y para la
muerte.
“Porque por tus palabras serás justificado,
y por tus palabras serás condenado.”
San Mateo 12:37. V.R.V.
Nosotros podemos escuchar aún contra nuestra
voluntad, cosas feas o injustas, pero bien podemos
rechazarlas, porque dice la Palabra que debemos examinarlo
todo y retener lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21), eso
indudablemente implica escuchar en ocasiones lo que no es
bueno.
Nosotros podemos ver también lo que no quisiéramos
ver (Habacuc 1:3), pero esto no afectará a nadie mas que ha
nosotros mismos. En cambio, cada palabra que
pronunciemos con nuestra boca, nos afectará de manera
tremenda, tanto a nosotros como a la vida de los demás.
~ 15 ~
La lengua es uno de los miembros más pequeños de
nuestro cuerpo, sin embargo es capaz de determinar el curso
entero de nuestra vida. Tiene el poder de unir a las personas
con propósitos insignificantes o propósitos eternos; tiene el
poder de enemistar crudamente a dos amigos; tanto como
unir eternamente una pareja de enamorados; tiene el poder
de generar una guerra entre naciones; como el de cambiar
rumbos y frenar los bombardeos; tiene el poder de dar vida
o de matar; de enfermar o de curar. Las palabras son la
clave del éxito para un cristiano.
“Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre;
Se saciará del producto de sus labios.
La muerte y la vida están en poder de la lengua,
Y el que la ama comerá de sus frutos.”
Proverbios 18:20 y 21. V.R.V.
La responsabilidad de poner atención a cada palabra
que digamos con nuestra boca, nos compromete seriamente
al análisis de cada palabra ociosa, aún de aquellas palabras
que no nos parecen importantes.
“Mas yo os digo que de toda palabra ociosa
que hablen los hombres,
de ellas darán cuenta en el día del juicio.”
San Mateo 12:36. V.R.V.
Una de las razones principales por las que muchos de
los hijos de Dios se encuentran en débiles condiciones y sin
~ 16 ~
el poder que deberían portar en sus vidas es por causa de las
palabras descuidadas.
Me estoy refiriendo a palabras que no son tan malas
en si. Que hasta parecen inofensivas, pero que en realidad
no solo no edifican la vida del que las dice, sino que
tampoco edifican la vida de los que las escuchan. Además,
anulan todo el potencial espiritual y ofenden al Espíritu
Santo.
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,
sino la que sea buena para la necesaria edificación,
a fin de dar gracia a los oyentes.
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios,
con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”
(Efesios 4:29 y 30. VRV.)
Al viajar por muchas ciudades entablando relaciones
con hermanos de diferentes congregaciones, he podido
observar con tristeza con cuanta liviandad se habla.
Muchos chistes ingeniosos pero ofensivos incluyen
burlas, criticas, malicia encubierta y hasta he podido
observar como se utiliza para esos chistes el nombre del
Señor vanamente (Éxodo 20:7). Por otra parte, los diálogos
intranscendentes son productores de chisme y de maldad.
“Así también la lengua es un miembro pequeño,
pero se jacta de grandes cosas; He aquí,
~ 17 ~
Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego”.
Santiago 3:5. V.R.V.
“La boca del justo producirá sabiduría;
Mas la lengua perversa será cortada.
Los labios del justo saben hablar lo que agrada;
Mas la boca de los impíos habla perversidades.”
Proverbios 10:31 y 32. V.R.V.
Hay muchas personas que utilizan sus palabras para
sacar provecho de distintas situaciones, pero lo que me
parece mas grave aún es que muchas de esas personas son
hijos de Dios, que ignorando las advertencias del Señor y
para su propio beneficio, seguramente pensando que no es
tan malo lo que hacen. Seducen a otros hermanos o
personas, lisonjeando, adulando falsamente o
jactanciosamente cobrando autoridad, aprovechándose de
otros ante lo que no parece un acto tan premeditado o grave,
pero que sin dudas es algo abominable para nuestro Dios.
“Saeta afilada es la lengua de ellos;
engaño habla; con su boca dice paz a su amigo,
y dentro de sí pone sus asechanzas.”
Jeremías 9:8. V.R.V.
“Jehová destruirá todos los labios lisonjeros,
Y la lengua que habla jactanciosamente;
Salmo 12:3. V.R.V.
~ 18 ~
Aprovechar las palabras para “manipular”,
“intimidar” o “dominar” a las personas es hechicería.
Tenemos la tendencia de pensar que la hechicería solo
puede provenir de un hechicero, un brujo o un gurú, pero no
es tan así, también puede venir inconscientemente por un
hermano o hasta de un siervo de Dios, que utilizando mal
las palabras produce el engaño o el dominio manipulador
para controlar a otros o para que ellos terminen haciendo su
voluntad.
Cuando uno se encuentra con alguna de estas
personas que supuestamente son cristianos, seguramente no
está lejos algún espíritu maligno, porque Dios nunca
manipula, nunca intimida y nunca domina. Entonces
quienes tendrían que ser instrumentos de Dios para
bendecir, terminan siendo instrumentos del diablo para
maldecir.
Estas actitudes se manifiestan generalmente por
palabras. Puede ser en la Iglesia, en una junta de líderes, en
un matrimonio o en un negocio; no importa. Cuando alguien
ejerce una autoridad no dada por Dios, eso es hechicería. Es
rebelión contra la autoridad legítima delegada por Dios.
“ataquémoslo de palabra,
y no hagamos caso de nada de lo que diga.”
Jeremías 18:18. N.V.I.
~ 19 ~
“En la boca del necio está la vara de la soberbia;
Mas los labios de los sabios los guardarán.”
Proverbios 14:3. V.R.V.
Si en todo momento pudiéramos captar el entorno
espiritual que nos rodea, cuidaríamos temerosamente cada
palabra al comprobar como se activan los ataques del diablo
y de como se desgaja lentamente nuestra armadura
espiritual con cada palabra, permitiendo que el enemigo
penetre nuestro ser con dardos de maldad.
“La boca del necio es su perdición;
sus labios son para él una trampa mortal.
Los chismes son deliciosos manjares;
penetran hasta lo más íntimo del ser.”
Proverbios 18:7 y 8. V.R.V.
Concluimos entonces, los peligros que encierra la
corrupción de nuestra lengua, algo de lo que el apóstol
Pablo nos advirtió claramente en Efesios 4:29
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino
la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de
dar gracia a los oyentes”.
Pablo nos exhorta a erradicar de nuestras vidas todos
aquellos pecados que podemos cometer con nuestro hablar:
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca”. Creo
que si los cristianos pusieran más atención a estas palabras,
~ 20 ~
se evitarían muchos problemas, matrimoniales, familiares,
económicos y espirituales. Por supuesto que los cuidados
evitarían también los continuos conflictos que muchas veces
atraviesan las congregaciones. Pablo le dijo a los Corintios:
“Porque temo que a mi llegada no os encontraré como
quisiera, y tampoco vosotros me encontraréis como
quisierais. Temo que haya discordias, envidias, enojos,
egoísmos, chismes, críticas, orgullos y desórdenes”.
2 Corintios 12:20 D.H.H.
Sin leña se apaga el fuego
y sin chismes se acaba el pleito.
Proverbios 26:20 D.H.H.
Hay quienes hieren con sus palabras,
pero hablan los sabios y dan alivio.
Proverbios 12:18 D.H.H.
~ 21 ~
Capítulo tres
Lengua de maldición
He comprobado también que la mayoría de las
personas tienen un concepto equivocado de lo que
realmente son las maldiciones. Quizás viejas tradiciones o
fábulas han hecho pensar a muchos, que maldición solo es
un hechizo satánico, con conjuros o rituales ocultos contra
otra persona. Pero si bien eso maldice, la maldición en si es
mucho mas sencilla y a la vez sutilmente devastadora.
Maldecir es simplemente decir mal.
“La lengua es un fuego, un mundo de maldad.
La lengua está puesta entre nuestros miembros,
y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda
de la creación, y ella misma es inflamada
por el infierno.”
Santiago 3:6. V.R.V.
Los sobrenombres y los apodos, son las delicias de
grandes y chicos, pero acarrean las más tremendas heridas,
complejos y frustraciones. Cuando le decimos a una persona
Gordo lechón, narigón, enfermo mental, pedazo de bestia o
cosas por el estilo, no estamos haciendo otra cosa que
maldiciendo a tal persona.
~ 22 ~
Cuando le hablamos a nuestros seres queridos,
nuestros hermanos en Cristo, compañeros de trabajo o a
cualquier otra persona conocida de sus cualidades debemos
tener mucho cuidado.
“Con la lengua bendecimos a nuestro
Señor y Padre,
y con ella maldecimos a las personas,
creadas a imagen de Dios.”
Santiago 3:9. N.V.I.
“Llena está su boca de maldición,
y de engaños y fraude,
debajo de su lengua hay vejación y maldad.”
Salmo 10:7. V.R.V.
Si una mamá, se pone a conversar con la vecina y su
hijo esta escuchando atentamente tomado de su mano, no
debe decirle a la vecina si le pregunta por el
comportamiento de su hijo cosas tales como: ¿Este? “este es
la piel de Judas” porque el nene escuchó en la última clase
de escuelita dominical que Judas fue el que entregó a Jesús
y eso impactará su vida.
Decir algo como: “Este, no sabes, me salió vago,
burro y bruto, igual que su padre”. Su hijo simplemente la
mirará atento y estará recibiendo lo que su madre dice. No
solo porque le cree, sino porque esas palabras no son otra
cosa que maldiciones. Y aunque esta situación parezca algo
~ 23 ~
cómica, producirá sin duda que ese hijo sea un vago, burro
y bruto.
Es indudable que esa mamá puede amar mucho a su
hijo y puede que no mida las consecuencias de lo que esta
diciendo. Ella puede decirle palabras amorosas todo el día,
pero si en ocasiones lo maldice descuidadamente, el efecto
puede ser desbastador.
“De una misma boca salen bendición y maldición,
Hermanos míos, esto no debe ser así.
¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y
agua salada? Hermanos míos,
¿Acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid?
Pues tampoco una fuente de agua salada
puede dar agua dulce.”
Santiago 3:10 al 12. N.V.I.
Las maldiciones no solo las lanzamos contra otras
personas, sino que además, solemos hacerlo contra nuestros
bienes y pertenencias.
Si cuando una persona cobra el sueldo y abriendo el
sobre, cuenta el dinero, al ver que hay lo mismo que el mes
anterior o menos aún, debe procurar mucho cuidado de no
hablar desde el enojo diciendo cosas como: “Este sueldo es
una miseria, con esto no llego ni a mitad de mes”. Porque en
tal caso esa persona acaba de maldecir su sueldo y el único
resultado posible para el futuro de su economía será que no
~ 24 ~
llegará a mitad de mes, tal y como lo afirmó en su
descuidada declaración.
Si una persona mira su casa detenidamente y piensa
en todos los arreglos que le gustaría hacer, pero desde su
corazón comienza a elaborar la imposibilidad, es muy
probable que diga algo como esto: “Estas paredes
descascaradas, me tienen podrido, esta casa parece un
rancho, es una verdadera pocilga”. En tal caso esa persona
acaba de maldecir su casa y en lugar de poder arreglarla
impartiendo bendición sobre ella, terminarás aplastado por
el cielo raso.
Si su coche no le arranca por el frío de la mañana o
por la rotura del carburador, es probable que usted se enoje
como cualquier mortal, lo haría, pero el peligro es terminar
diciendo cosas tales como: “Este cascajo no funciona”;
“Esta catramina siempre me hace lo mismo”. Sin duda
alguna su coche no dejara de comportarse como una
catramina y difícilmente funcione bien, ya que es un coche
maldecido por su propio dueño.
“En las muchas palabras no falta el pecado;
Mas el que refrena sus labios es prudente.”
Proverbios 10:19. V.R.V.
Seguramente estará pensando en las muchas veces
que ha dicho cosas como estas sin medir su verdadera
importancia. Sucede que en el plano espiritual, toda palabra
~ 25 ~
es trascendente y fundamental. Veamos que por ejemplo en
el primer capitulo de Génesis, se menciona la frase: “Y dijo
Dios” o “Dios dijo” unas diez veces. Notemos la
importancia de las palabras para el creador de todas las
cosas, siendo El mismo en Cristo, “la Palabra encarnada”.
“El cielo y la tierra pasarán,
pero mis Palabras no pasarán.”
San Mateo 24:35. V.R.V.
“Les aseguro que mientras existan el cielo
y la tierra, ni una letra ni una tilde
de la ley desaparecerán hasta que todo
se haya cumplido”
San Mateo 5:18. N.V.I.
~ 26 ~
Capítulo cuatro
Lengua mentirosa
“Los labios mentirosos son abominación
a Jehová; Pero los que hacen verdad
son su contentamiento.”
Proverbios 12:22. V.R.V.
Una mentira es una declaración realizada por alguien
que sabe, cree o sospecha que es falsa en todo o en parte,
esperando que los oyentes le crean, de forma que se oculte
la realidad en forma parcial o total.
Nos hacemos daño cuando mentimos. Está en la
Biblia, Efesios 4:25, "Por lo cual, desechando la mentira,
hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos
miembros los unos de los otros".
El noveno mandamiento prohíbe la mentira. Éxodo
20:16, "No hablarás contra tu prójimo falso testimonio".
Mentir es no asemejarse a Cristo. Está en la Biblia,
Colosenses 3:9 y 10, "No mintáis los unos a los otros,
habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y
~ 27 ~
revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que
lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno".
La Biblia condena fuertemente la mentira. Primero,
Dios dice que el mismo no miente Números 23. Si somos
sus hijos pues debemos de amar la verdad sabiendo que esto
honra a Dios. Segundo, Jesús dice que los mentirosos son
hijos de Satanás, quien es el padre de las mentiras. En otras
palabras, el que miente con propósito escoge asociarse con
las tinieblas.
Hay personas que no solo viven de mentira en
mentira, sino que su vida llega a ser una verdadera mentira.
Son personas manejadas por espíritus inmundos que
permanentemente las influencian (1 Reyes 22:22). Al punto
tal es así que esas personas pueden aceptar la mentira como
un modo de vida.
Personalmente creo que esas personas saben que
hacen mal. Son conscientes de cada mentira, pero no
pueden evitarlo. Hasta llegan a creerse sus propios embustes
y terminan acarreando maldición y muerte sobre sus vidas
y las vidas de otros. Pues el diablo se enseñorea de ellos.
“El testigo falso no quedará sin castigo,
y el que habla mentiras no escapará.”
Proverbios 19:5. V.R.V.
~ 28 ~
La gran mayoría de la gente cree que la mentira no es
mala, pues vivimos en una sociedad mentirosa por
naturaleza. Mentimos porque sí o porque no. Mentimos para
evitarnos problemas o para evitárselos a otros. Mentimos
por quedar bien ante alguien, o para justificar nuestras
culpas. En resumen, mentimos por mentir, por costumbre, y
podemos decir que la mentira se ha convertido en un mal
hábito bien aceptado por todos.
La Biblia nos enseña que el diablo es mentiroso y
padre de la mentira (San Juan 8:44). Y nosotros como hijos
de Dios no dudamos en desechar la mentira de nuestras
vidas, sabiendo perfectamente que no es algo agradable ante
los ojos de nuestro Padre celestial. Pero el diablo es muy
sutil y engaña a los cristianos descuidados en su hablar,
haciéndolos caer en la trampa.
Es muy común escuchar cosas como: “No, decile que
no estoy”; “decile que no puedo, total...” “Hace un montón
que llegué”; “No, no tengo un mango”. Muchas frases como
estas son habituales y totalmente comunes y es ahí donde la
sutileza del diablo se introduce en nuestras vidas.
Porque muchas veces mentimos con tonterías, pero
son tonterías peligrosas, porque no dejan de ser mentiras.
Tampoco sirve para fines determinados el famoso recurso
de la mentira piadosa, ni aún conociendo el viejo
pensamiento judío de que eso no es una mentira piadosa,
~ 29 ~
sino una verdad piadosa. Solo caminaremos con el disfraz
de una trasgresión.
“Por lo cual, desechando la mentira,
hablad verdad cada uno con su prójimo;
porque somos miembros los unos de los otros.”
Efesios 4:25. V.R.V.
En otras ocasiones el diablo hace de las suyas en lo
que ni siquiera luce como una mentira y aparecen los
descuidos hablando pecaminosamente, transgrediendo los
mandamientos de Dios, haciendo promesas incumplidas o
criticando, despreciando, injuriando a un hermano por
causas que siempre serán injustificadas:
“El que dice: yo le conozco y no guarda sus
mandamientos, el tal es mentiroso,
y la verdad no está en él.”
1 Juan 2:4. V.R.V.
“Cuando a Dios haces promesa, no tardes
en cumplirla; porque él no se complace en
los insensatos. Cumple lo que prometes.”
Eclesiastés 5: 4. V.R.V.
“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano,
es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien
ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
1 Juan 4:20. V.R.V.
~ 30 ~
Debemos tener cuidado en todo momento de no darle
lugar al diablo. Él esta totalmente vencido por Jesucristo,
pero sigue siendo el príncipe de las tinieblas, por lo tanto si
encuentra cualquier área de tiniebla en nuestra vida puede
vencernos, tan solo si dejamos que nuestra lengua mienta o
engañe, le estaremos proporcionando la tiniebla necesaria
para que pueda actuar en nuestra contra.
Seremos una presa fácil en su territorio. Cuando
hacemos promesas o damos nuestra palabra a alguien,
debemos cumplirla. De lo contrario somos culpables de
mentir y a menos que nos arrepintamos, traeremos
maldición y fracaso sobre nosotros.
“El que quiere amar la vida y ver días buenos,
Refrene su lengua de mal y sus labios
no hablen engaño.”
1 Pedro 3:10. V.R.V.
Dios ha pronunciado bendiciones sobre aquéllos que
se apartan del pecado, incluyendo los pecados de lengua.
Pero también ha pronunciado maldición sobre aquéllos que
rehúsan dejar la mentira:
“El labio veraz permanecerá para siempre;
Mas la lengua mentirosa sólo por un momento.
Proverbios 12:19. V.R.V.
~ 31 ~
Como vemos, la mentira es mala siempre y ninguna
es aceptada por Dios. No existen las mentiras blancas, ni
las mentiritas piadosas. Mentira es mentira, y es
abominación para Dios.
La mentira es pecado y ofende a Dios de tal manera
que será castigada, como lo ratifica también en el Salmo 5:6
“Destruirás a los que hablan mentira; al hombre
sanguinario y engañador abominará Jehová”.
Así pues para Dios, la mentira sí es cosa seria, porque
aunque para el mundo, esta no sea más que una debilidad
humana, para Dios es y será siempre un pecado por el cual
deberemos dar cuenta, al igual que todo hombre que hoy
practica la mentira, no será tenido por inocente.
“Todos los mentirosos tendrán su parte
en el lago que arde con fuego y azufre...”
Apocalipsis 21:8. V.R.V.
“Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros,
los fornicarios, los homicidas, los idolatras,
y todo el que ama y hace mentira.”
Apocalipsis 22:15. V.R.V.
~ 32 ~
Capítulo cinco
Lengua de muerte
“El que guarda su boca guarda su alma;
Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.”
Proverbios 13:3. V.R.V.
La estrategia de Satanás es ganar el control de nuestra
lengua, y cambiar el curso de nuestra vida hasta
contaminarla. El quiere que hablemos maldición y muerte.
Si nuestra lengua no esta bajo el control del Espíritu
Santo, Satanás la controlará y la usará a través de todo el
curso de nuestra vida para contaminar todo nuestro ser y
nuestro entorno.
“He aquí nosotros ponemos freno en la boca
de los caballos para que nos obedezcan
y dirigimos así todo su cuerpo.
Mirad también las naves; aunque tan grandes,
y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un
muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.
Así también la lengua...”
Santiago 3:3 al 5. V.R.V.
~ 33 ~
Como vemos todas nuestras palabras son importantes,
pues en ellas están la vida o la muerte. Desde ahora y hasta
el final de este capitulo quisiera que tenga como base de
reflexión el siguiente versículo:
“La muerte y la vida están en el poder
de la lengua, y el que la ama comerá
de sus frutos.”
Proverbios 18:21. V.R.V.
Este versículo necesitamos grabarlo en nuestro
corazón con fuego. Nadie que lo conozca y lo aplique a su
vida puede ser el mismo. Este versículo puede
desenmascarar el reino espiritual que lo rodea. Debe ser la
alarma que le alerte sobre palabras de muerte contra su vida
o su familia y poder así cancelarlas a tiempo, el Señor le
traiga convicción de la importancia que tienen las palabras
en el mundo espiritual.
“Más los que lo reprendieren tendrán felicidad,
Y sobre ellos vendrá gran bendición.
Besados serán los labios
Del que responde palabras rectas.
Prepara tus labores fuera,
Y disponlas en tus campos,
Y después edificarás tu casa.
Proverbios 24:25 al 27
~ 34 ~
El proverbio dieciocho veintiuno, puede ser el
versículo que aplicado a su vida, le ayude a evitar matar o
morir y le llevará a los tesoros eternos que Dios ha
preparado para su vida.
Cuando hablamos de muerte no decimos que una
palabra matará literalmente al que la recibe, aunque esto
también ha pasado, cuando alguien ha dado una noticia
fuerte o dolorosa de manera descuidada y su receptor
termina infartado al no poder asumir las palabras que
escucha. Pero yo quisiera mencionar tres clases de muerte
que producen nuestras palabras:
Primero: Las palabras negativas, de duda, de
incredulidad, de temor, de desconfianza, matan nuestra fe y
por ende todas nuestras bendiciones por venir a través de la
fe. La incredulidad no consiste meramente en negar la
existencia de Dios o en rechazar la divinidad de Jesucristo,
sino en desconocer la palabra divina, en no obedecerle.
No creer, según la etimología de la palabra hebrea
«creer», es no decir «amén» a Dios; es rechazar la relación
que quiere Dios establecer y mantener con el hombre.
El impío pone en tela de juicio la existencia de Dios
Salmo 14:1, el escéptico, su presencia activa a lo largo de la
historia Isaías 5:19, el rebelde pone en tela de juicio la
soberanía de Su voluntad. La incredulidad por su parte,
admite ciertos grados de fe y puede coexistir con ella, es por
~ 35 ~
eso que puede ser tan peligrosa para los cristianos. La
incredulidad se manifiesta fundamentalmente por palabras,
palabras que no son inocentes y que son soltadas por
cristianos a cristianos que expresan una visión, un proyecto
o un propósito.
Esas palabras de incredulidad pueden matar la fe de
un hermano y puede abortar un propósito Divino, por eso
debemos discernir y rechazar toda palabra de incredulidad.
“Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún
la promesa de entrar en su reposo, alguno
de vosotros parezca no haberlo alcanzado.
Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado
la buena nueva, como también a ellos;
pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó
por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron”.
Hebreos 4:1 y 2
Segundo: Las palabras negativas, de duda, de maldad,
de crítica, de temor hacia otras personas pueden matar su
potencial, su futuro y su vida espiritual.
“Hermanos, no hablen mal de los demás. El que habla
mal del de un hermano, o lo critica, es como si estuviera
criticando a la ley de Dios, o hablando mal de ella”.
Santiago 4:11 V.L.S.
~ 36 ~
Algunas personas se dejan influenciar fácilmente por
el comentario o las palabras de otros, sobre todo de sus
líderes, los cuales deben tener sumo cuidado sobre este
asunto, ya que la autoridad que el mismo Señor nos ha
concedido es para servir y no para enseñorearnos de los
hermanos.
Debemos tener mucho cuidado con las palabras
negativas que podemos llegar a soltar sobre otro hermano.
Tal vez en una charla que parece intrascendente, un
hermano puede comentarnos, un proyecto, un negocio, una
visión de desarrollo personal y debemos tener mucho
cuidado de los comentarios negativos, no hay excusas como
algunos pretenden al decir: “No, no lo dije de verdad”, “Lo
dije pero fue sin pensar”, “Lo dije por tu bien, pero debo
decirte lo que pienso”… Amados, la verdad es que muchos
son imprudentes a la hora de opinar sobre la vida de otros y
eso puede ser muy dañino y aun matar el potencial, sueño o
visión de los hermanos.
Por eso no solo debemos tener mucho cuidado de
hablar con Fe ante lo que un hermano nos cuenta, sino que
debemos tener cuidado de no contar nosotros a cualquiera
un sueño, una visión o un propósito de desarrollo personal,
porque las palabras no son inocentes y puede que nos maten
la Fe de lo compartido.
Tercero: Las “no palabras” son como el silencio que
mata tanto como las palabras perversas. El antídoto que la
~ 37 ~
humanidad necesita no se encuentra en el silencio, sino en
la Palabra de Dios.
“La lengua apacible es árbol de vida;
Mas la perversidad de ella es
quebrantamiento de espíritu.”
Proverbios 15:4. V.R.V.
Por último, Santiago dijo: “Pero ningún hombre
puede domar la lengua” (Santiago 3:8). Esta es una triste
realidad. No podemos domar y controlar la lengua con
nuestra propia fuerza. Sin embargo, hacerlo es posible a
través del poder del Espíritu Santo.
Si de la abundancia del corazón habla la boca y si del
fruto de nuestros labios se llenará nuestro vientre, si la vida
y la muerte están en el poder de la lengua, entonces
debemos procurar una vida bajo el gobierno del Espíritu
Santo.
“No se preocupen por lo que van a decir o cómo van
a defenderse. Porque en el momento preciso,
el Espíritu Santo les dirá lo que deben decir.»
San Lucas 11.11 y 12 V.L.S.
Si como cristianos no entregamos nuestra lengua al
control de Dios, nos estaremos engañando a nosotros
mismos. Al respecto encontramos en Santiago que:
~ 38 ~
“Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su
lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es
vana” (Santiago 1:26).
Santiago nos desafía a refrenar nuestra lengua,
aunque, también dijo que nadie podía domar la lengua y si
alguien lo hacía era un varón perfecto. Sucede que Santiago,
estaba hablando de refrenar la lengua poniéndola bajo el
gobierno del Espíritu Santo.
Cuando nosotros tratamos de controlar nuestra lengua
somos dominados por emociones, nuestro temperamento y
por nuestros sentimientos que van y vienen, los cuales
dominan nuestra voluntad y nos llevan a decir cosas en
muchas ocasiones fuera de lugar.
Cuando somos controlados por la influencia de la
gente vivimos hablando lo que escuchamos de los demás,
criticando y participando de chismes y opiniones ajenos.
Cuando un espíritu inmundo afecta o influye nuestros
pensamientos, sentimientos o emociones, terminamos
sembrando cizaña, causando división, levantando falso
testimonio, diciendo mentiras y al final, nos convertimos en
un canal de las tinieblas.
Por el contrario, cuando permitimos al Espíritu Santo
el gobierno de las palabras, hablaremos a la manera de Dios.
Expresaremos pensamientos positivos, de fe y de victoria,
~ 39 ~
dejaremos de lado las críticas, las murmuraciones y los
chismes. Cuando nos dejamos guiar por el Espíritu Santo,
Él nos llevará a decir toda la verdad y a hablar justicia,
entonces El Dios Todopoderoso se glorificará y nosotros
seremos librados.
Nuestra lengua es el conductor que dirige las palabras
que salen de nuestros pensamientos; si nuestros
pensamientos son gobernados por cualquier otra persona
que no sea Dios viviremos el resto de nuestras vidas siendo
esclavos de la vergüenza y la humillación, pero si nos
dejamos guiar por las palabras de Dios, estoy seguro que
portaremos palabras de vida y no de muerte, de sanidad y no
de enfermedad, de bendición y no de maldición.
“No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas
delante del ángel que fue ignorancia.
¿Por que harás que Dios se enoje a causa de tu voz,
y que destruya la obra de tus manos?
Eclesiastés 5:6. V.R.V.
~ 40 ~
Capítulo seis
Lengua de Bendición
“Aparta de ti la perversidad de la boca,
y aleja de ti la iniquidad de los labios.”
Proverbios 4:24 V.R.V.
La vida no comenzó en nosotros cuando salimos del
vientre de nuestra madre, sabemos bien que un bebé está
vivo físicamente desde el momento mismo que comenzó a
gestarse (Salmo 139:13), y con vida en sí, desde antes de la
fundación del mundo, programados y predestinados por
Dios (Salmo 139:6).
La naturaleza pecaminosa que hay en el ser humano
nos ha llevado a la necesidad de tener un encuentro personal
con Dios a través de su Hijo Jesucristo y de su obra
redentora. Para ello, en algún momento y lugar cualquiera,
alguien nos habló Palabras de vida eterna. Escuchamos esas
~ 41 ~
palabras y las creímos. Nos arrepentimos de nuestro
caminar sin Dios y confesamos con nuestra boca soltando
palabras que al salir por nuestros labios fueron grabando
con letras doradas en el cielo nuestro nombre. Y esas fueron
palabras de vida.
“Que si confesares con tu boca que Jesús
es el Señor, y creyeres en tu corazón
que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
Romanos 10:9. V.R.V.
La correcta elección de nuestras palabras nos dio la
vida eterna y seguir eligiendo bien, nos llevará de gloria en
gloria y de poder en poder. Los que caminen a nuestro lado
recibirán la bendición, los bienes que recibamos en
mayordomía se multiplicarán, los proyectos que
emprendamos serán un éxito y nuestro entorno espiritual
será conmovido.
Debemos comprender que fuimos llamados para
heredar bendición (1 Pedro 3:9), y eso nos convertirá en
bendecidores de la tierra. Si entendemos este principio, nos
llenaremos de la Palabra de Dios que es vida y bendición.
Porque para que fluya la bendición por nuestra boca
debemos estar llenos de ella.
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón
saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro
~ 42 ~
de su corazón saca lo malo; porque
de la abundancia del corazón habla la boca.”
San Lucas 6:45. V.R.V.
En primer lugar la vida fluirá de manera personal por
nuestra boca, si cada día nos entregamos al gobierno del
Espíritu Santo. De nuestra boca fluirá primeramente un río
de alabanza (Hebreos 13:15); y Dios habita en medio ella
(Isaías 43:21). Eso nos asegurará su presencia.
De nuestra boca fluirán palabras que como plomada
nos guiarán derechito por la bendición (Amós 6:7); palabras
que nos mantendrán quebrantados ante Dios (Jeremías
23:29); palabras que como espada cortante de dos filos
(Hebreos 4:12) abrirán camino donde no lo hay y toda
oposición de las tinieblas solo tendrá que hacerse a un lado.
Palabras vivas, eficaces; palabras que destruirán,
arruinarán, y derribarán lo incorrecto para edificar y plantar
correctamente (Jeremías 1:10); Palabras que simplemente
harán que estalle la bendición:
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos
hoy contra vosotros, que os he puesto delante
la vida y la muerte, la bendición y la maldición;
escoge, pues la vida,
para que vivas tú y tu descendencia.”
Deuteronomio 30:19. V.R.V.
~ 43 ~
El escoger bien cada palabra nos pondrá en la
bendición y la vida total, recordemos nuevamente
Proverbios 18:21 “La vida y la muerte están en el poder de
la lengua”.
En segundo lugar, nuestras palabras desatarán
bendiciones sobre nuestros seres queridos, porque no
hablaremos impíamente sino que hablaremos bien para
todos y cada uno.
“Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto.
Así sabrán cómo responder a cada uno”
Colosenses 4:6. N.V.I.
Podemos transmitirles la vida misma y hablar bien de
ellos y delante de ellos sobre todos los demás. Podemos no
dar lugar a chismes, ni contestar de manera hostil aún en las
interrupciones de alguna actividad que podamos estar
desarrollando. Podemos no ser participes de chistes subidos
de tono o de contestar con impaciencia ante la presión.
Podemos ser diferentes, destacados, deseados y amados.
De seguro no Podremos lograr esto en el primer
intento. Pero cambiar es un proceso que nos necesita
perseverantes cada día y nos hará triunfadores en nuestras
relaciones. Es tiempo de comprender el poder que hay en
nuestras bocas.
~ 44 ~
Además, nuestras palabras provocarán bendiciones a
los hermanos cristianos, porque no soltaremos opiniones o
críticas hirientes contra nadie, no hablaremos chismes o
murmuraciones que pueden terminar lastimando a otros:
“Hermanos no hablen mal unos de otros.
Si alguien habla mal de su hermano, o lo juzga,
habla mal de la ley y la juzga.”
Santiago 4:11. N.V.I.
En cuarto lugar, nuestras palabras soltarán vida sobre
nuestro prójimo, cada vez que le prediquemos el evangelio a
alguien porque eso da vida y bendición para los que lo
reciben. (Romanos 10:14); (Romanos 15:29).
En quinto lugar, nuestras palabras bendecirán a
nuestros enemigos haciéndolos cambiar de actitud. Más si
persisten en su mal, debemos responder con bien y
tendremos victoria. Pero si ellos no se arrepienten serán
quebrantados y echados por tierra.
“No devolviendo mal por mal, ni maldición
por maldición, sino por el contrario, bendiciendo.”
1 Pedro 3:9. V.R.V.
“Bendecid a los que os persiguen;
bendecid, y no maldigais”
Romanos 12:14. V.R.V.
~ 45 ~
“Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen, haced bien
a los que os aborrecen, y orad por los
que ós ultrajan y os persiguen.”
San Mateo 5:44. V.R.V.
“No seas vencido de lo malo, sino vence
con el bien el mal.”
Romanos 12:21. V.R.V.
Además, por nuestras palabras será bendecida nuestra
ciudad o no, todo depende de nuestras palabras, en estos
tiempos somos muy propensos a criticar duramente a las
autoridades gubernamentales y también a la ciudad diciendo
toda clase de males como: “Esta ciudad terminara
muriendo”; “Esta ciudad es un verdadero basural”; “En esta
asquerosa ciudad ya no se puede vivir”.
Palabras como esas de nuestra parte solo estarán
maldiciendo la ciudad atrayendo mayor tinieblas sobre ella.
Cuando hablo de declaración o confesión positiva y de
bendición no estoy diciendo que las cosas no son como
usted piensa. Puede que sean peor aún; pero el decirlo una y
otra vez es lo que produce males mayores.
Repito que en este tiempo, Dios está llamando a su
pueblo a entender y comprometerse a hablar con vida y
bendición, asumiendo el poder y la autoridad que se nos ha
otorgado en Cristo Jesús. Poder para cambiar
~ 46 ~
circunstancias, de vida en personas, familias, barrios,
ciudades, provincias y naciones, para lo cual las palabras se
convierten en herramientas fundamentales.
“Por la bendición de los rectos la ciudad
será engrandecida; Mas por la boca
de los impíos será trastornada.”
Proverbios 11:11. V.R.V.
Por último, nuestras palabras protegerán nuestros
bienes, exaltarán nuestros bienes y atraerán sobre nosotros
mayores y mejores bienes.
Mirando nuevamente lo dicho bajo el titulo de
“Lengua de maldición”, podremos entender que soltar
bendición sobre nuestros bienes es simplemente todo lo
contrario a decir las maldiciones como esas de las cuales
hicimos mención. Debemos soltar palabras de bendición
sobre todos los bienes que en su gracia el Señor nos permite
poseer y ejercer mayordomía sobre ellos (1 Timoteo 6:7).
Decir palabras de fe es lo que mueve el cielo a tu
favor, pero tenemos que recordar que fe es certeza de lo que
se espera y convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1),
Por lo cual no necesitamos ver para decir palabras de fe.
Muchos hermanos aducen no ser realistas si dicen
algo que realmente no es, pero la fe no es realismo, es
locura. Conseguir algo en el espíritu es declararlo diciendo
~ 47 ~
lo que no se ve, pero que se sabe ya otorgado por Dios en el
espíritu. Para recibir algo con nuestras manos, primero
debemos recibirlo en el espíritu.
No son palabras de fe solamente hacerle pedidos a
Dios como personas dependientes. Eso a la verdad es bueno
y necesario, pero hablar palabras ante Dios en
reconocimiento y gratitud, dándolo todo por hecho hoy, eso
es fe activa, fe viva y fe poderosa.”
“Pero teniendo el mismo espíritu de fe,
conforme a lo que está escrito:
Creí, por lo cual hablé,
nosotros también creemos,
por lo cual también hablamos.”
2 Corintios 4:13. V.R.V.
La fe se manifiesta cuando la activamos en las
palabras: Dios activó al mundo por la palabra (Isaías
55:11); Moisés le habló a la piedra y de ella salió agua para
el pueblo. Es mas, cuando en lugar de hablarle le pegó
termino pecando (Números 20:8 al 12).
Josué le habló al sol y a la luna y estos se detuvieron
dándole así la oportunidad de ganar la batalla (Josué 10:12
y 13).
~ 48 ~
Ezequiel le habló a una pila de huesos secos y estos
cobraron vida formando un ejercito grande en extremo
(Ezequiel 37:1 al 10).
Jesús le habló a la tormenta y se calmó (San Lucas
8:24); le habló a la higuera y se secó (San Marcos 11:14);
a Lázaro y resucitó (San Juan 11:43 y 44).
Los apóstoles mismos le hablaron a un cojo en la
puerta del templo La hermosa y este se sanó (Hechos 3:6);
le hablaron a los demonios y salieron huyendo (San
Marcos 6:13); y tantos otros ejemplos como estos, que
sabemos y podríamos citar
Cuando la Palabra de Dios fluye de nuestros labios
cobra vida y ella posee fuerza propia para cumplirse. Es la
misma que Cristo habló para traer vida, sanidad y liberación
hace mas de dos mil años. Es por eso que cuando nosotros
empezamos a hablar la Palabra a nuestras circunstancias,
ésta produce los mismos resultados.
“Y mi lengua hablará de tu justicia
y de tu alabanza todo el día.”
Salmo 35:28. V.R.V.
Los que pretendan funcionar en el espíritu y tener una
fe activa, deben deshacerse de todas las palabras que
confiesen aparentes limitaciones. Porque esas palabras solo
~ 49 ~
serán un estorbo y la cancelación de lo sobrenatural y
milagroso.
No podrán tampoco aquellos que son propensos a
declarar límites al poder de Dios, explicando o concluyendo
imposibilidades. Tampoco podrán funcionar en el espíritu y
tener una fe activa los que plantean conceptos limitados o
tradiciones religiosas fundadas en aparentes razones. Menos
aún lo harán, los que tienen fortalezas de pensamientos al
analizar sus cualidades personales, declarando
continuamente incapacidad, derrota, insuficiencia o fracaso.
“Yo dije: Atenderé a mis caminos,
para no pecar con mi lengua.”
Salmo 39:1. V.R.V.
“No te des prisa con tu boca,
ni tu corazón se apresure a proferir
palabra delante de Dios;
porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra;
por tanto, sean pocas tus palabras.
Eclesiastés 5:2. V.R.V.
Los hombres y mujeres de fe que tanto llegamos a
admirar por sus vidas, eran personas normales como usted y
como yo, con pasiones y deseos, con errores y aciertos, con
defectos y virtudes, pero con dos características
~ 50 ~
fundamentales: Temor por Dios y por su Palabra, con
actitud para vivir cumpliéndola y aplicándola “sin limite”.
“No me quites de la boca la Palabra de verdad,
pues en tus juicios he puesto mi esperanza.”
Salmo 119:43. N.V.I.
“La Palabra está cerca de ti;
la tienes en la boca y en el corazón.”
Romanos 10:8 N.V.I.
En este pasaje de romanos, el apóstol Pablo menciona
las palabras dichas por Moisés a través del Espíritu diciendo
y enseñando que muy cerca de usted está la palabra, en su
boca y su corazón.
“Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es
demasiado difícil para ti, ni está lejos.
No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por
nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que
lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que
digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo
traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?
Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu
corazón, para que la cumpla”
Deuteronomio 30:11 al 14
Debemos entender y saber que el poder del hombre
está en su lengua, con la cual podemos unir o dividir, sanar
~ 51 ~
o enfermar, dar vida o traer la muerte. Cuidemos nuestro
corazón y estaremos cuidando nuestra boca.
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.
Proverbios 4:23
Capítulo siete
Lenguas Espirituales
Si este libro nos confronta ante la gran importancia
que tienen nuestras palabras es ineludible para mí,
mencionar la Glosolalia. Palabra que está compuesta por
~ 52 ~
dos vocablos griegos: glosso, que significa lengua y lalia
que significa hablar. Yo quisiera expresarles mi punto de
vista sobre el “Hablar en lenguas”.
Durante la fiesta del Pentecostés que siguió a la
primera pascua de Jesús, los discípulos recibieron este
peculiar don.
“Cuando llegó el día del Pentecostés estaban todos juntos
en el mismo lugar. De repente, vino del cielo
un ruido como el de una violenta ráfaga de viento
y llenó toda la casa donde estaban reunidos.
Se les aparecieron entonces unas lenguas
como de fuego que se repartieron y se posaron
sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos
del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en
diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía
expresarse.”
Hechos 2:1 al 4. N.V.I.
El don de lenguas ha provocado siempre gran
controversia en el seno de la cristiandad moderna, donde se
ha discutido durante largos años, aunque ya cada vez
menos, diferentes pensamientos o puntos de vista. Algunos
piensan que este don no es de nuestros días, a pesar de los
miles de testimonios que existen en todo el mundo; otros
piensan que no es útil o necesario para nadie; mientras que
otros por el contrario piensan que todos los que hablan en
lenguas están siempre llenos del Espíritu Santo y así como
~ 53 ~
tantas iglesias o cristianos haya, podremos encontrar
diferentes opiniones.
Yo por mi parte quisiera exponer sobre este don, sin
la intención de contender con nadie, pero sí me gustaría
generar con mi opinión amistosos debates, porque así es
también como se aprende. Me causa mucho dolor cuando
trato de hablar con algún colega para compartir sobre
diversas cuestiones o pensamientos y me topo con exaltados
defensores de irrevocables verdades. Creo que es bueno
intercambiar opiniones y experiencias con corazón sincero,
si al final, todos estamos queriendo lo mismo, hacer la
voluntad del Señor.
Cuando la opinión es extremista o descalificadora, no
es certeza o crecimiento, eso en muchos casos solo es
necedad y ceguera espiritual, una ceguera conservadora de
viejas enseñanzas y fortalezas que no permitirán jamás
nuevos pensamientos que posiblemente contengan
autenticas revelaciones o simplemente mejores
explicaciones del punto a discutir. Puede que usted esté de
acuerdo o no, pero mi sencillo pensamiento sobre el hablar
en lenguas es el siguiente:
Creo que el don de lenguas es dado por el Señor
(Hechos 2:4); pero no con la idea de utilizarlo para la eterna
discusión en el seno de su amada Iglesia (1 Corintios
14:33).
~ 54 ~
Creo que el hablar en lenguas no es simplemente un
parloteo inútil, sino un don importantísimo y fundamental a
la hora de vivir nuestra vida cristiana.
Creo que para hablar en lenguas no es necesario
entrar en trance como algunos dan a entender. Es un regalo
espiritual dado por Dios que se manifiesta en nuestra carne,
pero no debemos perder el dominio propio.
Pienso y vivo el hecho de hablar en lenguas como
parte de mi dinámica de vida, simplemente hablo cuando
quiero y dejo de hablar cuando quiero, es un don o regalo
que Dios me ha dado (2 Corintios 3:17).
Creo que hablar en lenguas es una manifestación
visible de la operación del Espíritu Santo en la vida de los
hombres, es un don hermoso y visible para dar testimonio a
los incrédulos. (1 Corintios 14:22)
Hablar en lenguas no es de ninguna manera la
demostración de que alguien está lleno del Espíritu Santo.
He visto a muchos parlanchines espirituales que se
revuelcan en el pecado o están llenos de orgullo, envidia,
celos, codicia y aún así hablan en las lenguas del Espíritu.
Si usted está pensando en el día de Pentecostés,
cuando estaban todos juntos y orando, dice la escritura que
fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron, recién
en ese momento y no antes, a hablar en nuevas lenguas.
~ 55 ~
Notemos que fueron llenos y comenzaron. Pero eso solo
evidencia el momento en el que Dios entregó un don. Hay
que ver cual fue el proceso de vida en cada uno de esos
ciento veinte, porque seguramente todos siguieron hablando
en lenguas, pero tal vez no todos siguieron llenos del
Espíritu Santo.
Los discípulos, por ejemplo, habían recibido el
Espíritu por medio del soplo de Jesús (San Juan 20:22).
Esa situación fue como cuando una persona acepta a Cristo
con el corazón y nace de nuevo recibiendo el Espíritu Santo,
que viene sobre su vida, en primer lugar para convencerlo
de pecado, de justicia y de juicio (San Juan 16:8); y luego
de que la persona acepta y clama por la Sangre de Cristo (1
Juan 1:9), el Espíritu Santo viene a sellar (Efesios 1:13), y
hacer morada en esa persona convirtiéndola en su templo (1
Corintios 3:16).
Pero puede que pase un cierto tiempo (algunos mas y
otros menos) hasta que reciban lo que se llama el bautismo
(sumergir) del Espíritu Santo, que es lo que viene a traer
poder para testificar (Hechos 1:8), sin lo cual no se puede
ser efectivos para el establecimiento del Reino de los cielos.
Es decir, cuando recibimos el Espíritu este nos guía,
porque como dice Pablo a los romanos, los que son guiados
por el Espíritu, estos son hijos de Dios. El Espíritu nos lleva
a toda verdad y justicia y aun nos hace saber lo que ha de
venir, como enseñó Jesús en Juan 16. Por lo tanto, el
~ 56 ~
Espíritu dentro de nosotros nos guía a sumergirnos en Él y
entonces, no solo es por dentro, sino también por fuera y
eso producirá evidencias, una de las cuales es el hablar en
lenguas.
Lo repito, creo que el don de hablar en nuevas
lenguas no significa de ninguna manera “estar siempre”
llenos del Espíritu Santo. En primer lugar porque la Biblia
dice que los dones de Dios son irrevocables (Romanos
11:29), es decir que son dados pero no quitados por El,
aunque nosotros si podemos desecharlos (1 Tesalonicenses
4:8).
En segundo lugar, porque creo que Dios no da el
Espíritu por medida (San Juan 3:34); sobre todo porque el
Espíritu Santo es una persona y aunque no entendamos su
ser, no podemos tener un pedazo de El. Lo tenemos o no lo
tenemos.
Es por ello que puedo decir, a pesar de ser este otro
tema tan polémico, que llenura del Espíritu Santo es
gobierno de Dios sobre nuestras vidas. ¿Que quiere decir
esto? Bueno, que el Espíritu Santo, sencillamente, está o no
está y que nuestra entrega de dominio total sobre toda área
de nuestra vida se denomina llenura del Espíritu.
Podría decir entonces que creo que una persona está
llena del Espíritu Santo cuanto le ha dado control absoluto
de su vida al Señor. Es por eso que creo que la
~ 57 ~
manifestación visible de hablar en lenguas es un don
poderoso para la intercesión, un don que indirectamente
manifiesta una autoridad delegada por Dios para que
podamos ser efectivos como embajadores del cielo en la
tierra.
También creo a modo personal que hay un mensaje o
señal de Dios para nuestras vidas sobre el tema del hablan
en lenguas, algo así como que Dios nos dijera: (Conceptos
mío respaldado por versículos) “Aquí estoy he llegado a
tomar tu lengua, tu miembro mas pequeño y mas difícil de
gobernar (Santiago 3:5 y 6), si he controlado tu lengua, si
has podido ponerla al servicio de mi Espíritu, entonces
puedo llegar a controlar todo tu ser. De ahora en adelante
si persistes en seguir con tu entrega me manifestaré a través
tuyo. Cumplirás la función de una puerta eterna para que
yo me muestre a toda la humanidad” (Salmo 24:7 al 10).
Quede claro entonces que debemos persistir
diariamente en la entrega de nuestro ser. No que ya lo
hubiéramos logrado; es ahí donde muchos quedan con el
don de hablar en lenguas, pero lejos de ser llenos del
Espíritu, viven dejando mucho que desear y otros que no
hablan en lenguas viven mucho mejor.
Estos últimos, pueden vivir justa y piadosamente sus
vidas cristianas, pero pienso que no han podido recibir un
toque especial como el de ser cubiertos, sumergidos por el
río del Espíritu (Salmo 42:7), revolcados por su poder.
~ 58 ~
“Todos tenemos autoridad ante la vida espiritual, por
la escritura y por nuestra posición en Cristo, pero poder para
ejercer esa autoridad viene por el ser llenos del Espíritu
Santo”.
Creo que hablar en lenguas es el vivo testimonio para
todos los que no han creído. (1 Corintios 14:22) y un medio
por el cual podemos hablar con Dios (1 Corintios 14:2), y
una forma efectiva de ser edificados espiritualmente (1
Corintios 14:4).
Creo que hablar en lenguas es de máxima necesidad e
importancia para una vida cristiana victoriosa y efectiva, no
me refiero en absoluto para una vida desde el punto de vista
personal, creo que sin hablar en lenguas una persona puede
tener una vida personal muy exitosa, aún siendo cristiano,
yo me estoy refiriendo a la vida en función del Reino.
Jesús le dijo a sus discípulos: Esperen la promesa del
Padre, la cual, les dijo oyeron de mí, porque Juan bautizó
con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu
Santo dentro de no muchos días y recibirán poder, cuando
haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo y cuando
recibieron el bautismo fueron equipados con dones
espirituales poderosos, entre ellos el hablar en lenguas.
El pasaje que mas luz trae sobre ello, es el capitulo 14
de 1 Corintios. Donde Pablo comienza hablando sobre el
~ 59 ~
orden de culto y propone seguir el amor, pretendiendo los
dones espirituales, haciendo notar que sobre todas las cosas
mejor es profetizar que hablar en lenguas, porque el que
habla en lenguas no habla a los hombres sino a Dios (1
Corintios 14:1 y 2).
Pero repito: Pablo está hablando de los momentos en
los que se reúnen todos. No está diciendo que un don sea
mejor que otro, sino que en la reunión que tengan es mejor
profetizar que hablar en lenguas. Porque si uno habla en
lenguas nadie le entiende, pero si profetiza todos se pueden
edificar, entendiendo que es profetizar también incluye la
predicación que es la interpretación de la palabra profética
más segura.
Creo que el hablar en lenguas es un don dado para
hablar con Dios en la misma frecuencia, porque Dios es
Espíritu y las lenguas son hablar en el espíritu, por lo tanto
si la gente no entiende no tiene ninguna importancia, no
tienen por que entender, el que habla en lenguas no habla
con la gente sino con Dios. (1 Corintios 14:2 al 5).
Seguid el amor; y procurad los dones espirituales,
pero sobre todo que profeticéis.
Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres,
sino a Dios; pues nadie le entiende,
aunque por el Espíritu habla misterios.
Pero el que profetiza habla a los hombres para
edificación, exhortación y consolación.
~ 60 ~
El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica;
pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en
lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es
el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser
que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
Creo además que el que habla en lenguas habla
misterios, lo que significa según el diccionario: cosas
secretas (1 Corintios 14:2); “El Espíritu nos ayuda así en
nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene,
no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).
Yo suelo dar un ejemplo en los talleres de congresos
en los que hablo sobre este tema: Supongamos que usted se
despierta a las 3 de la mañana y siente que Dios lo está
llamando para orar, siente una urgencia por hacerlo, pero en
realidad no sabe ni por quien orar, así que comienza
nombrando a su abuelito, a su tío, a su padre y que se yo a
quién más. Resultado de esto es, que se puede llegar a
dormir nuevamente sin haber orado por quien realmente
tenía una necesidad.
Por otra parte, si queremos ser efectivos, necesitamos
tener una revelación sobrenatural donde Dios te de nombres
o necesidades especificas o de tener una visión
tridimensional donde El te revele lo necesario. Pero todo
esto es mucho mas sencillo cuando dejamos que el Espíritu
~ 61 ~
interceda como conviene, poniendo nuestra voluntad y
nuestra lengua a su servicio para que interceda por nosotros
de manera que no entendemos pero Dios si.
Podrás estar pensando que si Dios sabe sobre una
necesidad para que haría cosa semejante como hacernos
orar. Bueno, Dios lo sabe, pero si El actuara por
conocimiento el mundo sería distinto. En cambio, El actúa
por activar el poder soberano delegado a la Iglesia a través
de la oración de fe.
Cuando un cristiano ora conforme a la voluntad de
Dios, el cielo se mueve a su favor y a favor de aquellos por
quienes esta intercediendo.
Creo que hablar en lenguas edifica nuestro espíritu (1
Corintios 14:4); Tener diversas actividades espirituales de
seguro nos edificarán, pero la mayoría de los cristianos
tienen en poca consideración el hablar en lenguas para
edificarse espiritualmente.
Es muy probable que eso suceda porque no
entendemos lo que decimos, pero las cosas espirituales no
son para entenderlas con la mente o la razón (1 Corintios
14:14), aunque estemos pasando por algún conflicto o
nuestra mente no deje de golpearnos con pensamientos
incorrectos, debemos hablar en lenguas para edificarnos
espiritualmente, aunque nuestra mente no entienda nada.
~ 62 ~
Creo que el hablar en lenguas es la oración
espiritualmente mas pura, ya que no está cargada de
religiosidad y frases armadas o ceremoniosas que terminan
siendo vanas repeticiones. Hablar en lenguas es orar en el
espíritu (1 Corintios 14:14).
Creo que el hablar en lenguas nos permite subir a
nuevas dimensiones de oración y nos permite pasar tiempo
sin limite orando al rey (1 Corintios 14:15). Si oramos con
entendimiento es bueno y necesario, pero nuestro tiempo se
verá limitado a todo lo que necesitamos o podamos decir y
luego tendremos que comenzar a repetir una y otra vez
como un rezo nuestra necesidad.
Creo que el hablar en lenguas acompañado del don de
interpretación de lenguas es dinamita en nuestra vida de
oración y de edificación espiritual, ganaremos frutos de
entendimiento tanto nosotros como el resto de la Iglesia.
Interpretar las lenguas es poder interpretar la voluntad de
Dios y luego de haber pedido conforme a su voluntad, tener
la capacidad de actuar en fe, al respecto (1 Corintios
14:13).
Creo que el hablar en lenguas es uno de los dones
más maravillosos. Es útil y fundamental para una vida
espiritual victoriosa, pero creo también que es uno de los
más ignorados y mal interpretado de todos los dones.
Conozco mucha gente que ha recibido el don de Lenguas,
pero conozco muy pocos que lo utilicen correctamente.
~ 63 ~
Me apena ver a los hermanos que desesperados
claman por recibir el don de Lenguas, pero luego de
recibirlo se dan por satisfechos, lo tienen y no lo usan,
tampoco saben como ni para que. Solo piensan que es
hablar cosas que no entienden, pero si la Biblia lo dice debe
ser bueno. He visto muchos jóvenes en congresos queriendo
recibir el don, pero en el fondo percibo que lo desean sin
sentido de propósito, más que nada es porque algún otro lo
tiene y ellos también lo quieren.
Por último creo que el hablar en lenguas no debe ser
impedido (1 Corintios 14:39), sino que por el contrario
debe enseñarse en las Iglesias sobre su utilización y
desarrollo en la vida de cada cristiano.
“Y estas señales seguirán a los que creen:
En mi nombre echarán fuera demonios;
hablarán nuevas lenguas;
tomarán en las manos serpientes,
y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño;
sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”
San Marcos 16:17 y 18. V.R.V.
¿Y qué ocurre con aquellos que no hablan en lenguas?
Bueno conozco a varios hermanos de buena voluntad
que se preocupan pensando si el no hablar en lenguas
significa que no están llenos del Espíritu, o que están mal
~ 64 ~
por algo, o que les falta algo para que el Señor les de la
promesa… Primero quiero decirles que la llamada promesa
la tenemos todos, la promesa nos la dio a todos, pero el
cumplimiento es otra cosa.
Por otra parte es de imperiosa necesidad que tengan
paz y no entren en ansiedad, permitiendo que el Señor haga
su obra sin que se lo impidamos nosotros mismos por
nuestra actitud desesperada o falsas conclusiones.
Pero por sobre todo deseo me pueda comprender que
somos un cuerpo y no todos tenemos todo, que al igual que
los miembros de un cuerpo, todos tenemos diferentes
funciones y necesidades. Mis ojos no tienen uñas o mis
orejas no tienen dientes, no solo porque quedaría feo, sino
porque no son necesarias. Con esto quiero dejar en claro
que no todos tienen por qué hablar en lenguas.
“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada
uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia,
primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero
maestros, luego los que hacen milagros, después los que
sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen
don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos
profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros?
¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas?
¿Interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores.
Mas yo os muestro un camino aun más excelente. (El
amor…) 1 Corintios 12:27 al 31
~ 65 ~
Tenemos en claro que no todos somos apóstoles o
profetas o maestros, que no todos tenemos todos los dones,
pero también debemos tener en claro que no todos hablamos
lenguas y no todos interpretamos lenguas, al final lo más
importante es el amor, tal lo expresó Pablo en el capítulo
siguiente (13) En definitiva, creo que el verdadero amor, de
corazón puro, es una evidencia más noble de la llenura del
Espíritu Santo en la vida de un cristiano.
~ 66 ~
Capítulo ocho
La lengua
y las palabras de vida
Como hemos podido observar en el desarrollo de este
libro, hablar correctamente utilizando nuestra lengua,
poniendo nuestra boca y nuestros labios al servicio de Dios,
nos elevará a nuevas dimensiones de poder.
Debemos aprender de Jesús nuestro maestro, la
Palabra encarnada. Que no hablaba porque si, que no decía
nada indebido, que pudo asegurar que ninguna de sus
palabras caerían por tierra, que era dirigido en todas y cada
una de sus palabras por el Padre celestial:
“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta;
el Padre que me envió, él me dio mandamiento
de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
Y sé que su mandamiento es vida eterna.
Así pues, lo que yo hablo,
lo hablo como el Padre me lo ha dicho.”
San Juan 12:49. V.R.V.
Si aprendemos del maestro, hablaremos con su gracia,
edificaremos naciones, sanaremos personas, hablaremos
~ 67 ~
vida y viviremos bendición. Lo haremos con autoridad, con
poder, por dirección de su Espíritu y para la gloria del
Padre. Hasta podemos fundirnos en su precioso ser,
elevándonos con El hacia nuevas dimensiones, encontrando
nuevos rumbos, por inexploradas alturas jamás imaginadas.
“El espíritu es el que da vida;
la carne para nada aprovecha; las palabras
que Yo os he hablado son espíritu y son vida”
San Juan 6:63
Jesús hablaba palabras que eran espíritu y producían
vida, igual que las semillas, realmente las palabras son
semillas, que pueden ser soltadas para producir. Claro, toda
semilla siempre produce según su especie, por lo tanto si la
semilla es buena va a producir el bien, pero si la semilla es
mala eso producirá. Jesús contó la parábola del sembrador y
claramente dijo que las palabras eran las semillas y que el
predicador era un sembrador.
Toda semilla tiene un potencial que en algún
momento explotará para producir, por eso es muy
importante saber que clase de semilla estamos soltando al
mundo. De todas maneras quisiera demostrarle ahora que
toda palabra soltada sin acciones puede no ser efectiva para
concretar su propósito, incluso las palabras de fe.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios,
~ 68 ~
y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas,
y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz en las tinieblas resplandece,
y las tinieblas no prevalecieron contra ella”
San Juan 1:1 al 5 V.R.V.
Veamos que el Señor a través de Cristo se
autodenominó el Verbo. Este termino en el original del
griego es Lógos que significa: algo dicho, la expresión
Divina, noticia, palabra, plática, predicar, propuesta, razón,
sentencia, tratado, verbo, arreglar, decir, derecho, dicho,
discurso, doctrina, evangelio, exhortar, frase, hablar, hecho,
mensaje. Jesús es la palabra encarnada, que a través de la
obra del Espíritu Santo, cobra vida en nosotros
convirtiéndose en Rhema, explotando para producir aquello
para lo cual Dios la envió.
Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve,
y no vuelve allá, sino que riega la tierra,
y la hace germinar y producir, y da semilla al que
siembra, y pan al que come, así será mi palabra que
sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará
lo que yo quiero, y será prosperada
en aquello para que la envié.
Isaías 55:10 y 11 V.R.V.
~ 69 ~
En griego, el idioma en que se escribió el Nuevo
Testamento, existen dos vocablos que se han traducido al
español como "palabra". Uno es Logos, y el otro es
Rhema. Si bien el significado general es "palabra", en
griego los dos vocablos mencionados tienen matices
diferentes, que el vocablo español no refleja.
Logos es la Palabra de Dios que ha sido dicha una
vez. Rhema es la Palabra que ha sido dicha por segunda
vez. La Biblia entera es la Palabra Logos de Dios. Es lo que
Dios ya ha hablado en la historia, es la palabra de verdad,
una revelación completa, cabal, de la voluntad de Dios para
el hombre.
Pero la Biblia no es el Rhema de Dios, porque el
Rhema es lo que Dios nos habla por medio del Espíritu
Santo, en forma específica a nuestro corazón. El Logos, es
la Palabra objetiva; en cambio el Rhema es la Palabra
subjetiva. Por ejemplo, cuando María recibió la visita del
ángel, él le trajo un Rhema de Dios. Por eso María pudo
decir: "Hágase conmigo conforme tu palabra (Rhema)"
(San Lucas 1:38). Dios le había hablado a ella
específicamente.
El Rhema de Dios no es independiente del Logos,
pues se basa en El. Cuando Dios nos habla de manera
específica, el Espíritu Santo usará el Logos para hacerlo, y
lo hará aplicándolo a nuestra situación presente.
~ 70 ~
Un fragmento del Logos se transformará en el Rhema
para nosotros, y suplirá nuestra necesidad. Cuando el Señor
contestó a Satanás en el desierto le dijo: "No sólo de pan
vivirá el hombre, sino de toda palabra (Rhema) que sale de
la boca de Dios" (San Mateo 4:4). El Señor había recibido
el Rhema de Dios, ese era su alimento, por tanto no
necesitaba convertir las piedras en pan.
Son los Rhemas de Dios los que nos alientan, nos
exhortan, nos edifican. Son las respuestas de Dios,
procedentes de su Palabra, que nos llenan el corazón de
certidumbre, gozo y paz.
Se cuenta el caso de una joven que era muy miedosa,
y que no soportaba la oscuridad. Cuando ella se convirtió,
vencía su miedo poniendo la Biblia debajo de su cabecera
por las noches. Pero un día Dios le habló: "No temas". Y
descubrió que en la Biblia aparece 365 veces esa expresión.
Entonces ella pensó que era la respuesta de Dios, para
vencer el miedo cada día del año. Desde entonces, ella no
temió más: había recibido un Rhema' de Dios.
¿Cómo la iglesia es purificada hoy de las impurezas
del mundo? "Por el lavamiento del agua por la palabra"
Rhema (Efesios 5:26). ¡Qué importante es! ¡Cuánto
necesitamos de los Rhemas de Dios!
Ahora, ¿cómo obtener estos Rhemas? Primeramente,
debemos estar muy familiarizados con el Logos. Tenemos
~ 71 ~
que llenar nuestra mente y nuestro corazón con la Biblia;
así, el Espíritu Santo tendrá mucho a qué echar mano para
hablarnos en situaciones determinadas. El Espíritu Santo
tomará la letra de la Palabra, el Logos y la transformará en
espíritu, pues la Palabra, el Rhema es espíritu y vida, es la
Palabra viva de Dios.
Si nos abrimos a la Palabra de Dios, el Logos, para
que abunde en nuestro corazón, los Rhemas abundarán
también en nuestra vida, y así la Palabra de Dios
paulatinamente se irá encarnando en nosotros. Es decir,
iremos siendo transformados en la misma imagen de nuestro
Señor Jesucristo.
La palabra Logos llega a nuestra mente, pero la
Palabra Rhema, llega a nuestro espíritu para luego producir,
entonces, toda palabra mental que repitamos una y otra vez,
no es una semilla cargada con vida y poder espiritual, solo
es una palabra soltada por conocimiento.
Lo que quiero que usted me pueda comprender es
vital para que toda la enseñanza recibida en este libro pueda
ser efectiva en su vida. Usted hablará ahora palabras
correctas, pero debe saber que toda palabra hablada por
conocimiento mental no será una semilla con poder
espiritual, esto significa que no tiene poder para producir
aquello para lo cual tal vez usted lo soltó.
Por favor entienda, que para todos los que escuchen
es mucho mejor una palabra buena o positiva que una
~ 72 ~
palabra mala o negativa, la gente será afectada por sus
palabras, pero eso no significa que el mundo se moverá
conforme a lo que hablemos porque si. Nuestras palabras
son palabras comunes cuando no están cargadas de la
unción espiritual. Por lo tanto es bueno hablar bien siempre,
pero puede no ser efectivo si esas semillas no están cargadas
de fe.
Yo conozco algunas personas que hablan muy mal
permanentemente, pero aún así les va bastante bien,
conozco otros que hablan bastante bien, pero les va muy
mal, es decir las palabras son importares y afectan el
entorno, pero entendamos que la diferencia no está solo en
decirlas, sino con que espíritu las decimos.
Si toda semilla tiene un potencial interno y las
palabras son semillas, entonces internamente las palabras
tienen un potencial para producir y eso es lo que las hace
trascendentes. Jesús le habló a una higuera y la higuera se
secó, le habló al mar y el mar se calmó, pero puede que
nosotros queriendo hacer lo mismo terminemos en ridículo
¿Por qué?
Si el Logos de Dios en nuestra vida es el
conocimiento de su voluntad o la impartición de lo que ya
ha hablado, nos hace bien recibirla y eso es muy bueno,
pero cuando el Logos se hace Rhema en nosotros adquiere
poder en nuestro espíritu y cuando hablamos desde un
Rhema y no desde un Logos, el poder acompañará las
~ 73 ~
palabras, porque estaremos diciendo algo que está vivo en
nuestro interior y no algo que simplemente sabemos.
Recuerde que la única palabra viva es la Palabra de
Dios y si está viva es porque es semilla que producirá y
como cada semilla produce según su especie, la palabra de
Dios que es espíritu, producirá frutos espirituales.
“El espíritu es el que da vida;
la carne para nada aprovecha;
las palabras que yo os he hablado
son espíritu y son vida”
San Juan 6:63 V.R.V.
Esto explica el por qué a Jesús le funcionaba lo que
hablaba con tanto poder, la gente misma opinaba que Él no
hablaba como los escribas o los fariseos, Él hablaba con
autoridad, por eso le funcionaba y cuando bendijo, produjo
bendición pero cuando maldijo la higuera se secó.
Tenemos en Cristo nuestra mayor enseñanza. Los
cristianos hoy somos embajadores del Reino de los cielos en
la tierra y debemos actuar como nuestro maestro nos
enseñó, las palabras tienen poder para desatar el mundo
espiritual y generar cosas, todo depende de nuestra
comunión con el Espíritu Santo, porque El le dará vida a las
palabras que recibimos del Padre y cuando eso ocurra
hablaremos desde el espíritu al mundo para producir vida y
~ 74 ~
bendición, porque ese es el Espíritu que hemos recibido del
Padre.
Recuerde el Señor dijo que en las muchas palabras
nunca falta el pecado, por lo tanto este libro no nos enseña a
hablar mucho, aunque las palabras sean correctas, nos
enseña a hablar lo justo y lo correcto, conforme a la
voluntad de Dios de manera que podamos establecer como
hijos de la Palabra el Reino de los cielos en la tierra.
FIN
~ 75 ~
Reconocimientos
“Quisiera agradecer por este libro a mi Padre celestial,
porque me amó de tal manera que envió a su Hijo Jesucristo
mi redentor.
Quisiera agradecer a Cristo por hacerse hombre, por morir
en mi lugar y por dejarme sus huellas bien marcadas para
que no pueda perderme.
Quisiera agradecer al glorioso Espíritu Santo mi fiel amigo,
que en su infinita gracia y paciencia,
me fue revelando todo esto…”
“Quisiera como en cada libro agradecer a mi compañera de
vida, a mi amada esposa Claudia por su amor y paciencia
ante mis largas horas de trabajo, sé que es difícil vivir con
alguien tan enfocado en su propósito y sería imposible sin
su comprensión”
~ 76 ~
Como en cada uno de mis libros, he tomado muchos
versículos de la biblia en diferentes versiones. Así como
también he tomado algunos conceptos, comentarios o
párrafos de otros libros o manuales de referencia. Lo hago
con libertad y no detallo cada una de las citas, porque tengo
la total convicción de que todo, absolutamente todo, en el
Reino, es del Señor.
Los libros de literatura, obedecen al talento y la
capacidad humana, pero los libros cristianos, solo son el
resultado de la gracia divina. Ya que nada, podríamos
entender sin Su soberana intervención.
Por tal motivo, tampoco reclamo la autoría o el
derecho de nada. Todos mis libros, se pueden bajar
gratuitamente en mí página personal
www.osvaldorebolleda.com y lo pueden utilizar con toda
libertad. Los libros no tienen copyright, para que puedan
utilizar toda parte que les pueda servir.
El Señor desate toda su bendición sobre cada lector y
sobre cada hermano que, a través de su trabajo, también
haya contribuido, con un concepto, con una idea o
simplemente con una frase. Dios recompense a cada uno y
podamos todos arribar a la consumación del magno
propósito eterno en Cristo.
~ 77 ~
Pastor y maestro
Osvaldo Rebolleda
El Pastor y maestro Osvaldo Rebolleda hoy cuenta con
miles de títulos en mensajes de enseñanza para el
perfeccionamiento de los santos y diversos Libros de
estudios con temas variados y vitales para una vida
cristiana victoriosa.
El maestro Osvaldo Rebolleda es el creador de la Escuela de
Gobierno espiritual (EGE)
Y ministra de manera itinerante en Argentina
Y hasta lo último de la tierra.
[email protected]
www.osvaldorebolleda.com
~ 78 ~
Otros libros de Osvaldo Rebolleda
“Todos tenemos un
perfume de adoración
atrapado en nuestro
espíritu. Reciba una
revelación para ser
quebrantado como frasco
de alabastro ante la
presencia del Rey de
Gloria…”
“Un libro que lo
llevará a las
profundidades de
la Palabra de Dios,
un verdadero
desafío a entrar en
las dimensiones
del Espíritu”
~ 79 ~
Un material que todo ministro
debería tener en su biblioteca…
«Todo cambio debe ser producido por Dios
a través de los hombres y no por los hombres
en el nombre de Dios…»
www.osvaldorebolleda.com
~ 80 ~
Libros de temas
variados y útiles para
el desarrollo de su
vida espiritual, todos
pueden ser bajados
gratuitamente en la
página Web del
pastor y maestro
Osvaldo Rebolleda
ww.osvaldorebolleda.com
~ 81 ~
www.osvaldorebolleda.com
~ 82 ~
www.osvaldorebolleda.com
~ 83 ~