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Causas y Consecuencias de la Revolución Rusa

La Revolución Rusa de 1917 derrocó al régimen zarista y estableció la Unión Soviética. Consistió en la Revolución de Febrero que terminó con el gobierno del Zar Nicolás II y la Revolución de Octubre donde Lenin y los bolcheviques tomaron el poder e instauraron un gobierno soviético. La Revolución Rusa transformó a Rusia en la primera nación comunista y tuvo un gran impacto en el siglo XX.
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Causas y Consecuencias de la Revolución Rusa

La Revolución Rusa de 1917 derrocó al régimen zarista y estableció la Unión Soviética. Consistió en la Revolución de Febrero que terminó con el gobierno del Zar Nicolás II y la Revolución de Octubre donde Lenin y los bolcheviques tomaron el poder e instauraron un gobierno soviético. La Revolución Rusa transformó a Rusia en la primera nación comunista y tuvo un gran impacto en el siglo XX.
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Revolución rusa

¿Qué fue la Revolución Rusa?

Se entiende por la Revolución Rusa al conjunto de eventos históricos ocurridos en la Rusia a principios del siglo
XX (1917). Consistió en el derrocamiento del régimen monárquico zarista y la construcción de un nuevo modelo
de Estado de tipo leninista republicano.

Este luego se convirtió en la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Conocida también como la Rusia
soviética o la Rusia comunista, esta última sería corazón de la posterior Unión de Repúblicas Soviéticas
Socialistas (URSS).

Comúnmente, la Revolución Rusa comprende dos distintos momentos de este proceso histórico, ambos en
1917:

- La Revolución de Febrero. Puso fin al gobierno del Zar Nicolás II y conformó un gobierno provisional.
- La Revolución de Octubre. Vladimir Lenin y sus compañeros del Partido bolchevique, derrocaron el
gobierno provisional e instauraron un gobierno de tipo soviético (el Sovnarkom o Sóviet de Comisarios
del Pueblo), reestructurando así al país para colocar los cimientos de la venidera Unión Soviética.
- La Revolución Rusa fue un acontecimiento decisivo en la historia del siglo XX y es uno de los más
estudiados por los historiadores de este período. Despertó enormes simpatías en los sectores
progresistas y revolucionarios del mundo entero, así como enormes miedos y antagonismos una vez
que sus dinámicas políticas y sociales estuvieron en juego.

De hecho, muchos hablan de un “corto siglo XX” para referirse al ciclo iniciado por la Revolución Rusa de 1917 y
cerrado por la Caída de la Unión Soviética en 1991.
Antecedentes de la Revolución Rusa
Desde hacía siglos, el Imperio Ruso era una nación esencialmente rural (85% de la población vivía fuera de las
urbes). Había un alto porcentaje de campesinos sin tierra, empobrecidos y receptivos a ideas revolucionarias.
De hecho, a principios del siglo XX, la Guerra ruso-japonesa (1904-1905), con victoria japonesa, desató un
momento propicio para la demanda de cambios.

Pero el zar Nicolás II no atendió a las solicitudes de la llamada Revolución de 1905, procedió a reprimirla con
fuego y sangre, resultando en el tristemente célebre Domingo Sangriento en que la Guardia Imperial rusa
acribilló a los manifestantes. Esto significa que el momento crítico para la Revolución y la caída de la
aristocracia se había venido gestando desde hacía tiempo.
Las causas de la Revolución Rusa son varias, y podemos exponerlas por separado de la siguiente manera:

La situación de opresión y pobreza a la que estaba sentenciado el campesinado ruso desde hacía ya mucho
tiempo, sosteniendo con sus vidas el mando absolutista de la monarquía zarista.
Las sucesivas derrotas de la Primera Guerra Mundial que Rusia sufrió, sumadas al hecho de que, al momento
de ingresar al conflicto, todos los partidos se mostraron a favor excepto el Partido Obrero Socialdemócrata.
Además, el fracaso en el intento por sostener el ritmo de producción ruso durante la guerra desató una crisis
económica y social que se tradujo en hambruna, escasez de mercancías, y colapso de las estructuras del
Estado, lo cual condujo a ciertos primeros niveles de organización popular autónoma.
La llegada del invierno de 1917, uno de los más cruentos de esas épocas, en las peores condiciones posibles
para el pueblo ruso.
Las consecuencias de la Revolución Rusa pueden enumerarse en:
La caída de la monarquía zarista y el inicio de la historia comunista de Rusia, que duraría hasta la caída de la
URSS en 1991.
El inicio de la Guerra Civil Rusa, que enfrentó por el mando del Estado al bando bolchevique (rojo) contra el
movimiento antibolchevique (blanco) entre 1918 y 1921, con victoria del bando rojo.
Se produjeron cambios culturales significativos en Rusia, sobre todo en lo que respecta al rol de la familia
tradicional burguesa, permitiéndose el aborto legal, el divorcio y la despenalización de la homosexualidad
(aunque volvió a prohibirse en 1934). Esto también se tradujo en mejorías sociales para las mujeres. También
se aprobó el triple principio de la laicidad, gratuidad y obligatoriedad de la educación formal.
Transformación de las viejas estructuras feudales heredadas de la Rusia zarista, lo cual condujo a un lento
proceso de modernización que, inicialmente, sometió a poblaciones enteras a la hambruna, resultando en
millones de muertes, especialmente en los años de 1932-1933, cuando se produjo el Holodomor ucraniano.
Surgimiento del estado policial leninista, que inspiraría a la venidera Unión Soviética.
Lenin contribuyó al pensamiento marxista y fue uno de los más grandes revolucionarios.
Los personajes más significativos de este período histórico fueron:

Zar Nicolás II (1868-1918). De nombre Nikolái Aleksándrovich Románov, era el monarca regente de Rusia
durante la Revolución Rusa. Había ascendido al trono tras la muerte de su padre en 1894, y gobernó hasta su
deposición en 1917, siendo apodado por sus críticos como “Nicolás el Sangriento”, debido a la brutal represión
vivida durante su gobierno. Apresado junto a su familia por los bolcheviques, fueron ejecutados todos en el
sótano de su casa en Ekaterimburgo en julio de 1918.
Mijaíl Rodzianko (1859-1924). Uno de los políticos clave de la Revolución de Febrero de 1917, intentó negociar
una transición pacífica entre las partes sin éxito. Fue electo diputado en la Tercera Duma Estatal de Rusia, y
representó en los eventos posteriores a la derecha política rusa, favorable a la política de los sóviets y a un
gobierno de transición socialista-burgués. En 1920 emigró a Yugoslavia, donde falleció cuatro años después.
Vladimir Ilich Uliánov – Lenin (1870-1924). Es uno de los grandes pensadores y oradores de la Izquierda
revolucionaria de todos los tiempos. Fue un político, filósofo y teórico de importancia, nombrado presidente de
la Sovnarkomen 1917, y por lo tanto líder de la facción de los bolcheviques. En 1922 se convirtió en el primer y
máximo dirigente de la URSS, y su contribución al pensamiento marxista es tal, que existe una vertiente que
lleva su nombre: el leninismo. Después de su muerte, su legado fue motivo de pugnas entre sus seguidores,
especialmente entre León Trotski y Joseph Stalin. Es considerado uno de los más grandes revolucionarios del
siglo XX.
León Trotski (1879-1940). Político y revolucionario ruso de origen judío, fue una de las piezas clave de la
Revolución de Octubre, y durante la Guerra Civil ocupó el cargo de Comisario de asuntos militares en el
gobierno comunista. Fue él quien negoció la retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial y posteriormente
lideró la oposición de izquierda en la Unión Soviética, debiendo exiliarse en México, donde fue asesinado por
espías soviéticos al servicio de Stalin.

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