5.
El adulterio y el plazo para interponer el divorcio por esa causal
El adulterio en su definición etimológica, deriva del latín ad alterius thorilrn ire que
significa “andar en lecho ajeno”. A decir de los hermanos Mazeaud, este constituye
la violación de una obligación esencial del matrimonio: la fidelidad. Sin embargo,
no cualquier acto de infidelidad podrá configurarlo. Nuestros Tribunales exigen para
su tipificación “el acceso carnal que uno de los cónyuges mantiene con tercera
persona” (Ejecutoria Suprema del 14 de junio de 1982)[2].
Respecto a la causal invocada debe precisarse que este se encuentra regulado en el
artículo 333.1 del Código Civil peruano, y es entendido como “la unión sexual entre
un hombre o una mujer casados con un tercero que no es su cónyuge”, como lo
señala Alberto Hinostroza, constituyendo “la más típica causa de divorcio, pues
consiste en el abandono de una abstención, siendo la violación del deber de
fidelidad”[3], obligación al que están sometidos los cónyuges conforme lo dispone
el artículo 288 del Código Civil.
El plazo para interponer la demanda de divorcio por adulterio vence a los seis meses
de conocida la causa por el cónyuge ofendido y en todo caso cinco años de conocida
esta, según lo prescribe el artículo 339 del Código Civil. En este caso el cónyuge
ofendido tiene solo seis meses para interponer la demanda de divorcio por adulterio
o infidelidad. Después de este plazo caduca la acción.
Sin embargo es necesario establecer que, según nuestro Código Civil, en su Libro
VIII – Prescripción y Caducidad, Título II señala que la caducidad extingue el
derecho y la acción correspondiente; los plazos de caducidad los fija la ley, sin
admitir pacto contrario. La caducidad no admite interrupción ni suspensión, salvo el
caso previsto en el artículo 1994, inc. 8. La caducidad puede ser declarada de oficio
o a petición de parte a través de una excepción según lo regula el artículo 542° del
Código Procesal Civil. La caducidad se produce transcurrido el último día del plazo,
aunque este sea inhábil.
La caducidad como excepción, constituye un medio de extinción de la pretensión
procesal, no obstante que el Código Civil prevé que la caducidad extingue el
derecho y la acción correspondiente. La caducidad en sentido estricto viene a ser la
pérdida del derecho a entablar una demanda o proseguir la demanda iniciada en
virtud de no haberse propuesto la pretensión procesal dentro del plazo señalado por
ley.
La caducidad está referida a derechos temporales que sirven de sustento en
determinadas pretensiones procesales, por lo que para que prospere esta excepción
deben cumplirse dos presupuestos:
a. Que la pretensión tenga plazo fijado en la ley para accionar;
b. Que se ejercite la acción después de haberse vencido el plazo.
Al haberse incorporado la caducidad como excepción en el Código Procesal Civil,
se le reconoce como un verdadero instituto procesal.
Finalmente, Ticona Postigo, afirma que: “Si se ha interpuesto una demanda cuya
pretensión está sustentada en un derecho que ha devenido en caduco, entonces la
pretensión en estricto no tiene fundamento jurídico por lo que ya no puede ser
intentada. Esta situación es tan categórica para el proceso que el nuevo código le
concede al Juez el derecho de declarar la caducidad y la consecuente improcedencia
de la demanda, si aparece del solo examen de ésta al momento de su calificación
inicial. Asimismo, el demandado que considere que el efecto letal del tiempo ha
destruido el derecho que sustenta la pretensión dirigida en su contra, puede pedir la
declaración de caducidad en sede de excepción”.[4]
En conclusión, la excepción de caducidad procede cuando se ha interpuesto una
demanda fuera del plazo legal, por cuanto los plazos de caducidad son fijados por
ley.
Esta excepción puede ser declarada de oficio por el Juez al calificar la demanda, a
tenor de lo que dispone el inc. 3 del art. 427 del Código Procesal Civil que dispone
la improcedencia de la demanda cuando el Juez advierta la caducidad del derecho.
Los efectos de esta excepción son:
1) Si se declara infundada la excepción de caducidad, se declarará saneado el
proceso, es decir, la existencia de una relación jurídica procesal válida.
2) Si se declara fundada la excepción de caducidad, una vez consentido y/o
ejecutoriado el auto resolutivo, el cuaderno de excepciones se agregará al principal,
produciéndose como efecto la nulidad de lo actuado y la conclusión del proceso, sin
declaración sobre el fondo.
Por otro lado, procede el derecho a una indemnización si se trata de un daño moral
causado al cónyuge inocente.
Los supuestos de provocación, consentimiento, perdón y cohabitación posterior son
excepciones mínimas a favor de un cónyuge frente a la pretensión de separación del
otro, quien habría incurrido en uno de ellos. En tal sentido es necesario analizar el
comportamiento de ambos cónyuges abarcando su recíproca implicación.
6. El adulterio continuado
Hay que tener en cuenta algo muy importante, si se trata de un adulterio continuado,
por ejemplo, si el (la) cónyuge culpable comete infidelidad en distintos períodos y
con diferentes personas. Al respecto, diremos que en este caso la acción caduca
cuando se termina la última relación (Ejecutoria Suprema del 7 de mayo de 1993).
7. Legislación nacional aplicable
Debe tenerse en cuenta para resolver un proceso de divorcio las siguientes normas
del Libro iii del Código Civil: artículos 333.1[5], 336[6], 340[7], 342[8], 343[9],
344[10], 351[11], 352[12] y 353[13].
8. Análisis de la sentencia
El objeto de nuestro análisis es la institución jurídica del divorcio dentro del
Derecho de Familia, específicamente si procede o no alegar por parte del
demandante la causal de adulterio; sin embargo, esta pretensión asume cierta
complejidad al advertirse que el demandante tenía pleno conocimiento de las
relaciones extramatrimoniales de la demandada con otra persona distinta al cónyuge.
De acuerdo con el caso presentado, si bien es cierto que el demandante tenía
conocimiento del hecho del adulterio, recurrió a los tribunales dentro del plazo legal
de seis meses de conocido el nacimiento de la menor extramatrimonial, calificándolo
como adulterio continuado; sin embargo, la demandada alega que habían pasado
más de dos años desde dicho conocimiento.
Por efecto del adulterio continuado la acción de divorcio por la causal de adulterio
se encuentra expedita para ser ejercida, en la medida que subsisten las relaciones
convivenciales del cónyuge culpable con persona distinta a su cónyuge. Con
relación a la aceptación y consentimiento del adulterio alegado por la demandada,
podemos sostener que no obra en autos documento fehaciente que acredite tal hecho,
por cuanto el solo conocimiento no acredita la aceptación ni el consentimiento.
En este sentido, si es correcta la decisión del órgano jurisdiccional, por cuanto
comparto todos los fundamentos legales de la Sala, en la medida que solo se acreditó
el conocimiento por parte del demandante de las relaciones extramaritales de su
cónyuge, pero ello no conlleva a afirmar que el demandante aceptaba y consentía el
adulterio; por lo que es legal alegar dicha causal de divorcio para obtener la
disolución del vínculo matrimonial.
En lo que respecta a la pretensión accesoria de indemnización el demandante no
presenta prueba suficiente para demostrar el daño moral, por lo que no debe
estimarse dicha pretensión legal.
Es importante establecer que la causal del adulterio es muy compleja, aparte de ser
la más difícil de probar, su desarrollo permite extraer interesantes aspectos a
analizar:
La igualdad de los cónyuges frente al adulterio
Casos en que no procede la acción de divorcio por adulterio
La intencionalidad en el adulterio
El perdón y la reconciliación
La descriminalización del adulterio
9. Conclusiones
Está adecuadamente determinado el régimen jurídico aplicable al presente caso.
Los criterios interpretativos de la Sala se encuentran reguladas en medios
probatorios suficientes.
Fueron analizados todos los aspectos para la argumentación jurídica.
Si existe la debida correlación entre los hechos y la solución adoptada
(congruencia).
La solución resulta congruente con lo que pedía el demandante.
El efecto más importante del fallo es establecer nuevos criterios para poder
configurar el adulterio continuado.
10. Referencias bibliográficas
Cabello Matamala, Carmen Julia, Divorcio y jurisprudencia en el Perú, 2.a ed.,
Lima: PUCP, 1999. Recuperado de <[Link]
Hinostroza Minguez, Alberto, Procesos de separación de cuerpos y divorcio, Lima:
Gaceta Jurídica, 2007.
Planes Moreno, María Dolores, “Separación, divorcio y nulidad matrimonial.
Aspectos sustantivos”, en Los procesos de familia: Una visión judicial. Compendio
práctico de doctrina y jurisprudencia sobre los procesos de familia y menores,
2.a ed., Madrid: Coldex, 2009.
Semanario Judicial de la Federación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
(México), Amparo directo N.° 4562/74. María Elena Benítez Pérez de Torres. 22 de
enero de 1976. Recuperado de <[Link]
Ticona Postigo, Víctor, “Análisis y Comentarios del Código Procesal Civil”, Tomo
I, 1996, p. 578.
[1] Planes Moreno, María Dolores, “Separación, divorcio y nulidad matrimonial.
Aspectos sustantivos”, en Los procesos de familia: Una visión judicial. Compendio
práctico de doctrina y jurisprudencia sobre los procesos de familia y menores,
2.a ed., Madrid: Coldex, 2009, p. 65.
[2] Véase, al respecto, Cabello Matamala, Carmen Julia, Divorcio y jurisprudencia
en el Perú, 2.a ed., Lima: PUCP, 1999, p. 57. Recuperado de
<[Link]
[3] Hinostroza Minguez, Alberto, Procesos de separación de cuerpos y divorcio,
Lima: Gaceta Jurídica, 2007, p. 24.
[4] TICONA POSTIGO, Víctor, “Análisis y Comentarios del Código Procesal
Civil”, Tomo I, 1996, Pág. 578
[5] Regula el adulterio como causal.
[6] Establece que no puede intentarse la separación de cuerpos por adulterio si el
ofendido lo provocó, consintió o perdonó. Añade que la cohabitación posterior al
conocimiento del adulterio impide iniciar o proseguir la acción.
[7] Establece a qué cónyuge deben confiarse a los hijos una vez producida la
separación.
[8] Dispone que en la sentencia debe fijarse la pensión alimenticia que los padres o
uno de ellos debe abonar a los hijos, así como la que el marido debe pagar a la mujer
o viceversa.
[9] Regula que el cónyuge separado por culpa suya pierde los derechos hereditarios
que le corresponden.
[10] Regula que cuando se solicite la separación convencional cualquiera de las
partes puede revocar su consentimiento dentro de los 30 días naturales siguientes a
la audiencia.
[11] Establece que el juez puede otorgar al cónyuge inocente una suma de dinero por
concepto de reparación civil cuando comprometa gravemente su legítimo interés
personal.
[12] Regula que el cónyuge divorciado por su culpa perderá los gananciales que
procedan de los bienes del otro.
[13] Establece que los cónyuges divorciados no tienen derecho a heredar entre sí.
[14] Semanario Judicial de la Federación de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación (México), Amparo directo N.° 4562/74. María Elena Benítez Pérez de
Torres. 22 de enero de 1976. Recuperado de < [Link]