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Abbá José

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Me sobrecoge un silencio de asombro al ver la forma en que, ya desde las primeras paginas del Nuevo Testamento, el evangelis- ta Mateo relata de modo tan natural y sencillo cémo san José vivia para la voluntad de Dios. La santificacin de la vida diaria, El Sefior, a través de san José, desea mostramnos su peculiar relacién con la Santisima Virgen, su actitud ante el trabajo o la vida practica y, no en tiltimo témino, su actitud fundamental ante el Padre Dios. Sila Santisima Virgen profes6 un amor tan grande por san José, entonces no puede serle indiferente cOmo lo tratemos. P, José Kentenich Este libro contiene textos del P, José Kentenich cuyo denomina- dor comtin es a referencia a san José. Su discurso josefino abarca multitud de otros temas, que él relaciona con el santo. Lo propone como modelo; sefiala sus funciones, e indica aplicacio- nes précticas para la vida familiar y social y para numerosos aspectos religiosos, eclesiales, culturalesy humanos, Sus platicas estan dirigidas al Movimiento de Schoenstatt; sin embargo, pposeen validez general. Otra parte fundamental de la obra esté constituida por docu- mentos papales sobre san José:la enciclica "Quamquam Pluries’, de Len XIII; alocuciones de PauloVI, y la reciente exhortacién apostolica "Redemptoris Custos', de Juan Pablo II. i) EDITORIAL, PATRIS TEXTOS DEL PADRE JOSE KENTENICH Y DELMAGISTERIO DELAIGLESIA SOBRE SAN JOSE i EDITORIAL PATRIS ABBA JOSE Neimero de Inscripeién: 81.253 ISBN: 956-246-077-K © EDITORIAL PATRIS LIDA. Providencia 1001 Teléfonos: 2237277 - 2351343 Fax: 2351343 Responsable de Ia Edicién: Jorge De Knoop Traducciones: P. Rafael Fernéndez A. Portada: Sergio Briceito Diagramaci6n: Margarita Navarrete Innpresor: Editorial Antartica S.A. Santiago, Noviembre 1991 ABBA JOSE Textos del P. José Kentenich y del Magisterio de la Iglesia sobre San José — EDITORIAL PATRIS Presentacion La presente obra pretende actualizar una mision que en los comienzos de la Familia de Schoenstatt fue de gran importancia: “José, levdntate y toma contigo al Nitio y a su Madre” (cfr. Mt 2,13). Es la funcién de cuidar a ambos. Nuestro José tuvo ese encargo en losafios desu vida terrenal y locontinia atin hoy, cuidando que la Madre nunca sea separada del Nifio, niel Nifio de su Madre. La parte medular deeste libroesté constituida por una veintena de textos del [Link]é Kentenich, cuyo denomi nador comin es su referencia a san José. Datan desde 1929 a 1968, afio de su fallecimiento, Habitualmente, el Padre predicaba sobre san José los 19 de marzo, dia desu onoméstico. Ademés, solia hacerlo para la fiesta de la Sagrada Familia y la de san José patrono y protector dela Iglesia universal. Una mirada global al material que se incluye nos" permite ver que se refiere a san José on diversas facetas y lo presenta como una encarnacién ideal de los pilares basicos de la espiritualidad schoenstattiana: santidad de la vida diaria, picdad de alianza y piedad instrumental. Describe las. caracteristicas personales de nuestro santo y sus actitudes fundamentales; su estrecha relacion con la Santisima Virgen y Jestis; as{ como su misi6n: vivirla indisoluble biunidad con Jestis y Maria y propagarla a todas las naciones. Reflejando la activa vida del P. Kentenich, su discurso josefino abarcamultitud de temas querelaciona con el santo. Se refiere a él como modelo de atencién y obedienciaa la yoluntad de Dios, de esposo, padre y educador; de trabaja- dor; de la centralidad de Cristo; de fe practica en la Divina Providencia. En sus funciones: protector de los tesoros del amor y la pureza; creador de lazos familiares; proveedor de los necesarios bienes materialesy la salud (“padredel pan”); reflejo de las grandezas de Dios; ejemplo de perseverancia final y patrono delabuena muerte. Eno familiar: laSagrada Familia como ideal del matrimonio catélico; preparacion de Ja juventud para las responsabilidades conyugales; la comu- nidad familiar como reflejo de la Santisima Trinidad; la familia como un valledondese puede reconstruir el paraiso. En lo social: necesidad de crear un nuevo orden social, una nueva cultura universal; autoridad, obediencia y correspon- sabilidad; corriente del padre; comunidad de corazones y areas; importancia de lo pequefio. Y a un largo varios otros: apostolado universal; semejanza entre san Miguel y san José; escenas biblicas de la infancia de Jestis; ideal personal; superacion de la angustia; nuestro futuro celes- tial; contracorriente de gracias desde Latinoamérica a Euro- pa; valor de a vida oculta y de los trabajos insignificantes en su apariencia; ete... Esta amplitud y variedad que cubre todo el espectro de Schoenstatt, junto con la constante, casi_recurrente y siempre renovada permanencia de su temética, que se extiende desde los primeros afios de la Obra y no se interrumpiénien los tiempos ms dificiles, destaca-anuestro pparecer-la relevancia de san José para el P. Kentenich. Llega inclusoa afirmar, respectode la misidn del santoy el misterio de Schoenstatt: “;Quién es, en este contexto, san José? Es Ia Familia’ (Buenos Aires, 19 marzo 1952). La calidad literaria de los textos que presentamos es variable. Desde luego, fueron casi todos entregados oralmen- te; y el lenguaje coloquial no es el mejor para una pieza escrita. Muchos trozos fueron seguramente recogidos en forma de apuntes o versiones taquigraficas y, algunos, en medio de las estrecheces y penurias propiasde la guerra y del campo de concentracidn. Mas, sobre todo, su autor no pretendia haccr una obra litcraria. No obstante, su riqueza intrinseca y su valor pedagégico y testimonial superan con creces esas limitaciones. No puede dejar de reconocerse, en algunos de ellos, una profunda belleza y poesia; en otros, el atisbo de comunicaciones més intimas y, en varios, trozos magistrales de pedagogia, orientaci6n y voces de un profeta. Otra parte fundamental de este libro esta constituida por cuatro documentos papales sobre san José: La enciclica Quamquam Pluries, de Le6n XIII, quien, dos afios antes de su Rerum Novarum sobrela doctrina social dela Iglesia, exhorta a recurrir a san José en medio de las dificultades y peligros de los tiempos. La Alocucién de Paulo VI, del 19.03.69, en la que sefiala la especialisima colaboracién del santo en los, misterios de la Encarnaci6n y la Redencién y su aplicaciona nuestro tiempo; asi como su oracién del 1 de mayo de ese mismo ajio. Y la_ reciente Caria Apostdlica Redemptoris Custos, de SS. Juan Pablo I, quien proclamé su nueva enciclica Centesimus Annus, en conmemoracion de los cien afios de la Rerum Novarum, el mismo dia de san José Obrero. Estos, textos se incluyen en fidelidad al fuerte y profundo amor que el FundadordeSchoenstatt profesé siemprea la Iglesia ya su compromiso de colaborar responsablemente a la puesta en practica de las ensefianzas del Magisterio. Se han incluido también algunos articulos de miem- brosde la Familia deSchoenstatt. Entreellos cabe destacar el del P. Hernén Alessandri, sobre la importancia de san José para los tiempos actuales. Esperamos que este libro sea como un arado que cava ‘un surco nuevo. A veces serd un inicio y otras una herida abieria en la tierra, dispuesta para recibir la semilla cuando Dios disponga tiempos de siembra y fecundidad. Asi como enla familia naturales labor de lamadre conduciral nifioasu padre, confiamos que Maria Santisima, esposa de san José, asumiré ese mismo papel en su gran Familia. Que ella guie a muchos hijos suyes hacia ese padre José y suscite vigorosas corrien- tes de vida de vinculacién a él, en Schoenstatt y en Ia Iglesia, que conduzean al mundo hacia el Padre, para gloria y alabanza de la Santisima Trinidad. Jorge De Knoop Santelices Santiago, 31 de Mayo de 1991 A modo de Prefacio Tan entraftable, palpitante, intima es la palabra. Nin- gin judfo la hubiese usurpado para decirla del Dios verdade- To. Sdlo Jestis podia modularla, De él la escucharon en “bbs” (Mc 14,36) Abbé significa querido padre, pap4, papito. Modula- cién de la ternura en el espacio familiar. qDe quién, cuando, para quién aprendié el Verbo encarnado este vocablo? Nola trajo desde el seno dela Trinidad eterna. Allino hay silabeo ni sonido. El didlogo es solo una Palabra que enracima todos los idiomas en el amor sin desmayo. Elarameo y el hebreo que Jestis hablaba los aprendié en Nazaret, También alli, con su menuda lengua infantil balbuceé por primera vez “Jahwe”, el nombre mas santo. Maria vivid bajo ese techo (o fue atin en Belén, donde ‘se quedaron dos o tres afios?) la gozosa experiencia de madre que insta a su infante:“di pa-pé, paps, Jestis mio, di ab-ba, abba. Dilo a José”. Esa lecci6n inicial de la escucla materna constituye la psique humana en su libertad y creatividad raigal. ‘También fue asi con Jesiis. Pero no es un psicologis- mo aberrante el afirmarlo? Enesto radica el misterio cardinal de nuestra fe (cardi- nal viene de gozne, es decir, refiere al punto donde gira, desde el que se abre y cicrra la puerta). Jesucristo todo Dios y todo hombre en tinica persona. El vaivén de las herejfas a io largo dela historiaes veralternativamente desdedemasia- docerca una faz dela verdad. Unosesfumaron y esfuman la realidad divina de Jesis. Entonces es él apenas un gran hombre, el mas seffero tal vez. Un sofiador genial de lo més sublime, o un reformador social de significacién milenaria. Pero, si no es Dios no nos puede salvar dela absoluta hecatombe, del puro sin sentido, que es el pecado. Otros volatilizan su humanidad tomada de la carne virginal de la Doncella. Para éstos resulta chocante atenerse rigurosamente a la revelacién de que Jesucristo es “en todo igual que nosotros, excepto enel pecado” (Hbr4,15) y puesto que ser hombre es crecer y aprender, supone que “crecia en sabiduria, edad y gracia ante Dios y ante los hombres” (Le 2,52). Supone el realismo de la escandalosa afirmacién de la cartaa los hebreos: siendo Hijo, experimenté la obediencia”” (Hbr 5,8). Jestis en José conocié al padre con su conciencia hu- mana y su corazén humano. Experimentando a José pudo articular en el alma las palabras de su oracién, quintaesencia de todo el Evangelio que tra‘a desde el cielo: “Padre nues- Jesucristoes varén. Su virilidad no tienenadadelo que el P. JoséKentenich llamaba “masculinidad noarticulada” la de la caricatura virilista, el monigote violento, arrogante y agresor. El varén cabal en la visién kentenijiana irradia una lucidez por el reposo en a verdad, y una autenticidad por el empefio vigoroso de la voluntad por transformar esa verdad en hechos. “Sabe lo que quiere y hace lo que quiere y sabe”. Un tal vardn acepta lo femenino, se deja redimir por ello, segiin la sentencia de san Bernardo tantas veces citada “el varén no se salva sino que por la mujer”. Es en suma la masculinidad redimida, que se describe comolade “pueret pater-nifioy padre”. Jestis no es redimido, es el var6n redentor y sin em- bargo también creci6 en su masculinidad. Los espiritus no 10 tienen sexo. La sexuacin proviene de la condicién corporal de la persona humana. Y la marca por entero; de modo que ser una mujero ser un varén son condiciones identificantes de una forma de existir propia. Pero para que la biologiacumpla su sentido en una identidad rica, arménica_y dinamica, se precisa de un logrado proceso de identificacién con el progenitor (0 su sustituto) del mismo sexo. Identificacién que ocurre por esa altisima forma de la amistad humana que esel amor paterno- filial o matemo-filial. La benéficay refrescante irradiacién varonil de Jestis refleja un nticleo que se constituy6 y maduré en el amor filial por su padreadoptivo José. Mirando al fruto sabemos que José debié ser un varén de rasgos bien acufiados por una gran coherencia vital, un auténtico puer et pater. Y de aqui se despliegan una variedad de dimensiones, las que pueden comprenderse mejor a la luz de los datos de Ia historia de Israel, de la antropologia, de las ciencias psi- cosociales. Porejemplo, sabemos quequien, en un hogarhebreo, ensefiaba a rezar al hijo, era cl padre. Ola introduccién al trabajo con su conjunto especifico de pericias, técnicas, simbolos, disciplinas, valores y sensi- bilidades. El trabajo de carpintero no era, ni es, el de un sacerdoteniel deun soldado. Es también un cierto modode ser propio. Laoracion del pueblo escogido y la artesania con los maderos fueron aprendizajes deJestis enla escuela de José. Y atin otras facetas. Cabe hacer memoria de la valentia responsable. Por ejemplo, en la hora de afrontar el exilio al que los oblig6 el déspota Herodes y la consiguiente vida en la didspora, alld en el Egipto de “aquel entonces con una religién tan chocante para un buen israclita. Coraje, silencio, fidelidad de José. Modosde docilidad al Padre en los que Jesiis “siendo Hijo, experiment6 la obediencia”. u José habla de José’, se podria titular también este libro. No por la pura coincidencia de nombres. Hay una suerte de hermandad gemeladesendas historias, puesambos protagonistas son testigos, guardianes y heraldos de la “bi- unidad de Cristo y Maria’. El marianismo del P. José Kentenich no es del todo comprensible ni queda asegurado sin la figura del esposo virginal dela Madre de Dios y su visién del hombre nuevoen la comunidad nueva, queda sin raiz si nose le implanta en la Sagrada Familia como sacramental de la comunién trinitaria del Dios vivo. En ocasiones, leyendo palabras del fundador de Schoenstatt sobre algunos santos, se presiente que, sin que- rerlo, se le escapan confesiones de empatias, unos bocetos autobiograficos. Asi, verbigracia, en algunos anélisis de la personalidad de Pablo de Tarso formulados en los afios treinta. O cuandoescribe en 1949 sobre Vicente Pallotti. Los textos de esta recopilacién, varias veces (y de alguna manera siempre), hablan de José de Nazaret y de José de Schoenstatt. Son buenas ventanas para dejarse iluminar y para dejarse arrastrar por ambos hacia los fuegos que imprimen carécter asus vidas arduas y hermosas. P. Joaquin Alliende Luco Festividad de san José Obrero, 1991 Jordanbad (Alta Suabia) 12 Primera Parte TEXTOS DEL P. KENTENICH 1. SAN JOSE NUESTRO PADRE Y PATRONO Platica de 1929 San Josées el patrono de la vida interior, pero también es el patrono de las preocupaciones materiales. ;Podemos agradecerle que, hasta ahora, noshaya cuidadoy se haya pre- cocupado fielmente de nosotros en esos dos sentidos? Como patrono de la vida interior, ciertamente nos ha conducido hasta muy adentro del arca de los tesoros de la vida sobre- natural. Nuestra tarea mas grande y hermosa, y también nuestro mayor éxito, ha sido y es hasta ahora que, poco a ‘poco, hayamos sentido y vivido, cada vez mas profunda- mente, el maravilloso mundo de la vida sobrenatural. Por cierto, todas las gracias conseguidasse las agradecemos, en primer lugar y en la mayoria de las veces,a nuestra querida Madre de Dios. Perosilas cosas quese hacenaquien la tierra con espiritu sobrenatural se toman en cuenta en el ciclo, y si, por ende, san José nos ha respondido alla en Jo alto, acep- tando haber sido elegido por nosotros como segundo pa- trono, entonces también podemos admitir con certeza que é1 se ha acreditado entre nosotros como patrono de la vida interior. En esto consiste precisamente lo maravilloso que queremos y pretendemos alcanzar; que en este tiempo paganizado constituyamos un oasis donde el Seftor y la Santi- 13 sima Virgen puedan pasearse con gusto. jY quién debera amparary proteger este parafso? jNuestro segundo patrono, san José! Si, le estamos agradecidos, como si ya hubiese cum- plido esa misién futura que iniciara el afio pasado con tal abundancia de frutos y con tanta maestria. Perono creo que haya sido su actividad durante el afio pasado, como patrono dela vida interior, la que nos haya motivado a sacarlo un poco del rincén. Fue més bien la necesidad material, la preocupacién por conseguir una casa..., por todos los gastos... San José, que durante su vida lev sobre sus hombros tantas preocupaciones materiales por el bienestar fisico dela Madre y del Nifio, posee también una fina comprensién de nuestras propias necesidades materia- les. Por eso, a él le incumbe principalmente cuidar de no- sotros en lo que respecta a dinero y salud... Cuidemos entonces de que san José salga lo més posible de su rincén. Pero procuremos también deno pensar en él tinicamente cuando la casa se incendia, cuando existe una necesidad. Seamos agradecidos de corazén, no solo por Jo que recibimos, sino también como si ya hubiésemos reci- bido de é1, en medida sobreabundante, las gracias y dones futuros, la gracia de la vida interior y también los dones de orden natural. El fundamento de una sana vida interior es una vida adecuadamente libre de “preocupaciones”. (Ver Mt6,25ss) A san José se le representa con el Nifio en los brazos 0 con Ta azucena. Esas son las dos direcciones segiin las cuales 41 quiere actuar en nuestra vida interior. iLa azucena! Asi lo ven ustedes aqui. Qué tiene que decirnos la azucena? zY el Nifto en brazos? Cul es el deseo ferviente denuestro corazén? Cuando logramos encamaren nuestra vida esta imagen de san José, cuando hacemos reali- dad estas palabras: ;Custodia las azucenas!, -'’Serva lilia’-; cuando dejamos que san José a menudo nos pase el Nifto, cuando profesamosun amor sincero y profundoa la azucena yal rey de las azucenas, a Cristo Jesiis, entonces no debere- 4 mos temer a nada en el futuro. ““

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