TEMA: DAME ESTE MONTE
Texto: Josué 14:6-13
Introduccion: Hoy vamos a hablar acerca de eliminar el negativismo, de la importancia de
establecernos metas para nuestra vida espiritual. No podemos permitirnos el cultivar malas
actitudes. (MENTE)
No podemos permitirnos estar limitados por excusas como por ejemplo:
1. La vida es muy penosa y difícil
2. Yo soy demasiado joven o demasiado viejo.
3. Yo estoy mental y emocionalmente seco... quemado.
4. Yo estoy físicamente exhausto.
5. Yo no tengo los recursos financieros.
6. Tengo miedo de enfrentar nuevos caminos o una experiencia nueva. Josué 3:4-5 “...”
7. Yo no puedo sobrevivir en la crisis
8. No puedo hacer esto solo.
9. No puedo soportar la oposición y el criticismo.
10. No soy capaz de tomar decisiones difíciles.
11. No puedo soportar presión por demasiado tiempo.
El futuro se nos presenta a veces muy atemorizador ... a menos que lo veamos desde el punto de
vista de Dios.
Eso fue lo que hizo Caleb. El esperó hasta que los israelitas habían conquistado todo. Entonces, él
pidió Hebrón –la fortaleza más difícil de todas. Me gusta eso. El tenía 85 años. El había observado
como trabaja Dios por 45 años.
Si vamos a vivir nuestras vidas de una manera que tenga impacto en el futuro, debemos vivirla a
la luz de la eternidad.A veces tenemos la tendencia de quedarnos atrapados en los proyectos de
hoy, y al mismo tiempo, perder de vista lo que es realmente importante.
Uno de los ejemplos más extraordinarios de alguien que fue capaz de confiar totalmente en Dios
se encuentra en la historia de Caleb en el libro de Josué.
Los hijos de Israel habían seguido a Moisés por cuarenta años a través del desierto de Sinaí. Ellos
habían llegado hasta el Río Jordán y la frontera de la tierra prometida. Moisés había muerto y
Josué había sido escogido para reemplazarlo. Entre los hombres de Israel había un hombre
llamado Caleb que había servido con Josué muchos años atrás cuando los dos fueron a espiar la
tierra.
Cuando les llegó la oportunidad de conquistar la tierra prometida, Caleb pidió que Josué la
concediera la oportunidad de conquistar la ciudad de Hebrón. El corazón de Caleb debía estar
palpitando al recordar la promesa de Moisés de darle dicha ciudad, la cual era una fortaleza de
gigantes conocida como Anakim. Caleb quería poseer lo que legalmente le correspondía. Pero
habían de por medio tremendos obstáculos que vencer. El lugar que Caleb escogió era
probablemente el más difícil de conquistar en todo Israel. Era una ciudad ubicada en una alta
montaña fortaleza, al sur de Jerusalén. Más tarde llegaría a ser la capital de la tribu de Judá.
Notemos los pasos básicos que Caleb tomó a la luz de la eternidad a fin de convertir su sueño en
realidad:
A. El identificó lo que quería. Caleb sabía exactamente lo que quería. Él no llegó a Josué con
peticiones vagas. El declaró específicamente que estaba dispuesto a hacer todo lo que fuera
necesario para conquistar la ciudad.
Obviamente Dios sabe cuáles son nuestras necesidades antes de que se las pidamos. Pero no hay
nada más importante que estar dispuesto a pedir específicamente. Muchas personas oran por
generalidades en vez de pedir específicamente. Si usted tiene una necesidad, identifique
claramente su necesidad, y exprésela a Dios.
B. El se enfocó en lo que se le había prometido. A pesar de que había tenido que esperar 45 años
para el cumplimiento de la promesa que Moisés le hizo, Caleb nunca perdió de vista lo que se le
prometió. Aparentemente él había vista Hebrón en su primera visita a la tierra de Canaán. Esta
montaña rocosa había llamado tanto su atención que nunca se olvidó de ella. Aun en esos difíciles
días vagando en el desierto del Sinaí, su corazón seguía latiendo esperando el día cuando este
lugar sería suyo.
C. El hizo que Dios y solo Dios fuera su fuente. La clave del éxito de Caleb no era solamente su
determinación, sino su firme convicción de que Dios era la fuente del cumplimiento de esta
promesa. Él sabía que la promesa sería cumplida porque él sabía quién la había hecho. Una
promesa es buena tan sólo como la palabra del que la hace. Por lo tanto, si Dios le ha hecho una
promesa a usted, entonces usted tiene toda la razón para creer que será cumplida.
D. El decidió nunca dejar de creer. Tres veces en el capítulo 14 de Josué leemos que Caleb seguía
fielmente al Señor (vv. 8,9, 14).
E. El hizo un compromiso invariable. Esto nos da una clave para entender su carácter. El era una
persona profundamente comprometida con el Señor. Durante los cuarenta años de vagar en el
desierto él observó morir a toda una generación de personas. El y Josué fueron las únicas
excepciones. Sin embargo, él nunca perdió la confianza en la promesa que Dios le había hecho.
F. El nunca perdió de vista la promesa de Dios. Muchas personas tienen un corazón dividido que
nunca se apropia de las promesas de Dios. Ellos dudan de la realidad de lo que Dios ha
prometido, y luego elevan una oración con poca o ninguna expectación de que será contestada. A
través de la vida de Caleb encontramos que nunca perdió de vista la promesa de Dios.
El epitafio más maravilloso que pudiera ser escrito acerca de una persona es que: anduvo
fielmente delante del Señor. Las Escrituras afirman una verdad sencilla: “De acuerdo a tu fe te
será concedido.” (Mat. 9.29). Existe una manera definida en la cual Dios responde a nuestra fe.
Mientras más dispuesto estés a creer en El, El estará más dispuesto a actuar en tu favor.
La Biblia también nos recuerda que “sin fe es imposible agradar a Dios.” (Heb. 11:6). Los
hombres y mujeres de gran fe han estado siempre dispuestos a creer en Dios para las cosas
imposibles simplemente porque Dios lo dice así.
G. Caleb hizo conocer su petición. No hay nada vago en la petición de Caleb. Las palabras “dame
este monte” fueron lo suficientemente claras como para que todo Israel se diera cuenta de lo
específica que era su petición. Caleb identificó su petición a Josué, al pueblo de Israel y por
supuesto a Dios también.
Estoy convencido de que no podemos esperar que Dios supla nuestras necesidades a menos que
las hagamos claramente conocidas. Esto no es por causa de que Dios no sabe cuáles son nuestras
necesidades. Sino más bien, es porque las Escrituras enseñan claramente el principio de activar
nuestra fe en respuesta sus promesas.
Lo hacemos por medio de peticiones específicas a Dios en oración. La biblia dice: “Clama a mí y
yo te responderé...” Jer. 33:[Link] que Dios nos pide que clamemos a El a fin de activar su
poder en nuestras vidas. El NT expresa el mismo concepto cuando dice, “No tenéis porque no
pedís.” Sant. 4:[Link] Señor dice lo mismo cuando él promete: “pedid, y recibiréis para que
vuestro gozo sea cumplido”... Juan 16:24.
H. Caleb tomó sus posesiones. A Caleb se le había prometido esta montaña. Era su herencia que
tenía que reclamar, pero él tenía que tomar posesión de ella personalmente. Existe una gran
diferencia entre una herencia y una posesión. Una herencia es algo que alguien nos promete.
Puede que esté establecido legalmente. Pero para que se haga realidad, usted tiene que tomarla
en posesión.
Supongamos que alguien le ha dejado un millón de dólares en herencia. Esa persona ha firmado
todos los papeles legales para dicho fin. El ha depositado el dinero en el banco a su favor. Esa
sería una herencia. Pero no será una posesión hasta que usted vaya al banco, retire el dinero y
haga uso de él.
Caleb estaba convencido de que el Monte Hebrón era su herencia. Él estaba listo a ir y tomar
posesión. Entró en batalla con los gigantes y los venció.
Nosotros también debemos honrar a Dios por medio de la magnitud de nuestras peticiones. El no
espera que vivamos una vida de derrota que sería muy por debajo de lo que El espera de
nosotros. Tampoco El estará satisfecho con que nos conformemos con las migajas de la mesa de
la vida. Estoy convencido de que Dios ha hecho grandes provisiones para nosotros y que espera
que hagamos grandes peticiones de modo que experimentemos grande gozo cuando responda
nuestras oraciones.
La Biblia promete, “y esta es la confianza...” 1 Juan 5:14-15.
Cada uno de nosotros necesita descubrir el propósito divino de Dios para nuestras vidas. Dios no
está limitado por nuestras limitaciones. El recibe a todos los que voluntariamente rinden sus vidas
a Él. Cuando nos animamos en cuanto a la posibilidad de la vida, comenzamos a entender por qué
Dios nos ha colocado Dios en este lugar.
Una vez que usted se da cuenta del propósito de Dios para su vida a la luz de la eternidad, usted
nunca volverá a ser el mismo. Helen Steiner Rice lo dijo de esta manera:
La vida sin propósito es ciertamente estéril – no puede haber una cosecha a menos que plantes
una semilla. No puede haber un logro si no hay una meta, y el hombre sería un robot si no tuviera
alma. Si no enviamos naves, ninguna nave regresará. Y a menos que haya un concurso nadie
ganará. Porque los juegos no pueden ser ganados a menos que se realicen, y las oraciones no
pueden ser contestadas a menos que sean presentadas. De modo que cualquiera sea tu problema
el día de hoy, encontrarás solución si te arrodillas y oras.
Dejar un legado es vital para una vida de éxito. Al final del camino, nadie está contento de haber
vivido una vida centrado en sí mismo. Esto es lo que necesitas:
1. Actuar decisivamente. Debes tomar la iniciativa para conseguir lo que quieres.
2. Tener un plan. Nunca llegarás a tu destino si no sabes a dónde vas.
3. Confiar en el poder de Dios. Fil. 4:13. Dios está interesado en tu vida.
Conclusión
Dios puede hacer una diferencia en tu vida también. Tal vez necesitas entregarle tu vida a Cristo
hoy. El murió por tus pecados y resucitó de los muertos. Algunos de ustedes conocen a Cristo
pero temen confiar los detalles de su vida a El. Es tiempo de dar un paso de fe y reclamar la
montaña que Dios tiene para ti.