Dios Trae Transformaciones y Dones Espirituales
Dios Trae Transformaciones y Dones Espirituales
Podemos ver también que inicia un nuevo tiempo y ahora sería el profeta Eliseo
el instrumento de Dios como profeta de Israel. Para Eliseo y la nación de Israel
llega un nuevo período, es una nueva etapa en los planes de Dios, y es un
tiempo de bendición y crecimiento para todos. Dios sabe lo que hace
Es muy importante mantener presente que quien en realidad hace la obra es
Dios, nos dice la Biblia: “Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y
volvió, y se paró a la orilla del Jordán… Y golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está
Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se
apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo” 2 reyes 2:13-14.
El profeta Eliseo dijo: “¿Dónde está, Jehová, el Dios de Elías?” y esto nos
muestra que deseaba ver al Señor mostrando su gloria y poder, él confiaba en
Dios. Confía en él, no de dejará, Por eso está escrito: “Jehová el Señor me
ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal,
y sé que no seré avergonzado” Isaías 50:7.
Conclusión: Los cambios que Dios envía a nuestra vida significan salir de nuestra
zona de confort, pero podemos avanzar, pues el Señor mismo es quien nos
ayuda y fortalece.
“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Ahora bien,
hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios,
pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las
cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para
provecho.
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por
el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de
espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en
particular como él quiere” (I Corintios 12:1-11).
Pero según las definiciones anteriores, alguien que nunca ha sentido la presencia de Dios,
y mucho menos ha recibido el Espíritu de Dios, podría ejercer estos dones tan eficazmente
como los creyentes.
Por supuesto, en un sentido general, toda capacidad y talento viene de Dios. Él creó a los
seres humanos a Su imagen, como seres espirituales, morales e intelectuales con todas
las cualidades que ésta descripción abarca. Pero este pasaje no simplemente habla en
forma general de los dones que fluyen de la gracia de Dios (como podríamos mantener en
relación a los dones de servicio en Romanos 12). Al contrario, I Corintios 12 se enfoca
en lo sobrenatural al describir estos dones como “espirituales.”
Hebreos 2:3-4 subrayan el carácter sobrenatural de “los dones del Espíritu Santo”:
“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual,
habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que
oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos
milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”
Sin embargo, es presuntuoso sugerir que cualquier ser humano pueda conceder un cierto
don a alguien o ejercer un cierto don cuando lo disponga. No podemos enseñar a nadie
cómo profetizar u obrar milagros.
Podemos orar con gente y asegurarles que Dios les escuchará y responderá. Podemos
orar por la dirección de Dios y después compartir con un individuo lo que Dios nos revela.
Sin embargo, al hacer esto, debemos tener cuidado de mantener el enfoque en Dios y en
Su voluntad.
Somos canales del Espíritu de Dios, y Él espera que ejerzamos los dones de
acuerdo a Su Palabra. Debemos regularnos a nosotros mismos para que no abusemos
de los dones espirituales. (Véase I Corintios 14:32.) Nuestra voluntad juega un papel
importante en el ejercicio de los dones espirituales, pero debemos siempre recordar que
ellos se originan en la mente y el poder de Dios.
Muchas veces Dios contesta con un milagro instantáneo, pero en otros casos no responde
así. En ambos casos, Dios esta obrando. Si no libra inmediatamente a una persona de su
prueba, entonces, dará la gracia suficiente para permanecer en ella. (Véase I Corintios
10:13; II Corintios 12:8-10.) En ambas instancias, Dios responde positivamente a la
oración.
Aunque Dios diga no a una petición especifica, El dará la gracia y la fuerza para lograr Su
voluntad en las circunstancias.
Puesto que los Dones espirituales son de Dios, debemos atraer la atención a lo que
Dios está haciendo, y no a lo que están haciendo los seres humanos.
Por ejemplo, los dones de sanidad muchas veces son eficaces en edificar la fe y dar
comienzo a un avivamiento que trae muchas almas a la salvación. (Véase por ejemplo
Hechos 3:1-11; 4:4.) Sin embargo, si una reunión o un ministerio se enfoca en la sanidad
mientras descuida el mensaje de la salvación, entonces el propósito de Dios en
conceder la sanidad no se cumple por completo.
Para ilustrar esto, en los libros del evangelio y en los Hechos multitudes fueron sanados y
varias personas fueron resucitadas de los muertos. Sin embargo, todos los miembros de la
iglesia primitiva murieron eventualmente sin ser resucitados, y presuntamente la mayoría
murió de alguna enfermedad que no fue sanada. Los dones de sanidad y el obrar de
milagros eran comunes, pero no se operaban en cada situación.
Sin duda, muchas veces Jesús pasó por el lado del hombre inválido pero no lo sano en
aquellas veces; sin embargo, cuando se encontró con Pedro y Juan en Hechos 3, fue
sanado. Aunque Dios levantó de los muertos a Dorcas según Hechos 9, no le resucitó al
Apóstol Santiago quien fue asesinado según Hechos 12.
Como otro ejemplo, la “palabra de sabiduría” es una “palabra o una porción de la sabiduría
divina.” No opera en la vida de un creyente por 24 horas al día sino, es una revelación
especial por un tiempo específico. Nadie puede conocer toda la mente de Dios todo el
tiempo, pero en un tiempo especial de necesidad, Él a veces imparte a un individuo
una porción de Su sabiduría sobrenatural.
I Corintios 14 provee pautas acerca del hablar en lenguas, enseñando que en reuniones
públicas solamente dos o un máximo de tres personas deberían hablar en lenguas a la
congregación. A la vez, un máximo de dos o tres personas deberían hablar proféticamente
en una reunión. Debemos esperar estos discursos sobrenaturales en nuestros cultos de
adoración; no nos deben maravillar. Sin embargo, no es la intención de Dios que los dones
espirituales operen continuamente en una cierta reunión ni que dominen una reunión. Los
dones espirituales son dones especiales que operan en un momento particular por
un propósito específico.
Por ejemplo, podemos distinguir tres niveles de sabiduría. Primeramente, los seres
humanos pueden tener sabiduría en la vida natural aun sin tener una relación con Dios.
(Véase Lucas 16:8; I Corintios 2:4-6.) Un ateo puede ser sabio en planear su carrera, un
criminal puede hacer preparativos sabios en conducir sus fechorías. Por supuesto, en un
sentido espiritual tal persona no es sabia sino necia.
En segundo lugar, hay sabiduría en el reino espiritual que todos los creyentes poseen
en cierta medida, y debe guiarles en toda su conducta. Dios imparte la sabiduría a todos
los justos, a cada individuo que le busca. (Véase Proverbios 2:6-7; Santiago 1:5).
Aunque la sabiduría espiritual como don de Dios sirve como una guía diaria para la
vida cristiana, no es el don espiritual sobrenatural mencionado en I Corintios 12, que
nos habla de manifestaciones especiales o dotaciones que Dios concede a ciertos
individuos en ciertos momentos, pero no a todos en todo momento.
En tercer lugar, como hemos visto, hay una “palabra de sabiduría.” En contraste a la
sabiduría natural de la vida humana diaria o la sabiduría espiritual de la vida diaria
cristiana, es un don sobrenatural de una porción de la sabiduría de Dios en una
situación en particular.
Se distinguen tres niveles de ciencia
Así, podemos observar tres niveles de ciencia: “La ciencia mundana o humana,” “la
ciencia espiritual,” y “la palabra de ciencia.”
Como otro ejemplo, hay la fe de la vida diaria, que los pecadores ponen en ellos mismos,
en otras personas, en las posesiones materiales, en las tradiciones, o en los dioses falsos,
pero deben poner su fe en el Dios verdadero para la salvación. (Véase I Corintios 2:5;
Hebreos 11:6.)
Sin embargo, I Corintios 12 habla de un “don de fe” especial que no todos los
cristianos reciben, aunque el Espíritu es el origen de tanto el “fruto”, como el “don”;
el término “fruto” describe una cualidad que se desarrolla en el proceso normal de
crecimiento como un cristiano, tal como un árbol de manzana produce naturalmente
manzanas. El término “don” describe una intervención directa que no viene de sus
propios recursos, así como una persona recibe un regalo de un amigo.
Quizás no podamos identificar tres niveles análogos para cada don espiritual, pero estos
ejemplos nos muestran que debemos comprender los dones mencionados en I Corintios
12 en el sentido sobrenatural más específico.
Aunque esos dones tengan complementos o paralelos en la vida natural diaria, la vida
espiritual, o ambas vidas, este pasaje describe claramente unas manifestaciones
especificas del poder divino que Dios no da a los inconversos y que no da a todos los
creyentes—por lo menos no los mismos dones en la misma manera a todos los creyentes.
Se hace más evidente esta distinción mientras hablamos de los dones de lenguas y
de la profecía. Aunque es deseable que todos los cristianos profeticen en el sentido
general de un testimonio ungido o de una exhortación, y aunque es deseable que todos los
cristianos hablen en lenguas como parte de su devoción privada, no todos hablarán
públicamente una profecía, una lengua, o una interpretación inspirada directamente por
Dios a una congregación por una cierta ocasión.
Pablo escribió, “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que
profetizaseis; . . . Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas”
(I Corintios 14:5, 39). También enfatizó, “Ahora bien, hay diversidad de dones, . . .
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; . . . A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro,
discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de
lenguas” (I Corintios 12:4, 8, 10). Entonces, esperando una respuesta negativa, él
preguntó retóricamente, “¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? . . . ¿Todos
maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos
lenguas? ¿interpretan todos?” (I Corintios 12:29-30).
DIVERSIDAD DE DONES
Tal como en Romanos 12, no parece que la lista de dones en I Corintios 12 debe ser
completa. La Escritura no afirma o certifica que todas las obras milagrosas de Dios en
nuestras vidas deben caber exactamente en una de las nueve categorías de I Corintios
12:8-10. Ese capítulo presenta aquella lista para ilustrar cómo Dios obra
sobrenaturalmente en maneras diferentes usando diferentes miembros del cuerpo.
Estas observaciones indican que no debemos ser muy técnicos en nuestro esfuerzo de
definir los nueve dones espirituales, ni debemos estar muy preocupados acerca de
algunas variaciones menores que algunos maestros propongan en sus definiciones de los
dones espirituales.
Debemos ser cuidadosos cuando alguien pone mucho énfasis en una manifestación
sobrenatural por la cual no hay precedente bíblico o cuando alguien promueve ciertas
técnicas que la Biblia no enseña explícitamente. Por cierto no podemos tratar dichos casos
como normales ni sugerir que todos los sigan.
Aunque no cada situación específica tendrá un paralelo bíblico, los principios por los
cuales Dios opera siempre serán los mismos. Un estudio de las Escrituras revela las
características de Su obra tal como los tipos de manifestaciones que Su iglesia debe
esperar y buscar.
“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Ahora bien,
hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios,
pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las
cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para
provecho.
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por
el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de
espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en
particular como él quiere” (I Corintios 12:1-11).
Pero según las definiciones anteriores, alguien que nunca ha sentido la presencia de Dios,
y mucho menos ha recibido el Espíritu de Dios, podría ejercer estos dones tan eficazmente
como los creyentes.
Por supuesto, en un sentido general, toda capacidad y talento viene de Dios. Él creó a los
seres humanos a Su imagen, como seres espirituales, morales e intelectuales con todas
las cualidades que ésta descripción abarca. Pero este pasaje no simplemente habla en
forma general de los dones que fluyen de la gracia de Dios (como podríamos mantener en
relación a los dones de servicio en Romanos 12). Al contrario, I Corintios 12 se enfoca
en lo sobrenatural al describir estos dones como “espirituales.”
Hebreos 2:3-4 subrayan el carácter sobrenatural de “los dones del Espíritu Santo”:
“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual,
habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que
oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos
milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”
Sin embargo, es presuntuoso sugerir que cualquier ser humano pueda conceder un cierto
don a alguien o ejercer un cierto don cuando lo disponga. No podemos enseñar a nadie
cómo profetizar u obrar milagros.
Sí podemos enseñar a la gente cómo presentarse para que el Espíritu de Dios pueda
obrar por medio de ellos, pero siempre debemos reconocer que Dios es el que dota y
capacita los dones de acuerdo a Su propósito soberano. (Véase I Corintios 12:11;
Hebreos 2:4.)
Podemos orar con gente y asegurarles que Dios les escuchará y responderá. Podemos
orar por la dirección de Dios y después compartir con un individuo lo que Dios nos revela.
Sin embargo, al hacer esto, debemos tener cuidado de mantener el enfoque en Dios y en
Su voluntad.
Somos canales del Espíritu de Dios, y Él espera que ejerzamos los dones de
acuerdo a Su Palabra. Debemos regularnos a nosotros mismos para que no abusemos
de los dones espirituales. (Véase I Corintios 14:32.) Nuestra voluntad juega un papel
importante en el ejercicio de los dones espirituales, pero debemos siempre recordar que
ellos se originan en la mente y el poder de Dios.
Basado en la Palabra de Dios, lo que sí podemos prometer es que Dios oirá nuestra
oración y que Dios nos ayudará. Debemos orar y creer en Dios por la sanidad, pero no
podemos dictar la manera precisa en que Dios escoge obrar.
Muchas veces Dios contesta con un milagro instantáneo, pero en otros casos no responde
así. En ambos casos, Dios esta obrando. Si no libra inmediatamente a una persona de su
prueba, entonces, dará la gracia suficiente para permanecer en ella. (Véase I Corintios
10:13; II Corintios 12:8-10.) En ambas instancias, Dios responde positivamente a la
oración.
Aunque Dios diga no a una petición especifica, El dará la gracia y la fuerza para lograr Su
voluntad en las circunstancias.
Puesto que los Dones espirituales son de Dios, debemos atraer la atención a lo que
Dios está haciendo, y no a lo que están haciendo los seres humanos.
Es preocupante cuando el énfasis primordial se pone en “los ministerios de fulano de tal” o
“en el ejercicio de ciertos dones espirituales en particular”. También es preocupante
cuando la gente promueve un don como la sanidad, la profecía, o como palabra de ciencia,
como un fin, en sí mismo, o como un medio de exaltar la reputación de un predicador en
vez de promover el propósito divino detrás de los dones espirituales.
Por ejemplo, los dones de sanidad muchas veces son eficaces en edificar la fe y dar
comienzo a un avivamiento que trae muchas almas a la salvación. (Véase por ejemplo
Hechos 3:1-11; 4:4.) Sin embargo, si una reunión o un ministerio se enfoca en la sanidad
mientras descuida el mensaje de la salvación, entonces el propósito de Dios en
conceder la sanidad no se cumple por completo.
Para ilustrar esto, en los libros del evangelio y en los Hechos multitudes fueron sanados y
varias personas fueron resucitadas de los muertos. Sin embargo, todos los miembros de la
iglesia primitiva murieron eventualmente sin ser resucitados, y presuntamente la mayoría
murió de alguna enfermedad que no fue sanada. Los dones de sanidad y el obrar de
milagros eran comunes, pero no se operaban en cada situación.
Sin duda, muchas veces Jesús pasó por el lado del hombre inválido pero no lo sano en
aquellas veces; sin embargo, cuando se encontró con Pedro y Juan en Hechos 3, fue
sanado. Aunque Dios levantó de los muertos a Dorcas según Hechos 9, no le resucitó al
Apóstol Santiago quien fue asesinado según Hechos 12.
Como otro ejemplo, la “palabra de sabiduría” es una “palabra o una porción de la sabiduría
divina.” No opera en la vida de un creyente por 24 horas al día sino, es una revelación
especial por un tiempo específico. Nadie puede conocer toda la mente de Dios todo el
tiempo, pero en un tiempo especial de necesidad, Él a veces imparte a un individuo
una porción de Su sabiduría sobrenatural.
I Corintios 14 provee pautas acerca del hablar en lenguas, enseñando que en reuniones
públicas solamente dos o un máximo de tres personas deberían hablar en lenguas a la
congregación. A la vez, un máximo de dos o tres personas deberían hablar proféticamente
en una reunión. Debemos esperar estos discursos sobrenaturales en nuestros cultos de
adoración; no nos deben maravillar. Sin embargo, no es la intención de Dios que los dones
espirituales operen continuamente en una cierta reunión ni que dominen una reunión. Los
dones espirituales son dones especiales que operan en un momento particular por
un propósito específico.
VIDA NATURAL, VIDA ESPIRITUAL Y DONES
ESPIRITUALES
Por ejemplo, podemos distinguir tres niveles de sabiduría. Primeramente, los seres
humanos pueden tener sabiduría en la vida natural aun sin tener una relación con Dios.
(Véase Lucas 16:8; I Corintios 2:4-6.) Un ateo puede ser sabio en planear su carrera, un
criminal puede hacer preparativos sabios en conducir sus fechorías. Por supuesto, en un
sentido espiritual tal persona no es sabia sino necia.
En segundo lugar, hay sabiduría en el reino espiritual que todos los creyentes poseen
en cierta medida, y debe guiarles en toda su conducta. Dios imparte la sabiduría a todos
los justos, a cada individuo que le busca. (Véase Proverbios 2:6-7; Santiago 1:5).
Aunque la sabiduría espiritual como don de Dios sirve como una guía diaria para la
vida cristiana, no es el don espiritual sobrenatural mencionado en I Corintios 12, que
nos habla de manifestaciones especiales o dotaciones que Dios concede a ciertos
individuos en ciertos momentos, pero no a todos en todo momento.
En tercer lugar, como hemos visto, hay una “palabra de sabiduría.” En contraste a la
sabiduría natural de la vida humana diaria o la sabiduría espiritual de la vida diaria
cristiana, es un don sobrenatural de una porción de la sabiduría de Dios en una
situación en particular.
Así, podemos observar tres niveles de ciencia: “La ciencia mundana o humana,” “la
ciencia espiritual,” y “la palabra de ciencia.”
Como otro ejemplo, hay la fe de la vida diaria, que los pecadores ponen en ellos mismos,
en otras personas, en las posesiones materiales, en las tradiciones, o en los dioses falsos,
pero deben poner su fe en el Dios verdadero para la salvación. (Véase I Corintios 2:5;
Hebreos 11:6.)
Sin embargo, I Corintios 12 habla de un “don de fe” especial que no todos los
cristianos reciben, aunque el Espíritu es el origen de tanto el “fruto”, como el “don”;
el término “fruto” describe una cualidad que se desarrolla en el proceso normal de
crecimiento como un cristiano, tal como un árbol de manzana produce naturalmente
manzanas. El término “don” describe una intervención directa que no viene de sus
propios recursos, así como una persona recibe un regalo de un amigo.
Quizás no podamos identificar tres niveles análogos para cada don espiritual, pero estos
ejemplos nos muestran que debemos comprender los dones mencionados en I Corintios
12 en el sentido sobrenatural más específico.
Aunque esos dones tengan complementos o paralelos en la vida natural diaria, la vida
espiritual, o ambas vidas, este pasaje describe claramente unas manifestaciones
especificas del poder divino que Dios no da a los inconversos y que no da a todos los
creyentes—por lo menos no los mismos dones en la misma manera a todos los creyentes.
Se hace más evidente esta distinción mientras hablamos de los dones de lenguas y
de la profecía. Aunque es deseable que todos los cristianos profeticen en el sentido
general de un testimonio ungido o de una exhortación, y aunque es deseable que todos los
cristianos hablen en lenguas como parte de su devoción privada, no todos hablarán
públicamente una profecía, una lengua, o una interpretación inspirada directamente por
Dios a una congregación por una cierta ocasión.
Pablo escribió, “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que
profetizaseis; . . . Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas”
(I Corintios 14:5, 39). También enfatizó, “Ahora bien, hay diversidad de dones, . . .
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; . . . A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro,
discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de
lenguas” (I Corintios 12:4, 8, 10). Entonces, esperando una respuesta negativa, él
preguntó retóricamente, “¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? . . . ¿Todos
maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos
lenguas? ¿interpretan todos?” (I Corintios 12:29-30).
DIVERSIDAD DE DONES
Tal como en Romanos 12, no parece que la lista de dones en I Corintios 12 debe ser
completa. La Escritura no afirma o certifica que todas las obras milagrosas de Dios en
nuestras vidas deben caber exactamente en una de las nueve categorías de I Corintios
12:8-10. Ese capítulo presenta aquella lista para ilustrar cómo Dios obra
sobrenaturalmente en maneras diferentes usando diferentes miembros del cuerpo.
Estas observaciones indican que no debemos ser muy técnicos en nuestro esfuerzo de
definir los nueve dones espirituales, ni debemos estar muy preocupados acerca de
algunas variaciones menores que algunos maestros propongan en sus definiciones de los
dones espirituales.
Debemos ser cuidadosos cuando alguien pone mucho énfasis en una manifestación
sobrenatural por la cual no hay precedente bíblico o cuando alguien promueve ciertas
técnicas que la Biblia no enseña explícitamente. Por cierto no podemos tratar dichos casos
como normales ni sugerir que todos los sigan.
Aunque no cada situación específica tendrá un paralelo bíblico, los principios por los
cuales Dios opera siempre serán los mismos. Un estudio de las Escrituras revela las
características de Su obra tal como los tipos de manifestaciones que Su iglesia debe
esperar y buscar.
Mientras obtengamos más conocimiento sobre este tema podemos reconocer y responder
más fácilmente a la dirección de Dios en esta área y hacernos más susceptibles a todas
las manifestaciones del Espíritu.
INICIO
PREDICAS CRISTIANAS
La revelación
Pedro lo identificó como “Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre
vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre
vosotros por medio de él” (Hechos 2.22). Los oyentes de Pedro no
podían alegar ignorancia, porque estas señales habían sido hechas en
medio de ellos.
Puesto que una afirmación tan audaz podía ser rechazada tildada de
falsa, Pedro ofrece tres testigos para respaldar su declaración.
David (Hechos 2.25-31; Hechos 2.34, 35). El rey más respetado y amado
de Israel fue también un profeta que escribió acerca de la promesa de
Dios de que su descendiente gobernaría desde el trono por toda la
eternidad. Viendo lo que estaba en el futuro, David habló de la
resurrección del Mesías, diciendo que su cuerpo no vería corrupción, y
que se sentaría a la diestra del Señor.
Hoy en día, los efectos del Pentecostés siguen aun reverberando en todo
el mundo a medida que los cristianos ejercen su influencia no solamente
sobre las personas, sino también sobre las culturas. Una vez que el
Espíritu Santo viene a vivir dentro de nosotros, nuestro destino eterno
es cambiado radicalmente, como todo lo demás en nuestra vida.
Es interesante tener en cuenta aquí que uno de los símbolos del Espíritu
Santo es precisamente el fuego. Debemos procurar el avivamiento en
nuestro corazón, pues Cristo viene por una iglesia enamorada de él…
a) El profeta oró a Dios (Esto indica que él reconocía que era el Señor
mismo quien hacia la obra, esto muestra dependencia de Dios).
b) Obediencia (Elías dijo: “por mandato tuyo he hecho todas estas cosas”).
Dios no puede manifestar su gloria en un corazón soberbio e
independiente.
c) Anhelo de ver su gloria manifestada (“Respóndeme, Jehová,
respóndeme”). Debemos mantener un corazón apasionado por la
manifestación de la gloria y poder de Dios.
d) El fuego del Espíritu Santo consume lo terrenal (vemos que el fuego
consumió el buey, la leña, las piedras y hasta el polvo) y provoca
cambios en el corazón dispuesto (nos dice la Biblia: “todo el pueblo se
postró”). Definitivamente el fuego del Espíritu Santo nos lleva a otros
niveles y genera cambios profundos.
g) El fuego del Espíritu Santo es fundamental en la vida del creyente, pues
es luz que dispersa las tinieblas, es calor que consume el frio de la
muerte espiritual, es luz que trae orden a la vida porque en medio de la
tierra desordenada y vacía lo primero que Dios dijo fue: “sea la luz”.
“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del
mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios
adorarás, y a él sólo servirás” Mateo 4:8-10
Dios honra a los que le honran. Pero vemos en el pasaje de hoy, que Satanás
paga para que lo adoren, Dios busca adoradores por amor. Todas las riquezas
son de Dios, pero no todas las riquezas del hombre, provienen de Dios.
Recordemos que la bendición de Dios no añade tristeza con ella. Jesús derrotó al
tentador y nosotros en Cristo podemos hacerlo.
Las luchas del cristiano, se originan en su ego (por eso desea fama, poder,
riquezas, vida desenfrenada e inmoral, etc). El camino de Jesús requiere tiempo.
El camino del éxito es la Cruz, porque esto es el verdadero éxito: vivir para Dios,
no para nosotros mismos. Evitemos la tentación de querer demostrar poder,
guardémonos del orgullo, de la arrogancia, del éxito sin quebrantamiento o sin
formación del Divino Maestro.
Ezequías sintió una carga por un Avivamiento por que veía la miseria en que
vivía el pueblo de Dios. ¿De donde procedía esa carga? El versículo 2 nos da la
respuesta: “E hizo lo RECTO ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas
que había hecho David su padre” Es decir: COMENZÓ A OBEDECER AL
SEÑOR EN LA PRACTICA, de esa manera su ojo interior se abrió cada vez mas
para ver la miseria y el pecado en el que estaba viviendo su pueblo.
(El obedecer nos hace siervos. Y cuando hay vida de Dios en una persona, se
humilla; y nuestro ejemplo es Cristo, no se enaltece como pretenden algunos
pseudo iluminados de los Avivamientos modernos; que se creen superiores a
todo el mundo con el famoso: “Dios me habló, Dios me rebeló, Ej. : La mujer
católica que me hablo el Viernes) “E hizo lo recto ante los ojos de Jehová…” Es
cuando decidimos practicar lo que esta escrito en la Biblia, cuando se desarrolla
en nosotros un anhelo por lo santo, una inconformidad en nuestro compromiso
cristiano, es entonces cuando empezamos a sentir un aborrecimiento por lo
malo, el pecado. (Y el resultado es: Avivamiento, Santidad, Compromiso,
plenitud, Victoria, como le quieras llamar)
Fíjese hermano que no hizo esto después de haber gobernado por algún tiempo,
es importante notar que fue lo primero que hizo. “En el primer año de su
reinado, en el mes primero…” Una actitud que trae avivamiento a nuestra vida
es poner a Dios en primer lugar antes de empezar cualquier cosa, Reconocer
nuestra dependencia de Él. Esa actitud abre las puertas de nuestro corazón, que
es el santuario destinado a ser templo del Espíritu Santo.
¿De qué manera habilitó un acceso continuo? “…abrió las puertas de la casa de
Jehová, Y LAS REPARÓ” (v. 3) Es decir: no solo dio el paso de abrir las puertas
sino que también las reparó. Esta es una expresión de la obediencia duradera,
de la obediencia perseverante, no solo para él sino para todos cuantos quisieran
entrar a la presencia de Dios. Dejó preparada la entrada para seguir entrando.
¡Escúcheme bien hermano! A veces somos hallados culpables en nuestras
iglesias de cerrar las puertas a la gente que nos visita, cuando en nuestras
reuniones practicamos cosas que no están en la Biblia. Que en lugar de rescatar
al perdido lo confunden más. Acuérdese de esto: Dios nos ha llamado a habilitar
el acceso continuo a la presencia de Dios a las personas que no le conocen. Y
para eso es necesario ser obedientes y conocer la Biblia (Sana Doctrina).
OBEDIENCIA PERSEVERANTE ¿QUÉ ES ESO? ¿Cómo lo aplico a mi vida
diaria? Cuantas veces nos sucede que decimos impulsivamente “SI” al Señor que
al paso del tiempo se transforma en un “NO” Eso nos pasa a todos. Eso no es
obediencia perseverante. Por que si somos obedientes solo en nuestras
reuniones, por cantar y orar junto con los demás, o por escuchas decir sí a otros,
y cuando volvemos a casa cerramos las puertas de modo que todo en nosotros y
alrededor de nosotros se vuelve profano, nos contamos entre quienes dicen:
“Señor, Señor”, pero no hacen la voluntad del Padre como dijo Cristo. (Mat.
7:21) Por eso es tan importante el tercer aspecto de la obediencia de Ezequías.
ÉL REPARÓ LAS PUERTAS QUE HABÍA ABIERTO. Cristo dijo de sí mismo: “…
por que yo hago SIEMPRE lo que le agrada a mi Padre” (Juan 8:29) Esta es la
obediencia perseverante que trae Avivamiento.
4. LA OBEDIENCIA DE EZEQUIAS MOTIVÓ EL CAMBIO DE OTROS
CREYENTES. (Esto también trae avivamiento, cuando Dios te cambia a ti, tu
debes inspirar a otros.)
Si leemos el contexto anterior nos damos cuenta que los Sacerdotes y Levitas ya
no servían a Dios sino a los dioses falsos que Acab había levantado. Habían
perdido la visión y el llamamiento, se habían olvidado de su posición sublime.
Sin embargo dice que “los hizo venir” es decir: los hizo cambiar de posición,
“Motivó el cambio en ellos” El resultado de este hecho fue que todos los
sacerdotes y levitas fueron llevados al Santuario. ¡Te imaginas que mensaje
Glorioso debió haberles dado Ezequías a aquellos hombres!
Mis hermanos, si ya hemos abierto las puertas del santuario de nuestro corazón
para el Señor; preguntémonos a nosotros mismos si tenemos autoridad para
llevar a una nueva posición a otros creyentes y sacarlos de su desanimo o error.
Eso produce avivamiento. No los gritos, ni las risas, o los brincos o cualquier
otra cosa a la que se le llama avivamiento el día de hoy. El Avivamiento no viene
de afuera, sale de adentro.
Existe mucha letárgia y tibieza entre nosotros por que no hemos entendido el
grado de entrega y compromiso al Señor que debemos tener. Estos 7 matices de
la obediencia de Ezequías podemos resumirlos en la palabrita “HACER” “E hizo
lo recto ante los ojos de Jehová…” ¿Que te mandó hacer el Señor? ¡Deja de
lamentarte y orar, deja de llorar y haz ahora en el Nombre de Jesús aquello que
el Espíritu Santo te manda hacer.
Así dice el Señor: “¿Por que me llamáis Señor, Señor y no hacéis lo que yo os
digo?” Lucas 6:46. EZEQUÍAS HIZO LO QUE LE AGRADO AL SEÑOR.
Cada año que pasa, los enemigos de nuestras almas hacen que las modas, las
diversiones, los carros, y todo el sistema de cosas que existen sean más bonitas y
atractivas para cautivar al pobre cristiano débil y falto de oración. Por eso es que
debemos conformarnos con lo que Dios nos da y nos permite tener. Lo demás
nos hace daño.
Una ultima cosa que nos cierra la puerta a las bendiciones es:
“Más el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre la
tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y fue grande su
ruina” Lucas 6:49
CONCLUSIÓN:
2 TIMOTEO 1:6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por
la imposición de mis manos.
7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio.
INTRODUCCION: En el contexto de este versículo que hemos leído, el apóstol Pablo está
aconsejando a Timoteo, un pastor joven, para que no sea tímido, que no tenga temor, que
avive él fuego del del ministerio que Dios le ha encomendado, que sea valiente, y que no
tenga temor de la oposición.
Pero para nosotros en este tiempo que estamos viviendo es un llamado a no permitir que
nuestra relación con Dios, nuestra confianza en El, y nuestra comunión con el Espíritu Santo
se vaya apagando poco a poco en nuestra vida.
Tenemos que tener bien claro que ya sea un ministerio, un don, un llamado, un talento, y
todo lo que tenga que ver con la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, satanás siempre
quiere apagar, siempre querrá extinguir todo lo que tiene que ver con la obra del Espíritu
Santo en nosotros.
Podemos ver que dentro del tabernáculo donde estaba la presencia de Dios la
responsabilidad de mantener encendido él fuego del altar era un responsabilidad ¿de quien?
¿de Dios? No, era una responsabilidad del sacerdote.
La palabra de Dios nos dice que ahora nosotros hemos sido hecho por medio de Jesucristo
sacerdotes para Dios
6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de
los siglos. Amén.
Es decir que ahora la responsabilidad de mantener encendido el fuego del Señor es de cada
uno de nosotros en el altar de nuestro corazón.
2 CRONICAS 29:6 Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los
ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de
Jehová, y le volvieron las espaldas.
7 Y aun cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las lámparas; no quemaron incienso, ni
sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel.
El pueblo de Israel se descuido de su relación con el Señor, dejaron que las lamparas del
templo y el fuego del altar del holocausto se apagaran, pero el texto nos enseña como fue
que llegaron a ese descuido (vs 6) Porque le volvieron la espalda a Dios.
El descuido del fuego del altar de nuestro corazón es por la misma causa del pueblo de
Israel, por los afanes de la vida, por los quehaceres del dia a dia le damos la espalda a Dios.
Toda persona que alguna vez a tenido que encender una fogata y mantener vivo el fuego,
sabe que es una labor que requiere esfuerzo, para traer la leña, para juntarla, para
mantenerla encendida atizando y soplando el fuego.
Tenemos que tener bien claro en nuestra vida que así como nos esforzamos y somos
diligentes en nuestras actividades laborales, en nuestros quehaceres del hogar, en nuestras
actividades académicas, también tenemos que ser esforzados y diligentes en nuestra
comunión con Dios
*Tenemos que poner bien en orden nuestras prioridades y obrar de acuerdo a esas
prioridades
Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas.
*Tenemos que comprender que mantener encendida la llama de nuestra relación con Dios
es responsabilidad nuestra
Zacarías 1:3 Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de
los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.
CONCLUCION:
hagamos lo posible para buscarle, para mantenernos en comunión con El y confiemos que lo
imposible lo hará nuestro Dios.