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Dios Trae Transformaciones y Dones Espirituales

El documento habla sobre los dones del Espíritu Santo mencionados en 1 Corintios 12. Explica que estos dones son otorgados por el Espíritu Santo y son de naturaleza sobrenatural, no habilidades humanas. También dice que los dones son distribuidos por Dios según su voluntad soberana, por lo que los humanos no pueden garantizar quién recibirá qué dones o cuándo los ejercerán.

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Dios Trae Transformaciones y Dones Espirituales

El documento habla sobre los dones del Espíritu Santo mencionados en 1 Corintios 12. Explica que estos dones son otorgados por el Espíritu Santo y son de naturaleza sobrenatural, no habilidades humanas. También dice que los dones son distribuidos por Dios según su voluntad soberana, por lo que los humanos no pueden garantizar quién recibirá qué dones o cuándo los ejercerán.

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Dios trae lo mejor para tu vida

Introducción: Es interesante tener en cuenta que en términos generales en el


ministerio de Elías encontramos siete milagros maravillosos, mientras que en el
ministerio de Eliseo vemos catorce milagros (esto es una muestra de la doble
porción del Espíritu Santo sobre Eliseo), el Señor no miente, y también nos dice
su palabra: “la gloria postrera será mayor que la primera”. 

Vemos entonces que cuando el Señor trae transformaciones a nuestra vida no


es para molestar sino para conducirnos a nuevos niveles de fe y unción, por eso
podemos decir “lo mejor está por venir”. Veamos: 
Dios trae lo mejor para ti

“Mientras ellos iban andando y hablando, de pronto, apareció un carro de fuego


y caballos de fuego que separó a los dos. Y Elías subió al cielo en un
torbellino. Eliseo lo vio y clamó: "Padre mío, padre mío, los carros de Israel y su
gente de a caballo." Y no lo vio más. Entonces tomó sus vestidos y los rasgó en
dos pedazos” 2 Reyes 2:11-12.  

El texto de hoy enseña un suceso sobrenatural, éste carro de fuego es una


evidencia o muestra del cielo en la tierra. Podemos recordar que el Señor Jesús
vino anunciando el evangelio del reino, y su ministerio en la tierra estuvo
acompañado de milagros y señales, pues es la gloria y poder de Dios la que sella
éste mensaje que viene de Dios. 

La Biblia nos enseña que el tiempo de Elías en la tierra había concluido, y el


Señor envía un carro de fuego por él y se lo llevó vivo. Recordemos que un
tiempo atrás el profeta Elías bajo el enebro y por la persecución de la reina
Jezabel deseaba morirse, pero ese no era la voluntad de Dios, el Señor tenía
algo diferente para su siervo. 

Cuando concluimos que todo ha terminado o anhelamos que termine, el Señor


nos enseña que todas las cosas tienen su tiempo y él las hará a Su manera, él
siempre nos sorprenderá con su bondad, amor y cuidado. Dios trae lo mejor
para tu vida.   

Podemos ver también que inicia un nuevo tiempo y ahora sería el profeta Eliseo
el instrumento de Dios como profeta de Israel. Para Eliseo y la nación de Israel
llega un nuevo período, es una nueva etapa en los planes de Dios, y es un
tiempo de bendición y crecimiento para todos. Dios sabe lo que hace
Es muy importante mantener presente que quien en realidad hace la obra es
Dios, nos dice la Biblia: “Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y
volvió, y se paró a la orilla del Jordán… Y golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está
Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se
apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo” 2 reyes 2:13-14.  

Entonces quienes servimos a Dios somos instrumentos en Sus  manos, sin su


bendición y respaldo nada importante ocurre. 

El profeta Eliseo dijo: “¿Dónde está, Jehová, el Dios de Elías?” y esto nos
muestra que deseaba ver al Señor mostrando su gloria y poder, él confiaba en
Dios. Confía en él, no de dejará, Por eso está escrito: “Jehová el Señor me
ayudará, por tanto no me avergoncé;  por eso puse mi rostro como un pedernal,
y sé que no seré avergonzado” Isaías 50:7.
Conclusión: Los cambios que Dios envía a nuestra vida significan salir de nuestra
zona de confort, pero podemos avanzar, pues el Señor mismo es quien nos
ayuda y fortalece.

Dones espirituales en 1 Corintios 12:1-11

“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Ahora bien,
hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios,
pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las
cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para
provecho. 

(Te puede interesar: Los 9 dones del Espíritu Santo)

Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por
el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de
espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en
particular como él quiere” (I Corintios 12:1-11).

I Corintios 12 habla de “dones” espirituales como dotaciones milagrosas que operan por


el poder del Espíritu Santo. Hablemos ahora del carácter de estos dones espirituales
sobrenaturales.

EL ORIGEN DE LOS DONES ESPIRITUALES

Debemos comprender primeramente que el dador de éstos dones espirituales es el


Espíritu Santo. El Espíritu es Dios mismo, con referencia particular a Su esencia y acción
espiritual. (Véase Génesis 1:1; Juan 4:24.) En este contexto, el Espíritu es Dios obrando
en las vidas humanas. 

(También puedes leer: La promesa del Espíritu Santo)

I Corintios 12:4-7 explica claramente que Dios es la fuente de aquellos dones


espirituales. Aunque los dones difieren y varían su manera de administración, el único
Dios verdadero es el autor de todos ellos. Dios es el que da a todos, y Dios es el que hace
la obra.

EL CARÁCTER SOBRENATURAL DE LOS


DONES ESPIRITUALES

Los dones espirituales son sobrenaturales

Específicamente, estos dones espirituales son sobrenaturales. Este pasaje los


describe como “operaciones” de Dios y como “la manifestación del Espíritu.” Una
manifestación es una demostración o exhibición; el verbo “manifestar” significa revelar o
mostrar claramente.

(Puede que te interese: ¿Qué es el Espíritu Santo?)

Entonces es un error definir estos dones espirituales en términos de habilidades


naturales humanas, como hacen algunos comentaristas, quienes no creen que haya
milagros hoy en día. Por ejemplo, ellos definen la palabra de sabiduría como tener un buen
juicio y una capacidad de aconsejar; los dones de sanidad como la capacidad de ser un
buen doctor o una buena enfermera, y el don de lenguas como la capacidad de aprender
bien otros idiomas. 

Pero según las definiciones anteriores, alguien que nunca ha sentido la presencia de Dios,
y mucho menos ha recibido el Espíritu de Dios, podría ejercer estos dones tan eficazmente
como los creyentes.

Por supuesto, en un sentido general, toda capacidad y talento viene de Dios. Él creó a los
seres humanos a Su imagen, como seres espirituales, morales e intelectuales con todas
las cualidades que ésta descripción abarca. Pero este pasaje no simplemente habla en
forma general de los dones que fluyen de la gracia de Dios (como podríamos mantener en
relación a los dones de servicio en Romanos 12). Al contrario, I Corintios 12 se enfoca
en lo sobrenatural al describir estos dones como “espirituales.”

Hebreos 2:3-4 subrayan el carácter sobrenatural de “los dones del Espíritu Santo”:
“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual,
habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que
oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos
milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”

El don de lenguas es un buen ejemplo. La discusión en I Corintios 14 claramente revela


que no es un don de aprender idiomas, sino es un don de hablar milagrosamente en
idiomas que ni la persona que habla, ni la concurrencia, comprenden.
LOS DONES ESPIRITUALES SON DADOS
CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS

Poder comprender el origen y el carácter de estos dones espirituales es vital para


poder identificarlos y ejercerlos correctamente. Por ejemplo, un grupo carismático anunció
que estaba conduciendo un seminario acerca de la profecía. Prometió enseñar a cada
alumno cómo profetizar y prometió además que cada alumno recibiría una profecía
personal antes del fin del seminario.

(Podría interesarte: ¿Cómo saber si he recibido el Espíritu Santo?)

Sin embargo, si los dones espirituales operan de acuerdo a la administración de


Dios, ¿Cómo pueden los seres humanos garantizar quienes ejercerán los dones
específicos? y ¿Cuándo lo harán? Hay gran valor en aprender acerca de los dones
espirituales y aprender a rendirse al Espíritu de Dios para que estemos preparados
para que Dios nos use. 

Sin embargo, es presuntuoso sugerir que cualquier ser humano pueda conceder un cierto
don a alguien o ejercer un cierto don cuando lo disponga. No podemos enseñar a nadie
cómo profetizar u obrar milagros. 

Sí podemos enseñar a la gente cómo presentarse para que el Espíritu de Dios pueda


obrar por medio de ellos, pero siempre debemos reconocer que Dios es el que dota y
capacita los dones de acuerdo a Su propósito soberano. (Véase I Corintios 12:11;
Hebreos 2:4.)

(Quizás te interese: ¿Es necesario recibir el Espíritu Santo?)

Podemos orar con gente y asegurarles que Dios les escuchará y responderá. Podemos
orar por la dirección de Dios y después compartir con un individuo lo que Dios nos revela.
Sin embargo, al hacer esto, debemos tener cuidado de mantener el enfoque en Dios y en
Su voluntad.

Los dones espirituales se originan en la mente y el


poder de Dios

Somos canales del Espíritu de Dios, y Él espera que ejerzamos los dones de
acuerdo a Su Palabra. Debemos regularnos a nosotros mismos para que no abusemos
de los dones espirituales. (Véase I Corintios 14:32.) Nuestra voluntad juega un papel
importante en el ejercicio de los dones espirituales, pero debemos siempre recordar que
ellos se originan en la mente y el poder de Dios.

La consideración más importante no es nuestra voluntad, sino la voluntad de Dios. Al orar


por alguien debemos orar de acuerdo con la voluntad de Dios. Por ejemplo, si un creyente
está enfermo es la voluntad de Dios que oremos por él, porque la Biblia nos enseña a
hacerlo así. (Véase Santiago 5:14.) Sin embargo, no podemos garantizar la sanidad en la
manera y el tiempo que el creyente desearía a menos que escuchemos algo específico de
Dios. 

(Podría interesarte: La blasfemia contra el Espíritu Santo)


Basado en la Palabra de Dios, lo que sí podemos prometer es que Dios oirá nuestra
oración y que Dios nos ayudará. Debemos orar y creer en Dios por la sanidad, pero  no
podemos dictar la manera precisa en que Dios escoge obrar.

Muchas veces Dios contesta con un milagro instantáneo, pero en otros casos no responde
así. En ambos casos, Dios esta obrando. Si no libra inmediatamente a una persona de su
prueba, entonces, dará la gracia suficiente para permanecer en ella. (Véase I Corintios
10:13; II Corintios 12:8-10.) En ambas instancias, Dios responde positivamente a la
oración.

Aunque Dios diga no a una petición especifica, El dará la gracia y la fuerza para lograr Su
voluntad en las circunstancias.

En resumen, no debemos enfocarnos en nuestro propio esfuerzo, o en lo que hemos


realizado, sino en ser una vasija y un canal, para que Dios pueda hacer lo que El
quiera hacer en cualquier situación. 

No es necesariamente nuestra responsabilidad comprender las razones por las respuestas


de Dios, pero sí es nuestra responsabilidad seguir orando, creyendo, y persistiendo hasta
que llegue la victoria.

Puesto que los Dones espirituales son de Dios, debemos atraer la atención a lo que
Dios está haciendo, y no a lo que están haciendo los seres humanos.

Es preocupante cuando el énfasis primordial se pone en “los ministerios de fulano de tal” o


“en el ejercicio de ciertos dones espirituales en particular”. También es preocupante
cuando la gente promueve un don como la sanidad, la profecía, o como palabra de ciencia,
como un fin, en sí mismo, o como un medio de exaltar la reputación de un predicador en
vez de promover el propósito divino detrás de los dones espirituales. 

(También puedes leer: La necesidad de poder de lo alto)

Por ejemplo, los dones de sanidad muchas veces son eficaces en edificar la fe y dar
comienzo a un avivamiento que trae muchas almas a la salvación. (Véase por ejemplo
Hechos 3:1-11; 4:4.) Sin embargo, si una reunión o un ministerio se enfoca en la sanidad
mientras descuida el mensaje de la salvación, entonces el propósito de Dios en
conceder la sanidad no se cumple por completo.

LOS DONES ESPIRITUALES SON DADOS PARA


LOS TIEMPOS DE NECESIDADES ESPECIALES

Dones espirituales para tiempos de crisis

Dios concede los dones espirituales de I Corintios 12 para tiempos de necesidad


espiritual o para tiempos de crisis. En la iglesia la operación de los dones sobrenaturales
debe ser normal, y no anormal; esperada, y no inesperada. Sin embargo, los dones no
operan continuamente. Si así fuera, no los consideraríamos como sobrenaturales.

(Puedes también visitar la sección de Espíritu Santo y el hablar en lenguas)

Para ilustrar esto, en los libros del evangelio y en los Hechos multitudes fueron sanados y
varias personas fueron resucitadas de los muertos. Sin embargo, todos los miembros de la
iglesia primitiva murieron eventualmente sin ser resucitados, y presuntamente la mayoría
murió de alguna enfermedad que no fue sanada. Los dones de sanidad y el obrar de
milagros eran comunes, pero no se operaban en cada situación.

Sin duda, muchas veces Jesús pasó por el lado del hombre inválido pero no lo sano en
aquellas veces; sin embargo, cuando se encontró con Pedro y Juan en Hechos 3, fue
sanado. Aunque Dios levantó de los muertos a Dorcas según Hechos 9, no le resucitó al
Apóstol Santiago quien fue asesinado según Hechos 12.

Como otro ejemplo, la “palabra de sabiduría” es una “palabra o una porción de la sabiduría
divina.” No opera en la vida de un creyente por 24 horas al día sino, es una revelación
especial por un tiempo específico. Nadie puede conocer toda la mente de Dios todo el
tiempo, pero en un tiempo especial de necesidad, Él a veces imparte a un individuo
una porción de Su sabiduría sobrenatural.

I Corintios 14 provee pautas acerca del hablar en lenguas, enseñando que en reuniones
públicas solamente dos o un máximo de tres personas deberían hablar en lenguas a la
congregación. A la vez, un máximo de dos o tres personas deberían hablar proféticamente
en una reunión. Debemos esperar estos discursos sobrenaturales en nuestros cultos de
adoración; no nos deben maravillar. Sin embargo, no es la intención de Dios que los dones
espirituales operen continuamente en una cierta reunión ni que dominen una reunión.  Los
dones espirituales son dones especiales que operan en un momento particular por
un propósito específico.

VIDA NATURAL, VIDA ESPIRITUAL Y DONES


ESPIRITUALES

Mientras examinamos el carácter sobrenatural de estos dones espirituales, debemos


distinguirlos de las cualidades humanas naturales que les pueden corresponder en alguna
medida tanto como de los principios espirituales que operan en la vida diaria de todos
los cristianos.

Se distinguen tres niveles de sabiduría

Por ejemplo, podemos distinguir tres niveles de sabiduría. Primeramente, los seres
humanos pueden tener sabiduría en la vida natural aun sin tener una relación con Dios.
(Véase Lucas 16:8; I Corintios 2:4-6.) Un ateo puede ser sabio en planear su carrera, un
criminal puede hacer preparativos sabios en conducir sus fechorías. Por supuesto, en un
sentido espiritual tal persona no es sabia sino necia.

En segundo lugar, hay sabiduría en el reino espiritual que todos los creyentes poseen
en cierta medida, y debe guiarles en toda su conducta. Dios imparte la sabiduría a todos
los justos, a cada individuo que le busca. (Véase Proverbios 2:6-7; Santiago 1:5). 

Aunque la sabiduría espiritual como don de Dios sirve como una guía diaria para la
vida cristiana, no es el don espiritual sobrenatural mencionado en I Corintios 12, que
nos habla de manifestaciones especiales o dotaciones que Dios concede a ciertos
individuos en ciertos momentos, pero no a todos en todo momento.

En tercer lugar, como hemos visto, hay una “palabra de sabiduría.” En contraste a la
sabiduría natural de la vida humana diaria o la sabiduría espiritual de la vida diaria
cristiana, es un don sobrenatural de una porción de la sabiduría de Dios en una
situación en particular.
Se distinguen tres niveles de ciencia

Así, podemos observar tres niveles de ciencia: “La ciencia mundana o humana,” “la
ciencia espiritual,” y “la palabra de ciencia.”

Otro ejemplo para distinguir el don espiritual de fe o


don de fe

Como otro ejemplo, hay la fe de la vida diaria, que los pecadores ponen en ellos mismos,
en otras personas, en las posesiones materiales, en las tradiciones, o en los dioses falsos,
pero deben poner su fe en el Dios verdadero para la salvación. (Véase I Corintios 2:5;
Hebreos 11:6.) 

La Biblia habla también de la fe (griego, pistis) como parte “del fruto del Espíritu


Santo” (Gálatas 5:22). En este sentido, la fe es una confianza diaria que el Espíritu de
Dios desarrolla en los creyentes y que es una característica de cada cristiano maduro. 

Sin embargo, I Corintios 12 habla de un “don de fe” especial que no todos los
cristianos reciben, aunque el Espíritu es el origen de tanto el “fruto”, como el “don”;
el término “fruto” describe una cualidad que se desarrolla en el proceso normal de
crecimiento como un cristiano, tal como un árbol de manzana produce naturalmente
manzanas. El término “don” describe una intervención directa que no viene de sus
propios recursos, así como una persona recibe un regalo de un amigo.

Quizás no podamos identificar tres niveles análogos para cada don espiritual, pero estos
ejemplos nos muestran que debemos comprender los dones mencionados en I Corintios
12 en el sentido sobrenatural más específico. 

Aunque esos dones tengan complementos o paralelos en la vida natural diaria, la vida
espiritual, o ambas vidas, este pasaje describe claramente unas manifestaciones
especificas del poder divino que Dios no da a los inconversos y que no da a todos los
creyentes—por lo menos no los mismos dones en la misma manera a todos los creyentes.

(También puedes visitar: Prédicas Cristianas)

Se hace más evidente esta distinción mientras hablamos de los dones de lenguas y
de la profecía. Aunque es deseable que todos los cristianos profeticen en el sentido
general de un testimonio ungido o de una exhortación, y aunque es deseable que todos los
cristianos hablen en lenguas como parte de su devoción privada, no todos hablarán
públicamente una profecía, una lengua, o una interpretación inspirada directamente por
Dios a una congregación por una cierta ocasión. 

Pablo escribió, “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que
profetizaseis; . . . Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas”
(I Corintios 14:5, 39). También enfatizó, “Ahora bien, hay diversidad de dones, . . .
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; . . . A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro,
discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de
lenguas” (I Corintios 12:4, 8, 10). Entonces, esperando una respuesta negativa, él
preguntó retóricamente, “¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? . . . ¿Todos
maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos
lenguas? ¿interpretan todos?” (I Corintios 12:29-30).
DIVERSIDAD DE DONES

Tal como en Romanos 12, no parece que la lista de dones en I Corintios 12 debe ser
completa. La Escritura no afirma o certifica que todas las obras milagrosas de Dios en
nuestras vidas deben caber exactamente en una de las nueve categorías de I Corintios
12:8-10. Ese capítulo presenta aquella lista para ilustrar cómo Dios obra
sobrenaturalmente en maneras diferentes usando diferentes miembros del cuerpo.

Puede haber repetición en el ejercicio de los dones


espirituales

También parece que puede haber algo de repetición en el ejercicio de los dones


espirituales. Por ejemplo, si Dios le concede a uno una palabra de ciencia y esa persona
entonces la comunica a alguien más, podríamos describir sus palabras como una profecía.
Si Dios le da a uno la fe en momento de crisis, puede ser que veamos el obrar de milagros
al ejercer la persona su fe.

(Podría interesarte: El bautismo del Espíritu Santo)

Estas observaciones indican que no debemos ser muy técnicos en nuestro esfuerzo de
definir los nueve dones espirituales, ni debemos estar muy preocupados acerca de
algunas variaciones menores que algunos maestros propongan en sus definiciones de los
dones espirituales. 

Debemos hacernos sensibles y disponibles al mover


del Espíritu de Dios

El punto principal no es el de calificar lo que Dios está haciendo sino hacerse sensible,


disponible al mover del Espíritu de Dios. Si identificamos una instancia específica como
“la palabra de sabiduría” o “la palabra de ciencia” no es de importancia primordial, siempre
en tanto que le permitamos a Dios obrar sobrenaturalmente por medio de nosotros para
suplir la necesidad en una cierta situación. 

Aunque no es necesario categorizar cada obra milagrosa de Dios, sí necesitamos una


comprensión clara de los principios por los cuales Dios obra. Nuestra autoridad en ciertos
asuntos, tal como en todos los aspectos de la vida cristiana, es la Biblia (I Timoteo 3:15-
17). 

Debemos ser cuidadosos cuando alguien pone mucho énfasis en una manifestación
sobrenatural por la cual no hay precedente bíblico o cuando alguien promueve ciertas
técnicas que la Biblia no enseña explícitamente. Por cierto no podemos tratar dichos casos
como normales ni sugerir que todos los sigan. 

Aunque no cada situación específica tendrá un paralelo bíblico, los principios por los
cuales Dios opera siempre serán los mismos. Un estudio de las Escrituras revela las
características de Su obra tal como los tipos de manifestaciones que Su iglesia debe
esperar y buscar.

En resumen, aunque no podemos reducir las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu a


unas categorías académicas rígidas, es importante estudiar los dones y desarrollar
una comprensión clara de ellos desde el punto de vista de las Escrituras.
Mientras obtengamos más conocimiento sobre este tema podemos reconocer y responder
más fácilmente a la dirección de Dios en esta área y hacernos más susceptibles a todas
las manifestaciones del Espíritu.

Dones espirituales en 1 Corintios 12:1-11

“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Ahora bien,
hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios,
pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las
cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para
provecho. 

(Te puede interesar: Los 9 dones del Espíritu Santo)

Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por
el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de
espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en
particular como él quiere” (I Corintios 12:1-11).

I Corintios 12 habla de “dones” espirituales como dotaciones milagrosas que operan por


el poder del Espíritu Santo. Hablemos ahora del carácter de estos dones espirituales
sobrenaturales.

EL ORIGEN DE LOS DONES ESPIRITUALES

Debemos comprender primeramente que el dador de éstos dones espirituales es el


Espíritu Santo. El Espíritu es Dios mismo, con referencia particular a Su esencia y acción
espiritual. (Véase Génesis 1:1; Juan 4:24.) En este contexto, el Espíritu es Dios obrando
en las vidas humanas. 

(También puedes leer: La promesa del Espíritu Santo)

I Corintios 12:4-7 explica claramente que Dios es la fuente de aquellos dones


espirituales. Aunque los dones difieren y varían su manera de administración, el único
Dios verdadero es el autor de todos ellos. Dios es el que da a todos, y Dios es el que hace
la obra.

EL CARÁCTER SOBRENATURAL DE LOS


DONES ESPIRITUALES

Los dones espirituales son sobrenaturales

Específicamente, estos dones espirituales son sobrenaturales. Este pasaje los


describe como “operaciones” de Dios y como “la manifestación del Espíritu.” Una
manifestación es una demostración o exhibición; el verbo “manifestar” significa revelar o
mostrar claramente.
(Puede que te interese: ¿Qué es el Espíritu Santo?)

Entonces es un error definir estos dones espirituales en términos de habilidades


naturales humanas, como hacen algunos comentaristas, quienes no creen que haya
milagros hoy en día. Por ejemplo, ellos definen la palabra de sabiduría como tener un buen
juicio y una capacidad de aconsejar; los dones de sanidad como la capacidad de ser un
buen doctor o una buena enfermera, y el don de lenguas como la capacidad de aprender
bien otros idiomas. 

Pero según las definiciones anteriores, alguien que nunca ha sentido la presencia de Dios,
y mucho menos ha recibido el Espíritu de Dios, podría ejercer estos dones tan eficazmente
como los creyentes.

Por supuesto, en un sentido general, toda capacidad y talento viene de Dios. Él creó a los
seres humanos a Su imagen, como seres espirituales, morales e intelectuales con todas
las cualidades que ésta descripción abarca. Pero este pasaje no simplemente habla en
forma general de los dones que fluyen de la gracia de Dios (como podríamos mantener en
relación a los dones de servicio en Romanos 12). Al contrario, I Corintios 12 se enfoca
en lo sobrenatural al describir estos dones como “espirituales.”

Hebreos 2:3-4 subrayan el carácter sobrenatural de “los dones del Espíritu Santo”:
“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual,
habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que
oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos
milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”

El don de lenguas es un buen ejemplo. La discusión en I Corintios 14 claramente revela


que no es un don de aprender idiomas, sino es un don de hablar milagrosamente en
idiomas que ni la persona que habla, ni la concurrencia, comprenden.

LOS DONES ESPIRITUALES SON DADOS


CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS

Poder comprender el origen y el carácter de estos dones espirituales es vital para


poder identificarlos y ejercerlos correctamente. Por ejemplo, un grupo carismático anunció
que estaba conduciendo un seminario acerca de la profecía. Prometió enseñar a cada
alumno cómo profetizar y prometió además que cada alumno recibiría una profecía
personal antes del fin del seminario.

(Podría interesarte: ¿Cómo saber si he recibido el Espíritu Santo?)

Sin embargo, si los dones espirituales operan de acuerdo a la administración de


Dios, ¿Cómo pueden los seres humanos garantizar quienes ejercerán los dones
específicos? y ¿Cuándo lo harán? Hay gran valor en aprender acerca de los dones
espirituales y aprender a rendirse al Espíritu de Dios para que estemos preparados
para que Dios nos use. 

Sin embargo, es presuntuoso sugerir que cualquier ser humano pueda conceder un cierto
don a alguien o ejercer un cierto don cuando lo disponga. No podemos enseñar a nadie
cómo profetizar u obrar milagros. 
Sí podemos enseñar a la gente cómo presentarse para que el Espíritu de Dios pueda
obrar por medio de ellos, pero siempre debemos reconocer que Dios es el que dota y
capacita los dones de acuerdo a Su propósito soberano. (Véase I Corintios 12:11;
Hebreos 2:4.)

(Quizás te interese: ¿Es necesario recibir el Espíritu Santo?)

Podemos orar con gente y asegurarles que Dios les escuchará y responderá. Podemos
orar por la dirección de Dios y después compartir con un individuo lo que Dios nos revela.
Sin embargo, al hacer esto, debemos tener cuidado de mantener el enfoque en Dios y en
Su voluntad.

Los dones espirituales se originan en la mente y el


poder de Dios

Somos canales del Espíritu de Dios, y Él espera que ejerzamos los dones de
acuerdo a Su Palabra. Debemos regularnos a nosotros mismos para que no abusemos
de los dones espirituales. (Véase I Corintios 14:32.) Nuestra voluntad juega un papel
importante en el ejercicio de los dones espirituales, pero debemos siempre recordar que
ellos se originan en la mente y el poder de Dios.

La consideración más importante no es nuestra voluntad, sino la voluntad de Dios. Al orar


por alguien debemos orar de acuerdo con la voluntad de Dios. Por ejemplo, si un creyente
está enfermo es la voluntad de Dios que oremos por él, porque la Biblia nos enseña a
hacerlo así. (Véase Santiago 5:14.) Sin embargo, no podemos garantizar la sanidad en la
manera y el tiempo que el creyente desearía a menos que escuchemos algo específico de
Dios. 

(Podría interesarte: La blasfemia contra el Espíritu Santo)

Basado en la Palabra de Dios, lo que sí podemos prometer es que Dios oirá nuestra
oración y que Dios nos ayudará. Debemos orar y creer en Dios por la sanidad, pero  no
podemos dictar la manera precisa en que Dios escoge obrar.

Muchas veces Dios contesta con un milagro instantáneo, pero en otros casos no responde
así. En ambos casos, Dios esta obrando. Si no libra inmediatamente a una persona de su
prueba, entonces, dará la gracia suficiente para permanecer en ella. (Véase I Corintios
10:13; II Corintios 12:8-10.) En ambas instancias, Dios responde positivamente a la
oración.

Aunque Dios diga no a una petición especifica, El dará la gracia y la fuerza para lograr Su
voluntad en las circunstancias.

En resumen, no debemos enfocarnos en nuestro propio esfuerzo, o en lo que hemos


realizado, sino en ser una vasija y un canal, para que Dios pueda hacer lo que El
quiera hacer en cualquier situación. 

No es necesariamente nuestra responsabilidad comprender las razones por las respuestas


de Dios, pero sí es nuestra responsabilidad seguir orando, creyendo, y persistiendo hasta
que llegue la victoria.

Puesto que los Dones espirituales son de Dios, debemos atraer la atención a lo que
Dios está haciendo, y no a lo que están haciendo los seres humanos.
Es preocupante cuando el énfasis primordial se pone en “los ministerios de fulano de tal” o
“en el ejercicio de ciertos dones espirituales en particular”. También es preocupante
cuando la gente promueve un don como la sanidad, la profecía, o como palabra de ciencia,
como un fin, en sí mismo, o como un medio de exaltar la reputación de un predicador en
vez de promover el propósito divino detrás de los dones espirituales. 

(También puedes leer: La necesidad de poder de lo alto)

Por ejemplo, los dones de sanidad muchas veces son eficaces en edificar la fe y dar
comienzo a un avivamiento que trae muchas almas a la salvación. (Véase por ejemplo
Hechos 3:1-11; 4:4.) Sin embargo, si una reunión o un ministerio se enfoca en la sanidad
mientras descuida el mensaje de la salvación, entonces el propósito de Dios en
conceder la sanidad no se cumple por completo.

LOS DONES ESPIRITUALES SON DADOS PARA


LOS TIEMPOS DE NECESIDADES ESPECIALES

Dones espirituales para tiempos de crisis

Dios concede los dones espirituales de I Corintios 12 para tiempos de necesidad


espiritual o para tiempos de crisis. En la iglesia la operación de los dones sobrenaturales
debe ser normal, y no anormal; esperada, y no inesperada. Sin embargo, los dones no
operan continuamente. Si así fuera, no los consideraríamos como sobrenaturales.

(Puedes también visitar la sección de Espíritu Santo y el hablar en lenguas)

Para ilustrar esto, en los libros del evangelio y en los Hechos multitudes fueron sanados y
varias personas fueron resucitadas de los muertos. Sin embargo, todos los miembros de la
iglesia primitiva murieron eventualmente sin ser resucitados, y presuntamente la mayoría
murió de alguna enfermedad que no fue sanada. Los dones de sanidad y el obrar de
milagros eran comunes, pero no se operaban en cada situación.

Sin duda, muchas veces Jesús pasó por el lado del hombre inválido pero no lo sano en
aquellas veces; sin embargo, cuando se encontró con Pedro y Juan en Hechos 3, fue
sanado. Aunque Dios levantó de los muertos a Dorcas según Hechos 9, no le resucitó al
Apóstol Santiago quien fue asesinado según Hechos 12.

Como otro ejemplo, la “palabra de sabiduría” es una “palabra o una porción de la sabiduría
divina.” No opera en la vida de un creyente por 24 horas al día sino, es una revelación
especial por un tiempo específico. Nadie puede conocer toda la mente de Dios todo el
tiempo, pero en un tiempo especial de necesidad, Él a veces imparte a un individuo
una porción de Su sabiduría sobrenatural.

I Corintios 14 provee pautas acerca del hablar en lenguas, enseñando que en reuniones
públicas solamente dos o un máximo de tres personas deberían hablar en lenguas a la
congregación. A la vez, un máximo de dos o tres personas deberían hablar proféticamente
en una reunión. Debemos esperar estos discursos sobrenaturales en nuestros cultos de
adoración; no nos deben maravillar. Sin embargo, no es la intención de Dios que los dones
espirituales operen continuamente en una cierta reunión ni que dominen una reunión.  Los
dones espirituales son dones especiales que operan en un momento particular por
un propósito específico.
VIDA NATURAL, VIDA ESPIRITUAL Y DONES
ESPIRITUALES

Mientras examinamos el carácter sobrenatural de estos dones espirituales, debemos


distinguirlos de las cualidades humanas naturales que les pueden corresponder en alguna
medida tanto como de los principios espirituales que operan en la vida diaria de todos
los cristianos.

Se distinguen tres niveles de sabiduría

Por ejemplo, podemos distinguir tres niveles de sabiduría. Primeramente, los seres
humanos pueden tener sabiduría en la vida natural aun sin tener una relación con Dios.
(Véase Lucas 16:8; I Corintios 2:4-6.) Un ateo puede ser sabio en planear su carrera, un
criminal puede hacer preparativos sabios en conducir sus fechorías. Por supuesto, en un
sentido espiritual tal persona no es sabia sino necia.

En segundo lugar, hay sabiduría en el reino espiritual que todos los creyentes poseen
en cierta medida, y debe guiarles en toda su conducta. Dios imparte la sabiduría a todos
los justos, a cada individuo que le busca. (Véase Proverbios 2:6-7; Santiago 1:5). 

Aunque la sabiduría espiritual como don de Dios sirve como una guía diaria para la
vida cristiana, no es el don espiritual sobrenatural mencionado en I Corintios 12, que
nos habla de manifestaciones especiales o dotaciones que Dios concede a ciertos
individuos en ciertos momentos, pero no a todos en todo momento.

En tercer lugar, como hemos visto, hay una “palabra de sabiduría.” En contraste a la
sabiduría natural de la vida humana diaria o la sabiduría espiritual de la vida diaria
cristiana, es un don sobrenatural de una porción de la sabiduría de Dios en una
situación en particular.

Se distinguen tres niveles de ciencia

Así, podemos observar tres niveles de ciencia: “La ciencia mundana o humana,” “la
ciencia espiritual,” y “la palabra de ciencia.”

Otro ejemplo para distinguir el don espiritual de fe o


don de fe

Como otro ejemplo, hay la fe de la vida diaria, que los pecadores ponen en ellos mismos,
en otras personas, en las posesiones materiales, en las tradiciones, o en los dioses falsos,
pero deben poner su fe en el Dios verdadero para la salvación. (Véase I Corintios 2:5;
Hebreos 11:6.) 

La Biblia habla también de la fe (griego, pistis) como parte “del fruto del Espíritu


Santo” (Gálatas 5:22). En este sentido, la fe es una confianza diaria que el Espíritu de
Dios desarrolla en los creyentes y que es una característica de cada cristiano maduro. 

Sin embargo, I Corintios 12 habla de un “don de fe” especial que no todos los
cristianos reciben, aunque el Espíritu es el origen de tanto el “fruto”, como el “don”;
el término “fruto” describe una cualidad que se desarrolla en el proceso normal de
crecimiento como un cristiano, tal como un árbol de manzana produce naturalmente
manzanas. El término “don” describe una intervención directa que no viene de sus
propios recursos, así como una persona recibe un regalo de un amigo.

Quizás no podamos identificar tres niveles análogos para cada don espiritual, pero estos
ejemplos nos muestran que debemos comprender los dones mencionados en I Corintios
12 en el sentido sobrenatural más específico. 

Aunque esos dones tengan complementos o paralelos en la vida natural diaria, la vida
espiritual, o ambas vidas, este pasaje describe claramente unas manifestaciones
especificas del poder divino que Dios no da a los inconversos y que no da a todos los
creyentes—por lo menos no los mismos dones en la misma manera a todos los creyentes.

(También puedes visitar: Prédicas Cristianas)

Se hace más evidente esta distinción mientras hablamos de los dones de lenguas y
de la profecía. Aunque es deseable que todos los cristianos profeticen en el sentido
general de un testimonio ungido o de una exhortación, y aunque es deseable que todos los
cristianos hablen en lenguas como parte de su devoción privada, no todos hablarán
públicamente una profecía, una lengua, o una interpretación inspirada directamente por
Dios a una congregación por una cierta ocasión. 

Pablo escribió, “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que
profetizaseis; . . . Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas”
(I Corintios 14:5, 39). También enfatizó, “Ahora bien, hay diversidad de dones, . . .
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; . . . A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro,
discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de
lenguas” (I Corintios 12:4, 8, 10). Entonces, esperando una respuesta negativa, él
preguntó retóricamente, “¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? . . . ¿Todos
maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos
lenguas? ¿interpretan todos?” (I Corintios 12:29-30).

DIVERSIDAD DE DONES

Tal como en Romanos 12, no parece que la lista de dones en I Corintios 12 debe ser
completa. La Escritura no afirma o certifica que todas las obras milagrosas de Dios en
nuestras vidas deben caber exactamente en una de las nueve categorías de I Corintios
12:8-10. Ese capítulo presenta aquella lista para ilustrar cómo Dios obra
sobrenaturalmente en maneras diferentes usando diferentes miembros del cuerpo.

Puede haber repetición en el ejercicio de los dones


espirituales

También parece que puede haber algo de repetición en el ejercicio de los dones


espirituales. Por ejemplo, si Dios le concede a uno una palabra de ciencia y esa persona
entonces la comunica a alguien más, podríamos describir sus palabras como una profecía.
Si Dios le da a uno la fe en momento de crisis, puede ser que veamos el obrar de milagros
al ejercer la persona su fe.

(Podría interesarte: El bautismo del Espíritu Santo)

Estas observaciones indican que no debemos ser muy técnicos en nuestro esfuerzo de
definir los nueve dones espirituales, ni debemos estar muy preocupados acerca de
algunas variaciones menores que algunos maestros propongan en sus definiciones de los
dones espirituales. 

Debemos hacernos sensibles y disponibles al mover


del Espíritu de Dios

El punto principal no es el de calificar lo que Dios está haciendo sino hacerse sensible,


disponible al mover del Espíritu de Dios. Si identificamos una instancia específica como
“la palabra de sabiduría” o “la palabra de ciencia” no es de importancia primordial, siempre
en tanto que le permitamos a Dios obrar sobrenaturalmente por medio de nosotros para
suplir la necesidad en una cierta situación. 

Aunque no es necesario categorizar cada obra milagrosa de Dios, sí necesitamos una


comprensión clara de los principios por los cuales Dios obra. Nuestra autoridad en ciertos
asuntos, tal como en todos los aspectos de la vida cristiana, es la Biblia (I Timoteo 3:15-
17). 

Debemos ser cuidadosos cuando alguien pone mucho énfasis en una manifestación
sobrenatural por la cual no hay precedente bíblico o cuando alguien promueve ciertas
técnicas que la Biblia no enseña explícitamente. Por cierto no podemos tratar dichos casos
como normales ni sugerir que todos los sigan. 

Aunque no cada situación específica tendrá un paralelo bíblico, los principios por los
cuales Dios opera siempre serán los mismos. Un estudio de las Escrituras revela las
características de Su obra tal como los tipos de manifestaciones que Su iglesia debe
esperar y buscar.

En resumen, aunque no podemos reducir las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu a


unas categorías académicas rígidas, es importante estudiar los dones y desarrollar
una comprensión clara de ellos desde el punto de vista de las Escrituras.

Mientras obtengamos más conocimiento sobre este tema podemos reconocer y responder
más fácilmente a la dirección de Dios en esta área y hacernos más susceptibles a todas
las manifestaciones del Espíritu.
INICIO

 PREDICAS CRISTIANAS

ESPIRITU SANTO BAUTISMO DEL ESPIRITU SANTO AVIVAMIENTO

El Dia de Pentecostes y las


Lenguas de Fuego
CHARLES STANLEY

En el día de Pentecostés, lenguas como de fuego fueron repartidas, y Pedro,


lleno del poder del Espíritu Santo, pronunció un sermón revolucionario
acerca de lo que sucedió en Pentecostés, un acontecimiento que cambió al
mundo de forma permanente

Los discipulos en el dia de pentecostes recibiendo como lenguas de


fuego al Espiritu santo

El Espíritu de Dios nos da la victoria sobre el pecado, guía para tomar


decisiones, consuelo en las tribulaciones y poder para obedecer al
Señor.

Puede usted recordar cuál fue el anuncio más importante que ha


escuchado —hasta el momento en que alguien dijo algo que cambió su
vida para siempre? La Biblia está llena de eventos transformadores de
ese tipo, cuando personas de este mundo escucharon a Dios y
entendieron que nada volvería a ser igual. Esos momentos y esos
mensajes que se encuentran en las páginas de la Biblia siguen
modelando nuestra vida en el presente.
Lucas 2.11)? ¿O el dado a las afligidas mujeres junto a la tumba de
Jesús: “No está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24.6)? Estos dos
anuncios son la razón por la que celebramos la Navidad y la Pascua de
Resurrección.

Pero hay otro día muy importante en el calendario cristiano —que


muchas veces pasa desapercibido. Estoy hablando del día de
Pentecostés, día en el que nació la iglesia de Jesucristo (Hechos 2.1-13).

Cuando los seguidores de Jesús estaban reunidos en un aposento alto


después de su ascensión, el Espíritu Santo descendió para morar dentro
de ellos, en cumplimiento de la promesa del Señor en Hechos 1.8: “Pero
recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y
me seréis testigos”.

Y eso fue exactamente lo que sucedió. Lleno del poder del Espíritu


Santo, Pedro pronunció un sermón revolucionario acerca de lo que
sucedió en Pentecostés —un acontecimiento que cambió al mundo
de forma permanente (Hechos 2.14-36).

La revelación

Pentecostés era una fiesta de la cosecha para los judíos, y gente de


diversas naciones había venido a Jerusalén para la celebración. Cuando
esas personas escucharon a sencillos galileos hablar en sus idiomas,
algunas se quedaron perplejas, pero otras se burlaron. Fue entonces que
Pedro se levantó para decir que estaban siendo testigos del
cumplimiento de una profecía en el libro de Joel, y para darles una
interpretación concisa de Aquel que había derramado ese milagro
(Hechos 2.33).

Pedro lo identificó como “Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre
vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre
vosotros por medio de él” (Hechos 2.22). Los oyentes de Pedro no
podían alegar ignorancia, porque estas señales habían sido hechas en
medio de ellos.

Cada vez que el Señor sanaba a alguien, resucitaba muertos, o ejercía


su poder milagroso, Dios confirmaba que Jesús era su Hijo. Sin embargo,
a pesar de todas las evidencias, las personas no lo habían reconocido
como su Mesías. De hecho, Pedro acusó a sus oyentes de haber matado
al Salvador. Pero, al mismo tiempo, el apóstol afirmó que la muerte de
Jesús era parte del plan de Dios para la redención de la humanidad.

En Hechos 2.23, Pedro identificó las tres partes que estuvieron


involucradas en la crucifixión de Cristo.

En primer lugar, Jesús fue “entregado por el determinado consejo y


anticipado conocimiento de Dios”. El papel de Cristo como el sacrificio
expiatorio y suficiente por el pecado de la humanidad, había sido
decidido antes de la creación (1 Pedro 1.20).

Gracias a su amor por la humanidad, el Padre dio voluntariamente a su


Hijo, y el Hijo entregó voluntariamente su vida para rescatarnos de las
consecuencias de nuestro pecado —la separación eterna de Dios. No
obstante, aunque la crucifixión era parte del plan de redención de Dios,
Pedro también atribuyó responsabilidad y culpa a sus oyentes por haber
clavado a Jesús en una cruz (Hechos 2.23).

En este punto de su sermón, Pedro hace un anuncio sorprendente a sus


oyentes —que, aunque ellos habían matado a Jesús, Dios lo resucitó
(Hechos 2.24). El que antes fue un humilde nazareno, había sido
exaltado ahora en el cielo como Señor y Cristo, y estaba sentado a la
diestra de Dios (Hechos 2.36).
La verificación

Puesto que una afirmación tan audaz podía ser rechazada tildada de
falsa, Pedro ofrece tres testigos para respaldar su declaración.

David (Hechos 2.25-31; Hechos 2.34, 35). El rey más respetado y amado
de Israel fue también un profeta que escribió acerca de la promesa de
Dios de que su descendiente gobernaría desde el trono por toda la
eternidad. Viendo lo que estaba en el futuro, David habló de la
resurrección del Mesías, diciendo que su cuerpo no vería corrupción, y
que se sentaría a la diestra del Señor.

Los seguidores de Cristo (Hechos 2.32). Pedro y los otros discípulos


también fueron testigos de la resurrección y ascensión de Jesús al cielo.

El Espíritu Santo (Hechos 2.33). El último testigo era Dios mismo en la


persona del Espíritu Santo. Las lenguas extranjeras que escuchó el
pueblo eran una manifestación del poder del Espíritu. Dios había
autenticado al Mesías con señales y maravillas, y confirmado el mensaje
de los apóstoles con la maravillosa señal de las lenguas.

El comienzo de algo nuevo

En ese día de Pentecostés, Dios visitó a la humanidad de una manera


completamente diferente. En vez de estar físicamente presente con solo
unos pocos, Cristo moraba ahora en cada uno de sus seguidores por
medio del Espíritu Santo. Es por eso que Jesús dijo a los discípulos que
les convenía que Él se fuera, porque solo así podría Él enviar al Espíritu
(Juan 16.7).

El Espíritu Santo revolucionó la vida de cada creyente. Pedro, quien una


vez había negado a Jesús, lo proclamaba ahora con valentía como
Mesías y Señor. Y las personas que habían rechazado a Cristo estaban
llenas de remordimiento por haber matado a Aquel que había venido a
salvarles. Después que se arrepintieron y fueron bautizados, sus
prioridades cambiaron. Se dedicaron a la enseñanza de los
apóstoles, a la oración y la comunión fraternal. Algunos, incluso,
vendían sus propiedades para ayudar a los necesitados de la
congregación (Hechos 2.41-47). La transformación era notable, pero no
se quedó allí.

Con el tiempo, la cultura fue afectada. Los cristianos se dieron cuenta de


que la rígida jerarquía social que existía no tenía lugar en la iglesia.
Esclavos y amos tenían el mismo valor, gentiles y judíos no eran ya
enemigos, y las mujeres fueron reconocidas como coherederas con
Cristo (Gálatas 3.28). A medida que el evangelio se extendía, el
cristianismo sustituía la idolatría en algunas regiones, causando
turbulencia económica a los artesanos de ídolos (Hechos 19.23-27).

Aunque Satanás trató de destruir la iglesia por medio de


persecución, la sangre de los mártires solo hizo que la
iglesia creciera. Poco a poco, el cristianismo afectó a todo el
Imperio Romano e incluso cruzó el Océano Atlántico para
moldear a la sociedad del Nuevo Mundo.

Hoy en día, los efectos del Pentecostés siguen aun reverberando en todo
el mundo a medida que los cristianos ejercen su influencia no solamente
sobre las personas, sino también sobre las culturas. Una vez que el
Espíritu Santo viene a vivir dentro de nosotros, nuestro destino eterno
es cambiado radicalmente, como todo lo demás en nuestra vida.

El Espíritu de Dios nos da la victoria sobre el pecado, guía para


tomar decisiones, consuelo en las tribulaciones y poder para
obedecer al Señor. Ahora, nuestra responsabilidad es hablar a otros de
nuestro Salvador, quien destruyó las cadenas de la muerte y ofrece vida
eterna a todos los que crean en Él.
Como lograr un Avivamiento en mi vida

Con frecuencia encontramos que la religión o rutina religiosa enfría el


corazón del creyente, casi que sin darnos cuenta el fuego o pasión por
Dios se apaga. 

Es interesante tener en cuenta aquí que uno de los símbolos del Espíritu
Santo es precisamente el fuego. Debemos procurar el avivamiento en
nuestro corazón, pues Cristo viene por una iglesia enamorada de él…    

Cómo lograr un avivamiento en mi vida | Fuego del Espíritu


Santo (1 Reyes 18:36-39).

“Y sucedió que cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el


profeta Elías, y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy
manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por
mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová,
respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres Dios, y
que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, el
cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió
las aguas que estaban en la zanja. Y viéndolo todo el pueblo, cayeron
sobre sus rostros, y dijeron: ¡Jehová es el Dios! ¡Jehová es el Dios!”

En ésta porción de la Escritura podemos ver varias cosas muy


importantes para avivar el fuego del Espíritu Santo en nuestro corazón:

a)  El profeta oró a Dios (Esto indica que él reconocía que era el Señor
mismo quien hacia la obra, esto muestra dependencia de Dios).

b)  Obediencia (Elías dijo: “por mandato tuyo he hecho todas estas cosas”).
Dios no puede manifestar su gloria en un corazón soberbio e
independiente.
c)  Anhelo de ver su gloria manifestada (“Respóndeme, Jehová,
respóndeme”). Debemos mantener un corazón apasionado por la
manifestación de la gloria y poder de Dios. 

d)  El fuego del Espíritu Santo consume lo terrenal (vemos que el fuego
consumió el buey, la leña, las piedras y hasta el polvo) y provoca
cambios en el corazón dispuesto (nos dice la Biblia: “todo el pueblo se
postró”). Definitivamente el fuego del Espíritu Santo nos lleva a otros
niveles y genera cambios profundos. 

 (Te invitamos a descargar GRATIS nuestro libro: Alimento para el


espíritu. Compuesto por 30 devocionales. Promoción gratuita del 16 al 20
de diciembre del 2016. Puedes adquirirlo aquí en: ALIMENTO PARA EL
ESPÍRITU) 

 e)  El Señor requiere corazones sinceros (La expresión “Jehová es el


Dios, Jehová es el Dios” nos permite pensar en que no expresan
identidad con él, pues no dicen: Jehová es nuestro Dios, sino que
expresan la realidad de su existencia como Dios). El fuego, poder y obra
del Espíritu Santo producen una verdadera conversión en el corazón del
hombre. 

f)  El resultado de buscar a Dios fue la manifestación poderosa y


sobrenatural de su poder (el fuego de Dios consumió todo hasta el agua
que con abundancia habían derramado). No hay nada imposible para el
Señor. Cuando buscas a Dios y persistes en esto, empezarás a ver la
acción sobrenatural de él en ti.   

g)  El fuego del Espíritu Santo es fundamental en la vida del creyente, pues
es luz que dispersa las tinieblas, es calor que consume el frio de la
muerte espiritual, es luz que trae orden a la vida porque en medio de la
tierra desordenada y vacía lo primero que Dios dijo fue: “sea la luz”.

Es la luz que ilumina nuestro camino para no tropezar; el fuego consume


la madera, el heno y la hojarasca de lo que hablo Pablo haciendo
referencia a lo vano y a los motivos egoístas del corazón humano, para
no buscar lo nuestro sino que cristo sea glorificado.

Conclusión: Dios tiene el poder de restaurar todas las cosas.


Acerquémonos a su presencia, y presentemos nuestra familia ante altar
del Señor en oración confiados en que poderoso es él para hacer
milagros en nuestra familia. Permitamos que el Espíritu Santo avive su
fuego en nuestros corazones, y desechemos las cosas, cargas y
pecados que procuran apagar el fuego de Dios en nuestro corazón.

JESÚS DERROTÓ AL TENTADOR

Dios “busca adoradores en espíritu y en verdad”, lo que de manera implícita nos


dice que no abundan. El verdadero adorador no adora de acuerdo a sus
emociones, pues el espíritu siempre está dispuesto. El verdadero adorador sabe
que cuando adora no es por sí mismo, sino por la gracia  de Dios en él. Es
interesante ver que satanás también busca adoradores, y él les promete “las
riquezas y glorias de éste mundo”, mientras que nuestro Dios nos hará
participes de Su gloria, pues la Biblia dice “que viviremos y reinaremos con
Cristo”. Nada de lo que el mundo y Satanás ofrecen se pueden siquiera
comparar con lo que Dios tiene y quiere para sus hijos…             

JESÚS DERROTÓ AL TENTADOR 

“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del
mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios
adorarás, y a él sólo servirás” Mateo 4:8-10

Jesús enfrenta ahora la tercera tentación, que es cambiar la adoración de Dios


por cosas del mundo y su sistema. Recordemos por ejemplo que Dios exhorta a
Israel para que no se olvide de él, Deut. 8:11 “no suceda que comas y te sacies, y
tengas casas, tu ganado, tu plata y tu oro y todo se aumente, y se enorgullezca
tu corazón y te olvides de Jehová tu Dios”. Esto nos enseña que una de las
tentaciones que enfrenta el hijo de Dios es olvidarse de su Señor, de su Salvador,
de Aquel que le cuida y bendice. 

La tentación que vemos también aquí es riquezas sin Dios. Lamentablemente en


el afán de “prosperar” vemos a cristianos en negocios ilegales, cristianos que
dan el primer lugar al dinero, líderes que venden o negocian su ministerio. Estoy
convencido que Dios quiere bendecir a sus hijos, aún materialmente, pero la
prosperidad de Dios es integral. Por eso dice la Escritura: “amado yo deseo que
seas prosperado en todo, así como prospera tu alma”. Te invito a leer: “Todo Es
Posible Para Dios”. 

Lamentablemente creo que hoy se ha reducido el término bendición a finanzas.


La prosperidad de Dios tiene que ver con una buena comunión con él, paz en tu
matrimonio, temor de Dios en el corazón de los hijos, una ferviente fe en
Jesucristo nuestro Señor, y él derramando favor y bendiciones sobre toda tu
casa. Ningún padre quiere el mal para sus hijos, y así como el padre natural
quiere que sus hijos estén bien, el Padre Celestial también quiere que sus hijos
estén bien; pero el orden de prioridad celestial es: primero el reino de Dios y su
justicia, y lo demás vendrá por añadidura.            

Dios honra a los que le honran. Pero vemos en el pasaje de hoy, que Satanás
paga para que lo adoren, Dios busca adoradores por amor. Todas las riquezas
son de Dios, pero no todas las riquezas del hombre, provienen de Dios.
Recordemos que la bendición de Dios no añade tristeza con ella. Jesús derrotó al
tentador y nosotros en Cristo podemos hacerlo.

Las luchas del cristiano, se originan en su ego (por eso desea fama, poder,
riquezas, vida desenfrenada e inmoral, etc). El camino de Jesús requiere tiempo.
El camino del éxito es la Cruz, porque esto es el verdadero éxito: vivir para Dios,
no para nosotros mismos. Evitemos la tentación de querer demostrar poder,
guardémonos del orgullo, de la arrogancia, del éxito sin quebrantamiento o sin
formación del Divino Maestro.

Jesús derrotó al tentador, con la integridad de su corazón y fortalecido en la


Palabra  de Dios, vemos que al tentador de responde: Vete, Satanás, porque
escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás”. El Padre manifiesta
su aprobación y respaldo hacia Su Hijo, enviando ángeles que le servían (Mt.
4:10-11).      

Conclusión: Jesús venció, se hizo hombre, por eso nos comprende y vive en


nosotros, por él podemos vencer, y “fiel es Dios quien dará con la tentación
juntamente la salida”. Sometamos todo nuestro corazón al Señor y pidamos su
fortaleza: Amado Jesús danos tu fuerza para permanecer firmes y vencer toda
tentación. Amen.  

Como producir un avivamiento


2 Crónicas 29

Cuando leemos 2 Crónicas 29. Nos da la pauta para hablar de avivamiento. Un


tema muy de moda en este tiempo, por que es el despertamiento lo que hoy
necesitamos y buscamos los hijos de Dios. Y sabiendo el diablo de esa necesidad,
y conociendo la profecía de que en los postreros tiempos habría una búsqueda
incesante de un despertamiento. Nos quiere presentar “Falsos Avivamientos”
emanados del hombre y no de Dios. Fundados en las emociones y no en la
santidad. Un verdadero Avivamiento en medio del pueblo de Dios trae la
solución a muchos problemas y la respuesta a muchas preguntas, por que Dios
es un Dios de orden. Un Avivamiento en medio del pueblo de Dios resuelve el
asunto de la evangelización por que los perdidos acuden convictos de pecado a
Cristo; (no son estorbados por algunas practicas indecorosas) y los creyentes
toman en serio su responsabilidad de ser testigos. Un verdadero despertamiento
espiritual resuelve también el problema de la Unidad y la Victoria en la vida
diaria de una iglesia. Por que el verdadero Avivamiento nace en EL CORAZÓN
de una persona, no viene de afuera, no es producido por causas externas, sino
internas. Además es individual y no colectivo. (es decir, comienza con una
persona y esta a su vez contagia a los otros)

Aquí en 2 Crónicas comienza con el rey Ezequías de 25 años de edad. Para


quienes piensan que cuando se es joven no se puede consagrar uno a Dios y vivir
en integridad, aquí tenemos un ejemplo entre muchos mas, como: Daniel, Jose,
Samuel, Sadrac Mesac y Abed-Nego, Jeremías, Josué, Timoteo, y muchos más.

Ezequías sintió una carga por un Avivamiento por que veía la miseria en que
vivía el pueblo de Dios. ¿De donde procedía esa carga? El versículo 2 nos da la
respuesta: “E hizo lo RECTO ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas
que había hecho David su padre” Es decir: COMENZÓ A OBEDECER AL
SEÑOR EN LA PRACTICA, de esa manera su ojo interior se abrió cada vez mas
para ver la miseria y el pecado en el que estaba viviendo su pueblo.

VEAMOS 7 PRINCIPIOS EN LOS QUE EZEQUIAS OBEDECIÓ Y QUE NOS


SIRVEN COMO MODELO PARA PRODUCIR UN DESPERTAR EN NOSOTROS
Y EN NUESTRO ENTORNO.

1. LA OBEDIENCIA DE EZEQUIAS LE HIZO ADQUIRIR UNA ACTITUD DE


SIERVO.

(El obedecer nos hace siervos. Y cuando hay vida de Dios en una persona, se
humilla; y nuestro ejemplo es Cristo, no se enaltece como pretenden algunos
pseudo iluminados de los Avivamientos modernos; que se creen superiores a
todo el mundo con el famoso: “Dios me habló, Dios me rebeló, Ej. : La mujer
católica que me hablo el Viernes) “E hizo lo recto ante los ojos de Jehová…” Es
cuando decidimos practicar lo que esta escrito en la Biblia, cuando se desarrolla
en nosotros un anhelo por lo santo, una inconformidad en nuestro compromiso
cristiano, es entonces cuando empezamos a sentir un aborrecimiento por lo
malo, el pecado. (Y el resultado es: Avivamiento, Santidad, Compromiso,
plenitud, Victoria, como le quieras llamar)

2. LA OBEDIENCIA DE EZEQUIAS LE HIZO RECONOCER SU


DEPENDENCIA DE DIOS, Y LO PUSO EN PRIMER LUGAR.  (En este caso su
casa, el Templo) “…Abrió las puertas de la Casa de Jehová…” (v.3)

Fíjese hermano que no hizo esto después de haber gobernado por algún tiempo,
es importante notar que fue lo primero que hizo. “En el primer año de su
reinado, en el mes primero…” Una actitud que trae avivamiento a nuestra vida
es poner a Dios en primer lugar antes de empezar cualquier cosa, Reconocer
nuestra dependencia de Él. Esa actitud abre las puertas de nuestro corazón, que
es el santuario destinado a ser templo del Espíritu Santo.

3. LA OBEDIENCIA DE EZEQUIAS HABILITÓ UN ACCESO CONTINUO A LA


PRESENCIA DE DIOS. Eso se llama: (Obediencia perseverante)

¿De qué manera habilitó un acceso continuo? “…abrió las puertas de la casa de
Jehová, Y LAS REPARÓ” (v. 3) Es decir: no solo dio el paso de abrir las puertas
sino que también las reparó. Esta es una expresión de la obediencia duradera,
de la obediencia perseverante, no solo para él sino para todos cuantos quisieran
entrar a la presencia de Dios. Dejó preparada la entrada para seguir entrando.
¡Escúcheme bien hermano! A veces somos hallados culpables en nuestras
iglesias de cerrar las puertas a la gente que nos visita, cuando en nuestras
reuniones practicamos cosas que no están en la Biblia. Que en lugar de rescatar
al perdido lo confunden más. Acuérdese de esto: Dios nos ha llamado a habilitar
el acceso continuo a la presencia de Dios a las personas que no le conocen. Y
para eso es necesario ser obedientes y conocer la Biblia (Sana Doctrina).
OBEDIENCIA PERSEVERANTE ¿QUÉ ES ESO? ¿Cómo lo aplico a mi vida
diaria? Cuantas veces nos sucede que decimos impulsivamente “SI” al Señor que
al paso del tiempo se transforma en un “NO” Eso nos pasa a todos. Eso no es
obediencia perseverante. Por que si somos obedientes solo en nuestras
reuniones, por cantar y orar junto con los demás, o por escuchas decir sí a otros,
y cuando volvemos a casa cerramos las puertas de modo que todo en nosotros y
alrededor de nosotros se vuelve profano, nos contamos entre quienes dicen:
“Señor, Señor”, pero no hacen la voluntad del Padre como dijo Cristo. (Mat.
7:21) Por eso es tan importante el tercer aspecto de la obediencia de Ezequías.
ÉL REPARÓ LAS PUERTAS QUE HABÍA ABIERTO. Cristo dijo de sí mismo: “…
por que yo hago SIEMPRE lo que le agrada a mi Padre” (Juan 8:29) Esta es la
obediencia perseverante que trae Avivamiento.
4. LA OBEDIENCIA DE EZEQUIAS MOTIVÓ EL CAMBIO DE OTROS
CREYENTES. (Esto también trae avivamiento, cuando Dios te cambia a ti, tu
debes inspirar a otros.)

Si leemos el contexto anterior nos damos cuenta que los Sacerdotes y Levitas ya
no servían a Dios sino a los dioses falsos que Acab había levantado. Habían
perdido la visión y el llamamiento, se habían olvidado de su posición sublime.
Sin embargo dice que “los hizo venir” es decir: los hizo cambiar de posición,
“Motivó el cambio en ellos” El resultado de este hecho fue que todos los
sacerdotes y levitas fueron llevados al Santuario. ¡Te imaginas que mensaje
Glorioso debió haberles dado Ezequías a aquellos hombres!

Mis hermanos, si ya hemos abierto las puertas del santuario de nuestro corazón
para el Señor; preguntémonos a nosotros mismos si tenemos autoridad para
llevar a una nueva posición a otros creyentes y sacarlos de su desanimo o error.
Eso produce avivamiento. No los gritos, ni las risas, o los brincos o cualquier
otra cosa a la que se le llama avivamiento el día de hoy. El Avivamiento no viene
de afuera, sale de adentro.

5. LA OBEDIENCIA DE EZEQUIAS PRODUJO UNIDAD Y RESTAURACIÓN.

(Una persona que tiene carga por un avivamiento en su iglesia o en su ciudad es


aquella que va a buscar a los que se alejaron y los vuelve a reunir. No son los que
divisores los que producen avivamiento. Son los que Reúnen) ¿Por qué creen
Uds. Que Dios demanda obediencia ante todo? Por que la obediencia produce
mucha sanidad en las iglesias. Y la sanidad espiritual trae avivamiento. “…Y los
REUNIÓ en la plaza oriental” (v. 4) ¡Aquí hay sabiduría! Es importante
reunirlos, pero también es importante el lugar donde se van a reunir. (La Plaza
Oriental) el lado donde nace el Sol, no donde se pone. Ezequías tuvo mucho
cuidado de que todos sus movimientos tuvieran significado. Quería que
entendieran que una cosa nueva estaba por comenzar. Allí los llevo de nuevo a
un encuentro con el Señor. Llevar a la gente a un reencuentro con Dios es una
cualidad que produce Avivamiento. Pero esta cualidad solo la tienen los que
obedecen al Señor en la practica.

6. LA OBEDIENCIA DE EZEQUIAS LE DIO CONVICCIÓN DE PECADO.

Como que se le desarrollo una sensibilidad espiritual. (Es decir: Mediante la


predicación de la Palabra, les descubrió el daño que estaban causando a la obra
del Señor los mismos sacerdotes). Les mostró la causa de su falta de
avivamiento. “Por que nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo
ante los ojos de Jehová nuestro Dios…por tanto, la ira de Jehová ha venido
sobre Judá y Jerusalén” (v. 6 y 8) y en el versículo 5 los llama a la santificación:
“¡Oidme, levitas! Santificaos ahora y santificad la Casa de Jehová el Dios de
vuestros padres”.
Vemos entonces que no solo CONGREGO a los sacerdotes y Levitas, no solo los
llevó adentro del Santuario sino que les mostró también, sin pensarla mucho El
daño que ellos le causaban al pueblo por sus pecados. Por que un líder que no se
santifica, causa daño en lugar de bendición. Muerte en lugar de vida.

7. LA OBEDIENCIA DE EZEQUIAS LE MOTIVÓ A HACER UN PACTO CON


DIOS.

(Hombres y mujeres de compromiso es la necesidad urgente del cielo) “Ahora,


pues, YO HE DETERMINADO hacer pacto con Jehová Dios de Israel, para que
aparte de nosotros el ardor de su ira” (v. 10) ¿ES ESTO NECESARIO EN EL DIA
DE HOY? ¿Requiere Dios gente que se comprometa en encabezar un
despertamiento?

Existe mucha letárgia y tibieza entre nosotros por que no hemos entendido el
grado de entrega y compromiso al Señor que debemos tener. Estos 7 matices de
la obediencia de Ezequías podemos resumirlos en la palabrita “HACER” “E hizo
lo recto ante los ojos de Jehová…” ¿Que te mandó hacer el Señor? ¡Deja de
lamentarte y orar, deja de llorar y haz ahora en el Nombre de Jesús aquello que
el Espíritu Santo te manda hacer.

Así dice el Señor: “¿Por que me llamáis Señor, Señor y no hacéis lo que yo os
digo?” Lucas 6:46. EZEQUÍAS HIZO LO QUE LE AGRADO AL SEÑOR.

Contacte al Autor: alfred62 [arroba] telnor.net Ministerio: Comunidad Cristiana


El Alfa y la Omega

3. LA MUNDANALIDAD (AMOR AL MUNDO)

“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su


alma?" Marcos 8:36.

Un día llegó el momento en el ministerio de Jesucristo en que multitudes


querían andar con él o llamarse sus discípulos. ENTONCES FUE NECESARIO
LEERLES LA CARTILLA. “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame." Lucas 9:23. Un seguidor
del Señor debe aborrecer los placeres mundanos. De lo contrario ganará el
mundo, pero perderá su alma en el infierno.

NO ES TAN DIFÍCIL ESCOGER LO QUE DIOS AMA, CUANDO


AMAMOS A DIOS.

Cada año que pasa, los enemigos de nuestras almas hacen que las modas, las
diversiones, los carros, y todo el sistema de cosas que existen sean más bonitas y
atractivas para cautivar al pobre cristiano débil y falto de oración. Por eso es que
debemos conformarnos con lo que Dios nos da y nos permite tener. Lo demás
nos hace daño.

Una ultima cosa que nos cierra la puerta a las bendiciones es:

4. PONER FUNDAMENTOS FALSOS.

“Más el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre la
tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y fue grande su
ruina” Lucas 6:49

Seguramente a este hombre se le había dado oportunidad de oír cosas que le


ayudarían a obtener bendiciones. Posiblemente (en sentido figurado) alguien le
había dicho: “No hagas tu casa así, ponle buenos fundamentos, por que por muy
duro que esté el terreno, es mejor echar cimientos”

¡PERO OYÓ Y NO HIZO! Entonces grande fue su ruina. (Perdida)

Termino con 2 Timoteo 2:19 y 21 que dice:

“Pero el FUNDAMENTO de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el


Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el
Nombre de Cristo. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento
para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”.

CONCLUSIÓN:

La perdida espiritual de los creyentes debe preocuparnos. Si usted no tiene


Gozo, Paz, y Amor, o cualquier otra bendición. LE FALTA ALGO QUE ES SUYO
EN Cristo; POR LO CUAL Cristo MURIÓ PARA QUE USTED PUDIERA
TENERLO. ¿Ha sufrido una perdida? Dios quiere restaurarle eso que usted
perdió o esta perdiendo, ¿Por que no se pone de pie y juntos oramos para que
Dios nos perdone por que hay cosas que nos están robando la bendición de
Dios.

AVIVA EL FUEGO PARTE 1

2 TIMOTEO 1:6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por
la imposición de mis manos.

7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio.
INTRODUCCION: En el contexto de este versículo que hemos leído, el apóstol Pablo está
aconsejando a Timoteo, un pastor joven, para que no sea tímido, que no tenga temor, que
avive él fuego del del ministerio que Dios le ha encomendado, que sea valiente, y que no
tenga temor de la oposición.

Pero para nosotros en este tiempo que estamos viviendo es un llamado a no permitir que
nuestra relación con Dios, nuestra confianza en El, y nuestra comunión con el Espíritu Santo
se vaya apagando poco a poco en nuestra vida.

Tenemos que tener bien claro que ya sea un ministerio, un don, un llamado, un talento, y
todo lo que tenga que ver con la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, satanás siempre
quiere apagar, siempre querrá extinguir todo lo que tiene que ver con la obra del Espíritu
Santo en nosotros.

Necesitamos un avivamiento. No hay duda necesitamos un avivamiento. Necesitamos


volver a tener pasión por Dios y su palabra, en vez de depender de ideas, pensamientos,
experiencias Y de vivencias de avivamientos pasados.

El avivamiento comienza en el corazón. El Avivamiento comienza primero en el corazón y


no con oración. Es primero reconocer una situación, es primero sentir la desnudez. La
frialdad de nuestra alma y de nuestra situación espiritual, y posteriormente desear cambiar
esa situación.

Contrariamente a lo que muchos creen el avivamiento no es hacia adelante en el


conocimiento; NO ES UNA NUEVA REVELACION Sino hacia atrás, esto es que la iglesia tiene
un retorno a la senda antigua, a las enseñanzas primeras, y no de nada nuevo, es
PRIMORDIALEMENTE un regreso a las escrituras.

AVIVAMIENTO NO SON IGLESIAS LLENAS DE GENTE AVIVAMIENTO ES GENTE LLENA DE


DIOS

En este hermoso dia quiero compartir 3 cosas muy importantes :

1. AVIVAR EL FUEGO ES UNA RESPONSABILIDAD PERSONAL.

2. DEJAMOS APAGAR EL FUEGO POR DESCUIDO.

3. DEJAMOS APAGAR EL FUEGO POR NUESTRA PEREZA.

1. AVIVAR EL FUEGO DE DIOS ES UNA RESPONSABLIDAD PERSONAL


Levítico 6:12 Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote
pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las
grosuras de los sacrificios de paz.

13 El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.

Podemos ver que dentro del tabernáculo donde estaba la presencia de Dios la
responsabilidad de mantener encendido él fuego del altar era un responsabilidad ¿de quien?
¿de Dios? No, era una responsabilidad del sacerdote.

La palabra de Dios nos dice que ahora nosotros hemos sido hecho por medio de Jesucristo
sacerdotes para Dios

Apocalipsis 1:5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano


de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de
los siglos. Amén.

Es decir que ahora la responsabilidad de mantener encendido el fuego del Señor es de cada
uno de nosotros en el altar de nuestro corazón.

¿PORQUE DEJAMOS QUE EL FUEGO DE DIOS SE VAYA APAGANDO EN NUESTRO


CORAZÓN?

2. DEJAMOS APAGAR EL FUEGO POR NUESTRO DESCUIDO

2 CRONICAS 29:6 Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los
ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de
Jehová, y le volvieron las espaldas.

7 Y aun cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las lámparas; no quemaron incienso, ni
sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel.

El pueblo de Israel se descuido de su relación con el Señor, dejaron que las lamparas del
templo y el fuego del altar del holocausto se apagaran, pero el texto nos enseña como fue
que llegaron a ese descuido (vs 6) Porque le volvieron la espalda a Dios.

El descuido del fuego del altar de nuestro corazón es por la misma causa del pueblo de
Israel, por los afanes de la vida, por los quehaceres del dia a dia le damos la espalda a Dios.

Nos descuidamos de nuestra espiritualidad, no oramos, no adoramos ni leemos su palabra y


poco a poco nuestro fuego va disminuyendo.

3. DEJAMOS APAGAR EL FUEGO POR NUESTRA PEREZA


ROMANOS 12:11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu,
sirviendo al Señor;

Toda persona que alguna vez a tenido que encender una fogata y mantener vivo el fuego,
sabe que es una labor que requiere esfuerzo, para traer la leña, para juntarla, para
mantenerla encendida atizando y soplando el fuego.

Igualmente para avivar el fuego de Dios en nuestro corazón se requiere esfuerzo, no


podemos ser perezosos, tenemos que ser diligentes, a pesar de los quehaceres del día, a
pesar de nuestras actividades laborales, tenemos que comprender que mantener encendido
el fuego en nuestro corazón no es opcional, es una prioridad.

Tenemos que tener bien claro en nuestra vida que así como nos esforzamos y somos
diligentes en nuestras actividades laborales, en nuestros quehaceres del hogar, en nuestras
actividades académicas, también tenemos que ser esforzados y diligentes en nuestra
comunión con Dios

*Tenemos que poner bien en orden nuestras prioridades y obrar de acuerdo a esas
prioridades

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas.

*Tenemos que comprender que mantener encendida la llama de nuestra relación con Dios
es responsabilidad nuestra

Zacarías 1:3 Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de
los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

*Tenemos que reconocer que los necesitamos somos nosotros no el Señor.

CONCLUCION:

HOY es un consejo de parte de Dios para cada uno de nosotros.

El Señor quiere bendecirnos, ayudarnos, restaurarnos, todo lo imposible depende de Dios,


pero lo posible depende de nosotros,

hagamos lo posible para buscarle, para mantenernos en comunión con El y confiemos que lo
imposible lo hará nuestro Dios.

BUSCALE MIENTRAS PUEDA SER HALLADO

Recordarenos de el servicio del martes

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