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La Coherencia Textual

La coherencia textual se refiere a la propiedad de un texto de tener una estructura semántica unitaria que hace que el significado sea comprensible para el lector. Para que un texto sea coherente, debe tener un tema central que recorra todo el texto, una progresión temática donde cada parte aporte nueva información relacionada con el tema, y sus enunciados no deben contradecirse.
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La Coherencia Textual

La coherencia textual se refiere a la propiedad de un texto de tener una estructura semántica unitaria que hace que el significado sea comprensible para el lector. Para que un texto sea coherente, debe tener un tema central que recorra todo el texto, una progresión temática donde cada parte aporte nueva información relacionada con el tema, y sus enunciados no deben contradecirse.
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La coherencia textual

Los textos poseen una serie de propiedades que hacen que éstos resulten
comprensibles como un todo. Nos encargaremos de exponer en qué consiste la
coherencia textual.

En un texto, la coherencia es aquella propiedad que hace posible que el texto posea
una estructura semántica, es decir, que el texto tenga un significado unitario que el
lector pueda comprender y no resulte una serie de frases sin conexión alguna. Veámoslo
con unos ejemplos:
“Vivo en pueblo. El pueblo pertenece a la comunidad autónoma de Extremadura. En
España hay diecisiete comunidades y dos ciudades autónomas. Hay varios autobuses
que unen el pueblo con la capital. Toda la vida he vivido aquí.”
Como podemos observar, las frases que componen este escrito poseen un significado. El
lector podrá comprender cada una de ellas por separado, pero no las concebirá como
parte integrante de un texto puesto que carece de unidad semántica.
Sin embargo, si redactáramos esta serie de frases dotándolas de una estructura
semántica se concebirían como un texto:
“Desde que nací vivo en un pueblo que pertenece a la comunidad autónoma de
Extremadura, una de las diecisiete comunidades autónomas que hay en España. Vivir en
un pueblo no supone ningún problema para estudiar en la capital de la comunidad, ya que
hay varios autobuses al día que realizan este trayecto.”
Una vez leído este escrito, vemos las diferencias sustanciales con el ejemplo anterior y
nos damos cuentas de que esto sí es un texto que posee coherencia.
A veces los textos no resultan coherentes porque en ellos aparece poca o demasiada
información. Esto puede provocar fallos en la comunicación y a su vez problemas de
relación entre los interlocutores. Por tanto, la importancia de coherencia de un texto va
más allá de la imposibilidad de comprender un texto, sino que afecta también a las
relaciones entre las personas.
Para que un texto resulte coherente ha de los siguientes aspectos:
– Un tema central que recorra las líneas que componen el texto. Por ejemplo, el tema de
las señales de tráfico.
– Una estructura formada a base de una progresión temática, donde las frases y
párrafos posean una conexión en su significado, es decir, que recojan la esencia de lo
dicho anteriormente y aporten nueva información acerca del tema que desarrolla el texto.
Por ejemplo, en el tema de las señales de tráfico primero explicaríamos por ejemplo qué
es una señal y para qué sirve, después qué tipos de señales existen, etc.
– Unos enunciados que no se contradigan entre sí y que no manifiesten cosas
imposibles. Para que un texto resulte coherente es necesario que no se afirme algo y
posteriormente se diga algo totalmente opuesto. Por ejemplo, no sería coherente expresar
algo así: “Casi atropello a un peatón invisible que no sé de dónde salió y luego
desapareció”. Este enunciado no sería coherente ya que no puede existir algo que sea
invisible y que después desaparezca, lo que no es visible para el hombre no puede
desaparecer ante su mirada.

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