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Resumen Prueba Literatura Provenza Juan

El documento describe el origen del humor y cómo surgió como una forma de crítica social y subversión del orden establecido durante la Edad Media, especialmente durante el carnaval. También analiza la posición política progresista y feminista de Mafalda, y cómo el personaje de Micky Vainilla en los videos de Capusotto rompe con el esquema tradicional del humor político al hacer que el televidente sea el objeto de burla para promover la autocrítica.
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Resumen Prueba Literatura Provenza Juan

El documento describe el origen del humor y cómo surgió como una forma de crítica social y subversión del orden establecido durante la Edad Media, especialmente durante el carnaval. También analiza la posición política progresista y feminista de Mafalda, y cómo el personaje de Micky Vainilla en los videos de Capusotto rompe con el esquema tradicional del humor político al hacer que el televidente sea el objeto de burla para promover la autocrítica.
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1. Origen del humor


La palabra “humor” nos remite al concepto de los humores que tenían los
griegos en la Antigüedad. Estos eran, básicamente, cuatro: la bilis, la flema, la
sangre y la bilis negra. Luego, el término “humores” se extendió a todo lo que
fuera alguna secreción del cuerpo, desde las lagañas pasando por los mocos.
Como ven, desde su origen, el humor no tiene nada de gracioso y eso de
asociarlo a cosas que despedimos del cuerpo es en realidad bastante repugnante.
Tal vez así se intentará descalificarlo por su carácter transgresor hacia una vida,
que, durante los siglos de preeminencia de la moral judeocristiana,
obligatoriamente debía ser grave y formal.
Estamos en la Edad Media. La sociedad se caracteriza por ser una sociedad
del miedo. La dureza de la vida, la incertidumbre y la violencia son parte del
mundo cotidiano. Sin embargo, en ciertos días, los campesinos le daban la espalda
al miedo y se reían del orden social injusto que reinaba en esta sociedad feudal.
Esos días, los sectores populares salían de las aldeas y de los bosques para desfilar
alegres ante castillos señoriales e iglesias. Todo parecía volverse fiesta: el día de
todos los santos, el día de los muertos, el de San Nicolás – que homenajeaba a la
infancia – la Navidad, la “fiesta de los locos”, el día de los reyes magos, la fiesta
del asno, y principalmente, EL CARNAVAL. La iglesia divulgaba que el orden
de la sociedad se basaba en tres estamentos: los que oraban (clero), los que
luchaban (señores feudales/ejército) y los que trabajaban (campesinos, artesanos
y siervos). Ese orden social era completamente subvertido los días de fiesta, donde
todo era risa.
Dentro de la cultura oficial el tono religioso, erudito y serio había poco
lugar para la risa. Nada que subvirtiera el orden feudal era admitido, de ahí que el
recurso del humor para la crítica social fuera considerado tan perturbador y
amenazante al orden establecido. El poder de la comicidad se fundaba también en
su gran arraigo popular, porque sólo en un mundo paralelo otras cosas estaban
permitidas. Había tiempos y espacios para huir de los moldes oficiales, para
rebasarlos. La alegría desbordaba la solemnidad y se reía de los miedos. Era en el
territorio de la cultura popular donde todas las amarras se podían cortar... al menos
por un tiempo. Durante los meses de carnaval los campesinos construían para sí y
para los otros un mundo regido por la libertad y la risa. En esos días de fiesta
pública, por tradición, estaba permitida la burla. Se cerraban las calles de la aldea,
se decoraban las fachadas de las casas, y palacios. Se armaban los lugares para la
comida en común y para los músicos.
Cuando el ambiente estaba listo todo podía suceder. En un estudio muy
interesante sobre el tema, Mijaíl Bajtín describe la atmósfera de esa festividad
“(...) el carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria, más allá de
la órbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones
jerárquicas, privilegios, reglas y tabúes”. Como dijimos, los festejos de carnaval
ocupaban un lugar muy importante dentro de la sociedad feudal y llegaban a durar
hasta tres meses. Era el reino de lo cómico, la risa, la burla, la transgresión. Era la
parodia de la vida ordinaria, un verdadero “mundo al revés”, donde reinaban las
bromas, las groserías y el desparpajo; un mundo donde el cuerpo sustituía al
espíritu y sus necesidades básicas eran abundantemente satisfechas.
Ciertos chistes que quieren mostrarse como herramientas de humor, pero
son herramientas de agresión. Y de las peores. Porque se dicen con una sonrisa,
escondiendo la intencionalidad de decir lo indecible, por cobardía, de otra manera.
Cuando nos enojamos y le paramos el carro, el tipo nos sale con un: “Che, que
mala onda… si es un chiste…”. Sin embargo, el humor, el chiste y sus hermanitas,
la ironía y la sátira, pueden ser recursos válidos para restaurar la dignidad cuando
corre peligro.
2. ¿Qué opinión tenía Mafalda, cuál era su posición?
En Argentina, una de las tiras más representativas de lo que ha sido la
historieta política la constituye Mafalda quien fue creada por Joaquín Salvador
Lavado Tejón, más conocido como “Quino”, entre 1964 y 1973.
Mafalda, esa niña cabezona que nació indignada con el mundo y para hacer
preguntas incómodas a los adultos. Mafalda llegaba al planeta un septiembre de
1964, y aunque en principio tenía tintes de personaje meramente infantil, pronto
se convirtió en un pequeño e inteligente altavoz del descontento político y la
desigualdad social. Sus valores, inocencia y frescura, la convirtieron en una
pequeña Juana de Arco y en una especie de voz de la conciencia del ciudadano
medio.
Mafalda es lista, soñadora e idealista, y aspira a una democracia real para
las sociedades del mundo. Su realismo la convierte en una niña a veces cínica y
pesimista. Destaca su preocupación por la miseria, las injusticias, sus dudas sobre
la condición humana, las clases sociales. Nos encantan sus irónicas observaciones
y comentarios sobre la política, ya sea tanto nacional como internacional. Por otra
parte, Mafalda ha sido una tira que se ha animado a decir cosas que muchos
medios callaban en épocas en dónde era complejo decir ciertas cosas.
Mafalda también refleja el progresismo de su época con comentarios
feministas que reflejan su apoyo a las conquistas sociales de la mujer: no sólo
demuestra tener ambiciones profesionales, sino también critica agudamente las
elecciones de su mamá, lo que podría interpretarse como simpatía al feminismo
de segunda ola, tan propio del pensamiento del momento.
Mafalda expresaba un nuevo modelo femenino que reclamaba por la
igualdad y por un nuevo tipo de horizonte de vida (con realización profesional,
intervención en lo púbico y en lo político) y rechazaba estar constreñida al
casamiento y los hijos”. Esto se dio en medio de cambios históricos y sociales que
incluían el mayor número de ingresantes femeninas a la universidad y al mundo
laboral, la libertad sexual y el cuestionamiento del movimiento feminista a la
sociedad patriarcal.

3. ¿Como era capussoto y su humor político?


El objeto de burla del humor político en la TV suele ser:
• El Estado
• Los políticos
• Los funcionarios públicos.
En síntesis, el objeto de burla ronda las instancias de poder. El sujeto (humorista)
es víctima de los poderosos. El humorista es, al igual que el ciudadano, un sujeto
pasivo e indefenso y es quien desenmascara a los poderosos y defiende al hombre
común (al ciudadano/ víctima) El ciudadano es quien siempre se ríe con el
humorista y nunca es el objeto de burla, sino la víctima. Esto cambia, ya lo
veremos, a partir del programa de Capusotto al interpretar al personaje de Micky
Vainilla.
El personaje del Micky Vainilla, interpretado por Diego Capusoto en
“Peter Capusotto y sus videos”, es un cantante pop afeminado, nazi y fascista. En
sus sketchs, canta que los pobres son peligrosos y que habría que encerrarlos a
todos. Sostiene también que a los inmigrantes ilegales hay que deportarlos, que
los obesos afean la ciudad, etc. Para él, el conurbano bonaerense es un país
limítrofe. Piensa que habría que ocultar las villas miseria para no arruinar el
turismo europeo que visita la Ciudad de Buenos Aires. Cuando se lo acusa de
racista, él siempre se hace el desentendido.
Lo novedoso es que rompe con el esquema clásico del humor político en
TV. En el esquema clásico, el humorista y el televidente se asocian (en tanto que
víctimas) para burlarse conjuntamente del mismo objeto de burla: el político. En
el esquema que propone Micky Vainilla, esquema novedoso o de ruptura, cambia
el objeto de burla, el cual pasa a ser, en gran medida, el propio televidente. El
televidente/ ciudadano, ya no es una víctima, sino que es el victimario de otros
(pobres, gordos, feos, inmigrantes). El personaje de Micky Vainilla es una sátira
del ciudadano de clase media porteño, se ofrece como su propio espejo. Un espejo
en el que el televidente ve reflejadas sus propias miserias. El objeto no es sólo la
risa y la crítica, sino que podríamos pensar que el objetivo es pedagógico /
corrector. El ciudadano al verse reflejado, al ser el objeto de burla, podrá hacer
autocrítica y superar sus propias miserias, o bien podrá ofenderse y cambiar de
canal. Micky Vainilla critica al ciudadano por primera vez, ya que es el ciudadano
el responsable del presente y futuro de la sociedad. EL humorista lo provoca para
que “se haga cargo” de cómo es y de qué consecuencias tiene su conducta. Lo
pone así frente a un espejo que le muestra sus defectos, aquellos que le cuesta
admitir, todo lo que piensa o siente.
Este es un pensamiento de sentido común (no crítico, ni racional) del
ciudadano medio porteño. Mikcy Vainilla posiciona como objeto de burla a la
moral del ciudadano medio (los discursos xenófobos y fascistas del discurso
social). Desenmascara la moral del ciudadano porteño mediante argumentos
progresistas. A la vez, produce un sujeto que sí se ubica en el lugar de víctima:
todos excluidos sociales (pobres, inmigrantes, etc.)

4. Definir a la nona bajo el género grotesco


La obra se enmarca en los años ´70 en Argentina. En el escenario de esta historia
encontramos una familia de clase trabajadora y pobre, que no es más que una muestra
y ejemplo de la realidad del momento. Los personajes son arquetípicos y representan a
toda una sociedad que lucha por salir adelante. El problema de esta familia es la Nona,
la abuela, cuyo apetito insaciable obliga a todos los miembros a tener que trabajar más
y más, y buscar medidas desesperadas y al límite de la razón para sobrevivir: desde el
desmesurado trabajo del padre y cabeza de familia, hasta las más disparatadas ideas del
hermano de este. Estas desesperadas soluciones, junto con el personaje de la abuela,
crean un ambiente tragicómico, grotesco y casi surrealista y absurdo que queda
expresado en los personajes y estilo de la obra. Son estas acciones, también, una
búsqueda de intentar superarse que se contraponen y quedan frustradas por la nona,
con una salud de hierro y un hambre insaciable, que va matando a cada uno de los
miembros de su familia. La nona acaba con toda la familia.
El teatro del grotesco exhibe el rostro obsceno de toda realidad, devela las
máscaras, evoca a la vez lo trágico y lo cómico, apela a la risa que se ahoga al nacer entre
la angustia o el dolor. La versión criolla del género signa los inicios de la gran actividad
teatral en el país y remite al mundo del inmigrante y de sus hijos nacidos ya en el país.
La Nona, de Cossa, nos enfrenta a un mismo mundo de sueños truncos y
pasiones encontradas; una realidad que se desliza del humor al drama, que amplifica,
como un espejo deformado, los males propios de los distintos grupos sociales.
Tiene una mirada mucho más cruda y pesimista sobre el presente y el futuro de
los inmigrantes que habitaban nuestro suelo. El grotesco criollo, proveniente del
grotesco italiano, surge en la Argentina también hacia la década de 1920. Son las obras
teatrales de Armando Discépolo las cuales transforman al grotesco italiano en grotesco
criollo. Los rasgos más destacados del grotesco criollo son: La acción se desarrolla en
espacios cerrados y oscuros. La acción se traslada así del patio del conventillo hacia el
interior, hacia sus habitaciones. Los problemas son intrafamiliare s. Se presentan
conflictos que atraviesa una familia y no las peleas entre vecinos de un conventillo. El
fracaso del sueño del progreso económico es algo que está presente de modo
preponderante en los grotescos criollos, el haber fracasado económicamente e n la vida.
Esto sumado a que los vínculos con los familiares tampoco son buenos y prima la
incomprensión. El grotesco genera en el espectador risa, pero también angustia y
tristeza.
• El objetivo es la crítica a la sociedad.
• Se basa en la idea de que el hombre posee una máscara o apariencia que le
permite vivir en sociedad, bajo la cual se oculta el verdadero rostro íntimo. Lo
grotesco se produce cuando ese individuo, por diversas circunstancias intenta
hacer coincidir la máscara y el rostro simultáneamente. El conflicto entonces se
establece entre la máscara (galán, doctor, esposo, etc.) y el rostro (el cobarde,
el humillado, el soberbio).
• Profundización psicológica.
• Animalización de los personajes.
• La búsqueda de comunicación por parte del sujeto y la contención familiar no
obtenida, que lleva al protagonista a la depresión y a lo patético.
• El tema básico es la ausencia de dinero y como consecuencia los fracasos, el
desamor, la disolución familiar, la corrupción, la humillación
• Los personajes son inmigrantes, en su mayoría italianos.
• El lenguaje reproduce el habla ítalo-criolla, mezclada con términos vulgares y el
lunfardo.

5. Recursos humorísticos
Parodia.
Es la imitación burlesca de una obra literaria o artística de cualquier clase. El
humor surge de la confrontación entre ambos textos. Existen muchísimos
ejemplos que se engloban dentro de este término, pero todos se hayan dentro del
mismo fin tergiversar una obra en concreto de forma que se utilice la esencia
principal de esta misma, mas sin embargo, se torne a razón de la burla y el humor
cambiando ciertos fragmentos que la conviertan propiamente en una parodia.

La sátira.
Es un recurso humorístico que busca censurar o ridiculizar comportamientos
humanos, en ocasiones con intención didáctica o correctiva.
La ironía.
Este recurso consiste en dar a entender lo contrario a lo que se dice. Es uno de los
recursos humorísticos más sutiles, junto con el sarcasmo, porque exige la
interpretación de dos sentidos: el que se muestra y el que está oculto, que en
realidad es el verdadero. Esa es la ironía verbal.

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