0% encontró este documento útil (0 votos)
57 vistas8 páginas

La Formacion Del Simbolo

Este documento describe los procesos de pensamiento y aprendizaje en bebés y niños pequeños. Durante la primera infancia, la inteligencia se transforma de sensoriomotriz a representacional gracias a la capacidad de simbolización. Sin embargo, el pensamiento del niño pequeño presenta etapas de equilibrio inestable entre asimilación y acomodación, y se caracteriza por egocentrismo, yuxtaposición y sincretismo. La representación cognitiva evoluciona de preconceptos a pensamiento intuitivo y operatorio.

Cargado por

nicole
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
57 vistas8 páginas

La Formacion Del Simbolo

Este documento describe los procesos de pensamiento y aprendizaje en bebés y niños pequeños. Durante la primera infancia, la inteligencia se transforma de sensoriomotriz a representacional gracias a la capacidad de simbolización. Sin embargo, el pensamiento del niño pequeño presenta etapas de equilibrio inestable entre asimilación y acomodación, y se caracteriza por egocentrismo, yuxtaposición y sincretismo. La representación cognitiva evoluciona de preconceptos a pensamiento intuitivo y operatorio.

Cargado por

nicole
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“PROCESOS DE PENSAMIENTO Y APRENDIZAJE DEL BEBÉ Y

EL NIÑO PEQUEÑO”

La formación del símbolo en el niño.

Durante la primera infancia asistimos a una transformación de la inteligencia que, de


simplemente sensorio-motriz o práctica, se prolonga ahora en pensamiento propiamente
dicho gracias a las posibilidades que aporta la representación.
Pero ocurre con el pensamiento lo que con toda conducta en general: en lugar de
adaptarse inmediatamente a las realidades nuevas que descubre y construye poco a
poco, el sujeto debe comenzar con una incorporación laboriosa de los datos a su yo y a su
actividad y esta asimilación egocéntrica, caracteriza los inicios del pensamiento del
niño, así como los de su socialización.
Dicho de otra manera, la asimilación y la acomodación no pueden equilibrarse al
comienzo, cuando al sobrepasar la esfera de la acción práctica y próxima, el sujeto se
encuentra en presencia de la realidad. El nuevo universo que se ha abierto a la
representación obliga pues al niño a reproducir la evolución ya terminada en el plano del
universo sensorio-motriz: no pudiendo comprender inmediatamente (por asimilación y
acomodación juntas), a veces limita lo real a su yo sin acomodarse (propio de la
asimilación deformante del juego simbólico) y a veces acomoda su actividad o su
representación a modelos sin asimilarlos (imitación, dibujo, etc.).
El pensamiento propio de estos primeros momentos de la representación no alcanza
el equilibrio permanente entre asimilación y acomodación sino que presenta una serie de
equilibrios parciales o inestables.
La representación comienza cuando los datos sensoriomotores son asimilados a
objetos evocados y no perceptibles en un momento dado. Nace pues de la unión de
“significantes” que permiten evocar los objetos ausentes (“significados”) por medio de un
juego de significaciones que los relaciona con los elementos presentes.
Esta conexión específica entre significante/significado diferenciados constituye lo
característico de una función que sobrepasa a la actividad sensoriomotora y que se
denomina función simbólica. Esta función hace posible la adquisición del lenguaje o de
los signos colectivos y alcanza a los símbolos que intervienen en el desarrollo de las
representaciones cognoscitivas, la imitación y el juego.
LA REPRESENTACIÓN COGNOSCITIVA

Periodos:

 El pensamiento preconceptual 1,6 a 4 años.


 El pensamiento intuitivo 4 a 7 años.
 Simple
 Articulado

 El pensamiento operatorio desde los 7 años.


 Concreto
 Formal.

1. El pensamiento preconceptual.

La representación cognoscitiva de este nivel esta constituida por el


preconcepto, primera forma del pensamiento conceptual. El preconcepto es un
cuadro nocional que no alcanza ni la generalidad (inclusiones jerárquicas) ni la
individualidad verdadera. Esta entre el símbolo imaginado y el concepto. Se sustenta
en las analogías. Su mecanismo característico es el de asimilar el objeto dado o
percibido a objetos evocados por la representación pero no reunidos en clases o
relaciones generales sino simplemente significados por la imagen y por designaciones
verbales semiindividuales.
Es decir, se caracteriza por una asimilación centralizada en un objeto típico
(asimilación egocéntrica) y una acomodación imitativa que simboliza por medio de
imágenes particulares la realidad representada por no poderse acomodar a las nuevas
transformaciones en juego.

El pensamiento preconceptual presenta como características:

 El egocentrismo

Da cuenta de la imposibilidad de ubicarse en el punto de vista del otro. No


puede descentrarse de su perspectiva cognitiva.
Ej: “¿tenés una hermana?” “Sí” “¿tu hermana, tiene un hermano?” “No, ella
no”
Cree en sus ideas sin necesidad de verificación. Luego- en sucesivas
confrontaciones con los hechos- se irá descentralizando.

 La yuxtaposición

Reúne las partes sin relacionarlas, considerándolas como independientes unas


de otras, sin jerarquizarlas. Fallas en la comprensión de la relación parte-todo.
Sus explicaciones se derivan de lo que ve.
Ej: “Papá tiene agua caliente. Entonces se afeita.”
 El sincretismo

Es el complemento de la yuxtaposición. Las representaciones infantiles son


globales, no responden a enlaces causales. Se concentra en un todo sin
relacionarlo con las partes: dos fenómenos percibidos al mismo tiempo son
implicados en un esquema.
Ej: “¿cómo anda una bicicleta?” “Con ruedas” “¿y las ruedas?” “Son redondas”
“¿y cómo giran?” “La bicicleta las hace girar”.
Es un pensamiento sin capacidad sintética que toma la percepción inmediata
como absoluta.

 La irreversibilidad o representación estática

Se centra en un aspecto de las transformaciones a la vez (imágenes estáticas).


No puede reconstruir ni anticipar las transformaciones. No las entiende en
profundidad.
Dificultad de manipular representaciones mentales con rapidez.

La estructura preconceptual subyace a la representación del mundo propia de


este periodo, así como a los razonamientos y a las representaciones verbales.

1.1. La representación del mundo: de las categorías prácticas a las


categorías representativas

La causalidad característica del pensamiento precausal.

 El artificialismo

Se trata de una asimilación continua de los procesos naturales a la


actividad humana. Esta asimilación procede, como los preconceptos,
por participación directa y sin clases generales. Ignora al mismo
tiempo la generalidad verdadera y la identidad individual.
Ej: J. 1,8(11) Viendo por la ventana neblinas que se acumulan
sobre la montaña, exclama: “Neblina, humo papá” como alusión al
humo de mi pipa. Al día siguiente en la misma dirección, dice
“Neblina, papá”
J. 5,5 (2) “La lluvia creo que se hace con el cielo, creo que se abre y
entonces sale el agua.” “La luz, viene del cielo también?” “Sí”
“¿Cómo se fabrica, se fabrica solo?” “No. Es la estudiante de papá
(admiración actual de J.) que ha fabricado todo, el cielo y el agua y
la luz y todo...”Al día siguiente: “La estudiante de papá, ¿fabrica ella
las nubes?”

 El animismo
Se trata de la atribución de caracteres subjetivos a objetos
materiales y externos: se conciben las cosas como vivas y dotadas
de intencionalidad. A falta de una toma de conciencia de la
subjetividad del pensamiento, de la intencionalidad, del esfuerzo,
etc. Los elementos interiores son atribuidos a cuadros externos
susceptibles de corresponder a los movimientos y a las actividades
propias, por una analogía inmediata y no conceptual.
Ej. : J. 1,11(20) Dice: “No, no” a sus bloques en tonos que varían
entre el despecho y la súplica, como a personas existentes.
J. 6,5(21) Recibe en la espalda la puerta del gallinero empujada por
el viento y grita. Después dice llorando: “Es feo, el viento, nos
asusta” “Pero, ¿lo hace a propósito?” “Sí, dijo que éramos mal
criados. “ “Pero, ¿el viento sabe lo que hace?” “Sí, sabe que sopla”.

 Las conductas mágico-fenomenistas


Se advierte la creencia en la eficacia del gesto sobre la realidad, sin
comprender el detalle de las conexiones espaciales. Se ejemplifica
en cómo se concibe la acción de la mano sobre el aire: el aire no
existe sino cuando se lo mueve, es decir, cuando se “lo hace”, unión
causal del fenómeno observado y la actividad propia.
Ej. : L. 3,2(20) Oye un auto en una ruta perpendicular al camino en
el cual nos encontramos y siente miedo. “No quiero que venga aquí.
Quiero que vaya allá” El auto se va como ella desea. “Ves va allá
porque yo no quería que viniera acá”
J. 4,6(0) “La luna se mueve porque hay viento”.
Tiene miedo al ver que me voy en la motoneta de un amigo. Pone
los dedos en la boca de una forma muy especial y dice a su madre:
“Pongo mis dedos así para que papá regrese”

Objeto, espacio, tiempo.

Lo que se ha adquirido en el plano práctico por la inteligencia sensoriomotriz, la


permanencia de la forma y de la sustancia de los objetos próximos y la estructura del
tiempo y del espacio próximos no necesita volver a ser elaborado en el plano
representativo sino que se encuentra directamente integrable en las representaciones.
Pero todo lo que rebasa el tiempo y el espacio próximos debe construirse.
Las constancias de tamaño y forma de los objetos alejados deben ser construidas:
los objetos pueden “achicarse” o “agrandarse” según se acerquen o se alejen.
Hay una deformación egocéntrica del espacio, con distancias supra o infra valoradas.
En cuanto a tiempo, puede reconocer secuencias pero un hecho que termina después,
puede durar más, sin considerar cuando comenzó.
Las categorías representativas de objeto, espacio y tiempo que proceden a partir de
un núcleo constituido por los esquemas sensomotores de orden espacio-temporal
relativos a la acción sobre los objetos cercanos, acaban integrando estos esquemas a una
construcción que abarca el espacio y el tiempo lejanos, pero esta construcción vuelve por
las fases análogas al desarrollo sensomotor.
1.2. Los primeros razonamientos: razonamientos
preconceptuales (transducciones) y razonamientos simbólicos.

Los primeros razonamientos presentan los mismos caracteres descriptos sobre los
primeros conceptos: ausencia de generalidad, estructura cuasi-simbólica.
Preceden a la inducción y a la deducción, en tanto no proceden de lo singular a lo
general ni viceversa sino de lo singular a lo singular. Es un razonamiento sin encajes
reversibles de clases jerárquicas ni relaciones, sino que propone conexiones directas de
esquemas semi-singulares.
Ej. : J. 2,1(13) Quiere ver a un vecinito jorobado que encuentra en un paseo. Días
después, luego de mis explicaciones sobre el por qué de esa joroba, dijo: “Pobre
muchacho, esta enfermo, tiene una joroba” La víspera había querido verlo y estaba con
gripe. Salimos entonces de paseo y en el camino pregunta: “¿Está todavía enfermo?” “No
(respondo), lo he visto esta mañana, ya no esta enfermo” “Ah! Ya no tiene joroba”.
J. 4,10 Una tarde que no durmió la siesta “No he dormido la siesta, entonces no es
la tarde”.
La asimilación propia de la transducción es deformadora e irreversible en tanto esta
centrada en si misma, centralizada sobre los elementos individuales que interesan el
sujeto. Se volverá lógica y fuente de encajes jerárquicos en la medida en que su
descentración la vuelva reversible.

1.3. Las representaciones verbales: representaciones de tipo


preconceptual.

J. 1,7(28) Hace un relato ocasional a su madre sobre un saltamontes que


acaba de ver en el jardín.
J. 1,11(28) Explica poco después de ocurrido el hecho “Tía Malena ida en
el auto”

Estos ejemplos muestran el momento decisivo en que el lenguaje en formación deja


de acompañar al acto para reconstruir la acción pasada y comienza a representarla. La
palabra empieza entonces a funcionar como signo y no como parte del acto mismo.
Pero aún el relato es una reconstrucción de la acción: acompaña de nuevo a la
acción, pero describiéndola en vez de ser parte de ella.

Ej. J. 2,6(3) llama con el término “gusano” a los gusanos que vemos cada mañana
a lo largo de cierto camino. Exclama: “¡Está aquí!” cuando ve uno. Metros más allá vemos
otro y dice: “Aún el gusano”. Yo digo: “Pero, ¿no es otro?” y vuelve entonces sobre sus
pasos para ver el primero. “¿Es el mismo?” “Sí”.

El objeto asimilador se vuelve un ejemplar privilegiado en relación con el objeto


asimilado. Una clase es una especie de individuo-tipo repetido en varios ejemplares. Hay
ausencia de inclusión de los elementos en un todo (clase) e identificación directa de los
elementos parciales entre ellos, sin el intermediario de este todo. En el ejemplo dado, “el
gusano” es el prototipo de todos los gusanos.
La imagen particular a que corresponde “el gusano” conserva un valor muy superior
en relación con los otros gusanos. El preconcepto implica entonces a la imagen y, en
parte, es determinado por ella. El concepto se liberará de la imagen por su misma
generalidad y la empleará solo a título de ilustración.

2. El pensamiento intuitivo.

Entre el pensamiento preconceptual caracterizado por una asimilación centralizada


en un objeto típico y el pensamiento operatorio, caracterizado por la descentralización y
por el equilibrio permanente entre la asimilación y la acomodación, se intercalan cierto
número de términos intermediarios según el grado de reversibilidad alcanzado por el
pensamiento. Son estos intermediarios los que corresponden el pensamiento intuitivo.

 La asimilación y la acomodación tienden a equilibrarse, pero no lo logran sino en


el marco de ciertas configuraciones privilegiadas.
 Permanece atado a ciertas configuraciones perceptivas (estados privilegiados por
oposición a las transformaciones generales).
 Es un pensamiento semi-reversible que asegura la transición entre los
preconceptos y conceptos, en las primeras coordinaciones de puntos de vista y
en las primeras articulaciones correctas del espacio lejano.

2.1. La representación del mundo.

 Entre el pensamiento preconceptual que engendra el animismo y el artificialismo


y el pensamiento operatorio que llega a una causalidad por composición espacio
temporal, se extiende la fase del pensamiento intuitivo que conserva el carácter
visual del primero y anuncia al segundo por sus articulaciones sucesivas.
Ej. : J. 5,11(16) “La nieve es agua de las nubes con un poco de nube alrededor”
J. 6,7(14) “Las nubes es el cielo que se daña, porque hace mal tiempo. La lluvia,
es la nieve que funde y la nieve son pedacitos de nubes. El cielo es aire, pero es
azul porque esta muy lejos y que se ve desde muy lejos...”

 El artificialismo se ha vuelto inmanente a la naturaleza y el animismo se reduce a


una especie de evolución de los cuerpos considerados como vivos y activos.

 Desde la causalidad mágico-fenomenista, propia de los preconceptos


egocéntricos y en camino hacia las nociones objetivas, logra poco a poco
disociar, en conexión con la socialización de su pensamiento, puntos de vista
distintos. Esta coordinación de los puntos de vista es la que lo conduce luego a
renunciar a su creencia subjetiva y a la realidad de lo que produce su propia
actividad.
Ej. : J. 6,7(11) “El viento y las nubes es la misma cosa. Es por eso que las nubes
se mueven. Sí porque son de aire y cuando se mueven es a causa de su viento.”
“Es el aire creo el que mueve la luna.”

2.2. Los razonamientos.

Hay una descentración relativa de la asimilación con la aparición de algunas


coordinaciones todavía transductivas pero que tienden a la reciprocidad o a la seriación
de las relaciones, a la construcción de clases y proposiciones generales. Las intuiciones
marcan el paso de la transducción al pensamiento operatorio.

3. Desde las representaciones verbales preconceptuales hacia la


operatoriedad.

Desde los 4 a los 7/8 años los caracteres del preconcepto se flexionan en la
dirección del concepto operatorio por la construcción de encajes jerárquicos y la
articulación gradual del pensamiento intuitivo, que comienzan a utilizar las relaciones
parte/todo aunque aun ligadas a la configuración perceptiva.

LA IMITACIÓN

Como ya se ha señalado al comienzo, los mecanismos sensorio-motores ignoran la


representación y, antes del segundo año de vida, no se observan conductas que impliquen
la evocación de objetos ausentes.
Con las posibilidades que brinda la función simbólica, el niño comienza a construir y
a utilizar significantes diferenciados de los significados a los que representan,
distinguiéndose 5 conductas de aparición prácticamente simultánea: la imitación diferida,
el juego simbólico, la imagen mental, el dibujo y el lenguaje.
La imitación diferida, propia del VI estadio sensorio-motor, es aquella que se
produce en ausencia del modelo e indica los comienzos de su interiorización.
La imitación constituye la prefiguración sensorio-motora de la representación, por lo
que al término del periodo sensorio-motor ha adquirido una capacidad suficiente para
hacer posible la imitación en ausencia de modelo. Lo que sucede entonces es que se libera
de las exigencias sensorio-motoras de copia perceptiva directa para alcanzar un nivel en el
que el acto, desprendido así de su contexto, se hace significante diferenciado.
En la imitación representativa propia de este periodo, la imitación exterior se funde
con la imagen mental del modelo. La imagen interior precede al gesto exterior, el cual la
copia como en un “modelo interno” que asegura la continuidad entre el modelo real
ausente y la reproducción imitativa.
EL JUEGO SIMBÓLICO.

Es aquel que transforma lo real, por asimilación más o menos pura, a las
necesidades del yo, a diferencia de la imitación que es acomodación más o menos pura a
los modelos exteriores.
Los símbolos propios del juego son un sistema de significantes construidos por el
niño y adaptables a sus deseos. En el juego el niño construye símbolos a voluntad para
expresar todo lo que en la experiencia vivida no podría ser formulado.

EL DIBUJO. LA IMAGEN MENTAL.

El dibujo es una forma de la función simbólica que se inscribe a mitad de camino


entre el juego simbólico, el cual representa el puro placer funcional, y la imagen mental
con la que comparte el esfuerzo de imitación de lo real.
La imagen mental constituye el auxiliar simbólico complementario del lenguaje.
Se puede afirmar que, a nivel preoperatorio, las imágenes mentales son casi
exclusivamente estáticas, con dificultades para reproducir movimientos y transformaciones
y sus resultados.

Fuente bibliográfica
Piaget J. “La formación del símbolo en el niño” Editorial Fondo de Cultura Económica,
México, 1961.

Piaget J. – Inhelder B. “Psicología del niño”, Editorial Morata.

También podría gustarte