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Todavia No - Alexa Riley

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2
Traducción
ZD

Corrección
SHURA

Diseño
MORGANA

Epub
SHURA

3
Índice
Mensaje de Obsesiones al Margen
Staff
Índice
Título
Sinopsis
Capítulo 1 Capítulo 2
Capítulo 3 Capítulo 4
Capítulo 5 Capítulo 6
Capítulo 7 Capítulo 8
Capítulo 9 Capítulo 10
Capítulo 11 Capítulo 12
Capítulo 13 Capítulo 14
Capítulo 15 Capítulo 16
Capítulo 17 Epílogos

4
Todavía No
ALEXA RILEY

5
Sinopsis
La madre de Ali se casó con el padre de Drake cuando ellos
eran apenas unos niños. Se convirtieron en mejores amigos al
instante y pasaron años como uña y carne, pero todo cambió en el
instituto. Todo lo que tiene que hacer es pasar el baile de
bienvenida y entonces ella y Drake podrán seguir caminos
separados, pero cuando él le pide ser su cita, de repente ve al chico
que una vez amó.
Drake ha amado a Ali desde el día en que se conocieron y
nada ha cambiado desde entonces. Ha tenido que mantenerla
alejada porque no puede tener un "felices para siempre" con ella.
Se han criado como hermanos y ella no se merece ese tipo de
chismes. Pero cuando llega el momento del baile de bienvenida, no
puede dejar que nadie más esté a su lado. Es el momento de ceder
a lo que su corazón siempre ha querido y a lo que ha esperado.

Advertencia: Estos mejores amigos de la infancia no pueden


hacer que esto funcione... ¿o sí? Enamórate de nosotros mientras
estos dos se dan cuenta por fin de lo que tienen delante y se atreven
a aferrarse a ello. Te prometemos que la espera merece la pena.

6
Capitulo Uno
Ali
Cinco años de edad

—¿Es eso un castillo? —chillo cuando me quito el cinturón


de seguridad antes de que mi madre pueda meter el auto
completamente en el parque.
—Ali-Bichito, no. —Me regaña, asintiendo con la cabeza al
cinturón de seguridad.
—¡Lo siento! —grito mientras abro la puerta del coche y
salgo—. ¿Vive en un castillo, señor Hawthorne? —Le pregunto,
corriendo hacia él.
Conozco al Sr. Hawthorne desde hace un tiempo. Él era el
jefe de mi madre en el trabajo. Creo que es el dueño o algo así.
Salto hacia él y se inclina para atraparme en el aire.
—David. —Me recuerda mientras me levanta.
—¿Vives en un castillo, David? —pregunto nuevamente.
Es difícil acordarse de llamarlo David. Todos los demás lo
llaman Sr. Hawthorne, incluso mamá cuando está en el trabajo. La
única vez que ella lo llama David es cuando estamos solos con él o
me habla de él. Lo veo mucho, ya que mi madre tiene que llevarme
al trabajo a veces. Él me deja jugar en su oficina, y cuando pedimos
el almuerzo siempre me da su postre.
—Estaba pensando en vivir aquí. —Me sonríe—. Pero un
castillo necesita una princesa.
7
Sé que me está tomando el pelo. También sé que esto no es
realmente un castillo, pero se parece a uno. No solo eso, sino que
hay mucha tierra por todas partes. Mamá y yo no tenemos patio, así
que tenemos que conducir hasta el parque si queremos jugar afuera.
—Lo siento, mami. —Suelto antes de que pueda volver a
regañarme—. Salí del coche demasiado rápido, pero era un castillo
y me emocioné.
—¿Conoces a alguna princesa, Ali? —Me pregunta David.
—Ninguna de verdad. —Arrugo la nariz mientras pienso y
recuerdo que él siempre me llama princesa.
—¿No eres mi princesa? —Me pregunta.
Cuando miro a mi madre veo que se está mordiendo el labio
inferior.
—¿La tuya? —pregunto, sin entender a qué se refiere.
—Bueno, me gustaría que lo fueras, si me concedes ese
honor.
Miro a mi madre para ver qué dice.
—David y yo queremos casarnos, Ali-Bichito. —chillo
mientras echo mis brazos alrededor de él y lo abrazo fuertemente—
. Bueno, eso fue más fácil de lo que pensé que sería. —Escucho
decir a mi mamá con una pequeña risa en su voz.
—¿Podemos celebrar una boda y vivir en este castillo? —A
él le tiembla todo el cuerpo mientras intenta disimular una
carcajada—. ¿Significa eso que serás mi papá?
Nunca he tenido un padre, pero a veces imagino en secreto
que David es el mío. Él siempre es muy dulce conmigo y con mi
madre, y no tenemos ninguna otra familia aparte de nosotras dos.
—Si quieres que lo sea. —Asiento con la cabeza y siento que
mis trenzas se agitan—. Pero sabes que tengo un hijo, princesa, así
que también seré su padre.

8
Vuelvo a pensar en la foto que está sobre su escritorio del
niño de pelo oscuro. No lo conozco, pero le he oído hablar de él.
Se gira un poco y veo al mismo chico de la foto de pie en la entrada
de la casa y nos observa. David me deja en el suelo mientras el
chico se acerca a mí.
—Drake, esta es Ali.
Drake se parece a él y le sonrío. Me estudia durante un
segundo y es la misma cara que pone David cuando está mirando
la pantalla de su ordenador en el trabajo. Después de un momento,
me tiende la mano y la cojo, pero no la suelta como se supone que
hay que hacer.
—¿Quieres jugar? —Me pregunta.
No parece que juegue. Lleva una camisa abotonada y
pantalones y está muy limpio. Quizá por eso se parece tanto a su
padre. Visten igual. Normalmente no me gusta jugar con chicos
porque no quieren jugar con mis muñecas. Sin embargo, él podría
hacerlo.
—Sí. —acepto y le suelto la mano. Vuelvo corriendo al coche
para coger mi mochila y luego me apresuro a volver con él y a abrir
la cremallera—. Tengo Barbies.
Se queda mirando el muñeco Ken que le tiendo y por un
segundo creo que va a decirme que no. Pero extiende la mano, lo
coge y asiente.
—De acuerdo. —dice y yo sonrío aún más.
No sólo voy a tener un papá, sino también un hermano. Es el
mejor día de mi vida.

9
Capítulo dos
Drake
Nueve años de edad

—Chicos, dije que era hora de acostarse hace media hora. —


dice Carmen al entrar en mi habitación.
Ali y yo llevamos jugando al nuevo juego de Mario Bros
desde que entramos corriendo por la puerta desde el colegio. Se lo
regalaron por su cumpleaños la semana pasada y ya casi lo hemos
superado.
—Mamá, vamos, ya casi llegamos al final. —suplica Ali y yo
la apoyo.
—Cinco minutos más. Por favor.
—No, los dos tenéis clases de natación y fútbol mañana.
Seréis zombis si os quedáis despiertos hasta más tarde. —Apaga la
televisión y ambos conectamos nuestros mandos para cargarlos.
Ali pisa fuerte mientras va al baño a lavarse los dientes. Estoy
tan enfadado como ella, pero no me gusta mostrarlo delante de
Carmen. Es mi madrastra, pero básicamente ha sido mi madre
desde el día que la conocí. Mi verdadera madre murió cuando yo
era un bebé y mi padre me crió solo hasta que la conoció. Por
supuesto, tuvo ayuda de niñeras y canguros, pero cuando llegó
Carmen fue como una madre de verdad. Me enseñó a atarme los
zapatos y a hacer galletas. No sabía realmente lo que me estaba
perdiendo hasta que llegó ella, y ahora no quiero hacer nada que
pueda hacer que se vaya.
10
—¿Mamá? —pregunto mientras Ali está fuera del alcance del
oído.
—¿Sí, cariño?
Ella está en mi habitación guardando una pila de ropa y yo
me siento en el borde de la cama. Debo de estar demasiado tiempo
en silencio porque se da la vuelta y me mira.
—¿Va todo bien, Drake?
—Mañana es Magdalenas con Mamas y yo... quería saber si
vendrías a mi clase. —Me miro los pies mientras los muevo de un
lado a otro.
No sé por qué estoy tan nervioso por preguntarle. Siento que
se acerca y se sienta en la cama a mi lado. Después de un momento,
levanto la vista y la veo sonreír tan dulcemente.
—Sé que es mañana. Lo he tenido en mi calendario toda la
semana. Por supuesto que estaré allí, ya lo sabes. —Me rodea con
un brazo y me inclino hacia su suavidad. Siempre es tan cálida,
puedo ver por qué a mi padre le gusta abrazarla.
—De acuerdo, genial. —Intento disimular que no estoy
preocupado, pero en el fondo el nudo de mi estómago se afloja.
—Me pasaré por la clase de Ali y luego iré a la tuya. Pero no
te preocupes, guardaré sitio. —Me guiña un ojo y vuelvo a sonreír,
dándome cuenta de que estaba preocupado sin motivo.
Ali y yo estamos en el mismo curso, pero después de que nos
habláramos sin parar durante la guardería y el primer curso,
nuestros padres nos obligaron a separarnos. Sigo viéndola a lo largo
del día y tenemos el recreo a la misma hora, así que no es tan malo.
Es mi mejor amiga, así que ojalá pudiéramos pasar todo el tiempo
juntos.
—Buenas noches, mamá. —dice Ali mientras se sube al
colchón de aire que ya está preparado en el suelo. Mamá lo puso
aquí para su cumpleaños y ha estado aquí desde entonces.

11
—Buenas noches, Ali-Bichito. —Se inclina y la abraza
mientras yo me meto en mi cama y ella hace lo mismo.
—Duerme un poco, cariño. —dice mientras me arropa—. No
puedo esperar a mañana. —susurra antes de apagar la luz y cerrar
la puerta.
En cuanto se cierra la puerta, siento que la cama se hunde y
Ali se arrastra a mi lado.
—¿Cuánto tiempo crees que tenemos antes de que podamos
volver a jugar?
—¿Tal vez deberíamos dormir un poco? —pregunto, no
queriendo ser yo el que haga enfadar a mamá. Me guardo todas mis
travesuras para papá.
—No, ella enviará a papá aquí arriba si nos oye. Recuerda que
se turnan.
—Cierto. —digo, sonriéndole, y vuelvo a coger los mandos a
distancia.
—Baja el volumen. —Sisea cuando la videoconsola cobra
vida.
—Sólo recuerda que si sube papá me hago el dormido. —
advierto porque los dos sabemos que no se va a enfadar con ella.
—Se te da fatal fingir el sueño.
—Toma, coge el negro, tiene más potencia. —Le digo
entregándoselo.
—Gracias.
—Tú sé Mario esta vez. Eres mejor con los saltos.
La observo jugar un rato antes de unirme a ella. Siempre está
muy contenta cuando juega y, aunque los dos estamos cansados, no
rechazaría la oportunidad de jugar con ella.

12
Acabamos quedándonos despiertos mucho más tiempo del
que pensábamos, pero finalizamos la partida. Después, ambos
caemos en mi cama y nos desmayamos, pero justo cuando me
duermo pienso en lo genial que es poder vivir con mi mejor amiga.
Nunca entendí cuando algunos de mis amigos del colegio se
quejaban de sus hermanas. Ali es increíble.

13
Capítulo tres
Ali
Trece años de edad

Agarro mi mochila jalándola de la mano de Drake.


—No curiosees mis cosas. —Le digo bruscamente, pero al
instante me siento culpable.
Voy a echarle la culpa a las hormonas que, según mamá, me
ponen de mal humor. Él me mira con expresión de sorpresa y luego
entrecierra los ojos. No suelo ser cortante con él porque nunca hay
una razón para serlo. Drake es mi mejor amigo, pero me preocupa
que las cosas cambien.
—Sólo estaba cogiendo un bolígrafo.
Sus ojos se dirigen a mi mochila una vez más y ahora no lo
va a dejar pasar. Querrá saber por qué estaba tan a la defensiva con
mi mochila. No era mi intención, sólo fue mi primera reacción. Soy
nueva en todo esto de la menstruación y mamá me dijo que llevara
una compresa siempre. Puse una en mi mochila, sin pensar que
Drake podría mirar dentro. Debería haberlo sabido. Siempre pierde
los bolígrafos o los lápices y rebusca en mi bolso para conseguir
uno nuevo. Extiende la mano y sé que no me está pidiendo que le
dé un bolígrafo. Quiere la mochila.
—Como quieras. —Se la tiro y la atrapa.

14
Le lanzo los peores pases en el patio cuando quiere que le
ayude a practicar sus habilidades futbolísticas. No intento ser mala,
pero de alguna manera soy pésima y él se las arregla para atraparlos
todos. Me dice que es bueno que lance tan mal porque le hace
esforzarse más para atrapar la pelota. No sé si es verdad o si está
tratando de hacerme sentir mejor.
Mientras abre mi mochila, salgo a toda prisa del comedor
donde hemos estado haciendo los deberes. Voy directamente a mi
habitación porque ya tengo la cara roja. No sé por qué me da
vergüenza, cuando sé que es algo normal. Simplemente es raro y
no quiero hablar de eso con Drake. Ya he tenido que escuchar la
charla de mi madre, de la enfermera del colegio y de mi clase de
salud.
Creo que lo que más me molesta es que las cosas cambien
entre él y yo. Nos hace diferentes y nos define más como chico y
chica. Es como si hubiera una nueva parte de mi vida y no me gusta
que él no forme parte de ella de alguna manera. Ni siquiera puedo
darle sentido en mi cabeza.
Me dejo caer en la cama y miro al techo, sabiendo que tengo
que volver a bajar. Drake necesita ayuda con su proyecto de
ciencias y yo tengo un montón de deberes de matemáticas que
hacer. En algún momento tengo que dar la cara y acabar con esta
extraña conversación. Quizá tenga suerte y no diga nada.
La puerta se abre de golpe y me levanto de la cama para ver
algo blanco en la mano de Drake.
—¡La has sacado de mi mochila! —grito, señalando el
cuadrado blanco en su mano. Mi cara arde de vergüenza con tanta
intensidad que puedo sentir el calor.
—¡Sí, porque no deberías tenerla! —Ahora es él quien me
grita.

15
Entra en mi habitación y cierra la puerta tras de sí. Ya se ha
quitado el uniforme escolar y se ha puesto una camiseta y unos
pantalones de gimnasia. No soporta los uniformes del colegio, pero
a mí no me molestan.
—La necesito.
Me pongo las manos sobre la cara, rezando para que se abra
un agujero en el suelo y me trague. Oh, Dios, esto no está pasando.
—¿Necesitas una nota de Ben?
Suelto las manos de la cara para mirar a Drake de pie a unos
metros de mi cama. Tiene la misma cara seria que pone papá
cuando está en una reunión o en una conferencia telefónica.
—¿Ben?
¿De qué está hablando? Levanta la mano y veo que no lleva
mi libreta, sino un papel doblado.
—Oh. —Es todo lo que digo porque no tengo ni idea de lo
que estamos hablando.
—Es un idiota.
Ben es un idiota, pero no para mí. Lo he visto hacer el imbécil
unas cuantas veces, así que asiento con la cabeza.
—¿Entonces por qué te dice que le envíes un mensaje de
texto? —Agita el papel en su mano.
—¿Eso estaba en mi mochila?
—Sí.
Alcanzo la nota para mirarla, pero Drake retrocede para que
no pueda cogerla. Supongo que tiene el número de Ben.
—¿Quieres enviarle un mensaje? —pregunta—. Quizá papá
tenía razón y somos demasiado jóvenes para los móviles. —Me
echo a reír porque nunca se ha parecido tanto a papá como en este
momento—. No tiene gracia. —Se agita y me río más.

16
—No, no quiero mandarle un mensaje. No sabía que había
metido una nota en mi mochila. —digo entre risas.
—Tendré una charla con él.
Las lágrimas se filtran por mis mejillas ante su expresión.
—No puedo parar de reír. Te pareces tanto a papá ahora
mismo.
Finalmente sonríe y se sienta en la cama a mi lado.
—¿Has terminado?
—Creo que sí. —digo, pero mi cuerpo sigue temblando
mientras contengo la risa.
—No te acerques a Ben. —añade cuando por fin me
recompongo.
Me alejaré de Ben. Es un imbécil y confío en Drake.
—¿Qué Ben? —Me burlo, y él niega con la cabeza antes de
ponerse de pie y tenderme la mano. Me agarro y me levanta.
—Necesito ayuda con mi proyecto de ciencias.
—Lo sé. —Suelto un largo suspiro, sintiéndome mucho
mejor.
—¿Ali?
—¿Hmm? —canturreo mientras le sigo fuera de mi
habitación y vuelvo a bajar las escaleras.
—No cambia nada. —Deja de caminar para mirarme.
Estamos en las escaleras y él está dos escalones por debajo de mí,
así que por una vez estamos a la altura de los ojos. Me doy cuenta
entonces de que ha visto la compresa en mi mochila—. Sólo quiero
que lo sepas. Si tienes un accidente o algo, puedes decírmelo.
Puedo conseguirte lo que necesites o lo que sea. —Se apresura a
decirme, y puedo ver que realmente está intentando que esto no sea
incómodo.

17
—¿Dices que si necesito una compresa irás a buscarme una?
No sé por qué, tal vez porque acabo de reírme histéricamente
y todavía estoy en esa onda, pero me parece bien burlarme de eso.
—Eso es lo que estoy diciendo.
Sonrío y él estira la mano y tira de la punta de mi larga cola
de caballo que cuelga sobre mi hombro.
—Sé que lo harías.
Puede que me diera vergüenza contárselo o que tuviera miedo
de que las cosas pudieran cambiar entre nosotros, pero si algo sé,
es que Drake siempre estará ahí para mí. Siempre lo está y no veo
que eso vaya a cambiar nunca. Al menos, espero que nunca lo haga.

18
Capítulo cuatro
Drake
Quince años de edad

—Mierda.
—Se supone que no debes decir palabrotas. —Ali hace una
mueca y yo pongo los ojos en blanco.
—Creo que esto es una mierda.
—Para que lo sepas, estoy al tanto de cuánto le debes al tarro
de las palabrotas. —Me sonríe y quiero enfadarme, pero está tan
guapa cuando pone esa cara.
—Mira, necesito como un pase de cinco segundos para poder
sacarlo todo. —Vuelvo a intentar poner la primera marcha y el
motor se cala—. Mierda.
—Creo que necesitas como un pase de cinco horas.
—Sólo ayúdame, ¿vale? —Trato de mantener la irritación
fuera de mi voz cuando le hablo porque sé que no es su culpa. Solo
que estoy cabreado, y no puedo conseguirlo.
—Todo es cuestión de tiempo. Tienes que hacerlo en el
momento adecuado.
La miro de reojo y veo sus muslos desnudos. Aparto la mirada
rápidamente y pienso en por qué estamos aquí e intento
concentrarme.

19
Nuestros padres nos han enseñado a conducir y ambos han
insistido en que aprendamos a hacerlo con palanca de cambios.
Incluso salieron y compraron un viejo camión para conducir en la
parte trasera de nuestro terreno para que pudiéramos practicar. Por
supuesto, Ali lo pilló enseguida como una estrella del rock, pero
algo del embrague y la palanca no funciona con mi cerebro.
—Pon el pie izquierdo en el embrague y el derecho en el
freno. Písalo y cambia a primera.
Pone su mano sobre la mía y me ayuda a encontrar la marcha.
No pienso en lo suave que es contra mi piel. Ni siquiera por un
segundo.
—Ahora, quita el pie del freno y pisa lentamente el acelerador
mientras sueltas el embrague.
Escucho el relajante sonido de su voz mientras sigo sus
instrucciones, pero un fuerte timbre rompe mi concentración y el
camión se cala.
—Joder.
Me mira a mí y luego a su teléfono, que está en su regazo.
—¿Quién es? —pregunto, tratando de mirar la pantalla.
Ella lo esconde bajo su muslo bronceado y yo miro hacia otro
lado.
—Nadie. —Me vuelvo hacia ella y enarco una ceja. Suspira
y mira hacia otro lado—. No es nada.
—Si quieres guardarme secretos, está bien. —Suelto e intento
cambiar de marcha de nuevo.
—He dicho que no es nada. ¿Por qué asumes que te estoy
ocultando algo?
El sonido de las marchas rechinando hace que ponga cara de
circunstancias mientras cambio a primera.

20
—¿Por qué sigues ocultándome tu teléfono cada vez que
recibes un mensaje?
—¿Y tú eres tan inocente? Vi el mensaje de Jenna en
Snapchat para ti, el que me envió por accidente. —Levanta sus
dedos haciendo unas comillas en el aire y se me cala el camión de
nuevo.
—Mierda. —Golpeo el volante y la miro, ella está mirando
por la ventana—. Sabes que sólo lo ha hecho para cabrearte. Le he
dicho exactamente tres palabras a Jenna en mi vida y fue para
decirle que te dejara en paz.
—Eso no es lo que ella hizo parecer. —Cruza los brazos sobre
el pecho y miro mi vieja camiseta de campamento que está raída y
se resbala de uno de sus hombros.
—¿A quién vas a creer?
Se encoge de hombros, sin decir una palabra, y veo que se
está poniendo de mal humor.
Ya no es como cuando éramos niños y las cosas eran fáciles
entre nosotros. Sigue siendo mi mejor amiga, pero siento que hay
un muro que nos separa y que cada vez es más grande. Solía pensar
que nada podría interponerse entre nosotros, pero es como si cada
día surgiera un nuevo obstáculo.
—Supongo que cuando me cuentes que Isaac te bombardeó
el teléfono sabré que no estás ocultando nada.
—Drake... —dice en voz baja, pero estoy cansado de ser
amable.
—No es asunto mío, Ali. Haz lo que te dé la gana. —Piso el
embrague, pongo la marcha y conduzco por el campo de hierba
hacia la casa.
—Me pidió que le ayudara con los deberes de biología, eso
es todo.

21
Suelto una carcajada sin humor.
—Seguro que sí. —Sacudo la cabeza y cambio de marcha sin
detenerme y supongo que es el enfado lo que me está ayudando a
entender este maldito camión.
—Estaba siendo amable conmigo. Que es más de lo que
puedo decir de algunas personas.
—¿Alguna vez piensas que los chicos se alejan de ti porque
soy tu hermano? —Y tal vez porque los amenazo, pero no se lo
digo a ella.
—Estoy segura de que es exactamente por eso que nadie me
invita a salir.
—Eres demasiado joven para salir con nadie. —Es mi rápida
respuesta y me arrepiento porque sueno igual que papá.
—De acuerdo, papá. —Suelta con voz odiosa y me cabrea.
Me acerco a la parte trasera de la casa y aparco la camioneta
antes de apagarla.
—Ya no necesito tu ayuda con esto.
—Le debes al tarro de las palabrotas treinta y dos dólares.
Salgo de la camioneta y cierro la puerta, pero antes de entrar
me inclino hacia la ventana abierta.
—Aléjate de Isaac.
No me mira, y una parte de mí lo agradece. No quiero ver el
dolor en sus ojos, así que me alejo.
¿Por qué no podemos volver a la época en la que nos
quedábamos despiertos toda la noche jugando a los videojuegos y
montábamos en bicicleta durante horas? Pienso en aquel verano
increíble en el que tuvimos el tobogán y en cómo me rompí dos
dedos por culpa de la rampa que me hizo construir. O cuando mamá
y papá nos llevaron a Nueva York por Navidad y pudimos ver
cómo se iluminaba el árbol en el Rockefeller Center y bebimos

22
chocolate caliente hasta enfermar. ¿Por qué no podemos volver a
ser como antes?

Porque ya no somos niños.

23
Capítulo cinco
Ali
Diecisiete años de edad

—Todo me queda fatal. —gimo mientras me pongo delante


del espejo de tres caras.
Quienquiera que haya tenido la idea de este tipo de espejo
debería recibir una bofetada. No sé si soy yo o el vestido, pero
parezco un desastre. Probablemente no ayude que este sea el
duodécimo vestido que me pruebo. No sabía que esto iba a ser un
mini entrenamiento y no estaba bien entrenada para esto.
—Ponte derecha. —Mi madre me sacude la cabeza mientras
tira de mi hombro para que me enderece—. Claro que se ve mal
cuando te encorvas.
—Se me van a salir las tetas. —Me subo el vestido para que
no se me escape un pezón. Nada me queda bien por culpa de ellas
y están descontroladas.
—No tengo ni idea de dónde las has sacado. —Se burla mamá
con una pequeña risa.
Llegaron el verano pasado de la nada. Mamá es pequeña por
todas partes, pero las dos somos bajitas. Ella es delgada, pero a mí
me han explotado las curvas. Siento que soy demasiado baja para
mi tipo de cuerpo y eso me hace sentir incómoda. Mamá sigue
diciendo que me acostumbraré, pero juro que cada vez es peor. No
es sólo mi apariencia, sino que apostaría que mi interior también
está estropeado. Voy a culpar a mi período.
24
Lindsey cree que estoy loca y que las chicas matarían por
tener unas tetas como las mías. Tal vez lo harían, pero encontrar
ropa donde quepan bien es una mierda. Tengo demasiado pecho y
todo me queda mal. Sólo quiero ponerme mis vaqueros y una
camiseta para el baile. Diablos, me conformaría con mi uniforme
escolar. Cuando estoy en casa siempre uso sudaderas porque quiero
estar cómoda.
—Cariño. Sólo tenemos que conseguir tallas más grandes y
las ajustaremos donde sea necesario. —Los ojos de mamá se
suavizan y cuando me miro en el espejo parece que estoy a punto
de llorar. Tal vez lo esté. Quién sabe, porque mis emociones están
a flor de piel—. Se supone que esto es divertido. —Me recuerda, y
suelto un largo suspiro.
Tiene razón, se suponía que esto iba a ser divertido y lo estoy
arruinando con mi actitud.
—Ni siquiera tengo una cita. —Le recuerdo.
No tenía planes de ir al baile y nadie me lo pidió, pero papá
es la razón por la que estamos aquí. Siempre me ha querido, y
cuando la semana pasada habló conmigo y me dijo que mamá
estaba muy emocionada por el baile, pero que le preocupaba que
yo no hubiera sacado el tema, supe lo que buscaba.
Quiero a mi padre y ha sido muy bueno con nosotras dos, pero
lo que más me gusta de él es lo mucho que quiere a mi madre. Se
desvivió por pedirme que fuera al baile por ella y me doblegué en
menos de medio segundo. Sin embargo, tenía razón; debería estar
más emocionada por eso. No quiero mirar atrás y arrepentirme de
no haber ido a la fiesta de fin de curso porque tenía el resentimiento
de no pertenecer allí o de que no era lo mío. Mi madre me enseñó
que tengo que dar lo mejor de mí.
—Drake tampoco tiene pareja. —afirma mamá, agitando la
mano con displicencia ante mi excusa—. Creo que la gente ya no
tiene citas para la fiesta de fin de curso. Todo el mundo va en grupo,
por lo que he oído. —Ella asiente con la cabeza y es adorable.

25
Tiene razón a medias; la mayoría de la gente va en grupo o
sola. Los chicos y chicas de la escuela saltan de salir con una
persona a otra y no puedo seguirles el ritmo a todos. He tomado
demasiadas clases de biología y se me ha metido en la cabeza que
liarse con una sola persona de mi colegio sería como liarse con
todas. Dios a saber la clase de gérmenes que cogería, así que me
guardo la boca.
En cuanto a Drake, no me meto en sus asuntos con lo que
hace o con quién lo hace porque es mejor así. Me mantengo fuera
de su camino y él se mantiene fuera del mío. Desde la secundaria
somos como el agua y el aceite. Si nos mantenemos alejados el uno
del otro, no tenemos oportunidad de pelearnos, algo que nuestros
padres odian. Eso es lo único que tenemos en común: no nos gusta
enfadar a ninguno de los dos.
Es bastante fácil mantener las distancias. Nuestro instituto es
grande y nos juntamos con diferentes grupos. Él siempre está con
los deportistas, mientras que yo voy entre mi equipo de natación y
lo que se conoce como los Empollones, el apodo de los Dotados y
Talentosos. Somos el grupo que suele estar en la biblioteca y toma
todas las clases AP* que puede. Últimamente he estado más con
ellos, ya que la natación ha terminado por la temporada y no estoy
tratando de entrar en un equipo universitario. Los cambios en mi
cuerpo no me ayudaron a ser una mejor nadadora, y aunque
siempre lo disfruto, ya no quiero nadar competitivamente. Como
ese tiempo lo tengo libre, lo he dedicado a concentrarme en mis
clases.
Sería una mentirosa si no admitiera que Drake ha jugado un
pequeño papel en que no quiera seguir nadando. Me lo demostró
un día cuando se metió en la piscina y prácticamente me
desmoralizó. Ni siquiera tuvo que intentar ganarme, le resultó muy
fácil. Eso hirió mi orgullo, aunque nunca se lo dije. La natación
nunca fue mi pasión, sólo algo que hacía para poner en mis
solicitudes de la universidad. Sin embargo, todavía me escuece que
me moleste con esos pequeños detalles. Intento que no me afecte y
mostrar que no me importa, pero como ahora con mamá leyendo
26
mi cara, todo se me nota. No se me da bien ocultar mis emociones,
pero, aun así, lo intento.
Una vendedora asoma la cabeza en el probador.
—Traigo más. —dice con voz alegre.
Mamá se acerca y le quita los vestidos mientras yo intento
salir del que me he metido. Mi teléfono suena desde el interior del
bolso y casi tropiezo con la parte inferior del vestido al intentar
alcanzarlo. Mamá se ríe de mí mientras me ayuda a quitármelo
antes de que coja el teléfono y vea que Lindsey me ha enviado un
mensaje desde un bar del centro comercial. Se supone que he
quedado con ella allí después de comprar el vestido.
Es una foto de Drake sentado con Liam. Ella está
completamente enamorada de Liam, pero no estoy segura de que él
lo note. Es mudo por decisión propia, porque le he oído murmurar
un puñado de palabras cuando saluda a mi madre por ser educado.
Probablemente sea por eso por lo que él y Drake se llevan tan bien.
Los dos son unos gilipollas a los que no se puede molestar.
Lindsey:
Me manda un mensaje sabiendo que no quiero salir con
Drake, pero que si lo hiciera le daría una razón para estar cerca de
Liam. Creo que disfruta intentando que él hable. Juro que los
corazones bailan sobre su cabeza cuando él gruñe. Lindsey es la
única que recuerda que Drake es mi hermanastro. Todo el mundo
lo olvida porque así de distanciados estamos.
Cuando nos cruzamos en los pasillos no nos miramos ni un
segundo. Es triste cuando lo pienso. Él solía ser todo mi mundo,
pero ahora cuando lo miro sólo me enfado. Es irracional y no lo
entiendo, así que lo evito. Es lo que mejor se me da.
Lindsey: .

27
Echo un vistazo a la nueva pila de vestidos, sabiendo que
cederé.
—Veinte minutos más. He quedado con David para salir esta
noche. —dice mamá, que ya sabe lo que voy a preguntar.
Yo: .
Me va a deber mucho por esto.
—¿Lindsey? —pregunta mamá mientras revuelve el nuevo
montón de vestidos.
—Sí, hemos quedado en el centro comercial.
Tengo una relación de amor-odio con ese lugar. Tienen la
mejor comida, pero también sé que mucha gente del colegio estará
allí. Me sorprende no haberme encontrado ya con alguien, pero
probablemente sea porque mamá reservó un probador sólo para ella
y para mí.
—Drake también está en el centro comercial. ¿Puedes volver
a casa con él? —No me mira cuando hace la pregunta, así que no
tengo que enmascarar mi cara ante la idea de compartir un espacio
reducido con él.
—Lo que sea más fácil para ti. Ya me las apañaré.
Ella y yo vinimos juntas y no sé si Lindsey fue en su coche.
Siempre puedo coger un Uber a escondidas y nadie se enteraría.
Mamá jadea mientras saca uno de los vestidos.
—Vaya. —Hasta mis ojos se abren al verlo. Me deja sin
aliento cuando lo acerca y me ayuda a ponérmelo.
—Parece un vestido de novia. —dice, subiendo la cremallera
por mí. Mis ojos se encuentran con los suyos en el espejo y veo que
se llenan de lágrimas.
—Mamá. —Me vuelvo hacia ella y sonrío mientras me miro.
El vestido es perfecto y no creo que necesite ningún arreglo.

28
—Es como si estuviera hecho para ti. —Me besa la mejilla y
le doy las gracias en silencio a mi padre por convencerme de que
lo haga. El regreso a casa puede apestar, pero este momento valió
la pena—. Sólo mírate.
Me da la vuelta para mirarme al espejo y, por una vez, no me
siento incómoda en mi piel. El vestido parece realmente hecho para
mí. Mis curvas lo llenan en todos los lugares adecuados y no
parezco una niña pequeña. Con el estilo sirena blanco que se aferra
a mis curvas, parezco una mujer.
—Ya buscaremos los zapatos más tarde. —propone y yo
gimo, haciéndola reír.
—No puedo llevar tacones toda la noche. Me destrozaré los
pies.
No soy la más agraciada y por eso elegí la natación como
deporte. A veces es como si tuviera dos pies izquierdos y puedo
tropezar subiendo las escaleras sin zapatos.
—Lo resolveremos. Siempre lo hacemos.
El vestido es largo y pienso que podría ponerme unas
zapatillas de tenis debajo o algo así. Aunque, por alguna razón,
cuanto más lo miro en el espejo, más ganas tengo de probar los
tacones. Me hace pensar en un montón de cosas que quiero hacer y
que no he hecho antes.
—¿Podemos ir por maquillaje también?
Mi madre se queda helada y se diría que le acabo de decir que
estoy embarazada o algo así. Pero ella sabe que tomo
anticonceptivos desde que tuvimos esa charla hace casi un año.
—Pensé que podríamos hacerlo ese día. Peinado, maquillaje
y uñas. —Parece tan emocionada mientras lo dice que juro que
podría explotar.
Sé que desde que David llegó a nuestras vidas podemos
darnos más lujos y disfrutar de las cosas finas de la vida, y a mamá
le encanta usarlas conmigo cuando se lo permito.
29
—Suena divertido. —Empiezo a pensar que tiene razón.
Necesito sentirme cómoda en mi piel, y una parte de eso podría ser
probar cosas diferentes.
—Lo organizaré todo. —Sonríe mientras me ayuda a
quitarme el vestido—. Nos llevaremos este. —Le dice a la
vendedora mientras sale del probador.
Me visto y me detengo a mirarme en el espejo. Llevo una
camisa suelta y mis vaqueros favoritos y me tiro del pelo hacia
abajo, sacudiéndolo. Rebusco en mi bolso para encontrar el brillo
de labios que Lindsey dejó en él y me lo pongo.
—¿Lista? —pregunta mamá cuando salgo.
—Sí. —respondo, poniéndome las gafas.
No las necesito todo el tiempo y solo son necesarias para leer,
pero leo tanto que siempre las llevo puestas. Ahora se me hace raro
cuando no lo hago. Me detengo cuando estamos a punto de salir de
la tienda y decido quitármelas y guardarlas en el bolso. Sólo voy a
comer algo, así que no las necesito.
Mamá me sonríe.
—Me encanta cuando llevas el pelo suelto. —Está lista para
irse con el vestido en una bolsa sobre el brazo—. Me lo llevaré a
casa. —dice mientras me da otro beso en la mejilla—. Diviértete
esta noche y quédate fuera después del toque de queda si quieres.
Pongo los ojos en blanco mientras la veo salir por la puerta
principal de la tienda, y luego me dirijo al bar. Si alguien va a llegar
tarde o después del toque de queda es Drake. No es que haya
prestado mucha atención, pero a los dos nos han impuesto un toque
de queda y yo nunca he puesto a prueba el mío. Siempre estoy en
casa mucho antes de lo necesario y él llega minutos antes. Desde
que cumplió los dieciocho años sólo tiene límite de hora en las
noches de instituto. En cualquier otro momento sólo tiene que
llamar y avisar si llegara a casa esa noche o no, pero aún no lo ha
hecho. Valeee, tal vez preste atención, pero no quiero hacerlo. Por
alguna estúpida razón parece que no puedo parar.
30
Veo que el comedor del bar está lleno y gimoteo cuando veo
a Lindsey sentada en una mesa llena de gente. ¿Por qué necesitaba
que viniera? Ya está sentada con mi hermano y un puñado de otros
estudiantes de último año. Está presionada contra el constado de
Liam y él está rígido como una tabla. Quiero reírme, pero entonces
Drake me mira y mi buen humor se desvanece.
—¡Aquí! —Me grita Lindsey al otro lado del establecimiento.
La mitad de la gente se gira para mirar y yo suelto un largo
suspiro. Genial. A cada paso que doy, Drake parece más y más
molesto conmigo. Desvío la mirada y hago como si no lo conociera,
porque sinceramente no lo conozco. El chico que antes era mi
mejor amigo me mira con tanta rabia y no entiendo qué ha pasado.
Lo que una vez tuvimos ha desaparecido y ahora es un extraño para
mí.
Todavía puedo sentir sus ojos sobre mí y estoy segura de que
quiere decirme que me pierda. Probablemente lo haría, pero tengo
el presentimiento de que mamá ya le ha enviado un mensaje
diciéndole que me lleve. Ella es la única razón por la que Drake
sigue siendo algo amable conmigo o reconoce mi existencia, no
porque él quiera.
Sólo unos meses más, me recuerdo. Luego me iré de aquí.
He estado debatiendo sobre vivir en casa mientras voy a la
universidad, pero creo que está claro que algo tiene que cambiar.
No es que Drake vaya a ir a ninguna parte. Él siempre va a ser parte
de mi vida. Sólo puedo intentar hacer las cosas un poco más
soportables si no tengo que verlo todos los días.

*AP: La Colocación Avanzada (Advanced Placement.AP) es un programa en los Estados Unidos y Canadá,
creado por la Junta Universitaria, que ofrece planes de estudios universitarios y exámenes a los estudiantes de institutos
y secundarias.

31
Capítulo seis
Drake
—Si tengo que seguir oyendo hablar de la fiesta, voy a
vomitar. —Me digo a mí mismo, pero lo suficientemente alto como
para que me oigan las chicas de al lado.
—Dios, Drake, eres tan dramático. —Court se ríe por la nariz
y me pone de los nervios. Pero todo me pone de los nervios
últimamente.
—Sólo está cabreado porque hoy ha dado vueltas de más. —
Suelta Kira y la miro con el ceño fruncido—. Estaba mirando a
Josh y te vi. ¿Qué has hecho para que el entrenador se cabree tanto?
—Nada. —contesto y me recuesto en mi silla.
No quería ir al centro comercial esta noche, pero mamá me
mandó un mensaje diciendo que Ali necesitaba que la llevara. ¿Qué
se supone que debía hacer? No tenía otra opción en ese momento,
así que le envié un mensaje a Liam diciendo que teníamos que venir
hasta aquí. Está en el otro lado de la ciudad, pero hay tanta gente
de nuestro instituto aquí que sabía que no podría pasar
desapercibido.
Y, efectivamente, en cuanto nos sentamos a cenar, llegaron
las brujas malvadas. Court, Kira, y Dakota son las co-capitanas del
equipo de animadoras. Aparentemente solía haber sólo una, pero
alguien decidió que una única persona en el equipo no podía tener
tanto poder así que lo dividieron. Personalmente creo que la cagada
fue darles tanto poder a tres personas. Ahora se alimentan unas de
otras, pero nadie les dice nada. Nunca me di cuenta de lo mucho
32
que odiaba a las rubias hasta que las tres entraron en el equipo
universitario. Ahora a cada oportunidad que tienen una de ellas está
frente a mí y no puedo escapar.
No ayuda que sea el capitán del equipo de fútbol, así que
estoy cerca de ellas todo el tiempo cuando tenemos entrenamientos
y partidos. Sin embargo, después de hoy, ya no sé a qué atenerme.
Me metí en una pelea con Eric y el entrenador me amenazó con
echarme del equipo. Se acercan las competiciones y habrá
ojeadores allí. Si tengo alguna esperanza de que me seleccionen,
tengo que mantener la cabeza en el juego. Aprieto los puños bajo
la mesa y pienso en darle un puñetazo a Eric de nuevo.
—Vamos, Drake, dinos con quién vas a ir. —arrulla Dakota
y se inclina hacia delante para dejarme mirar por debajo de su
camisa.
Miro a Wes que está a su lado y veo que tiene el brazo
apoyado en el respaldo de su silla. No entiendo su relación. Él la
deja coquetear abiertamente delante de la gente y no parece
importarle que ella lo engañe cuando estamos en partidos fuera de
casa. Tampoco entiendo por qué Dakota quiere a Wes como novio
cuando apenas puede recordar su nombre. La gente es tan tonta.
—Voy a ir solo. —murmuro mientras cojo una patata frita
para ocupar mi boca. Me doy la vuelta para evitar su mirada.
—Ali casi ha terminado de probarse vestidos.
El sonido del nombre de mi hermana hace que mis oídos se
agudicen. Liam está a mi lado y al otro lado de Lindsey, la mejor
amiga de Ali. Me inclino más para intentar escuchar lo que dice.
—¿Quién? —pregunta Court, y suena salado en su boca. Ella
sabe exactamente quién es Ali.
—Ali. —repite Lindsey y le dedica la más brillante sonrisa
falsa—. Tenía una reserva en Neiman Marcus. Creo que ha
encontrado el vestido.

33
—No sabía que iba a ir. ¿Es de nuestro año? —Court mira a
Kira y Dakota, que fingen ser tontas. Aunque ¿realmente pueden
fingirlo?
—Oh, sí, es la pelirroja que está en cálculo AP con mi primo.
—chirría Dakota y entonces todos asienten.
Mantengo la boca cerrada porque no me gusta que me asocien
con Ali. Algunas personas podrían pensar que esto me convierte en
un imbécil, pero estas chicas son despiadadas. Es mejor mantenerla
alejada de ellas. No sé por qué Lindsay está sentada con nosotros,
pero creo que Liam siente algo por ella.
—Sabes que mi padre ha alquilado un Hummer para que
vayamos todos. —Me dice Court mientras me roba una patata frita
del plato—. Te apuntas, ¿verdad?
Empujo mi bandeja hacia ella porque no quiero más después
de que las haya tocado. Me sonríe y coge otra y estoy a punto de
alejarme de la mesa e ir al aparcamiento. Lindsey se inclina hacia
Liam y le habla, y Dakota le cuenta a Kira que hay zapatos de oferta
en alguna parte y no puedo oír nada más. Me gustaría poder irme,
pero sé que Ali necesita que la lleven. Tampoco quiero que la gente
me vea llevándola a casa. No es que vaya a ser un viaje agradable
para ninguno de los dos. Probablemente viajaremos en silencio
mientras ella mira por la ventana como si hubiera pisado a su
cachorro.
No soy un gilipollas, no importa lo que ella piense, pero no
hay mucho que pueda hacer cuando está cerca. Y cuando estamos
solos ya no es como antes. Era mi mejor amiga, pero en algún
momento las cosas cambiaron y ya no me miraba igual. Ahora mis
acciones la entristecen y no importa lo que salga de mi boca, no
está bien.
Un grupo de chicos del equipo se acercan y la Brigada Rubia
se hace más ruidosa. Estoy a punto de meterme un tenedor de
plástico en la oreja cuando veo a Ali caminando hacia nosotros.

34
Lleva el pelo rojo suelto sobre un hombro y no tiene puestas
las gafas. Me irrita de inmediato, porque probablemente las haya
perdido. Ya lo ha hecho dos veces este año y he tenido que decirle
a mi madre que le compre otras. Estaba demasiado asustada o
avergonzada para hacerlo ella misma.
Me sonríe y por un segundo me sorprende. Se acerca a mí con
sus zapatillas Vans, levanta la mano y me saluda. Por un instante
siento que se me calienta el pecho, una sonrisa se dibuja en mis
labios y empiezo a levantar la mano. Entonces, por el rabillo del
ojo, veo a Lindsey saludarla y me doy cuenta de que le estaba
sonriendo a ella.
—Dios mío, no puedo esperar a que veas mi vestido. —Su
voz suena muy emocionada y todo el calor me abandona.
—Así que supongo que vamos a ir al baile. —Se ríe, y Ali se
inclina hacia ella.
—Lo siento, señoras, pero Drake está agotado con el temita
de la fiesta. —Les dice Court a las dos y Ali me apuñala con los
ojos.
Abro la boca para decirle que se vaya a la mierda, pero
entonces Kira la corta.
—¿Vamos a ir a Chanel o no? Tengo la tarjeta de crédito de
mi madre y me ha dicho que puedo comprar los zapatos.
Uno de los chicos de mi equipo se acerca a mí y empieza a
hablar del partido que se va a disputar el próximo fin de semana.
Habla en voz alta para que pueda oírle por encima de la multitud
en la mesa, eso ahoga cualquier conversación que Ali esté teniendo
con Lindsey. Me siento frustrado y cabreado porque, por mucho
que deba preocuparme por este fin de semana, no puedo
encontrarlo en mí. Se supone que debería importarme de verdad,
pero lo único que quiero es escuchar su conversación sobre el
vestido que ha elegido.

35
—¿Vienes? —La voz nasal de Dakota me saca de mis
pensamientos y alzo la vista para ver a la Brigada Rubia de pie
esperando.
¿De verdad creían que iba a ir a comprar zapatos con ellas?
Veo a Wes a su lado, así que tal vez sí, pero sacudo la cabeza.
—No, estoy a punto de irme. Tengo que dormir un poco.
—Debe estar cansado por todas esas vueltas. —Kira hace un
último gesto de pucheros mientras me guiña el ojo y las chicas se
alejan.
La mayoría de los chicos han ido a buscar comida, así que es
un buen momento para largarse.
—¿Estás lista? —Le pregunto a Ali y ella mira hacia otro lado
y asiente con la cabeza—. ¿Liam?
—Yo me quedo. —contesta, y Lindsey sonríe.
—Me he ofrecido a llevarle ya que vais a la zona alta.
—Genial. —Suelto y me levanto, sin mirar por encima del
hombro a Ali.
Hay bastante gente aquí y sé que algunos pueden estar
observándome. Las animadoras se han ido y esa era mi principal
preocupación. Tampoco tengo que mirar atrás para saber que ella
está cerca de mí. Hay cosas que simplemente se sienten y yo sé
cuándo está cerca.
Llego a mi BMW y pulso el botón de desbloqueo. Me subo al
asiento del conductor y, unos instantes después, se abre la puerta y
entra Ali.
El coche fue un regalo de mis padres por mi decimoctavo
cumpleaños. No me lo esperaba, pero no paran de hablar de lo buen
chico que soy y de lo orgullosos que están. Toda la conversación
me incomodó. Si lo supieran todo, probablemente no me habrían
dejado ver el coche, y mucho menos conducirlo. Pero no iba a
rechazar un juego de ruedas gratis. Debería estar trabajando duro

36
para ganarme su orgullo y tomar buenas decisiones, pero sigo
tropezando y cagándola y mi cabeza no está en el juego. Como dijo
el entrenador hoy.
—¿Puedes encender la calefacción? Tengo frío. —susurra
Ali.
Aprieto la mandíbula mientras se la enciendo y me alejo del
lugar. ¿Por qué tiene que hablar tan bajo como si fuera a romper un
cristal si levanta la voz? Lo odio, pero ya nos hemos peleado antes
porque no se defiende ni usa sus palabras. ¿Qué diablos va a hacer
si se va a la universidad y yo no estoy allí para defenderla? La idea
me enfurece aún más y agarro el volante con tanta fuerza que se me
ponen los nudillos blancos.
—¿Con quién vas a ir al baile? —Consigo sonar algo relajado
y estoy bastante orgulloso de mi esfuerzo.
—¿Qué importa eso? —Me mira por un segundo antes de
volverse hacia la ventana.
Suspiro y sacudo la cabeza.
—Sólo estoy conversando.
¿Por qué tenemos que hacer esto una y otra vez? ¿Qué nos ha
pasado?
—Court parecía ansiosa por una cita.
Me choca oírla decir eso, pero no me sorprende. Court hace
saber a todos los que escuchan que está detrás del mariscal de
campo. Ella estaba detrás del novio de Kira, Josh, el año pasado
hasta que fui promovido a su posición.
—Court es una cabeza hueca. —afirmo mientras entro en la
autopista.
—A los chicos les gusta eso. —Suelta una risa amarga, pero
está demasiado oscuro para verle la cara.
—No a todos los chicos.

37
El silencio se hace entre nosotros y se vuelve tenso. No
podemos seguir teniendo estas conversaciones a medias o uno de
los dos va a estallar. No me sorprendería que fuera yo.
—¿Pero vas a ir a la fiesta? —Le respondo que no, y ella
asiente con la cabeza—. ¿Mamá y papá te dijeron que estaba bien?
—Dirige su mirada hacia mí y puedo distinguir la firmeza de sus
labios.
—¿Tengo que pedir permiso?
Espera y ladea la cabeza.
—¿Lo has hecho?
—Tengo dieciocho años.
—Drake, eres exactamente doce semanas mayor que yo.
Odio lo enfadada que suena cuando pronuncia mi nombre.
Cuando no digo nada, cruza los brazos sobre el pecho. Recorremos
el resto del camino en absoluto silencio y me siento como una
mierda. No sé qué estamos haciendo mal, pero hay cosas entre
nosotros que no se dicen y eso está haciendo que nuestro tiempo
juntos sea miserable. Estamos a punto de graduarnos e irnos a la
universidad. Ambos hemos sido aceptados en un par de ellas, pero
los planes aún no están fijados. Todavía estoy tratando de conseguir
una beca de fútbol y las universidades están prácticamente
golpeando nuestra puerta para llevarse Ali.
No podemos seguir así.
Cuando llego a la casa, aparco el coche y lo apago. En el
momento en que intenta agarrar el asa, alargo la mano y le cojo la
muñeca.
—Ali. —Le digo en voz baja, pero no me mira de
inmediato—. Lo siento.
—¿Por qué? —Su mirada es una mezcla de ira y tristeza.
—Por lo que sea que haya hecho para cabrearte.

38
—¿Sientes que esté enfadada? Eso es una disculpa a medias
incluso para ti, Drake.
—No es eso lo que estoy diciendo. —Suspiro y la suelto. Es
tan suave y mis manos están callosas por los entrenamientos.
Toma aire y se vuelve hacia mí. Incluso en la oscuridad puedo
ver lo azules que son sus ojos.
—No pasa nada. No te preocupes. Gracias por traerme.
—Deberíamos ir juntos. —Suelto, y en el momento en que
las palabras salen de mi boca quiero volver a meterlas.
—¿Qué? —Sus cejas se juntan mientras me mira.
—Me refiero a la fiesta de fin de curso. —Tropiezo por un
momento y me doy cuenta de que ya me ha oído, así que mejor que
me lance por el precipicio—. Deberíamos ir juntos. Así tendrías un
acompañante.
Quiero encontrar un agujero en alguna parte y saltar en él para
poder desaparecer de esta incómoda conversación.
—Oh. —responde suavemente y luego mira hacia otro lado—
. Estoy segura de que puedo ir con Lindsey. No hay problema.
—Yo también puedo llevarla.
¿Por qué sigo hablando?
—Vaaale. —La palabra sale lentamente mientras lo piensa—
. Puedo mandarle un mensaje y comentárselo.
No digo nada más mientras sale del coche y la sigo dentro. El
coche de papá no está y entonces recuerdo que dijo que él y mamá
tenían una cita esta noche. Cuando entro, cierro el garaje y pongo
la alarma, sabiendo que llegarán tarde. Dejo las llaves en la
encimera y entro en el salón a tiempo de ver a Ali dirigiéndose a
las escaleras.

39
—¿Te vas a la cama? —pregunto y ella se da la vuelta para
asentirme.
Al igual que la primera vez que la vi, sus impactantes ojos
azules me atraviesan.
—Buenas noches, Drake. —dice suavemente, y esta vez no
le duele decir mi nombre.
—Buenas noches, Ali. —susurro cuando se da la vuelta para
irse.

40
Capítulo siete
Ali
—Aquí. —digo mientras escribo el resto del problema de
matemáticas para Lindsey. Ya casi lo tenía, pero se ha saltado un
paso porque está distraída. Normalmente es mejor que yo en
matemáticas.
—Tienes que venir a la universidad conmigo. —Se burla—.
No sé cómo se me ha pasado. —Borra lo que he escrito y hace el
problema con su propia letra para estar segura.
—Eso es porque estás distraída. —Miro por encima de mi
hombro para ver a Liam sentado en su asiento habitual en la
esquina. No tenemos asientos asignados, pero la mayoría de la
gente se sienta en el mismo sitio todos los días.
—¿Me está mirando?
Para ser sincera, no puedo decir a dónde está mirando. Nos
está mirando a las dos. Si tuviera que adivinar es a ella, pero parece
que está tratando de escuchar lo que decimos.
—Sí. —respondo, volviendo a mirar hacia el frente del aula
y esperando que comience la lección.
—¿Sigue mirando? —Vuelve a preguntar.
Resoplo.
—Han pasado cinco segundos.
—Lo sé, pero miradas es lo único que consigo de él.

41
No sé qué le pasa a Liam, porque Lindsey es guapa e
inteligente. Ha estado colgada de él desde que apareció en nuestra
escuela este año. Es el primer chico por el que se siente atraída y
no le da a nadie la hora. Excepto a Drake. No estoy segura de sí son
amigos porque realmente se gustan o por el fútbol. El trabajo de
Liam es, literalmente, proteger a Drake en el campo. Él es centro y
le pasa el balón antes de asegurarse de que Drake no se haga polvo.
Es decir, si alguien pudiera atraparlo. Voy a todos los partidos, ya
que siempre es un asunto familiar, e incluso me he dado cuenta de
lo bien que trabajan juntos. Encajan bien y se nota en el campo.
—Quiero ir a la fiesta de fin de curso con él. —Se relame los
labios antes de echar una mirada por encima del hombro.
Puede que Liam no hable mucho, pero no le importa una
mierda si le pillas mirando. Sigue mirándonos y ella echa la cabeza
hacia atrás. Observo cómo se sonroja y me resulta simpático verla
alterada por algo. Siempre está tan relajada y no le molestan los
chicos.
—Drake sugirió que fuéramos juntos. —Le ofrezco y a ella
se le ilumina la cara.
—Podríamos ir en grupo, ya que siempre están juntos.
Entonces sería como si tuviéramos una cita.
—Eso significaría que Drake y yo estaríamos como en una
cita también. —Le recuerdo. ¿Ha olvidado que somos
hermanastros?
Pone los ojos en blanco.
—No sois hermanos de verdad.
Se me aprieta el pecho y no sé si me gusta esa respuesta o no.
Es la misma sensación que tuve cuando Drake se le ocurrió la idea
de que fuéramos juntos. Ni siquiera le gustaba estar en el coche
conmigo, pero ¿ahora quiere que vayamos juntos al baile de fin de
curso? Oh, Dios, ¿y si papá lo convenció? Me subo las gafas a la
nariz.

42
—¿Y no sería raro? —Me pongo en guardia.
Creo que a mamá y a papá les entusiasmaría que saliéramos
juntos y empieza a tener sentido por qué él ha sugerido que
vayamos juntos. En casa intentamos ser civilizados, pero está claro
que las cosas ya no son como antes. Puede que él y yo seamos de
la misma casa, pero vivimos en dos mundos diferentes. Sé que
Drake no me quiere en el suyo porque mantiene a su grupo de
amigos lejos de mí. Incluso en el centro comercial me di cuenta de
que no quería que me sentara con ellos. Prácticamente se apresuró
a sacarnos de allí. No sólo eso, creo que estaba tratando de dejarme
cuando caminamos hacia su coche. Tuve que acelerar la marcha
para seguirle el ritmo. Si le da tanta vergüenza que le vean conmigo
o no quiere que la gente sepa que vivimos juntos, ¿por qué está
haciendo todo esto del baile? No tiene ningún sentido y odio
cuando las cosas no tienen sentido.
—No. —Se encoge de hombros—. Seguro que cabrearías a
las BR. —Mueve las cejas.
Las BR son las capitanas rubias del equipo de animadoras.
Tuvimos el lujo de contar con su compañía en el centro comercial,
lo cual era raro. Nuestros dos grupos no suelen mezclarse y más o
menos nos ignoramos. Al principio pensé que era porque ninguno
de nosotros compartía clase, pero durante el último año me he dado
cuenta de que simplemente no les gustamos ni Lindsey ni yo. Se
me revuelve el estómago pensando que podría ser algo que Drake
les dijo sobre mí. Está con esa gente, pero no me lo imagino
haciendo eso. Por mucho que no quiera estar cerca de mí, a veces
me protege. Creo que es por nuestros padres más que nada. Lo hace
por obligación.
—Prefiero estar fuera de su radar. —murmuro.
No soy una solitaria en sí, pero me gusta mantener mi burbuja
pequeña y no llamar la atención. Tengo las manos llenas con todas
las clases de colocación avanzada que estoy tomando. Quiero ir al
Boston College con Lindsey, pero quiero intentar conseguir
algunas becas. Sé que ya estoy dentro si quiero ir, ya que papá fue
43
allí. Él estaría más que dispuesto a pagar la universidad, pero yo
tengo la necesidad de probarme a mí misma. Drake va a poder
elegir entre varias universidades, así que ¿quién sabe dónde
acabará? Seguro que consigue una beca completa con el fútbol.
—Dios, ¿y cómo salimos del radar de Eric? —susurra
Lindsey mientras se reclina en su silla.
Miro hacia la puerta y veo a Eric entrando en el aula. Me
dedica una gran sonrisa. No sé por qué a Lindsey no le gusta Eric.
Siempre es amable y no me molesta. La mira y luego camina hacia
nosotras.
—¿Has tenido un buen fin de semana? —Me pregunta
mientras se aparta el pelo rubio suelto de la cara.
—Ha estado bien. —Me encojo de hombros.
—Ha encontrado un vestido para el baile de fin de curso. —
dice ella. Puede que no le guste Eric, pero a la chica le encanta
hablar. Por eso creo que funcionamos tan bien juntas como mejores
amigas. Ella puede llenar los silencios que podrían hacerme sentir
incómoda.
—¿Vas a ir? —pregunta Eric mientras se deja caer en el
asiento contiguo al mío, sonando sorprendido.
—Sí. Mi madre está un poco emocionada con todo esto. —
admito.
—Ese no es el lugar donde te sientas normalmente. —
Lindsey se inclina hacia delante, señalando a Eric.
—Tenemos unos minutos. —responde él, sin mirarla.
Miro el reloj y me doy cuenta de que se equivoca. La clase
debería haber empezado ya, pero el señor Nixon llega tarde. Antes
de que pueda corregirlo, Eric es levantado de la silla por la espalda
de su camiseta.
—¿Qué coño? —Ladra, y oigo unas cuantas risas y jadeos de
otros estudiantes en el aula.

44
Observo con los ojos muy abiertos a Liam, que le lanza una
mirada molesta a Eric antes de soltarle la camiseta y empujarlo en
dirección a donde se sienta normalmente. Eric se va y no le culpo.
Liam es grande y casi tan ancho como alto. No está gordo, pero el
tipo es tan sólido como una pared de ladrillos.
—¿Crees que estaba celoso? —Lindsey se inclina hacia
delante y susurra—. Pero, Eric estaba hablando contigo, así que ¿de
qué iba todo eso? —Su voz se interrumpe mientras vuelve a caer
en su asiento.
—Liam no siente nada por mí. —Le aseguro, sabiendo lo que
está pensando—. Créeme. Viene a mi casa y ni siquiera me mira.
Soy invisible para él.
Para Drake, también.
—Estoy siendo estúpida. Debería renunciar a mi
enamoramiento, pero no puedo. —Frunce los labios, enfadada
consigo misma.
—No podemos evitar que nos guste alguien. —La empujo
con el codo.
Una sonrisa se dibuja en sus labios cuando el Sr. Nixon entra
en la sala y finalmente comienza su conferencia. Por suerte, se me
pasa volando porque me muero de hambre y la hora del almuerzo
es la siguiente. No creo que se le haya pasado volando a Lindsey
porque se ha movido en su asiento todo el tiempo y sé que se muere
por preguntarme algo.
—Hoy no vamos a compartir las patatas fritas. —Le digo
mientras salimos juntas.
Esta mañana me he saltado el desayuno porque he oído a
mamá y a Drake en la cocina y no quería enfrentarme a ellos. Tenía
miedo de que volviera a surgir todo el asunto del baile y aún no
estoy segura de lo que voy a hacer.

45
—Pediré tres papas fritas si aceptas la idea de la fiesta de fin
de curso.
De eso quería volver a hablar. Le lancé una mirada.
—Ni siquiera sé si Liam va a ir.
—¿Pero le preguntarás?
No puedo decir que no a la mirada esperanzada de sus ojos.
—Bien. Preguntaré.
Dejamos nuestras mochilas en el mismo lugar donde siempre
nos sentamos en la cafetería.
—Envíale un mensaje a tu hermano y yo iré a por nuestra
comida. —propone y se marcha.
—No es mi hermano. —murmuro, pero ya se ha ido.
Su larga melena oscura se agita mientras se mueve entre la
multitud de gente y yo me dejo caer en mi asiento y saco mi
teléfono del bolso. Empiezo a enviarle un mensaje de texto a Drake,
ya que podría acabar con esto. Será lo primero que pregunte cuando
vuelva con nuestra comida.
—Me gusta tu pelo suelto. —Levanto la vista para ver a Eric
de pie junto a mí.
—Gracias.
Se sienta a mi lado mientras envío el mensaje.
Yo: ¿
—Así que el baile —empieza Eric y yo comienzo a entrar en
pánico. No me va a preguntar, ¿verdad? Todo este asunto del
baile está empezando a quitarme años de vida.
—¿Por qué te agarró Liam así? —Cambio rápidamente de
tema y a Eric se le borra la sonrisa.

46
—Porque es un imbécil y hace todo lo que Drake le dice.
Drake se cree el dueño de este instituto, pero el fútbol está a punto
de terminar. —Sonríe y se inclina más cerca.
—¿Tu no juegas al fútbol también?
Pensaba que todos en el equipo eran amigos, pero ahora que
lo pienso no veo mucho a Eric en el campo. Sé que está en el
equipo, pero me olvido de él. También me pregunto por qué está
en mi mesa y no con las BRs donde se sienta Drake.
Mi teléfono vibra en mi mano.
Drake: ¿Por qué te importa si Liam va a ir?
¿No puede simplemente responder a la pregunta? No puedo
decirle que pregunto por Lindsey por el código de chicas y toda esa
mierda.
Yo:
—Sí, juego.
Miro a Eric y evalúo su corta pero rápida estatura. Creo que
a él le puede gustar el fútbol como a mí la natación. Lo hice porque
necesitaba algo que poner en mis solicitudes universitarias. Esa es
mi suposición al menos para él. Está en algunas de mis clases de
AP, así que se mezcla con ambos grupos.
—Yo también voy al baile. —Alarga la mano y me toca las
puntas del pelo.
Oh no, me lo va a preguntar. Soy un pez fuera del agua porque
no me han invitado a salir nunca. No sé si debería preocuparme o
no, pero si hubiera pasado por esto antes podría saber qué hacer en
esta situación.
—Genial. —Es todo lo que digo, volviendo a mirar mi
teléfono y fingiendo que es súper interesante.
—¿Ya tienes una cita? —pregunta, y yo lucho contra mi
encogimiento exterior.

47
—Colega, Liam y Drake parecen cabreados. —Lindsey
arrastra la última palabra mientras pone una bandeja de comida en
la mesa. Gracias a Dios que ha vuelto y me ha salvado de Eric—.
Creo que se están peleando.
Miro hacia donde están sentados y sigo su línea de visión.
Liam y Drake parecen estar en una acalorada conversación
mientras están de pie junto a su mesa. Como si Drake sintiera mis
ojos sobre él, su cabeza se vuelve hacia mí, sus ojos se fijan en los
míos por un momento y luego se dirigen a Eric. Pasa de estar
cabreado a estar lívido mientras se mete el teléfono en el bolsillo y
empieza a caminar hacia mí.

48
Capítulo ocho
Drake

Eric se levanta de un salto cuando me ve cargar como un


toro, pero justo cuando llego a la mesa, siento que una mano fuerte
me agarra por la parte superior del brazo y una voz me detiene en
seco.
—Un golpe más y no tendré más remedio que dejarte en el
banquillo. ¿Es eso lo que quieres? —Suelta en voz baja el
entrenador Chris mientras siento que la sangre late en mis oídos.
Eric sonríe y coge su mochila, alejándose de la mesa como si
no pasara nada. Me libero de un tirón del brazo y lo miro fijamente
mientras el entrenador se me echa encima.
—Si te quedas en el banquillo, ¿quién crees que va a jugar de
suplente? —Sus cejas se juntan en una mirada severa y me doy
cuenta de lo que quiere decir.
Eric es mi suplente y ha estado probando diferentes
posiciones este año ya que le he dado cero tiempos de juego como
quarterback. La rabia me calienta el cuello mientras miro a Ali por
encima del hombro del entrenador. Su cabeza está inclinada hacia
Lindsey y están susurrando entre ellas.
—Una cosa es hacerlo en el campo, pero si lo haces en medio
de un comedor lleno de gente, tengo las manos atadas, hijo.

49
Lo fulmino con la mirada, cabreado porque sé que tiene
razón. Asiento en silencio en señal de comprensión y él toma aire.
—Has trabajado demasiado para esto como para tirarlo a la
basura por una mierda como él. Los dos sabemos que no le van a
seleccionar de ningún sitio, así que lo único que haces es arruinar
tus posibilidades. —Cuando no respondo, me mira con dureza—.
¿Me entiendes?
—Sí, entrenador.
Espera un momento y me toca soltar un suspiro. Una vez que
ve que estoy bajo control, da un paso atrás y vuelve a su mesa.
Liam se acerca y me entrega la mochila. En ese momento
suena el timbre y el primer almuerzo ha terminado. Ali tiene el
segundo almuerzo, así que se queda sentada. Pero sus ojos se fijan
en mí cuando paso por delante de su mesa.
—Mira tu teléfono. —Le digo al pasar y ella asiente con la
cabeza y gira sus ojos hacia otro lado.
Liam camina en silencio a mi lado hasta que salimos de la
cafetería y estamos en el patio.
—¿Quieres decirme de qué se trataba?
—No. —respondo mientras saco el móvil y envío un mensaje
a Ali.
Yo: Ten cuidado con Eric. Sólo te está utilizando.
—Drake. —grita Liam, y me sorprende porque normalmente
no levanta la voz.
—¿Qué? —Le respondo bruscamente, todavía presionando
por una pelea después de lo que ha pasado.
—¿Qué pasa contigo? —Se detiene en medio del césped y me
mira expectante.
Mi teléfono vibra y es un mensaje de Ali.
Ali: .
50
Aprieto el teléfono con frustración y luego me froto los ojos.
—No lo sé. Solo estoy estresado. —Vuelvo a meter el
teléfono en los vaqueros antes de responder con un mensaje del que
me voy a arrepentir—. Tengo mucha presión con este partido de
fin de curso y lo que significa para mi futuro. Y encima tengo que
preocuparme de que alguien se acerque a mi hermana solo para
joderme.
—Sabes que me gusta Lindsey, ¿verdad? —Sus ojos son
sinceros, ansiosos de que le crea, y aunque tuve un lapsus de
autocontrol, él no me haría eso. Intentar liarse con mi hermana.
Hermanastra, corrijo mentalmente.
—Sí, lo sé. —suspiro.
Él asiente y comienza a caminar de nuevo.
El sol brillando fuera es una bofetada para mi estado de
ánimo. Debería ser un día lluvioso y frío porque así es como me
siento. Pensé que invitar a Ali a ir conmigo a la fiesta eliminaría
toda la mierda de las citas y los bailes, pero solo le ha puesto más
presión. Estoy hecho un lío por dentro y no quiero pensar en eso;
no tengo tiempo para pensar en eso.
Cuando llegamos a la clase me siento en la parte de atrás con
Liam a mi lado. Me tomo un segundo para dejar que el profesor
comience la clase antes de sacar mi teléfono.
Yo: Perdón por lo de antes.
Le doy a enviar y espero, sin saber si lo va a leer antes de su
próxima clase. No me arrepiento de lo que le dije, pero me he dado
cuenta de que la asusté y odio ver esa mirada en su cara.
Ali:
Un alivio como el que nunca esperé me llena el pecho y me
siento a respirar. De repente, el nudo de mi interior se afloja y todo
gracias a unas simples palabras.

51
Yo: Liam va a venir conmigo al baile de fin de curso.
Puede que supiera que él no estaba interesado en Ali, pero
oírselo decir me hace sentir un poco menos mezquino. También
estoy dispuesto a dar más información ahora que sé que
probablemente esté preguntando por Lindsey.
Ali: ¿ í
Una sonrisa se dibuja en la comisura de mis labios.
Yo: ¿Las tres patatas fritas eran para ti?
Ali: ¿
Durante una fracción de segundo recuerdo cómo era bromear
con ella. Reírse y divertirse sin preocuparse de los grupos sociales
del colegio y de quién sale con quién. Con estos mensajes me
imagino la sonrisa que tenía el día que le quitaron los aparatos y
cómo comió tantas costillas esa noche que apenas podía caminar.
Todos los mejores momentos de mi vida los he pasado con ella, y
estos dos últimos años de instituto han abierto una brecha entre
nosotros.
Yo: Sí. No pude comer.
Ali:

Yo: Pasemos de cuarta y vayamos a Joe's.


No sé por qué envío el mensaje, pero en cuanto lo hago me
preocupa haberlo hecho. Solíamos ir a Joe's los viernes, después de
la liga infantil, a comer helado y perritos calientes. Sigue siendo
uno de sus favoritos.
Ali:
Yo: OK

52
Envío la respuesta rápida y meto el teléfono en la mochila con
rabia. Mi repentina oleada de nostalgia me hace olvidar que somos
demasiado diferentes para ser como antes. Mi teléfono vibra, pero
lo ignoro mientras la señora Lance sigue zumbando. Al menos lo
he intentado, pero es mejor mantener las distancias. En unas pocas
semanas estaré lejos de aquí. De ella. Ese pensamiento hace que
me duelan las entrañas más que antes y tengo que concentrarme en
otra cosa.
Hay una parte oscura de mí que duele y es la razón por la que
ataco. Se agita dentro de mí como una bestia furiosa y temo que si
la invoco me consuma. Sé exactamente por qué mantengo la
distancia con Ali, y es una vergüenza que llevo conmigo todos los
días.
Es porque estoy enamorado de mi hermana.

53
Capítulo Nueve
Ali
—Buenos días. —Mis ojos se abren al oír la voz de Drake.
Se amplían cuando veo que está tumbado en la cama
conmigo. Está sobre la manta, completamente vestido con su
camiseta y unos vaqueros. Es el día del partido. Siempre se pone
esa camiseta el día del partido, pero este no es uno cualquiera. Es
el partido de fin de curso y es algo importante para toda nuestra
familia.
—Feliz cumpleaños. —Su sonrisa torcida es tan dulce y no
puedo recordar la última vez que estuvo en mi habitación, y mucho
menos en mi cama.
—¿Qué estás haciendo? —Sale de mis labios mientras me
siento.
Ha estado haciendo muchas cosas raras estas últimas
semanas. Puede que a otras personas no les parezca raro, pero ha
sido amable y me ha enviado mensajes al azar aquí y allá. Me llamó
para desayunar, así que tuve que salir con todos cada mañana. Está
haciendo que sea imposible evitarlo. Cada vez que me doy la vuelta
casi me tropiezo con él. A Lindsey le encanta cada segundo porque
donde está Drake también está Liam. Pensaba que él estaba más
cerca porque su amigo se lo pedía. Si estoy leyendo bien los
gruñidos de Liam, está totalmente interesado en ella.

54
Sin embargo, este asunto en casa no tiene nada que ver con
Liam y Lindsey, así que tiene que ser otra cosa. ¿Podrían mamá y
papá haberle dicho algo sobre ser más amable conmigo? Podrían
haber visto que ya no estamos cerca y haberle preguntado al
respecto. Sé que los dos haríamos lo que fuera por ellos porque mi
padre es mi kriptonita y mamá es la de Drake.
Se sienta sosteniendo una magdalena y enciende la vela.
—Es tu cumpleaños. —Me recuerda.
Sé que es mi cumpleaños, pero sigo sin entender por qué está
en mi cama. La acerca a mí y me encuentro negando con la cabeza,
con una sonrisa tirando de mis labios.
—Pide un deseo.
Mis ojos se encuentran con los suyos mientras me inclino
hacia delante y los cierro. Pido mi deseo y apago la vela, y cuando
abro los ojos él sigue sentado allí. Deseo que esto sea real porque
le echo mucho de menos. Cuando veo que sigue ahí, en mi cama
y sin aspecto de estar enfadado, se me dispara el corazón.
Saca la vela de la magdalena y me la tiende. Chupo el
glaseado del extremo por costumbre y no es hasta que lo estoy
haciendo que me doy cuenta de lo que parece. Estoy lamiendo el
glaseado del extremo de la vela mientras él la sostiene y me
observa. Estamos los dos en mi cama y me doy cuenta de la
posición en la que estamos y eso me produce una extraña emoción
en el cuerpo.
—Gracias. —balbuceo, echándome hacia atrás, y mi cara se
calienta. No me llama la atención mientras saca el envoltorio del
fondo de la magdalena.
—No quiero eclipsar tu cumpleaños con el partido de fin de
curso. —Me dice, entregándome la magdalena.

55
Es demasiado pronto para el postre, pero le doy un mordisco
de todos modos. Es mi cumpleaños y Drake sabe cuál es mi tipo de
magdalena favorita. La suya. Sabe hacer el mejor glaseado que
he probado nunca. Antes me lo hacía siempre; luego las cosas
cambiaron y dejé de pedírselo. De vez en cuando, cuando todavía
las hace, siempre cojo una y me la como en mi habitación. Anoche
no lo vi haciéndolas, así que eso significa que se levantó temprano
sólo por mí y mi corazón se estremece.
—No es para tanto. —Le contesto después de tragar.
Se acerca y su pulgar roza mi mejilla. Los dos nos quedamos
paralizados cuando nuestras miradas se cruzan y ese mismo
zumbido me recorre la piel. Algo ha sido diferente estas últimas
semanas, pero esto no es nada de eso. Suelta la mano rápidamente
y se levanta de la cama. Veo con el rabillo del ojo cómo se
desprende rápidamente de su camiseta y la deja colgando delante
de él.
—Es un gran acontecimiento y quería ser el primero en
felicitarte por tu cumpleaños.
Me relamo los labios y lo veo alejarse de mi cama. ¿Sintió lo
mismo cuando me tocó? Aprieto las piernas, agradeciendo tener
una manta sobre ellas. Mis pezones se tensan y trato de levantar la
manta sin que se note.
—Gracias. —Vuelvo a decir.
Él asiente con la cabeza mientras se da la vuelta para irse y
casi choca con la puerta cerrada de mi habitación. Se recompone
antes de salir y la cierra detrás suyo. Cuando miro hacia abajo,
puedo ver claramente a través de mi fino camisón y gimo,
metiéndome el resto de la magdalena en la boca.
Por eso las cosas han cambiado.

56
No puedo controlar las reacciones de mi cuerpo cerca de él y
no ayuda que siga apareciendo en todas partes. Vuelvo a caer en la
cama y otro gemido me abandona cuando su olor me llena los
pulmones. ¿Cuánto tiempo ha estado tumbado a mi lado? Vuelvo a
sentir un cosquilleo en todo el cuerpo y siento la necesidad de
meterme la mano en las bragas, pero me resisto. Eso estaría muy
mal. Me dije a mí misma que no iba a volver a hacerlo. No puedo
pensar en mi hermanastro mientras me toco, pero es lo único que
evoca mi mente cuando me excito. Empiezo a pensar que algo está
mal en mí. Por mucho que intente imaginarme a un hombre sin
rostro, de alguna manera Drake siempre está ahí.
Tengo que ducharme, así que salgo de la cama para
prepararme. Cuando estoy limpia y vestida, cojo mi mochila, pero
ni siquiera he salido por la puerta de mi habitación antes de que mis
padres se me echen encima.
Cuando entro en la cocina veo que Drake está haciendo
tostadas francesas. Si el día sigue así, no voy a poder ponerme el
vestido mañana. Me como dos antes de ir a la escuela. Él sugiere
que vayamos juntos, así que me subo a su coche. El trayecto es
corto e intenta entablar una pequeña charla, pero me resulta difícil
mirarle. Sigo pensando que, de alguna manera, sabe que me he
excitado mientras él estaba en mi cama. Cuando entra en el
aparcamiento, salgo del coche antes de que se detenga. Pero eso no
le disuade, y sus largas piernas me alcanzan fácilmente.
—He hablado con mamá y me ha dicho que mañana estarás
lista sobre las seis. He hecho una reserva para que podamos ir a
cenar primero.
Esto empieza a parecerse a una cita, pero si mamá y papá no
se dan cuenta de eso y tampoco nadie más, quizá sea yo la que le
está dando muchas vueltas. Tal vez lo estoy deseando demasiado,
pero alejo ese pensamiento loco de mi cabeza.
—¡Nos he hecho camisetas!

57
Los dos nos giramos al oír la voz de Lindsey. Viene corriendo
hacia mí con una bolsa en la mano. No me la entrega cuando llega
a nosotros, sino que ella misma abre la bolsa y saca la camiseta.
—Feliz cumpleaños. —Me abraza y aplasta la camiseta entre
las dos—. Sabía que no sacarías el espíritu de equipo, así que lo
hice por las dos.
Se echa hacia atrás para que pueda ver la camiseta. Ahora sé
por qué me mandó tantos mensajes anoche. Estaba liada con esto.
Giro la camiseta y veo Hawthorne escrito en la espalda. Sé que es
para Drake, pero también es mi apellido desde que papá me adoptó
hace años. Le dedicó mucho tiempo y esfuerzo y en algún lugar le
falta brillo a un unicornio.
—Me gusta. —afirma Drake desde mi lado. Está luchando
contra una sonrisa y no estoy segura de sí está mintiendo.
—He pensado que deberíamos representaros ya que vamos a
ir todos juntos al baile. —Se gira y veo el apellido de Liam en la
suya.
—No es como una cita. —Suelto, aun sintiéndome
avergonzada por esta mañana.
¿Y si Drake ve que estoy empezando a sentir algo por él que
no debería? Me mortificaría mucho que me dejara plantada y
tuviera el mismo tipo de conversación que he oído que ha tenido
con otras chicas del instituto. Que su enfoque es el fútbol y no el
coño. Aunque estoy segura de que no me lo diría así. Nunca le he
oído usar esa palabra, pero estoy segura de que lo ha hecho. Toda
esperanza de que tengamos algún tipo de relación se arruinaría
porque me metería debajo de las mantas y nunca saldría.
Siento que se pone rígido a mi lado y eso me hace inquietarme
mientras me meto el pelo detrás de la oreja. Últimamente lo llevo
suelto y también me quito las gafas cuando no las necesito. Cada
vez salgo más de mi caparazón. Al menos eso es lo que dice
Lindsey. Creo que es como dijo mi madre, me estoy sintiendo más
cómoda en mi propia piel. He dejado de intentar ocultar tanto mi

58
cuerpo y me he puesto ropa más ajustada. Me he sentido más
cómoda conmigo misma, pero ahora vuelvo a estar inestable y sé
que es por Drake.
—Venga, vamos a cambiarnos, cumpleañera. —Enlaza su
brazo con el mío y tira de mí con ella. Miro por encima de mi
hombro para ver a Drake observándonos y esta vez no puedo leer
su cara. No es ira, pero sea lo que sea, es intenso.

59
Capítulo diez
Drake
He visto a Ali unas cuantas veces a lo largo del día y sé
que ese no es exactamente mi nombre en la parte trasera de su
camiseta, pero es mi número. Ha habido algunas chicas en el
instituto que llevaban camisetas del orgullo y se pintaban números
en las mejillas, pero ver a Ali con el número siete cruzado en el
pecho me hizo caminar con la cabeza en alto.
Cuando llegue al instituto, decoré su taquilla con serpentinas,
globos y un cartel para que la gente supiera que era su cumpleaños.
Luego, durante el almuerzo, pagué a un estudiante de primer año
para que se escabullera y cogiera su comida favorita porque sabía
que la gente me observaría. El capitán del equipo saliendo del
campus justo antes del partido habría sido material de cotilleo de
primera. La vi comiendo cuando salía de la cafetería y la sonrisa
que me dedicó valió la pena. Incluso conseguí que Wes, el novio
de Dakota, la saludara en los anuncios de la mañana y, aunque no
estaba en su clase, oí que se sonrojó y enterró la cabeza entre las
manos.
Mis clases eran cortas porque el equipo quería tiempo extra
para repasar las jugadas antes del partido de esta noche. Me pasé
horas en el vestuario anticipando el partido que me esperaba y
preparándome para salir al campo. Mi mente estaba enfocada y
concentrada, pero Ali nunca estaba lejos de mis pensamientos.

60
Algo ha cambiado entre nosotros y ya no es como antes. Nos
hemos alejado el uno del otro, pero esta mañana, cuando estaba
tumbado a su lado, pude sentir que algo cambiaba. Cuando me
sonrió no sentí la misma tensión, como un muro entre nosotros,
sino que había una mirada en sus ojos que no había visto en años.
—Hola, Drake. —Me saluda Court cuando salgo del
despacho del entrenador Chris y al pasillo. Acabamos de terminar
de repasar algunos cambios de última hora en la lista de jugadores
de esta noche y quería estar preparado.
—Hola. —Intento rodearla y se pone de lado delante de mí.
—¿Notas algo? —Me mira con los labios entreabiertos y
observo su uniforme de animadora. Tiene mi número pintado en la
mejilla y un botón en su uniforme con mi nombre.
—Gracias. —murmuro porque ¿qué otra cosa podría decir?
— Tengo que ir al vestuario.
—Seguro que sí. —Me mira de arriba abajo y se me pone la
piel de gallina.
—¿Qué quieres, Court? —Le pregunto, porque estoy cansado
de perder el tiempo.
—Sólo me preguntaba si ibas a ir a la fiesta de Kira después
del partido de esta noche. Sus padres se han ido el fin de semana y
va a dar una fiesta en la piscina.
—Tengo planes con mi familia.
Vamos a ir todos a Joe´s después del partido y será como en
los viejos tiempos. He estado esperándolo toda la semana.
—Sí, pero cierran como a las ocho. La fiesta no empezará
hasta después. Seguro que el capitán del equipo puede escabullirse.
—Se acerca más rápido de lo que esperaba y siento su cuerpo
pegarse al mío mientras su mano se desliza por mi pecho—. Me
encantaría demostrarte mi agradecimiento por todo tu trabajo en el
campo este año.

61
—¡Vaya! —Voy a dar un paso atrás y a levantar las manos,
pero justo en ese momento Ali sale de la puerta al final del pasillo.
Una mirada a la posición en la que estamos y veo el dolor en su
cara. La llamo, pero ya se está moviendo en dirección contraria y
no me oye.
—Joder. —Siseo, alejándome de Court.
Ella se da la vuelta, ve la espalda de Ali y hace un gesto
despectivo con la mano.
—Pensé que era un profesor. De todos modos, pásate esta
noche. Tengo un bikini nuevo y necesito que me digas si me hace
gorda. —Me tira un beso al aire y camina a mi alrededor por el
pasillo.
No he hecho nada malo, pero de alguna manera sé que la he
cagado.
—Drake. —Me llama el entrenador Chris, que lleva su
portapapeles bajo el brazo—. Apúrate, es hora de irnos.
Parte del protocolo del partido de fin de curso es que antes de
que empiece el juego anuncian el ganador del rey y la reina del
baile. Es un gran y largo espectáculo cuando sólo estoy listo para
entrar en el campo y golpear algo.
Después de que el equipo se vista, salimos al campo y
esperamos a que todas las chicas nominadas caminen con nosotros.
Los chicos se colocan en un lado y las chicas en el otro mientras
auncian a los ganadores. No he prestado atención a nada de esto,
pero es lo único de lo hablar la Brigada Rubia. Kira y Dakota son
nombradas primero como tercera y luego como segunda finalista.
Llaman a un par de chicos del equipo y las acompañan al frente.
Al entrar en el campo, veo a mis padres en su lugar habitual.
Los dos tienen sus teléfonos grabando y haciendo fotos sin parar,
lo que es embarazoso y dulce al mismo tiempo. Al no ver a Ali, mi
corazón empieza a latir más rápido y mis ojos se mueven entre el
mar de gente.

62
Me siento aliviado cuando veo que ella y Lindsey se dirigen
hacia mis padres con bebidas y bocadillos en las manos. Tomo aire
y me repongo del pánico e intento concentrarme. Tengo que
centrarme en el juego. Literalmente.
Nombran a Court como la Reina del Baile y, para mi completa
sorpresa y horror, anuncian mi nombre como el Rey. Nos han
explicado qué hacer si nos llaman, pero no estaba prestando
atención a las instrucciones. Me dan un ligero empujón en la
espalda y Liam me indica con la cabeza que camine hacia delante.
Vuelvo a mirar a Court y veo que me está esperando
impacientemente con una sonrisa tensa. Doy un paso adelante y
extiendo mi brazo para que ella pueda enlazar el suyo y saludar a
la multitud con el otro. La gente aplaude y vitorea, pero lo único
que veo es a Ali congelada en su sitio a medio camino de mis padres
con una caja de palomitas casi cayéndosele de la mano.
Me dirijo a la parte delantera, donde me espera un profesor
con una corona, y me estremezco. Suelto a Court en cuanto puedo
y me hago a un lado mientras ella me coloca la tontería en la
cabeza. El partido aún no ha empezado y ya es un desastre.
Tenemos que ponernos todos juntos para hacernos las fotos,
pero me niego a volver a tocar a Court. No paro de mirar a Ali y
cuando se sienta al lado de mamá, se esconde un poco para que no
le vea la cara. La frustración, el enfado, la impaciencia, todo ello
rueda por mi piel mientras me quito la corona de un tirón y la tiro
debajo del banquillo mientras los árbitros piden que empiece el
partido.
Agarro mi casco y hago lo que he venido a hacer. Intento
apartar todo de mi cabeza mientras salgo al campo con mi equipo
y con los ojeadores observando. Rezo en silencio para poder
explicarle todo esto a Ali. Pero, como dijo una vez la gran Paula
Abdul, damos dos pasos adelante y uno atrás.

63
El partido es duro y está reñido todo el tiempo, pero a falta de
tres segundos lanzo uno a la zona de anotación para conseguir la
victoria. Liam me levanta y todo el equipo salta como una jauría de
animales enloquecidos mientras celebramos la victoria y el final de
la temporada. En el momento en que estoy en el aire, miro a la
multitud y veo a Ali de pie animando. La señalo con una mano y
me doy una palmada en el pecho. Esa era nuestra señal cuando
jugaba en la liga infantil. Duda durante una fracción de segundo y
luego la veo hacer lo mismo conmigo. Una mano acariciando su
corazón y la otra apuntando hacia mí. En ese momento puedo
imaginar lo que se siente al ser una estrella de rock.
El entrenador Chris nos envía a los vestuarios para asearnos
y cambiarnos. Todo el mundo está emocionado y gritando cuando
entramos allí. Me ducho rápidamente y me pongo una camiseta
nueva. Cojo mi bolsa y salgo corriendo del vestuario, con los pies
ligeros y felices.
Mis padres y Ali me esperan junto a la salida y, en cuanto la
veo, no puedo evitarlo. Sonrío de oreja a oreja, la cojo en brazos y
la hago girar. Ella chilla de alegría mientras mis padres se ríen y,
sin pensarlo, la beso en la mejilla. Se congela contra mí y me doy
cuenta de lo que acabo de hacer. Me río para disimularlo y, al cabo
de un segundo, la dejo en el suelo. Su cara está muy roja y mira
hacia otro lado y yo me apresuro a disimularlo.
—Supongo que tu deseo se ha hecho realidad. —Suelto, y ella
me mira confundida—. ¿Quieres decir que tu deseo de cumpleaños
no era que ganara yo? —Me pongo la mano sobre el corazón y finjo
estar herido.
—Aggg. Cállate. —Pone los ojos en blanco, pero no puede
ocultar la expresión de felicidad en su rostro.
—Estamos muy orgullosos de ti. —dice mi padre mientras
me atrae para darme un abrazo y rompe el pequeño momento de
tensión que pasó entre Ali y yo, aunque creo que ni siquiera lo
notaron.

64
—Y rey del baile también. —afirma mamá, abrazándome.
Me pongo rígido al oír el recordatorio y, por el rabillo del ojo,
veo que Ali también lo hace. ¿Cómo es posible que sigamos
tropezando con estas minas terrestres?
—El entrenador dice que se le han acercado varios ojeadores
después del partido. —Me cuchichea mi padre en voz baja.
—¿Boston College? —pregunto y él se encoge de hombros.
—No lo ha dicho, pero espera saber más para mañana.
Asiento con la cabeza mientras me quita la bolsa de deporte
y nos dirigimos al aparcamiento.
—¿Por qué no vais juntos y nos encontramos en Joe´s? —
sugiere mamá, y yo miro a Ali.
Tal vez un poco de tiempo a solas sería bueno. Podría
explicarle lo que pasó con Court.
—Sí, me parece bien. —Coincido rápidamente antes de que
ella tenga la oportunidad de discrepar.
Esta vez, cuando llegamos a mi coche, le mantengo la puerta
abierta hasta que entra. Mi cuerpo está en plena ebullición después
de jugar y ganar y tengo mucha energía que quemar. Tomo aire
mientras camino hacia el lado del conductor y subo.
¿Por qué de repente tengo ganas de follar hasta no poder
moverme?

65
Capítulo Once
Ali
—Ese partido ha sido una locura. —aseguro, mirando a
Drake.
Hace un momento sonreía ampliamente, pero ahora está casi
inseguro desde que estamos solos en el coche. No estaba así en el
campo. Era tan intenso que me olvidé de todo lo demás. Realmente
me sentí como en los viejos tiempos cuando me sentaba con mis
padres y lo animaba. Me olvidé de todo y disfruté del momento y
no dejé que toda la mierda me confundiera y arruinara lo que era
una buena noche. Una que siempre recordaremos.
El subidón del partido se desvanece y todavía me sorprende
que me haya cogido en brazos y me haya besado la mejilla. Sentí
que las lágrimas se me clavaban en los ojos cuando se giró para
mirarme mientras estaba en el campo y me señaló y luego se tocó
el pecho. No podía recordar la última vez que habíamos hecho eso.
Las cosas están cambiando de nuevo, sólo que no estoy segura de
en qué dirección. Debería tomarlo como viene porque cualquier
cosa es mejor que donde estábamos.
—Vas a poder elegir la universidad que quieras. —Le sonrío
con orgullo.
Se lo ha ganado poniendo en el fútbol lo que yo puse en los
estudios. Se va a hacer un nombre y me pregunto si, cuando por fin

66
salga al campo de algún equipo de la NFL, todavía se tocará el
pecho y me señalará a mí. Trago saliva, pensando que podría ser
otra persona a la que señalara algún día, pero alejo ese
pensamiento. Esta noche se trata de celebrar y no voy a fastidiarlo.
Durante mucho tiempo nos hemos distanciado, pero quizá ahora
sea mi oportunidad de unirnos. Pronto los dos nos iremos a la
universidad y puede que nunca nos veamos entonces. ¿Es una
locura que hace unas semanas deseara precisamente eso? Pensar en
ello hace que mi estómago se sienta hueco por dentro. Es la misma
sensación que cuando lo vi con Court. Realmente me desagradan
esas chicas.
—¿Ya has elegido una? —Me pregunta y yo niego con la
cabeza.
Tengo solicitudes y algunas cartas de aceptación anticipada.
También he escogido varias universidades, pero no todas vienen
con becas completas como las de Drake. Le he echado el ojo a
Boston y me sorprendió que papá se lo mencionara. Ya deben haber
hablado de ello, pero por alguna razón no pensé que se quedaría en
la zona.
—Falta mucho tiempo. —dice mientras sale de su plaza de
aparcamiento—. ¿Pero me avisarás? —insiste.
—Claro. —Me encojo de hombros.
Le echo un vistazo y me mira fijamente. Mis ojos se
encuentran con los suyos y observo cómo se dirigen a mi boca. Yo
hago lo mismo, preguntándome qué se sentiría al apretar sus labios
contra los míos. No tengo la misma sensación de asco que tengo
normalmente cuando pienso en besar a alguien. En cambio, mi
ritmo cardíaco se acelera.
—¡No te olvides de Kira!

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Oigo a alguien y desvío la mirada de él para ver a la Brigada
Rubia de pie frente al coche. Han salido de aparcamiento, pero aún
no se han movido. Estamos sentados en el coche bloqueando el
paso. Court tiene una mirada de suficiencia mientras se ajusta la
corona que aún lleva en la cabeza.
—¡Muévete! —le grita Drake.
Él es el que le grita, pero ella estrecha los ojos hacia mí hasta
que finalmente se apartan del camino. Cuando lo hacen, Drake
arranca y puedo sentir su tensión en el aire. Tiene una forma
extraña de manejar sus estados de ánimo: puede ocupar toda una
habitación. No creo que lo haga a propósito, pero siempre puedo
sentirlos.
—¿Vas a ir? —Le pregunto. Sé que vamos a cenar, pero él
podría ir después.
—No. —Su respuesta es corta y directa.
Siempre supuse que iba a las fiestas después de los partidos,
pero nunca estuve muy segura. Sólo sé lo que hace fuera del
instituto y de la casa por los cotilleos. Hay que tomarlo con pinzas,
como lo de no salir con nadie. Hace años que dice que su enfoque
está en el fútbol. Al menos eso es de lo que he oído quejarse a
algunas de las chicas del instituto cuando se trata de él.
La gente se olvida de que soy su hermanastra o piensa que no
estoy escuchando cuando hablan cerca de mí. No me muevo entre
la misma gente y probablemente piensen que no importo. Pero mis
oídos se agudizan un poco cada vez que escucho el nombre de
Drake.
—¿Dónde está tu corona? —pregunto, dándome cuenta de
que no la tiene. Court aún tenía la suya y apuesto a que la va a llevar
el resto de su vida.

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—Creo que la dejé en el campo. No lo sé. —Se encoge de
hombros mientras su expresión se convierte en una de desagrado.
Me doy cuenta de que en realidad no le importa dónde está.
Vi su cara cuando lo nombraron Rey. Se sorprendió tanto como yo.
No sé por qué, porque deberíamos haberlo visto venir. Se puso de
pie de mala gana e hizo lo que tenía que hacer, pero no parecía feliz
por ello. Incluso vi que el entrenador le lanzó una dura mirada para
que se comportara.
Dejé escapar una pequeña risa.
—Creo que tienes que ponértela para el baile.
—No me voy a poner esa puta cosa para el baile. —Mueve la
cabeza con firmeza.
—Estoy bastante segura de que no será todo el tiempo. Es
decir, tienes que hacerlo durante el baile con Court. —Se me hace
un nudo en el estómago al decirlo.
No quiero verlos bailar. Odié verlos ahí de pie, juntos, siendo
coronados. Odié ver cómo ella se abrazaba a él y odié verlos en el
pasillo esta tarde. La única gracia salvadora fue la cara de Drake.
No quería estar cerca de ella. No debería disfrutar tanto de eso, pero
me gusta ver cómo Court se enfada cuando él no le da la hora. Se
me cae la cara de vergüenza cuando pienso en cómo antes no me
daba a mí.
—Tampoco voy a bailar con ella, joder. —Sus manos sobre
el volante se tensan tanto que juro que lo oigo gemir en señal de
protesta—. Me acerqué y cogí la corona. He terminado.
Entra en el aparcamiento de Joe's y encuentra un sitio en la
parte de atrás, lejos de todos los demás. Veo que el coche de mamá
y papá ya está aquí y que probablemente hayan entrado para
conseguirnos una mesa. Él apaga el motor y yo me acerco al pomo
de la puerta. No voy a discutir con él por bailar con Court. Me
alegro de que no vaya a hacerlo, pero ya veremos cómo resulta eso
mañana. Puede que monte una escena gigantesca.

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Me quedo helada cuando su mano baja por mi muslo. Me he
puesto unos pantalones cortos para el partido porque hacía mucho
calor. Sus dedos son suaves al principio, pero luego se clavan en
mi muslo de forma posesiva.
—Dime que sabes que no me gusta Court ni nadie de esa
brigada. Dime que sabes que no me gusta alguien que se dedica a
menospreciar a los demás.
Levanto la vista de su agarre y le miro a los ojos. Tiene razón.
Cuando lo dice así y yo pienso más allá de la superficie, sé que
nunca le gustarían esa clase de personas.
—No, no creo que te gusten así.
—No me gustan de ninguna manera. —corrige.
Intentaba ser amable al respecto, pero dejo que él se sincere.
Ahora pienso en qué tipo de chica le gustaría. Su pulgar frota de un
lado a otro la parte exterior de mi muslo y, de repente, eso es en lo
único en lo que puedo concentrarme.
—Drake. —susurro, porque no se me ocurre nada más que
decir.
Empiezo a sentir un cosquilleo por todo el cuerpo, igual que
esta mañana, cuando estaba en mi cama y su pulgar me rozaba la
mejilla. Ese pulgar hace estragos en mi cuerpo.
—No. —Su agarre en mi muslo es tan fuerte que su pulgar se
detiene. Todo mi cuerpo se enciende y lucho por no jadear mientras
mis pulmones se vacían—. Simplemente no lo hagas.
Se inclina hacia delante mientras lo dice y, con mucha
suavidad, su boca toca la mía. Es solo una suave caricia, pero me
quedo sentada, sin moverme, mientras él me aprieta más. Me quedo
completamente paralizada mientras su lengua roza mi labio inferior
y toma el más mínimo sabor de mí. Entonces es como si me
despertara de un sueño cuando me suelta, se aleja y salta del coche.

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Se me calienta la cara y no puedo asimilar lo que acaba de ocurrir.
¿Por qué no le devolví el beso? Me quedé sentada ahí sorprendida
y ahora me arrepiento. Probablemente piense que no deseaba ese
beso y que quiero meterme en un agujero y desaparecer para
siempre.
La puerta se abre un segundo después y me tiende la mano.
—No lo pienses demasiado. —dice mientras me mira con
dulzura.
¿Cómo puedo no pensarlo demasiado? Me ha besado y soy
su hermanastra. Esto está mal a muchos niveles, pero sobre todo
estoy cabreada conmigo misma por no devolverle el beso. No me
aferré a ese momento robado que se sentía tan bien.
Me rodea con el brazo mientras caminamos y no sé si
pretende ser casual o como si fuéramos una pareja.
—Lo estás pensando demasiado.
Oigo la risa en su voz y con ella se desvanece parte de la
preocupación que se estaba acumulando dentro de mi rápidamente.
Me relamo los labios, intentando ver si puedo saborearlo, pero
necesito concentrarme en otra cosa. Cuando llegamos a la entrada
del restaurante, me abre la puerta.
—Conseguiré que me devuelvas el beso. —afirma junto a mi
oído cuando me deslizo junto a él.
Su brazo cae de mi hombro y no tengo tiempo de responder
porque mamá y papá están allí saludándonos desde su mesa. Drake
me pone la mano en la espalda mientras me guía y me acerca la
silla. Nuestros padres parecen tan felices mientras sus ojos rebotan
entre nosotros. Me doy cuenta de que les gusta que salgamos juntos
porque he visto que sus caras se iluminaron cuando Drake me cogió
en brazos para celebrarlo. Si supieran lo bien que nos llevamos no
estarían tan contentos.

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—Es como en los viejos tiempos. —Mamá sonríe mientras
me siento en mi asiento.
—¿Vas a compartir las costillas conmigo? —Drake me da un
codazo desde un lado antes de levantar el brazo y ponerlo
causalmente en el respaldo de mi silla. Luego siento que engancha
su pie bajo mi silla mientras me acerca a él. Mamá resopla y papá
se ríe con un Sí, claro.
—Yo no comparto la comida.
La única vez que comparto es cuando hay algo que no quiero
comer y a Drake le gusta. Le devuelvo el codazo y me pregunto
cómo es que está siendo tan juguetón en este momento. No puedo
evitar hacerlo yo también porque es como en los viejos tiempos.
Pero después de ese beso no quiero viejos tiempos.
Quiero algo nuevo.

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Capítulo Doce
Drake
Cuando terminamos de cenar, mamá y papá dicen que van
a ir al cine, así que me ofrezco a llevar a Ali a casa. Por el camino,
me acerco y le pongo la mano en el muslo desnudo, y la sensación
es tan natural y buena.
Esta mañana ya le dieron sus regalos de cumpleaños y le han
rogado que vaya al cine con ellos. Le dije que yo también iría, pero
ella contestó que estaba cansada después de un largo día y que
necesitaba descansar para mañana. Cuando mis padres dijeron que
entonces de irían a casa para pasar el resto de la noche con ella,
insistió en que fueran a divertirse. Les costó un poco de trabajo,
pero aceptaron y ella se subió al coche conmigo.
—Creo que esta noche has batido el récord de costillas. —Le
sonrío y se sonroja.
—Deberían haberme regalado una camiseta o algo así. —Se
acaricia la barriga, que sigue siendo suave y bonita—. No podré
ponerme el vestido mañana.
—Estoy seguro de que estarás increíble. —Le sostengo la
mirada un segundo mientras esperamos el semáforo en rojo y mi
pulgar recorre la seda de su muslo.
Se aclara la garganta y mira hacia otro lado.
—Gracias por hacer que mi día sea especial, aunque también
haya sido tu día.

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—Bueno, aún no ha terminado. —Se vuelve para mirarme y
levanta una ceja.
—¿Qué? —Comienza a sonreír y yo niego con la cabeza.
—Es una sorpresa.
Cuando llegamos a casa entramos, tiro las llaves en la
encimera de la cocina y agarro su mano.
—Ven conmigo. —Le digo, tirando de ella hacia mi
habitación.
—Está más limpio tu cuarto que el mío. —bromea mientras
se sienta en el borde de mi cama.
—Lo sé. —Me burlo de ella y me acerco a mi escritorio para
coger la cajita—. No estaba seguro de cuándo darte esto, pero me
pareció el momento adecuado. Feliz cumpleaños, Ali.
Ella me sonríe mientras la toma en la mano y luego la abre.
—Drake. —Me mira con los ojos muy abiertos y luego se
queda observando la caja—. ¿Son de verdad?
—Sí. ¿Te gustan?
De repente me siento inseguro, pero me sentí bien cuando los
vi. Los diamantes rosas de corte princesa me recordaron a ella y a
cómo solíamos jugar a las Barbies durante horas. Le encantaba
vestirlas y luego desnudarlas y lavar sus cuerpos de plástico.
—Por supuesto que sí. Me encantan. Dios, ¿y si los pierdo?
—El pánico se apodera de sus ojos y tengo que contener una
carcajada.
—Los tengo asegurados. —Le quito la caja y los saco—.
Veamos cómo te quedan.
Se quita los aros y los coloca en mi mesita de noche, y yo me
inclino para ponerle los diamantes. Son casi tan grandes como sus

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lóbulos, pero quería que la gente se fijara en ellos. Se merece toda
la atención y no es que quiera que los chicos la miren, pero estoy
cansado de que la gente la rechace. Es demasiado buena para ellos,
pero no es invisible.
—Preciosa. —susurro mientras la miro y le acomodo el pelo
detrás de la oreja. Hay una pausa entre nosotros y me pongo de pie
y tomo su mano—. Ven a verte.
La acerco a mi tocador con el gran espejo delante. Me pongo
detrás de ella y veo su reflejo desde la parte superior de la cabeza
hasta los muslos. Lleva un pantalón corto y la camiseta con mi
número. Puedo sentir el calor que desprende su cuerpo mientras se
sonríe a sí misma en el espejo y gira la cabeza de un lado a otro
para ver el brillo de los diamantes.
Me acerco cada vez más hasta que mi pecho se aprieta contra
su espalda. Espero a que dé un paso adelante o se aleje, pero cuando
mi mano se acerca y acaricia su cadera, no se mueve. En lugar de
eso, sus ojos se fijan en los míos en el espejo y dejo que mis dedos
recorran la parte delantera hasta llegar a la zona de piel desnuda
entre sus pantalones cortos y el lugar donde se ha subido la
camiseta.
—Drake. —susurra cuando mis dedos se dirigen al botón de
sus pantalones, pero no me dice que pare.
Con un toque de mis dedos se abren y aprieto mi dolorida
polla contra su culo. Se queda sin aliento cuando le abro la parte
delantera de los pantaloncitos y meto los dedos en el calor de sus
bragas.
—Esto está mal. —susurra, su voz tan suave, como si no
quisiera que la escuchara.
—Lo está. —Me inclino hacia delante y presiono mis labios
sobre la tierna piel de su cuello. Toco el algodón de sus bragas y se
humedecen contra su coño.

75
Su boca se abre cuando empujo el material a un lado y luego
paso las puntas de mis dedos por sus labios inferiores. Son tan
jodidamente suaves y húmedos y, cuando la acaricio, mis ásperos
dedos bailan sobre su clítoris.
—Eres mi hermano, Drake. ¿Qué van a decir mamá y papá?
pregunta mientras abre las piernas para que pueda introducir mis
dedos en su interior.
—No tienen por qué saberlo. Al menos, todavía no.
Empujo dentro de su apretado coño sólo para sentirlo, para
conocerlo. Luego vuelvo a acercar mis dedos a su clítoris y lo
acaricio un poco más. Ella gime y mueve las caderas hacia delante,
sus ojos observan cómo mi mano desaparece una y otra vez en sus
pantalones.
—¿Podemos hacer esto? —Ahora está más seria y mueve sus
caderas más rápido.
—No deberíamos, pero no puedo evitarlo. Eres tan guapa,
Ali, y te deseo tanto.
Su culo empuja mi polla y siento que el bulto de mis
pantalones amenaza con liberarse. Me duele y sólo puedo pensar
en encontrar alivio dentro de su suave y rosado coño y aprieto los
dientes. Su clítoris es como una pequeña perla bajo mi contacto y
froto el pico húmedo una y otra vez hasta que se balancea conmigo.
—Quizá esta noche, cuando mamá y papá se vayan a la cama,
pueda entrar en tu habitación y desearte un feliz cumpleaños de
verdad. —Le digo al oído y cierra los ojos. Asiente con la cabeza
mientras el rubor le recorre el pecho y el cuello—. Sigues con la
inyección, ¿verdad?
Sus ojos se abren de par en par y por un segundo deja de
moverse conmigo, pero luego asiente de mala gana.
—No sé cuánto tiempo tenemos. —Me arrodillo en el suelo
y le doy la vuelta mientras le bajo los pantalones por los muslos.

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—Drake, no deberíamos estar haciendo esto. —dice mientras
se quita los pantalones y las bragas. Su coño desnudo y libre de
vello está justo delante de mi boca.
—No tenemos que decírselo a nadie. Puede ser nuestro
secreto. —Me inclino hacia delante y le doy un beso en el muslo y
ella me mira.
—Tal vez sólo un poco. —insinúa mientras me acerco a su
coño con un beso y lo toco con la lengua.
Antes de que pueda cambiar de opinión, le meto la lengua
entre los labios y le chupo el clítoris. Me agarra el pelo y lo aprieta
con fuerza mientras hace rodar su vagina sobre mi cara. Está
empapada de jugosa dulzura y me la bebo. Puede que sea mi
hermana, pero su coño sabe como el de una diosa. Un segundo está
conteniendo su deseo y al siguiente está apoyada en la cómoda con
las piernas abiertas, con mis dedos follándola con fuerza y rapidez.
—¡Drake! —grita cuando llega su orgasmo y su dulce crema
cubre mis dedos.
En ese momento oigo que la puerta principal se abre y se
cierra en el piso de abajo y mi madre llama.
—¡Hola, chicos, estamos en casa! —Hacemos una pausa de
medio segundo antes de que Ali se ponga frenéticamente los
pantalones cortos—. Se han agotado las entradas para la película.
¿Podéis creerlo?
Sus pasos llegan a las escaleras y Ali va a la silla de mi
escritorio y saca su teléfono. Finge mirarlo, pero su cara está
sonrojada y sus duros pezones presionan contra la camiseta. Salto
a mi cama y pongo una almohada sobre mi regazo para ocultar mi
erección mientras saco mi teléfono y hago lo que ella está haciendo.
Es entonces cuando veo una docena de mensajes perdidos de Liam
y los abro.
—¿Os apetece preparar unas palomitas y ver algo aquí esta
noche? —pregunta mamá cuando entra en mi habitación.

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—Claro. —Ali se levanta de la silla, toda sonriente—. Voy a
ponerme el pijama. —Me echa una mirada rápida y se sonroja antes
de salir de mi habitación.
—¿Y tú, Drake?
Compruebo mis mensajes una vez más.
Liam: Court está en casa de Kira diciéndole a todo el mundo que te estás tirando a tu
hermana. Dice que tiene fotos tuyas y de ella besándose en tu coche. ¿Dónde estás?
—En realidad, creo que voy a salir un rato.

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Capítulo trece
Ali
Se fue. Todavía no puedo creer que se fuera.
Ese pensamiento se repite en mi cabeza todo el día. Anoche
bajé las escaleras y encontré a mis padres poniendo una película y
Drake se había ido. Mamá me dijo que había decidido salir después
de todo y yo había fingido descaradamente que necesitaba el
teléfono de mi madre, para poder rastrearlo. Todos sabemos que
ella nos rastrea y mi corazón se hundió cuando vi que había ido a
la fiesta. No entiendo por qué y mi mente preocupada no puede
dejar de pensar en todos los detalles.
Alargo la mano y toco los pendientes que me regaló. Incluso
estando enfadada con él, no me atreví a quitármelos anoche. Son
tan bonitos y siento que una parte de él está conmigo cuando los
llevo. Disfruto de su peso y de la marca silenciosa que ha dejado.
No quiero saber cuánto cuestan, pero desde muy joven sé que los
Hawthorne están más que bien. Vivimos en lo que me pareció un
castillo la primera vez que lo vi.
Cuando David me adoptó me regaló un fondo fiduciario junto
con su apellido. No quería su dinero, pero me encanta que siempre
nos haya tratado a Drake y a mí por igual. Ese es un aspecto en el
que nunca hemos tenido problemas. Mamá era igual y creo que lo
único que nos une un poco más a mamá y a mí es el vínculo de la
feminidad.
—Son impresionantes. —dice mamá.

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Me mira fijamente en el espejo mientras vuelvo a tocarme los
pendientes. Por más que lo intento no puedo dejar de jugar con
ellos. Creo que es para comprobar que siguen ahí y que no los he
soñado. Y que lo que Drake y yo hicimos en su habitación no fue
mi imaginación.
—Te sientan bien. —Sonríe mientras me entrega la barra de
labios que la maquilladora nos convenció de comprar. La meto en
el pequeño bolso que hace juego con mi vestido.
Pensaba llevar el pelo suelto, pero quería lucir mis
pendientes, así que el peluquero ha optado por un look medio
recogido y medio suelto. Mi masa de rizos está realmente bajo
control esta noche, ya que los mechones largos y oscuros cuelgan
por mi espalda.
—Además, hacen juego con el vestido. —añado.
—Cariño, esos pendientes van con todo. —Me da un apretón
en el brazo y me río con ella—. Hacer footing, cocinar, limpiar,
simplemente estar en pijama. Siempre harán juego.
—Tienes razón.
Se acerca a mi vestido y lo saca de la bolsa.
—Vamos, quiero verlo todo junto.
Cuando mamá me levantó temprano para nuestro día de spa,
me preguntaba cómo podíamos pasar un día entero arreglándonos.
Pero no tardé en darme cuenta de que sí se puede. Ha sido divertido
y me ha ayudado a olvidarme de Drake durante un rato, aunque
siempre volvía al primer plano de mi mente y me preguntaba de
nuevo por qué se había ido anoche. ¿Por qué no entró en mi
habitación como había sugerido? Puede que haya cerrado la puerta
con llave, pero él sabe cómo abrir la cerradura. Me enseñó a hacerlo
cuando tenía ocho años.
Me pongo el vestido y me ayuda a subirme la cremallera. Me
queda como un guante y se le humedecen los ojos como en el
probador.

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—Estás muy guapa.
—¡Mamá! —Intento callarla, porque si llora yo también lo
haré.
Puede que Drake haya estado en mi mente mucho tiempo hoy,
pero he disfrutado de mi tiempo con mi madre, y podría fácilmente
deslizarme en modo de llanto ahora mismo. Papá y Drake nos
dieron una vida que es más de lo que podríamos haber esperado.
No se trata de dinero, sino de lo mucho que se preocupan por
nosotras.
—Está bien, está bien. Me controlaré. —Hace un gesto severo
con la cabeza—. Gira y obsérvate.
Me giro para mirar el espejo alto de su dormitorio.
—Oh, Dios mío.
Recuerdo que el vestido era impresionante antes, pero ahora
lo estoy flipando. Me siento como una princesa. Mamá tenía razón.
Necesitaba entrar en mi propia piel. Puede que Drake saliera
corriendo anoche, pero me sentí sexy cuando me tocó. Él sacó a la
luz por qué mi cuerpo estaba anhelando su toque.
—También es algo sexy. —susurra mamá en voz baja. Quiere
que la oiga, pero intenta disimularlo—. Hablando de...
—No, gracias. —La corto, no quiero tener esa charla.
—Tengo que hacerlo, Ali. Es un baile y... —Me lanza una
mirada cómplice.
—Voy a ir con Drake. —Le recuerdo.
No es que importe mucho dado lo que hicimos anoche. Mi
rostro se calienta cuando un torrente de imágenes de él con su cara
entre mis muslos invade mi mente. Cómo introdujo sus dedos
dentro de mí y cogió lo que quería. Sabía lo que necesitaba sin que
yo tuviera que pedírselo y no estoy segura de haber podido hacerlo.
Es una mierda que no haya podido disfrutar de mi orgasmo antes
de que nuestros padres casi nos pillen.

81
Mamá agita la mano despectivamente como si eso no
importara. No tiene ni idea de lo equivocada que está. Pero después
de anoche empiezo a pensar que Drake ha cambiado de opinión. Sé
que se siente atraído por mí, basándome en el tamaño de su dura
polla al sentirla presionada en mi culo. También estuvo de acuerdo
conmigo en que no deberíamos estar haciendo lo que estábamos
haciendo.
Entre que casi le pillan y la emoción del día, podría haberse
acobardado. Pero es difícil creer que sea eso, porque Drake nunca
se acobarda. Siempre ha sido un tipo de todo o nada. Odio no poder
preguntarle. Hubo una época en la que podía hablarle de cualquier
cosa. Él era el único al que habría acudido para pedirle consejo, y
ahora mismo no tengo a nadie con quien hablar de esto. Podría
contárselo a Lindsey, pero no estoy segura de querer compartir esto
todavía. No cuando no sé qué piensa Drake de lo nuestro. Necesito
hablar con él y la rabia se dispara dentro de mí cuando recuerdo
que se fue.
—No tienes ni idea de cómo será la noche. Así que,
simplemente, cuídate. —Me dice mi madre rápidamente, apretando
la parte superior de mis brazos.
—Estoy a salvo. —Me apresuro a decir. No quiero hablar de
esto y, por suerte, Lindsey salva el día al entrar.
—¿Estáis aquí? —pregunta, abriendo la puerta sin esperar—
. ¡Caramba! No me dijiste que tu vestido era tan enfermizo. —Entra
en la habitación y sus ojos se abren de par en par.
—El tuyo también. —respondo y la sonrío. No se anda con
chiquitas esta noche con su sexy vestido de dos piezas. Se encoge
de hombros y sonríe. Me encanta su confianza.
—Ya he me han dado la charla sobre sexo. —Levanta la mano
a mi madre para detenerla antes de que pueda abrir la boca.
—Solo me aseguro. —Se acerca a Lindsey y le da un abrazo
y un beso en la mejilla.

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—Iré a comprobar que los chicos están listos. —Nos dice y
sale de la habitación.
—Liam no va a poder resistirse más a ti. —Le aseguro cuando
se cierra la puerta.
—Deberías haber visto sus ojos cuando me recogió para venir
aquí. —Mueve las cejas—. Le he dado un repaso porque estoy loca.
Me río a carcajadas, pero no me escandalizo lo más mínimo.
—Ya puede perseguirme. —afirma con acritud.
Sí, con ese vestido tan ajustado creo que todo el mundo va a
perseguirla. Juro que parece sacada de una revista.
—¿Por qué no has respondido a mis mensajes? —Se gira para
mirarnos en el espejo una al lado de la otra—. Maldita sea, estamos
increíbles.
—Mierda. Puse mi teléfono en el bolso que me regaló mi
madre esta mañana y me olvidé de él. —Me acerco a cogerlo.
—¿Te ha visto Drake ya? —Niego con la cabeza mientras
compruebo que tengo todo lo que necesito. Veo que tengo un
montón de mensajes, pero no los leo. Probablemente todos son de
Lindsey.
Sus cejas se alzan en la frente.
—¿Qué? ¿Por qué importa si Drake me ha visto?
—Por nada. —Me agarra de los brazos—. Quiero ver esto. —
Me saca de la habitación y casi tropiezo con mis tacones. Está
demasiado emocionada con esto—. Y que se joda la Brigada Rubia.
Tienen que meterse en sus propios asuntos. —añade. No tengo ni
idea de qué está hablando.
Veo a papá primero cuando llegamos a la parte superior de
las escaleras y le doy una gran sonrisa porque ya tiene su cámara
fuera. Lo graba todo, lo cual es bastante adorable. Incluso le he
pillado grabándome mientras estudiaba. Piensa que todo es un
momento que hay que capturar, lo cual es muy dulce. Me pregunto
83
si Drake será un padre así. Ese pensamiento aleatorio casi me hace
caer sobre mis talones, pero Lindsey me agarra con fuerza del brazo
y me salva.
Drake sale del salón y entra en la entrada principal, al final de
la escalera. Nuestras miradas se cruzan y, por un momento,
mientras desciendo las escaleras, me olvido de su marcha de
anoche. Me pierdo en él y me dedica una cálida sonrisa. Pero no
toca sus ojos y sé que algo va mal. Lo noto porque puedo leer su
estado de ánimo.
Mamá y papá nos hacen posar para un millón de fotos antes
de salir por fin y conducir hasta la cena. El trayecto es
inquietantemente silencioso y Lindsay hace todo lo posible por
entablar una pequeña charla que no llega muy lejos.
—¿Ya no contestas al teléfono? —pregunta Drake cuando
por fin entramos en el aparcamiento del restaurante.
—Estaba ocupada preparándose. Mírala. —Me sorprende mi
amiga cuando le golpea en la nuca desde el asiento trasero—. Ni
siquiera le has dicho que estaba guapa.
La cara de Drake se convierte en un shock que coincide con
el mío. No sé si es porque Lindsey le ha dado un golpe en la nuca
o porque se da cuenta de que no lo ha dicho. Aunque en realidad
no ha dicho nada, para ser justos.
—Vamos a comer. —Suelto para cambiar de tema mientras
él se acerca al aparcacoches.
Se sitúa a mi lado y me abre la puerta. Se inclina hacia mí.
—Siempre pienso que estás preciosa, Ali.
Puedo oír el arrepentimiento en su voz y no sé si es por no
haber dicho algo sobre mi aspecto esta noche o por haber aceptado
este baile. Asiento con la cabeza. ¿Qué respondo a eso?

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Cuando nos sentamos a la mesa, el silencio nos invade a los
cuatro. Siento que los demás saben algo que yo no sé y eso me
molesta. Pedimos la comida y Lindsey hace todo lo posible por
retomar la conversación. Me doy cuenta de que Liam no puede
dejar de tocarla. Vaya, cómo han cambiado las tornas. También me
doy cuenta de que Drake no deja de mirarme abiertamente, pero no
dice nada.
—¿Qué? —Protesto cuando por fin he tenido suficiente.
No es que pueda peguntar nada más con otras personas aquí.
Lo que él y yo hicimos estuvo mal, pero yo también lo deseaba,
muchísimo. Más que nada, quiero que lo desee y que luche por ello.
Él despertó algo dentro de mí que no creo que pueda volver a
controlar. En algún nivel básico sé que puede manejar mi cuerpo y
darme lo que necesito. Se lleva la mano a la nuca y aprieta. Lo hace
cuando está pensando mucho en algo.
—Deberíamos saltarnos el baile. —Intenta hacerse el
despreocupado mientras lo dice.
—No puedes saltártelo, eres el rey. —Le recuerda Lindsey.
Miro a mi regazo y juego con la servilleta. Lo que realmente
deseo es que se abra un agujero negro y me absorba. Ha cambiado
de opinión y no quiere ir conmigo.
—Necesito ir al baño. —Voy a levantarme, pero Drake se me
adelanta y me saca la silla.
Doy un rápido agradecimiento antes de coger mi bolso y
dirigirme al baño de mujeres. No estoy segura de cuál es mi plan
cuando llegue allí porque no es que pueda dejarlo. No sólo vivo
con él, sino que él nos ha traído a todos. Voy a tener que
aguantarme. No voy a conseguir algo nuevo con Drake. No sé qué
fue esto, pero me duele el corazón por la pérdida de algo que no
sabía que quería tan desesperadamente.

85
Creo que estoy enamorada de mi hermanastro y parece que
no puede alejarse lo suficiente de mí. Ya no me toca como ayer y
todavía no me ha dicho por qué se fue de esa manera. Cuando dijo
que debíamos mantenerlo en secreto por ahora, estuve de acuerdo,
pero ahora parece algo vergonzoso, como si él me estuviera
escondiendo. Odio que quiera ocultarme, pero una pequeña parte
de mí reza para que sólo lo haga para protegerme. Ese es el Drake
que recuerdo y espero que sea el Drake que todavía es.

86
Capítulo catorce
Drake
Me siento como un completo pedazo de mierda, pero
estoy haciendo todo lo posible para no arruinarle esto a Ali. Ella se
ve absolutamente impresionante y todo lo que quiero hacer es tirar
de ella hacia mis brazos. Pero no puedo y eso me está matando.
—Quizá deberías ir a hablar con ella. —Le digo a Lindsey.
Ella asiente y va tras Ali. Quiero ser yo quien se apresure a
entrar en el baño, pero lo último que necesita ahora es que yo le
arruine las cosas.
—Tienes que decírselo. —advierte Liam—. Joder, esto es un
desastre.
Anoche fui a casa de Kira y el lugar estaba abarrotado. Todo
el mundo de nuestro curso y varios por debajo estaban allí y fuera
de control. Era como algo sacado de una película y en cuanto llegué
supe que fue una mala idea. Pero tenía que encontrar a Court y
decirle que mantuviera la boca cerrada.
Cuando la vi, estaba junto al jacuzzi en lo que debía ser un
par de cuerdas atadas, porque no cubría lo suficiente como para
llamarlo traje de baño. Mantuve mis ojos en los suyos mientras
agarraba una toalla y se la tiraba. Le dije que teníamos que hablar
y ella lo tomó como una invitación para que nos quedáramos a
solas. Me aseguré de que Liam estuviera conmigo todo el tiempo
para que ella no intentara ninguna la mierda, y cuando la confronté
con lo de la foto y el rumor que estaba difundiendo no lo negó. Ya

87
se lo había enseñado a todo el mundo y dijo que nuestro gran
secreto había salido a la luz y que eso era lo que me pasaba por
tirarme a mi hermana.
Entré en cólera y arremetí contra ella, pero por suerte Liam
estaba conmigo para agarrarme y sacarme de allí. Pero ya era
demasiado tarde y el daño estaba hecho. Todo el mundo vio mi
reacción y supo que había algo de verdad en lo que decía Court. No
había forma de cerrar la caja de Pandora, y el secreto que había
guardado en mi corazón durante tanto tiempo estaba al descubierto.
En un abrir y cerrar de ojos.
—No tienes nada de qué avergonzarte, pero ella no puede ir
a ese baile a ciegas. —La voz de Liam es solemne mientras sacude
la cabeza—. Dale la oportunidad de defenderse por sí misma. Creo
que te sorprenderá.
Lo pienso un segundo y me doy cuenta de que tiene razón. Si
no le doy a Ali la oportunidad de prepararse para lo que le puedan
decir, entonces voy a terminar haciéndole más daño. Me alejo de la
mesa y tiro la servilleta al suelo. Caminando hacia el fondo del
restaurante, veo el cartel del baño de mujeres. Abro la puerta y
encuentro un pequeño salón vacío. Atravieso otra puerta y veo a
Ali en el lavabo con lágrimas en los ojos y a Lindsey a su lado con
la mano en el hombro.
—¿Puedo tener un segundo con mi hermana? —pregunto, y
Lindsey la mira en busca de confirmación.
Cuando Ali asiente, espero a que Lindsey salga antes de
acercarme a ella.
—La he cagado. —reconozco, y ella parpadea un par de veces
sorprendida.
—¿Cómo? —Sus ojos son suplicantes cuando me acerco a
ella y me meto las manos en los bolsillos para no alcanzarla.
—Porque te quiero y no quería que el mundo exterior lo
arruinara. —Sacudo la cabeza mientras intento hacerla entender—
. Court me envió un mensaje anoche. Ahí es donde fui.
88
—Fuiste a ver a Court después de que nosotros... —Se detiene
y una imagen de mí de rodillas comiéndome su coño invade mi
mente.
—Fui a verla porque tenía una foto de nosotros besándonos
fuera de Joe's.
—Oh, Dios mío. —Su cara palidece y se lleva la mano a la
boca.
—Todos lo saben. —Le explico, pero me sorprende lo bien
que me siento ahora que se lo he contado.
—¿Mamá y papá? —pregunta simplemente, y yo me encojo
de hombros.
—Seguro que es cuestión de tiempo, pero por ahora no creo
que se hayan enterado. —Doy otro paso y esta vez estoy justo
delante de ella. Pongo mi dedo bajo su barbilla y la inclino hacia
atrás para que pueda mirarme—. Si vamos a este baile esta noche,
todo el mundo sabrá que estamos juntos.
—Y tú no quieres que lo sepan. —dice en voz baja. Puedo ver
el dolor en sus ojos.
—No. —Sacudo la cabeza—. Me importa un carajo que lo
sepan. Lo único que he querido siempre es protegerte. Te amo,
Ali. Te he querido desde que era un niño, y ahora te quiero como
un hombre. Estoy cansado de ocultar lo que siento y de apartarte
para que no ocurra porque me preocupan las consecuencias. No voy
a hacer eso nunca más y tampoco dejaré que tú lo hagas.
—Drake. —Mi nombre es un susurro en sus labios antes de
inclinarme y besarla.
Ella se agarra a mi esmoquin mientras mis brazos rodean su
cintura. Su boca se abre y su sabor es cálido y dulce. Mi polla
palpita entre mis piernas. Toco su lengua con la mía y es suave
como su coño. No creo que pueda esperar hasta esta noche para

89
tenerla. Porque la tendré antes de que acabe la noche. La atraigo
contra mí y la pongo de espaldas a la puerta. Le doy la vuelta a la
cerradura y me arrodillo mientras empiezo a subirle el vestido.
—¿Qué estás haciendo? No podemos hacer esto aquí. —
susurra, pero sujeta el material alrededor de su cintura.
—No me digas cuándo puedo comerme este coño. —gruño,
tirando el material de algodón a un lado y chupando sus dulces y
suaves labios—. Eres mía.
Ya he esperado bastante. Las compuertas se han abierto y no
hay vuelta atrás. Ya no me negarán a mi chica.
—Sí. —Jadea, rodando sus caderas contra mi boca y
acercando su coño a mí.
—Vamos a ir a este baile esta noche de la mano y voy a dejar
que todos vean que me perteneces. —Paso mi lengua por su clítoris
y ella sisea.
Abre más las piernas y se agarra a mi pelo mientras siente el
placer y lo disfruta. No tarda en respirar entrecortadamente y sus
piernas se tensan. Siento su orgasmo, ácido y dulce en mi lengua,
y la lamo hasta dejarla limpia. Esta vez, cuando se corre, todo su
cuerpo se relaja contra el mío y tengo que sostenerla.
—Voy a tener mi polla dentro de ti esta noche. —afirmo y le
vuelvo a poner el vestido en su sitio. Me agacho y agarro mi polla
para apretarla—. Pase lo que pase, voy a terminar la noche
enterrado en ti.
Sus labios se separan cuando me inclino y la beso con fuerza.
Todavía puedo saborear su coño en mí lengua y ella gime por el
sabor. Pienso en cómo sería correrse en su boca y besarla después.
Tal vez podamos hacer un sesenta y nueve y luego tener las dos
cosas. Gruño contra ella y me obligo a romper el beso. Apoyo la
frente en la suya para recuperar el aliento y ella me rodea las
muñecas con las manos.

90
—Yo te amo, Drake. —confiesa sonriéndome.
—¿Qué tal si vamos a cenar y luego hacemos nuestra
entrada?
—¿Sin ocultarlo? —Se muerde el labio inferior y me mira
nerviosa.
—Se acabó escondernos.
Deja escapar un profundo suspiro y luego se reafirma.
—Hagámoslo.

91
Capítulo quince
Ali
Drake me acerca la silla y me siento en la mesa. Me siento
más ligera y sé que no son sólo sus palabras, sino el orgasmo que
ha sacudido mi cuerpo. El precipicio al que he estado asomada todo
el día ha desaparecido y por ahora me siento relajada y tranquila.
Todavía hay un dolor que necesita ser llenado, pero sé que él se
encargará de eso más tarde. Por ahora vamos a disfrutar de nuestra
noche juntos.
—¿Por qué estas sonrojada? —Me pregunta Lindsey con una
sonrisa cómplice en la cara. No sabía que lo estaba, pero siento las
mejillas calientes. No es por el rubor, es por lo que Drake me ha
hecho y esta vez he podido disfrutarlo un poco más.
—Calla. —susurro, haciéndola reír mientras Drake se sienta
a mi lado. A diferencia de la noche anterior, cuando acercó
disimuladamente mi silla a él por debajo de la mesa, esta noche la
agarra abiertamente y la acerca lo más posible a él.
—¡Por fin! —Lindsey echa la cabeza hacia atrás
dramáticamente y deja escapar un largo suspiro de alivio.
—¿Qué quieres decir con por fin?
Ya ha hecho muchos comentarios sobre Drake, pero me
sorprende que pensara que esto iba a ocurrir de verdad.
—Sabía que esto iba a pasar. —Nos señala a los dos—.
Tardasteis una eternidad antes de que finalmente cedierais a esto.

92
—¿Sabías que pasaba algo? —Miro a Liam y, como siempre,
no puedo leer su cara.
—Sí, sabía que pasaba algo. Os evitáis como la peste y sé que
no os odiáis, así que tenía que ser algo más. Creo que ahora es de
dominio público.
Liam asiente de acuerdo con ella.
—Todos los chicos, excepto el jodido Eric, saben que no
deben hablar contigo o perderán la cabeza.
—¿En serio?
Miro a Drake, que se encoge de hombros como Liam. Nadie
me invitó al baile, excepto Eric, y sólo lo hizo porque Drake se
puso furioso.
—Te evitaba, pero no quería que otros chicos se te acerquen
y se desvive por que tengas cosas que necesitas para ser feliz. Todas
esas pequeñas cosas se suman, y solo hay que atar los cabos.
—Sé que nos evitamos, pero... —Me quedo sin saber de qué
otras cosas está hablando.
—Me manda mensajes sobre ti. —Me cuenta Lindsay y lo
miro sorprendida.
—¿Le envías mensajes? —No creía que hablaran en absoluto,
salvo para ser amables cuando ella estaba en nuestra casa.
—A veces. —responde con otro de esos encogimientos de
hombros. Él y Liam lo tienen muy claro.
—A veces no. Siempre me pregunta si llegamos bien a
nuestro destino y si salimos. Pregunta si te has comido todo el
almuerzo o incluso por qué pareces tan malhumorada a veces. —
explica— Por el periodo. —Mi cara se calienta de nuevo—. No dije
nada porque pensé que vosotros dos deberíais resolverlo. Y si había
una pequeña posibilidad de que me equivocara, podría haberte
puesto las cosas muy raras. —Sus palabras me dejan atónita.

93
—Te lo he dicho, Ali, estoy enamorado de ti.
Mi corazón da un vuelco igual que cuando me lo dijo la
primera vez.
—Algunas personas no pueden ver lo que tienen delante de
su cara. —Lindsey mira fijamente a Liam. Cómo han cambiado las
cosas. Él sigue intentando tocarla y ella se aleja. Ahora sí que le va
a hacer trabajar.
—Ya veo. —murmura Liam y retumba como un gruñido—.
Créeme, lo pillo, joder. —Esta vez su expresión cambia realmente
y veo el mismo brillo en sus ojos que Drake tuvo cuando me puso
las manos encima—. Deja de alejarte de mí. —Me quedo con la
boca abierta cuando la levanta de la silla y la pone en su regazo. No
se puede huir de un tipo como Liam y creo que todos lo estamos
viendo ahora—. He estado esperando a que se acabara el fútbol. —
Le dice—. Sabía que una vez que esto empezara...
Ella lo interrumpe.
—¿Qué hay de la próxima temporada o de la siguiente?
Oh, ella ya está planeando años por delante. Me hace pensar
en dónde estaré el año que viene por estas fechas y dónde acabará
Drake. Se inclina y su boca roza mi oreja.
—No pienses demasiado, Ali. Estaremos juntos.
Dejo escapar un suspiro que no me había dado cuenta de que
estaba conteniendo. Dios, realmente me conoce. No sólo eso, sino
que puede manipularme. No sabía que necesitaba que me
manipularan hasta que él lo hizo. Creo que también me perdí eso,
pero Drake lo ha estado haciendo a escondidas y es realmente
adorable. Si pudiera enamorarme de él más de lo que ya estoy, esos
detalles lo habrían conseguido.
—Ya me estaba acercando. —ofrece Liam, pero Lindsey
sigue sin aceptarlo.
—Es un planificador. —añade Drake en defensa de Liam.

94
—Bueno, soy impaciente. Es algo con lo que tendrás que
aprender a lidiar. —Levanta la barbilla de forma desafiante, pero
no hace ningún movimiento para bajarse de su regazo. El camarero
se acerca a nuestra mesa, pero Liam le lanza una mirada al hombre
y éste se da la vuelta y se aleja.
—Me quedaré sin cenar. —Le susurro a Drake, y él se ríe
mientras me rodea con su brazo. Mi amiga puede llevarse todo el
dia peleándose con alguien cuando se enfada. Sus dedos van y
vienen por mi hombro desnudo.
—Yo, también tenía que hablar con tu padre. —añade Liam,
tomándonos por sorpresa.
Lindsey está muy unida a su padre, ya que sólo son ellos dos.
Mi madre incluso le preguntó si quería acompañarnos en nuestro
día de spa, pero lo rechazó porque su padre ya había hecho planes
para ellos. Puede que ella no tenga madre, pero su padre se asegura
de desempeñar ambos papeles.
—¿Hablaste con mi padre? —Se ablanda en su abrazo
mientras mis ojos rebotan entre ellos.
—Sí. ¿Por qué crees que no fue un imbécil cuando llegué a
recogerte?
—¿Porque estaba de buen humor? —Parpadea, un poco
sorprendida ella misma de no haberlo pensado en eso.
Pensaba que al señor K le parecía bien todo porque creía que
era un evento de grupo, así que no había problema. Parece que
Liam está prestando mucha más atención de lo que pensábamos si
sabía que tenía que hablar con su padre primero.
—Sí. —Sonríe antes de inclinarse y besarla.
Puedo sentir mi propia sonrisa tonta mientras los observo
hasta que Drake se aclara la garganta después de que no se
despeguen.
—¿Podéis hacer eso más tarde? Mi chica tiene hambre.

95
Liam se echa hacia atrás a regañadientes y Lindsey se sienta
en su silla, con cara de enamorada. Me inclino hacia Drake y dejo
que pida por mí, porque conoce todos mis platos favoritos, y luego
caemos en una conversación fácil. Nos reímos y hablamos con
mucha naturalidad. Por un momento pienso que nos hemos perdido
de hacer esto todo el tiempo, pero en realidad es parte del
crecimiento. Hemos aprendido quiénes somos y hemos encontrado
nuestro camino mientras nadábamos en una piscina de emociones.
Me alegro de que todos estemos en la misma página. Me permito
disfrutar de la cena y de todas las caricias de Drake antes de
dirigirnos al baile.
—¿Estás lista para esto? —pregunta.
Me besa el hombro cuando salgo del coche y su mano se une
a la mía. Me doy cuenta de que está tenso, no porque le importe lo
que la gente pueda decir de él, sino porque está pensando en mí y
en cómo lo manejaré.
—Estoy lista para acabar con esto.
—¡A la mierda! —Suelta Lindsey—. No nos hemos arreglado
para acabar con esto. Vamos a disfrutar y los demás pueden
besarnos el culo.
Liam la acerca y murmura algo sobre que él es el único que
le besa el culo. Drake no oculta que estamos juntos mientras me
rodea con su brazo. Le miro.
—No quiero que bailes con Court. —Suelto de repente.
—No iba a hacerlo. Sólo voy a bailar con una chica. —Se
inclina y roza sus labios con los míos—. Mi chica. —dice antes de
besarme delante del instituto. Me inclino hacia él mientras el beso
se hace más profundo y mi lengua se desliza en su boca para robarle
una probada.

96
—Nada de PAD* en los terrenos de la escuela. —Oigo ladrar
desde detrás de nosotros y me alejo de Drake de un tirón.
—Entrenador, le juro que cuando termine la temporada, le
voy a dar un puñetazo...
El entrenador Chris se queda sonriendo.
—Entrad. —dice, señalando las puertas y luchando contra
una risa.
Drake me mantiene cerca mientras entramos juntos y algunas
personas nos miran. Si no fuera porque Court lo ha hecho notar,
creo que la gente habría olvidado que somos hermanastros. Ella se
aseguró de difundirlo y tengo una pequeña visión de eso cuando
finalmente miro mi teléfono. Junto a un millón de mensajes de
Drake diciéndome que me echaba de menos y que no podía esperar
a verme, hay algunos pidiéndome que responda a su mensaje.
Nadie dice nada mientras pasamos, y de hecho, cada vez que
nos cruzamos con uno de los chicos del equipo de fútbol chocan
los cinco con Drake y Liam.
—Baila conmigo. —Me pide Drake mientras me arrastra a la
pista de baile.
Me olvido de todos los demás y me dejo llevar por él, y todo
parece normal. Algunas personas nos observan, pero creo que lo
harían sin importar con quién estuviera él. No es conocido por ser
visto con alguien.
—Pausa para el baño. —grita Lindsey por encima de la
música unas cuantas canciones después.
Drake me da un beso antes de dejarme ir.
—Te traeré una bebida.

*PDA: power PDA mostrar afectó en publico

97
Agradezco haber aceptado venir porque estoy pasando una de
las mejores noches de mi vida. La gente puede mirar todo lo que
quiera porque no me importa. El instituto terminará pronto y
saldremos al mundo real. Lo que piensen de nosotros me da igual.
—Estoy en baja forma. —bromea mi amiga cuando entramos
en el baño.
Me retoco el pintalabios mientras espero a que termine, y
sonrío, pensando que Drake es quien me lo ha quitado.
—¡No va a bailar conmigo! —Me giro al oír el chillido de
Court.
Está de pie en la entrada del cuarto de baño con un aspecto
más que molesto. Lindsey sale de su cabina y la mira. Pone los ojos
en blanco y va a lavarse las manos.
—Tiene que hacer el baile. —Vuelve a decir Court cuando se
da cuenta de que no voy a hablar con ella.
—No tiene que hacer nada. —Doy un paso hacia ella para
poder salir del baño, pero se interpone en mi camino—. ¿Dejarías
que tu hombre bailara con una chica que ha intentado clavarle las
garras?
—Así que no lo hace porque se lo has prohibido. —Estrecha
los ojos como si hubiera ganado una pequeña victoria. Está muy
equivocada. Si yo no existiera él seguiría sin querer bailar con ella.
—Oh, le pedí que no bailara contigo. —admito, sin
avergonzarme por ello. Cuando se trata de Drake ya no oculto lo
que siento—. Pero créeme, no iba a hacerlo de todos modos, así
que déjalo estar. —Hay muchas más cosas hirientes que podría
decirle, pero sólo me rebajaría a su nivel y ella no va a conseguir
eso.
—Eres repugnante. —Me escupe. Tal vez quiera una pelea,
pero no voy a dársela—. Es tu hermano. —Sisea como una
serpiente.

98
—Hermanastro. —corrijo—. Y estoy segura de que mi
hermano y yo vamos a hacer todo tipo de cosas asquerosas esta
noche. —La esquivo con ese pequeño golpe.
—Ni se te ocurra.
Me giro al oír la voz de Lindsey y veo que tiene a Court
agarrada por la muñeca en el aire. Iba a golpearme. Mi amiga la
empuja y la suelta. Ella tropieza con los tacones y cae al suelo.
Dakota y Kira se quedan de pie, con los ojos muy abiertos y
confusos.
—Gracias. —Le digo, porque no lo habría visto venir.
Otras chicas que están en el baño se ríen, disfrutando
claramente de la visión de Court en el suelo del baño. Lindsey pasa
por encima de ella y luego pone los ojos en blanco ante la Brigada
Rubia.
—¡Jesús, ayuden a su amiga a levantarse, tontas!
Pasan a la acción cuando salimos del baño y nos encontramos
con una Court aturdida.
—No puedo creer que fuera a pegarte. —Se maravilla
Lindsay cuando salimos.
—No me sorprende. Le enseñó a todo el mundo la foto de
Drake y yo besándonos. Tuvo que seguirnos desde el partido hasta
Joe´s. Estaba buscando algo contra él. No sé por qué pensó que eso
la enviaría a sus brazos. Sólo espero que haya recibido el mensaje
alto y claro.
Drake y yo estamos juntos y nada que ella pueda hacer o decir
cambiará eso. Puede intentar avergonzarnos o hacer un berrinche,
pero eso no cambiará nada al final.
—Te he echado de menos. —afirma Drake cuando volvemos
con los chicos.

99
No les contamos lo del baño. En su lugar, bebemos, comemos
pastel y bailamos hasta que me duelen los pies. Después no veo a
nadie de la Brigada Rubia. De hecho, unas cuantas chicas pasan y
nos dan a Lindsey y a mí unos alegres codazos. Supongo que las
otras chicas del baño están contando la historia y parece que
disfrutan de que alguien les baje los humos.
—¿Estás lista, Ali? —Me pregunta Drake.
—Desde hace más de lo que imaginas. —Le miro y me siento
tan bien de volver a estar en sus brazos. No sé cómo he estado sin
esto durante tanto tiempo.
—Entonces salgamos de aquí. Me he cansado de esperar, y si
Eric no deja de mirarte las tetas no voy a ser tan amable como lo
fuiste tú con Court.
—¿Te has enterado?
—Lo sé todo cuando se trata de ti.
—Hay algunas cosas que no sabes. —Suelto con una sonrisa.
Mis mejillas se calientan cuando pienso en esas cosas.
—Estoy a punto de saberlo todo. —Me río cuando me coge
en brazos y me saca del baile.
El entrenador Chris se limita a sacudir la cabeza cuando
pasamos junto a él.
—Siempre fuiste un sabelotodo. —ronroneo y le doy una
palmada en el pecho juguetonamente.
—Esa eres tú. —Me guiña un ojo mientras llegamos al
coche—. Lo serás más aun para cuando termine contigo esta noche.
—Me deposita en mi asiento y yo le agarro la corbata.
—Nunca terminaras conmigo.
—Nunca. —asiente antes de que su boca baje a la mía.
Yo tampoco acabaré nunca con él. Esto estaba destinado a
ocurrir.

100
Capítulo dieciséis
Drake
Es tarde cuando llegamos a casa y todas las luces están
apagadas. Hay una luz nocturna en el pasillo, al final de la escalera,
que ilumina el camino hacia nuestras habitaciones. Mamá y papá
están en el primer piso y vi que la luz de su habitación se apagó
cuando entramos. Sabían que estaríamos fuera hasta tarde, pero
estoy convencida que querían asegurarse de que llegábamos a casa
antes de que se fueran a dormir.
Tomo la mano de Ali en la mía mientras subimos las escaleras
y entro en su dormitorio. Cierro la puerta y la rodeo con el brazo.
—¿Crees que puedes estarte callada? —Le pregunto, y ella
asiente, mordiéndose el labio.
—Podría haberte llevado a un sitio bonito, pero cuando me
masturbo, te imagino en esta cama. —Mis dedos encuentran la
cremallera de su vestido en la espalda y la bajo lentamente—.
Cuando me corro, te imagino con la mano en las bragas frotándote
ese dulce coñito.
—Drake. —Jadea en voz baja mientras le quito el vestido del
cuerpo y lo pongo sobre la silla que hay cerca.
—Sé a qué sabe, Ali, y tú también. —Me relamo los labios
recordando lo de antes—. No me digas que no es dulce. —Le hago
un gesto con la cabeza hacia la cama y ella se dirige hacia allí—.
Ve a meterte bajo las sábanas.

101
Me quito el esmoquin y lo tiro en un montón junto a la cama.
Me dejo los calzoncillos mientras me deslizo bajo las sábanas con
ella y me pongo de lado junto a ella. Sin mediar palabra, tiro de sus
bragas hasta que le llegan a las rodillas, y luego introduzco mis dos
dedos en su humedad.
—He pensado en hacerte esto muchas veces. —gime, y le
pongo la mano sobre la boca—. Pero se supone que los hermanos
mayores no deben hacer esto. —Froto ese punto dulce y apretado
dentro de su coño y ella levanta las caderas. No puede abrir más las
piernas debido a las bragas y me gusta que la mantengan en su
sitio—. Joder, ¿siempre estás así de mojada cuando te vas a la
cama? —Siseo y ella asiente—. Dios, apuesto a que has estado
muchas veces aquí frotándote el coño tan rápido y ansiosa como yo
estaba masturbándome la polla. Los dos desesperados por algo que
creíamos que no podíamos tener.
Acelero y froto su clítoris al mismo tiempo y siento que su
coño gotea de jugos.
—¿Vas a dejar que te meta la polla? —pregunto mientras el
calor y la necesidad me inundan. Ella asiente y luego gime bajo mi
mano.
Me subo sobre ella y retiro mi mano. Con mis dedos todavía
dentro de ella, me bajo la parte delantera de los calzoncillos y me
saco la polla. La froto por su coño y luego saco los dedos. Está
caliente y húmeda y abierta para mí mientras empujo mi polla
donde antes estaba mi mano. Sus bragas mantienen sus piernas
cerradas para que no pueda entrar demasiado. Esto evitará que me
excite demasiado y la folle demasiado rápido. Quiero que esto sea
agradable y lento y quiero que ella disfrute cada momento.
—Sólo un poco así, luego te penetraré hasta el fondo. —La
beso suavemente.
La penetro con un ritmo superficial mientras mojo la punta de
mi polla. Noto cómo se desliza un poco dentro de ella mientras me
balanceo lentamente hacia dentro y hacia fuera. Su respiración se
entrecorta y trata de aguantar más, pero no quiero hacerle daño.
102
—Shhh. —Siseo cuando la cama cruje y le recuerdo que debe
controlarse para no hacer ruido—. No quiero que mamá y papá se
enteren. —Le susurro cerca del oído y ella se aprieta a mi
alrededor—. Me alegro de que estés de acuerdo porque no creo que
pueda retirarme y sacártela ahora.
Ella vuelve a gemir y yo empujo un poco más hasta que sé
que no puedo contenerme más. Me mantengo quieto mientras mi
polla palpita y siento el dolor caliente en mi espalda mientras se
dispara hacia abajo y luego fuera de mi polla. Me corro con fuerza
y entierro mi cara en su cuello mientras pierdo el control. Aprieto
los dientes y susurro lo jodidamente bien que se siente mientras veo
estrellas en mis ojos. Ni siquiera estoy del todo dentro de ella y ya
es mucho mejor de lo que había imaginado. Es cálida y pegajosa y
me siento adicto al instante.
—Date la vuelta. —Le pido, saliendo de su calor y
quitándome los calzoncillos.
Ella se quita las bragas y abre las piernas en señal de
invitación mientras levanta el culo. Caigo sobre ella con mi polla
dura y llena, deslizándome por detrás. La penetro más
profundamente al instante y esta vez ella se tensa al recibir más.
—Pon la boca en la almohada. —Le ordeno cuando empieza
a gemir y a mover las caderas—. Si papá me pilla con la polla
dentro de ti, se asegurará de que no vuelva a metértela. —Sus
gemidos son amortiguados por la almohada esta vez, pero ella
empuja su culo contra mí—. No quieres eso, ¿verdad, Ali?
Ella toma más de mí y yo miro hacia abajo sorprendido al ver
que estoy hasta el fondo. Me ha acogido como una campeona y
cuando vuelvo a sacarla es un dulce y lento arrastre. Su coño me
agarra con tanta fuerza que parece que no quiere que me vaya y
vuelvo a sumergirme. Los muelles de su cama chirrían, así que
tengo que ir a un ritmo moderado cuando lo único que quiero es
clavarla en el colchón. Voy lento y uniforme, mientras mi larga y

103
gruesa polla la estira y veo una mancha de sangre en las sábanas.
Me inclino hacia ella y le beso el lugar bajo la oreja mientras vuelvo
a penetrarla.
—Estoy desvirgando a mi hermana. —Sonrío al decir estas
palabras. Mi polla se pone aún más dura y ella se aprieta a mi
alrededor. Es sucio y está mal decírselo, pero de alguna manera nos
excita a los dos—. No te preocupes, tú también me estas
desvirgando a mí.
Ella empuja su trasero contra mí y gira sus caderas. Su culo
redondo es precioso a la luz que entra por la ventana y no puedo
dejar de tocarlo. Esta vez tengo el control y cuando noto que se
tensa, sé que debo aguantar. Está al borde, y justo cuando creo que
no puedo más, siento que su cuerpo se libera. Entierro mi cara en
su cuello mientras me tumbo encima de ella y la sostengo,
metiendo y sacando la polla para que continúe. Exprimo hasta el
último segundo de su orgasmo antes de dejarme ir. Cuando lo hago,
me golpea con fuerza y es un torrente de puro placer.
En el momento en que exprimo la última gota, se la saco y la
pongo de espaldas antes de volver a penetrarla. Sus duros pezones
están apretados y me inclino para chuparlos mientras me deslizo en
la mezcla de nuestra liberación.
—¿Puedes estar así de callada? —pregunto mientras la
beso—. Porque he esperado mucho tiempo para tenerte, y no estoy
ni cerca de terminar por esta noche.
—Puedo estar callada. —susurra, acercándose a mí, y yo
pongo todo mi peso sobre ella.
Mi polla se mueve más rápido, así como sus piernas se
envuelven alrededor de mí y se abre completamente. No vamos a
dormir, pero por la forma en que agarra mi polla sé que está de
acuerdo con eso. He soñado con este momento y no estoy dispuesto
a que termine. De hecho, no lo voy a permitir.

104
Después de esta noche no habrá un momento en el que no esté
a su lado, digan lo que digan. Este es nuestro momento para darle
la vuelta a la tortilla y finalmente comenzar la vida que siempre
hemos querido.
—Te quiero, Ali. —La miro a los ojos y ella me sonríe
mientras me acaricia la cara.
—Yo también te quiero, Drake.

105
Capítulo diecisiete
Ali
Lo siento envuelto a mi alrededor cuando me despierto, y
sonrío contra su pecho desnudo antes de besarlo sobre su corazón.
Su dura polla se clava en mi estómago y mis pezones se tensan,
deseando más de todo lo que hicimos anoche. Drake tiene un lado
sucio y dominante que mantiene oculto y me encanta.
Los dos seguimos desnudos y lo último que recuerdo es que
estoy luchando contra el sueño. No había querido dormirme porque
todo era perfecto en ese momento. Ahora, el sol inunda mi
dormitorio y sé que el resto del mundo nos espera. Beso su pecho
para asegurarme de que todo irá bien. Siento que se tensa debajo
de mí durante un segundo, alertándome de que está despierto. Me
pasa la mano por la espalda mientras levanto la cabeza para mirarle.
Sus cejas se juntan y sé al instante que tiene algo que decirme, y no
es bueno.
—¿Qué? —pregunto, y mis ojos se desvían. Sé que tiene que
ser algo que ha pasado mientras dormíamos. Por la forma en que
me tocó anoche, nunca dudé de su amor y su deseo de estar
conmigo.
—Papá entró aquí hace unos cinco minutos.
Las palabras se hunden y toda la sangre se drena de mi cara.
—¿No cerramos la puerta con llave? —pregunto.

106
Asiente con la cabeza.
—Aunque no creo que la hayamos cerrado. Recuerdo haber
golpeado la cerradura, pero no creo que la hayamos empujado del
todo. —Sus ojos se cierran y sé que está enfadado consigo
mismo—. Así que cuando llamó a tu puerta, como que se abrió.
Dejo caer mi frente sobre su pecho. No es así como quería
que se enteraran.
—Todo va a salir bien. —decimos los dos al mismo tiempo y
se me escapa una pequeña risa. Siempre intenta tranquilizarme,
aunque él mismo no esté tranquilo.
—¿Y ahora qué? —pregunto. No podemos quedarnos
escondidos en mi habitación para siempre.
—Nada.
Me alejo para mirarle.
—¿Qué quieres decir con nada? —pregunto, deseando en
silencio que todo esté bien.
—Estabas tapada, pero está claro que estábamos desnudos.
Parecía un poco sorprendido, pero luego susurró 'lo siento' y volvió
a salir.
—¿Dijo que lo sentía? —Jadeo, un poco demasiado fuerte.
—Sí. No tengo ni puta idea.
—¿Se lo dijo a mamá? —pregunto como si él lo supiera.
Supongo que lo hizo porque le cuenta todo.
—Se lo diría. —responde lo que estoy pensando y asentimos.
—¿Por qué no están enfadados? ¿No deberían estar echando
la puerta abajo? —Mis ojos van a la puerta y luego vuelven a él.
Sus ojos se dirigen a mi pecho y le doy un manotazo en el
pecho.

107
—Lo siento. —No parece sentirlo mientras agarro la sábana
y me cubro. Se sienta y me atrae hacia él hasta que estoy a
horcajadas sobre su regazo—. Probablemente porque no hay
mucho que puedan hacer al respecto. —Su rostro se suaviza y se
muerde el labio inferior con los dientes. Tiene razón; no es que nos
vayan a echar.
—Todo va a salir bien. —Antes de que pueda replicar, me
besa suave y lentamente, como si tuviéramos todo el tiempo del
mundo.
Me relajo en él, incapaz de resistir su atracción. No sé cuánto
tiempo permanezco sentada en su regazo besándole perezosamente
y necesitando más. Debe de sentir lo que necesito, porque se mueve
y se mete dentro de mí de un solo empujón. Jadeo porque estoy un
poco sensible, pero no me importa y mi cuerpo se abre
voluntariamente para él. Me pierdo en él mientras me ayuda a
mover mis caderas hacia arriba y hacia abajo sobre su polla. Gimo
y trato de no hacer ruido porque esto es lo último que deberíamos
estar haciendo ahora. Pero no puedo parar y ya estoy muy cerca.
—Dámelo, Ali. —Susurra contra mi boca y yo lo hago.
Me corro para él. Todo mi cuerpo se aprieta cuando siento su
liberación dentro de mí. Me subo a la ola de placer mientras cada
centímetro de mí se estremece hasta que dejo caer mi cabeza sobre
su hombro con una fuerte respiración.
—Sabes cómo calmarme. —bromeo riéndome y besando su
cuello.
Su polla se sacude dentro de mí y me inclino hacia atrás para
mirarle. Me coge la cara y me inclina la cabeza para que pueda
mirarle.
—Nunca dejes que esto se acabe. —Su cara está muy seria—
. Todo el mundo va a tener que aceptarlo.
No quiero pelearme con mamá y papá por esto, pero voy a
luchar por nosotros.

108
—Vamos a hablar con ellos.
Su polla se sacude dentro de mí antes de levantarme y
entonces gimo cuando se libera de mí. Se levanta de mala gana
mientras yo caigo de espaldas en la suave cama.
—¿Quieres que vaya a hablar con ellos primero? —Me
pregunta, y vuelvo a levantarme. Sé que lo haría por mí, pero no
puedo dejarle.
—No, lo haremos juntos. Me has agotado y necesito un
minuto para recomponerme.
Se inclina y me besa.
—Entonces te espero en el pasillo. Voy a vestirme.
Asiento con la cabeza y sale de mi habitación. No tardo nada
en vestirme. No sé si tengo prisa por acabar con esto o por volver
a estar a solas con Drake. Cuando salgo de mi habitación, él está
de pie y extiende su mano para coger la mía. Me da un último beso
antes de prepararnos para lo que viene.
Llego al final de las escaleras y huelo la comida de mamá.
Cuando entramos en la cocina se acerca y nos besa a los dos en las
mejillas. Papá me hace un gesto para que me acerque a él y yo me
suelto de la mano de Drake para acercarme. Está apoyado en la
encimera viendo a mamá cocinar con una taza de café en la mano.
Me da un abrazo de costado y lo rodeo con el brazo.
—Siéntate a la mesa, Drake. —pide mamá—. Ali-Bichito,
¿quieres traer algo de beber para todos? —Inmediatamente recojo
las tazas de café y las pongo sobre la mesa.
—Entonces, ¿anoche? —pregunta, y yo me preparo para el
golpe—. ¿Os lo pasasteis bien? ¿Qué tal el asador? David y yo
seguimos hablando de ir allí y nos preguntamos si vale la pena.
Me sorprende momentáneamente que nadie mencione el
elefante en la habitación. Ella está lanzando todas las preguntas
equivocadas, pero yo soy como un ciervo atrapado en los faros.

109
—Le ponen aceite de trufa a todo, así que Ali estaba en el
cielo. —Mis mejillas se calientan ante la fácil respuesta de Drake.
Eso era el cielo, pero Drake es la razón por la que me siento
en las nubes.
—Creo recordar que llamaste antes y te aseguraste de que
tenían ciertas cosas. —Se burla mamá, señalándolo con la espátula.
—¿Hiciste eso? —Me giro para mirarle y me da uno de esos
encogimientos de hombros.
—Siempre hace cosas así. Sólo que lo esconde. —Sonríe
dulcemente como si estuviera muy orgullosa de él—. Supongo que
ya no ocultamos cosas. —Me quedo con la boca abierta—. Cierra
la boca, cariño.
—¿No estamos en problemas? —Logro decir finalmente.
—No, no estáis en problemas. —afirma papá primero—.
Sabíamos que esto iba a pasar. Cuando Drake me dijo que ibais a
ir juntos al baile supe que por fin estaba poniendo las cosas en su
sitio. —Se levanta y se sitúa al lado de mamá.
—La quiero. —La voz de Drake es clara para que todos la
oigan.
—Yo también lo quiero. —confieso.
—Por supuesto que os queréis. —Los ojos de mi madre son
comprensivos.
—Ahora es diferente. —aclara Drake, pero no hace falta. Está
nítido en su voz.
—Lo sé. —Mueve la cabeza hacia nosotros.
Es lo mismo que hace cuando ya sabe lo que queremos decir.
Es como si lo supiera desde hace más tiempo que nosotros y puede
que así sea, para ser sinceros. Ella siempre va dos pasos por delante.

110
—Tengo dos reglas. —Levanta sus dedos—. La primera es
que tenéis que ser más disimulados. No puedo permitir que lo
hagáis bajo nuestro techo.
Drake se ríe en silencio a mi lado, pero estoy demasiado
absorta en lo que dicen nuestros padres.
—Tomaré tu silencio como que estas de acuerdo. —Le lanza
una sonrisa juguetona mientras él asiente—. En segundo lugar,
nada de matrimonio hasta después de los veintiún años. Y no
casarse significa no tener bebés. —Asiento con la cabeza porque
esto va mucho mejor de lo que pensaba.
—Todavía. Todavía nada de bebés. —aclara.
Mi cara se pone cinco tonos de rojo porque realmente no
quiero hablar de eso ahora. Deberíamos ir más despacio. No estoy
preparada para bromas sexuales ni para bebés.
—Fueron tres cosas, mamá.
—Drake. —Le doy un codazo en el costado—. Realmente no
es el momento. —susurro.
—Tengo noticias. —anuncia papá, y mamá deja la espátula
en la encimera.
—La comida está en la mesa. Hablaremos de ello durante el
desayuno. —Por el pequeño salto que da mi madre, me doy cuenta
de que es una noticia emocionante.
No sé cómo hemos cambiado de tema tan rápidamente, pero
me parece bien. Supongo que nuestros padres son como Lindsey y
lo vieron venir. Drake me besa en la frente antes de coger las cosas
y llevarlas a la mesa. Mamá se acerca y me da un papel doblado
mientras me siento. Él ya está echándome comida en mi plato.
—¿Qué es? —pregunto.

111
—Es tu beca completa, cariño. Has entrado. —Mis ojos
empiezan a humedecerse cuando veo el logotipo del Boston
College en la página. Lo he conseguido, y sonrío tanto que me
duele.
—¡Lo has conseguido! —Miro a Drake—. Creo que nos va a
gustar. Ya he recorrido el lugar.
—¿Vas a ir a Boston?
Sabía que lo había mencionado, pero no había oído nada
concreto. Lo sabría porque todo el mundo se ha preguntado a dónde
iba a ir.
—Donde tú vas, voy yo. —afirma, y lo beso. No debería
porque mis padres están aquí al lado, pero estoy tan feliz que no
puedo contenerme.
—Muy bien, vosotros dos. —interrumpe mamá y yo me
aparto del beso—. Recordad las normas. —añade mientras ella y
papá toman asiento.
Sonríen tanto como yo y todos estamos felices. Debería haber
sabido que sería así. Siempre han querido lo mejor para nosotros y
no tengo ninguna duda de que Drake es lo mejor para mí. Él es mi
para siempre y todos pueden verlo. Al menos la gente de esta mesa
puede y ellos son los únicos que importan. Son mi familia, al menos
por ahora, porque un día crecerá. Pero todavía no.

112
Epílogo
Ali
Seis meses después...

—Nena. —Siento la corta barba de Drake rozando mi


cuello.
No quiero abrir los ojos todavía y suspiro. Me encanta cuando
no se afeita y tiene un poco de incipiente barba. Inclino la cabeza,
dejando que me dé unos cuantos mordiscos más.
—Es hora de levantarse. —Niego con la cabeza porque no
quiero moverme. Drake se coló en mi cama en mitad de la noche y
me mantuvo despierta durante horas. Huele a fresco y a limpio y
quiero meterlo en la cama conmigo.
—Te has duchado sin mí. —Me quejo, no es que nos
duchemos juntos.
Hemos hecho lo que nos pedían nuestros padres y nos hemos
escabullido, pero eso se acaba hoy. Mis ojos se abren de golpe
cuando recuerdo qué día es. ¿Cómo he podido olvidarlo? Cuando
entró anoche en mi habitación y se metió bajo las sábanas, dijo que
me iba a tener una vez más en esta cama antes de irnos.
—Vamos, dormilona. —Me jala y me envuelvo alrededor de
él, sin soltarme mientras descanso mi cabeza en su hombro.
—Puedo dormir así.

113
—Confía en mí. Sé que puedes. —Su cuerpo se estremece
con más risas—. Vamos, Ali. Quiero llegar antes que mamá y papá
a nuestra casa y quiero mostrarte algo. —Me da una pequeña
palmada en el culo y me inclino hacia atrás para mirarlo. Está
tramando algo—. Sí, una sorpresa.
—¿Por qué no lo has dicho antes? —Me contoneo para que
me baje y me besa antes de dejarme ir.
Me apresuro a recorrer la habitación y a cambiarme. Ya
hemos recogido todo y nuestras cosas están en el camión que papá
va a llevar hoy. Nuestra casa está a poca distancia del campus y
sólo hay un pequeño trayecto hasta la casa de nuestros padres.
Podríamos habernos quedado aquí, pero necesitamos nuestro
espacio. Ya hemos superado lo de andar a escondidas y queremos
poder pasearnos desnudos. Quiero tener sesiones de besuqueo en
nuestro propio sofá sin que mamá o papá nos descubran.
Me abre la puerta del coche para que me suba y me roba otro
beso antes de ponerse en marcha hacia nuestra nueva casa. Cuando
se acerca, le miro, sabiendo que está tramando algo.
—No te enfades.
—Drake, ¿qué has hecho?
—Este lugar tiene mucha más seguridad.
Pongo los ojos en blanco mientras se acerca a un bonito
edificio histórico y está aún más cerca que el otro sitio que
elegimos. Era difícil encontrar alojamiento cerca del campus y sólo
teníamos un puñado de lugares para elegir.
—Están convirtiendo toda la zona en condominios, así que
compré el último. Sólo tiene cuatro pisos, así que eso significa que
no habrá mucha gente en el edificio.
—¿Somos dueños de este edificio? —No parece culpable en
absoluto cuando se encoge de hombros.

114
—Drake! —Le doy una palmada en el hombro, haciéndole
reír.
—Los inmuebles son una buena inversión.
Salgo, lo observo y me enamoro. El edificio tiene sus piedras
originales y guarda mucha historia. Me recuerda a cuando mamá
me llevó a conocer a Drake y David por primera vez. Entonces
pensé que era un castillo, y este será nuestro pequeño castillo por
ahora. Por mucho que quiera decirle que se ha pasado, no me atrevo
a hacerlo. Esto es perfecto.
Le cojo de la mano mientras me lleva al interior y veo que el
ascensor tiene una puerta de tijera de época.
—He hecho que conserven todos los elementos originales que
he podido. Sabía que lo querrías.
—Te amo. —Me inclino hacia él mientras el ascensor sube.
—Yo también te amo. —Cuando nos detenemos, introduce
una llave y la puerta se abre—. Lindsey y Liam van a ocupar la
planta baja. —Me informa, y yo sonrío.
¡Se va a morir! Me pregunto si ella ya lo sabe. A diferencia
de nuestros padres, el padre de Lindsay era partidario de casarse
antes de vivir juntos y la boda fue la semana pasada. Me dijo que
habían conseguido una casa, así que no me extraña que haya estado
tan callada al respecto.
—Ve a conocer nuestro hogar, cariño. —Me besa el cuello
antes de darme un codazo para que entre.
Entro y miro el hermoso espacio. No puedo creer que este
vaya a ser nuestro hogar juntos. Cuando me giro para mirarlo, está
arrodillado.

115
—Sé que mamá ha dicho que no podemos casarnos todavía,
pero quiero que todo el mundo sepa que ese día se acerca. Dime
que te vas a casar conmigo y que este lugar es otro capítulo de
nuestra vida juntos. —propone mientras empuja el anillo en mi
dedo.
—Uno de muchos capítulos. —susurro, luchando contra las
lágrimas de alegría y asintiendo felizmente.
Empiezo a caer de rodillas, pero Drake es más rápido, me
coge en brazos y me lleva por nuestra nueva casa. Mi espalda choca
con una cama y me pierdo en el que pronto será mi marido, mi
todo.

116
Drake
Tres años después...

—¿Es raro que sólo tengamos una sección para que se sienten
los invitados? —Me pregunta Ali. Sonrío. Me da una palmada en
el brazo con su ramo y luego comprueba si está dañado—. Caray,
mira lo que me has hecho hacer.
—Cálmate, Ali. —Le pido, atrayéndola hacia mí. Froto mis
manos por su espalda desnuda y ella me mira a los ojos—.
Invitamos a la gente que queremos y a la gente que nos quiere.
Nada más importa.
—Vi al predicador hablando con papá. ¿Y si no aparece? —
Sus cejas se juntan en señal de preocupación, pero eso no la hace
menos bella.
Me hizo ir con ella a probarse vestidos de novia. Intenté
decirle que eso no era la tradición, pero insistió en que me
necesitaba. No fui de ayuda y le aseguré que cada uno era el vestido
y finalmente se rindió y se quedó con el que más le gustaba. Que
era mi plan desde el principio. Está cubierto de encaje blanco con
mangas largas y se ciñe a su cuerpo. La espalda está completamente
recortada hasta las caderas y muestra su preciosa piel que sabe que
no puedo dejar de tocar.
Nos graduamos en la universidad hace tres semanas, y el
sábado jugué mi último partido de fútbol universitario. Se acercan
los fichajes y tengo muchas posibilidades de ser profesional, pero
tenemos tiempo para pensarlo antes de tomar la decisión. Ali y yo
deseamos una familia y no queremos esperar demasiado. Ha sido
estupendo pasar este tiempo juntos, solos y en la universidad, pero
desde el principio hemos sabido que estamos destinados a estar

117
juntos y a tener hijos. ¿Por qué posponer lo que ambos queremos
por más tiempo?
—Estoy nerviosa. —Pasa sus manos por mi esmoquin y yo
las atrapo con las mías.
—¿Estás nerviosa por casarte conmigo? —Siento que una
sonrisa me estira los labios mientras ella pone los ojos en blanco.
—Por supuesto que no.
—¿Estás nerviosa por estar delante de todos y decirles que
me quieres? —Suspira mientras sacude la cabeza—. ¿Estás
nerviosa por ser mi esposa hasta el fin de los tiempos?
—No seas tonto, Drake. —Me da una palmada en el pecho y
yo le agarro la mano y le beso la palma.
—Me he asegurado de que todo será perfecto. No hay nada
de qué preocuparse ni nada que temer. Voy a estar al final de ese
pasillo esperando que vengas para ser mi esposa. —Me inclino
hacia ella y la beso suavemente antes de apoyar mi frente contra la
suya—. Todo lo que tienes que hacer es poner un pie delante del
otro.
Asiente con la cabeza y siento que suelta un suspiro mientras
sus hombros se relajan. Se oye un pequeño golpe en la puerta y
entonces papá la abre y él y mamá entran.
—¿Estáis listos, chicos? —pregunta, mirando entre nosotros.
—Lo estamos. —responde Ali por los dos.
Le doy un último apretón mientras papá se acerca y le coge
las manos y yo me pongo al lado de mamá. Decidimos ir por el
camino menos tradicional, ya que nos salimos un poco de la
tradición, y bajaremos los cuatro al mismo tiempo. Papá camina
con Ali y yo con mamá. Una vez que lleguemos al frente, nos
cambiaremos.

118
—Te quiero. —Le digo a Ali y le guiño un ojo antes de coger
el brazo de mamá.
—Yo también te quiero. —Me responde ella y veo el brillo
en sus ojos.
Este es el primer paso de muchos y estoy deseando
empezar.

119
Drake
Seis años después...

—Respira, respira, respira. —coreo mientras Ali me


aprieta la mano.
—Puedes hacerlo, Ali- Bichito, estamos aquí.
Mamá está al otro lado de ella y las dos se miran a los ojos.
Pensaba que podría hacerlo sola después de haberlo hecho ya dos
veces, pero ella quería optar por un parto natural esta vez después
de haber usado la epidural en los dos primeros. Ha sido un poco
más intenso, por decir algo.
Papá y Lindsey están en la sala de espera con nuestros dos
hijos mayores mientras Liam está en casa con su pequeña. Todos
entramos a toda prisa en la sala de urgencias mientras yo gritaba
pidiendo ayuda. En ese momento Ali pensó que nacería en
cualquier momento, pero eso fue hace seis horas y no ha avanzado
desde entonces. La enfermera acaba de llegar y ha comprobado que
está avanzando lentamente, pero sólo quiero que alguien le ponga
una inyección y le haga desaparecer el dolor.
—Tal vez deberíamos pedir medicamentos. —Las palabras
salen de mi boca y, cuando su cara se acerca a la mía, me doy
cuenta de que ha sido un error.
—Drake. —dice mamá y la miro—. Si ella puede hacerlo, tú
también.
Asiento con la cabeza y vuelvo a decirle que respire. De
repente, se produce una gran contracción justo cuando el Dr. Cross
entra y se acerca a revisar a Ali.

120
—Parece que ha llegado la hora. —Coge su bata y todas las
enfermeras entran mientras la examina—. Conozcamos al bebé
número tres, ¿de acuerdo?
Sin decir nada, Ali asiente con la cabeza y veo que hace
acopio de todas sus fuerzas. Es muy fuerte y cada día que estoy con
ella me asombra. Es la madre y la esposa más increíble que podría
haber soñado y es más que eso. Es mi mejor amiga y la única
persona en todo el mundo con la que quiero compartir mi vida.
—Empuja. —ordena el Dr. Cross y ella se lanza con todas sus
fuerzas.
Hay un largo momento de silencio que atraviesa la habitación
y de repente se oye un llanto. En un instante lo trae al mundo y mi
corazón está abrumado de amor.
—¡Es una niña! —grita el Dr. Cross y de pronto ahí está sobre
el pecho de Ali y la rodeamos con nuestros brazos.
Beso la frente de mi esposa mientras empieza a llorar y luego
me mira con los ojos cargados de lágrimas.
—Te quiero mucho. —afirma, y yo beso sus suaves labios.
Nos separamos para ver a nuestra nueva niña y luego miro a
mamá. Está llorando tanto como Ali mientras nos mira y sonríe.
—Ve a decírselo a papá. —La animo, y ella asiente y sale
corriendo de la habitación. Me río y sacudo la cabeza—. Se va a
poner muy contento.
—Lo sé. —dice Ali mientras besa a nuestra pequeña en la
cabeza.
—Gracias. —susurro y levanta la vista hacia mí.
—¿Por qué?
—Por todo. Desde el día en que entraste en mi vida, todo ha
estado bien. Has hecho que cada momento en esta tierra sea
perfecto.

121
—Para o seguiré llorando. —Se seca las lágrimas mientras
sonríe y miramos fijamente a nuestra hija.
—También te quiero pequeña.
Pasa mucho tiempo antes de que ninguno de nosotros consiga
dormir, pero es un momento que ninguno de los dos olvidará jamás.
Es otra página en nuestro para siempre y no puedo esperar a
añadir más.

122
Ali
Reunión de diez años de instituto...

—¡Me queda bien! —grito mientras salgo del armario con


el vestido de la fiesta de fin de curso puesto.
Me queda un poco ajustado, pero de alguna manera me entra.
Tres hijos, y quizá un cuarto en camino si no me equivoco, y
todavía me queda bien.
—¿Llevaras ese?
Drake me mira el pecho, donde mis tetas intentan liberarse.
Desliza su teléfono en el bolsillo de sus pantalones y, como
siempre, tiene un aspecto delicioso. No importa si está en el campo
de fútbol, atendiendo la parrilla en el patio trasero o vestido.
Siempre tiene buen aspecto. Sus ojos abandonan mi pecho para
encontrarse con los míos. De acuerdo, quizá no me quede como
hace diez años, pero aún me cierra la cremallera y eso es lo que
cuenta.
—No quiero estropearte el vestido. —Me advierte, y sé que
quiere decir que me lo arrancará y entonces tendré que ponerme
otra cosa.
Mis tetas se desbordan porque, de alguna manera, el
embarazo las ha hecho más grandes. Puede que mi cintura sea casi
la misma que en el instituto, pero las chicas no están iguales ni de
cerca.
El vestido me llamó la atención mientras me preparaba y, para
empezar, no estaba segura de por qué íbamos a la reunión del
instituto. Las únicas personas de allí con las que seguimos hablando

123
son Lindsey y Liam, que están tan felizmente casados como
nosotros. Vamos a ir todos juntos porque ella nos convenció.
Nos enteramos de que la Brigada Rubia ha estado fuera desde
que terminó el instituto. Me sorprendería que Court o Eric
aparecieran esta noche. Terminaron juntos de alguna manera y
tengo entendido que ambos están bajo investigación por fraude y
las cosas no pintan bien para ninguno de los dos. Escuché que la
cárcel estaba en su futuro, pero no le presté mucha atención.
Siempre hay rumores sobre diferentes cosas, así que el hecho de
que Drake y yo seamos hermanastros es algo pequeño comparado
con las otras cosas en las que se han metido los demás desde el
instituto. Somos una familia bastante normal y sin dramas.
—No lo harás, así que manos fuera. —Le señalo con el dedo
con mi propia advertencia.
Sé que es una mala elección de palabras en el momento en
que salen de mi boca. En dos segundos se me echa encima y el
vestido desaparece. Gracias a Dios no lo rompe, aunque no me
importa en este momento. Me levanta en sus brazos y le rodeo con
las piernas mientras me lleva de vuelta al armario y cierra la puerta
de una patada.
Mi culo se encuentra con la isla que hay en el centro de mi
vestidor y gimo. Cuando Drake mandó construir el armario para
mí, pensé que estaba exagerando, pero me equivoqué. Esta isla se
utiliza mucho para nuestras sesiones de sexo a escondidas. Son
muy necesarias con nuestros tres pequeños corriendo por ahí.
—Esto es lo que quería hacer cuando bajaste las escaleras con
este maldito vestido hace tantos años. —Su boca encuentra la mía
y sé con certeza que mis bragas no van a aguantar por el sonido del
material al rasgarse.
—Tengo que arreglarme. —Me quejo, incluso mientras voy
a por el botón de su camisa. No hay nada que me guste más que
estar piel con piel con mi marido.

124
—Lo que tienes que hacer es dejar que tu marido te folle. Me
lo debes. Siempre te burlas de mí con estos conjuntos. Hiciste que
mi adolescencia fuera increíblemente jodidamente dura.
Gimoteo ante sus sucias palabras.
—Me encanta cuando estás duro. —susurro, alcanzando su
cinturón.
—Me encanta que ahora puedas apretarla cuando quieras.
Asiento con la cabeza mientras le quito el cinturón y voy a
por el botón de sus pantalones. Todo mi cuerpo arde de necesidad
y, a veces, él puede excitarme sólo con sus palabras. Su mano me
coge la barbilla y me agarra ahí para que levante la vista.
—No importa si soy tu hermano o no, ese coño me pertenece.
Dilo.
—Es tuyo. Es tuyo. —Me contoneo, intentando acercarme
porque quiero que se lo folle—. Nadie puede tenerme más que tú.
—Sus ojos se dirigen a mi boca mientras me lamo los labios.
Drake es más que posesivo. Le excita que le diga que le
pertenezco y a mí también. Después de todos estos años seguimos
teniendo esta conexión que se ha transformado de diferentes
maneras a medida que hemos crecido juntos.
—Voy a hacer que te corras. —asegura antes de besarme
fuerte y profundamente.
Me suelta la cara mientras se arrodilla y tira de mi culo hasta
el borde de la isla. Su boca está caliente y húmeda y me hace
correrme tres veces antes de dejar que me vista.
Al igual que en nuestro baile de fin de curso, me lo paso en
grande. Pero siempre lo hago cuando estoy con Drake. Sé que
siempre lo haré y él no dejará que sea de otra manera.

Final
125

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