APUNTES FOUCAULT
El poder no reprime, normaliza.
¿hay algo natural en nosotros que el poder viene desde afuera a someter o a posibilitar? ¿Somos sujetos que
queremos lo que queremos y el poder como algo externo nos permite o nos prohíbe desplegarlo? ¿O el poder ya
está en nosotros al momento de decidir, es decir, es quien decide si nosotros podemos decidir? Foucault nos
propone partir de ese sujeto que se cree libre y autónomo y no es más que un efecto del poder. El poder no reprime,
sino que produce sujetos. El poder no enfrenta sujetos, subjetividades. El poder construye subjetividades.
¿podemos visualizar algo más que sus efectos? ¿podemos recorrer genealógicamente los modos de construcción de
nuestras verdades, saberes, instituciones? Sí. Esa es la tarea, dice Foucault
¿Qué significa normalizar?
Normalizar viene de normal y normal viene de norma; y si hay una norma, alguien la puso. Y si alguien la impuso,
no hay nada de normal sino normalizado. O sea, construido como normal. Y como anormal, porque para que haya
normal tiene que haber lo anómalo. Sin embargo, la cuestión fundamental en este combo es la naturalización del
esquema, esto es, la invisibilización del dispositivo. La normalización instala sus normas básicas como parte de la
propia naturaleza de las cosas y por eso en el poder como normalización no hay conciencia de su ejercicio. El poder
más eficiente es el que no se ve.
Poder/Saber/subjetividad ¿Qué significa esto?
Que no existe un saber separado del poder o de la construcción que el poder hace de nosotros. Por ejemplo, no existe
EL bien o El mal, sino disposiciones por el poder (que internalizamos como propias). ¿Quién dice que algo es malo
o bueno, sano/enfermo, buen alumno/mal alumno, mujer/varón, verdadero/falso? Todos estos binomios son
construcciones que nos ordenan, pero olvidamos que pueden ser de otra manera…
¿Significa esto que hasta nuestro querer o desear es construido?
Foucault no cree que haya algo así como una naturaleza humana previa a lo que somos. Hasta eso que llamamos en
nosotros animalidad es una construcción desde nuestra no-animalidad. ¿Será natural la naturaleza humana? El
cuerpo también es un constructo, una escritura (como dice Paul B. Preciado), incesantemente escrito, inducido,
inscripto, producido. Pero también amaestrado, diciplinado, adiestrado, entretenido, conducido, predecible,
controlado. Y es un juego que funciona a costa de que los participantes crean en su libertad.
¿Pero cómo puede no haber conciencia?
Toda normalización supone la construcción de una subjetividad. ¿Dónde se cocina todo esto? En todas las
instituciones sociales con el fin de crear “cuerpos económicamente rentables, políticamente dóciles”; creando un
conjunto de imposiciones incorporadas casi hasta inconscientemente. ¡No sólo eso! nosotros lo vamos
reproduciendo a través de nuestras prácticas, conductas y acciones! Y si algo queda fuera, se lo castiga o se lo
médica.
¿Qué significa que donde hay poder hay resistencia?
Para Foucault existen lo que él llama “resistencias funcionales”. Es decir, transgresiones que no hacen más que
confirmar el poder. Y hasta la sensación de libertad de estar haciendo algo inmoral/anormal no lo deconstruye el
poder, sino que lo confirma. Es como ser infiel con tu pareja y creer que con eso estás combatiendo la monogamia.
Todo lo contrario, la estás ratificando.
Foucault empezó por estudiar las instituciones que hacen posible el disciplinamiento y la normalización como la
escuela, cárceles, fábricas o los hospitales psiquiátricos, pero luego se pregunta, ¿y si en realidad toda la sociedad
se ha vuelto un dispositivo de disciplinamiento social? ¿y si la sociedad es una gran cárcel? ¿una gran prisión que
hemos internalizado en sus prácticas de disciplinamiento y que por eso a no la visualizamos como tal? ¿Y si el
panóptico se ha ido desmaterializando y lo encontramos diseminado en todas las estructuras institucionales que
fomentan el autodisciplinamiento? ¿en cada examen, en cada aula, en cada exigencia de sacar la mejor nota, en cada
comportamiento en la mesa, en elegir “vocacionalmente” la carrera, etc., etc., etc…
Entonces ¿no hay un poder?
Foucault piensa el poder como una gran red, como micropoderes ejecutándose por doquier, incluso introyectándose
en cualquiera de nosotros que cree estar dando pelea a un poder central, mientras las reproduce sin darse cuenta.
Formas de micropoderes que se instalan en una forma de hablar, de exigir, de plantear jerarquías, de definir, de
vincularse con los otros. Si el poder esta acá adentro ¿contra quién lucho? ¿contra mí mismo?
Puntos a favor
• Si el saber es un constructo, puede ser igualmente deconstruido
Algunas críticas
• ¿PODER O MICROPODER? El poder se disemina y al fragmentarse e invisibilizarse puede vencer mucho
mejor. Pensar el poder de esta forma también hace que el poder se fortalezca. Si visualizamos dónde está
el poder, podremos luchar contra él. Ahora, ¿Foucault quiere esto? Si pensamos el poder fragmentado,
luchamos contra él parcialmente y nunca para detenerlo en su totalidad. Que en todos nuestros vínculos
haya poder, no quita que exista un sistema capitalista que nos oprime y explota.
• ¿TODA RESISTENCIA FORTALECE EL PODER? No todas las resistencias son las que el poder necesita. El
poder también reprime cuando la normalización no fue totalmente efectiva (ya vimos esto con Althusser la
clase pasada). Y si toda resistencia no es más que ratificación del poder, ¿cuál es el mensaje que nos está
dejando Foucault? ¿Qué a pesar de darnos cuenta de la normalización, toda resistencia es en vano, que no
vale la pena?
• ¿NO SE PUEDE ESCAPAR A LA CONSTRUCCIÓN DEL PODER? Si no hay nada fuera de la subjetividad
construida, ¿desde qué lugar puedo contrarrestar toda imposición de poder?
“Ejerzo poder sobre ti: influyo en tu comportamiento o intento hacerlo. Intento guiarlo, conducirlo. Y la manera más
sencilla es, obviamente, tomándote de la mano y obligarte a que vayas a donde quiero. Ese es el caso límite, el grado
cero del poder. Y es precisamente en ese momento en que el poder deja de serlo y se convierte en simple fuerza física.
Por el contrario, si uso mi edad, mi posición social, el conocimiento que pueda tener sobre determinado tema para
hacer que te comportes de un modo particular – es decir, no te estoy forzando a algo sino que te estoy dejando
completamente libre – ahí es cuando empiezo a ejercer poder. Está claro que no debemos definir el poder como un acto
violento y opresor que reprime a los individuos forzándolos a hacer algo o evitando que hagan algo distinto. Sino que
el poder tiene lugar cuando existe una relación entre dos sujetos libres y esta relación es desigual, de modo que uno
puede actuar sobre el otro, y ese otro es guiado o permite que lo guíen”.
Extraída de: “El poder, los valores morales y el Intelectual”, entrevista a Michel Foucault el 3 de noviembre
de 1980 por Michael Bess
VIGILAR Y CASTIGAR (1975)
Estos apuntes forman parte del libro Vigilar y Castigar (1975), más específicamente el capítulo dedicado a la
Disciplina. Este consta de tres partes: los cuerpos dóciles, los métodos del buen encauzamiento y el panoptismo. Allí
detalla toda la infraestructura al interior de las instituciones disciplinarias o de secuestro, diseñada para generar
un tipo especial de conducta y normalización. Para Foucault, estas instituciones son DISPOSITIVOS
HERMENÉUTICOS, (dispositivo porque nos dispone de cierta forma a interpretar de cierta manera (de ahí
hermenéutico). Toda institución entonces nos interpreta, nos piensa y nos construye.
Voy a tratar de resumir algunos puntos importantes para tener en cuenta:
1. Cuerpos dóciles
Foucault va a analizar 5 instituciones disciplinarias o de secuestro: el cuartel, la fábrica, el hospital, la escuela y la
cárcel. Nosotros, obviamente, vamos a poner el acento en cuestiones educativas.
En estas instituciones (aunque con sus diferencias), se entrelazan mecanismos de poder y saber muy similares en
la conformación de la subjetividad. El poder se desenvuelve y entrelaza hasta en las más pequeñas acciones,
tornándose cada vez más capilar y sutil.
“El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone. Una "anatomía
política", que es igualmente una "mecánica del poder", está naciendo; define cómo se puede hacer presa en el cuerpo
de los demás, no simplemente para que ellos hagan lo que se desea, sino para que operen como se quiere, con las
técnicas, según la rapidez y la eficacia que se determina. La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados,
cuerpos "dóciles". La disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas
mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia) (pág. 160)
El cuerpo es entonces una herramienta útil, productiva, fijado a los requerimientos de la sociedad capitalista.
La disciplina es una es una anatomía política del detalle. Es el arte de la distribución de los cuerpos en un espacio
confinado, de clausura; pero no basta con la reclusión, sino que además debe haber espacios asignados, aulas o
pupitres en el caso escolar:
“Se trata de establecer las presencias y las ausencias, de saber dónde y cómo encontrar a los individuos, instaurar las
comunicaciones útiles, interrumpir las que no lo son, poder en cada instante vigilar la conducta de cada cual,
apreciarla, sancionarla, medir las cualidades o los méritos. Procedimiento, pues, para conocer, para dominar y para
utilizar. La disciplina organiza un espacio analítico” (166)
“Puede decirse que la disciplina fabrica a partir de los cuerpos que controla cuatro tipos de individualidad, o más bien
una individualidad que está dotada de cuatro características: es celular (por el juego de la distribución espacial), es
orgánica (por el cifrado de las actividades), es genética (por la acumulación del tiempo), es combinatoria (por la
composición de fuerzas). Y para ello utiliza cuatro grandes técnicas: construye cuadros; prescribe maniobras; impone
ejercicios; en fin, para garantizar la combinación de fuerzas, dispone "tácticas". La táctica, arte de construir, con los
cuerpos localizados, las actividades codificadas y las aptitudes formadas, unos aparatos donde el producto de las
fuerzas diversas se encuentra aumentado por su combinación calculada, es sin duda la forma más elevada de la
práctica disciplinaria.” Pág. 155
Contrariamente a la frase conocida de que la guerra es la continuación de la política por otros medios, para Foucault,
la política es la continuación de la guerra por otros medios. “Es posible que la guerra como estrategia sea la
continuación de la política. Pero no hay que olvidar que la "política" ha sido concebida como la continuación, si no
exacta y directamente de la guerra, al menos del modelo militar como medio fundamental para prevenir la alteración
civil. La política, como técnica de la paz y del orden interno, ha tratado de utilizar el dispositivo del ejército perfecto,
de la masa disciplinada, de la tropa dócil y útil, del regimiento en el campo y en los campos, en la maniobra y en el
ejercicio”. Pág. 156
2. Los medios del buen encauzamiento.
“El poder disciplinario, es un poder que, en lugar de sacar y de retirar, tiene como función principal la de "enderezar
conductas"; o sin duda, de hacer esto para retirar mejor y sacar más. No encadena las fuerzas para reducirlas; lo hace
de manera que a la vez pueda multiplicarlas y usarlas. En lugar de plegar uniformemente y en masa todo lo que le está
sometido, separa, analiza, diferencia, lleva sus procedimientos de descomposición hasta las singularidades necesarias
y suficientes. "Encauza" las multitudes móviles, confusas, inútiles de cuerpos y de fuerzas en una multiplicidad de
elementos individuales —pequeñas células separadas, autonomías orgánicas, identidades y continuidades genéticas,
segmentos combinatorios. La disciplina "fabrica" individuos; es la técnica específica de un poder que se da los
individuos a la vez como objetos y como instrumentos de su ejercicio. No es un poder triunfante que a partir de su
propio exceso pueda fiarse en su superpotencia; es un poder modesto, suspicaz, que funciona según el modelo de una
economía calculada pero permanente” (158)
¿cómo se logra encauzar las subjetividades? ¿Cuáles son las técnicas al interior de las instituciones disciplinarias?
- La vigilancia
- La arquitectura
- La Sanción normalizadora: las instituciones disciplinarias tienen sus propios mecanismos de justicia. Por
ejemplo: no es un delito olvidarse un manual, pero dentro de la escuela, lo es. Tienen microtribunales que
actúan sobre micropenalidades. Hay castigos públicos, humillaciones, salones de castigo (como en las
cárceles).
¿qué se castiga? No sólo faltas sino también la ineptitud para cumplir determinada tarea, el mal manejo del
tiempo. ¿cómo? Muchas veces con la realización de ejercicios repetitivos. ¿Cuál es el fin? El castigo disciplinario debe
reducir las desviaciones, aunque su efecto debe ser motivado más por la gratificación que por la sanción. Por
ejemplo, la recompensa con cierta simbología, como por ejemplo medallas en los militares, el abanderado en la
escuela, el empleado del mes en la fábrica.
EL objetivo es normalizar. Acatar una norma, un estándar al que se debe llegar- Para eso hay que medir,
evaluar, observar, catalogar, clasificar. La norma es a la vez represiva, porque hay sujetos que no la van a alcanzar.
- La herramienta normalizadora por excelencia es el examen. Éste tiene por función homogeneizar e
individualizar y de esta forma diferenciar y sancionar. Su finalidad es encauzar y ajustar ese desvío a la
norma.
El examen es donde mejor se condensa esa relación entre saber y poder. El sujeto es permanentemente
examinado, calificando, registrando, observando. Allí Invierte la economía de la visibilidad en la economía
del poder. Éste se vuelve invisible y el sujeto es permanentemente visibilizado.
3. Panoptismo:
Algo ya dijimos en la clase anterior sobre el panóptico. Éste refiere a una arquitectura que posibilita la vigilancia
permanente, (aunque efectivamente esto no sea siempre así) y de esta forma lograr en los sujetos cierto
autocontrol). Si bien es importante la arquitectura, toda institución es un panóptico si la pensamos en función de
los objetivos y disposiciones para los cuales se crea:
“En cada una de sus aplicaciones, permite perfeccionar el ejercicio del poder. Y esto de varias maneras; porque puede
reducir el número de los que lo ejercen, a la vez que multiplica el número de aquellos sobre quienes se ejerce. Porque
permite intervenir a cada instante y la presión constante actúa aun antes de que las faltas, los errores, los delitos se
cometan. Porque, en estas condiciones, su fuerza estriba en no intervenir jamás, en ejercerse espontáneamente y sin
ruido, en constituir un mecanismo cuyos efectos se encadenan los unos a los otros”. (190)