Una vida que da fruto.
(Juan 15:1-11 )
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con
TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest
03/04/2011
Introducción:
Los capítulos del 13 al 17 (y parte del 18) son una narración de lo
que aconteció justo unas horas antes de que el Señor Jesús fuera
entregado para ser crucificado. Si usted observa, el capitulo 13
comienza relatando lo sucedido en la última cena; el capitulo 14
revela los temas que se trataron en esa reunión.
El capitulo 15, que es el que vamos a estudiar esta mañana, se
desarrolla en el trayecto en que Jesús y sus discípulos se retiran
del aposento donde habían cenado y se dirigen rumbo al huerto
de Getsemaní, que es el lugar donde el Señor Jesús oró con gran
aflicción, a tal punto que su sudor parecía como gotas de sangre.
¿Por qué es importante que sepamos esto? –Porque así
entenderemos mejor la riqueza y la profundidad que hay dentro
del capitulo 15. Imagínese, El Señor Jesús, siendo 100% Dios y
100% Hombre, como Dios sabía todo lo que estaba a punto de
sucederle (es omnisciente), y como hombre había una agonía
interna por todo el sufrimiento que tenia que padecer en una
cuantas horas. ¿Se ha puesto a pensar cuan grande es el amor
de Jesús por nosotros?, cualquiera de nosotros cuando estamos
sufriendo, cuando estamos afligidos o preocupados nos volvemos
egoístas, nos enfocamos más en nuestro dolor y nos olvidamos
por completo de los demás ¿no es cierto?, pero… ¿que hizo
Jesús? -En medio de esa agonía, aún continúa interesado en el
bienestar y el crecimiento de sus discípulos, aún continúa
interesado en usted y en mí, y nos regala las palabras del capitulo
15:
1
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
Probablemente mientras iban rumbo al huerto de Getsemaní,
Jesús y sus discípulos se encontraron con una vid, con una planta
que produce uvas, y el Señor aprovechó este encuentro para
ilustrar por medio de esta planta la relación que debe existir entre
él y nosotros.
Jesús comienza diciendo: “Yo soy la vid verdadera”. Éste es el
último “Yo soy” que se encuentra en San Juan, indicando la
Divinidad de Jesús, es la misma forma en que se le presentó Dios
a Moisés cuando el le preguntó su nombre en Éxodo 3:14 – el dijo
“YO SOY”.
¿Por qué dirá “la vid verdadera”? – Por que según Isaías 5:1-7
Israel era la vid que Dios había plantado y cuidado, él esperaba
recibir de ellos frutos de justicia y de arrepentimiento, pero ¿pudo
Dios encontrar fruto en Israel? –No. El ser humano por si mismo y
por sus esfuerzos nunca podrá agradar a Dios , es por eso que
en San Juan, Jesús se presenta así mismo como la vid verdadera,
como la única manera de llevar frutos agradables a Dios.
Estos versos presentan 3 personajes principales:
a) El labrador: Es Dios, el que cuida de la vid (v1)
b) La vid verdadera: Es Cristo (v1)
c) Los pámpanos (ramas): Somos nosotros, los que nos hemos
unido a Cristo por medio del nuevo nacimiento. (v5)
Piense por un momento, Jesús está afirmando al menos 4 cosas
al decir que él es la vid verdadera, está diciendo:
a) Yo soy la fuente de vida. ¿Quién alimenta las ramas y hace
crecer el fruto?- Es la vid, una rama por si misma separada de la
vid lo único que puede hacer es secarse y morir.
b) Yo soy el que te nutre, el que te alimenta.
c) Yo soy el que te da el crecimiento.
d) Yo soy quien te permite dar fruto
Si nosotros somos los pámpanos, ¿Cuál es nuestro
objetivo? V2 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará;
y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
Nuestro objetivo es dar fruto. Usted ha sido salvado e injertado
en la vid no para servir de adorno, sino para dar fruto. Aquí se
mencionan tres niveles de la vida fructífera:
1) Fruto (v2 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto...)
2) Más fruto (v2 …lo limpiará, para que lleve más fruto)
3) Mucho Fruto (v5 …el que permanece en mí y yo en él, este
lleva mucho fruto…)
Algunas personas se enfocan en que dar Fruto significa solamente
ser ganadores de almas, pero al fruto que Jesús se refiere es al
Fruto del Espíritu, a su carácter reflejado en la vida de sus
seguidores (Gálatas 5:22), claro que si en su vida se manifiesta el
carácter de Cristo, indudablemente usted va a estar interesado en
compartir el amor de Dios con otras personas. Mientras mas nos
parezcamos a Cristo más nos vamos a interesar en las cosas que
a él le interesan.
¿Está cumpliendo usted su propósito como pámpano? ¿En qué
nivel de fructificación se encuentra: fruto, más fruto o mucho
fruto? ¿Está reflejando su vida el carácter de Jesús, el Fruto del
Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre y templanza? – El propósito de Dios al injertarnos
en la Vid es producir en nosotros el carácter de Jesús, ese es el
fruto.
Requisitos para llevar una vida fructífera:
1) Limpieza. V2 . ¿Cuántos tienen alguna planta o árbol que de
frutos en su casa? - ¿ha observado que cuando una planta
comienza a dar fruto, generalmente se adhieren a sus hojas o
ramas algunas plagas que tratan de impedir que el fruto se
desarrolle?, ¿Qué tiene que hacer usted como jardinero/a? –en
ocasiones es necesario podarlas y limpiarlas para que continúen
dando mas fruto. Lo mismo sucede con nosotros, para que
podamos dar fruto, para modelar el carácter de Jesús en nuestras
vidas, Dios en ocasiones tiene que podar nuestras vidas, a veces
tiene que quitar algunas distracciones que nos están alejando él,
pueden ser personas, posesiones materiales, sentimientos, etc.
Dios nos somete a periodos de purificación, donde él tiene que
tratar con nuestro carácter y con aquellas cosas que están
impidiendo nuestro crecimiento. ¿Ha experimentado ud. alguna
vez en su vida que Dios lo está limpiando para que pueda dar
fruto?, Probablemente usted no lo va a notar en el momento, pero
al pasar el tiempo y mirar hacia atrás usted podrá decir “ahora
entiendo que Dios me estaba podando para que pudiera llegar a
ser lo que soy hoy”
¿Qué utiliza Dios para limpiarnos? V3 3Ya vosotros estáis
limpios por la palabra que os he hablado
-Dios utiliza su palabra, con ella nos anima, nos enseña, pero
también nos corrige. En muchas ocasiones Dios va a utilizar su
palabra para poner el dedo en la llaga, de repente usted va leer en
la Biblia algún pasaje que literalmente exponga su situación de
desobediencia delante de Dios, quizás será algún pecado oculto
que este cometiendo y Dios se lo revele mediante su lectura de la
Biblia. Puede ser que también usted escuche un sermón y que
todo lo que ahí se diga pareciera que está dirigido a usted
directamente, aunque la persona que este hablando tal vez ni le
conozca, pero es Dios usando su palabra para poder limpiarle. La
palabra de Dios nos limpia.
2) Permanencia. La palabra permanecer es la clave para entender
este pasaje, aparece al menos 11 veces en el capítulo 15 (v4 3
veces, v5, v6, v7 2 veces, v9, v10 2 veces, v16).
¿Qué significa permanecer? Significa quedarse donde uno está,
en otras palabra lo que Jesús esta diciendo es “No se muevan,
manténganse unidos a mi”. – Eso es permanecer.
Jesús afirmó que:
a) Nadie puede crecer ni dar fruto si no permanece en él
V4. 4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no
puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así
tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
El fruto, el carácter de Jesús en nosotros solo se logra estando en
comunión con él, permaneciendo unido a el. Las ramas dan fruto
no por si mismas, sino por todos los nutrientes que le son
transferidos por medio de la Vid. Si usted y yo no vivimos vidas
conectadas a Jesús, sino permanecemos en él nunca vamos a
experimentar el nivel de fructificación que Dios desea para
nosotros.
b) Separados de él nada podemos hacer
V5 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en
mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí
nada podéis hacer.
¿Qué podemos hacer separados de Jesús? – NADA. Al utilizar
la figura de la Vid y los pámpanos lo que el Señor Jesús quiere
que entendamos, es la relación de dependencia que tenemos con
él. Apartados de él, nada, absolutamente nada podemos hacer,
pero en Cristo, según filipenses 4:13 “todo lo podemos” – ¡amen!
Detengámonos un momento… quizás la razón por la que en su
vida las cosas le están saliendo mal no es porque usted tenga
“mala suerte” o por que sea “salado/a” (como dicen algunos por
ahí), quizás las cosas le están saliendo mal porque usted ha
dejado de depender de Cristo, ha decidido separarse y no
permanecer unido a la vid, pero recuerde lo que dijo Jesús
“separados de mi, nada podéis hacer”.
En lugar de separarnos de la vid, lo que debemos hacer es
Permanecer unidos a ella. Aferrarnos a Jesús y no movernos,
sean cual sean las circunstancias que usted este pasando “no se
mueva”, agárrese del Señor, permanezca unido a la Vid.
¿Qué implica permanecer? Implica haber recibido a Jesús por
la fe como Señor y salvador y por medio del nuevo nacimiento
haber sido injertado en la Vid, pero el permanecer también
incluye nuestra comunión diaria con Dios, usted no puede decir
que está permaneciendo en la vid si se desconecta de su lectura
diaria de la Biblia, de su tiempo diario de oración, si se deja de
congregar y se desconecta de la vida de su iglesia local.
La solución para cualquier problema que este pasando es
permanecer en Cristo, ¡no se mueva! , manténgase aferrado a
Jesús, péguese a la Vid, no descuide su comunión con el,
congréguese, lea la Biblia, hable con Dios y verá el poder de Dios
manifestarse en su vida
3) Obediencia
10
Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así
como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y
permanezco en su amor.
El último requisito que se menciona es la obediencia. Usted
nunca podrá crecer ni vivir una vida fructífera, que agradable a
Dios, si no decide obedecer su palabra. ¿Qué le ha estado
diciendo Dios en estos últimos días, le ha obedecido?
Termino con una promesa que se hace efectiva si y solo si nos
decidimos a permanecer en Jesús y en su palabra:
V7. 7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en
vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Jesús dijo: “5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que
permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque
separados de mí nada podéis hacer.”
Oremos.
Publicado por Jose Luis Olivares en 20:49
Etiquetas: Juan 15:1-11, La vid verdadera, permanecer en
Jesús, Requisitos para una vida fructifera, una vida que da fruto
3 comentarios:
1.
Unknown17 de febrero de 2016, 15:17
super esta palabra, gracias por su descripción detalla de la
palabra... bendiciones
Responder
2.
Luz Dary Niño Garcia27 de septiembre de 2016, 5:34
Excelente descripción. Muchas gracias.
Responder
3.
yolanda colon24 de octubre de 2016, 6:58
excelentegrax
Responder
Si este tema ha sido de bendición para tu vida, déjanos tus comentarios.
Enlaces a esta entrada
Crear un enlace
Entrada más recienteEntradaantiguaPágina
principal
Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom)
Jesucristo es La Vid Verdadera, y las
Ramas
A lo largo de la historia judía la vid se convirtió en el
símbolo de Israel. Durante el período de la historia de
Macabeos, el símbolo de la vid estaba en las monedas de
Israel estaba sobre las puertas principales de las sinagogas.
Josefo describe a Herodes del Templo en la época de Jesús
dice: "En virtud de la corona-el trabajo se extendió a cabo
una vid de oro, con sus ramas colgando hacia abajo de una
gran altura, la amplitud y mano de obra de las cuales son
un espectáculo sorprendente para los espectadores"
(Antigüedades de los Judíos, 5.5.4).
Me imagino en mi
mente el profeta
hebreo Isaías
caminando por la
plaza del mercado
de Jerusalén. La
gente está ocupada
cargando sus
mercancías,
vegetales y lana.
Mientras camina a lo
largo él ve un
vendedor de
instrumentos de
cuerda. El profeta
recoge un
instrumento y
comienza a cantar
una canción para mi
"amado" Su relación
con la viña. El Señor
Dios, Jehová es el
"bien amado" y su
viña es la nación de
Israel. Escuche su
canción en Isaías
capítulo cinco.
"Tenía mi amado
una viña en una
ladera fértil. La
había cercado y
despedregado y
plantado de vides
escogidas; había
edificado en medio
de ella una torre y
había hecho
también en ella un
lagar; y esperaba
que diera uvas
buenas, pero dio
uvas
silvestres. Ahora,
pues, vecinos de
Jerusalén
y varones de Judá,
juzgad entre mí y mi
viña. ¿Qué más se
podía hacer a mi
viña, que yo no haya
hecho en ella?
¿Cómo, esperando
yo que diera uvas
buenas, ha dado
uvas silvestres? Os
mostraré, pues,
ahora lo que haré yo
a mi viña: Le quitaré
su vallado y será
consumida;
derribaré su cerca y
será pisoteada.
Haré que quede
desierta; no será
podada ni cavada, y
crecerán el cardo y
los espinos; y aun a
las nubes mandaré
que no derramen
lluvia sobre
ella. Ciertamente la
viña de Jehová de
los ejércitos es la
casa de Israel, y los
hombres de Judá,
planta deliciosa
suya.
Esperaba juicio, y
hubo vileza; justicia,
y hubo
clamor" (Isaías 5:1–
7).
Isaías termina su
canción con un
juego de palabras.
Israel es una
vid degenerada.
Dios miró por la
justicia, pero
encontró el
derramamiento de
sangre. Miró por
"justicia" pero se
encontró con "un
grito de angustia."
El erudito del
Antiguo
Testamento H. C.
Leupold, dice, "En
busca de
medidas se
encuentra
masacres, y por la
justicia se encontró
con los disturbios."
La viña no
produjo justicia.
Dios escogió la vid y
la plantó. El poeta
hebreo lo describe
así: "Hiciste venir
una vid de Egipto;
echaste las naciones
y la
plantaste. Limpiaste
el terreno para ella,
hiciste arraigar sus
raíces y llenó la
tierra" (Salmo 80:8-
9). Concluyó con una
oración: "Dios de los
ejércitos, vuelve
ahora;
mira desde el cielo,
considera y visita
esta viña" (v. 14).
Por otra parte, el
profeta Jeremías
hizo la misma queja
como Isaías con
estas palabras: "Te
planté de vid
escogida, toda ella
de buena simiente,
¿cómo, pues, te me
has vuelto
sarmiento de vid
extraña?" (Jeremías
2:21).
El profeta Ezequiel
nos recuerda la vid
no sirve para nada,
excepto para dar sus
frutos. La vid era un
símbolo de la
relación espiritual
entre Dios e Israel.
El fruto de la justicia
era para honrar y
glorificar a Dios. El
pequeño torcido, es
de madera sin valor
como combustible,
ya que se enciende
en llamas como el
papel y se va al
instante. No se
podía utilizar para la
fabricación de
muebles. Era
demasiado blando y
no es bueno para la
madera. Usted no
puede utilizarlo
como una estaca de
la tienda, ya que se
desmorona o se
flexiona cuando lo
golpea. Cumple con
un solo
propósito llevar
ricos fruto, delicioso.
Israel era una uva
silvestre, podrida.
Ezequiel nos dice
que ella estaba lista
para el gran lagar de
la ira de Dios
(Ezequiel 15:1-6,
19:10-14).
JESÚS ES LA
VID
VERDADERA
(15:1, 5)
En Juan capítulo
quince Jesús y sus
discípulos acababan
de celebrar la
Pascua. El discípulo
Judas abandonó el
grupo para
configurar la
traición. Jesús y los
once restantes
discípulos salieron
de Jerusalén, y se
fueron abajo en el
valle del Cedrón, y
por la ladera del
Monte de los Olivos,
al Jardín de
Getsemaní.
Mientras caminan
por el sendero Jesús
y los discípulos
pasan a través de los
viñedos que rodean
la ciudad. Tal vez se
puede ver la
hermosa cúpula
dorada del
templo iluminada
con los candelabros
de fiesta. A lo largo
del camino son
retorcidas vides que
mostraban las
cicatrices de los
últimos restos de la
poda.
Un estudioso del Nuevo Testamento piensa que ellos
puede ver en la distancia "el Templo de Jerusalén, por
encima y alrededor de la puerta, los setenta codos de alto,
lo que condujo desde el porche hasta el lugar santo, una
vid ricamente tallada se extendió como una frontera
y una decoración. Ramas, zarcillas, y las hojas eran de oro
fino; los tallos de los racimos eran de la longitud de la
forma humana, y los racimos que cuelgan sobre ellos eran
de joyas costosas ... esta cepa debe haber tenido una
importancia poco común y un sentido de lo sagrado a los
ojos de los Judíos. Con que majestuoso esplendor debió
ser la manera que han aparecido en la noche ... "
Jesús escogió un corte y se dirigió a sus discípulos.
"Ustedes sabe cómo Israel es representado como una vid la
cual debe producir fruta refrescante. Bueno, ella no pudo.
Yo soy la vid auténtica. Yo soy la vid verdadera y genuina
en lugar de una mera copia o un símbolo. Yo soy el
cumplimiento de todas este símbolo sugiere. Yo soy la vid,
el verdadero''.
La palabra "verdad" se usa también de lo que es la
realización final. Jesús es la realización más completa de la
esperanza de Israel, de sus expectativas, por lo que Dios
quería que ella fuera. Israel nunca como una enredadera
logró su objetivo. Ella fue un fracaso. Sin embargo, el Señor
Jesucristo, vino como la vid verdadera logró todo lo que
Dios quería que su Mesías hiciera. En la literatura
rabínica la vid se convirtió en la imagen del Israel
restaurado. La vid representa el Mesías, el Ungido de Dios.
La afirmación de Jesús es la vid es una pretensión de ser el
Mesías. En Él, está verdadero destino de Israel se ha
cumplido y consumado. Jesús es la vid verdadera
Mesiánica. En él la era mesiánica se inaugura.
Jesús ha acercado un marcado contraste entre la vid
degenerada de Israel y de sí mismo. Fue transferido a los
privilegios y responsabilidades de los hebreos en sí mismo.
El Secreto de Jesús está con su Padre
Este fue el secreto de su experiencia con su Padre. "Yo
estoy en el Padre y el Padre está en mí" (Juan 14:10-11). La
única manera de explicar que Jesús es Su comunión con el
Padre. No era la perfecta unión con él. "Yo y el Padre uno
somos" (Juan 10:30). Nunca hubo una desunión o falta de
armonía. Fue una comunión perfecta. El Padre y el Hijo no
son considerados como entidades separadas, cada uno por
su camino por separado sin tener en cuenta propia el uno
del otro. Siempre están trabajando juntos.
El secreto de la vida cristiana
Con esta viña Jesús ilustró el secreto más fundamental y
básico de la vida cristiana. Jesús dice que este es el secreto
de la vida cristiana: "Tú en Mí, y Yo en vosotros." Mira Juan
15:1-2. "Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo
aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más
fruto. ." La idea básica es la unión vital con Cristo. Se habla
de una relación íntima de amor con él.
Campbell Morgan sugiere toda la planta es la vid. Cristo
esta incluido en la vid no sólo las ramas sino el tallo y la
raíz. Cuando estamos unidos en Cristo somos uno con él.
Es nuestra identificación con Cristo. Jesús es la única
fuente de vida espiritual. Cuando estamos unidos con Él,
nos identificamos con él. El fruto de esta vid es la salida
natural de la vida de la vid.
EL PROPÓSITO DE LA VID (15:2)
El propósito de la vid es para dar fruto. Todo el énfasis de
la alegoría de la vid es dar frutos. Dios esperaba que
Israel, produjera las uvas deliciosas, hermosas, rica
selección de justicia. Ella produjo uvas amargas, podridas,
apestosos, de mal gusto. Dios estaba en busca de la justicia
y la rectitud, en su lugar se encontró con la opresión, la
crueldad, la explotación de los hombres. Jesús dijo que el
propósito de la vid fue "que pueda seguir dando frutos cada
vez más."
¿Cuál es el fruto que Dios está produciendo en tu vida? El
fruto de la vid será la salida natural de la vida de la vid.
Jesús es la vid. Cuando estamos unidos con Él, nos
identificamos con él. Nosotros producimos el vino.
Reproducimos a Cristo. Él trabaja en nosotros lo que el
produce.
Dios espera que el fruto del Espíritu Santo se produzca en
nuestras vidas. Sólo Jesús viviendo en nosotros puede
producir el fruto del Espíritu. Dios espera ver la semejanza
de Jesucristo. Él examina la vida y espera a ver el amor,
gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fe, y el
autocontrol. El fruto es la semejanza de Cristo. El fruto es la
justicia de Dios en el corazón. Es la semejanza de Cristo.
DIOS EL PADRE ES EL VIÑADOR.
Nosotros, los que nombramos el nombre de Jesucristo son
gran viña de Dios. Dios espera de nosotros
produzcamos su fruto en su viña. Juan 15:2 dice: "Todo
pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel
que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto."
Merrill Tenney escribió en su comentario sobre el
Evangelio de Juan esta observación sobre el viñador o
viticultor y el proceso de poda.
". . . En la poda de la vid, dos principios se respetan en
general: en primer lugar, toda la madera muerta debe ser
eliminada sin piedad, y en segundo lugar, la madera viva
debe ser reducido drásticamente. La madera muerta
alberga insectos y enfermedades y puede llevar la vid a la
putrefacción, por no hablar de ser improductiva e
impresentables. La Madera viva debe ser recortada con el
fin de prevenir el crecimiento ramas pesadas por que la
vida de la vid entra en la madera en lugar de entrar en la
fruta. Los viñedos en la primavera parecen una colección
de postes estériles, sangrados, pero en el otoño están
llenos de frondosas uvas moradas. Mientras el agricultor
maneja el cuchillo de poda en sus viñas, también Dios corta
la madera muerta de entre sus santos y, a menudo recorta
la madera viva que su método parece cruel. Sin
embargo, aquellos que han sufrido la mayoría de las veces
se trata de una mayor fecundidad (Merrill C. Tenney,
John: El Evangelio de la creencia de Grand Rapids:.. William
B. Eerdmans Pub. Co., 1948, pp. 227-28).
Dios nos poda (v. 2).
Al igual que el viticultor debe limpiar la vid, nuestro Padre
celestial nos limpia para que se dé más fruto. Él encuentra
una rama que está produciendo frutos y él comienza a
reducirla hasta que se lleve a la semejanza de Cristo. Su
objetivo es limpiar las ramas que quedan, a fin de producir
fruto. Todo el énfasis es "fruto", "más fruto", "mucho
fruto" de nuevo "mucho fruto". No se detendrá hasta que
vea las fruta! Dios corta la madera muerta, las partes
enferma y podrida de nuestras vidas. A veces sentimos que
sus métodos parecer cruel. Él lo hace tan bien que luego se
produce la obra de justicia de Jesús. A menudo he
observado que a partir de los que han padecido un
sufrimiento intenso se les sale la radiante belleza del
Señor Jesús. Este proceso de poda es un proceso de
limpieza.
Jesús dijo en el versículo ocho: "En esto es glorificado mi
Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.
" Él hará la limpieza necesaria para producir su tipo de
fruta. Nuestro Padre celestial encuentra una rama que está
empezando a dar sus frutos, comenzando a producir la
semejanza de Cristo, y lo recorta, recorta los brotes
maduros, para que se dé más fruto.
¿Ha estado pasando por el proceso de poda dolorosa
últimamente? Él trabaja en cortar todo en nuestras vidas
que se opone a la semejanza de Cristo. El Gran Médico
nunca ha dejado su hoja de bisturí. Con precisión Corta los
resentimientos, amargura, ira, egoísmo, egocentrismo, la
arrogancia, etc. Cualquier cosa que no es el fruto del
Espíritu, va a cortarlo y echarlo fuera de nuestras vidas. Si
no es la semejanza de Cristo Él la cortará.
¿Cómo nos poda el Padre? (v. 3)
"Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he
hablado" (v. 3). El Padre emplea las circunstancias y
situaciones en nuestras vidas para hacernos prestar
atención y escuchar su Palabra. Él usa las Escrituras para
hacer frente a nuestra carnalidad y el egoísmo. ¿Te has
encontrado en una situación en la que tú vistes que
escuchar la Palabra de Dios? No podía huir. Todo lo que
podía hacer era parar y escuchar su voz a través de las
Escrituras. El corta muy rápido. Me duele. Se siente el
aguijón de la misma. Ese es el cuchillo del Padre
podándonos cortando el lechón en nuestro viejo yo.
Llevamos con nosotros en nuestra vida cristiana un
montón de cosas de nuestra vieja vida que no es como la
de Cristo. Traemos un montón de equipaje cuando
llegamos a Cristo. Recuerden que Él nos acepta en su
gracia. Él no espera "limpiar nuestros actos" antes de
llegar a él. Por la gracia de Él nos acepta tal como somos,
pecadores y todo. A través del proceso de la santificación,
Dios corta lo viejo y lo echa fuera de nuestras vidas. Él nos
limpia a través de este proceso de poda. Esto no sucede de
repente, o de una vez por todas, pero se necesita toda una
vida. Lo hace en repetidas ocasiones y con frecuencia. Poco
a poco y sin duda la Palabra de Dios está obrando en
nuestro corazón la poda y la limpieza es para dar sus
frutos. El cuchillo del Padre la poda corta los brotes de
bombeo de nuestra antigua vida dentro de nosotros, de
modo que llegamos a ser más como Cristo.
Hemos heredado una gran cantidad de tendencias,
filosofías y actitudes que no son como la de Cristo. Dios
nos limpia. Corta la grasa y nos lleva a apoyarnos en él por
su justicia.
La cuestión es la semejanza de Cristo, no la
salvación (v. 3, 6).
Es muy importante que tenga en cuenta la diferencia entre
la posición y la producción en este pasaje. Cristo está
hablando de nuestra posición en él. "Todo pámpano que
en mí" habla de nuestra posición constante en Cristo. El
mandamiento de "no permanecéis en mí" se da a aquellos
que ya son las ramas. Este pasaje no da prueba de que los
verdaderos creyentes pueden caer. Jesús no está
enseñando que podemos perder nuestra salvación por no
cumplir. Sin embargo, él está demostrando que nuestra
responsabilidad es la de permanecer en él. No es una
opción en la vida cristiana. Es una responsabilidad y
exigencia. Es sólo parte de la imagen del viñador y el punto
no se puede hacer sin ella. El énfasis está en dar fruto, no
salvación. Dejado por sí sola la vid produce todo tipo de
improductivo crecimiento. La poda es esencial para la
producción de fruta.
Los discípulos ya están purificados por la fe en su palabra
(v. 3). La palabra "limpio" en el versículo 3 es la misma
expresión usada en Juan 13:10. Jesús se estaba refiriendo a
la fe salvadora cuando dijo: "El que está lavado no necesita
sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros
limpios estáis, aunque no todos."
Las consecuencias de no cumplir (v. 6)
El versículo seis nos da las consecuencias de no
permanecer en la vid. "El que en mí no permanece, será
echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen,
los echan en el fuego y arden. " Judas Iscariote fue con el
Señor Jesús. Él pasó tiempo con él, hizo milagros,
compartieron las experiencias de Cristo, pero no había vida
en él. No permanecía en Cristo, y Cristo no permanece en
él. Los discípulos se sorprendieron cuando Jesús les dijo
uno de ellos lo traicionaría. La última persona que
pensaron fue Judas. Todos dijeron: "Señor, ¿soy yo?" Judas
fue la excepción en términos de esta parábola. Es una rama
estéril que tiene que ser eliminada. Los discípulos que
guardaron la palabra de Jesús "limpios" a través de Su
palabra. Judas no permaneció en Cristo, y Cristo no
permaneció en él. Porque fue cortado y se marchitó y
murió. Se suicidó a los pocos días, y fue quemado -
eternamente perdido. Esta es es la tragedia más horrible
en la Biblia. Debería llevarnos a buscar en nuestros
corazones.
El versículo tres, " Ya vosotros estáis limpios por la palabra
que os he hablado." El versículo seis: "El que en mí no
permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará;
y los recogen, los echan en el fuego y arden." El versículo
ocho: "En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis
mucho fruto y seáis así mis discípulos. " Versículo 16: " No
me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros
y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro
fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en
mi nombre, él os lo dé." Versículo 19: " Si fuerais del
mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del
mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os
odia. "
No se puede vivir la vida cristiana en el poder de la carne.
La carne siempre produce las uvas podridas. El creyente no
deja de ser una rama, no importa lo estéril que el creyente
se convierte en. Los trabajos realizados en la carne son
arrojados en el fuego y se quema. ¿Tiene usted algunas
ramas viejas carnales Dios está limpiando su viña?
El apóstol Pablo ayuda a distinguir nuestra posición en
Cristo y en la producción de frutas en 1 Corintios 3:11-15.
Nadie puede poner otro fundamento que el que está
puesto, el cual es Jesucristo. Si alguien edifica sobre este
fundamento con oro, plata y piedras preciosas, o con
madera, heno y hojarasca, la obra de cada uno se hará
manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto, pues
por el fuego será revelada. La obra de cada uno, sea la que
sea, el fuego la probará. Si permanece la obra de alguno
que sobre edificó, él recibirá recompensa. Si la obra de
alguno se quema, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será
salvo, aunque así como por
EL PRINCIPIO DE LA FERTILIDAD (15:4-8)
Mientras que los versículos 1-3 se refiere a nuestra
posición en la Vid, el versículos 4-8 habla de nuestra
práctica como sarmientos en la vid.
Jesús mira su propia vida reproducida en nosotros. Él
quiere reproducir la vida de la vid en las ramas. Él nos dice
que el secreto en los versículos cuatro y cinco,
"Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el
pámpano no puede dar fruto por sí mismo si no
permanece en la vid, así tampoco vosotros si no
permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos;
el que permanece en Mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto,
porque separados de mí nada podéis hacer." La cosa más
importante en su vida es una relación íntima y perdurable
amor con Jesucristo. Esta es nuestra responsabilidad en
nuestra posición en Cristo. "Tú en Mí, y Yo en vosotros."
Ese fue el tipo de vida que Jesús tenía con el Padre
mientras estuvo aquí en la tierra. Se trata de una relación
íntima de amor con Jesucristo por medio del Espíritu Santo
que vive dentro de nosotros. El apóstol Pablo usó la
expresión "en" Cristo para comunicar esta misma conexión
vital que existe entre Cristo y el creyente. La relación
básica ya está establecida por la venida del Espíritu Santo
en la vida del creyente.
Dos cosas se destacan en estos dos versículos. Hay una
actividad que se va a hacer, y hay una pasividad que ha de
ser reconocida. Debemos permanecer en Cristo. Es activo,
algo que hacemos. También estamos para que él habite en
nosotros, que es pasivo. Es algo que le permitiera hacer en
nosotros. Ambas relaciones son absolutamente esenciales
si vamos a vivir la vida cristiana.
El "fruto" Dios está buscando en el cristiano la semejanza
de Jesús. Es el "fruto del Espíritu" en Gálatas 5:22-23. Esta
es la prueba del discipulado.
Nuestra responsabilidad como ramas (v. 4-5)
Jesús dijo: "Permaneced en mí." "Permanecer" significa
"permanecer en unión, mantener una vida de comunión,
para mantener la comunión perfecta con otro Esta es
nuestra responsabilidad en Cristo Juan usa la palabra."
Permanecer "más de cincuenta veces en sus escritos; once
veces en Juan 15. Cuando estoy permaneciendo estoy
creyendo, reconociendo y perseverando.
La "llenura del Espíritu" y el "permanecer" son una y la
misma. "Andad en el Espíritu" nos
mantiene permaneciendo en Cristo.
Una enredadera de rama no tiene vida es inútil, a menos
que permanezca unido a la vid. Puede producir las uvas
sólo mientras este adjunta. En el momento en que se corta
comienza a morir y se convierte en estéril. Los creyentes
en Cristo pueden producir el fruto del Espíritu solo si,
permanecen unidos a Jesús y figura su vida en el Espíritu
de Dios.
El apóstol Pablo expresa la misma verdad en Gálatas 2:20.
Él escribió: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya
no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la
carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí." El creyente que permanece en
Cristo puede decir: " Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece" (Filipenses 4:13).
Yo elijo permanecer a diario en Cristo.
"Permaneced en mí" habla de la voluntad. Habla de las
decisiones que tomamos cada día. De tomar una decisión
todos los días de permanecer en Cristo. Hice un
compromiso hace mucho tiempo, pero también lo hago
todos los días. Empiezo mi día: "Señor permanece en mí."
Lo hago muchas veces durante el día. Decido exponerme a
Él, a su palabra, a la comunión de otros creyentes en Cristo
y mantener esa relación rindiéndome a él. Escojo leer su
Palabra, a orar, a obedecerle. Yo elijo ponerme a
disposición de él todos los días. Permanezco en él, diciendo
que Jesús habite en nosotros. Se nos ha puesto en Cristo
por el Espíritu Santo. Ahora optamos por mantener esa
relación por las decisiones que tomamos. Ésa es la persona
controlada por el Espíritu.
"Yo en vosotros." Jesús quiere habitar en nosotros. Todo en
su vida cristiana depende de la calidad de esa relación con
Cristo. La calidad de su vida cristiana depende de la calidad
de su relación con él. Todo depende de una relación íntima
de amor con Cristo. Él dice: "Déjame, permanecer en
vosotros." Usted puede tomar decisiones pero no puede
cumplir con ellas. Usted no es responsable del poder para
llevarlas a cabo. Dios es. Usted depende de Él para seguir
adelante. Si tratas de hacer todo por ti mismo en tu propia
fuerza, va a fracasar. Si tratas de tomar todas las decisiones
y llevar toda la responsabilidad por su propia cuenta, va a
fracasar.
Sí, tenemos que tomar decisiones, y determinar seguirlo.
Debemos elegir situarnos en el para que Él pueda hablar
con nosotros a través de Su Palabra. Entonces tenemos
que contar con que Él nos provee y nos capacita para vivir
su vida. "Cristo en vosotros es la esperanza de gloria".
Dios desea una intimidad con usted en que es más real que
cualquier otra relación en la vida. Ese es el único lugar
donde se encuentra el poder de ser todo lo que Dios
quiere que seas. Él hace en nosotros lo que nunca
podemos hacer por nosotros mismos. Es su poder, su
vitalidad, su fuerza, su savia espiritual que nos permite ser
como Cristo.
¿Te diste cuenta de la respuesta pasiva de nuestra parte es
la producción de frutas en el versículo cinco? "Y Yo soy la
vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo
en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada
podéis hacer." El mandato no es la producción de fruta,
sino permanecerle. Cuando permanecemos en Cristo, el
fruto es algo natural. Se produce en nosotros. Si
permanecemos en Cristo, vamos a dar sus frutos. Si no lo
hacemos nos convertimos en estéril. La vid es incompleta
sin las ramas. Él debe tener sus ramas para producir su
fruto. Cuando permanecemos Él produce su fruto en
nosotros. No tenemos que trabajar en ello. No tenemos
que agonizar por ella. No luchamos para producir estas
características de Cristo. La vid los produce de forma
natural. Buenas uvas dulces, simplemente permanecer en
la vid y permitir que la vida de la vid produzca el fruto. Los
Buenos frutos espirituales vienen naturalmente de la viña
del Señor.
Cuando permanecemos en Cristo, estamos en el centro de
la voluntad de Dios. Es imposible permanecer en Cristo y
estar fuera de su voluntad. Cuando permanecemos en Él,
Él abre nuestros ojos espirituales para ver dónde está
obrando. Él no quiere que llevemos a Él nuestros grandes
planes y metas y decisiones y pedirle que los bendiga. Él
quiere que nosotros busquemos su rostro y dejar que Él
nos guíe para hacer lo que Él escoge para que nosotros
hagamos. Cuando nuestros corazones están con Él, Él nos
revelará dónde está el trabajo. Podemos soñar con una
gran cantidad de actividades con un montón de hojas de
color verde y follaje, pero no habrá fruto del Espíritu.
"separados de mí, nada podéis hacer!" ¿Vamos a aprender
la verdad? Podemos hacer muchas cosas, podemos
producir una gran cantidad de programas y actividades
religiosas, sin depender de Cristo. Pero no podemos
producir su semejanza, a menos que permanezcamos en
él.
PROMESAS QUE NOS PERMITEN PERMANECER EN
CRISTO (15:7-8, 26).
Tenemos la promesa de la oración.
La condición de la promesa es que permanezcamos y
vamos a producir su fruto. "Si permanecéis en mí y mis
palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que
queráis y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre: en
que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos" (vv. 7, 8).
La savia, los nutrientes, la energía debe provenir de él. Una
vez más le dice en el versículo 16: "No me elegisteis
vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he
puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto
permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi
nombre, él os lo dé. "Cuando le das a Cristo, los deseos de
tu corazón, entonces todo lo que hacen es tocado y
controlado por su amor. Ajustamos nuestras vidas a su
voluntad, cuando venimos a Él en la oración. No se trata de
"nombrarlo y afirmarlo " textos de prueba. No hay nada
egoísta aquí. La petición es: "Señor, donde
estás trabajando en mi vida?" Muéstrame dónde estás
trabajando sobre mí.
Jesús hizo la misma promesa a sus discípulos en Juan
14:13-14. Él dijo: "Todo lo que pidáis al Padre en mi
nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el
Hijo. Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré. "La promesa
se hace a aquellos que permanecen en Él y en Sus palabras
tienen una residencia permanente en el creyente. La vida
eterna y poder de la resurrección está siempre disponible
para la persona que tiene fe en Cristo.
La oración es venir y hablar con Aquel a quien amamos y
queremos conocer más íntimamente. Es compartir con él
la intimidad de nuestro corazón. Es una experiencia
hermosa y maravillosa del amor. En la oración usted
comparte con él donde está espiritualmente. Usted
comparte sus deseos, sus metas, ambiciones, pecados,
fracasos, esperanzas, luchas, las cargas y el amor por él.
Cuando lo haces todos los días Cristo se convierte en real
para ti. Usted está permaneciendo en él en la oración. Es
una experiencia maravillosa encantadora.
Hay una clara demostración de discipulado en el versículo
ocho. Dios será glorificado en la semejanza de Cristo. será
una experiencia más profunda con el amor de Cristo.
"Como el Padre me ha amado, también yo os he amado;
permaneced en mi amor." Es fácil de obedecerle cuando
nuestro corazón se mueve por su amor. Cuando no le
obedecemos, es evidente que no le amamos. Cuando le
obedecemos nuestro amor crece más y más profundo. Nos
convertimos en algo hermoso. Cuanto más le amas más
desea permanecer en él. Cuanto más permanezcas en el
más le obedecerás.
Tenemos la promesa de los Paracletos.
"Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré
del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre,
él dará testimonio acerca de mí" (v. 26). Si no están
caminando en el Espíritu, no están cumpliendo. No somos
salvos y luego vivir la vida cristiana por nosotros mismos.
Hemos recibido el Consolador en el momento en que
somos salvos, El Espíritu Santo vive dentro de nosotros. Se
produce la imagen de Cristo mientras nos rendimos a él.
PRUEBA DE QUE ESTAMOS DANDO FRUTO (15:7-
11)
Dios contesta nuestras oraciones de acuerdo a Su
voluntad (v. 7).
Va a ver a Dios obrando en su vida. Si permanecemos en
Cristo, tus oraciones serán "en el nombre" de Cristo.
Estarán de acuerdo con todo lo que Cristo significa y desea.
Va a demostrar la semejanza de Cristo (v. 8).
No es una actividad que glorifica a Dios, sino un personaje
como el de Cristo. Usted puede estar postrado en la cama,
o sufriendo de alguna enfermedad debilitante, pero usted
puede manifestar un espíritu semejante al de Cristo. Usted
está demostrando discipulado. Eso es todo lo que le pide
a Usted permanezca en el y, Él va a producir su carácter en
ti. En esta unión vital está dando mucho fruto. Vamos a
"seguir dando" mucho fruto.
Usted tendrá una experiencia de crecimiento del
amor de Cristo (vv. 9-10).
¿Cuál es su respuesta al amor de Dios? Siempre debe
haber una respuesta si el amor es para crecer. Cuando el
amor responde a ella se hace más profunda y más rica. Si
usted no siente lo más profundo del amor de Dios
entonces no están respondiendo a su amor. Usted tiene
que alimentar una relación para que crezca. Las relaciones
no crecen de forma automática. El amor tiene que ser
respondido. Esto es también verdad de nuestra relación
con Dios. "Nosotros le amamos porque Él nos amó
primero", dice el apóstol Juan. Nos mantenemos en el
amor a Él en respuesta a su amor.
"Como el Padre me ha amado, así también yo os he
amado; permaneced en mi amor. Si guardáis mis
mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he
guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en
su amor" (vv. 9-10). Nuestro amor por Cristo es el
resultado de su amor sacrificial por nosotros. ¿Estás
creciendo más y más profundamente en el amor de Dios?
Permanecer en Cristo es una relación íntima con Cristo. Lo
Valoramos como una riqueza por Cristo. En los versículos
10 y 11 Y añade: "mi amor", "mi alegría" y "mi paz".
Su gozo será completo (v. 11).
"Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en
vosotros, y vuestro gozo sea completo" (v. 11). Es la alegría
creativa. Es la alegría de una obra terminada. Jesús nos
llama en su gozo. Podemos tener permanente absoluta
alegría de Cristo en nuestras vidas. Es el fruto de su vida en
nosotros.
¿Dónde está obrando Dios en tu vida?
¿Está usted en medio de un proceso de poda? ¿Dónde está
Dios limpiando en tu vida? ¿Está el Padre usando el
cuchillo afilado de las circunstancias para santificarlo con
su Palabra? ¿Va usted a través de los cambios en el que se
ven obligados a confiar en Él? ¿Está Él está trabajando en
algunos viejos hábitos, comportamientos o actitudes? No
te resistas al cuchillo del viñador. Ceda el paso a Él, y deje
que Él haga su obra profunda en su vida.
¿Qué tipo de fruta está usted produciendo? ¿Está
empezando a verse y oler más a Jesús? ¿Hay un grupo de
ricos frutos espirituales hermoso que se está viendo más y
más como Cristo? ¿Están sus amigos y familiares perdidos
comenzando a ver el amor de Dios demostrado más que
nunca? ¿Tiene usted un gran parecido a su Salvador?
¿Cómo está usted permaneciendo? ¿Te diste cuenta de
que permanecer en Cristo es una cuestión de confianza y
obedecer? Es confiar en nuestro Señor y obedeciendo su
palabra. No hay técnicas especiales o fórmulas espirituales.
Se trata de una relación íntima con Cristo momento a
momento. La mayoría de nosotros estamos preocupados
por el rendimiento y todo lo que Dios pide es para
nosotros estar preocupado por la persona de Jesucristo.
En este pasaje de la Escritura es esencial para nosotros para tener en
cuenta que hemos estado describiendo la vida cristiana. Se comienza
con un nacimiento espiritual. Si usted no está dando sus frutos puede
ser debido a que nunca han nacido de nuevo. Ahí es donde este tipo de
vida comienza. Estamos siempre listos para ayudarle a poner su fe y
confianza en Jesucristo como su Salvador personal. Haga clic aquí para
obtener más información acerca de confiar en Cristo como su Salvador.
Si usted necesita ayuda para llegar a ser cristiano aquí
esta un regalo para usted.
Mensaje por WilPounds y todo el contenido de esta página
(c) 2012 por WilPounds. Traducción por David Zeledon.
Cualquier persona es libre de utilizar este material y
distribuirlo, pero no puede ser vendido bajo ninguna
circunstancia sin el consentimiento escrito del
autor. "RVR1995" are takenfromthe Reina-Valera 1995
version Copyright © Sociedades Bíblicas Unidas, 1995.
[Link] citas de "LBLA" es la Biblia de
las Américas (c) 1973, y la actualización de 1995 por la
Fundación Lockman. Usado con permiso.
Haga clickaqui para imprimir la página amistosa
¿Encuentran lo que Ud quiso en esta página?
Busqueda Me!
¡SELAH! Alto, pausa y reflexiona, solamente piensa en esto
SELAH EN ESPANOL
Permaneced en Cristo en el Antiguo Devocionale
Estudios de Biblicos Crecimiento Personal
En casa Cristo Testamento s
[Link] [Link]
JUAN 15
DIVISIÓN EN PÁRRAFOS EN LAS TRADUCCIONES
MODERNAS
UBS4 NKJV NRSV TEV NJB
Jesús, la vid La Vid verdadera El modelo de la vida Jesús, la vida La Vid verdadera
verdadera del creyente verdadera
15:1-10 15:1-18 15:1-11 15:1-4 15:1-17
La perfección de la 15:5-10
paz y el amor
15:9-17
15:11-17 15:11-17
15:12-17
El odiado por el El odiado por el El odiado por el Los discípulos y el
mundo mundo mundo mundo
15:18-16:4a 15:18-16:4a
15:18-25 15:18-25 15:18-25 15:18-25
El rechazo venidero
15:26-16:4a 15:26-16:4 15:26-27 15:26-16:4a
Aunque no es inspirada, la división en párrafos es la clave
4
para entender y dar seguimiento al contenido del autor. En el
capítulo 1, cadatraducción moderna se ha dividido y se ha
hecho un resumen; cada párrafo tiene un tópico central, una
verdad o un pensamiento. Cadaversión aborda un tópico desde
su punto de vista particular. Al leer el texto, pregúntese a sí
mismo sobre cómo la traducciónle ayuda a entender el tema y
la división en versículos. En cada capítulo, primero debemos
leer la Biblia y tratar de identificar el tema(párrafos), y después
comparar nuestra comprensión con las versiones modernas.
Entendemos la Biblia solamente cuando entendemos
laintención original del autor original siguiendo su lógica y su
forma. Únicamente el autor original es inspirado, los lectores no
tienenningún derecho a modificar o cambiar el mensaje. Los
lectores de la Biblia tienen la responsabilidad de aplicar las
verdades inspiradas a cadadía y a sus vidas. Todos los
términos técnicos y abreviaturas se encuentran completamente
explicados en los apéndices uno, dos, tres.
TERCER CICLO DE LECTURA (vea p. vii)
SIGUIENDO EL INTENTO DEL AUTOR ORIGINAL A NIVEL
DE PÁRRAFO
Este es un comentario guía de estudio, lo que significa que tú
eres responsable de tu propia interpretación de la Biblia. Cada
uno denosotros debe caminar bajo su luz personal. Usted, la
Biblia y el Espíritu Santo son prioridades en esta interpretación
y no debe sustituirse porningún comentario.
Lea el capítulo en una sesión. Identifique los temas. Compare
la división de los temas con las cinco traducciones modernas.
Laparáfrasis no es inspirada, pero es la clave para comprender
el intento original del autor como guía de interpretación. Cada
párrafotiene solamente un tema.
1. Primer párrafo,
2. Segundo párrafo,
3. Tercer párrafo, etc.
VISTAZO CONTEXTUAL A JUAN 15:1-27
A. Este es un pasaje lindo, pero problemático.
¡Da mucha esperanza en torno a la promesa
y realización del amor de Dios, pero
tambiénincluye consejos fuertes! La
tradición teológica ha tenido discusiones
muy difíciles sobre el texto, y déjenme citar
uno de miscomentarios favoritos, F. F.
Bruce en su libro Repuestas a Preguntas:
"Juan 15:4,6. En Juan 15:4,6, ¿qué se
quiere decir la expresión "a menos que
habite conmigo" y "si el hombre no habita
conmigo"? ¿Esposible no habitar en Cristo?
"Pasajes como estos no son difíciles en si;
la dificultad surge cuando tratamos de
hacerlo entendible comparándolo con otros
pasajes de nuestrateología, en vez de
usarlos como la base teológica. Cuando
habló Nuestro Señor hubo un ejemplo claro
de uno que falló por nohabitar en él -Judas
Iscariote-, quien hacía poco lo había dejado.
Judas fue escogido al igual que sus once
colegas (Lucas 6:13; Juan 6:70);la amistad
con el Señor no le trajo ningún privilegio
especial que no fuera por igual para
todos .El pasaje enseña claramente que
laperseverancia de los santos hasta el final
no debe ser mal utilizada como excusa para
ocultar los otros pasajes que hablan también
del peligro de laapostasía" (pp. 71-72).
B. Es sorprendente la cantidad de tiempos
AORISTO usados en este contexto, donde
uno teológicamente esperaría tiempos
PRESENTES. Parece que losAORISTOS
son usados para expresar el sentido de la
suma de toda la vida vista de manera
integral.
C. No es muy acertada la división en párrafos
del capítulo 15. Así como I Juan, Juan es
una imagen de muchos colores donde el
dibujo serepite una y otra vez.
D. El término "permanecer" (meno) es usado al
menos 112 veces en el Nuevo Testamento.
Cuarenta de ellas aparecen en el Evangelio
de Juan; y 26,en sus Cartas. Es un
concepto teológico principal para Juan.
Aunque en el capítulo 15 tenemos la
expresión clásica del mandato deJesús que
permanezcamos en él; sin embargo, en
Juan este término tiene un enfoque más
amplio:
1. La Ley permanece para siempre
(Mateo 5:17-18), así también, Cristo
(12:34).
2. El libro de los Hebreos apunta a una
nueva forma de revelación; no por
medio de un siervo, si no a través de
un hijo que habita en el Padre.
(Mateo 5:17-18, igualmente en Juan
8:35).
3. Jesús provee constante sustento
(6:27) y produce igual fruto (15:16).
Ambas metáforas expresan la misma
verdad, nuestra necesidad de
Cristo(1) al inicio y (2)
permanentemente (6:53; 15:3).
4. Juan el Bautista vio al Espíritu
bajando y habitando en Jesús en su
bautismo (1:32).
E. Ver Tópico Especial: Habitando en I Juan
2:10.
F. En los vv. 11-16, a los discípulos les es
prometido el gozo de Jesús, mientras que
en los vv. 17-27 se les promete la
persecución queél sufrió. ¡El contexto de la
persecución pasa por Juan 2:10ª; sin
embargo, en medio de todo, los creyentes
deben amarse el uno alotro así como Él los
amó!
ESTUDIO DE FRASE Y PALABRA
NASB (ACTUALIZADO) TEXTO: 15:1-11
1
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre, el labrador. 2Cada
racimo que no da frutos en mí, lo quita; y cada rama que da
fruto, la podapara que pueda dar más fruto. 3Ustedes ya
están limpios por la palabra que les he
hablado.4Permanezcan en mí,y yo permaneceré en ustedes.
Así como la rama no puede dar fruto por si sola, sino
permanece en la vid, tampoco ustedes lo hacen
sinopermanecen en mí. 5Yo soy la vid y ustedes las ramas,
el que habita en mí y yo en él trae muchos frutos, porque
separadosde mí no pueden hacer nada. 6El que no habita
en mí, es cortado como una rama que se seca, las recogen
y las tiran al fuego yson quemadas. 7Si habitan en mí, y mis
palabras habitan en ustedes, pidan lo que quieran y les
será dado. 8En estoes glorificado mi Padre, que den
muchos frutos y confirmen que son mis discípulos. 9Así
como el Padre me ha amado,también les amo,
permanezcan en mi amor. 10Si guardan mis mandamientos,
permanecerán en mi amor; así como yo he cumplidolos
mandamientos de mi Padre y permanezco en Su
amor. 11Estas cosas he hablado para que mi gozo esté en
vosotros y que su gozo seapleno.
15:1 "Yo soy la vid verdadera…"Esta es una de las famosas
afirmaciones "Yo soy" de Jesús en el Evangelio de Juan ( 4:26;
6:35; 8:12; 10:7,9,10,11,14; 11:25; 14:6). En el
AntiguoTestamento la vid era un símbolo de Israel (Juan
2:10; Isaías 5:1-7; Jeremías. 2:21; Ezequiel 15; 19:10; Isaías
5:1-7; Mateo 21:33ff;Marcos 12:1-12,Romanos 11:17);
aunque estos ejemplos siempre tenían una connotación
negativa. Jesús afirma que él era el israelitaideal (Isaías 53).
Así como Pablo usa el cuerpo de Cristo y la novia de Cristo
como metáforas para la Iglesia, Juan usa la vid. Esto
implicaque la iglesia es el verdadero Israel por su relación con
Jesús, la vid verdadera, (Gálatas 6:16; I Gálatas
6:16,9; Apocalipsis 1:6). VerTópico Especial en Apocalipsis
1:6 y 17:3. Ver nota en Apocalipsis 1:6.
- "Mi Padre es el labrador…"Al mismo tiempo, nuevamente
Jesús afirma su relación íntima con el Padre, y su sujeción a Él.
15:2 "Cada rama en mí que no da fruto, el la quita... y la que
da fruto…" Hay dosPARTICIPIOS PRESENTE PASIVO en
este versículo. Dar fruto, no germinar es la evidencia de la
salvación (Mateo 7:16,20; 13:18;21:18-22; Lucas 6:43-45). El
contexto implica que Jesús está hablando de (1) la traición de
Judas (v. 6; 13:10; 17:12); o (2) los falsosdiscípulos (2:23-25;
8:30-47; I Juan 2:19). Hay distintos niveles de fe en Juan.
- "La limpia…"Literalmente "limpia". Este un INDICATIVO
[Link]. El sufrimiento tiene un propósito en las
vidas de los creyentes (v. 17-22): aumenta laproducción de
frutos, saca a la luz lo falso y los mantiene dependiendo en
Dios (Mateo 13:20-23; Romanos 8:17; I Romanos 8:17). Un
buen libropráctico sobre este difícil tema es Principios
Espirituales de Crecimiento por Miles Stanford.
Por el contexto de los capítulos 13-17 es posible relacionar esta
limpieza con el lavamiento de los pies del capítulo 13. Ya
estaban limpios(salvos), pero necesitaban lavarse los pies
(perdón continuo). Este verbo en TIEMPO PRESENTE está
dirigido a los discípulos, como parececonfirmar I Juan 1:9. ¡No
solamente se requiere obediencia para "permanecer", sino un
arrepentimiento continuo!
El propósito del sufrimiento en el creyente puede tener varios
aspectos:
1. Desarrollar una semejanza con Cristo
( Hebreos. 5:8)
2. Castigo temporal por el pecado
3. Simplemente, la vida en un mundo pecador
Es difícil identificar el propósito de Dios, pero el primero es
siempre un posible resultado.
15:3 "Ya están limpios…"El término "limpiar" (kathairo) en el
v. 2 es la misma raíz griega de "limpio" (katharos). El contexto
entero contiene lascaracterísticas del verdadero discipulado. El
término "ya" es enfatizado en el texto griego, y dio a los once
discípulos restantes laconfianza y seguridad en Cristo (si se
compara con la misma raíz usada para Judas Iscariote en Juan
1:9).
- "…por la palabra que les he hablado"(17:17; Efesios 5:26;
I Efesios 5:26).
15:4
NASB, NKJV "Permanezcan en mí y yo en usted",
NRSV "Permanezcan en mí, así como yo"
TEV "Manténgase unidos a mí, y yo permaneceré unido a
ustedes"
NJB "Permanezcan en mí, así como yo en ustedes"
Es un IMPERATIVO AORISTO PLURAL ACTIVO (Juan 6:56;
I Juan 2:6). La pregunta sobre la gramática del texto sería si la
segunda frase es unadescripción o una comparación. En
numerosas ocasiones se confirma en este pasaje el énfasis
teológico-doctrinal sobre la perseveranciadel auténtico santo (v.
4,5,6,7,9,10,14; Marcos 13:13; IMarcos 13:13; Gálatas
6:9; Apocalipsis 2:7,11,17,26; 3:5,12,21; 21:7). La
verdaderasalvación es una respuesta inicial y permanente. Esta
verdad teológica es muchas veces ignorada por nuestro
entusiasmo y la seguridad de unasalvación personal. La
seguridad bíblica está unida a: (1) la perseverancia y fe; (2) un
estilo de vida de arrepentimiento; (3) laobediencia permanente
(Santiago y I Juan); y (4) el producir fruto (Mateo 7:13). Ver
Tópico Especial sobre "habitar" (permanecer) en I Juan 2:10.
- "…la rama no puede dar frutos" Demuestra la prioridad de
la provisión divina. Para "frutos" ver nota en el v. 5.
- "…a menos que permanezca... a menos que ustedes
permanezcan"Ambas son ORACIONES CONDICIONALES
DE TERCERA CLASE que significan acción potencial. Nuestra
efectividad espiritual está ligada a nuestrarelación con Jesús.
15:5 "El que permanece en mí, y yo en él, dará mucho
fruto" Es un PARTICIPIO PRESENTE ACTIVO seguido por un
INDICATIVO PRESENTE ACTIVO. La relación continua es la
fuente de los frutos constantes. Los frutospueden referirse tanto
a las actitudes como a las acciones de los creyentes (Mateo
7:15-23 con Gálatas 5:22-23 y I Corintios. 13), a quienes les
fueprometido un servicio activo si permanecen (v. 16). Vea
tópico especial sobre "Perseverancia" en Gálatas 5:22-23.
- "Sin mí no pueden hacer nada…"Es un fuerte NEGATIVO
DOBLE. Esta es una afirmación negativa de la verdad positiva
del v. 5 y de Filipenses 4:13.
15:6 "El que no habita en mí, es cortado…"Esta es una
ORACIÓN CONDICIONAL DE TERCERA CLASE. La madera
de la vid no servía para propósitos domésticos (leña) porque
sequemaba muy rápido y se calentaba mucho (Ezequiel 15).
Esta parece ser una referencia a Judas, y posiblemente a
Israel; si no, debe referirse a lafalsa fe (Mateo 13:41-42,50; y
I Juan 2:19).
-"Fuego" Ver Tópico Especial abajo.
TÓPICO ESPECIAL: EL FUEGO
El fuego tiene una connotación positiva o negativa en las
Escrituras.
A. Positiva
1. Calienta (Isaías 44:15; Juan 18:18)
2. Alumbra (Isaías 50:11; Mateo 25:1-
13
3. Cuece (Mateo 25:1-13; Isaías 44:15-
16; Juan 21:9)
4. Purifica (Números 31:22-
23; Proverbios 17:3; Isaías 1:25;
6:6-8; Jeremías. 6:29; Malaquías
3:2-3)
5. Santifica (Génesis. 15:17; Malaquías
3:2-3; 19:18; Ezequiel
1:27; Ezequiel 1:27)
6. Representa liderazgo (Ezequiel
1:27; Números 14:14; I Números
14:14)
7. Empoderamiento (Hechos 2:3)
8. Protección (Zacarías 2:5
B. Negativa
1. Quema (Josué 6:24; 8:8;
11:11; Mateo 22:7)
2. Destruye (Génesis 19:24; Levítico
10:1-2)
3. Representa enojo (Números
21:28; Isaías 10:16; Zacarías 12:6)
4. Castigo (cf. Génesis 38:24; Levítico
20:14; 21:9; Josué 7:15)
5. Falso signo escatológico
(Apocalipsis 13:13)
C. El enojo de Dios contra el pecado se
expresa en metáforas de fuego
1. Su enojo quema (Apocalipsis
13:13; Sofonías 3:8)
2. Derrama fuego (Nahum. 1:6)
3. Fuego eterno (Jeremías 15:14; 17:4)
4. Juicio escatológico (Mateo 3:10;
13:40; Juan 15:6; 2 Juan 15:6;
2 Juan 15:6; Apocalipsis 8:7; 13:13;
16:8)
D. Como muchas de las metáforas en la Biblia
(levadura, león), el fuego pueden ser una
bendición o una maldición, dependiendo
delcontexto.
15:7 "Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en
ustedes…"Es una ORACIÓN CONDICIONAL DE TERCERA
CLASE que significa acción potencial. ¡La oración no es
contestada automáticamente!Jesús compara su permanencia
entre los discípulos con la permanencia de su palabra. Él es
quien revela al Padre y sus enseñanzas; sonfuentes
intercambiables de revelación. El Evangelio es una persona y
un mensaje.
- "Pidan lo que quieran y les será dado…"Es un
IMPERATIVO AORISTO MEDIO (v.16). Esta frase ha sido mal
usada como texto de prueba. Tenga cuidado y busque la
enseñanza de integral de lasEscrituras y sin enfatizar los textos
aislados (ver nota sobre Apocalipsis 8:7). Vea Tópico
Especial: "Oración", sin límite pero con límite enIJuan 3:22.
15:8 "Mi Padre es glorificado…"El estilo de vida de Cristo
trae a los creyentes la gloria de Dios y prueba que son
verdaderos discípulos. En Juan 13:31-32; 14:13; 17:4; y Mateo
9:8;15:31 el Padre fue glorificado en los creyentes (Mateo
5:16). Ver nota en Mateo 5:16.
15:9 "Así como el Padre me ha amado, yo les he
amado…" Esta cadena de amor es característica de la familia
de Dios, el Padre ama al Hijo, el Hijo ama a sus seguidores,
sus seguidores se aman el uno alotro.
- "…permanezcan en mí amor" Es un IMPERATIVO
AORISTO ACTIVO. Les es ordenado a los creyentes
permanecer en: (1) oración (v. 7; 14:14); (2) obediencia (v.10,
20; 14:15, 21,23,24); (3) gozo (v. 11) y (3) amor (v. 12; 14:21,
22,24). Todas son evidencias de una relación personal con
Dios. Ver Tópico Especial:Permaneciendo en I Juan 2:10.
15:10 "Si guardan mis mandamientos…"Es una ORACIÓN
CONDICIONAL de TERCERA CLASE que significa acción
potencial. La obediencia es una evidencia del verdadero
discipulado (8:31;14:15-21, 23-24; Lucas 6:46). Jesús lo usa
como ejemplo de su fidelidad al Padre.
- "Amor" El término griego para amor (ágape) no fue muy
utilizado en la literatura clásica o en el griego koiné hasta que la
Iglesiaempezó a usarlo con un sentido específico. Entonces fue
usado como un amor no egoísta, sacrificial, leal y activo. El
amor es unaacción, no una emoción (3:16). El
término ágape del Nuevo Testamento es análogo
teológicamente al términohesed del Antiguo Testamento, que
significaba pacto de amor o lealtad.
- "Así como he guardado los mandamientos de mi
Padre…"Es un INDICATIVO PERFECTO ACTIVO. Tal como
Jesús se relaciona con el Padre, así los creyentes deben
relacionarse con él. La unidad queexiste entre el Padre y el Hijo
debe intentar ser reproducida entre los creyentes (14:23).
15:11 "Su gozo sea completo…"Los creyentes deben tener el
gozo de Jesús (17:13). El gozo es otra evidencia del verdadero
discipulado (15:11 [doble]; 16:20, 21, 22,24; 17:13). Eneste
mundo hay crisis y penas; en Cristo hay gozo, gozo en plenitud,
su gozo.
NASB (ACTUALIZADO) TEXTO: 15:12-17
"Este es mi mandamiento, que se amen el uno al otro, así
12
como yo les he amado. 13No hay un amor más grande que
uno ponga suvida por sus amigos. 14Son mis amigos si
hacen lo que les he mandado. 15Yo no los llamo esclavos,
porque el esclavo no sabelo el amo está haciendo; sino
que les he llamado amigos, porque todo lo que he oído de
mi
Padre se los he hecho saber. 16No me escogieron ustedes a
mí, sino que yo les escogí y les he designado para que
vayan yproduzcan fruto, y que su fruto permanezca, para
que cualquier cosa que pidas al Padre en mi nombre Él se
los dará. 17Este lesordeno, que se amen el uno al otro."
15:12 "Este es mi mandamiento…" Jesús repetía con
frecuencia el tema (13:34; 15:17; I Juan 3:11,23; 4:7-8, 11-12,
19-21; 2 Juan 2:5).
- "…que se amen el uno al otro" Es un IMPERATIVO
PRESENTE ACTIVO, una orden permanente. El amor es el
fruto del Espíritu (Gálatas 5:22). El amor no es un sentimiento,
sino unaacción, se refiere, por tanto, a acciones concretas
(Gálatas 5:22-23; I Corintios 13).
- "…así como yo les he amado"Es un INDICATIVO AORISTO
ACTIVO. Posiblemente es una referencia figurativa a la cruz (v.
13). Nuevamente, los creyentes debían mostrar de Jesús,ese
amor especial de entrega (2 Gálatas 5:22-23; Gálatas 2:20;
I Juan 3:16).
15:13 "…que uno entregue su vida por sus amigos"Se
refiere a la expiación sustituta y vicaria de Jesús
(10:11;Romanos 5:7-8). ¡Es amor en acción!
15:14 "Ustedes son mis amigos…" Es el nombre griego
de philos, que siempre se asocial con amor de amistad (phileo).
En el griego koiné "agapao" y "phileo"son verbos sinónimos
para el amor divino (Romanos 5:7-8 [phileo] y el 5 [agapeo]).
En Romanos 5:7-8 también se usaphileo para el amor de Dios.
- "…si hacen lo que les he ordenado"Es una ORACIÓN
CONDICIONAL DE TERCERA CLASE, que significa acción
potencial. Establece la obediencia como condición para la
amistad. (14:15,23-24; 15:10; Lucas 6:46). ¡Así como Jesús
permanece en el Padre y se mantiene en su Amor, así también
deben hacerlo susdiscípulos!
15:15 Jesús informa a sus discípulos (1) verdades sobre de
Dios y (2) eventos futuros. Demuestra su poder para que los
discípulos crezcan en fe yconfianza. Jesús comparte con sus
discípulos lo que había oído del Padre; y consecuentemente,
ellos debían transmitirlo a losdemás (Mateo 28:20).
15:16 "No me escogieron ustedes a mí, sino que yo les
escogí…"Hay tres diferentes claves gramaticales: (1) un
INDICATIVO AORISTO MEDIO -Jesús personalmente y de una
vez los escogió-; (2) el fuerte "alla" (pero) contrario; y (3) el
enfático "ego" o "yo". Este es el equilibrio entre la respuesta
humana y la elección; ambas sonenseñanzas bíblicas. Dios
siempre da el primer paso (6:44,65; 15:16,19), pero el ser
humano debe responder (1:12; 3:16; 15:4, 7,9). Larelación de
Dios con la humanidad siempre está en clave de pacto ("si...
entonces"). Ver Tópico Especial: Llamado en Mateo 28:20.
- "…les he designado para que den frutos"Son tres
SUBJUNITVOS PRESENTE ACTIVO: (1) ir; (2) producir fruto; y
(3) permanezcan los frutos (permanecer). Los creyentes están
en una misión(Mateo 28:19-20). El aspecto teológico del
término "designado" puede estar en Hechos 20:28; I Hechos
20:28; 2 Hechos 20:28. También esusado en la muerte de
Cristo a favor de los creyentes (10:11, 15,17-18; 15:13).
- "…en mi nombre"Los creyentes deben reproducir el carácter
de Jesús. Esta frase es sinónimo de "la voluntad de Dios" en
I Juan 5:14. El amor y la respuestaa la oración se unen aquí
como en Juan 5:14.
TÓPICO ESPECIAL: EL NOMBRE DEL SEÑOR
Esta era una frase común en el Nuevo Testamento para
expresar la presencia personal y el poder activo del Dios trino
en la Iglesia. No era unaformula mágica, sino un llamado a la
presencia de Dios.
A veces esta frase se refiere a Jesús como Señor (Filipenses
2:11):
1. A la hora del bautismo de alguien, en la
profesión de fe en Jesús (Romanos 10:9-
13; Hechos 2:38; 8:12,16; 10:48; 19:5;
22:16; I Corintios1:13,15; Santiago).
2. En un exorcismo (Mateo 7:22; Marcos
9:38; Lucas 9:49; 10:17; Hechos 19:13).
3. En una sanidad (Hechos 3:6,16; 4:10;
9:34; Santiago 5:14).
4. En un acto ministerial (Mateo 10:42;
18:5; Lucas 9:48).
5. A la hora de la disciplina en la iglesia
(Mateo 18:15-20).
6. Durante la predicación a los gentiles (Lucas
24:47; Hechos 9:15; 15:17; Romanos 1:5).
7. En la oración (Juan 14:13-14; 15:2,16;
16:23; I Juan 14:13-14).
8. Como una forma para referirse al
cristianismo (Hechos 26; 9; I Juan 14:13-14;
2 Timoteo 2; 19; Santiago 2; 7; I Pedro 4;
14).
¡Lo que hacemos como predicadores, ministros, ayudantes,
sanadores, exorcistas, etc., lo hacemos en Su presencia, Su
poder, Su provisión, enSu nombre!
15:17 "Esto les ordeno, que se amen el uno al otro…"Vea
nota en el v. 12. ¡La contestación de la oración está ligada al
amor y a la misión!
NASB (ACTUALIZADO) TEXTO: 15:18-26
18
"Si el mundo les odia, sepan que me odiaron primero a mí
que a ustedes. 19Si fuesen de este mundo, el mundo amaría
lo suyo;pero en vista que no son de este mundo, sino que
yo les escogí del mundo, por eso el mundo les
odia. 20Acuérdense de laspalabras que les dije, 'Un esclavo
no es mayor que su amo.' Si a mí, me persiguieron,
también a ustedes les perseguirán; si guardanmis
palabras, también guardarán las suyas. 21Pero todas estas
cosas se harán por causa de mi nombre, porque no
conocen alque me envió. 22Si yo no hubiera venido y
hablado con ellos, no tendrían pecado, pero ahora no
tienen excusa para sus pecados.23El que me odia, también
odia a mi Padre. 24Si no hubiera hecho la obra entre ellos
que nadie ha hecho, notendrían pecado, pero ahora han
visto y me han odiado, a mi y a mi Padre. 25Pero todo lo
hicieron esto para cumplir la palabra que está escrita en su
ley, ' me odiaron sin causa alguna.'"
15:18 "Si…"Es una ORACIÓN CONDICIONAL DE PRIMERA
CLASE, que asume como cierta la perspectiva del autor para
su propósito literario. El mundo, un sistemahumano caído, odia
a los seguidores de Jesús.
- "El mundo"Juan utiliza el término de diferentes formas: (1) el
planeta, como metáfora para toda la humanidad (3:16), y (2)
como sociedad organizada yfuncionando sin Dios (10:8; I Juan
2:15-17).
- "Les odiarán a ustedes..,"Es un INDICATIVO
PRESENTE,ACTIVO: el mundo continua odiando (v. 20).
- "Ustedes conocen"Es un IMPERATIVO PRESENTE
ACTIVO. El que los creyentes conozcan las verdades del
Nuevo Testamento les ayudará a confrontar la persecución
delmundo caído.
- "Me odiaron ante que les odiaran a ustedes…"Es un
INDICATIVO PRESENTE ACTIVO. El pronombre "yo" es
enfático (7:7), lo cual revela la oposición del mundo a Dios, su
Mesías, y su pueblo(17:14; I Juan 3:13). Los creyentes son
uno en el amor y en la persecución de Cristo. ¡Su identificación
con Cristo les trae paz, gozo,persecución, y aún la muerte!
15:19 "Si…" Es una ORACIÓN CONDICIONAL DE SEGUNDA
CLASE llamada "contraria a los hechos". Debería traducirse
así: "si estuvieran muertos al mundo, queno lo están, entonces
el mundo les amaría, pero no lo hace".
15:20"Acuérdense…"Es un IMPERATIVO PRESENTE
ACTIVO como en el v. 18 o un INDICATIVO PRESENTE
ACTIVO.
- "Si a mi me persiguieron... si cumplen mi palabra..."Son
dos ORACIONES CONDICIONALES DE PRIMERA CLASE
que se asumen como verdades desde la perspectiva del autor.
El término "perseguido" significa acosarcomo a un animal
salvaje. Ser perseguidos es la norma para los seguidores de
Cristo en un mundo caído (Romanos 8:17; 2Romanos 8:17,7;
Filipenses3:10; 2 Romanos 8:17; I Romanos 8:17).
15:21 "No conocen al que me envió…"Obviamente se refiere
al Padre e implica que tanto los judíos como los gentiles no
conocen a Dios. El verbo "conocer" se utiliza en el
sentidosemítico (AT) de relación personal (Génesis
4:1; Jeremías 1:5). ¡El mundo perdido persigue al creyente
porque (1) ellos pertenecena Jesús, a quien ellos también
persiguieron, y (2) no conocen a Dios!
15:22 "Si yo no hubiera venido…"Es otra ORACIÓN
CONDICIONAL DE SEGUNDA CLASE, de significado
"contrario a los hechos". Debería ser traducida así: "si no
hubiera regresado yno les hubiera hablado, como lo hice,
entonces no hubiesen pecado, lo que hicieron." La
responsabilidad está relacionada con el conocimiento. ¡Eneste
contexto, las ramas sin frutos tenían grandes oportunidades
para conocerle, mucho más que aquéllas que solamente tenían
larevelación natural! (Jeremías 1:5; Romanos 1:18-20 o 2:14-
15).
15:23La oposición continua a Jesús es oposición continua a
Dios (v. 24; I Juan 5:1).
15:24 "Si…"Es otra ORACIÓN CONDICIONAL DE SEGUNDA
CLASE de significado "contrario a los hechos". Debería ser
traducida: "Si no hubiera hechos las obras quehice entre
ustedes, que nadie más hizo, entonces no hubieran pecado,
como lo hicieron".
La luz trae responsabilidades (1:5; 8:12; 12:35,46; I Juan 1:5;
2:8, 9,11; Mateo 6:23).
- "…pero ahora han visto y me han odiado, a mí y a mi
Padre"Ambos son INDICATIVOS PRESENTES ACTIVOS y
demuestran una actitud ya superada Rechazar a Jesús es
rechazar al Padre (I Juan 5:9-13).
15:25Es sorprendente que el término "Ley" o "Torá" sea usado
para describir una cita del Juan 5:9-13; 69:4. Generalmente el
vocablo es utilizado paralos escritos de Moisés, Génesis y
Deuteronomio. A la luz de revelaciones tan obvias, el misterio
del rechazo de los judíos fue atribuido aincredulidad pura
(Isaías 6:9-13;Jeremías 5:21; Romanos 3:9-18).
NASB (ACTUALIZADO) TEXTO: 15:26-27
"Cuando venga el Ayudador, a quien les enviaré desde el
26
Padre, el Espíritu de Verdad quien procede del Padre, él
testificarásobre mí, 27Entonces ustedes también serán
testigos porque estuvieron conmigo desde el inicio.
15:26 "Cuando llegue el Ayudador, a quien les
enviaré…"Tanto el Padre como el Hijo enviarán al Espíritu
(14:15, 26; 15:26; 16:7). La obra de la redención involucra las
tres personas de laTrinidad.
- "El Espíritu de Verdad…"Es usado en el sentido del Espíritu
Santo como revelador del Padre (14:17,26; 15:26; 16:13). Ver
Tópico Especial sobre Verdad en Romanos 3:9-18 y 17:3.
- "Él testificará sobre mí…"La tarea del Espíritu es testificar
de Jesús y sus enseñanzas (14:26; 16:13-15; I Juan 5:7).
15:27 "Ustedes también serán testigos…"Es un
INDICATIVO PRESENTE ACTIVO. Debe referirse a la
inspiración de los autores del Nuevo Testamento que
anduvieron con Jesús durante su vidaterrenal (Lucas 24:48).
Ver Tópico Especial: Testigos de Jesús en Lucas 24:48 y la
persona del Espíritu en Lucas 24:48.
PREGUNTAS DE DISCUSIÓN
Este es un comentario guía de estudio, y significa que tú eres el
responsable de tu propia interpretación de la Biblia. Cada uno
de nosotrosdebe caminar en su propia luz. Usted, la Biblia y el
Espíritu Santo son las prioridades en esta interpretación y no
deben sustituirse porningún comentario.
Las preguntas de discusión han sido provistas para ayudarle a
pensar los temas más importantes de esta sección del libro.
Son simplementepropuestas, no tópicos definitivos.
1. ¿Qué significa "permanecer en"?
2. ¿Qué pasa si el creyente deja de
"permanecer en"? ¿Qué sucede si el
creyente no tiene fruto?
3. Enumere las evidencias del verdadero
discipulado.
4. Si el sufrimiento es la norma para el
cristiano ¿qué nos dice esto hoy en día?
5. Explique con sus propias palabras el v.16
Juan 14
Juan 16
STAY CONNECTED
SIGN UP
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA
El evangelio según Juan: Comentario exegético y homilético
Rev. Pieter J. Den Admirant: por muchos años pastor misionero en Chile
Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.
(Más información en su sitioweb: [Link]
En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia Reformada
en Holanda
El evangelio según Juan
1. El evangelio de Juan en comparación con los sinópticos
El evangelio de Juan difiere mucho de los llamados evangelios sinópticos
(Mateo-Marcos y Lucas), a pesar de que éstos describen a Jesús -claro está, con
sus propios acentos- desde la misma perspectiva. El evangelio de Juan, sin
embargo, presenta otros aspectos que lo hacen diferente:
* En vez de parábolas, Juan incluye largos discursos.
* Juan relata sólo siete milagros, bien seleccionados, conocidos como
`señales'.
* En los sinópticos los milagros muestran la realidad del reino de Dios,
mientras que en Juan revelan siempre algo de la gloria de Jesús.
* Los sinópticos describen sólo un viaje de Jesús a Jerusalén, centrando su
ministerio sobre todo en Galilea; en tanto Juan habla de tres fiestas de la Pascua
en las que Jesús participó en Jerusalén, extendiendo allí también su ministerio.
* El evangelio de Juan contiene las famosas palabras "Yo soy", en las que
Jesús se revela en su divinidad.
* En los evangelios sinópticos oímos más de los discursos de Jesús acerca
del futuro. En Juan el énfasis está en la decisión que cae aquí y ahora de
acuerdo a la posición que cada uno tome frente a Jesús.
Es de suponer que Juan haya conocido la tradición sinóptica, pero que cuando
él escribió lo hizo desde otra perspectiva, según la iglesia de su tiempo lo
necesitaba.
2. El propósito del evangelio de Juan
No es difícil descubrir el propósito del evangelio de Juan; el mismo se nos dice
en 20,31: "Pero estas (señales) se han escrito para que creáis que Jesús es el
Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." Las
palabras "para que creáis" pueden significar un llamado para creer en Jesús
siendo no-creyente, pero también es posible entenderlas como un llamado
para seguir creyendo en Jesús. Dicho llamado no es superfluo, ya que la iglesia
tempranamente tuvo que luchar en tres fronteras:
a. Contra la acusación de los judíos. En aquel tiempo ya hubo una división entre
judíos y cristianos. Los rabinos habían añadido una maldición de los `minim'
(herejes) a la oración diaria (el Sjemone-Esre); esta era razón suficiente para
hacer un llamado a seguir confiando en Jesús. Compárese el hecho de que tres
veces (9,22; 12,42; 16,3) Juan habla de ser expulsado de la sinagoga. Además,
la expresión "los judíos" -aunque no siempre- muchas veces tiene una
connotación negativa: aquellos que no creían en Jesús.
b. Contra los discípulos de Juan el Bautista. Durante este tiempo ya formaban
una secta (comp. Hechos 19,1-7) que casi ensalzaba a Juan el Bautista. El
evangelio de Juan muestra que el bautista mismo no era la Luz (1,8) sino
simplemente el testigo y mensajero de ella; y que el mismo se gozaba en que la
gente siguiera a Jesús (3,26-30).
c. Contra la secta de los gnósticos. La gnosis era una secta que se encontraba
tanto en el judaísmo como en el cristianismo temprano; esta secta
menospreciaba la materia a expensas del alma. Para ellos el cuerpo no era nada
más que la cárcel del alma. Dicha secta negaba que Jesús realmente hubiera
tomado un cuerpo físico, sino sólo la apariencia de un cuerpo. Contra esta
herejía, Juan recalca la encarnación de Jesús diciendo: "Y aquel Verbo fue
hecho carne (1,14)."
3. Motivos teológicos
A. El tema principal del evangelio de Juan es la gloria de Jesús como Hijo de
Dios. Esto se ve:
a. En los milagros. Todos los milagros señalan a Jesús como el gloriosos Hijo de
Dios; es por esta razón que Juan empleó en lugar de `milagros' la palabra
`señal'.
b. En las palabras "Yo soy". La gloria de Jesús se evidencia también mediante
las palabras de la autorevelación de Jesús al decir "Yo soy". Estas palabras
tienen su trasfondo en el AT; por ejemplo Éxodo 3,14, donde Dios se revela
como el Dios supremo de su pueblo. Él es la luz del mundo, la vida, el camino, la
verdad, el pámpano verdadero. El que confía en Él, nunca será defraudado, pues
Él es la única persona que nos revela y conduce al Padre.
c. En las palabras de la muerte y resurrección de Jesús. Juan hace con
preferencia uso de la palabra "ser glorificado" y "levantado de la tierra" (3,14;
8,28; 12,32-33), refiriéndose a la muerte de Jesús, pero también a su futura
glorificación.
B. El discurso sobre la obra del Espíritu Santo toma un lugar prominente en este
evangelio. A Él se le llama "Parakleto"; Él tomará el lugar de Cristo cuando éste
haya regresado a su Padre; Él ayudará a los discípulos dándoles la virtud para
testificar de su Señor, y para enseñarles acerca de todo lo que Jesús les había
hablado de su propia persona. El Espíritu Santo les guiará a toda verdad y
glorificará a Cristo. Este Espíritu será la gran compensación por la ausencia de
Jesús.
4. El escritor y fecha del evangelio
La tradición eclesiástica antigua nos dice que Juan, uno los discípulos de Jesús,
fue el escritor del evangelio. Aunque el mismo evangelio no nos brinda el nombre
del escritor, sí nos muestra que por lo menos debe haber sido un compañero
íntimo de Jesús. En una aparente añadidura del evangelio de parte de los
discípulos del escritor (21,24), se nos identifica al escritor con "el discípulo a
quien amaba Jesús". Los versículos 13,23-24 y 21,7 nos dejan la impresión de
que este discípulo fuese Juan, el hijo de Zebedeo.
La misma tradición habla de Asia Menor y de Efeso como lugares del origen de
este evangelio. Sabemos que Juan hasta una edad muy avanzada trabajó en
aquellos lugares. Se piensa en una fecha tardía para el origen del evangelio de
Juan, alrededor del año 90 d.C.
5. Bosquejo
Se puede dividir el evangelio -aparte del prólogo y epílogo- en tres partes: (1) el
ministerio público de Jesús; (2) su ministerio entre sus discípulos, y (3) su muerte
y resurrección. De esta manera podemos hacer el siguiente bosquejo:
1. Prólogo (1,1-18)
2. Juan el Bautista y Jesús (1,19-52)
3. Encuentros en Galilea, Jerusalén y Samaria (2,1-4,54)
4. Curación y testimonio en Jerusalén (5,1-47)
5. Jesús, el Maná celestial (6,1-71)
6. Jesús en la fiesta de los tabernáculos (7,1-8,59)
7. El pastor y los asalariados (9,1-10,42)
8. La muerte y resurrección de Lázaro (11,1-57)
9. Sufrimiento y glorificación (12,1-50)
10. El testimonio de Jesús ante sus discípulos (13,1-20,31)
11. Discurso de despedida (13,1016,33)
12. Oración de intercesión (17,1-26)
13. El sufrimiento y la muerte de Jesús (18,1-19,52)
14. La resurrección (20,1-31)
15. Epílogo (21,1-25)
Juan 1
1. (1,1-18) El Prólogo
Los primeros dieciocho versículos de este capítulo conforman lo que se ha
definido como el Prólogo. Aquí Juan describe la importancia del tema contenido
en su evangelio: la grandeza y gloria de Jesús; además, la reacción del mundo
(tanto de los judíos como de los gentiles) y de los creyentes frente a Él. En los
primeros versículos, aún sin mencionar Juan el nombre de Jesús, sí nos brinda
una descripción de Él. De esta manera la expectación va aumentando al
vislumbrar de quién se trata. Finalmente se pone en evidencia que esa persona
divina, no es otra que Jesús, el Hijo de Dios. Aquí Juan nos habla acerca de Él
en relación con:
- Su Eternidad, "En el principio..."
- Su Comunión con el Padre, "era con Dios"
- Su Divinidad, "el Verbo era Dios"
- Su participación en la Creación, "Todas las cosas por él fueron hechas"
- Sus Atributos Divinos como Vida y Luz, "En Él estaba la vida, y la vida
era la luz de los hombres"
- Su Triunfo sobre las Tinieblas, "La luz en las tinieblas resplandece y las
tinieblas no prevalecieron contra ella".
Juan habla de Jesús como "el Verbo". Esto lo hace para aclarar que Él es la
persona en la cual Dios el Padre se expresa totalmente. Es así como el mismo
Jesús dice en el cap. 14,9: "El que me ha visto a mi, ha visto al Padre", o, como
Juan señala en el cap. 1,18: "Él (Jesús) le ha dado a conocer (al Padre)".
En los primeros cinco versículos, Juan anuncia la llegada de Jesús a este
mundo como luz y vida. Sólo en Jesús hay vida en comunión con Dios el Padre.
Sólo Él puede dar luz a nuestras existencias; sólo Él revela a Dios como Padre.
En el v.5, Juan se refiere al triunfo de la luz sobre las tinieblas en la creación, y
luego en la cruz del Calvario, donde Jesús venció a Satanás.
* Jesús es el eterno Verbo de Dios; Él mismo es Dios y vive en plena comunión
con Dios; Él es Luz y Vida, El único camino para conocer al Padre.
En el v.6, el apóstol habla de Juan el Bautista, diciendo que él no era la luz, sino
el testigo de la luz. El Bautista se presentó con el fin de que todos aquellos que le
oyeran creyesen en Jesús. Juan se propone con esto, derrumbar todo intento de
exaltación a la persona de Juan el Bautista, quien sólo testificó de Jesús y no de
sí mismo. Lo esencial es la verdadera luz (Jesús), "que alumbra a todo hombre
que venía a este mundo". Juan nos aclara que con la predicación de Juan el
Bautista se hacía evidente que el mundo pasaba por un período crucial de su
historia. ¡La luz del mundo estaba por llegar! Esta es la luz que alumbra a todo
hombre, es decir, a todos aquellos que oyen el evangelio y que en cierta medida
reciben conocimiento sobre el camino hacia la salvación. Pero lo más extraño es
la manera en que esto ocurre. El v.10 repite en forma enfática lo que estaba
sucediendo, y esto era que la verdadera luz estaba en el mundo; aquel mundo
que era su propia creación, en donde, sin embargo, el hombre no le conocía. No
reconoció en esa luz, la luz verdadera de Dios, el único camino que conduce a la
salvación.
Más aún, su propio pueblo Israel (los suyos) no le recibió. Para la gran
Comisión de Jesús, ésto fue motivo de mucha decepción, ¿acaso su llegada fue
en vano? Desde luego que no había motivo de frustración, ya que Dios mismo le
dio un pueblo, aquellos que le recibieron en fe, reconociendo el tremendo
significado de su nombre (Salvador); ellos recibieron el gran privilegio de ser
hechos hijos de Dios (así traduzco la palabra `potestad'). De inmediato Juan nos
dice que la fe (= creer en su nombre) y el privilegio de ser hijo de Dios provienen
directamente de Dios, de modo que también la fe es obrada por Dios. "Los
cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de varón, sino de Dios",
por consiguiente, el nuevo nacimiento es obra de Dios y no tiene nada que ver
con la descendencia natural humana, como muchos judíos pensaban. Ellos
creían que por ser hijos de Abraham, eran hijos de Dios; no entendieron que el
nuevo nacimiento depende solamente de la voluntad de Dios.
* El Hijo de Dios no encontró una aceptación común, ni del mundo, ni de su
propio pueblo. Sin embargo, posee un pueblo formado por hombres que tienen el
más alto privilegio: ser hijos de Dios.
El v.14 contiene el clímax del prólogo. Aunque Juan ya había mencionado el
hecho de que el Verbo (Jesús) estaba en este mundo, revela ahora la manera en
que su presencia fue hecha una realidad visible. No lo hacía como visitante en
figura humana, sino como el Verbo hecho carne (quien era Dios mismo). Aquí se
plasma el milagro divino de la encarnación de Cristo. ¡Dios revelado en la carne!
La palabra `carne' apunta hacia el hombre en su fragilidad y mortalidad, mientras
que las palabras `fue hecho' señalan su nueva dimensión de existencia. En Juan
3,16 el apóstol nos muestra el trasfondo de la encarnación: el gran amor de Dios
por un mundo perdido. Sin embargo, también aquí muestra el amor de Dios,
diciendo que el Verbo habitó (lit. "en una tienda") entre nosotros. Este es el inicio
del cumplimiento de la promesa que Dios había entregado a su pueblo Israel
(Lev.26,11; Is. 57,15), diciendo que Él moraría en medio de ellos. El tiempo de la
salvación de Dios ha llegado. Los apóstoles como testigos oculares vieron su
gloria, el resplandor de la majestad de Dios, no como si fuera un resplandor
cegador y mortal, sino lleno de gracia y de verdad. Así era la gloria del Unigénito
del Padre. No una gloria que brilla para sí mismo, sino una que brilla y comunica
verdadera gracia a los suyos.
Su persona era muy superior a la de Juan el Bautista; y a pesar de que actuaba
después de él en el tiempo, Jesús era primero que Juan, pues era el eterno Hijo
de Dios. Su gloria es tan grande, que podemos hablar de una plenitud que nunca
se acaba. Es una plenitud de gracia en la cual el conjunto de los creyentes se
pueden amparar en todo momento, y mediante ella estar en comunión con Dios.
La gracia de Cristo es como las ondas del mar, siempre llegan nuevas.
También era muy superior a Moisés, a pesar de que a través de él Israel había
recibido la Ley de Dios. Jesús era superior en el sentido de que los creyentes por
medio suyo recibieron la gracia y el perdón de acuerdo a las transgresiones
hechas a la ley. A través de Él vino también la verdad (v.17; comp. v.14), lo cual
quiere decir que en Jesucristo se hizo visible la fidelidad de Dios en cuanto al
cumplimiento de las promesas de su gracia, de modo que en su persona todas
las promesas de Dios se han efectuado. Aún más, reveló a su Padre a quién
jamás nadie ha podido ver; Juan nos dice que Jesús ha dado a "conocer al
Padre" (o según la palabra griega, nos ha interpretado al Padre; la palabra
"exégesis" fue derivada de este verbo).
* Jesús, viniendo de la profundidad de la eternidad, reveló la inagotable gracia de
Dios.
2. (1,19-28) No sabemos exactamente quiénes enviaron unos sacerdotes y
levitas a Juan; tal vez haya sido el sanedrín, pero el v.19 sólo dice "los judíos".
En todo caso, estos enviados son sólo delegados cuya tarea oficial es averiguar
qué sucede con Juan y para controlar el movimiento de las personas del pueblo
cercanas a él. Este temor es infundado e innecesario, puesto que Juan el
Bautista ha declarado que él no es nada más que una voz. A pesar de que la
admiración de la gente por él es una tentación, no llega al extremo de llamarse a
sí mismo el Cristo. Incluso ni siquiera se hace llamar Elías, aunque más tarde
Jesús dirá que lo era (Mat. 17,12). De la misma manera no se proclama como el
profeta mencionado en Deut. 18,15, sino que dice de sí, ser la "voz de uno que
clama en el desierto"; Juan no puede expresarse en forma más humilde que
esta. Juan es la "voz" profetizada en Isaías 40, que prepara el camino del Señor
que ha de venir: el Mesías. La humildad de Juan invita a glorificar a Jesús y a la
vez sirve para humillar a los hombres. Luego vienen otros delegados; ahora son
los fariseos quienes objetan diciendo: si Juan no es el Mesías, ¿por qué
entonces está bautizando? No lo comprenden. Para Juan, el bautismo es una
preparación para que la gente, por medio de esto, demuestre su condición caída
y corrupta; declarando así, públicamente, que necesitan de la gracia del Mesías.
Todo estorbo, ya sean montañas y cerros, serán destruidos con el propósito de
preparar un camino libre para Aquel que bautizaría con el Espíritu Santo,
haciendo del bautismo en agua una realidad que trae el perdón de los pecados y
la vida nueva. Juan pronuncia una frase llena de reverencia y temor piadoso al
decir: "Este (Jesús) es el que viene después de mí, el que es antes de mí" (ver
v.15), y agrega, "del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado". El
oficio de Juan es remitir las personas a Cristo; aunque el Mesías es aún
desconocido, tanto para la gente como también para él, Juan sabe que el
Mesías, quien se revelará pronto, es la persona más grande del mundo. En el
tiempo de Juan el Evangelista, había personas que respetaban y reverenciaban
profundamente a Juan el Bautista. Esto era demasiado, considerando que el
Bautista era sólo el heraldo del Rey. Por su parte, el mismo Juan Bautista sentía
reverencia en forma totalmente profunda por Jesús, quien ahora estaba en medio
de ellos. ¡La salvación estaba más cerca que nunca!
* La tarea de Juan, como la de cada siervo de Dios, era: preparar el camino a
Jesús y presentarlo como el Mesías a quien todos deben reverenciar.
3. (1,29-34) Este es el día siguiente al `interrogatorio' que efectuaron los judíos
enviados desde Jerusalén. Ha llegado el momento culmine en la importante
actuación de Juan el Bautista, el que anunció la llegada del Mesías, el Hijo de
Dios. Juan presenta a Jesús como el Cordero de Dios. La gran tarea del Mesías
no será establecer inmediatamente el reino de su gloria, sino asumir la culpa del
mundo, dando así acceso a su reino a todos los que buscan su perdón. De esta
manera, Jesús tomará el papel del verdadero cordero pascual, cuya sangre
cubrirá los pecados de aquellos que crean en Él. A través de Él, el pueblo de
Dios, de todas las naciones, heredará la Canaán celestial. La palabra `quitar' se
traduce por levantar, pero también por quitar, remover, eliminar. Jesús quita la
culpa de los suyos, sufriendo el castigo de Dios por nuestro pecado. Juan usa el
singular "el pecado", puesto que todos los pecados tienen un sólo punto de
partida: el rechazar la autoridad de Dios sobre nuestra vida. ¡Qué grande es el
amor de Dios, permitiéndole a Juan que pueda llamar a Jesús el Cordero de
Dios (es decir, dado por Él)! `Cordero de Dios' puede ser una alusión al cordero
pascual por cuya sangre Israel había sido librado de la muerte, pero también
podemos pensar en el culto de los sacrificios en el Templo, el cordero de Isaías
53 y en la pregunta de Isaac y la respuesta de Abraham en Génesis 22,7.8.
Juan está seguro que ahora ha llegado el Eterno Hijo de Dios (v.30, ver también
el v.15 y 27) por la revelación directa del Mesías hecha por el Padre, así que
dice: "Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre
él". Él puede testificar de Jesús que Él es el Hijo de Dios. Los versículos 32 y 34
emplean la palabra `dar testimonio', que es una expresión del ámbito de la
justicia. Aunque muchos no aceptan a Jesús, Juan testifica y afirma con plena
certeza que Jesús es el Hijo de Dios, pues Dios mismo le había revelado esto.
Sin esta revelación, Juan no podía decir que conocía a Jesús; pero ahora lo sabe
y lo conoce como aquel que bautiza con el Espíritu, dando así una vida nueva,
un nuevo corazón. Lo que Jesús va a hacer es mucho más importante de lo que
Juan hace, ya que la obra de este último es solamente algo preparatorio con
respecto a la actividad de Jesús.
* Juan testifica que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo,
para que creamos en Él. ¿Hacemos nosotros lo mismo?
4. (1,35-42) Al día siguiente (se trata de una semana llena de encuentros; los
vv.29, 35, 43 y 2,1), Juan, acompañado por dos de sus discípulos, nuevamente
señala a Jesús como el Cordero de Dios; esto lo hace para dejar en claro que él
sólo es su precursor. Estos discípulos eran Andrés y probablemente Juan, el
escritor del evangelio. Oyendo hablar al Bautista acerca de Jesús, siguen al
Señor para tratar de conocerle. Jesús, viendo que le siguen, les formula una
pregunta a modo de invitación: "¿Qué buscáis?" Los dos responden: "Rabí
(Maestro), ¿dónde moras?" Esta es una pregunta que intenta buscar una
oportunidad para hablar con Jesús en absoluta tranquilidad, como sus discípulos.
La respuesta es tan amable como la pregunta: "Venid y ved". Detrás de las
preguntas hay un íntimo deseo de estar en forma personal con Él; detrás de la
respuesta existe un mayor deseo de aceptarlos como discípulos.
Para todos fue un día muy importante, ya que el escritor se acuerda que fue a la
hora décima. La palabra "porque" en el v.39, indica que es muy probable que
este encuentro tuviera lugar más o menos a las diez de la mañana, y así tendrían
todo el día para estar con Jesús.
El resultado de este encuentro desencadenó de inmediato en un acto
evangelístico. Andrés buscó a su hermano Simón para decirle que habían
encontrado a Jesús, el Mesías. El hecho de encontrar a Cristo, sirvió para que
ambos buscaran a otros para que también pudieran conocerlo a Él. Jesús
encuentra a Simón y le da la promesa que él será Pedro (piedra), es decir, un
pilar importante en su futura iglesia.
* Para conocer a Cristo se necesita de su enseñanza y sobre todo, un encuentro
personal con Él. El verdadero discípulo busca a otras personas para traerlas a
Cristo.
5. (1,43-51) El seguir a Jesús produce una reacción en cadena. Jesús llama a
Felipe, quien venía de la misma ciudad de Andrés y Pedro, en Betsaida, un
pueblo de pescadores construido por el hijo de Herodes el Grande. A su vez,
Felipe busca a su amigo Natanael y le da una información que no es completa,
cuando le dice: "Hemos hallado a aquel de quién escribió Moisés en la ley, así
como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret". Natanael, sabiendo que
el Mesías ha de nacer en Belén, responde dudoso: "¿De Nazaret puede salir
algo bueno?" Para un judío piadoso era una cosa insoportable que el Mesías
naciera en el insignificante pueblo de Nazaret en Galilea. ¿Estaría de acuerdo
esta posición con la voluntad y Palabra de Dios? ¿Es posible que sea una actitud
no muy ortodoxa?
La reacción de Felipe es buena, ya que no entendía todos los detalles del
nacimiento, pero sí sabía que Jesús era el verdadero Mesías. De modo que
invita a Natanael para que también éste conozca a Jesús. Este solo hecho
convencería a Natanael; luego, ¡Un encuentro personal con Jesús será mucho
más efectivo que una explicación detallada de Él por sus discípulos! Jesús al
verle, dice a los que rodean a Natanael: "He aquí un verdadero israelita, en quien
no hay engaño". Esto significa que Natanael no es un hipócrita, sino que por el
contrario, es un hombre que muestra una actitud abierta, la que no siempre se
halló en el pueblo de Dios, Israel (ver Juan 2,24; 6,26). Natanael, con un genuino
deseo de conocer la verdad y al Mesías, se asombra sobremanera y pregunta a
Jesús: "¿De dónde me conoces?" Jesús demuestra que tiene un conocimiento
concerniente a Natanael, al decirle: "Antes que Felipe te llamara, cuando estabas
debajo de la higuera, te vi". Jesús le conocía como una persona estudiosa y que
meditaba la Palabra de Dios (así como lo hacían los rabinos por costumbre
debajo de la higuera). Natanael le reconoció inmediatamente como el Hijo de
Dios. Entonces Jesús le promete que verá cosas mayores, como fue en el caso
de Jacob (Génesis 28): ver el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y
descienden sobre el Hijo del Hombre. El Rey es aún más grande de lo que se
piensa. A lo largo del evangelio Jesús siempre muestra algo más de su gloria.
Cada señal o milagro revela un aspecto de su divinidad y de su bondad hacia los
suyos. Por medio de Él, Dios abre los cielos y nos confirma su gracia.
* Jesús abre el cielo para los suyos, ya que Él como Rey vence al pecado, la
muerte y al diablo.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Todo argumento para negar la divinidad de Jesucristo es falso. Existen
sectas y pensamientos modernos, algunos provenientes de ciertas tendencias
teológicas, que intentan negar la divinidad de Jesús, o tratan de minimizarla
(como los Testigos de Jehová que dicen que Jesús era un "dios" y no Dios). Por
el contexto del capítulo uno no cabe duda que Jesús es el Verbo que era con
Dios y que es Dios. A Él se le atribuyen eternidad, deidad y omnipotencia.
Además sólo en Él se halla la vida, es decir, una calidad de vida caracterizada
por la comunión con Dios; sólo Él nos da luz para conocer el corazón de Dios;
sólo Él triunfó sobre las tinieblas. Es por todo esto que Jesucristo es la única
persona que puede satisfacer nuestras necesidades.
1b. Es muy extraño que quien participó en la creación fuera rechazado por
sus propias criaturas. Incluso su propia casa (Israel) como nación no le
reconoció ni recibió. Sin embargo, el Mesías no queda sin pueblo. Dios obra en
sus elegidos para que reciban a Cristo, mientras que ellos, a su vez, reciben el
alto privilegio de ser hijos de Dios. Aquí se ve claramente que no somos
tanto nosotros quienes "hemos aceptado a Jesús como nuestro Salvador", sino
que por el nuevo nacimiento, es decir, por la obra de Dios en nosotros le hemos
recibido a Él.
1c. En su encarnación, Jesús reveló al Padre. ¡No existe un amor mayor
que el de la encarnación! Juan nos muestra de inmediato la grandeza del plan
sempiterno de Dios. Nadie más que el eterno Hijo de Dios, fue hecho carne y
vivió en medio nuestro. Fue el principio del cumplimiento de la promesa del
perenne morar de Dios en medio de su pueblo. Jesús es superior a Juan, porque
Él trajo la realidad de la promesa anunciada por éste. En Él hay plenitud de
gracia que nunca se detiene, inagotable como las olas del mar que siempre
llegan nuevas a la orilla. También es superior a Moisés, quien nos dejó la ley, ya
que Jesús cumplió la ley y nos dejó su gracia y perdón. Aquel que quiera conocer
a Dios, a quien nunca podemos ver directamente, debe dirigirse a Jesús: Él nos
hace conocer al santo Dios, lleno de amor por los suyos.
2a. Nadie se puede comparar a Jesucristo. En un momento de su ministerio
Juan es acosado por preguntas que venían del sector religioso, ¿acaso era él el
Mesías? Enfáticamente dice que no, incluso afirma que al lado del Mesías él es
tan sólo un humilde esclavo. Juan no sólo era humilde, sino que además
reconocía que ni él ni nadie se puede comparar a Cristo, puesto que su persona
y obra son únicas. Este es un punto de orientación para desenmascarar a esos
falsos profetas que alegan estar al mismo nivel que Jesús.
2b. Nuestra labor en el ministerio no es atraer a la gente hacia nosotros,
sino hacia Cristo. Para Juan era una real tentación la fama que estaba
alcanzado en la sociedad judía, pero su mensaje siempre fue "cristo-céntrico".
Muchos ministros deben enfrentarse a esta misma tentación, y seriamente auto-
preguntarse: ¿Cuando predico la Palabra, la gente está depositando su fe en
Jesús, o admirando mis grandes talentos?, ¿tiene mi predicación a Cristo como
centro absoluto, o busco también un espacio para mí? El Señor nos guíe en tal
delicada situación y nos guarde de caer en el orgullo ministerial. Debemos
darnos cuenta de la grandeza de Jesús y sólo buscar su gloria.
3. Toda la humanidad comparte el mismo pecado, y es por eso que necesita
con urgencia al único que la puede librar de la muerte. Todos los pecados
tienen un mismo punto de partida: rechazar la autoridad de Dios sobre nuestras
vidas. Es este un aspecto que vale la pena considerar a la hora de compartir
nuestra fe, ya que la gente tiene un concepto totalmente errado de lo que es
pecado, y sólo lo relaciona con asuntos de la moral, o de la injusticia social.
Ahora bien, no decimos que por el simple hecho de dar a conocer el significado
de lo que es pecado la gente se convertirá, sin embargo, esto nos ayudará a ser
más claros en lo que queremos transmitir y recibir una respuesta más sincera de
la gente.
4. Quien ha experimentado el gozo del encuentro con el Señor Jesús,
sentirá la necesidad de comunicar esto a otros. Esto es lo que aprendemos
del primer encuentro que tuvo Andrés con Jesús. ¡Qué impactante fue para él
conocer que Aquél que estaba con ellos no era otro que el mismo Mesías!; era
esta razón más que suficiente para comunicar a otros tan buena noticia. Si
realmente hemos tenido ese encuentro con el Salvador de nuestras vidas,
entonces no podemos callar; tenemos que anunciarlo, y nuestra familia será la
primera en enterarse de esto, no sólo por lo que decimos sino también por el
cambio que verán en nosotros.
5. Para evangelizar no necesitamos tener un conocimiento acabado de
Jesús, ello vendrá después. Es importante que la gente conozca en detalle la
vida de Jesús, pero más importante que eso, en el plano evangelístico, es
conducir a las personas hacia un encuentro personal con Él. Muchos hermanos
alegan que no están preparados para comunicar el plan de salvación a otros, y
éstos forman un gran porcentaje dentro de la hermandad. Sin embargo, no
podemos hacer de esto una excusa, pues aunque el contenido del evangelio sea
de una profundidad inmensa, no obstante, posee una sencillez extraordinaria.
El apóstol Pablo nos brinda una de las formas más detalladas y simplificadas del
plan de salvación..."Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (1
Tim.1,15).
Juan 2
En los capítulos 2-4, Juan relata acontecimientos que revelan el carácter del
actuar de Jesús en Galilea, Jerusalén y Samaria. En Galilea (2,1-11; 4,46-54) y
en Samaria (4,1-42) Él halló fe, pero en Jerusalén encontró rechazo. Sin
embargo, debe viajar a Jerusalén, ya que la salvación procede de Israel. La
capital de Israel sigue siendo el lugar donde Dios revela su gracia.
1. (2,1-11) Al tercer día (después del encuentro de Jesús con Natanael) fueron
celebradas las bodas de Caná de Galilea, ubicada en las regiones altas al oeste
del Mar de Galilea. Allí se encontraba la madre de Jesús, Él y sus seguidores,
quienes asistieron a la fiesta, puesto que habían sido invitados a ella. Mientras
que Juan era el predicador de la penitencia, Jesús va un paso más adelante
llevando a cabo y restaurando el gozo perdido por el pecado. Sin embargo,
Jesús es mayor que Juan: su amarga muerte es la base de un gozo glorioso.
Probablemente el hecho de que llegaran más invitados de lo que los novios
habían pensado fuese la razón por la cual empezó a faltar el vino, lo que para
ellos era una situación bochornosa. La madre de Jesús, al saber que éste había
sido ungido con el Espíritu Santo para cumplir en público su ministerio en Israel,
insiste para que Él intervenga. Jesús, entonces, le reprende diciéndole que nada
tiene que ver con ella, en lo que respecta a su ministerio espiritual, y que sólo
recibe las órdenes del cielo, directamente de su Padre Celestial. Su participación
tiene un propósito y no es simplemente para solucionar problemas. El milagro
tiene otro objetivo (ver v. 11): es el de revelar su gloria y la plenitud de la gracia
de Dios. Para poder revelar esta plenitud, Jesús espera una señal de su Padre.
Todavía no ha llegado la hora de publicar su gloria, aún cuando ella esté por
llegar. Sus palabras, no obstante, en sí mismas, no son de rechazo hacia su
madre. De modo que María les dice a los que servían: "Haced todo lo que os
dijere". Las palabras de ella, manifiestan fe en el poder de Jesús, en la
disposición de ayudar y sumisión a sus órdenes, sabiendo que el Hijo es más
que su madre.
Juan nos relata que había allí seis tinajas (jarrones) de piedra para el agua, que
se empleaban para el rito de la purificación de los judíos, en cada una de las
cuales cabían dos o tres cántaros (es decir más o menos 100 litros). Este detalle
nos prepara para hacernos comprender cuán grande fue la abundancia del
regalo y del milagro de Jesús, y a la vez nos indica otro detalle: en la antigua
dispensación, era necesaria una constante purificación por causa del pecado.
Ahora su gracia es tan grande que hace innecesaria esta constante purificación,
ya que Él la efectuaría para siempre. Lo que Jesús trae es vida en abundancia;
pues en su reino hay perdón y gozo. Juan nos muestra, con algunos detalles,
esta plenitud. Luego el Señor dijo: "Llenad de agua estas tinajas". Y las
llenaron hasta los bordes. Toda el agua la convierte en vino de excelente calidad.
Este fue el motivo por el cual el maestresala, al probar el vino, alabó su calidad.
Su ignorancia del milagro realizado es una prueba de la grandeza del poder
divino de Jesús. El desconocimiento de la persona de Jesús y su grandeza divina
es un tema a través de todo el Evangelio de Juan.
El maestresala, llamando al esposo le contó lo que ahora estaba sucediendo y
que esto no era normal, ya que la costumbre en estas fiestas era servir el vino
bueno en primer lugar y después el vino de inferior calidad. Pero en esta ocasión,
pareciera que se hubiese reservado lo mejor para el final. Esta, sin embargo, es
una característica del reino de Dios.
Este primer milagro fue el principio de las señales de Jesús en el que manifestó
su gloria; los discípulos creyeron en Él por medio de este milagro. Esto de "creer"
significa que ahora crecieron en su fe. Vieron algo de mayores proporciones de
las que Jesús les había hablado, algo del cielo abierto (1,51), de la abundancia
que Dios está ofreciendo por medio de su Hijo.
Acerca de este milagro y su significado, podemos agregar lo siguiente: la
abundancia aparece en la Biblia, a menudo, como una señal de la gracia y
perdón de Dios, del nuevo comienzo con su pueblo. Por ejemplo, podemos
pensar en Isaías 25,6 y Amós 9,11-15, sobre todo el v.13. Por analogía de lo que
Jesús dice en Juan Cap. 6, después del milagro de la alimentación de los cinco
mil ("Yo soy el pan de vida"), podemos concluir que Él mismo es el vino, símbolo
de la abundante gracia de Dios.
* Jesús es la fuente del gozo; Él trae vino de alegría, ya que por su sangre nos
da la reconciliación con su Padre. El vino en las bodas de Caná fue el anticipo
del gozo eterno.
2. (2,13-22) Los versículos 13-22 contrastan con el pasaje anterior. Después del
gozo de las bodas de Caná, nos encontramos aquí con un conflicto. En vez de
hallar fe, descubrimos enemistad y malos entendidos en Jerusalén y sobre todo
en el templo, lugar en donde se podría esperar reverencia por las cosas del
Señor; pero no la hay, sino sólo personas que desean sacar provecho de la gran
afluencia de los peregrinos.
No sólo era costumbre de Jesús visitar las sinagogas en el día del sábado (Lc.
4,16); sino que, según Juan, también visitaba el templo de Jerusalén durante los
grandes días de fiestas. En esta historia, el escritor bíblico insinúa que Jesús es
el verdadero templo y el verdadero Cordero Pascual que morirá, pero que luego
resucitará.
El atrio del templo está saturado de comercio, dinero y ruido. Están los
vendedores de animales (animales usados para el sacrificio) y los cambistas que
venden la moneda antigua del templo a cambio de monedas romanas con
imágenes inquietantes. El atrio es centro de comercio en vez de ser el lugar para
preparación de aquellos que visitan el templo. Siendo estas las condiciones, en
las que el Santo Hijo de Dios encontró tanto desorden en la casa de su Padre, es
que hace un látigo con cuerdas (de esas con que ataban a los animales), para
echar fuera a todos los comerciantes de animales, desparramando las monedas
de los cambistas al derribar sus mesas. Cuando no hay reverencia, y esta es
reemplazada por cultos mundanalizados, se está pecando gravemente y
ofendiendo el santuario de Dios, lugar en donde mora el Altísimo.
Jesús entra en la casa de su Padre y al ver la irreverencia de esa gente, actúa
sin contemplaciones, ya que con tal actitud no deberían estar en la casa de
oración. Jesús aborrece la perversión de la verdadera adoración. Al ver esta
actitud, podemos comprobar que realmente Él es el Rey de Israel, al quitar a
todos los negociantes apostados en el templo. "No hagáis de la casa de mi
Padre casa de mercado". Esto nada tiene que ver con servir a Dios, sino que es
servirse a sí mismo y bajar el grado de la santidad en el servicio a Dios. Luego
de esto, los discípulos se acordaron que estaba escrito: "El celo de tu casa me
consume" (Salmo 69,9). Esto se cumple en la muerte de Jesús, pero este
cumplimiento ya comienza cuando no se acepta a Jesús como el Rey Soberano.
Al no conocer a Jesús ni aceptar su Soberanía, los judíos le piden que Él rinda
cuentas por su comportamiento como el Hijo de su propia casa, por eso le
preguntan: "¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?". Jesús les responde
con palabras enigmáticas: "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré". Los
judíos no le entendieron, porque pensaron en el templo material, construido de
piedras y no en el templo de Jesús, su cuerpo. Tampoco los discípulos
entendieron de inmediato sus palabras. Sólo se acordaron de estas, sus
palabras, una vez que Él hubo resucitado; así creyeron en la Escritura donde
habla de la resurrección de Jesús; la iglesia primitiva entendió entre otros el
Salmo 16,10 como profecía de ella.
A la vez, tenemos que decir que los judíos al pensar en el templo de piedras
tenían algo de razón. Jesús emplea deliberadamente la palabra "templo", para
dar una pista del hecho que Él ya era el Templo verdadero; el Templo de piedra,
sería ineficaz, puesto que el sacrificio de Jesús pondría fin a la cadena indefinida
de los sacrificios.
* Piense en la manera en que nosotros podemos pervertir la verdadera adoración
a Dios.
3. (2,23-25) A pesar de la resistencia y rechazo de algunos, no todos responden
de la misma manera, pues existen algunos que creen en el nombre Jesús al ver
sus señales. Sin embargo, Jesús no confiaba en ellos. Jesús los conoce a todos,
por tanto no necesita recibir referencia de nadie, ya que como Hijo de Dios sabe
lo que hay dentro del corazón del hombre. Él sabe que esta "fe", pronto puede
convertirse en incredulidad y rechazo. Estos versículos sirven de enlace con el
capítulo siguiente. Jesús no cree en nadie que dice tener fe en Él, a menos que
tal persona sienta una confianza y una dependencia total en Él; incluso el fariseo
Nicodemo, si no posee una fe obrada por el Espíritu Santo, no tendrá parte con
Jesucristo.
* Piense en la calidad de nuestra fe; ¿es una creencia vaga o una confianza
firme?
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. El primer milagro muestra una de las razones por la que Jesús vino:
ofrecernos vida abundante. Esta abundancia se refiere a la gracia de Dios. Lo
que la ley no pudo alcanzar, lo efectúa Jesús: la purificación una vez para
siempre, en vez de una purificación constante. Por medio de Jesucristo la gracia
de Dios es copiosa: dando el sacrificio de su vida, cubrió multitud de pecados. Él
mismo es `el vino' del reino de Dios; es decir, el gozo, la alegría y el perdón.
1b. La intervención de Jesús en las dificultades siempre tiene el propósito
de revelar su gloria y la plenitud de la gracia de Dios. Pensar en Jesús como
la solución de un problema, y mirar esa solución como un fin en sí mismo es
tener una concepción muy pobre de quién es Jesús. A lo largo de las páginas de
este evangelio toda actividad milagrosa de Jesús revela algo de su divinidad y
majestad, lo cual exige también el compromiso de la gente que es testigo de
esto. Si pedimos al Señor que intervenga en alguna situación específica nunca
perdamos de vista su grandeza y gloria.
1c. Jesús sólo se subordina a la voluntad del Padre. El diálogo de Jesús con
su madre María revela su verdadera relación con ella. Las palabras de Jesús en
ninguna manera manifiestan irreverencia, sino que dejan claramente establecido
que la relación entre ambos es válida, en cuanto a realidad filial, sólo en asuntos
terrenales. Sin embargo, cuando se trata de asuntos celestiales, Jesús
únicamente puede intervenir por dictamen directo de su Padre. María como
madre de Jesús cumplió su papel dentro del plan de Dios, pero en ninguna parte
de la Biblia se nos enseña que María esté en igualdad de condiciones con Él.
2a. Para servir y adorar a Dios, se requiere de reverencia y sinceridad. Los
vendedores y cambistas apostados en el atrio del templo hacían lo que Pablo
llama en 1 Timoteo 6,5 "tomar la piedad como fuente de ganancia". La verdadera
adoración se debe practicar con un corazón sincero, que no tenga doble
intención.
2b. El que Jesús hablara de su cuerpo como templo, señala que todo lo que
se hacía en el templo se cumplió en Él. Esto se explica, en forma magnífica,
en la carta a los Hebreos, cuando dice: (10,11-12): "Y ciertamente todo sacerdote
está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios,
que nunca pueden quitar los pecados, pero Cristo, habiendo ofrecido una vez y
para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de
Dios". Llaman la atención las palabras "una vez y para siempre un solo
sacrificio". Su sacrificio es suficiente para cubrir todos nuestros pecados. Él se
dejó matar en la cruz, pero, a la vez, resucitó como el verdadero Hijo de Dios.
2c. Jesucristo nos muestra la razón por la que debemos enojarnos y la
manera en que debemos hacerlo. Por deducción lógica podemos decir que el
Señor estaba verdaderamente irritado, porque las cosas santas de Dios estaban
siendo pisoteadas por actitudes carnales llenas de irreverencia en su templo.
Pero su enojo era constructivo y educativo, no buscaba destruir sino salvar.
Siempre que la santidad de Dios esté siendo menospreciada dentro de la iglesia
debemos levantar una voz de alerta. Además el Señor nos enseña que en su
enojo Él no actuó irreflexivamente, sino que antes se dio el tiempo para
confeccionar un azote de cuerdas para echar a los profanos del templo.
3. La fe verdadera no ve `algo' en Jesús, sino que depende totalmente de
Él. Nuestra fe debe ser más que una creencia vaga de que Dios puede hacer
milagros, debe ser una confianza total en la obra de Cristo. Es un gran peligro
enfocar la atención de las personas a Jesús, haciendo hincapié en sus milagros.
Los hechos portentosos del Señor siempre tuvieron y tienen un objetivo: dirigir a
la gente a Jesús, para que por medio de la fe, encuentre al Señor y Salvador de
su vida, y no a un simple hacedor de milagros.
Juan 3
1. (3,1-15) Jesús recibe la visita de un hombre llamado Nicodemo (nombre griego
que significa "vencedor del pueblo"), un miembro de los fariseos. [1] Nicodemo
era principal entre los judíos; es decir, miembro del sanedrín. Este vino de noche
a Jesús, quizás por miedo a perder su reputación ante sus colegas, o a lo mejor
para poder conversar tranquilamente con Jesús en medio del silencio nocturno
(la noche empieza bien temprano en Israel). Nicodemo respeta a Jesús como
maestro enviado por Dios, ya que sus señales lo demostraron claramente; y es
posible que acepte una cierta autoridad divina en Jesús, con la que Él purificó el
templo.
¿Qué motivo persigue Nicodemo con su visita? ¿será el deseo de aprender una
mejor enseñanza acerca del cumplimiento de la ley divina? En todo caso, Jesús
comienza de inmediato a enseñarle; pero su enseñanza es totalmente diferente
de lo que Nicodemo esperaba. Esperaba que Él pudiera agregar algo
interesante a su concepto concerniente a su propia exposición de la ley. Jesús le
responde, que la entrada al reino de Dios no se logra mediante una vida
ligeramente mejor, sino a través de un nuevo nacimiento, o como se puede
traducir también, como un nuevo nacimiento que viene de lo alto, de Dios, del
Espíritu Santo. "De cierto, de cierto (amén, amén) te digo". Jesús habla con
autoridad divina; no basta con la aplicación de reglas éticas para que la vida sea
mejorada, se debe nacer de nuevo.
¿En qué consiste el nuevo nacimiento? Nicodemo no entiende esto, o es
posible que no lo quiera entender, ya que está pensando en un nacimiento
biológico, desde el vientre de su madre. Jesús reafirma sus palabras sobre el
nuevo nacimiento, diciendo: "De cierto, de cierto te digo" (esta afirmación
equivalía a un juramento). Ahora Jesús explica, pacientemente, lo que significa el
nuevo nacimiento, el que consiste en nacer de agua y del espíritu. Estas
palabras se refieren a las dichas por el profeta Ezequiel (36,25-27): "Esparciré
sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y
de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu
nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os
daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que
andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra". En
esta profecía, Dios promete agua limpia, un nuevo corazón donde morará su
Espíritu, para que así Israel ande en sus caminos. Esta profecía deja en
evidencia el hecho de que andar en los caminos del Señor, no es producto de
nuestras propias fuerzas, sino de la obra y acción del Espíritu Santo. Debemos
tomar en cuenta también el actuar de Juan el Bautista, quien aunque bautizó en
agua para perdón de los pecados, señaló además que Jesús traería
la realidad de la promesa de Dios, el perdón y la renovación a través del Espíritu
Santo (ver Mat 3,11 y Jn 1,33). Entonces, lo que Nicodemo necesita es el
perdón por medio de Jesucristo y una renovación completa de su vida a través
del Espíritu Santo. Sin esto, nadie puede ver (v.3) o entrar (v.5) en el reino de
Dios. La carne (naturaleza pecaminosa) sólo puede engendrar carne, y aunque
hagamos todo lo posible por agradar a Dios, sólo a través del Espíritu de Dios
podemos ser gente espiritual, una nueva creación. Jesús responde al asombro
natural de Nicodemo, y sigue diciéndole: "No te maravilles", es decir, no
rechaces lo que te he dicho; acepta mi juicio de lo que te dije sobre tu religión
como `carnal', que no es nada más de lo que ya habían dicho los profetas; que
no basta con tratar de vivir mejor, sin que haya una renovación total en la vida
como obra de Dios. ¿Acaso Nicodemo nada sabe de esto? Es posible. Pero es
cierto que "el viento (notemos que tanto en el Hebreo como en el griego la
palabra viento y espíritu son la misma palabra), sopla de donde quiere, y oyes su
sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es
nacido del Espíritu". Hay cosas que son inescrutables, como lo es la obra del
Espíritu; pero con seguridad podemos comprobar que realmente está obrando
por su fruto, haciendo nuevas criaturas.
* Piense en la insuficiencia de "nuestra hermosa vida", en la necesidad del nuevo
nacimiento y en el único Maestro que puede enseñarnos la verdad: Jesucristo.
Es evidente la protesta de Nicodemo contra la enseñanza de Jesús, cuando
pregunta: "¿Cómo puede hacerse esto?" Cree firmemente en el concepto
farisaico en relación a la salvación, que habla acerca de mantener rigurosamente
los mandamientos de Dios. Por eso le cuesta mucho aceptar las enseñanzas de
Jesús. Con asombro, Jesús le pregunta: "¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes
esto?" Como maestro reconocido dentro del pueblo de Dios, este prestigioso
miembro del sanedrín debería saber estas cosas tan predicadas por los profetas
como por Juan el Bautista. Ahora, Jesús utiliza la misma expresión usada por
Nicodemo (ver v.2): "Sabemos". Nicodemo y sus colegas, piensan que conocen
el camino de Dios y que están en condiciones de dar su opinión con respecto a
Jesús; Él como Rey Soberano, emplea esta palabra como un plural de majestad.
Lo que Jesús está diciendo es absolutamente verdadero ("de cierto, de cierto te
digo"). El problema es que los fariseos (Jesús dice "vosotros") no aceptan su
enseñanza. Entonces, Jesús hace ver que este tipo de mal entendidos es
producto de la incredulidad, ya que él no entiende lo que Jesús está predicando.
Si Él está diciendo cosas terrenales, en otras palabras: si está enseñando sobre
la necesidad del nuevo nacimiento aquí, usando un lenguaje propio de la vida
terrenal, y ni aún así es entendido, entonces ¿cómo creerán en Jesús si les
dijera las cosas celestiales, como el secreto de la encarnación del Hijo de Dios,
que se hizo carne (v.16) para la salvación de los hijos de Dios? Nicodemo sólo
acepta a Jesús como maestro y nada más, ya que no entendió el origen celestial
de Jesús.
Nadie puede saber acerca de las cosas celestiales, salvo Jesús. Él puede
hablar con autoridad divina, pues como Hijo estuvo y está en comunión íntima
con su Padre. Ahora, Jesús expone algo de las cosas celestiales: la salvación a
través de la humillación y la exaltación del Hijo de Dios. En realidad, Nicodemo
no sabe nada de la salvación; no sabe por ejemplo, que para ser salvo no basta
que llevemos una vida estrictamente de acuerdo a la ley; lo único suficiente es el
remedio que Dios mismo ofrece: la fe en el sacrificio vicario de su Hijo. Al igual
como en el desierto en donde Dios ofreció a un pueblo enfermo por las
mordeduras de serpientes, una serpiente levantada contra la muerte física, así
ofrece a su propio Hijo que también debe ser levantado en la cruz y a través de
la resurrección; pero con la diferencia que ahora sirve como remedio contra la
muerte eterna. Jesús dice que esto es necesario, puesto que nuestro pecado
ofendió la justicia de Dios, y esta debe ser satisfecha. El Padre ha "pagado", por
medio de Cristo, nuestra gran deuda con la justicia divina. "Para que todos
aquellos que creen en Él, no se pierdan mas tengan vida eterna".
* Jesús es más que un maestro que puede enseñar la verdad; Él es el Hijo de
Dios que vino desde el cielo, como la única solución de Dios para nuestra
enfermedad espiritual.
2. (3,16-21) Ahora (v.16) Jesús, expone a Nicodemo en forma breve, pero
profunda, el plan de la salvación: "Porque de tal manera (es decir, de una
manera inexpresable) amó Dios al mundo...". Dios el Padre, quien fue insultado
por los hombres de este mundo, expresó aun así todo su amor por un mundo
pecaminoso. Su amor fue tan grande, que "a su Hijo unigénito (en el griego estas
palabras van en primer lugar) ha dado". Ahora escuchamos el eco de Génesis
22,1s. Sin embargo, la gran diferencia está en que Dios realmente sacrificó a su
Hijo y lo hizo por un mundo caído, muerto en delitos y pecados (Rom. 8,32; en
este pasaje Pablo expresa lo mismo). Pero el propósito final del envío del Hijo de
Dios es la vida eterna, en vez de la muerte eterna, para aquellos que
reconociendo su culpa frente a Dios depositan su fe y su confianza en Jesús. Él
repite estas verdades, enfatizando los motivos tan hermosos contenidos en el
plan de salvación, en que para ser salvos y no ser condenados por Dios, Él envió
a su Hijo.
Lo que más importa en nuestra vida es la fe, la entrega a Jesucristo; ya que la
fe, en plena dependencia de su sacrificio, nos hace ser salvos (pero también esta
fe es don de Dios; ver Ef. 2,8). En cambio, la incredulidad nos condena. La
condenación es una realidad terrible que ha sido escogida libremente por
muchas personas: "Esta es la condenación" (esta frase es como una forma de
hablar, la que continuamente encontramos en el evangelio de Juan; compare
Juan 17,3), es decir, esta es la causa de la condenación: "Que la luz (Jesucristo)
vino al mundo, pero los hombres (en general) amaron más las tinieblas que la
luz, porque sus obras eran malas (v.19)". El que no quiere reconocer a Jesús
(ese es el pecado más grave, ver Juan 16,9) y sigue en su camino de rebeldía,
aborrece la luz y aborrece a Jesús, "para que sus obras -de los que rechazan a
Jesús- no sean reprendidas". La luz de Jesús es una luz que descubre cada
parte oculta de la vida humana, que nos dice la verdad sobre nuestra vida de
incredulidad. Por otra parte, el que practica la verdad (expresión para la fe en
Jesús y la vida nueva que viene por el nuevo nacimiento) y viene a la luz, puede
estar en la presencia de Jesucristo, ya que ha reconocido su pecado y ha
recibido el perdón, y en consecuencia la vida nueva, de tal forma que es evidente
que sus obras son hechas en Dios, como frutos del Espíritu Santo. Tome nota,
que tanto la condenación como la salvación son realidades ya presentes y
futuras, y está unida a la fe o incredulidad que se tenga ahora en Jesucristo.
* Meditemos en el milagro del amor de Dios, su increíble regalo, el propósito
final, la necesidad de la fe; pero, también en la torpeza de la incredulidad.
3. (3,22-36) Después de su conversación con Nicodemo, Jesús salió de
Jerusalén en dirección al río Jordán, en Judea, Enón, cerca de Salim. Allí Juan el
Bautista continuaba bautizando, ya que aún no había sido encarcelado. Jesús
también fue a este lugar a bautizar o, al menos, manda a sus discípulos que lo
hagan. Un judío, que tal vez hubiese sido bautizado por Jesús, provocó una
discusión con los discípulos de Juan concerniente a la purificación. Fue así como
algunos vieron una competencia religiosa entre Juan, y Jesús. Se había
considerado a Jesús como discípulo de Juan; pero lo que estaba sucediendo
ahora, era todo lo contrario, ya que Jesús hacía más discípulos que Juan. No
obstante para Juan, el hecho de que Jesús estuviera ejerciendo su ministerio fue
motivo de gran gozo y satisfacción. De ahí que dijera: "No puede el hombre
recibir nada, si no le fuere dado del cielo". Ambos, tanto Jesús como Juan,
reciben lo que les fue dado. Evidentemente, Jesús recibe más honor; y la razón
es que Él es mucho más que Juan. El Bautista se sirve del ejemplo del amigo del
novio; éste, luego de unir al novio a la que será su esposa, pronto desaparece.
Nunca podríamos encontrar más humildad que en este gesto aquí relatado. Juan
el Bautista se goza al ver que la gente va en busca de Jesús. Él no ambiciona
traer al pueblo para sí, sino hacia Cristo. Juan sabe que sólo Jesús debe crecer,
en tanto que él debe menguar.
En el versículo 31 Juan repite sus argumentos: Jesús puede tener más
seguidores, ya que Él es el Dios verdadero, "el que viene de arriba", que como
mensajero del Padre revela cosas celestiales, las que son necesarias para la
salvación eterna. Juan puede hablar acerca de lo que se debe hacer en esta
tierra para convertirse a Dios; por su parte, Jesús habla acerca del plan eterno de
Dios, su envío por el Padre para salvación. En cambio, Juan sólo puede dar
testimonio que todo lo que es necesario para la salvación se encuentra en Jesús.
De manera que no es malo seguir a Cristo; todo lo contrario, es absolutamente
indispensable para ser salvo. Juan se queja de la incredulidad, incluso de la de
sus propios discípulos. Le entristecía que tanta gente escuchara a Cristo y no
atendiera a lo que oía. Aquellos que aceptaban su testimonio afirman que Dios
es verdadero, porque se dan cuenta que el testimonio de Cristo es el testimonio
de Dios. Jesús fue enviado por el Padre; y siendo Él el Verbo, habla la Palabra
de Dios. Él da testimonio por medio del poder del Espíritu, el cual le ha sido dado
sin medida, es decir, en plenitud. Porque el Padre ama al Hijo, todas las cosas
las ha entregado en sus manos, en otras palabras: Jesús es el verdadero
representante del Padre. Si alguien quiere honrar a Dios, debe honrar a Cristo y
depositar confianza en su palabra. Si alguien rechaza el testimonio de Cristo,
trata a Dios de mentiroso.
El que cree en el Hijo, no es que obtenga la vida eterna, sino que ya tiene la
vida eterna; no obstante, la persona que no deposita su confianza en Jesucristo,
no verá (no tendrá) la vida eterna.
* El destino eterno no se hace efectivo después de esta vida, sino ahora mismo.
Lo decisivo es la fe o la falta de ella en la persona del Señor Jesús.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. La vida cristiana no es simplemente poner en práctica ciertas reglas
éticas o morales, es primeramente haber "nacido de nuevo". Es probable
que mucha gente quiera mejorar su vida por medio de una buena conducta, y
algunos lo lograrán. Pero este tipo de mejoras es sólo delante de los hombres, ya
que ante Dios nuestro mayor despliegue de bondad no cambiaría nuestra
situación eterna de condenación si Dios antes no ha obrado el nuevo nacimiento
en nuestras vidas. Se puede llevar una vida estrictamente religiosa, como
Nicodemo, pero aún no pertenecer al reino de Dios.
1b. El nuevo nacimiento no es un esfuerzo de nosotros para mejorarnos,
sino el obrar del Espíritu Santo en nuestras vidas. Él nos hace ver el quiebre
de nuestra existencia; la gran necesidad que tenemos del total perdón de Dios
por medio de Jesucristo; y la obra renovadora que efectúa el mismo Espíritu.
Para poder comprender estas cosas es necesario inclinarse ante Jesús,
aceptándolo como el único medio de salvación.
2a. El propósito de la venida de Cristo al mundo es primeramente un
propósito salvador. El amor de Dios es único, pues resulta incomprensible para
nuestra mentalidad cómo Él pudo enviar a su Hijo a un mundo sumido en el
pecado, justamente para liberarlo del pecado y la condenación eterna. Es claro
que la salvación entonces sólo se logra por medio de Jesucristo. Él es el único
que ha satisfecho la justicia de Dios que nosotros con nuestros pecados
habíamos ofendido, es por eso que hemos de recibirle con todo nuestro corazón.
2b. La condenación es el destino que el hombre escoge libremente al
rechazar a Jesús. Dios no es el autor del pecado, ni el culpable de la
condenación de los hombres. El amor de Dios es, a la vez, un ultimátum: el
hombre debe decidirse ante Cristo. En este sentido la fe es tremendamente
necesaria para la salvación, pero el persistir en la incredulidad es una actitud
pecaminosa que el hombre ha determinado escoger sin ninguna imposición
externa.
2c. El que ha nacido de nuevo no debe temer el ser examinado por la luz de
Cristo. El nuevo nacimiento implica tanto una comprensión del sacrificio
expiatorio de Cristo, como nuestra propia miseria espiritual ante el Dios santo. El
que ha experimentado este milagro de Dios en su vida se reconoce como
pecador e indigno de la misericordia del Señor; además, el Espíritu comienza a
obrar de tal manera en su vida que sabe que toda su conducta está ahora siendo
hecha en presencia de Dios, por eso procura vivir una vida en santidad como
fruto de la obra del Espíritu Santo en él. En cambio, el que persiste en la
incredulidad ante Jesús no está interesado en venir a sus pies, ya que sabe que
al hacerlo quedará al descubierto su pecado. Prefiere vivir con su pecado que lo
llevará a la condenación, que verse reprendido en esta tierra por lo que está
haciendo.
3a. El "gozo cumplido" de todo ministro de la Palabra es ver cómo la
persona de Jesucristo adquiere cada vez más importancia para la gente. El
lugar que ocupó Juan el Bautista en el plan de Dios fue ser nada más que el
amigo del novio. Todo verdadero ministro del evangelio se conocerá a sí mismo
como un humilde instrumento que allana el camino para que la gente conozca a
la persona más importante que existe: Jesucristo. En el plan de Dios somos
señales que conducen a Jesús. Que nunca hagamos que la gente ponga su
confianza en nosotros. A medida que Jesús crezca, nosotros mismos debemos ir
disminuyendo. Al final de todo, Jesús y nadie más que Jesús.
3b. La salvación y la condenación son realidades ya presentes. Mucha gente
piensa que el destino eterno de una persona se decide después de la muerte.
Sin embargo, dicho planteamiento es rotundamente falso. El destino eterno de
alguien se hace efectivo aquí y ahora, la fe o la incredulidad ante Jesús es lo
concluyente. Aunque esto parezca fuerte, en sí contiene una hermosa promesa
de seguridad: los creyentes ya pueden tener la certeza de su salvación, sin temer
al futuro juicio que vendrá sobre todos los hombres.
Juan 4
1. (4,1-20) Jesús sale de Judea para ir a Galilea, puesto que sus seguidores, al
decir que "Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan", estaban irritando a los
fariseos. Su tiempo de morir no ha llegado todavía; por tanto, Él se retira del
lugar. En su viaje pasa por la ciudad de Samaria. Juan nos dice que por tal lugar
le "era necesario pasar". Había otro camino más largo, al otro lado del Jordán,
que los judíos solían tomar por sus malas relaciones con los samaritanos. Fue la
compulsión de su amor hacia los samaritanos, lo que le impulsaba a compartir el
Evangelio con ellos. Aunque los judíos odiaban a los samaritanos y éstos a los
judíos, ambos profesaban una religión parecida, pero no igual, ya que la religión
de los samaritanos era sincretista (es decir: una mezcla de la religión verdadera,
con elementos paganos; comp. 2 Reyes 17,1-34). Jesús y sus discípulos llegaron
a Sicar; probablemente era la misma Siquem donde vivía Jacob (Gén. 33,18;
35,4; 37,12-14).
Jesús estaba cansado por el viaje y el calor, ya que era como la hora
sexta. [2] Aquí podemos comprobar que Jesús, por su naturaleza humana,
estaba condicionado a enfrentar y sufrir todas las consecuencias que debe
soportar un hombre, a excepción del pecado. Jesús se sienta junto al pozo
cavado y construido por Jacob; este pozo debe haber tenido una profundidad de
27 metros aproximadamente. Sus discípulos bajaron a la ciudad a comprar pan.
Mientras estaba sentado allí, una mujer samaritana se acercó al pozo con su
cántaro para sacar agua; Jesús le pide un poco para beber; la samaritana se
maravilla al ver que un judío le dirige la palabra; por esta razón le manifiesta
verbalmente su sorpresa. Posiblemente la vestimenta de Cristo y su acento, le
llamaron la atención; por esos motivos ella deduciría que Jesús era judío. Esta
mujer no sabía quién era ese hombre que le hablaba; aún no conocía a aquel
que amorosamente y sin prejuicios había comenzado un diálogo con ella. Ahora
Jesús cambia la conversación dándole una nueva dirección, porque Él deseaba
revelarse a ella. "Si conocieras el don de Dios y quien es el que te dice: Dame de
beber, tú le pedirías y Él te daría agua viva". Para los judíos el don de Dios era la
Torá; aquí `agua viva' y `don de Dios', ambos se refieren al Espíritu Santo (cp.
Juan 7,37-39) quien llena a los creyentes con gozo, paz y comunión con Dios.
Como en el caso de su conversación con Nicodemo, al principio esta mujer no
comprendía lo que Jesús trataba de enseñarle. Ella miraba las manos vacías de
Jesús y no lograba entender cómo podía éste ofrecerle agua viva, como la que
brotaba del manantial. Desde luego, Jesús le proveería para una sed más
profunda, la de su alma. Sed de vida satisfecha únicamente por Dios. Él podría
hacer brotar fuente de agua para vida eterna en su corazón. Jesús restaura la
comunión con Dios, la cual durará para siempre. Pero todavía la mujer no sabe
cómo tomar lo que Jesús le dice. Esta oferta es insólita: ¡Agua de vida sin tener
sed jamás! ¡Eso es mucho! Sin pensarlo dos veces, le dice: "Señor, dame esa
agua". Estaba fascinada por lo que este judío le decía, pero aún así, no estaba
tomando en serio sus palabras. Entonces Jesús, para penetrar hasta lo más
profundo en la vida de esta mujer y abrir su necesidad espiritual, le dice: "Ve,
llama a tu marido, y ven acá". Pero aún la mujer se encierra en lo profundo de su
ser, diciendo solamente: "No tengo marido". Aquí Jesús la desenmascara,
mostrándole que Él sabe todo de sus relaciones pasadas y las presentes con los
hombres, siendo seis en total. Y ahora había dejado la formalidad del matrimonio
y era la conviviente de un hombre. Sin necesidad de entrar en detalles, ni
reprenderla ni ofenderla por su pecado, Jesús le indica el punto débil de su vida.
Aunque todavía no le confiesa todos sus pecados, le deja ver su inquietud en lo
que respecta a su fe; ella sabe que le está diciendo la verdad; aparentemente, la
persona que le está hablando es un profeta; entonces, Él puede decirle dónde
hay que adorar a Dios. ¿Tienen razón entonces los judíos, al insistir en que se
debe ir a Jerusalén para adorar a Dios?, ¿o acaso sus antecesores samaritanos,
que también pretendían adorar, tendrían razón al decir que el lugar adecuado de
adoración se encontraba en el monte Gerizim? ¿Por qué le hizo esta pregunta a
Jesús? Tal vez porque nunca había encontrado la paz interior en su propia
religión.
* Jesús no es solamente un profeta, sino también el verdadero sumo sacerdote,
capaz de descubrir el pecado y además perdonarlo.
2. (4,21-24) Jesús responde que conforme al pacto, los judíos poseían la
verdadera revelación de Dios y que la salvación se encuentra en medio de ellos;
no obstante, también la adoración de los judíos estaba limitada. La "hora" estaba
llegando; esta expresión se utiliza repetidas veces en referencia a la muerte de
Jesús. Cuando esta hora llegue, Jerusalén dejará de ser el único lugar de
adoración pública, ya que, a través de su sacrificio, Cristo abrirá la puerta del
reino de Dios. Por tanto, el lugar de adoración no volverá a ser lo más
importante, más bien, la forma en que adoramos a Dios, lo será. Viene la hora
(después del sacrificio expiatorio de Jesús) en que los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad, es decir, por medio del Espíritu Santo,
quien guía a los creyentes a toda verdad. El Espíritu nos lleva a Cristo, pues
nadie puede agradar a Dios, sino por medio de Él (ver Efesios 2,18). Podríamos
decir: el lugar de la adoración no será Jerusalén, sino Jesucristo, en quien Dios
se ha revelado por completo. Dios toma la iniciativa, a Él le agrada que
pecadores le adoren por medio de su Hijo, pues Él busca a tales adoradores.
La mujer samaritana responde que ella espera una buena y verdadera
enseñanza del Mesías, al decir: "Pero cuando Él venga". Entonces Jesús se
revela, diciéndole: "Yo soy, el que habla contigo". Ya no hay que esperar a nadie
más, ni a ninguna otra enseñanza. El Mesías ya llegó.
* Ninguna otra adoración fuera de Jesús, el Mediador, es aceptable ante Dios.
3. (4,25-38) Inmediatamente, después de que Jesús se auto-revela a la
samaritana, llegaron sus discípulos; sin que ella siquiera tuviera tiempo para
reflexionar. Mas el Espíritu Santo penetró tan profundamente en su alma, que
ella creyó. El primer fruto de su fe, fue que al momento ella se transformó en una
evangelista en su ciudad y empezó a predicar diciendo que había un hombre que
le había mostrado toda la verdad de su vida, sin omitir un solo detalle. Lo dice sin
avergonzarse, pues ha encontrado a aquel Mesías que había perdonado sus
pecados. La gente estaba estupefacta: ¡Qué cambió tan grande y repentino
había sufrido esa mujer! Al momento la gente le siguió para ver a Cristo.
A todo esto, los discípulos habían regresado y, para sorpresa de ellos,
encontraron a su Maestro conversando con una mujer, pero ninguno se atrevió a
preguntarle lo que había hablado con ella. Ellos le ofrecen pan, pero Jesús se
halla tan absorto en realizar la obra de su Padre que no necesita comer ni beber.
Su comida es hacer la voluntad de su Padre y acabar su obra. Esta se refiere a
la predicación del Evangelio y de llevar a cabo la salvación en la cruz. Jesús está
totalmente dispuesto a realizar la tarea encomendada por su Padre.
No tiene ganas de comer. Para Él, es más importante trabajar, pues la cosecha
está madura. Mirando al campo, observa que faltan cuatro meses para la
cosecha; insta a sus discípulos a que vean con fe, que aquellos campos ya están
blancos para la siega. Los samaritanos están por llegar para encontrarle; aun
cuando los discípulos no habían sembrado este despertar en ellos, de igual
manera podían cosechar. Otros también han sembrado (Jesús mismo en este
caso) y ahora se puede iniciar la cosecha.
* Adoremos a Jesús por su disponibilidad para obrar siempre y llevar a cabo la
salvación.
4. (4,39-42) Este relato termina con algo muy importante, con el testimonio de
los samaritanos que han venido a Cristo. Ellos dicen que la verdadera razón de
su fe no fue exactamente el testimonio de la mujer (aunque al menos fue el
motivo para acudir a Jesús), sino el contacto y el encuentro personal que habían
tenido con Jesús. A la petición para que se quedara con ellos, Jesús accedió;
aunque les acompañó sólo dos días. Esto era suficiente para que llegaran al
conocimiento del Salvador del mundo.
* Es a través del contacto personal con Jesús, que nace la verdadera fe. ¿Hemos
tenido tal encuentro con Cristo? y ¿testificamos a otros de nuestro encuentro con
Él?.
5. (4,43-54) Pasados estos dos días, Jesús y sus discípulos volvieron a Galilea.
La razón de su regreso la expresó con un proverbio: "Un profeta no tiene honra
en su propia tierra". Aunque en los otros evangelios se refiere a Nazaret, parece
que aquí señala a Judea, como el centro principal del país, ya que su capital era
Jerusalén. En este caso podemos apreciar que la recepción cordial demostrada
en Galilea, contrasta con la frialdad que Jesús encontró en Judea.
El único incidente que Juan nos relata de este período en Galilea se refiere a un
oficial del rey, que se dirige a Jesús pidiéndole que sanara a su hijo moribundo.
Esta historia tiene rasgos parecidos y distintos del relato que encontramos en
Mateo 8 y Lucas 8. Juan destaca la necesidad de la fe.
Es posible que el padre acudiera a Jesús debido a todos los comentarios que
había oído con respecto a los milagros de Jesús en esa ciudad. Habiendo tenido
en Jerusalén la experiencia de muchos que creyeron en sus milagros, sin poner
su fe en Él, por un momento pensó que era uno de ellos y quiso probarle. Jesús
no sólo hacía milagros, sino que además reclamaba el corazón de la gente.
Empero, el oficial mostró su disposición tanto para creer en el poder de Jesús de
hacer milagros, como en la autoridad de hacerlo de cualquier manera: así de
lejos como de cerca. Por la gran necesidad de ver restaurada la vida de su hijo,
este oficial se sometió a la Palabra de Jesús y creyó que su petición fue
concedida al instante, porque Jesús no le acompañó a su casa. Luego recibió la
confirmación del milagro de Jesús por parte de sus siervos, los que le contaron
que la fiebre había dejado a su hijo en la misma hora en que Jesús lo había
mandado. Entonces, todos los de la casa del oficial fueron impactados por el
milagro y creyeron en Jesús. Este fue el segundo milagro en Galilea (ver 2,11).
Nuevamente Jesús reveló aquí algo de su majestad divina.
* ¿Creemos en las promesas de Dios, incluso si aún no vemos su cumplimiento?
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Sólo Jesús satisface la sed espiritual que tiene todo ser humano. La única
satisfacción es el don del Espíritu Santo, quien derrama el amor de Dios en
nuestro corazón (Romanos 5,5) y nos da gozo y alegría (Hechos 13,52). Si
hemos recibido este don, entonces la paz se encuentra en nuestro interior. No es
necesario buscarla en lo exterior, en cualquier otra cosa. Sepamos que el
Espíritu de Dios puede recuperar para nosotros el gozo de la salvación.
Muy a menudo, no estamos conscientes de nuestras necesidades espirituales.
Por ende, Jesús también a través de su Espíritu debe detectar esta necesidad
convenciéndonos de nuestros pecados. Lo hace de una manera profunda, pero a
la vez muy tierna; Él tocó con pocas palabras el pecado de la mujer samaritana,
sin el ánimo de moralizar ni avergonzar. Él, pues, es el sumo sacerdote quien
quitará en la cruz la culpa de todos sus hijos.
2. La única manera aceptable para adorar a Dios es a través de Jesucristo,
pero siendo impulsados por el Espíritu Santo. Después de haber dado el
sacrificio de su vida, el velo del templo se rompió de arriba a abajo; indicando
con esto que ahora hay entrada y libre acceso a la presencia de Dios (Hebreos
10,19). Dios, sólo puede ser conocido a través de Jesucristo. Aunque la
salvación viene de los judíos, siendo el único pueblo del pacto, se ha cambiado
por completo la forma de adorar. Judíos y gentiles no necesitan un lugar
adecuado para adorar, sino la fe en Jesús. La verdadera adoración es entonces
honrar a Dios a través de Jesucristo.
3. Nuestra salvación depende de la disponibilidad de Jesús para cumplir la
voluntad del Padre. Jesús nunca buscó el bienestar de sí mismo; buscó el
bienestar de la gente. Así cumplió la misión que el Padre le había encomendado.
Estemos también dispuestos a sembrar la semilla del evangelio, ya que la
cosecha es de Dios.
4. La fe en Jesús nace del encuentro personal con Él. Por muy importante
que sea nuestro testificar de Cristo, nada puede reemplazar el encuentro
espiritual con Él. La gente necesita a personas que le conduzcan a Él. Pero
también es cierto, que sólo el poder de la Palabra y del Espíritu puede efectuar el
conocimiento vivo de Cristo.
5. Todos los milagros buscan despertar una fe genuina en Jesús como el
Mesías. Juan destaca la necesidad de la fe en Jesús; no sólo en sus milagros,
sino también en su persona. Vemos un clímax: primero una petición de parte del
noble, en la esperanza de que hay un poder ayudador. Segundo, la confianza en
la palabra de Jesús. De esta manera la fe del noble sobrepasa la de Tomás,
quien quiso ver antes de creer. Esta segunda señal, igual como la primera,
estuvo llena de la gloria de Jesús. ¿Nos apoyamos enteramente en sus
palabras?
Juan 5
1. (5,1-18) Jesús subió a Jerusalén para poder participar de una fiesta judía. Es
probable que ésta no fuera la de la Pascua, ya que en otras ocasiones es
nombrada en forma explícita (2,23; 6,4; 13,1). Posiblemente fue para la fiesta de
los tabernáculos. Normalmente, en estas ocasiones, Jerusalén se llenaba de
gente. Pero Jesús deja la multitud para visitar el hospital de Betesda, su fin es
apiadarse de un solo hombre. Se han efectuado varias excavaciones en un lugar
que concuerda bastante con la descripción de Juan, cerca del área norte del
templo. En ese lugar había muchos enfermos, porque se creía que
periódicamente un ángel agitaba el agua del estanque y que la primera persona
que descendía a éste, luego que el suceso angelical ocurría, quedaba sanada.
Aunque en los mejores manuscritos los vv.3 y 4 no aparecen, ellos entregan un
resumen correcto de las ideas populares acerca del manantial. Si no fuera por el
versículo 7 sería imposible comprender la idea de los versículos 3 y 4.
Betesda significa "Casa de misericordia". Precisamente aquí, Jesucristo
demuestra su gran misericordia. Este milagro es, como todos los suyos, un signo
de la naturaleza del Reino de Dios (ver Is. 33,22-24; 35,5-6; Apoc. 21,3-4). Un
hombre paralítico de 38 años recibe la atención especial de Jesús, quien le
pregunta si quiere ser sanado. ¿Por qué Jesús formula esta pregunta tan obvia y
a la vez tan ilógica? Él tiene sus propósitos al realizarla. En primer lugar para que
este hombre recuperara la esperanza perdida. Este paralítico le responde: "No
tengo a nadie". En segundo lugar, para que fijara su atención en Él. Si a Jesús
no le hubiera sido posible sanar a este hombre, habría sido una pregunta muy
cruel. Pero ahora hace renacer su esperanza. Sabía muy bien que para ser
sanado debía bajar al estanque, pero también estaba consciente de que, por sus
propios medios, le era imposible hacerlo. Estaba solo, no tenía a nadie que le
ayudara. ¿Acaso no tenía familia?, a lo mejor sus familiares y amigos ya no
estaban cerca de él, o bien, ya habían desaparecido con el tiempo. Pero pronto
descubriría que tiene un amigo cuya misericordia es infinita; y así es, con una
sola palabra de Jesús, este hombre es sanado. Cuando el Señor da una orden
provee también los medios para que esa orden sea cumplida. Sin perder un solo
momento, el hombre toma su colchoneta y se va. Juan agrega que este milagro
fue hecho en día sábado. Cuando los judíos vieron que este hombre se iba con
su lecho al hombro, se enojan con él y se lo prohiben. Pero tan pronto se aclaró
que la responsabilidad era de Jesús, el enojo de ellos se dirigió a Él. Jesús no
eludió su responsabilidad, ya que deliberadamente había realizado este milagro,
y luego se dio a conocer al hombre en el templo. En este encuentro, Jesús
aprovechó la ocasión para ordenar al hombre que no pecara más, para que no le
sucediera alguna cosa peor. No siempre existe una relación específica entre la
enfermedad y el pecado (ver Jn. 9,2-3), pero en este caso aparentemente la hay.
La sanidad es signo del Reino de Dios, y también ser perdonado es la
característica de la misericordia del Dios Soberano. Volver a la vida pecaminosa
sería peor, porque esto significaría ¡perder la vida eterna! El Señor concedió el
perdón a fin de que el hombre aprendiera a temer a Dios.
En su inconsciencia, el paralítico pregona a todo pulmón que Jesús era quien le
había sanado. Este hecho en sí era muy peligroso, puesto que tal aviso daba a
los judíos la oportunidad para que ellos encontraran un motivo para atacar a
Jesús por haber realizado un "trabajo en día sábado". Jesús, al escuchar esta
acusación, responde: "Mi Padre hasta ahora trabaja". Con esto Jesús quiere
decir que aunque los hombres descansan para honrar a Dios, Éste no descansa;
Él sigue trabajando y dando vida en vez de descansar como lo hacen los
hombres. Jesús, por ser Dios-Hijo, debe imitar a Dios-Padre dando vida al
hombre en vez de descansar como lo hacen ellos, los judíos. Estos últimos
habían entendido muy bien lo que Jesús quiso decir; para ellos, Él se estaba
"igualando a Dios". Ellos no aceptaban esto y, por lo tanto, creen tener razones
suficientes para matarlo.
* Jesús, como Hijo del Padre, sigue trabajando; preocupándose de
nuestras necesidades, tanto de las corporales como de las espirituales.
2. (5,19-30) A partir del versículo 19 en adelante Jesús expone lo que ya ha
dicho en el v.17, sobre el Padre que está trabajando igual como el Hijo. No hay
razón para acusar a Jesús, ya que Él como Hijo de Dios hace lo que ve hacer al
Padre. Jesús no actúa en forma independiente, está siendo dirigido por la
voluntad de su Padre, quien le ama y por este amor le muestra lo que debe
hacer. Los judíos han visto uno de estos trabajos (como la curación del
paralítico), pero verán otras obras mayores, como la resurrección de los muertos
(de la cual, la resurrección de Lázaro será un pequeño signo) y la ejecución del
juicio. En todos estos versículos, Jesús destaca la unidad que existe entre Él y su
Padre. En el v.22 Jesús repite que el Padre le ha dado a Él todo el poder para
juzgar en el juicio. De manera que el Hijo (Jesús) naturalmente también merece
la misma honra que el Padre, porque Él lo ha enviado. Aún más, podemos
afirmar que quien no honra al Hijo, tampoco honra al Padre. Esta es una seria
advertencia para aquellos judíos que sólo pensaban en honrar a Dios el Padre,
mas se resistían a honrar a Jesús. Por tal motivo, a modo de un solemne
juramento, Jesús anuncia que ahora es el momento decisivo en cuanto al juicio
de Dios, pues este juicio depende si hemos puesto nuestra fe en Él o si hemos
perseverado en la incredulidad frente a Él (ver Jn.3,36). La posición que se tome
ahora frente a Jesús, determina el futuro. Ahora es el momento decisivo; ahora
es el momento cuando todos pueden ser confrontados con Jesús. Es el momento
en que aquellos que son espiritualmente muertos, (es decir, sin una relación viva
con Jesús), oirán la voz del Hijo de Dios y aquellos que la oyeren, al reconocer y
obedecer al Hijo (Jesús), vivirán. Ellos tendrán desde ya la vida de comunión con
Dios y vivirán eternamente en su Reino, y no serán condenados cuando
comparezcan ante el trono del Señor. El Hijo tiene este poder, porque al igual
que el Padre, tiene la vida en sí mismo, de tal modo que puede generar vida en
quien Él lo desee. Además, Él no sólo recibió este poder, sino también la
autoridad para juzgar y aplicar juicio, ya que Él es nada menos que el Hijo del
Hombre (ver Dan. 7,13-14; allí comprobamos que al Hijo del Hombre le fue dado
el dominio, la gloria y el reino). Parece imposible que sea Jesús quien ejerza
acción judicial sobre el mundo, pero no debemos olvidar que habrá una
resurrección general para todos. La totalidad de los hombres y mujeres que
estén en los sepulcros oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hicieron lo bueno
saldrán y resucitarán para vida eterna. Mas los que hicieron lo malo, a
resurrección de condenación. Por consiguiente seremos juzgados según las
obras. No hay contradicción con el juicio basado en la fe, pues la fe viva no es
estéril, sino que da verdaderos frutos. El juicio que aplicará Jesús será justo, no
arbitrario; estará basado en la voluntad del Padre, y esta es, que todos crean en
Jesús (ver Jn 6,40).
* Será decisivo en el juicio nuestra actitud frente a Jesús, el Hijo de Dios.
3. (5,31-47) Según el derecho judío (ver Deut. 19,15), en cada proceso era
necesario el testimonio de dos o tres testigos. Jesús, en el v.17, ha declarado ser
el Hijo de Dios. Sin embargo, su pretensión no es sólo una opinión personal.
Hay tres testigos que afirman que lo que Él ha dicho es verdadero y válido.
El primer testigo fue Juan el Bautista. Los judíos habían enviado emisarios
para investigar su actuar, pero Juan les dio testimonio de Jesús (Jn. 1,26-27,30-
34). Jesús no menciona a Juan porque necesitase de su testimonio, pues Él
tiene otros testigos más fuertes. El testimonio de la identidad de Jesús no
depende de la autoridad de Juan; es todo lo contrario, eran los judíos los que
necesitaban de su testimonio para ser salvos. No obstante, para la mayoría, el
testimonio de Juan fue en vano; muchos se regocijaron un tiempo en su luz, pero
no llegaron a la fe en Jesús, la que ya antes había sido predicada por Juan.
Jesús tiene un mejor testimonio. El segundo testigo que declara que Jesús es el
verdadero Hijo de Dios, son sus obras. Obras, señales y todos los milagros
realizados por Jesús son un verdadero testimonio de que Él fue enviado por el
Padre. ¡En el fondo, el verdadero Testigo es el Padre mismo! Éste es el tercer, o
mejor dicho, el primer testigo. Él ha dado su testimonio a través de: Juan el
Bautista, el bautismo de Jesús por Juan y el descenso del Espíritu Santo sobre
Jesús, a través de sus obras y a través de las Escrituras. Nunca el pueblo de
Israel había oído su voz, ni visto su aspecto (ver Deut. 4,12). En realidad el
pueblo de Israel sí había oído una voz, pero no en el sentido más profundo,
como lo es por medio de las Escrituras. La Palabra de Dios no mora en ellos,
porque no creen en Jesús, de quien las Escrituras dan testimonio. "Escudriñad
las Escrituras". Lo trágico es que la gente piensa que en ellas tienen la vida
eterna, leyéndolas e investigándolas. Sin embargo, tal investigación es
insuficiente si no conduce al hombre a una fe viva en Jesús, de quien toda la
Escritura da testimonio. Por culpa de esta ceguera no pueden descubrir a Jesús
en las Escrituras, porque no creen en Él y tampoco desean hacerlo. Jesús no
busca la vanagloria ni el aplauso de parte de los hombres, sino la fe necesaria.
La gente no cree en Él, porque no tiene el amor de Dios en sí misma. Si alguien
amara a Dios, a la vez lo amaría a Él. Los judíos recibirán a los falsos mesías,
que no son enviados por el Padre; y, sin embargo, no aceptan al verdadero
Enviado de Dios, su Hijo Jesús. En el fondo, la verdadera razón de esta
incredulidad es el deseo de recibir la fama de otra gente, como los rabinos que
recibían la honra de sus alumnos. Cuando uno se deleita en este tipo de gloria,
no se da cuenta de que necesita de la gracia de Dios por medio de Jesucristo.
Los escritos de Moisés testificarán contra ellos en el día del juicio, ya que tales
escritos han dado testimonio de Jesús. Pero si los judíos no aceptan las
Escrituras, tampoco aceptarán la Palabra de Jesús.
* ¿Aceptamos nosotros con humildad el testimonio de Dios acerca de su Hijo?
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Jesús se preocupa por el hombre que no recibe atención de nadie. La
historia del paralítico de Betesda muestra que Jesús no sólo manifiesta amor
hacia la multitud en general, sino que además su amor se dirige al individuo que
se siente solo y abandonado. Sin embargo, también en este caso no obra sin
pedir fe. El hombre, como muchos de nosotros, ya ha perdido la fe, pues nadie
se preocupaba de él. No obstante, la fe en Dios no parte de las circunstancias, ni
de los hombres, tiene su origen en la buena voluntad de Dios; su obra sobrepasa
nuestras aflicciones más profundas.
1b. Trabajar el sábado, para Jesús no era romper la ley sino hacer lo mismo
que el Padre hace: dar vida a los hombres. Se nos hace ver que el propósito
de Jesús al trabajar el día de reposo, era más que curar simplemente a un
enfermo o preocuparse de una persona; era dar vida en el sentido más amplio:
restaurar al hombre de tal modo que sea capaz de servir a Dios.
1c. No siempre existe una relación directa entre el pecado y la
enfermedad. Sin embargo, no podemos excluir esta posibilidad. Es necesario
ser muy cautelosos en este aspecto, para no cometer graves problemas
pastorales. Dios puede castigar el pecado a través de una enfermedad. No
obstante, este castigo no debemos interpretarlo en forma fatalista, como si Dios
nos hubiera castigado para siempre. El propósito de Dios es que nos
convirtamos a Él y disfrutemos de su gracia.
2. La unidad entre el Padre y el Hijo (Jesús) tiene muchas implicancias
importantes:
a. Si Jesús está `trabajando' en sábado, es porque el Padre está haciendo lo
mismo.
b. Si el Padre hace maravillas (resucitar a los muertos), el Hijo igual las hará.
c. Si Dios tiene el derecho para juzgar al mundo, el Hijo también lo tiene.
d. Si el Padre merece la honra de parte nuestra, el Hijo la merece igual.
e. El que piensa creer en Dios, entonces debe creer también en Jesucristo.
d. La vida eterna depende de nuestra relación con el Hijo.
e. Si la vida viene de Dios, el Hijo puede también ahora dar vida (en sentido
espiritual) a aquellos que no la tienen.
f. En el juicio, el Hijo actuará como el Juez supremo: Él decide sobre la
salvación y la condenación.
En un sermón sobre este pasaje podemos recalcar la importancia de nuestra fe
en Jesús y la plena dependencia en Él. Él puede ya darnos vida, aunque
estemos muertos para Dios. Esta vida es la más íntima comunión con el Señor.
3. Aunque escudriñemos las Escrituras, será en vano si no depositamos fe
en Jesús, de quien ellas testifican. Jesús tenía tres testigos que declaraban y
afirmaban que Él era Hijo de Dios: Juan el Bautista, sus propias obras hechas en
el nombre del Padre, y el Padre mismo que habla a través de las Escrituras. Si a
pesar de todo esto no reconocemos a Jesús, es por nuestra ceguera espiritual y
por buscar gloria para nosotros mismos. El que no se humilla delante de Dios,
nunca sentirá la necesidad de la gracia del Señor Jesucristo.
Juan 6
1. (6,1-15) El milagro de Jesús en la multiplicación de los panes es el único
milagro que hallamos registrado en los cuatro evangelios. Habiendo vuelto Jesús
a Galilea, pasó al otro lado del mar de Tiberias (así lo llama Juan, en vez de mar
de Galilea). [3] A Jesús le seguía una gran multitud, pero tal multitud no poseía
una fe genuina en Él, sino que eran atraídos por el afán de lo sensacional, ya
que veían las señales del poder de Dios contenidas en los milagros de Jesús.
Éste subió a un monte y se sentó allí con sus discípulos. Juan comenta que
estaban cerca de una fiesta judía denominada pascua. Esa referencia implica
que había mucho pasto, por ser el tiempo de la primavera. Juan explica además,
que junto a este marco espléndido, surgió en la multitud el deseo de declarar a
Jesús como Rey, porque en esta fiesta celebraban la Pascua y en ella la
liberación de la esclavitud de Egipto. Con este contexto histórico como fondo,
surgieron con mayor razón los sentimientos nacionalistas de la multitud.
La presencia de esta multitud creaba un problema: ¿Cómo alimentar a tantos?
Entonces Jesús para probar a Felipe, le pregunta: "¿De dónde compraremos pan
para que coman éstos?" Aunque Felipe había presenciado todos los milagros de
Jesús, aún le faltaba fe para confiar en Él; debía aprender que Jesús tiene el
poder para hacer cualquier milagro y en cualquier circunstancia. Aún no
comprendía que también el pan viene de Jesús y que, aún más, Él mismo es el
verdadero pan. Felipe razonaba lógicamente, que incluso con doscientos
denarios (cada denario equivalía al sueldo de un jornalero para un día) no era
posible alimentar a todos. Luego Andrés, hermano de Pedro, se dirige a Jesús y
le cuenta que un muchacho anda por ahí con cinco panes de cebada y dos
pequeños peces. De todas maneras, para Andrés también esto era totalmente
insuficiente. Sin embargo, para Jesús era más que suficiente. Su milagro
sobrepasaría largamente el milagro de Eliseo, que alimentó a cien hombres con
veinte panes de cebada (2 R.4,42). Jesús quería demostrar su poder a través de
un nuevo milagro y a la vez revelar quién era Él. Por esta razón hizo sentarse a
la multitud; tomó los panes, dio gracias a Dios quien como el Creador nos
alimenta, y partió los panes y los peces. Entonces, milagrosamente, los panes y
los peces se multiplicaron en las manos de Jesús, de modo que durante la
distribución todos quedaron satisfechos. Sobraron tantos pedazos que cada
discípulo pudo devolver un canasto lleno a Jesús.
El milagro hizo pensar al pueblo que Jesús era el profeta prometido
(Deut.18,15-18) y, en consecuencia, se despertó un entusiasmo tan grande que
la multitud quiso hacerle a Jesús su rey, quien como Moisés podría liberarles del
yugo hostil. Pero Jesús se retira de la escena. Aunque Él es el verdadero rey, no
obstante, su reino es el reino de la gracia, cuya libertad es primeramente sobre el
pecado, la liberación de Satanás y de la muerte.
* Jesús reveló la abundancia de su reino, un reino sin ninguna clase de
necesidades.
2. (6,16-21) Hacía poco que los discípulos habían sido testigos del gran milagro
de la multiplicación de los panes y peces; ahora que están solos, sin su Maestro,
sienten una sensación de abandono; sin Él, se hallaban impotentes. De este
modo, Él les enseña que deben vivir por la fe y no (siempre) por vista.
Precisamente en el momento en que estaban sin su Señor, se levantó una
tempestad. El mar de Galilea es famoso por los vientos peligrosos que se
levantan y caen desde los montes sobre el agua, levantando grandes olas.
Después de haber remado unos 5 kilómetros (un estadio son unos 190 metros),
cuando los discípulos estaban muy angustiados y con mucho temor, Jesús
apareció para poner fin a todos sus temores; pero, cegados por la superstición,
creyeron que se trataba de una aparición fantasmagórica (ver Marcos 6,49), de
manera que se angustiaron aún más. Jesús se les acerca con las palabras "Yo
soy". En Jesús se revela el Dios de Israel (compare este versículo con Jn. 4,26;
6,51; 8,12; 10,11; 18,5-6 con Éx. 3,14), quien hace desaparecer el temor a través
de su presencia y ayuda. Inmediatamente el temor de ellos se convierte en
tranquilidad; reciben a Jesús en la barca y llegan a tierra sanos y salvos. Juan da
por sentado, sin mencionarlo, que Jesús calmó la tempestad.
* Jesús en medio de la tempestad revela su presencia y calma tanto la
tempestad como el temor.
3. (6,22-40) La gente pensaba encontrar a Jesús al día siguiente, pero no lo
pudieron hallar; Él no estaba por ninguna parte, aunque sabían que no se había
embarcado mar adentro en ninguna barca. Por fin volvieron a Capernaum,
afanados en su búsqueda, y allí lo encontraron en la sinagoga (el v.59). La gente
le preguntó, cuándo había llegado; Jesús no responde en forma directa, sino que
se refiere a los motivos por los cuales ellos le estaban buscando. El afán de ellos
era palpar lo sensacional de los milagros y no el real interés en el mensaje de
Jesús. Por ende, les exhorta a trabajar por otro tipo de comida; no por la comida
que perece, sino por la comida que permanece. De ninguna manera este es un
consejo para dejar de trabajar, sino que se trata de la actitud que tiene la gente
hacia Él. No deben andar en busca de sensacionalismos, al contrario, deben
tener el deseo profundo de conocer lo que Jesús ofrece, en otras palabras,
interesarse por conocer realmente el significado de sus señales. Él, en su lugar
como el Hijo del Hombre, ofrece la comida que permanece, porque a Él lo señaló
Dios el Padre. Jesús había recibido de parte de su Padre el sello del Espíritu
Santo, por lo que está autorizado para dar bendiciones espirituales.
La gente formula dos preguntas. En primer lugar: "¿Qué debemos hacer para
poner en práctica las obras de Dios?" La respuesta inesperada es: deben creer
en Jesús, pues el Padre lo ha enviado. La segunda pregunta, es si Jesús puede
acreditar su identidad, de tal forma que logre crear fe en ellos. Si Él es más que
Moisés, debe hacer cosas mayores que las que él hizo, por ejemplo cuando les
dio el maná. Para corregir este concepto que tienen acerca de Moisés, Jesús les
dice que él no les pudo dar pan del cielo, sino que Dios el Padre lo hizo. El maná
era un símbolo del verdadero pan; es símbolo de Jesús que descendió del cielo
para dar vida al mundo. Aparentemente la gente aún no entiende que Jesús
mismo es este pan de Dios. Ellos le piden este pan a Jesús. Ahora,
enfáticamente, Jesús les dice que Él es este Pan. Lo que Jesús está ofreciendo
es tan bueno, que aquella persona que cree en Él nunca tendrá hambre ni sed.
Pero la fe es precisamente la condición que necesita una persona para recibir de
este pan celestial llamado Jesús. Pero por otro lado, lo que justamente les falta
es esta fe. A causa de la incredulidad no han recibido la vida eterna, y esto,
porque no han recibido al que es el Pan de Vida, Jesús. El Señor no es culpable
de esta carencia de fe; al contrario, el deseo de Él es salvar, pues nadie que
viene a Él es echado. La gente que le ha sido dada por el Padre, vendrá a Él;
aquellos recibirán la salvación eterna a través de la resurrección; esta no es sólo
la voluntad de Jesús, sino también la de su Padre.
* Es la voluntad del Padre que todos los que creen en Jesús tengan vida eterna.
4. (6,41-59) La multitud se opone a las palabras de Jesús; para ellos son
"declaraciones pretenciosas": ¿Cómo podía decir Jesús que es del cielo si sus
padres eran Galileos? Jesús responde que es imposible conocerle tal como es, si
el Padre no obra en el corazón del hombre con su poder para atraerle a Él.
Necesitamos, así como lo han dicho los profetas, la enseñanza del Padre mismo.
Sólo el Padre influye en la decisión de venir a Cristo. En el v.46, Jesús destaca la
diferencia que hay entre su conocimiento del Padre y el de los creyentes. Jesús
le conoce en una forma muy diferente, ya que Él vino del cielo. El creyente
conoce al Padre a través de la obra que Él hace en el corazón.
En los versículos 47-51, Jesús repite que Él es el único dador de la vida eterna;
es superior a Moisés. En el desierto los Israelitas comieron el maná, pero
murieron; mientras que aquellos que creen en Jesús recibirán la vida eterna.
Jesús dice, cada vez en palabras más firmes, lo que significa el hecho de ser Él
el Pan de vida y lo que implica el poner la fe en Él. Su persona, si la entrega a la
muerte, será verdaderamente el Pan de vida. La gente no entiende el mensaje
de Jesús y esto produce más y más asombro en ellos; se preguntaban: ¿Qué
significa el que tengamos que comer su carne, su cuerpo?; como si esto fuera
poco, Jesús emplea expresiones aún más fuertes agregando otras frases más
conflictivas, al decir que también es necesario beber su sangre. Si esto se
tomaba literalmente, se estaba violando la ley (Levítico 17,10-14). La gente
estaba atónita, pero lo que Jesús quería destacar es el poder lograr la unidad
con Él, a través de la fe en el sacrificio de su muerte (expresado por las palabras;
"comer su carne y beber su sangre"). Como Jesús le debe la vida a su Padre, así
también los creyentes le deben la vida a Él, pues sin fe en su sacrificio, acarrean
para sí mismos la muerte eterna. Nuevamente Jesús enfatiza el inmenso valor
que tiene su sacrificio, lo cual va más allá de lo que Israel recibió en el desierto.
Aunque este pasaje no habla de la santa cena, contiene claras alusiones a ésta.
* La fe en el sacrificio de Jesús es imprescindible para obtener la vida eterna.
Este tipo de fe no es producto de nuestro esfuerzo, sino que es la obra de Dios
en los suyos.
5. (6,60-71) Ahora se desencadenan las reacciones, porque gran parte de las
enseñanzas de Jesús acerca de su carne y sangre fueron consideradas como
una palabra dura, difícil de entender. Jesús entrega una respuesta doble en
cuanto a su divinidad; por ejemplo, si la gente le viera ascender al cielo, ¿no
deberían admitir que Cristo es verdaderamente el Hijo de Dios? La otra parte de
su respuesta tiene el propósito de aclarar los malos entendidos y no que se
llegue a pensar que tendrían que comer su carne y tomar su sangre en forma
literal. La carne en sí misma, para nada aprovecha. De modo que si la gente
llegara a entender las palabras de Jesús de una manera espiritual y las aceptan,
entonces recibirán a través de ellas la nueva vida en Cristo. No todos creen y
aceptan estas afirmaciones, pues por sí mismos no pueden creer, porque para
hacerlo es necesaria la obra del Padre en el corazón. Jesús sabe quienes lo
rechazan o quien lo entregará (Judas), y por esa razón ofrece a sus propios
discípulos la oportunidad de irse. De ahí sus palabras: "¿Queréis acaso iros
también vosotros?" Esta pregunta es hecha con la intención de arrancar una
confesión de fe en ellos. Pero lo que para muchos fue motivo de un alejamiento
definitivo de Jesús, para sus discípulos es el incentivo que les impulsa a seguir
más adelante. Aquí aparecen las famosas palabras pronunciadas por los
discípulos y guía de confesión de fe: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes
palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el
Cristo, el Hijo del Dios viviente". Con esta confesión de fe, sin darse cuenta,
Simón (vocero de la confesión) demuestra claramente que él pertenece a
aquellos que fueron enseñados por el Padre mismo. Debemos hacer notar que
Judas Iscariote también se une a esta confesión, pues de otra manera se hubiera
alejado como lo hicieron los demás. En cuanto al fin de Judas, podríamos pensar
si verdaderamente él hizo suya esta confesión de fe.
La palabra "escogido", en el v.70, apunta a la elección de los discípulos como
discípulos y no a la elección para la gloria eterna. Jesús sabía exactamente lo
que sucedería y cómo es la gente en su fe, y en su incredulidad y su rechazo.
Jesús soporta todo esto. Él no vino para condenar al mundo, sino para salvarlo.
* Jesús no busca hacer prosélitos; Él busca formar a un pueblo que pueda vivir
confiando en Él, motivados por una fe genuina.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Los milagros de Jesús no buscan llamar la atención hacia lo sensacional,
sino fe en el hacedor de ellos: Jesucristo. En el evangelio de Juan, los
milagros no sólo apuntan al reino de Dios como en los evangelios sinópticos,
sino que revelan cada vez un aspecto de la persona de Jesús. En este caso, Él
quiere mostrarse como el Pan de vida. La gente lo interpreta mal; reconoce
su poder y, por ende, espera que Él sea su Libertador, pero no le reconoce a Él
tal como es: el único que nos puede dar vida en el sentido más profundo:
comunión con Dios.
2. Por muy grande que sea la angustia, Jesús está presente y revela su
majestad. Muchas veces ocurre que después de momentos álgidos, los
creyentes se encuentran en profundos y bajos desalientos; esto se produce
justamente para aprender a seguir confiando en el Señor. Esto sucedió con los
discípulos, y a menudo pasa con nosotros. Jesús se reveló como el Dios
presente "Yo soy". Aunque la situación para nosotros no siempre termina en
forma positiva, la promesa sigue en pie e inalterable. Dios está presente en
nuestras dificultades, a pesar de que a nuestro parecer Él está muy oculto.
3a. Aunque los hombres incrédulos vean los milagros, nunca descubrirán
el significado real de Jesús. Para mucha gente, Jesús era una persona
tremendamente atractiva. Sin embargo, nunca estuvo satisfecha con lo que vio,
siempre quería más. Por lo tanto, Jesús les invita a tomar otra posición frente a
Él. Deben `trabajar' por una comida que permanece, siendo este `trabajo' el creer
en Jesús como el Mesías. Él es mayor que Moisés, ya que Moisés no ha dado
nada, sino Dios; mientras que Jesús es el verdadero Pan de vida. Sólo Él
satisface el hambre y sed espiritual por completo, pues Él restaura la comunión
con Dios que estaba quebrada. Dios mismo proveerá las personas que vendrán
a Jesús. Ellos obtendrán por medio de Él la vida eterna.
3b. Siempre es necesario saber el motivo por el que la gente acude a
Jesús. Después de ser testigo del milagro de la multiplicación la gente busca
afanosamente a Jesús. Una vez que lo halla, Jesús inmediatamente
desenmascara el verdadero motivo que impulsó esta búsqueda, motivo que nada
tiene que ver con una fe verdadera en Él. Es muy fácil, y una fuerte tentación,
para muchos ministros el dejarse atraer por las multitudes; sin embargo, si
queremos personas maduras en la fe hemos de sondear en los intereses que
ellos persiguen cuando acuden a la iglesia. El saber esto nos dará la oportunidad
para conocer cuál es el estado espiritual de la gente, y la manera en que
debemos orientar el evangelio a sus vidas.
4. El hombre sólo se une a Dios por medio de la fe en el sacrificio de Cristo
en la cruz del Calvario. Las palabras de Jesús resultaron ser bastante
enigmáticas para personas que sólo esperaban señales visibles del mesianismo
de Jesús. Él les invita a comer su "carne y a beber su sangre", pero tal invitación
no ha de ser vista en forma literal, sino espiritual; estas palabras nos hablan de la
relación que debe existir entre la gente y Jesús. Nos hacemos partícipes de
Jesús cuando aceptamos profundamente su muerte por nosotros en el Calvario.
Quien no se "alimenta" de Jesucristo no puede tener vida eterna.
5a. La incredulidad se enfada con Jesús; la fe se goza en su
enseñanza. Mucha gente abandona a Jesús. Sin embargo, el primer interés de
Jesús no es la cantidad, sino la calidad de los que le siguen. Los suyos tienen la
oportunidad de irse, pero no quieren; reconocen (por la obra del Padre en ellos)
que sólo Jesús tiene palabras de vida eterna que darles.
5b. Conocer realmente a Jesús no es fruto de nuestro esfuerzo, sino la obra
de Dios Padre en nuestros corazones. Nuestro Señor confronta a la multitud
que le sigue con palabras que demandan fe. Seguir a Jesús no es un asunto
superficial, la gente debe saber que seguirle es un compromiso total. Pero
muchos volvieron atrás, sin embargo, algunos, sus discípulos, confesaron que
sólo en Jesús se hallaba la vida eterna. Por difícil que nos parezca comprender,
pero esta decisión de fidelidad a Jesús muestra que los discípulos fueron
tocados por Dios para obedecer a Jesús y venir ante Él.
Juan 7
1. (7,1-9) Ahora Jesús se queda en Galilea, ya que no busca la muerte, ni debe
hallarla antes de la hora destinada por su Padre. Sus hermanos lo desafían para
que vaya a Jerusalén a celebrar allá la fiesta de los Tabernáculos; en esta fiesta
se recuerda el paso del pueblo de Israel por el desierto, y cómo vivieron en
carpas mientras duró su peregrinaje. En esta fiesta, la gente se trasladaba a vivir
en cabañas formadas con ramas de árboles durante siete u ocho días para
agradecer a Dios por su protección. Aunque los hermanos de Jesús aún no
creían en Él (solamente después de la resurrección lo harán), ellos desean que
Jesús sea famoso, porque Jerusalén es la ciudad adecuada para mostrar sus
obras a los ojos del "mundo"; es decir, a una gran multitud. Jesús responde que
para Él la hora aún no ha llegado. De modo que debe esperar y evitar demasiada
conmoción desde el principio de la fiesta, ya que esto sería muy peligroso para
su integridad; porque los líderes del pueblo están planificando su muerte. Su
sacrificio es un acto voluntario (cap. 10,17-18), y, por ser así, no quiere morir en
una situación de insurgencia popular. Ellos pueden asistir a la fiesta sin ningún
obstáculo, pues para ellos no existe peligro aparente. Jesús, además les explica
que por el hecho de no encontrarse junto a Él estarán más seguros, de modo
que no tienen motivos para temer a la gente. Pero Jesús sí, ya que Él castiga al
mundo sacando a luz sus pecados, especialmente el pecado de la incredulidad
ante su persona divina.
* Jesús evita morir antes de su tiempo, pues morirá en pascua, como el
verdadero cordero de Dios.
2. (7,10-24) Por un breve período Jesús se mantiene oculto, pero luego de un
tiempo acude a Jerusalén. De esta manera puede evitar la compañía de los
peregrinos. Allí en Jerusalén le buscan los judíos, sobre todo sus líderes que
esperan tener la oportunidad para poder saldar cuentas con Él. En Jerusalén se
puso en evidencia que no todos son de la misma opinión en cuanto a su persona.
Unos le consideran como un bienhechor, debido a sus milagros; otros opinan que
es un falso profeta. De pronto, en la mitad de la fiesta de los Tabernáculos, esto
es desde el cuarto día, Jesús aparece enseñando en el templo. Los judíos están
sorprendidos con respecto a su enseñanza, puesto que no había asistido a
ninguna escuela rabínica. No obstante, Jesús se opone a esta acusación,
mostrándose a sí mismo como el que ha recibido otro tipo de enseñanza y que
ésta ha venido directamente de su Padre. Sólo aquel que quiere hacer la
voluntad de Dios, es capaz de discernir si la enseñanza de Jesús viene de Dios o
no. Entre esta persona y Jesús hay afinidad, ya que ambos buscan la gloria de
Dios. Si Jesús se hubiera atribuído esa sabiduría como propia, estaría apuntando
para su gloria. Sin embargo, Jesús está preocupado por la gloria de Dios, más
que por la suya propia. En Él no hay injusticia, porque es el verdadero Hijo
enviado por Dios. El que tiene la misma preocupación que Jesús es quien hace
la voluntad de Dios; en el fondo es el que cree en Jesucristo.
Los judíos se jactaban de cumplir la ley de Moisés al pie de la letra. Sin
embargo, al querer asesinar a Jesús estaban evidenciando que ya no estaban
cumpliendo con esta ley, porque ese mismo intento de homicidio quebrantaba el
sexto mandamiento. No debemos olvidar que ya, proféticamente, Moisés se
había referido a Jesús en Deut. cap.18 (así lo confirma Juan en el cap. 5,45-46).
De modo que los judíos, al no creer en Jesús, tampoco creen en lo dicho por
Moisés y, en consecuencia, no cumplen la ley (el mandato de creer en el profeta
de quién Moisés había hablado). Para mostrar que en el pasado no había
infringido la ley, Jesús les recuerda la curación del paralítico (Jn. 5). Es cierto que
Moisés dispuso la observancia del día sábado, pero también había legislado
sobre la circuncisión ya dada a los patriarcas; él había ordenado que si la
circuncisión caía en día sábado (la circuncisión se efectuaba ocho días después
del nacimiento), ésta tenía prioridad sobre el deber de no realizar ningún trabajo
en sábado. ¿No era la curación de un hombre aún más importante que la
circuncisión de un niño? Aparentemente los judíos no tenían un buen criterio
para juzgar sobre lo que era justo e injusto en cuanto a la ley.
* Cristo es el verdadero Hijo de Dios, el Salvador del mundo. No hay otro camino
hacia la seguridad, sino por la fe en Él.
3. (7,25-36) Los habitantes de Jerusalén se asombran de la "forma atrevida" con
que Jesús hablaba, y sobre la poca reacción de parte de los líderes. ¿Acaso
creen también en Jesús como el Mesías? Aquí podemos observar que algunos
judíos sugieren la posibilidad que Jesús sea el Mesías, pero luego rechazan este
pensamiento, puesto que Jesús era de origen Galileo. El caso es que los judíos
pensaban que el Mesías se ocultaría hasta el momento de su aparición de una
manera que sólo Dios conocía y que no estaba de acuerdo a un origen terrenal
normal. Jesús comienza a enseñar, cogiendo el hilo de la conversación, acerca
de su origen. Los judíos piensan que conocen a Jesús y el lugar de su
procedencia, pero en realidad no saben nada; aunque ellos apelan a las
Escrituras, no conocen a Dios, ya que no aceptan que Él ha enviado a su Hijo
Jesús; Jesús viene de Dios, y debido a su origen divino es que tiene autoridad.
Sólo por estas palabras, lo único que desean los líderes es prenderle y matarle,
pues no aceptan su autoridad celestial. Por otra parte, los milagros que ellos han
visto son prueba suficiente de su mesianidad.
Tanto los fariseos como los principales sacerdotes consideran que esta era una
situación tan peligrosa, que intentan oficialmente arrestar a Jesús. Por lo tanto
envían a la policía del templo para proceder con su arresto. Pero mientras esto
sucede, Jesús sigue enseñando sin ser perturbado, diciendo que después de
poco tiempo volverá a quien le envió; entonces la gente lo buscará, pero no lo
podrá encontrar. Con estas palabras, Jesús habla acerca de su regreso al Padre
donde sus enemigos no podrán alcanzarle. Las palabras "buscar y no encontrar",
suenan como una amenaza de juicio (Am. 8,12; Os.5,6). Luego será demasiado
tarde para ellos. Los judíos interpretan mal las palabras de Jesús cuando les dice
que ellos no podrán ir donde Él va. ¿Es que Jesús quiere probar su suerte con
los judíos de la diáspora, en Grecia? Aunque no lo saben, dicen una gran verdad;
porque, después de la resurrección de Jesús, el Evangelio será esparcido por
Grecia.
* El Señor Jesús descendió del cielo y regresó al Padre; su misión era divina.
4. (7,37-39) Estos versículos nos trasladan al octavo y último día de la fiesta de
los Tabernáculos. En este día, un sacerdote sacaba agua con un jarro del
estanque de Siloé y además vino del sacrificio y lo derramaba sobre el altar
(como un recuerdo a Éxodo 17,6). En este ritual se escondía una petición por
lluvia. Entonces se recitaba Isaías 12,3: "Sacaréis con gozo aguas de las fuentes
de la salvación". Pero en esta misma recitación, se notaba la falta de algo
permanente que siempre estuviera satisfaciendo la sed (Juan 4,14 y 6,35).
Generalmente los rabinos enseñaron sentados. Pero ahora se dice que Jesús se
pone de pie, lo que significa que va a decir algo de gran importancia para todos:
"Si alguno tiene sed (porque tiene un vacío espiritual por causa del pecado)
venga a mí y beba". Sólo Jesús sabe saciar nuestra sed, dándonos su Espíritu, el
cual nos hace partícipes de la gracia de Dios revelada en Jesucristo; y nos llena
con el gozo y alegría de la salvación. "El que cree en mí, como dice la Escritura,
de su interior correrán ríos de agua viva". No es necesario pensar en un versículo
bíblico en especial, sino en la Escritura que nos habla de la plenitud del Espíritu
Santo. Esta plenitud es posible recibirla (ver Isaías 44,3; Ezequiel 36,25-26; Joel
2,28; 3,3,18) una vez que Jesús haya sido glorificado (su muerte, resurrección y
ascensión), ya que en aquel entonces el Padre derramará su Espíritu para llenar
a todos los creyentes con la gracia y el gozo en Cristo; de tal modo que desde el
corazón de los creyentes, correrán ríos de agua, como un canal de bendiciones
para otros. Desde luego que para recibir todo esto es necesario recurrir a Cristo,
porque sólo por medio de la fe puesta en Él podemos beber de su plenitud.
* Jesucristo satisface la sed espiritual, dando a todos los que acuden a Él la
plenitud de su Espíritu, del gozo y de la alegría.
5. (7,40-52) En relación a Jesús existen variadas opiniones. Según algunos,
Jesús es un profeta de la misma línea de Moisés; según otros, Jesús debe ser el
Mesías. Pero otros dudaban de esta posibilidad, ya que el Cristo debería venir de
Belén, la ciudad de David, según las Escrituras; mientras que Jesús venía de
Galilea. Al parecer, se produjo más de una disensión, ya que en el v.44, según el
griego, se habla de un cisma, una gran división.
La policía del templo (ver también v.32) retorna a los principales sacerdotes y a
los fariseos (que probablemente estaban reunidos en la sala del sanedrín) sin
haber conseguido su objetivo; pues la hora de Jesús todavía no había llegado.
Su respuesta a la pregunta de la causa por la cual no habían traído a Jesús,
molestó mucho a los miembros del sanedrín. El testimonio de los policías del
templo fue: "Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre". Están
sumamente impresionados de las enseñanzas de Jesús. Enojados porque sus
planes no han tenido éxito, los fariseos les preguntan si ellos, al igual que las
multitudes, también han sido engañados. Una opinión adecuada acerca de Jesús
sólo se puede esperar, según ellos, de alguien que conoce la ley de Dios, pero
no de la gente que no la conoce y que por ende está bajo maldición. Afirman que
ninguno de los fariseos jamás ha creído en Jesús. Luego Nicodemo les corrige
diciendo, que no es correcto juzgar a Jesús sin un proceso normal. Eso no se
debe hacer. ¿Acaso ellos no conocen la ley que prohibe juzgar a una persona sin
una investigación previa (ver Deut. 1,16s; 17,4ss, 19,15ss)? Pero el sanedrín no
está para oír razones. Alegan que nunca un profeta ha venido de Galilea (pero
véase 2 Reyes 14,25).
* Por incredulidad el corazón se cierra, incluso para reconocer honestamente a
Jesús.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Jesús no hizo nada fuera del `horario' establecido por su Padre. No fue a
la fiesta para promoverse a sí mismo, buscando su propia gloria, como sus
hermanos le recomendaban. Él espera la hora que el Padre ha determinado para
que lleve la culpa del mundo y luego reciba honra y gloria a través de la
resurrección y ascensión. Igual nosotros, no podemos anticiparnos a la gloria
eterna; debemos pasar por muchos sufrimientos antes de entrar en el reino de
Dios.
1-3. El Salvador del mundo es a la vez el Maestro que redarguye al
mundo. No todos creen en Jesús, y esto por diferentes motivos:
a. Algunos no quieren aceptarlo cuando Él les habla de sus pecados, y es por
eso que le aborrecen (comp. v.7). A nadie le gusta escuchar la verdad acerca de
sí mismo. Es por esta razón que necesitamos la gracia de Dios para ser sinceros,
predicando la Palabra sin temor alguno. Es fácil caer en el error de no confrontar
a la gente con su pecado de incredulidad, y de esta manera evitar ser
rechazados. Pero esto no es lo que el Señor quiere.
b. Otros dudan de su origen. El hombre Jesús, quien además es de Galilea
(según la opinión común en aquellos días), no puede venir de Dios. Estas
objeciones proceden de un corazón que no está obedeciendo a Dios ni está
buscando su gloria. Sólo los que reconocen a Jesús como el Enviado de Dios,
pueden conocerse a sí mismos y darse cuenta de que necesitan del sacrificio de
Jesús para cubrir sus pecados.
Unicamente reconociendo a Jesús como el Enviado por el Padre, podremos ir un
día adonde Él va (Juan 14,3); si no ponemos fe en Él, jamás estaremos en su
presencia (7,34).
4. Por medio de la fe depositada en Cristo, Dios nos promete la plenitud de
su Espíritu. El único que sabe satisfacer nuestro vacío espiritual es Jesús. Esto
se hace posible a través del Espíritu Santo. Él es la persona que nos une a todas
las riquezas de Dios: el perdón, el gozo de la salvación y la experiencia de su
presencia. Aunque la fe es algo muy personal, nunca nos hace místicos o
individualistas. Recibimos las riquezas para compartirlas con los demás.
5. No es sólo la carencia de información lo que produce incredulidad, sino
el negarse humillar ante Dios. Nótese que Jesús no se esfuerza para rebatir
los falsos argumentos productos de no saber que Él nació en Belén. La fe no
nace en primer lugar de la correcta información (aunque se la necesita), sino de
la obra del Espíritu de Dios, quien nos lleva a tener un corazón contrito y
humillado. Es muy probable que algunos sean puestos bajo la enseñanza seria
de la Palabra, y, sin embargo, mantener una postura de incredulidad ante Dios.
En los planes de discipulados que podamos realizar nunca perdamos de vista la
oración que pide que el corazón del hombre sea iluminado por el Espíritu Santo.
Nuestro fin no es dar sólo información de la persona de Jesús, sino hacer un
llamado al arrepentimiento y fe en Jesús.
Juan 8
1. (8,1-11) Aun cuando este pasaje no aparece en los primeros manuscritos, no
hay razón para dudar de la veracidad de este relato. En algunos manuscritos
este pasaje se encuentra después de Lucas 21,38. Es extraño observar que
Juan nunca usa la palabra "escribas", pero aquí sí lo hace. También existe la
posibilidad de que haya pertenecido originalmente al evangelio de Juan, pero
que luego fue omitido; porque en él se habla de cómo Jesús fue indulgente con
el pecado cometido por una mujer adúltera, y esta actitud podía ser mal
interpretada.
Mientras Jesús estaba en Jerusalén, muchas veces pasaba la noche en el
monte de los Olivos para volver a la ciudad al próximo día. Aquí leemos de una
confrontación acaecida entre la coalición escribas-fariseos con Jesús; esto, en
realidad era una trampa, ya que aquellos hombres buscaban una nueva razón
para deshacerse de Él. Entonces, traen una mujer que había sido sorprendida en
adulterio. Ellos no estaban siendo impulsados por un sincero respeto por la ley
de Dios, sino por el deseo de sacar de en medio a Jesús. Los casos de adulterio
eran comunes en la fiesta de los Tabernáculos; la gente se entregaba a excesos
y libertinaje. Es evidente que ellos no se interesaban en el caso en sí, ya que
sólo trajeron a la mujer y no al hombre. La trampa consistía en que Jesús debía
tomar una decisión: ya sea en favor de la mujer (así contravenía la ley) o en
contra de ella (lo que sería en favor de la ley). Era una decisión entre
misericordia y justicia. La ley de Moisés mandaba apedrear a ambos (ver Deut.
22,22-24 y Lev. 20,10); sin embargo, la ley de Jesús, es decir, su manera de
actuar, demostraba que se debía tener misericordia con ella. Lo que sus
oponentes judíos olvidaron, es que Jesús usa medios diferentes que ellos para
llevar a los pecadores al arrepentimiento. El encuentro con Jesús cambia a la
persona completamente.
En primera instancia, Jesús no responde; lo hace para demostrar que
comprende sus motivos. Mientras tanto escribe con el dedo en la tierra. ¿Sería
que Jesús estaba ganando tiempo para meditar bien lo que ellos estaban
haciendo? Por otra lado, también es posible que Jesús se esté refiriendo a
Jeremías 17,13, en donde se dice proféticamente: "Los que se aparten de mí
serán escritos en polvo"; así que aquellos hombres, habiéndose apartado de
Dios, estaban frente a un hecho cuya situación no era menos grave que el de la
mujer. Pero cuando sus adversarios insisten en preguntarle, Jesús les responde
que Él se mantiene de acuerdo a la ley, confirmando lo que establece Deut. 17,7,
que los testigos debían tirar la primera piedra. Aquí aprovecha Jesús para
alcanzar sus conciencias, agregando: "El que de vosotros esté sin pecado...". De
esta manera les muestra tanto su hipocresía, como su propia culpa frente a Dios.
Jesús sigue escribiendo sobre la tierra como si nada hubiese acontecido. Todos
se escabulleron de a poco, uno por uno, hasta que solamente quedaron Jesús y
la mujer. Como si Jesús volviera en sí, le pregunta a ella: "¿Ya no hay nadie?,
¿Nadie te ha condenado?" Tampoco Él lo hará, porque Él no vino al mundo para
condenarlo, sino para salvarlo. Pero su indulgencia nada tiene que ver con
relajamiento espiritual. Con sólo una palabra la llama al arrepentimiento,
diciéndole: "Ni yo te condeno; vete, y no peques más".
* Jesús es justo y misericordioso. Él nos llama al arrepentimiento y nos ofrece
perdón.
2. (8,12-20) En este pasaje Jesús se presenta como la luz del mundo. Aquí
tenemos otra alusión a la fiesta de los Tabernáculos, a la gran iluminación de la
fiesta en relación con este derramamiento de agua. El templo entero estaba
bañado con la luz de los grandes candelabros. No obstante, hay más motivos.
Para los judíos la Torá era la luz de la vida. Sin embargo, Jesús es más que la
Torá, Él cumple la Torá de Dios y entrega el sacrificio necesario por aquellos que
confiesan sus pecados. Además, la Torá sólo muestra los caminos de Dios, pero
no salva como lo hace Jesús. También Él cumple en otro sentido la Torá, siendo
el cumplimiento de la nube de fuego que iluminaba a Israel cuando estaba en el
desierto. Por todo esto, Jesús dice: "Yo soy la luz del mundo".
Sólo Él da a conocer a su Padre y nos da la seguridad de la vida eterna; sólo Él
nos redarguye y nos libera; sólo Él da nueva perspectiva, nos guía y orienta en
todo aspecto de la vida. Esta es una afirmación absoluta. Ningún hombre podría
decir lo mismo, ya que Él es el Hijo y la revelación de Dios en esta tierra. Por
esta razón nos llama a servirle con la promesa de que nadie que le siga estará
en las tinieblas (un indicio del pecado por no conocer verdaderamente a Dios, ver
Jn. 3,19 y 1,5).
El resto del capítulo 8 contiene una discusión de los fariseos con Jesús; ellos se
niegan a aceptar la declaración absoluta de Jesús. Entonces lo acusan de que Él
da testimonio de sí mismo, como si el orgullo fuera el móvil principal de su
actuación. La respuesta de Jesús es simplemente que Él puede dar testimonio
de sí mismo por el hecho de que es el Hijo de Dios y que tanto el Padre como Él
dan testimonio de su origen, pero sus adversarios no. El criterio de los fariseos
es terrenal, mas no aplicable con el de Jesús. Él no juzga a nadie, pues no vino a
juzgar, sino a salvar (ver Jn. 3,17 donde Juan mantiene la misma palabra griega).
Pero cuando Jesús juzgue (en el juicio final), su juicio será definitivo y verdadero,
no de acuerdo a criterios falsos (como hacen los fariseos), sino con criterio justo
(la fe o la incredulidad frente a Él). Para emitir este juicio, tiene la autorización
nada menos que de su Padre.
El Padre es quien, conforme a la ley, respalda al Hijo. Ambos testimonios son
suficientes (v.17). Es evidente que los adversarios no conocen a Dios ni a Jesús,
pues tienen que preguntar: "¿Dónde está tu Padre?" A esto, Jesús responde que
un verdadero conocimiento del Padre se canaliza únicamente por medio del
conocimiento que una persona tenga del Hijo de Dios. De esta manera, Jesús
impartió su enseñanza en público, en el lugar de las ofrendas, un puesto ubicado
en el atrio de las mujeres.
* Sin la fe no podemos conocer ni al Padre ni a Jesús. Por medio de la fe
podemos conocer a ambos.
3. (8,21-59) Aquí continúan las discusiones. El centro de toda la problemática es
la autoridad que posee Jesús y sobre cuál es su origen. Jesús ha dicho que un
día se irá a un lugar donde sus adversarios no podrán llegar. Ellos le irán a
buscar, mas para ese entonces, será demasiado tarde; por tanto ellos morirán en
sus pecados, en el pecado de no creer en Jesús como el Hijo de Dios. Los judíos
malinterpretan estas palabras pensado que Él va a suicidarse. Jesús les
responde que Él, es de arriba (del cielo, de Dios), y no de este mundo; por tal
motivo no deben pensar en el suicidio. En el v.24, Jesús aborda el problema
principal: ellos morirán en el pecado de no querer aceptar el mesianismo de
Jesús. Las palabras "Yo soy" nos recuerdan la misma expresión pronunciada por
Jehová a Moisés en Éx. 3,14. Los judíos al no reconocer el significado de la
declaración de Jesús, de inmediato le preguntan quién es Él. Jesús no responde
en forma directa, ya que les ha hablado de su origen y de su Padre, pero los
judíos no comprendieron esto por culpa de su incredulidad.
Sin embargo, luego que los judíos hayan levantado a Jesús en la cruz y se haya
realizado posteriormente su resurrección y el derramamiento del Espíritu Santo,
conocerán a Jesús tal como es: en su debida dimensión, esto es, el Hijo del
Hombre que vino de la gloria celestial (Dan. cap. 7). Después de Pentecostés,
gran parte de los judíos creerán en Él, convencidos por la obra del Espíritu
Santo.
A pesar de existir tanta incredulidad, Jesús sabe que no está solo, sino que el
Padre está con Él, porque siempre está haciendo su voluntad. Ahora mucha
gente cree en Él, por las palabras que pronuncia. Pero, ¿qué tan profunda será
su fe? (ver Jn. 2,23.24). Su cruz, ¿no será motivo de tropiezo? Por eso Jesús
insta a los judíos a que permanezcan en sus palabras, es decir, que crean que Él
es el Hijo de Dios. De esta manera podrán ser sus discípulos y al llegar a serlo
conocerán la verdad, la cual consiste en que Jesús es la persona divina que dice
ser. Por el conocimiento de la verdad, vale decir, acerca de la persona misma de
Jesús, serán libres de la prisión del pecado.
Los judíos se enojan porque como hijos de Abraham se sienten libres, ya que
han guardado los mandamientos de Dios, y por ello no se sienten esclavos. Sin
embargo, a los ojos de Jesús, sí son esclavos del pecado, por la sencilla razón
que rechazan al Hijo de Dios: Jesús. Ser esclavo significa que llegará el día en
que no podrán estar en la casa de Dios, sólo el Hijo quedará para siempre en
ella. Sólo Jesús libera de toda esclavitud. A decir verdad, los judíos son
descendientes de Abraham, pero deben portarse como verdaderos hijos,
aceptando a Jesús en vez de rechazarlo. Lamentablemente ellos no le dan
cabida a las palabras de Jesús.
* Todo hombre es esclavo del pecado y necesita que Jesús le liberte para que
llegue a ser hijo de Dios.
En los versículos 39-47 Jesús profundiza más en cuanto al origen de los judíos
(ya que ellos no creen en Él), que afirman ser hijos de Abraham y además, hijos
de Dios. Pero no tienen el mismo espíritu que Abraham, pues quieren matar a
Jesús. De esta manera revelan su verdadero origen: son hijos del diablo, porque
no aman al Hijo de Dios. El diablo es mentiroso y se opone a Dios, a la verdad y
a Jesús. Además es homicida desde el principio y le gusta destruir; los judíos, al
querer matar a Jesús, estaban siguiendo los mismos pasos que el diablo. Ellos
deben admitir que Jesús no ha cometido pecado, porque es de origen celestial.
Los judíos responden a la afirmación de Jesús, relativa a su origen, muy
agresivamente, llamándolo `samaritano, lo cual era un insulto muy grave que
equivalía a hereje o idólatra. Además agregan que Él es quien tiene demonio.
Jesús rechaza esto tajantemente. Él honra al Padre, pero ellos, al no reconocer
su mesianidad, le deshonran. Sin embargo, deben saber que el Padre honra a
Jesús. Un día, como el Juez supremo, los juzgará a ellos y les manifestará que
su Hijo, Jesús, tenía toda la razón.
Reconocer a Jesús es de vital importancia: el que guarda su Palabra, es decir,
quien pone fe en sus pretensiones mesiánicas, recibirá la vida eterna que no
puede ser dañada por la muerte. Esto es para los judíos demasiado. ¿Acaso
Jesús es más Abraham, que tenía que morir igual; más que los profetas, los
siervos de Dios que también estaban sujetos a la muerte? Jesús responde que al
decir estas cosas no está honrándose a sí mismo sino al Padre quien le ha
otorgado esta autoridad sobre la muerte. Los judíos pueden pensar que conocen
al Padre como su Dios, sin embargo, están equivocados pues al rechazar a su
Hijo, Jesús, demuestran que no lo conocen. En cambio Jesús sí conoce al Padre
y guarda sus palabras. El mismo Abraham se gozó en poder ver `su día' (el día
de Cristo), y lo vio y se gozó. En el nacimiento de Isaac, Abraham vio el principio
del cumplimiento de la promesa de Dios que culminaría en la época mesiánica.
Entonces, en este día ya `vio' (por la fe) a Jesús. Los adversarios de Jesús
ridiculizan sus palabras como si Jesús hubiera vivido en la época de Abraham.
Pero ni siquiera tiene 50 años, dicen ellos. Nuevamente Jesús tropieza con un
muro de incredulidad. Desde una perspectiva humana, es verdad ellos tienen
razón, Jesús no ha vivido en la época de Abraham. Pero lo que no saben, o
mejor dicho rehusan saber, es que antes de Abraham Él ya existía, como el
eterno Hijo de Dios.
Esta última afirmación de Jesús es insoportable para sus oponentes. Quieren
matarle, pero Jesús se retira, atravesando por en medio de ellos. Sus palabras
han ocasionado división entre los judíos. Pero Jesús está dispuesto a tomar las
últimas consecuencia de sus palabras, incluso la muerte, mas a su tiempo, el
tiempo determinado por el Padre.
* El eterno Hijo de Dios, que da vida eterna a todos los suyos, es más que
Abraham, pues existía entes de él.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Juzgar sin misericordia la conducta de alguien es pasar por alto nuestra
propia culpabilidad ante Dios. Jesús no cayó en la trampa de hacer justicia sin
misericordia o viceversa. Si Él, en sus decisiones, da preferencia a la
misericordia, es porque en su muerte Él mismo lleva la culpa de nuestros
pecados.
Ante aquellos que demandan el castigo para la mujer que ha pecado, Jesús les
muestra que ellos también son pecadores y culpables delante de Dios, por tanto
igualmente dignos de muerte. Aunque la conciencia no siempre está en
condiciones de evaluar la conducta, pues se puede volver insensible, sin
embargo, aquí juega un papel importante. Podemos aprender de esta historia,
que toda disciplina dentro de la iglesia ha de tener tanto el elemento de justicia
como el de misericordia. Además nosotros mismos debemos considerar nuestra
propia condición de debilidad ante el Señor.
1b. El perdón de Jesús no es libertad para seguir pecando, sino la razón
por la que hay que cortar todo vínculo con el pecado. Según la ley, la mujer
adúltera merecía la muerte, mas ahora ella se sabe perdonada por Jesús. Sin
embargo, este perdón no sólo la libra de la muerte, sino que ahora la hace
responsable de su futura conducta. Ella debe abandonar su antigua existencia de
pecado. Si hemos experimentado el perdón de Dios hemos de estar conscientes
que tal perdón está arraigado en la muerte vicaria de Cristo, por tanto esto
mismo nos exige romper con antiguas prácticas de vida, y consagrarnos por
entero a Dios. Aquel que tenga un verdadero encuentro con su santa presencia
no puede seguir siendo la misma persona.
2. Cristo, la Luz del mundo, disipa las tinieblas de nuestro alejamiento de
Dios y nos lleva al conocimiento de Él. La incredulidad nos mantiene presos,
de tal manera que nos convertimos en unos ignorantes de la misericordia de
Dios, ni tenemos la certeza de que somos sus hijos destinados para la vida
eterna. A través de Jesús, Dios está para los creyentes más cerca que nunca.
Sin la revelación en Jesús no podemos conocer a Dios. En el último juicio, la fe o
la incredulidad será el criterio según el cual Jesús juzgará.
3a. Sólo Cristo nos libera de la esclavitud del pecado. Sin fe puesta en Él
hemos de morir en nuestros pecados, ya que pasamos por alto al único
Redentor. Jesús en Juan 16, nos enseña que el pecado más grave es la carencia
de fe depositada en Él. Los judíos se enorgullecieron de ser descendientes de
Abraham, sin preocuparse de cultivar una verdadera relación con Dios la cual se
logra únicamente por medio de Jesús; sólo esto los hacía hijos de la promesa.
De la misma manera los creyentes podemos ser engañados cuando afirmamos
nuestra relación filial con Dios (ser hijos de Dios) en base a los años de servicios
o presencia que llevamos en la iglesia. Así que nada puede sustituir la fe genuina
en Jesucristo. Sólo por medio de Él podemos ser llamados hijos de Dios.
3b. "No existe otro Dios que Jesucristo". Esta afirmación de Martín Lutero
quiere decir que no podemos conocer a Dios sin reconocer y depositar nuestra fe
en Jesucristo. En este mundo hay un sinnúmero de personas que pretenden
tener una relación con Dios, depositan su esperanza en Él, acuden en
circunstancias difíciles a Él, pero no muestran una necesidad verdadera de
Cristo, necesidad que nos revela que necesitamos el perdón de Dios a causa de
nuestros pecados. Es lamentable, pero es cierto: no todos creemos en el mismo
Dios, como la mayoría de la gente piensa. El hombre Jesús es el Hijo del Padre,
enviado para adquirir vida eterna para los suyos a través de su muerte vicaria.
Juan 9
La historia del encuentro de Jesús con el ciego se relaciona con lo que Él ha
dicho en el cp. 8,12: "Yo soy la luz del mundo". Jesús da la luz al mundo en un
doble sentido, no sólo sanando su ceguera física, sino también dándole la luz
para conocerle a Él como el Cristo. Esta última iluminación es un milagro no
menos grande que recibir la luz en los ojos físicos. El hecho de que los líderes
rechazaran al ex-novidente, mientras que Jesús le buscó, muestra claramente
que este capítulo está estrechamente relacionado con el cap. 10. Jesús es el
buen Pastor. Los líderes son nada más que asalariados y no les preocupan las
ovejas, tal como muestra Jesús.
1. (9,1-7) En 8,59 leemos que Jesús salió del templo, porque los judíos le
querían matar. Al retirarse y al pasar por las calles, Jesús divisó a un hombre
ciego. Él no se fija sólo en su propio bienestar, sino en el bienestar de la gente
para que así sea glorificado Dios. Jesús miró al hombre ciego con mucha
compasión, no obstante, sus discípulos lo ven con otros ojos; para ellos el ciego
es nada más que un caso interesante que causa algunas interrogantes lógicas: si
es ciego de nacimiento, ¿quién tiene entonces la culpa?, ¿sus padres o él
mismo?, ¿a caso su alma preexistente ya había cometido pecado? Para la gente
de aquella época siempre había una relación entre la enfermedad y el pecado.
Aunque Jesús no niega que pueda existir una relación entre una cosa y la otra
(ver cap. 5,14), sí niega que haya una relación entre ambas en este caso. En
este hombre se revelarán las maravillas de Dios para gloria de su nombre.
Nótese que la gloria de Dios y la salvación del hombre no son cosas opuestas,
sino que Dios recibe la gloria a través de la salvación del hombre. Jesús fue
enviado por su Padre para hacer las obras de Dios; de modo que mientras dure
el día (el período después de su primera actuación hasta su muerte en la cruz),
Él podrá obrar. En los mejores manuscritos, se dice (v.4): "Hagamos las obras
del que me envió". Con estas palabras los discípulos se ven involucrados en la
obra de Jesús (ver cap. 14,12). Ellos también, a través del poder del Espíritu
Santo, debían hacer las obras de Dios. Ahora es el tiempo en que se debe
trabajar, para servirle y creer en Él. Cuando venga la noche será demasiado
tarde. Estas palabras contienen una exhortación para que sigamos a Jesús y
creamos en Él ahora mismo, antes de que sea demasiado tarde. Había que
aprovechar bien el tiempo de la gracia del Señor, porque entonces (también
ahora a través de su iglesia) Él se hallaba en el mundo como la luz del mundo.
Ahora Jesús prepara lodo con tierra y saliva para cubrir los ojos del hombre, no
porque necesitara de este lodo para sanarle, sino para probarle su fe (como el
caso de Naamán en 2 Reyes 5); luego le manda a lavarse en el estanque de
Siloé. El significado de la palabra `Siloé' es "enviado". Probablemente se refiere
al hecho de que las aguas fueran enviadas o conducidas desde su fuente Gihón
por un túnel construido por el rey Ezequías hasta el estanque. Ahora éste tiene
un significado más profundo, porque señala hacia Cristo como el enviado del
Padre para realizar maravillas. Nótese el hecho de que obedeciendo a Jesús, la
fe del ciego da como fruto el don de la vista.
* Jesús, la luz del mundo, el Enviado del Padre, hace maravillas para la gloria de
su Padre y para la salvación del hombre.
2. (9,8-34) En este pasaje se relatan las distintas reacciones que produce el
milagro efectuado por Jesús, como la reacción que tuvieron los vecinos (8-12),
los fariseos (13-17, 24-34) y los padres de este hombre sanado (18-23). Los
vecinos y todos aquellos que lo vieron como un mendigo, se impactan y se
sienten confundidos por los hechos. No pueden distinguir claramente si él es el
ciego o si sólo se le parece. Pero la afirmación que él hace en el versículo 9,
respecto a estas inquietudes, pone punto final a la discusión. Ahora cuando se
confirma la identidad del hombre, surge la interrogante sobre el "cómo" fue
sanado y sobre la identidad de su sanador. La primera pregunta es fácil de
responder; en cambio la segunda, muestra que el hombre conoce a Jesús sólo
de nombre, pero no como el Hijo de Dios. Nótese que las preguntas de los
vecinos no van más allá de satisfacer su curiosidad. El detalle importante
contenido en el v.14 es que este día era día de reposo, y este hecho introduce
una reacción mucho más crítica, la de los fariseos. Una de las cosas prohibidas
en día de reposo era la realización de cualquier trabajo, como el de hacer esta
mezcla de tierra y saliva. El encuentro de ellos con el ciego, tiene, por ende, un
carácter de investigación legal, la que pasa por dos etapas (13-17 y 24-34),
mientras que en los versículos 18 al 23, los fariseos piden que los padres del ex-
ciego aporten más información al respecto.
Etapa 1.
a. Investigación. No sólo el hacer lodo en día de reposo estaba prohibido por la
ley judía, sino que también el curar a un enfermo crónico. Por tanto, les interesa
a los fariseos saber cómo esta persona le había sanado. Al oír sobre los detalles
de este hecho, de inmediato sacan sus propias conclusiones; unos dicen: "Ese
hombre no procede de Dios". Tal como en cap. 7,43 también surge disensión;
algunos opinan que Jesús no ha cometido pecado, si hace estas señales. Dicho
de otra manera: ¿es Jesús un profeta falso o verdadero? Para disimular esta
desunión, se dirigen directamente al hombre sanado a fin de extraer de él
información. Sin embargo, éste muestra un mayor discernimiento que sus
interpeladores, ya que para él Jesús es un profeta.
b. Pedir más informes. Ahora los judíos se ven obligados a recabar más
informes, ya que según sus pensamientos algo debe estar mal en el relato de
este hombre. Pues, según ellos, Dios no habría permitido que un milagro fuese
realizado en día de reposo. Luego los padres responden a la primera pregunta
en forma positiva, diciendo que realmente este hombre era ciego y que lo
reconocen como su hijo, pero no toman en cuenta la segunda pregunta (el cómo
del milagro), por temor a que los judíos los echaran fuera de la sinagoga. Su hijo
tenía edad más que suficiente para dar un testimonio válido (la edad mínima era
13 años), entonces el ex-ciego debe testificar. Los padres, ante las amenazas de
expulsión, muestran una actitud `neutral'. No tienen el valor de pagar el precio de
verse rechazados por causa de Jesús.
Etapa 2.
Confrontación y expulsión. Obligadamente los judíos deben dirigirse al ex-
ciego. Debe ser él quien dé gloria a Dios. [4] Sin embargo, en esta etapa hay un
cambio notorio en este hombre; después de haber sido un testigo para que Jesús
fuera acusado, poco a poco se va oponiendo a ellos. Según los fariseos, Jesús
ha pecado, pero el hombre sanado de ceguera, se resiste a aceptar esta
conclusión. ¿Acaso no era suficiente el hecho de que le hubiera devuelto la
vista?, ¿por qué en el caso suyo hacían tantas preguntas?, ¿sería que también
querían convertirse en discípulos de Jesús? Como era de esperar, los judíos se
irritaron bastante con este hombre, porque ellos sólo piensan en ser discípulos
de Moisés, pues era evidente que Dios habló a Moisés, pero con respecto a
Jesús, no saben de donde es. Para el ex-ciego es increíble. Dios permitió que
Jesús fuera el instrumento de su sanidad. ¡Nunca antes se había visto una cosa
igual! Entonces por eso debía venir de Dios, ya que Dios no respondería a los
pecadores. Este era un sólido argumento. Los judíos ahora se ven atrapados en
las redes de su propio interrogatorio. A lo único que atinan es recurrir al insulto.
Aprovechan que el hombre había nacido ciego (usaron de su teología que
afirmaba la relación entre el pecado y la enfermedad), para descalificarlo como
un testigo, arguyendo que su testimonio no tiene validez. Cuando lo expulsaron
se podría pensar que lo echaron de ahí, para luego expulsarlo de la sinagoga.
Esto demuestra que ellos no eran buenos pastores, puesto que no eran ovejas
de Jesús.
* ¿Qué actitud tenemos frente a Jesús?, ¿será una actitud neutral, negativa, o
llena de gratitud y admiración por todo lo que ha hecho?
3. (9,35-41) El buen pastor busca y halla inmediatamente a la oveja expulsada.
El ex-ciego, al confesar a Jesús como profeta, demostró que había recibido algo
de la luz de Cristo. Ahora Jesús sigue iluminándolo, revelándose como el
Mesías. Los mejores manuscritos hablan del Hijo del hombre en vez de Hijo de
Dios. No obstante, la diferencia, no es tan grande, ya que el Hijo del hombre
significa que Jesús viene de Dios (ver Dan. 7). El ex-ciego habló de Jesús
primero como hombre (v.11), luego como profeta (v.17), un hombre que vino de
Dios (v.33), ahora aprende a conocerlo como el Hijo del hombre, el Cristo.
Cuando el hombre sabe que Jesús mismo es el Hijo del hombre, el Mesías, en
seguida le confiesa y le adora. Esa es la adoración (cap. 4,25) y el
reconocimiento verdadero dado a Jesús.
A continuación Jesús, dirigiéndose a los fariseos, dice: "Para juicio, he venido",
dice Jesús (la expresión he venido, en la boca de Jesús siempre significa:
enviado por el Padre con autoridad mesiánica). Su juicio tendrá lugar en el último
día. Pero ya se vislumbra cómo los caminos se separan, ya sea por motivo de fe
o de incredulidad frente a Jesús. Por esa razón los ciegos recuperan la vista y los
que ven quedan en tinieblas. El ciego recibió la luz por partida doble: la vista
física y el conocimiento de Jesús. Los fariseos se enceguecen y preguntan:
"¿Acaso nosotros también somos ciegos?". Eso muestra que su ceguera era
originada por el pecado. Al no reconocer su necesidad de Jesús, permanecen en
la ceguera espiritual, y para los tales que niegan a Cristo no existe curación
alguna.
* Para aquel que confiesa que es ciego hay esperanza, pero al que persiste en
su incredulidad le espera una horrenda expectación de juicio.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Mejor que afanarse en buscar una respuesta lógica de las
enfermedades, es tratar de llevar consolación a los enfermos, sin perder de
vista la gloria de Dios. Los discípulos al ver a un hombre ciego, sólo querían
saber el porqué de su enfermedad. La respuesta de Jesús es inesperada: la
enfermedad del hombre es para que la misericordia de Dios se manifieste en él.
Con esto Jesús no está negando que a veces hay ocasiones en que la
enfermedad está vinculada a algún pecado, sino que Él quiere que sus discípulos
pongan más atención en la forma en que podemos ser misericordiosos con otros.
Es por esta razón que nunca debemos emitir un juicio apresurado acerca de una
enfermedad u otras situaciones penosas, relacionándolas con algún pecado
escondido o manifiesto; actuemos con sabiduría y misericordia tal como lo hizo
Jesús.
1b. El período de gracia para la humanidad es a la vez un llamado para que
la iglesia siga predicando el evangelio. Jesús entendió su ministerio terrenal
como el tiempo que el Padre le estaba dando (por amor a los pecadores) para
llevar a cabo su plan salvífico que concluiría en la cruz del Calvario.
Ahora Jesús no está corporalmente en la tierra, pero su presencia es real a
través de la iglesia que es su cuerpo. El hecho de que la iglesia aún esté en la
tierra indica que el tiempo de gracia para que los pecadores se conviertan a Él
todavía no ha llegado a su fin. Es por esto que la iglesia debe anunciar a Jesús al
mundo, haciendo un llamado urgente al arrepentimiento y mostrando
misericordia por medio de actos concretos.
2. Es imposible pretender servir a Dios y no honrar a Jesús. Los fariseos se
niegan rotundamente a aceptar que en Jesús opera un poder sanador que viene
de Dios. Para ellos Jesús es sólo un pecador que quebranta el día de reposo. Lo
más terrible de todo es que ellos piensan que es posible servir a Dios e insistir en
rechazar a Jesús. Pero esto es realmente imposible, pues si buscan agradar a
Dios, primeramente deben reconocer el mesianismo de Jesús. Hoy en algunos
sectores, este tipo de rechazo se oculta muy sutilmente bajo una máscara de
aparente religiosidad o piedad. Para algunos es muy compatible decir que creen
en Dios, pero niegan con sus hechos que realmente aman a su Hijo Jesús, no
teniendo en cuenta su obra en la cruz. Si alguien dice amar a Dios, entonces
amará a Jesús, y este amor se hará evidente en actos visibles de obediencia. No
puede ser de otra manera.
3. Negarse a recibir a Jesús como el Señor de nuestras vidas es
permanecer en total oscuridad de pecado. Los fariseos pretendían ser ellos
"guías de ciegos"; reclamaban ser los que conducían a los hombres a la luz de
Dios. Pero en su encuentro con Jesús son desenmascarados como los
verdaderos ciegos. Su pretensión de ser personas que "ven", que no están
ciegas y que por tanto no necesitan de Jesús, muestra cuán lejos se hallaban de
la comunión con Dios. La persona que afirma ser muy religiosa, pero rechaza
colocarse bajo el señorío de Jesús permanece en total oscuridad.
2-3. Para depositar la fe en Jesús es necesario llegar a la conclusión
correcta en cuanto a su obra. Los fariseos dicen: el que obra innecesariamente
en el día de reposo debe ser un pecador. El ex-novidente saca otra conclusión: el
que hace estas maravillas no puede ser un pecador. Por otro lado, para llegar al
conocimiento de quién es en verdad Jesús, Él mismo debe revelarse
personalmente a nosotros mediante su Palabra y su Espíritu.
Para aquel que humildemente reconoce su ceguera, admitiendo que no sabe
quién es Jesús, hay esperanza: Jesús mismo abrirá sus ojos. Sin embargo, si no
reconocemos que somos ciegos, jamás llegaremos al conocimiento de Jesús, y
en consecuencia nunca alcanzaremos la salvación.
Juan 10
1. (10,1-21) En este capítulo Jesús se dirige al pueblo y a sus líderes,
refiriéndose a los acontecimientos del capítulo anterior, del cual se había
registrado una situación escabrosa: la expulsión de la sinagoga del hombre que
ha sido sanado de su ceguera. Jesús, con un ejemplo de la vida diaria, muestra
cuál había sido la actitud y el proceder de ellos. La palabra que se traduce en el
versículo 6 por `alegoría' significa una figura o proverbio, que por un lado ilustra
una cosa, pero que de igual manera necesita una explicación. Jesús emplea dos
imágenes, tanto para los líderes como para sí mismo. En esta alegoría, los
elementos `puerta' y `pastor' se aplican a Jesús, en cambio ladrón (o salteador) y
asalariado para los líderes que no cuidan de las ovejas. Aún cuando Jesús usa
diferentes imágenes, éstas tienen el mismo significado. Lo que hicieron los
fariseos con el ex-ciego (y eso es pan de cada día para estos líderes) es robar
las ovejas y maltratarlas, tal como lo hace un ladrón y salteador. Por otra parte
muestran claramente que no se preocupan de las ovejas, no están cuidándolas,
sino que tienen la actitud de un asalariado que huye inmediatamente cuando
ocurre algún peligro. En otras palabras a muchos de los líderes espirituales del
pueblo les falta amor por la gente; no tienen buena relación con ellos, actúan sin
misericordia y paciencia. Esa es la gran diferencia con Jesús: Él tiene amor por
sus ovejas, misericordia, paciencia y preocupación.
Jesús es el buen pastor y a la vez es la puerta. Vale la pena explicar ambas
figuras.
a. Jesús, el buen pastor. Lo que Jesús destaca es que existe una buena
relación entre las ovejas y su pastor. Él las conoce y ellas le conocen a Él (ver
los versículos 3 y 14), en una relación de profunda amistad entre ambos. El
pastor cuida de tan buena forma a sus ovejas que busca siempre un buen pasto,
les da vida en abundancia, y les protege de animales salvajes. Pero la figura del
buen pastor, aunque sea muy hermosa, no puede explicarlo todo. La vida que Él
concede la compró con su propia vida: "El buen pastor su vida da por las ovejas"
(v.11 y 15). Él concede la vida abundante en comunión con Dios, ya que se
coloca a sí mismo bajo el juicio de Dios en favor de los suyos, y les protege
contra la ira de Dios; igualmente Él muere para dar vida a los suyos. En esto
consiste su amor por ellos. El amor es tan grande, que Jesús compara en los
versículos 14 y 15 la relación que hay entre sus ovejas y Él, con la relación
íntima que Él tiene con su Padre celestial. Él conoce a sus ovejas (esto es
conocer en amor) y éstas a Él; esta es una relación de amor mutuo, tal como el
Padre conoce a Jesús y Él al Padre. El versículo 17 dice que el Padre le ama,
porque Él pone su vida por sus ovejas. Por ende, el amor del Padre se dirige
tanto a Jesús como a los creyentes.
En el versículo 18 Jesús demuestra que su muerte futura es una entrega
voluntaria y no es efectuada por ningún hombre. Morir no es el final de un destino
trágico e inesperado, sino la demostración de su "poder", del cual su resurrección
será la prueba. Él mismo dispone de su vida, de tal forma que la puede poner (=
morir) como volverla a tomar (= resucitar). Detrás de su muerte y resurrección
está la voluntad del Padre a la cual Jesús obedece voluntariamente.
* Jesús es el buen pastor; sufre la muerte para dar la vida abundante a los suyos.
b. Jesús es la puerta. Cada redil tenía una puerta por donde las ovejas podían
entrar y salir, y un portero que sólo dejaba entrar a aquellos que eran los
pastores del redil (en un redil podían estar varios rebaños). El portero no tiene un
significado importante en la alegoría de Jesús, sólo sirve para complementar la
figura que Él está empleando.
Las figuras `pastor' y `puerta' son casi sinónimas. Bonita es la palabra de uno
de los padres de la iglesia, Crisóstomo, quien dijo: "Cuando Jesús nos trae al
Padre se llama "puerta", si Él nos cuida se llama `pastor'". Podemos agregar que
en la palabra `puerta' Jesús demuestra la necesidad de poseer fe; hay que pasar
por la puerta y recibir permiso del portero para entrar en el redil y para sacar las
ovejas. Esta es especialmente una palabra para líderes. Son buenos líderes sólo
aquellos que aceptan a Jesucristo como único líder y pastor de las ovejas. Tanto
en el versículo 1 (no entrar por la puerta sino que subir por otra parte) como en el
v.8 (todos los que antes de mí vinieron son ladrones y salteadores) Jesús tiene
en mente a los líderes que, como en el capítulo anterior, no han cuidado bien a
una de las 100 ovejas. Pero en el versículo 9 piensa en toda la gente. Todos le
necesitan y tienen que pasar por Él (= creer en Él) para ser salvos, para no
perder su vida cuando venga el gran peligro, el juicio de Dios sobre los
pecadores.
* Jesús es la puerta, hay que entrar por Él (creer en Él) para ser salvo.
2. (10,22-42) El gran tema de los capítulos 5 al 10 es la pregunta ¿quién es
Jesús? Los líderes esperaron tener una respuesta a esta interrogante, y aunque
la recibieron, la rechazaron. La discusión de ahora tiene lugar unos meses
después de la anterior, ya que ahora nos encontramos en la fiesta de la
"dedicación" que se celebraba en diciembre, esto es en el invierno. Por eso
Jesús se halla en el pórtico de Salomón, a fin de protegerse de los fuertes
vientos de invierno. Esta fiesta conmemoraba la purificación y reconsagración del
templo por Judas Macabeo, después del sacrilegio cometido por Antíoco
Epífanes en el año 165 a.C.
Los judíos exigen de Jesús que ponga término a sus dudas y les dé una
respuesta clara si es o no el Cristo, aunque ya en reiteradas ocasiones Él había
dicho quién era. Como siempre, Jesús hace referencia a sus obras que
demuestran claramente quien es. El problema es que ellos no entienden este
lenguaje de la revelación de Dios por no pertenecer a sus ovejas. Ellas oyen su
voz y le siguen. Las ovejas no tienen problemas con el lenguaje de la revelación
divina (las obras y milagros de Jesús), ellas comprenden su profundo significado:
Jesús viene de Dios.
En su ataque contra Jesús están incluyendo también a las ovejas. Jesús, sin
embargo, les declaró que ellas se sienten seguras a su lado; las ovejas tienen
vida eterna y no perecerán, pues la vida eterna es un don de Dios y depende
enteramente de su gracia. Además, nadie las puede dañar, ya que están en las
manos de Jesús, porque el Padre se las ha dado (el v.29). Por otra parte, las
ovejas no sólo están en las manos de Jesús, también están en las manos del
Padre, quien es mayor que todos (cp. Rom. 8,38-39). Jesús puede decir que
están en las manos del Padre, porque Él y el Padre uno son, es decir, entre ellos
hay una completa unión en el ser.
Estas últimas palabras de Jesús, son para los judíos motivo suficiente para
tomar otra vez (ver 8,59) piedras para arrojárselas. Pero Jesús apela a sus obras
como las pruebas de su divinidad. Los judíos, no obstante, separan las obras de
Jesús de su pretensión de ser Hijo de Dios e igual al Padre. No tiran piedras,
dicen, por causa de sus obras, sino por sus palabras, las que para ellos
equivalen a blasfemias. Jesús mantiene con énfasis la relación entre sus obras y
la pretensión de su divinidad. Además, ¿no se habla en el Salmo 82 de los
jueces a quienes se les menciona como "dioses", porque son representantes de
Dios? ¡Cuánta más razón tiene Él para llamarse Hijo de Dios, como el santificado
y enviado del Padre! Otra vez, las obras (los milagros que ha hecho Jesús) son
pruebas de su divinidad, pues son las obras del Padre, obras hechas con la
misma fuerza e intención del Padre.
Ahora Jesús no sólo se defiende contra sus adversarios; también les hace a
ellos un llamado a la fé en su mesianismo, en la unidad que tiene con el Padre
en base a sus obras. Los judíos, empero, cegados por su incredulidad, intentan
otra vez apresarle, pero Jesús se les escapa de las manos. Aún no es el tiempo
para morir, sino para hacer otra obra que glorifique a su Padre (la resurrección
de Lázaro, el cap. 11). Fue luego a un lugar, al otro lado del Jordán; Betania era
más segura que la capital religiosa de Israel. En ese lugar estuvo anteriormente
bautizando Juan; allí también había predicado que Jesús era mayor que él.
Mucha gente recordaba las palabras del Bautista y creyeron; se dieron cuenta
que los milagros que Jesús había hecho, probaban ésto. Allí muchos creyeron en
Él. ¡Qué enorme contraste hallamos aquí en comparación con la incredulidad de
los líderes del pueblo!
* Las obras de Jesús muestran y prueban su divinidad. ¿Creemos en Él o le
rechazamos?
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Jesús es el verdadero Pastor de las ovejas. La figura de Jesús como el
Buen Pastor sólo se entiende a la luz de la historia de la expulsión del hombre
que había sido sanado de ceguera. Mientras los líderes echan fuera a este
hombre, Jesús se preocupa de él y le ofrece la vida abundante en estrecha
amistad con el Padre y con Él. Las ovejas son aquellos que conocen la voz de
Jesús, es decir, que reconocen su amor hacia ellos y por lo tanto le siguen. Los
líderes no se preocupan para nada de las ovejas, y por ende no son buenos
pastores, sino ladrones y asalariados. Por muy bonita que sea la religión que se
nos ofrece, no hay vida si no pasamos por la puerta de la fe en Jesús.
1b. Jesús es el Buen Pastor en un sentido único. Nuestro Señor no sólo
establece la comunión que existe entre Él y sus ovejas, es decir, la gente que
reconoce su amor y le sigue, sino que además Él entrega su vida por las ovejas.
En este sentido la obra pastoral de Jesús es única, pues su amor por los suyos lo
lleva hasta la misma cruz. Pero su muerte tampoco es un hecho inesperado en
su programa de vida, sino el cumplimiento de la voluntad de Dios para dar vida a
los que le fueron dados por el Padre.
1c. Los ministros del Señor han de ser fieles reflejos de Jesús el Buen
Pastor. Todo este capítulo que nos habla acerca de la hermosa relación que
existe entre Jesús y los que le siguen, es a la vez una enseñanza y exhortación
para aquellos que cumplen labores ministeriales frente a una congregación. Ellos
deben atender a la grey de Dios con amor y paciencia, procurando darles `pastos
frescos', obtenidos siempre de la Palabra de Dios. Quien no actúa así, sólo se
comporta como dijo Jesús: como un "asalariado", quien se preocupa únicamente
de cuidarse a sí mismo.
2. La salvación es un don de Dios, y aquellos que la reciben nunca la
perderán. Jesús afirma que sus manos son tan poderosas que nadie podrá
arrebatar a los suyos de su cuidado. En este sentido la preocupación del Padre y
el Hijo es la misma: dar a los suyos seguridad de eterna salvación. Comprender
esto, es dejar de lado toda posible inseguridad acerca de nuestra salvación, pues
ella no surge como nuestra elección, sino como voluntad del Padre (ver v.29 "Mi
Padre que me las dió..."). Esta verdad es compatible con la doctrina bíblica que
habla de la "perseverancia de los santos", la que dice que aquellos que
verdaderamente pertenecen al redil de Cristo jamás se perderán.
1-2. Los que verdaderamente pertenecen a Jesús viven en una estrecha
relación con Él. Este capítulo es importante para comprender cuál es la relación
que debe existir entre los creyentes y Jesús, pues en este capítulo se nos dice
primeramente que:
a. Ser ovejas de Jesús es pasar por la puerta, es decir, tener una verdadera
conversión.
b. Ser ovejas de Jesús es tener vida eterna por medio del sacrificio de Jesús.
c. Ser ovejas de Jesús es tener un estrecho vínculo con Él, como Jesús la tiene
con el Padre.
d. Ser ovejas de Jesús es creer en Él como el Enviado que vino a salvar al
mundo.
e. Ser ovejas de Jesús es reconocer su voz, entendiendo la forma de su
revelación.
f. Ser ovejas de Jesús es seguirle en una obediencia real a sus mandamientos.
g. Ser ovejas de Jesús es estar plenamente seguros que nuestras vidas están en
sus manos.
Juan 11
1. (11,1-16) En este capítulo encontramos registrado un nuevo
ejemplo de la gloria de Jesús y de su poder sobre la muerte. Este
milagro es el punto culminante de las señales de Jesús. Él no sólo
es la luz del mundo, sino también la vida, por quien aún la muerte
debe desaparecer. Notable es el énfasis en este capítulo en cuanto a
la fe (los versículos 15,25-27,40,42,45,48). En contraste con la fe,
leemos también de la incredulidad de los líderes judíos quienes se
reunen con motivo de lo ocurrido para decidir la muerte de Jesús.
Los primeros versículos introducen personas aún desconocidas:
Lázaro (del hebreo Eleazar, "Dios ayuda"), su hermana María (Juan
adelanta el relato del capítulo 12) y Marta, quienes viven en
Betania a 3 kilómetros de Jerusalén. Lázaro se encontraba
gravemente enfermo. El aviso de la enfermedad de Lázaro es una
petición silenciosa para que Jesús le sane; apelan a su misericordia
afectiva, mandándole a decir: "El que amas está enfermo". La
palabra amar indica la amistad mutua de hermanos que ambos se
tienen. En v.4 hallamos algo parecido a lo que Jesús dijo en cp. 9,3.
La crítica situación en la que se encontraba Lázaro era para Jesús
una ocasión de manifestar la gloria de Dios y de esa manera
fortalecer la fe de sus discípulos. Por esa razón Jesús explicaba que
la enfermedad de Lázaro no era mortal; y esto, a pesar de que
cuando la noticia de la muerte de Lázaro llegó a Jesús, éste ya
hubiese muerto (cp. v.39).
En el v.5 Juan destaca de nuevo el amor que Jesús tenía por toda
esta familia. En este caso emplea otra palabra, la que subraya más
el amor divino e incondicional que Jesús tiene hacia sus amigos.
Pero la mención de este amor pareciera estar en agudo contraste
con la tardanza de ir al lugar en donde Lázaro se hallaba enfermo
(v.6). Jesús espera deliberadamente, privándose de la oportunidad
de hacer un pequeño milagro: sanar al Lázaro enfermo. Después
de dos días se propone ir a Jerusalén para poder llevar a cabo
un gran milagro: resucitar a Lázaro. Las palabras "otra vez"
indican que Jesús está consciente de que es peligroso ir a Jerusalén,
puesto que la ciudad es hostil y respira amenazas de muerte en su
contra. Por lo tanto, los que estaban en Jerusalén le advierten sobre
el peligro de lo que significa ir allí. Pero Jesús actúa conforme a la
voluntad del Padre y por eso no teme. Ese es el significado de los
versículos 9 y 10. Hay 12 horas en el día; con esto Jesús quiere
decir que en pleno día no hay peligro, los accidentes ocurren en la
noche. Si Jesús se atiene a la voluntad de Dios (eso es trabajar en
pleno día) no le pasará nada. Él morirá a la hora destinada. El v.10
contiene una advertencia para los discípulos. Si uno no sigue a
Cristo y hace su voluntad, entonces tropezará y caerá.
Ahora Jesús comunica a sus discípulos que Lázaro duerme, dando
a entender con esto su muerte. Jesús emplea la palabra dormir para
indicar que el poder que Él tiene, hacía de la muerte de Lázaro sólo
un sueño, del cual había que despertarlo. Por esta razón sus
discípulos hacen otra objeción: el sueño es una señal de
recuperación. No entienden que con la palabra "despertar", Jesús
quería decir "resucitar". Entonces Jesús aclara sus palabras,
diciendo que Lázaro ya ha muerto. Para Jesús la muerte es motivo
de alegría, pues tiene la oportunidad de demostrar su gran poder y
fortalecer a sus discípulos en la fe. Tomás, llamado Dídimo
(gemelo), todavía no comprende nada de las palabras de Jesús.
Piensa que la consecuencia de su retorno a Jerusalén sólo puede
desembocar en su muerte y en la de ellos. Pero aun así él está
dispuesto a seguir a Cristo hasta ese extremo y exhorta a los demás
a hacer lo mismo. El cuarto evangelio nos describe a Tomás como
una persona muy pesimista, sin embargo, es quien hace la más
hermosa confesión de fe (Juan 20,24-29).
* Cuando nos encontramos en dificultad y Dios tarda, es con un
propósito: manifestar su gloria en un grado superior.
2. (11,17-44) Cuando Jesús llegó, Lázaro ya llevaba cuatro días en
el sepulcro. Entonces, es muy probable que Lázaro haya muerto
poco después de la partida del mensajero (ver v.3). A la vez, esta
indicación que se hace del tiempo muestra claramente que la
muerte de Lázaro era un hecho real. Normalmente se enterraba al
difunto el mismo día de su fallecimiento. El milagro que Jesús va a
hacer es, por ende, un milagro muy grande. Por la corta distancia
existente entre Jerusalén y Betania, muchos judíos podían
acompañar a la familia en su luto. La palabra "Judíos" no significa
necesariamente judíos hostiles, como aparece la palabra muchas
veces en el evangelio de Juan, aunque después del milagro se
dividen en dos clases: los que creen en Cristo y aquellos que
acuden a los fariseos (los vv.45-46). Después del funeral había siete
días para consolar a la familia del occiso; era ésta una de las buenas
obras que ningún judío dejaría de hacer.
Como en el evangelio de Lucas, Marta se presenta como la más
activa. Pero también la encontramos como una mujer de fe, aunque
necesitaba de la enseñanza de Jesús para ser fortalecida. Ella inicia
su diálogo con Jesús, como lo haría cualquier persona en estas
circunstancias: "Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría
muerto". A pesar del hecho de que ahora es demasiado tarde, sabe
que todo lo que Jesús pida de Dios, Dios se lo dará. Aunque es una
expresión de su fe en Jesús, que Él puede obtener grandes cosas de
su Padre, no parece tener en mente la resurrección inmediata. Jesús
afirma sus palabras diciendo: "Tu hermano resucitará", pero Marta
sólo piensa en la resurrección del día postrero. Jesús corrige y
profundiza su fe refiriéndose a su triunfo sobre la muerte. Es
verdad, todo el mundo debe morir y la resurrección se realizará en
el último día; pero el hecho de que Jesús es la resurrección y la
vida, implica que tiene poder para efectuar la resurrección ahora
mismo. Por eso declara: "El que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá". Esta es una promesa para todos los creyentes, y la
resurrección de Lázaro será una prueba de esta afirmación solemne.
Las palabras de Jesús, sin embargo, van más allá. El creyente ya
tiene la vida eterna, no morirá eternamente; aunque tiene que morir
físicamente, no será separado de Dios, quien es la fuente de la vida.
"¿Crees esto?", pregunta Jesús a Marta. ¿Tiene significado para ti
la fe en mi poder y en mi promesa? Marta responde en forma
positiva, pero sin darse cuenta de la consecuencia inmediata en
cuanto a Lázaro; no pensó que Jesús podía demostrar su poder en
seguida. Ahora Marta se va y llama a María para que ella hable en
secreto con Jesús. La conversación con Jesús tiene otra
característica, diferente a la que ella sostuvo con los judíos. "El
maestro está aquí y te llama". Con estas palabras, Marta anima a
María para que hable con Jesús. Sólo Él tiene palabras de vida y de
consuelo. Había tantos judíos que no le es posible conversar a solas
con Jesús. Piensan que María va a la tumba para llorar allí, pero
ella se dirige al Hijo del Dios Viviente, a Jesús; María se postra a
los pies de Jesús, mostrando así su gran respeto y estima por Él.
Repite lo mismo que había dicho su hermana: "Señor, si hubieses
estado aquí, mi hermano no habría muerto". Para ella, Jesús había
llegado demasiado tarde. Al ver Jesús el llanto de María y el de los
otros judíos, se estremeció y conmovió. La palabra griega, que
también la encontramos en el v.38, normalmente expresa un
sentimiento de enojo. Puesto que Jesús no estaba enojado con
María ni con los demás, es mejor pensar en su enojo con respecto a
las consecuencias del pecado, ya que vivimos en un mundo
quebrantado.
Ahora Jesús quiere saber donde ha sido puesto Lázaro; María
responde: "Ven y ve" (cp. cap. 1,39 y 46). Jesús al acercarse a la
tumba llora. Él ha sentido tanto dolor como los otros. Sus lágrimas
son la prueba de su profunda amistad y sincero pésame por el duelo
de la familia y también de su tristeza acerca de un mundo sujeto al
poder de la muerte. Los judíos, sin embargo, interpretan mal las
lágrimas de Jesús, como si éstas fueran una demostración
de impotencia. Aceptan su poder hasta la muerte, pero no sobre la
muerte (37). Leemos nuevamente que Jesús se conmovió (38).
Ahora, esta es una expresión de enojo contra los judíos en cuanto a
su incredulidad. Nada puede restringir su poder, ni aún la muerte de
Lázaro. La tumba es una abertura en una cueva tapada por una
piedra. Jesús manda: "Quitad la piedra". Sus palabras están llenas
de autoridad. Marta interrumpe la acción de Jesús, no entendiendo,
ni creyendo en la autoridad que Jesús tiene aquí y ahora sobre la
muerte. El hecho de que Lázaro ya hace cuatro días que está en la
tumba, aparentemente hace imposible cualquier intervención de
Jesús. Pero Él vino para mostrar el poder y la gloria de su Padre.
Mientras se quita la piedra, Jesús ora, no pidiendo la autoridad
sobre la muerte, pues ya la había recibido, sino para agradecer al
Padre quien le escuchaba siempre. Él está en constante comunión
con el Padre, y hace siempre su voluntad (8,29) y por eso está
siempre seguro de una respuesta positiva. Jesús ora para que la
multitud sepa que todo lo que hace, lo hace en comunión con el
Padre, para que crean que Jesús Él fue enviado por el Padre.
Jesús habla en voz alta, demostrando su gran poder sobre la
potestad más grande que hay, la muerte. Luego dice: "Lázaro, ven
fuera". Sus palabras son una anticipación de su exclamación en el
último día (Juan 5,28). Una vez que Lázaro hubo resucitado, Jesús
ordena que se desaten sus manos, pies y rostro. Los presentes
pueden ver cómo Jesús rompe las cadenas de la muerte. Esta fue
una nueva señal de la gloria de Jesús (cp. 2,11).
* Jesús es Señor aun de la muerte. Su palabra de autoridad nunca
hallará resistencia triunfante.
3. (11,45-53) La resurrección produce tanto fe como
endurecimiento e incredulidad. Frente a Jesús se debe tomar una
posición definida. Algunos creyeron, otros fueron a los fariseos
para contarles lo que Jesús había hecho; luego de ser informados,
los fariseos al instante se reunen para decidir qué hacer frente a una
persona que se había convertido en un gran riesgo. Según el punto
de vista de ellos, Jesús produce agitación en medio del pueblo, y
por ende se corre el peligro de una intervención de los romanos, ya
que ellos pueden pensar en que se ha iniciado un movimiento
mesiánico político. Los líderes temen la destrucción del templo y el
final como nación por culpa de Jesús, no sabiendo que justamente
su existencia como pueblo dependía del reconocimiento de Jesús
como el Mesías. Lo que temen ahora, tendrá lugar en el 70 d.C. Sin
embargo, a pesar de todas las señales y obras que Jesús realizó,
ellos persisten en su incredulidad. Caifás toma una decisión. Él fue
sumo sacerdote durante los años 16-36. En `aquel año', dice Juan;
este es un año muy importante, porque durante aquel año se
efectuaría la muerte de Jesús. Con fuertes palabras, Caifás se dirige
a los miembros del sanedrín. No se dan cuenta del gran peligro en
que se encuentran. Por tal razón no hay tiempo para seguir siendo
indecisos. Caifás comenta que sólo hay dos opciones: muere un
solo hombre en vez del pueblo, o el pueblo mismo. Caifás, sin
saberlo, está haciendo una afirmación profética. Es verdad que para
nuestra salvación, conviene más la muerte de Jesús. Él es el sumo
sacerdote por excelencia y a la vez el cordero y sacrificio para toda
la nación; y aún más, para congregar a todos los hijos de Dios que
estaban dispersos. Aunque es posible pensar que "los hijos de Dios
que estaban dispersos" eran los judíos de la diáspora, no obstante,
es posible que ellos representen a los creyentes de entre los
gentiles. Así se cumplirían de una manera magnífica las profecías
del AT que hablan de una reunión del pueblo de Dios, el cual se
hallaba disperso (Is. 11,12; Mi 2,12; Ez 11,17; etcétera). Así optan
por la mejor alternativa que hay: la muerte de Jesús. "Desde aquel
día", dice Juan; el día de la resurrección de Lázaro, significa la
muerte de Jesús!
* Era conveniente la muerte de Jesús por nosotros a fin de no ir a la
perdición eterna.
4. (11, 54-57) La Pascua estaba cerca. Mucha gente se hallaba
viajando para llegar a tiempo a Jerusalén con el propósito de
purificarse. Los hombres tenían que entrar en el atrio del templo
para sacrificar los corderos de Pascua; esto hacía necesaria la
purificación, como lo mencionaba la ley (Núm. 9,6-13). Mientras
tanto la tensión aumentaba. ¿Vendría Jesús? Se espera que sí. Jesús
morirá como el verdadero cordero de Pascua. No sólo el pueblo,
sino también sus líderes estaban tensos ante la posibilidad que
Jesús viniera. El sanedrín ordena que detengan a Jesús o, por lo
menos, que lo delaten.
* ¡Jesús no es víctima de planes fatales, sino el cordero de Dios
entregado según los eternos consejos del Padre!
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. La manera en que nos dirigimos a Dios muestra si
realmente conocemos su amor por nosotros. En la petición de las
hermanas de Lázaro a Jesús no vemos ninguna muestra de
atrevimiento; ellas saben del poder de Jesús, pero sobre todo de su
amor para con ellas y su hermano. Creen que la bondad de Jesús es
suficiente razón para esperar algo de Él. Cuando nosotros nos
dirigimos a Dios en oración debemos estar seguros que su amor es
real por nosotros, y de ahí en adelante esperar confiadamente una
respuesta suya.
1b. Si el Señor tarda en respondernos no es porque no le
interesemos, sino porque Él quiere manifestar más
profundamente su gloria. La tardanza de Jesús es nada más que
una forma para demostrar un poder aún mayor. En los milagros,
Jesús revela cada vez algo de su majestad; en la resurrección de
Lázaro revela su poder por sobre los poderes destructivos. Para
nosotros, este capítulo nos conduce hacia un gran consuelo. Si
estamos curiosos por saber, cuándo vendrá el reino de Dios en
gloria, podemos decir: la demora de Dios no es impotencia, sino
que Él prepara todas las cosas a fin de revelarse en una majestad
nunca antes vista. ¡El reino prometido vendrá!
2a. Aunque creemos en el poder de Jesús, a veces nos parece
imposible el cumplimiento de algunas de sus promesas. Para
Marta, Jesús ha llegado demasiado tarde, no obstante, cree que Él
puede hacer algo. Cuando Jesús afirma que su hermano resucitará,
ella lo cree, pero no como suceso inmediato sino sólo como algo
realizable en el futuro. Más adelante esta mujer creerá, pero
nuevamente objetará que los días que su hermano lleva muerto
hacen difícil un milagro de resurrección. De igual manera, nosotros
tenemos la palabra de Jesús y decimos creer en ella, pero la
realidad es que muchas veces limitamos su poder según las
circunstancias. Confiemos en la Palabra de Dios y no dudemos de
su realización, aunque ella nos parezca imposible.
2b. Jesús no sólo trae la resurrección, sino que también la es. El
que deposita su fe en Él, no sólo resucitará, sino que ya ha pasado
de la muerte a la vida; la muerte no podrá dañarle. Es la fe quien
nos une a Jesús, Él es la vida en persona. Por la fe recibimos el
perdón de los pecados. Aunque todavía debemos experimentar la
consecuencia del pecado (la muerte), en el fondo no podemos
morir. La consecuencia ha sido quitada por Jesús. Para los
creyentes, la muerte se transforma en una puerta abierta hacia la
vida eterna.
2c. El ser capaz de resucitar a Lázaro no le impidió a Jesús
compartir los sentimientos de tristeza. Las lágrimas de Jesús eran
prueba de su gran afecto, amistad y misericordia por sus amigos. A
la vez, Jesús dio a conocer su enojo; era un enojo dirigido en contra
de la incredulidad y el poder de la muerte. Él vino para vencer la
muerte, ya que ella es el resultado del pecado que deshonra a Dios.
3. Sin saberlo los hombres llevan a cabo los planes de Dios. Para
los líderes religiosos de Israel, Jesús se estaba transformando en
una amenaza para ellos; Caifás cree que lo más conveniente es que
muera Jesús por todo el pueblo. Esta decisión es tomada por un
posible temor a que se levante un movimiento mesiánico que
promueva la guerra contra el imperio romano, lo cual sería
desastroso. Lo cierto es que ya atisbamos en las palabras de Caifás
el odio generalizado que había contra Jesús, y es esta la razón
principal (muy bien oculta) por la que quieren matarle. Al
proponerse hacer esto, no saben que en su malicia se hallan
cooperando con el plan de Dios en el que Jesús entregaría su vida
como sacrificio por nuestros pecados.
4. Es Jesús quien determina el momento de su muerte. Esta es
una verdad que fluye a través de los evangelios. En algunas
oportunidades Jesús se retira de un lugar en donde ronda la
amenaza, en otros anda encubiertamente. Su propósito es morir a la
hora señalada por el Padre. Podemos ver que aunque los hombres
quieran la muerte de Jesús, sólo Él determina cuando ella se llevará
a cabo. No son los enemigos de Dios los que controlan y
determinan las situaciones, sino Dios mismo.
Juan 12
1. (12,1-11) Los otros evangelistas también registran el ungimiento
con perfume que María hizo a Jesús y la entrega de Judas al
sanedrín; lo hacen para mostrar así el contraste entre el sanedrín y
Judas por un lado y María por otro. Juan coloca este relato en
orden cronológico, uniendo la resurrección de Lázaro con el
ungimiento dado por María a Jesús. Según los otros evangelistas la
cena se hizo en la casa de Simón el leproso. El hecho de que Marta
esté sirviendo, no significa que la cena se haya hecho también en su
casa. El que se mencione a Lázaro como invitado especial nos hace
pensar que no están en la casa de él o de Marta. Ahora Juan
comenta lo que había referido antes (11,2): que María había ungido
a Jesús, con una libra (unos 327 gramos) de perfume de nardo puro,
un valioso y costoso aceite sacado de las raíces de la planta
herbácea conocida como nardo. Debido a que era un perfume
importado de la India, su costo era muy elevado en Palestina.
María ungió los pies de Jesús; la abundancia del nardo evidenció
su gran respeto y amor por Él. Este fue un homenaje a su persona.
Sin embargo, no todos saben estimar este gesto de amor que tuvo
María hacia Jesús, especialmente Judas. Según el criterio de este
último, es un desperdicio de dinero; un mejor destino habría sido
entregar este dinero a los pobres. Judas no actúa preocupado por los
pobres, sino por un profundo anhelo de enriquecerse con este
dinero, ya que él era el tesorero del dinero que recibían Jesús y los
discípulos. Jesús protege a María, cortando abruptamente la crítica.
Ella era la única persona que se daba cuenta de que la obra final de
Jesús, concluiría en su muerte. Podrán constantemente preocuparse
por los pobres, pero Jesús no siempre estará físicamente en medio
de ellos. Ahora es el momento preciso para rendirle un homenaje.
"Gran multitud de los judíos supieron entonces que él (Jesús)
estaba allí (en casa de Simón el leproso)". Vinieron dónde Él, pero
sobre todo por curiosidad para ver a Lázaro. El impulso por la
curiosidad fue más importante que una fe genuina en Jesús. Los
fariseos consideraban esta agitación como motivo suficiente para
matar también a Lázaro; además, su resurrección había despertado
la fe en mucha gente.
* Amor y odio, ambos son una reacción frente a Jesús. La
indiferencia también es una opción. ¿Cuál es nuestra actitud frente
a nuestro Salvador?
2. (12,12-19) Una gran multitud, tomando ramas de palmera, llega
para recibir a Jesús como Rey. Desde el tiempo de los macabeos las
ramas de palmera eran un símbolo de triunfo (cp. Ap. 7,9). El
interés de la muchedumbre se centra (idealistamente) en un Jesús
que los libere de la opresión romana; veían en Jesús el libertador
político de la nación israelita. La multitud gritaba: "¡Hosanna!
¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito sea el Rey de
Israel!" `Hosanna' significa "sálvanos ahora" (Salmo 118,25). Es
evidente que el pueblo tiene una alta expectativa nacionalista
puesta en Jesús. Empero, Él corrige esta esperanza montando un
burrito, símbolo de humildad y cumplimiento de la profecía de
Zacarías 9,9 que describe al Mesías como Rey de paz; vale
mencionar que el caballo era símbolo de poder y de batalla. Juan
nos aclara que sólo después de la resurrección y del derramamiento
del Espíritu Santo (Juan lo resume con las palabras "cuando Jesús
fue glorificado") los discípulos se acordaron que estas cosas
estaban escritas con respecto a Él. Es el Espíritu Santo quien abrió
las Escrituras para su entendimiento a fin de que pudieran ver que
ella muestra una perfecta descripción de la obra de Cristo. Juan nos
informa sobre el por qué de las expectativas de la multitud: estaban
entusiasmadas con la resurrección de Lázaro. Esta era razón más
que suficiente para ir al encuentro de Jesús. Los adversarios
miraban con malos ojos el que todo el mundo siguiese a Jesús. Sin
entender que sus propias palabras de molestia expresan una verdad,
la que se irá desarrollando en el v.20. Los griegos son mensajeros e
indicios de que Jesús va a coger la cosecha de todo el mundo.
* Jesús no viene para destruir a los incrédulos -el momento de
juzgar llegará- sino para dar a conocer la paz del Señor en este
tiempo de gracia.
3. (12,20-36) Se encontraban en Jerusalén no sólo judíos, sino
también griegos. Ahora tenemos que pensar en `prosélitos' o
`temerosos de Dios' que habían aceptado la fe judía. Algunos de
ellos desean entrevistarse con Jesús. Buscan tal oportunidad por
medio de Felipe (¡nombre griego!), quien a su vez recurre a Andrés
(¡otro nombre griego!). No sabemos si se le concedió audiencia a
estos hombres, pues Juan se concentra sólo en la respuesta de
Jesús. ¿Qué quiere ver la gente? ¿Están entusiasmados por la
resurrección de Lázaro? ¿Quieren ver algo de la gloria de Jesús?
Pronto Jesús va a ser glorificado, ha llegado su hora, pero no de la
forma en que ellos pensaban. Para ser glorificado y recibir la honra,
Jesús debe morir, igual que la semilla que sólo puede dar fruto si
muere. De la misma manera, Jesús sólo puede llevar fruto (es decir,
adquirir el perdón y la vida eterna para los suyos) a través de su
muerte. Para llegar a la misma gloria, sus discípulos igual deben
estar dispuestos a sufrir hasta la muerte por causa de Jesús (este es
el sentido de las palabras de Jesús "aborrecer su vida en este
mundo, y así guardarla para vida eterna"). No existe otra forma de
hacerlo. Nadie llegará a la vida eterna si no está dispuesto a sufrir
junto con Jesús (como lo dice Jesús "El que ama su vida, la
perderá"). El único camino que prospera y lleva a la gloria de Dios
es seguir a Cristo. El pensar en el sacrificio que posteriormente va a
realizar, llena de temor el corazón de Jesús. En este momento
emplea palabras que se parecen a las del Getsemaní. Jesús dice:
"¿Y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora?" Pero no se lo pide, ya
que sabe que justamente para la muerte en la cruz ha llegado.
Entonces reemplaza su petición por otra: "Padre, glorifica tu
nombre". En el fondo es una petición de ayuda para poder cumplir
su misión, la muerte expiatoria. Se oye una voz celestial que
contiene la respuesta: "Lo he glorificado". Hasta ahora Jesús había
cumplido su misión y de esta manera haglorifado el nombre del
Padre. Las palabras "Y lo glorificaré otra vez" son una firme
promesa que asegura que Jesús sería capacitado para cumplir su
tarea: dar su vida como sacrificio, y resucitar luego.
La multitud no sabe interpretar bien la voz, piensa en un trueno o
en la voz de un ángel. La fe en los ángeles se había extendido
mucho en este tiempo. Jesús aclara que la voz de Dios no ha venido
por causa de Él (Jesús), sino para que la multitud fuese dirigida
hacia la fe en Él como el Mesías. La voz celestial destaca la
importancia de este momento. Ahora (en la muerte de Jesús) es el
momento en que el mundo será juzgado. Todo el mundo debe
decidirse frente a Jesús. Aquellas personas que no creen en Él,
rechazan entonces la fuente de la salvación y pierden por tanto toda
posibilidad a la vida eterna. Ahora ha llegado el momento de la
victoria definitiva de Jesús y la derrota de Satanás, el príncipe de
este mundo, a quien todos obedecen. Pero por la cruz y como el
Resucitado [5] , Jesús los atraerá a todos (=los que creen) a sí
mismo (cp. Juan 6,44), para que vivan en estrecha comunión con
Él. La salvación no es sólo por Cristo, sino también para vivir con
Cristo.
En el v.33 Juan indica que el único camino hacia la gloria es la
cruz. La multitud no está de acuerdo con Jesús, en que el Hijo del
Hombre, el Mesías deba morir. Esto no concuerda con el concepto
judío acerca del Mesías. La pregunta: "¿Quién es este Hijo del
Hombre?" tiene en el fondo un sentido de sarcasmo; es como si
dijeran: no conocemos a tal Mesías sufriente. Jesús apela por
última vez al pueblo para que crea en Él; la luz (Cristo) estará sólo
un breve tiempo con ellos, antes de que ellos se pierdan en la
oscuridad de Satanás y la incredulidad. Jesús llama a sus
seguidores `hijos de la luz' para subrayar en qué consiste el ser
creyente y seguidor de Él. Jesús es la luz. Juan resalta la seriedad
del momento diciendo que Jesús se fue y se escondió de ellos. Este
fue casi su último llamado al pueblo.
* Ahora es tiempo para conocer a Jesús como la luz de Dios.
4. (12,37-50) Juan nos dice que a pesar de las señales hechas por
Jesús muchos del pueblo no creyeron en Él. Lo anterior nos hace
pensar en las palabras del capítulo 1,11 en donde se nos dice: "A lo
suyo vino, y los suyos no le recibieron". Mas la incredulidad no es
algo inesperado, sino el cumplimiento de las Escrituras. Es curioso
que Juan cite un versículo de Isaías 53, el capítulo en que la
primera iglesia del N.T. encontró un testimonio de la muerte y la
gloria de Jesús. Los vv.42-43 (con una cita de Isaías 6) muestran
que la incredulidad era un juicio sobre Israel. ¡La incredulidad
inicial lleva, como castigo de Dios, a la incredulidad
permanente! Por otro lado hay muchos judíos que creyeron en
Jesús. Esto nos hace reflexionar en Juan 1,12. Desgraciadamente no
todos son capaces de realizar una confesión pública. Desde el v.44,
Jesús se dirige por última vez al pueblo. Es un resumen del mensaje
que nos recuerda a Juan 3,15-18; este resumen tiene el siguiente
desarrollo:
- Creer en Jesús es creer en Dios mismo.
- Su venida fue para salvar a los suyos de la oscuridad (la vida
sin comunión con Dios).
- Jesús no vino para condenar, sino para salvar. La condenación
viene a causa de la incredulidad . Las palabras de Jesús condenarán
a los incrédulos.
- Todo lo que Jesús dice es por orden del Padre.
- Las palabras de Jesús reflejan la voluntad del Padre: la vida
eterna para todos los que creen en Él.
* Frente a Jesús hay sólo dos posturas: fe o incredulidad. No existe
término medio.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Aun nuestra mayor expresión de amor hacia Jesús, está por
debajo del valor que Él tiene. Reflexionemos en que María no
demuestra su amor haciendo cosas para el Señor, sino que su amor
se concentra en Jesús mismo. Es como si vislumbrara la gran obra
en la cruz que Jesús tenía por delante. En agudo contraste con el
amor de María está el odio de Judas quien no sabe estimar a Jesús,
sino que lo vende al sanedrín por `cuatro cuartos'.
2. Jesús como Rey de paz, no vino para derramar la sangre de
sus adversarios, sino la suya misma por el pecado del
mundo. El que quiere un reino físico ahora, se hallará
desilusionado con Jesús; pero si tenemos paciencia y ponemos
nuestra fe en Él, le veremos un día en gloria. Mientras tanto, Él
reina mediante su Espíritu, por quien `todo el mundo' le sigue. El
Espíritu Santo obra de tal forma en muchos -pese a tanta
incredulidad- haciendo que los hombres pongan su esperanza en
Jesús. Sin embargo, Juan nos muestra que hay también demasiados
sentimientos que no nacen de la fe, sino de los milagros que hizo
Jesús.
3. Jesús es la semilla que debe morir para dar fruto. Muchos
estaban ansiosos por ver la gloria de Jesús de forma inmediata.
Jesús explica que el camino de Dios para Él y para todos sus
seguidores es otro. La muerte es necesaria para `atraer a todos' (los
creyentes). La cruz es como un imán, tiene una fuerza atractiva.
Los creyentes encuentran en Jesús todo lo que necesitan para estar
en comunión con Dios. El sufrir y morir es para Jesús el único
camino hacia la gloria. Por consiguiente, no pide que el Padre le
liberte de semejante destino, ya que este final cabe perfectamente
en el plan de Dios para nuestra salvación. Sin embargo, también los
creyentes deben tener la disposición de sufrir por la causa de Jesús,
pues la regla del reino de Dios es: ganar es perder y perder es
ganar.
4a. La incredulidad inicial lleva fácilmente a la incredulidad
permanente. Jesús había realizado grandes señales que eran
testigos que acreditaban que Él era el Cristo. Pero a pesar de sus
intervenciones milagrosas un número considerable de judíos
seguían no creyendo en Él. Si no se recibe el evangelio desde el
principio con fe, se corre el peligro de perseverar en la
incredulidad. Por esta razón es muy necesario ver nuestra actitud
frente a la predicación del evangelio y pedir a Dios que nos guíe a
la fe en su Hijo Jesucristo. La condenación no es en primer lugar
producto de nuestra conducta, sino de una postura
permanentemente incrédula frente a Jesús.
4b. Creer en Jesús es confesar nuestra fe en Él
abiertamente. Juan nos relata que a pesar de la incredulidad hubo
algunos que creyeron en Jesús, pero que no lo confesaron
públicamente. La causa de esto se debe al temor que sentían por los
hombres, temían perder su reputación ante los ojos de los líderes
religiosos de Israel. Es factible que alguna vez el creyente deba ser
puesto a prueba en cuanto a la calidad de su fe, en situaciones en
donde confiesa a Cristo públicamente o prefiere salvaguardar su
honor humano entre los hombres. La decisión que se tome en
circunstancias similares mostrará cuán vinculados estábamos a
Cristo, cuán real o profunda era nuestra fe en Él.
Juan 13
1. (13,1-11) En el v.1 comienza la segunda parte del evangelio; a
partir de ahora Jesús no se dirige a la multitud, sino sólo a sus
discípulos. Desde este momento su amor se concentra
exclusivamente en los suyos. La fiesta de la pascua se acerca cada
vez más: ha llegado la hora de salir de este mundo para ir al Padre.
Sólo Jesús sufre y muere en forma activa; su muerte es un acto de
tránsito por este mundo al reino del Padre. Pero justamente en estos
momentos ha expresado su amor hacia los suyos en forma
extraordinaria. Las palabras "hasta el fin", expresan tanto la idea de
que Jesús seguía amando a los suyos hasta el momento de su
muerte, como la intensidad de su amor "hasta el extremo". Jesús no
temía enfrentar a la última consecuencia de su amor: la muerte en
la cruz.
Lo que Jesús se propone hacer, tiene lugar durante la cena de la
pascua. En pocas palabras, Juan nos muestra, que lo que va a
suceder es una tremenda lucha entre Satanás (que actúa en Judas y
en otra gente) y Dios. Jesús sabe que en su ministerio está
acompañado y apoyado por el Padre, y sabe que el fin de su
ministerio es el regreso al Padre. Por esa razón puede amar tanto a
los suyos y lavar sus pies. Este acto es símbolo de toda su obra.
Jesús, al terminar la cena, hace todos los preparativos para lavar los
pies de sus discípulos. En su humillación brilla su gloria, su
obediencia al Padre por amor a los suyos.
Sin embargo, Pedro se opone fuertemente a la actitud de Cristo,
dándose cuenta de la diferencia entre Jesús, el Señor, y él como
discípulo (los pronombres `tú' y `me' en el v.6 son en el griego
enfáticos). La única respuesta correcta sería dejarse servir por
Cristo. Pedro, no obstante, en su orgullo, no comprende el sentido
de lo que Jesús está haciendo. No entiende que Jesús debe
humillarse por él. No sabe que Jesús siempre ha hecho lo mismo,
humillarse para poder servirnos. En una palabra, no entiende la
obra salvadora de Cristo. Por ende, Jesús le explica que después (es
decir: después de la resurrección y el derramamiento del Espíritu
Santo) lo comprenderá. Pero dejar lavarse los pies es
imprescindible para tener parte con Jesús; sólo a través del perdón
y la purificación podemos entrar en la presencia de Dios. El lavar
los pies es como un bautismo. Jesús muestra que no se trata de la
cantidad de la purificación, sino de la calidad. Si Él limpia, la
persona entera está limpia. Los discípulos están limpios, ya que
Jesús les declara limpios (cp. Juan 15,3); salvo Judas, quien,
aunque también fue lavado, se resistió tenazmente a Jesús,
manifestando esta actitud a través de su traición. Se negó a ser
servido por Jesús.
* Jesús, el verdadero Siervo de Dios, se humilló para servirnos y
limpiarnos.
2. (13,12-17) Después de haber lavado los pies de sus discípulos,
Jesús explica lo que ha hecho. Aunque el acto de Jesús es único en
el sentido de que tiene el aspecto de purificación y de perdón, es
además un ejemplo para los discípulos. `Servir' es la palabra clave
en el reino de Dios. Si los discípulos le llaman Maestro y Señor,
con mayor razón ellos deben hacer lo mismo. La reiteración "de
cierto, de cierto" pone el ministerio de servicio en el mismo nivel
que las palabras sobre el nuevo nacimiento en Juan 3. El servirse
mutuamente es fruto del conocimiento de la obra de Jesús. Aquel
que ha comprendido y creído en el sacrificio de Jesús estará
dispuesto a servir. Si el Señor se ha humillado por sus siervos,
cuánto más los siervos deben servirse unos a otros; pues el señor es
mayor que el siervo, y el enviado que el que le envió. El hacer es
tan importante como el saber, ya que sólo a través del acto de servir
se prueba el verdadero amor hacia el Señor; y aunque la salvación
es por la fe, la expresión de amor no tiene menos importancia,
porque es fruto de la unión con Cristo.
* Lo que Jesús hizo (lavar los pies a sus discípulos), tiene un
sentido único: la purificación de nuestros pecados. Pero este
servicio nos obliga humildemente a servirnos unos a otros.
3. (13,18-30) Jesús, al saber lo que va a ocurrir, no se sorprende; Él
domina completamente la situación. Él ha elegido a sus discípulos,
pero no a todos. Hay una excepción (Judas), la que igual cumple su
rol dentro del plan de Dios. Lo que Judas va a hacer, traicionar a
Jesús, está escrito en el Salmo 41, que dice: "El que come el pan
conmigo, levantó contra mí su calcañar (en el sentido de matar)".
Judas debe llevar a cabo su traición, no porque estuviera escrito en
la Biblia, sino para que se cumpla el plan de Dios: la muerte de
Jesús para llevar nuestras culpas. Jesús habla anticipadamente de
esta traición para que cuando ésta suceda los discípulos no pierdan
su fe en Él como el Hijo de Dios, sino que la fortalezcan. Judas no
es enviado por Jesús, los otros discípulos sí lo son. Ellos son los
verdaderos representantes de Jesús. Aquellos que los reciben,
reciben entonces a Cristo mismo, y por la relación que Cristo tiene
con el Padre, reciben también al Padre.
Ahora Jesús dice claramente, y de forma muy solemne, que uno
de ellos le entregará. Aunque Él domina la circunstancia, de igual
manera ésta le duele mucho, precisamente porque uno de sus
propios discípulos sería quien llevaría a cabo la traición. Juan ha
hecho referencia en diversas ocasiones de las emociones de Jesús
(por ejemplo 11,33; 12,27). Los discípulos están perplejos, ¿quién
entonces sería el traidor? El "discípulo amado" (Juan mismo)
estaba durante la cena al lado de Jesús. Pedro está muy ansioso por
saber quién es el traidor; hace señas a Juan para que éste le
pregunte a Jesús de quién estaba hablando. Juan se lo pregunta y
Jesús responde refiriéndose al mismo Salmo, pero ahora de forma
literal: "A quien yo diere el pan mojado, aquél es". Así el Salmo
llega a tener un cumplimiento bastante duro. "Y dio el pan a
Judas". Éste, al sentirse descubierto, se irrita tanto que da espacio a
Satanás para ser dominado por él. Jesús, sin embargo, sabe que el
momento se acerca, la hora en la que debe someterse al último
sufrimiento está por llegar. Por tal motivo, manda a Judas que haga
pronto lo que debe hacer.
Los demás discípulos, según parece, no han entendido nada, y
suponen que Judas, como el tesorero del grupo, iría a hacer
compras para la fiesta o dar algo a los pobres. Aunque era de
noche, Judas salió inmediatamente. Por el hecho de que el
evangelio de Juan está lleno de simbolismos, podemos creer que
esta referencia tiene un sentido más profundo. Es la noche de
satanás, cuando lanza su ataque en contra de la luz del mundo.
* Es grave recibir tantas bendiciones y no apreciarlas, pero peor es
traicionar la fuente de ellas.
4. (13,31-35) Desde ahora hasta el cap. 16,33 Jesús se dirige a sus
discípulos en los discursos de despedida. Después de la salida de
Judas declara que ahora el Hijo del Hombre es glorificado y Dios
en Él. La noche de Satanás (ver v.30) es la hora en la cual Jesús va
a cumplir su gran tarea, dar el sacrificio de su vida; por esta razón
el Padre le va a honrar, y a la vez, el mismo Padre recibirá gloria.
La obra de Jesús en la cruz significa una glorificación mutua. Jesús
honra al Padre por su obediencia y sacrificio, y el Padre le honra a
través de la resurrección y ascensión como recompensa por su obra.
La noche del sufrimiento implica la desaparición de Jesús. El
camino a la cruz, resurrección y ascensión es un camino por el cual
Jesús andará solo; ninguno de sus discípulos le podrá seguir. Ellos,
sin embargo, deben continuar su obra para que el mundo sepa que
ellos pertenecen a Jesús. Como Jesús ya lo ha demostrado al lavar
los pies de los discípulos, la palabra clave de su reino es amor, un
amor lleno de humildad y servicio. Cuando Jesús dice, "como yo os
he amado", quiere decir que Él es tanto la fuente como
el modelo de nuestro amor. Tenemos que amarnos unos a otros de
la manera que Jesús nos amó, con todo su ser. No obstante, para
poder hacerlo, es necesario que nos alimentemos con su amor. En
esto consiste la verdadera característica de la iglesia de Jesucristo.
* Los verdaderos discípulos forman una comunión estrecha a través
del amor mutuo, cuya fuente y modelo es Jesús. Esto tiene una
hermosa irradiación hacia el mundo.
5. (13,36-38) Pedro no responde al mandamiento de Jesús, sino a lo
que dijo acerca de su despedida y que nadie podría seguirle. Le
pregunta a dónde va. Jesús repite la misma respuesta, pero agrega
que ellos le podrán seguir después. Pedro se sobreestima demasiado
pensando que puede seguir a Jesús siempre y en todas las
circunstancias, ya que está dispuesto a dar su vida por Él. Jesús
corrige a Pedro diciéndole que no entregará su vida por Él, mas
bien le negará esa misma noche, antes de la madrugada.
* Lo que Jesús hizo, lo hizo solo y en favor nuestro. Ningún
hombre le ayudó en su misión.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. En su grandeza Nuestro Señor Jesucristo se humilló para
servirnos. La hora en la que Jesús daría el sacrificio de su vida
estaba acercándose; su amor no disminuyó ante los terribles
momentos que se avecinaban, sino que aumentó. Así lo demuestra
cuando como un esclavo, y para escándalo de Pedro, comienza a
lavar los pies de sus discípulos. Este servicio encierra una gran
verdad: Él vino a servir para dar salvación. Su amor en su servicio
es incomparable. Escuchamos un maravilloso eco de este amor en
Filipenses capítulo dos.
Nos cuesta entender todo el misterio que encierra el amor de Dios,
de cómo el eterno Hijo Unigénito se hace hombre para servirnos y
limpiarnos de todos nuestros pecados.
2. La vida de Jesús fue una vida de servicio, y un ejemplo que
los creyentes deben imitar. El servicio fue la característica del
andar de Jesús en esta tierra. Su servicio era de un orden totalmente
práctico. Así lo dio a conocer a sus discípulos cuando lavó los pies
de ellos. Jesús nos invita a imitarle a Él, pues la vida del reino
consiste en servirnos los unos a los otros en amor. Si nos negamos
a servir a nuestros hermanos, entonces no hemos entendido el
servicio de Cristo, ni cuál es nuestra posición dentro del reino de
Dios. Recordemos siempre que si Jesús se humilló al servirnos,
¿quiénes somos nosotros para no hacerlo?
3. Participar en los cultos de la iglesia no garantiza que
tengamos amor por Jesús. Es necesario que el Espíritu obre y
derrame el amor de Dios en nuestro corazón. El caso de Judas es
muy significativo. El interpretó mal la obra de Jesús, ya que tenía
otras perspectivas. Al final escogió las tinieblas en lugar de la luz
del mundo. No nos irritemos con Jesús, porque a veces Él no
castiga de inmediato a sus enemigos, reconozcámoslo tal como es:
el Mesías humilde que, antes de entrar a la gloria, estuvo en la cruz.
Nuestra culpa y el amor de Dios lo hizo necesario.
4. Los discípulos de Jesús se dan a conocer al mundo por el
amor que mutuamente se profesan. Jesús no es sólo el modelo de
nuestro amor sino también la fuente . A partir de esto podemos
entender y llevar a cabo el amor que Él pide que reine dentro de los
creyentes. Realmente es una norma elevada de amor: "Como yo
(Jesús) os he amado", mas con la ayuda del Espíritu Santo podemos
lograrlo. Para Jesús la marca distintiva de los discípulos ha de ser el
amor que impera en todas sus relaciones. Qué hermoso sería que el
mundo pudiera señalarnos como discípulos de Jesús, no sólo por lo
que enseñamos sino también por el amor que reina dentro de
nuestra comunidad de redimidos. Pero esto no es un ideal sino un
mandamiento.
5. Es importante tener una mente receptiva para aprender y un
corazón que ama al Señor, incluso si todavía no entendemos del
todo los caminos de Dios. Al igual que Judas, Pedro tampoco
entendió la obra de Jesús, porque estaba dispuesto a servir a un
Mesías que triunfaría, no a un Mesías humilde y sufriente. No
obstante, hubo una diferencia. Pese a sus pensamientos
equivocados, amaba al Señor; esto, también es imprescindible para
nosotros.
Juan 14
1. (14,1-14) "No se turbe vuestro corazón". Jesús, antes de partir de
esta tierra, tuvo razones suficientes para hablarles así a sus
discípulos, pues ellos se encontraban muy afligidos. Lo importante
ahora es confiar en Dios el Padre y seguir creyendo en Cristo. Su
partida tiene un objetivo muy positivo: preparar un lugar para los
suyos. Hay muchos lugares disponibles, y si no fuera así, Jesús lo
hubiera dicho. El palacio del Padre es mucho más grande que el
templo con sus amplios atrios y numerosas cámaras. La partida de
Jesús es sólo temporal; después de haber hecho los preparativos
correspondientes vendrá nuevamente para reunir a todos sus
discípulos consigo. En el v.3 encontramos la mejor descripción del
cielo: estar reunidos con Cristo.
Los discípulos no saben el camino por donde Jesús irá al Padre.
Para ellos todo es incomprensible. Están completamente
confundidos, porque pueden solamente pensar en categorías
terrenales. Piensan en un Mesías que aquí y ahora se sienta en el
trono de David. No tienen la menor noción de la necesidad de la
humillación, ni de la glorificación y ascensión de Cristo. Tomás
reconoce que ellos no saben hacia donde va, y por tanto no pueden
saber el camino. Todavía no conocen suficientemente la grandeza y
la gloria de Jesús, que Él siendo hombre, es además el Hijo de Dios
que está a punto de volver a la gloria celestial de su Padre; pero
antes de esto debe pasar por el sufrimiento, muerte y resurrección.
Así Jesús es el camino para venir al Padre y para entrar en su reino.
Él es la verdad, significa que Él es el único camino verdadero; y es
la vida, por medio de Él hay vida eterna en comunión con Dios.
Jesús viene de Dios y conduce a Dios. Él enseña a sus discípulos
llevándolos a un conocimiento más profundo de quién es Él.
Conocen a Jesús, pero todavía no como la Revelación del Padre.
Sin embargo, les enseñará más y más para que lo conozcan tanto a
Él como al mismo Dios.
Los discípulos todavía le quieren conocer por medio de la
experiencia y no por la fe. Esta es la razón por la cual Felipe pide a
Jesús que les muestre al Padre. No obstante, deben aprender a
conocer verdaderamente a Jesús y entender que esto es suficiente,
ya que Jesús es la perfecta revelación del Padre, de su amor y de su
propósito para con ellos. "El que me ha visto a mí, ha visto al
Padre". No se necesita una revelación extraordinaria de Dios, sino
un conocimiento más profundo de quién es Jesús. A través de sus
hechos y sus palabras Jesús muestra la unidad que tiene con el
Padre. Todo lo que hace y dice, lo hace y dice en el nombre del
Padre. El Padre, entonces, se hace visible a través del Hijo. El que
Jesús vuelva al Padre, mientras que sus discípulos se quedan en la
tierra, no significa que la estadía de ellos aquí en esta tierra no tiene
valor. Al contrario, ellos pueden continuar las obras de Cristo;
pueden hacer aún más, es decir, no en calidad, sino en extensión.
Las palabras "porque Yo voy al Padre", forman la base de las obras
mayores. Al recibir toda la autoridad del Padre, Él puede hacer que
los discípulos hagan mayores obras en repuesta a las oraciones de
los suyos. Para asegurar estas palabras tan magníficas, Jesús
adjunta la promesa de que cualquier cosa que le pidan en su
nombre, Él la dará. "En su nombre" indica tanto la certeza de la
promesa, como la comunión íntima con Él que la oración requiere.
El que conoce a Jesús no pedirá cosas en contra de la voluntad de
Dios. El que pide cosas en su nombre, recibirá de acuerdo a la
voluntad de Cristo, pues de esta manera será glorificado el Padre en
el Hijo.
* Por medio del Señor Jesús hay entrada en el reino de Dios,
conocimiento del Padre y certeza de una oración respondida.
2. (14,15-21) En el pasaje anterior, Jesús había entregado por sobre
todo una promesa de la convicción de su reencuentro con los suyos,
pero ahora en la casa de su Padre. Esta vez les brinda una promesa
para el intervalo entre su partida y regreso: la promesa del
advenimiento de su sucesor y suplente, el Espíritu Santo. Para
recibir el Espíritu Santo es necesario guardar sus mandamientos
(cp. Juan 13,34), vivir de acuerdo a la fuente de su amor y amarse
mutuamente entre los hermanos; no con un amor meramente
sentimental, sino en el sentido de una disponibilidad total. La
promesa es darles un "otro Consolador". La palabra `Consolador'
(en el griego `Parakleto') significa ayudador, fortalecedor e
intercesor, en el fondo es una palabra jurídica. "Otro Parakleto"
significa que el Espíritu Santo ocupará el lugar de Jesús. Nuestro
Señor es el Intercesor y Abogado ante el Padre (1 Juan 2,1 usa la
misma palabra), mientras que el Espíritu Santo, en relación a sus
discípulos (y nosotros incluidos), les ayudará durante todo el
tiempo que dure el peregrinaje de ellos por esta tierra. Les asistirá
para que lleguen a entender la obra de Jesús (ver 16,13); glorificará
a Cristo (16,14), y les apoyará en su testimonio ante el mundo
(15,26-16,4; cp. Lucas 12,11 y 12). Este Espíritu siempre les
acompañará.
Jesús le llama el Espíritu de verdad, ya que el Espíritu Santo da a
conocer a Jesús como la verdad (Juan 14,6), el verdadero camino
hacia Dios. Todo lo que los discípulos deben saber concerniente a
la obra de Jesús, lo enseñaría este Ayudador. El mundo, debido a su
ceguera espiritual, no es capaz de recibir, de conocer ni de ver al
Espíritu. Pero los discípulos ya le conocen, porque permanece (dice
el griego) con ellos y estará siempre en ellos. Los discípulos ya
experimentaron algo de su obra, pues el Espíritu les abrió sus ojos
para reconocer a Jesús como el Mesías. La constante presencia del
Espíritu Santo compensa la ausencia de Jesús. Es por esta razón
que Jesús puede decir: "No os dejaré huérfanos". Él está presente
por medio de su Espíritu, pero también a través de la resurrección.
No es una permanencia física, sino una prueba de su amor por ellos
que incluye una promesa de su retorno en el último día (cp. el v.3).
Para el mundo, la despedida de Jesús significa para siempre;
mientras que para los discípulos es sólo algo temporal. Su muerte
no implica que Jesús deja de existir, pues Él vive para siempre. En
su muerte y resurrección mostrará su triunfo sobre la muerte, y a
través de este portentoso acontecimiento permite que los suyos
compartan con Él la vida de la resurrección ("vosotros también
viviréis"). Es la promesa de la vida eterna en comunión con Dios,
que ya ha empezado mediante la comunión con Jesús. "En aquel
día". Este puede ser el día de la resurrección y del derramamiento
del Espíritu Santo, el día que continúa hasta su retorno; los
discípulos verán la comunión inalterable entre Jesús y el Padre,
pero también esa misma comunión entre Jesús y ellos. No obstante,
para obtener esta comunión, una vez más, Jesús destaca la
obediencia hacia su persona a través del amor. El amor para con
Cristo llevará consigo el amor del Padre y la manifestación de
Cristo a los creyentes. Este amor del Padre y la manifestación de
Cristo a los suyos es justamente lo que el Espíritu Santo obra. Él
derrama el amor de Dios en el corazón y nos da el conocimiento
del Cristo vivo.
* Jesús mantiene y fortalece la comunión con los suyos, los que le
aman y obedecen, mandándoles su Espíritu. Él les envía su
Espíritu, el cual se transforma en el vínculo entre Jesús y los suyos.
3. (14,22-31) Judas (no el traidor) está perplejo, porque Jesús sólo
se manifestará a los suyos y no al mundo. ¿Es incompatible esto
con la gloria y la grandeza del Cristo? Jesús como Mesías merece
una manifestación pública. Jesús repite el mismo pensamiento. La
fe y el amor hacia Él y la obediencia a su Palabra abren el camino
que conduce a un contacto aún más íntimo con el Padre y con Él.
El Padre y Jesús morarán con los creyentes (mediante el Espíritu).
La incredulidad, la carencia de amor y obediencia impiden este
contacto; porque no creer en Jesús es no creer en Dios, ya que Él
fue enviado por el Padre; así que las palabras de Jesús son las
palabras del Padre. Aunque todavía es difícil de entender
plenamente todo, acude el Ayudador, el Espíritu, a quien el Padre
enviará en nombre de Cristo (en base de la obra de Cristo); Él
explicará a los discípulos todo lo que Jesús ha enseñado y les hará
recordar las palabras de su Maestro.
Jesús se despide de los suyos, pero les deja su paz. Es una paz
interior que tiene su base en el profundo conocimiento de que Jesús
en el fondo no se fue, sino que sigue morando en los suyos con su
amor y por medio de su Espíritu. El mundo no puede ofrecer lo
mismo, porque no posee esta paz, ni sabe nada de la relación
restaurada con Dios y con el prójimo. Esta paz es capaz de
enfrentar la partida de Jesús. Por eso no hay razón para angustiarse
ni tener temor. La partida de Jesús no es cosa de tristeza, sino de
alegría. Los discípulos sienten congoja a causa del regreso de Jesús
al Padre; ello es porque aún su amor hacia Él es incompleto, pues el
amor profundo desea lo mejor para el ser amado. Es bueno que
Jesús regrese al Padre, porque el Padre es mayor que Él. Esto no
está relacionado con la esencia de su ser, sino que es el Padre
quien, en su calidad excelsa, recompensará su obra. Jesús no
compara su divinidad con la de su Padre, sino que compara al
Padre glorioso consigo mismo en su humillación. Sin embargo,
después de su retorno al Padre, compartirá su misma gloria y
fluirán más bendiciones (el derramamiento del Espíritu Santo) que
ahora. Los discípulos pueden sentirse fortalecidos en su fe para
que, cuando suceda todo lo que Jesús había prometido, crean aún
más en Él.
Pronto Jesús no podrá hablar más con sus discípulos, ya que el
príncipe de este mundo (satanás) está a punto de atacarle. Pero su
ataque no logrará vencerlo, al contrario, el maligno perderá la
batalla de forma humillante; en la cruz Jesús lo va a destronar. El
mundo debe saber que el Padre ama a Jesús, porque Él está
dispuesto a poner su vida; así cumple el mandato de su Padre.
Ahora el Cordero de Dios recibirá la señal para partir; mostrando la
voluntad del Padre al cumplir la misión que se le ha encomendado.
* El Señor Jesús hace arreglos especiales antes de partir. La paz de
Cristo y la presencia del Espíritu Santo compensarán la ausencia de
Jesús en la carne.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. El triunfo de Jesús asegura nuestro destino eterno con
Él. Se acerca el momento en el que los discípulos tendrán que
soportar una gran prueba: la muerte de Jesús. Pero Él les consuela,
asegurándoles que su partida no es el fin, sino el comienzo de un
nuevo período en el plan de Dios. Jesús se irá al Padre para
preparar las futuras moradas eternas que cobijarán a los que
creyeron en Él. Jesús se irá, pero volverá para buscar lo que es
suyo. Él está tan unido a sus discípulos que puede decir: "...y os
tomaré a mi mismo". ¡Qué gozo inmenso debe producir en
nosotros, los que creemos en Cristo, saber que algún día estaremos
siempre con Él! Mantengamos esta esperanza aun en las
situaciones más difíciles de la vida.
1b. Jesucristo es el único medio para conocer a Dios. Es este uno
de los temas centrales en el evangelio de Juan: Jesús da a conocer
al Padre. Pero conocer a Dios no es simplemente un asunto de
comprensión mental. Conocerlo es primeramente conocer a su hijo
Jesucristo a través de una estrecha comunión obrada por el Espíritu
Santo en nuestros corazones. Jesús es el Camino verdadero hacia el
Padre, ya que no sólo es intermediario, sino que mediante su
sacrificio también nos conduce al Padre. Jesús es la Vida,
restaurándonos a la comunión más íntima con el Padre. Él es su
Revelador, pues Jesús nos muestra en forma perfecta y completa el
santo amor del Padre.
1c. La presencia de Cristo en los cielos asegura el triunfo de la
iglesia en su labor de predicar el evangelio en esta tierra. Jesús
prometió a los suyos, y a todos los que confían en Él, la realización
de obras mayores; esto no quiere decir que la tarea de un creyente
será similar a la de Jesús, con milagros y sanidades. Aunque es
cierto la intervención poderosa de Dios en apoyo a la predicación,
lo que Jesús dio a entender es que la obra que Él comenzó y
concluyó, continúa ahora creciendo en extensión por medio de sus
discípulos. El evangelio se dará a conocer como testimonio al
mundo entero. Y a pesar de los obstáculos que encuentre en el
camino, traerá frutos de conversión de todas las naciones, frutos
que redunden para la gloria de Dios. Todo esto es posible, porque
ahora Jesús dirige a su pueblo desde su excelso trono a la diestra de
la majestad de Dios el Padre.
2. La constante presencia del Espíritu compensa la ausencia de
nuestro Señor Jesús. El Espíritu tiende un puente sobre el
intervalo entre la partida y el regreso de Jesús. Efectúa su labor,
iluminándonos de tal forma que podamos entender la obra de
Cristo. Además, como `Ayudador', provee la fuerza necesaria para
dar testimonio de Jesucristo ante tribunales o personas que son
hostiles al evangelio. Su misión es conducirnos a una estrecha
comunión con el Padre y con Jesús, dándonos fe en sus promesas.
3. La vida, declarada casa en ruina a causa del pecado, puede
llegar a ser habitada por el Padre y por Jesús. El Espíritu Santo
trae la presencia de Dios y de Jesucristo a nuestras vidas; de modo
que nace hacia Dios un anhelo más profundo de conocerle. Este
contacto con Dios es la preciosa confianza de que Él es nuestro
Padre y su Hijo Jesucristo nuestro Salvador, quien un día regresará
para llevarnos consigo.
Podemos decir que la paz interior es la firme certeza de que Dios
y Jesucristo, su Hijo, nunca nos desampararán; siempre estaremos
bajo el amparo del Eterno. Esta paz será resistente a todos los
ataques del Maligno. La iglesia de hoy vive bajo la misma
promesa. La ausencia de Jesús no es una desventaja, ya que
después de su ascensión, fluirán más bendiciones de sus manos
perforadas. El Espíritu nos recordará todas las promesas de Jesús.
Juan 15
1. (15,1-8) En el capítulo 14, Jesús había destacado su unión con el
Padre y con los suyos (el v.20); en el cp. 15, aclara esta unión por
medio del ejemplo de una vid y sus pámpanos. De esta manera
Jesús no sólo muestra que la unión entre Él y los suyos es una
unión estrecha, además muestra que también es una unión necesaria
y fructífera. Los discípulos llevarán muchos frutos si permanecen
en Él. Sólo a través de Jesús es posible producir frutos. Por eso, Él
empieza su discurso con las palabras: "Yo soy la vid verdadera".
En el AT a Israel se le identifica como vid o viña (Salmo 80,8-16;
Isaías 5,1-7; Jeremías 2,21; Ezequiel 15 y 19). Pero esa viña
lamentablemente no produjo buenos frutos de obediencia y
reverencia hacia el Señor (cp. Isaías 5 y Jeremías 2,21). Jesús, sin
embargo, es la única vid que no defrauda, y esto debido a su íntima
comunión con el Padre y su absoluta obediencia a Él. [6]
Para los suyos es de suma importancia mantener la misma
comunión y obediencia hacia Jesús, pues el Padre quitará todo
pámpano (discípulo) que no lleve fruto. Si por falta de fe en Jesús y
comunión íntima con Él, no hay frutos -como en el caso de Judas-
entonces los seudocreyentes serán extirpados de su aparente unión
con Cristo y perderán la vida en el castigo de Dios. Los verdaderos
creyentes, sin embargo, si creen en sus palabras, tendrán una unión
más estrecha y fructífera. El Padre, en su calidad de labrador, les
limpiará (el entresacar de las uvas) para que lleven más frutos. Esta
metáfora indica el proceso de santificación de parte de Dios. Por la
palabra de Jesús (v.3) los creyentes ya son limpios. Mediante la
promesa de su perdón, disfrutan de una rica comunión con Él,
mientras que por su mandamiento de permanecer en su amor
(comp. v.10), crecerán en esta vida de llevar frutos.
En el v.4 Jesús destaca que permanecer en Él (es decir en sus
palabras) es imprescindible para ser fructíferos. De esa manera
Jesús también puede permanecer en ellos. Como el pámpano que
no produce frutos por sí mismo, tampoco ellos podrán hacerlo si no
mantienen la comunión con Jesús. Pero, por otro lado, hay una
hermosa promesa, y esta es que si permanecen fieles en su
comunión con Él, llevarán muchos frutos. Con mucha seriedad,
Jesús repite que el hecho de alejarse y no estar en comunión con Él,
trae como consecuencia el tener una vida infértil y finalmente
expuesta al juicio de Dios.
La comunión continua con Jesús le asegura al creyente la promesa
de que la oración (es decir, aquella en la que pedimos mantener la
comunión y poder llevar fruto) siempre recibirá una respuesta
positiva. Dios quiere responder a la oración, porque es para su
propia gloria si llevamos muchos frutos.
* Llevar fruto es el propósito de nuestra vida; permanecer en Cristo
es la fuente; la oración, el medio para recibir `la savia' (= el poder)
de Cristo, la Vid.
2. (15, 9-17) En el v.9, Jesús explica que permanecer en Él es
permanecer en su amor. Los cristianos podemos saber que Jesús
nos ama con el mismo amor con el que el Padre le amó a Él.
Permanecer en su amor no es sólo meditar en el amor de Cristo,
sino que también practicarlo, como el v.10 nos dice; en otras
palabras: permanecer en su amor es guardar sus mandamientos, es
amar a nuestros hermanos como Jesús nos ha amado a nosotros. De
esta manera, guardando su mandamiento, amándonos unos a otros
por el amor que Cristo nos ha dado, nuestra vida puede estar llena
con el gozo de Cristo. El gozo de Jesús, es gozo por su obra
consumada; su amor hasta la cruz ha creado a su pueblo, la iglesia.
Nuestro gozo es un reflejo del gozo y amor de Cristo. El que Jesús
nos haya llamado a permanecer en este amor no sólo consiste en
meras palabras cariñosas, es llegar hasta el punto de poner la vida
por un amigo, lo cual hizo Jesús y aún más. Son amigos de Jesús
aquellos que responden a este amor con fe y amor por los
hermanos. Ahora Jesús puede probar su amor por los discípulos:
son sus amigos y no sus siervos en el sentido de lejanía de la
comunión. Esta distancia, ahora ya no existe, pues Jesús se ha
acercado tanto a los suyos que ha dado a conocer todo lo que su
Padre le ha revelado. Él ha dado a conocer el corazón, el amor y la
gracia del Padre. Por eso, con razón les llama sus amigos. Pero, por
otro lado, el ser amigo no significa que el amor por Jesús comenzó
en el corazón de los discípulos. Al contrario, comenzó en el
corazón de Jesús. De esta manera la elección tiene un propósito, no
para sentirse orgullosos de ser discípulo de Jesús, sino para salir y
llevar frutos. Aquí cambia un poco el sentido de las palabras "llevar
frutos". Significa no tanto mostrar amor, sino proclamar el mensaje
de salvación para traer muchos a Cristo; este es un fruto
permanente. A pesar de los pocos frutos que el ministerio de Jesús
parecía haber llevado, el ministerio de los apóstoles llevaría
permanentemente fruto. Los discípulos pueden contar con el
constante apoyo del Padre, quien suplirá todas sus necesidades
como respuesta a sus oraciones en el nombre de Jesús.
El v.17 es un versículo de transición. Los discípulos deben amarse
unos a otros, de esta forma estarán más fortalecidos para enfrentar a
un mundo que vendrá contra ellos con odio y persecución.
* Conocer a Cristo es entrar en una estrecha amistad con Él; el fin
de esta comunión es llevar fruto para la gloria de Dios
3. (15,18-16,4) Si el mundo muestra odio hacia los discípulos es
porque han aborrecido primeramente a Cristo. Jesús lo dice para
que cuando esto suceda ninguno de sus discípulos se extrañe. La
característica de los discípulos debe ser el amor, así como la
característica del mundo es el odio. El mundo muestra su odio a los
discípulos de Jesús, puesto que éstos no pertenecen a su esfera, es
decir, a aquel mundo que rechaza a Jesús. El odio del mundo se
dirige a Cristo, ya que Él había testificado que sus obras eran malas
(Juan 7,7). El mundo no quiere aceptar esta verdad, no está
convencido de su profunda necesidad de Cristo como el único
Salvador. Los discípulos deben darse cuenta que en el mundo
encontrarán el mismo odio con el que su Señor se encontró. Los
siervos comparten la misma suerte, tanto en su rechazo como en la
aceptación de su Palabra. Cristo sigue siendo el Señor poderoso, y
su Palabra nunca se predicará en vano.
En el fondo el odio contra los discípulos no sólo es odio contra
Jesús, sino también contra el Padre, pues es el Padre quien ha
enviado a su Hijo Jesús. Jesús lo comenta para que los discípulos
no se confundan cuando el mundo reaccione de forma tan negativa
en contra de ellos. Sin embargo, el mundo no tiene excusa alguna
para disculparse ante Dios por su pecado de incredulidad. El
mundo, por decirlo así, buscaría excusas a su incredulidad si Cristo
no hubiera venido ni hablado. Pero ahora que Jesús ha venido y ha
hecho las obras gloriosas que nadie antes había realizado, el
rechazo a Jesús muestra el odio del mundo hacia el Padre. Otra vez
Jesús resalta la unión con su Padre, diciendo: "El que me aborrece a
mí, también aborrece a mi Padre". No hay otro Dios, sólo el que
envió a Jesucristo. Pero el odio del mundo hacia Jesús es el
cumplimiento de la Escritura que dice: "Sin causa me aborrecieron"
(Salmo 69,4, donde se habla en primer lugar de David; también en
Juan 2,17 y 19,29 se cita este Salmo). La fatal consecuencia de la
incredulidad es resistirse a aceptar el fracaso de la propia vida y la
necesidad de la obra salvadora de Cristo.
Jesús nuevamente habla del Espíritu Santo, pero ahora en relación
con el rechazo por parte del mundo; es el Espíritu quien ayuda y
hace que los discípulos sean testigos firmes de Jesús. Es el Espíritu
de la verdad quien habla la verdad (que Jesús es Señor y Cristo). Él
testifica dando luz a los discípulos para que ellos también
testifiquen de Jesucristo. En los primeros versículos del cp. 16
Jesús habla del mismo tema: el odio de parte del mundo hacia los
discípulos. Les habla de lo que con toda seguridad va a suceder a
fin de que ellos estén preparados para que no caigan en
incredulidad. Puede surgir fácilmente la pregunta: "Si Jesús es el
Señor, ¿por qué entonces pasamos por tantas dificultades?" El odio
del mundo consistirá en echar a los discípulos de la sinagoga o más
bien matarles, pensando que eso es agradable a los ojos de Dios.
Pero lo hacen justamente, porque no conocen ni al Padre ni a Jesús,
ya que siempre han negado la unión entre ambos. Para preparar a
los suyos, en esta hora (de su propio sufrimiento), Jesús les habla
del futuro rechazo del que serán objeto, para que lo recuerden más
adelante cuando esto llegue a suceder. Para no confundir a sus
discípulos, Jesús no había dicho nada de esto antes, ya que aún no
era el tiempo; hasta ahora, Él estaba con ellos con su divina
protección.
* La consecuencia inmediata de seguir a Cristo es encontrar odio
de parte del mundo, pero el Espíritu Santo ayuda y testifica de la
verdad en Cristo a través de los creyentes.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1-2. Dar fruto es responder al amor de Cristo, amándonos unos
a otros; de esta manera manifestamos al mundo la vida de
Jesús. Hay dos palabras claves en Juan 15.
I. Llevar fruto:
a. debemos dar frutos (2);
b. para dar frutos es necesario permanecer en Cristo (4);
c. permaneciendo en Cristo llevaremos muchos frutos;
d. recibimos frutos en respuesta a nuestra oración (7);
e. llevar frutos es para la gloria del Padre (8).
II. Permanecer en Cristo:
a. Permanecer en Cristo es una necesidad, sólo así podemos llevar
mucho fruto (4); si esto no es una realidad, no podemos llevar
ningún fruto (5), al contrario, nos espera el juicio (6);
b. permanecer en Cristo es permanecer en sus palabras (7),
permanecer en su amor (9), guardar sus mandamientos (10) y
amarnos unos a otros como Él nos ha amado.
En otras palabras: Jesús nos pide y nos promete frutos: el tener
mucho amor. El secreto es permanecer en Él, guardar la relación
con Cristo y vivir en plena dependencia de Él.
Los discípulos de Cristo, de todas las épocas, son llamados a
salir y llevar mucho fruto. Ahora podemos pensar en la
predicación del evangelio del amor de Cristo, con un corazón que
arde de amor por Dios y el prójimo. Este llamado es una
elección de Cristo, por tanto es entonces un alto privilegio. En
este servicio recibimos el gozo de Cristo, ya que somos sus amigos.
Él nos ha dado a conocer todos los `secretos' del Padre, su corazón
y amor para con nosotros.
3a. El odio y la aceptación que encuentra la iglesia, se dirige en
el fondo a Jesús. No hay por qué asustarse ni tropezar si nos
encontramos con oposición de parte del mundo. La palabra que
predicamos desenmascara su pecado, sobre todo el de incredulidad
frente a Jesús. Desde luego, la iglesia no debe por mal testimonio
ser un escándalo para el mundo. De este modo la crítica del mundo
hacia nosotros sería justificada. Por otro lado, si predicamos el
evangelio no lo hacemos en vano, puesto que él dará fruto. La
iglesia nunca estará sola en su testimonio ante el mundo. Es el
Espíritu Santo, quien, por medio de nosotros, testificará de Cristo;
Él nos dará palabras para ser testigos valientes de Jesús.
3b. No es bueno ocultar las dificultades que tendrá que
enfrentar el creyente al predicar el evangelio. Es un error tratar
de incentivar a los hermanos en la labor evangelística mirándola a
través de la óptica de triunfalismo total. Sin duda alguna, los
creyentes somos llamados a predicar el triunfo de Jesús sobre los
poderes antagónicos, pero hay que saber que la predicación, que
desenmascara el pecado de incredulidad en el hombre, también
traerá oposición a los mensajeros de Jesús. El conocer los
obstáculos que se hallarán sirviendo al Señor, impedirá posibles
desilusiones y nos dará la fortaleza para confiar más plenamente en
Él. Este principio también es válido para toda la vida cristiana, ya
que no es saludable para el bienestar espiritual de los hermanos
trazarles un camino lleno de victoria, sin problema alguno.
Primeramente la Biblia no enseña que la vida en Cristo está exenta
de dificultades, y segundo, la experiencia así lo afirma.
Juan 16
1. (16,5-15) Parece extraño que Jesús en el v.5 diga que nadie le
había preguntado: "¿A dónde vas?". Esto se aclara al entender que
las preguntas de Pedro (Jn. 13,36) y Tomás (Jn. 14,5) eran
preguntas llenas de angustia. Todavía nadie le había preguntado a
Jesús de manera positiva a dónde se dirigía, como una inquisición
llena de anhelo por querer saber más de la futura gloria de Cristo.
Hacen esta pregunta, porque piensan que la ausencia física de Jesús
es una pérdida. Jesús, empero, les muestra que dicha ausencia es
nada más que ganancia. Esto es conveniente, puesto que la partida
de Cristo da paso a la presencia del Espíritu Santo, el cual les
ayudará en cuanto a su confrontación con el mundo. Su obra con
relación al mundo consiste en convencer (o demostrar y reprochar)
a éste. El Espíritu Santo convence al mundo de tres cosas:
a. De su incredulidad: el no haber creído en Jesús como el Hijo
del Padre.
b. De la justicia: es decir, a través de la resurrección y ascensión,
el Padre pondrá de manifiesto que Él da toda la razón a Jesús,
recibiéndolo a su diestra y manifestando que Él es justo.
c. Del juicio: en el fondo no es Jesús quien fue juzgado, sino que
el príncipe de este mundo (el diablo), quien ya ha sido juzgado por
la muerte y la resurrección de Jesús.
De lo que Jesús está diciendo, Lucas nos da un ejemplo perfecto
en su descripción de la predicación de Pedro y el efecto producido
por ella en Hechos capítulo 2. Allí el Espíritu está convenciendo al
mundo de su pecado de incredulidad hacia Jesús y su muerte en la
cruz; pero también del hecho de que Jesús tenía toda la razón en
cuanto a su identidad (ver los versículos 23,24 y 36); el gran efecto
de esta obra convincente del Espíritu, así lo demostró (Hechos 2,
37).
Jesús podría decirles mucho más, pero ellos no lo hubieran
soportado por la tristeza que les embargaba. No obstante, el
Espíritu de verdad les enseñaría y les guiaría a toda verdad. Nótese
que dos veces Jesús emplea la palabra verdad. Verdad es la
fidelidad que Dios muestra a su pueblo enviando a Jesús. Es
precisamente lo que el Espíritu Santo hace: enseñar a los discípulos
a que entiendan que todo lo que Jesús había dicho y hecho fue
revelar la fidelidad de Dios para con ellos. Es característica de la
obra del Espíritu Santo, no ponerse como centro de atención, ni
hablar de sí mismo, sino de todo lo que Él oye de parte de Jesús.
Les habla a los creyentes de las cosas que han de suceder (la
persecución), pero también del futuro glorioso cuando Cristo
venga. El Espíritu glorificará a Jesús, dándolo a conocer como el
Enviado del Padre, como la última y máxima prueba de su amor,
mediante el cual los creyentes reciben el perdón y la comunión con
Dios.
"Todo lo que tiene el Padre es mío". Con estas palabras, Jesús,
una vez más, resalta su unión con el Padre. El Espíritu no habla
cosas extrañas cuando habla de Jesús, habla del amor del Padre
revelado a través de la obra de Cristo. Aunque el Espíritu Santo
viene para acompañar a los discípulos mientras que Jesús está
ausente, aquella ausencia no dura para siempre.
* La partida de Jesús abre el camino hacia la presencia del Espíritu.
Éste testifica y convence al mundo de la verdad de Jesús y consuela
a los discípulos revelándoles la gloria de Él.
2. (16,16-24) En el v.16 Jesús vuelve a insistir (ver v.5) que se irá
pronto (referencia a la muerte y la ascensión), pero volverá; es
decir, mediante la resurrección, el derramamiento del Espíritu
Santo y al final a través de su retorno. Ahora a los discípulos les
asalta una interrogante, pensando qué significado tendrán estas
palabras. Él les dice que no entienden nada de esto, pues todavía
no quieren entender que Jesús debe morir, siendo su muerte el
único camino hacia la gloria. Sin embargo, les asegura que su
tristeza es sólo algo temporal, ya que ella pronto se convertirá en
gozo; esta situación se parece mucho a los dolores del parto, los
que luego son olvidados al vislumbrar el gozo de la llegada de un
nuevo ser al mundo. La angustia de los discípulos también es un
período transitorio hacia una nueva era llena de gozo, cuando
comprendan la gloria de Cristo, de la que ellos serán partícipes.
Será un gozo que nadie podrá quitarles. Es el tiempo en el cual
todas las preguntas se irán transformando en respuestas seguras.
Mediante la obra de Jesús y a través del Espíritu Santo, ellos
pueden tener en aquel tiempo pleno acceso al Padre. Confiando en
Jesús pueden pedir al Padre todo lo que necesitan en el nombre de
Cristo. Aún no conocen el poder de la oración en el nombre de
Jesús, desde ahora van a conocer este poder y su respuesta
maravillosa.
* La tristeza a causa de la partida de Jesús se convierte en gozo.
Los creyentes pueden entender que por la obra de Cristo y a través
del Espíritu Santo hay un camino que conduce al Padre.
3. (16,25-33) Hasta ahora Jesús les había hablado a sus discípulos
por medio de alegorías y enigmas. No hizo esto para esconder el
significado de sus afirmaciones, sino que por la falta de fe que aún
había en sus discípulos; en aquel momento las palabras de Jesús no
hubieran sido entendidas por ellos. Pero ya llegaría la hora en la
que les hablaría claramente acerca del Padre. La forma de
reaccionar de parte de los discípulos en el v.29, nos hace pensar
que Jesús comienza en seguida con este `lenguaje claro'. Sin
embargo, es mejor pensar en el tiempo después de la resurrección,
cuando Jesús podría aclarar todas las cosas concerniente a su
muerte, resurrección, ascensión, el derramamiento del Espíritu
Santo y su retorno. Entonces aprenderían a dirigirse al Padre y
hacer sus peticiones en el nombre de Jesús. En aquel tiempo no
será necesario que Jesús ruegue por ellos. Esto no quiere decir que
llegará el día cuando Cristo termine con sus peticiones al Padre en
favor de los suyos. Jesús dice esto para destacar con énfasis cuán
grande es el amor del Padre, inmenso, como si rogar en favor de
ellos no fuese necesario. Acto seguido Jesús aclara que no puede
haber ninguna relación con el Padre si antes no la hay con el Hijo.
El Padre les ama (a los discípulos), porque han amado a su Hijo y
han creído que Él provino del Padre. En breves y precisas palabras,
Jesús revela el contenido del evangelio: "Salí del Padre, y he
venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre". [7]
Al parecer los discípulos ahora entienden lo que Jesús les acababa
de decir. Es verdad que Jesús no dijo nada enigmático, pero aún no
captan la idea de sus palabras. Aunque confiesan la sabiduría de
Jesús -quien conoce las preguntas que hay en los corazones de los
suyos (cp. el v.19)- y aceptan que Él salió del Padre (y que por
ende también puede volver a Él), pronto su confusión será total:
serán esparcidos, y dejarán solo a Jesús. Pese a todo, Jesús no está
solo, pues la presencia de su Padre le acompaña. Ello demuestra
claramente que sus discípulos aún no han comprendido que Jesús
es vencedor, incluso cuando Él deba pasar por la muerte.
Jesús, sin embargo, les cuenta lo que va a suceder; a pesar de todo
lo malo que va a ocurrir, deben tener paz en Él. La paz que Jesús
otorga a los suyos consiste en la plena confianza que los creyentes
pueden y deben tener en Jesús como el vencedor del mundo. La
aflicción por la cual los creyentes deben pasar no puede anular la
victoria que Jesús ha ganado sobre el mundo. Su resurrección sería
la prueba más concluyente de esta afirmación.
* Los creyentes podemos confiar en el amor del Padre, pues el que
ama a Cristo será amado por Él. Esta confianza no será en vano,
pues Cristo es el vencedor del mundo.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. La partida de Jesús era necesaria para que el Espíritu, el
gran Ayudador e Iluminador, viniera. El regreso de Jesús al
Padre, no significa que la iglesia estará sola y que los creyentes
deban sentirse abandonados. Es el Espíritu quien nos ayuda en la
confrontación con el mundo. No debemos retroceder ante el
mundo, sino que podemos atacarlo, ya que es el Espíritu quien lo
convence de su pecado; es decir, de su incredulidad con respecto a
Jesús, su razón y su triunfo sobre satanás. Si predicamos, podemos
confiar que el Espíritu de Dios nos guiará en lo que debemos
hablar. Podemos dejarle los frutos a Él.
Por otro lado, el Espíritu es también el gran Iluminador de los
creyentes. Él interpreta todas las palabras de Jesús acerca de la
persecución, pero también del glorioso futuro. Nos abre nuestros
ojos espirituales para que lleguemos a contemplar la gloria de
Jesús. El entender bien quién es Jesús y cuán magnífica es su obra,
nos llenará de gozo. ¡A través de su Espíritu Él está más presente
que nunca! Es un Espíritu `modesto', que no llama la atención hacia
sí mismo, sino hacia Jesucristo, cuya obra de redención hace
resaltar.
2a. Cuando entendamos la obra de Jesús, nuestra tristeza se
transformará en alegría. Puesto que los discípulos no entendieron
en primera instancia el por qué del sufrimiento de Jesús, debieron
pasar por un período de mucha confusión. Pero al ser abiertos sus
ojos (después del derramamiento del Espíritu Santo), Jesús les llenó
con un gozo tan grande que era imposible arrebatárselos. Nosotros
necesitamos la misma iluminación. Si no entendemos bien la obra
de Jesús, nuestras ideas de la fe pueden derrumbarse, ya que sólo
pensaremos en una vida tranquila y sin sobresaltos. Pero con los
ojos puestos en el triunfo de Cristo, nace otra vez la seguridad:
nada puede separarnos de su amor.
2b. La oración es poderosa cuando es hecha en el nombre de
Jesús. La oración es uno de los grandes privilegios de la iglesia y
de cada creyente en particular; a través de ella comunicamos toda
nuestra gratitud, adoración e inquietudes a Dios. Ahora bien,
algunos podrán objetar que la oración como ejercicio religioso es
realizada en muchas religiones del mundo, (las orientales como el
budismo, islamismo, por nombrar algunas, dan mucho énfasis a la
oración) y eso es verdad. Pero lo trascendental en la oración del
discípulo de Jesús, es que ella es dirigida al verdadero Dios a través
de Cristo, y esto mismo nos asegura que el Padre celestial está
siempre atento a nuestras oraciones. Es por esta razón que a la hora
de buscar la comunión con Dios por medio de la oración hemos de
tener presente que la certeza de ser oídos está basada en nuestra
unión con Cristo por el Espíritu. Sólo Jesús, a través de su
sacrificio, nos dio libre entrada al trono de la gracia. Únicamente el
creyente en Cristo ora teniendo presente la relación filial que existe
entre él y Dios.
3. Jesús intercede por nosotros, pero su intercesión no significa
que debe ganar la buena voluntad del Padre hacia nosotros, ya
que el mismo Padre nos ama. Jesús es nuestro intercesor ante el
Padre, pero no en el sentido de que deba apaciguar continuamente
su ira para que no seamos castigados por nuestros pecados; de
ninguna manera, pues la intercesión de Jesús consiste en presentar
el resultado de su sacrificio ante el Padre, y en base de esto suplicar
por nosotros. Además, el mismo Padre nos ama en virtud de
nuestra unión con su Hijo.
Juan 17
Aunque la oración de Jesús es una completa unidad en sí,
podríamos decir que Jesús en los primeros seis versículos ora por sí
mismo, después por los apóstoles (7-19), y luego por aquellos que
creerían en Él a través de la predicación de los apóstoles.
1. (17,1-6) En el primer versículo, más que orar, Jesús se presenta
al Padre, refiriéndose al momento cúlmine en la historia, el cual ha
llegado. Cuando esto ocurra, el Padre será glorificado y Cristo
también. El Padre dará a Jesús el triunfo sobre la muerte a través de
la resurrección, y la gloria celestial mediante la exaltación a su
diestra; de esta manera el Hijo cumple la obra que el Padre le ha
encomendado. Parte de la glorificación de Cristo es "el salario" de
su obra consumada; su señorío, sobre todos los suyos, le es dado
por el Padre a fin de que pueda darles la vida eterna. Nótese la
intensa intimidad y confianza con la cual Jesús se dirige a Dios:
seis veces le llama `Padre'. Además, Jesús está completamente
seguro del resultado de su obra, ya que la salvación no tiene su
origen en el hombre, sino en la elección voluntaria del Padre
(comp. "todos los que le diste", v.2; "los hombres que del mundo
me diste", v.6; "los que me diste", v.9; "los que me has dado", v.11;
[Link]én 12 y 24). La salvación está absolutamente segura,
pues ella se basa en la elección del Padre, la obra salvadora de
Cristo y la protección del Espíritu Santo (v.17 "Santifícalos en tu
verdad").
En el v.3 Jesús brinda una calificación de la vida eterna, la cual
consiste en conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo, a quien
ha enviado. Los judíos podían estar completamente de acuerdo con
la mitad de la frase. Pero por medio de los discursos de Jesús en los
evangelios se nos deja en claro que creer en Dios es creer también
en Jesucristo, esto es algo indisoluble. No existe otro Dios que
Aquel que se ha revelado a través de Jesucristo, su Hijo.
Resumiendo esto, podemos decir que la vida eterna consiste en el
conocimiento del amor de Dios, que mandó a su Hijo para
salvarnos de la perdición eterna. La interpretación de Juan 17,3 se
encuentra en Juan 3,17.
Jesús no podía glorificar al Padre de mejor forma que cumpliendo
su voluntad, dando el sacrificio de su vida y predicando la buena
voluntad de Dios para con el mundo. Así brilla la misericordia de
Dios. Jesús se haya tan seguro de su muerte en la cruz, que puede
decir: "He acabado la obra que me diste que hiciese". Una vez
cumplida esta obra, el Padre puede llamar a su Hijo para ocupar el
lugar que Él tenía antes en la gloria celestial. En el v.6, una vez
más, con otras palabras, Jesús dice lo que ha hecho: "He
manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste". Es
lo mismo que Juan dice en 1,18, que Jesús ha dado a conocer al
Padre; y lo que ha dicho en 14,6, que Él es el camino, la verdad y la
vida. No podemos conocer a Dios si no es por medio de la obra de
Jesucristo. A través de Jesús, el Padre nos permite mirar a su
corazón. Los discípulos han aceptado este mensaje; así lo expresa
Jesús con las palabras del v.6, "han guardado tu palabra".
* La vida eterna comienza tan pronto pongamos nuestra fe en
Jesús.
2. (17,7-19) Los discípulos han entendido que todo lo que Jesús
hizo y predicó, lo efectuó en el nombre del Padre. Han aceptado las
palabras de Cristo; han creído que Jesús había salido de Dios y que
no actuó en su propio nombre. Fe en Jesucristo es, entonces, creer
que detrás de Él está el Padre: Jesús es la revelación del carácter, de
la misericordia y de la santidad del Padre. Ahora (en el v.9), Jesús
ruega exclusivamente por los suyos, no lo hace por el mundo hostil
hacia Dios y su Hijo. Suplica al Padre que los proteja y guarde.
Más adelante el ruego de Jesús se extenderá también por otros, es
decir, por aquellos que llegarán ha creer en Él. La obra intercesora
de Cristo se dirige siempre en favor de los creyentes, para que éstos
permanezcan fieles en la fe a Dios. Jesús ruega por ellos con la
plena confianza que el Padre responderá a su súplica, ya que "todo
lo mío (de Jesús) es tuyo (del Padre), y lo tuyo mío". El interés de
Jesús (que los discípulos sean protegidos) es, entonces, también el
interés del Padre. Además, ellos por su fe, están glorificando a
Jesús; por consiguiente, hay mayor razón para el Padre proteger a
los discípulos de Jesús; al encontrarse éstos en el mundo, necesitan
de su protección. Jesús mismo ya salió del mundo. Él está tan
seguro de la consumación de su obra, que puede expresarse como si
ya hubiera partido del mundo. Dirigiéndose al Padre como `Padre
santo', Jesús muestra que el único interés de su súplica es que el
nombre del Padre sea santificado y glorificado. La protección de
los discípulos tiene como objetivo el que ellos muestren la unidad
como expresión de la unidad entre el Padre y Jesús.
Jesús ruega al Padre por la protección de los suyos, porque desde
ahora no puede protegerlos con su presencia física. Mientras estuvo
en la tierra los salvaguardó, excepto a Judas, el hijo de perdición;
pero ello no significa negligencia ni impotencia por parte de Jesús,
sino el cumplimiento de las Escrituras: uno de los suyos le
traicionaría. Jesús, por su retorno a la gloria, puede entregar a los
suyos en las manos de su Padre. Jesús habla de esto a sus discípulos
para que no pierdan el gozo, sino que se llenen de él; pues el
regreso, a pesar de lo que está a punto de suceder, es nada más que
un paso adelante a la unión futura y eterna con ellos.
Los discípulos necesitan la protección del Padre por el odio que
han encontrado y van a encontrar en el mundo. No son del mundo,
como también Cristo no lo es. Son de Jesús, son del Padre, porque
han creído que Jesús representa al Padre. La protección que Jesús
está suplicando no significa sacarlos del mundo, al contrario, deben
penetrar en él con la palabra de Cristo. El sentido de este cuidado
de parte del Padre es guardarlos del mal para que no sucumban bajo
los ataques del príncipe de este mundo (Satanás) y pierdan su fe en
Jesús como el Hijo de Dios (En Lucas 22,32 tenemos otro ejemplo
de la intercesión de Cristo por los suyos, que apunta a la misma
cosa). El único remedio contra los ataques del mal es que Dios
santifique a los discípulos en su verdad, que Él los aparte y afirme
en las fieles promesas de su palabra. La palabra de Dios es verdad.
Al enviar a su Hijo Jesucristo, Dios ha mostrado su fidelidad. De la
misma manera que Jesús fue enviado para mostrar la fidelidad de
Dios para con los suyos en el sacrificio que tenía que llevar a cabo,
así también Jesús envía ahora a los suyos a predicar la misericordia
de Dios. Tal como Jesús se había dedicado enteramente a su obra,
de igual manera ellos debían dedicarse al ministerio de anunciar al
mundo el amor de Cristo.
* Somos débiles en la fe; pero es el Padre quien, por intercesión de
su Hijo, nos protege.
3. (17,20-26) Ahora Jesús extiende su oración a aquellos hombres
que todavía no le conocen, pero que llegarán a hacerlo a través de
la predicación de la palabra llevaba a cabo por los apóstoles. El
versículo 20 habla implícitamente de la tarea de los discípulos:
anunciar el evangelio de Jesucristo; pero también habla de la
promesa: que el cumplimiento de su tarea llevará fruto. El
propósito de esta oración, según el versículo 21, es doble: por un
lado la unidad entre todos los creyentes, una unidad basada en la
unión con el Padre y el Hijo; por otro lado, como el último fin de
que este mundo crea también en Jesús como el Enviado por el
Padre, es decir, el Salvador del mundo. Jesús ha manifestado y
mostrado la gloria, la gracia y el amor de Dios; en este amor los
discípulos pueden ser uno en una perfecta unión, sabiendo que el
Padre les ama con el mismo amor con que amó a su Hijo. Luego,
los discípulos están incorporados en la estrecha unión de amor
entre el Padre y el Hijo, a fin de que el mundo también pueda creer
en Jesús y ser partícipe del mismo amor.
El último propósito de la misión de Cristo es el reencuentro con
todos los suyos en la gloria celestial (v.24). Al rogar Jesús por esto,
podemos tener la plena certeza que el Padre le contestó e hizo lo
que el Hijo le pidió. Porque el amor del Padre hacia su Hijo es un
amor eterno, desde antes de la fundación del mundo.
Jesús termina su oración dirigiéndose al `Padre justo', lo cual
significa que el Padre cumple lo que ha prometido al Hijo. No
todos han conocido a Dios, pues muchos han rechazado a Jesús
quien representaba al Padre, pero los suyos sí han reconocido que
Jesús es mucho más que cualquier hombre, es el Enviado por el
Padre para llevar a efecto el plan de la salvación. De esta manera,
Jesús ha dado a conocer quien es en realidad su Padre: un Dios
lleno de amor por los hombres pecadores. Una vez y para siempre
cumple Jesús el propósito de su venida al encarnarse: que su pueblo
participe tanto del amor de Dios el Padre, como del amor de Cristo.
* Adoremos a Jesús por cumplir el propósito de su misión: la re-
unión con los suyos en la gloria eterna.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. La salvación es segura, ya que ella se basa en la elección de
Dios y en la obra consumada de Jesús. Por medio de ella, Dios
glorifica su nombre revelando el secreto de su amor. Entonces
podemos decir que la gloria de Dios y nuestra salvación no son
cosas opuestas, sino que Dios se glorifica a través de nuestra
salvación. Compartamos estas buenas noticias con los hermanos
para que primeramente tengan la plena certeza de su salvación, y
luego para que adoren a Dios por su misericordia tan inmensa.
1b. La vida eterna está arraigada en el conocimiento del
Verdadero Dios y de su Hijo Jesucristo. Desde la antigüedad el
hombre ha creído en la existencia o prolongación de la vida
después de la muerte. Esta idea no ha muerto, al contrario, hoy ha
tomado nuevas fuerzas. Pero lo trágico de todo esto es que la
esperanza de una vida después de la muerte no está basada en un
conocimiento de la Biblia, sino en base a experiencias de personas
que afirmaron haber muerto e ido a un maravilloso lugar. Los
creyentes deben estar al tanto de todo esto, pues un espíritu de
engaño está guiando el pensamiento de la gente en cuanto a este
tema. Algunos creen que la vida eterna, en su forma maravillosa, es
un privilegio para todo ser humano, mas la Palabra de Dios afirma
fehacientemente que la vida eterna comienza cuando creemos en
Jesús, y que la experimentaremos en gozo pleno cuando muramos o
cuando Él venga. Entonces la vida eterna es real sólo cuando existe
una relación verdadera con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo.
2a. La división es un pecado, mas la unión entre los hermanos
es la única expresión adecuada en respuesta a la unión entre el
Padre y Jesucristo. La oración de Jesús por los suyos incluye el
aspecto de unidad. Sin embargo, tenemos que admitir con gran
pena como muchas iglesias se dividen, y muchos hermanos dejan
sus congregaciones en busca de otra mejor que la que dejaron. En
la gran mayoría de las divisiones, éstas surgen de ambiciones
personales, o por la mala administración pastoral en cuanto a las
finanzas o su vida moral.
Ahora pensemos, si la unión entre el Padre y Jesucristo es
producto de su amor divino, ¿cómo podemos nosotros causar
divisiones en la iglesia, el cuerpo de Cristo?
2b. Jesús pide la protección del Padre para los suyos, a fin de
que éstos sigan siendo fieles y prediquen la verdad del
evangelio: que Dios ha enviado a su Hijo para salvación
nuestra. La protección en cuanto a nuestra fe, está sólo orientada a
nuestra llegada segura a la eterna gloria de Dios, además es para
que podamos seguir fielmente predicando el evangelio. ¡Jesús
quiere una iglesia viva y evangelizadora!
3. Jesús intercede en favor de los suyos para que puedan ser
partícipes del mismo amor que tiene el Padre hacia su Hijo y el
Hijo hacia el Padre. Sólo cuando vivamos en este amor, los que
nos rodean podrán reconocer la verdad de que Jesús es el Salvador
del mundo. El mejor testimonio no consiste en meras palabras, sino
en un amor sin comparación, amor que procede del amor que Dios
nos entregó. ¡Practiquemos este amor!
Juan 18
1. (18,1-11) Luego de la oración, Jesús pasa voluntariamente al
otro lado del arroyo de Cedrón, porque allí habría de comenzar su
camino hacia la humillación más profunda y la gloria más excelsa.
Como David, siglos atrás (2 Samuel 15,23), cuando tuvo que huir
de Absalón, así Jesús cruza el mismo arroyo; con la diferencia de
que Jesús no huye, sino que se ofrece para ser sacrificado. Juan no
hace referencia al nombre Getsemaní, ni a la lucha en la oración; él
describe sobre todo la majestad de Jesús en su sufrimiento. Jesús
es quien toma la iniciativa. Al parecer es Judas quien actúa; él
busca a Jesús haciéndose acompañar por la guardia del templo,
pero en realidad es Jesús quien actúa: "Pero Jesús, sabiendo todas
las cosas que le habían de sobrevenir (cp. 13,3 y 19,28), se adelantó
y les dijo: ¿A quién buscáis?" No hay angustia en Él, sólo la
majestad de un rey. Cuando ellos respondieron: "A Jesús
nazareno", entonces el Señor dice por última vez: "Yo soy".
Recordándonos las siete veces que la palabra "Yo soy" aparece en
este evangelio, podemos decir que también esta vez es una
expresión pública de su dignidad divina. Juan acentúa ésto,
diciendo que todos los que estaban buscando a Jesús para
arrestarlo, retrocedieron y cayeron a tierra. Si ellos pueden apresar
a Jesús es porque el Padre se los permite y porque Jesús mismo
acepta la voluntad de Dios, y no porque ellos tengan tanto poderío.
Jesús se ofrece voluntariamente, pero pide que los suyos sean
dejados en libertad. Los protege conforme a su petición de
intercesión en el cp. 17,12. Sólo Pedro ofrece resistencia cortando
la oreja derecha de un siervo llamado Malco. Podemos apreciar
aquí que Juan habla como alguien que fue testigo ocular de lo
sucedido. Pero Jesús impide a Pedro luchar por Él. Oímos un eco
de la lucha interna de Getsemaní. Jesús está enteramente dispuesto
a beber la copa de la mano de su Padre.
* Jesús es el Cordero de Dios, que voluntariamente se ofrece para
ser llevado al matadero.
2. (18,12-27) Los soldados y guardias aceptan la oferta de Jesús;
sólo a Él prenden y atan. Lo llevan en primer lugar a casa de Anás,
suegro del sumo sacerdote Caifás. Seguramente Anás todavía tenía
mucha influencia. En este tiempo era costumbre que los
procuradores romanos designaran al sumo sacerdote, pero según el
derecho judío una persona lograba este rango para toda su vida.
Juan no describe el proceso ante Caifás, puesto que los otros
evangelistas ya habían escrito esta etapa del sufrimiento de Jesús en
forma detalla. Caifás fue el sumo sacerdote durante los años 18-36
d.C. Juan nos recuerda el consejo de éste (11,50), que era
conveniente que un solo hombre muriese por el pueblo; una palabra
profética que concordó con el plan de Dios.
Cuando Jesús fue guiado ante Anás, Pedro le seguía junto con otro
discípulo (probablemente fuera Juan, el escritor de este evangelio),
que siendo conocido del sumo sacerdote pudo introducir a Pedro.
El que Pedro estuviera siguiendo a Jesús es en sí una resistencia en
contra de la predicción de Jesús de que él lo negaría tres veces.
Pedro aún confía en sí mismo. Por no ser Pedro tan conocido como
Juan, su presencia llama más la atención que la del otro discípulo.
Juan vincula de una manera muy inteligente (guiado por el Espíritu
Santo) la negación de Pedro con la confirmación que hace Jesús de
que nunca ha escondido nada. La portera, una criada, presume que
Pedro también es discípulo de Jesús. Mientras que Jesús había
respondido francamente "Yo soy" (ver los vv.5,6 y 8), Pedro
responde con un "No lo soy". Mientras llevan a Jesús ante Anás,
Pedro se encuentra entre los aprehensores de Jesús, calentándose
junto al fuego. Anás (Juan le llama en el v.19 `sumo sacerdote')
procede a iniciar un interrogatorio a Jesús preguntando acerca de
sus discípulos y de su doctrina. La intención debe haber sido
averiguar si se habría producido una revuelta por parte de sus
discípulos. Jesús no responde a esta pregunta, pero esta "negativa"
es nada más que una protección. El único que debe ser juzgado es
el Pastor, no las ovejas. En cuanto a su doctrina, Jesús no responde
de forma directa. El proceso debe ser justo, no arbitrario. Los
acusadores deben tener pruebas, no las deben buscar sólo ahora
para poder condenar a Jesús. Su doctrina no fue algo oculto, sino
enseñanza pública. El mismo guardia del templo puede responder a
esta pregunta habiendo sido testigo. Uno de los alguaciles se enoja
con la respuesta de Jesús, la considera como una ofensa contra el
sumo sacerdote y por eso le propina un golpe. Jesús se mantiene
firme, exige un proceso justo. No había nada malo en su respuesta.
Anás no sabe qué hacer con Jesús, por tanto le envía a Caifás para
que éste lleve a cabo el proceso oficial, que no podía empezar antes
de la madrugada. Afuera Pedro se esconde; afirma dos veces más
que no es discípulo de Jesús, aunque un pariente de Malco le había
reconocido. Sólo el canto del gallo le hace recordar las palabras de
Jesús.
* "Yo soy", "No lo soy". Gracias a Dios la fidelidad de Cristo tiene
un alcance mayor que la negación de Pedro.
3. (18, 28-40) Jesús fue juzgado rápidamente por el sanedrín y
llevado ante Pilato en la fortaleza de Antonio. A fin de no
contaminarse, los judíos no entraron al pretorio, ya que estaban en
el tiempo de fiesta de la Pascua; pues la persona que estaba
contaminada no podía participar en la fiesta del Éxodo. Ellos
querían participar de esta fiesta, no sabiendo que Jesús era el
verdadero Cordero Pascual. En la acusación en contra de Jesús nos
llama la atención el hecho que ellos estén más empeñados en
deshacerse lo antes posible de Él, que hacer un proceso justo. En el
fondo, no responden a la pregunta de Pilato acerca de cuál era la
acusación que tenían en contra de Jesús. Es lógico que es un
malhechor, dicen ellos, porque si no, no lo hubieran entregado al
gobernador. Pilato, en primera instancia, se abstiene de juzgar a
Jesús y desea que el caso sea solucionado entre los propios líderes
religiosos según la ley de ellos. De acuerdo a algunos intérpretes
bíblicos, Pilato se habría burlado de ellos al hacer sentirles que
dependían de él para matar a Jesús. Pero es mejor pensar que el
sanedrín, sí tenía la autorización de hacerlo, mas no podían matar a
nadie en esta ocasión, pues era día de Pascua. Por esta razón
acudían a Pilato, ya que para él, como romano, no era ningún
obstáculo ejecutar a Jesús durante esta fiesta. Además era necesario
que se cumpliese la palabra de Jesús en relación a la muerte que iba
a sufrir (cp. Juan 12, 32 y 33). Los judíos daban muerte lapidando a
una persona, pero Jesús tuvo que morir en una cruz para llevar
nuestra maldición. Crucificar era la costumbre de los romanos para
sentenciar a esclavos y bandidos.
Ahora Pilato se retira al cuartel general donde conversa con Jesús.
Juan parte de la suposición de que sus lectores conocen los
evangelios sinópticos y saben que Jesús fue acusado de haberse
proclamado rey de los judíos. De modo que Pilato se pone a
investigar para comprobar cuáles eran las pretensiones de Jesús, si
realmente Él se consideraba rey; por eso le interroga,
diciendo:"¿Eres tú el Rey de los judíos"? La palabra `tú' es como si
Pilato quisiera poner énfasis y decir: "Tú, que de ninguna manera
pareces tener una actitud agresiva de un líder guerrillero". Jesús le
hace también una pregunta: "¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo
han dicho otros de mí?". Lo que Jesús quiere darle a entender es:
haz un juicio justo e imparcial. Partiendo de esta base, es que el
gobernador romano debe investigar el "caso Jesús". Pilato, un tanto
irritado, insinúa que aborrece a los judíos y que son ellos los que
han entregado a Jesús; él pregunta a Jesús: "¿Qué has hecho?" Al
decir Jesús, "Mi reino no es de este mundo", pareciera que no
contestara a la pregunta. Sus palabras, sin embargo, sí contienen la
respuesta adecuada a la pregunta de Pilato. El que su reino no fuera
de este mundo, significa que no surge de este mundo; no es un
reino basado en la fuerza política; no se defiende con las armas, en
otras palabras, Pilato no debe temer una revuelta por parte de Jesús.
El reino de Cristo es espiritual, lo que no significa que sea algo
irreal, un reino de ideas e ideales, sino que en el reino de Cristo
reina el Espíritu Santo. Es un reino basado en la obediencia de
parte de los súbditos hacia su Rey Jesucristo. Este reino, luego
vencerá a todo el mundo, "no con espada, ni con ejercito, más con
el Santo Espíritu de Dios".
Pilato pregunta asombrado e insiste en saber si Jesús es entonces
un rey. Tanto en la pregunta de Pilato como en la respuesta de
Jesús se destaca la palabra "tú": "¿Eres tú rey?"; "Tú dices que soy
rey". Ambos usan la misma palabra (rey), pero con un sentido
totalmente distinto, Pilato en sentido político, Jesús en sentido
espiritual. Eso produce para Pilato confusión. Jesús, sin embargo,
sigue hablando que el propósito de su vida era dar testimonio de la
verdad (la fidelidad de Dios en su designio al salvarnos). Pero para
poder oír (=entender y creer) hay que "ser de la verdad", es decir,
tener un corazón sincero que busca la vida de comunión con Dios.
Pilato no es de la verdad, esto lo demuestra con una observación de
menosprecio: "¿Qué es la verdad?" Quiere librar a Jesús, pero no lo
hace; no está realmente del lado de Jesús. Lo intenta sugiriendo que
soltaría a Jesús, conforme a la costumbre de soltar a un delincuente
en pascua. Mas el pueblo elige, instigado por sus líderes, a
Barrabás, un ladrón en lugar del único Salvador.
* El que no se somete enteramente a Jesús, nunca puede mostrar
verdadero amor por Él. Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Jesús se abstuvo de usar su poder en favor propio,
voluntariamente bebió la copa del Padre. Los que venían para
llevar preso a Jesús se encuentran con una gran sorpresa, están ante
un Jesús lleno de majestad que no teme los momentos de agonía
que vendrán sobre su vida, sino que voluntariamente se entrega a
sus enemigos. Si solamente su palabra "Yo Soy" lanza a sus
enemigos a tierra, ¿cuánto más si quisiera desplegar todo su poder
divino? Pero Él no echa mano a su poder; Jesús está dispuesto a
entregarse sin oponer ninguna resistencia, a fin de ser llevado como
oveja al matadero. Incluso prohibe a sus discípulos comenzar una
guerrilla, ya que la voluntad del Padre es beber la copa de la ira de
Dios por los pecados del mundo, y así librar a los hombres (según
Juan, "los que el Padre le ha dado") de la condenación eterna. Esto
nos enseña que si a veces Dios permite que sucedan algunas cosas,
no es por impotencia sino porque Él está llevando a cabo sus planes
anunciados ya en la eternidad.
2a. El amor y fidelidad de Jesús cubre aun nuestra propia
infidelidad y fracasos. No podemos poner en tela de juicio la
sinceridad de Pedro, de estar con Jesús en todo momento, pues
creemos que era verdadera. Lo que Pedro no entendía, cosa que
nosotros debemos aprender, es que la fidelidad hacia Jesús no
puede basarse en nuestros impulsos humanos, sino en la obra de
Dios mismo en nosotros. Jesús no pidió a sus discípulos que en esta
ocasión se hicieran mártires, ellos se ofrecieron. Pero pese a la
negación de Pedro, Jesús seguirá amándolo y posteriormente lo
confirmará dentro del ministerio apostólico. Si nosotros no nos
hemos podido mantener fieles al Señor, ya sea por temor o
inmadurez espiritual, sepamos que Jesús no nos abandonará nunca,
el continúa amándonos. Por tanto, nuestra única esperanza ante
Dios jamás puede ser nuestra piedad, sino el profundo amor de
Cristo. ¡No podemos tener mejor Abogado ante el Padre que Él!
2b. Jesús protege a sus discípulos aun en los momentos más
difíciles. Nuestro Señor siempre entendió que su camino al
Calvario era un camino que Él debía recorrer solo, sin la ayuda de
ninguno de sus discípulos. Es por esta razón que siempre se
esfuerza en proteger a los suyos, primero delante de los que le
aprehendieron, y luego delante del sanedrín. A pesar de las luchas
que debió experimentar nunca perdió de vista el cuidado por sus
ovejas. Nosotros también podemos descansar seguros, sabiendo
que el Señor siempre guardará de nuestras vidas. Si cuidó a sus
discípulos estando en la naturaleza de hombre, ¿cuánto más ahora
que está a la diestra de Dios?
3. El reino de Jesús es el único que no posee armas terrenales.
No obstante, su poder es invencible. Es el Espíritu el que cambia
los corazones y no una fuerza terrena. El "mi reino no es de este
mundo" no tiene nada que ver con una mentalidad apartada de la
realidad, más bien penetra en el mundo cambiándolo enteramente.
Apunta a sus medios que son totalmente diferentes. Jesús no nos
llama al uso de armas, sino a la obediencia por medio del Espíritu
Santo. El poder del Espíritu es mayor al de las armas más fuertes.
Nuestra sociedad no sólo necesita con urgencia cambios sociales,
necesita corazones renovados por el poder del Espíritu de Dios.
Éstos son los que producen otra sociedad.
Juan 19
1. (19,1-16) Al sugerir al pueblo que eligiera entre Barrabás y
Jesús, Pilato ha tomado un camino sin salida. Azotó a Jesús con el
propósito de dejarlo posteriormente en libertad. En los momentos
cruciales Pilato no está presente, dándole ocasión a los soldados
para que éstos manifestasen hacia Jesús sus burlescos juegos
antisemitas, con palabras y actitudes llenas de sarcasmos. En la
fortaleza de Antonio, se ha encontrado en el pavimento un juego
que parecía ser un juego de la realeza. En todo caso, se mofaban de
la pretensión de Jesús. Si Él es rey, entonces bien, le adorarán
como rey de los judíos. Descargan toda su furia hacia los judíos en
Jesús, dándole bofetadas y poniéndole una corona de espinas en su
cabeza y un manto de púrpura. De esta manera, Jesús logra tener la
apariencia de un rey.
Pilato no sabe qué hacer. Sale y nuevamente declara en forma
pública que no encuentra ningún delito en Jesús y que lo traería una
vez más a la vista de la muchedumbre. Jesús llegó como un rey,
pero un rey que más parecía un espectáculo risorio y horrible.
Pilato lo llevó ante el pueblo para que ellos al mirarlo tan
humillado como estaba sintieran lástima de Él: "¡He aquí el
hombre". La gente en lugar de ser enternecida se siente enfurecida.
No muestra ninguna compasión con un Jesús que no se resiste a tal
trato, y gritan: "Crucifícale, crucifícale". En este momento Pilato
desiste de otro acto jurídico. Decide devolver "el hombre" al
sanedrín y no aceptar el caso. En lo que se refiere a él, los judíos
mismos pueden crucificar a Jesús. Al ver este modo de proceder en
el gobernador romano, los judíos se sienten forzados a actuar con
más transparencia. Ahora que el procurador no ha admitido la
querella (rebelión y sublevación) y piensa poner a Jesús en libertad
o devolver el caso al sanedrín, deben traer otros argumentos. Sería
una verdadera tontería si los judíos mataran a Jesús acusándolo de
incitar al pueblo contra los romanos y negar pagar tributo al
emperador, mientras que el poder opresor había declarado su
inocencia. Por lo tanto se ven obligados a demostrar la acusación
verdadera que tienen contra Jesús: "Se hizo a sí mismo Hijo de
Dios y según nuestra ley debe morir". Si el procurador no ve
argumentos para crucificar a Jesús, que lo haga en base al criterio
religioso de ellos.
El temor embarga a este procurador; se siente impresionado por
esta nueva querella y conversa con Jesús. Si fuera verdad, los
dioses podrían vengarse de él. Pilato le pregunta de dónde es. Esta
es la pregunta esencial de este evangelio, ¿viene Jesús de Dios o
no? Jesús no contesta la pregunta. No debe justificarse ni
defenderse. Esto le extraña a Pilato, ya que él tiene el poder político
de dejarlo libre o crucificarlo. Jesús reconoce su poder, pero le
aclara que es un poder que le fue otorgado por Dios, y que contra
su voluntad Pilato no podría hacer nada. Pilato no sabía nada de
ello; Caifás, quien lo había entregado, sí tenía mayor culpa. En las
palabras de Jesús resplandecen su dignidad y es por eso que Pilato
procura soltar a Jesús. Sin embargo, no es sólo víctima de su
indecisión, sino ejecutor de la voluntad de Dios. La voluntad de
Dios concuerda con el plan del sanedrín, que es la muerte de su
Hijo.
Al conocer los judíos el plan de Pilato (soltar a Jesús) recurren
desesperadamente al último argumento, amenazándole que
informarán al emperador sobre este asunto. Entonces, aquel que
antes quería perdonar a Jesús, ahora piensa en sí mismo cediendo
ante la voluntad del sanedrín. Pilato se sienta en el tribunal que fue
puesto en el lugar que se llamaba el Enlosado (o, en hebreo,
Gábata, un pavimento mosaico) para dar la impresión de un juicio
justo; aunque en realidad fue un juicio falso. Juan menciona el día
(el día viernes de la Pascua, un día de preparación para el sábado) y
la hora (todavía es temprano, son las 6 de la mañana). Pilato trata
de dar una última oportunidad a Jesús, diciendo al pueblo en tono
burlón: "¡He aquí, vuestro Rey!" ¿Quieren perder su esperanza de
libertad? Pero ellos gritaron: "¡Fuera, fuera, crucifícale!" Con
palabras muy claras se despojan de su rey; los sacerdotes primero y
el pueblo excitado por ellos, le siguen. Aquí se cumple lo que Juan
había escrito en el primer capítulo de su evangelio: "A lo suyo
(nota: "vuestro Rey") vino, y los suyos no le recibieron". Tampoco
sirve el último argumento de Pilato: "¿A vuestro rey he de
crucificar?" Son los principales sacerdotes quienes responden
negando a Cristo como su rey; al hacerlo niegan al mismo Dios.
Para ellos, decir: "No tenemos más rey que César", el emperador
romano, era lo mismo que decir que habían rechazado la teocracia.
Ahora Pilato no puede hacer nada a favor de Cristo, pues ya había
cedido ante el pueblo, a pesar del tono burlón que había usado para
con ellos. Entonces lo entregó para que fuese crucificado. Ellos de
inmediato lo tomaron y se lo llevaron. La anhelosa espera de
aquellos que querían ver muerto a Jesús por fin había llegado.
* Fue Judas quien entregó a Jesús al sanedrín, el sanedrín a Pilato y
Pilato al sanedrín; pero en el fondo fue Dios quien entregó a Jesús
para que llevara nuestras culpas (Rom.8,32).
2. (19,17-30) Solamente Juan nos cuenta que Jesús mismo llevó su
cruz, es decir, la viga transversal; en el lugar destinado estaban los
palos para fijar estas vigas. Salió al lugar llamado la Calavera, en
hebreo Gólgota. La palabra `salir' quiere decir que Jesús salió de
Jerusalén para morir fuera de la ciudad. Jesús fue considerado
como un maldito y no pudo morir dentro de la ciudad santa. Allí en
el Gólgota el Señor fue crucificado. Nosotros estamos
acostumbrados a las palabras cruz y crucificado, pero en aquella
época tenía una connotación horrible. El condenado era colgado a
la cruz con sogas; allí seguía una muerte lenta y muy dolorosa.
Junto con Jesús se crucificaron a otros dos, estando Jesús en el
medio; como si fuera el peor criminal.
Pilato coloca sobre la cruz de Jesús un título, la inscripción de éste
era: "Jesús Nazareno, Rey de los judíos". El título reflejaba la culpa
del condenado. Muchos leyeron esta inscripción, pues el Gólgota
estaba ubicado cerca de la ciudad. El título estaba escrito en tres
idiomas: hebreo, el idioma de los judíos; en griego, el lenguaje
común; y en latín, el lenguaje de las autoridades romanas. Aunque
la intención fue, sin duda, molestar y humillar a los judíos, Pilato
describió inconscientemente con este título el gran alcance que
tiene la obra de Jesús en la cruz. Todas las naciones, incluyendo a
los judíos, reconocerán a Jesús como Rey. Los principales
sacerdotes quieren que Pilato cambie las palabras, de tal forma que
debería escribir que Jesús había dicho, "Soy Rey de los judíos".
Todos quieren humillar a Jesús. Ahora Pilato se muestra más terco
que nunca en contraste con su debilidad demostrada durante el
proceso anterior y niega la petición de ellos.
* Todos buscan humillar a Jesús, mas no saben que Él es el Rey
quien se despojó de su propia vida por sus súbditos.
Los soldados que crucificaron a Jesús se apropiaron de sus ropas
(las sandalias, el turbante, el manto y el cinturón) para repartirlos
entre ellos. Juan hace referencia especialmente a la túnica de Jesús,
tal vez como una alusión a la túnica del sumo sacerdote, que
también era sin costura, indicando que Jesús es el verdadero Rey-
Sumo sacerdote. Sobre ella echaron suertes, cumpliendo así las
Escrituras. Lo que ocurre con Jesús no es el triste destino de un
hombre, sino el cumplimiento de la voluntad de Dios.
En contraste con los soldados crueles, se encuentran tres mujeres
cerca de la cruz y con ellas el discípulo Juan para acompañar a
Jesús en su dolorosa muerte. Las tres mujeres tienen el nombre de
María: la madre de Jesús, su hermana (o cuñada) y esposa de
Cleofas, y María Magdalena; de esta última, Jesús había echado
fuera siete demonios. Aunque en el evangelio de Juan, Jesús le
llama dos veces a su madre "mujer" (porque vale más la relación de
fe que la relación de sangre) nunca mostró una actitud indiferente
hacia ella, al contrario Él vela por su cuidado, hasta el último
momento: Desde la cruz Jesús deja a su madre al cuidado de Juan.
* El amor hacia Jesús crea nuevos vínculos de amor entre los
discípulos de Jesús.
Solamente en esta ocasión oímos una expresión del sufrimiento
físico de Jesús, cuando dice: "Tengo sed". El propósito es
mostrarnos una vez más que se cumplieron las Escrituras (nótese
que Juan emplea esta vez una palabra que es la misma que el
`consumado es' del v.30). Jesús sabe (cp. Juan 13,1 y 18,4) que ha
cumplido su misión de redención. Clamando "Tengo sed", recibe
vinagre, un vino agrio, que le permite decir a gran voz (según los
otros evangelios) "Consumado es" (en el griego `tetelestai'). Ahora
cumplió la gloriosa consumación de su misión. Llevó la culpa y la
eliminó. Todo había concluido, sólo restaba entregar su espíritu al
Padre.
* La muerte de Jesús no fue un fracaso, sino una entrega voluntaria
y una expresión sublime de su amor.
3. (19,31-37) Los judíos no sabiendo qué hacer con un Jesús
crucificado, que era para ellos la impureza máxima, estaban
ansiosos de acelerar su muerte y sacarlo de allí, puesto que tal
sentencia contaminaba las festividades de la Pascua; por ello le
pidieron a Pilato que se quitaran los cuerpos. Además la ley exigía
desprender los cuerpos de la cruz en el mismo día de su muerte (Dt.
21,22-23). Un colgado llevaría una maldición sobre el país. No
hacerlo antes del día sábado, sobre todo el sábado de la semana de
la Pascua, sería peor. Era un sábado grande (como dice el texto
griego), de gran solemnidad; justamente porque era el sábado
dentro de la semana de la Pascua. Para Juan este sábado era aún
más solemne, ya que tenía una importancia histórica trascendental:
la muerte de Jesús, el Cordero de Dios.
Los soldados quebraron las piernas de los crucificados,
exceptuando las de Jesús. Hacer esto era una costumbre, la cual era
realizada para que aquellos que no murieran no se recuperaran
nunca más. Con Jesús hacen otra cosa: le atravesaron el costado
con una lanza para comprobar su muerte. De su cuerpo salió sangre
y agua. Sin duda, Juan, al mencionar este detalle, quiere expresar el
poder purificador del agua y de la sangre de Jesús (cp. 1 Juan 1,7 y
5,6). Podemos ver en el v.35, que Juan da mucha importancia a este
hecho, y que personalmente lo ha visto; dice por tanto, que este
testimonio es verdadero. Esto lo relata para que creamos.
Seguramente Juan piensa en el significado del sacrificio de Jesús,
dado para borrar nuestra culpa. Aquel que lo cree no se equivoca,
porque tiene el testimonio de la Escritura que dice que no sería
quebrado hueso suyo. Podemos ver en este texto tanto una alusión
al Salmo 34,20 (que habla sobre el justo, cuyos huesos Jehová
guarda), como a Éxodo 12,46 (que ordena que no se quiebren los
huesos del cordero Pascual). De esta manera, Juan nos anuncia a
Jesús como el único Cordero de Dios. Con otra referencia a la
Escritura (Zacarías 12,10) el evangelista muestra una vez más que
la muerte de Jesús cabía perfectamente en el plan de Dios; no hay
base para hablar de un presunto fracaso de Jesús. Las palabras
"Mirarán al que traspasaron" ¿no han encontrado su primer
cumplimiento en el día de Pentecostés?
* El evangelio siempre nos exige fe en el sacrificio expiatorio de
Jesús; en razón de ello no podemos leerlo sin compromiso.
4. (19, 38-42) Una vez que Jesús hubo muerto, dos hombres, que
hasta ahora eran discípulos secretos de Él, entran decididamente y
con valor pidieron el cuerpo del Maestro. Éstos eran José de
Arimatea y Nicodemo -este último había conversado con Jesús de
noche- que eran miembros del sanedrín. Esto es un milagro en sí y
nos hace entender que Dios no abandonó a su pueblo (cp. Romanos
9-11). Mientras José le pidió a Pilato que levantara el cuerpo de
Jesús, vino Nicodemo con especias y lienzos para cuidar el cadáver
según la costumbre funeraria. `Afortunadamente' José (Mateo
27,60) tenía una tumba nueva en un huerto, cerca del lugar donde
Jesús había sido crucificado. Nadie había sido puesto en ella.
Muchos judíos compraban una tumba cerca de Jerusalén para
esperar allí la venida del Mesías y la resurrección de entre los
muertos. Ahora es el Mesías en persona quien fue sepultado en una
de esas tumbas. Es la resurrección de Jesús la base para la
esperanza de la resurrección de todos los que han fallecido en Él.
Esta vez, Juan no hace referencia a Isaías 53,9, como podríamos
esperar, pues ha mostrado suficientes ejemplos de cómo Jesús ha
cumplido las Escrituras.
Los preparativos funerarios se hicieron precipitadamente, por ser
un sábado muy solemne, puesto que era el sábado de la (semana)
Pascua. Pero existe otro motivo en Juan para dar tanto énfasis en
"la preparación de la pascua de los judíos" (cp. Juan 19,14,31 y
42): esta Pascua es tan especial porque simboliza el Éxodo de
judíos y gentiles hacia la vida eterna.
* La tumba de Jesús es la puerta por donde los creyentes pueden
entrar a la vida eterna.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. ¡He aquí el hombre! Adoremos a Jesús, quien en su
humillación se compadeció de nuestra situación. El "Ecce
homo" de Pilato no tuvo ningún otro motivo que despertar la
misericordia del pueblo con Jesús, pero además expresa una gran
verdad: así se asemejó Cristo al hombre caído. El hombre que en
un principio fue el virrey y corona de la creación se convirtió en un
hombre maldito por el pecado. En la muerte de Jesús vemos el
resultado de nuestra culpa. Sin embargo, Jesús en su gran amor
solidariza voluntariamente con nosotros. Aunque parece ser un
hombre impotente, está haciendo algo de una trascendencia sin
igual: cargar con nuestra maldad y quitarla; lo hace en favor de
todos los suyos.
1b. El destino de Jesús no está en las manos de los hombres,
sino en las de Dios. El gobernador romano, Poncio Pilatos, está
convencido que él tiene poder sobre la vida de Jesús. Quiere hacer
que Jesús haga depender su vida de la decisión que él, como juez
romano, puede tomar. Pero esto es imposible. Jesús hace descender
a Pilatos de su estrado de autoridad, al revelarle que su autoridad
como gobernador no se la ha dado el imperio romano, sino Dios
mismo. Por tanto la vida de Jesús no depende de la decisión de un
hombre; si Él se encuentra camino al Calvario es por su propia
voluntad, y no porque ha sido víctima de la maldad de los hombres.
Así también nosotros debemos confiar toda autoridad y señorío a
Dios; nunca encerremos a Dios en los cielos pensando, como
algunos creen, que el destino de la historia y de nuestra propia vida
esta sujeta a la voluntad del hombre. Todo gobierno puede ejercer
autoridad sólo porque Dios se la ha conferido y permitido.
2. Jesús el Rey se despojó de su poder y vida para dar acceso a
sus súbditos en su reino. Él es el Rey de los judíos y de toda la
tierra, pero ejerce su realeza de forma única. Si no vemos esto,
entonces debemos interpretar su muerte como un fracaso. Su
triunfo en la cruz es su triunfo sobre la misma muerte, el pecado y
el poder de las tinieblas.
Mientras que la muerte de Jesús une a sus adversarios, ella une de
manera muy especial también a sus discípulos. El amor de Jesús se
transforma en una fuente dentro de nosotros para llevarnos a la
práctica de un amor mutuo. Meditar en el amor de Cristo es el
mejor medio para crecer en este amor.
3. La muerte de Jesús es un acontecimiento histórico que nos
hace un fuerte llamado a la fe. Juan recalca la muerte de Jesús
como un hecho verídico, imposible de buscarles argumentos que la
desmientan. Los experimentados soldados romanos creen que es
una pérdida de tiempo quebrar las piernas a un hombre muerto, y
sólo le atraviesan una lanza en su costado.
A través del tiempo, especialmente durante los últimos siglos, se
han levantado pensamientos que alegan que la muerte de Jesús no
ocurrió en el Calvario sino años más tarde en otro lugar fuera de
Israel. Detrás de todo esto podemos ver mentes incrédulas
seducidas por Satanás. Juan no deja espacio para dudar de la
muerte de Jesús; además enfatiza con ella el cumplimiento total de
las Escrituras. Afirmar que Jesús murió en la cruz afirmar nuestra
convicción de vida eterna.
4. Jesús es el Vencedor de la muerte, su causa y sus
consecuencias. Para José de Arimatea y Nicodemo todo ha
concluido; se sienten en deuda con Jesús y lo único que pueden
hacer es darle un entierro digno. Pero no saben que la tumba de
Jesús es sólo una estación momentánea, pues Él resucitará de los
muertos. Esta victoria será el comienzo del cumplimiento de la
resurrección que tanto anhelaban los judíos.
Juan 20
1. (20,1-10) Juan comenta la historia de la resurrección de Jesús, en
primer lugar, desde el punto de vista de María Magdalena. Su
propósito no es negar la participación de otras mujeres que fueron a
la tumba junto con ella, sino que dar especial atención al encuentro
que tuvo María con Jesús. Es el primer día de la semana. Tal como
empezó el primer día de la creación, un día que brindó luz y vida,
así este día es un día de triunfo sobre los poderes de las tinieblas, la
muerte y las fuerzas satánicas.
Siendo aún oscuro, María no puede esperar más, expresando de
este modo su gran amor hacia Jesús. Ya cerca de la tumba, la
piedra fuera de lugar, le causa sorpresa; en vez de hallarla tal como
la había dejado, ha sucedido algo extraño. En seguida vuelve a la
ciudad para informar a los apóstoles Pedro y Juan ("aquel al que
amaba Jesús") de su experiencia. Al llegar donde ellos estaban, les
dice: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos donde le
han puesto (nótese que el plural de "no sabemos" indica también,
según Juan, que María no fue sola a la tumba)". Esta noticia es
suficiente para averiguar personalmente lo que ha ocurrido. Juan
emplea dos veces la palabra `correr', tanto para María como ahora
para Pedro y Juan. Alrededor de la tumba encontramos personas
muy nerviosas, pues la resurrección va mucho más allá de su
esperanza. El v.9 nos dice que aún no habían entendido la
Escritura, que habla de la necesidad de la resurrección de Jesús. Sin
la luz de la Escritura siguen las dudas y la incertidumbre. Aunque
ambos corrían, es Juan quien llega antes que Pedro, ¿a lo mejor
porque Juan era más joven? Juan llegó primero, echó una mirada a
la tumba, aunque por timidez y temor reverente no entró en ella.
Vio los lienzos, pero nada más. Al llegar Pedro, conforme a su
carácter impulsivo, entró en la tumba; él hizo un descubrimiento
curioso que Juan no hizo. Vio que los lienzos en los que el cuerpo
de Jesús había sido envuelto, estaban puestos en orden en un lugar,
pero además se dio cuenta que el sudario estaba enrollado en otro
lugar. Ahora Juan también entra. El perfecto orden que encontró en
la tumba lo llevó a la fe en la resurrección, ya que este orden echó
por tierra un posible hurto de cadáver. Podemos traducir, diciendo
que Pedro comenzó a creer. Es una fe inicial en base de lo que
observaba, pero que todavía no se basaba en la Escritura. Juan,
como los otros evangelistas, hace hincapié en la única base firme
de la fe: no es el orden en que estaban las ropas de Jesús, sino lo
que dice la Escritura. Las evidencias son una añadidura; la
Escritura debe ser suficiente.
Pedro y Juan volvieron a los suyos con un dejo de esperanza,
mientras que María, que llegó después, siguió en la incertidumbre.
* La única base firme para nuestra fe y esperanza es la fidedigna
Palabra de Dios.
2. (20,11-18) Aparentemente María había vuelto a la tumba con los
discípulos, pero un poco más tarde. Ésta no fue a su casa, se quedó
allí llorando por el profundo dolor que tenía. El dolor era tan
grande, que cuando se inclinó para mirar dentro de la tumba, vio a
dos ángeles con vestiduras blancas, pero no se dió cuenta de que
eran seres angelicales; el dolor la paralizó. Los ángeles estaban
adentro, en el lugar donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Era
evidente que no se trataba de hurto; los ladrones no se quedan en el
lugar donde han robado. ¡La simple presencia de los ángeles es
entonces una señal de que Jesús vive! Ellos se dirigen a María para
saber por qué llora. María tiene un sólo pensamiento: ¿dónde está
el cuerpo de Jesús?; ella desea poder tributar, de mejor forma que
antes, el postrer homenaje a Jesús. Ella no les brinda a los ángeles
la oportunidad de responder, sino que se volvió de la tumba y vio a
Jesús. Aunque el verbo griego indica que ella lo miró atentamente,
aún con eso no le reconoció, pues estaba cegada por el dolor que
sentía. Tampoco reconoció la voz de Jesús cuando dijo: "Mujer,
¿por qué lloras?" Jesús no la sorprende, sino que le da el tiempo
para expresar su tristeza. Pero pasado un momento, Él rompe el
círculo cerrado de dolor en el que María se encontraba. Ella sólo
sabe de la muerte de Jesús, y de la ansiedad por saber dónde estaba
el cuerpo de su Maestro. Con una sola palabra, Jesús le quita las
cadenas de amargura, llamándola por su nombre en arameo:
`Mariam'. El timbre de la voz ahora es suficiente para sacar a María
de su profunda desesperanza. ¡Es Él, Jesús, no cabe ninguna duda!
María responde en el mismo idioma (hebreo/arameo), diciendo:
`Raboni', Maestro mío. En seguida trata de tocar a Jesús, pero Jesús
se lo prohibe. Después permitirá a Tomás hacerlo. Se lo prohibe a
María, es decir, pide que le suelte; ella quiere seguir la misma vida
anterior: un Salvador que esté siempre aquí en esta tierra. Es por
esa razón que Jesús prohibe a María tocarle ("No me toques"), pero
sí se lo permite a Tomás ("Pon aquí tu dedo", v.27), ya que para
Tomás es sólo una prueba de la resurrección. Por el momento no
hay una re-unión permanente para ella, puesto que Jesús debe
ascender al Padre y luego venir otra vez para estar siempre con los
suyos. Entre tanto, la comunión con Jesús se realiza a través del
Espíritu Santo. De modo que para María también es necesaria la
partida de Jesús. En vez de disfrutar de la presencia de Jesús, debe
avisar a los discípulos de su partida, de la ascensión a su Padre y
Dios, quien es también el Padre y el Dios de ellos. Las palabras "mi
Padre y vuestro Padre, mi Dios y vuestro Dios", muestran
claramente que Jesús es el Hijo unigénito, de tal forma que nadie
tiene la misma relación hacia Dios como Él la tiene. María vuelve
nuevamente a los discípulos, pero esta vez lo hace libre de
incertidumbre; había experimentado un encuentro real y personal
con el Señor.
* El trato familiar con Jesús se hace efectivo a través de la obra del
Espíritu Santo y el escuchar sus promesas en confianza y gozo.
3. (20,19-23) El domingo en la noche (Juan escribe para no judíos;
para los judíos, la noche pertenece al día siguiente), se habían
reunido los discípulos de Jesús. La luz brillante de la resurrección
todavía no ha disipado las nieblas de duda que les embargaba. Las
puertas están cerradas, por temor a los judíos. Estas puertas, sin
embargo, no son una barrera para que Jesús entre. ¿No ha abierto
Él las puertas del reino de la vida que estaban cerradas para los
pecadores? Al entrar Jesús, hizo a los suyos el saludo
acostumbrado y normal: "Paz a vosotros". Pero en la boca de Jesús
y en las circunstancias del momento, esta salutación, se transforma
en algo con un profundo sentido: es el Jesús vivo que trae paz a los
suyos, mientras que sus heridas nos hablan de la base de nuestra
paz con Dios. En seguida les muestra las manos y el costado. El
cuerpo glorificado de Cristo sigue teniendo las señales de la
muerte, lo que nos manifiesta el valor permanente de su sacrificio.
A la vez las señales del sacrificio muestran la nueva gloria de
Jesús: es el mismo Jesús que está aquí, aquel que sufrió la muerte,
pero la venció. Los discípulos creyeron en el Señor y se regocijaron
viendo a su amado maestro; entonces se dan cuenta de su triunfo, y
de que Jesús nuevamente está con ellos. Como María, también ellos
deben aprender que la estadía de Jesús es temporal, es decir: Jesús
llegaba para salir otra vez. Llegó para encomendarles un mandato
especial. Pero antes de hacerlo, dice nuevamente "Paz a vosotros".
Podemos comparar estas palabras con lo que Jesús había dicho
antes (14,27 "La paz os dejo, mi paz os doy"). Para los discípulos la
muerte de Jesús era motivo de gran dolor. Ahora Jesús se prepara
para irse al Padre, pero les deja su paz antes de darles sus
mandatos. A través de esa paz los discípulos estarán preparados
para cumplir las órdenes de Jesús. Ahora son también partícipes del
mismo mandato: como el Padre le había enviado a Él, así también
Jesús les envía a ellos. Por supuesto, hay diferencia en el mandato
de Jesús y el de ellos. Jesús tuvo que quitar la culpa del mundo; los
discípulos deben entregar este mensaje a todos los hombres. Para
hablar con autoridad necesitan del Espíritu Santo. Por lo tanto,
Jesús sopló -mostrando que es su Espíritu el que los discípulos
recibirán- para luego decirles: "Recibid el Espíritu Santo". Las
palabras de Jesús son una anticipación a Pentecostés, en donde los
discípulos recibirán al Espíritu en plenitud. Ellos pueden remitir o
retener los pecados de sus oyentes. La autoridad no es la de ellos,
sino de la Palabra de Jesús. Por eso la Iglesia Protestante nunca ha
pensado en la autoridad de personas (como obispos y sacerdotes),
sino en la autoridad de la Iglesia en su administración de la Palabra
de Jesús. Es el privilegio de la Iglesia poder predicar el perdón de
los pecados por la fe, pero también por otro lado, la condenación en
caso que la predicación no halle fe genuina sino incredulidad.
* El Señor de la paz ha encomendado a su Iglesia un mensaje de
paz. Sólo podemos esparcirlo mediante el poder del Espíritu Santo.
4. (Juan 20,24-31) "Pero Tomás", uno de los doce no se había
reunido con ellos y por esta razón no había podido disfrutar de la
aparición de Jesús. Ahora se hallaba en un mar de dudas, que sólo
pueden evaporarse con el resplandor de las evidencias, es decir,
"ver y tocar las señales del sufrimiento de Jesús". Él, en su gran
misericordia, se lo permite, dándole una nueva oportunidad. Las
puertas siguen cerradas. La luz de la resurrección aún no ha
disipado todas las nubes de dudas. Sólo el Espíritu después de su
derramamiento lo hace. Nuevamente Jesús ofrece su paz y permite
que Tomás toque su costado y mire sus manos; esto lo hace con un
sólo propósito: hacer desaparecer la incredulidad. Aquí Juan une la
reprimenda de Jesús para Tomás, "el tener que creer sin ver", con el
tema central de su evangelio. Muchos intérpretes dicen que los
vv.30 y 31 nos entregan el primer objetivo del evangelio. Vemos
que Juan en estos versículos destaca con gran énfasis el propósito
de todos los relatos que había contado: creer que Jesús es el Cristo,
el Hijo de Dios, enviado por Dios en favor nuestro para que,
creyendo, tengamos vida en su nombre, una nueva vida a través del
perdón de nuestros pecados. Así podemos confesar públicamente
junto con Tomás: "Señor mío y Dios mío".
* Bienaventurados los que creyeron sin ver cara a cara al Jesús
resucitado.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. A veces ocultamos nuestra incredulidad detrás de algo que
nos parece lo más lógico. Sin duda alguna María Magdalena
también debió haber escuchado de la boca de Jesús la resurrección
que Él cumpliría al tercer día, ¿pero cuál es su primera conclusión
al ver la tumba vacía? Ella busca una razón lógica para el
desaparecimiento de Jesús, diciendo que alguien se ha llevado el
cuerpo muerto de su Señor y lo ha puesto en otro lugar. María es
muy fiel al Señor, pero debemos admitir que existía en ella, como
también existe a veces en nosotros, un dejo de incredulidad. Al
igual que María, nosotros también podemos amar a Dios, pero
seguir creyendo que es el hombre quien interviene en algunos
asuntos y no el Señor.
1b. Nuestra fe en la resurrección de Jesús debe estar
plenamente fundada en la Palabra de Dios. La reacción de los
primeros testigos de la tumba vacía nos lleva a la conclusión que
los discípulos no esperaban la resurrección de su Señor, la cual Él
ya tantas veces les había anunciado. Aun las evidencias de la tumba
vacía no lograron disipar todas las sombras de duda que había en
ellos. La razón de esta persistente incredulidad no era la falta de
evidencia, sino el no entender la Escritura, en donde se nos dice
que era necesario que Jesús resucitase de los muertos. Para
nosotros es un asunto de fe creer en la resurrección de Jesús, aun
sin haberlo visto como lo vieron sus primeros discípulos. Es por
esta razón que para la resurrección de Jesús y de todos los eventos
milagrosos que ocurrirán necesitamos la iluminación del Espíritu
Santo para poder comprender y aceptar por la fe la Palabra de Dios.
2. Por medio del Espíritu Santo debemos descansar
confiadamente en las promesas de Dios y no andar en busca de
experiencias que nos hagan creer. Podemos entender a María
Magdalena en cuanto a su deseo de seguir unida al Jesús terrenal
(antes de su muerte y resurrección). Posiblemente, nos cuesta
también aceptar el contacto con Jesús sólo por medio de la fe. Sin
embargo, no queda otra posibilidad, pero ella es suficiente, ya que
es el Espíritu quien derrama el amor de Dios en nuestro corazón.
3. Antes de predicar el evangelio debemos saber que la paz de
Dios nos acompaña. Necesitamos el Espíritu Santo para poder
predicar el evangelio con poder. Él nos otorga la autoridad que
necesitamos. La autoridad no es nuestra, sino que proviene del
Señor. Mediante la predicación se abren y se cierran puertas. Si la
predicación produce fe en los que la escuchan, éstos tienen acceso
al perdón de Dios; mientras que aquellos que no la reciben con fe,
deben seguir viviendo bajo el peso de sus propios pecados, sin el
perdón de Dios. ¡Cuán grande es la responsabilidad tanto de los
predicadores como de los oyentes!
4. Para creer en la Palabra de Dios no debiéramos necesitar
pruebas que la autentifiquen o que provoquen en nosotros fe en
ella. "Creer" es una palabra que sólo se hace realidad por medio de
la fe. Tomás tiene dos evidencias de la resurrección de Jesús: las
palabras del Señor mismo y la de los testigos que lo vieron
resucitado. Pero Tomás aun así insiste en su incredulidad. Para él,
creer sólo es posible por medio de una evidencia tangible, un
experiencia extraordinaria. A veces nosotros pensamos de igual
manera, creyendo que es necesario ver algún hecho asombroso para
recién comenzar a creer en el poder de Jesús, en la Palabra de Dios.
Confiemos plenamente en La Palabra, sin la necesidad de ver, ya
que sólo así seremos verdaderamente bienaventurados.
Juan 21
1. (Juan 21,1-14) Este capítulo nos traslada a Galilea para
informarnos de la tercera aparición de Jesús, cerca del mar de
Tiberias (o de Galilea). Es una nueva manifestación de Jesucristo.
Mientras que en el último capítulo de Lucas se destaca en gran
manera la enseñanza de Jesús, Juan pone mucho énfasis en
la revelación de Jesús (cp. 1,31;2,11;17,6 y también 21,14). Jesús
revela su gloria como el Cristo. Es curioso el rol que juega Pedro
en este capítulo: además de recibir el perdón, Jesús lo restablece en
su ministerio.
Los discípulos estaban en Galilea esperando a Jesús, de modo que
no estaban trabajando como pescadores, sino aguardando la venida
de su Señor. Su experiencia compartida de la resurrección y la
orden de Jesús a que lo esperaran allí, los hizo volver a su tierra
natal. Esta vez, Tomás está participando con ellos: no quiere
perderse el encuentro con Jesús. En total son siete los que están
presentes. Para Pedro la inactividad era insoportable. A lo mejor
también necesitaban pescar y así proveer para su mantención. El
ver el mar y el bote, es suficiente para que él diga "voy a pescar".
Seguramente, a través de esta historia, Jesús les quiere mostrar a
sus discípulos una de las verdades de su reino. Luego través de una
noche sin pesca les hace ver lo que había dicho en Juan 15,5:
"Separados de mí, nada podéis hacer". Por otro lado, `el extraño' a
la orilla del mar muestra también la otra verdad: "En esto es
glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis
discípulos" (Juan 15,8; cp. también 15,16). La noche sin fruto
cambia inmediatamente cuando Jesús, sin revelarse a ellos, les
pregunta: "Hijitos, ¿tenéis algo de comer?" La palabra hijitos es
una palabra llena de amor paternal. En forma fría y lacónica los
discípulos responden `no'. A nadie le gusta mostrar en público su
fracaso. En la presencia de Jesús podemos fracasar, pues Él es
capaz de cambiar el fracaso en éxito. Pero para ello debemos
obedecer a su orden: "Echad la red a la derecha (es contra la
costumbre) de la barca y hallaréis".
* En el reino de Dios tenemos que orientarnos no tanto en nuestras
capacidades, sino en las instrucciones de Jesús.
El resultado es grande. Los discípulos no podían sacar la red por
la gran cantidad de peces, 153 peces grandes. No hay por qué
especular en cuanto al número. Sólo es una promesa de otra pesca:
la de hombres (cp. Lucas 5,1-11)(nótese que este pasaje habla de
una pesca enorme; el siguiente ministerio (de Pedro) de ser pastor
de las ovejas de Jesús).
Es Juan quien, por su íntima amistad con Jesús, intuye que es el
Señor; mientras que se aprecia nuevamente el carácter espontáneo
de Pedro, quien en seguida se echó al mar para ir al encuentro de su
Señor. Pero antes se ciñó la ropa, pues sería una falta de respeto
saludar a Jesús sin ir adecuadamente vestido. Cuando todos
llegaron a la orilla (estaban distantes sólo unos 200 codos, es decir
unos 90 metros) los discípulos se daban cuenta de que Jesús tenía
todo lo que ellos necesitaban: fuego, un pez encima de él y pan.
Pero igual pide de los peces que recién han pescado. Jesús tiene
todo, no necesita nada de nosotros, pero aún quiere usar lo que
nosotros tenemos, pese a que lo nuestro sea un don suyo.
A pesar de la gran cantidad de peces la red no se rompió. "Si
algún simbolismo hay en que la red no se rompiera, sería que las
almas ganadas mediante el servicio dirigido por Cristo no se
perderán, sino que serán preservados hasta alcanzar la playa
celestial" (E.F. Harrison). Luego de haber sacado todos los peces,
Jesús les invita a tomar desayuno, "Venid, comed". Él es el
anfitrión, los discípulos los invitados. Tenemos un Señor dador, le
gusta compartir lo suyo, compartir la amistad, el compañerismo.
Siempre es Él quien toma la iniciativa. Se respira una atmósfera
muy solemne en estos momentos; nadie quiere preguntar
directamente si es el Señor o no. Todos lo saben, pero el que Juan
lo mencionara, expresa la solemnidad un poco amedrentadora que
había en los discípulos. Vino Jesús, tomó el pan y les dio, y
asimismo hizo con el pescado. Parece que todo ocurre en silencio,
sin muchas palabras. Jesús dijo todo lo que tenía que decir. Ahora,
todos esperan la venida del Espíritu quien los guiará a toda verdad.
El énfasis está simplemente en la aparición majestuosa de Cristo.
Fue la tercera manifestación, después de haber resucitado de los
muertos.
* Los discípulos deben saber, sin ninguna duda, que Jesús vive; que
es el Cristo, el Hijo de Dios, y que obedeciendo a su orden, y
mediante su poder, pueden ganar almas.
2. (Juan 21,15-19) La finalización de la comida fue a la vez el
inicio de una entrevista de Jesús con Pedro en presencia de los
demás. Después de la triple negación que hiciese Pedro de Jesús, él
necesita una rehabilitación pública. Es notable que a pesar que el
evangelio siempre habla de Pedro o Simón Pedro, Jesús vuelva al
nombre Simón (tal como se llamaba, antes de que Jesús lo llamara
para ser parte de sus discípulos). Las preguntas de Jesús a Pedro
tienen el objetivo de restaurarlo a su ministerio como apóstol.
Recibe la oportunidad de confirmar tres veces su amor por Jesús.
La presencia de otros discípulos era necesaria, pues Pedro había
asegurado que el amor suyo era mayor que el de ellos. Pedro estaba
dispuesto, sea como sea la reacción de sus amigos, a morir por
Jesús (cp. Mateo 26,33; Juan 13,37). Por eso Jesús le hace la
pregunta: "¿Simón, Hijo de Jonás, me amas más que éstos?" Pedro
contesta la pregunta recurriendo al conocimiento que Jesús tiene de
su amor, pero esta vez no se considera por encima de los demás.
Simplemente dice a Jesús que le ama. [8]
Jesús acepta la confirmación del amor de Pedro, confiándole el
cuidado de sus corderos y ovejas. [9] Este es un privilegio muy
alto, pues son los corderos y ovejas de Jesús, por quienes Él puso
su vida (Juan 10,15). Apacentar y pastorear (nuevamente
sinónimos) tienen lugar a través de la predicación, la oración, la
exhortación y sobre todo a través de ser buenos ejemplos de amor y
humildad para las ovejas (comp. lo que Pedro dice sobre la
dirección pastoral en Hechos 6,4 y 1 Pedro 5,2-4).
Después de confirmar dos veces su amor hacia Jesús, el Señor le
repite la misma pregunta como si pusiera en duda el amor de Pedro
por Él. Sin embargo, tenía toda la razón; Pedro lo entiende y se
entristece. ¿No había negado tres veces a Jesús? Pedro debe
recurrir nuevamente a Jesús, quien sabe todas las cosas, para ser
comprendido y ver que en el fondo de su corazón todavía existe
amor por Él. El Señor no le retira su vocación, sino que la confirma
por tercera vez, informando a Pedro que seguirlo (a Jesús) tiene un
costo muy alto. Llegaría el tiempo en el cual Pedro podría disponer
de su propia vida. Pero a la vez, llegará el momento en que otros
dispondrán de la suya. Las palabras de Jesús son una descripción de
la forma en que Pedro moriría por la causa del Señor. Esta muerte
no vendría de inmediato, sino cuando Pedro sea viejo. Como Jesús
glorificó al Padre por su muerte en la cruz, así la muerte de Pedro
glorificará a Dios, ya que es la última consecuencia de su amor
hacia Dios y las ovejas de Jesús. Según la tradición de la iglesia,
Pedro también fue crucificado, pero conforme a su deseo personal,
con la cabeza hacia abajo.
* El amor de Cristo restaura a la oveja caída (Pedro) en el
ministerio pastoral. Una oveja caída y perdonada puede por
excelencia llegar a ser un buen pastor del rebaño.
3. (Juan 21,20-25) una vez que Jesús hubo mostrado a Pedro sus
pensamientos acerca del futuro, lo llama a servirle con el primer
llamamiento: "Sígueme". Esta palabra ahora tiene un sentido más
profundo, ya que Pedro ahora sabe lo que implica seguir a Cristo.
Seguir a Jesús es seguirlo hasta la cruz. Pedro hizo en este
momento algo muy humano, diciendo: "¿Y qué de éste?"
apuntando a Juan, su mejor amigo. Tiene curiosidad con respecto al
futuro de su amigo, a tal punto que lo lleva a su pregunta. En ella,
Jesús muestra que su voluntad para la vida de Pedro no
necesariamente es igual a su voluntad para con Juan; si Jesús quiere
que Juan viva hasta su retorno, es porque es su voluntad. Pedro no
tiene nada que ver con eso. Debe preocuparse sólo de si él está
realmente siguiendo a Cristo o no. Los presentes interpretan mal
esta palabra de Jesús como si Él hubiera dicho que Juan nunca
moriría.
Por último, Juan afirma la verdad de todo lo que ha escrito. Sus
primeros lectores saben que lo que él ha dicho es verdad. Él, como
testigo ocular, dio testimonio de lo que había visto y escuchado de
Jesús. Pudo haber escrito muchísimo más, pero lo que escribió es
suficiente para creer en Jesús.
* Nuestra única preocupación debe ser creer y seguir a Jesucristo,
nuestro Señor.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Los contratiempos de nuestro trabajo para el reino de Dios
deben llevarnos hacia una dependencia mayor en Jesús. Es una
lección difícil si nuestra labor no da el resultado querido, sobre
todo si nos consideramos bien capacitados. Sin embargo, son
precisamente los fracasos los que nos hacen ver que no es bueno
descansar en nuestros dones ni en nuestra habilidad, sino en la obra
de Cristo a través de su Espíritu. Confiando en Él podemos llevar
muchos frutos.
1b. Impresionémonos más por la majestad de Jesús, que por la
incredulidad de parte del mundo. Jesús se reveló para manifestar
algo de su majestad. Nosotros no podemos experimentar las
mismas apariciones físicas de Él, pero sí es posible percibir algo de
la misma majestad de Jesús cuando escuchamos con reverencia su
Palabra. Necesitamos tal actitud para poder soportar la incredulidad
o indiferencia de parte del mundo, y para que nosotros mismos no
nos desalentemos en la fe.
2a. Pastorear las ovejas de Jesús es un alto privilegio que no
merecemos. Sólo por la gracia de Cristo asumimos tan loable
actividad. Los mismos líderes de la iglesia nos sentimos a menudo
indignos para una tarea tan elevada, pues tampoco nosotros somos
siempre fieles al Señor. Si reconocemos humildemente nuestra
indignidad y expresamos nuestro amor, pese a nuestras fallas,
encontraremos a un Señor lleno de misericordia. Aquel pastor que
conoce bien la misericordia del Señor hacia sus innumerables
falencias, puede ser un excelente guía espiritual.
2b. Sólo Jesús puede restaurar a un ministro del evangelio a su
ministerio. Esto no quiere decir que nosotros no podemos hacerlo,
al contrario, si somos guiados por el Espíritu Santo buscaremos la
incorporación de algún ministro que ha fallado, pero que se ha
arrepentido verdaderamente, al ministerio pastoral. Pero sin duda
alguna esto no es una tarea fácil de llevar a cabo, pues es bastante
delicada.
Podemos aprender también del encuentro de Jesús con Pedro, y
cómo éste fue incorporado nuevamente a sus labores apostólicas, la
manera en que debemos integrar a la comunión a un hermano que
había tenido algún desliz en su vida cristiana; el primer paso en
esto es confirmar nuestro amor por él, y luego hacerle sentir que
confiamos en él para el cumplimiento de alguna labor.
3. "Estoy muy preocupado por ti". Pero ¿dónde está el líder
que se preocupa por su propia vida? Al igual que Pedro por lo
general queremos saber que será de los demás. Pero nuestra
primera preocupación debe ser si nosotros mismos seguimos
fielmente al Señor. Pongamos nuestra fe en Jesús y compartamos la
Palabra de Dios de tal forma que también otros busquen la vida en
Cristo.
Rev. Pieter J. Den Admirant: LÁMPARA ES A MIS PIES TU
PALABRA
Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle
Recta.
Más información en su sitio de web: [Link]
En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia
Reformada en Holanda
[1] Los fariseos eran un grupo relativamente pequeño de
hombres; éstos, no sólo eran escrupulosos en el cumplimiento de la
ley de Dios, sino que además habían agregado un gran número de
mandamientos. Ellos formaban una secta religiosa, y su nombre
quiere decir algo así como "puro o separado".
[2] La hora sexta sería medio día, de acuerdo al cálculo del
horario judío; sin embargo, es más probable que Juan se adaptara al
cálculo del horario romano, y de acuerdo a él serían las seis de la
tarde, (comp 1,39).
[3] Tiberia era la ciudad construída por Herodes Antipas entre
los años 26-27 d.C. como la nueva capital de la provincia; su
nombre es en honor al emperador Tiberio.
[4] La expresión "dar gloria a Dios" se usaba para llevar a
alguien a la confesión de sus pecados (ver Josué 7,19). En este caso
es sobre todo una invitación para que el hombre sanado hable toda
la verdad acerca de su sanador.
[5] "Levantado de la tierra" se refiere tanto a la muerte como a
la resurrección, aunque aquí sobre todo es una alusión al sacrificio
de Jesús en la cruz, el v.33.
[6] Jesús llama a su Padre `el Labrador' para expresar su unión
con el Padre y además su obediencia.
[7] Con estas palabras, Jesús hace referencia al despojamiento
de su gloria divina y a su humillación en la encarnación; además,
su partida del mundo al Padre puede entenderse en doble sentido:
primero, a su muerte, resurrección y ascensión; y segundo, al
reencuentro con la gloria pre-existente que tenía junto a su Padre.
[8] Hay intérpretes que destacan la diferencia entre la
palabra que emplea Jesús en dos oportunidades (agapao) y la
palabra que Pedro usa (phileo) y también Jesús en la tercera
pregunta. La primera `agapao' significaría un amor más profundo,
phileo un amor de otro nivel (como entre amigos). Me parece mejor
pensar en la preferencia de Juan usar palabras distintas. `Phileo' se
puede también emplear en un sentido muy profundo (cp. Juan 5,20:
El Padre ama (philei) al Hijo.
[9] No es necesario diferenciar entre corderos y ovejas,
son en este caso sinónimos. Compare la nota anterior.
Juan Jose's
Blog
domingo, 6 de febrero de 2011
El mundo os aborrecerá (Juan 15:18- 16:4)
18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que
a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero
porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el
mundo os aborrece. 20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El
siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a
vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán
la vuestra. 21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque
no conocen al que me ha enviado. 22 Si yo no hubiera venido, ni les
hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por
su pecado. 23 El que me aborrece a mí, también a mi Padre
aborrece. 24 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha
hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y
a mi Padre. 25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está
escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron. 26 Pero cuando venga el
Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el
cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. 27 Y vosotros
daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el
principio.
Capítulo 16:1 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. 2
Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera
que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. 3 Y harán esto porque
no conocen al Padre ni a mí. 4 Mas os he dicho estas cosas, para que
cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho.
Jesús continúa su discurso de despedida de sus discípulos. En esta
ocasión, les está advirtiendo sobre lo que les espera en este mundo
después de su partida, Esto es aborrecimiento y persecución.
En estos versículos no vemos mucho consuelo o que Jesús trate de
minimizar u ocultarles la prueba que sigue. Mas bien, les explica la causa
y las consecuencias de lo que esta a punto de suceder.
El propósito es que no tengan tropiezo (16:1) y que se acuerden que
Jesús ya se los había dicho (16:4).
En los versículos 18 al 20, Jesús les aclara que el aborrecimiento del
mundo hacia sus discípulos esta relacionado con que el mundo aborrece
a Jesús. El mundo se refiere al sistema mundial operado por Satanás.
Los discípulos del Señor recibirán el mismo trato y recibimiento que
recibe su Señor, no hay razón para apreciar a un discípulo cuyo maestro
aborrecen. Lo que la gente siente hacia Jesús, esto mismo manifestará
hacia los cristianos, sus discípulos. Este principio es una verdad diaria, y
aplica en ambos sentidos, se recibirá tanto la persecución de los que
aborrecen a Jesús como la compasión y el amor de aquellos que aman a
Jesús. Ve usted en otros creyentes a Jesús mismo? Siente compasión o
indiferencia ante las necesidades de los discípulos de Jesús? Los
recibiría en su casa? Les daría un vaso de agua fria? los visitaría en su
tribulación? El único destello de consuleo es que no somos parte de este
mundo, ni pertenecemos a este sistema. Sino que Jesús nos ha tomado
del mundo para que pertenezcamos a su reino eterno. Les da a entender
el caractertemporar y natural de esta persecución que acabará en en la
vida eterna, en su reino de donde si son ciudadanos.
En el versículo 21, Jesús va mas allá exponiendo la causa escencial de
este desconocimiento. Ellos no concen a Dios quien envió a Jesús. Una
persona que conoce a Dios, tiene la capacidad de reconocer a uno de
sus discípulos y a servirle como a servicio a Jesús mismo.
En los versículos del 22 al 25, Jesús les expone las consecuencias de
los actos de estas personas que harán persecución en contra de sus
discípulos. Esto les cuenta por pecado sin ninguna excusa, porque Jesús
les declaró explicitamente que el era el Hijo de Dios y que procedía del
Padre, lo cual ellos rechazaron y los deja sin ninguna excusa ante Dios.
otro principio bíblico es que toda Palabra de Dios que se habla a las
demás personas resultará en Vida Eterna o en Juicio de Condenación
para quien la recibe o la rechaza respectivamente. En este caso, su
pecado era magnificado por el hecho de que Jesús se había revelado
ante ellos mediante sus Palabras y sus Obras, así mismo mediante el
testimonio de Juan el Bautista y el testimonio de Dios mismo de manera
audible. Así sucederá con todas las personas a quienes se les habló la
Palabra y rechazaron o pospusieron su respuesta. La Palabra de Dios
nunca regresa vacía, siempre cumple el propósito para el que se envió.
El aborrecer a Jesús es equivalente a aborrecer a Dios y ya estaba
escrito que aborrecerían a Jesús sin ninguna causa (Sal 39:19)
En los versículos 26 y 27. Jesús vuelve al tema de la promesa del
Consolador. Aquí se le llama el Espíritu de Verdad y se nos dice:
1. Que es enviado por Jesuctristo.
2. El Espíritu de Verdad procede del Padre
El dará también testimonio acerca de Jesucristo y hará que ellos, los
discípulos, den testimonio acerca de Jesús el Cristo, el Hijo del Dios
viviente.
Este testimonio es conservado hasta hoy contenido en las Sagradas
Escrituras. Aun tiene el mismo poder que tuvo en los días de Jesucristo
en contra de los aborrecedores de la Justicia y de Dios.
En el capítulo 16, vemos que Jesús les declara el propósito de estas
palabras: v1 Para que no tengan tropiezo. Es decir, deben esperar que
sucedan estas cosas y no ser tomados por sorpresa. Estas pruebas no
deben desanimarlos o servir como tropiezo de su fe, sino mas bien,
fortalecerla porque es parte del plan de Dios. v4.
En el versículo 2, Jesús les dice que serán expulsados de las sinagogas.
No serán bienvenidos y hasta creerán que al matarlos estan rindiendo un
servicio a Dios. Esta es una confución por falta del conocimiento de Dios
y de su Palabra. El mismo Pablo cayó en esta trampa de Satanás antes
de ser llamado por Jesucristo. Pablo creía que servía a Dios matando a
los cristianos. Hoy en día este engaño esta ampliamente esparcido por
todo el mundo. Especialmente algunos grupos radicales en medio
oriente. v3 La causa es el desconocimiento de ellos hacia Dios y
Jesuctristo
16:1 Estas cosas os he hablado, -- Esta expresión se
encuentra varias veces en estos capítulos: 14:25; 15:11;
16:1, 4, 6, 25, 33. "Estas cosas" incluyeron la traición de
Judas, la negación de Pedro, la muerte de Jesús, la culpa
del mundo perseguidor, y la promesa de la venida de otro
Consolador (el Espíritu Santo). Jesús dirigió su atención
al sufrimiento de los perseguidos para que estuvieran bien
preparados y prevenidos en el tiempo difícil que los
aguardaba. Les habla con toda claridad de las privaciones
a las que tendrían que someterse, de la labor que tendrían
que sostener, de los sacrificios que tendrían que hacer, y
de los sufrimientos que tendrían que soportar. Habría
mucha felicidad, pero sería la dicha espiritual, con la
promesa del gozo eterno en el mundo futuro, porque en
este mundo Cristo era el "varón de dolores,
experimentado en quebranto" (Isa. 53:3), y que ellos,
como sus seguidores, estarían en el mismo mundo hostil
en el cual El había sufrido (17:11).
-- para que no tengáis tropiezo (6:61; Mat. 5:29,
30; 11:6; 13:21). -- Había peligro de tropiezo por causa
del odio y las persecuciones del mundo (15:18-27). Antes
de orar en Getsemaní Jesús les dijo, "Todos vosotros os
escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está:
Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán
dispersadas" (Mat. 26: 31). Surge la pregunta ¿por qué les
hizo esta advertencia, sabiendo que esa misma noche
todos se escandalizarían? (Mat. 26:31). Para recalcar
la responsabilidad humana. Ellos estaban obligados a
velar y orar para no caer en tentación (Mat. 26:41). Desde
luego, la presencia del Espíritu Santo con ellos no evitaría
el odio y las persecuciones del mundo, pero les
fortalecería para que no tropezaran. Después de salir
Jesús habría mucha presión sobre los apóstoles; por eso,
les exhortaba y consolaba con estas advertencias y
promesas. Tendrían que ser muy fuertes porque serían
bautizados con el bautismo de sufrimiento (Mat. 20:23).
16:2 Os expulsarán de las sinagogas; -- 9:22, 34; 12:42.
Esto indica que la primera persecución vendría de parte
de los judíos. Ser expulsado de la sinagoga no era
simplemente una "excomunión" religiosa (excluirse de la
asistencia a la sinagoga), sino que el expulsado era
literalmente desechado de la sociedad judaica. Esta fue la
pena que todo judío temía, porque al ser expulsado de la
sinagoga, perdía la aceptación social, el empleo y todo
acceso a la vida religiosa y, considerados peores que los
paganos, eran objeto del odio y rechazamiento (BC).
"Incluso perderían el privilegio de un sepelio honorable"
(GH). Este castigo era, pues, una tortura psicológica,
como los azotes eran una tortura del cuerpo (AWP).
-- y aun viene la hora cuando cualquiera que os
mate, pensará que rinde servicio (latreia) a Dios. -- La
palabra latreia se refiere al culto de los judíos en Rom.
9:4; Heb. 9:1, 6. Por eso, "en sus sinagogas os azotarán"
(Mat. 10:17), como un servicio a Dios. Jesús predice aquí
el celo fanatizado como el de Saulo de Tarso y muchos
otros judíos (Hech. 23:12, 13). Creían que al perseguir y
aun dar muerte a los cristianos estaban ofreciendo una
ofrenda aceptable a Dios.
Al apedrear a Esteban (Hech. 7:58-60) los judíos
pensaban que rendían servicio a Dios porque creían que
Esteban había blasfemado contra Dios (Hech. 6:11) y, por
eso, tenía que ser castigado con muerte. Todo judío
entendía que había un solo Dios, y que solamente El debe
ser adorado, pero creían que los cristianos adoraban a un
mero hombrellamado Jesús de Nazaret que profesaba ser
Dios; por eso, para los judíos celosos los tales merecían el
castigo de muerte por blasfemia. "Era un principio que
equivalía a un dogma entre los judíos: Error! Reference
sourcenotfound." (GH).
Pablo dice que con buena conciencia (Hech. 23:1)
"había creído mi deber hacer muchas cosas contra el
nombre de Jesús de Nazaret" (Hech. 26:9-11). ¿Cómo,
pues, podría ser salvo Pablo? "Habiendo yo sido antes
blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a
misericordia porque lo hice por ignorancia, en
incredulidad" (1 Tim. 1:13).
Después de su conversión Pablo sufrió tal vez más
que cualquier otro cristiano (2 Cor. 11:24-27), porque
para los judíos él era de los peores traidores. Otro
cumplimiento de esta profecía se ve en Hech. 12:2, 3, las
persecuciones de Herodes. Caifás dijo que "nos conviene
que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la
nación perezca" (11:50). De la misma manera perseguían
a los cristianos para preservar la religión de sus padres.
Jesús frecuentemente hablaba de la persecución que
sus discípulos tendrían que sufrir: Mat. 5:10-12; 10:17-
22; 24:9; Luc. 12:4,11; 21:12-17.
16:3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.
-- 15:21; Hech. 3:17, 18. Leían las Escrituras cada sábado
en la sinagoga, pero no aceptaban al Dios revelado en
ellas. Profesaban ser hijos de Dios, pero no lo conocieron;
es decir, no lo aprobaron (y no fueron aprobados por El,
Gál. 4:9). No estaban sumisos a El, y no lo imitaban; más
bien, imitaban a su padre verdadero, el diablo (8:44).
Por no conocer al Padre eran enemigos de El y
perseguían a sus verdaderos siervos (p. ej., los profetas,
los apóstoles y sobre todo, Cristo). Isaías dijo que Israel
no conoció a Dios (1:3). Si hubieran conocido a Dios,
habrían conocido a Cristo como el Hijo de Dios. Si
hubieran estudiado con sinceridad sus propias Escrituras,
habrían conocido al Padre y entendido que Cristo era el
prometido Mesías (5:39, 40).
"El ver. 3 describe el clímax de la ceguera moral:
pues se suponía que se estaba sirviendo a Dios con el acto
mismo que sería la expresión del más intenso odio contra
El" (FLG). Los judíos pensaban que eran muy religiosos
y que eran los guardianes de la fe de sus padres pero, en
realidad no conocieron a Dios. ¡Imagínese! Adoraban a
Dios sin conocerlo (compárese Hech. 17:23). No había
falta de información en las Escrituras, pero rechazaron
este conocimiento. Por eso, Jesús les dijo, "Y esta es la
condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres
amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran
malas" (3:19). Su ignorancia, pues, era inexcusable.
16:4 Mas os he dicho estas cosas (no solamente les
había hablado de su salida y de persecuciones, sino
también de la venida del Consolador), para que cuando
llegue la hora(Luc. 22:53), os acordéis de que ya os lo
había dicho. -- 13:19; 14:29; Luc. 22:37. Jesús no quería
que sus apóstoles y otros discípulos se sorprendieran
cuando tuvieran que sufrir persecuciones (1 Ped. 4:12). El
cumplimiento de las palabras de Jesús sería otra evidencia
más para fortalecer la fe de ellos.
-- Esto (de su salida y la venida del Espíritu
Santo) no os lo dije al principio, porque yo estaba con
vosotros -- Desde luego, Jesús les había hablado mucho
acerca de persecuciones (p. ej., Mat. 5:10,12; 10:17-28).
Les dijo que tendrían que negarse a sí mismos, llevar su
cruz y soportar toda clase de persecución, pero lo que no
habían entendido era que ahora ellos tendrían que sufrir
estas cosas sin la presencia de Jesús. Hasta ese momento
Jesús estaba con ellos como su Consolador, pero al volver
al Padre, les enviaría otro Consolador (otro de la misma
clase). También ahora les explica ampliamente la fuente y
causa de tanta hostilidad.
La expresión "al principio" claramente indica que
este discurso fue dirigido a los apóstoles. Esto es
importante mayormente en vista de lo que El les dice
acerca de la venida y la obra Espíritu Santo (16:13).
16:5 Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de
vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? -- Habían
preguntado (13:36; 14:5), pero en estos momentos
estaban confusos y abrumados por causa de las palabras
de Jesús de que El se iba y que ellos serían
perseguidos. No preguntaron acerca de El porque estaban
muy preocupados por sí mismos.
16:6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha
llenado vuestro corazón. -- (14:1, 27) "El siervo no sabe
lo que hace su señor", pero el Señor Jesús descubrió todo
a sus apóstoles, tanto lo malo como lo bueno. Era
necesario que oyeran estas cosas para que estuvieran
prevenidos.
Los apóstoles eran muy humanos. Jesús les había
explicado que El resucitaría de entre los muertos, que
volvería al Padre para preparar un lugar para ellos para
que pudieran estar con El en el cielo, que al volver al
Padre les enviaría al Espíritu Santo (el Consolador) y que
El haría grandes cosas por ellos; al oír todo esto les
convenía regocijarse, tanto por la gloria que esperaba al
Señor (17:5), como también por las bendiciones que ellos
recibirían, pero aun con todas estas maravillosas
promesas la "tristeza ha llenado vuestro corazón". ¡Así
somos nosotros! Siempre exageramos la aflicción que
sufrimos sin tomar en cuenta tantas bendiciones que
gozamos. En cualquier momento si nos tomáramos la
molestia de contar nuestras bendiciones, nunca estaría
afligido nuestro corazón, pero se nos olvida hacerlo.
Como dice Heb. 12:11, "ninguna disciplina al presente
parece ser causa de gozo, sino de tristeza"; pero
recuérdese 2 Cor. 4.17, 18. Después de la resurrección y
la ascensión de Jesús -- aun antes de venir el Espíritu
Santo -- "volvieron a Jerusalén con gran gozo" (Luc.
24:52).
16:7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me
vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría
a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. -- Les
convenía porque El enviaría al Espíritu Santo a ellos.
Jesús estuvo con ellos en su ministerio entre los judíos de
Palestina, pero el Espíritu Santo estaría con ellos en su
ministerio entre los judíos y también entre los gentiles de
todas las naciones (Mat. 28:19; Mar. 16:15; Hech. 1:8).
16:8, 9 Y cuando él venga, -- El Espíritu Santo no es
simplemente una "influencia" o "fuerza" (como la energía
eléctrica) como afirman los "testigos" del Atalaya y otros,
sino una persona, la tercera persona de la Deidad.
Cuando Ananías mintió al Espíritu Santo, mintió a Dios
(Hech. 5:3, 4). Al hablar del Espíritu Santo, la Biblia dice
"él", porque, como persona, El enseña, exhorta, guía,
prohíbe, reprende, etc.; puede ser resistido y aun
contristado.
-- convencerá al mundo de pecado, de justicia y
de juicio. De pecado, -- Como Cristo venció al mundo,
también el Espíritu Santo vencería al mundo. Ahora
Cristo describe cómo lo haría. A través de los apóstoles y
otros discípulos el Espíritu Santo convencería al mundo
de pecado, de justicia y de juicio. Al hablar del mundo se
refirió primero a los judíos que estaban equivocados en
cuanto al pecado, pues creían que los pecadores eran los
publicanos, rameras y, sobre todo, Jesús (9:24). Aun
decían que era un blasfemo (10:33). Fue crucificado
como uno de los peores criminales. El Espíritu Santo, sin
embargo, convencería a algunos de ellos de pecado.
Hechos de los Apóstoles es la revelación inspirada de esa
obra. En el día de Pentecostés el Espíritu Santo dijo por
boca de Pedro, "Jesús ... entregado por el determinado
consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y
matasteis por manos de inicuos, crucificándole" (Hech.
2:22, 23; véase también 3:14, 15). Al oír este sermón
algunos de ellos se convencieron de que eran pecadores
(homicidas): "Al oir esto, se compungieron de corazón, y
dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones
hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y
bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para perdón de pecados; y recibiréis el don del Espíritu
Santo" (Hech. 2:37, 38).
-- por cuanto no creen en mí -- Si hubieran creído
en Cristo, no lo habrían crucificado.
16:10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me
veréis más; -- ¿Cuál era el concepto de los judíos de la
justicia? La respuesta se encuentra, p. ej., en Mat. 6:1-18;
Luc. 16:15; 18:9-14; Rom. 10:1-4. Se sentían muy
piadosos cuando entregaron a Jesús como blasfemo a los
romanos para que fuera crucificado porque creían que al
hacerlo vindicaban el honor de Dios. Aun en ese mismo
día el centurión romano tuvo otro pensamiento:
"Verdaderamente éste era Hijo de Dios" (Mat. 27:54). En
el día de Pentecostés el veredicto del Espíritu Santo fue
todo lo contrario del juicio de los judíos al declarar
que ellos eran pecadores, y que Cristo era el Hijo de Dios,
que había ascendido al cielo, que estaba sentado a la
diestra del Padre (Hech. 2:33), y que había enviado al
Espíritu Santo a los apóstoles. Esto era prueba innegable
de la justicia de Cristo y del pecado de los judíos.
Las palabras, "no me veréis más" indican
la permanencia de su estancia con Dios; es decir, El no va
al Padre para volver a la tierra. Cuando El vuelva, la
tierra será quemada (2 Ped. 3:10).
16:11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo
ha sido ya juzgado. -- 12:31. Los judíos esperaban el
juicio severo sobre los romanos y otros gentiles, pero el
Espíritu Santo les convencería en cuanto al juicio sobre
Satanás y todos sus aliados. Cristo ya había demostrado
su poder sobre el diablo (Luc. 11:20-22), pero el Gran
Triunfo sobre Satanás era la cruz (Efes. 2:15; 4:8; Heb.
2:14). Todo pecador rescatado del reino de Satanás y
trasladado al reino de Cristo (Col. 1:13) muestra el triunfo
de Cristo sobre Satanás. Los que no obedecen al
evangelio aceptan voluntariamente el castigo que es para
Satanás (Mat. 25:41).
16:12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero
ahora no las podéis sobrellevar. -- "Os he llamado
amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las
he dado a conocer" (15:15). Esto indica que Jesús estaba
dispuesto a revelar todas las cosas a los apóstoles; por lo
tanto, lo que no les reveló era solamente aquello que no
podían entender; p. ej., que los gentiles serían
coherederos con ellos del evangelio. Dice el siguiente
versículo que el Espíritu Santo les guiaría a toda la
verdad, porque después sí las podrían sobrellevar.
16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os
guiará a toda la verdad; -- En ese momento los
apóstoles ni siquiera entendieron el significado de la
muerte de Cristo, pero el Espíritu Santo revelaría "todo el
consejo de Dios" (Hech. 20:27): p. ej., el plan de
salvación (todo aspecto de la redención en Cristo), el
misterio de la reconciliación de judíos y gentiles en un
cuerpo (la iglesia), el culto, organización y obra de la
iglesia, el significado de la santidad y todo aspecto de la
vida nueva, los eventos finales. "Toda la verdad" es el
Nuevo Testamento de Cristo, la revelación de la mente de
Dios (1 Cor. 2:11-13), la doctrina de Cristo (2 Jn. 9-11),
el evangelio (Gál. 1:8, 9), la fe (Judas 3). "El les abrirá
el misterio de Dios, y de Cristo, 'en quien están
escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del
conocimiento' (Col. 2:2, 3)" (AH).
Esta promesa quiere decir que después de la época
de los apóstoles no habría revelación nueva, pues toda la
verdad había de ser revelada por medio de ellos, pues el
Espíritu Santo "os enseñará todas las cosas, y os
recordará todo lo que yo os he dicho" (14:26). Por la
inspiración del Espíritu Santo tenemos el registro de la
vida y las enseñanzas de Jesús (Mateo, Marcos, Lucas y
Juan), la historia de la iglesia (Hechos), las epístolas y el
Apocalipsis. Por lo tanto, afirmamos con toda confianza
que las Escrituras son completas y perfectas (2 Tim. 3:16,
17; Judas 3; 2 Ped. 1:3; Apoc. 22:18, 19).
-- porque no hablará por su propia cuenta,
-- Compárense 5:30; 8:26. Jesús había dicho repetidas
veces que las palabras que El (Jesús) enseñaba y las obras
que El hacía no eran de El sino del Padre, para recalcar
que El no enseñaba y obraba aparte de
o independientemente del Padre. Ahora dice lo mismo del
Espíritu Santo, que la obra de El también sería
perfectamente unida con la del Padre y del Hijo, porque
El continuaría la obra de Jesús. De hecho, al prometerles
que el Espíritu Santo vendría para ser el Consolador
(Ayudador) de ellos, Jesús les dijo, "vendré a vosotros"
(14:18, 28) y "vendremos" (14:23); es decir, la obra del
Espíritu Santo sería inseparable de la obra del Padre y del
Hijo.
Dice Cristo que el Espíritu Santo "no hablará por su
propia cuenta". Los hermanos que enseñan que, al venir a
la tierra, Jesús se despojó a sí mismo de los atributos
divinos (¡como si fuera posible que el inmutable Cristo
pudiera cambiar de este modo!) citan Jn. 5:19 ("No puede
el Hijo hacer nada por sí mismo"); 5:30 ("No puedo yo
hacer nada por mío mismo"), etc.; por eso, para ser
consecuentes con su doctrina, deben enseñar que el
Espíritu Santo también se despojó a sí mismo de sus
atributos divinos cuando vino sobre los apóstoles el día
de Pentecostés, porque Jesús dijo que "no hablará por su
propia cuenta". Recuérdese también 16:7, "el
Consolador ... os lo enviaré"; si Cristo era inferior por
haber sido enviado por el Padre, entonces el Espíritu
Santo era inferior por haber sido enviado por Cristo. La
verdad es que estas expresiones no significan inferioridad
sino identidad, y no tienen nada que ver con la idea
absurda e imposible de despojarse de atributos divinos.
-- sino que hablará todo lo que oyere, -- "Todas
las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a
conocer" (15:15), y el Espíritu Santo "hablará todo lo que
oyere". Jesús enseñaba las palabras que el Padre le daba
(17:8, 14), y el Espíritu Santo hará lo mismo.
-- y os hará saber las cosas que habrán de venir.
-- P. ej., Hech. 20:29, 30; 2 Tes. 2; 1 Tim. 4:1-3;
Apocalipsis.
16:14 El me glorificará; porque tomará de lo mío (su
vida y enseñanza), y os lo hará saber. -- Según los
pentecostales y otros carismáticos, el Espíritu Santo
vendría para glorificar al Espíritu Santo, pues en todas las
reuniones, conversaciones y escritos de tales grupos
hablan principalmente del Espíritu Santo. Sin embargo,
en Hechos de los Apóstoles y en el resto del Nuevo
Testamento el Espíritu Santo no se glorificó a sí mismo
sino a Cristo (2 Cor. 3:18; 4:6).
16:15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije
que tomará de lo mío, y os lo hará saber. -- Mat. 11:27;
Luc. 10:22. Dicen algunos hermanos (véase 1:14, notas)
que Cristo era Dios (Deidad), pero sin los atributos,
características, poderes y prerrogativas de Dios, pero este
texto afirma que "todo lo que tiene el Padre es mío"; por
eso, era igual al Padre (5:18) en todo (aquí en particular
en conocimiento y, por eso, era omnisciente).
16:16 Todavía un poco, y no me veréis; -- Ahora
introduce el pensamiento que los apóstoles tendrán
mucha tristeza, pero que su tristeza sería breve y que
pronto sería convertida en gozo. Vuelve a lo que dijo en
14:19, "Todavía un poco, y el mundo no me verá más" y
16:5, "Pero ahora voy al que me envió"; cuando lo
quitaron de la cruz y cuando estuvo en el sepulcro no
podían verlo.
-- y de nuevo un poco, y me veréis; -- pero "un
poco" después lo podrían ver no solamente durante los
cuarenta días entre la resurrección y la ascensión, sino
también lo verían cuando volviera en la persona del
Espíritu Santo (14:17-28). El resto del texto nos convence
que Jesús no se refiere solamente a los pocos días que
estaría en la tierra después de su resurrección; p. ej.,
16:23 "En aquel día ... todo cuanto pidiereis al Padre en
mi nombre, os lo dará"; 16:26, "En aquel día pediréis en
mi nombre". Obviamente Cristo se refiere al gozo
continuo que ellos tendrían al venir el Espíritu Santo para
guiarles y ser su Consolador (Ayudador). Podían decir
por medio del Espíritu, "vemos a ... Jesús, coronado de
gloria y de honra" (Heb. 2:9).
-- porque yo voy al Padre. -- El tuvo que ir al
Padre para que los apóstoles pudieran verlo otra vez, al
recibir al Espíritu Santo (16:7).
16:17, 18 entonces se dijeron algunos de sus discípulos
unos a otros: ¿qué es esto que nos dice: todavía un
poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis;
y, porque yo voy al Padre? decían, pues: ¿qué quiere
decir con: todavía un poco? no entendemos lo que
habla. -- 13:36; 14:5, 8, 22. Recuérdese que los
discípulos todavía esperaban un reino terrenal. Si ahora
Cristo piensa establecerlo, ¿por qué dice que "no me
veréis y de nuevo un poco, y me veréis". Esto no tenía
sentido para ellos. En otra ocasión "ellos no entendían
esta palabra, y tenían miedo de preguntarle" (Mar. 9:32).
16:19 Jesús conoció (2:24, 25; 6:61; Mat. 9:4) que
querían preguntarle, ("han tomado el primer paso hacia
el conocimiento", HWW; todo maestro desea que se
hagan preguntas, porque esto indica el deseo de
aprender) y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca
de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de
nuevo un poco y me veréis? -- Los discípulos estaban
muy impresionados por la omnisciencia de Jesús, pues El
podía leer sus pensamientos (16:30). El corazón de ellos
(y de todos) era como un libro abierto para Jesús.
16:20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros
lloraréis y lamentaréis, (como las personas que lloran
por causa de la muerte de seres queridos, 11:31, 33;
20:11, 13, 15; "un poco y no me veréis" cuando le
crucificaron y sepultaron, Mar. 16:10; Luc. 24:17) y el
mundo se alegrará (Luc. 22:5; los judíos creían que
habían acabado con Jesús, que ya no les podría causar
más problemas. ¡Por fin habían tapado su boca! pero
"¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis
y lloraréis", Luc. 6:25); pero aunque vosotros estéis
tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo (20:20;
Mat. 28:8). -- La aflicción suprema será remplazada por
el gozo supremo, no solamente por causa de la
resurrección y ascensión de Jesús (Luc. 24:52), sino
también por la venida del Espíritu Santo, cuya ayuda les
daría un gozo duradero. La tristeza del pecador se
convierte en gozo si le lleva a obedecer al evangelio. En
cuanto a los sufrimientos del cristiano, "esta leve
tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez
más excelente y eterno peso de gloria" (2 Cor. 4:17).
16:21, 22 La mujer cuando da a luz, tiene dolor,
porque ha llegado su hora; pero después que ha dado
a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el
gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. (Isa.
21:3; 26:17; Miqueas 4:9, 10; 1 Tes. 5:2, 3) También
vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y
se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro
gozo. -- Al resucitar Cristo volvería a verlos, pero aquí se
refiere más bien a su presencia en la persona del Espíritu
Santo, para producir en ellos un gozo duradero. Desde
luego, la fe en la resurrección produce un gozo en el
discípulo que el mundo no le puede quitar. "En vano
Satanás gastó todos los recursos del infierno para
contrarrestar el testimonio de ese grupito de hombres a
quienes Cristo había dado estas palabras, pero el gozo de
ellos nunca fue quitado, y el propósito de Satanás fue
frustrado" (JBC).
16:23 En aquel día no me preguntaréis nada (como, p.
ej., 13:36; 14:8; 16:18). -- 14:20-23 indica que "aquel
día" se refiere al tiempo cuando el Espíritu "hablará todo
lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de
venir" 16:13; la predicación tan clara y confiada de Pedro
y los otros apóstoles, aun explicando profecías
complicadas en el día de Pentecostés, da amplia prueba
de esto. Seguramente después de su resurrección Jesús
explicó muchas cosas (20:9, 24-28; 21:4-7; Luc. 24:27,
45; Hech. 1:3-8), pero este contexto indica que Jesús se
refiere a la ayuda que recibirían del Espíritu Santo.
-- De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto
pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. -- Siempre
les había enseñado a orar (Mat. 6:9-13; 7:7-11; Luc. 11:1-
13; 18:1-8, etc.), pero ahora les dice que deben pedir "al
Padre en mi nombre". Muchas personas que oran al Padre
no piden en el nombre de Cristo para no ofender a los
judíos u otros que no aceptan a Cristo como el Hijo de
Dios, pero el Padre no escucha a los tales, porque sin
mediador nadie puede acercarse a Dios, y Cristo es
nuestro único Mediador (1 Tim. 2:5).
16:24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre;
pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea
cumplido. -- Porque al ascender al cielo Cristo sería
nuestro Sumo Sacerdote que haría intercesión por
nosotros (Heb. 4:14-16; 7:24, 25; 9:24). Al orar "en el
nombre de Cristo", oramos de acuerdo con su autoridad,
su voluntad y su naturaleza. Sunombre significa todo lo
que El es.
16:25 Estas cosas os he hablado en alegorías; (10:6,
dicho simbólico o figurado: p. ej., 2:17; 3:5; 4:13, 14;
6:53; 7:38; etc.) la hora viene cuando ya no os hablaré
por alegorías, sino que claramente os anunciaré
acerca del Padre. -- Aunque Jesús explicó muchas cosas
después de su resurrección (Luc. 24:27), cumplió esta
promesa en la persona del Espíritu Santo, en la revelación
del Nuevo Testamento.
16:26, 27 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os
digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el
Padre mismo os ama (philei), porque vosotros me
habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.
-- Debemos pedir en el nombre de Jesús, porque el Padre
mismo lo ha nombrado como Mediador (1 Tim. 2:5; Heb.
7:25; 1 Jn. 2:2), pero Jesús no tiene que rogar al Padre
para que nos ame, pues El nos ama porque amamos al
Hijo y creemos que El vino del Padre. Es interesante
observar que el Padre nos ama (philei), es decir, con el
amor de afecto y de amistad (15:15). ("O qué Amigo nos
es Cristo"; y si Cristo es nuestro Amigo, el Padre también
es nuestro Amigo).
"El no reconocer al Padre como la fuente de gracia,
amor y misericordia ha llevado a la Iglesia Romana a
grandes errores. Al sospechar que el Padre obra con rigor
indebido, ha habido la misma sospecha con respecto al
Hijo por causa de su cercanía al Padre. Por lo tanto, la
Virgen María fue invocada para interceder con el Hijo y
suavizar su obstinación. Desde la deificación de la Virgen
María en 1853, ha habido desconfianza en ella también, y
ha habido una tendencia a invocar a José para que
interceda con María para que interceda con el Hijo para
que interceda con el Padre. De esta manera el maravilloso
amor del Padre que pasa todo entendimiento se hace
menor que el amor de meros mortales" (JWM).
16:28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez
dejo el mundo, y voy al Padre. -- Esta es una expresión
gloriosa -- como un breve resumen -- del plan eterno de
Dios: el Hijo saldría de Padre para venir al mundo para
morir por nosotros, y después de resucitar de entre los
muertos, volvería al Padre. ¡Aquí tenemos el viaje
redondo de Cristo: del cielo a la tierra, y de la tierra al
cielo!
16:29 Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas
claramente, y ninguna alegoría dices. -- Ya
"entendieron", pero todavía ignoraban los pasos
necesarios que Jesús tomaría para llevar a cabo esta
promesa.
16:30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y
no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos
que has salido de Dios. -- ¡He aquí el testimonio de
hombres sinceros que anduvieron con Cristo por unos tres
años y medio! El testimonio de ellos lleva mucho peso,
porque repetidas veces habían visto la evidencia de su
omnisciencia. Pedro repite esta verdad en 21:17, "Señor,
tú lo sabes todo". Por causa de las muchas
demostraciones de su omnisciencia -- y otros atributos
divinos -- ¡creían en su deidad ("que has salido de Dios")!
16:31 Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? -- La
gramática de esta expresión permite que sea una
declaración o una interrogación, pero 17:8 ("han
conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que
tú me enviaste") nos convence que Cristo no pregunta,
sino que afirma que "ahora creéis". El no minimiza su fe,
pero por causa de su falta de comprensión del plan
divino, se escandalizarían.
16:32 He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que
seréis esparcidos (10:32; Mat. 26:31) cada uno por su
lado, y me dejaréis solo; -- En lugar de estar al lado de
Jesús, serían esparcidos como ovejas temerosas y
buscarían la seguridad personal ("cada uno por su lado").
Jesús "conocía la debilidad de los hombres, sabía que
fracasaban, sabía que lo abandonarían en la hora de
mayor necesidad y, a pesar de todo, los amaba. Y lo más
maravilloso es que seguía confiando en ellos. Conocía el
peor aspecto de los hombres y sin embargo los seguía
amando y confiando en ellos. Es muy posible que una
persona perdone a alguien y, a pesar de ello, deje bien
establecido que no está dispuesto a volver a confiar en él.
Jesús, en cambio, dijo: Error! Reference
sourcenotfound." (WB).
-- mas no estoy solo, porque el Padre está
conmigo. -- 2 Tim. 4:16-18. Al morir en la cruz Jesús
dijo, "Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mat.
27:46); (es decir, ¿por qué no me libras de la muerte?
Mat. 27:43; Sal. 22:1-8)). Dios no le libró de la muerte --
no le salvó la vida --, porque "por nosotros lo hizo
pecado" (2 Cor. 5:21); es decir, su vida fue puesta "en
expiación por el pecado" (Isa. 53:10). Cristo no llevó
la culpa, sino la pena por los pecados del mundo. El
Padre no le había vuelto las espaldas (como el calvinismo
enseña), sino que siempre estaba con El, pues sus
palabras finales fueron, "Padre, en tus manos encomiendo
mi espíritu" (Luc. 23:46).
16:33 Estas cosas (13:31 - 16: 32; pero en particular, lo
que ha dicho en los vers. 26, 27, 32) os he hablado para
que en mí tengáis (literalmente, para que pueda
continuar teniendo) paz (14:27). En el mundo tendréis
aflicción (15:18-21; Hech. 14:22; 1 Tes. 3:1-4; 2 Tim.
3:12); pero confiad, yo he vencido al mundo. -- (1 Jn.
2:14,15; 4:4; 5:4, 5)."Es significativo que el
Señor no dijo, Error! Reference sourcenotfound.; esta
bendita promesa era suya porque El lo hizo" (GNW). Es
notable observar que en esta hora tan oscura Cristo
hablara de la paz. El sabía exactamente lo que iba a
suceder esa noche y el día siguiente, pero se preocupaba
por la paz de sus discípulos, la paz que se hizo posible
objetivamente por medio de su sacrificio en la cruz (Efes.
2:14, "él es nuestra paz"), y subjetivamente por el
consuelo que tendrían estando en plena comunión con
Cristo. Por causa de esa paz los apóstoles, después de ser
azotados, "salieron de la presencia del concilio, gozosos
de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por
causa del Nombre" (Hech. 5:41). Por causa de esa paz "a
medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a
Dios" en el calabozo de más adentro de la cárcel de
Filipos (Hech. 16:25).
¿Por qué dice Cristo, "yo he vencido al mundo"
cuando en realidad lo haría al morir en la cruz? Otra vez
habla proféticamente; el cumplimiento de esta palabra era
completamente seguro. Tenemos paz porque sabemos que
Cristo ha vencido al mundo, que está sobre su trono en el
cielo, y que por medio de El nosotros también somos más
que vencedores (Rom. 8:37; 1 Jn. 5:4).
Si Cristo quería consolar y animar a los apóstoles,
¿por qué les dijo con toda franqueza que El sabía que lo
iban a desamparar? "Quiere indicar lo siguiente: si Jesús
no hubiera predicho la debilidad de los discípulos, cuando
éstos percibieran más tarde cómo le habían fallado y
abandonado podrían haber caído en la desesperación más
total y absoluta. Sin embargo, se lo advirtió antes de que
sucediera. Es como si hubiera dicho: Error! Reference
sourcenotfound." (WB)
Capitulo 16
16:1-6 Nuestro Señor Jesús, dando a sus discípulos la notificación
de problemas, diseñado de forma que el terror no puede ser una
sorpresa para ellos. Es posible que aquellos que son verdaderos
enemigos al servicio de Dios, de fingir entusiasmo por ella. Esto no
disminuye el pecado de los perseguidores; villanías nunca serán
cambiadas por poner el nombre de Dios para ellos. Como Jesús en
sus sufrimientos, por lo que sus seguidores en las suyas, deben
mirar hacia el cumplimiento de las Escrituras. Él no les dijo que
antes, porque él estaba con ellos para enseñar, guiar, y consolarlos;
ellos no necesitan entonces esta promesa de la presencia del
Espíritu Santo. Nos va a silenciar a preguntar: ¿De dónde vienen
los problemas? Nos va a satisfacer a preguntar: ¿A dónde van
ellos? porque sabemos que trabajan para el bien. Es culpa común y
la necedad de los cristianos tristes para que busque sólo en el lado
oscuro de la nube, y hacer oídos sordos a la voz de gozo y alegría.
Lo que llena los corazones de los discípulos con el dolor, era
demasiado grande afecto por la vida presente. Nada más
obstaculiza nuestro gozo en Dios, que el amor al mundo, y la
tristeza del mundo que viene de él.
16:7-15 La partida de Cristo era necesaria para el Consolador
viene. El envío del Espíritu iba a ser el fruto de la muerte de Cristo,
que fue su despedida. Su presencia corporal podría ser sólo en un
lugar al mismo tiempo, pero su espíritu está en todas partes, en todo
lugar, en todo momento, donde dos o tres se reúnen en su nombre.
Vea aquí el oficio del Espíritu, primero para reprobar o convencer.
Trabajo convincente es la obra del Espíritu; él puede hacerlo
eficazmente, y nadie más que él. Es el método que el Espíritu Santo
toma, primero para convencer, y luego a la comodidad. El Espíritu
debe convencer al mundo, del pecado; no sólo les contarlo. El
Espíritu convence del hecho del pecado; del fallo del pecado; de la
locura del pecado; de la suciedad del pecado, para que por ella nos
convertimos en odioso para Dios; de la fuente del pecado, la
naturaleza corrupta; y, por último, de la fruta del pecado, que el fin
es la muerte. El Espíritu Santo demuestra que todo el mundo es
culpable delante de Dios. Él convence al mundo de justicia; que
Jesús de Nazaret era Jesucristo el justo. Además, la justicia de
Cristo, impartida a nosotros para la justificación y salvación. Él les
mostrará donde se tendrán en cuenta, y cómo puede ser aceptado
como justo ante los ojos de Dios. La ascensión de Cristo demuestra
el rescate fue aceptada, y la justicia terminó, a través del cual los
creyentes debían ser justificados. Y de juicio, porque el príncipe de
este mundo ha sido juzgado. Todo irá bien, cuando se rompe su
poder, el que hizo todo el daño. Como Satanás es sometido por
Cristo, esto nos da confianza, porque ningún otro poder puede estar
delante de él. Y por el día del juicio. La venida del Espíritu
implicaría una ventaja indecible a los discípulos. El Espíritu Santo
es nuestro guía, no sólo para mostrarnos el camino, pero para ir con
nosotros por medio de ayudas e influencias continuas. Para ser
llevado a una verdad es más que apenas lo sepa; no es sólo tener la
noción de que en nuestras cabezas, pero el gusto y sabor, y el poder
de la misma en nuestros corazones. Él os enseñará toda la verdad, y
mantenga la espalda nada rentable, porque él hará saber las cosas
por venir. Todos los dones y gracias del Espíritu, toda la
predicación, y todos los escritos de los apóstoles, bajo la influencia
del Espíritu, todas las lenguas y milagros, eran para glorificar a
Cristo. Es el deber de cada uno a preguntarse, si el Espíritu Santo
ha comenzado una buena obra en su corazón? Sin el
descubrimiento clara de nuestra culpa y peligro, nunca vamos a
entender el valor de la salvación de Cristo; pero cuando nos trajo a
conocernos a nosotros mismos correctamente, comenzamos a ver el
valor del Redentor. Debemos tener puntos de vista más completa
del Redentor, y más afectos animados a él, si oramos por más, y
dependía del Espíritu Santo.
16:16-22 Es bueno tener en cuenta lo cerca que nuestras estaciones
de la gracia son a su fin, para que seamos vivificados para
mejorarlos. Pero los dolores de los discípulos pronto se
convirtieron en alegría; como las de una madre, al ver a su hijo. El
Espíritu Santo sería su Consolador, y ni los hombres ni los
demonios, ni los sufrimientos en la vida ni en la muerte, jamás les
privaría de su gozo. Los creyentes tienen la alegría o la tristeza, de
acuerdo a su visión de Cristo, y las señales de su presencia. El
dolor viene de los impíos, que nada puede disminuir; el creyente es
un heredero a la alegría que nadie puede quitar. ¿Dónde está ahora
la alegría de los asesinos de nuestro Señor, y el dolor de sus
amigos?
16:23-27 Inicial del Padre muestra un sentido de necesidades
espirituales, y un deseo de bendiciones espirituales, con la
convicción de que se tenía del único Dios. Pedir en el nombre de
Cristo, es reconocer nuestra indignidad para recibir favores de
Dios, y muestra completa dependencia de Cristo como el Señor
nuestra Justicia. Nuestro Señor había hablado hasta ahora con
frases cortas y pesadas, o por medio de parábolas, la importación
de los cuales los discípulos no entender completamente, pero
después de su resurrección, destinados claramente a enseñarles esas
cosas en relación con el Padre y el camino hacia él, a través de su
intercesión. Y la frecuencia con la que nuestro Señor hace cumplir
ofreciendo peticiones en su nombre, muestra que la gran final de la
mediación de Cristo es para impresionar a nosotros con un sentido
profundo de nuestro pecado, y del mérito y el poder de su muerte,
en que podamos tener acceso a Dios. Y recordemos siempre, que
para hacer frente al Padre en el nombre de Cristo, o para dirigirse al
Hijo como Dios, que habito en la naturaleza humana, y
reconciliando el mundo a sí mismo, son los mismos, como el Padre
y el Hijo son uno.
16:28-33 Aquí está una declaración simple de la venida de Cristo al
Padre, y su regreso a él. El Redentor, en su entrada, fue Dios
manifestado en la carne, y en su partida fue recibido arriba en
gloria. Por esta diciendo a los discípulos mejoraron en el
conocimiento. También en la fe; Ahora estamos seguros. ¡Ay! y no
tenían conocimiento de su propia debilidad. La naturaleza divina no
abandonó a la naturaleza humana, pero lo apoyó, y puso la
comodidad y el valor en los sufrimientos de Cristo. Y mientras que
tenemos presencia favorable de Dios, somos felices, y debe ser
fácil, aunque todo el mundo nos abandone. Paz en Cristo es la
única paz verdadera, en él solamente los creyentes tienen. Por
medio de él tenemos paz para con Dios, y por lo que en él tenemos
paz en nuestras propias mentes. Debemos alentar, porque Cristo ha
vencido al mundo antes que nosotros. Pero mientras pensamos nos
encontramos, tomemos cuidado, no sea que nos caemos. Nosotros
no sabemos cómo debemos actuar si entran en la tentación;
velemos y oremos sin cesar, de que no podemos quedarnos con
nosotros mismos.
Comentario de Matthew Henry [1706], traducido del Inglés
BibleHub