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Edith Stein: Verdad y Empatía en Europa

Este documento presenta información sobre Edith Stein y su búsqueda de la verdad a través de la filosofía y la fe. Resume su conversión al catolicismo y su dedicación a la fenomenología. También destaca su martirio y su declaración como copatrona de Europa para promover la tolerancia y la fraternidad entre personas de diferentes orígenes.
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Edith Stein: Verdad y Empatía en Europa

Este documento presenta información sobre Edith Stein y su búsqueda de la verdad a través de la filosofía y la fe. Resume su conversión al catolicismo y su dedicación a la fenomenología. También destaca su martirio y su declaración como copatrona de Europa para promover la tolerancia y la fraternidad entre personas de diferentes orígenes.
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TEXTOS PARA MEDITAR: EDITH STEIN buscadora de la Verdad y su sintonía

existencial con Santa Teresa de Jesús

COPATRONA DE EUROPA: Contemplamos hoy a Teresa Benedicta de la Cruz,


reconociendo en su testimonio de víctima inocente, por una parte, la imitación del
Cordero inmolado y la protesta contra todas las violaciones de los derechos
fundamentales de la persona y, por otra, una señal de ese renovado encuentro entre
judíos y cristianos que, en la línea deseada por el concilio Vaticano II, está conociendo
una prometedora fase de apertura recíproca. Declarar hoy a Edith Stein copatrona de
Europa significa poner en el horizonte del viejo continente una bandera de respeto, de
tolerancia y de acogida que invita a hombres y mujeres a comprenderse y a aceptarse,
más allá de las diversidades étnicas, culturales y religiosas, para formar una sociedad
verdaderamente fraterna. (10)

“Dios es la verdad. Quien busca la verdad busca a Dios, sea de ello consciente o no”1

“Los Reyes Magos son ante el pesebre los representantes de todos los que buscan, de
cualquier pueblo y nación. La gracia los había conducido, antes de pertenecer aún a la
Iglesia visible. En ellos vivía un deseo puro de alcanzar la Verdad, que no se dejaba
contener en las fronteras de las doctrinas y tradiciones particulares. Puesto que Dios es
la Verdad y quiere dejarse encontrar por todos aquellos que le buscan de todo corazón,
tarde o temprano tenía que iluminar la estrella a esos sabios para indicarles el camino de
la Verdad. Y así se presentan ante la Verdad encarnada, se postran ante ella en profunda
adoración y depositan las coronas a sus pies, pues todos los tesoros del mundo no son
más que polvo en comparación con ella.”2

El mismo Juan Pablo II en su Encíclica Fides et Ratio, en el número 74, coloca a Edith
Stein como un ejemplo alentador en su dedicación a la filosofía como búsqueda de la
verdad: “La fecunda relación entre filosofía y palabra de Dios se manifiesta también en
la decidida búsqueda realizada por pensadores más recientes, entre los cuales deseo
mencionar, por lo que se refiere al ámbito occidental, a personalidades como John
Henry Newman, Antonio Rosmini, Jacques Maritain, Etienne Gilson, Edith Stein,...;
prestar atención al itinerario espiritual de estos maestros ayudará, sin duda alguna, al
progreso en la búsqueda de la verdad y en la aplicación de los resultados alcanzados al
sericio del hombre.”

Fenomenología; “Se consideraba la obra como una ‘nueva escolástica’ debido a que,
apartándose la mirada filosófica del sujeto, se dirigía ahora al objeto; el conocimiento
parecía ser de nuevo un ‘recibir’ que tenía su estatuto regulador en la cosa y no -como
en el criticismo- en el que el conocimiento es un ‘determinar’ cuya ley connota a la
cosa. Todos los jóvenes fenomenólogos eran decididos realistas.”EA, p. 201.

1
Carta a Adelgundis Jaegerschmid, [Link].1938, OC I, 1251.
2
Vida escondida y Epifanía, en OC V, p. 637.
EMPATÍA – DIOS: “¿Pero cómo están entonces las cosas respecto a las personas
espirituales puras cuya representación no encierra contradicción alguna? ¿No es
pensable ninguna relación entre ellas? Ha habido hombres que creyeron experimentar la
acción de la gracia divina en un cambio repentino de su persona, otros que se sintieron
guiados en el obrar por un espíritu protector (no es necesario pensar precisamente en el
daimovnion de Sócrates, que no ha de entenderse tan literalmente). ¿Quién va a decidir
si aquí hay experiencia auténtica o aquella falta de claridad sobre los motivos propios
que encontrábamos en la consideración de los Ídolos del autoconocimiento? ¿Mas no
está también dada ya con las imágenes ilusorias de tal experiencia la posibilidad
esencial de experiencia auténtica en este terreno? En cualquier caso, el estudio de la
conciencia religiosa me parece el medio más adecuado para la respuesta a nuestra
cuestión, como por otro lado es su respuesta del más alto interés para el terreno
religioso. Mientras tanto, cedo a investigaciones ulteriores la respuesta de la pregunta
planteada y me conformo aquí con un «non liquet»” (Sobre el problema de la Empatía,
OC II, 201-202.)

Adolf Reinach: “Mi plan está claro ante mis ojos: naturalmente es muy modesto. Me
gustaría empezar desde la experiencia interior de Dios, la experiencia de sentirse
refugiado en El, y quisiera mostrar que la Ciencia “objetiva” no puede contradecirla. Me
gustaría exponer la significación total de esta experiencia, mostrar hasta que punto
puede reclamar objetividad, demostrar por qué es un conocimiento auténtico, aunque de
un género especial; y, por último, sacar las conclusiones. Naturalmente, una exposición
como ésta no tiene nada que ofrecer a aquel que vive a la vista de Dios. Pero puede
sostener al que vacila, al que permite que las objeciones de la ciencia le confundan, y
puede impulsar hacia adelante a aquel al cual estas objeciones le han apartado de
encaminarse hacia Dios. Hacer una obra semejante con humildad es hoy día muy
importante, mucho más importante que combatir en esta guerra. Porque ¿qué fin tiene
este horror si no conduce a los hombres más cerca de Dios?.” A. REINACH,
Gesammelte Schriften, Niemeyer, Halle 1921, p. XXXVII.

EL papel que jugamos en el mundo: “Todavía me sigo esforzando en vano en tratar


de comprender qué papel desempeñamos los hombres en el devenir del mundo. Hace
tiempo que me llamó la atención un texto del Evangelio de Lucas: “Porque el Hijo del
hombre se va, según está decretado, pero ¡ay de aquel por quien será entregado!” ¿No
tiene esto un valor universal? Llevamos los acontecimientos adelante y somos
responsables de ello. Y en el fondo no sabemos lo que hacemos y no podemos detener
la historia, incluso aunque renunciemos a ella. Ciertamente esto no es comprensible. Por
lo demás, para mí religión e historia se suceden juntas, ...”3

Carta escrita el 10 de octubre de 1918: “No sé si de mis comunicaciones anteriores ha


deducido ya que tras larga reflexión más y más me he decidido por un cristianismo
positivo. Esto me ha librado de la vida, que me había tirado por tierra, y, al mismo
tiempo, me ha dado fuerza para retomar otra vez, agradecida, la vida. Por tanto, puedo
hablar, en el sentido más profundo de un “nuevo nacimiento”4 (Resonancias de este

3
Carta a Ingarden 19-Febrero-1918, en Obras I, pp. 603-604.
4
En OC I, p. 654.
“cambio interior” pueden percibirse en algunas de sus cartas. Cf. Carta a Erna Stein,
[Link]. 1918, OC I, 632.)

Causalidad Psíquica: “Existe un estado de quietud en Dios, de relajación de toda


actividad intelectual, en que no se hacen planes, no se toman resoluciones, y no se
actúa, si no que todo lo venidero se deja en manos de la voluntad divina, abandonándose
a la Providencia. Esta suerte me fue deparada después de una experiencia, que
sobrepasó mis fuerzas, que absorbió toda mi energía vital y que me privó de toda
actividad. La quietud en Dios es algo totalmente nuevo y particular en contra de la
negación de la actividad por falta de fuerza vital. En su lugar aparece el sentimiento de
estar escondido, de estar liberado de todo problema, preocupación u obligación. Y
mientras más me entrego a este sentimiento, me comienzo a llenar más y más de vida
nueva, que me empuja a nuevas ocupaciones, sin que para ello actúe la voluntad. Esta
energía vital aparece como flujo de una actividad y una fuerza que no son mías, y que
sin ningún tipo de exigencias por mi parte, trabaja en mi.”5

Teresa la denomina “mística teología”: “un sentimiento de la presencia de Dios que


en ninguna manera podía dudar que estaba dentro de mí o yo toda engolfada en El. Esto
no era manera de visión; creo lo llaman mística teología. Suspende el alma de suerte,
que toda parecía estar fuera de sí: ama la voluntad, la memoria me parece está casi
perdida, el entendimiento no discurre, a mi parecer, mas no se pierde; mas, como digo,
no obra, sino está como espantado de lo mucho que entiende, porque quiere Dios
entienda que de aquello que Su Majestad le representa ninguna cosa entiende.”6

“No obstante, decisivo de forma consciente fue lo acontecido en mí (por favor, entienda
bien: hecho real, no “sentimiento”): topar con la imagen concreta de auténtica vida
cristiana en testigos elocuentes (Agustín, Francisco, Teresa). Pero, ¿cómo describirle
en un par de palabras la imagen de aquel “hecho real”? Es un mundo infinito, que se
abre como algo absolutamente nuevo, si uno comienza, en lugar de vivir hacia fuera,
hacia adentro. Todas las realidades, con las que uno tenía que habérselas antes, se
hacen transparentes, y propiamente se llega a sentir las fuerzas que sustentan y mueven
todo. ¡Qué insignificantes aparecen los conflictos con los que antes uno tenía que
luchar! ¡Y qué abundancia de vida con sufrimiento y alegrías, como no conoce el
mundo ni puede conocer, contiene un solo día, casi insignificante desde fuera, de una
existencia humana nada vistosa! Y qué raro se encuentra uno cuando, teniendo todo esto
en sí y alrededor de sí, se halla con personas que sólo ven la superficie, y vive como uno
de ellos, sin que lo barrunten ni noten. ¿No queda sorprendido a causa de estas cosas
misteriosas? No se enfade conmigo; si lo desea, gustosamente, vuelvo al terreno de la
ratio, donde usted se encuentra más en casa. No he olvidado del todo su utilización,
incluso –dentro de sus límites– la valoro mucho más que antes.” Carta a Roman
Ingarden, 8-XI-1927, en OC I, pp. 799-800.

En una carta escrita a Roman Ingarden el 20 de Noviembre de 1927 afirma: “Creo que
se puede y debe hablar de experiencias religiosas; pero con ello no se trata de una
“contemplación directa” de Dios... El camino normal discurre sobre efectos que uno
nota en sí, en otros y en los acontecimientos, etc., en la naturaleza y en la vida de los
5
Causalidad Psiquica, OC II, 298.
6
TERESA DE JESÚS, Libro de la Vida (cap. 10), en Id., Obras Completas, Monte Carmelo, Burgos
1997 (8ª edición), pp. 74-75.
hombres, de los cuales ninguno -tomado en sí mismo- remite tan claramente a la
autoridad divina, de modo que ya no fuera pensable otra explicación; sin embrago,
todos ellos contienen en sí una tal indicación, algunos tan fuerte en su aislamiento, que
es imposible rehuirla, en todo caso su impacto es tal que metodológicamente uno puede
dudar, pero no realmente... No es necesario que al final de nuestra vida lleguemos a una
prueba convincente de la experiencia religiosa. Pero sí es necesario que tomemos una
decisión a favor o contra Dios. Esto es lo que nos exige: decidirnos sin una prueba de
garantía. Este es el gran desafío de la fe.”7

En unos fragmentos de difícil datación y conservados entre los manuscritos de Edith,


encontramos algunas ideas que nos pueden ayudar a entender mejor el significado o
traducción “intelectual” de lo que supuso para Edith el encuentro con Cristo: “Hay que
hablar de la verdad cuando un espíritu cognoscente ha conocido un ente. Si el ente
es lo Absoluto e Infinito, en el cual ser, conocer y conocimiento son una misma cosa,
entonces Ser y Verdad son también una sola cosa. (Por eso el Logos puede afirmar: Yo
soy la Verdad). Si el ente es un ente temporal y finito y es considerado como conocido
por el Espíritu divino, entonces la Verdad es Verdad eterna, la cual precede en el tiempo
al ser de la cosa. Si se trata de un espíritu finito y que conoce en un proceso temporal,
entonces la verdad, es decir, la posesión cognoscitiva del ente, puede designarse como
meta y resultado del conocer. Si se concibe la verdad como la posesión cognoscitiva de
todo ente, entonces esa verdad es “meta ideal” para un espíritu finito, una meta a la que
él se va acercando progresivamente en un proceso infinito, pero a la que nunca podrá
alcanzar. Ahora bien, con respecto al espíritu que conoce progresivamente, se habla
también de verdades.” (Conocimiento, verdad y ser, OC III, 565.

FE LLEVAR LA VIDA DE DIOS A LOS DEMÁS: “Durante el tiempo que precedió


a mi conversión e incluso un buen tiempo después, tenía la convicción de que llevar una
vida religiosa significaba el abandono de todo lo terrestre para vivir sólo en el
pensamiento de las cosas divinas. Progresivamente aprendí a reconocer que algo más se
nos pide en este mundo y que incluso en la vida contemplativa, el ligamen con el mundo
no se debe romper. Creo incluso, que cuanto más profunda es la atracción que nos
conduce a Dios, mayor es el deber de “salir de sí”, en este sentido también, es decir en
dirección al mundo para llevar allí la vida divina.”8 .

“Por eso la fe está más cerca de la sabiduría divina que toda ciencia filosófica o aún
teológica”. Caminos del conocimiento de Dios, en OC V, p. 146.
La experiencia de Dios es determinante en el conocimiento de Dios: “El ver con los
ojos o con la fuerza imaginativa no es necesario. Todo esto puede faltar, y, sin embargo,
puede darse la certeza interior de que es Dios quien habla. Esta seguridad puede
apoyarse en el “sentimiento” de que Dios está presente; en lo más interior de él se siente
tocado por el que está presente. A esto es a lo que, en sentido propio, denominamos
experiencia de Dios. Es el núcleo de toda vivencia mística: el encuentro con Dios de
persona a persona.”9

7
E. STEIN, Obras completas I: Escritos autobiográficos y cartas, Burgos-Vitoria-Madrid 2002, pp. 801-
802. /En adelante abreviamos OC I).
8
Carta a Calista Kopf 12-febrero-1928, en Obras I, p. 809.
De la experiencia al testimonio: unidad de vida.“... la religión no es algo para vivir en
un rincón tranquilo y durante unas horas de fiesta, sino que... ella debe ser raíz y
fundamento de toda la vida, y esto no sólo para algunos escogidos, sino para todo
cristiano que lo sea de veras...”10

Conocer el alma por su vida intima: “Pero no es posible ofrecer un cuadro preciso del
alma –ni tan siquiera de forma somera y deficiente– sin llegar a hablar de lo que
compone su vida íntima. Para ello, las experiencias fundamentales sobre las que hemos
de basarnos son los testimonios de los grandes místicos de la vida de oración. Y en tal
calidad, el “Castillo interior” es insuperable: ya sea por la riqueza de la experiencia
interior de la Autora, que cuando escribe ha llegado al más alto grado de vida mística;
ya sea por su extraordinaria capacidad de expresar en términos inteligibles sus vivencias
interiores, hasta hacer claro y evidente lo inefable, y dejarlo marcado con el sello de la
más alta veracidad; ya sea por la fuerza que hace comprender su conexión interior y
presenta el conjunto en una acabada obra de arte.”11

DIOS PERDON: “No eres tú sola la que comete muchas faltas: todos las cometemos.
Pero el Señor es paciente y rico en misericordia. En su Providencia también puede sacar
provecho de nuestras faltas, si se las ponemos delante del altar. Un corazón contrito y
humillado Tú, oh Dios, no lo desprecias (Salmo 50). Este es uno de mis versos
preferidos.”12

DIOS AMOR: “La vida de Dios es amor: amor desbordante, sin límites y que se da
libremente; amor que se inclina misericordioso hacia toda necesidad; amor que sana al
enfermo y resucita lo que estaba muerto; amor que protege, defiende, alimenta, enseña y
forma; amor que llora con los que lloran y se alegra con los que están alegres; dispuesto
a servir a todos para que lleguen a ser lo que el Padre quiere; en una palabra: el amor del
corazón divino.”13

EL GRANITO DE ORO: “Cuando estés con otras personas piensa en esto: que existe
algo común que es más fuerte que lo que separa e intenta estar ligada a ello... Dios es el
que ve el interior de las personas. Él ve lo malo, pero tambié el más pequeño granito de
oro, que a nosotras a menudo se nos pasa desapercibido y que desde luego en ninguna
parte falta. Cree en este granito presente en toda persona, y para ello pide que se te
conceda una mirada penetrante.”14

“En el fondo es una verdad pequeña y sencilla, la que siempre tengo que decir:
9
Ib., p. 148.
10
Ib.
11
El castillo interior, OC III, 1112-1113.
12
Carta a Anneliese Lichtenberger, 17-agosto-1931, en Obras I, p. 942.
13
El Ethos de las profesiones femeninas, en Obras IV, p. 171.
14
Carta a Elly Dursy, en Obras I, p.897.
cómo se puede comenzar a vivir en las manos del Señor”15

-”Dios sabe qué planes tiene sobre mí. Por eso yo no necesito preocuparme” 16
(una actitud profundamente evangélica)

-”Cuando decidí marcharme de Espira sabía que sería muy difícil vivir fuera del
convento. Pero no pude imaginarme que sería tanto... A pesar de todo, en ningún
momento me he arrepentido, pues no tengo la menor duda de que las cosas son como
tienen que ser.”17
“Hace tiempo que me he conformado con esto: que cada vez habré de ser más
ignorante, y que todo aquello que yo pueda llevar a cabo será algo mucho más
fragmentario de lo que es en sí cualquier obra humana. Solamente espero dar un
empujón en la dirección en la que se deba caminar, convencida de que otros lo harán
mejor. Ahora, precisamente, después de haber pasado un año aquí en el Instituto, ahora
que puedo mirar hacia atrás y que creo ver también el camino para el futuro inmediato,
estoy persuadida de que era necesario caminar paso a paso y de que tranquilamente
puedo seguir abandonándome a la Providencia.”18

15
Carta a A. Jaegerschmid 28-abril-1931, en OBRAS I, p. 918.
16
Carta 28-4-31, en Obras I, p. 918.
17
Carta 28-Junio-1931, en Obras I, p. 932.
18
Carta 5-abril-1933, Obras I, p. 1017.

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