El libro analiza cómo los textos literarios son modificados cuando son utilizados en el aula, señalando que a menudo se eliminan contenidos considerados complejos o problemáticos y se simplifican las estructuras narrativas. El autor argumenta que estas intervenciones distorsionan el significado original de las obras y no permiten que los estudiantes se enfrenten a textos en su complejidad. Propone en cambio abordar los textos literarios de manera integral, aceptando que pueden generar incomodidad pero también nuevas perspectivas.