50 Años
50 Años
PRESENTACIÓN
Al celebrarse en este año 1985 las Bodas de oro de la Parroquia de Cristo Rey, queremos
hacer un breve recuerdo de sus andanzas pastorales. Es como un collar de perlas engarzadas
en el calendario de sus 50 años.
No es una historia ni exhaustiva. Es un desfile de hechos que han dado vida y ser a una
Comunidad eclesial siempre al servicio de la Iglesia panameña.
Hay muchos servidores: sacerdotes y laicos, cuyos nombres están escritos en el libro de la
vida, y que no se han de resentir porque sus nombres no aparezcan en estas líneas que
quieren reflejar un labor de conjunto, realizar al unísono por una familia vinculada con los
lazos de la fe y del servicio: La Familia de Cristo Rey.
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I.- LOS CLARETIANOS EN PANAMA
El año 1922 llegaban al Istmo Centroamericano los “Misionero Hijos del Inmaculado
Corazón de Maria”
Fundados por San Antonio Maria Claret, comúnmente conocidos como los “Misioneros
Claretianos”, pero en Panamá eran llamados en los primeros años de su llegada “los
corazonistas”.
La labor apostólica de los nuevos operarios evangélicos desde la Iglesia de Santo Domingo,
cuya sacristía era ala vez cocina, comedor y dormitorio, se extendió a los pocos meses a la
catedral Metropolitana, casi cerrada al culto, pues solamente es celebraba una misa
semanal. Muy pronto se hicieron cargo de la Iglesia de San Miguel y luego abarcaron en
sus actividades ala Cárcel Modelo y al Panel de Coiba. También de hicieron presentes en
la isla de Taboga en el archipiélago de la Perlas.
Todavía los claretianos se sentían con ánimo apostólico para excursiones misioneras por la
isla de San Blas y por los anchos ríos de Darién. El total de estos incansables misioneros
que parecen una legión era de 6 sacerdotes y 2 hermanos coadjutores.
En le año 1933 Mons. Rojas y Arrieta recibía del Señor Corona de los justos, regalo del
cielo por la resistencia tenaz frente a la fuerza protestante sostenida por el poderío
económico de los Estados Unidos a través y desde la zona del canal.
A la muerte del Arzobispo Rojas fue designado como sucesor en la sede panameña el
claretiano Monseñor Juan J. Maíztegui, como primer Vicario del Darién y auxiliar del
recién fallecido Arzobispo.
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II.- NACE UNA PARROQUIA
Las viejas Iglesias de la época de la colonia quedaban alejadas de las residencias que iban
surgiendo en las nuevas barriadas y, sus moradores, con dificultad para cumplir con sus
deberes religiosos reclamaban parroquias mas accesibles. De manera especial, sentían
necesidad los enfermos del Hospital Santo Tomás de contar con sacerdotes Jesuitas de la
parroquia de San Francisco, que tenían que desplazarse desde lugares muy distantes y por
medio de escasas e incómodas comunicaciones.
Los comités de ayuda trabajaron con empeño y eficacia. El Arzobispo consiguió valiosas
cooperaciones de antiguas amistades de los Estados Unidos. Las obras iban a un ritmo
acelerado y alentador. En poco mas de un año se daba remate a las obras. El templo y casa
parroquial fueron inaugurados en junio de 1935.
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maestros de ceremonias e iba explicando el significado de los ritos; terminaba el acto con la
Bendición Papal, expresamente concedida por el Papa.
Había nacido una nueva parroquia llamaba a llenar un vacío y a prestar un gran servicio
religioso a la comunidad católica de Panamá
Por ley eclesiástica todos los templos católicos que se construyan deben consagrarse a
algún santo canonizado, a la Santísima Virgen Maria o a Jesucristo de alguno de sus
misterios. Así tenemos; la Iglesia de San José, de la Virgen del Carmen, de Cristo
Redentor....
¿Cuál sería el titular de la nueva parroquia que se había construido entre los barrios de la
Exposición de la Exposición, Bella Vista en la ciudad de Panamá.
Con estos antecedentes, la cuestión estaba solucionada. La Iglesia nacía ya bautizada con
el nombre de parroquia de Cristo Rey”.
Con la creación de esta parroquia, la Iglesia panameña había iniciado un activo desarrollo
en el nuevo curso de su historia eclesial. Muy pronto surgirán dentro de sus límites otras
florecientes parroquias, como la Iglesia del carmen, San Juan Bosco y el Santuario
Nacional del Corazón de María.
Haciendo honor a su titular, la iglesia de Cristo Rey trató en todo momento de dar a
conocer a Jesucristo y de extender el reino de Dios dentro y fuera de sus fronteras.
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IV.- CUSTODIOS Y PASTORES DE LA GREY
El pequeño y devoto santuario de Cristo Rey había sido bautizado y sus puertas estaban
abiertas al culto. La casa parroquial estaba también acondicionada para recibir a sus
miembro y moradores.
No fueron pocas las dificultades que surgieron. Antes de que el prelado confiara, la
parroquia a los claretianos, lanzó sondeos y consultas con el secular diocesano y con las
comunidades religiosas establecidas en la Republica. La respuesta fue siempre evasiva.
No encontraban porvenir en una parroquia situada en medio de una vasta soledad, sin
apenas feligreses y no se esperaban mejores perspectivas en muchos años.
Casi un año transcurrió hasta que los claretianos de hicieron cargo definitivamente de la
parroquia. Para esto, tuvo que medir un contrato fundacional entre la Misa y la
Congregación. Este contrato fue firmado el 11 de noviembre de 1935, por Monseñor Juan
José Maíztegui representando a la Curia Metropolitana y por Monseñor José Maria
Preciado, que ejercía las funciones del Superior mauro de la Congregación en Panamá, a
nombre del Rmo. P. Felipe Morato, Superior General de los claretianos.
Por este contrato se hacía entrega canónica –ad nuttum Sanctae sediso sea el arbitro de la
Santa Sede- y un usufructo perpetuo de la casa e iglesia de Cristo Rey, a la Congregación
de Misioneros, con la obligación de prestar los servicios religiosos según las normas del
derecho Canónico y el compromiso de atender a los paciente del Hospital Santo Tomas
como capellanes del mismo.
Félix Maria Monasterio, Ángel Martín Flamarique, Manuel Prada y Evaristo Salas, como
asistentes, cuidando al mismo tiempo la Iglesia de Santo Domingo y la Catedral.
Entra en acción la comunidad claretiana. Los nuevos arquitectos tendrían que construir
el templo espiritual en el alma de sus feligreses. Para ello contaban con la ayuda y
protección del divino arquitecto: Cristo Rey de cielos y tierra.
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Sucesión de Párrocos de Cristo Rey:
Al hacerse cargo los misioneros claretianos de las instalaciones parroquiales casa e iglesia,
ambos edificios se hallaban con los paredes desnudas, sin mueblaje, ni instalación casi, dice
el cronista local.
Asimismo, heredaron una deuda superior a los B/.8,000.00, corriendo de su cuenta todo lo
que faltaba, que no es necesario apuntar, pues lo adivinará el discreto lector comparando
con la casa y el templo actuales, cuya acomodación sobrepasó los B/.40.000.00 que fueron
los invertidos por la Mitra en su construcción.
La Residencia de la Comunidad:
Puesto a remediar las deficiencias fue necesario hacer varias habitaciones y dotarlas a
todas de servicios sanitarios individuales. Se construyó un nuevo cuerpo de edificio para
comunicar la casa con la iglesia una sala biblioteca imprescindible en toda comunidad de
sacerdotes.
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El garaje se transformó en la amplia y luminosa oficina y se tuvieron que ampliar la cocina
y el comedor.
El templo parroquial:
El templo mide 30 mts. de largo por 13 de ancho. A ambos lados, bajando del presbiterio,
se encuentran dos amplias capillas, que hacen las veces de crucero. Desde allí a cada lado
serie de arcadas de medio punto sobre columnas rectangulares sin capitales, que aparentan
dividir la iglesia en tres sólidas naves. Sin alardes arquitectónicos de estilo sobrio y
sencillo invita al recogimiento y a la adoración.
El modestísimo altar mayor primitivo fue sustituido por otro mas grande bellamente tallado
en caoba plateresco. Lo preside una majestuosa imagen de Cristo, que ostenta los atributos
reales, sobre un fondo carmesí, en bello contraste con el color oscuro de la caoba.
A su lado derecho e izquierdo respectivamente se ven las imágenes del Corazón de Maria y
San Antonio Maria Claret. De mas reciente construcción son las dos capillas que se
encuentran a la entrada del templo, una dedicada a la Santísima Trinidad y la otra al
glorioso Patriarca San José.
Fuera del templo, destaca la torre cuadrada de 25 metros de altura, coronada por una
imagen metálica del Sagrado Corazón de Jesús, traída de Colon, espléndidamente
iluminada en las noches de las grandes fiestas litúrgicas y patronales. Detrás del ábside y
tras la sacristía se encuentra la Capilla mortuoria presidida por un crucifijo y una imagen de
Nuestra Señora del Carmen. En la parte exterior, enclavada entre los muros del templo y la
residencia claretiana, se inauguró en el año 1939, la Gruta de la Virgen de Lourdes.
Todo el complejo Parroquial: Salón Claret, casa, Iglesia, los patios posteriores con parteras
de verdes plantas y flores, con amplios y múltiples accesos, brindan al conjunto un aire
festivo, armonioso y acogedor.
Este panorama nos lo describe un testigo de mayor excepción que formó parte de la primera
comunidad claretiana, el P. Manuel Prada, quien se expresa de esta manera:
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“El área que constituía la parroquia era una extensión norme de muchos kilómetros
cuadrados y escasamente población. A los dos lados de la Avenida Justo Arosemena en
toda su extensión solo existía el Hospital Panamá y siguiendo por la misma acera,, solo un
gran edificio que es hoy el colegio de Maria Inmaculada. Por la otra acera, el Laboratorio
Gorgas y una pequeña residencia lateral al mencionado Colegio. En la Plaza Porras, la
Embajada de España era una pequeña isla solitaria: Relaciones Exteriores era el recuerdo
de una Exposición Internacional del año 1929, en cuyos sótanos funciono por varios años
una escuela Primaria y a su lado un enorme edificio de madera albergue del Liceo de
señoritas, que muchos domingo s alegraban las pocas misas de la nueva parroquia. Lo que
hoy es Perejil era lo que primitivamente las dos palabras en ingles: “Perish Hill”, es decir:
montaña de peligro, y servía de refugio a maleantes y fugitivos de la justicia. El barrio de
Pasadena lo formaban unas fábricas de tejas y ladrillos y otros dos edificios de la incipiente
Universidad, el Cangrejo y todo lo que forma la Parroquia del Carmen no eran más que
montes y solares sin explotar, sin una sola calle.
Lo mismo se puede decir de otras zonas: como Juan Franco, Samuel Lewis, Paitilla, Boca
La Caja, Punta Paitilla”.
Increíble nos parece que en pocos años se hayan transformado aquellos montes y pastizales
en unas bellísimas urbanizaciones, emporio de lujo y progreso ciudadano.
Si consideramos el panorama religioso y humano, que el Padre de familia había puesto al
cuidado de los trabajadores claretianos, nos resulta más optimista y alentador.
Dos hechos nos ilustrarán de la precaria situación de la Parroquia de Cristo Rey en sus
primeros años. Llegó el mes de Agosto; la comunidad claretiana quiso honrar, como es
costumbre en la Consagración, con solemnes cultos a su patrona: el Inmaculado Corazón de
María. Anunciaron y programaron la fiesta con la Novena preparatoria. Sólo hicieron acto
de presencia, además de los sacerdotes de la comunidad, el sacristán y los monaguillos.
Algo librada quedó la fiesta Patronal de Cristo Rey en el mes de octubre. Con la
representación de los Colegios católicos de la zona y sus bandas de música y un pequeño
grupo de feligreses, se pudo realizar la procesión. Era la primera vez que Cristo-Eucaristía
recorría las calles de Bella Vista y la Exposición. Causó un gran impacto. Era la señal de
la incipiente vida religiosa que muy pronto iba a resurgir vigorosa como el ave fénix de las
cenizas.
Sería injusto no reconocer que en ese cuadro tan negativo, entre los nuevos integrantes que
engrosaban las filas de la feligresía de Cristo Rey y que iban construyendo su residencia a
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la sombra del Templo, no había grandes valores religiosos, elementos femeninos
principalmente, bien formado bajo la dirección espiritual de expertos formadores, como los
Padres Jesuitas, los frailes Agustinos y otros sacerdotes del casco antiguo de la ciudad.
Con pensados programas de acción pastoral, con disciplina y constancia, con tesón y
entrega a la del Reino de Cristo, se vieron muy pronto los frutos de la paciencia. Al equipo
parroquial de los sacerdotes se fueron añadiendo otros equipos de damas y caballeros
activos cooperadores, que se dieron en llamar “La Familia de Cristo Rey”. Bien unidas las
fuerzas, entre todos lograron el milagro de convertir, en pocos años, la Parroquia de Cristo
Rey en una Iglesia viva, activa y floreciente.
“Por pasillos del Hospital camina un hombre sin reloj, que difunde un puñado de consuelo
en cada palabra derramada”. Es el Capellán, es el hombre de Dios que lleva mensajes de
salvación y alientos de esperanza. Los primeros capellanes del Hospital Santo Tomas,
fueron los Padres Jesuitas que tenían que desplazarse desde su Residencia en San
Francisco, en condiciones muy ingratas y difíciles en aquellos años.
A partir de la creación de la Parroquia de Cristo Rey, asumieron los Padre Claretianos esa
labor abnegada y silenciosa “que brinda paz y amores al frágil corazón.
Hasta el año 1940 fueron los PP. Félix María Monasterio, Román Evaristo Salas... Desde el
año 1940 este oficio tiene un solo nombre: P. Florencio Valtierra. Es verdad que en el
transcurso de los años todos los sacerdotes de la parroquia han sido colaboradores en tan
humanitario y divino ministerio, pero el héroe ha sido y sigue siendo el P. Florencio
Valtierra.
Lleno de buenos ánimos y de carisma, con las maletas rebosantes de amabilidad, paciencia
y amor a los enfermos, llega a Panamá para hacerse cargo de la capellanía del Hospital
Santo Tomas este incansable religioso con extraordinaria vocación para un ministerio tan
sacerdotal y humanitario.
Han transcurrido 45 años: con 80 años sobre sus espaldas el P. Valtierra no se ha rendido en
un solo momento. Todos los días, en misión divina y humana, anima y consuela a grandes
y pequeños en incesantes actividad. Así le vio el cronista en un artículo “El amigo de
Todos”.
“Este es el hombre que camina entre los vericuetos del dolor y de la gracias. Su carnet de
identidad es lo más reconocible: Corazón luminoso, sabe pulsar alegría ante cada ventana
con son y ritmo distintos, lleva una humilde alforja de amistad, a todos los llama hermanos”
(Historia, religiosa del Hospital Santo Tomas, Pág. 48).
Otros centros de salud entraron también en la zona de influencia espiritual del Cristo Rey,
como el Hospital Panamá, el Nicolás Solano, el Instituto Nacional Oncológico, la Clínica
del Dr. Puerta, el Hospital del Niño, a los cuales llega por igual el dinamismo del P.
Valtierra y de los sacerdotes de la Parroquia.
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Formación del personal:
A fin de hacer permanentes sus consejos y enseñar a los pacientes a santificar sus dolores,
el P. Valtierra se sirve de la pluma, y publica varios libritos dirigidos a los enfermos y a las
enfermeras. Tales como “Manual de la Enfermera Católica” “Modo de asistir a los
Moribundos”, “Devocionario del Enfermo”....Coronando su labor de escritor con la
“Historia Religiosa del Hospital Santo Tomas”.
Capilla – Monumento:
El dinámico capellán no
duerme sobre sus laureles.
Lamenta que el Hospital no
disponga de oratorio y él
mismo se lanza a la tarea y lo
hará de manera original y
artística, camuflando su idea,
para la que no contaba con
muchos partidarios, con el
proyecto de un Monumento al
Patrono Tomás de Villanueva.
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Reconocimiento público:
Esta labor tan generosa del P. Valtierra ha sido bien comprendida y en parte también
correspondida por la autoridad de la iglesia, por el pueblo panameño, por la autoridad y por
la primera magistratura de la nación.
80 años sobre la espalda, juvenil, alegre y caminante. Que siga el P. Valtierra muchos años
más derramando sobre los pacientes del Hospital Santo Tomas “los ungidos y bíblicos
saludos de la paz”.
No hay casa en la que, de alguna manera, no esté presente la Inmaculada Madre de Dios, la
Virgen María. Desde las grandiosas basílicas y catedrales, himnos de piedra que cantan la
fe de nuestros padres, hasta la más humilde y remota ermita de nuestras campañas, siempre
encontraremos una capilla, un altar, una imagen o un cuadro de María.
La Gruta de Lourdes:
En el patio interior, enclavada entre los mirtos del templo y la residencia claretiana, se
inauguró en 1939 la Gruta de la Virgen de Lourdes, con su breve y rumorosa cascada, con
helechos, flores y matas diversas que brotan entre las piedras, y quiere ser una pequeña
réplica de la Gruta donde la celestial Señora hizo su aparición a Santa Bernardita.
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Diariamente desfila ante la Virgen de la Gruta la interminable procesión de sus devotos;
pero tiene su tiempo fuerte en la novena que precede a su fiesta, del 2 al 11 de febrero y en
esos días se dan cita cientos de fieles que vienen a recoger los mensajes de la Virgen y a
renovar sus compromisos de vida más coherente con su fe cristiana.
Desde el mes de febrero del año 1983 ha nacido una plegaria en la Gruta de Cristo Rey: “El
rezo diario del Santo Rosario” que tiene un significado histórico de petición y
agradecimiento. Fue motivado, como un voto espontáneo, por la salud del P. Jesús Jaurrieta
quien estaba dirigiendo la novena y al cuarto día tuvo que suspenderla y dos días después
someterse a una grave operación de un tumor en la columna, que al interesar también la
médula le dejó completamente parapléjico. Era grande el peligro de quedar inválido para
toda la vida. Al terminar la novena un puñado de devotos siguieron orando ante la Virgen
por su salud. Recuperando casi milagrosamente, ahora el propio P. Jaurrieta se ha sumado
al grupo para agradecer un favor tan singular.
Y como éste son incontables los favores conseguidos por la intercesión de la Virgen de
Lourdes, como lo acreditan las placas que revisten el interior de la Gruta en un claro
testimonio de esta protección maternal de Maria, según lo proclama la leyenda grabada en
una de las piedras de la base que dice así: A la Virgen de Lourdes por la protección
dispensada a Victoria R. Lyons, se dedica esta Gruta 11 de febrero de 1939.
La Virgen de Guadalupe:
Al otro extremo del patio, en el muro exterior de la iglesia, podemos apreciar en bellos
mosaicos la imagen de la Madre y Emperatriz de las Américas, la Santísima Virgen de
Guadalupe con las apariciones al indio Juan Diego; otra vocación que también es venerada
por muchos devotos y amantes de la Virgen del Tepeyac.
Dios prohibía al pueblo de Israel hacer y tener imágenes con fines idolátricos a lo que eran
tan propensos los israelitas. La veneración a los Santos, no la adoración, representados en
cuadros, imágenes o estatuas, no está en manera alguna reñida con la Biblia y nos sirve para
recordar las bellas acciones de caridad, de misericordia, de amor, que nos han dejado los
siervos de Dios, o sea los santos canonizados, sus sufrimientos por Cristo, su apostolado y
sus virtudes, tan dignas de ser imitadas, por lo que han sido premiados por Dios y pueden
ser intercesores nuestros ante Jesucristo, único Mediador de los hombres.
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IX.- LUCES DE EUCARISTÍA -EL CULTO A JESÚS SACRAMENTADO-
Pasaban los años. A la sombra de Cristo Rey surgía la vida. La Avenida Justo Arosemena
se poblaba de residencias y de gentes llegadas de otros puntos del interior y de la ciudad.
Ante la indeferencia religiosa de muchos hogares, no faltaban familias de altos Kilates
humanos y cristianos y de sólida espiritualidad. El párroco y sus coadjutores se dieron al
cultivo de aquel campo tan prometedor.
Un paso firme y decisivo en ese caminar lo iba a dar el mismo Cristo, oculto tras los velos
sacramentales. Cierto día del año 1941 se presentó en el Despacho Parroquial una dama de
la sociedad. Era la esposa del Embajador de Costa Rica, doña Lilia Zamora de Fonseca;
llanamente y sin rodeos expuso el objeto de su visita.
-No le parece padre, que debiéramos establecer semanalmente al Hora Santa Eucarística?
El P: Serrano quedó perplejo unos segundos, luego se repuso y le contestó:
-¿Puede usted garantizar un mínimo de asistentes a este acto semanal?
-¿Y cuántos serían el mínimo? Interrogó a su vez la dama.
-Siquiera unos 50 personas.
Con ella había comenzado una práctica llamada a producir grandes frutos de espiritualidad
en almas, que hará crecer la Iglesia y la vida cristiana en muchos hogares. Muy pronto se
palparon los primeros efectos. Ya no les den importancia a las damas dejar el juego de
canasta, aumentaban visiblemente las confesiones y hasta los caballeros vencían sus
respetos humanos y asistían a la dominical regularmente.
Y tiene que ser así: porque la devoción y el culto a Jesús Sacramentado contribuye a la
profundización de la fe y a la práctica de la vida cristiana. La Eucaristía, misterio de
entrega, urge a una mayor comunión universal, a la plena solidaridad entre el pueblo de
Dios. en la Eucaristía late el Corazón de la Iglesia.
De ese fervor eucarístico nació la práctica de los primeros viernes del mes, en que la iglesia
rebosaba de fieles que confesaban y comulgaban en filas interminables. Desde entonces
arranca la costumbre de la comunión de los enfermos a domicilio los primeros viernes del
mes, primeros viernes del mes, primeros sábados y otras ocasiones. Vale la pena de
destacar, la ayuda prestada en este eucarístico servicio por la señorita Mercedes Lafarge,
que por mas de 30 años ha servido con su automóvil de conductora del sacerdote, por lo
que era llamada “la chofera de Jesús”, un día se lo premiará el Señor.
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Han pasado los años. Muchos cambios han sacudido las estructuras de la iglesia. La
liturgia ha evolucionado profundamente. En muchas iglesias han quedado desplazadas esas
prácticas devotas de antigua tradición católica, pero en la Parroquia de Cristo Rey, la
“HORA SANTA” de los jueves en honor de Jesús Sacramento, sigue aglutinando muchas
almas junto al Rey de reyes; sigue impulsando y haciendo creer la vida cristina en no pocos
hogares.
Estas son las asociaciones que no pueden olvidarse y que hicieron historia en la Parroquia
de Cristo Rey en sus 50 años de servicio al pueblo panameño.
Hijas de María:
Fue fundada el año 1939. destinada exclusivamente a jóvenes solteras, esta asociación
estaba, principalmente, por jóvenes enfermeras procedentes del Hospital Santo Tomas,
estudiantes de la Escuela de enfermería y alumnas de los colegios. Su principal objetivo
era venerar a la Virgen Maria considerándola como el mas perfecto ideal de pureza para su
vida cristiana y modelo de virtud para el joven. Tenían sus reuniones de formación
semanalmente y funciones piadosas al mes. De estas funciones nos dirá el cronista:
“Difícilmente se borrarán de nuestra memoria aquellas funciones marianas con el distintivo
de la medalla y la cinta celesta”.
Jueves Eucarísticos:
Acción Católica:
Unos decenios antes del Concilio Vaticano II, tuvo preponderante influencia en la iglesia,
la Acción Católica, impulsada por los Papas XI y Pío XII. El fin de esta organización era
animar a los laicos en la cooperación con el apostolado jerárquico para promover la
evangelización y la formación cristiana de la conciencia de sus miembros de “suerte que
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están capacitados para formar en ese mismo espíritu evangélico a las diversas comunidades
y en todos los ambientes de la sociedad”.
El año 1942, el Pontífice reinante Pío XII, sorprendió al orbe católico con la consagración
el Inmaculado Corazón de Maria, de todo el mundo, acto realizado solemnemente el 31 de
octubre en la ciudad eterna.
Siguiendo la iniciativa del Papa, las naciones católicas se aprestaron a imitar su ejemplo.
Panamá señaló para la Consagración de la República el Corazón de María el 3 de octubre
de 1943. Al efecto, el Arzobispo escribió una fervorosa carta pastoral y se organizaron
triduos preparativos en casi todas las parroquias, en muchos de estos triduos tomaron parte
los misioneros del Corazón de Maria de la Parroquia de Cristo Rey. Y llegó el día 3 de
octubre. Es el P. Prada quien nos describe con esta palabras: “El acto revistió las
características de una verdadera apoteosis celebrado en la Iglesia de Catedral, presidido por
el Internuncio Mons. Antonio Taif. El Arzobispo, Mons. Juan José Maíztegui, que con
tanto entusiasmo había preparado la Arquidiócesis para el solemne acto de la Consagración,
se fue al cielo una semana antes”.
El joven pero vigoroso tronco de devoción cordimariana del Cristo Rey fue ramificándose
por otros pueblos y ciudades de la Republica, como Soná, Penonomé, Chitré, Ocú, Santiago
de Veraguas y otros donde celebraban la Novena y la fiesta de la Virgen con particular
esplendor y devoción.
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Este Asociación terminó incorporándose a la Archicofradía del Santuario Nacional por
considerarse que ese era el asiento propio de la misma.
Nace esta asociación y con gran vitalidad bajo la dirección e inspiración del P. Marcos
Zuluaga el año 1956. Muy pronto consiguió la personería jurídica para todos los efectos
legales. Fue avalada desde sus orígenes por personas de gran prestigio religioso y social
con los mejores anhelos de propagar la devoción a este misterio tan profundo de la fe.
Dentro de su programa tienen la asistencia de familias necesitadas y proyectan de manera
especial actividades ayuda de la misión del Darién. Con estos fines realizan frecuentes
vendutas, rifas y colectas, especialmente con motivo de la navidad. Mensualmente dedican
sus cultos a la Santísima trinidad, que terminan con una fraternal convivencia en el Salón
Claret.
Esta Cofradía sigue renovándose lentamente con la sabía joven de nuevos elementos bajo la
dirección de quien un día fue su fundador, ahora Mons. Zuluaga. Ha constituido un valioso
elemento para las obras de la Iglesia.
Es una de las cuatro OMP, obras misionales pontificias, cuyas finalidad es “infundir el
espíritu misionero desde las tierna infancia”, según lo pide el Concilio Vaticano en su
decreto “AD GENTES”. Fue creado este movimiento bajo la orientación del Director
Nacional de la Obras Misionales P. Jesús Jaurrieta, el año 1982 con la cooperación de dos
inteligentes y consagradas catequistas.
Esta organización juvenil tiene un triple objetivo además de los que especialmente le
sugieren los estatutos de la OMP, a saber: formativo, instructivo y recreativo. Los jóvenes
de esta asociación participan en los congresos y convivencias de las juventudes
parroquiales, y son auxiliares alegres y entusiastas en la Campaña de Promoción
Arquidiocesana, que este año han dirigido con gran sentido de responsabilidad y
compromiso.
OTRAS ASOCIACIONES
Aunque con vida mas corta y efímera funcionaron también otras Asociaciones que dejaron
un buen recuerdo en la historia de la parroquia: tales como:
Patrona de las muchachas de servicio doméstico y que ofrecía a las empleadas del hogar,
servicios religiosos y preparación técnica para sus oficios bajo la dirección técnica de Doña
Maria S. de Sosa, y la religiosa del P. Manuel Prada.
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La Cofradía de la Doctrina Cristiana:
Agrupaba a las catequistas que enseñaban el catequistas que enseñaban el catecismo a los
niños, cuyo número ascendía a 300. El P. José Correa fue Director de dicha
Confraternidad.
Estas agrupaciones parroquiales, bajo la dirección de sus pastores, realizaron un gran labor
espiritual, pastoral y social cuyos frutos aún perduran en nuestro en nuestros días.
El cristianismo esta llamado a participar del Reino de Dios. para esto tiene una altísima
vocación. La vocación e la santidad. En el horizonte de la vida del cristiano no puedo
desaparecer nunca esta meta sublime:
Ser Santos como Jesucristo, nuestro Dios y Señor, es Santo. Una meta muy alta, pero no,
inasequible. Para alcanzarla tendrá que recorrer un camino erizado de espinas y de
escollos, pero encontrará un compañero de viaje que no le dejará solo; con el ira a su lado
Cristo y con el se puede todo. Cristo se hace presente en el bautismo y en la confirmación.
Las etapas y estaciones en este largo y penoso itinerario lo constituyen los Sacerdotes de
los que son administradores los pastores del pueblo de Dios, pero cuyos beneficios directos
son las ovejas del redil.
Aun hoy día padres y padrinos sigue el camino de sus antepasados. Como dato curioso
apuntaremos los nombres y partidas de los primeros que fueron bautizados en Cristo Rey el
mismo día de su inauguración fueron estos: Ana Matilde Clement (leg.). Nació el 17 e
mayo de 1935 en Panamá. Padres: Roberto Clemet – Holda María Solís. Padrinos:
Modesto Solís G. –Ana Matilde Mckay. Ministro Felicina F. Payás – Juliana Elizabeth
Forgaty (leg). Nació el 8 de mayo de 1935 en Panamá, Padres: Jolin T. Forgat- Alicia Lidia
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Moller. Leopoldo Arosemena – Graciela G. Arosemena. Ministro: Ecmo. Juan J.
Maíztegui – Arzobispo.
Confirmados en el Espíritu:
No han seguido la misma proporción los confirmados en esta Iglesia y la razón es obvia,
por cuanto la confirmación es competencia del Obispo, y solía realizarse en la Iglesia
Catedral. Desde que las nuevas normas entraron en vigor se realizan las confirmaciones en
la fiesta patronal y previamente se prepara a los candidatos en un curso de tres meses. La
Confirmación debe ser una reafirmación de los compromisos bautismales y una aceptación
consciente y voluntario de esos compromisos, razón por la cual se exige una edad que
garantice esa reflexión.
Reconciliación y Eucaristía:
La preparación para recibir estos sacramentos supone un curso de nueve meses. Años atrás
eran de 250 a 300 los niños que acudían a estos cursos catequísticos. Hoy han descendido
considerablemente. En este acto tan importación para la vida cristiana, se pretende que los
papá tomen parte activa y que ellos también asuman el papel de catequistas y a la vez sean
catequizados. Las religiosas del colegio Maria Inmaculada y sus alumnas han sido grandes
colaboradoras, al igual que algunos laicos comprometidos, que en este ministerio de
catequesis inicial han ayudado grandemente al sacerdote director.
Fue este en algún tiempo la Iglesia de moda para la celebración de matrimonios. Muchos
esposos unieron sus ante el altar de Cristo Rey y lo llevan en sus corazones y en el álbum
de recuerdos de aquel hermoso día. Mas de uno lo habrá tenido romper, como rompieron
los lazos de amor sacramental, aunque no los lazos sacramentales que son irrompibles
pervive en la memoria de muchos el recuerdo de dos contrayentes que pocas después de la
misa nupcial perecieron en trágico accidente de aviación en Managua. Una triste fecha; dos
nombres ensangrentados con las vestes nupciales del sacramento del amor.
Para los que ya dejaron este mundo, dispone la parroquia de la capilla de velación, donde
los familiares pueden acompañar religiosa y piadosamente los restos mortales de los seres
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queridos, evitando las actividades impropias, las libaciones que con frecuencia tienen lugar
cuando se realizan a domicilio.
Cristo Rey siempre ha estado abierto para las honras fúnebres con las últimas plegarias
litúrgicas por sus hijos que se fueron a la casa del Padre.
De esta forma, el cristiano, que recorre este itinerario de fe y caridad en las distintas etapas
de su vida, puede tener fundadas esperanzas de ser contado un día en el número de los
elogios.
El pueblo sencillo y creyente quiere manifestar su fe y su gratitud al señor por los favores –
milagros, obtenidos por la intercesión de los santos, con estas manifestaciones externas de
su fe.
Lucen en el panorama religioso de Panamá las Romerías que hacen con ocasión de las
festividad del Cristo de atalaya, de Portobelo y de Esquipulas de Antón; las grandes
procesiones de la Virgen del carmen y de san Judas Tadeo, así como las de Don Bosco, que
indudablemente es la que mas devotos atrae.
Hay que destacar que los organizadores de estos eventos religiosos no descuidan la
oportunidad para realizar una catequesis mas profunda, con la predicación de novenas,
verdaderas misiones populares, que se transmiten a través de los medios de comunicación
social.
Alguien se ha atrevido a escribir irónicamente que los dos grandes sacramentos del pueblo
panameño son: Las Procesiones y el agua bendita.
En la Parroquia de Cristo Rey la procesiones no han dejado de ser manifestaciones y
testimonio de fe.
En el acontecer religioso de la Parroquia se destacó la procesión con el Santísimo
Sacramento. Con ella culmina en años pasados la solemne novena en honor de Cristo Rey.
Esta procesión del calendario parroquial en el correr de los años.
Han ido tomando cuerpo de tradición y son miles los devotos que acuden a ella
acompañando a los artísticos pasos y bellas carrozas que mueven las fibras del sentimiento
religioso popular.
149
Así vio el cronista la procesión del año 1960: “La procesión del Santo Entierro, a las 7:30
de la noche, estuvo magnífica y piadosa en todos los sentidos: por la gran cantidad de
participantes que se calculan en varios miles de personas; por el orden y el recogimiento
observados por la gran multitud en todo su recorrido; por la iluminación de los pasos, por la
música trasmitida por potentes altoparlantes, y sobre todo por el fervor religioso y las
oraciones dirigidas por el fervoroso P. Valtierra.
Terminó la procesión con un mensaje cálido invitando al seguimiento de Cristo, a confiar
en su misericordia del Padre Ursa, predicador de la “Semana Santa”.
Esta procesión a media noche del jueves Santo, nos recuerda la triste procesión de Jesús del
Huerto a casa de Caifás, al pretorio y al palacio de Herodes.
Hora de silencio, de meditación, de llanto y arrepentimiento; así sería el paso de los
apóstoles en aquella noche oscura y triste de soledad y llanto tras las huellas de su Maestro.
Una procesión original, sin música, sin cantos, sin imágenes, sin oraciones. Procesión del
silencio, solo para hombres; cientos y miles de hombres tras la cruz. Arrepentimiento,
llorando interiormente sus negaciones a Cristo, igual que Padreo, trazando sus planes para
una vida cristiana mas auténtica, mas cerca de Cristo recorren las calles tras la Cruz.
Terminada la procesión es casi siempre al Arzobispo que habla a los hombres, invitándoles
a la reflexión y al una entrega vida mas anta tal y como la reclama nuestro Bautismo.
A los largo de los 50 años otras varias procesiones que desfilaron por las calles de nuestra
parroquia, fueron desapareciendo paulatinamente. Recordemos la del Corazón de Maria y
la de la Virgen de Lourdes, de las cuales se conserva el grato recuerdo nostálgico de lo
pasado.
Podemos decir que la parroquia de Cristo Rey desde sus comienzos ha cumplido estos
sagrados compromisos y por sus puertas han corrido los aires confortantes d la animación
misionera y de la cooperación directa a favor de las misiones, tanto en su proyección
universal, como en el ámbito local de nuestros indígenas del Darién y de San Blas,
principalmente. Sería demasiado enumerar lo que por las misiones han hecho ya desde los
primeros años del P. Serrano quien encendió la llama del espíritu misionero en la parroquia.
150
A mantener encendida esa llama contribuyó al hecho de haber sido regida por tres egregios
y destacados misioneros del archipiélago Kuna: los p. Isaías Riera, Marcos Zuluaga y
Marcos Irañeta.
El espíritu misionero debe ser vivido y asimilado desde los mas tiernos años y con ese fin
funcionan los grupos de la Infancia y Juventud Misionera, mundialmente conocido entre las
Obras Misionales Pontificias.
Desde 1969 la parroquia ha tomado bajo su protección la Misión Claretiana del Darién en
plan de hermandad eclesial, y se le ayuda con múltiples actividades para recaudar fondos en
ayudas de esas áreas tan necesitadas.
La parroquia debe ser misionera por el sacrificio y la oración, teniendo presente la palabra
del Señor: la mies es mucha, los operarios son pocos, rogad al señor que envíe trabajadores
a sus campos.
A los sacerdotes de Cristo Rey les estaba pasando lo del agricultor del Evangelio: la
cosecha en aumenta, el campo árido y estéril en los comienzos se transformaba en tierra
fértil y prometedora. Los productos se multiplicaban. Serían necesarios nuevos silos,
nuevos locales para la multiplicidad de cultivos y de cosechas.
Las proyecciones de la Iglesia había que mirarlas con otros ojos. Una parroquia no tiene
que ser únicamente lugar de oculto, de oración y de sacramento; tiene que cumplir con otra
misión. Debe constituirse en “Hogar de sus Feligreses”, hogar en que pueden convivir en
plan familiar, organizar actos y programas un tanto ajenos a la santidad del Recinto Santo.
Se sentía de un local social que sirviera tanto de teatro como de salón de fiestas y aula
donde los fieles pudieran instruirse, formarse y discutir obras y proyectos para el bien
común.
151
Entre la casa cural y la calles 36 los padres claretianos disponían de un lote de terreno y sin
intimidarles el presupuesto se lanzaron a la obra.
¿Y eso que sus cuentas bancarias estaban en cero! Tuvieron que pedir un préstamo que
fácilmente les fue concedido. Tenían un buen respaldo y una buena garantía: La familia de
Cristo Rey, familia que supo no fallarles. Caballeros, damas, señoritas y jóvenes, todos sin
miramientos ofrecieron su cooperación personal. Con rifas, vendutas y colectas a domicilio
se iban cubriendo las facturas de la Compañía Constructora. A los 7 meses la obra estaba
terminada y el 25 de agosto del año 1940 se inauguraba el llamado “SALON CLARET”, su
destino una velada que el cronista no dudo en descubrir y calificar como “regia”. Fue un
espectáculo esplendoroso, una muestra de arte y gracia juvenil representada por la
actuación de los alumnos de los colegios: La Salle, Maria Inmaculada y Maria Auxiliadora,
tres planteles pertenecientes en aquel entonces a la parroquia. Bendijo el Salón, Mons.
Beckmann, entonces Obispo Auxiliar. De inmediato los PP. Serrano y Prada comenzaron a
organizar cursos superiores de religión tanto para damas como para caballeros, cursos que
posteriormente se repetían para beneficios de los fieles de la parroquia.
El Salón Claret, como el Salón Parroquial, han servido de escuela, sala de cine, aula para
congresos, convivencias, asambleas, cursillos, ferias, veladas y recepciones. En el se han
reunido los sacerdotes para sus deliberaciones, y en ocasiones los Obispos de la
Conferencia Episcopal Latinoamericana en sus reuniones y asambleas especiales.
Nuestro tiempos se han visto sorprendidos por la llegada de nuevos métodos y sistemas
educativos. También la labor pastoral tenía que enriquecerse con nuevas dimensiones mas
a tono con los tiempos actuales.
Era necesario el enriquecimiento de las actividades pastorales y llegar alas labores sociales,
benéficas y culturales. Este fue uno de los principales objetivos del Salón Parroquial y lo
cumplió a las mil maravillas.
La feligresía de Cristo Rey la constituían familias de clase media y alta con un gran
porcentaje de empleadas. La parroquia no podía dejarlas desatendidas. Para ellas
estableció la Escuela de Empleadas, en la que se les proporcionaba formación moral y
religiosa, alfabetización y primera enseñanza. Se dotó el salón de suficiente maquinas para
las clases de costura y confección con todo lo necesario para las clases de arte culinario; las
muchachas recibían además instrucción de primeros auxilios, higiene y belleza. Damas
voluntarias de nuestra sociedad prestaban sus servicios en forma voluntaria y gratuita.
El Ministerio de Educación reconocía estos cursos que generalmente culminan con una
exposición de labores. Por algún tiempo las muchachas que asistían a estos cursos
152
formaron una asociación religiosa cuyo modelo de Fe y virtudes era la Santa Rita Patrona
de las empleadas Domésticas.
Club de Limpiabotas:
Club de Leones:
Creó este club Juvenil en 1945 el panameño P. José Correa. El cronista comenta que se
trataba de una hermosa idea: “Juntar a las Juventudes”, haciendo con ellos una verdadera
“Acción Católica” para asegurar su porvenir. El P. Correa con su carácter, muy adecuado
para atraer a los jóvenes, empezó su labor dándose prestigio ante ella y así reuniendo a un
numeroso grupo realizó su primera llamada. La primera sesión organizada por el grupo se
llevó a cabo en el Salón Claret y fue iniciada con una proyección sobre las misiones del
Darién y San Blas, titulada en Kuna: ¡Arbait Tumadi” (Ardua Labor). Obra y guión
totalmente realizada por el P. Correa.
Para asegurar la organización del grupo juvenil, el P. Correa publicó en el año 1946 el
“Manual para el club de Jóvenes”. De este club surgieron varias vocaciones sacerdotales y
se formaron en un buen número de excelentes ciudadanos.
Cine Parroquial:
Ciegos y Sordomudos:
En 1951 se realizaron las Primeras Comuniones de ciegos y sordos – mudos después de una
preparación adecuada y dirigida por catequistas especializadas. El Salón los sirvió de aula
y también de salón de fiestas para el gran día de su vida. Organizadora y directora de esta
labor pastoral fue Doña Victoria Valencia de Chevalier.
153
Escuela de Monaguillos:
En 1961 se dio a un curso de formación para monaguillos, su finalidad era adiestrarles para
su oficio de “ángeles del altar”. Por otra parte, a estos pequeños se les procura instrucción
religiosa y moral.
SAN Antonio Maria Claret desarrollo una actividad misionera intensamente polifacética.
Fue un hombre apostólico por los cuatro costados.
Misionero de la palabra, fueron decenas de miles los sermones y conferencias las que
brotaron mas que de su corazón de apóstol.
Apóstol de la organización social de avanzada, son muchas las obras que emprendió,
especialmente como Arzobispo de Cuba, para mejor la suerte de los campesinos. Por los
movimientos apostólicos y la incorporación de los mismos laicos, Pío XI al beatificarle le
llamó: “Procursor de la acción católica, tal como se conoce en nuestros tiempos”.
Profundamente enamorado de la propaganda y de los buenos libros, funda la librería
Religiosa de Barcelona y escribe multitud de libritos y de folletos, algunos de los cuales
como el “Camino Recto”; al multiplicarse en los talleres de la prensa ha alcanzado la
friolera de mas de “tres millones” de ejemplares.
154
Fue el P. Isaías Riera el que inició esta labor que iba creciendo progresivamente, hasta que
el P. Eugenio Lobejón marcó la hora para la creación de la actual Librería Claret,
posiblemente, una de las de mayor importancia en el género religioso de todo
Centroamérica.
Al hablar de los pastores o rectores de la Iglesia nos referimos exclusivamente a los que han
ejercido el cargo de párrocos, cuyo nombramiento lo realiza la autoridad suprema del
arzobispado, previa presentación hecha por los superiores del religioso. En las
comunidades religiosas la labor que atribuimos a cada párroco debe ser considerada y
atribuida a toda la comunidad.
El Pastor o Rector de un Iglesias, a la vez que atiende y dirige hacia Dios a su rebaño,
asume la misión de formar una comunidad. Son las funciones principales que el Vaticano
II asigna a los pastores.
Veamos la actuación y el desempeño de los párrocos de Cristo Rey en estas funciones
fundamentales de su cargo.
155
P. Jesús Serrano 1936-1942; 1948-1951
Primer párroco designado por Monseñor Maíztegui; antes, ofició como párroco
provisionalmente al P. Feliciano Payás.
Fueron los años decisivos. Se empeño en organizar, consolidar y poner en marcha la
parroquia, imponiendo en ella vitalidad y dinamismo. Al establecer los “Jueves
Eucarísticos” fomento el culto al Santísimo Sacramento fuente de espiritualidad y de vida
cristiana.
Auxiliar, socio y consejero del párroco por muchos años, así como también párroco
dinámico y emprendedor. Fue Rector en uno de los malos períodos de la historia de la
parroquia de Cristo Rey; los años de la guerra. El Canal como cruce obligado de los
ejércitos, convertían Panamá en campo de entrenamiento y lugar de aclimatación para las
tropas de combate en el oriente y hospital para enfermos y heridos de los campos de batalla.
Se transformó la ciudad en lugar de tráfico de todos los vicios imaginables.
Corría el dinero por las calles y se multiplicaban los centros de corrupción. Mas de una
fueron tildados de espías los sacerdotes españoles de Cristo Rey. El P. Prada fue incluido
en la lista de sospechosos y bien aconsejado optó por hacerse ciudadano panameño. Así
pudo ayudar a los capellanes castrenses en su ardua labor de apostolado y moralidad entre
los soldados católicos. Bajo la dirección del P. Prada se estableció la primera escuela de
empleadas domésticas y la biblioteca de lectura que tantos buenos frutos estaban llamadas a
producir.
En los tres años que pasó por Cristo Rey como Rector, fundó la Achicofradía del Corazón
de Maria y dio impulso a la devoción de los primeros sábados de mes en honor del
Inmaculado Corazón de Maria, dando a esa asociación proyección sociales y benéficas.
Sencillo, metódico, humilde. Por tres años ejerció el cargo de párroco, aunque por mas de
15 consagró sus talentos a la parroquia de Cristo Rey.
El adquirió en España las carrozas y pasos procesionales; estableció las procesiones de la
Semana Santa que tanto relieve y esplendor había de lograr en el correr de los años. A el se
156
debe también la iniciativa de la Librería Claret; pero el gran mérito del P. Riera fue el
apostolado constante, metódico, paciente, sabio del confesionario y su no menos dedicación
al Sacramento del Bautismo y al despacho parroquial.
Largos períodos con grandes iniciativas y actividades desplegadas por el P. Zuluaga como
rector de la parroquia. El fundó la Cofradía de la Santísima Trinidad con reglamentos de
piedad selectiva y diversas actividades apostólicas, consiguiendo Personería Jurídica; a el
se le deben las dos capillas laterales a la entrada de la Iglesia dedicadas a la Santísima
Trinidad y San José. Tuvo la feliz idea de construir la gran galería cubierta en el patio
posterior de tantos y tan variados usos en la vida parroquial. Retirado por motivos de salud
de sus labores Episcopales, de nuevo en Cristo Rey, proyecta su espiritualidad y enseñanza
cristianas desde el altar; en el confesionario en la dirección de las conciencias.
Activo y consagrado párroco, no descansa un momento, atiende con solicitud y esmero los
servicios parroquiales y no descuida el esplendor del culto. En la iglesia lleva a cabo una
obra facilita la comunicación de las capillas del crucero con la nave central, abriendo arcos
en las paredes frontales en ambos lados, y soluciona el problema de la custodia de los pasos
de Semana Santa y otros objetos y enseres de la Iglesia construyendo una gran galería junto
a calle 36 en el patio interior.
Breve período de tres años marcados por un espíritu inquieto atento a la mas perfecta y
bella proyección del culto litúrgico. Se distinguió por el Don de la Palabra y por la
Predicación elocuente orientada en un sentido social, de justicia y respeto por los derechos
humanos.
157
P. Rogelio Cuéllar 1978 – 1979
Joven valioso panameño, se inicio como monaguillo de la Iglesia y llegó a ser su directo
espiritual y párroco bien aceptado por todos, aunque por poco tiempo, pues por motivos que
el solo conoce, pidió a la Santa Sede la secularición y reducción al estado laical.
Dos breves períodos que no le dieron tiempo para penar en grandes obras.
Activo, espontáneo y familiar, se ganó el aprecio de todos, incansable en la labor pastoral,
impulso la catequesis y contribuyo en gran medida a la formación misionera de los jóvenes
del grupo misionero parroquia. Sentía la vocación por las misiones Darienitas, donde ahora
consagrad su entusiasmo y sus talentos.
Graduado de Sagrada Escritura con una gran baraje de conocimiento fresco de teología
adquiridos de la Universidad Española de Granada, fue nombrado párroco de Cristo Rey
años 35 años de edad. Dedicó sus talentos y sus fuerzas a la profundización de la Fe de los
feligreses y trató de evangelizar aprovechando los cursos de confirmación, de preparación
bautismal, matrimonio y primeras comuniones, funerales, etc. con este mismo fin se
empeño en establecer el catecumenado aunque a la verdad con poco éxito; sin embargo,
organizó cursos de preparación y formación de catequistas y se iniciaron los campamentos
de formación misionera de verano.
En el breve período que lleva como párroco ha empeñado sus fuerzas en la catequización
de toda la comunidad parroquial, con especial atención a los niños y jóvenes. Por otra
parte, esta realizando una excelente labor de animación misionera de la comunidad y muy
especialmente del grupo misionero I. N. J. M. I.
Trata de dar a todos los grupos y asociaciones apostólicas una participación activa en la
vida parroquial y de integrar a los colegios del área en las actividades de la Iglesia. Se ha
empeñado al mismo tiempo en la ornamentación y mejores del templo.
158
XVIII.- UNGIDOS POR EL ESPIRITU
Entre los abnegados y celosos sacerdotes que proyectaron sus actividades pastorales desde
esta parroquia de Cristo rey, tres de ellos fueron promovidos a la dignidad episcopal,
“siendo constituidos por el Espíritu Santo, que les fue dado, verdaderos y auténticos
maestros de la Fe, pontífices y pastores del pueblo de Dios”. (Chiristus Dominus N° 2).
Estos fueron: Monseñor Jesús Serrano, Marcos Zuluaga, Carlos Ariz. De los dos primeros
podemos recordar su labor como párroco de Cristo Rey en varias prolongadas etapas.
Monseñor Arias, si bien no desempeño el cargo, si se entrego en la parroquia a actividades
pastorales con singular aceptación como sacerdote del equipo presbiteral.
Junto será dedicar unas líneas a la actuación de estos como Obispo y prelados de la Iglesia
panameña.
Fue nombrado Vicario Apostólico del Darién y promovido al episcopado por el Papa Pío
XII en el año 1956 y consagrado el mismo año 22 de agosto en el Santuario Nacional del
Corazón de Maria.
Por 25 años ocupó la sede del Vicariato del Darién con residencia en Colon. Fueron 25
años de plenitud misionera, de servicio a la Iglesia, de auténtico testimonio de vida
consagrada, de fidelidad sacerdotal, en los que se triplicaron los agentes de evangelización,
se consagraron sacerdotes indígenas y se impulsaron las obras de promoción social y de
cultura indígena. Presentó la renuncia a su alta dignidad a los 75 años. Actualmente vive
retirado en el Santuario Nacional, como un ejemplo y humilde religioso. Su espíritu lo
sigue demostrando en los mensajes que diariamente dirige por a radio en el programa del
Rosario de la aurora a las 6:00 de la mañana y que es escuchado por muchos fieles amantes
de la Virgen.
Como Obispo auxiliar prestó su mayor atención a la Misión del Darién, organizando y
promoviendo eficientemente la labor misionera mediante reuniones y convivencias entre
los misioneros. A su celo apostólico se debe la creación del Centro Misional de Metetí. Al
declinar en su cargo Monseñor Serrano y debilitado Monseñor Zuluaga por varias y duras
dolencias tuvo que retirarse y ahora es un valioso colaborador en la Parroquia de Cristo
Rey.
159
Monseñor Carlos María Ariz
Ejercía el cargo de Rector de la Universidad Santa Maria la Antigua (U. S. M. S.), cuando
el nombramiento de Vicario Apostólico del Darién y Obispo titular, siendo consagrado en
la Catedral de Colon el 21 de noviembre de 1981.
Su dinamismo, su espíritu emprendedor, le están llevando a una organización misionera de
Colon, Darién, Costa Arriba, Costa Abajo y San Blas, cuyos frutos ya se palpan
visiblemente. Dios le conserve y multiplique energías y su capacidad de organización, para
que siga dando abundantes frutos en este Vicariato Darienita que tanto necesita de
Sacerdote Misioneros, religiosos y catequistas laicos.
No podemos omitir en estas breves palpitaciones otras facetas que mucho contribuyeron al
prestigio de la comunidad claretiana de la Parroquia de Cristo Rey. Me refiero
concretamente a su labor docente y formativa en los colegios, alas misiones populares en la
ciudad y en el interior del país, al hecho de haber sido por muchos años sede del superior
provincial para todo Centro América y otros hechos que vamos exponer recientemente.
Los padres claretianos fueron nombrados capellanes de las religiosas franciscanas de Maria
Inmaculada a la orientación espiritual no solo de las religiosas, sino también de las
alumnas. El P. Jesús Serrano inició su labor dicente en el año 1937 y escribió para el
alumnado un Curso de Religión. Le sucedieron otros sacerdotes entre los cuales vale
destacar al P. Isaías Rivera, autor de un “Compendio de Historia de la Iglesia”, el P. Marcos
Zuluaga, P. Eloy Suárez, primer claretiano y primer sacerdote licenciado en la Universidad
Nacional; P. Carlos Maria Ariz, hoy Obispo de Colon, y otros sacerdotes de esta
comunidad, dedicándose a la labor docente, filosofía, religión, latín y la dirección espiritual
de las alumnas.
Aunque en menor escala, esta labor formativa y religiosa se llevó a cabo también en el
Colegió La Salle, en el Hospicio de Huérfanos y en otros Centros docentes enclavados en el
área parroquial.
Misiones Populares
El personal de Cristo Rey aún sacaba fuerzas para una carisma tan claretiano, como la
predicación de la palabra de Dios, especialmente en las Misiones Populares. Muchos
fueron los pueblos del interior misionados por los Padres Jesús Serrano, Manuel María
160
Puig, Manuel Prada, Antonio Román y otros sacerdotes desde su residencia de Cristo Rey,
llevando la luz de la fe a zonas rurales, tan necesidades de oír la palabra de Dios en
aquellos tiempos en que escaseaban los pastores de almas. Vale la pena destacar la Gran
Misión de Panamá capital en el año 1954. fue notable por el despliegue y en ella sobresale
la presencia de los misioneros claretianos, buena parte de ellos de esta parroquia. A
continuación el esquema de la distribución de los misioneros.
El P. Eugenio Lobejón ocupó el cargo de Provincial desde el año 1954 a 1960. fue una
bendición para esta parroquia la incorporación de este destacado claretiano. De palabra
cálida y elocuente, de doctrina clara y luminosa, se le recuerda todavía por sus homilías
magistrales. En el confesionario y en la dirección espiritual de las conciencias brilló con la
aureola de don de consejo y don de gente con que se ganaba la amistad y la confianza. De
Panamá pasó con el mismo cargo a Venezuela y Chile. Posteriormente fue elegido para el
gobierno General de la Congregación de Roma, donde actualmente reside.
A partir de mayo de 1965 cae bajo la responsabilidad de Cristo Rey otra actividad pastoral,
fuera de sus fronteras y a muchos Kilómetros de distancia la Parroquia de San José de El
Valle de Antón. Monseñor Clavel ante la escasez de personal diocesano, acude a la
161
Comunidad Claretiana de Cristo Rey. Fue nombrado párroco el panameño P. José Correa,
quien ejerció con gran celo y competencia por mas de 9 años esa delicada y ardua misión
de la cura de las almas en una feligresía en gran parte veraniega y de paso, con grandes
núcleos de procedencia rural y campesina. El P. Correa perteneciendo siempre a la
comunidad de Cristo Rey, realizó una gran labor pastoral y grandes transformaciones en la
iglesia y en la casa parroquial.
Como colofón y broche de oro de las obras realizadas por el equipo parroquial de Cristo
Rey, destaca la construcción de la Iglesia del Corazón de Maria, comúnmente llamada:
“Santuario Nacional” ubicada en la Avenida Samuel Lewis, Urbanización Obarrio.
Desde Cristo Rey se levantaron los planos, se hizo la financiación de las obras y se dirigió
su construcción. De aquí partió la imagen del Corazón de Maria en apoteósica procesión
hasta el templo ya terminado el 22 de agosto de 1950. Si bien la dirección de este
Santuario mariano estuvo a cargo del incansable P. Prada, y a el debe Panamá este bello
templo mariano, una de las grandes creaciones religiosas de la ciudad Panamá. Su historia
merece otras Páginas y otra publicación por separado.
El Sacerdote por su vocación esta llamado a ser como Cristo, luz del mundo y sal de la
tierra. Varios han sido los sacerdotes que en este Santuario de Cristo Rey vivieron y
murieron en honor de santidad y nos dejaron brillante estela de luz y de ejemplaridad. Dios
es el que juzga y premia; confiamos que el Señor les haya dado la corona merecida.
El domingo 20 de enero de 1946, a los 45 años, el excelente hermano José Benet fallecía en
el Hospital de Panamá de una sencilla operación de hernia.
Su cerebro, debilitado por las fiebres maláricas, no pudo reaccionar a la anestesia. Había
entregado sus fuerzas y su vida en las misiones de Choló (Colombia) y posteriormente en
San Blas y en Costa Arriba de Colon. Su labor misionera sacrificada y humilde se la habrá
premiado el Señor con la recompensa de los justos.
P. Mario Echeverría
162
Las cuentas del Rosario que desgranó entre sus manos, solo Dios las habrá podido contar.
En los años postreros de su vida llegó a rezar hasta diez partes de tan selecta devoción
mariana, siempre el aprecio y el cariño de todos.
Al fallecer había cumplido 65 años de sacerdocio y 72 de misionero claretiano. Poco antes
de morir repetía con decisión y confianza: “Muero Hijo del Corazón de Maria”. Había
sobrellevado su penosa enfermedad con fortaleza y ejemplaridad admirable.
P. Isaías Riera
Silenciosamente, tal como había vivido, abandono el P. Riera el mundo terrenal. Decía
Santa Teresa de Jesús: “Que ni el bien hace reunido, ni el ruido hace bien”. El P. Riera
hizo mucho bien sin ruido. Lo podrían decir las miles de penitentes que desfilaban por su
confesionario y una legión incontable de cristianos que fueron hechos hijos de Dios por el
agua bautismal derramada por sus manos. Sufrió silencioso y heroicamente unas terribles
llagas que cubrieron sus piernas, por lo que cariñosamente le llamaban el hombre de la
llagas. Alma pura e inocente, incapaz de hacer ni de pensar mal de nadie. Al dejar la casa
de Cristo Rey para trasladarse a Colon, escribió el cronista local: “Conservará esta
comunidad con un gran cariño el ramillete perfumado de sus virtudes y múltiples trabajos
apostólicos para perpetuar su memoria, con ejemplo y como estímulo”.
P. Nicolás Alonso
Joven de grandes promesas por su capacidad intelectual, un cáncer tronchó su vida a los 30
años de edad. De párroco de Cristo Rey fue trasladado a Guatemala como fundador de los
futuros misioneros. Allí le sobrevino el terrible mal, azote de la humanidad. En Panamá se
le hizo cuanto humanamente era posible. En Clínica Católica de Costa Rica, acompañado
de sus padres, consciente hasta el último minuto, entregó su alma al creador el 21 e mayo
de 1984.
Hno. José Benet, PP. Echeverría, Riera, Alonso, Zamora, vuestras virtudes perfumarán de
santidad esta parroquia. Que vuestra intercesión ante el Divino Salvador salve Panamá.
163
INDICE GENERAL
164
HISTORIA DE CRISTO REY, Por el P. Tomás L. Pujadas .................... 111
Las grandes obras de Cristo Rey ......................................................... 118
Otras actividades ................................................................................. 124
165