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Itinerario Claretiano en Panamá

Este documento presenta un recorrido histórico por varios lugares claretianos en la ciudad de Panamá. Comienza describiendo brevemente a los tres primeros arzobispos de Panamá y luego al Padre Antonio Anglés, quien estableció la primera comunidad claretiana en la ciudad en 1923. A continuación, describe la ciudad eclesiástica de Panamá en ese momento y la devoción de los misioneros claretianos al Corazón Inmaculado de María. Finalmente, presenta un itinerario con 15 lugares claretian
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Itinerario Claretiano en Panamá

Este documento presenta un recorrido histórico por varios lugares claretianos en la ciudad de Panamá. Comienza describiendo brevemente a los tres primeros arzobispos de Panamá y luego al Padre Antonio Anglés, quien estableció la primera comunidad claretiana en la ciudad en 1923. A continuación, describe la ciudad eclesiástica de Panamá en ese momento y la devoción de los misioneros claretianos al Corazón Inmaculado de María. Finalmente, presenta un itinerario con 15 lugares claretian
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Panamá Claretiano

1
Indice:
Prólogo preparatorio …………………………………………………………………. 03

Los tres primeros Arzobispos de la ciudad de Panamá ……………………………… 04

El R. P. Antonio Anglés, cmf. ………………………………….……………………. 05

La ciudad de panamá eclesiástica en 1923 …………………….…………………….. 07

Los Misioneros Hijos del Corazón de María y devoción al Corazón Inmaculado …... 08

Itinerario Claretiano por la ciudad de Panamá ……………………….………………. 11


1. La cárcel ……………………………………………………………………………..… 12
2. La Catedral de Panamá …………………………………………………………..……. 14
3. Capilla y Casa Madre de Santo Domingo ……………………………………..……… 17
4. Palacio Episcopal ……………………………………………………….……………. 22
4b. Traseras del Palacio Episcopal ……………………………………………………… 24

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5. Iglesia de San Miguel de Calidonia ………………………………………….………. 25
6. Capilla de Santa Teresita en el Barrio de Guachapalí ……………………….………. 28
7. Iglesia y Casa de Cristo Rey ……………………………………….………………… 31
Hospital Santo Tomás ………………………………….…………………………….. 36
8. Santuario Nacional del Corazón de María ………………..………………………….. 37
Residencia Claret y Curia Provincial …………………….….………………………… 42
9. Casa de las Sabanas …………………………………………………………………… 44
10. Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, Las Sabanas ……………..…………………. 46
11. Casa de El Dorado ……………………………………………..……………………. 49
12. San Francisco de la Caleta ………………………………………….………………. 50
13. Asilo Bolívar ……………………………………………………….……………….. 51
14. Casa de “los listos” …………………………………………………………..……… 52
15. Leprosería de Paloseco ………………………………………………………………. 55

Lugares claretianos …………………………………………………………………. 54

Plano general de Panamá Claretiano ……………………………………………….. 59

Panamá Claretiano
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Prólogo preparatorio…
Todo recorrido de un pasado histórico debe estar precedido de una disposición de ánimo, de un preám-
bulo. No es algo mecánico sino algo, fundamentalmente, espiritual.

En el recorrido no podemos ir solos, eso lo convertiría, a lo más, en un recorrido turístico de la ciudad.


En todo recorrido histórico, y concretamente en nuestro recorrido por la ciudad de Panamá, vamos
acompañados por la memoria –memorial de nuestros primeros hermanos de Congregación llegados en
misión a esta población.

Por eso antes de comenzar a caminar por ella tenemos que “encontrarnos” con aquellos primeros Mi-
sioneros Hijos del Corazón de María y para poder encontrarnos con ellos tenemos que interesarnos por
su historia. Un “recorrido histórico” supone y exige un “conocimiento histórico” de lo que vamos a re-
correr.

De ahí la importancia que tiene el “preparar el ánimo” y el disponernos, desde el día anterior, para el
recorrido histórico del día siguiente. Este recorrido histórico hay que prepararlo.

Los comentarios o citas que acompañan a cada “lugar claretiano” no están escritos para ser leídos en el
lugar sino antes de salir hacia esos lugares. En el lugar se pueden “re-leer”, si se considera conveniente.

Cada lugar se expresa de forma personal y diferente en razón de la memoria que contiene. No es tanto
lo que muestra, cuanto lo que evoca. Reclaman ser “contemplados”, no “mirados”. Habrá lugares que
se conserven como entonces y lugares donde solamente queda el “solar”. En todos hay que saber “ver”
con los ojos del alma.

Si esta “introducción” te resultara “extraña” es que no ha llegado todavía el momento de hacer este re-
corrido histórico por el Panamá Claretiano; déjalo para más tarde, no estás preparado para hacerlo toda-
vía, no “quemes” una bonita oportunidad.

Si crees que has captado su sentido no esperes más, no lo dejes para más adelante. Si estás en Panamá o
si piensas ir allá, aprovecha la primera oportunidad para hacer este

“RECORRIDO HISTÓRICO”.

Panamá Claretiano
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Los tres primeros Arzobispos
de Panamá
Mons. Guillermo Rojas y Arrieta
1912 - 1923
Nació en Cartago, Costa Rica, el 25 de junio de
1855
Llega a Panamá como sacerdote de la Congrega-
ción de la Misión en 1910
Es consagrado Obispo de Panamá el 18 de agosto
de 1912
Recibe la dignidad Arzobispal el 14 de Diciembre
de 1925.
Es el primer Arzobispo de Panamá
Murió el 4 de febrero de 1933

Mons. Juan José Maíztegui, cmf.


1933 – 1943
Nace el 30 de Marzo de 1878 en Yurreta, España
Profesó como Claretiano en 1874
Es destinado a Estados Unidos en 1911 ya sacerdote
Es consagrado Obispo el 17 de Octubre de 1926
El 16 de Enero de 1927 toma posesión del Vicar. Darién.
El 26 de Abril de 1933 toma posesión de la Arquidiócesis
Murió el 28 de Septiembre de 1943

Mons. Francisco Beckmann, cmf


1945 – 1963

Nació en Enschede, Holanda, el 23 de Julio de 1883


Profesa en la Congregación de la Misión
Llega destinado a Panamá en 1931
Es ordenado Obispo Auxiliar de Mons. Maíztegui

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Toma posesión de la Arquidiócesis de Panamá el 13
de enero de 1945
Murió en 1963

R.P. Antonio Anglés, cmf.


El R. P. Antonio Anglés, cmf., es reconocido, con toda justicia, el Adelantado de los Misioneros Hijos
del Corazón de María en Panamá, origen de la hoy Provincia Claretiana de Centroamérica.

Nació en Ulldemolins, Tarragona, España, el 9 de julio de 1884, Profesa en nuestra Congregación el 24


de agosto de 1901. Es ordenado sacerdote el 5 de junio de 1909. Este mismo año es destinado a Colom-
bia. El Gobierno Provincial de Colombia le envía a Panamá con la misión de establecer una fundación.

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Llega a Panamá el 22 de agosto de 1923. El 19 de septiembre de este mismo año se le añaden los RR.
PP. Arias y Punset formando la primera Comunidad. Permanece en Panamá hasta 1938 desarrollando
una gran labor misionera, rica en nuevas fundaciones y en numerosas y ejemplares singladuras apostó-
licas. En 1938 regresa destinado a Colombia. Muere el 14 de marzo de 1972 en Quibdó, Chocó, Co-
lombia, a los 87 años.

Casco urbano del Panamá colonial

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La Panamá eclesiástica que en-
contraron los Misioneros Hijos
del Corazón de María.
La ciudad de Panamá en 1923 se encontraba
abrazada por el Este por el Ferrocarril Inte-
roceánico, por el Oeste y el Norte por la
Zona del Canal, y por el Sur por el mar Pa-
cífico.

Al Este del Ferrocarril comenzaban


los suburbios de la ciudad. Y el cen-
tro noble de la misma se encontraba
en el barrio de San Felipe, hoy lla-
mado casco viejo de la ciudad o Pa-
namá Viejo.

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Los Misioneros Claretianos
y la devoción popular al
Corazón Inmaculado
Como no podía ser por menos, desde el momento de su llegada los discípulos de Antonio María Claret
se destacaron tanto en su vida personal como en su ministerio apostólico por la ferviente devoción al
Corazón Inmaculado de la Virgen María, de la que se sentían hijos y pregoneros.

Propagan por toda la nación panameña a donde son llamados y sobre todo en los campos que expresa-
mente les son encomendados la filial confianza en María: novenas, triduos, estampas, artículos perio-

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dísticos… Todo les parece poco para entronizar a la Virgen Madre en el corazón de todos los paname-
ños.

Los Misioneros Hijos del Corazón de María establecidos en la ciudad de Panamá recuerdan, por su celo
mariano, el 22 de agosto de 1949 con especial orgullo y ternura. Ese día vieron coronado su anhelo en-
trañable de levantar un Santuario al Corazón Inmaculado de su Madre, que se convirtiera en estandarte
misionero y fuente de bendiciones.

Desde entonces la Casa de la Madre se ha convertido en Casa - Madre de los Hijos de su Corazón que
repartidos, no sólo por la nación panameña, sino también por el resto de los países de América Central,
continúan anunciando la Buena Nueva del Reino de su Hijo y nuestro Señor Jesucristo al estilo apostó-
lico.

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La revista “El Faro de Colón” editada por los Misioneros Hijos del Corazón de María fue también una
palestra desde la que se promovió la devoción al Inmaculado Corazón de María en cada uno de sus nú-
meros.

Y es que la Virgen María, con su referencia Cristológica, comunicaba calor al celo apostólico de aque-
llos Misioneros como lo hiciera con el corazón del Padre Fundador San Antonio María Claret.

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El Corazón de María es un “lugar claretiano” en la ciudad de Panamá, no limitado a un lugar concreto,
pero sí histórico.

Itinerario Claretiano
Se pueden seguir dos modelos de itinerario:

El cronológico consistiría en recorrer los lugares en el orden que fueron siendo asumidos en el tiempo
por nuestros hermanos de Congregación.

El funcional o urbanístico consistiría, en cambio, en aprovechar la trayectoria de desplazamiento vial,


comenzando en la plaza de la Catedral.

Cada uno de los modelos tiene sus ventajas e inconvenientes.

Lo que sí es importante es consultar el plano general de la ciudad, donde se encuentran señalados los
lugares.

Itinerario Cronológico Itinerario Urbanístico


22 – VIII – 1923 Palacio Episcopal (Plaza) Catedral de Panamá

26 – IX – 1923 Casa de Santo Domingo Palacio Episcopal (Plaza)

1 – V – 1924 Catedral de Panamá Palacio Episcopal (Calle B)

5 – V – 1924 Palacio Episcopal, (Calle B) Casa de Santo Domingo

¿ - VII – 1925 Leprosería de Paloseco Capilla Santa Teresita

¿ - VIII – 1926 Cárcel de mujeres (Sabanas) Casa e Iglesia de Cristo Rey

23 – XI – 1926 Casa de las Sabanas Santuario Nacional

28 – IV – 1928 Cárcel de Niños Casa de Las Sabanas ( el solar)

1 – VII – 1928 Asilo Bolívar Iglesia de Lourdes (nueva)

¿ - ¿ - 1929 Capilla de Santa Teresita Casa “El Dorado”

12 – XI – 1925 Casa e Iglesia de Cristo Rey Cárcel de Mujeres (nueva)

22 - VIII - 1949 Casa del Santuario nacional Asilo Bolívar

¿ - ¿ - 1970 Casa de “El Dorado” Casa de “Los Listos”

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12 – X – 1977 Casa de “los Listos” Leprosería de Paloseco.

I.- La Cárcel:
Por la lectura de los libros de Crónicas y Actas de la Casa de Santo Domingo, parece desprenderse que
nuestros Padres fundadores de la Casa de Panamá atendieron pastoralmente tres cárceles diferentes: la
de hombres, la de mujeres y la de “niños”.

a) Cárcel de hombres:
Ya ha sido demolida. Estaba en la Avenida A del Chorrillo. Hoy se encuentra lejos de Panamá, camino
de Chepo, o en Colón.

El 1 de Mayo de 1924 el Sr. Obispo, Mons. Rojas y Arrieta nombraba a los Misioneros Hijos del Cora-
zón de María, capellanes del Penal de la isla de Coiba y de la Cárcel de la ciudad de Panamá, con un
sueldo mensual de cincuenta balboas.

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La empresa fue asumida con sencillez misionera. Como un dato más van apareciendo en el libro de
Crónicas las conferencias, triduos, misas y confesiones a los reclusos: 17, VI, 1924; 24, VI, 1924; 21,
VII, 1924, V, 1927…

No encontramos la fecha en que esta Cárcel dejó de ser atendida por nuestros Padres pero hay datos
que parecen apuntar a la fecha en que dejamos de atender la Parroquia de San Miguel de Calidonia.

b) Cárcel de Mujeres:
El Acta de Agosto de 1926 señala que “Se acepta la Capellanía de la Cárcel (¿de Mujeres?) y se desig-
na para ello al P. Salas.

Ya el P. Arias había predicado un triduo a las presas de la Cárcel Modelo el 27 de Julio. Aunque no se
nos dice nada concreto de su localización hasta 1933 en que se habla de “las Presas de la Cárcel de las
Sabanas”. El P. Anglés las visita con cierta asiduidad, para confesarlas, y celebra el cumplimiento pas-
cual en Abril de 1934. Pensamos que la Cárcel de mujeres estaba en el mismo lugar de la Cárcel Mode-
lo de los hombres, aunque con distintos pabellones, por supuesto, hasta que la trasladaron a Las Saba-
nas. Más tarde construyeron edificio nuevo a las afueras de Panamá, carretera de Tocumen. Mientras
estuvo a cargo de los Religiosas del Buen Pastor un Claretiano del Santuario Nacional iba a confesar a
las reclusas y a darles conferencias de formación.

No encontramos la fecha en que se deja este campo pastoral, pero pudo ser muy probablemente al en-
tregar la Parroquia de Lourdes en 1935.

c) Cárcel de “Niños”.
No hay ningún indicio de su localización en los tiempos que la atendían los Claretianos. La primera
mención que se hace de ella es el 21 de abril de 1928 en que se señala que “tres Padres de la Comuni -
dad van a confesarlos”.

El 31 de mayo de 1929 se señala que en la Cárcel Modelo de Niños (Correccional) se tiene “Misa de
Comunión General” celebrada por el P. Puig, en la que comulgaron 58 niños.

En Diciembre de 1930 se relata, en el libro de Crónicas, que el “14 el Pl. Puig visita a los niños y les da
doctrina y consuelo”; y que el 29 del mismo mes la Cruz Roja lleva juguetes a estos niños y el P. Puig
celebra Misa.

Más tarde se construyó la “Escuela de Chapala”, dirigida por los Hermanos Terciarios. Escuela correc-
cional de artes y oficios.

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2.- La Catedral
de Panamá

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Escribe el P. Antonio Anglés, al dejar constancia de la fundación de la Casa de Panamá en el libro de
Crónicas de Sto. Domingo.

“… pude llegar a Panamá el 22 del mismo mes (agosto de 1923) para ponerme a disposición
del Sr., Obispo, Dr. Guillermo Rojas Arrieta, quien me recibió en sus brazos de padre…

El Sr. Obispo tenía destinados para los Misioneros del Corazón de María, desde hacía ocho
meses, la Secretaría particular del Palacio y la Santa Iglesia Catedral, mas no pudo esperar
más y nosotros llegamos tarde.

En sus deseos de que los Hijos del Corazón de María establezcan definitivamente sus reales en
Panamá, me hizo los siguientes ofrecimientos… 4, poner a nuestro cuidado, en Mayo del año
próximo venidero, la Santa Iglesia Catedral…”

Y así fue. El 1 de mayo de 1924 el Sr. Obispo, Mons. Rojas y Arrieta nombraba párroco de la Santa
Iglesia Catedral de Panamá al R. P. Antonio Anglés.

Desde el primer momento se procuraron destacar las celebraciones de las fiestas marianas promoviendo
la devoción al Corazón de María.

Tampoco faltó “la piedra en el zapato”. El 198 de mayo de 1927 reunía el P. Anglés a la Comunidad de
Santo Domingo en sesión extraordinaria para informarles de la carta que había recibido del Vicario Ge-
neral de la Diócesis quejándose del culto que se desplegaba en la Catedral, considerándolo perjudicial
para el pueblo creyente. Era un signo más de una historia vieja de desencuentro entre el Vicario Gene-
ral y nuestros Padres.

Pero los golpes no mataban el celo pastoral, La Catedral fue también lugar privilegiado para dar a co-
nocer la figura de nuestro padre Fundador, aprovechando de forma especial las fechas de su glorifica-
ción como la proclamación de la heroicidad de sus virtudes por Pío XI, el 6 de Enero de 1926, y, sobre
todo, su beatificación por el mismo Para el 25 de febrero de 1934.

Fueron elogiados los belenes aquí levantados por el Hno. Benet, cmf. y queridos todos los Padre que
aquí trabajaron.

En Diciembre de 1932 34q nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Panamá Mons. Maízte-
gui, cmf., el que fuera primer Vicario Apostólico de Darién, que a la muerte de Mons. Rojas y Arrieta
asumiría la Administración de la Arquidiócesis. El 4 de febrero de 1933 moría Mons. Rojas y el 26 de
abril Mons. Maíztegui tomaba posesión de ella.

A partir de 1934 (Octubre) se comienza a editar la hoja parroquial “Ecos de la Sta. Iglesia Catedral” y
un mes más tarde se creaba el grupo de hombres “Centro Claret” con reuniones semanales en el salón
de la Catedral.

No faltó el robo sacrílego del 9 de febrero de 1936 que se describe con pormenores en el libro de Cró -
nicas de Cristo Rey, 151 – 153.

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Se creó el Comité pro Catedral en 1942 por el R. P. Víctor Marín, cmf. conformado por la flor y nata
de la sociedad capitalina con el objetivo de restaurar la deteriorada Catedral.
El 28 de Septiembre de 1943 moría nuestro Arzobispo claretiano Mons. Juan José Maíztegui, quedando
la sede vacante.

Este triste acontecimiento no impidió el que el 3 de octubre de este mismo año de 1943 se hiciera en la
Catedral Metropolitana la solemne Consagración de Panamá al Corazón de María.

El 20 de enero de 1945 tomaba posesión de la Arquidiócesis de Panamá Mons. Francisco Beckmann,


cmf. Los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María tenían demasiadas responsabilidades pas-
torales en la nación panameña. El Vicariato Apostólico de Darién reclamaba más personal, la Parroquia
de Cristo Rey crecía en feligreses y consiguientemente en servicios, amén de la Capellanía del hospital
Santo Tomás. Había llegado el momento de pensar en retirarse de esta amada Catedral Metropolitana
regada con tanta ilusión como sudores durante 21 años.

El 15 de enero de 1946 dejaba definitivamente la atención pastoral de la Catedral y todos los Misione-
ros Hijos del Corazón de María al cerrarse también la Residencia de Santo Domingo formada por los
Padres que la atendían, se constituían en una sola Comunidad en la Casa de Cristo Rey.

Les acompañó y nos sigue acompañando a los Misioneros Claretianos que pasamos o residimos en la
ciudad de Panamá aquel grato recuerdo de los años primeros consagrados a este primer templo arqui-
diocesano.

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3.- Capilla y Casa Madre
de Santo Domingo
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El rincón de la Capilla de Sto. Domingo y la comprimida casa levantada a sus espaldas en la Calle A o
de Sto. Domingo del Casco Viejo de la ciudad de Panamá o Barrio de San Felipe, es el lugar más entra-
ñable de esta urbe para los Misioneros Hijos del Corazón de María.

Este lugar tiene mucho de útero materno. Es el lugar desde el que nos fuimos configurando como Mi-
sioneros del Corazón de María en Centroamérica. Desde aquí nos curtimos como marineros del Evan-
gelio por las aguas del Pacífico desde la Isla de Coiba por occidente hasta el Jaqué darienita por orien-
te. Desde aquí se ganaron por méritos la ciudadanía, el respeto, ante el clero de la ciudad y de la Repú -
blica. Desde aquí se partía para dar Misiones en el Interior o predicar en sus fiestas patronales.

Abierta o cerrada esta era “nuestra Casa Madre”. Estuvieran en las traseras del palacio Episcopal, Calle
B, 5 (1925 – 1928) o en la casa de Las Sabanas (1929 – 1931), la Casa Familiar, el “Lar”, siguió siendo
la casita de Santo Domingo, hasta el 15 de enero de 1946 en que se abandonó definitivamente devol-
viendo casa y capilla al Arzobispado.

Así se fueron sucediendo las principales efemérides de esta Casa:


Mons. Rojas y Arrieta, en su deseo “de que los Hijos del Corazón de María establecieran definitiva-
mente sus reales en Panamá” le ofrece al P. Antonio Anglés el mismo día de su llegada a Panamá la en-
trega inmediata de la pequeña iglesia de Santo Domingo y la casi adyacente “en donde pueden alber-
garse (¿) dos o tres Padres, aunque con alguna incomodidad…”

El 19 de Septiembre llegaban a Panamá los PP. Arias y Punset y el 26 de este mismo mes, hechos los
arreglos más indispensables inauguraban la casita.

Esta primera casa de Santo Domingo “contaba de dos pisos; el bajo que servía de sacristía y sala de
recibir, con una pieza para dormir un Padre; el alto, en el que estaban dos camas, la biblioteca, el co-
medor, el cuarto de baño, fregadero…” Todo en un espacio inverosímilmente reducido.

El 3 de febrero de 1924 es visitada la casita por el Internuncio con motivo de la bendición de un cuadro
del Corazón de María y quedó admirado de la estrechez en que vivían nuestros Padres, hasta el punto
de recomendarles buscar una casa más adecuada.

El 6 de mayo de 1924 cerrar0on esta casa para trasladarse a vivir al n 5 de la Calle B, donde habían al -
quilado un local para la Comunidad y que pertenecía a las traseras del Palacio Episcopal.

Es esta residencia temporal pasarían a la casa de Las Sabanas en 1928, pero en septiembre del mismo
año tienen que reabrirse la casa de Santo Domingo como residencia de los Padres que atienden la Cate-
dral y Santo Domingo.

El 1 de mayo de 1929 vuelve a ser cerrada esta Cuasi-residencia: “En el primer día de este mes consa-
grado a la Virgen Santísima, los moradores de esta casita de Santo Domingo se trasladaron a la Casa
de Las Sabanas formando así un solo centro como antes la Comunidad del Istmo; habían permanecido
allí como ocho meses por atender mejor la Catedral y Santo Domingo” (Libro de Crónicas, pág. 313)

La casita de Santo Domingo, cerrado, seguía llamando a sus Misioneros del Corazón de María. En el
mes de enero de 1930 la Comunidad, establecido en la casa de Las Sabanas trata el tema de emprender

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a fondo una obra de remodelación de la casa de Santo Domingo con el fin de dotarla de una capacidad
suficiente para poder acoger a una Comunidad.

El 18 de febrero de este mismo año se inician las obras, se abren ventanas, se construyen nuevos pi-
sos… Es la casa estrecha y comprimida de cuatro pisos que todavía hoy podemos contemplar.

El 29 de diciembre de 1930 el M.R.P. Anglés nombraba la nueva Comunidad que volvería a residir en
ella y el 6 de enero de 1931 volvía a ser habitada convertida en Residencia por los tres Padres encarga-
dos de atender la Catedral, Santo Domingo y San Miguel de Calidonia.

En abril de 1931 se cierra la casa de Las Sabanas y todos los Padres Misioneros Hijos del Corazón de
María vuelven a reunirse como una sola Comunidad en la Casa Madre de Santo Domingo.

En la reunión comunitaria del 20 de mayo de 1932

“dio cuenta el R. P. Superior de haber recibido de Roma el Decreto en que se nos concede el
usufructo perpetuo de la Casa de Santo Domingo con fecha 30 de Noviembre de 1931 y firmado
por Monseñor Serafini, Prefecto de la Congregación del Concilio. Dicho Decreto se lo presentó
el Rdo. P. Superior al Sr. Arzobispo (Mons. Rojas) para su noticia y ejecución, y lo recogió y
archivó sin devolverlo. Conste”. (Actas de Santo Domingo, pág. 144)

El 4 de febrero de 1933 moría Mons. Rojas y Arrieta y el 26 de Abril tomaba posesión de la Arquidió-
cesis de Panamá Mons. Maíztegui, cmf. En 1935 Mons. Maíztegui llevaba a cabo la construcción de la
iglesia y casa de Cristo Rey en el Barrio Bella Vista, zona de ensanche de la ciudad, en terrenos del
nuevo Hospital Santo Tomás, donados a la Arquidiócesis. Tras ser rechazado por distintas Congrega-
ciones religiosas y el clero secular, se nos ofreció a los Misioneros Hijos del Corazón de María que la
aceptamos, pero el Arzobispo nos puso una condición: la devolución a la Curia de la casa e iglesia de
Santo Domingo.

El 9 de junio de 1935 se inauguraba el nuevo templo de Cristo Rey a la vez que se constituía la parro-
quia del mismo nombre.

El 21 de abril de 1936 se cerraba la casa de Santo Domingo y todos los Misioneros de la Comunidad se
trasladaban a la nueva Casa de Cristo Rey situada en la Avda. Justo Arosemena entre las calles 36 y 37.
Parecía el final de Santo Domingo; pero no fue así.

El 15 de enero de 1941 vuelve a ser abierta la casa de Santo Domingo como Cuasi-residencia, tras cua-
tro años y cinco meses de entregada y cerrada, para poder atender adecuadamente el culto de la iglesia
Catedral y la Capilla de Santo Domingo.

El 28 de septiembre de 1943 muere Mons. Maíztegui, cmf. y es nombrado nuevo Arzobispo Mons. Be-
ckmann, cmf, que tomó posesión de la Arquidiócesis de Panamá el 20 de enero de 1945.

El 15 de enero de 1946 se cerraba definitivamente esta Casa al desaparecer el motivo último de su exis-
tencia; la atención pastoral de la Catedral. Los Padres de la Cuasi-residencia se reintegraban a la Casa y
Comunidad de Cristo Rey, que tomaba el relevo y se constituía en Casa Madre de los Misioneros Hijos
del Corazón de María.

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Foto agrandada
Arco Chato

Desde entonces la Casa de Santo Domingo fue quedando poco a poco perdida en el olvido. El proyecto
de un templo, erigido en la ciudad al Corazón de María polarizó el interés y las energías de los Misio-
neros. Después llegaron las fundaciones en los países centroamericanos…

Han pasado ya más de 75 años. Estamos celebrando el 150 aniversario de la Fundación de la Congrega-
ción. La capilla de Santo Domingo ha vuelto a reclamar el lugar que le corresponde en nuestra historia,
en nuestros orígenes. Reclama ser recuperada como “lugar espiritual”, como referencia carismática, no
para volver a vivir en ella, sino para no olvidar nuestros orígenes, las virtudes primeras.

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Foto de la Primera Comunidad

Antonio Anglés Juan Punset


Llegó a Panamá desde Colombia Llegó a Panamá desde Colombia
Intrépido e incansable Misionero; predicó por Misionero extraordinario, que se ganó el cora-
toda la geografía panameña. zón de todos, en especial de los habitantes de
Murió en Quibdó el día 14 de marzo de 1972 Taboga
No duró mucho tiempo en Panamá, pues volvió
Francisco Mariano Arias destinado a Colombia.
Llegó a Panamá desde Colombia Murió en Girardot el 1 de Agosto de 1951
Misionero de casa; trabajo intenso sin salir mu-
cho a excursiones. Fortunato Muñoz
Destinado a Cuba, donde murió el 27 de no- Llegó desde España
viembre de 1947 Apenas si tuvo tiempo de estrenar su celo mi-
sionero en tierras tropicales
Hno. José Benet Murió ahogado en Portobelo el día 4 de abril de
El primero de cuatro hermanos Claretianos: Jo- 1926
sé, Domingo, Miguel, Pedro.
Llegó desde Colombia José H. Carbayo
Delicadeza exquisita con los Misioneros que Llegó a Panamá desde España
llegaban de giras apostólicas. Perfume de su caridad desprendida, celo rayano
Famoso por los Belenes de Catedral y Santo en exceso en el ornato de la casa de Dios.
Domingo. Murió en Zaragoza, el 20 de febrero de 1963
Murió en Panamá el 20 de Enero de 1946

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4.- Palacio Episcopal
El 22 de Agosto de 1923 llegaba un Misionero Hijos del Inmaculado Corazón de María a la ciudad de
Panamá como final de un viaje que había iniciado a principios del mes de julio, desde Zipaquirá, Co-
lombia, pasando por Bogotá y Girardot para embarcarse en Cartagena con destino a Colón, Panamá.

Respondía al nombre de Antonio Anglés y traía la encomienda de establecer una fundación en esta ciu-
dad capital de la República. Ya había hecho el camino, ahora iba a tener que poner a prueba sus dotes
de convicción e iniciativa.

El Misionero se encontraba en la Plaza de la ciudad, en una de sus esquinas, a la izquierda, al fondo, la


iglesia Catedral, de frente la puerta principal del Palacio Episcopal.

Se encomendó al Corazón de la Virgen María y llamó a la puerta. Le recibió el Ilmo. Sr. Dr. Guillermo
Rojas Arrieta, obispo de Panamá “en sus brazos de padre y me alojó inmediatamente (nos dice) en el
Palacio Episcopal”.

Después iniciaron el diálogo entre dos buscadores complementarios: el uno llegaba solicitando un cam-
po de Misión y el otro estaba necesitado de Misioneros. Poco podía exigir el que llegaba y poco podía
ofrecer el que le recibía, por eso llegaron presto a un acuerdo.

El P. Anglés enviaba un cable a Bogotá cinco días después, el 27 de agosto, solicitando el envío de dos
Padres. La fundación estaba en marcha.
El 19 de septiembre de 1923, no había pasado un mes, llegaban al Palacio Episcopal los PP. Juan Pun-
set y Francisco Mariano Arias procedentes de Colombia. Así nacía la primera y elemental Comunidad
de Misioneros Claretianos en territorio centroamericano, acogida por el Sr. Obispo en su Palacio

En estos primeros momentos el Palacio Episcopal fue el lugar de residencia de la pequeña Comunidad
que al día siguiente de haberse conformado, el 20 d3e septiembre, salía en gira misionera a las islas de
Taboga y Otoque y se iniciaba el culto en la Iglesia de Santo Domingo.

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Apenas permanecieron una semana acogidos a las atenciones del Sr. Obispo. El 23 de septiembre, he-
chos los arreglos indispensables en la “casita” de Santo Domingo, se despidieron del Sr. Obispo des-
pués de agradecerle su bondadosa acogida y se trasladaron a su nueva residencia.

Si nos fijamos bien, fueron unos orígenes muy claretianos.

4b.- Las traseras del Palacio:


C/. B, n 5

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¡Cómo costó echar raíces a nuestra primera Comunidad de Misioneros Hijos del Corazón de María!
Contaron desde el primer momento con un campo inmenso de misión pero no tenían una casa donde
poder recogerse en comunidad y descansar.

La casita de Santo Domingo, por mucha buena voluntad que se le ponía, por mucho espíritu de sacrifi-
cio de que se revistieran los Padres Misioneros, no ofrecía, ni podía ofrecer dada su pequeñez de espa-
cio, lo imprescindible para poder llevar una vida de Comunidad a los tres Padres fundadores.

El 6 de mayo de 1924, cerraban la casita matriz de Santo Domingo y se trasladaban los miembros de la
Comunidad a un local de las traseras del palacio Episcopal que tenía acceso por la Calle B y estaba se -
ñalizada la puerta de acceso con el n. 5. Se había alquilado por 40 $ mensuales.

El nuevo local, aunque un poco más amplio, no significaba grandes mejoras, y solamente se consideró
lugar de tránsito mientras se buscaba y adquiría un lugar definitivo y propio.

Este lugar tenía la ventaja de estar cerca tanto de la Catedral como de la capilla de Santo Domingo, y
permitía un tiempo prudencial de espera.

Aquí permaneció la Comunidad del 6 de mayo de 1924 al 31 de agosto de 1928. En todo este tiempo
apenas se hace mención del lugar, lo que indica que no despertó en los Misioneros ningún cariño espe-
cial

El 31 de agosto de 1928, a las 5 de la tarde la Comunidad de Misioneros abandonaba las traseras del
palacio Episcopal, calle B, 5, y se trasladaba a la recién adquirida casa de Las Sabanas.

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5.- San Miguel de Calidonia
Ya desde su primera presentación al clero y religiosos panameños nuestros Misioneros Claretianos se
definieron y ofrecieron como “servidores de la Palabra”.

Eran llamados a predicar triduos, novenas, panegíricos patronales…, tanto en los templos de la ciudad
como en el interior y extremos de la República.

El libro de Crónicas de Santo Domingo ya nos menciona que el P. Punset predicó en la iglesia parro-
quial de San Miguel de Calidonia el 18 de noviembre de 1923.

Pero fue diciembre de 1928 cuando los Misioneros Hijos del Corazón de María establecieron unos vín-
culos estrechos con esta iglesia parroquial, que serían rotos “dolorosamente” casi siete años después.

El Arzobispo de Panamá, Mons. Rojas y Arrieta, encomendaba de forma interina a nuestros Padres Mi-
sioneros la iglesia y parroquia de San Miguel de Calidonia a partir del 21 de diciembre de 1928 por re-
nunciar los Padres Salesianos a continuar atendiéndola.

Quizás sea bueno señalar que, cinco meses antes de sernos entregada, esta gran parroquia urbana había
sido dividida creándose la parroquia de Lourdes, en Las Sabanas, encomendada a los Misioneros Hijos
del Corazón de María.

Nuestros Misioneros se estaban encargando de las áreas urbanas marginales y los poblados surgidos en
torno a la gran ciudad. El trabajo se iba acumulando y había momentos en que no se podía disimular el

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peso del trabajo pastoral acumulado sobre los hombros claretianos. Se discute la conveniencia o no de
aceptar esta parroquia de San Miguel.

Pero el 28 de febrero de 1929 el Sr. Arzobispo, Mons. Rojas y Arrieta, nos entrega la iglesia y Parro-
quia de San Miguel de Calidonia.

La pastoral no resultó fácil en esta Parroquia de San Miguel, y no por los fieles sino, hecho sorprenden-
te, por causa del clero. En el acta de abril de 1932 se recogen los sentimientos que vive la Comunidad
al respecto. Págs. 142 – 143.
Tan disgustados están del comportamiento del clero de la ciudad que “el R. P. Superior dijo que ha-
biendo terminado nuestro Contrato que era por tres años y habiendo aumentado las dificultades veía

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bien que el Capítulo acuda al M.R.P. Provincial para que solicite del Excmo. Sr. Arzobispo que nos
cambie la Parroquia por otra del interior, o haga lo que crea más oportuno”. (Pg. 143)

En este momento llegan los padres Carmelitas con deseo de fundar en la ciudad de Panamá y solicitan-
do se les ceda parte de esta Parroquia para establecerse, concretamente la de “Bella Vista”. “Como an-
dábamos en hablas para prescindir de la parroquia entera pareció bien exponer la situación al Excmo.
Sr. Arzobispo y al M.R.P. Provincial para que ellos determinasen” (Acta de Mayo 28 de 1932)

El Excmo. Sr. Arzobispo no accede ni a la entrega ni a la desmembración de la Parroquia de San Mi-


guel de Calidonia. Y los nuestros se ven obligados a continuar.

El 4 de febrero de 1933 muere Mons. Rojas y Arrieta y le sucede Mons. Maíztegui, cmf, que toma po-
sesión de la Arquidiócesis el 26 de abril de este mismo año.

Pero las cosas no cambiaron en la Parroquia de San Miguel. El 20 de enero de 1934 todos los miembros
de la Comunidad firman un escrito en el que exponen la situación de la Parroquia y solicitan al Go-
bierno Provincial dejarla. (Crónica de Cristo Rey, pg. 102)

El final de nuestra presencia en esta Parroquia terminó siendo aún más doloroso:

Día 16 de febrero de 1935:


“Recíbese carta del Arzobispo (Mons. Maíztegui), en Visita Pastoral por el Interior, en que se
nos comunica que para el sábado siguiente entreguemos la Parroquia de San Miguel al Padre
Alfredo Vieto, yendo nosotros temporalmente a Penonomé hasta que se inaugure la nueva Pa-
rroquia de Cristo Rey en Bella Vista” (Crónica de Cristo Rey, pg. 135)

Día 24 de febrero de 1935:


“Llega a San Miguel el P. Vieto quien sin ninguna formalidad ni entrevista con nosotros toma
posesión de la Parroquia de San Miguel” (idb)

Así era el final de nuestra presencia en este templo. Años más tarde, principios de 1945, este templo
que atendieron nuestros Misioneros fue demolido y el 9 de abril de ese mismo año se bendijo y puso la
primera piedra de otro mucho más amplio, de 36 x 18 metros, todo de piedra, con tres naves y una torre
de 34 metros de altura.

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6.- Capilla de Santa Teresita
La primera noticia de esta capilla aparece en el libro de Actas de Santo Domingo correspondiente al
mes de Noviembre de 1929 en que se propone levantar una capilla en el Barrio de Guachapalí, pastoral-
mente abandonado.

También el libro de Crónicas de esta Casa de Santo Domingo, en este mismo mes y año, se interesa por
el tema en su pgs. 348 – 349.

“Viendo la gran necesidad que tienen los fieles del Barrio de Guachapalí de una iglesia donde
puedan recibir los Santos Sacramentos, pensamos desde tiempo atrás levantar allí una Capilla
provisional. Después de practicadas muchas diligencias se han conseguido de la Sra. Magdale-
na de Calderón dos lotes de terreno… uno regalado y otro arrendado por diez dólares al mes.
Con el fin de que la gente de aquel barrio se enterara de nuestros proyectos, el Padre Superior
publicó en el “Faro de Colón” una alocución a los del barrio, que ha sido impresa aparte para
repartirla cuando se crea conveniente, tal vez así se mueva alguno a darnos limosnas…”

El Barrio de Guachapalí pertenecía a la Parroquia de San Miguel de Calidonia que venían atendiendo
nuestros Padres desde el 21 de diciembre de 1928.

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En enero de 1931 el P. Puig atiende esta capilla impartiendo catecismo a los niños los sábados y do-
mingos.

El 21 de enero de 1931 fue bendecida en la Iglesia Catedral la imagen de Santa Teresita, pero el Te
Deum de acción de gracias del Gobierno por el triunfo del golpe de la Revolución del 2 de enero, opa-
ca la bendición de la imagen.

Ya el 19 de enero de 1931 se había colocado en la capillita la Pila Bautismal construida por el Español
Noriega.

El entregar la Parroquia de San Miguel en 1935, hicimos lo mismo con esta capilla, dado que seguía
perteneciendo a dicha parroquia.

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Todavía hoy podemos seguir contemplando aquella misma capilla que con tanto esfuerzo levantaron
nuestros Misioneros con el R. P. Antonio Anglés a la cabeza, convertida en imprenta de la Arquidióce-
sis. Muy cerca se ha construido otro nuevo templo.

En la Visita Generalicia que hizo el Rvmo. P. Nicolás García el 11 de noviembre de 1935 en su nota de
correcciones al libro de Actas de Santo Domingo escribe: “En la página 125 se dice que “pagar lo de
la capilla de Santa Teresita corre a cargo de la Comunidad” no se aprueba” (Pg. 190)

El detalle muestra el interés con que la Comunidad, que si nadaba en algo era en escasez, se entregaba
en su celo pastoral por aquellos que reconocía más necesitados.

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7.- Iglesia y Casa de Cristo Rey

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Hay acontecimientos que precedieron a la fundación de esta Casa que conviene recordar:
- El 11 de diciembre de 1925 el Papa Pío XI instituye la fiesta de Cristo Rey.
- En 1933 es nombrado Arzobispo de Panamá Mons. Maíztegui, cmf., anteriormente primer Vicario
Apostólico de Darién.
- La Acción Católica propone al Sr. Arzobispo la creación de una Parroquia en la ciudad consagrada
a Cristo Rey.
- Doña Rosario, Esposa del Presidente de la República Florencio Armodio Arias, logra la concesión
de 4.000 m2 en los predios del nuevo Hospital Santo Tomas para que la Arquidiócesis edifique una
iglesia.
- El Sr. Arzobispo pone manos al proyecto, crea comités, busca ayudantes dentro y fuera de la Arqui-
diócesis y convierte el sueño en realidad.

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En todos estos trámites nuestros Padres no fueron invitados a participar en nada, a pesar de que los te-
rrenos donde se estaba edificando el nuevo templo estaban dentro de los límites de la Parroquia de San
Miguel de Calidonia que ellos venían administrando desde diciembre de 1928.

También resulta sorprendente que a la hora de entregar la nueva Parroquia Mons. Maíztegui, Misionero
Hijo del Corazón de María, que conocía mejor que nadie la situación de sus hermanos de Congregación
y que después de diez años de servicio misionero a la Arquidiócesis en los campos menos atractivos y
más sacrificados aún no contaban con un lugar digno, no fuera a ellos a quien primero se la ofreciera.

Mons. Maíztegui, quizás cuidando en exceso su imagen se la ofreció en primer lugar a los sacerdotes
diocesanos, pero ninguno quiso aceptarla por considerarla sin porvenir; los Padres Jesuitas contaban
con la iglesia de San Francisco en pleno apogeo y apreciada por sus confesores; los Padres Salesianos
también la rehusaron por no ser este su campo de apostolado.

Sólo quedábamos nosotros, los Misioneros Hijos del Corazón de María, comprimidos en la casita de
Santo Domingo y la capilla del mismo nombre concedidas en usufructo tres años antes.

Y nos ofreció la nueva parroquia en usufructo perpetuo a cambio de que renunciáramos a la casa y ca-
pilla de Santo Domingo y las devolviéramos a la Curia. Aceptamos.

El 9 de junio de 1935 Mons. Maíztegui, Arzobispo de Panamá, inauguraba solemnemente el Santuario


de Cristo Rey y lo constituía Parroquia atendida por los Misioneros Hijos del Corazón de María, resi-
dentes entonces en la casita de Santo Domingo.

El 21 de abril de 1936 la Comunidad de Misioneros cerraba la Casa de Santo Domingo y se trasladaba


ene pleno a su nueva residencia de Cristo Rey. Nos dice el libro de Crónicas:

“En este día se traslada definitivamente la Comunidad a la Casa de la Parroquia de Cristo


Rey, llamada en lenguaje ordinario “Casa de Bella Vista” sita en la Av. Justo Arosemena, en-
tre Calles 36 y 37…” La entrega de la casa e iglesia se nos hizo a cambio de la casa e iglesia
de Santo Domingo y en las mismas condiciones en que teníamos aquellas… La casa e iglesia se
nos entregó con solas las paredes… “ (Pg 157)

“La casa de Bella Vista debe estar eternamente agradecida al Señor Arzobispo, pues la resol-
vió para siempre el problema de su existencia en Panamá” (Pg, 159)

Más adelante el cronista hace una serie de afirmaciones y alabanzas de Mons. Maíztegui, que aparecen
en los libros como un islote y que transcribo con la intención de no ser parcial.

El Sr. Arzobispo “en su gran corazón no dudó en gastar tantos miles de dólares para dárselos
a la Congregación, haciendo él un gran sacrificio que fue pequeño si consideramos el amor
que con este hecho manifestó a la Congregación. Nos ha establecido en la parte nueva de la
ciudad y nos ha dado por parroquianos a la aristocracia de panamá; y eso que ha hecho lo ha
hecho con amorosa voluntad y a pesar de que el Gobierno General le hizo esperar meses y me-
ses, él siempre constante no cejó en su empeño hasta dejar este testimonio perpetuo de su amor
a la Congregación…”

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El 31 de marzo de 1940 se bendice y coloca la primera piedra del Salón Parroquial y el 25 de agosto de
este mismo año se inaugura. El 5 de enero de 1941 se bendice la imagen de la Inmaculada situada a la
derecha del Cristo del altar mayor, obra de los talleres de Pamplona, España.

El 15 de enero tres padres de la Comunidad se trasladan a la casita de Santo Domingo para atender me-
jor a la Catedral.

El 5 de agosto de 1954 Mons.


Preciado, Vicario Apostólico
de Darién, bendice e inaugura
la Librería Claret.

Y en 1982 se amplía la Libre-


ría Claret con un tercer piso.

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La parroquia de Cristo Rey fue consolidándose hasta ocupar un lugar destacado gracias al prestigio del
trabajo desarrollado por los Misioneros Claretianos.

En los meses que precedieron al derrocamiento del General Noriega, el templo de Cristo Rey y el R. P.
Villanueva, desempeñaron un papel destacado de denuncia de los atropellos cometidos por el Gobierno
en un claro apoyo a los grupos de oposición. Fue en el año 1989.

Hecha por la Provincia la revisión de posiciones, se llega a la conclusión de que la Casa, Iglesia y Pa-
rroquia de Cristo Rey deben ser entregadas a la Arquidiócesis.

La decisión se cumplía en 1992. Se devolvía a la Arquidiócesis un denario multiplicado abundantemen-


te. También se le entregaba la Librería Claret con un prestigio inigualado en el campo pastoral y teoló-
gico.

El Sr. Arzobispo encomendó la Parroquia y Librería al clero diocesano. Así se cerraban 56 años de ser-
vicio pastoral.

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Hospital Santo Tomás
Desde el momento que los Misioneros asumieron la Parroquia de Cristo Rey, también lo hicieron de la
Capellanía del hospital Santo Tomás anejo a la misma.

Por su celo, por los años que desempeñó como Capellán, (más de 50), por el reconocimiento del Hospi-
tal, (con sus Doctores y Enfermeras), del Gobierno, de la Iglesia Panameña y, sobre todo, de los enfer-
mos y familiares, destaca, como motivo de orgullo, ejemplo y modelo de todo capellán de Hospitales,
el R. P. FLORENCIO VALTIERRA, cmf.

Al entregar la casa, iglesia y parroquia de Cristo Rey a la Diócesis en 1991, se entregó también la Ca-
pellanía del Hospital Santo Tomás.

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8.- Santuario Nacional
del Corazón de María
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Era un proyecto nunca escrito pero firmemente asumido por los Misioneros Hijos del Corazón de Ma-
ría, levantar un digno templo en honor del Corazón de la Madre, y más bien pronto que tarde se iba ha-
ciendo realidad en todos los lugares del mundo a donde llegaban a misionar.

No era una excepción Panamá. Tardó en cuajar el sueño, mas no por falta de deseos, sino por la dureza
de las circunstancias. Nuestros Misioneros soñaban con un Santuario. Lo querían aplicar a la iglesia de
Santa Teresita, a la de Cristo Rey. Habían pasado trece años desde la llegada a panamá y no habían po-
dido contar con una casa que mereciera tal nombre; hoy la tenían: la de Cristo Rey.

A partir de esa fecha ya se podía empezar a soñar; la misma Madre movió los corazones: formaba parte
del proyecto de su Hijo y del deseo de sus hijos.

Una tarde del mes de marzo de 1942 se presenta el Sr. Obarrio en la Casa de Cristo Rey invita a dos
Padres a dar un paseo, les lleva a su casa solariega de las afueras de la ciudad y les dice: “escojan el
lote de 3.000 m2 que más les guste para hacer una iglesia para ustedes”, y al instante los Padres acepta-
ron y escogieron. El 13 de abril se firmaba el contrato.

El 30 de noviembre de este mismo año de 1942 el Papa Pío XII consagraba el mundo entero al Corazón
de María, lo que ayudó a que se extendiera rápidamente esta devoción por toda la Iglesia.

El 23 de septiembre de 1943, Mons. Maíztegui, cmf,. Arzobispo de Panamá, ya en su lecho de muerte,


firmaba el permiso para la construcción del “Santuario Nacional del Corazón de María”.

El 28 de septiembre de 1943 moría Mons. Maíztegui, dejando con la sede vacante a la Arquidiócesis.

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El primer domingo de octubre de 1943 se tuvo en la Catedral Metropolitana la consagración oficial de
la República de Panamá al Corazón de María, con asistencia del Sr. Presidente Dr. Ricardo Arias y al-
gunos ministros de su Gobierno.

El 31 de mayo de 1944 el Papa Pío XII instituía la fiesta del Corazón de María, fijándola en el calenda-
rio para el día 22 de agosto.

El 20 de enero de 1945 tomaba posesión de la Arquidiócesis de Panamá Mons. Beckmann, cm.

El 22 de julio de 1945 se recibía en Panamá un cable del M.R.P. Provincial de EE. UU. aprobando la
construcción del Santuario. Estaba dada la luz verde al proyecto.

El 22 de agosto de 1947, fiesta del Inmaculado Corazón de María, Mons. Francisco Beckmann, Arzo-
bispo de Panamá, bendecía y colocaba la Primera piedra del futuro Santuario Nacional del Corazón de
María en Panamá capital. Al acto asistió el Presidente de la República…

El 22 de agosto de 1949, dos años justos después de haberse colocado la primer piedra, tenía lugar su
inauguración. Asistieron al acto Mons. Beckmann, Mons. Preciado, Vicario Apostólico de Darién, el
M.R.P. Provincial de EE-UU, Macrino Niño y, presidiéndolo todo, el Nuncio Apostólico.

Durante los siguientes cinco años estaría siendo atendido desde la Casa de Cristo Rey. El 11 de febrero
de 1952 Panamá es desvinculada de la Provincia claretiana de EE. UU y constituida en “Visitaduría
Independiente de Panamá”.

El rezo del Santo Rosario, pedido por la Virgen de Fátima, se hacía cada más intenso y se pensó edifi -
car una capilla a un costado del templo. El 6 de diciembre de 1953, el M.R.P. Eugenio Lobejón, cmf.,
bendecía la Primera piedra y el 12 de mayo de 1954 Mons. Beckmann, Arzobispo de Panamá, bendecía
e inauguraba la capilla ya levantada. Era una réplica perfecta de la capilla de las Apariciones en Fátima.
El 13 de mayo se rezaba por primera vez, desde esa Capilla, el Rosario de la Aurora que todavía hoy,
casi 50 años después, sigue ininterrumpidamente despertando a muchos devotos de la Virgen o acom-
pañándolos al trabajo de cada día.

El 21 de mayo de 1954 el Santuario es constituido como Residencia Independiente. El 14 de julio se


hacen efectivos los primeros nombramientos de la Comunidad. El 6 de octubre los miembros destina-
dos a constituir esta nueva Comunidad abandonan la Casa de Cristo Rey y se establecen en esta nueva
Residencia.

En 1956 entre sus proyectos pastorales de evangelización destaca la “Capilla ambulante motorizada”
con la que se proponen llevar la Buena Noticia a las barriadas que como “corona de espinas” rodean la
capital. Y el primer pueblo donde se estrena es en San Miguelito. Se la puso el nombre de “Santuario
nacional: Capilla San Antonio María Claret, Padres Claretianos”.

En 1960, el Sr. Arzobispo de Panamá crea nuevas Parroquias en la ciudad entre ellas la del “Corazón
de María” convirtiéndose de esta manera el Santuario en templo parroquial. La conversión del Santua-
rio Nacional del Corazón de María en templo parroquial significó un cambio importante para el mismo
Santuario y, sobre todo, para los Misioneros de esta Comunidad pues aumentaron los compromisos
apostólicos en la Arquidiócesis.

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Cripta del Santuario Nacional
La Cripta del Santuario destinada a panteón, ocupa desde el primer momento un lugar destacado en la
naturaleza y culto del mismo.

En ella se encuentran recogidas las cenizas de nuestros Misioneros Hijos del Corazón de María, falleci-
dos en la República de Panamá, salvo algunas excepciones como Mons. Preciado y Mons. Serrano, en-
terrados en la Catedral de Colón, el P. Erice llevado a Kuna Yala y el P. Fortunato enterrado en Porto-
belo. También se trajeron los restos del P. Puig que murió en Costa Rica.

El 21 de agosto de 1964 son trasladados a ella los restos mortales de Mons. Maíztegui, cmf. que des -
cansaban en la Catedral de Panamá. El 18 de diciembre de 1999 volvían otra vez a la Catedral a peti -
ción del actual Sr. Arzobispo, Mons. José Dimas Cedeño, que ha construido sendos nichos para los seis
primeros Arzobispos al lado derecho del altar mayor: Mons. Rojas, Mons. Maíztegui, Mons. Beckmann
y Mons. Clavel, ya enterrados. Hay dos tumbas vacías: para Mons. McGrat y el propio Mons. Dimas.

También se encuentran en nuestra Cripta del Santuario ilustres personalidades de la nación panameña y
tienen acceso a un lugar todos aquellos que lo solicitan. Ha sido tal la demanda que en 1987 fue necesa-
ria una nueva ampliación de la misma.

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Si es verdad que la Cripta supone un significativo aporte económico a la Provincia, es mucho más im-
portante el aporte que ofrece en el campo de la evangelización acercándonos a multitudes de personas
alejadas, frías, y muy necesitadas de esperanza cristiana.

En la Cripta del
Santuario Na-
cional se ofrece
todos los lunes
del año el Santo
Sacrificio de la
Misa por los di-
funtos cuyos
restos descan-
san en sus ni-
chos y por todos
aquellos cuyos
nombres están
inscritos en la
“Pía Unión Ma-
riana de Sufra-
gios” canónica-
mente erigida
en el Santuario

El Santuario Nacional:
¿La nueva Casa Madre?
No es un tema caprichoso “sacado de la manga”. El contar con una Casa Madre tiene su importancia a
la hora de sentirnos los Misioneros de Centroamérica “en Comunión”.

Al cerrarse la Casa Madre original de Santo Domingo en 1936 y trasladarse toda la Comunidad al edifi-
cio de Cristo Rey, perdiendo todo vínculo con aquella casa y capilla, fue esta última la que asumió el
papel de Casa Madre-

Pero al ser constituida Panamá en Visitaduría Independiente y comenzar a residir en el Santuario los
Superiores Mayores y de manera definitiva a partir de la entrega de la casa e iglesia de Cristo Rey a la

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Arquidiócesis, la Casa e iglesia del Santuario destacan como el “lugar” que aglutina y encarna la Co-
munión de los Misioneros Hijos del Corazón de María que trabajamos en Centroamérica.

Lo anterior puede parecer a algunos exagerado, pero yo soy de la opinión que este elemento aglutina-
dor debe ser promovido tanto más a partir de la integración.

Residencia Claret

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Primero fue “Centro Cultural para el Servicio Doméstico”.
Una proyección pastoral del Santuario Nacional. El 15 de agosto de 1970 lo bendecía el Cardenal La -
rraona, cmf.

El edificio se encuentra dentro de los predios del Santuario Nacional, aunque su fachada principal da a
la calle Ricardo Arango, s/n.

Por convenio establecido por el M. R.P. Provincial de Centroamérica y las Religiosas de María Inma-
culada (Claretianas) fue encomendado el Centro a estas últimas para su administración.

El VI Capítulo Provincial de Centroamérica (julio 1989) manifestó la necesidad que tenía la Provincia
de una residencia, en donde pudieran ser acogidos y cuidados adecuadamente nuestros ancianos; tam-
bién se juzgó conveniente independizar, de la Comunidad del Santuario Nacional, la Curia Provincial
para facilitar a sus miembros un mejor desempeño de sus cargos.

El nuevo Gobierno Provincial, presidido por el M.R.P. Luis Azofra, determinó que el Centro Cultural
Claret reunía las mejores condiciones para satisfacer ambas prioridades. La actividad pastoral con las
Empleadas Domésticas había perdido prioridad, ya que los grupos que se matriculaban eran cada vez
más escasos. El Contrato con las Religiosas de María Inmaculada había terminado y era preciso reno-
varlo o darlo por terminado; se optó por no renovarlo.

Desalojado el edificio por las Religiosas, se procedió a una remodelación de sus espacios interiores en
razón de los servicios que iba a desempeñar.

Hoy es Residencia de Ancianos y Curia Provincial.

Las obras no se concluyeron hasta después del VII Capítulo Provincial de Centroamérica en que salió
elegido Superior Provincial el M.R.P. José Sentre (julio de 1992).

A finales de este año nos llega el permiso del Gobierno General para establecer aquí la Curia de Cen-
troamérica y el Gobierno Provincial lo establece como Residencia de nuestros Misioneros de avanzada
edad.

En Enero de 1993 comienzan a vivir en esta nueva Residencia el M.R.P. Provincial, poco después el
Secretario Provincia y, en Abril, se establecen los primeros Misioneros jubilados.

Mirando hacia atrás, después de estos seis años largos recorridos, es de alabar aquella iniciativa que
desde el primer momento comenzó a dar buenos frutos.

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9.- Casa de Las Sabanas
Vía España, Carrasquilla
El local alquilado en las traseras del Palacio Episcopal con acceso por la Calle B, 5, y en el que lleva-
ban habitando desde el 6 de mayo de 1924 no satisfacía a ninguno.

En su Visita Generalicia, 23 de noviembre de 1926, el Visitador recomienda la adquisición de una casa


que dé estabilidad a la Comunidad.

Pasa el tiempo sin que se resuelva el grave problema. Finalmente en julio de 1928 se compra una casa a
las Hermanas de la Caridad situada en Las Sabanas.

El 31 de agosto de 1928, a las cinco de la tarde, abandonaba la Comunidad las traseras del Palacio
Episcopal y, “en carro propio”, regalo de un bienhechor, se trasladaban a su “casa propia”, mucho más
amplia y alegre que la que dejaban.

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Apenas establecidos en la nueva residencia comenzaron a experimentar sus inconvenientes. La Cate-
dral y la Capilla de Santo Domingo quedaban demasiado lejos; más tarde se añadiría la Parroquia de
San Miguel de Calidonia. El lugar no era adecuado para una casa de habitación; era un bajo que se
inundaba con facilidad. No ofrecía seguridad a sus moradores.

De la ilusión, pronto pasaron a la preocupación. La “casa propia” se resistía a los Misioneros Hijos del
Corazón de María, más que establecidos en Panamá nómadas de la misma.

La situación se fue haciendo cada vez más difícil hasta el extremo de tener que tomar decisiones radi-
cales.

El 6 de enero de 1931 se dividía la Comunidad y tres Padres de la misma pasaban a residir a la amada
casita de Santo Domingo, convertida en Residencia, para atender desde ella la Capilla de Santo Domin-
go, la Iglesia Catedral y la Parroquia de San Miguel de Calidonia.

Los que quedaban en esta Casa de Las Sabanas tampoco estaban satisfechos del inmueble y determina-
ron venderlo.

En abril de 1931 se cerraba la casa y la Comunidad se trasladaba a la casita de Santo Domingo. De nue-
vo juntos todos los Misioneros de Panamá y “sin casa propia”.

La venta de esta casa de Las Sabanas en 1932 resultó un calvario de juicios por espacio de diez años.
Finalmente pudo resolverse en 1942 “por especial gracia de San José” que envió al comprador que se
necesitaba.

Hoy el lugar no está edificado, es un solar abierto, sin tapia, donde crece la hierba y se destaca un árbol
grande, en un ambiente lleno de ruidos que no impiden el recuerdo.

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10.- Nuestra Señora de Lourdes
Vía España

Hasta julio de 1928 esta iglesia pertenecía a la Parroquia de San Miguel de Calidonia, administrada por
los Padres Salesianos.

El 2 de julio de 1928 el Sr. Arzobispo, Mons. Rojas y Arrieta, creaba la nueva Parroquia de Lourdes
por desmembramiento de la Parroquia de San Miguel.

A la nueva Parroquia pasaban a pertenecer entre otras las iglesias de Pueblo Nuevo, San Francisco de la
Caleta, el Carmen Río Abajo y el Asilo Bolívar.

El mismo Sr. Arzobispo al crear dicha Parroquia la encomendaba al cuidado de los Misioneros Hijos
del Corazón de María, nombrando como primer párroco de la misma al R. P. Manuel María Puig.

Catorce días después, el 16 de julio, nuestros Misioneros iniciaban en ella las tareas pastorales.

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Todo marcha con normalidad. El 1 de septiembre de este mismo año comenzaba a vivir la Comunidad
en la recién adquirida Casa de Las Sabanas, localizada en la misma calle y a un centenar de metros de
la iglesia de Lourdes.

Pero a partir del mes de abril de 1931, se cierra la Casa de Las Sabanas y toda la Comunidad se traslada
a la casita de Santo Domingo.

La iglesia y parroquia se ha tomado con especial interés y no se encuentran en los libros de la Casa ob -
servaciones sobre la lejanía en que se encuentra, antes al contrario se advierte ilusión por el trabajo que
aquí se realiza.

El 26 de abril de 1933, tras morir el 4 de febrero Mons. Rojas y Arrieta, toma posesión de la Arquidió -
cesis Mons. Maíztegui.

En diciembre de 1934 en la pg. 181 del libro de Actas ya se discute de la actitud a tomar respecto a de -
jar la Parroquia de Las Sabanas, que comprende Pueblo Nuevo, Juan Díaz, San Francisco de la Caleta y
el mismo pueblo de Las Sabanas, por imposición de Mons. Maíztegui, cmf.

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Da la impresión, por este y otros datos, que los Misioneros de la ciudad de Panamá no lograron mante-
ner unas relaciones fluidas con su hermano Arzobispo.

“… respecto a dejar la Parroquia de Las Sabanas… Aunque nada se nos había consultado no
hubo más remedio que dejar correr el agua, si bien no era del agrado de los Padres encarga-
dos de la Parroquia”.

Y añade el Cronista, P. Feliciano Payás, cmf., a pie de página:

“Nota: El traspaso de la Parroquia de Las Sabanas habíanlo tratado los dos Señores. Obispos
(Maíztegui y Preciado) anteriormente, el segundo como Visitador…” (Libro de Actas, Diciem-
bre 1934, pág., 181)

En 1935 el Sr. Arzobispo de Panamá encomendó la Parroquia de Lourdes al Sacerdote diocesano Anto-
nio José Reyes, hasta este momento coadjutor de la Parroquia de Santa Ana, sin consultar a nuestros
Misioneros.

Hoy el lugar que ocupó el templo de Lourdes que atendieron nuestros Misioneros, frente a la Vía Espa-
ña, es un terreno abierto, sin ninguna edificación; sirve de parqueo de la moderna iglesia de Lourdes,
levantada al fondo, como se puede apreciar en la fotografía.

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11.- Casa de El Dorado
La Carta de Centroamérica, n. 230, de Mayo de 1993 pg. 6, recoge muy bien el origen y la andadura de
esta Casa hasta el presente:

“La Comunidad Claretiana de “El Dorado” se fundó en el año 1970 con el fin primordial de
servir y acoger a los Misioneros Claretianos de la Delegación de Castilla en Colón y Kuna
Yala.

Desde el comienzo, además de la acogida de los Misioneros, se trabajó en Pastoral educativa


en la USMA, en colaboración con el P. Carlos Ariz, cmf., entonces Rector de la misma.

Así mismo durante unos diez años esta Comunidad brindó el ambiente propicio a cuatro clare-
tianos para poder realizar sus respectivas carreras universitarias..."

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Tras la integración de todos los Misioneros Claretianos que trabajan en Centroamérica en un solo Or-
ganismo Mayor en noviembre de 1994, la Casa de El Dorado está continuando el servicio de intenden-
cia a la Comarca de Kuna Yala casi de manera específica.

12.- San Francisco de la Caleta


Este pueblo perteneció en un primer momento a la Parroquia de San Miguel de Calidonia.

Al ser creada la Parroquia de Lourdes o de Las Sabanas en 1928 quedó dentro de la demarcación de
esta nueva Parroquia formada con territorio desmembrado de la de San Miguel. Y desde este momento
es atendida por nuestros Misioneros.

El 2 de julio de 1933 se bendice la capilla aquí levantada por el Sr. Arzobispo, Mons. Maíztegui, admi -
nistrando 38 confirmaciones.

La Primera Misa cantada por el P. Salas y el P. Anglés, administró el primer bautismo a una criatura
darienita cuyos padrinos fueron dos chinitos. (Cf. Crónicas de Cristo Rey, pg.- 91)

En 1935 dejamos de atenderlo pastoralmente al ser retirados de la Parroquia de Lourdes por el Sr. Ar-
zobispo.

A partir del 24 de septiembre de 1936 queda de nuevo a cargo de la Parroquia de Cristo Rey la admi-
nistración pastoral del pueblo de San Francisco de la Caleta. (Crónica de Cristo Rey, pg. 169)

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13. Asilo Bolívar
Así “reza” en el libro de Crónicas de la Casa de Santo Domingo, correspondiente al 1 de julio de 1928,
pg. 264:

“Obedeciendo a repetidas instancias del Sr. Arzobispo, y casi a una imposición, se ha aceptado la cape-
llanía del Asilo Bolívar, dedicado a los ancianos y puesto al cuidado de las Hermanas de la Caridad”.

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Según el mismo libro de Crónicas en marzo de 1929 lo estaba atendiendo el R. P. Arias al mismo tiem-
po que atendía el Pueblo de Juan Díaz. Y lo mismo siguen diciendo las Crónicas en 1931.

14.- Casa de “Los Listos”


Calle 50
La inauguración “oficial” de esta residencia la comenta así Carta de la Provincia de Centroamérica, N.
85, correspondiente a los meses octubre – noviembre de 1977, pg. 183:

“… Nosotros los claretianos todos de la ciudad de Panamá, fuimos convocados ese día (12 de
octubre de 1977) para la reunión de hermandad: se hacía con una inauguración y ofrecimiento
de la vivienda de los Profesores (Claretianos) de la USMA.

Desde las 7 de la noche en adelante fuimos llegando a un edificio alto, el Señorial 50 se llama,
en la Calle Cincuenta, sector San Francisco, casi junto al Supermercado El Rey. En el piso tre-
ce el apartamento B, es el que habitan nuestros hermanos; decorado y amueblado con gusto y
ocupado por los PP. Ariz y Hernández Lomana”

Dicha “Casa de Los Listos”, nombrada así el día de su inauguración por el P. Nazario Alonso, se cerra-
ba en 1981 al ser nombrado el R. P. Carlos María Ariz, cmf., Vicario Apostólico de Darién y renunciar,
consiguientemente, al Rectorado de la USMA.

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15.- Leprosería de Paloseco
Arraiján
En la reunión comunitaria realizada el 10 de julio de 1924, informa el P. Anglés a los demás Misione-
ros, que el Superior de los Agustinos le ofrece la Capellanía de la Cruz Roja, que supone además una
visita mensual al lazareto de Paloseco (localizado en la Zona del Canal).

La Comunidad rechaza el ofrecimiento basándose en las muchas actividades que ya están llevando y
quieren evitar – siguiendo el consejo del M.R.P. Provincial – cargas que luego no pueden cumplir.

Sin embargo en noviembre de 1925 ya se está visitando el lazareto de Paloseco por nuestros Misioneros
de Panamá. Y en enero de 1928 es el P. Clemente Sáenz, superior de Colón, quien realiza la visita

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