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La Abominación Desoladora en Mateo 24

El documento resume el capítulo 24 de Mateo sobre la Gran Tribulación y la segunda venida de Cristo. Explica que la "abominación desoladora" se refiere al anticristo y su ídolo que será erigido en el lugar santo. Advierte a los judíos en Judea que huyan a los montes cuando vean esta señal. Describe la intensa tribulación de ese período y dice que será acortado para salvar a los elegidos. Advierte sobre falsos Cristos y profetas durante ese tiempo y dice que la venida de Cristo no será localizada sino
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La Abominación Desoladora en Mateo 24

El documento resume el capítulo 24 de Mateo sobre la Gran Tribulación y la segunda venida de Cristo. Explica que la "abominación desoladora" se refiere al anticristo y su ídolo que será erigido en el lugar santo. Advierte a los judíos en Judea que huyan a los montes cuando vean esta señal. Describe la intensa tribulación de ese período y dice que será acortado para salvar a los elegidos. Advierte sobre falsos Cristos y profetas durante ese tiempo y dice que la venida de Cristo no será localizada sino
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PROGRAMA No.

093

MATEO

Capítulo 24:15 - 36

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro viaje por el evangelio según San Mateo. En nuestro
programa anterior estábamos comenzando a considerar la Gran Tribulación con sus apuros y
dolores. Y nos detuvimos en el versículo 15 de este capítulo 24 de Mateo. Así que hoy vamos a
leerlo una vez más:

15
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el
profeta Daniel (el que lee, entienda), (Mat. 24:15)

Ahora, ¿qué es la abominación desoladora? Bueno, dos casos se relatan en el libro de


Daniel y se mencionan como la abominación desoladora. Dijimos en nuestro programa pasado
que un caso se encuentra en Daniel, capítulo 11, versículo 31, donde dice: Y se levantarán de su
parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y
pondrán la abominación desoladora. La historia atestigua el hecho de que Antíoco Epífanes
atacó a Jerusalén en el año 170 A.C., y que en ese tiempo más de cien mil judíos fueron muertos.
Quitó el continuo sacrificio del templo, ofreció la sangre y caldo de un cerdo sobre el altar, y
erigió una imagen de Júpiter para que fuera adorada en el lugar santo. Ahora, esta, sin embargo,
no era la abominación desoladora a la cual nuestro Señor se refiere primordialmente aquí en el
capítulo 24 de Mateo, versículo 15, y también en el evangelio según San Marcos, capítulo 13,
versículo 14. El Señor se está refiriendo a lo que todavía es futuro – abominaciones que tienen
que ver con el anticristo, las cuales se mencionan después en otro capítulo por el mismo profeta
Daniel.

Daniel, capítulo 12, versículo 11, dice: Y desde el tiempo que sea quitado el continuo
sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. La abominación
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que fue erigida por Antíoco, nos da los indicios en cuanto a la que erigirá el anticristo. La
primera constituía un ídolo y un rechazo completo de que la sangre de un cordero fuese un
sacrificio por el pecado. El ídolo que será erigido por el anticristo estará en el lugar santo, y será
la abominación desoladora a la cual se refiere el Señor Jesús, y que también se encuentra en
Apocalipsis, capítulo 13, versículos 11 al 18, donde dice: Después vi otra bestia que subía de la
tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce
toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores
de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes
señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los
hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en
presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia
que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia,
para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos,
pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano
derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o
el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene
entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es
seiscientos sesenta y seis.

El templo evidentemente será reconstruido, y la nación de Israel estará de vuelta en Palestina.


Las iglesias no tienen ningún lugar santo. Esta sección no puede ser aplicada a la iglesia de
Cristo. Daniel fue el único profeta mencionado por nombre en el discurso del monte de los
Olivos. El Señor también hizo una distinción obvia cuando añadió: el que lee, entienda. La
abominación desoladora será la señal del fin de esta edad. Ahora, volviendo al capítulo 24 de
San Mateo, leamos el versículo 16:

16
entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. (Mat. 24:16)

Amigo oyente, yo no espero huir a los montes de Judea. La palabra entonces aquí, coloca a
este período inmediatamente después del rompimiento del pacto con Israel, por el anticristo, que
leemos en el versículo 27 del capítulo 9 de la profecía de Daniel, donde dice: Y por otra semana
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confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.
Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la
consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador. Esto introduce el
período intenso del dolor de la tribulación. Una vez más, fíjese que esto no puede tener ninguna
aplicación a la iglesia en ninguno de los continentes, sino sólo a un pueblo en Judea. Ahora,
volviendo al capítulo 24 de Mateo, leemos en el versículo 17:

17
El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; (Mat. 24:17)

En la tierra de Palestina, el patio, el pórtico que da a la calle, el pórtico de atrás, etc., todos
quedan en la azotea de la casa. La azotea en las casas en Palestina, corresponde a nuestros patios
o pórticos en el día de hoy. Ahora, el versículo 18 dice:

18
y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. (Mat. 24:18)

Esto se refiere a las personas que se ocupan de la agricultura. Si un hombre en el campo dejó
su capa colgada en la cerca al final del terreno por la mañana cuando hacía fresco, y viene la
noticia de que la abominación desoladora ha aparecido, él no debe volver para tomar su capa,
sino que debe empezar a correr. El Señor continúa diciendo en el versículo 19:

19
Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! (Mat. 24:19)

Habrá un gran aumento de la proporción de nacimientos en el principio del período de la


Gran Tribulación. La tierra hoy en día, se está cargando excesivamente de población. Estamos
quedando bastante apretados y creemos que es otra evidencia de que nos estamos acercando al fin
de la edad. Esto, más o menos, nos es una señal. ¡ay de las que estén encintas . . .! dice el
Señor. Este es otro caso de la preocupación de Cristo por los niños. Avancemos ahora con el
versículo 20, que dice:

20
Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; (Mat. 24:20)

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Una vez más podemos ver que las personas a las cuales el Señor habla aquí en estos
versículos, son las que están bajo el sistema mosaico. El versículo 21, dice:

21
porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del
mundo hasta ahora, ni la habrá. (Mat. 24:21)

La traducción literal de esto es: Habrá entonces la Gran Tribulación, la grande. Esta
tribulación es única. No ha habido nada como ella en la historia del mundo, y nunca jamás habrá
cosa semejante. El Señor designa el fin de la edad como el período de la Gran Tribulación. Tal
período todavía no ha acontecido. Veamos ahora el versículo 22:

22
Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los
escogidos, aquellos días serán acortados. Mat. 24:22)

Hay algunas personas que hablan como si la iglesia fuera a pasar por la Gran Tribulación.
Hay quienes creen que ya estamos en este período. No se dan cuenta de cuán severo será este
tiempo. Hoy en día las cosas son malas de verdad, pero de ningún modo, se puede comparar con
la descripción que el Señor hace de la Gran Tribulación. El versículo 22 abarca solamente un
período breve de tiempo. Es la última mitad de la septuagésima semana de Daniel. El libro de
Apocalipsis nos dice que en una ocasión durante este período, una tercera parte de la población
del mundo será destruida. En otra ocasión, durante este período, una cuarta parte de la población
del mundo será destruida. El caballo bermejo de la guerra, el caballo negro del hambre, y el
caballo amarillo de la muerte, correrán durante este período de tribulación. Algunas de las
grandes potencias mundiales tienen suficientes bombas atómicas como para destruir toda la
población del mundo ahora mismo. Sin embargo, hay solaz en todo esto porque el Señor dice
que no dejará que el género humano se suicide. Por esa razón, amigo oyente, la Gran Tribulación
será un período breve.

Llegamos ahora a lo que será la señal de Su venida. Leamos los versículos 23 al 26 de este
capítulo 24 de San Mateo:

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23
Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo
creáis. 24Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales
y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25Ya os
26
lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o
mirad, está en los aposentos, no lo creáis. (Mat. 24:23-26)

Habrá muchos falsos Cristos, tanto como el anticristo durante la Gran Tribulación. Tendrán
precursores en diferentes lugares anunciando su presencia. Muchos de estos serán obradores de
milagros y prodigios mentirosos. Juan el Bautista no fue dramaturgo. El evangelio según San
Juan, capítulo 10 versículo 41, nos dice que Juan no hizo milagros. Ningún taumaturgo, ni
precursor precederá a la segunda venida de Cristo. Su venida no será localizada a un solo lugar,
como lo fue hace 2000 años cuando vino a Belén, sino que será verdaderamente mundial, y todo
ojo le verá.

Aquí debemos contestar también la pregunta: ¿Quiénes son los escogidos? Muchas personas
creen que el Señor está hablando aquí en cuanto a la iglesia, pero esto es incorrecto. La Escritura
habla de dos grupos escogidos: el pueblo escogido de Israel, y los escogidos de la iglesia. Según
el contexto, sólo la nación de Israel puede ser contemplada aquí. Esta idea de la posibilidad de
engañar a los escogidos de la iglesia, ha causado más dificultades, fanatismo, y libre especulación
que cualquier otra cosa. Es imposible engañar a los escogidos de la Iglesia en cuanto a
Jesucristo. Dios guarda a los Suyos. Ahora, el versículo 27 nos dice:

27
Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así
será también la venida del Hijo del Hombre. (Mat. 24:27)

Este versículo y los que siguen hasta el versículo 31, dan la señal de la venida del Hijo del
Hombre. Cuando Él venga, no habrá ningún Juan el Bautista para anunciar Su venida. Pero
cuando Él venga, todo el mundo lo sabrá, y Su venida será tan pública como lo es el relámpago.
Usted bien sabe, amigo oyente, que una tormenta de relámpagos es muy pública. Cuando llega,
todo el mundo lo sabe y a veces es una experiencia espantosa. La segunda venida del Señor a la
tierra será como tal tormenta. No habrá ninguna necesidad de que alguien anuncie que el Señor

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viene para establecer Su reino. Ahora, debe notarse también que el relámpago indica juicio con
respecto a la venida de Cristo. El Señor continúa hablando en el versículo 28 de Mateo 24, y
dice:

28
Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.
(Mat. 24:28)

Indudablemente, este es uno de los versículos más difíciles en toda la Escritura. Es


especialmente difícil entenderlo siendo que recién Jesús acaba de hablar en cuanto a Su venida
que será como el relámpago del cielo. Evidentemente, este versículo es una referencia a la
batalla de Armagedón y la matanza que la acompañará. El capítulo 19 de Apocalipsis, nos
cuenta de una invitación que se envió a las aves para que se congregaran para una gran cena. Los
versículos 17 al 19 del capítulo 19 de Apocalipsis, dicen: Y vi a un ángel que estaba en pie en el
sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y
congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de
fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y
grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra
el que montaba el caballo, y contra su ejército. Las aves que comen carne descompuesta parecen
ser agentes del juicio divino. Cuando venga el Señor de nuevo, vendrá en juicio. Ahora, en el
versículo 29 de Mateo 24, el Señor continúa diciendo:

29
E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la
luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos
serán conmovidas. (Mat. 24:29)

Evidentemente la palabra después aquí, indica el período entre la Gran Tribulación y la


venida de Cristo. Este es el momento de calma antes de que llegue la tormenta, que es la
respuesta del universo a la venida de Cristo para levantar la maldición que ha sufrido todo el
universo por causa del pecado. Leamos ahora el versículo 30:

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30
Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán
todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del
cielo, con poder y gran gloria. (Mat. 24:30)

De nuevo tendremos que especular en cuanto a lo que pueda ser la señal del Hijo del
Hombre. Evidentemente es la gloria ‘shekinah’ – la manifestación de la presencia de Dios – que
estaba sobre el tabernáculo y más tarde sobre el templo. Ninguna nación sino Israel ha tenido
jamás la gloria ‘shekinah’. El Apóstol Pablo, nos dice en su carta a los Romanos, capítulo 9,
versículo 4: que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la
promulgación de la ley, el culto y las promesas. ¡La iglesia tampoco tiene esta gloria!

Allá, en el Antiguo Testamento, la gloria ‘shekinah’ se apartó de Israel. Cuando el Señor


Jesús vino a la tierra por primera vez, dejó Su gloria y caminó como un hombre perfecto. Hubo
veces, sin embargo, cuando Su gloria se transparentó y los hombres la vieron. Cuando Cristo
venga a la tierra por segunda vez, la señal será la aparición o la manifestación de la gloria
‘shekinah’. El versículo 31 de Mateo 24 que seguimos estudiando, dice:

31
Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los
cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mat. 24:31)

Los escogidos de los cuales habla este versículo, todavía son los israelitas. Los profetas del
Antiguo Testamento predijeron un milagro que traería a los judíos de vuelta a su tierra. Ahora,
esta no es la iglesia, la cual será arrebatada del mundo para recibir al Señor en el aire. Los
ángeles no figuran en el rapto. El Señor vendrá en persona a recibir a Su iglesia con trompeta, y
Su voz será de arcángel. No necesitará ninguna ayuda para reunir a Su iglesia. Murió por ella y
la reunirá. Así lo expresa el Apóstol Pablo en su Primera Epístola a los Tesalonicenses capítulo
4, versículos 13 al 18, cuando dice: Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los
que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si
creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en
él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos
quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor

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mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y
los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos
quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el
aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas
palabras. También, el versículo 49 del capítulo 13 de este evangelio de Mateo y el versículo 7
de Apocalipsis 1, son pasaje paralelos. Ahora, el término los escogidos aquí, se refiere a Israel.
Para comprobar esto leamos en el capítulo 16 del profeta Jeremías, versículos 14 y 15, donde
dice: No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo
subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de
Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los había arrojado; y los volveré a su
tierra, la cual di a sus padres. Ahora, leamos los versículos 32 al 36 de este capítulo 24 del
evangelio según San Mateo:

32
De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las
hojas, sabéis que el verano está cerca. 33Así también vosotros, cuando veáis todas estas
cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 34De cierto os digo, que no pasará esta
35
generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis
36
palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los
cielos, sino sólo mi Padre. (Mat. 24:32-36)

La higuera aquí, se refiere a la nación de Israel. Para verificarlo puede leer Jeremías, capítulo
24, versículos 1 al 5; y en Oseas, capítulo 9, versículo 10. Creemos que la viña y la higuera
representan a Israel en las Escrituras. Ciertamente hay árboles y viñas que crecen en abundancia
en aquella tierra, aún después de todo lo que ha pasado allí. Y creemos que en estos versículos el
Señor está hablando en cuanto a la nación que ocupa aquella tierra. Hay dos explicaciones
posibles con respecto a la generación que no pasará hasta que todas estas cosas acontezcan, que
se menciona aquí en el versículo 34. Puede significar que la generación que viva en aquel
entonces verá todos estos eventos, o puede significar que la nación de Israel no pasará. Ahora,
preferimos creer que el Señor se está refiriendo al hecho de que la nación de Israel no pasaría
hasta que todas estas cosas acontezcan. Parece que la historia da testimonio de esto. Como ya
hemos visto, la Gran Tribulación es todavía un evento futuro y la nación de Israel todavía existe.
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A Amán nunca le fue posible destruir a los judíos; Faraón, tampoco pudo destruirlos; Hitler no
logró aniquilarlos; y ningún dictador podrá exterminarlos. Amigo oyente, Dios los protegerá.

Y aquí nos detenemos por esta oportunidad. Concluiremos nuestro estudio de este capítulo
24 de San Mateo, Dios mediante, en nuestro próximo programa. Hasta entonces, pues, ¡que Dios
le bendiga es nuestra ferviente oración!

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