PROGRAMA No.
092
MATEO
Capítulo 24:4-14
Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro viaje por el evangelio según San Mateo. En nuestro
programa anterior, mencionamos las tres preguntas que los discípulos dirigieron al Señor con
respecto a las declaraciones que Él había hecho en cuanto a Jerusalén. Leamos hoy otra vez el
versículo 3 de este capítulo 24 de San Mateo; dice así:
3
Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte,
diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin
del siglo? (Mat. 24:3)
Dijimos que al sentarse el Señor en el Monte de los Olivos, motivo por el cual esta sección se
llama “El Discurso del Monte de los Olivos”, Sus discípulos vinieron a Él con tres preguntas que
habían surgido en sus mentes tocante a sus declaraciones en cuanto a Jerusalén. Estas preguntas
fueron: primera, ¿cuándo serán estas cosas? La respuesta sería: cuando no quede piedra sobre
piedra. La segunda pregunta fue: ¿qué señal habrá de tu venida? La respuesta a esta pregunta se
encuentra en los versículos 23 al 51 de este capítulo 24 de Mateo. Y la tercera pregunta fue:
¿qué señal habrá del fin del siglo? Y la contestación a esta pregunta la encontramos en los
versículos 9 al 22 de este capítulo 24. El relato de Mateo no da la respuesta a la primera
pregunta, sino que trata enteramente de los eventos todavía futuros. La respuesta a la primera
pregunta se encuentra en el evangelio según San Lucas, capítulo 21, versículos 20 al 24. Ahora,
hablando acerca de Jerusalén, el Señor dijo según Lucas, capítulo 21, versículo 6: . . que no
quedará piedra sobre piedra que no sea destruida. Esto es interesante porque en Jerusalén
existe el muro de los lamentos. El hecho es que el muro está construido de muchas clases de
piedras. La historia nos dice que el muro de los lamentos fue construido con piedras tomadas de
diferentes edificios, en diferentes períodos. Ahora, en el pináculo del templo, el cual es la
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esquina de la zona del templo, las excavaciones arqueológicas han revelado que hay toda clase de
piedras de los distintos períodos históricos. Ahora, ¿qué significa esto? Amigo oyente, significa
que no quedó piedra sobre piedra. Tito realmente destruyó a Jerusalén en el año 70 D.C.
Cuando esto sucedió, se cumplió una tercera parte de este discurso del Monte de los Olivos.
Ahora, la razón por la cual el evangelio de Mateo no da la respuesta a la primera pregunta es
porque Mateo es el evangelio del reino. Mateo presenta al Rey. La destrucción de Jerusalén
tenía que ver con la edad en que vivimos, pero no tiene nada que ver con el futuro, cuando el Rey
regrese para establecer Su reino.
El Señor responderá a las preguntas de los discípulos en su orden cronológico y lógico.
Contestará su última pregunta primero, y la segunda pregunta al final. La primera cosa de la cual
trata el Señor es la señal del fin del siglo, o con más precisión, el fin de la edad. El mundo nunca
llegará a un fin. El viejo mundo pasará y una nueva tierra entrará en escena. Será algo semejante
a lo que ocurre cuando usted cambia un artículo viejo por uno nuevo. Usted no se queda sin el
artículo. Simplemente entrega el viejo por uno nuevo, y dice que es el fin de la edad del artículo
viejo y el principio de la edad del artículo nuevo. Así también, la vieja tierra será cambiada por
una nueva. La iglesia no se encuentra en este cuadro, de ningún modo. El hecho es que cuando
se llegue al fin de la edad, ya la iglesia se habrá ido y usted se encontrará en los últimos días de la
nación de Israel. El Señor está hablando en cuanto al período de la Gran Tribulación y así lo
designa en este discurso. Leamos ahora, el versículo 4 de Mateo, capítulo 24:
4
Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. (Mat. 24:4)
La frase: Mirad que nadie os engañe es característica de toda esta edad. El Señor da esta
palabra de advertencia porque habrá mucha decepción, mayormente durante el período de la
tribulación, cuando aparecerá el anticristo. El apóstol Pedro nos amonesta en su Segunda
Epístola, capítulo 2, versículo 1, diciendo: Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo,
como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías
destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción
repentina.
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Los profetas no son para este período, y debemos guardarnos de los falsos maestros. Hay
muchos falsos maestros por todos lados, y algunos alegan hasta ser profetas. Debemos, pues,
comprobar lo que ellos dicen, por medio de las Escrituras. El Señor continúa en el versículo 5,
diciendo:
5
Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos
engañarán. (Mat. 24:5)
Cerca del fin de la edad, muchas personas alegarán ser el Cristo. Hay tales personas
presentes entre nosotros ahora mismo. Ya hay algunas en algunas partes. Se cuenta de un
hombre que estableció una “ciudad santa”, por así decirlo, en el norte de California, en los
Estados Unidos. Este hombre esperaba ser llamado a Washington en cualquier momento para
resolver los problemas del mundo, según él. No hay ninguna ciudad santa en la faz de la tierra,
pero algún día, muy pronto, el Señor vendrá del Lugar Santísimo en el cielo a esta tierra, y Él,
entonces, será quien resuelva todos los problemas. Debemos recordar que aun ahora hay muchos
anticristos, pero al fin de la edad vendrá uno solo, el anticristo, quien resistirá a Cristo y se
establecerá como la única autoridad. El Señor continúa hablando en el versículo 6 de Mateo 24,
y dice:
6
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es
necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. (Mat. 24:6)
Las guerras y rumores de guerras en ninguna manera señalan que estamos al fin de la edad.
El Señor está llenando el vacío entre aquel tiempo en que los discípulos estaban y el fin de la
edad. Es fácil creer que las guerras mayores sean la indicación de que estamos al fin de la edad.
Pero, han estallado muchas guerras mayores durante los miles de años del pasado, y ha habido
solamente unos 200 años de paz. Muchos cuentan que al final de la primera guerra mundial, se
publicó muchos libros que señalaban que aquel mismo tiempo sería el fin del mundo. La primera
guerra mundial causó ese tipo de pensar. Pero, después de la guerra, pasamos por un tiempo de
depresión mundial. Luego vino la segunda guerra mundial y entonces, la bomba atómica. El
autor de estos estudios, el Dr. J. Vernon Mc Gee, decía que hablando a su congregación él les
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advirtió que tuvieran cuidado porque una carretilla llena de libros saldría diciendo que estamos al
borde del fin del mundo por causa de la segunda guerra mundial. “¿Y sabe una cosa?” –
continuó diciendo el Dr. McGee, – “me equivoqué, pues en lugar de una, fueron dos carretillas
cargadas de libros y todos sensacionales”. Pues bien, amigo oyente, ha transcurrido mucho
tiempo desde la segunda guerra mundial y el fin de la edad todavía no ha llegado. Debemos
escuchar al Señor y dejar de escuchar a los falsos maestros. Oiremos de guerras y rumores de
guerra, pero no debemos turbarnos porque estas cosas pasarán y todavía no será el fin de la edad.
Amigo oyente, debemos también tener presente que el hombre nunca resolverá el problema de la
guerra. La Liga de las Naciones no pudo resolver este problema y las Naciones Unidas de hoy en
día, tampoco podrá resolverlo. No habrá paz sino hasta cuando venga el Príncipe de Paz. Ahora,
el Señor continúa hablando en los versículos 7 y 8 de Mateo 24, y dice:
7
Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y
hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8Y todo esto será principio de dolores.
(Mat. 24:7-8)
Estas son las características de toda la edad, y por tanto, no son las señales del fin de la edad;
pero aún no es el fin – dice el versículo 6. Falsos Cristos, rumores de guerras, hambres,
pestilencias, y terremotos caracterizan toda la edad; pero al parecer, estas cosas serán
intensificadas al acercarnos al fin de la edad. Ahora mismo, el aumento de la proporción de
nacimientos tiene al mundo asustado, y con razón. Hay quienes están muriendo de hambre por
miles y por millones. Y esta situación aumentará. Lo que vemos hoy en día, es sólo el principio
de dolores. Estos eventos catastróficos preceden la señal del fin de la edad, pero no son la señal
misma del tiempo final.
Ahora, el Señor empieza a hablar en cuanto al tiempo de la tribulación. Usted y yo vivimos
en la edad de la iglesia, o “la edad del Espíritu Santo” como algunas personas les gusta hablar de
ella. La Biblia divide al mundo hoy en tres grupos de personas. El Apóstol Pablo dice en su
primera carta a los Corintios, capítulo 10, versículo 32: No seáis tropiezo ni a judíos, ni a
gentiles, ni a la iglesia de Dios. Los judíos, los gentiles, y la iglesia, son los tres grupos. Ahora
mismo el Señor está llamando de entre los judíos y los gentiles, a un pueblo para Su nombre. Un
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día, pronto, la iglesia será sacada de la tierra, dejando a los judíos y a los gentiles, los cuales no
son parte de la iglesia, y luego principiará la Gran Tribulación. El versículo 9 habla acerca del
tiempo de la tribulación. El Señor Jesús dice:
9
Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las
gentes por causa de mi nombre. (Mat. 24:9)
La palabra entonces avanza la cronología de eventos, a la primera parte de la septuagésima
semana de Daniel, que encontramos en el libro de Daniel capítulo 9, versículos 24 al 27. El
versículo se refiere al antisemitismo universal, el cual no prevalecerá mientras la iglesia esté en
el mundo. Ningún verdadero creyente en el Señor Jesucristo, que sea sincero, puede odiar a los
judíos. Mientras la iglesia verdadera esté en el mundo, no habrá ningún antisemitismo mundial.
Hay unos pocos cristianos que se han involucrado en un antisemitismo activo, pero esto es más
bien la excepción y no la regla. El cristiano es el mejor amigo que tiene Israel. Ahora, el Señor
continúa hablando en los versículos 10 y 11, y dice:
10
Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se
aborrecerán. 11Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; (Mat.
24:10-11)
La palabra entonces avanza una vez más la cronología y penetra aún más al período de la
tribulación. El versículo 10 revela el conflicto interno en la nación de Israel. La nación de Israel
debía guardarse de los falsos profetas, mientras la iglesia debe guardarse de los falsos maestros.
El Apóstol Pedro en su segunda carta, capítulo 2, versículo 1, dice: Pero hubo también falsos
profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán
encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre
sí mismos destrucción repentina. Ahora, en el versículo 12 de este capítulo 24 de San Mateo, el
Señor Jesucristo dice:
12
y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. (Mat. 24:12)
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Este es un principio que podemos aplicar en el día de hoy. Muchos predicadores han pasado
a ser liberales en su teología, y simplemente viven como el resto del mundo. Un predicador
liberal que se ha apartado de las enseñanzas bíblicas, dijo que no valía la pena luchar contra del
mundo. Dijo que era mucho mejor asociarse con el mundo. Esta clase de actitud que este
predicador manifiesta, abunda hoy en día en el mundo, y por causa de la iniquidad, el amor de
muchos se enfría. Esto será aún más verdadero en el fin de la edad. La severidad de las
catástrofes causará que casi todos los habitantes de Israel abandonen cualquier pretensión de ser
píos. Ahora, en el versículo 13 de este capítulo 24 de Mateo, el Señor continúa y dice:
13
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (Mat. 24:13)
Este versículo tiene referencia particular al pueblo de Dios, es decir a Israel, durante la Gran
Tribulación, que es un período sumamente breve. No hay duda que los hijos de Dios
perseverarán hoy hasta el fin; pues, esta no es una condición para la salvación, sino más bien un
resultado de la salvación. Así lo podemos leer en Juan 10:26-30 y Romanos 8:29-39.
De nuevo se nos da un principio que es aplicable para el día de hoy. Cuando alguien dice:
“Fulano de Tal era muy activo en la iglesia, pero ahora se ha descarriado y ha vuelto al pecado”.
Y luego pregunta: “¿Es salvo?” Sólo podemos contestar que no sabemos, porque en realidad, no
sabemos. Tendremos que esperar para ver lo que pasa. Aquellos que perseveren hasta el fin,
serán salvos. Tendremos que esperar para ver lo que pasa. Lo que sí podemos decirle es que los
cerdos eventualmente irán a parar en el chiquero, y que todos los hijos pródigos hallarán su
camino de regreso a la casa del Padre. Es perturbador hallar a un hijo en un chiquero, al igual
que hallar un cerdo en la casa del Padre. El Apóstol Pedro dice que “la puerca lavada vuelve a
revolcarse en el cieno” (2 Pedro 2:22). Los cerdos se lavan de vez en cuando. Uno de los
cerdos acompañó al hijo pródigo a la casa del Padre; estrenó una cinta rosada y muy linda en el
cuello; se lavó los dientes con dentífrico y se parecía mucho a un hijo verdadero, pero en realidad
no lo era. Aquellos que perseveren hasta el fin serán salvos. Tendremos que esperar para ver lo
que pasa. A veces una oveja se mete en el lodo; a veces un hijo entra en el chiquero de los
cerdos, pero, amigo oyente, no se quedará allí; ¿por qué? Pues, porque tiene un maravilloso
Pastor. Ahora, en el versículo 14, llegamos a otro aspecto importante. Jesús dice:
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14
Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas
las naciones; y entonces vendrá el fin. (Mat. 24:14)
El evangelio del reino es lo que predicó Juan el Bautista, en Mateo, capítulo 3, versículo 2. Y
también lo predicó Jesús mismo en el principio de Su ministerio, según lo vimos en el capítulo 4
del evangelio según San Mateo. Este mensaje será dado de nuevo antes de la venida de Cristo.
Este no es “otro” evangelio. Dios ha tenido una sola base sobre la cual salva a los hombres.
Abraham fue salvo por medio de la muerte de Cristo, pero su respuesta fue de traer un cordero
para la ofrenda. En la Gran Tribulación, la respuesta a la muerte de Cristo por los pecados, será
aceptar el mensaje del reino.
Cabe mencionar aquí que Dios nunca salvó a nadie en el Antiguo Testamento por medio de la
ley. El corazón del sistema mosaico era el sistema de los sacrificios y el sistema de traer
ofrendas. La ley fue dada para revelar el hecho de que había quienes violaban la ley, los que no
obedecían a Dios. Muchas personas pensaban que no necesitaban un sustituto por sus pecados,
ni que tenían que pagar un castigo por el pecado. La ley, amigo oyente, sirve el mismo propósito
todavía en nuestros días. Fue dada, como dice el Apóstol Pablo en el capítulo 3 de su carta a los
Romanos, versículo 19: para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de
Dios. Todo hombre ha violado y viola la ley, y así se constituye en pecador que necesita un
Salvador. Lo que debe hacer es aceptar a Jesucristo como Salvador personal, antes que Él venga
en juicio, como Rey Soberano sobre este universo.
Ahora, Jesús da la señal que identificará este período. Leamos el versículo 15 de Mateo
capítulo 24:
15
Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el
profeta Daniel (el que lee, entienda), (Mat. 24:15)
Ahora, ¿qué es la abominación desoladora? No tenemos hoy tiempo para considerar esto en
detalle completo, pero quisiéramos mencionar que hay dos casos que se relatan en el libro de
Daniel y que se mencionan como la abominación desoladora. Un caso, se encuentra en Daniel,
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capítulo 11, versículo 31, donde dice: Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el
santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.
El otro caso se encuentra en el capítulo 12 de Daniel, versículo 11, donde dice: Y desde el tiempo
que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos
noventa días.
Continuaremos considerando estos dos casos que son relatados en el libro de Daniel, Dios
mediante, en nuestro próximo programa. Contamos pues, con su siempre fiel sintonía. Mientras
tanto, le sugerimos leer el resto de este capítulo 24 de Mateo que estamos estudiando, para que
así esté más familiarizado con su contenido y sea más provechoso para usted acompañarnos en
este estudio. Para ayudarle en esta tarea, tenemos a su disposición, sin costo alguno de su parte,
las notas y bosquejos que deseamos enviarle tan pronto usted las solicite. Cuando nos escriba,
tenga muy en cuenta escribir con toda claridad su nombre y dirección completos y en orden lo
que nos facilitará a su vez enviarle a su dirección este material bíblico, que como ya dijimos, es
sin costo alguno para usted. Escríbanos, de ser posible, esta misma semana indicando que desea
recibir esta oferta. Será, pues, hasta nuestro próximo programa, amigo oyente, es nuestra oración
¡que Dios le bendiga en forma especial!
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