ENSAYO LOS RIOS PROFUNDOS
La obra llamada Los Ríos Profundos (en quechua Uku Mayu) publicada
en 1958 por el escritor José María Arguedas, recibió en el Perú el
Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma 1959 y fue
finalista en Estados Unidos del premio William Faulkner 1963. Desde
entonces creció el interés de la crítica por la obra de Arguedas y en las
décadas siguientes el libro se tradujo a varios idiomas.
El título de la obra elude a la profundidad de los ríos andinos, que
nacen en la cima de la Cordillera de los Andes, pero a la vez se refiere
a las sólidas y ancestrales raíces de la cultura andina, la que, según
Arguedas, es la verdadera identidad nacional del Perú.
Este también presenta como una visión e interpretación de la cultura
peruana y su inmenso valor, el trata de describir con mucha pasión los
rasgos y aspectos sobre las costumbres de los pueblos andinos, sus
fiestas religiosas, mitos, leyendas, canciones en quechua, etc.
A su vez da a entender una visión del universo como un todo
interrelacionado y el acercamiento mágico a ese mundo consiste en
intentar descubrir los caminos subterráneos que se mueven entre los
seres, las cosas y los valores espirituales.
Según la crítica especializada, esta novela marcó el comienzo de la corriente
neoindigenista, pues presentaba por primera vez una lectura del problema
del indio desde una perspectiva más cercana.
Argumentos:
1: Esta novela narra el tiempo de maduración de Ernesto, un chico de 14
años quien debe erigir un camino para ser adulto enfrentando los
diversos obstáculos que se le presenten. Este comienza en Cuzco una
ciudad sagrada y centro del mundo en el que se unen cielo y tierra donde
Ernesto y su padre paran, con el fin de solicitar trabajo y amparo a un
pariente conocido como el Viejo, pero no lo logran.
Entonces reemprenden su viaje a lo largo de muchas ciudades y pueblos del
sur peruano. En Abancay, Ernesto es matriculado como interno en un colegio
religioso mientras su padre continúa sus viajes en busca de trabajo. Ernesto
tendrá entonces que convivir con los alumnos del internado que son una
pequeña cantidad de la sociedad peruana y donde ponen normas y reglas
injustas.
Más adelante, ya fuera de los límites del colegio, el amotinamiento de un
grupo de chicheras exigiendo el reparto de la sal, y la entrada en masa de los
colonos o campesinos indios a la ciudad que venían a pedir una misa para las
víctimas de la epidemia de tifo, originará en Ernesto una profunda toma de
conciencia: elegirá los valores de la liberación en vez de la seguridad
económica. Con ello culmina una fase de su proceso de aprendizaje. La
novela finaliza cuando Ernesto abandona Abancay y se dirige a una hacienda
de propiedad de «El Viejo», situada en el valle del Apurímac, a la espera del
retorno de su padre.
2: La dimensión al mismo tiempo histórica y mítica de la obra de Arguedas
parece evidente. Pero la misma mirada que se fija en el pasado legendario
evocando mitos de hace miles de años, se fija también en el presente y
mucho más en un futuro histórico que reconcilie a los pueblos del Perú, en el
que proyecta siempre la memoria de los mitos y el recuerdo personal de su
infancia. Este presente se hace visible en la revolución de las chicheras, en el
borracho que orina sobre el muro.
Así, la misión de Ernesto es la de recuperar el pasado y ser capaz de
relacionarlo con el presente.
«La esfera (del trompo) estaba hecha de un coco de tienda, de esos
pequeñísimos cocos grises que vienen enlatados; la púa era grande y
delgada. Cuatro huecos redondos, a manera de ojos, tenía la esfera.»
Esos agujeros eran los que producían el típico zumbido al girar, lo que
le daba su nombre. Existe un tipo más poderoso de zumbayllu, hecho
de un objeto deforme, pero sin dejar de ser redondo (winku) y con
cualidad de brujo (layka)
Para Ernesto, el zumbayllu era el instrumento ideal para captar la
interrelación existente entre los objetos. En tal sentido, sus funciones
son variadas. En primer lugar, sirve para enviar mensajes a lugares
lejanos. Ernesto cree que su voz puede llegar hasta los oídos de su
padre ausente mediante el canto del zumbayllu. También es el objeto
pacificador, símbolo del restablecimiento del orden, como sucede en el
episodio donde Ernesto regala su zumbayllu al Añuco. Pero también
es un elemento purificador de los espacios negativos, y bajo esa
creencia Ernesto sepulta su zumbayllu en el patio de los excusados,
en el mismo lugar donde los internos mayores violaban a Marcelina. El
zumbayllu purificaría la tierra en donde brotarían luego flores, que
Ernesto piensa colocarlas en la tumba de Marcelina.
Vargas Llosa considera que todo ello pertenece al mundo mágico-
religioso en el que cree Ernesto, que lo defiende contra una realidad
que siente como perpetua amenaza.
Conclusión:
El Perú de aquel entonces, mantenía el feudalismo peruano, permitiendo la
existencia de los hacendados gamonales y la servidumbre de los campesinos
que no ejercían propiedad privada sobre las tierras que trabajaban. También
podemos considerar un valor social, porque muestra la heterogeneidad de
razas existentes en la educación de la escuela religiosa, refiriéndose tanto de
estudiantes provenientes de su casa como de los que permanecían en el
internado.
También la obra Los ríos profundos es una novela que se sustenta sobre una
antítesis. Esta antítesis viene dada por dos grandes conceptos unidos al
hombre desde su existencia: el Bien y el Mal. Este ha sido el aspecto más
estudiado de la obra, puesto que de aquí parten la caracterización y
clasificación de los personajes. Es interesante la clasificación que establece
Gladys Marín al respecto. Mantiene que el mundo del Colegio está marcado
por los signos del bien y del mal y que se da a lo largo de la historia un
proceso de transformación que lleva a unos a la liberación y a otro a la
condenación aparte la ideología socialista dio a José María Arguedas el
sentido de existencia, lo cual afloraría en todo su existir y su praxis de
investigador y difusor de la concepción del mundo, cuyo derrotero no
sería sino la unión de todas las sangres.
Luego teniendo en cuenta que se trata de una novela de corte
autobiográfico, la época en que está ambientada la narración es la década de
1920, bajo el oncenio de Augusto B. Leguía. Para ser más exactos, fue el año
de 1924 en que Arguedas estudió el quinto de primaria en el colegio de
Abancay, dirigido por los padres mercedarios.