Al Ándalus
Al Ándalus
41°31′N 2°49′O (mapa)
Al-Ándalus
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Desde 711 hasta 1492 el territorio ibérico bajo poder musulmán estuvo administrado de muy diversas
maneras y por potencias diferentes, en ocasiones como parte de imperios árabes y bereberes, de forma
centralizada en Córdoba o dividido en taifas.
Al-Ándalus (en árabe clásico, األندلس o )اَأل ْندَ لُسes el nombre que en la Edad Media dieron los
musulmanes a la península ibérica.1 Algunos autores restringen el término al territorio
peninsular —e inicialmente de la Septimania— bajo poder musulmán entre los
años 711 y 1492.2 Para los autores árabes medievales, el término de al-Ándalus designa la
totalidad de las zonas conquistadas por tropas árabe-musulmanas 3 en territorios actualmente
pertenecientes a España, Portugal, Francia, Andorra y el territorio británico de
ultramar de Gibraltar.4
Tras la conquista musulmana de la península ibérica, al-Ándalus se integró inicialmente en la
provincia norteafricana del Califato omeya. En el año 756 se convirtió en el Emirato de
Córdoba y posteriormente en el año 929 en el Califato de Córdoba, independiente del califato
abasí. Con la disolución del Califato de Córdoba en 1031, el territorio se dividió en
los primeros reinos de taifas, periodo al que sucedió la etapa de los almorávides, los segundos
reinos de taifas, la etapa de los almohades y los terceros reinos de taifas. Con el avance de
la Reconquista iniciada por los cristianos de las montañas del norte peninsular, el nombre de
al-Ándalus se fue adecuando al menguante territorio bajo dominación musulmana, cuyas
fronteras fueron progresivamente empujadas hacia el sur, hasta la toma de Granada por
los Reyes Católicos en 1492, que puso fin al poder islámico en la península ibérica, aunque la
mayor parte de la población musulmana quedó en un principio en la península, unos
convirtiéndose al catolicismo y otros, con creencias más arraigadas, marcharon a las cumbres
de Sierra Nevada (véase La Alpujarra) hasta su definitiva expulsión.
Índice
1Toponimia
o 1.1Tesis vándala
o 1.2Tesis visigoda
o 1.3Tesis atlántica
2Historia
o 2.1Conquista
o 2.2Emirato de Córdoba
o 2.3Califato de Córdoba
o 2.4Primeros reinos de taifas
o 2.5Imperio almorávide
o 2.6Segundos reinos de taifas
o 2.7Imperio almohade
o 2.8Terceros reinos de taifas
o 2.9Reino nazarí de Granada
3Organización territorial
4La organización del Estado andalusí
o 4.1Las diferentes etapas
o 4.2Organización estatal
5Economía
o 5.1Agricultura
5.1.1El fomento de la agricultura
o 5.2Urbanismo
o 5.3Ganadería
o 5.4Minería
o 5.5Otras actividades
6Sociedad
o 6.1La sociedad andalusí
o 6.2Las minorías religiosas: cristianos y judíos
7Cultura
o 7.1Esplendor cultural
o 7.2Ciencia
o 7.3Filosofía
o 7.4Mística
8Arte
o 8.1Arte emiral y califal
o 8.2Arte taifa
o 8.3Arte almorávide
o 8.4Arte almohade
o 8.5Arte nazarí
o 8.6Literatura
o 8.7Música
9Véase también
10Referencias
11Bibliografía
12Enlaces externos
Toponimia[editar]
Dinar del año 98 de la Hégira (716 d.C.) en el que aparece por primera vez el nombre de al-Ándalus en
su anverso árabe. En el reverso el mismo texto en latín, lo que ha permitido identificar al-Ándalus
con Hispania.
El nombre al-Ándalus referido a la península ibérica, aparece documentado por primera vez
en una moneda conservada en el Museo Arqueológico Nacional de España y datada en el año
98 de la Hégira/716 d.C., pocos años después de la conquista musulmana de la península
ibérica. En el dinar bilingüe latino-árabe aparece en una cara la inscripción Ferit[us] soli[dus] in
Span[ia] ann[o] XCVII ("fue acuñado este sueldo en Spania, el año 97 [sic, por 98]") y en la
otra cara su equiparable árabe: duriba hadal-dinar bi-l-Andalus sanata taman wa-tisin ("fue
acuñado este dinar en al-Ándalus, el año 98 [de la Hégira]"). Así pues, «Spania o Hispania se
correspondía con el al-Ándalus recién incorporado al Imperio islámico», concluye María Jesús
Viguera Molins. «El uso del nuevo nombre contiene el propósito de instalar aquí una nueva
entidad estatal, como procurando evidenciar el corte nominal y decisivo de al-Ándalus
respecto al reino visigodo, pero manteniendo su entidad espacial.
Aplicado a veces a toda la península ibérica, de modo concreto fue designado el territorio
musulmán».5
A medida que se redujo el espacio controlado por los musulmanes, también lo hizo la
extensión geográfica así denominada. Es interesante resaltar que Andalucía no proviene
directamente de al-Ándalus, sino del gentilicio andalusí a partir del uso castellano del mismo y
ante la fijación temporal de la frontera de Castilla frente a los dominios almohades.
Si bien está claro que al-Ándalus es una forma usada por el árabe como sinónimo de
Hispania, es evidente que no es una palabra de esa lengua, por lo que su origen es
desconocido, y se han formulado varias teorías al respecto. 6
Tesis vándala[editar]
Esta histórica y discutida tesis defiende que los vándalos, pueblo germánico que ocupó
la Bética romana entre el 409 y el 429 y que desde allí pasó al norte de África, dieron origen al
nombre de al-Ándalus. La tesis de los vándalos ya se esgrimía en el mundo hispánico durante
la Edad Media, aunque fue a partir del siglo XVI cuando empezó a ser más difundida,
apareciendo en la obra de múltiples anticuarios del ámbito cultural español. El arabista
neerlandés del siglo XIX Reinhart Dozy fue el primero en argumentarla según
la filología moderna. En esta misma línea le siguieron Christian Friedrich Seybold (1859-1921)
y Évariste Lévi-Provençal (1894-1956). Este supuesto se ha argumentado a lo largo de la
historia de diferentes formas.
Uno de los razonamientos sostenía que el nombre de Andalucía provenía de "Vandalicia", que
significaría «la tierra de los vándalos».7 Los puntos débiles de esta tesis son que el topónimo
«Andalucía», en su forma primigenia «el Andalucía», es una castellanización documentada del
árabe al-andalusiya, adjetivo árabe relativo al sustantivo «al-Ándalus» y que no es lógico
desde el punto de vista cronológico justificar el nombre de «al-Ándalus» a través del nombre
«Andalucía», que es posterior. Además, no hay constancia documental de que la región
alguna vez se denominara "Vandalicia". Sin embargo esta ha sido una etimología muy
popular y un auténtico tópico histórico muy repetido. Siguiendo esta falsa etimología, se llegó
a usar el topónimo latino "Vandalia", a modo de neologismo para referirse a Andalucía en
textos modernos escritos en latín, como por ejemplo el lema que aparece en el escudo de la
ciudad de Carmona: SICVT LVCIFER LVCET IN AVRORA, ITA IN VANDALIA CARMONA ('Como el Lucero brilla
al amanecer, así brilla Carmona en Andalucía').
A finales del siglo XX, siguiendo la misma idea que relaciona el nombre de «al-Ándalus» con
los vándalos, se ha propuesto otra hipótesis. Esta mantiene que el término árabe «al-Ándalus»
puede tener origen en la expresión bereber o amazig tamort uandalos, que significaría la
«tierra de los vándalos». Según esta hipótesis, los habitantes del norte de África, viendo llegar
a los vándalos del otro lado del estrecho de Gibraltar, llamaron a las tierras del otro lado
«tierra de los vándalos». El razonamiento es que el genitivo en lengua bereber se construye
añadiendo la partícula «u» al principio de la palabra, fenómeno que se conoce como «forma
constructa». Por ello, teniendo en cuenta que el nombre latino del pueblo vándalo
era vandalus (pronunciado /uándalus/), la expresión bereber tamort uandalos, que significaría
la «tierra de los vándalos», pudo ser confundida por los árabes con la expresión homófona
bereber "tamort u-andalos" o tierra de los ándalos, lo que habría derivado en el vocablo
árabe Andalus, con pérdida de la «v» (pronunciada u) por confusión con la citada «forma
constructa» bereber y precedida por el artículo antepuesto «al-». El punto flaco de esta
hipótesis es que sus partidarios tampoco han podido aportar ninguna fuente histórica
documental ni epigráfica que demuestre que la Bética o Hispania fueran llamadas alguna vez
"*Vandalicia" o "*tamort uandalos".
Tesis visigoda[editar]
Heinz Halm propone que «al-Ándalus» es la arabización de la expresión goda Landa-hlauts,
sustantivo compuesto por los términos landa (tierra) y hlauts (sorteo) y que significa «tierras de
sorteo».8 Según Halm los visigodos se repartían las tierras conquistadas mediante «sorteos»
con el objetivo de repoblarlas y llamaban a las tierras repartidas Sortes Gothicae. De este
modo Halm mantiene que *Landa-hlauts era el nombre godo de la antigua provincia Bética, y
que de él pudo derivar el vocablo árabe al-Andalus. Sin embargo en las fuentes históricas solo
se ha documentado la expresión latina Gothica sors referida al reino visigodo y no se ha
hallado la expresión Landa-hlauts o similar en fuente histórica alguna.
La tesis visigoda ha sido revisada en 2004 por el historiador Rafael Sabio González, en un
trabajo en el que se acentúa el carácter político de la raíz germánica land. Así, ésta vendría a
aludir al concepto de nación más que a un reparto de tierras, siguiendo una extendida
tradición entre las lenguas germánicas (Deutschland o England, por ejemplo) y refiriéndose al
conjunto de los territorios gobernados por los monarcas visigodos. Propone, pues, una
derivación de una forma hipotética: *Landalus, formada por land, en el sentido de territorio,
cuya forma plural, latinizada, sería *Landerus. También avanza la sugerencia de que el
complemento *us haga alusión a la posesión, como el inglés, us (en protogermánico *uns ).9
Tesis atlántica[editar]
La tesis atlántica hace derivar al-Ándalus del griego Atlantis o del latín Atlanticum. El primer
estudioso moderno que apuntó esta posibilidad fue Juan Fernández Amador de los Ríos,
basándose en las propias crónicas andalusíes.10 Más recientemente el filólogo Joaquín Vallvé
Bermejo, en su obra La división territorial de la España musulmana, afirmó que el topónimo
tiene su origen en la locución árabe "Jazirat al-Andalus", que significa «la isla del Atlántico» en
alusión a la península ibérica.11 Según este catedrático, la leyenda de
la Atlántida de Platón fue transmitida al mundo árabe antes de que naciera el islam en el
s. VII d. C., como revela la poesía preislámica que ya hace referencia a un al-Ándalus.12 En el
mismo sentido se pronunció, en 2002, María Jesús Viguera.5 Más recientemente, el
historiador Eduardo Manzano Moreno, tras descartar la tesis de los vándalos por considerarla
«difícilmente creíble» —«la presencia de los vándalos no dejó una huella duradera y, además,
de haber sido así el nombre habría quedado atestiguado en algún texto de la época
visigoda»—, ha considerado «más probable» que al-Ándalus sea «una denominación culta, un
nombre evocador, tal vez referido al antiguo mito de la Atlántida y que llevó a los
conquistadores a identificar ese mítico lugar con la tierra del extremo más occidental de sus
expediciones».13
Historia[editar]
Conquista[editar]
Artículo principal: Conquista musulmana de la península ibérica
Emirato de Córdoba[editar]
Artículo principal: Emirato de Córdoba
En el año 756 Abd al-Rahmán I llegó a Córdoba y estableció una dinastía que gobernó al-
Ándalus hasta 1031. En el 773 Abd al-Rahmán I creó el Emirato de Córdoba,
independizándose política y administrativamente del Califato de Damasco, aunque mantuvo
con el mismo una unidad cultural, espiritual y moral. Pese a todo, el verdadero organizador del
emirato independiente fue Abd al-Rahmán II, que delegó los poderes en manos de los visires.
La islamización fue muy rápida y el número de mozárabes (cristianos en territorio musulmán)
se redujo considerablemente.
En el año 912, ascendió al trono Abd al-Rahmán III, cuando ya la decadencia política del
emirato era un hecho. Intentando acabar con las sublevaciones y conflictos, se proclamó califa
en 929, dando paso al Califato de Córdoba.
Califato de Córdoba[editar]
Las taifas fueron hasta 39 pequeños reinos en que se dividió el califato como consecuencia de
la fitna o guerra civil. El movimiento, iniciado por los Banu Hamud con la proclamación del
reino de Málaga, se generalizará durante este periodo y llevará a la fragmentación del califato
y a los primeros reinos de taifas. Este no será un periodo pacífico, ya que los distintos reinos
de taifas se combatirán entre ellos. Al Califato omeya de Córdoba lo sucedió el Califato
Hammudí de Málaga, si bien el derecho de los hammudíes a reclamar para sí el imamato o
primacía de la comunidad no fue reconocido por un número de regulos de Taifas, era un
derecho legítimo. Durante gran parte del periodo de las Taifas, la dinastía hammudí desde la
Taifa de Málaga permaneció ejerciendo su poder efectivo y su autoridad religiosa reconocida
en un gran territorio a ambas orillas del Mediterráneo. 14
Cada taifa se identificó al principio con una familia, clan o dinastía. Así surgen, además de la
ya mencionada dinastía hammudí que dominaría los territorios de la antigua Cora de
Rayya, Taifa de Algeciras y Cora de Ceuta, la taifa de los amiríes (descendientes
de Almanzor) en Valencia; la de los tuyibíes en Zaragoza; la de los aftasíes en Badajoz; la de
los birzalíes en Carmona; y la de los abadíes en Sevilla. Con el paso de los años, las taifas
de Sevilla, Badajoz, Toledo y Zaragoza, constituían las potencias islámicas peninsulares.
Imperio almorávide[editar]
Artículo principal: Almorávide
La disgregación del califato en múltiples taifas hizo evidente que solo un poder político
centralizado y unificado podía resistir el avance de los reinos cristianos del norte. 15 Así, la
conquista de Toledo en 1085 por parte de Alfonso VI anunciaba la amenaza cristiana de
acabar con los reinos musulmanes de la península. Ante tal situación, los reyes de las taifas
pidieron ayuda al sultán almorávide del norte de África, Yusuf ibn Tasufin, el cual se estableció
en Algeciras y no solamente derrotó al rey leonés en la batalla de Zalaca (1086), sino que
conquistó progresivamente todas las taifas, a partir del 1090. 15 Pero su brutal ocupación militar
terminó en fracaso al resistir los leoneses el asedio a la emblemática capital visigoda de
Toledo. La intervención almorávide en la península marcó el comienzo de una larga etapa de
influencia magrebí en al-Ándalus. 15 Al periodo almorávide (de finales del siglo XI hasta la
década del 1140), le siguió luego el almohade (de mediados del siglo XII a la década del 1220)
y por fin el benimerín (de finales del siglo XIII a principios del XV).15
La crisis del Imperio almorávide viene marcada por la pérdida de Zaragoza en 1118, ocupada
por Alfonso I de Aragón. Los primeros indicios del malestar andalusí contra los almorávides se
produjeron en Córdoba en 1121, cuando la población se rebeló contra los almorávides; solo la
intervención de los alfaquíes pudo evitar un baño de sangre. Otras rebeliones se produjeron
en distintas ciudades y a partir de 1140 el poder almorávide empieza a decaer en el norte de
África por la presión almohade. A la península llegan esas noticias. En 1144 un sufí, Ibn Quasi
empieza un movimiento antialmorávide y empiezan a surgir los llamados segundos reinos de
Taifas.
Imperio almohade[editar]
Artículo principal: Almohades
El derrumbe del poder central almohade conduce a una nueva época de fragmentación que
una vez más da lugar a la aparición de reinos de taifas, entre el 1224 y el 1265 (nuevamente
un reino taifa insular, la taifa de Menorca sería la más longeva y sobreviviría hasta 1287).
Organización territorial[editar]
Artículo principal: Cora (división territorial)
En la época del Emirato y, sobre todo, del Califato, el territorio se organizaba en seis grandes
regiones (nabiya), tres interiores y tres fronterizas, todas con sus respectivas coras. Las
demarcaciones o regiones interiores eran: Al-Gharb, que abarcaba la actual provincia
de Huelva y el sur de Portugal; Al-Mawsat o tierras del centro, que se extendía por los valles
del Guadalquivir y del Genil, más las zonas montañosas de Andalucía y el sur de la meseta;
es decir, la antigua Bética;19 y Al-Sharq o tierra de oriente, que abarcaba el
arco mediterráneo, desde la actual provincia de Murcia hasta Tortosa. Entre estas
demarcaciones y los reinos cristianos se situaban las tres Marcas: al-Tagr al-Ala o Marca
Superior (Zaragoza); al-Tagr al-Awsat o Marca Media (Toledo); y la al-Tagr al-Adna o Marca
Inferior (Mérida). Estas Marcas se mantuvieron hasta la aparición de los Reinos de Taifas.
Cada Cora tenía atribuido un territorio con una capital, en la que residía un walí o gobernador,
que habitaba en la parte fortificada de la ciudad, o alcazaba. En cada Cora había también
un cadí o juez. Las "Marcas" o thugur (plural de thagr), en cambio, tenían a su frente un jefe
militar denominado caíd, cuya autoridad se superponía a las autoridades de
las coras incluidas en la marca.
Algunos autores consideran que las coras son herederas de las anteriores
demarcaciones béticas.20 La demarcación suponía el ejercicio de determinados poderes
políticos, administrativos, militares, económicos y judiciales. La Cora, como demarcación base,
se usó prácticamente durante toda la existencia de al-Ándalus, aunque solo se dispone de
información completa en la época del Califato de Córdoba.21 Algunos autores cifran en 40 el
número total de coras que llegó a haber en al-Ándalus,22 y otras fuentes establecen que su
número (excluidas las pertenecientes a alguna de las Marcas) rondaría las 21-23
demarcaciones.23
Las Coras, a su vez, estaban divididas en demarcaciones menores, llamadas iqlim, que eran
unidades de carácter económico-administrativo, cada una de ellas con
un pueblo o castillo como cabecera. En los primeros tiempos de la colonización musulmana,
dentro de cada Cora se establecieron los poblados en torno a castillos,
denominados hisn (husûn, en plural), que actuaban como centros organizativos y defensores
de un cierto ámbito territorial, denominado Yûz (Ayzâ, en plural).24 Esta estructura
administrativa se mantiene invariable hasta el siglo X, en que los distritos se modifican,
aumentando mucho su tamaño, denominándose aqâlîm (iqlîm, en singular).
En otros momentos históricos, la organización en Coras se sustituyó por otro tipo de
demarcaciones, como la Taha, propia del Reino Nazarí de Granada.
Organización estatal[editar]
El Estado de al-Ándalus se organizó de una forma centralizada a partir del poder autocrático
de los califas, la máxima autoridad de los creyentes. Los califas unieron poder espiritual y
temporal, y ese poder se extendía a los ámbitos económicos, judiciales, militares y de política
exterior. Dirigía la administración con la ayuda de un primer ministro (hachib) y nombraba a
los valíes y a los cadíes. Las regiones fronterizas tenían un estatuto especial y el valí asumía
atribuciones militares.
El territorio se dividía en una provincia inferior, en torno a Badajoz; una provincia media,
alrededor de Toledo; y una provincia superior, con capital en Zaragoza. La expansión militar y
el control de las fronteras exigieron la organización de un ejército. Los mandos del ejército
eran en su mayoría árabes, y buena parte de los soldados
eran mercenarios bereberes y esclavos.
Economía[editar]
Vaso de Fortuny. Cerámica andalusí malacitana con reflejos metálicos (siglo XIV). Museo del
Hermitage, San Petersburgo.
Agricultura[editar]
Para el Islam convertir una tierra infértil en fértil tiene un sentido religioso además de práctico,
la religión musulmana promueve este tipo de iniciativas, al establecer que cuando un persona
era capaz de vivificar una tierra muerta puede quedársela en propiedad. Malikí, iniciador de la
escuela jurídica mayoritaria en Al-Andalus estableció varias formas de vivificar la tierra como
la creación de fuentes, excavación de pozos, plantación de árboles, construcción de
edificaciones y labranza de la tierra.
El oasis, es un ejemplo magnífico de tierras vivificadas, técnica que se fue perfeccionando en
el Magreb durante el siglo VIII y fue exportada a Al-Andalus, como se puede comprobar el
los palmerales de Elche, Murcia y otras localidades del levante. Gracias a estos oasis es
posible cultivar toda clase de productos agrícolas al amparo de las palmeras. 29
El Estado musulmán aportó un desarrollo en la agricultura y al comercio. La producción
agrícola mejoró gracias al riego y a nuevas prácticas hortícolas. A la trilogía mediterránea se
incorporaron nuevos productores y métodos intensivos de cultivo. Adquirieron importancia los
productos frutales, las hortalizas y las plantas industriales. Fue una agricultura muy productiva,
que generó excedente para el mercado urbano.
En las zonas secas surgió el cultivo del trigo y la cebada.[cita requerida] Se siembran
también habas y granos, que eran la base de la alimentación de la población. En períodos de
baja producción se recurría a la importación de cereales del norte de África. Fue durante esta
época que el cultivo del arroz se introdujo en la península, así como el de la berenjena,
la alcachofa y la caña de azú[Link]én se introdujeron los cítricos, como el limón, el cidro y
la naranja amarga, así como palmeras datileras y productos de regiones tropicales. La
introducción se produjo mediante la creación de jardines botánicos como lugares de
aclimatamiento a las condiciones de la península ibérica, principalmente en Córdoba, como la
famosa finca Al-Rusafa de Abederraman I.
Durante la etapa Omeya se produjo lo que se conoce como Revolución Verde, 30 se multiplico
la producción de alimentos debido a la mayor productividad de los nuevos cultivos y al
aprovechamiento del agua para irrigar. La etapa andalusí se caracterizó por una gran
diversidad de plantas cultivables, muchas de ellas se propagaron más tarde por toda Europa.
Según el agrónomo romano Columela, se conocían en época romana 150 especies cultivadas
en la península, y más de 400 especies en época andalusí , según el agrónomo sevillano Ibn-
al Awwan, muchas de ellas se dejaron de cultivar en el siglo XVI, según Alonso de Herrera,
que recoge unas 150 plantas, incluidas las traídas de América, en 1513. 3132
Los frutales ocupaban un área agrícola importante; Sintra era famosa por
sus peras y manzanas. El actual Algarve se destacaba por la producción de higos y uvas.
También destacaba la producción de miel y de vino. Aunque su consumo estaba prohibido por
el islam, este se producía y consumía en grandes cantidades, al menos hasta la llegada de
los almohades.33
El fomento de la agricultura[editar]
Había que abastecer al príncipe con productos de la agricultura, y los labradores habían de
ser protegidos en sus tareas.34 La ordenación de los personajes poderosos podrían aumentar
las fortunas del pueblo, para así evitar el hambre.
Los jardines de andalusíes promovidos por los califas Omeyas de origen sirio, se caracterizan
por conciliar, como todos los jardines islámicos, tres elementos básicos, agua, vegetación y
arquitectura, algunos de ellos llegaron a ser muy extensos como los de Medina Azahara,
construidos en distintos niveles.
La forma más común de jardín en Al-Andalus era el bustan, un jardín que además de la
función de recreo era también huerto, o la raud, un patio con una alberca o acequia en
crucero, que junto con pequeñas fuentes simbolizaban los cuatro ríos del paraíso islámico. El
sultán Ismail I creó el Generalife, ejemplo de finca agrícola o almunia, del árabe al-
munya, para alejarse del ajetreo de la Alhambra.35
El la Alhambra se encuentra otro tipo de jardin andalusí, la buhaira, representada en el Partal,
donde el elemento dominante es el agua, representado por la alberca. También el barrio
sevillano de La Buhaira se denomina así por la existencia de un jardín de estas
características, inspirado a su vez en uno situado en Marrakesh.
Urbanismo[editar]
El Estado musulmán aportó un desarrollo en las ciudades, que fueron el centro de la vida
económica, cultural y social. Se desarrolló la artesanía. El destino de los productos de la
artesanía era el comercio interior y el exterior. Se importaron esclavos y materias primas de
África, de Europa y de Oriente; y se exportaban productos manufacturados de lujo. La
circulación de la moneda fue abundante, sobre todo porque la península era un centro de
confluencia de las rutas comerciales africanas, europeas y orientales. La ciudad de Córdoba,
la ciudad más importante de al-Ándalus cultural y económicamente, superó los 100 000
habitantes en el siglo X, y se convirtió en la mayor ciudad de Europa occidental.
Ganadería[editar]
Menor papel económico tendría la ganadería, destaca su importancia en la alimentación, el
transporte y menor en las labores agrícolas. La cría de ganado era también una práctica
común, en particular de ganado bovino y caprino. Asimismo, los conejos y las gallinas eran
muy apreciados en la alimentación. Los musulmanes cruzaron los sistemas hidráulicos de
los romanos con los de los visigodos y con las técnicas que trajeron de Oriente. A lo largo de
los ríos construyeron molinos de agua y para sacar agua de los pozos introdujeron la noria y
la picota.
Minería[editar]
No contó con un nivel técnico demasiado elevado, durante este periodo continúa la
explotación de los yacimientos mineros de la península, como se hacía desde los tiempos de
los romanos. La minería se revitalizó con respecto a la época visigoda: destacaron el hierro y
el cobre, además del mercurio de Almadén (topónimo de origen árabe). El oro se extraía de
algunos ríos, como el Segre, Guadalquivir o en la desembocadura del Tajo.
[cita requerida]
La plata se encontraba en Murcia, Beja y Córdoba, el hierro de Huelva y San Nicolás
del Puerto. El gran yacimiento de cinabrio era Almadén, el cobre de Toledo y Granada,
el plomo de Cabra y el estaño del Algarve.
Canteras de mármol se citan las de Macael y la de Sierra Morena, aunque seguía siendo
deficitario al-Ándalus en materiales de construcción suntuario y había que importarlos.
Otras actividades[editar]
La abundante madera de los bosques se usaba para la fabricación de piezas de mobiliario,
para la construcción naval y como combustible. En Alcácer do Sal esta actividad era intensa
debido a la existencia de bosques en las proximidades. Citar también la recolección de plantas
medicinales y aromáticas y frutos dedicados a la alimentación (castañas, avellanas...) o
productos como el corcho.
Réplica de un barco hispano-musulmán de los siglos X-XIV
La pesca y la extracción del sal en la España islámica eran propiciadas por la existencia de
una larga línea costera. En cuanto a la pesca, se daba tanto pesca marítima como fluvial.
Aunque el pescado no debió de tener un papel importante en la dieta. Las especies más
capturadas eran la sardina y el atún, utilizándose para la captura de este último un tipo de red
propia, denominada almadraba.
En cuanto a la sal se obtenía tanto de minas de sal gema en la región de Zaragoza como de
salinas (lo más habitual) en las regiones de Alicante, Almería y Cádiz. Gracias a la sal se pudo
desarrollar una importante industria de salazón que constituyó uno de los objetos de
exportación.
La caza podía aportar también tanto carnes (conejos, perdices...), dedicado a abastecer los
mercados urbanos, como pieles destinados a la industria peletera (zorro, nutria...) en zonas
escasamente habitadas, situadas en la frontera septentrional. Aunque parece destacar más la
caza a modo de diversión, se caza con aves de presa, siendo importante los tratados sobre el
cuidado y adiestramiento de estas aves.
Sociedad[editar]
La sociedad andalusí[editar]
Véase también: Gastronomía de al-Ándalus
La población de al-Ándalus era muy heterogénea, sobre todo al principio, y varió durante el
tiempo. Desde el punto de vista étnico estaba constituida principalmente por hispanogodos;
seguidos por los bereberes, que conformaban el grueso de los ejércitos omeyas,
los árabes que eran el grupo dominante y dirigente, también cabe destacar otras etnias como
eslavos, judíos y una amplia masa de esclavos negros. Desde el punto de vista religioso la
población era o musulmana o dhimmi (cristianos y judíos). Se conoce como muladíes a los
hispanogodos cristianos de al-Ándalus que se habían convertido al islam, mientras que se
llama mozárabes a los que conservaron la religión cristiana. Tanto unos como otros adoptaron
costumbres y formas de vida musulmanas. La clase dominante estaba formada por árabes,
bereberes y muladíes y la clase dominada lo estaba por cristianos y judíos.
La estructura social andalusí estaba condicionada por el origen étnico de cada grupo y por la
clase social. Aunque el islam solo reconoce un tipo de sociedad, la umma o comunidad de
creyentes, los juristas islámicos fundaron el estatuto social sobre la condición de hombres
libres y esclavos. La estructuración interna de cada grupo respondía al siguiente esquema:
aristocracia (jassa), notables (ayan) y masa (amma).36
Los mozárabes y los judíos gozaban de libertad de culto, pero a cambio estaban obligados al
pago de dos tributos: el impuesto personal (yizia) y el impuesto predial sobre el ingreso de las
tierras (jarach). Estos dos grupos tenían autoridades propias, gozaban de libertad de
circulación y podían ser juzgados de acuerdo con su derecho. Sin embargo, también estaban
sujetos a las siguientes restricciones:
Es muy difícil calcular la población del al-Ándalus durante el periodo de mayor extensión del
dominio islámico (siglo X), pero se ha sugerido una cifra próxima a los 10 millones de
habitantes. Los árabes se establecieron en las tierras más fértiles: el valle del Guadalquivir,
levante y el valle del Ebro. Los bereberes ocuparon las áreas montañosas, como las sierras
de la Meseta Central y la Serranía de Ronda, siendo también numerosos en Algarve, si bien,
después de la revuelta bereber de 740, muchos regresaron al norte de África. En 741 llegaron
a al-Ándalus un gran número de sirios con el objetivo de ayudar en la represión de la revuelta
bereber, que acabarían por asentarse en el este y sur peninsular. Hay igualmente fuentes que
apuntan hacia la presencia de familias yemeníes en ciudades como Silves. Cabe aún destacar
la presencia de dos grupos étnicos minoritarios, los negros y los eslavos.
Los negros llegaron a al-Ándalus como esclavos o como mercenarios. Desempeñaron
funciones como miembros de la guardia personal de los soberanos, mientras que otros
trabajaban como mensajeros. Las mujeres negras fueron concubinas o criadas.
Los eslavos fueron inicialmente esclavos, pero muchos consiguieron progresivamente comprar
su libertad. Algunos alcanzaron importantes cargos en la administración y durante el periodo
de los primeros reinos de taifas (siglo XI) algunos eslavos formarían sus propios reinos.
Cabe destacar que desde principios del siglo XV empezaron a asentarse en los territorios
peninsulares los gitanos.
Las casas de las clases más acomodadas se caracterizaban por su confort y belleza, gracias
a la presencia de divanes, alfombras, almohadas y tapices que cubrían las paredes. En estas
casas las noches se animaban con la presencia de poetas, músicos y bailarines.
En las zonas rurales y urbanas existían baños públicos (hammam), que funcionaban no solo
como espacios para la higiene, sino también de convivencia. Los baños árabes presentaban
una estructura heredada de los baños romanos, con varias salas con piscinas de agua fría,
tibia y caliente. En ellos trabajaban masajistas, barberos, responsables de guardarropa,
maquilladores, etc. La mañana estaba reservada a los hombres y la tarde a las mujeres. Con
la Reconquista cristiana muchos de estos baños se cerraron al entenderse que eran locales
propicios a las conspiraciones políticas, así como a la práctica de relaciones sexuales.
El pan era la base de la alimentación del al-Ándalus, consumiéndose también carne, pescado,
legumbres y frutas. Los alimentos eran cocinados con hierbas aromáticas, como el orégano,
y especias (jengibre, pimienta, comino...). La grasa usada era el aceite (al-zait), siendo famoso
el producido en la región de Coímbra. Los dulces eran también apreciados, como
las queijadas (qayyata), el arroz dulce con canela y diversos pasteles hechos con frutos secos
y miel, que son aún hoy característicos de la gastronomía de ciertas regiones de la península.
Tras una primera etapa de asimilación y emulación de los logros conseguidos por el Califato
de Bagdad y los distintos reinos persas (no se debe olvidar que Persia es el centro cultural
primordial del islam clásico), se estableció una cultura andalusí original, alcanzando un alto
nivel, sobre todo en los siglos X, XIy XIII, hasta el punto de que al-Ándalus se convirtió en
referencia para Europa y para el resto del islam, y convirtiéndose además en transmisor
principal de los conocimientos griegos, árabes, chinos e hindúes llegados de oriente. Por todo
esto, muchos historiadores hablan de un primer Renacimiento Europeo, o Prerrenacimiento.
El árabe se impuso como idioma culto, aunque gran parte de la población empleaba lenguas
romances o hebreo. Esta diversidad lingüística se reflejó en la literatura, concretamente en
la moaxaja.
Gracias al uso del papel, que permitía copias económicas, la biblioteca de al-Hakam II en
Córdoba (una de las 70 en la ciudad), contenía 400 000 volúmenes, entre ellos, los tesoros de
la antigüedad greco-latina y aportaciones originales de pensadores musulmanes
como Avempace y Averroes.
A los no-musulmanes se les otorgó el estatus de dhimmi (las personas bajo protección), con
los hombres adultos pagando un impuesto "yizia", equivalente a un dinar por año con
exenciones para los ancianos y los discapacitados. Aquellos que no eran ni cristianos ni
judíos, como los paganos, recibieron el estatus de Majus.38 El tratamiento de los no-
musulmanes en el Califato ha sido un tema de considerable debate entre los estudiosos y
comentaristas, especialmente aquellos interesados en establecer paralelos con la coexistencia
de musulmanes y no musulmanes en el mundo moderno. 39
Los judíos constituían más del cinco por ciento de la población. Al-Ándalus fue un centro clave
de la vida judía durante la temprana Edad Media, produciendo importantes académicos y una
de las comunidades judías más estables y ricas.40 El período más largo de tolerancia relativa
comenzó después de 912 con el reinado de Abderramán III y su hijo, Alhakén II, cuando los
judíos de al-Ándalus prosperaron, dedicándose al servicio del Califato de Córdoba, al estudio
de las ciencias, del comercio y la industria, especialmente el comercio de seda y esclavos,
promoviendo así la prosperidad del país. El sur de Iberia se convirtió en un asilo para los
judíos oprimidos de otros países.4142
Bajo los almorávides y los almohades hubo una persecución intermitente de judíos, pero las
fuentes son extremadamente escasas y no dan una imagen clara, aunque la situación parece
haberse deteriorado después de 1160.4344 Hubo pogromos musulmanes contra judíos en al-
Ándalus ocurridos en Córdoba (1011) y en Granada (1066). 454647 Sin embargo, las masacres
de dhimmis son raras en la historia islámica.48
Los almohades, que habían tomado el control de los territorios magrebíes y andaluces de los
almorávides en 1147,49 superando con creces a los almorávides en perspectiva
fundamentalista, y trataron a los no musulmanes con severidad. Ante la elección de la muerte
o la conversión, muchos judíos y cristianos emigraron. 5051 Algunos, como la familia
de Maimónides, huyeron al este a tierras musulmanas más tolerantes. 52
Cultura[editar]
Esplendor cultural[editar]
Ciencia[editar]
Artículo principal: Ciencia en al-Ándalus
Tratado árabe sobre plantas medicinales
Filosofía[editar]
Al-Ándalus sirvió de puente entre Oriente y Europa para la difusión de las obras de los
filósofos clásicos griegos, en especial Aristóteles, que seguramente se habrían perdido de no
ser por las traducciones realizadas en al-Ándalus.
El principal pensador de al-Ándalus fue Ibn Rusd (Averroes) (siglo XII). Entre sus obras cabe
señalar los comentarios realizados sobre la obra de Aristóteles, del que fue su traductor,
de Platón y una enciclopedia médica. Sus ideas influyeron notablemente en el
pensamiento renacentista. En la Universidad de París el pensamiento de Aristóteles, en el
siglo XIII, llegará fundamentalmente gracias a Averroes. Los seguidores más radicales de este
pensamiento, que revolucionaba las ideas anteriores, serán conocidos como
«averroistas latinos», su figura más conocida fue Siger de Brabante. En 1270 y en 1277 las
tesis de los averroistas latinos fueron condenadas por el obispo de París, y sus seguidores
perseguidos.
Otros filósofos importantes, además de Ibn Rusd (Averroes) fueron Ibn Bayya (Avempace)
e Ibn Tufayl, Maimónides (judío de Córdoba) e Ibn Arabi.
Mística[editar]
La mística ocupó un lugar clave en la producción intelectual andalusí y gozó de gran prestigio
en el mundo islámico, en especial el sufismo, cuyo máximo representante fue Ibn Arabi, que
escribió una historia sobre los santones andalusíes, fundamental para conocer el ambiente
espiritual y la sociedad de la época. 54
Abundaron los eremitas y los místicos, con una vida ascética, como Ibn Masarra, fundador de
la primera escuela de espiritualidad andalusí, la escuela masarrí, que triunfó entre la
aristocracia cordobesa.
Pero la espiritualidad andalusí de los siglos XIII al XV está dominada por la tariqa sadiliya,
creada por varios filósofos como Ibn Mashish, al-Shadhili, ibn Ata, Abú-l-Abás o Ibn Abbad,
que predica la renuncia a los carismas y el amor personal a Alá.
Otros personajes importantes fueran Ibn Jaldún, Ibn Gabirol, Abenalsid, Abenalarif y Abraham
ben Meir ibn Ezra.
Arte[editar]
Artículos principales: Arte hispanomusulmán y Arte de al-Ándalus.
Desde el punto de vista artístico, el emirato andalusí emplea un estilo que no difiere en
demasía del resto del Califato omeya. Es decir, la adecuación de fórmulas y elementos de las
culturas que les habían precedido, en este caso del mundo romano y visigodo. En ningún
momento se produce una repetición literal de motivos y formas; al contrario, su inteligente
incorporación y asimilación se traduce en una verdadera eclosión creadora, originándose el
momento cúspide del arte califal. En él se funden elementos de la tradición local
hispanorromano-visigótica con los elementos orientales, tanto bizantinos, como omeyas o
abasidas.
Los edificios artísticos se centran, desde el primer momento, en torno a su capital, Córdoba,
en la que se construyó una mezquita congregacional destinada a convertirse en el monumento
más importante del occidente islámico. Destacan, entre otras, las obras llevadas a cabo
durante el reinado de Abd al-Rahmán II, corte que acogió a numerosos artistas, modas y
costumbres orientales; impulsó, entre otras, las construcciones de la Alcazaba de Mérida así
como la del alminar de la iglesia de San Juan en Córdoba e hizo mejorar sus murallas y las
de Sevilla. El califa Abderramán III, siguiendo la tradición oriental según la cual cada monarca,
como signo de prestigio, debía poseer su propia residencia palaciega, decidió fundar la ciudad
áulica de Medina Azahara (Medina al-Zahra).
En el resto del territorio peninsular también es patente el florecimiento artístico impulsado por
el califato. Entre los de carácter religioso figuran las mezquitas, medersas o madrazas y
mausoleos. En la ciudad de Toledo todavía se perciben restos de su fortificación, así como
algunos vestigios que definen su alcazaba, medina, arrabales y entorno, de entre ellas
destaca la pequeña mezquita Bab al-Mardum. Otras obras tan significativas son la rábida
de Guardamar del Segura (Alicante), el castillo de Gormaz (Soria) y la Ciudad de
Vascos (Toledo).
El refinamiento imperante en la corte califal propició la creación de toda clase de objetos
decorativos que, bajo el patrocinio real, se tradujeron en las más variadas expresiones
artísticas. Mención especial merecen los trabajos en marfil, entre los que se encuentran todo
tipo de objetos de uso cotidiano minuciosamente tallados: botes y arquetas destinadas a
guardar joyas, ungüentos y perfumes; almireces, pebeteros, ataifores, jarras y jofainas de
cerámica vidriada etc. En el Museo Arqueológico Nacional puede contemplarse el Bote de
Zamora, destinado a la mujer de al-Hakam II; otro ejemplo es la Arqueta de Leyre, en
el Museo de Navarra.
Los monarcas, igual que en Bagdad y El Cairo, crean su propia fábrica de tejidos o bandas, lo
que da lugar al principio de la historia de la producción de tejidos en seda bordada en el al-
Ándalus. Los motivos vegetales y figurativos geometrizados se inscriben en medallones que
forman bandas tal y como aparecen en el velo o almejí de Hisham II que, a modo de turbante,
le cubría la cabeza y le colgaba hasta los brazos.55
Asimismo existían los talleres en los que se trabajaba el bronce, tallado con figuras que
representaban leones y ciervos con el cuerpo cubierto de círculos tangentes evocando tejidos
y que se utilizaban como surtidores en las fuentes. Su paralelismo formal y estilístico con
piezas de los fatimíes ha conducido a la controversia acerca de la legitimidad de algunas de
estas piezas.
La cerámica cuenta con tipos de producción conocida como verde y manganeso. Su
decoración a base de motivos epigráficos, geométricos y una destacada presencia de motivos
figurativos se consiguen mediante la aplicación del óxido de cobre (verde) y óxido de
manganeso (morado).
Arte taifa[editar]
Arte almorávide[editar]
Artículo principal: Arte almorávide
Las obras realizadas durante el reinado del monarca Yusuf ibn Tasufin, evidenciaban, todavía,
la austeridad y falta de ornamentación impuestas por su fervor religioso. Rigor formal que no
mantuvo su hijo Alí ibn Yusuf que, deslumbrado por el refinamiento cortesano de las taifas
andalusíes, patrocinó la construcción de varios edificios decorados con los más bellos
elementos.
El soporte preferido es el pilar, en sustitución de la columna. Adoptan el arco de herradura y
lobulado, a los que añaden arcos de herradura o túmidos, lobulados trebolados, mixtilíneos y
lambrequines formados, estos últimos, por pequeñas curvas, ángulos rectos y claves
pinjantes. En relación al desarrollo de los arcos aplican, desde el salmer, un motivo en S
denominado serpentiforme, ya utilizado anteriormente en la Aljafería de Zaragoza. El sistema
de tejados preferido es a dos aguas, construyen techos de madera y alcanzan un gran
desarrollo en el arte mudéjar, a la vez que realizan extraordinarias cubiertas cupuladas. Unas,
representadas por la cúpula del mihrab de la mezquita de Tremecén, seguirán el modelo
cordobés: arcos entrecruzados que dejan la clave libre si bien, en este caso, arrancan de
trompas angulares de mucarnas y utilizan unos complementos de estuco calado decorados
con exuberantes motivos florales. A partir de esta obra, en la que se documenta la
introducción en el Magreb de la mucarna o mocárabe, aparecen otros tipos de cúpulas
denominadas de mucarnas, como la que puede verse en la mezquita de Qarawiyin en Fez.
Los trabajos artísticos continuaron vinculados a las tradiciones anteriores. El taller textil
de Almería alcanzó su cénit realizando los famosos attabi. Estos tejidos se caracterizan por la
utilización de colores más suaves con toques de oro formando círculos dobles, tangentes o
enlazados, dispuestos en filas, en cuyo interior se bordan parejas de animales. La similitud
con los tejidos sicilianos permite que se confundan ambos talleres. Un problema similar
plantean los marfiles, que contienen inscripciones ambiguas que no acaban de aclarar a cuál
de los dos talleres pertenecen. La cerámica, por su parte, continúa desarrollando la técnica de
«cuerda seca parcial» o «total» dependiendo de que la decoración cubra toda la superficie o
parte de ella. Al mismo tiempo aparecen dos nuevas técnicas aplicadas a la cerámica no
vidriada: el esgrafiado y el estampillado, que se generalizarán en la época almohade.
Arte almohade[editar]
Alcazaba de Badajoz. Claro ejemplo de la arquitectura militar almohade. Es la alcazaba más grande de
Europa.
El retorno a la austeridad más extrema condujo, incluso de forma más rápida que en el caso
de sus predecesores, los almorávides, a uno de los momentos artísticos de mayor esplendor,
de manera particular en lo que atañe a la arquitectura. El arte almohade continuó la estela
almorávide consolidando y profundizando en sus tipologías y motivos ornamentales.
Construían con los mismos materiales: azulejos, yeso, argamasa y madera. Y mantuvieron,
como soporte, los pilares y los arcos utilizados en el período anterior.
Sus mezquitas siguieron el modelo de la mezquita de Tremecén, con naves perpendiculares al
muro de la qibla. La arquitectura palaciega introduce los patios cruzados que ya habían hecho
su aparición en Medina al-Zahra, pero que es, en estos momentos, cuando adquieren su
mayor protagonismo. Su mejor testimonio se halla representado en el Alcázar de Sevilla. Este
esquema será aplicado, asimismo, en los patios nazarís y mudéjares. Otra novedad consiste
en la colocación de pequeñas aberturas o ventanas cubiertas con celosías de estuco que dan
acceso a una estancia y que permiten, de este modo, su iluminación y ventilación.
La arquitectura militar experimenta un enriquecimiento tipológico y se perfecciona su eficacia
defensiva que tendrá gran trascendencia, incluso para el ámbito cristiano. Aparecen complejas
puertas con recodos a fin de que los atacantes, al avanzar, dejen uno de sus flancos al
descubierto; torres poligonales para desviar el ángulo de tiro; torres albarranas separadas del
recinto amurallado pero unidas a él por la parte superior mediante un arco, lo cual permite
aumentar su eficacia defensiva respecto a una torre normal, como la Torre del Oro de Sevilla;
muros reforzados que discurren perpendiculares al recinto amurallado con objeto de proteger
una toma de agua, una puerta, o evitar el cerco completo; barbacanas o antemuros y
parapetos almenados.
En el terreno decorativo aplicaron un repertorio caracterizado por la sobriedad, el orden y el
racionalismo, lo que se traduce en la aparición de motivos amplios que dejan espacios libres
en los que triunfan los entrelazados geométricos, las formas vegetales lisas y lo más
novedoso: la sebqa. Otra decoración arquitectónica que aparece en este alminar y en la
mezquita de Qutubiyya, es la cerámica, en la que se aplica la técnica del alicatado; es decir
piezas recortadas que, combinadas entre sí, componen un motivo decorativo. En otras
ocasiones estas manifestaciones artísticas unen el carácter ornamental con el funcional.
Las obras de arte de esta época están peor representadas a causa de la confusión existente
entre los diferentes períodos artísticos. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los tejidos, que no
se distinguen fácilmente de los mudéjares: acusan una práctica ausencia de motivos
figurativos en tanto que aumenta la decoración geométrica y epigráfica a base de la repetición
insistente de palabras árabes como «bendición» y «felicidad». En cuanto elementos metálicos,
destacan los aguamaniles que representan figuras de animales decoradas con incisiones
vegetales cinceladas.
Arte nazarí[editar]
Artículo principal: Arte nazarí
Patio de los leones en la Alhambra de Granada
Espada nazarí
Literatura[editar]
Artículo principal: Poesía árabe en los reinos de taifas
Música[editar]
Artículo principal: Música andalusí
Véase también[editar]
Historia de al-Ándalus
Xarq al-Ándalus
Arte de al-Ándalus
Ciencia en al-Ándalus
Califato omeya
Muwallad
Contribuciones islámicas a la Europa medieval
Joan Vernet
Serafín Fanjul
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Enlaces externos[editar]
Wikimedia Commons alberga una categoría
multimedia sobre al-Ándalus.
"The Myth of the Andalusian Paradise", en The
Intercollegiate Review, 2006, pp. 23-31
Saudi Aramco World: Science in Al-Andalus (en
inglés)