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Inteligencia Artificial

La investigación trata sobre la inteligencia artificial y su aplicación en el campo jurídico. Explica brevemente el desarrollo de la inteligencia artificial y los sistemas expertos, destacando su potencial para analizar grandes volúmenes de datos legales y proveer opciones de actuación a profesionales jurídicos. Sin embargo, señala que los sistemas no pueden reemplazar el juicio humano ni producir nuevo conocimiento, sino complementar a expertos al simular conocimiento ya existente.
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Inteligencia Artificial

La investigación trata sobre la inteligencia artificial y su aplicación en el campo jurídico. Explica brevemente el desarrollo de la inteligencia artificial y los sistemas expertos, destacando su potencial para analizar grandes volúmenes de datos legales y proveer opciones de actuación a profesionales jurídicos. Sin embargo, señala que los sistemas no pueden reemplazar el juicio humano ni producir nuevo conocimiento, sino complementar a expertos al simular conocimiento ya existente.
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UNIVERSIDAD HISPANO

LICENCIATURA EN DERECHO

Sexto cuatrimestre
Grupo: B

Investigación
“La Inteligencia artificial”

Nombre del alumna: Celia Góngora Escalante

Asignatura: Informática Jurídica

Imparte: Lic. Patricia Acosta Ceballos

(Umán, Yucatán. A 01 de agosto de 2020)


INVESTIGACIÓN SOBRE “LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL”

La expresión “Inteligencia Artificial” (IA), está probablemente relacionada con

supercomputadoras capaces de superar a grandes maestros de ajedrez, desde que a finales

de los años 40 del pasado siglo surgieran las primeras ideas sobre la computación legal, y

desde que en los años 70 del mismo aparecieran las primeras propuestas de lo que se

denominaron sistemas legales expertos, la tecnología informática ha sido usada para el

tratamiento de la información legal el principal uso de la tecnología en el ámbito del

Derecho se ha centrado en la elaboración y el trabajo con las grandes bases de datos

documentales, dedicadas a recoger los progresivamente mayores volúmenes de legislación

y jurisprudencia emanada de la Administración, así como de la doctrina científica

producida por expertos y estudiosos.

Particularmente ha sido en el campo de la recuperación de información en el que ha sido

necesario realizar los más innovadores y complejos desarrollos, la aplicación de las

tecnologías de Inteligencia Artificial a temas legales es reciente. la primera referencia tema

se tiene en (Buchanan,Headrick, 1970), donde se indicaba que ya era momento de realizar

trabajos interdisciplinares en este campo. Según estimaban los autores de este trabajo ello

podía proporcionar beneficios tanto a la ciencia y práctica legal cuanto a la Inteligencia

Artificial. A partir de entonces se han desarrollado numerosos proyectos de investigación

sobre Inteligencia Artificial y Derecho en todo el mundo.

La potencialidad de esta tecnología en el campo legal es considerable; Berman y

Hafner (Berman,Hafner, 1989) describen genéricamente las posibilidades de las tecnologías


de Inteligencia Artificial, en cuanto en su opinión pueden hacer más eficiente el sistema

legal americano, una vez que dichas técnicaspueden ayudar a disminuir los costes

excesivos, evitar las largas esperas, las inconsistencias y las pérdidas de confidencialidad

que origina el sistema. El problema reside en la forma de concretar estas posibilidades.

En la práctica se han producido construcciones en este terreno que no contaban con

las características de las actividades jurídicas expresadas en el primer apartado del presente

trabajo. Así la propuesta de Lasswell (Lasswell, 1955), profesor de Derecho en Yale, que

consideró la posibilidad de sustituir el Tribunal Supremo de EEUU por un conjunto de

robots judiciales que ante casos difíciles decidirían por un voto adoptado por un generador

de número aleatorios que dichos robots tendrían incorporado. En el mismo sentido otros

como Lawlor (Lawlor, 1963) han sugerido que los ordenadores podrían decidir casos

rutinarios, tal y como han mencionado otros autores que han puesto de relieve el ahorro de

tiempo y dinero que ello supondría. Estas propuestas son algunos ejemplos de

investigaciones con escaso sentido: en forma alguna están dirigidas a la realidad al no haber

comprendido las características complejas de la aplicación del Derecho. Como antes se

mencionaba la aplicación del Derecho es una actividad irremediablemente política: el

decisor ha de resolver sopesando las propuestas concretas hechas por las distintas partes

implicadas en un conflicto jurídico, adoptando la decisión que estime sea más conveniente

para el caso concreto; ha de atender siempre a sus convicciones, que han de ser congruentes

con las convicciones mayoritarias de la sociedad en cuyo seno se adopten. Esto significa

que en Derecho nunca hay una sola decisión, ni una sola es la correcta.
Una forma inadecuada de entender un proyecto de inteligencia artificial consiste en

asumir que el objetivo del programa de cómputo es simular los mismos procesos que

ocurren en la mente humana. Nada más alejado de esto, pues lo que se busca es simular los

resultados, independientemente de la semejanza de los procesos computacionales respecto

de los humanos. Por ejemplo, en el caso de los sistemas que juegan ajedrez, es claro que los

universos inteligentes son muy distintos, pues mientras el humano es de carácter

bioquímico, el de la computadora es electromecánico. No obstante, es posible calificar a las

"conductas" de dichos sistemas como inteligentes.

De esto no se puede seguir que exista un divorcio absoluto entre los estudios cognitivos y

los de inteligencia artificial, sino todo lo contrario, como se verá más adelante.

De lo anterior se desprende que es posible establecer una interesante conexión entre

los distintos tipos de constructivismo aludidos, mediante la elaboración de un sistema

inteligente que busque simular algunos de los procesos seguidos por expertos jurídicos que

realizan sus funciones dentro de una institución pública con el fin de hacer eficiente la

forma en que dicha institución incida en los procesos de construcción de la realidad social.

  Breves nociones sobre inteligencia artificial

El reto de la inteligencia artificial puede ser expresado mediante la siguiente

cuestión: ¿podemos hacer que una máquina simule el pensamiento?

En la actualidad, la inteligencia artificial es considerada una de las ciencias

cognitivas, al lado de las neurociencias, la psicología cognitiva, etcétera.


A pesar de que las reflexiones involucradas en la misma escapan de la mera ciencia

computacional, su ubicación tradicional corresponde a este dominio del conocimiento

donde es definida como la rama de la ciencia computacional dedicada al desarrollo de

programas cuyos productos finales, de ser atribuidos a un humano, presupondrían procesos

mentales inteligentes.

Las investigaciones y áreas de aplicación de la inteligencia artificial han sido

múltiples y no todas ellas afortunadas. Entre las mismas se puede referir las siguientes:

demostradores de teoremas, juegos, robótica, etcétera.

Un intento fallido fue el General Problem Solving del que se pretendía pudiera

modelar procesos inteligentes susceptibles de resolver cualquier problema,

independientemente del área del conocimiento de que se tratara.

No obstante el fracaso de dicha empresa, dejó una importante enseñanza: el

conocimiento involucrado en los diferentes dominios implica una representación

completamente diferente.

De aquí surgieron los sistemas expertos que pueden definirse como aquellos

programas computacionales que permiten resolver o ayudar a resolver problemas de la

misma forma en que lo haría un experto humano.

Uno de los retos principales en la elaboración de este tipo de sistemas es que

muchos de los procesos cognitivos (procesos estructurantes) que tienen lugar en los

expertos humanos tales como el sentido común, la sistematización cognoscitiva, la

creatividad, etcétera, no pueden ser modelados aún. Sin embargo, a pesar de que dichos
sistemas no pueden producir conocimiento en los términos apuntados, pueden modelar y

simular el ya generado por los expertos humanos, básicamente gracias a su formalización

lógica.

La utilización de sistemas expertos ha sido exitosa en diferentes dominios tales

como el diagnóstico médico, la prospección petrolífera, etcétera, ¿Pero podrán estos

sistemas constituirse en herramientas de apoyo a los profesionales jurídicos? Muy

probablemente sí. La posibilidad de contar con sistemas capaces de analizar a gran

velocidad enormes volúmenes de documentación, para extraer de ellos pautas o mejores

opciones de actuación ante supuestos concretos, parece posible y de gran utilidad para los

usuarios.

Y es que en los últimos tiempos parece haberse producido un cambio de orientación de la

tecnología. En vez de insistir en el complejísimo empeño de diseñar modelizaciones de los

ordenamientos jurídicos, integrados con sistemas que imiten el funcionamiento del cerebro

humano, se está procurando la obtención de máquinas que puedan interactuar con los

humanos, destinadas a complementar las habilidades del pensamiento del cerebro.

Como se ha señalado, “la inteligencia artificial no tiene por qué ser necesariamente el santo

grial de la informática. El objetivo, en cambio, podría ser el de encontrar formas de

optimizar la colaboración entre las capacidades humanas y las de la máquina, para forjar

una asociación en la que dejemos hacer a las máquinas lo que mejor hacen y nosotros

hagamos lo que mejor hacemos”

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