Sobre la Astrología
Por:Sergio Rivillo
Aunque no nos demos cuenta en el día a día, vivimos subidos al enorme tiovivo que es el planeta
Tierra. Esas vueltas que da nuestro planeta, como las de otros planetas del Sistema Solar, son los
relojes cósmicos de las muchas vueltas que da nuestra vida. Considerar ésta, en su inmensa
pequeñez, independiente de tales gigantes resultaría ingénuo o incluso ególatra.
La escala humana de la realidad ocupa una posición intermedia entre el cosmos y los átomos,
verdaderos sistemas planetarios en miniatura. El ser humano, y todas las cosas a su escala, son un
microcosmos, un reflejo de un macrocosmos de orden superior. Todo es la suma de sus partes, y
cada parte, un reflejo del todo.
La astrología es un saber milenario cultivado ya por todas las grandes civilizaciones de la
antigüedad, que ya conocían la presesión de los equinoccios y elaboraban calendarios muy precisos
(Stonehenge, calendarios caldeo, maya, chino, etc.). La observación del cielo estaba muy
desarrollada al principio de la Edad de los Metales, pese a no disponer de telescopios (que no
permiten una visión de conjunto). Los grandes edificios de las grandes civilizaciones de la
antigüedad estaban orientados con una "lógica astronómica".
Es fuente común de otros saberes como la grafología, la iridología, la quirología, homeopatía, etc.
Inspiró en sus inicios a la medicina, la meteorología, la música, así como la química del
renacimiento y la ilustración (Galileo, Kepler, Newton, Lavoisier), y la psicología de la personalidad
y el comportamiento (Jung), ya en este siglo. El mismo A. Einstein tenía considerables
conocimientos de astrología y siempre fue muy respetuoso con ella.
Desde la noche de los tiempos ha sido utilizada por el político, el agricultor y el artista, y tiene
paralelismos simbólicos en todas las religiones y en las manifestaciones culturales. La astrología es
un saber-puente, raíz de culturas [JL de Pablos].
No se sabe con certeza si la Estrella de Belén era un cometa, una nova o una conjunción Venus-
Júpiter, pero lo que si parece seguro es que los "Reyes Magos", sabios de oriente, se guiaron por
las estrellas para encontrar el lugar y el momento precisos del nacimiento de Jesús, que
actualmente se considera hacia el año 6 ó 7 antes de Cristo, pues el calendario ha sufrido
variaciones a lo largo de la Historia.
De la misma manera, los aztecas no se extrañaron tanto de la llegada de los españoles al nuevo
mundo, pues conocían una profecía astrológica que lo indicaba. La astrología practicada en la
América precolombina era distinta en apariencia, pero similar en substancia, a la europea, de
origen caldeo. Resulta sorprendente que todas las grandes civilizaciones de la antigüedad, aún sin
conexión alguna entre ellas, llegaran a un sistema astrológico predictivo igualmente eficaz.
La astronomía-astrología de la antigüedad se utilizaba para elaborar un calendario, programar las
siembras, guiarse en la navegación, predecir el tiempo atmosférico y elaborar un diagnóstico
médico. Era un conocimiento utilitario, en tiempos en los que no existían los METEOSAT, los
análisis de sangre y otros recursos tecnológicos.
En la antigüedad no había tanto interés por la astrología de la personalidad y el carácter como hoy
en día. La psico-astrología moderna se ha desarrollado enormemente durante este siglo, a partir de
Jung, y con las aportaciones de conocidos psicólogos y científicos americanos, como Liz Green,
Stephen Arroyo, [Link], y otros europeos como Weiss, Ruperti, [Link], etc. La astrología
adivinatoria, por el contrario, ha progresado poco desde el renacimiento, quizá por las continuas
persecuciones a que ha sido sometida, tanto por la Iglesia, como por muchos racionalistas.
El Libro Conplido de Ben Ragel, traducido del original en árabe en la famosa Escuela de Traductores
bajo el mecenazgo de Alfonso X el Sabio, compendio de recetas de astrología adivinatoria
sumamente precisas, se utilizó durante siglos en universidades españolas y europeas, como
materia optativa, en cursos de especialización.
Hace más de 200 años la Astrología fue expulsada de la universidad, víctima del integrismo
científico y, sobre todo, religioso, pese a haber adoptado el cristianismo mucha de la carga
simbólica de la Astrología. La Astrología ha sufrido desde la antigüedad diversos linchamientos y
quema de libros.
Cuando decimos "Yo soy Leo" estamos afirmando que, cuando nacimos, el Sol estaba en su
segundo mes del verano boreal en el momento de nacer. Pero también es importante la Luna, el
Ascendente, o signo que se levanta por el horizonte, así como una serie de cuerpos celestes; por
eso, dos personas nacidas el mismo día pueden llegar a ser muy distintas, incluso físicamente, ya
que al nacer en distinta hora y/o lugar, el Ascendente caerá en otro signo y el resto de las Casas
quedarán desplazadas.
Conociendo el lugar, fecha y hora de nacimiento, el astrólogo puede darnos mucha información
sobre nuestra personalidad y posibilidades futuras levantando la carta astral, o mapa del cielo de
nacimiento.
La posición de los planetas en el momento inicial de nuestra vida guardan un paralelismo con
nuestra esencia y marcan los puntos sensibles de nuestra existencia. Los planetas seguirán
desplazándose en el espacio e irán pasando por dichos puntos sensibles, marcando nuestras
experiencias a lo largo de la vida.
Desde un observador terrestre, los planetas parecen detenerse y retroceder durante algunas
semanas o meses, para luego recuperar su movimiento directo. De la misma manera que algunos
asuntos y situaciones humanas a veces involucionan o parecen dar pasos atrás antes de tomar un
nuevo impulso.
¿Es la astrología determinista? Como ciencia sí lo es. Una ciencia pura como la Física es
determinista, pues sólo contempla los hechos como una relación de causa-efecto medibles en
términos de espacio-tiempo.
Pero la astrología no sólo es determinista, pues hay muchas circunstancias en la vida donde
podemos elegir. En caso contrario, no cabría atribuir responsabilidad alguna por nuestros actos.
Aunque la Astrología parte de datos numéricos, cuantitativos y medibles, sus conclusiones no lo
son, y por tanto no son demostrables en términos físico-matemáticos. Recíprocamente, que la
Física no sea capaz de describir vivencias y sentimientos humanos, no quiere decir que estos no se
produzcan ni que la Física sea un fraude.
Ni la Física ni la Astrología ni otros saberes humanos tienen mayor limitación en su veracidad que
la honradez de aquel que maneja su conocimiento.
A escala humana, conceptos como la alegría o la tristeza no son medibles ni cuantificables, y quizá
esto nos haga más libres en unos casos o más esclavos en otros. Cuanto más sabemos, somos más
libres, porque somos más conscientes de nuestra falta de libertad. "Los Astros inclinan, pero no
obligan" (Sto. Tomás de Aquino).
No es lo mismo una Constelación que un Signo zodiacal, aunque reciba el mismo nombre.
El Punto Vernal, que marca la posición del Sol en el cielo al inicio de la primavera en el emisferio
boreal, cuando el eje de rotación de la Tierra es perpendicular a la distancia Tierra-Sol, marca el
"0-Aries" o inicio del Zodíaco, división por 12 del círculo de la eclíptica (12 x 30º = 360º). Por este
motivo, el Zodiaco es un concepto generado por los movimientos de traslación y de rotación de la
Tierra. El Zodíaco es una franja en torno a la Eclíptica a traves de la cual se mueven el Sol la Luna
y los planetas para un observador terrestre. Este concepto es el mismo que se utiliza en
astronomía y el que se utiliza en las efemérides astronómicas.
El Punto Vernal se desplaza retrogradando 50,25" al año (1º cada 71,64 años, unos 30º cada
2149,25 años), por lo que las constelaciones parecen desplazarse muy lentamente en el zodiaco,
dando lugar al fenómeno denominado "precesión de los equinoccios". Este movimiento se
corresponde con la rotación de todo el sistema solar en torno al centro de la galaxia a la que
pertenece el sistema solar (la Vía Láctea), efectuando un giro completo en unos 25.920 años
aproximadamente. Actualmente el Punto Vernal se encuentra a principios de Piscis y retrogradará a
Acuario dentro de un par de siglos (aprox.); diremos entonces que empezará la "Era de Acuario".
El Punto Vernal se calculó por primera vez hace unos 2000 años y por eso las constelaciones
recibieron el mismo nombre que el signo del zodiaco que ocupaban entonces. Ya se sabía que las
estrellas se desplazaban 1º cada 72 años, algo perfectamente observable en el lapso de una vida
humana.
FUENTE:[Link]