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Chan Chan: Cultura Chimú y su Palacio

Este documento describe la organización y características del Palacio Central de Chan Chan, también conocido como Palacio Tschudi o Palacio Nik An. El palacio estaba dividido en tres zonas - norte, central y sur - que contenían plazas, corredores, salas de audiencia y recintos funerarios decorados con motivos marinos e iconografía religiosa. El documento analiza la planificación urbana y arquitectónica del complejo y su importancia para entender la sociedad y cultura del antiguo reino Chimú.

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Chan Chan: Cultura Chimú y su Palacio

Este documento describe la organización y características del Palacio Central de Chan Chan, también conocido como Palacio Tschudi o Palacio Nik An. El palacio estaba dividido en tres zonas - norte, central y sur - que contenían plazas, corredores, salas de audiencia y recintos funerarios decorados con motivos marinos e iconografía religiosa. El documento analiza la planificación urbana y arquitectónica del complejo y su importancia para entender la sociedad y cultura del antiguo reino Chimú.

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 INICIO

 MAPA INTERACTIVO

 LUGAR

 AUTOR

 TEMA

 ESTILO

 CRONOLOGÍA

 ANÉCDOTAS
29 julio, 2011
CHAN CHAN: EL PALACIO CENTRAL (TSCHUDI)

En la anterior entrega comentamos las características generales de la ciudad de Chan Chan, la


impresionante capital del reino Chimor, así como sus referencias al paisaje físico y mental. Dentro
del conjunto de Chan Chan, visitamos el Palacio de Tschudi (construido aproximadamente en
1400), probablemente el más conocido de todos los diez palacios de esta enorme ciudad de barro.
La nueva denominación lo llama Palacio Nik An o Casa Central, ya que habría estado dedicada al
dios del mar Ni, y de allí que su vasta decoración tenga preferentemente temas marinos. Las
características de este palacio son un referente del resto de estructuras en la ciudad y
probablemente constituyen uno de los más finos ejemplos de arquitectura Chimú.

ORGANIZACIÓN DEL COMPLEJO TSCHUDI


Ver ubicación en Google Maps

La organización espacial del Palacio da evidencia de una clara jerarquía social que se traduce en
una concatenación de plazas y recintos que cumplían funciones administrativas y ceremoniales.
Existen 3 sectores: la zona sur, formada por una estructura en U que rodea una gran plaza, la zona
central, organizada en torno a una segunda plaza y la zona sur, cerca a una gran poza de agua.

ZONA NORTE
Ingreso

Al aproximarnos al complejo, destaca la altura de la muralla de unos 10 m, hecha de ladrillos de


adobe y de sección trapezoidal (a juzgar por otros muros la pared debe tener un ancho de 1 metro
en su base). En todas las paredes de Chan Chan existe un zócalo de unos 50 cm de alto.

El ingreso en sí es muy simple; no hay un pórtico u elemento horizontal sino simplemente se ha


jerarquizado la entrada por la interrupción de las paredes, acentuando su escala vertical, un
recurso común en otras áreas importantes del palacio. Tras ingresar, una doble muralla define una
angosta y alargada antesala, que acentúa el efecto sorpresa que tendrá el visitante al aproximarse
a la Gran Plaza.
Plaza Principal

Un amplio espacio rectangular de 65 x 75 metros, seco, sobrio, casi ciego, sugiere la imponencia
de las ceremonias aquí realizadas. La escala de la plaza es impresionante y su minimalismo actual
contrasta con el colorido que habría tenido al realizarse aquí pomposas ceremonias. Pienso que el
gran tamaño de las plazas precolombinas (como las de Chan Chan y la plaza hundida en el  templo
de Quetzalcoatl, en Teotihuacan, por ejemplo) fueron un factor que influyó en que las plazas de las
ciudades coloniales americanas sean sustancialmente más grandes que las de las urbes
españolas.

Este espacio fue dedicado a la celebración de ceremonias, entre ellas el culto de los ancestros. En
la terraza con rampa se ubicaba el señor Chimo y los sacerdotes y fue el lugar sagrado. Por las
otras entradas ingresaban a la plaza la gente que iba a participar en la ceremonia: sacerdotes de
menor rango, músicos y cantores de los atuendos y el brillo de los metales glorificaban a los dioses
chimús.

A lo largo de todo el recinto se pueden apreciar unos relieves artísticos que adornan la plaza y que
están dispuestos en un cuerpo medio conformando una textura de líneas horizontales y en la parte
inferior una friso que contiene una secuencia de animales estilizados, que según algunos
especialistas, podrían representar nutrias o ardillas en periodo de reproducción, que simbolizan
fertilidad.
Corredor de Peces y Aves

Saliendo de la plaza, pasamos por un corredor que incluye relieves de pelícanos y peces
estilizados.

Por medio de este corredor los señores chimús se desplazaban desde la Plaza Principal hasta las
audiencias o templetes. En un principio el corredor tuvo cubierta y fue decorado con pelícanos y
diseños escalonados que incluyen peces en movimiento. Las aves estuvieron pintadas de amarillo
y negro.

El patrón del diseño de los peces sugiere la forma escalonada de la chakana (de la cual hablaré
más adelante) un diseño geométrico que interrumpe la trama horizontal que sirve de fondo y que
acompañan el recorrido del visitante con dinamismo pero dentro de un claro orden geométrico.
¿Simbolizarían, ríos, olas, o alguna conexión metafísica entre el mundo marino y el terrestre?

ZONA CENTRAL

Sala del Altarcillo

El patio hundido ceremonial era la antesala de la entrada a las audiencias o pequeños templos que
conducían a la Plaza Principal o al Corredor de los Peces y Aves. El tráfico circulaba por rampas y
galerías altas que tenían un techo soportado por columnas. Todas las paredes estaban decoradas
por representaciones de redes en relieve y estaban pintadas de blanco.
El motivo romboidal o en diamante es característico de Chan Chan y representa las redes de
pescar, enfatizando una vez más el simbólico vínculo de los habitantes de esta ciudad con el mar
que les daba parte primordial de su sustento.”

Audiencias o templetes

Son espacios dedicados al culto y también a la recepción de ofrendas o tributos a las divinidades.
Dentro de cada espacio hubo una construcción en forma de “U”, con nichos que contenían ídolos
de madera. La rica decoración (aves, cruces escalonadas, círculos, redes, etc.) da testimonio de la
sacralidad de los templetes, donde las ceremonias estuvieron a cargo de oficiantes.
Estas audiencias, cuyas paredes tenían 3 metros de altura y cuya planta era en forma de U, eran
las oficinas administrativas de la élite chimú. Destaca nuevamente el tema de la composición en
forma de diamante que descansa sobre un zócalo con figuras de pelícanos o figuras geométricas.
Imagino que además de haber sido decorativo, el tema de las formas en diamante habría servido
como ventilación de estos ambientes, particularmente en el tórrido verano trujillano, relativamente
cercano a la línea ecuatorial. Esta debió haber sido una zona especial, donde habitaban los
sacerdotes cada una de las audiencias finamente decorada por bellas mantas y motivos de oro,
plata y cerámica.
Chakana

La chakana o cruz andina es un símbolo mágico religioso y es una representación de los tres
mundos: el de arriba, el de los hombres y el mundo de abajo. Este es un símbolo frecuente en toda
la iconografía peruana precolombina, en este blog hemos mencionado ejemplos de chakanas incas
encontradas en Ollantaytambo y Písac.

Huachaque o Pozo ceremonial

Tras escavar 6-7 metros, los chimús encontraban agua proveniente de las napas freáticas y la
almacenaban en este estanque (de allí que no necesitaban estar al lado de un río).
Este impresionante pozo era el escenario de ceremonias dedicadas al agua y al culto a la fertilidad.
En una fase temprana el pozo ceremonial estaba orientado hacia el sur. Luego, la parte norte fue
enterrada y el pozo fue ampliado en su lado oeste y en la dirección hacia el mar. En la parte sur los
chimú construyeron un amplia terraza posiblemente designada para funciones religiosas. Luego del
abandono de Chan Chan, los sobrevivientes realizaban entierros y ofrecimientos a los dioses.

ZONA SUR
Recinto funerario

Es el recinto más importante y sacralizado del palacio, pues allí se ubicó la tumba del señor Chimo,
en el centro de una gran plataforma funeraria y rodeada por 44 tumbas secundarias. Allí se colocó
su ajuar funerario consistente en concubinas, oficiantes y muchos bienes que acompañaron al
señor a la otra vida.

La cámara mortuoria estaba construida en forma de T y algunos investigadores sugieren que la


forma en T de las tumbas habría mostrado una especie de linaje común, ya que es un símbolo que
se remontaba al líder fundador Taycanamo. Al morir, el nuevo monarca creaba su propio palacio.
***

Chan Chan, y en particular el Palacio Tshudi o Casa Central, son un interesante ejemplo de
adaptación de la arquitectura antigua a su entorno y su paisaje, tanto por el material con que ha
sido construido como por sus múltiples referencias simbólicas hacia su medio marino. Es también
un elaborado ejemplo de urbanismo precolombino, trazado ordenada y geométicamente , así como
una muestra de integración plástica, logrando un armónico diálogo entre planificación urbana,
arquitectura y arte.

VER TAMBIÉN
- ARQUITECTURA MOCHE

 Huacas del Sol y de la Luna, Trujillo, Perú (s. II-VIII)


 Museo Tumbas del Señor de Sipán
 Una leyenda Mochica (en Anécdotas de Moleskine)
- ARQUITECTURA TRADICIONAL EN EL DESIERTO

 Fortaleza de Masada, Israel

 Fortaleza de Jaisalmer, India


 Jodhpur y Fuerte Mehrangarh, India.
 Necrópolis de Bat, Omán.
 Petra, urbanismo y paisaje, Jordania
 Torres de viento en Dubai, Emiratos Árabes Unidos

Junto a nuestra amable guía en el Palacio


Tschudi, Chan Chan
Vista general de la zona arqueològica de Chan-Chan:
Detalle del palacio “Nik An”, antes conocido
como “Tshudi”

Introducción
1Con el establecimiento de la Ciudad y del Estado aparecen los talleres de producción y los
artesanos especialistas (Childe, 1954). Su estudio es indisoluble, y resulta hasta cierto modo
inútil establecer cuál depende o deriva de cuál. Sin embargo, es claro que estos fenómenos
sociales tienen variantes que se establecen por la naturaleza del Estado, el tipo de desarrollo
urbano alcanzado y, en menor medida por los aspectos culturales de cada grupo. Es conocido
que, en diversas sociedades antiguas del mundo, los talleres de producción se han desarrollado
en un inicio al amparo de los templos o palacios, para luego ir surgiendo talleres de artesanos
independientes junto a la aparición de los mercados y los comerciantes (Redman, 1990). En el
área andina, la presencia de mercados ha sido muchas veces cuestionada (Rowe, 1997); sin
embargo, diversos documentos, tanto de cronistas como de administrativos españoles, indican
que en la Costa Norte los artesanos tenían independencia marcada y que formaron verdaderas
corporaciones dirigidas por curacas. Estos especialistas vivían en barrios y no estaban obligados
a tributar (Espinoza, 1975: 285; Netherly, 1978: 157; Ramírez-Horton, 1981: 290; Rostworoski,
1977b: 221-222). Esta información ha sido corroborada con los estudios arqueológicos de la
Universidad de Harvard (Topic, 1990) en la década de 1970.

2Las investigaciones en el sitio de huacas del Sol y la Luna han permitido conocer una amplia y
compleja red urbana, donde resalta la presencia de centros de producción artesanal de vieja
data. Sin embargo, la planificación urbana de la zona residencial y productiva ha variado en el
tiempo y muy posiblemente ello se deba a los cambios sociopolíticos de la sociedad mochica
(Uceda, 2004).

3En esta ocasión quisiera discutir los contextos urbanos de producción a partir del estudio de la
planificación urbana, es decir, cómo estuvo organizada, desde el punto de vista urbanístico, la
producción de bienes en la ciudad, en particular en su periodo final de ocupación. Pero, al mismo
tiempo, vamos a intentar discutir la(s) forma(s) de organización social de esta producción y el
estatus de los especialistas, para finalmente establecer dentro de qué contexto sociopolítico
moche se insertó este sistema de producción. Para este trabajo usaremos la información de los
conjuntos arquitectónicos 17, 21, 27, 30 y 35. La información de los otros centros de producción
estudiados en el sitio, como los reportados por Bernier (1998; 1999; 2005; 2008), Chapdelaine
(2001; 2003), Uceda & Armas (1997; 1998), no será usada aquí pues no contamos con
informaciones contextuales relacionadas con la estructura urbana colindante. Finalmente,
nuestro trabajo se inicia con un resumen sobre la secuencia ocupacional del sitio. Por no ser el
tema central de este trabajo, no ahondaremos en los detalles sobre nuestra propuesta; para una
mayor información, el lector puede consultar otros trabajos ya publicados (Uceda, 2007; 2010).

1. Aspectos teóricos
4Tratar de estudiar la estructura social de los artesanos y sus talleres en época moche, nos
obliga a una breve revisión de algunos conceptos básicos sobre los que se estructuraron las
sociedades andinas tardías para, a partir de ellos, ensayar un modelo o interpretación de la
sociedad moche.

1. 1. La organización social de la producción:


las fuentes etnohistóricas
5Al tratar de estudiar la organización social y la producción de las sociedades andinas, se siguió
la propuesta de Murra (1972; 1975; 1980) para la organización social inca; esta se basaba en
los principios de la reciprocidad y complementariedad ecológica vertical. Sin embargo estudios
sobre fuentes documentales de la costa central y norte peruana indicaron que este modelo inca
no era aplicable a sociedades de estas zonas. María Rostworowski (1970; 1977a; 1977b)
documentó la presencia de mercaderes chinchanos a larga distancia. La misma autora concluyó
que hubo una vasta diferencia entre las formas de organización socioeconómica de la sierra y la
costa; las economías costeñas se caracterizaban por una división del trabajo altamente
especializada.

6Los documentos coloniales dan prueba de la existencia en la Costa Norte de parcialidades


enteras ejerciendo oficios especializados, incluidos sus propios principales y señores (Espinoza,
1975: 285; Netherly, 1978: 157; Ramírez-Horton, 1981: 290; Rostworoski, 1977b: 221-222).
Estos grupos vivían en barrios o pueblos aparte, no tenían tierras y estaban exentos de servicios
de trabajo (modalidad fundamental de tributación), contribuyendo al Estado solo con sus
productos especializados (Rostworowski 1977a: 177; 1977b: 244).

7En cuanto a la forma de intercambio de bienes existen dos posiciones opuestas. Según
Rostworowski (1977a: 181) el trueque directo entre los grupos de especialistas formaba parte
del sistema económico de la costa. Por su lado, Netherly (1978: 208) y Ramírez-Horton (1981:
292-95) proponen que la economía costeña fue esencialmente redistributiva. A cambio de
otorgarles sus tierras y sus servicios religiosos, los señores recibían los productos agrícolas de
los campesinos y redistribuían sus productos a los artesanos especializados.

1. 2. El taller y la estructuración urbana:


estudios previos
8Poco conocemos, desde la perspectiva arqueológica, sobre cómo se articulaban los talleres
artesanales dentro de las redes urbanas en las sociedades tardías andinas. Para el caso inca, no
conocemos dónde se ubicaban los artesanos en el Cusco y si estos formaban parte de barrios
independientes o si los talleres formaron parte de un componente mayor (palacio, edificio
público o grupo corporativo mayor).

9Según Agurto (1987: 80) la ciudad del Cusco estaba compuesta de dos zonas: la zona urbana,
que integraba el núcleo básico del sector central, el área de expansión del sector central y el
cinturón de aislamiento. La segunda zona era el sector periférico compuesto por la zona
suburbana y la zona rural. De este modo el núcleo básico era considerado la parte sagrada y
administrativa del Cusco, donde residía la nobleza y el personal a su servicio. Tal como es
descrita esta ciudad por muchos cronistas, en ella debieron existir los aclla-huasicuna, donde
mujeres escogidas se dedicaban a la producción de tejidos. Los otros artesanos no son
mencionados, por lo que es posible pensar que estos productores se asentaron en el sector
periférico. Estos barrios periféricos, siguiendo a cronistas como Garcilazo (1943), se componían
de gente venidas de todas partes del imperio y que se organizaban de acuerdo a sus propias
costumbres locales.

10Los datos arqueológicos más importantes de las sociedades tardías las tenemos para la
sociedad chimú; aquí presentaremos la información recuperada en Chan Chan.
11Chan Chan es considerada la ciudad capital del reino del Chimor o Chimú. Su trama urbana no
sigue la misma lógica que la descrita para el Cusco. Si bien existe tres tipos de arquitectura bien
diferenciada en términos sociales (la arquitectura monumental, compuesta de los llamados
palacios y los templos; la arquitectura intermedia, destinada a las residencias de los
administradores y comerciantes; y la arquitectura popular, destinada a la clase baja urbana),
estos tres tipos de arquitectura no se encuentran separados como el caso inca; los llamados
barrios se ubican preferentemente en la parte sur y oeste de la ciudad.

12Según John Topic (1990: 152), los especialistas en Chan Chan ocuparon tres áreas distintas:
barrios, áreas de servidores y áreas para alojamiento de comerciantes (fig. 1).

Figura 1 – Plano general de Chan Chan, mostrando los barrios, áreas de servidores y
mercaderes
Aumentar Original (jpeg, 1,0M)

Tomado de Topic (1990: fig. 5)

13Existen cuatro barrios separados por cementerios que podrían indicar cuatro parcialidades
asentadas en la ciudad. Dentro de cada barrio el artesano vivió en una unidad doméstica
independiente con una cocina, área de depósitos, espacio de trabajo y animales domésticos (fig.
2). Mayormente las viviendas contienen evidencia tanto de talleres de metalurgia como de
tejeduría. El hecho que todos los lingotes y los martillos de piedra fueron hallados en las
viviendas de los barrios sugiere que la preocupación fundamental en sus talleres era la
producción de láminas de metal. Otra información relevante en la organización del espacio
urbano de estos barrios es que las viviendas se agrupaban de dos maneras distintas: algunos
bloques se formaron adicionando cuartos extras a un núcleo ya existente, sugiriendo que, del
mismo modo que la familia fue creciendo, ellos ampliaban y subdividían sus viviendas; en la otra
forma (fig. 2), el lindero del bloque quedó estable pero el espacio fluctuó de una vivienda a otra
por la remodelación de la entrada. Los espacios entre cada vivienda fueron los talleres (fig. 2,
complejo 3; fig. 3) y el área administrativa (fig. 4), esta últimaindicada por la presencia de
arcones o una estructura en forma de «U» con depósitos.

Figura 2 – Complejos arquitectónicos del barrio ubicado al sur de la ciudadela Laberinto,


Chan Chan
Aumentar Original (jpeg, 1,1M)

Tomado de Topic (1990: fig. 6)

Figura 3 – Taller orfebre ubicado en el complejo 3, barrio al sur de la ciudadela Laberinto,


Chan Chan

Aumentar Original (jpeg, 940k)

Tomado de Topic (1990: fig. 7)

Figura 4 – Área administrativa ligada a los talleres del complejo 3, Chan Chan
Aumentar Original (jpeg, 828k)

Tomado de Topic (1990: fig. 8)

14El área de servidores tiene ejemplos de algunas mixturas de actividades de tejeduría y


metalurgia, pero su organización es diferente. Esta área de servidores difiere de aquella de los
barrios por estar construida sobre plataformas y tener un acomodo diferente del área de la
cocina. En el área de servicio adjunta al Palacio de Velarde, ella posee una amplia área de cocina
que abarca al menos tres ambientes (fig. 5). Estas cocinas tienen dos fogones en un cuarto y
otro en otro cuarto adyacente. Estos también fueron espacios para tres zonas de molienda (por
la presencia de batanes) y el área de cocina incluía dos arcones; la ausencia de evidencia de
producción de chicha es un indicador de arreglo social comparado a la de los barrios. Las áreas
de los servidores pueden ser consideradas como viviendas particulares, al menos en términos de
preparación de alimentos.

Figura 5 – Área de servidores orfebres, junto a la ciudadela Velarde, Chan Chan


Aumentar Original (jpeg, 900k)

Tomado de Topic (1990: fig. 11)

15Las evidencias recuperadas en las excavaciones indican, en términos del proceso de


producción, que el trabajo preliminar (tanto el laminado del metal como el hilado), fue menos
importante en estas áreas, que el del acabado de los objetos. Todas estas características llevan
a Topic (1990: 161) a postular que la gente que vivió en estas áreas tuvo un más alto estatus
que aquellos de los barrios. Del mismo modo, la cercanía a los palacios, así como las
características de las construcciones, le permite suponer que esta gente estuvo sujeta a los
señores chimúes.

16El tercer tipo de especialistas son los comerciantes. Las dos áreas registradas se ubican en la
parte central del sitio y al final de la red de caminos. La mejor estudiada (fig. 6) poseía una
cocina comunal, amplios corrales, una plataforma llena de entierros de llamas y cuartos con
múltiples banquetas para dormir (fig. 7). Según los cálculos efectuados, estos fueron capaces de
albergar cerca de 600 personas. La evidencia de artefactos y materiales registrados (madera
exótica, lana de alpaca, lingotes de metal) sugiere el intercambio entre la costa y la sierra y
otros lugares lejanos. Por ello estas áreas corresponderían a estructuras para acoger
temporalmente a estos especialistas.

Figura 6 – Área de mercaderes, Chan Chan

Aumentar Original (jpeg, 1,0M)

Tomado de Topic, 1990 (fig. 13)

Figura 7 – Área de vivienda de los mercaderes, Chan Chan


Aumentar Original (jpeg, 960k)

Tomado de Topic (1990, fig. 14)

17Los estudios de talleres artesanales para la época Moche con mayor información de contextos
urbanos en conjunto, sin lugar a dudas, son aquellos realizados en Pampa Grande (Shimada,
1994), en el valle de Lambayeque. En términos generales, existen tres tipos de talleres por su
ubicación y quizás, como más adelante lo discutiremos, por su relación con procesos y contextos
sociales diferentes. El primer grupo es el de los talleres cercanos a las estructuras o plataformas
piramidales (el mejor ejemplo es el taller de textiles de la Casa del Ciervo). El segundo tipo lo
conforman aquellos ubicados en los sectores H y D, considerados como barrios donde se ubican
viviendas, áreas administrativas de control de la producción artesanal y de bienes. El tercer tipo
de talleres se ubica en zonas domésticas.

18Para fines de nuestro estudio, vamos a describir con mayor detalle el taller de metalurgia,
pues los contextos y excavaciones permitieron a los investigadores de Pampa Grande obtener
mayor información sobre las áreas de actividad en el proceso productivo de los objetos en metal.
Este taller fue ubicado en la estructura 52 del sector H (Shimada, 1994: 203-206, fig. 8.20);
definitivamente estaba involucrado en la forja, la elaboración o formado del metal por martillado
y templado alternado.
19El taller estaba situado en el extremo de una estrecha calle que también permitía el acceso a
una aparente residencia en el otro extremo y a RS 65, con una espaciosa terraza jerárquica
ubicada para controlar el tránsito a y desde la calle (fig. 8). El taller consistía de cuatro áreas
interrelacionadas pero funcionalmente diferenciadas involucradas en (1) templado y fundición,
(2) forjado, cortado y formado de láminas de metal, (3) almacenamiento y consumo de alimento
y bebida, y (4) posible preparación de alimentos y disposición de desechos.

Figura 8 – Taller orfebre. Estructura 52, sector H, Pampa Grande

Aumentar Original (jpeg, 1000k)

Tomado de Shimada (1994: fig. 8.20)

20El área de fundición y templado se ubica en una zona espaciosa y amurallada cercana a la
calle, donde se registraron dos fogones en forma de cubeta con fondos enlucidos de arcilla y
paredes construidas con piedras en un mortero de arcilla. Sobre el piso, cerca de los fogones,
había un cuenco en miniatura roto pero completo, de forma rectangular (4 x 6,5 x 4 cm de alto,
con una capacidad máxima de alrededor de 50-60 cc) con distintivas incrustaciones verdosas en
la superficie interior.

21El ambiente ARm 61 poseía una banqueta y dos mesas de trabajo; aquí se recuperaron dos
conjuntos de artefactos en piedra que indican actividades relacionadas: un conjunto, sobre la
banqueta, consistía en objetos de basalto con facetas planas pulidas; el segundo conjunto
consistía en cantos pulidos con varias facetas. A estos conjuntos se deben agregar dos bloques
de andesita con huellas de haber sido usadas para cortar objetos, así como un bloque de
andesita que originalmente debió estar sobre una de las mesas con una cara mostrando huellas
de trabajo. Este contexto ha sido interpretado como dos fases de actividades de la producción
orfebre: la primera, el trabajo con los cantos de una cara amplia pulida usados como martillos,
para fabricar las láminas de metal a partir de los lingotes. Las placas de andesita sirvieron para
recortar las láminas y los guijarros con múltiples facetas para doblar y repujar las láminas; la
cercanía de los fogones permitía el trabajo de recalentamiento del metal para el proceso de
laminado.

22La presencia de cerámica fina en los ambientes ARm 64 y 85 ha permitido inferir que dichos
ambientes estuvieron destinados a personajes de la elite moche que tuvieron las funciones de
control o administración de este taller. Se puede señalar que el acceso al taller estuvo muy
controlado por el ambiente con banquetas RD 65. En el pequeño ambiente Rm 81, con umbral
alto en su vano de acceso, se registraron varios cántaros firmemente incrustados en el piso para
contener líquidos (posiblemente chicha).

23En todos los ambientes antes descritos no se registró evidencia de actividad doméstica. La
presencia de fogones con gruesas capas de ceniza y restos de alimentos en los ambientes ARm
60 y RR 84, sugieren que aquí se prepararon los alimentos.

1. 3. La producción artesanal y el estatus de


los artesanos
24El tratar el tema de la especialización artesanal dentro de las esferas de la producción en
sociedades antiguas implica, como ha sido señalado por diversos trabajos teóricos, la definición
de cómo funcionaban y se organizaban los artesanos especialistas (véase Brumfiel, 1980; 1998;
Brumfiel & Earle, 1987; Costin & Wright, 1998; Inomata, 2001). De este modo, por su afiliación
en el contexto de producción, siguiendo a Costin & Earle (1989) o Brumfiel & Earle (1987), se
distinguen dos tipos de especialistas: los primeros son los llamados «independientes» y los
segundos los «dependientes» o «adjuntos». Los primeros son aquellos cuya producción
intercambian o venden directamente a los consumidores; la presencia de mercados y
comerciantes es el modelo económico mejor logrado donde se inscribirían este tipo de
productores. En el segundo caso, la producción se hace bajo el patrocinio de individuos que
controlan el poder económico y político. La movilización de la producción la hace la elite; en el
mundo andino sirvieron para definir roles o estatus de los individuos, así como para crear
lealtades entre los grupos mediante «la generosidad», mediante el mecanismo de la
reciprocidad.

25Dentro de un centro urbano es de esperar que sea posible identificar y diferenciar estos tipos
de artesanos, pues aquellos que son independientes formarán barrios particulares y sus talleres
serán una parte de su residencia; en el otro caso, los talleres deben estar integrados a los
palacios o residencias de la elite que los auspician. Nuestro estudio estará centrado en resolver
esta pregunta, así como la escala de la producción artesanal en el sitio de las huacasdel Sol y de
la Luna.

26Por otro lado, la producción artesanal puede ser hecha a diversas escalas, pero siempre que lo
producido esté destinado a consumidores fuera del núcleo de los productores, es decir que ello
involucra un sistema de movilización de los bienes a través de mecanismos de mercados o
mediante el intercambio auspiciado por las elites gobernantes.

27La producción artesanal también involucra el concepto del espacio físico donde se realiza la
producción: los talleres. Un taller no indica un espacio único; dependiendo de la complejidad del
producto y de la escala de la especialización, los talleres podrían tener tantos espacios o áreas
como tipos de artesanos especialistas existan en la producción, atendiendo al trabajo específico
que realicen dentro de una cadena productiva determinada. El registro arqueológico nos informa
directamente sobre los talleres, en un primer momento, pero esta visión que nos brinda la
arqueología es parcial, en tanto corresponde a la cantidad de información que ha perdurado en
el tiempo y lo que dejaron los ocupantes antes de abandonar o transformar el taller. En estos
espacios, las áreas de actividad se deducen por los objetos recuperados y ciertos elementos fijos
que los talleres requieren, como fogones, «mesas» de trabajo y herramientas para realizar los
diversos pasos de la cadena operativa, principalmente.

2. Un ensayo de secuencia general del


sitio
28La información que hemos recuperado en dieciocho años de investigaciones en el sitio (Uceda,
2007; 2010) nos permite considerar tres grandes momentos en la historia de ocupación del
mismo (fig. 9). El primero, desde sus orígenes —que por ahora no son precisos— hasta el año
600 ó 650 d.C., es el momento de dominio de la sociedad por parte de un modelo teocrático que
tuvo sus inicios en la época de Chavín o antes y que culminó con los moches. El segundo, desde
los 600 ó 650 hasta los 850 ó 900 d.C., es el momento del colapso de la sociedad teocrática y la
búsqueda de un nuevo modelo de organización social y política, una sociedad de poder civil, que
culmina con el abandono del sitio y la desaparición de lo que ahora denominamos cultura Moche.
El tercer momento, después del 900 d.C. hasta la llegada de los españoles, es aquel del
abandono del sitio y su reutilización por los chimúes, tanto en algunos de sus espacios sagrados
—para usarlos como lugares de culto y entierro— o en el Núcleo Urbano moche, transformándolo
en campos de cultivo y sus cementerios. La correlación de estos tres sectores del complejo ha
sido realizada en un trabajo colectivo (Uceda et al., 2008), donde se ha puesto en discusión las
secuencias estratigráficas y constructivas, las asociaciones con material cerámico, en particular
la secuencia estilística propuesta por Larco (1948) y los fechados radiocarbónicos existentes. A
estas fechas debemos agregar dos últimas que fechan la secuencia del Templo Nuevo (Uceda  et
al., 2010), que ubican el inicio de la construcción de dicho templo hacia inicios del siglo VII,
coincidiendo con las últimas fechas de ocupación del Templo Antiguo.

Figura 9 – Cuadro de secuencia ocupacional en el sitio de la Huacas del Sol y de la Luna.


Resumen de las principales características
Aumentar Original (jpeg, 420k)

Uceda (2007; 2010)

2. 1. El primer momento moche: la vieja


ciudad y el rol del templo
29Los cinco edificios registrados en la huaca de la Luna corresponden a los pisos 4 al 12
registrados en el Núcleo Urbano, así como a la secuencia de las remodelaciones de las
plataformas 2 y 3 de la huaca del Sol y la secuencia de pisos y remodelaciones que están por
debajo de los rellenos de adobes tramados de la sección 1 de la huaca del Sol.

30Durante este periodo de tiempo, 100 a 650 d.C, el componente más importante del sitio era
sin duda el viejo templo de la huaca de la Luna (plataformas I y II y las plazas 1, 2 y 3). A partir
de la evidencia de los contextos arqueológicos y arquitectónicos (Uceda & Tufinio, 2003; Uceda
& Canziani, 1998; Uceda et al., 2008), se puede decir que el templo era el centro del poder
político; los ceremoniales y rituales que allí se realizaban eran destinados a legitimar el poder
político de la elite moche (Uceda & Tufinio, 2003). Por ello el calificativo de teocrático en cuanto
a su forma de gobierno para este momento. Es claro que el templo tuvo el control de los bienes
y la mano de obra de los diversos grupos y estamentos de la sociedad; la clase urbana, siendo
parte de la elite moche, no gozó del poder y la riqueza que ostentaron los grupos ligados al
templo. Para comprobar lo dicho, basta observar que las tumbas más ricas recuperadas de la
sociedad moche ostentan los símbolos y vestimentas que presentan los personajes
representados en las escenas iconográficas de las ceremonias y rituales de aquella época (Alva,
1994).
31Aunque por ahora solo tenemos una menor información de la clase urbana para esta época,
podemos afirmar sin embargo, que las viviendas son simples y no tienden a formar grupos
complementarios. Domina un espacio amplio (patio), raramente con banquetas formales, pocos
depósitos. Estos elementos asociados a la poca diversidad de recursos con los que cuentan, nos
indican claramente que esta elite urbana, si bien gozó de privilegios, estaban directamente
controlados por el poder del templo. Siguiendo las ideas de Garth Bawden (1994), durante este
periodo de desarrollo del Estado Moche se impulsó una ideología individualista, donde los
gobernantes asumieron roles de las divinidades o las encarnaron en los principales ceremoniales
y rituales, como aquél del sacrificio humano. Para ser más preciso, este modelo individualizante
y la conformación del Estado territorial se pueden observar cuando el discurso iconográfico se
formaliza en los diversos espacios arquitectónicos en los templos: patio con relieves, terraza del
nivel alto y el frontis del Templo Antiguo. Las evidencias apuntan a que ello suceda a partir de la
construcción del edificio D, pues para el edificio E no se ha registrado el Recinto Esquinero ni los
relieves en el patio del nivel bajo de la plataforma I.

32En este sentido, es plausible suponer que los productos manufacturados en los talleres del
Núcleo Urbano, aparte de estar destinados a los rituales y ceremoniales celebrados en el Templo
Antiguo, como signos o emblemas de distinción social o política, también se destinaron a rituales
relacionados con el mundo de los muertos o la elaboración de las identidades de los individuos
en sus entierros. Desde esta perspectiva, es explicable que, para este momento de la historia
del sitio, los talleres estén más localizados en ciertos espacios y que no todos los conjuntos
residenciales posean áreas destinadas a actividades productivas, como sí es visible para los
momentos finales de la ocupación moche en el sitio.

2. 2. Segundo momento moche: el abandono


del Templo Antiguo y la búsqueda de nuevos
modelos de organización social y política
33En el periodo del 600 al 900 d.C., se construyeron la plataforma III y la plaza 4 que, juntas,
configuran el Templo Nuevo, así como la última fase constructiva en la huaca del Sol. Ambas
edificaciones comparten para este momento los mismos tipos de adobes; las marcas de
fabricantes fueron dominantes y se encuentran por bloques constructivos (cf. Hastings &
Moseley, 1975; García et al., 1994). Además, para este momento corresponde la vigencia de los
dos o, en algunos lugares, tres últimos pisos en el Núcleo Urbano. Es el momento del colapso del
sistema político teocrático moche.

34En este punto de la historia, la huaca del Sol adquiere mayor importancia, si tomamos en
consideración su volumen. De este hecho surge la pregunta: para este momento ¿el rol de la
ideología religiosa había sufrido cambios sustantivos?, o ¿nuevos dioses tomaron importancia
frente a los viejos dioses que gobernaron el «Olimpo Moche»? Para ensayar una respuesta
notamos que en el Templo Antiguo de la huaca de la Luna, las divinidades representadas en casi
todas sus etapas constructivas, tuvieron una fuerte afiliación con las divinidades cupisniques. Los
nuevos trabajos realizados en este edificio nos muestran que su estructura es distinta: está
conformada de tres plataformas escalonadas siguiendo un eje oeste-este y su acceso se hacía a
través de una rampa y escalinatas empotradas; no poseía un discurso iconográfico externo
visible desde la plaza de acceso. Finalmente, hay que remarcar que dentro de los restos de
individuos sacrificados se distingue un caso en particular, pues presenta evidencia de cortes a la
altura del esternón destinado a separar las costillas para tener acceso al corazón; este tipo de
sacrificios es muy usual en época chimú y no tiene una tradición típica moche (Uceda  et al.,
2010; Tufinioet al., 2010). Entre los murales descubiertos en este templo no aparecen los dioses
cupisniques, en ellos destacan escenas de desfiles de guerreros, tejedoras, felinos y símbolos
geométricos como aquel de la ola y la escalera. Pero el más emblemático es aquel del tema de la
«Rebelión de los Artefactos», donde dominan los símbolos emblemáticos relacionados con la
divinidad femenina (Makowski, 2003: 373). La aparición de nuevos dioses en el arte moche en
su fases finales ha sido ya advertida por Elizabeth Benson (2003) en el arte cerámico. Estas
evidencias y preguntas nos plantean la necesidad de repensar el modelo de organización política
que adquirió la sociedad mochica tardía, y el rol que cumplió este sitio con relación a Galindo y
Pampa Grande, por citar los otros complejos arqueológicos más conocidos.

35Hemos discutido en otras ocasiones (Uceda & Tufinio, 2003) que el abandono del Templo
Antiguo debió ocurrir entre 550 ó 600 d.C., según fechas radiocarbónicas, y estuvo asociado a la
presencia de fuertes lluvias (Mega Evento El Niño). Sin embargo, el abandono del templo y la
presencia de El Niño no significaron el abandono de la ciudad, pues la ocupación moche continuó
en el sitio unos siglos más. Claude Chapdelaine (2003), al revisar las fechas radiocarbónicas en
el núcleo urbano coincide con nosotros al demostrar que el sitio fue ocupado hasta mediados del
siglo IX y que el estilo Moche IV perduró en el sitio desde el año 400 hasta el año 880 d.C. De
ello concluye que el mega Niño de 600 d.C. no fue la causa del abandono del sitio Moche. Las
excavaciones de Chapdelaine no le permitieron descubrir para la época tardía de ocupación un
nuevo elemento urbano que hemos denominado bloque arquitectónico, que bien puede
considerarse homólogo a las manzanas de nuestras ciudades actuales.

36¿Cuál es el real significado del abandono de este templo? Desde nuestra perspectiva de
análisis, el Templo Antiguo encarnó un modelo político que sustentó la emergencia del Estado
territorial Moche Sur, con su centro de poder o capital: la ciudad de las huacas del Sol y de la
Luna. En este momento, la huaca de la Luna era el centro del poder político. Su abandono, en
primer lugar, debe ser entendido como el colapso del modelo político teocrático moche y el
desmembramiento del territorio estatal.

37En segundo lugar, la pérdida de un poder central que acumuló la riqueza para sí debió motivar
que esta riqueza se transfiriera de alguna manera a la clase urbana, con los respectivos cambios
en sus patrones de vida (Uceda, 2010). Finalmente, el colapso del modelo político teocrático
moche significó la búsqueda de nuevas formas de organización social, con las disputas y
conflictos entre grupos menores de la misma elite moche. Vamos a revisar brevemente cada una
de estas tres implicancias.

38Luego del colapso político sigue un largo periodo, que debió durar más de 150 años, donde la
sociedad moche buscó afanosamente un nuevo orden social donde el poder civil empezó a tener
más importancia en la sociedad y en la estructura del Estado; este proceso posiblemente se
produjo con flujos y reflujos. La causa interna era el modelo teocrático que no respondió a las
tensiones internas, esto es a los conflictos entre las elites dominadas no moche (por ejemplo los
virúes o gallinazos), así como aquellos conflictos surgidos por los intereses entre la clase urbana
emergente y los dirigentes sacerdotales moches. Pero también debieron influir factores externos
como la influencia de la cultura Wari o de Pachacamac, y las presiones de grupos serranos como
los cajamarcas o los huamachucos. En este sentido la ocurrencia de catástrofes naturales debió
acelerar estos procesos en marcha.

39Uno de los primeros efectos de estas contradicciones, fue sin duda, la pérdida del control de
territorios conquistados (Nepeña, Santa, Chao y quizás Virú). El Estado territorial se
desintegraba, y la sociedad moche debió retroceder a un modelo organizacional tipo jefatura: en
cada valle aparecen uno o más centros de poder que compiten entre sí, formando alianzas con
unos y otros, sin lograr que uno de ellos se imponga en definitiva.

40Un segundo efecto fue el incremento del poder político y económico de la clase urbana. El
incremento del poder económico es observable por el hecho de que durante los últimos pisos
ocupacionales, que corresponden a este momento de colapso de la sociedad moche, la clase
urbana tiene un mayor acceso a diversos productos, en particular a aquellos que se generan por
especialistas u otros grupos no urbanos. Antes de la década de 1990, el único indicio de la
existencia de talleres productivos en el sitio huacas de Moche fue ubicado al pie de la huaca del
Sol, donde se registró una concentración de turquesas bajo la forma de cuentas, preformas y
fragmentos no trabajados (Topic, 1977). Con el inicio de las excavaciones en el Núcleo Urbano y
en los flancos del Cerro Blanco, se fueron documentando paulatinamente sectores de producción
de cerámica fina (Armas, 1999; Uceda & Armas, 1997; 1998) y cerámica doméstica (Jara,
2000), áreas de preparación de chicha (Chapdelaine, 2001; 2003; Gamarra et al., 2004),
espacios de manufactura de ornamentos corporales y trabajos en piedra (Bernier, 1999;
Chapdelaine et al., 2000; Chiguala et al., 2006); sectores que posiblemente sirvieron para la
fabricación y almacenamiento del material textil (Chapdelaine, 2001; 2003) y áreas relacionadas
con la producción de objetos metálicos (Chapdelaine, 1998; 2003; Chapdelaine et al., 2001;
Chigualaet al., 2004; Rengifo, 2005; Rengifo & Rojas, 2005; 2008; Uceda & Rengifo, 2006).

41Los ajuares funerarios muestran un fuerte incremento en la cantidad de ofrendas, así como
mayor presencia de objetos de metal, tumbas de cámara, etc. Podemos observar los cambios
políticos a través del cambio de estructuras del Núcleo Urbano. La presencia de bloques
arquitectónicos agrupando varios conjuntos arquitectónicos especializados, en torno a una
residencia principal, nos señala un nuevo cambio de la organización social moche. Los señores
de la elite urbana moche empiezan a controlar especialistas, organizar actividades ceremoniales
y rituales dentro de sus residencias, como se deduce del incremento de entierros, de la
producción y consumo de chicha y de la presencia de ciertos objetos rituales en las residencias
como figurinas, floreros e instrumentos musicales (Uceda, 2010).

42Este incremento del poder en la clase urbana es el inicio de una secularización del poder,
proceso que culminará con la aparición del Estado Chimú. Esta nueva clase urbana se
comportaría como un grupo corporativo y de él se desprende el poder central que debió ser
frágil y quizás efímero.

43Existe un inconveniente a esta línea de conjeturas, y es el de explicar cómo una sociedad en


plena crisis logró edificar uno de los monumentos moches más grandes: la huaca del Sol. La
primera explicación sería que se trata de un cambio social, donde el rol del poder era civil y este
edificio representó el nuevo rol del poder civil. En este sentido, este edificio funcionaría como un
templo palacios. Con la evidencia que tenemos es posible que estos cambios vinieran del norte.
44El uso de adobes marcados tiene una tradición más antigua en el norte que en las huacas de
Moche. En Sipán es notable el uso temprano de adobes marcados (Meneses & Chero, 1994:
láms: 234-235); por ello, no sería descabellado suponer que esta nueva forma de control
pudiera provenir del moche norteño. A pesar de lo limitado de nuestro conocimiento sobre la
forma que tuvo la huaca del Sol, una cosa es clara: no presenta el diseño del templo moche
clásico. Las huacas lambayecanas presentan plataformas de lados lisos y no escalonados, el
acceso se hace a través de una rampa central o lateral que llega directamente a la parte alta de
la plataforma. En el caso de las huacas moches sureñas, estas presentan fachadas escalonadas,
las rampas son laterales y en forma de «L» y frente a la plataforma existe un patio  en su lado
norte. Por ello, no es tampoco absurdo proponer como hipótesis de trabajo que la última
edificación de esta huaca tiene un diseño más cercano a las huacas lambayecanas, cuya función
de centros de residencia del poder central está bien documentada (Narváez, 1996). Así mismo,
del estudio de los tres perfiles en la parte oeste (destruida) de este edificio se observa el
volumen que representó la última edificación y es en este nuevo volumen donde el tipo de
adobes es de paredes lisas y con marcas de fabricantes distribuidos por cada bloque constructivo
(Uceda, 2010: fig. 4; Chauchat & Herrera, 2003: encarte 6.1). En este sentido bien podemos
asumir que este edificio no era un templo como huaca de la Luna sino un palacio-templo como
se observa en las huacas lambayecanas tardías.

45Una segunda explicación viene de otras culturas que en su ocaso iniciaron obras majestuosas
como el caso de la arquitectura de Puuc, en las tierras altas mayas, a finales del periodo clásico
e inicios del post clásico (Dunning, 2000). Se trata, pues, de una respuesta de la sociedad y de
su elite ante la crisis. Este proyecto «faraónico» se convirtió en el símbolo de unidad para los
grupos corporativos de la clase urbana, pero su ejecución en lugar de cumplir el objetivo
perseguido debió empobrecer paulatinamente a la clase urbana, hasta agotar sus propios
esfuerzos, y con ello motivó la desaparición de una de las sociedades más brillantes de los Andes
centrales para su época.

46Finalmente, debemos señalar que este proceso de cambio de una sociedad teocrática a una
civil no culminó exitosamente en el sitio de las huacas del Sol y de la Luna. Otro grupo mochica
de menor jerarquía que los que vivían en esta urbe, sí lograron dar el paso exitoso; me refiero a
aquellos que construyeron Chan Chan, que la etnohistoria conoce como los chimúes.

2. 3. Las ocupaciones post moche: la


presencia chimú
47En el periodo que va desde 900 ó 1000 d.C. hasta la época Chimú, hay evidencia que indica
que el sitio fue totalmente abandonado y luego reocupado, posiblemente en forma continua,
pero no como un centro urbano ceremonial. Ciertos espacios arquitectónicos del Templo Antiguo
son reocupados por gente chimú para construir tumbas, altares o colocar ofrendas; ello nos
indica la clara continuidad cultural entre los moches y chimúes. Estos últimos siguieron
reconociendo este templo como un lugar sagrado, pues las actividades que ellos realizaron son
de este carácter. No ocurre lo mismo con el Núcleo Urbano donde se destruyen las viviendas, se
nivela el terreno y se le transforma en campos de cultivo y como cementerios de los ocupantes
chimúes. La ciudad se abandona y sus artesanos y su elite van a ocupar Chan Chan u otros
centros urbanos chimúes.
Putuni
Inicio > Ruinas de Tiahuanaco

Llamada también el Palacio de los Sarcófagos, por Arthur Posnansky, porque ahí encontró
cámaras funerarias muy parecidas a sarcófagos, hechas en bloques de andesita.

Es posible que este sitio haya sido como un mausoleo para el entierro de personajes importantes
del Estado Tiwanakota.

En esta ruina se encontró una estela sin cabeza, denominado el “monolito descabezado”, del
cual nunca se pudo encontrar esta pieza.

Reconstrucción de Putuni
Dibujo que pertenece a Edmund Kiss y se encuentra en su libro, del año 1937: 
Das Sonnentor von Tihuanaku und Hörbigers Welteislehre
Von Edmund Kiß, Mit über 100 Abbildungen
Verlegt bei Koehler & Amelang in Leipzig
Bibliografía

 Arquitectura Prehispánica en los Andes bolivianos, Arq. Javier F. Escalante


Moscoso, Producciones CIMA, 3era ed., 1997

PAISAJISMO EN PERÚ

Posted by paisajes_cartesianos on noviembre 20, 2012 · Dejar un comentario 

Proyecto de paseo marítimo en la costa de Huanchaco (Trujillo, Perú)


Esta semana os traemos uno de nuestros proyectos internacionales. se trata del diseño de un paseo
marítimo en la zona de costa de la ciudad de Trujillo en Perú, llamada Huanchaco. Este paseo
marítimo era la fase de adecuación de otro proyecto mas ambicioso también propuesto por nosotros, que no
era otro que aportar soluciones al problema erosivo de la costa de esta zona, provocado por la
construcción de un espigón años atrás.Ingepaisajes estuvo en Perú exponiendo estas soluciones ante
el Viceministro de Transportes en Junio de 2011, a la vez que pudo exponer su solución para el paseo
marítimo.
En cuanto a la inspiración del diseño, nuestro equipo tomó de base las ruinas de Chan Chan, patrimonio
de la humanidad y baluarte cultural de la ciudad de Trujillo. Estas ruinas presentaban motivos y grecas que
creímos muy interesantes para su reproducción, como podemos ver en la figura.
El diseño se basó en la reproducción de estas grecas de manera que produjeran un ritmo interesante a lo largo
del recorrido. Esta reproducción se hizo en el plano del pavimento y en los planos en altura de las pérgolas.

Otro guiño que se le hizo a estas ruinas fue la reproducción de los rombos de sus muros en los muros que
delimitaban el paseo. Para ello se nos ocurrió diseñar una “L” invertida en hormigón blanco para ponerle un
peto de chapa de corten con estos rombos cortados con láser. Poniendo luz dentro el resultado se perciben los
rombos perfectamente una vez entra la noche.
En cuanto a la dotación de servicios se estudiaron primero las avenidas de público según la densidad de
población de las barriadas. Esto nos dio zonas de fuerte desembocadura de usuarios y otras con menos. La
dimensión de las estancias y la dotación de servicios se dimensionó acorde con esta desembocadura de
usuarios.
Entre otros, se dotó a la zona de equipamientos deportivos, biosaludables, cafeterías, restaurantes y una gran
plaza de reunión.
Por último se dotó al paseo de un centro de Interpretación del ecosistema “El Totoral”. La Totora es
una planta muy protegida que es utilizada para hacer barcazas que son denominadas por los lugareños
como “Los caballos de Totora”.

 
Del centro de interpretación salía una pasarela de manera que atravesaba todo el totoral para acabar en
una placeta-mirador al borde del mar.
Esperamos que os haya gustado este proyecto internacional. Ingepaisajes presta cobertura
internacional para sus proyectos, así que si podemos ayudarte en cualquiera de ellos sólo tienes que
ponerte en contacto con nosotros. La distancia no es un problema. Como siempre no olvides visitar
nuestra web y nuestros perfiles en redes sociales.
¡Hasta la próxima!
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