0% encontró este documento útil (0 votos)
68 vistas22 páginas

Talak .Modulo-1 2

La psicología surgió como disciplina académica a fines del siglo XIX. Desde entonces ha abarcado una diversidad de posiciones teóricas y prácticas. El documento analiza la evolución de la psicología como disciplina científica, destacando que aborda problemas de conocimiento desde un enfoque específico y con métodos estandarizados. También examina los diferentes tipos de problemas que ha abordado la psicología a lo largo de la historia para definirse como disciplina y generar conocimiento.

Cargado por

Micaela Grosso
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
68 vistas22 páginas

Talak .Modulo-1 2

La psicología surgió como disciplina académica a fines del siglo XIX. Desde entonces ha abarcado una diversidad de posiciones teóricas y prácticas. El documento analiza la evolución de la psicología como disciplina científica, destacando que aborda problemas de conocimiento desde un enfoque específico y con métodos estandarizados. También examina los diferentes tipos de problemas que ha abordado la psicología a lo largo de la historia para definirse como disciplina y generar conocimiento.

Cargado por

Micaela Grosso
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

¿Qué es la psicología?

Los problemas, la pluralidad epistémica y las valoraciones


en la psicología.

Ana María Talak

(texto editado, selección)

Quien no se mueve, no siente las cadenas.


Rosa Luxemburgo

La psicología surgió como disciplina académica en el último cuarto del


siglo XIX. Desde entonces y hasta la actualidad, siempre ha abarcado una
diversidad de posiciones teóricas, de prácticas de investigación y de prácticas
profesionales. El objetivo de este módulo es brindar a los alumnos de primer
año herramientas conceptuales para entender esta diversidad de la psicología,
desde una perspectiva histórica y epistemológica. La perspectiva histórica es
fundamental para entender cómo llegan a plantearse ciertos “problemas
psicológicos” y cómo se intentan responder, apelando a concepciones y a
prácticas sociales de diferentes épocas y grupos humanos. La perspectiva
epistemológica nos aporta una reflexión sobre cómo se construye el
conocimiento sobre la psicología humana, sobre sus relaciones con el orden
social y sobre las comparaciones que se establecen con la psicología de los
animales. Para comprender esta diversidad de la psicología, vamos a tener en
2

-
cuenta los aportes de la historia, de la filosofía y de los estudios sociales de la
ciencia.

La psicología como disciplina científica.


Cuando hablamos de la psicología como una disciplina científica, no
nos referimos al conjunto de las ideas que se han escrito sobre el alma, la mente
o la conducta humanas, desde la Antigüedad hasta el presente. Nos referimos,
en cambio, a una disciplina de conocimientos que incluye también prácticas
(prácticas de investigación y publicación de los resultados, prácticas de
transmisión académica y difusión social, prácticas de intervención profesional
en distintas áreas, etc.) que se han abocado a resolver problemas que se fueron
definiendo como propios de su campo. Esta disciplina se organizó
institucionalmente a fines del siglo XIX: logró en esos años cierto grado de
institucionalización de sus prácticas de investigación y de producción de
conocimiento en la universidad (por ejemplo, por medio del uso de ciertas
técnicas de medición, de experimentación y de observación, a través de las
publicaciones en revistas especializadas, etc.), y, poco a poco, fue definiendo
también un perfil profesional, con la delimitación de un conjunto de prácticas y
campos de intervención propios (por ejemplo, la psicoterapia; los tests mentales
para realizar psicodiagnósticos en la escuela, en el trabajo, en la clínica o en la
orientación profesional; peritajes psicológicos en el ámbito forense; etc.).

Es importante destacar que hoy en día no puede considerarse la


psicología, ni ninguna ciencia, solo como un conjunto de teorías y enunciados.
Los estudios sociales de la ciencia han mostrado durante la segunda mitad del
siglo XX, que las ciencias son también empresas sociales, colectivas, y en tanto
tales, están organizadas según normas de intercambio social, tienen sus propios
códigos e instituciones, y crean los límites que definen su interior y su exterior
(Martin, 2003). Por lo tanto, para comprender una ciencia, no bastaría con
3

-
estudiar sus teorías, realizar un análisis lógico de las mismas y mostrar su
relación con las pruebas empíricas. El proceso de institucionalización
académica de la psicología como disciplina a fines del siglo XIX incluyó, por
ejemplo, la creación de cátedras y de cargos de profesores universitarios
dedicados exclusivamente a esta área, la organización de laboratorios de
investigación, la publicación de revistas y libros especializados, y la
organización de congresos y sociedades de psicología. Ese proceso de
institucionalización no fue homogéneo. Siguió las pautas que las diferentes
comunidades académicas tenían establecidas para la institucionalización de sus
saberes y respondió a los problemas que en esos ámbitos se consideraban
relevantes (véase Danziger, 1979; 1990; Rieber & Salzinger, 1998; Pickren &
Dewsbury, 2002; Pickren & Rutherford, 2010).

En los trabajos prácticos de esta unidad se analiza un artículo inaugural


de Kurt Danziger, publicado en 1979, en el que el autor muestra diferentes
desarrollos de la psicología en este período inicial en Alemania y en Estados
Unidos (Danziger, 1979). Se trata de un artículo inaugural porque recién en esos
años (fines de la década de 1970), por influencia de los estudios sociales de la
ciencia, se comenzaron a explorar los aspectos sociales e institucionales de la
psicología para escribir su historia e incluso comprender las prácticas actuales
de la disciplina.

En la materia veremos algunos de estos desarrollos de la psicología,


mostrando cuáles fueron en cada contexto académico y social:

- los problemas relevantes que se buscaban resolver;


- la ciencia que se tenía como modelo para organizar la investigación y las
teorías psicológicas (por ejemplo, la física, la fisiología experimental, la
biología evolucionista, la clínica médica, la sociología, etc.);
4

-
- el diseño de tecnologías de intervención para resolver ciertos problemas
prácticos, o para responder a objetivos de políticas públicas;

- los problemas que se resolvían exitosamente;


- los límites de la propia tradición de investigación o marco teórico.

Los problemas que aborda la psicología.


Una forma de definir una ciencia es a partir de los tipos de problemas
que intenta resolver y de los métodos que diseña para resolverlos. Danziger
(1979) por ejemplo utiliza el concepto de intereses intelectuales para identificar
cómo se define una disciplina. Estos intereses intelectuales señalan los objetivos
que un grupo especializado se propone alcanzar, objetivos de conocimiento que
también se relacionan con exigencias sociales, económicas y políticas (que
Danziger llama factores extradisciplinarios) que hacen que ciertos objetivos sean
reconocidos como valiosos y otros no.

Una ciencia busca resolver un conjunto de problemas de conocimiento,


con un lenguaje específico y desde cierto enfoque. Esos problemas forman parte
de la definición de la propia disciplina; sin embargo, a lo largo de la historia de
una ciencia, los problemas pueden ir cambiando, pueden surgir otros nuevos, o
bien, otros pueden ser abandonados como problemas a investigar. Los
problemas que motivaron la búsqueda de conocimiento psicológico se
plantearon en determinados contextos, que incluían tanto conocimientos de
otras ciencias como problemas sociales y proyectos políticos más amplios, en los
cuales el conocimiento psicológico podía cumplir un rol.

Los problemas abordados por la psicología han sido de diferentes tipos.


Por un lado, se han planteado problemas sobre cómo definir y explicar los
fenómenos y los procesos psicológicos, y sus relaciones con otros procesos
5

-
físicos, biológicos o culturales, y para eso se han elaborado explicaciones y
teorías sumamente detalladas. Por ejemplo, el estudio de la percepción comenzó
siendo el estudio de un fenómeno fisiológico. Antes de mediados del siglo XIX
(décadas de 1830 y de 1840) se estudiaba la fisiología de los distintos sentidos
(especialmente tacto, visión y oído) con métodos experimentales, que provenían
tanto de la fisiología experimental como de la física. Sin embargo, al abordar
esos problemas se comenzaron a plantear algunas cuestiones que ponían en
relación los procesos fisiológicos o físicos de los distintos sentidos con aspectos
de carácter psicológico, es decir, que tenían que tener en cuenta la experiencia
perceptiva de los sujetos: qué sentían y cómo lo sentían. Algunos investigadores
comenzaron a formular problemas sobre las relaciones entre lo físico y lo
psíquico, o directamente, sobre lo psíquico, utilizando los mismos métodos de
las ciencias en las cuales esos problemas se habían ido perfilando. Así, una serie
de problemas comenzaron a plantear preguntas sobre cómo eran los procesos
psíquicos, sus relaciones con los procesos corporales, e incluso el estatus de
estos fenómenos psíquicos en relación con otros fenómenos de la naturaleza (se
preguntaban si lo psíquico se podía explicar totalmente apelando a procesos
fisiológicos o físico-químicos, o bien, si era necesario otro tipo de explicación, y
en ese caso, en qué consistía una “explicación psicológica”). Estos problemas
entonces plantean cuestiones cuyas respuestas aportan al conocimiento de la
disciplina psicológica. Requieren de una formulación clara, de métodos
estandarizados, de la publicación de los resultados para que estén disponibles a
otros investigadores. Todo esto es fundamental para que los resultados puedan
considerarse “conocimientos” por parte de una comunidad de científicos o
investigadores. Estos “conocimientos” una vez aceptados, pueden usarse para
formular nuevas preguntas y realizar nuevas explicaciones tomando como base
lo ya investigado y aceptado. Aunque también los conocimientos aceptados
pueden llegar a modificarse o refutarse con nuevas investigaciones.
6

-
Lo importante es que esa producción de conocimiento disciplinar es de
carácter público y colectivo. La experiencia individual, privada, de un
investigador o de un profesional, si no llega a la instancia pública de su difusión
en revistas especializadas, que exigen evaluación y pueden ser examinados,
discutidos, refutados o aceptados por otros colegas del campo, no puede ser
considerada “conocimiento” de la disciplina, aun cuando a nivel personal el
investigador o el profesional hayan aprendido cosas nuevas.

Dentro este primer tipo de problemas, cuyas respuestas van formando


parte del bagaje de conocimientos de la disciplina, además de los problemas de
carácter general ya mencionados, se fueron formulando otros más específicos.
Por ejemplo, para el caso de la percepción, a fines del siglo XIX y a principios
del siglo XX comenzó a estudiarse cómo la fatiga podía afectar la percepción,
qué tipo de fatiga, cuánto la podía afectar, etc. O bien cómo el consumo de
ciertas drogas podía transformar ciertas percepciones o capacidades para
discriminar entre distintos estímulos. Los resultados de estas investigaciones se
han utilizado para tomar decisiones en políticas públicas, por ejemplo, que no
se puede conducir un automóvil habiendo consumido bebidas alcohólicas. En
la ciencia, se ha llamado conocimiento aplicado a aquel producido a partir de la
indagación de estos últimos tipos de problemas. Estos problemas se formularon
en contextos específicos (por ejemplo, la educación, el trabajo, la clínica, la
publicidad, la prevención de conductas riesgosas, etc.) y muestran las relaciones
que la psicología ha ido manteniendo con un público más amplio, con la
sociedad y la cultura de una época. A veces estos problemas se formulan
inicialmente en un lenguaje que no es el de la disciplina psicológica, sino el de
esos ámbitos sociales. Las investigaciones realizadas por psicólogos en estos
casos pueden reformular algunos aspectos del problema para poder abordarlos
desde un marco teórico explícito de la disciplina, o bien, pueden mantenerse en
su formulación original, participando en proyectos más amplios,
7

-
interdisciplinarios, en los que la psicología aporta una perspectiva junto con
otras para encontrar una respuesta.

Los problemas que se refieren a cuestiones de conocimiento de la


disciplina (más general o más “aplicada”) se relacionan también con problemas
metodológicos y tecnológicos: por ejemplo, con qué técnicas, con qué pasos,
investigar un problema, o cómo intervenir para lograr un determinado
resultado en la clínica, en la educación, etc. Todos estos problemas apuntan a
lograr conocimientos para la disciplina.

Por otro lado, podemos distinguir otro grupo de problemas que son
propios de la disciplina pero que no implican la producción de nuevo
conocimiento en el sentido recién explicado. Se trata de problemas de carácter
práctico que los psicólogos son llamados a responder o a intervenir para lograr
una solución de acuerdo con las expectativas y demandas de los sujetos que
participan en la situación, y para lo cual no es necesario producir nuevo
conocimiento, con publicaciones, etc. En estos casos los psicólogos intervienen
en el marco de ciertas teorías y conocimientos ya logrados, y lo que hacen es
utilizar los mismos para resolver la situación singular en la que están
interviniendo. Si bien los psicólogos están conociendo aspectos importantes de
una situación única, singular, contextualizada, utilizan su bagaje de formación
disciplinar para encontrar soluciones en esa situación concreta.
(…) Los problemas que indaga la psicología entonces no existen en la
naturaleza. Los plantean los investigadores sobre un horizonte que les da
sentido. En este horizonte confluyen saberes académicos, concepciones sociales
y lenguajes de la época o del grupo social al que pertenecen esos investigadores.
Sobre ese horizonte es que ciertos problemas aparecen como problemas, y se
ven como necesarios de ser investigados y solucionados. Las teorías
psicológicas son intentos de responder esos problemas dentro de cierto conjunto
8

-
de debates y tradiciones teóricas, y en relación con ciertos contextos sociales.
Las teorías psicológicas no buscan explicar todo, si no solo responder los
problemas para los que fueron elaboradas. Las teorías psicológicas entonces
deben ser comprendidas en relación a los problemas que buscan resolver y al
contexto en el cual esos problemas han sido planteados.

Relaciones de la psicología con la sociedad.


El uso de ciertas palabras para nombrar aspectos de nuestra experiencia
psicológica (por ejemplo, memoria, inteligencia, pensamiento, emoción,
motivación, personalidad, carácter, represión, conflicto, etc.) y para plantear los
problemas relevantes a investigar en la psicología, muestra la relación estrecha
entre la psicología académica y la sociedad. Kurt Danziger (1997) sostiene que el
lenguaje cotidiano también tiene una psicología, una forma de conceptualizar la
experiencia psicológica que varía según la cultura y la historia de cada
comunidad. La cultura instala una forma de ver y de hablar sobre la
experiencia. Esta comunidad lingüística más amplia en la que viven los
psicólogos profesionales, les proporciona una red de categorías (términos) para
nombrar la experiencia psicológica, con muchos supuestos compartidos por la
experiencia social común. Esos supuestos compartidos en general no se
encuentran explicitados, pero están presentes en las categorías que se usan para
describir los fenómenos psicológicos.

Al describir nuestra experiencia psicológica, creemos que nos basamos en


la evidencia empírica (en pruebas que se pueden constatar, observar), y que el
lenguaje que usamos refleja cómo son los fenómenos psicológicos realmente. Sin
embargo, las clasificaciones de la psicología no son universales, ya que se basan
en esos supuestos compartidos que brindan cada cultura y su historia.
9

-
Por otro lado, una vez elaboradas las teorías sumamente técnicas y
sofisticadas para explicar (no solo describir) los fenómenos psicológicos, los
psicólogos buscan usar esos conocimientos para resolver problemas de carácter
práctico que se plantean en diferentes contextos sociales. Para esto, tienen que
dialogar con las concepciones y el lenguaje de los actores sociales de cada
sociedad y cada momento histórico. Como se señaló antes, muchos de los
problemas sobre los que la psicología ha tenido que intervenir han sido
definidos desde fuera de la disciplina, en términos no técnicos, y cargados en
general de las valoraciones de diversos grupos sociales. Para que los psicólogos
intervinieran en esos problemas prácticos, definidos desde afuera, fue necesario
un trabajo de traducción entre el lenguaje teórico psicológico, usado por el
psicólogo profesional, y el lenguaje de la vida cotidiana, de sentido común, en el
que las personas expresaban sus preocupaciones y sus sufrimientos (Rose,
1996).

Los valores en la ciencia. Aportes de la epistemología feminista.


Las valoraciones presentes en la producción del conocimiento
psicológico y en las prácticas profesionales, no solo provienen de esos diálogos
que los psicólogos establecen con los demás para poder intervenir. Como lo han
mostrado la filosofía de la ciencia y los estudios sociales de la ciencia en la
segunda mitad del siglo XX, los valores están presentes también en la ciencia
misma, en su lenguaje, en sus prácticas de investigación, en el establecimiento
de sus estándares de credibilidad y objetividad (Kincaid, Dupré & Wylie, 2007).
La idea de una ciencia libre de valores ha sido criticada convincentemente,
desde mediados del siglo XX, a tal punto que solo concepciones muy poco
críticas podrían seguir sosteniendo el ideal de la objetividad basada en la
neutralidad valorativa (véase Talak, 2014).
10

-
Cuando hablamos de valores en las prácticas científicas, nos referimos a
las creencias sobre lo que es preferible, por ser bueno, correcto, obligatorio o
virtuoso (Tjeltveit, 2015). Como la mayoría acuerda en que las prácticas
científicas no están libres de valores y que los valores pueden estar presentes en
esas prácticas de formas problemáticas, se trata de identificar qué valores están
presentes en qué momentos de las prácticas científicas y analizar qué rol juegan
en la producción de conocimiento. Muchos autores han señalado la necesidad
de explicitar y analizar los valores, y proponer estrategias para minimizar o
evitar sus efectos negativos, cuando estos conducen a distorsiones o
predeterminan las conclusiones a las que llega el investigador. Los valores
también están presentes en la cultura, y pueden tomar la forma de ideologías.
Estas pueden conducir a ciertas conclusiones sin que los investigadores sean
conscientes de ello (Jost, 2006). Por ejemplo, el racismo, el sexismo, el clasismo,
el capitalismo, el individualismo, el liberalismo, la defensa del estatus quo, han
sido identificados como distorsionadores de las conclusiones a las que llegan los
investigadores, a pesar de que estos las fundamentan con argumentos y
evidencia empírica (Prilleltensky, 1997; Teo, 2012). La “evidencia” está teñida y
recortada muchas veces por ciertos sesgos de preferencia de los investigadores
(Norcross, Beutler & Levant, 2006).

Los sesgos de preferencia aluden a lo que ocurre “cuando el resultado de


una investigación refleja indebidamente la preferencia de los investigadores en
él, sobre otros resultados posibles” (Wilholt, 2009, p. 92). Se diferencia de otros
tipos de sesgos, como los que provienen de problemas metodológicos o de una
muestra no representativa. Los investigadores pueden buscar y aceptar en
forma acrítica la evidencia que confirma sus valores, o bien, ignorar o criticar y
desechar los descubrimientos empíricos que desafían sus valores.
11

-
La epistemología feminista ha aportado argumentos sólidos para
mostrar cómo en la ciencia se encuentran junto a los valores epistémicos (por
ejemplo, la precisión predictiva, el alcance de las teorías, la consistencia interna,
etc.) valores no epistémicos (por ejemplo, éticos y políticos) (Potter, 2006;
Dorlin, 2009).

En términos generales, las filósofas feministas plantean que la actividad


científica está atravesada por valores no epistémicos a todo nivel, y que la
interacción entre los valores y la ciencia tiene una doble vía. Para ello han
desarrollado herramientas conceptuales como la Standpoint Theory (SPT)

Según Sandra Harding (2006), las teorías del Standpoint han sido
especialmente útiles en el análisis de patrones de conocimiento e ignorancia
creados por relaciones políticas. En esas relaciones, los grupos dominantes
producen marcos conceptuales en políticas públicas y en disciplinas de
investigación que valorizan ciertos tipos de conocimientos que sus propias
actividades e intereses hacen razonables para ellos. A la vez, desvalorizan y
suprimen conceptualmente los patrones de conocimiento y marcos conceptuales
en competencia que emergen de las actividades e intereses de los grupos en
desventaja por el poder de los grupos dominantes (Talak, 2014, p.

155).
En relación a esto, Sandra Harding (2006) considera que la ciencia ha
demostrado ser instrumental en pos de objetivos socio-políticos, y que el avance
de la ciencia ha estado sujeto a múltiples disputas de poder. Sin embargo, la
ciencia no se reduce al puro ejercicio político. Uno de los objetivos básicos de la
epistemología feminista es intentar definir qué tipo de políticas permitirían el
crecimiento del conocimiento científico teniendo en cuenta para quiénes tales
políticas significarían un avance. Según esta autora, la Standpoint Theory no se
asimila a perspectivas externalistas de la ciencia, en las cuales los argumentos
12

-
políticos reemplazan a los científicos y minimizan o niegan el papel significativo
que el orden natural tiene en la producción y legitimación del conocimiento. La
SPT sugiere que la inclusión de las discusiones políticas en el seno de la ciencia
permitiría producir investigaciones científicas teórica y empíricamente más
rigurosas y exitosas, en tanto que no cualquier objetivo político sería condición
de conocimiento aceptable. Aunque todo conocimiento científico supone una
posición política, no puede reducirse a ella. Tampoco cualquier política
permitiría generar saberes científicos sostenibles. Esta perspectiva permite
introducir criterios para analizar qué valores no epistémicos constituyen, guían
y justifican las prácticas científicas, y cómo esos valores se relacionan con la
situación sociohistórica del científico.

Los valores en la psicología y la diversidad.

Entonces, si toda práctica científica supone la adopción de valores, se


hace necesario en la psicología (así como en otras disciplinas) realizar un trabajo
elucidación y reflexión que explicite los valores presentes en cada práctica de
investigación y de intervención. Como ya se señaló, no se trata de que la
presencia de valores convierta al conocimiento o la práctica profesional en algo
devaluado, o menos científico, sino en que esa presencia de valores es
inevitable, es inherente a la actividad humana (Tjeltveit, 2015). Por consiguiente,
además de explicitar los valores es necesario reflexionar sobre sus implicancias
y sobre si otros valores serían preferibles en la indagación e intervención
psicológicas y por qué (Prilleltensky, 1997). Esta reflexión podrá mostrar que si
bien diversas valoraciones son posibles, no todas son deseables. Una historia de
la psicología guiada por estas preguntas acerca del conocimiento, las prácticas y
los valores, mostraría como están relacionados entre sí y cómo han cambiado
históricamente.
13

-
Las diversas perspectivas y prácticas psicológicas en la actualidad
también encierran sus propias opciones valorativas, y dependen de muchos
condicionamientos históricos. Las producciones psicológicas actuales también
son históricas, como lo sostiene Roger Smith en su libro History of the Human
Sciences (1997). La perspectiva histórica y epistemológica que se presenta en este
módulo, una que tiene en cuenta el papel de los problemas y de los diálogos
entre la psicología y otras disciplinas y entre la psicología y el mundo social,
que tiene en cuenta la idea de una ciencia cargada de valores (por oposición a la
idea de una ciencia libre de valores), permite entender la pluralidad como
inherente a la psicología.

La búsqueda de la unidad de la psicología.


Parecería entonces que una unidad de la psicología solo podría
alcanzarse si una de esas perspectivas se convirtiera en la principal y sus
criterios se constituyeran en los criterios excluyentes de definición del
conocimiento psicológico legítimo. Justamente a lo largo de la historia de la
psicología, siempre ha habido perspectivas que han intentado definir toda la
psicología desde su propio marco teórico y mostrarse como la superación de las
dicotomías o la diversidad (Caparrós, 1991). Varias, además, han llegado a ser
predominantes en algunos ámbitos académicos y a difundirse ampliamente en
otros, llegando a ser la corriente principal de la psicología (the mainstream
psychology) durante algún tiempo. Ejemplos de ello han sido: el conductismo, en
Norteamérica, durante las décadas de 1920 a 1940; la reflexología en Rusia,
durante las décadas de 1930 a 1950; y el cognitivismo en Norteamérica, desde la
década de 1970, y en otros países de influencia, desde las décadas de 1980 y
1990. Aquellos que trabajan dentro de alguna de esas corrientes principales,
consideran que su perspectiva define la psicología científica, y todas las demás
14

-
no son científicas. En tal sentido, consideran que la unidad de la psicología ha
sido alcanzada, ya que las demás corrientes que se siguen sosteniendo y
desarrollando, no son científicas, y tal vez, lleguen a debilitarse hasta
desaparecer (véase, por ejemplo, Rosenzweig, 1992).

Sin embargo, otra lectura de la hegemonía de la corriente principal como


representante de la unidad de la ciencia, podría mostrar que quienes la
sostienen cometen “tres errores” (nos inspiramos aquí en las ideas de Stephen
Kellert, Helen Longino y C. Kenneth Waters, 2006, p. XII): 1) minimizan o no
tienen en cuenta diferencias importantes entre los diferentes abordajes
psicológicos; 2) no consideran abordajes científicos legítimos los que parecen
estar fuera de la corriente principal; y 3) exageran la importancia explicativa de
los abordajes científicos que están dentro de la corriente principal.

Las psicologías post-positivistas.


Los abordajes que se encuentran fuera de la corriente principal de la
psicología (entre otros, la psicología cultural, la psicología macro cultural, la
psicología crítica, la psicología discursiva, la narratología, la psicología
fenomenológica, la psicología feminista, por ejemplo) suelen señalar la
epistemología limitada que sustenta la corriente principal. A pesar de que gran
parte de la investigación experimental ha ido más allá de los límites del
experimento de laboratorio, se señala, desde esas otras corrientes, que subsiste
en el cognitivismo el mismo positivismo lógico y empirismo que constituyó el
núcleo central de la experimentación conductista. Más allá de que se aplique al
estudio de la conducta o de la mente, dentro del laboratorio o fuera de él, la
investigación sigue siendo construida “en términos de la separación (o
reducción) de las entidades en variables dependientes e independientes y la
15

-
medición de relaciones hipotéticas entre ellas” (Smith, Harré & Langenhove,
1995, p. 2). La consecuencia de esto ha sido la negligencia en la consideración de
otros marcos conceptuales alternativos para la investigación psicológica,
además de la prescripción de qué tipos de cuestiones psicológicas deben
abordarse y la forma legítima en que pueden ser estudiadas. Estos autores,
sostienen además que este particular modelo se ha asociado con la larga
aspiración de la psicología académica de afirmarse como una ciencia “natural”
respetable.

Sin embargo, la ciencia es una actividad polimorfa, no unificada, que


adopta bases teóricas y filosóficas diversas y utiliza un rango de diferentes
métodos. Lo mismo ocurre en la psicología. Las corrientes alternativas no
rechazan la ciencia, sino que proponen otros modelos que irían más allá de la
estrechez que impone la homogeneización de la corriente principal. En algunos
casos, esos enfoques alternativos se autodenominan “psicología
postpositivista”. Las corrientes dentro una psicología post-positivista se
interesan centralmente en los significados, en la comprensión y la
interpretación, en el contexto cultural y en la subjetividad. Lejos de caer en el
mismo error que critican, buscan promover el diálogo entre los diferentes
enfoques y la corriente principal, a nivel de los conceptos y de los métodos, a fin
de incluir nuevas ideas y formas de pensar dentro de la psicología y contribuir
así a una psicología pluralista. En este sentido, no rechazan la experimentación
ni los análisis cuantitativos, pero consideran que estos no deben tener un estatus
privilegiado ni excluir otros métodos. Lo que proponen es que los psicólogos, al
embarcarse en un proyecto, “examinen y hagan explícitos sus compromisos
epistemológicos, y los usen, junto con las cuestiones fundamentales que buscan
resolver, para guiar su estrategia de investigación y elegir un método
apropiado” (Smith, Harré & Langenhove, 1995, p. 5). Esta apertura expresa una
16

-
meta deseable a alcanzar en la psicología, que exigiría adoptar estrategias
dialécticas en el camino.

La diversidad en la psicología como tensiones dicotómicas.


Jason Goertzen (2008) aborda el problema de la diversidad de la
psicología, analizando la literatura dedicada al tema de la crisis de la
psicología, crisis que siempre se ha atribuido a la falta de unidad teórica o
metodológica de la disciplina. Goertzen analiza esa literatura centrándose en las
tensiones dicotómicas, de carácter filosófico, que han atravesado el desarrollo
de la disciplina. Las dos tensiones filosóficas a nivel ontológico más importantes
serían en su opinión: subjetivo-objetivo e individuo-colectivo. A nivel
epistemológico, dos de las cuestiones más importantes serían el problema de los
criterios evaluativos y el problema de las cosmovisiones o sistemas valorativos
rivales. También encuentra otras tensiones filosóficas, tales como:
nomotéticoideográfico, cualitativismo- cuantitativismo, atomismo-holismo,
pragmatismocomprensión-explicación, agencia-mecanismo, ciencia-práctica,
nature-nurture, cuerpo-mente y realismo-contruccionismo. Goertzen considera,
todavía con una pretensión unificacionista, que el único camino viable para la
superación de la crisis, sería la resolución de esas tensiones filosóficas, desde un
marco unificado, pero no homogéneo, sino pluralista en los aportes, que entren
en diálogo y apuesten a esfuerzos comunes para abordar las mencionadas
tensiones e intentar solucionarlas en conjunto. En esta agenda de búsqueda de
soluciones se encontraría el camino para la unificación de la psicología, y para
resolver, en su opinión, el problema de su estatus científico.
El abordaje de Goertzen resulta bastante insatisfactorio si tenemos en
cuenta que, sigue planteando como meta inicial el ideal de la unidad, y, si bien
resulta valioso su análisis del papel de las tensiones filosóficas, su perspectiva se
limita a la dimensión teórica de la psicología, dejando de la lado los problemas
17

-
de las prácticas, de la relación de la psicología con el mundo social y cultural, y
de las relaciones que se establecen con otros seres humanos en la misma
producción del conocimiento psicológico. En mi opinión, al bosquejar el camino
de cómo superar las dicotomías, omite el problema del carácter contextual que
tiene todo proyecto epistémico en el que se desarrollan las tradiciones de
investigación e intervención profesional de la psicología.

La psicología como proyecto epistemológico y como proyecto de intervención.

La psicología entonces es una disciplina que ha abarcado siempre una


pluralidad de marcos teóricos que interpretan al ser humano, en su evolución en la
especie (filogénesis), en su desarrollo individual (ontogénesis), y en su relación
con los aspectos sociales, culturales e históricos. Esta doble naturaleza de la
psicología, disciplina teórica y profesional, nos muestra algo que ha sido
inherente a todo su desarrollo: además de ser un proyecto epistemológico, que
busca conocer la subjetividad humana, ha sido siempre un proyecto de
intervención. En otras palabras, como dice el psicólogo español Florentino
Blanco, “la psicología tiene la vocación de describir y explicar, pero no puede
evitar prescribir y legitimar” (Blanco, 2002, p. 176). Dice además el mismo autor
español, que en el desarrollo histórico –político, moral, cultural y tecnológico–
han surgido nuevas formas de subjetividad. La psicología ha ido ocupando los
territorios abiertos por las nuevas formas de subjetividad, y ha asumido la
responsabilidad histórica de administrar las diversas imágenes
institucionalizadas de la subjetividad moderna (Blanco, 2002, p. 176). La historia
de la psicología y de las categorías psicológicas con que pensamos la
subjetividad humana, nos muestra las zonas de acuerdo o de reconocimiento
mutuo entre las prácticas académicas y profesionales de los psicólogos y la
cultura a la que pertenecen.
18

Antidogmatismo.
Ahora bien, así como en la sociedad en la cual los seres humanos se
educan (a la vez que se crean) no hay valoraciones y representaciones unívocas y
homogéneas, y por eso los procesos de internalización y de formación subjetiva
no pueden verse como meros “reflejos” de lo social, y hay que tener en cuenta
las trayectorias singulares (aún en lo compartido), en la formación académica
ocurre algo similar. El estudiante de psicología no se encuentra de entrada con
“la verdad psicológica”, con “la teoría correcta”, sino con una diversidad de
enfoques, proyectos científicos, objetos de estudio y formas de intervención
profesional, que deberá ir comprendiendo y analizando, para elaborar síntesis
personales y adoptar críticamente una perspectiva. La diversidad disciplinar
presente en la carrera de psicología, no solo muestra un estado de cosas real de
la psicología actual (Smith, 1997), sino que constituye, en mi opinión, una
condición ética y un rasgo positivo en la formación del psicólogo. Por el
contrario, cuando una perspectiva teórica hegemoniza la formación hace más
difícil la toma de consciencia de la historicidad de esos marcos teóricos, del
carácter construido y situado de los mismos, y contribuye así a la formación de
un nuevo sentido común. Al decir “hegemoniza”, no se hace referencia a la
simple existencia de corrientes predominantes, sino a que las mismas se
transmiten dogmáticamente, no necesitan justificarse, y no necesitan debatir con
otras perspectivas ni tener en cuenta las objeciones planteadas desde fuera de su
marco teórico. En este sentido, podemos recordar la frase de Rosa Luxemburgo:
“Quien no se mueve, no siente las cadenas”. Cuando se invisibiliza el propio
marco teórico y los supuestos y convenciones que lo sostienen, estos se
convierten en cadenas, que no se notan, porque no se buscan alternativas o no
se intenta pensar los límites de los propios marcos.
19

-
En este sentido, es necesario desafiar la seducción del sentido común, tanto
el elaborado a partir de nuestra experiencia personal y social, como el nuevo
sentido común que puede resultar de la formación de grado. Ese sentido común
puede transformar nuestra acción en dogmática si lo legitimamos desde nuestro
lugar de expertos. Todos los profesionales de las disciplinas psicológicas
tenemos ese desafío ante nosotros, ya que poseemos tanto ese saber cotidiano
que comprende psicológicamente las relaciones humanas, y el saber experto,
fundado en teorías, en contrastaciones y en opciones epistémicas, éticas y
políticas, y en las nuevas experiencias que adquirimos a partir de la práctica
profesional.

La psicología como tecnología de intervención.


Las disciplinas psicológicas elaboran el conocimiento a partir de
determinadas relaciones que se establecen con los sujetos que se pretenden
conocer. El conocimiento del ser humano incluye también esa relación, esa
intervención mutua entre el que conoce y el que es conocido. “El conocido”
también conoce y regula en parte su propia conducta frente al otro. La
dimensión tecnológica de la psicología, referida a los dispositivos específicos de
intervención (Rose 1990, 1996), está presente no solo en la “aplicación” de los
conocimientos en distintos campos de problemas prácticos, sino en la misma
producción de conocimientos. Este aspecto tecnológico inherente a las
disciplinas psicológicas y a sus prácticas profesionales, muestra que la
dimensión ética (valoraciones presentes en las mismas categorías usadas para
describir y explicar las diferencias humanas) y la dimensión política (en cuanto
hay relaciones de poder y diferentes jerarquías en juego en las relaciones
humanas) son inherentes a toda práctica de investigación y de intervención
profesional en las disciplinas psi. Este análisis de la dimensión tecnológica en
términos de relaciones de poder presentes en el conocimiento, y su relación con
20

-
la producción de subjetividad, ha sido uno de los aportes de la genealogía de
Michel Foucault (1989, 2001, 2005), retomada luego por Nikolas Rose y otros
autores, así como de la psicología crítica (Fox, Prilleltensky y Austin, 2012).

Asumir la historicidad como actitud crítica y antidogmática en la psicología.


Ser conscientes de estos aspectos tendría que favorecer una actitud crítica
en la propia práctica profesional y en la búsqueda de una formación exigente,
de calidad, que promueva la mejora de las prácticas profesionales y la
producción de conocimientos mejor fundados. Pero ante todo, tendría que
favorecer una visión que permitiera entender cómo las disciplinas y las
prácticas profesionales de la psicología participan también del mundo actual,
contribuyen a la vida social abordando los problemas relevantes con
interpretaciones más ricas y complejas, que favorezcan soluciones alternativas
en función de determinados ideales de una sociedad en la que todos podamos
estar mejor.

La diferencia entre enseñar una teoría como respuesta ya acabada a los


problemas (y en la que se encuentra de la misma manera dogmática una
“solución” a todas las cuestiones), y enseñar favoreciendo la toma de conciencia
del contexto de producción de esa teoría, de los problemas relevantes que vino a
responder, de la presencia de valoraciones en su construcción, es abismal e
inconmensurable. Es la diferencia entre un futuro previsible, sin novedad, y un
futuro incierto y abierto. Es la diferencia entre, por un lado, ver el presente
como atemporal y la historia como dedicada solo a lo que ya pasó, y por el otro,
captar la historicidad del presente, su movilidad, su incertidumbre hacia el
futuro, reconocer que no se sabe cómo va a terminar esta historia.

Entender el presente, en donde estamos parados, es una condición


indispensable para proyectarnos hacia el futuro de una forma más inteligente,
21

-
estratégica, de un modo que nos convierta en agentes de cambio de ese futuro.
Para comprender el presente es necesario tener una mirada más amplia de la
disciplina, no circunscrita a la producción actual local. Es necesario conocer la
historia, no en el sentido de detenernos en lo que ya pasó, sino reflexionando
sobre los problemas que permanecen y sobre los problemas que emergen
nuevos, sobre la continuidad de tradiciones e instituciones hasta el presente,
continuidad silenciosa, invisible, que nos atrapa y nos hace repetir y persistir en
antiguas interpretaciones, polémicas y prácticas. Es decir, es necesario entender
nuestro presente también como un momento histórico en el que estamos
participando.

Por último, si la psicología (siguiendo la perspectiva de Nikolas Rose)


forma parte de las tecnologías humanas que participan en la formación de
nuestras subjetividades, es necesario tomar conciencia y reflexionar sobre la
forma particular en que los psicólogos nos insertamos en la sociedad.
Nuevamente aparece aquí la historicidad de la subjetividad humana, y la de los
problemas y objetos de estudio de la psicología, la historicidad de las categorías
psicológicas y de los marcos teóricos que usamos para comprenderla y
explicarla (Danziger, 1997), y la historicidad de nuestra misma profesión que
forma parte de una sociedad que tiene problemas concretos y proyecciones
hacia el futuro. El conocimiento que produce la psicología es histórico también.
Conocer esta historicidad y buscar alternativas, implica movernos, y que las
teorías no actúen como cadenas de las que no tenemos consciencia.

Para que la historia contribuya a esa mirada crítica, es necesario ver la


historia de una nueva manera, no como aquella que solo se ocupa de lo que
pasó y contribuye a una memoria que brinda una identidad homogénea y
celebratoria. Para entender la psicología desde su diversidad y provisionalidad
histórica, es necesaria una historia que cuestione, que repregunte, que se
22

-
asombre frente a lo establecido, que muestre las vinculaciones particulares entre
saber, subjetividad, ética y política, una historia que le devuelva al pasado la
incertidumbre del porvenir. Este tipo de historia es el que permitiría ver la
historia en nosotros y nuestro presente como histórico también, con un futuro
incierto, pero abierto a los nuevos planteos.

También podría gustarte