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[Link] (Revisen este resumen) y se puede complementar con este
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DEMANDA TOTAL Y OFERTA TOTAL: El término total demanda, tal como lo
usa Keynes, designa la demanda total del conjunto del sistema económico.
Keynes utiliza como medida del volumen total de la producción la cantidad de
trabajo empleado. El precio de demanda total del volumen de producción de una
cantidad dada de empleo es la suma total de dinero, o ingresos, que se espera de
la venta del volumen de la producción alcanzada cuando se ha empleado esa
cantidad de trabajo.
La curva de la demanda total, o función de la demanda total, como Keynes la
llama es una curva de los ingresos esperados de la venta de la producción
resultante de diversas cantidades de empleo. A medida que se emplea más
trabajo, se realiza mayor volumen de producción y los ingresos totales son
mayores. El precio de la demanda total aumenta a medida que aumenta la
cantidad del empleo, y disminuye a medida que disminuye la cantidad del empleo.
La máxima de que ¨la oferta crea su propia demanda ¨ significa que todo aumento
del empleo conducirá a una cantidad adicional de ingreso suficiente para inducir a
los empresarios a ofrecer el empleo adicional.
LA PROPENSIÓN AL CONSUMO
La demanda de consumo depende del volumen de la renta y de la parte de ella
que se gasta en bienes de consumo. La cuantía absoluta del consumo aumentará
a medida que aumente la renta y disminuirá a medida que disminuya la renta. Una
curva que muestre las distintas cuantías del consumo que se corresponden con
los diferentes niveles de renta constituye la curva de la propensión al consumo.
Es una relación funcional que indica cómo varía el consumo cuando varía la renta.
El supuesto de Keynes de que la propensión al consumo es relativamente estable
a corto plazo es una generalización de la experiencia real y constituye una parte
esencial de la estructura de su teoría.
Una alta propensión al consumo es favorable para el empleo porque origina
disparidades relativamente pequeñas entre la renta y el consumo, atendido con la
renta correspondiente a los diferentes niveles de empleo. Si la curva de la
propensión al consumo es relativamente baja, las diferencias entre la renta y el
consumo serán mayores, y para mantener niveles altos de empleo, la cuantía de
la inversión tiene que ser relativamente grande. Si la propensión media al
consumo fuese del 100 por 100 para todos los niveles de renta, estaría asegurado
el empleo total, porque no se necesitaría ninguna inversión. A medida que se
recibiera la renta seria gastada en bienes de consumo. La oferta crearía su propia
demanda. Sin embargo, una característica del mundo real es que la propensión
media al consumo es menor del 100 por 100 para todos los niveles altos de
empleo. Solamente si el empleo cae bastante bajo se alcanzará un punto en el
que el consumo será igual a la renta. Este es un límite inferior por debajo del cual
no descenderá el empleo, excepto, tal vez., temporalmente.
En las sociedades altamente industriales este nivel de empleo es tan bajo que si
mantuviese mucho tiempo provocaría una acción revolucionaria. Para mantener el
empleo por encima de un nivel relativamente bajo y socialmente intolerable es
necesaria la inversión.
EL ALICIENTE PARA LA INVERSIÓN : La eficacia marginal del capital: de un
bien de capital es el tipo de rendimiento más elevado sobre el costo previsto para
producir una unidad más (una unidad marginal) de un tipo particular de bien de
capital.
Keynes utiliza la expresión eficacia marginal del capital más bien que la de tipo
previsto de beneficio o alguna otra expresión convencional, como productividad
marginal del capital, porque desea destacar, el ajuste dinámico a que están
ligados el presente y el futuro por las previsiones de los inversores.
La eficacia marginal del capital se caracteriza por la inestabilidad a corto plazo y
por una tendencia hacia el descenso a largo plazo. Las fluctuaciones de la
eficacia marginal del capital son la causa fundamental del ciclo económico.
El tipo de interés: el otro factor que determina el volumen de la inversión,
depende de dos cosas:
a) la situación de la preferencia de liquidez
b) la cantidad de dinero
La primera es el aspecto de la demanda, y la segunda, el aspecto de la oferta del
precio del dinero, es decir el tipo de interés.
La preferencia de liquidez hace referencia al deseo de la gente de mantener
algunos de sus bienes de capital en forma de dinero. La cantidad de dinero hace
referencia a la cuantía de los fondos en forma de moneda, papel moneda y
depósitos bancarios que hay en manos del público.
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macroeconomia/[Link]
Teoría Keynesiana
de los 70, período que algunos llaman “la edad de oro del capitalismo”, pues la
economía global experimentó un crecimiento sin precedentes en la historia.
La obra cumbre de Keynes editada en 1936 titulada "Teoría general de la
ocupación, el interés y el dinero"; constituye la esencia de su contribución a la
teoría económica en general y es donde a partir de la cual, junto con otros
estudios previos, se conforma lo que hoy conocemos como la macroeconomía.
Resaltaba el término “general” por entender que las ideas clásicas sólo eran
aplicables a un caso particular y ésta dejaba de lado todo un cúmulo de
situaciones que necesitaban ser explicadas. Con ella ataca principalmente el
supuesto de pleno empleo, intentando demostrar que el capitalismo se
desarrolla en condiciones fluctuantes de la actividad económica y que dicho
pleno empleo es sólo un caso específico. Además, la teoría es general porque
apunta a explicar el funcionamiento del sistema económico en su totalidad y no
analizar sólo el ámbito de un mercado como lo hacía hasta entonces la teoría
clásica.
Hipótesis subyacentes de la Teoría Keynesiana
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economicas/cicloprofesional/macroeconomia/
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Teoría de la demanda efectiva:
Para la teoría keynesiana, el empleo total depende de la demanda total y el paro
es el resultado de una falta de demanda total. La demanda efectiva se
manifiesta en el gasto de la renta, si aumenta la renta de una comunidad
también aumentará su consumo, pero éste menos que aquella. Por lo tanto,
para que haya una demanda suficiente para mantener el nivel de empleo, se
debe verificar un nivel de inversión equivalente a la diferencia entre la renta y el
consumo.
Por ello podemos decir que la inflexibilidad de salarios no es el único factor que
desencadena el desempleo, aún cuando exista competencia perfecta en los
mercados y todos los precios milagrosamente se ajustaran instantáneamente,
las decisiones de los inversores influyen sobre la demanda efectiva y por
último en el nivel de empleo.
Por otro lado, no sólo el desempleo, también la inflación depende del volumen
de demanda efectiva; cuando la demanda es deficiente se produce el
desempleo y cuando la demanda es excesiva se produce la inflación. Keynes
acepta la conclusión tradicional de que los aumentos de la cantidad de dinero
llevarán a aumentos en el nivel de precios, pero difiere en el proceso causal. El
impacto inicial del aumento en la cantidad de dinero disminuye los tipos de
interés, lo que aumenta la demanda efectiva por inversión, asociada a un
aumento de la renta, del empleo y de la producción. Es a causa del incremento
en el costo de la mano de obra que los precios también comienzan a subir.
El interés como premio por no atesorar dinero: En la teoría keynesiana, el
dinero desempeña las funciones de ser unidad de cambio, medida de cuenta y
reserva de valor. Considerando esta última función, los que poseen más renta
de la que consumen tienen como alternativas atesorar dinero, prestarlo a una
determinada tasa de interés o invertir en una actividad que brinde cierto
beneficio.
Para Keynes cada individuo posee una preferencia por la liquidez que
combinada con la cantidad de dinero determina la tasa real de interés en un
momento dado. Es decir, la gente atesora dinero porque existe incertidumbre
acerca de la evolución de las variables económicas y con ello “los poseedores
de dinero tienen un tipo de seguridad del que no gozan los poseedores de otras
especies de riqueza.”
Consideraciones del ciclo económico: La demanda agregada privada se
compone de consumo privado e inversión privada, esta última es la fuente
principal de impulsos que desencadenan fluctuaciones (cambios) económicas;
las decisiones de inversión dependen a su vez de las expectativas sobre la
rentabilidad futura, las cuales tienden a ser inestables. Los cambios en el
optimismo o pesimismo de los inversores Keynes los denominó “animals
spirits” y los señaló como los causantes de desplazamientos en la demanda
agregada y, a través de ella, en el producto agregado y en los niveles de
desempleo.
Como los mercados no son autorregulables, se hace necesaria la aplicación por
parte de las autoridades económicas de políticas fiscales y/o monetarias para
contrarrestar el ciclo, esto es medidas expansivas en el presupuesto público y
en la oferta monetaria durante los períodos de estancamiento del producto.
Pues si existe desempleo, esto es por una demanda efectiva deficiente, ésta a
su vez se da por un nivel bajo de inversión; ante ello caben dos acciones por
parte del gobierno: una es la política fiscal a través de la expansión en
inversión pública que suplante a la privada y otra es la política monetaria a
través de la variación en la cantidad de dinero que modifique la tasa de interés 3
y haga atractivas nuevas inversiones por parte de los privados.
Resumen de la “teoría general”
Ayudados por el siguiente esquema tomado de Dillard (1962) podremos
formarnos una idea más acabada de la teoría general del empleo:
Ya dijimos que en la teoría keynesiana, la demanda agregada se compone de
consumo e inversión. A su vez, el consumo es función de las características
psicológicas de una sociedad que Keynes llamó propensión al consumo y del
ingreso global o volumen de la renta. El gasto en inversión juega un papel
fundamental, pues la propensión al consumo es bastante estable. Esta
inversión depende de la tasa de interés y la eficacia marginal del capital. A su
vez, la tasa de interés es el premio por no atesorar dinero y depende de la
preferencia por liquidez del público y del volumen de dinero, este último es
controlable por la autoridad monetaria. Por otro lado, cabe destacar que la
eficacia marginal del capital, a la cual Keynes le atribuye importancia capital en
la generación de los ciclos, depende de la previsión de beneficios que es una
variable inestable, encontrándose influida por la confianza comercial, por el
“animal spirit”.
Crisis de la Teoría Keynesiana y contribución neo-
keynesiana
Hacia principios de la década del 70 el mundo experimentó una nueva crisis
conocida como estanflación, es decir estancamiento del producto
conjuntamente con inflación de precios, que puso en tela de juicio e hizo caer
en descreimiento al paradigma de la teoría keynesiana. Las ideas de política del
gran economista del 30 resultaban en un embrollo frente al gran problema
económico mundial, llegando muchos a culpar de tal crisis a las políticas
inspiradas en las propuestas formuladas por Keynes.
Se entendía, siguiendo el modelo keynesiano, que un exceso de demanda
efectiva podía provocar inflación y una demanda efectiva deficiente el
desempleo, pero no era considerada la posibilidad de ocurrencia de ambos
problemas a la vez.
Esto dio lugar, por un lado, al surgimiento a nuevas teorías que atacaban los
postulados keynesianos y, por otro, a principios de los años 80 una nueva
generación de economistas hiciera una revisión de las ideas keynesianas
originarias, sobre todo en el Instituto Tecnológico de Masachusset (MIT) y en la
universidad de Harvard, los que pasaron a denominarse neo-keynesianos.
Entre sus ideas podemos destacar: Las explicaciones de fondo de las causas
por las cuales ocurre la rigidez de precios introduciendo la competencia
imperfecta en los mercados, por una parte. Y por otra la enumeración de más
factores que originan el ciclo económico como la existencia de fallos de
mercado, fricciones nominales en la demanda o rigideces reales en los precios,
además de reconocer que las oscilaciones en la oferta monetaria provocan
fluctuaciones y generan ciclos, de forma que el dinero no es neutral.