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BLEGER Grupo Familiar y Psicohigiene

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Universidad ISALUD Maestria en Gestién de Servicios de Gerontologia Aspectos Psicolégicos del Envejecimiento Profesor: Daniel Mingorance José Bleger Psicohigiene y Psicologia Institucional Paidés, Buenos Aires. 1966. José Bleger PSICOHIGIENE Y PSICOLOGIA INSTITUCIONAL Q EDITORIAL PAIDOS BUENOS AIRES — BARCELONA — MEXICO. CapituLo IV GRUPO FAMILIAR Y PSICOHIGIENE En toda planificacién de higiene mental y psico- higiene la familia ocupa un lugar clave,-ya como ins- titucién social, ya como grupo. Quiero incluir ahora —dentro de este tema tan vasto— algunas considera- ciones relativas a la estructura y a la dindémica del grupo familiar. Una tesis fundamental implicita de la cual parto en esta exposicién se refiere a que la motivacion y la etiologia no pueden ser consideradas en funcién de factores, en el sentido elementalista tal cual se proce- de en las ciencias de la naturaleza y en gran parte todavia dentro de la psicologia; los trastornos men- tales son momentos exagerados, aislados y estereotipa- dos de la dindmica familiar, del movimiento, del cur- so, del desarrollo y transformacién del grupo como totalidad, y que lo que siempre se ha considerado co- mo un estudio de motivaciones o de la etiologia en términos de factores significa no otra cosa que una caracterizacién y aislamiento de momentos mas sig- nificativos de la totalidad de la dinémica del grupo familiar. 148 JOSE BLEGER Acepto también como totalmente correcta, para mi objetivo, la divisién que establecié Cooley entre gru- pos primarios y grupos secundarios, postulando ade- mas que la diferencia entre uno y otro tipo estriba en los mecanismos de proyeccién en juego y en los resul- tados de esta proyeccién. En los grupos secundarios, la proyeccién es una proyeccién discriminada de ob- jetos internos o de partes del yo, mientras que el grupo familiar (grupo primario) se caracteriza (ade- més de todo lo establecido por Cooley mismo) por el hecho de que los mecanismos de proyeccién se hacen con caracteristicas masivas y que la identificacién que resulta de estas proyecciones masivas hace que ese grupo primario, la familia en este caso, funcione en un nivel de organizacién que los psicélogos, entre ellos Wallon, caracterizaron como un sincretismo primitivo. La caracteristica fundamental de esta identificacién proyectiva masiva, cruzada y miiltiple entre los miem- bros del grupo familiar configura lo que llamamos un grupo de participacién. He tomado este iltimo con- cepto de la antropologia, tal como lo establece funda- mentalmente Lévy-Bruhl, entendiendo que la partici- pacién implica que la identidad no sea sino una iden- tidad grupal y que en el grupo familiar la identidad no es de cada uno de los individuos integrantes del grupo familiar, En otros términos, y de acuerdo con investigaciones realizadas con el método del psico- anilisis clinico, decimos que la familia se caracteriza fundamentalmente por el establecimiento de una sim- biosis y que en ella interviene, se concentra, la parte psicética de la personalidad de todos sus integrantes. Entendemos por parte psicdtica de la personalidad aquella parte de la personalidad que ha quedado en PSICOHIGIENE Y PSIOOLOGIA tNsTITUCIONAL 149 los niveles mas inmaduros y regresivos, que se carac- terizan fundamentalmente por una falta de discrimi- nacién entre yo y no yo, entre objeto interno y depo- sitario; de tal manera, la simbiosis es el fenédmeno clinico caracteristico del grupo familiar; el sincretis- mo es uno de sus atributos, mientras que la participa- cién es el fenédmeno dindmico fundamental o “meca- nismo” por el cual se establece o se mantiene el sincretismo de la simbiosis familiar. La dindmica del grupo familiar se caracteriza por ser la familia el reservorio o el depositario de la parte menos diferenciada o menos discriminada de Ja per- sonalidad, y el rasgo cultural contemporéneo reside tanto en este hecho como en una profunda disociacién concomitante entre el intra y extragrupo familiar, de tal manera que en este tiltimo (y gracias al primer fenémeno ya sefialado) resulta posible que un sujeto actie en la parte mds adaptada, mds discriminada, mas evolucionada de su personalidad. En sintesis, podemos decir que en el grupo secun- dario hay interaccién (proyeccién-introyeccién) y se actiia en funcién de reciprocas internalizaciones dis- criminadas; se trata de personas que forman un grupo. En el grupo primario se trata de un grupo que —en el mejor de los casos— formara personas, En él no hay interaccién sino participacién: la identifica- cién proyectiva es masiva y todo el grupo es un sis- tema tinico; no hay proyeccion-introyeccién, sino sdlo identificacién proyectiva, en la que cada miembro es sélo parte de un todo y por si mismo no constituye un todo ni una unidad psicolégica. Como veremos, la instalacién de la introyeccién-proyeccién significa un progreso en la individualizacién. Un grupo familiar 150 JOSE BLECER sano es aquel en el que se da este tiltimo proceso (de discriminacién, diferenciacién y personificacién). De- bemos tener en cuenta que ambos sistemas (interac- cién y participacién) coexisten, pudiendo alternar en distintos momentos, y que nuestra exposicién es esque- matica para simplificar. Las perturbaciones (normales y anormales) no sélo dependen de la dinamica del intragrupo familiar, sino ademas de la dinamica en el extragrupo y de las re- laciones entre ambos, Existen trastornos o perturba- ciones de la familia que aparecen como consecuencia de la dinamica intrinseca del intragrupo, como puede ser el caso de cambios por causas diferentes, entre ellos la muerte de uno de sus miembros, alejamiento, casamiento, nacimiento de nuevos miembros, etcétera. Pero también tenemos que contar con que una varia- in en el extragrupo, un cambio que se produzca en la parte mds discriminada y en el sector mas méadu- ro de la actividad de la personalidad puede hacer que la perturbacién no aparezca alli, donde inicialmente se origina, sino dentro del grupo familiar. Quiero también detenerme, antes de proseguir, en otras caracteristicas fundamentales que tiene el grupo simbidtico (grupo familiar). Ademds de las caracte- risticas descritas por Cooley: relacién cara a cara, relacién profundamente emocional, etcétera, la simbio- sis del grupo familiar puede adquirir 0 adoptar dos tipos fundamentales y extremos. En si misma, la sim- biosis del grupo familiar es una estructura que resiste grandemente a los cambios intra y extra grupales; en ella se producen polarizaciones extremas que re- emplazan a la verdadera divisién esquizoide tal cual PSICOMIGIENE Y PSICOLOGIA INSTITUCIONAL. 151 fue estudiada por la escuela de Melanie Klein y sus discipulos Bion y Rosenfeld. El tipo mas primitivo de relacién simbiética en el grupo familiar se da en lo que hemos llamado el tipo de grupo aglutinado. En esto concordamos con algunas antiguas investigaciones de Mme. Minkovsky sobre el grupo familiar de pa- cientes epilépticos, cuyas conclusiones hemos podido corroborar en nuestra propia experiencia clinica. Este grupo aglutinado funciona como una totalidad, en la cual los roles (no las personas) se hallan en un in- terjuego de relaciones y compensaciones dependien- tes; la identidad es grupal y hay un déficit de la iden- tidad individual, 0, mejor dicho, no hay ningiin indice de individuacién por el cual los individuos puedan actuar como seres independientes que puedan recono- cer a los demas integrantes de la familia como indivi- duos distintos de él mismo. Se trata, para utilizar una terminologia ms psicoanalitica, de una verdadera or- ganizacion narcisistica en el sentido de un predominio de una estructura no discriminada (falta discrimina- cin mundo interno y mundo externo, yo y no yo). Pero en la simbiosis este predominio de la organiza- cién indiscriminada no se da tnicamente dentro de la esfera individual de cada sujeto, sino que el mundo interno se ha proyectado sobre el mundo externo, de tal manera que no hay una discriminacién entre objeto interno y depositario; cada uno de los miem- bros del grupo es parte del mundo interno, que no esta dentro de cada sujeto, sino en el medio externo o en un medio indiviso. Para desarrollar estas ideas me baso fundamentalmente, como ya lo he dicho, en investigaciones clinicas sobre el fendmeno de la sim- biosis y en el reconocimiento que he hecho de que 152 JOSE BLEGER inicialmente, desde el momento del nacimiento, cada individuo no es una unidad cerrada que tiene gradual- mente que abrirse, sino que existe, desde el primer mo- mento del nacimiento y ain antes, un sincretismo, una falta de discriminacién de yo y no yo, es decir, el mundo no es todavia ni mundo interno ni externo, sino una totalidad indiscriminada (indivisa) de la cual gra- dualmente tendré que reconocerse, que diferenciarse, mundo externo 0 interno y es sdlo entonces que se establece un mundo interno dentro del sujeto, diferen- ciado del mundo externo, Al comienzo no hay, enton- ces, ni proyeccién ni introyeccién, Estas iiltimas sélo pueden operar cuando ya se ha establecido cierta dis- criminacién en la organizacién o estructura sincrética indiferenciada, Quiere decir que el proceso que se cum- ple en la dinémica familiar no es el de una conexién progresiva entre los miembros de la familia, sino un proceso de gradual desprendimiento e individuacién entre los miembros de la familia, En el grupo agluti- nado, esta diferenciacién y discriminacién, individua- cién y personificacién, no se ha alcanzado o persiste en sus umbrales mas primitivos. Para mostrar la repercusién de este hecho, que esta inversién de los términos del desarrollo genético aca- trea, quiero referirme sumariamente al conflicto edi- pico y a la relacién incestuosa. Clasicamente, el con- flicto de Edipo se establece como una relacién del nifio con su padre y su madre, pero, de acuerdo con este en- foque que aportamos, tenemos que valorar especial- mente todo lo que se ha dado en llamar los niveles pre- genitales del conflicto edipico. En realidad, en este sincretismo primitivo predomina la relacién del nifio PSICOHIGIENE Y PSIOOLOc{A INSTITUCIONAL 153 con su madre, pero en él no se diferencia todavia el nifio de su madre; tampoco diferencia a su madre de la totalidad, del resto del mundo externo. El primer paso se da cuando el nifio hace una pequefia discri- minacién entre él mismo y su madre, también entre su madre y otra parte que es no madre; en este mo- mento es cuando se establece el conflicto edipico como una relacién triangular. El conflicto edipico es asi una de las vicisitudes de la fusién-discriminacién del nivel de organizacién sincrética. Lo que se llama escena pri- maria no es otra cosa que esa fusién primitiva, que de esta manera no se produce entonces por una unin de la madre con el padre y el abandono con- siguiente del niiio, sino por una persistencia 0 retorno © regresién a ese nivel tan primitivo donde existe una fusién entre madre y no madre 0, mejor dicho, donde todavia no hay discriminacién entre madre y no ma- dre y si un pequefio esbozo entre él mismo y su madre. En este grupo aglutinado, la agresién juega un gran papel, porque es el instrumento por el cual cada uno de los miembros tiende a afirmarse reactivamente y a no verse totalmente fusionado en un grupo indiscrimi- nado y sincrético. Lo mismo ocurre con el problema del incesto. El incesto trae un peligro de fusién, de pérdida de los limites ciertamente ya logrados de un individuo con el resto del grupo, de tal manera que el horror al incesto y hostilidad 0 agresién se unifican como dos instrumentos fundamentales con los cuales se establece una distancia y se mantienen los pequefios esbozos de discriminacién. La dinémica fundamental se establece alrededor de dos lineas directrices: por una parte, la lucha contra la fusién; pero por el otro lado el sujeto necesita mantener su vinculo a ese nivel 154 JOSE BLEGER con su grupo familiar, porque en él se halla funda- mentalmente controlada la parte psicética de su perso- nalidad, que de otra manera sufrira peligro de diso- lucién, de dispersion, de desorganizacién psicética (esquizofrénica). Toda la dindmica de este nticleo aglu- tinado puede ser entendida también como una alter- nancia entre claustrofobia y agorafobia. El otro tipo extremo de grupo familiar es el que po- demos Hamar esquizoide o disperso, y en él cada uno de los integrantes, o parte de los integrantes, incorpo- ran el grupo indiscriminado como objeto interno y es- tablecen la simbiosis con el grupo dentro de si mismos, y, por una formacién reactiva, en la cual se utiliza el horror al incesto y la hostilidad o la agresién, el grupo se dispersa, o se bloquean las relaciones emocionales, que pasan a ser frias y distantes, Es, en todo caso, una forma de defensa frente a la fusion y la pérdida de identidad, Un minimo de identidad (individuacién) queda aqui conservado a través de esta dispersién 0 disociacién esquizoide; la independencia es aqui un aislamiento reactivo y no una buena resolucién de la dependencia simbiética. El individuo pertenece al gru- po, ya no de manera fisica directa, sino porque actia en funcién del grupo, ya sea siguiendo sus pautas o recurriendo a formaciones reactivas contra el mismo. Si relacionamos esto con el comportamiento de los miembros del grupo en el extra grupo familiar pode- mos también ver una diferencia, en el sentido de que un integrante de un grupo familiar aglutinado realiza todas sus funciones en estrecho ligamen con el grupo familiar, y sus conexiones o relaciones mas maduras 0 mas integradas son bastante reducidas con el extra- grupo, porque el maximo de identidad es grupal y el PSICOMIGIENE Y PSIOOLOGIA INSTITUCIONAL 1.55 maximo de proteccién lo encuentra desarrollando sus actividades y funciones emocionales y no emocionales dentro o en estrecha relacién con los demas integrantes del grupo familiar, que con gran frecuencia no se re- duce a la familia tipo, sino que incluye una gran canti- dad de otros miembros de la familia ligados entre si por diferentes grados de parentesco y no solamente el de esposos o de padres a hijos, como en el caso de la familia tipo. En el grupo esquizoide o disperso, en cambio, ocurre lo contrario, es decir que las activida- des fundamentales que el sujeto desarrolla se hacen en el extragrupo, con gran frecuencia con un alto nivel de adaptacién o de maduracién, a veces sélo de adaptaci6n racional o intelectual, pero, de todas ma- neras, el predominio de las relaciones es extragrupal o extrafamiliar y no intrafamiliar, como en el caso anterior, Por lo que llevamos dicho, la funcién institucional de la familia es la de servir de reservorio, control y seguridad para la satisfaccién de la parte mas inma- dura o primitiva, narcisistica de la personalidad, pero al mismo tiempo, por el establecimiento de una buena relacién simbistica dentro del grupo familiar (relacién simbistica normal y necesaria), el grupo familiar den- tro de su dindmica normal permite el desarrollo de las partes mas adaptadas 0 més maduras de la perso- nalidad en el extragrupo. Podriamos esquematicamen- te decir, en relacién con la dindémica del grupo fami- liar, que la patologia deriva fundamentalmente de los siguientes hechos: 1) que la simbiosis no funcione co- mo situacién de seguridad dentro del grupo familiar y se transforme en una simbiosis patolégica, caracteriza- da por un refuerzo de la participacién y una absorcién 156 José BLECER del individuo de tal manera que no permite el estable- cimiento de un clivaje entre intra y extragrupo y —por tanto— no da lugar al desarrollo de relaciones extragrupales y al suficiente desarrollo de la identi- dad personal; 2) en otro caso la simbiosis también es patolégica, pero se introyecta, de tal manera que el su- jeto puede lograr un cierto grado de desarrollo de la identidad, de la personalidad y sus relaciones extra- grupales, pero a costa de una fuerte disociacién con toda su vida emocional y afectiva, que se halla enton- ces en un grave déficit. De estos dos hechos se pueden inferir las manifestaciones 0 trastornos mentales en su relacién con la dinamica del grupo familia’ 1) Simbiosis normal: reservorio familiar de la parte mis psicética. Clivaje intra-extragrupo, pero inter- accién entre ambos que permite el desarrollo e individuacion en el intra y extragrupo. Una sim- biosis grupal no es siempre normal. Pasa por esta- dios como el 2 y el 3 (reversibles). 2) Simbiosis patolégica: absorcién masiva del indivi- duo en el intragrupo. Relacién mas normal en el extragrupo, pero de cardcter fundamentalmente in- telectual o racional. a) Fuerte clivaje intra-extra- grupo, sin interaccién entre ambos. El desarrollo sdlo se hace en la parte de la personalidad ligada al extragrupo. b) Falta clivaje intra-extragrupo: déficit global del desarrollo de la personalidad. 3) Autismo: introyeccién del grupo familiar como nii- cleo; fuerte dependencia de él. Bloqueo en el intra- y extragrupo, o desarrollo en este ultimo de rela- ciones esquizoides, distantes, frias, racionales. Se puede compensar el contacto con actividad mania- ca, contrafébica o psicopatica. PSICOHIGIENE Y PSIGOLOGIA INsTITUCLONAL, 157 En sintesis: la simbiosis y el autismo son etapas de la dindmica familiar, ya sea como estadios transilorios 0 como estereotipias patolégicas. Dejamos de lado el es- tudio més detallado de las vicisitudes dindmicas nor- males y patolégicas de cada una de estas organizacio- nes. Entre estos dos tipos de estructura grupal familiar —aglutinado y disperso— se hallan otros tipos de gru- pos que estan caracterizados por recurrir a otros me- canismos relacionados con estos dos, pero que estan ubicados de manera intermedia; nos referimos funda- mentalmente a las relaciones o manifestaciones tanto psicopdticas como hipocondriacas. En la psicopatia se trata de una fuga de la fusién claustrofébica de un grupo patoldégicamente aglutinado. Esto se podria es- tudiar y caracterizar especialmente en el estudio del desarrollo de los adolescentes, en los cuales son muy frecuentes las manifestaciones psicopaticas, que apare- cen como una reaccién contra la fusién y contra la dependencia del grupo aglutinado, es decir, contra una simbiosis extrema y patolégica. La reaccién hipocon- driaca, las manifestaciones hipocondriacas tanto como las enfermedades psicosomaticas tienen el mismo valor que las manifestaciones psicopaticas. Sin embargo, re- sulta también de radical importancia el que no poda- mos hacer una demarcacién muy estricta entre norma- lidad y patologia en lo que se refiere a la dindmica del grupo familiar; momentos normales y momentos patolégicos estén en interaccién dialéctica y sélo po- demos hablar de normalidad o patologia frente a una relativa estabilidad o perdurabilidad o estereotipia de determinados mecanismos 0 de determinada estructura u organizacién de la Gestalt familiar. Con ello quere- mos significar que normalmente se producen estas ma- 158 JOsE DLEGER nifestaciones tanto psicopaticas como hipocondriacas © psicosomaticas en cualquier grupo familiar, en dis- tintos momentos en que tiene que enfrentar cambios en su estructura, ya sea por cambios intra 0 extrafa- miliares, de tal manera que tanto las mismas manifes- taciones psicopaticas como la reaccién hipocondriaca y la enfermedad psicosomatica pueden ser momentos de pasaje hacia una mayor discriminacién entre yo y no yo, entre mundo interno y externo, entre el sujeto 0 individuo y sus semejantes dentro y fuera del grupo familiar. La patologia mas importante del grupo familiar, sin embargo, no se da en los casos que hemos estado re- sefiando; por lo menos no son los mas importantes como causas de la consulta al psiquiatra o al psicoa- nalista. Lo que el grupo percibe fundamentalmente como una situacién patolégica es el desajuste o desa- cuerdo entre las necesidades de una parte del grupo que ya tiene estabilizados sus distintos segmentos de la personalidad. y otra parte del grupo que tiende a evolucionar, a estabilizar, a discriminar, a desarrollar tal vez una mayor identidad individual; en estos casos entonces se produce un desajuste que es el desajuste acusado por el grupo familiar, por la parte mas esta- bilizada (estereotipada) del grupo familiar. De tal ma- nera que cuando el grupo familiar consulta, lo hace acusando al agente de cambio, con la fantasia de que curar implica que este agente de cambio se restituya a la estereotipia anterior para que deje de “perturbar”. De la comprensién de estos factores se derivan direc- tivas fundamentales para la investigacién y, por sobre todo, para la asistencia del grupo familiar (terapéuti- PSICOINIGIENE ¥ PSICOLOGIA INSTITUCIONAL, 159 ca y psicoprofilactica), Hay que tener en cuenta que, asi como el grupo familiar es el depositario de la parte mas inmadura o simbiética de la personalidad, de la misma manera es el grupo que mds tiende a la estereo- tipia, porque necesita tener muy bien controlada la parte psicdtica de la personalidad, para que en cierta medida se pueda desarrollar una parte mas discrimi- nada y adaptada de la personalidad en el extragrupo. La estereotipia mayor se encuentra en aquellos casos de grupo familiar que hemos llamado “el circulo de hierro”, que consiste en un refuerzo de toda la depen- dencia o participacién simbidtica, un refuerzo de la identidad grupal y una casi inexistencia de vida extrafamiliar; no hay interjuego de roles sino este- reotipia de roles muy fijos. En este caso los roles son muy rigidos y muy severamente mantenidos; la pato- logia en estos casos suele ser mas severa (suicidio, psi- cosis, etc.), pero también puede darse como circuns- tancias fenémenos o acontecimientos que el grupo familiar no puede detectar directamente como fendéme- nos patolégicos: nos referimos a la frecuencia de acci- dentes, la compulsién a intervenciones quirdrgicas, a la persistencia de duelos no elaborados que pesan enor- memente sobre todo el grupo familiar. Pero también suelen ocurrir fenémenos més claramente patolégicos y notorios, como la crisis epiléptica o la desorganiza- cién psicética, los episodios de mania o melancolia. Cuando el soporte narcisistico endogrupal (la sim- biosis familiar) falla, puede ocurrir una desorganiza- cién psicdtica, que puede estabilizarse o estereotiparse como una psicosis, que puede resolverse por el resta- blecimiento de una relacién simbistica endogrupal con el mismo u otro grupo, pero que puede también ser la 160 José pLecrr ocasién de aprendizaje, de una discriminacisn. Estos son los casos que han estudiado French y Kassanin, y posteriormente también lo hicimos nosotros, en los que la desorganizacién psicética sirve como un verdadero aprendizaje, ya que la desorganizacién psicética rompe el sincretismo primitivo y permite una discriminacién o, por lo menos, puede permitirla si se actia terapéu- ticamente en forma eficaz, o bien si las condiciones se dan espontineamente de manera favorable. Me quiero referir ahora a otro nivel en el cual pue- de funcionar el grupo familiar, por el desarrollo o la introduccién en el intragrupo de pautas més discri- minadas, aprendidas o incorporadas en interrelacién con el extragrupo. En estos casos, él clivaje entre el intra y el extragrupo es menos tajante y permite una cierta interrelacién, o bien porque la simbiosis del grupo familiar es mucho més normal y permite enton- ces el desarrollo o la personificacién, en cierta medida, de sus integrantes. En estos casos, lo que aparece feno- menolégicamente en primer lugar no es la aglutinacién o la dispersion de los casos anteriores, sino mecanismos neuréticos: obsesivos, fébicos, paranoides o histéricos. Sin embargo, detras de todos estos mecanismos de or- ganizacién neurética del comportamiento y de la rela- cién intragrupal se podran encontrar con cierta mayor o menor facilidad los niveles psicéticos que sub- yacen y que intentan ser elaborados a través de estos mecanismos neuréticos. Ya aqui nos encontramos con una estructura grupal mas evolucionada, donde la dis- criminacién permite la actuacién de defensas neuréti- cas y por lo tanto la interaccién (en lugar de la par- ticipacién). PSICUHICIENE X PSICOLOGEA TNSTITUCIONAL 161 Quiero sefialar, ademas, que el problema del cambio como una situacién normal conflictiva 0 perturbadora, o etiolégica, no se refiere a causas extragrupales, sino que el cambio corresponde a la naturaleza misma (a la dindmica) del fenémeno psicoligico, corresponde o pertenece a Ja naturaleza intima o intrinseca de la di- namica del grupo familiar, de tal mancra que lo que aisiamos como factores etiolégicos 0 causales son sélo momentos de las miltiples relaciones que se estgblecen © que se hayan establecido en la dindmica del grupo familiar. Las situaciones de cambio pueden provocar tres ti- pos de ansiedades: confusional, paranoide y depresiva; pero la ansiedad caracteristica del grupo primario (simbidtico) es la ansiedad confusional. Es sélo con la introduccién de la discriminacién, la interaccién (proyectiva-introyectiva), que podran aparecer no sélo la ansiedad paranoide y Ja depresiva, sino también el conflicto, que requiere una previa discriminacién para que haya contradiccién. En los niveles simbidti- cos sélo existe la ambigiiedad y en todo caso el con- flicto se da entre esta ambigiiedad y el nivel mas inte- grado, mas maduro. Quiero referirme sumariamente al método y la téc- nica que utilizamos en la investigacién del grupo fa- miliar. Hemos encontrado que el método clinico, es decir, la observacién rigurosa, metédica, prolongada, intensiva y profunda de la dinémica familiar! es el procedimiento insuperable. Pero quiero recalear par- 1 No descarto de ninguna manera otros métodos o técnicas, pero creo —si— que las técnicas experimentales deben traba- jar en colaboracién estrecha con el método clinico. 162 Jost DLEGER ticularmente que el método clinico no consiste sola. mente en esto, sino en un encuadre riguroso de la ob- servacién; esto significa que debemos establecer una cantidad de constantes que deben ser inaimovibles, en- tre las que se encuentran lugar, tiempo, duracién de las entrevistas, tanto como el rol del observador, factores constantes que en ningun caso delen entrar en la am- bigiiedad, so pena de que la observacién se haga o se transforme en una observacién cadtica de Ja cual no sea posible extraer conclusiones valederas. El otro factor que queremos sefialar dentro del método clinico tal como Io empleamos es que la observacién no se hace inicamente como observacién pura y simple, sino como una indagacién operativa, es decir que de- bemos introducir o que introducimos sefialamientos e interpretaciones de la dindmica familiar en el aqui y ahora, y cada una de estas interpretaciones o sefiala- mientos configuran hipdtesis que son puestas a prueba y ratificadas o rectificadas de acuerdo con las res- puestas que se obtengan por la introduccién de cada una de esas hipdtesis en forma de una nueva variable. Creemos de fundamental importancia, y lo cuidamos muy especialmente, que todo sejialamiento e interpre- tacién no recaiga en la esfera o el area individual de los integrantes de la familia, sino fundamentalmente sobre la interaccién, sobre el interjuego de roles que tiene Iugar en el aqui y ahora entre los integrantes de la familia y con el terapeuta que acta como ob- servador participante, de tal manera que pueda jugar los roles sin asumirlos; para ello debe trabajar con una divisién esquizoide instrumental. que le permita, en parte, estar viviendo empaticamente los fendme- nos que ocurren en el aqui y ahora, pero al mismo PSICOHIGIENE Y PSICOLOGIA INSTITUCIONAL 163 tiempo tener y mantener una parte del yo como ob- servadora y fuera de los vaivenes de la dinamica de la interrelacién que se establece entre los miembros del grupo familiar y entre éstos y el ohservador par- icipante o terapeuta. Como es facil deducir, toda esta sistematica del mé- todo clinico se halla fundamentalmente derivada de la sistemdtica que seguimos para el establecimiento de 1a observacién, la inveatigacién y la terapia dentro del encuadre del método clinic, tal como se utiliza en el psicoanilisis clinico. Damos especial importancia, en la tarea de obser- vacion y de investigacién, a los niveles preverbales de comunicacién, es decir, no solamente al significado del contenido explicito verbal de interrelacién, sino al sig- nificado del contenido implicito o preverbal. Y subr: yamos esto porque nuestra directiva fundamental se refiere a la observacién e investigacién de los niveles psicéticos, y como ya lo hemos sefalado en trabajos anteriores sobre psicoanilisis clinico, la simbiosis es fundamentalmente una relacién muda, es devir que lie- ne que ser intencionalmente detectada y puesta de ma- nifiesto, porque se da como implicita; en otros térmi- nos, sirve de encuadre, de conjunto de constantes a la misma dinamica del grupo familiar, pero si no inter- venimos sobre la simbiosis misma, no vemos los facto- res mas importantes de la relacién y la dindmica fa- miliar. y tampoco podemos intervenir efectivamente con resultados valederos. En resumen. podriamos de cir que en la técnica seguida nos guiamos por los si- guientes objetivo 1) tansformar la participacién en interaccién, lo cual es equivalente a 2) introducir la divisién esquizoide en lugar de la fusién y la am- 164, José BLEGER bigiiedad, y 3) transformar las confusiones en con- flictos. Quiero sefialar también, aunque no me sea posible desarrollarlo aqui, que la caracterizacién de la dina- mica del grupo familiar en términos de estructura de comportamientos es uno de los instrumentos mas va- lederos y més fructiferos que hemos hallado hasta el presente; la concepcién de estructuras de comporta- miento se relaciona con la teoria de las relaciones ob- jetales y también con la teoria de la comunicacién. Las bases de todo ello han sido desarrolladas en otros trabajos y no podemos detenernos ahora en explicitar- las mas dctalladamente. Conclusiones Quiero volver a subrayar que he encontrado como particularmente perturbador y paralizante de la inves- tigacién el empleo de los esquemas causalistas, mono- causalistas y unidireccionales, a los cuales nos ha acostumbrado tanto el mecanicismo, con el cual se han estructurado las ciencias de la naturaleza. Ademas, un hecho fundamental que nos ha permitido ver con mayor claridad una gran cantidad de problemas del grupo familiar se refiere a un cambio radical en el enfoque, que ya ha sido sefialado al comienzo: el he- cho de que el individuo no nace como un ente aislado que se conecta gradualmente, sino que nace inmerso en una interrelacién masiva global, en una organiza- cién sincrética; dicho de otra manera, los individuos no forman los grupos, sino que, inversamente, los gru- pos forman individuos y —a veces— personas. El PSICOHIGIENE ¥ PstcoLociA INSTITUCIONAL 165 concepto de simbiosis y el de simbiosis patoldgica (con Ja comprensién de los fenémenos de participa- cin, sincretismo, identificacién proyectiva masiva) resultan ser instrumentos conceptuales y categoriales que caracterizan hechos clinicos que tienen una gra- vitacién fundamental para comprender Ja dindmica del grupo familiar, tanto en sus fenémenos normales como en sus manifestaciones patolégicas.

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