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Casación Laboral: Despido Injusto y Comisiones

El documento presenta los antecedentes de un caso laboral entre Marleny del Socorro Zuluaga Giraldo y Kia Plaza S.A. Zuluaga demandó a Kia Plaza alegando que fue despedida injustamente y reclamando el pago de prestaciones laborales. El Tribunal Superior confirmó el fallo de primera instancia que absolvió a Kia Plaza, encontrando que Zuluaga renunció voluntariamente y que las bonificaciones recibidas no constituían salario para efectos de liquidación de prestaciones.

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Casación Laboral: Despido Injusto y Comisiones

El documento presenta los antecedentes de un caso laboral entre Marleny del Socorro Zuluaga Giraldo y Kia Plaza S.A. Zuluaga demandó a Kia Plaza alegando que fue despedida injustamente y reclamando el pago de prestaciones laborales. El Tribunal Superior confirmó el fallo de primera instancia que absolvió a Kia Plaza, encontrando que Zuluaga renunció voluntariamente y que las bonificaciones recibidas no constituían salario para efectos de liquidación de prestaciones.

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JORGE PRADA SÁNCHEZ

Magistrado ponente

SL15728-2017
Radicación n.° 55520
Acta 12

Bogotá, D. C., veintisiete (27) de septiembre de dos mil


diecisiete (2017).

Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por


MARLENY DEL SOCORRO ZULUAGA GIRALDO contra la
sentencia proferida por la Sala de Descongestión Laboral
del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, el 30
de noviembre de 2011, dentro del proceso ordinario laboral
que promovió contra KIA PLAZA S.A.

Se reconoce personería a los abogados José del


Carmen Cárdenas Sánchez y Carlos Alfredo Mahecha
González, para representar a Kia Plaza S.A. y a Marleny del
Socorro Zuluaga Giraldo, respectivamente, en los términos
del poder y del escrito de sustitución de folios 27 y 38, en
su orden, del cuaderno de la Corte.

SCLAJPT-10 V.00
Radicación n.° 55520

I. ANTECEDENTES

Marleny del Socorro Zuluaga Giraldo demandó a Kia


Plaza S.A. para que se declarara que entre las partes existió
un contrato de trabajo a término indefinido, ejecutado entre
el 1 de marzo de 2002 y el 15 de agosto de 2005, que
terminó por despido injusto. En consecuencia, pidió se le
condenara al pago de cesantías; sus intereses, primas de
servicios, aportes a seguridad social, diferencia de
compensación de vacaciones, «diferencia del pago de la
indemnización por terminación del contrato de trabajo»,
sanción moratoria del artículo 65 del Código Sustantivo del
Trabajo y la del artículo 99 de la Ley 50 de 1990, así como
por la indexación de las sumas adeudadas.

Apoyó sus pretensiones en que dentro de los extremos


temporales mencionados, entre las partes se ejecutó un
contrato de trabajo a término indefinido, que terminó por
decisión de la empleadora sin que mediara justa causa,
cuando fungía como Gerente Comercial en la vitrina de la
avenida 19 de Bogotá. Dijo que se dedicaba a la promoción
y venta de vehículos automotores, en horario de lunes a
sábado de 8:00 am a 7:00 pm y domingos de 10:00 am a
3:00 pm., «jornadas que regularmente se extendían en las
horas de la noche dependiendo de la necesidad y la
temporada de mayores ventas de vehículos automotores».

Manifestó que en el último año devengó un salario


promedio mensual de $3’966.594, de los cuales $864.000
eran sueldo básico y $3.102.594 comisiones por ventas de

SCLAJPT-10 V.00
Radicación n.° 55520

automotores, pero que el salario promedio real que devengó


en el último año de trabajo, entre el 15 de agosto de 2004 y
el 15 de agosto de 2005, «lo revelará los extractos de las
consignaciones que la demandada (…) hizo a la cuenta
personal de la demandante distinguida como cuenta de
ahorros número 2039-00015815380, del Banco CONAVI, hoy
BANCOLOMBIA».

Aseguró que durante la relación laboral, la empleadora


denominó “bonificación no salarial”, a lo que en realidad
eran comisiones, por lo que Kia Plaza S.A. no le canceló en
forma completa los derechos que reclama (fls. 150 a 159).

La demandada se opuso al éxito de las pretensiones y


propuso las excepciones de prescripción de las acciones
laborales, pago, cobro de lo no debido, enriquecimiento sin
causa y falta de causa para pedir.

Admitió la celebración del contrato de trabajo a


término indefinido, el último cargo desempeñado por la
trabajadora, la jornada laboral, el sueldo básico, pero no se
pronunció sobre las comisiones del último año de servicios.
Negó la terminación del contrato sin justa causa, que
hubiera denominado «bonificación no salarial» a las
comisiones por venta y que adeude alguna diferencia por
los conceptos exigidos.

Aclaró que la renuncia que presentó la demandante


fue aceptada por la compañía el 12 de agosto de 2005, de
suerte que no hay lugar a la indemnización; que las

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funciones asignadas a la actora eran de dirección, manejo y


confianza, y que en la cláusula de remuneración de la
modificación del contrato, de 2 de marzo de 2002, se
especificó cuáles bonificaciones no constituían salario. Dijo
atenerse a la decisión adoptada por el juzgado en cuanto al
salario promedio real devengado por la accionante, entre el
15 de agosto de 2004 y el mismo día y mes de 2005 (fls. 173
a 177).

II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

El Juzgado Quince Laboral del Circuito de Bogotá, por


sentencia de 10 de julio de 2009 (fls. 422 a 431), absolvió a
la demandada de las súplicas de la demanda.

III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA

Al resolver la apelación interpuesta por la


demandante, la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal
Superior de Bogotá, mediante el fallo gravado, confirmó el
del a quo (fls. 16 a 25).

Descartó la presencia de controversia en cuanto a los


extremos temporales del contrato de trabajo y el cargo de
Gerente Comercial ocupado por la actora. Se ocupó,
entonces, de dilucidar si la vinculación feneció por despido
unilateral o por renuncia, y si a la demandante se le adeuda
lo reclamado por la no inclusión de todas las comisiones
por venta de vehículos, como factor salarial para liquidar
prestaciones.

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Encontró que la documental de folio 180 da cuenta de


la aceptación de la renuncia y que los folios 177 a 179,
contienen contrato de trabajo a término indefinido y su
adición, instrumentos que fueron suscritos entre la
demandante y su empleadora, en los que se pactó un
salario básico de $594.000, más una bonificación sin
carácter salarial, en los montos y porcentajes señalados en
la cláusula adicional.

Reprodujo el contenido de la carta de aceptación de la


renuncia y asentó que fue incorporada al proceso con la
contestación de la demanda, y no fue redargüida ni tachada
por la actora, «ya que se afirma que fue ésta quien suscribió
el recibo de dicha aceptación de renuncia el mismo 12 de
agosto de 2005»; estimó que se trata de un documento que,
a la luz del artículo 252 del Código de Procedimiento Civil,
demuestra la dimisión, pues los interrogatorios o
testimonios evacuados, no lograban infirmar la fuerza de
convicción de tal escrito, de donde se sigue que existió una
manifestación previa de renuncia por la trabajadora,
circunstancia que imponía confirmar la absolución por
despido injusto.

En lo relativo al pago de bonificaciones que


supuestamente no tuvo en cuenta la empresa como
integrantes del salario, consideró acertada la decisión del a
quo «de tanto en cuanto (sic), no solo obedece a una
interpretación lógica de la norma, sino que se encuentra
ajustada a la realidad probatoria que contiene el paginario».

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Halló que el texto del contrato y su adición, «es


producto de la autonomía de las partes, que de conformidad
con la libertad de pactar el salario que consagra el art. 132
del C.S.T., no viola ni desconoce derecho mínimo alguno, si
tenemos en cuenta que se pactó un salario básico muy
superior al mínimo legal de esa época»; que a la vez, se
convino una bonificación sin incidencia salarial que no era
igual ni permanente, sino que el porcentaje a reconocer
dependía del monto de la utilidad neta generada, de
acuerdo al cargo y a la gestión que como Gerente Comercial
obtuviera la empresa.

Destacó que tal acuerdo tiene respaldo legal en el


artículo 15 de la Ley 50 de 1990, que permitió que las
partes del contrato de trabajo establecieran que pagos como
el estudiado no tuvieran incidencia prestacional, porque la
labor de un Gerente Comercial implica retribuciones que se
constituyen en medio para alcanzar un buen resultado en
la gestión encomendada, en beneficio de ambas partes.
Aseguró ser esta la postura plasmada en la sentencia CSJ
SL, 12 feb. 1993, rad. 5481, que se complementa con el
entendimiento de que se trata de un verdadero estímulo a la
productividad, tal cual se consideró en proveído CSJ SL, 10
dic. 1998, rad. 11173.

Explicó que el recuento jurisprudencial le servía para


colegir que lo pagado en las nóminas mensuales, responde
a una suma fija mensual constitutiva de salario, que para
todos los efectos prestacionales acató la empresa,

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«destacando por ejemplo que el rubro denominado comisiones


que a la luz del art. 127 si (sic) es constitutivo de salario, la
empresa contabilizó dicho promedio en el último año como se
verifica con el folio 8, y lo incluyó en el promedio de
liquidación final del contrato de trabajo como se refleja en el
documento de folio 4».

Señaló que los demás ítems no son siempre iguales en


las nóminas, como las bonificaciones no salariales, «que de
conformidad con el artículo 128 del C.S.T., pueden
establecerse perfectamente como no constitutivo de salario»,
porque tal pago no se encuentra taxativamente consagrado
como tal en el artículo 127 del mismo ordenamiento; que la
demandante, aceptó el cargo, pactó, firmó y recibió durante
varios años ese reconocimiento como estímulo a la
productividad, que probablemente por otro medio no habría
logrado, por manera que no le asistía razón a reclamar el
reajuste de las prestaciones con base en tal concepto.

IV. RECURSO DE CASACIÓN

Interpuesto por la demandante, fue concedido por el


Tribunal y admitido por la Corte, que procede a resolverlo.

V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

El recurrente aspira a que la Corte case totalmente la


sentencia acusada y que, como tribunal de instancia,
revoque la del Juzgado y condene a Kia Plaza S.A. por las
pretensiones de la demanda.

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Con ese propósito, formula cuatro cargos, por la


causal primera de casación, replicados oportunamente. Los
dos últimos se resolverán conjuntamente, pues se encauzan
por la misma vía de ataque, denuncian la violación de
similar elenco normativo, se sirven de argumentos
complementarios y persiguen idéntico fin.

VI. CARGO PRIMERO

Acusa la sentencia impugnada, de violar directamente


la ley, en la modalidad de interpretación errónea de los
artículos 1, 3, 13, 14, 16, 43, 127, 128, 141, 253 y 306 del
Código Sustantivo del Trabajo.

Asevera que el Tribunal hizo producir, a esos


preceptos legales, unos efectos que no corresponden a la
correcta solución del litigio, pues infirió, desacertadamente,
que las bonificaciones que recibía mensualmente la
demandante, no constituían salario, de suerte que de haber
interpretado correctamente tales textos, habría tenido como
factor salarial la bonificación.

Expresa que no discute lo que tuvo por demostrado el


Tribunal, como los extremos temporales de la relación
laboral, el cargo desempeñado, así como que “aceptó el
cargo y pactó, firmó y recibió durante varios años ese
reconocimiento como un estímulo a la productividad,
beneficio económico que seguramente por otro mecanismo no
habría recibido”, y que “los demás ítem (sic) allí descritos en

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las nóminas que no siempre son iguales, como las


bonificaciones no salariales”, no fueron incluidos como
factor salarial.

Sostiene que el Tribunal hizo una exégesis equivocada


de la ley, al colegir que lo pagado por bonificación habitual
era para “alcanzar un buen resultado en la gestión
encomendada, para el beneficio final de las dos partes
contratantes”, cuando en realidad, tales emolumentos
tenían una relación directa con la labor asignada como
Gerente, y procedían del monto de las utilidades «totales»
que producía la labor de la actora, pues si su actividad no
daba ganancia, solo tendría derecho a la remuneración
básica, lo que impone concluir que tal ingreso deba tenerse
como factor salarial, por ser retributivo del servicio,
devengarse periódicamente, y no depender de la liberalidad
del empleador; que en caso en que no fuera salario, la
cláusula sería ineficaz, en tanto los artículos 127 y 128 del
Código Sustantivo de Trabajo son normas de orden público
y obligatorio cumplimiento.

Luego de copiar el artículo 128 del Código Sustantivo


de Trabajo, sostiene que:

En nuestro caso la bonificación no se refiere a dineros para


desempeñar a cabalidad sus funciones, para alimentación o
para vestuario. No constituye una prima extralegal, de servicio o
de navidad, sino que es la retribución directa por la venta de
vehículos o utilidades del centro dirigido por la actora, que tenía
un beneficio económico para la subordinada y enriquecían el
patrimonio de la misma, es decir, le hizo producir a esta norma
efectos distintos de los allí planteados.

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VII. RÉPLICA

Manifiesta que no se precisa, ni demuestra, cuál fue el


sentido errado que le imprimió el Tribunal a los artículos
127 y 128, y cuál el verdadero o genuino entendimiento que
debió darle a cada uno de ellos, sino que se hace un alegato
que más parece de instancia, que no se compadece con la
vía escogida, más aún cuando de antemano, la recurrente
acepta la conclusión fáctica del Tribunal de que la
demandante «pactó y firmó».

VIII. CONSIDERACIONES

Le asiste razón a la réplica en los reparos de orden


técnico que le hace al cargo, pues son varias las deficiencias
que de su lectura se advierten.

Para comenzar, formula la acusación por el sendero de


puro derecho, por interpretación errónea, pero no explicita
cuál fue la intelección equivocada de los preceptos
normativos señalados en la proposición jurídica, ni cuál, en
su sentir, era su genuino entendimiento.

Dada la vía de ataque seleccionada, no cuestiona la


existencia del contrato con la compañía demandada, entre
el 1 de marzo de 2002 y el 15 de agosto de 2005, el cargo de
Gerente Comercial, y que pactó, firmó y recibió durante
varios años un reconocimiento “como estímulo a la

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productividad, beneficio económico que seguramente, por


otro mecanismo no habría recibido».
Sin embargo, critica al colegiado por haber entendido
que lo pagado por bonificación habitual, era “para alcanzar
un buen resultado en la gestión encomendada para el
beneficio final de las dos partes contratantes”. Tal reproche,
es eminentemente fáctico, en la medida en que el Tribunal
llegó a esa deducción luego de analizar las pruebas, de
suerte que, para resolver la inconformidad de la recurrente,
necesariamente habría que adentrarse en el estudio de los
medios de convicción, lo cual no es posible, dada la senda
de ataque por la que se optó, y resulta contradictorio con lo
que previamente dio por aceptado.

Las insistentes manifestaciones de que la bonificación


que recibía era salario porque se pagaban periódicamente y
no dependía de la liberalidad del empleador, constituyen
argumentos probablemente admisibles en las instancias
pero no son reproche al juicio jurídico elaborado por el
Tribunal.

Por lo anterior, el cargo no es estimable.

IX. CARGO SEGUNDO

Por vía indirecta, acusa la sentencia «por error de


hecho» en la modalidad de aplicación indebida. Como
normas violadas señala los artículos 1, 11, 13, 14, 16, 47,
61, 62, 57, 59 y 64 del Código Sustantivo del Trabajo y 51,
60 y 145 del Código Procesal del Trabajo.

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Aduce que el Tribunal dio por demostrado, sin estarlo,


que la demandante renunció a Kia Plaza S.A. y copia el
contenido de la comunicación de 12 de agosto de 2005,
dirigida a la demandante (fl. 180), en la que la empresa
acepta la renuncia, y afirma que «este documento fue
recibido por MARLENY DEL SOCORRO ZULUAGA GIRALDO,
en la misma fecha de su creación, con lo cual el Tribunal
concluyó (…)». A continuación, reproduce lo que sobre tal
documento razonó el ad quem y arguye que la elaboración,
creación, contenido y firma del mencionado documento no
proviene de la demandante, sino exclusivamente de Kia
Plaza S.A., «luego la recurrente en dicho documento no ha
manifestado, no ha confesado ni aceptado que haya
presentado renuncia»; que lo que prueba es que ella lo
recibió el 12 de agosto de 2005 y como no lo elaboró ni
participó en su creación, «la contraparte no le atribuyó su
autoría a la recurrente», así que no estaba obligada a
tacharlo de falso.

Recuerda que en el hecho 13 de la demanda afirmó


que había sido despida sin justa causa y, por ello, solicitó la
indemnización correspondiente; que en la contestación a la
misma, la empresa dijo no ser cierta tal afirmación, y adujo
renuncia de la trabajadora; por ello, sostiene, la carga de la
prueba estaba en cabeza de la demandada, en tanto alegó la
supuesta dimisión. Agrega:

(…) tal deber no se puede suplir con la presunción creada por el


juzgador de segunda instancia (…). Este hecho fundante de la
presunción que señala el juez, para concluir la renuncia de la

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trabajadora, no obra en el expediente, luego la presunción de


renuncia no está contemplada en nuestra legislación sustantiva,
ni adjetiva, lo que exige en consecuencia prueba por cualesquiera
de los medios que para ello acepta la ley, porque ni con la
demanda, ni es su contestación se aportó prueba de la renuncia.

Manifiesta que en la fijación del litigio no se declaró


probado que la actora hubiera renunciado; que el
interrogatorio de parte rendido por el representante legal de
la compañía, no es más que una ratificación de los hechos
expuestos en la contestación de la demanda, y que en su
interrogatorio en modo alguno confesó haber dimitido.
Califica de contradictorios los testimonios de Juan Manuel
Rodríguez Manríque y Mercedes Toledo, por lo cual no son
suficientes para acreditar la supuesta renuncia; sin
embargo, no puede arribarse a una conclusión distinta que
dárle crédito al primero, pues la duda debe resolverse a
favor de la trabajadora, y llegarse a la conclusión de que el
despido fue unilateral e injusto.

X. REPLICA

Expresa que el censor señala como violadas una serie


de normas, pero no informa en qué consistió su indebida
aplicación; cuestiona la validez del documento de folio 180,
del que el Tribunal dedujo que “a la luz del art. 252 del
C.P.C. tiene pleno efecto demostrativo de la renuncia
presentada por la actora”, pero el cargo no incluye este
artículo en la proposición jurídica, ni controvierte la
conclusión del ad quem. Apunta que cuando se discute la
validez intrínseca de determinada prueba o su aportación,
el ataque debe dirigirse por la vía directa; que además, al

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final señala otras pruebas pero no expresa en qué consistió


el yerro de valoración o si simplemente dejaron de
apreciarse.

XI. CONSIDERACIONES

El desacierto que endilga la acusación al juez de la


apelación, es haber tenido por demostrado que la
demandante renunció al cargo que desempeñaba en Kia
Plaza S.A., por la forma errónea en que apreció el folio 180,
la aceptación de la renuncia suscrita por el Gerente
Administrativo de la demandada, de 12 de agosto de 2015.
En tal documento se lee:

En respuesta a su comunicado, nos permitimos manifestarle que


la Compañía Kia Plaza S.A. acepta su renuncia al cargo que ha
venido desempeñando como Gerente Comercial de la VitrinaAv.
19.

Esta aceptación se hará efectiva a la finalización de la jornada


de trabajo del día 12 de agosto de 2005.

El pago correspondiente a la liquidación de prestaciones sociales,


sueldos y demás estará disponible en nuestro Departamento de
Recursos Humanos.

Sobre tal misiva, el ad quem razonó que el instrumento


fue incorporado por la enjuiciada con la contestación a la
demanda y no fue rebatido ni tachado por la accionante, y
además, fue recibido por la actora el mismo día que aparece
fechada, con lo cual tuvo por demostrada la renuncia, en
los términos del artículo 252 del Código de Procedimiento
Civil, más aún, cuando, según lo anotó, no encontró en los

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restantes elementos de persuasión, alguno que pudiera


infirmar su fuerza de convicción.

Para contradecir lo esbozado por el juzgador, la


demandante asegura que si bien recibió el documento
según la firma allí estampada, no lo elaboró ni participó en
su creación, luego, «no estaba obligada a tacharlo de falso
porque su contenido no es de su autoría».

De lo anterior, con nitidez se desprende que la


impugnante discrepa del entendimiento que el juez plural
dio, en tanto exigió que el documento fuera tachado, por
haber firmado la aceptación de la renuncia que fue
presentada en su contra, de donde se sigue que el reproche
es de orden jurídico, por manera que, no es el terreno
fáctico el apropiado para encauzar el disenso.

Sin embargo, cumple acotar que la carta que milita a


folio 180, fue decretada como prueba, sin oposición de los
sujetos procesales, de suerte que era susceptible de ser
valorada y tenida como elemento de prueba, por lo que no
erró el Tribunal al apreciarla, en tanto fue debidamente
aducida al proceso; en todo caso, cualquier postura
contraria por parte de la censura, ha debido exponerse por
la vía del derecho y no de las pruebas.

Desde lo fáctico, es claro que de la pluricitada


comunicación de folio 180, objetivamente se desprende que
la empresa, a través de su Gerente Administrativo,
expresamente aceptó la dimisión e informó a partir de

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cuándo se haría efectiva y que la liquidación de


prestaciones sociales quedaba a disposición de la actora.
Ese comunicado que fue recibido por su destinataria, de lo
cual da cuenta no solo su firma sino la propia
manifestación de la demandante en el recurso que se
resuelve, permitió inferir que medió una renuncia previa de
la trabajadora, lectura que no luce equivocada, por lo
menos de forma no evidente, a más que, en realidad, la
convicción que obtuvo el ad quem provino de prueba
indiciaria, que no es calificada en casación, de suerte que
no atina la censura cuando asevera que el Tribunal
presumió la renuncia, pues lo que hizo fue tenerla por
acreditada, como resultado de la valoración del documento
de folio 180, de los testimonios y del interrogatorio de parte.

Finalmente, conviene recordar que no es viable


emprender el estudio de la prueba testimonial, dado que no
se demostró un error de hecho evidente sobre una prueba
calificada, atributo con el que no cuenta el testimonio.

Por lo anterior, el cargo no prospera.

XII. CARGO TERCERO

Acusa la sentencia «por violación indirecta, por error de


hecho», en la modalidad de aplicación indebida de los
artículos 194, 203 y 187 del Código de Procedimiento Civil,
como violación medio, por cuanto el ad quem resolvió el
caso e incurrió en error de hecho manifiesto, por falta de
apreciación de la confesión judicial «provocada» que hizo el

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representante legal de la demandada Kia Plaza S.A., en el


interrogatorio de parte de folios 192 a 194, y no dar por
probado que la sociedad «aceptó que se le pagaban
bonificaciones habitualmente y en forma periódica por
mensualidades a la demandante».

Expone que el fallador de segunda instancia


desconoció el artículo 127 del Código Sustantivo de Trabajo;
quebrantó la ley sustantiva, «el derecho aplicado» y la
jurisprudencia, y «le dio aplicación indebida a un hecho
previsto por ella»; que le hizo producir efectos distintos de
los contemplados, a la norma que trata sobre las
bonificaciones habituales como salario; que el Tribunal dejó
de apreciar la pruebas documentales obrantes a folios 246
a 257 y «los documentos auténticos (…) obrantes a folios 368
a 371», los que cataloga de prueba «completa, segura, plena,
y convincente», al tiempo que, dichos pagos, enriquecían el
patrimonio de la demandante, pues los recibía como
contraprestación de los servicios prestados a la demandada.

Se duele de que el colegiado dejara de apreciar los


testimonios de Juan Manuel Rodríguez Manrique y Sandra
Mercedes Toledo, que fueron desfavorables a la enjuiciada,
en tanto coincidieron al señalar que la demandada
cancelaba a la actora un salario básico más bonificaciones
o comisiones en forma habitual, «mes a mes, lo que se
prueba (..)» con los comprobantes de nómina de folios 247 a
255, el «análisis vertical vitrina avenida 19», que reposa a
folios 268 a 371, y los documentos obrantes a folios 24, 25,
30, 31, 38 a 41, 44, 46, 48, 51, 52, 55, 57, 58, 60 a 64, 65,

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69, 147, 148, 214 a 216, 240 a 247, 248 a 346 y 368 a 371,
que de haber sido valorados hubieran llevado al Tribunal a
tener por demostrado que las bonificaciones recibidas por la
accionante constituían salario.

XIII. REPLICA

Apunta que el cargo no solo amalgama todos los


posibles motivos de violación de la ley, sino que además
señala que el juzgador plural dejó de apreciar una variedad
de pruebas idóneas en casación, más de 100 documentos y
los testimonios de Juan Manuel Rodríguez Manrique y
Sandra Mercedes Toledo. Adujo que no es suficiente tal
relación, sino que, como lo ha asentado la Sala de Casación
Laboral, es necesario explicar qué es lo que cada una
acredita, de qué manera incidió su falta de valoración y en
qué consistió el error de hecho. Cita la sentencia CSJ SL, 2
ago. 2001, rad. 16406.

XIV. CARGO CUARTO

Acusa la sentencia «en forma indirecta, por aplicación


indebida de los artículos 43, 65, 127, 128, y 132 del Código
Sustantivo del Trabajo, por cuanto el ad quem (…) incurrió en
error de hecho manifiesto, por apreciación errónea del
documento auténtico, obrante a folio 179 del proceso, y dar
por establecido un hecho, sin estarlo, cual es que las
“bonificaciones” que allí se pactaron no constituían un factor
salarial (...)».

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Radicación n.° 55520

Manifiesta que las deducciones del ad quem en torno a


las bonificaciones, son apreciaciones que en forma
«ostensible o protuberante» contradicen la realidad
probatoria; que en el documento en el que se pactó la
bonificación, no se dijo que su pago estuviera sujeto a que
la empresa obtuviese ganancias o utilidades, o que las
mismas dependían del buen desempeño o del adecuado
comportamiento de la demandante; que lo pactado por las
partes, fue que el salario estaría compuesto por una
asignación básica y por una bonificación, pagadera de
acuerdo con los porcentajes allí determinados; que en los
términos del artículo 132, esas bonificaciones «se
determinaban a destajo», en atención al volumen de ventas,
razón por la cual, textual y categóricamente, se anotó en la
cláusula “EL EMPLEADOR pagará al trabajador a título de
‘salarios’ las siguientes sumas”.

Dice ser necesario revisar el documento de folio 177A,


para advertir que:

(…) el Tribunal menospreció los motivos que tuvieron las partes


para pactar los “salarios” «que como en aquel estaban
conformados por un salario básico y por, unas “comisiones”,
estas últimas que en las “clausulas adicionales” del folio 179
pasaron a llamarse “bonificación no salarial”, sólo (sic) que en el
folio 177 A sí se precisa que además del salario de la
trabajadora estaba compuesto por el “2) 0.8% como comisión
sobre el valor de la venta de vehículos nuevos y el 1% como
comisión de utilidades, del centro de costos a su cargo, valores
que constituyen la suma que se tendrá en cuenta para el
reconocimiento y pago de todas las prestaciones de ley”
contrariando de esta forma el artículo 127 del C.S. del T.

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Radicación n.° 55520

Asegura que el Tribunal no podía considerar que «las


mencionadas comisiones» eran simples y llanas liberalidades
o generosidades del empleador, porque le eran pagadas en
forma permanente e iban al patrimonio de la demandante.

Finalmente, estima necesario examinar «las pruebas


no calificadas» que corren a folios 24, 25, 30, 31, 38, 39, 40,
41, 44, 46, 48, 51, 52, 55, 57, 58, 60 a 62, 64, 65, 69, 147,
148, 214, 215, 216, 240 a 348.

XV. RÉPLICA

Sostiene que el cargo es un alegato de instancia, pues


no refuta la conclusión fáctica adoptada por el Tribunal de
que la bonificación pactada era sobre la utilidad neta, y no
como parece entenderlo la recurrente, sobre las ventas, tal
como consta en el documento examinado por el ad quem.
Memora que este estableció que la empresa contabilizó
dicho promedio, es decir, de comisiones sobre las ventas en
el último año, como lo verificó del folio 8 y lo incluyó en el
promedio de liquidación final del contrato de trabajo, como
se refleja en el documento de folio 4, pruebas que soportan
la decisión, que no le merecieron comentario alguno a la
recurrente; que además, pide a la Corte que oficiosamente
examine 36 documentos, que contrario a lo dicho por la
impugnante, son pruebas calificadas, susceptibles de
examinarse, siempre y cuando se demuestre su apreciación
errónea o falta de apreciación.

XVI. CONSIDERACIONES

SCLAJPT-10 V.00
Radicación n.° 55520

Preliminarmente se destaca que, aunque los cargos


incluyen como submotivo de violación de la ley, la
aplicación indebida de las disposiciones normativas
enumeradas, la demandante omite explicar por qué las
mismas no eran convenientes al caso, o de qué forma el
Tribunal se excedió o restringió su alcance. Como
deficiencia adicional, se encuentra que pese a que se
denuncian como no estimadas o apreciadas erróneamente
un grueso número de elementos probatorios, no se ilustró
acerca de cuál fue el desatino de la valoración y qué
acredita cada uno, según corresponda. No obstante, esas
falencias pueden superarse, dado que la Corte ha
morigerado el rigor de la técnica en aras de desarrollar su
función unificadora de la jurisprudencia.

Para constatar si el ad quem erró de forma manifiesta


y protuberante al colegir que las bonificaciones no
constituían salario, se comienza por memorar que sobre tal
tópico consideró el juzgador que el contrato y la cláusula
adicional fueron producto de la autonomía de la voluntad
de los contratantes, acorde con el artículo 132 del Código
Sustantivo del Trabajo, y que esto no violaba derecho
mínimo alguno, pues se pactó un salario básico muy
superior al mínimo de la época y se convino una
bonificación sin incidencia salarial que no era igual ni
permanente, sino que dependía del monto de la utilidad
neta que obtuviera la empresa de acuerdo al cargo y la
gestión de la demandante; también, estimó que el acuerdo
pactado tiene abrigo en el artículo 15 de la Ley 50 de 1990,

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Radicación n.° 55520

que permite a las partes consensuar pagos sin incidencia


prestacional, tal cual lo tiene adoctrinado la Sala de
Casación Laboral.

Los raciocinios jurídicos del ad quem, sobre el pacto de


la bonificación no salarial como expresión de la autonomía
de la voluntad de las partes del contrato, y el respaldo legal
y jurisprudencial a tal figura, no fueron puestos en
entredicho por la recurrente, por lo cual no formarán parte
del análisis que se hará, sino que más bien de esa certeza
se partirá en el estudio que corresponde.

Concluyó, además, el juez de segunda instancia, que


las nóminas mensuales de salario muestran una suma fija
y un rubro denominado comisiones, cuyo promedio del
último año contabilizó la demandada, según dedujo del folio
8, y dio por establecido que el mismo se incluyó en la
liquidación de folio 4. La valoración de tales nóminas, le
permitió deducir que las bonificaciones «no siempre eran
iguales».

Si bien la censura critica las deducciones del Tribunal,


no acusa por valoración deficiente los citados folios 4 y 8;
en cambio, edifica un error de hecho a partir de la ausencia
de estimación de la supuesta confesión del representante
legal de la compañía demandada quien, en palabras de la
recurrente, admitió que pagaba a la actora bonificaciones
habitualmente y en forma periódica, por mensualidades.

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Radicación n.° 55520

Del mencionado interrogatorio, que corre a folios 192 a


194, no se desprende confesión, pues no ofreció respuesta
sobre hechos que le pudieran producir consecuencias
judiciales adversas o que favorecieran a la contraparte; por
el contrario, con relación al pago mensual de la
bonificación, el interrogado afirmó:

(…) los pagos de las bonificaciones se hacían dependiendo de la


liquidación de utilidades que el área de contabilidad generaba
después de producir el balance mensual del centro de costos del
cual era responsable la señora Marleny Zuluaga como gerente
comercial y posterior a una reunión que ella tenía periódicamente
con la junta directiva de la compañía donde se analizaban los
resultados de su centro de costo y autorizaba o no el pago de
dichas bonificaciones no me consta la periodicidad en nómina y
esto es manejado directamente por el contador de la compañía y
la junta directiva de la misma.

Como la valoración del contrato de trabajo y la


cláusula adicional, fue cuestionada por la recurrente,
corresponde decir que si bien la cláusula tercera del
contrato de trabajo consagra una remuneración para la
extrabajadora, conformada por un salario básico y unos
porcentajes del 0.8% y 1% como comisiones, a través de la
cláusula adicional de 2 de marzo de 2002, día siguiente al
de la firma del contrato, las partes de la relación
estipularon que el empleador pagaría a la trabajadora
$594.000 como salario básico, y una bonificación no
salarial, «sobre los primeros CINCO MILLONES DE UTILIDAD
NETA el 20% entre $5.000.0001 y $10.000.000 el 15% entre
10.000.0001 y $20.000.000 el 10% entre el $20.000.0001 y
$30.000.000 el 10%. A partir de $30.000.01 se acordará un
nuevo porcentaje por las partes»; de esta última,

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Radicación n.° 55520

expresamente señalaron que lo que recibiera la accionante


por tal concepto, no constituiría salario para efectos
prestacionales. De tales documentos no es posible derivar
una lectura diferente a la que le dio el Tribunal, en tanto la
cláusula adicional estableció que esa bonificación no
salarial representaba una participación de las utilidades, en
los términos allí descritos, lo cual es legalmente posible,
acorde con el artículo 128 del Código Sustantivo de Trabajo.

Las documentales relacionadas como no valoradas,


fueron las siguientes:

Los folios 24, 40, 46, 48, 52, 55, 58, 64 62, 65, 317,
318 y 319 corresponden a comprobantes de egreso, por
concepto de bonificaciones; 25, 31, 39, 57, 60 y 69,
comprobantes de nómina con pago de comisiones; 30,
solicitud de giro sin concepto; 38, 41, 51 y 61, reporte de
pago de comisiones; 44, recibo anticipo por pago de
comisiones; 147 y 148, relación de historia de movimientos
Fondo de Pensiones Porvenir, 214, 215 y 216, certificados
de aportes a salud; 240 a 246, certificados de ingresos y
retenciones; 247 a 257, comprobantes de nómina mensual,
no todos tienen el concepto de bonificación y comisiones y
los valores por cada ítem, cuando están incluidos, varían
mes a mes; 260 a 275 y 282, 284 a 290, 294 a 298, 300,
303 a 306, comprobantes de nómina cuyos conceptos son
ilegibles; 276 y 277, comprobantes de nómina que no
incluyen la bonificación; 278 a 281, 283, 291 a 293, 299,
301, 302, 307, 309, 310 a 313 y 308, comprobantes de

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nómina que contienen los conceptos de comisión y


bonificación.

También los folios 314, recibo de pago de vacaciones;


315, comprobante de egreso de vacaciones; 316,
comprobante de egreso sin concepto; 320, solicitud de giro
bonificación; 321 historial de vacaciones; 322, pago por
reemplazo de vacaciones; 323 y 324, comprobantes pago de
bonificaciones; 325, comprobante de egreso sin concepto;
327, cancelación anticipo sin concepto; 328, impresión de
correo electrónico, sin que se advierta su destinatario,
relativo a descuentos por un vehículo; 329, reporte de
descuentos por vehículo; 330 y 331, promedio de
comisiones de 2004 para cálculo de cesantías; 332 y 333,
documento denominado estado de cuenta terceros. (en la
discriminación dice bonificaciones pero no menciona
nombres); 334, acumulados conceptos junio a diciembre de
2004, con ítems acumulados mes 6 a 12. La fila con el título
p.bon, que se entiende como pago de bonificación está en
“0”.

Adicionalmente, los folios 335 y 336 relación de


acumulados de 12 meses de 2004, sin conceptos; 337,
determinación de retención en la fuente; 338, relación de
acumulados de enero a mayo de 2005, discriminado valor
por comisiones y bonificaciones; de 339 a 341, autorización
de descuentos por deuda pendiente; 342, comprobante
liquidación de vacaciones; 343, promedio de comisiones
para cálculo de vacaciones; 344, solicitud de vacaciones;
345, comprobante liquidación de vacaciones; 346, promedio

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de comisiones para cálculo de vacaciones; 347, pantallazo


consulta de saldo de cesantías; 348, comunicación en la
que se le informa a la demandante que las cesantías de
2004 fueron depositadas (se observa que se tuvo en cuenta
el salario, junto con el subsidio de transporte, así como las
comisiones para obtener la base de liquidación); 349,
reporte saldo de consignación de cesantías; 350, oficio a
Porvenir, autorizando pago parcial de cesantías; 351, oficio
en el que la actora solicita vacaciones; 352, certificación
ingresos y retenciones 2004; 354 y 355, comprobante
autorización de descuento por deuda contraída por la
trabajadora con el Fondo de Empleados; 356, aceptación
solicitud de vacaciones; 357, cuenta de cobro remplazo de
vacaciones; 358 a 359, solicitud de vacaciones; 360 a 361,
acta audiencia de trámite; 362 a 365, sustitución de
poderes, solicitud de aplazamiento de audiencia y auto que
fija fecha para audiencia de trámite; 365, respuesta de
Bancolombia sobre fecha de apertura de cuenta a la
demandante; 367, certificación del Contador General de Kia
Plaza S.A. en la que informa los pagos efectuados a la
demandante por concepto de bonificación no salarial
durante su vinculación laboral. Los folios 368 a 371 atañen
al análisis vertical vitrina av. 19, estado de resultados a
diciembre de 2002, noviembre de 2003, diciembre de 2004,
y a julio de 2005.

Con el estudio minucioso de la nutrida evidencia, es


posible concluir que no es cierto que la empresa hubiera
encubierto las comisiones por ventas bajo el manto de una
bonificación no salarial, pues cosa distinta reflejan los

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varios comprobantes de nómina que obran en el expediente,


en los que se observa que había meses en los que se
pagaban comisiones y bonificación, en otros, solo
comisiones, o únicamente aquella.

Para derruir el planteamiento de la acusación en este


aspecto, basta revisar los folios 330, 331, 343 y 346, en los
que se promediaron las comisiones para la liquidación de
prestaciones sociales.

Aunado a lo dicho, tal como coligió el Tribunal, las


bonificaciones no se cancelaban habitualmente; tampoco,
obra prueba documental de las denunciadas en los cargos,
que destruya la inferencia del ad quem, de que el beneficio
pactado constituía un estímulo a la productividad o que
evidencie que, como lo asevera la impugnante, se tratara de
la retribución de sus servicios, por lo que deviene
infructuosa la acusación por la presunta comisión de los
errores de hecho que enlistó.

Por lo demás, como la recurrente no demuestra un


error de hecho manifiesto en la valoración de los medios de
prueba calificados, no es factible desplegar el estudio de los
testimonios por la restricción de que trata el artículo 7 de la
Ley 16 de 1969.

Así las cosas, los cargos son infundados.

Las costas en el recurso extraordinario, serán a cargo


de la demandante. Como agencias en derecho, se fijan

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$3’500.000, que serán incluidos en la liquidación que haga


el juzgado de conocimiento, en aplicación del artículo 366-6
del Código General del Proceso.

XVII. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia proferida por la Sala de Descongestión
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá, el 30 de noviembre de 2011, dentro del proceso
ordinario laboral que promovió MARLENY DEL SOCORRO
ZULUAGA GIRALDO contra KIA PLAZA S.A.

Costas, como se dijo en la parte motiva.


Cópiese, notifíquese y, devuélvase al Tribunal de
origen.

DONALD JOSÉ DIX PONNEFZ

JIMENA ISABEL GODOY FAJARDO

JORGE PRADA SÁNCHEZ

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