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La Cruz: Amor y Redención Cristiana

La cruz representa el amor de Dios hacia la humanidad. A través de la crucifixión de Jesucristo, Dios reconcilió al mundo consigo mismo y justificó a los pecadores no mediante la expiación de los hombres, sino por la iniciativa del amor divino. El verdadero culto cristiano consiste en unirse a Dios a través del amor desinteresado y sacrificio de Jesús en la cruz, lo que lleva a la salvación humana.
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La Cruz: Amor y Redención Cristiana

La cruz representa el amor de Dios hacia la humanidad. A través de la crucifixión de Jesucristo, Dios reconcilió al mundo consigo mismo y justificó a los pecadores no mediante la expiación de los hombres, sino por la iniciativa del amor divino. El verdadero culto cristiano consiste en unirse a Dios a través del amor desinteresado y sacrificio de Jesús en la cruz, lo que lleva a la salvación humana.
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Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado

a).- Justificación y gracia.


Para muchos cristianos, especialmente para los que conocen la fe sólo de lejos, la cruz sería una
pieza del mecanismo del derecho violado que ha de restablecerse; sería el modo como la justicia
de Dios.1 Con una actitud que consiste en un estupendo equilibrio entre el deber y el Tener. Pero
con temor no apartamos de una justicia cuya oculta ira hace increíble el mensaje del amor. La
cruz, en la Biblia, es más bien expresión del amor. Expiación significa el restablecimiento de la
relación perturbada con Dios, mediante las actitudes expiatorias de los hombres. No es el hombre
quien se acerca a Dios y le ofrece un don que restablezca el equilibrio, es Dios quien se acerca a los
hombres para dispensarles un don. El derecho violado se restablece por la iniciativa del amor, que
por su misericordia creadora justifica al impío y vivifica los muertos. En Cristo, Dios reconcilia el
mundo consigo mismo. (2 Cor5, 19). Dios no espera a que los pecadores vengan a él y expíen, Él
sale a su encuentro y los reconcilia. Por eso la forma esencial del culto cristiano se llama con razón
Eucaristía, acción de gracias.

b).- La cruz como adoración y sacrificio


Reconozcamos primeramente que para los discípulos de Jesús la cruz fue ante todo el fin, el
fracaso. La resurrección los llevó a la convicción de que Jesús era verdaderamente rey; sólo poco a
poco comprendieron el significado de la cruz. El sí humano sin reservas a Dios es lo único que
puede constituir la verdadera adoración 2. A Dios le pertenece todo; al hombre sólo le queda la
libertad del sí o del no, del amor o de la negación; el sí libre del amor es lo único que Dios espera,
la donación y el sacrificio que unánimemente tienen sentido. Jesús ofreció su sangre con la que
realizó la justificación (9,12); Jesucristo es el único culto y el único sacerdote que lo realiza.

c).- La esencia del culto cristiano


El culto cristiano consiste en lo absoluto del amor que sólo podía ofrecer aquel en quien el amor
de Dios se ha hecho amor humano; consiste en una nueva forma de representación innata al
amor, en que él sufrió por nosotros y en que nosotros nos dejemos tomar por él. Dios nos pide
que en lugar de la autojustificación que nos separa de los demás aceptemos unirnos a él y que,
con él y en él, nos hagamos adoradores. Ahora podemos responder brevemente a algunas
cuestiones que surgen en nuestro camino: Porque el hombre no sólo se realiza en la unión con la
humanidad, sino ante todo en la unión del amor desinteresado que glorifica a Dios 3. La adoración
simple y desinteresada es la suprema posibilidad del ser humano y su verdadera y definitiva
liberación. Cristo lleva el ser humano a Dios, por eso lo lleva a su salvación. El acontecimiento de la
cruz es, pues, el pan de vida para todos. (Lc22e, 19) porque el crucificado ha fundido el cuerpo de
la humanidad en él sí de la adoración. En cuanto que el amor rompe, abre, crucifica y divide, todo
esto pertenece al amor como forma del mismo, en un mundo marcado con el sello de la muerte y
del egoísmo.

Sólo el amor da dirección y sentido al dolor; Se trata del Dios que es el acto de amor, el puro para,
el que, por eso, entra necesariamente en el incógnito de la última criatura (Sal 22,7). La cruz es
revelación, pero no revela algo, sino a Dios y a los hombres. Manifiesta cómo es Dios y cómo son
los hombres. El justo crucificado es el espejo que se presenta ante los ojos del hombre para que
vea claramente lo que es, más la cruz no sólo revela al hombre, sino a Dios. La cruz es, pues, el
1
Joseph Ratzinger,pag 110
2
Joseph Ratzinger,pag 111
3
Joseph Ratzinger,pag 112
verdadero centro de la revelación, de una revelación que no nos manifiesta frases antes
desconocidas, sino que nos revela a nosotros mismos, al ponernos ante Dios y a Dios en medio de
nosotros.

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