AUTORES:
DR. ING. AGR. GUIDO BOTTA
ING. AGR. CARLOS DAGOSTINO
LOS AUTORES
GUIDO BOTTA. INGENIERO AGRÓNOMO EGRESADO DE LA FACULTAD DE AGRONOMÍA
DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. M. SC. EN INGENIERÍA RURAL. DOCTOR EN
INGENIERÍA RURAL. PROFESOR-INVESTIGADOR DE MAQUINARIA AGRÍCOLA EN EL
DTO. DE TECNOLOGÍA CARRERA DE INGENIERÍA AGRONÓMICA DE LA U. N. LUJÁN.
DOCENTE DE LA CÁTEDRA DE MAQUINARIA AGRÍCOLA DE LA FACULTAD DE AGRONO-
MÍA DE LA UBA. PROFESOR INVITADO DE LA MAESTRÍA EN INGENIERÍA RURAL, DE LA
FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS Y FORESTALES DE LA U.N. LA PLATA.
CARLOS DAGOSTINO. INGENIERO AGRÓNOMO EGRESADO DE LA CARRERA DE INGENIERÍA
AGRONÓMICA DEL DTO. DE TECNOLOGÍA DE LA U.N. DE LUJÁN. ALUMNO DE LA MAES-
TRÍA EN INGENIERÍA RURAL, DE LA FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS Y FORESTALES DE
LA U.N. LA PLATA. DOCENTE DE MAQUINARIA AGRÍCOLA DEL DTO. DE TECNOLOGÍA
U.N. LUJÁN.
Los 12 tomos que componen esta Serie
Tomo 1: • El tractor agrícola (criterios para su correcta elección)
Tomo 2: • Compactación del suelo producida por el tráfico agrícola
Tomo 3: • Laboreo primario. Arado de reja y vertedera
Tomo 4: • Arado de Cinceles, Subsolador y Labranza Secundaria
Tomo 5: • Siembra Directa: Aspectos Generales y Máquinas Sembradoras
Tomo 6: • Pulverizadoras
Tomo 7: • Máquinas para fertilización y abonos
Tomo 8: • Maquinaria para cosecha de forraje
Tomo 9: • Maquinaria para conservación y aprovechamiento del forraje
Tomo 10: • Maquinaria para la cosecha de granos
Tomo 11: • Seguridad en la utilización de la maquinaria agrícola
Tomo 12: • Mantenimiento de la maquinaria agrícola
Índice
Pag.
1. Arado escarificador de cinceles..............................................................................1
2. Subsoladores..........................................................................................................29
3. Arados de discos....................................................................................................36
4. Labranza secundaria..............................................................................................57
5. Bibliografía utilizada................................................................................................85
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
ARADO ESCARIFICADOR DE CINCELES
La labranza con escarificadores de cinceles, según Balbuena (1998) se
ha desarrollado en la Argentina a partir de la década del 70, buscando
reducir los efectos de degradación del suelo que abarcan
aproximadamente un 20% de las tierras cultivables (Coscia 1990). La
presencia de rastrojo en superficie es uno de los principales aspectos a
tener en cuenta en la lucha contra la erosión. En relación a ello, un
sistema de labranza puede ser considerado conservacionista cuando
sobre el suelo queda al momento de la siembra un 30% de residuos
vegetales (ASAE, 1992). Esto implica que se deba disminuir el número de
pasajes sobre el terreno y que los implementos utilizados para la labranza
deban poseer una gran capacidad de paso ante altos volúmenes de
rastrojo.
Muchas veces, el arado escarificador de cinceles, es confundido con el
cultivador de campo, hasta son clasificados juntos, pero esto es un error
ya que el cincel es un apero construido con un bastidor muy pesado y,
básicamente, es utilizado para labranza primaria. El cultivador de campo
es para labores secundarias, tales como, control de malezas, preparación
de la cama de siembra, etc. Además es de una construcción mucho mas
liviana que el arado de cinceles.
Es importante agregar que, dentro de la gran cantidad de implementos o
aperos para labores primarias, el arado escarificador de cinceles es una
alternativa de los arados de vertedera y disco. Se trata de un apero de
labranza cuyas herramientas de trabajo son dientes o rejas, montados
sobre brazos flexibles ("chisel" tipo americano), o rígidos ("ripper"), los
cuales fragmentan el suelo con formación de grandes fisuras y tierra fina,
sin inversión de capas. El perfil del suelo trabajado, por este implemento,
además de disponer de un espacio poroso suficiente como para
almacenar el agua de lluvia, no favorece, si es utilizado correctamente, la
formación de piso de arado dejada por los arados de vertedera y disco.
Esto se debe a que la relación entre la superficie de la herramienta de
trabajo, y la fragmentación en el suelo es mucho más pequeña en el
arado de cinceles que en los arados convencionales.
1. – Utilización y ventajas del arado escarificador de cinceles
El arado escarificador de cinceles afloja y remueve el suelo, sin invertir ni
pulverizar el prisma de tierra como el arado de vertederas o el arado de
discos.
El arado de cincel se suele usar en suelos duros y bastante secos, con
problemas de erosión eólica.
Dado que el arado no cubre la hojarasca, se le emplea en zonas
semiáridas para labranza subsuperficial. Este arado también se emplea
para remover capas duras de suelo por debajo de las profundidades nor-
males de aradura. Estas capas de suelo duro reciben distintos nombres,
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
tales como suelo de labor o "piso de arado".
El arado de cincel se puede usar para diversas tareas, simplemente
cambiando la reja (convencional, aladas, etc.) ubicada en el extremo de
los brazos, o agregándole cuchillas circulares.
Las ventajas mas importantes del arado escarificador de cinceles
respectos a otros aperos de labranza primaria son:
- Mayor capacidad de trabajo, al permitir una anchura superior y una
velocidad que puede llegar a los 10 km/h.
- Para una misma cantidad de suelo removido, requieren un 40%
menos de energía que el arado de reja y vertedera.
- Versatilidad para modificar la distancia entre brazos, y posibilidad de
intercambiar dientes y rejas.
- Mejor adaptación a terrenos pedregosos que los arados
convencionales.
- Posibilidad de adaptación a equipos combinados.
2.- Aspectos constructivos
Normalmente, los cinceles modernos tienen 2 o 3 paños (Figura 1) con los
arcos ubicados en forma intercalada lo que permite un mejor fluido de los
restos vegetales y un mejor balance lateral del conjunto tractor apero.
Figura 1: Arcos ubicados en forma intercalada.
La versatilidad es otra característica del arado de cinceles, este puede ser
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operado superficialmente como hasta los 35 centímetros de profundidad,
dependiendo del diseño del apero, condiciones del rastrojo y resultados
buscados.
También puede ser equipado con distintos tipos de rejas, entre ellas las
roturadoras (Figura 2) y las aladas (Figura 3).
Figura 2: Arado de cinceles con rejas rastrojeras
Figura 3: Arado de cinceles con rejas aladas
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En cuanto a la posición de los brazos en el bastidor: resulta de un
compromiso entre el efecto fisurador del suelo y el mantenimiento del
residuo superficial, sin que se produzca un efecto de rastrillado.
Para ello, considerando que la distancia entre brazos contiguos no debe
de superar los 30-35 cm, se necesita que los brazos se encuentre
situados en 2 o 3 filas, en función de la abundancia de residuos superfi-
ciales esperados.
Sobre la base de dos filas, la distancia entre brazos de la misma fila
estaría comprendida entre 60 y 70 cm; si se utilizan tres filas, la
separación aumentaría a 90-105 cm, que es la mas apropiada para
trabajar con residuo superficial abundante.
También hay que tener en cuenta la posición relativa de los brazos de
cada fila, de manera que el flujo del rastrojo no incida en determinados
brazos de la fila trasera, que como consecuencia de ello se embozaría.
En consecuencia, resulta preferible un montaje asimétrico, con los brazos
correspondientes a cada línea desplazados con respecto a la línea
anterior.
Por otra parte, en equipos de gran anchura de trabajo, conviene que esta
anchura se consiga mediante la unión de cuerpos independientes
articulados, para que la profundidad de trabajo se mantenga constante
con independencia de las ondulaciones del terreno.
Así mismo, por tratarse de aperos diseñados para el trabajo de suelos con
abundante residuo superficial, conviene que el bastidor tenga elevado
despeje: de 60 a 75 cm como mínimo, medio desde el extremo de la reja,
llegando recomendar en ocasiones que superen los 100 cm.
En cuanto a los arcos, el radio del tramo circular debe de medir de un 20-
25% más que la profundidad máxima de trabajo, esto es para que, al subir
la tierra por el diente siguiendo, luego, la curvatura del brazo, no se
produzca compactación debido al efecto que ejerce la parte superior del
tramo circular del mismo.
Como complemento, se pueden colocar cuchillas circulares por delante de
cada una de las púas, que ayudan a trocear el residuo presente en la
superficie, evitando obstrucciones, a la vez que reducen el esfuerzo de
tracción necesario para el arrastre.
Asimismo, se pueden incorporar al bastidor una o varias ruedas de apoyo
que ayudan a mantener la profundidad de trabajo. Estas ruedas de apoyo
son imprescindibles en los equipos de gran anchura de trabajo, que, por
otra parte, deben de disponer sistemas de plegado para adaptarse al
transporte por las vías públicas.
3. - Modelos teóricos que explican la rotura del suelo
3.1. - Rotura del suelo en tres dimensiones: Modelo de Payne (1956).
Cuando un diente de cincel rompe el suelo trabajando a una profundidad
determinada, el área afectada así como la resistencia ofrecida son función
de las variables mecánicas del suelo. En este sentido durante los últimos
treinta años se han venido sucediendo una serie de teorías que tratan de
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
explicar el proceso de rotura del suelo en diferentes estados y con
distintas herramientas.
Dada la complejidad que presenta el establecimiento de las condiciones
de contorno en el estudio de la rotura del suelo en tres dimensiones, el
problema ha sido abordado por diversos investigadores desde una
perspectiva semiempírica. Para ello, establecen un modelo de rotura del
suelo basado en las observaciones realizadas en unas condiciones
perfectamente fijadas en un canal de tierra en el laboratorio. Una vez que
se ha identificado la configuración geométrica en la que tiene lugar la
rotura del suelo, se trata de calcular las fuerzas que producen esta rotura
mediante el establecimiento de las condiciones del equilibrio estático
entre las mismas.
Uno de los modelos mas importante es el de Payne (1956), este
investigador fue un pionero en el estudio de la rotura del suelo bajo la
acción empujadora de una superficie vertical rectangular de muy poca
anchura, por ejemplo un diente. Define como diente a toda aquella
superficie rectangular en la que la relación entre la profundidad de trabajo
y su anchura es mayor que 1, mientras que una reja o una hoja
empujadora es aquella superficie en la que dicha relación es menor que
0,5. Sus observaciones, realizadas en un canal de tierra conteniendo
arena húmeda, pusieron de manifiesto que al desplazarse un diente en el
terreno la rotura del suelo se producía tras la sucesión de varias etapas
consecutivas. En primer lugar, y tan sólo después de que el diente se ha
desplazado unos pocos centímetros (2,5 cm) aparece en la superficie del
suelo una zona abultada semicircular. Cuando el desplazamiento es algo
mayor. se forma una grieta que envuelve a toda la zona abultada y que
termina en la pared del propio diente. Si el desplazamiento del diente es
aún mayor, 5-6 cm. aparece en el interior de la zona anterior otra zona
perfectamente delimitada por dos grietas que partiendo de ambos lados
de la pared del diente convergen por delante de la misma a la altura de su
punto central (Figura 4). Se forma así una cuna de tierra que se comporta
como si fuera parte integrante del diente.
A medida que el diente avanza en el terreno, la cuna de tierra va cortando
al suelo a la vez que lo desplaza lateralmente y hacia arriba. La porción
inferior de la cuna tiene forma circular (Figura 4), de suerte que ella misma
va ascendiendo por la pared del diente y acaba desmoronándose cuando
no es capaz de soportar su propio peso. La cuna no desaparece porque
va tomándose continuamente con la tierra que recoge la base del diente.
Esta forma básica de rotura del suelo también se observa en el campo
aunque con más dificultad y con algunas diferencias motivadas por la
presencia de terrones y agregados. Si la resistencia de los terrones o
agregados es mayor que la de la masa de suelo, las grietas se forman
entre los terrones y no aparecen tan nítidamente semicirculares como en
el caso anterior.
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Figura 4: Rotura del suelo por la acción de un diente rectangular
vertical (Payne 1956)
Según Payne (1956), las superficies curvas que limitan por debajo al
volumen de tierra roto son espirales logarítmicas. Para calcular la fuerza
pasiva en ambas caras de la cuña considera dos áreas perfectamente
delimitadas: el ala y la porción semicircular situada justo enfrente del
vértice de la cuña (Figura 5).
Figura 5: Zonas que pueden delimitarse a ambos lados de la cuña
para calcular la fuerza total en el diente.
La suma algebraica de la fuerza en ambas caras de la cuña y de la fuerza
en la superficie de contacto del diente con el suelo proporciona el valor de
la fuerza total que hay que aplicar al diente para desplazarlo en el terreno.
El modelo desarrollado por Payne (1956) se ajusta bien a las
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observaciones experimentales y predice con precisión el valor de la fuerza
total que hay que aplicar al diente. Sin embargo, dada su complejidad, el
proceso de cálculo resulta largo y tedioso. Aún más. el mayor
inconveniente del modelo radica en que para calcular el valor de la fuerza
en ambas caras de la cuña se admite que el suelo rompe en dos
direcciones y, por tanto, no se tienen en cuenta los efectos de borde.
4. – Situaciones de uso
La incorporación del cincel en el proceso de producción, la decisión puede
hacerse como herramienta complementaria o cómo herramienta de
sustitución de los arados volteadores. En el primer caso buscando
productividad, en el segundo fundamentalmente un efecto de
conservación.
La utilización de otros aperos de labranza con volteo, junto con el cincel,
se puede justificar con las siguientes razones: produce la rotura del piso
de arado aumentando la producción, especialmente en condiciones de
poca humedad, aumenta la recogida del agua de lluvia y elimina el
escurrimiento superficial. Las erosiones hídrica y eólica disminuyen como
consecuencia de la rugosidad superficial, y la menor humedad necesaria
para su utilización amplía el periodo de labranza y reduce las necesidades
de medios de tracción. Hay un aumento de la capacidad de trabajo, que
puede aumentar la rentabilidad, y una disminución del esfuerzo unitario de
tracción.
La utilización del cincel en exclusividad se justifica porque:
• se produce un mejoramiento paulatino de la estructura del suelo
y de la actividad biológica que a largo plazo hace aumentar el nivel de
fertilidad potencial, y facilita el desarrollo de las raíces al romper el piso de
arado.
• el suelo mantiene rugosidad superficial y el agua penetra y se
aprovecha en su totalidad en cualquier momento en que la lluvia quiera
llegar y se facilita el desarrollo de las raíces al no aparecer ningún tipo de
suelo de labor.
Estos planteamientos suponen el abandono total del arado de vertedera,
puesto que una sola labranza con éste, destruye lo que el cincel tarda
años en construir; esta misma cautela hay que tenerla con los discos y las
herramientas de trabajo superficial que acaban el perfil.
Hay que remarcar que la utilización "exclusiva" del cincel puede tener
dificultades que se señalan a continuación:
Las malezas rebrotan en la mitad de tiempo, con lo que resulta más difícil
mantener el barbecho limpio. La incorporación de dispositivos
escardadores, como el pie de pato, o la barra escardadora en los suelos
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
sueltos, mejora el control, con algún exceso de pulverización superficial.
La escarda química en muchos casos se convierte en una necesidad.
• Se produce mayor ventilación del suelo y pueden quedar
cámaras que permiten la libre circulación del aire, desecando el perfil en
profundidad. Es necesario "sellar" rápidamente el suelo con un rastreo
superficial.
• El contenido de humedad óptimo para la labor es menor que el
correspondiente al arado de vertedera; si la humedad es excesivamente
alta, el suelo no estalla con compactación lateral ni levanta bien. La
utilización de rejas anchas ayuda al levantamiento con un grado de
humedad mayor.
• El trabajo exclusivo con cincel hace necesario una
adaptación en las sembradoras, siendo preferible el abresurco de discos
(residuo superficial) y un buen sistema de control de la profundidad. Pero
el cincel en si mismo no resuelve la situación, al igual que el arado,
precisa una regulación y esto hace necesario cierta experiencia y cuidado
en su utilización.
• Por ultimo, la presencia de hierba y rastrojo en la superficie
puede producir un atascamiento. El empleo de cuchillas superficiales, o
estudiar específicamente la disposición de los brazos en el bastidor para
mejorar el "flujo del rastrojo", puede ser la solución. Un trabajo previo de
la superficie, con grada de discos, para picar el rastrojo también se puede
recomendar.
Las cuchillas circulares son empleadas para auxiliar en el corte vertical
del suelo y para cortar los residuos vegetales, de manera de disminuir las
posibilidades de atoraduras (Suvastava y col. 1994). Fielke y O’Driscoll
(1986) trabajando con cuchillas y rejas de escardillo de 0,4 m de ancho,
concluyeron que la adición de aquellas, favorecía el movimiento latera del
suelo en detrimento de la elevación del mismo. Indicaron además cuando
de las cuchillas trabajaron en la línea de acción de las rejas, una visible
reducción de la remoción.
El corte de los residuos producido por la cuchilla, provoca la formación de
un canal a través del cual las rejas pueden pasar sin inconvenientes
(Riley y Fielke, 1990). Ressia et aL (1998), determinaron que la cobertura
del suelo con rastrojo de maíz en sistemas de labranza con cinceles,
disminuía por debajo del 30% al momento de sembrar. Indicaron además,
la posibilidad de aumentar los residuos superficiales con la colocación de
cuchillas circulares que permitirían disminuir el número de pasajes sobre
el suelo. Sprague y Triplett (1986) mencionaron como beneficios
potenciales del uso de cinceles combinados con cuchillas circulares, la
posibilidad de cortar el rastrojo sin reducción previa de la cobertura. Sin
embargo, sugieren como potenciales problemas, la reducción de residuos
superficiales con respecto al uso de cinceles convencionales.
La profundidad y velocidad de trabajo puede influir sobre la cantidad de
residuos dejados en superficie, como así también la configuración de
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distintas combinaciones de elementos (Iowa State University, 1992).
Johnson (1988), trabajando sobre rastrojo de maíz, no encontró
diferencias significativas en la cobertura del suelo con el incremento de
velocidad de 0,67 m.s-1 a 2,58 m.s-1 inmediatamente después de la labor,
pero si en la primavera, correspondiendo a las rejas de escardillo de
corona baja los mayores porcentajes de residuo remanente.
En cuanto a las implicancias energéticas de la incorporación de cuchillas.,
Terminiello y col. (1997), ensayando diferentes configuraciones,
concluyeron que el uso de cuchillas circulares reduce el esfuerzo de
tracción independientemente del tipo de montante utilizado, sin reducción
del área trabajada.
Uno de los investigadores, en Argentina, que mas trabajo en el estudio del
empleo de cuchillas en el arado de cinceles es el profesor Roberto
Balbuena de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la
Universidad Nacional de La Plata. En dos trabajos presentados en el
Congreso Argentino de Ingeniería rural de 1998 dicho autor estudio los
efectos de la presencia de cuchillas en el cincel con rejas de diseño alado
y convencionales.
Los ensayos fueron realizados en el establecimiento "Las Nieves" en la
provincia de Buenos Aires, (36° 42' S y 59o 50'W), sobre un rastrojo de
trigo con un rendimiento en grano promedio de 3500 kg. ha-11 y 7000 kg
ha-1 de materia seca remanente al momento de realización de las labores.
El suelo fue clasificado como Argiudol típico, de textura franco, con una
humedad del 24,5 %. La resistencia a la penetración fue de 0,56 MPa en
superficie, 0,57MPa a 76,2 mm y 1,22 MPa a 152,4 mm.
El cincel utilizado fue de tracción libre, con 5 arcos flexibles de 25,4 mm
de espesor, sobre los cuales se montaron rejas de diseño alado ("pata de
ganso"), de 160 mm de ancho con un ángulo de ataque de 25o, similares
a las descriptas por Balbuena y col. (1995), en tanto que, para las rejas
convencionales el ángulo de ataque fue de 45 o. Los arcos, de 630 mm
(patas de ganso) y de 650mm (rejas convencionales) de despeje, fueron
montados sobre el bastidor con un distanciamiento de 320 mm entre las
líneas de acción de los mismos y con una distancia entre planos de
acción de 1,90 m. Se usaron cuchillas circulares de borde liso de 400 mm
de diámetro, a una profundidad de trabajo media de 60 mm, por delante
de las rejas, a una distancia tal que el corte del rastrojo se produjese
sobre suelo no removido por la reja. Se utilizó un tractor 2WD de 73,5 kW
con rodado motriz 24,5 x 32 y un peso estático de 60,76 kN. Se
seleccionaron velocidades de avance de velocidades teóricas de 1,7 m.s-
1
, 2,2 m.s-1 y 2,6 m.s-1, las cuales se encuentran en el rango habitual de
trabajo con escarificadores de arcos flexibles.
Los esfuerzos traccionales de cada tratamiento se tomaron con un
integrador de esfuerzos LYP y una celda de carga de 60 kN de capacidad.
Luego de cada pasaje se efectuaron 3 determinaciones de perfilometría
(Johnson, 1988), a partir de las cuales se obtuvo el área trabajada. En
cada parcela se realizaron 2 determinaciones de cobertura empleando el
método de la transecta (Dyk, 1987). A partir de los datos obtenidos se
calculó la resistencia específica al laboreo y el porcentaje de cobertura del
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
suelo.
Se empleó un diseño estadístico en bloques al azar, con cuatro
repeticiones, con parcelas de 50 m de longitud, efectuándose las
determinaciones sobre los 30 m centrales a los efectos de alcanzar una
velocidad de desplazamiento estable del conjunto. Posteriormente se
efectuó un análisis de la varianza, tomándose el trabajo con o sin
cuchillas como tratamientos y la velocidad de avance como subtrata-
mientos, siendo la significancia de las diferencias cuantificadas por el test
de Tukey.
Al analizar los resultados, para el cincel con rejas aladas, los autores
encontraron que, la utilización de cuchillas circulares permitió trabajar
prácticamente sin inconvenientes de acumulación de restos de cosecha,
entre las rejas y el bastidor, en el rastrojo de trigo. El tratamiento testigo
tuvo en cambio frecuentes atoramientos, que obligaron a repetidas
detenciones y repetición de las pasadas para lograr efectuar las
determinaciones planteadas. De todas formas, afirman, no fue posible en
general completar los 30 m de la parcela de medición, debiendo
efectuarse las mediciones en aquellos sectores que el conjunto alcanzó a
desplazarse en condiciones normales de trabajo. Esto implica que si bien
el rastrojo de trigo no es de una gran altura, la realización de trabajos de
cincelado, a la profundidad final deseada para la labranza primaria del
suelo, sólo podría realizarse con la colocación de cuchillas circulares. Los
resultados fueron coincidentes en forma general con lo reportado por
Riley y Fielke (1990), en cuanto a la capacidad de paso de los conjuntos
con cuchillas. La cobertura del suelo posterior a la labranza para las
distintas variables evaluadas puede visualizarse en la Figura 7. No se
encontraron diferencias significativas entre tratamientos pero si a nivel de
subtratamientos. El porcentaje de rastrojo remanente resultó en promedio
del 70% para el trabajo con y sin cuchillas lo que confirma la aptitud de las
rejas de diseno alado, en relación a la baja tasa de incorporacón de
rastrojo, tal como fuera citado por Johnson (1988). La variación de
alternativas operativas como la velocidad de trabajo produjo, en forma
coincidente a lo señalado por Iowa State University (1982), importantes
modificaciones en la cobertura del suelo. El trabajo a la mayor velocidad
de desplazamiento produjo en promedio una reducción de la cobertura del
12,6% y del 14,57% con respecto al trabajo a 1,53 m.s-1 y 1,98m.s-1
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Figura 7: Variaciones de la cobertura (rejas aladas) en relación a la
utilización de cuchillas circulares a distintas velocidades de avance.
SC = Sin cuchillas; CC = Con cuchillas; V1 1,53 m.s1; v2= 1,98 m.s1
v3= 2,35 m.s
Para el profesor Balbuena, estos resultados son contradictorios con los
reportados por Johnson (1988) sobre rastrojo de maíz, puesto que en un
rango mucho más estrecho de velocidad se alcanzaron diferencias
significativas, inmediatamente después del pasaje del conjunto. Los
resultados obtenidos, no muestran sin embargo, que la utilización de
cinceles combinados con cuchillas circulares produzca, al menos en el
corto plazo, una reducción de la cobertura que constituya tal como fuera
indicado por Sprague y Triplet (1986) un riesgo potencial con este tipo de
reja.
En cuanto al esfuerzo de tracción, encontraron que la utilización de
cuchillas sobre la línea de trabajo del arco, redujo significativamente el
esfuerzo de tracción del conjunto en relación al testigo (Tabla 1), coinci-
dentemente a lo encontrado por Terminiello y col. (1997). Sin embargo,
también se redujo el área roturada, alcanzando significancia en las
diferencias, pese a que la disminución promedio fue del 5,6%. Si bien este
efecto también fue citado por dicho autor, la variabilidad del trabajo con
arcos flexibles y rejas convencionales podría ser la causante de la
ausencia de significancia en sus resultados pese a que (a reducción dei
área trabajada fue mayor (7,9 %). Por otra parte la distancia entre líneas
de 1,5 veces la profundidad de labor utilizada con las rejas "pata de
ganso", favorecerla procesos de interacción que podrían haber resultado
limitantes para las rejas convencionales a 0,35 m de distancia. La
resistencia específica resultó también significativamente menor para el
trabajo con cuchillas, alcanzando diferencias del 12,3%. Las
observaciones realizadas durante el desplazamiento del cincel son
coincidentes con lo citado por Fielke & O'Driscoll (1986) en cuanto al
desplazamiento latera! del suelo y reducción de la remoción Pese a ello,
al analizar los datos de los estudios perfilométricos, pareciera que la
reducción del área trabajada respondió en mayor medid~a una
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disminución de la profundidad de trabajo que a una disminución de la
roturación lateral de la reja.
Tabla 1. Eficiencia tractiva en relación a la utilización de cuchillas
circulares
Subtratamiento Tracción Área removida Resist.Específica
(N) (dm2) (N.dm2)
SC 20531 b 23,91 b 861 b
CC 17042 a 22,56 a 755 a
Medias seguidas de diferente letra en cada columna indican diferencias
significativas de acuerdo al test de Tuckey (p< 0,05)
En cuanto a la energía requerida por los distintos subtratamientos, no se
encontraron diferencias significativas en esfuerzo de tracción, área
removida y resistencia específica (Tabla 2). Los esfuerzos traccionales
resultaron sumamente homogéneos, alcanzando la labranza a la
velocidad de 1,98 m.s-1 la mayor resistencia específica en función de un
pequeño incremento del frente de labor del orden del 6%.
Tabla 2. Requerimientos energéticos en función de la velocidad de
desplazamiento.
Subtratamiento Tracción Área removida Resist. Específica
2
(N) (dm ) (N.dm2)
V1 18414 a 22,92 b 803 a
V2 18825 a 24,11 a 781 a
V3 19110 a 22,66 a 843 a
Medias seguidas de diferente letra en cada columna indican diferencias
significativas de acuerdo al test de Tuckey (p < 0,05)
Esto implicaría que la velocidad de trabajo no resultaría limitante, en los
aspectos energéticos para la selección de la misma en función de
alcanzar una adecuada armonización del conjunto tractor-arado. Al no
encontrarse un aumento del esfuerzo traccional, no es necesario
aumentar el peso adherente del tractor para aumentar la capacidad de
trabajo del conjunto en función de la velocidad, sin incrementar los riesgos
de compactación sub - superficial.
Del análisis de los datos surge la importancia de utilización de cuchillas
circulares en cinceles. Por una parte, permitiría - eliminar el pasaje previo
de un disco, pudiendo realizar por las características de estas rejas un
solo pasaje del apero. Esto validaría en parte, la hipótesis planteada por
Ressia y col. (1998), de utilización de cuchillas como alternativa para
reducir el número de pasajes y la incorporación de residuos de cosecha.
Se propendería por lo tanto de esta forma, a una reducción efectiva del
número de pasajes sobre el suelo, tal como fuera propuesto por Shelton y
12
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col (1995) para realizar una labor consevacionista. Por otro lado, la mayor
cobertura alcanzada a la velocidad media con utilización de cuchillas
permitiría una mejor armonización del conjunto tractor-apero, sin
comprometer los riesgos de erosión.
Las conclusiones del trabajo indican que:
• La adición de cuchillas circulares incide sobre los parámetros de
eficiencia en la roturación del suelo.
• El uso de cuchillas facilita el paso del conjunto sin acumulación de
rastrojo entre los órganos activos y el bastidor
• El incremento de velocidad de trabajo dentro del rango habitualmente
utilizado para el trabajo con cinceles disminuye la cobertura del suelo
Cuando el cincel utilizó rejas convencionales, los autores comprobaron
que la colocación de cuchillas circulares permitió trabajar prácticamente
sin atoraduras. capacidad de paso de los cinceles con cuchillas por
delante de la reja. Pese a ello, señalan que, se manifestaron problemas
para la penetración del equipo, debiéndose realizar el ensayo en el sector
de cultivo efectuado con fines de cosecha de grano, al resultar imposible
hacerlo sobre el rastrojo de trigo implantado con propósito agrícola -
ganadero. Está limitación estaría dada por la baja humedad de la capa
superior del suelo, compactada por el ganado vacuno, que habría
impedido la penetración del implemento. Al cambiar de lote, se alcanzó
una profundidad media de 0,20 m, adecuada para el trabajo planteado.
Sin embargo, al retirar jas cuchillas para efectuar los pasajes
correspondientes al testigo, se debió modificar la posición del cilindro
hidráulico, ya que la profundidad media alcanzaba los 0,30 m. Esto
implica, que la utilización de cuchillas fijas, sin resortes, puede resultar
limitante en el trabajo de cinceles combinados y, eventualmente, los
resortes que actúan sobre las mismas deben contar con amplia regulación
para poder adaptarse a suelos con diferente resistencia a la penetración.
El desplazamiento del equipo sin cuchillas, a diferencia del cincel
combinado, tuvo severos problemas de acumulación de rastrojo, que
dificultaron independientemente de la velocidad de avance la realización
de la labor. La frecuencia de atoramientos (2 a 3 por parcela de medición)
obligó a repetir varias pasadas para lograr la determinación de los
diversos factores. No obstante ello, en las parcelas sin cuchillas se debió
buscar los sectores donde se transitó sin presencia de rastrojo entre las
rejas y el bastidor, puesto que cuando esto se produjo, aún sin limitar la
labor, los residuos fueron prácticamente "barridos", provocando una
distribución irregular, con acumulación en determinados sectores y suelo
casi desnudo en otros. En la Figura 8 se visualiza la cobertura del suelo
posterior a la labranza para las distintas variables analizadas. Se
encontraron diferencias significativas tanto para tratamientos como para
subtratamientos. La utilización de cuchillas implicó un aumento cercano al
5% en los residuos superficiales, mientras la mayor velocidad dejó
aproximadamente un 7% menos cobertura que la menor.
13
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Figura 8: Variación de la cobertura del suelo en función de la
colocación de cuchillas circulares a diferentes velocidades de labor.
SC = Sin cuchillas; CC Con cuchillas; V1 = 1,51 m.s1; V2 = 1,97 m.s-1;
V3 = 2,3 m.s-1
En cuanto a la colocación de cuchillas de corte, los autores comprobaron
que junto con la variación de la velocidad de trabajo, estos, produjeron
importantes modificaciones en la cobertura del suelo. Al analizar
individualmente los efectos, el trabajo sin cuchillas a la mayor velocidad
produjo una disminución de residuos del 12,8% y del 10% con relación al
trabajo con cuchillas a 1,51 m.s-1 y 1,97 m.s-1 respectivamente. La
colocación de cuchillas no implicó una disminución del rastrojo superficial,
lo cual era hipotetizado por Sprague y Tripleff (1986), sino que permitió
una mayor cobertura del suelo con respecto al testigo. Las observaciones
realizadas durante el desplazamiento del conjunto son coincidentes con lo
citado por Fielke y O'Driscoll (1986), en cuanto al desplazamiento latera
del suelo y reducción de la remoción, siendo la adición de la cuchilla
responsable del menor entremezclado de rastrojo y suelo. En cuanto al
efecto de la velocidad, los resultados se contraponen con los reportados
por Johnson (1988) sobre rastrojo de maíz, puesto que en un rango más
estrecho de velocidad se alcanzaron diferencias significativas
inmediatamente después del pasaje del conjunto lo cual podría atribuirse
a las diferencias entre ambos tipos de residuos de cosecha.
La colocación de cuchillas circulares produjo una reducción significativa
del esfuerzo de tracción con respecto al testigo del orden del 13.8%. No
se encontró modificación del área de suelo roturada, en función de lo cual
se alcanzaron reducciones significativas de la resistencia específica al
laboreo del 12,5%. El grado de interacción planteado al trabajar dentro del
rango de distancia entre arcos de 1,5 veces la profundidad de labor,
habría permitido disminuir los efectos citados por Balbuena y col., (1996)
de concentración de las tensiones por delante del arco con la
consiguiente reducción del área trabajada.
14
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Tabla 3. Eficiencia tractiva en relación a la utilización de cuchillas
circulares
Subtratamiento Tracción Área removida Resist. Específica
2
(N) (dm ) (N.dm2)
SC 22569 a 20.42 a 1120 a
CC 19453 a 20.56 a 980 a
Medias seguidas de diferente letra en cada columna indican diferencias
significativas de acuerdo al test de Tuckey (p< 0,05)
En relación a la velocidad de labor, el esfuerzo traccional a 1,97 m.s-1 fue
significativamente mayor que a 2,3 m.s-1. mientras que la menor velocidad
de desplazamiento fue intermedia entre ambos subtratamientos. Una
tendencia similar se registró para el área trabajada, siendo en ambos
casos la diferencia encontrada del orden del del 5% y 4,5%
respectivamente, resultando la resistencia específica, relacionada a
ambos factores homogénea (Tabla 4). Estos resultados se contraponen a
lo reportado por Stafford (1979) y Lancas y Losnak (1992), confirmando lo
concluido por Balbuena y Terminiello (1993) en cuanto a la escasa
importancia de la variación de velocidad de avance sobre los parámetros
evaluados en el rango generalmente utilizado a campo para el trabajo con
cinceles de arcos flexibles.
Tabla 4: Requerimientos energéticos en función de la velocidad de
desplazamiento.
Subtratamiento Tracción Área removida Resist. Específica
2
(N) (dm ) (N.dm2)
V1 21040 ab 20,21 a 1057a
V2 21429 b 20,24 a 1046 a
V3 20470 a 19,73 a 1047 a
Medias seguidas de diferente letra en cada columna indican diferencias
significativas de acuerdo al test de Tuckey (p< 0,05). V1 1,51 m.s-1; V2= 1,97
m.s-1; V3= 2,3 ms-1.
La adición de cuchillas circulares favorecería por lo expuesto, una
reducción del esfuerzo de tracción que implicaría disminuir el consumo de
combustible ayudando a amortizar el mayor costo de adquisición del
cincel. Además, también sería posible eventualmente reducir el número
de pasajes sobre el terreno al eliminar un pasaje de trituradoras de
rastrojos o rastras de discos, que implicarían mayores riesgos de
compactación del suelo y reducción de la cobertura, tal como fuera
sugerido por Ressia y col., (1998). En cuanto al análisis conjunto del
efecto de la velocidad sobre los requerimientos energéticos y el rastrojo
remanente, surge que si bien la mayor cobertura se alcanzó a la menor
velocidad, la misma resulta de difícil compatibilización para alcanzar un
15
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
alto rendimiento de tracción del conjunto. La escasa diferencia en
cobertura para la velocidad de 1,97 m.s-1 y 1,51 m.s-1 (2,8%) permitiría
con la utilización de cuchillas una mejor armonización del conjunto tractor-
implemento sin comprometer excesivamente los riesgos de erosión. Se
debería pese a ello, analizar otros factores asociados al control de la
erosión tal como rugosidad y tamaño de agregados que podrían también
ser afectados por el incremento de velocidad del conjunto.
Las conclusiones del trabajo fueron:
• La utilización de cuchillas circulares en cinceles de arcos flexibles y
rejas convencionales disminuye la energía requerida para la labor,
favoreciendo además una mayor cobertura del suelo luego del laboreo
primario.
• La colocación de cuchillas para el corte de rastrojo modifica el
movimiento del suelo al paso del implemento sin reducir la roturación
cuando se trabaja con adecuado grado de interacción
• El desplazamiento del cincel a altas velocidades de trabajo disminuye
la cobertura del suelo aumentando los riesgos de erosión
5. Acción de un brazo flexible en el perfil del suelo
El cincel, aunque en apariencia puede ser similar a un descompactador,
se comporta en el suelo, cuando se utiliza correctamente, de una manera
notablemente diferente.
Las púas, menos rígidas que en descompactador, tienden a vibrar,
fisurando el perfil con mayor intensidad, lo que ayuda al mezclado de los
residuos superficiales, que, en varias pasadas, alcanzan zonas profundas
del perfil. En contacto con el diente se crean terrones pequeños y tierra
fina cuando el contenido de humedad es bajo (Figura 9 a y b).
Figura 9: Efecto del apero de brazos flexibles sobre el perfil del
suelo, a) suelo seco y b) suelo humedo.
16
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Si el diente vibra de manera suficiente' el límite de la zona del suelo
directamente trabajada es discontinuo, llegándose incluso una ligera
fisuración del suelo por debajo de la profundidad de labor. En
determinadas circunstancias, el comportamiento del brazo flexible no es el
esperado: cuando se hace trabajar a profundidad excesiva, o a escasa
velocidad, así como cuando encuentra un suelo con elevado contenido de
humedad.
Figura 10: Efecto de la geometría del diente sobre el ángulo de
inserción a nivel de la superficie y sobre el residuo superficial.
El trabajo profundo y la velocidad baja impiden la normal vibración del
diente. En ningún caso se recomienda trabajar a más de 20 cm, y resulta
preferible dar varias pasadas cruzadas en ángulo de 20 – 300, que
pretender realizar el trabajo en una sola operación.
El contenido de humedad del suelo para trabajar con arado cincel debe
ser inferior al que habitualmente se necesita para arar con vertedera.
17
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Pueden aparecer dificultades de penetración para trabajar en suelos
arcillosos secos; en los suelos plásticos la fisuración disminuye
produciéndose una compactación lateral inducida por el paso de los
dientes y un surco marcado por cada uno de ellos.
6. Separación entre dientes
La separación entre arcos, según Bainer (1 depende del número de
paños, anchura de la herramienta, profundidad máxima de trabajo y
ángulo de rozamiento interno del suelo.
Figura 11: A) Labor realizada por el cincel, con separación de dientes
a 25 y 35 centímetros.
Teóricamente la base de cálculo se centra en considerar que la acción de
un diente altera una sección del terreno en forma de V" (Figura 11).
La distancia entre brazos proyectada sobre un plano perpendicular a la
dirección de marcha vale:
18
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
d = 2 Cr x tg α + Bd + Cd
Siendo:
Bd = anchura de la herramienta
Cd = varía de 2 a 8 cm
Pmax. = Profundidad máxima.
Cr = corona (Figura 12)
Si Cr = 0,3 Pmax.
d = 0,6 Pmax x tg α + Bd + Cd
Si existen N paños, la distancia real entre dientes en cada paño es:
dr = N (0,6 Pmax x tg α + Bd + Cd)
Figura12: Efecto de la labor de un cincel.
Ancho de labor
Figura13: Ancho de labor de un cincel.
19
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
El ancho de labor del cincel esta comprendido por la distancia, de extremo
a extremo, entre el suelo removido por la primera y la ultima reja (Figura
13).
7. - Elementos de seguridad y partes del arado escarificador de
cinceles
7.1. - Pernos Fusibles
En condiciones que se puede considerar como de uso normal, un pasador
fusible puede ser suficiente, pero frecuentemente hay que contar con
piedras y raíces a cierta profundidad, o es necesario romper pisos de
arado fuertes, o realizar un trabajo a algo mayor profundidad con
anterioridad a una estación lluviosa.
En estos casos, mejorar el sistema de defensa es imprescindible para
evitar roturas y eliminar pérdidas de tiempo, aunque el equipo pueda tener
un coste mayor.
7.2. – Resortes (Figura 13)
Los sistemas de defensa son muy variados y no todos realizan la
protección sin
interferir la calidad de la labor. Así, cuando el sistema incorpora un resorte
de poca fuerza para retener el brazo, lo que se puede denominar corno
dispositivo de amortiguación permanente, el esfuerzo necesario para
arrastrar el apero en ocasiones disminuye, pero la realidad es que el
suelo recibe menos energía (menor profundidad de labor) y por tanto se
reduce la fisuración.
Figura 13: Fusible de resorte.
20
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Es preferible un dispositivo que sólo actúe en sobrecarga; existen
diferencias de diseño que afectan a la capacidad de retorno automático.
En algunos dispositivos, el disparo se produce cuando el brazo supera los
800 kg, pero al retraerse, el esfuerzo disminuye (700 a 400 kg) lo que
impide el retorno si el equipo continúa marchando a velocidad normal; es
obligada la detención para que se realice la recuperación.
Otros equipos incluyen un refuerzo del arco, en apoyo simple, como en
una suspensión por ballestas, con lo que a partir de un punto la
resistencia del brazo queda multiplicada por dos o por tres. El diseño
debe ser el correcto para no limitar en exceso la vibración del arco.
En cualquier caso es posible que la propia flexibilidad del arco, realice la
protección, pero aquí la calidad del material resulta fundamental.
7.3. - Bastidor
El bastidor, es una estructura, generalmente de sección cuadrada, donde
se montan los arcos. Esta formada por una serie de largueros transversa-
les que se llaman "paños", la mayoría de las veces son dos o tres, en los
que se distribuyen dichos arcos alternándolos de tal forma que
proyectados sobre un plano perpendicular a la dirección de avance se
encuentren todos ellos con una separación igual. El hecho de colocarlos
en diferentes planos radica en que el apero ha de poder realizar una labor
uniforme con la posibilidad de que no se produzcan atascamientos con el
rastrojo. La distancia entre paños oscila entre 50 y 65 cm.
7.4. - Arcos
Existen 2 tipos de arados de cincel: cincel de arcos flexibles (Figura 14) y
cincel de arcos rígidos (Figura 15), estos se diferencian básicamente, por
la profundidad de labor, los primeros trabajan, como máximo, a 22 cm de
profundidad y a velocidades que pueden llegar hasta los 10 km/h,
mientras que los de brazos rígidos trabajan entre 25 y 35 cm y
velocidades de 6 km/h, la labor de estos últimos se semeja más a la de
subsolado.
Figura 14: Arco flexible de un cincel tipo americano
21
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Los cinceles de arcos flexibles (Figura 14) tienen forma de arco circular
montándose en el bastidor B mediante una articulación A, y un pasador,
unido a un resorte R, cuya misión es la de absorber todos los impactos y
vibraciones de carga que se generan en el suelo. Con ello además se
genera una vibración sobre el brazo, en sentido longitudinal, que mejora
notablemente el efecto pulverizador.
Figura 15: Arco rígido.
7.5. - La reja
El arco se complementa con una reja, generalmente similar a la de un
escarificador, aunque puede modificarse buscando la mayor versatilidad
del equipo en suelos húmedos, y en función de los objetivos comple-
mentarios de la labor.
Pueden establecerse, en líneas generales, dos tipos de rejas: las
escarificadoras y les extirpadoras.
Las escarificadoras se caracterizan por ser estrechas y con la punta
aguzada, de manera que ayuden a romper el suelo endurecido; se sitúan
atornilladas al extremo del brazo actuando como elementos de protección
frente al desgaste y aumentan la resistencia del brazo en su extremo
inferior (Figura 16). A medida que se reduce su anchura y se aguza el
22
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
extremo incrementan su efecto escarificador.
Generalmente se fabrican con doble punta, de manera que sean
reversibles, lo que reduce los costes de mantenimiento del equipo. En
algunos casos la parte superior de la reja se curva lateralmente para
inducir el mezclado del suelo cuando se desea mayor incorporación del
residuo superficial.
Figura 16: Rejas escarificadoras. A y b ) de roturación, c y d) formón,
e y f) rastrojeras.
Figura 17: Rejas extirpadoras o aladas: A) Desmalezadora con
minima remoción, B y C) Pie de pato, D) Desmalezadora, E) Servicio
pesado, G y H) Surcadoras,
23
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Las rejas extirpadoras (Figura 17) son más anchas en su base y unen el
trabajo de escarificado al de corte de raíces que puedan encontrase en el
perfil. Para un suelo endurecido, el esfuerzo que provocan sobre el brazo
es mayor, por lo que solo se recomiendan sobre suelos friables,
especialmente cuando se desea un mayor efecto desmalezador.
Hay diferencias constructivas significativas entre estas rejas extirpadoras,
que van desde las muy estrechas hasta las de ala ancha, especialmente
indicadas cuando se quiere realizar una escarda mecánica sin volteo del
perfil del suelo.
8. - Capacidad de trabajo y demanda de potencia
La resistencia específica necesaria para el arrastre de un cincel es
significativamente menor que para los arados de vertedera o de disco,
aunque se producen notables variaciones en función de la naturaleza y el
estado del suelo.
Esto significa que con la misma potencia disponible se puede trabajar
sobre una mayor anchura de labor, aunque hay que tener en cuenta que
el chisel exige una velocidad de avance elevada, que no siempre resulta
posible con los tractores de baja potencia, ya que la anchura de trabajo
debe de ser superior a la anchura total del tractor.
Se recomienda que la potencia del tractor sea, de 18 a 30 kW/m (25 a 40
CV) de anchura de labor, sobre la base de mantener profundidades entre
18 y 22 cm, para velocidades reales próximas a 8 km/h.
La eficacia de la labor con cincel mejora considerablemente a medida que
aumenta la velocidad con la que se realiza.
9. – Regulación del arado de cinceles
A) Preparación del tractor
1. - Presión de inflado del neumático
Este aspecto es por demás importante ya que del mismo depende
en gran medida el patinamiento del tractor y por lo tanto la vida útil
de los neumáticos, la eficiencia de la labor, por pérdida de tiempo,
consumo de combustible, entré otras cosas. Una excesiva presión
de inflado aumentará el patinamiento del tractor ya que los mismos
sólo se vincularán al suelo a través del centro de la cubierta. Si la
presión de inflado es excesivamente baja los neumáticos sólo se
apoyaran sobre los flancos, no se afirmarán los tacos sobre el
terreno y por lo tanto también aumentará el patinamiento, Sin llegar
a este último extremo, una baja presión de inflado al trabajar con
cinceles en condiciones de suelo adecuadas para cincelar (suelo
24
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
seco) puede determinar que el neumático se ''agarre'' demasiado al
piso y la cubierta tienda a "girarse" sobre la llanta. Es por estas
razones que la presión de inflado de los neumáticos se constituya en
un factor más de "regulación" que se debe considerar.
2. - Lastrado del tractor
Ya que el cincelado es una labor primaria o fundamental del terreno
y por lo tanto se realiza sobre suelo firme poco deformable y con
altos esfuerzos de tracción, es conveniente lastrar el tractor tanto
con contrapesos metálicos e hidroinflado sobre los rodados de
tracción, como así también contrapesos delanteros en los tractores
de diseño convencional.
Pese a que el suelo brinde, cuando hay oportunidad de cincelar, un
sustento adecuado para que el tractor no patine demasiado,
cualquier exceso del mismo causara un gran desgaste de los
neumáticos ya que el suelo en dichas condiciones provoca mucha
mayor abrasión sobre la cubierta.
3. - Regulación de la barra de tiro
La barra de tiro se deberá colocar en la posición más elevada que el
diseño del tractor permita con el objeto de aumentar la carga
dinámica, es decir, conseguir un lastrado gratuito del tractor,
aprovechando la fuerza que el propio tractor esta realizando para
arrastrar al cincel y de esa forma disminuir el patinainiento.
La longitud de la barra de tiro, también tiene importancia para
mejorar el efecto citado anteriormente, de acuerdo a cual sea el tipo
de enganche que posea el cincel y la posición de las ruedas del
mismo, logrando mayor lastrado cuanto más larga se coloque,
Sin embargo, debido a la discontinuidad del esfuerzo de tiro deberá
tenerse cuidado y acortaría, cuando el tractor tienda a saltar
demasiado en su parte delantera para no resentir el tren delantero y
la durabilidad del mismo y de la propia barra de tiro.
B) Preparación del cincel
25
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
1. – Equidistancia entre arcos
Se deberá medir con un metro la distancia entre los arcos del cincel
sobre el bastidor del equipo para que se pueda realizar una labor
homogénea y una adecuada superposición de los triángulos de
ruptura.
2. – Control de la curvatura de los arcos
Se deberá tender una soga entre los arcos extremos del cincel que
se encuentren en cada línea (en vista lateral) y se procederá a
desplazarla de arriba hacia abajo siguiendo la curvatura de los
arcos. Muchas veces los arcos tienden a deformarse (peinarse)
dirigiéndose hacia atrás, lo cual tornará al cincel más inestable y
algunas veces más pesado al tiro.
3. – Control de las puntas de rejas
Deberá controlarse el estado de las puntas de las rejas o púas e
Invertirías o reponerlas cuando el desgaste sea excesivo ya que se
dificultará la penetración sobre suelos secos y duros.
4. – Regulación y nivelación del equipo.
El equipo trabajará correctamente cuando en vista lateral el bastidor
del equipo (una vez clavado el cincel y desplazándose) se halla
perfectamente paralelo a la superficie del terreno, con lo cual nos
aseguramos que todas las púas trabajen aproximadamente a la
misma profundidad. De no ser así y el equipo se halle más clavado
de adelante o de atrás se corregirá el mismo actuando sobre el
sistema de enganche de distinta forma según cual sea éste.
4.1- Sistema de enganche discontinuo tlpo lanza
Para lograr la correcta nivelación del cincel se actuará sobre la
planchuela vertical perforada que se encuentra en la parte delantera
26
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
del sistema de enganche, esta nivelación debe realizarse una vez
que se halla regulado la profundidad de trabajo.
4.2 - Sistema de enganche de regulación continua
En este sistema para lograr la correcta nivelación del equipo se
actúa sobre un torno, por lo cual la regulación es totalmente
continua, facilitando a su vez el enganche del equipo al tractor.
5. - Regulación de la distancia entre arcos
Una vez que el equipo se halla trabajando a la velocidad
seleccionada, y nivelado adecuadamente debe constatarse sobre el
terreno una correcta superposición de los triángulos de ruptura del
cincel. Cuando la labor es superficial y los arcos están muy
separados entre sí (por ej. 35 cm), los triángulos de cada arco no
llegan a superponerse por lo tanto deberán acercarse hasta lograr
disminuir la superficie no trabajada entre dos arcos contiguos. Por lo
tanto la distancia entre arcos será un factor mas a regular, ya que la
misma variará, entre otros en función de la velocidad de trabajo, la
profundidad de labor, el tipo y estado del terreno y la cantidad de
rastrojo presente.
En líneas generales puede decirse que la distancia entre arcos
deberá disminuirse cuanto menor sea la profundidad de trabajo y
podrá aumentarse. y ganar en ancho operativo cuando se trabaje a
mayores profundidades. Sin embargo, la disminución de la distancia
entre arcos se ve limitada por la calidad de rastrojo presente y la
posibilidad de atorarse con el mismo.
6. - Regulación del conjunto tractor - cincel
Una vez realizados los pasos anteriores corresponde realizar la re-
gulación del conjunto tractor - cincel.
Los cinceles al presentar una distribución simétrica de sus órganos
activos y encontrarse su sistema de enganche en el centro de la ma-
quina no presentan al desplazarse sobre el terreno desviaciones
laterales ya que visto el conjunto en planta (desde arriba), la barra
de tiro del tractor y la lanza, se hallarán siempre sobre la línea que
27
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
une el centro de potencia del tractor y el centro de resistencia del
equipo, y la misma será paralela a la dirección de marcha.
28
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
SUBSOLADORES
El subsolado tiene como finalidad romper la compactación
subsuperficial que se produce por debajo del horizonte arable debido al
transito de la maquinaria, en nuestros suelos agrícolas este se encuentra
a una profundidad aproximada de 200mm. Con el subsolador, se trata de
acrecentar la porosidad del subsuelo por debajo de la profundidad de la
capa arable; con ello se facilita la penetración de las raíces y se consigue
mejorar los rendimmientos de las cosechas. La compactación
subsuperficial producida por el transito repetido de la maquinaria sobre un
sustrato arado aún no consolidado es un tema estudiado por numerosos
investigadores. En esas condiciones la capacidad portante del suelo es
muy baja y por lo tanto sus posibilidades de deformarse plásticamente en
detrimento del espacio poroso son muy altas. Según Orzolek (1987), la
compactación del suelo es el más difundido pero menos reconocido de los
problemas que enfrenta la producción vegetal. En aquel trabajo el mismo
autor relata una experiencia realizada en la Granja Experimental Hortícola
de la Universidad Estatal de Pennsylvania, donde fueron plantados siete
diferentes cultivos hortícolas en dos condiciones de suelo: compactado y
no compactado. Reducciones de tres veces en el stand de plantas, de 7
veces en el rendimiento y aproximadamente dos semanas de retraso en
la maduración del cultivo, fueron evaluados para los cultivos instalados
sobre los suelos compactados con respecto a los plantados en los no
compactados.
El suelo se compacta facilmente cuando su estructura se destruye
por la labranza o una excesiva humedad afirma Taylor (1987). En los
sistemas hortícolas si bien existen importantes aportes de materia
orgánica favorecedora de la estructuración, también es cierto que el uso
continuado con alta frecuencia en el año de herramientas como la
fresadora, aceleran la oxidación y por tanto la destrucción de la estructura
natural del suelo. El mismo Taylor (1987) agrega luego que la labranza
destruye la estructura y el tráfico inmediato que le sigue, lo
sobrecompacta con mucha facilidad. Afirma que se ha instalado un ciclo
labranza-tráfico que hace que al arar más profundo para descompactar,
favorecemos la posterior compactación a más profundidad. Por último
analiza las variables de las que depende la compactación y destaca tres:
1) el perfil del mecanismo de tracción del vehículo, encontrando ventajas
en ruedas u orugas que obtengan su superficie de apoyo en base al
incremento del largo de la impronta de pisada y no a su ancho. 2) el peso
total al que le reconoce responsable de las presiones generadas en
profundidad con independencia de la presión específica lograda en
superficie y 3) el efecto de las pasadas múltiples sobre la misma senda.
En relación a este último punto relata que un examen de las propiedades
físicas del suelo sometido a un número creciente de pasajes sobre la
misma senda muestra que 75% del cambio en la densidad aparente y
90% del hundimiento total ocurre luego de la primer pasada. En base a
estos datos termina fundamentando su propuesta de tráfico controlado en
las mismas sendas frente a la posibilidad del tráfico aleatorio, sobre todo
29
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
sobre suelos recién arados.
Wolfe et al. (1995) afirman que el daño que la compactación ocasiona
a los cultivos hortícolas no sólo se da por la afectación directa a las
condiciones de crecimiento basadas en: reducción de oxígeno,
conductividad
hidráulica e impedancia mecánica, sino también por otros indirectos tales
como: prolongados períodos de encharcamiento luego de fuertes lluvias,
mayor posibilidad de exposición al daño de insectos por la prolongación
del ciclo y falta de nutrientes en su forma asimilable.
Con el objetivo de evaluar la distribución vertical de la
compactación inducida por el tráfico reiterado sobre un suelo hortícola
arado y no consolidado en la zona de influencia de la UNLu, Botta (1999)
realizó un ensayo sobre un suelo Argiudol típico, fino, illítica, térmica (Soil
Taxonomy 1994), perteneciente a la serie Villa Ruiz localizado a 34º 36’S,
58º 40’W, Subregión Pampa Ondulada, (Establecimiento hortícola Santa
Rosa Villa Ruiz Provincia de Buenos Aires) con pendiente clase 1,
gradiente de 0,5 a 1%, escurrimiento grado 3, medio, permeabilidad grado
3, moderadamente lenta; drenaje clase 4, suelo bien drenado, rocosidad
grado 0. El promedio de la humedad presente del perfil estudiado fue de
22,6%pp. El diseño experimental que utilizó fue en bloques
completamente aleatorizados, con dos tratamientos, Liviano ( L ) y
Pesado ( P ) y tres subtratamientos (una, cinco y diez pasadas). La
resistencia a la penetración se mdió con un penetrómetro registrador
(ASAE S 313 1993) en forma inmediata posterior al tráfico con intervalos
de 25 mm de profundidad hasta los 575 mm. La densidad aparente se
midió con sonda gammamétrica (Troxler 3440), para tres intervalos de
profundidad: 0 a 150 mm, 0 a 300 mm y 300 a 600 mm).
Se establecieron, en forma aleatoria 5 estaciones de medición, las cuales
fueron tomadas como punto de muestreo permanente. Cada estación se
ubicó sobre una transecta que cortaba perpendicularmente a las huellas
del vehículo, midiendose en el medio de las mismas. Para el tratamiento
Testigo sin tránsito se utilizó el mismo criterio. En cada posición se
efectuaron mediciones de resistencia a la penetración y de densidad
aparente. Tomándose en cada posición muestras de suelo para la
determinación de humedad gravimética en todo el perfil del suelo
estudiado.
Los resultados indicaron que hasta los 525 mm de profundidad, el
primer pasaje de cualquiera de los tractores incrementó significativamente
el valor testigo de la resistencia a la penetración. Sólo en el caso del
tractor ligero, en las profundidades de 550 y 575mm debió pasar cinco
veces para incrementar dicho valor. Hasta los 125 mm el tractor ligero
mostró valores absolutos de resistencia a la penetración más elevados
que el pesado para todas las intensidades de tránsito probadas. A partir
de allí la respuesta fue inversa siendo el pesado aquel que provocó los
mayores valores absolutos de resistencia a la penetración. De todas
formas, los porcentajes de diferencia entre los valores del tractor pesado y
ligero sólo superan el 10% en muy pocas ocasiones.
Hasta los 150 mm, cualquiera de los dos tractores no mostró
30
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
diferencias significativas entre pasar una y cinco veces, debiendo pasar
diez veces para ser mayor y estadísticamente diferente. Luego de los 150
mm hubo diferencias significativas entre una y cinco pasadas y no entre
cinco y diez.
Tabla 1: valores de densidad aparente, respecto al testigo sin transito, en
tres intervalos de profundidad para 1 5 y 10 pasadas de tractor ligero y
pesado
Prof. Mm L1 P1 L5 P5 L10 P10 Test. S/T
0-150 1110 b 1050 b 1250 c 1325 c 1271 c 1400 c 789 a
150-300 1284 b 1178 b 1307 b 1469 c 1453 c 1570 c 1116 a
300-600 1378 a 1507 b 1400 a 1587 b 1598 b 1658 b 1360 a
Letras distintas según las filas, denotan diferencias significativas (P<0,05)
(Tuckey).
5000
4000
RP kPa
3000
2000
1000
0
0 25 50 75 100 125 150 175 200 225 250 275 300 325 350 375 400 425 450 475 500 525
Prof. mm
575
Testigo Ligero Pesado
Grafico1. Valores de resistencia a la penetración medidos en el testigo sin
tráfico y luego de una pasada de los tractores pesado y ligero.
Los resultados de la evaluación de la densidad aparente avalan lo
analizado para la resistencia a la penetración, es decir que los valores
originales de densidad aparente, al igual que la resistencia a la
penetración, se incrementan significativamente con la primer pasada del
tractor. Nunca se registraron diferencias por pasar 5 ó diez veces. Hasta
lo 300mm la densificación producida por cinco pasajes fue mayor que la
producida por el primer pasaje.
Si se comparan los valores absolutos de densidad aparente inducidos por
el pasaje de ambos tractores, puede verse que cuando el tractor pesado
pasa 5 y 10 veces, cualquiera sea la profundidad analizada, la
densificación registrada es superior a la originada por el tractor ligero. En
el intervalo de 300 a 600mm mientras que el tractor liviano debe pasar 10
veces para incrementar la densidad inicial, el pesado sólo debe hacerlo
una vez y el valor registrado no se modifica estadísticamente con el
aumento del número de pasadas.
A nivel superficial y hasta los 300 mm de profundidad el tractor
pesado tuvo un comportamiento idéntico al descrito por Taylor (1987) al
31
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
producirse en la primer pasada el 75% del incremento máximo de la
densidad aparente. Para ese mismo intervalo de profundidad, el tractor
liviano estuvo algo por encima sobre todo al considerar el rango más
superficial 86,5% del valor máximo de DA se logró con la primer pasada.
En cambio si la profundidad a considerar es el rango de 300 a 600 mm,
ambos tractores superaron la cifra citada por Taylor (1987), llegando el
tractor pesado a una cifra equivalente al 90% de la compactación máxima
en la primer pasada.
El tractor ligero provocó mayor compactación a nivel superficial.
Esto podría atribuirse a la mayor presión superficial respecto al pesado
que provocó mayores incrementos tanto de la resistencia a la penetración
como de la densidad aparente. Estos resultados estarían avalando lo
explicitado por Taylor (1987) respecto a la independencia en las
responsabilidades de la compactación superficial y subsuperficial de la
presión y el peso respectivamente.
Las conclusiones del trabajo fueron las siguientes: 1) Sobre un
suelo arado no consolidado, la primer pasada de un tractor induce ya por
lo menos el 75% del valor máximo de la densidad aparente final luego del
tráfico.
2) La respuesta de la variable dependiente resistencia a la
penetración es algo más de diez veces mayor que la variable densidad
aparente si consideramos los horizontes superficiales y algo menos de
diez veces si se considera el horizonte por debajo de los 300 mm.
En la Argentina el problema de la compactación esta en aumento,
mas aun con el auge de la siembra directa que, es realizada en muchas
zonas donde no es necesaria, en este sentido es importante mencionar
que una sembradora de directa llega a pesar cerca de 9 toneladas y esta
es remolcada por un tractor que supera ese peso, entonces estos valores
de peso del equipo incrementan en gran magnitud la compactación
subsuperficil del suelo.
Una forma de romper subsuperficialmente el suelo es mediante el
uso del subsolador, este implemento se recomienda en los siguientes
casos:
a) Cuando se quiere romper el piso de arado originado por el repetido
paso de los aperos a la misma profundidad o la compactación
subsuperficial producida por el alto peso del equipo.
b) Cuando se desea asegurar una mejor circulación del agua. Esta
característica se refiere al efecto del subsolado sobre el drenaje, en
aquellos terrenos tendentes a la acumulación de agua.
c) Cuando junto al subsolado se aplican fertilizantes en profundidad.
Esta práctica se efectúa en terrenos dedicados a cultivos hortícolas, así
como en viña.
32
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
3.1 . - Tipos de subsoladores (Según Cañavate 1993)
1) Convencionales (figura 13) constituidos por un bastidor que soporta
uno o varios arcos rígidos. En el extremo inferior de cada brazo se
dispone de una reja rectangular y plana que ofrece una superficie tanto
mayor, cuanto mayor sea la profundidad de trabajo para la cual está
pensado que trabaje el apero. Cuanto más ancha y larga sea la reja,
mayor potencia exigirá, no obstante la tierra será mejor levantada y
fragmentada, consiguiéndose una mayor porosidad. El ángulo de entrada
de la reja es lo suficientemente elevado (350 a 400), como para conferir al
apero la penetración suficiente, incluso en suelo seco.
La distancia medida entre el bastidor y la punta de la reja, no
corresponde a la máxima profundidad, ya que se deja un margen de 20 ó
30 cm entre el bastidor y el suelo. La separación entre brazos puede
regularse entre 60 y 120 cm, trabajando a una profundidad de 40 a 70 cm.
Figura 18: Subsolador convencional.
2) Tipo "ripper", utilizado frecuentemente en obras públicas, lo mismo
que en agricultura. Este apero se caracteriza por tener curvos los brazos
soportes de las rejas, y a menudo disponerse en un bastidor en forma de
V. La profundidad de trabajo es inferior a la de los subsoladores
convencionales, ya que como máximo alcanzan los 40-45 cm. La anchura
entre brazos generalmente se sitúa entre los 60-80 cm.
33
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
3) Subsoladores accionados. Este accionamiento obedece a dos objetivos
perfectamente claros; por un lado se busca una energía suplementaria al
suelo que aumenta la actividad fragmentadora, a la par que consigue una
porosidad mayor y más homogénea del suelo. Por otro lado la energía del
motor se transmite por dos caminos: ruedas y toma de fuerza del tractor.
Existen fundamentalmente dos tipos de subsoladores accionados (figura
14 A y B)
Figura 19: Subsoladores accionados. A) de arco alternativo, B) de
reja accionada.
a) Los de arco alternativo (figura 14 A) su característica es que los arcos
se mueven según un movimiento de oscilación desde atrás hacia
adelante.
El movimiento parte de una excéntrica que conecta cada brazo en
uno de sus extremos, articulándose éste en un punto fijo solidario con el
bastidor. Con el fin de repartir mejor los esfuerzos, el número de brazos
suele ser de 3 ó 4, desfasándose la posición de las manivelas 120 ó 90 °,
respectivamente.
b)De "reja accionada" (figura 14 B) se caracteriza por llevar cada reja
sometida a un movimiento oscilatorio de abajo arriba. Al igual que los
anteriores el movimiento parte de una excéntrica situada en el bastidor
que acciona una biela conectada por el otro extremo a la parte trasera de
la reja.
4)Tipo 'topo" (figura 15). Para realizar el drenaje topo con subsolador
hay que colocar en la parte trasera de la reja mediante una cadena o bien
una "bola" o un "obús". Estas piezas tienen como misión conformar una
34
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
galería receptora de agua, a una cierta profundidad. Esta galería se
conforma tanto mejor cuanto más plástico sea el suelo.
Figura 20: Subsolador '' Topo'' para drenaje.
35
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
1. - Introducción
Los arados de discos tienen por lo general de uno a siete discos, los que
poseen una cierta inclinación respecto a la dirección de avance
encontrándose, por otra parte, también inclinados con relación al plano
horizontal. Los arados de discos, en algunos casos se pueden ajustar
para trabajar distintos tipos de suelos y en ciertas regiones y condiciones
compite favorablemente con el arado de vertedera.
El termino arado de discos se suele usar también cuando se refiere a la
rastra arado. Esta se diferencia del arado de discos ya que posee los
discos espaciados a una distancia constante y sobre un eje común en
forma de ‘’paquete de discos’’; este paquete se encuentra inclinado un
ángulo de 35-50 grados con la línea de marcha y sobre él rotan los discos
todos al mismo tiempo como una unidad. La rastra de discos no debe ser
confundida con el rastra arado.
Los arados de disco, a diferencia de los de reja y vertedera, cortan y
voltean bandas de suelo de sección parcialmente elíptica (la parte
superior es rectilínea, como corresponde a la superficie del suelo),
utilizando para ello elementos con forma de casquete esférico colocados
en ángulo agudo con la dirección de avance y ligeramente inclinados res-
pecto a la superficie del suelo.
Cada uno de los discos corresponde a la superficie de un casquete esfé-
rico con un diámetro máximo entre 500 y 1 000 mm y una altura del cas-
quete de 60 a 180 mm. La esfera de referencia tiene habitualmente un ra-
dio entre 540 y 670 mm. El disco presenta un borde circular tallado en bi-
sel.
Al igual que los arados de reja y vertedera, la profundidad de trabajo está
relacionada con el diámetro del disco, debiendo ser inferior a un tercio del
diámetro de éste para asegurar el giro del disco y el volteo de la banda de
suelo.
2. - Tipos de arados de discos
Los arados de discos se pueden clasificar de acuerdo a los siguientes
criterios:
• Tipo de enganche del arado al tractor
• Arado montado
• Semimontado
• Arrastre
• En cuanto a la forma de trabajo.
• arados reversibles.
• no reversibles.
2.1 - Arados montados
Son los arados que se enganchan al tractor por medio del enganche de
36
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
tres puntos. La mayoría de estos arados se enganchan en un tiempo que
no excede el minuto.
El arado montado, ubicado en la parte posterior del tractor, posee una
rueda de cola que absorbe los esfuerzos laterales. La rueda de cola
mencionada, además de contrarrestar esfuerzos laterales, actúa como un
control de la profundidad de aradura. En algunos casos esta se puede
controlar por el sistema hidráulico.
La Figura 22 muestra un arado montado de 5 discos.
Figura 22: Arado de cinco discos montado
Figura 23: Detalle de la rueda de cola de un arado de discos
37
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
2.2. - Arado de discos semimontados
La parte delantera de este arado se monta en el enganche de tres
puntos del tractor, de esta forma se eliminan las ruedas de rastrojo y
delanteras del arado (Figura 24). Este arado posee una rueda de cola
que camina en el surco dejado por el último disco.
Figura 24: Arado de discos semimontado
El arado semimontado se caracteriza por ser compacto y fácil de
maniobrar, lo cual permite girar en circulo de menor radio, aproximarse
más a las cercas y retroceder en caso necesario. La rueda de cola se
orienta automáticamente al girar el tractor por medio de un sistema de
palancas conectadas al enganche. La parte delantera del arado se
levanta por medio del sistema hidráulico del enganche de tres puntos,
mientras que la parte posterior es accionada por un cilindro hidráulico
independiente. La profundidad de aradura se ajusta por medio de una
palanca en la parte posterior del arado.
2.3. - Arado de arrastre
En la Figura 25 se puede ver que estos arados tienen tres ruedas y se
pueden utilizar con cualquier tipo de tractor que posea la potencia
suficiente como para traccionarlos. La rueda posterior, que trabaja en el
surco, puede desplazarse hacia la izquierda, hecho que ocurre cuando el
arado gira en ese sentido.
Tanto la rueda de cola como la de surco poseen una cierta inclinación, la
misma, es para absorber los esfuerzos laterales producidos por los
cuerpos del arado.
La rueda de rastrojo no posee inclinación debido a que solo contribuye a
la nivelación del arado y suministra potencia para el accionamiento del
levanté mecánico en caso de no existir levante hidráulico. La rueda
delantera del surco contribuye con la rueda de rastrojo en el levante del
arado, se orienta hacia los lados y como ya dijeramos, absorbe fuerzas
38
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
laterales. Una ventaja de los arados con ruedas es que sobre las mismas
se pueden montar pesas a los efectos de conseguir una mejor estabilidad
y penetración. Actualmente se construyen arados de alto peso para
aradura profunda, o para suelos de desmonte con raíces, troncos, etc., o
suelos pedregosos.
Figura 25: Arado de discos de arrastre
2.3.1. - Arado de discos reversible
Son arados utilizados cuando se requiere (Figura 26) que la tierra sea
siempre volcada en el mismo sentido. Esto es deseable en caso de
tierras irrigadas para evitar la presencia de surcos. También es útil para
araduras en terrazas, cultivos en contorno, campos irregulares, laderas de
colinas, etc.
Figura 26: Arado de discos reversibles
39
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
3. Elementos componentes de los arados de discos
Junto con el disco y el timón que lo soporta hay un conjunto de compo-
nentes que son esenciales para su correcto funcionamiento.
De igual forma que en los arados de reja y vertedera, sobre el bastidor se
sitúan generalmente dos o más cuerpos, aunque también pueden
encontrarse arados monodisco, cada uno de ellos formado por un soporte
unido al eje del disco.
La unión entre el soporte y el eje del disco se realiza mediante ro-
damientos de bolas o de rodillos que facilitan su giro durante el trabajo.
En el extremo del eje o buje se sitúa un soporte, de menor diámetro que
el disco, con 4 ó 5 orificios mediante los que se atornilla el disco, lo cual
permite su sustitución por desgaste o rotura.
La fijación del conjunto sobre el bastidor del arado admite regulaciones
del ángulo vertical o de incidencia del disco con respecto al suelo (ángulo
de entrada o de penetración) y del ángulo de inclinación del disco res-
pecto a la línea de avance (ángulo de corte o de ataque). La posición
relativa entre los cuerpos hace que la suela de labor no sea plana, sino
que tome forma festoneada.
3.1. Discos
El disco generalmente se ha designado tradicionalmente por su diámetro
en pulgadas o milímetros, junto con su espesor (también en esta misma
unidad); para cada diámetro se ofrecen diferentes opciones de
concavidad. Progresivamente, al menos en el área europea, se ha
implantado la designación métrica, aunque se mantiene la designación del
diámetro también en pulgadas.
Así, un disco marcado como 26 x 3/16, seria un disco de 26 pulgadas de
diámetro (660 mm) y 3/16" de sección (4.8 mm). En la designación
métrica se daría los valores 660 x 5; 660 mm de diámetro y 5 mm de
espesor. Este disco puede tener concavidades (o flechas) entre 87 y 102
mm.
Las dimensiones que caracterizan un disco son las siguientes (Figuras 27
y 28):
Diámetro (d), concavidad (h), espesor (e).
40
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
En la Tabla 6 se especifican algunas de estas dimensiones en milímetros
en función de los distintos diámetros.
Tabla 6: Dimensiones de los distintos tipos de discos.
Diámetro D Espesor e Concavidad h
Pulgadas mm mm mm
20 510 4,5 56 - 66
22 560 4,5 68 - 81
24 610 5 81 - 88
26 660 6 104
28 710 6,5 113
32 810 8 120
El valor del radio del casquete esférico viene a estar comprendido entre
0,8 y 1,2 veces el valor del diámetro.
Los discos se construyen a partir de una chapa de acero laminada, la cual
es troquelada, estampada y tratada térmicamente para conseguir
mediante esta última operación la dureza superficial necesaria para evitar
los posibles desgastes, sobre todo en el borde.
Para aplicaciones especiales se pueden encontrar discos hasta de 50
pulgadas de diámetro (1 250 mm), 3/4 de pulgada de espesor (19 mm) y
10.5
pulgadas de concavidad (270 mm).
Normalmente, el borde de los discos utilizados en los arados es liso, aun-
que para aplicaciones especiales se pueden montar discos con
escotaduras en el borde en número igual a la mitad de su diámetro
expresado en pulgadas; así, un disco de 28 pulgadas (710 mm) de
diámetro tendrá 14 escotaduras.
La anchura de la banda de suelo cortada por cada disco depende del
diámetro
del disco y del ángulo de ataque del mismo. Hay que tener en cuenta que,
por el solapamiento de los discos respecto a la dirección de avance, la
sección de suelo arado varia, afectando de una manera especial a la
profundidad mínima de trabajo correspondiente a las crestas que se
producen entre cada dos discos continuos. Conviene que la altura de las
crestas se mantenga por debajo del 40% de la profundidad de trabajo.
Para facilitar el corte, los discos se afilan según su borde. Cuando el afi-
lado se realiza por el lado interior (cóncavo) se consigue un filo más du-
radero que hace que el disco penetre con más facilidad en suelo duro. El
disco afilado por la parte exterior (convexo) posee un filo más agudo que
41
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
facilita el trabajo a alta velocidad. Los discos con muescas en el borde
facilitan el troceado de los residuos vegetales presentes en la superficie.
En cuanto a la forma del borde, existen tres tipos fundamentales, que son
(Figura 30):
Figura 30: Tipos de bordes en los discos a) Borde liso con biselado
exterior b) Borde liso con biselado interior c) Borde escotado.
3.2. Soporte y buje
Del bastidor del arado salen los diferentes soportes que mantienen los
discos en posición de trabajo.
Figura 31: Detalle cuerpo: 1) Disco, 2) eje y 3) rodamientos.
En el extremo del soporte, unido mediante rodamiento que hace posible
su giro, se encuentra el buje o eje sobre el que gira el disco, utilizándose
42
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
para facilitar la rotación rodamientos de bolas o de rodillos que van
montados en el interior de cajas de fundición. Este mecanismo dispone,
además, de los correspondientes elementos de engrase y de protección
frente al polvo, así como de los de apriete para controlar las holguras de
montaje. La holgura apropiada se consigue, después de apretar el eje
hasta que deje de girar, aflojando la tuerca de retención entre un octavo y
un cuarto de vuelta.
Bien sobre el bastidor, o en el propio buje, se incluye un sistema que
permite modificar el ángulo vertical o de penetración, y el ángulo
horizontal o de ataque.
El ángulo horizontal también se puede modificar haciendo girar el bastidor
del arado con respecto a la línea de avance, lo que lleva implícito la
variación de la anchura total de labor. En ocasiones, se puede compensar
el giro del bastidor con la rotación, en sentido contrario, de cada uno de
los discos, para mantener constante el ángulo de corte que convenga.
Para la regulaciones de la posición de los discos y sus ángulos caracterís-
ticos se pueden utilizar abrazaderas oscilantes o bulones con diferentes
orificios de fijación.
3.3. Limpiadores
Sobre cada disco se sitúa un limpiador o rascador que se encarga de
desprender, desde el centro a la periferia, la banda de tierra que sube por
el disco. Este rascador va unido directamente al bastidor del arado, por lo
que permanece fijo y admite regulaciones, tanto en la posición como en la
inclinación de su superficie activa, con respecto al disco.
Ayuda a pulverizar mejor la banda de suelo labrada, aumentando la in-
versión y, con ello, el enterrado de los residuos superficiales. Sin
limpiador, el volteo de la banda de suelo es incompleto, produciéndose
solamente el mezclado de las capas de suelo.
La forma del limpiador afecta su comportamiento; así, con los de forma
curvada la inversión de suelo mejora, pero se reduce el efecto de limpieza
del disco. Los limpiadores menos curvados y gran anchura son más
apropiados para suelos pegajosos.
Los limpiadores deben de situarse tan próximos al disco como sea posi-
ble, pero sin rozarlo. Se recomienda una separación del borde de ataque
de 3 mm en el centro del disco y 6 mm en la periferia, lo que evita que la
tierra se acuñe entre el limpiador y el disco. La separación se debe de
reducir todo lo posible para trabajar sobre suelos pegajosos
Por otra parte, la reducción del ángulo que forma la superficie del disco
con el rascador hace que disminuya la pulverización de la banda de tierra,
aunque una acción más enérgica del rascador es necesaria para
favorecer el enterrado de los residuos. Con suelos húmedos, aumentando
el ángulo del rascador se incrementa la rotura de terrones, produciendo
una labor menos caótica.
43
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
3.4. - Rueda trasera
Situada en la parte posterior, la rueda trasera tiene como misión guiar el
arado según la dirección de marcha. Esta pieza tiene una cierta inclina-
ción sobre el fondo del surco, así como una pestaña a lo largo del
diámetro, de manera que permite asentar mejor el arado, a la vez que
absorbe el empuje lateral realizado por el terreno sobre el disco.
Algunas veces se utilizan contrapesos en la rueda trasera cuando la
penetración es difícil, sobre todo en suelos duros. Estos contrapesos no
sólo ayudan a la penetración de los discos, sino que también permiten
que la rueda del surco mantenga el arado funcionando con gran
estabilidad.
Figura 32: Cuerpo completo del arado de discos
El cuerpo completo (Figura 32) consta de un brazo central (1) en cuyo
extremo lleva un eje (2) solidario al disco que gira con éste cuando
trabaja. Se une a la carcasa (3) mediante unos rodamientos (4) que
facilitan el movimiento de rotación; éstos, con el tiempo, se desgastan,
debido fundamentalmente a las cargas a que está sometido durante el
trabajo, produciendo una serie de holguras por las cuales se aumenta el
44
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
riesgo de rotura. Como puede verse, existe una tuerca de regulación (5)
que permite inclinar más o menos el disco hacia adelante, girando
alrededor de un perno (6). Entre la carcasa (3) y la placa soporte del disco
(7) existe una junta de goma que impide el paso de elementos abrasivos
que puedan dañar los rodamientos.
3.5. Materiales de construcción
En la construcción de los discos se debe de utilizar acero con contenido
medio - alto de carbono, ya que de esta manera aumenta su resistencia al
desgaste, aunque también la fragilidad. Por esta razón conviene recurrir a
los aceros aleados que combinan resistencia al desgaste y tenacidad.
Las aleaciones más apropiadas son las mangano - silicosas, que resisten
bien la fatiga y los choques con bajos tratamientos. Se recomiendan
aleaciones con el 0.40-0.65% de carbono, 0.50-1.00% de manganeso y
1.40-2.00% de manganeso, con inclusiones, en ocasiones, de cromo o
molibdeno en muy pequeña cantidad.
La obtención del material se realiza mediante laminación,
preferentemente sobre dos direcciones perpendiculares.
Una vez forjado el disco, dándole la correspondiente concavidad, se
procede a perforar los orificios de sujeción y a su afilado. El filo forjado
resiste mejor el desgaste que el realizado con muela de esmeril.
Posteriormente se somete a un tratamiento térmico que le dé dureza
superficial sin excesiva fragilidad. Un disco demasiado duro se puede
rajar en la parte central, o romperse en trozos junto al borde, como
consecuencia de los choques con elementos duros del suelo.
3.6. Ruedas de apoyo
Con independencia del sistema de enganche utilizado, en los arados de
disco se emplea una rueda de cola que se apoya inclinada sobre el fondo
del surco abierto por el último disco del arado. Esta rueda cumple dos
misiones: la de absorber los esfuerzos laterales generados sobre los
discos y ayudar a mantener constante la profundidad de trabajo. Camina
siempre inclinada respecto al plano horizontal y paralela a la línea de
avance, y dispone de una cuchilla circular periférica que evita el
deslizamiento de la rueda en el fondo del surco. En otras circunstancias el
apoyo se realiza con rueda neumática. La rueda de cola es orientable
para seguir la trayectoria de la trasera del arado.
En los arados de disco diseñados para enganche el sistema tripuntal del
tractor y en los semisuspendidos, la rueda de apoyo suele ser la única,
mientras que en los arrastrados se encuentran otras ruedas: la delantera
o de surco, que guía al arado, y la de rastrojo.
La rueda de surco se encuentra colocada sobre un eje vertical y se monta
sobre un plano inclinado para absorber
parte de los esfuerzos laterales; está unida a la barra de tracción de arado
por un tirante ajustable que permite regularía para que avance orientada
ligeramente hacia fuera por el surco abierto
45
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
en la pasada anterior. Los cambios de dirección del tractor modifican la
posición relativa de la barra de tracción y hacen girar la rueda de surco
para que el arado siga al tractor.
La rueda de rastrojo se encuentra en el lado izquierdo del arado y camina,
sobre el suelo sin labrar, paralela a la línea de avance. En los arados con
sistema mecánico para entrar y salir del surco, esta rueda de rastrojo es la
que incluye el mecanismo que lo hace posible.
3.7. Lastres
Para aumentar la penetración de los arados de disco se utilizan cajas de
contrapesos que complementan el efecto dinámico del disco en el suelo y
de los derivados del sistema de enganche. A veces se utilizan contrape-
sos sobre la propia rueda de cola para darle estabilidad. En los arados
semisuspendidos y suspendidos, el sistema hidráulico del tractor se
puede ajustar para complementar la masa del arado
En arados fijos, la masa por disco suele ser de 150 a 300 kg/cuerpo,
mientras que en los reversibles se mantiene entre 250 y 400 kg/cuerpo.
En aplicaciones especiales se utilizan arados de disco lastrados hasta
conseguir más de 700 kg/cuerpo.
3.7. Dispositivos de seguridad para el arado
Aunque en algunos casos, especialmente con arados de disco de uso
forestal, se utilizan dispositivos de seguridad similares a los de los arados
de vertedera, la propia forma de trabajo del disco actúa como protección
frente a piedras o tocones presentes en el suelo. Al ir rodando el disco,
pasa sobre los obstáculos que encuentra a su paso evitando trabones que
aumentarían el riesgo de rotura.
3.8. Bastidor y sistema de enganche
Los cuerpos del arado van unidos a un bastidor longitudinal que los
mantiene en su posición de trabajo, a la vez que hace posible la salida del
surco para su traslado.
En este bastidor longitudinal se fijan los brazos que soportan cada uno de
los disco, siendo posible, en algunos modelos, retirar algunos discos para
adaptar el apero a la potencia de tracción disponible. En el extremo
delantero del bastidor se encuentra el sistema de tracción, que se
complementa con una o varias ruedas de apoyo.
El despeje del bastidor sobre el suelo se mantiene habitualmente entre 70
y 95 cm, mientras que la distancia entre cuerpos suele estar entre 70 y
115 cm. Con abundante residuo super ficial conviene disponer de arados
con mayor despeje. La distancia entre discos y el despeje debe de
aumentar con el diámetro del disco utilizado.
Al igual que en los arados de vertedera, se encuentran en el mercado ara-
dos de disco fijos y reversibles. Los fijos sólo permiten realizar el volteo en
un sentido respecto a la marcha, por lo que con ellos se trabaja en
46
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
redondo.
En los reversibles, el cambio del sentido de volteo se consigue girando el
bastidor alrededor de un eje situado sobre el plano medio del arado, de
manera que los discos formen igual ángulo de ataque en cada una de las
posiciones de trabajo. Normalmente el pivotamiento se realiza sobre un
eje situado en la parte trasera del arado. La reversibilidad se consigue
mediante un cilindro hidráulico, o por palancas accionadas manualmente
en los modelos pequeños.
Al cambiar la posición de entrada en la tierra, el disco girará en sentido
contrario, por lo que, en los arados reversibles, hay que colocar un doble
limpiador a cada lado del disco, o un dispositivo que cambie de posición el
limpiador al pasar de una posición a otra.
El sistema de enganche en los arados arrastrados se limita a una barra de
tracción, ya que el propio arado dispone de ruedas que lo mantienen
nivelado horizontalmente siguiendo la trayectoria del tractor.
En los arados suspendidos o semisuspendidos el enganche del tractor se
encarga en gran parte de la nivelación y del guiado, aunque siempre se
dispone de una rueda de cola que estabiliza el arado y ayuda a
mantenerlo sobre la línea.
4. ¿Donde utilizar el arado de discos?
Los arados de discos, son aconsejables sobre suelos abrasivos, con
piedras y recientemente roturados, es decir, en los suelos donde no es
recomendable la utilización de arados de reja y vertedera. Se pueden citar
las siguientes situaciones:
• La arada de verano en condiciones secas se realiza más fácilmente
como consecuencia de la mejor penetración y de la facilidad para
romper los terrones.
• Los suelos arcillosos y húmedos que tiene tendencia a adherirse a la
vertedera, el efecto del rascador hace posible el trabajo de manera
más favorable que con la vertedera, pero cuando el disco es frenado
en su rotación, y sobre todo cuando éste se para, el embozado es
irremediable y el trabajo no puede continuar. La forma de los discos
impide continuar la labor con un deslizamiento entre las capas de
tierra, algo que sí puede hacerse con los arados de vertedera en
condiciones críticas, aunque sea con un importante incremento del
esfuerzo de tracción.
• Terrenos con dificultad en el drenaje y en los que se ha formado un
piso de arado compacto.
• Suelos compactados donde el efecto de rotación del disco puede
reducir el esfuerzo de tracción necesario para el arrastre, a medida
que aumenta el contenido de humedad del suelo, se incrementa
considerablemente.
• Suelos orgánicos donde el arado de vertedera no invierte el prisma de
tierra en forma satisfactoria.
• Suelos heterogéneos con piedras y raíces en los que el arado de
47
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
vertedera puede sufrir severos daños, mientras que el arado de discos
rueda sobre los obstáculos sin mayores consecuencias.
• Terrenos muy abrasivos, en los cuales se produciría un serio desgaste
de las piezas, que no sean giratorias como los discos.
• Aradura profunda
5. Determinación de la potencia necesaria para arar con un arado de
discos
Para determinar la sección del suelo cortado por el arado hay que tener
en cuenta tanto la profundidad de trabajo (que no debe de superar un ter-
cio del diámetro del disco), como la inclinación del disco y el solapamiento
entre discos contiguos.
La anchura de trabajo se puede calcular de una manera aproximada
multiplicando el número de discos por el diámetro del disco utilizado y por
un factor reductor entre 0.45 y 0.50.
Así, un cuatridisco con discos de 660 mm (26 pulgadas) proporcionará
una anchura de trabajo de entre 1.20 y 1.35 m.
La sección de suelo cortado por el arado se obtendría la anchura de tra-
bajo por la profundidad media, que puede tomarse, de manera aproxima-
da, igual a un tercio del diámetro del disco.
Según esto, el arado de cuatro discos de cuatro discos de 660 mm
moverá una sección de suelo de 13 x 3.3=42.9 dm3, lo que en un suelo de
tipo medio, con 50 daN/dm2 de resistencia específica, para una velocidad
de 1.6 mis, exige una potencia de tracción de 42.9 x 500 x 1.6 = 34.3 kW,
que equivale a 8.6 kW/disco.
Las velocidades de trabajo con arados de disco pueden ser ligeramente
superiores a las realizadas con los arados de vertedera, manteniéndose
en el intervalo de 4.3 a 7.9 km/h (1.2 a 2.2 m/s). Las eficiencia en parcela,
al igual que con la vertedera, está entre 0.65 a 0.85. El consumo de
combustible por unidad de superficie, contando con profundidades de
trabajo iguales, puede considerarse similar al de la vertedera, aunque en
determinadas circunstancias (suelos fuertes y secos) pueda ser
ligeramente menor.
6. Regulación del arado de discos (Cañavate 1993)
6.1. Angulo de corte
Aunque los ángulos que forma el disco con el suelo pueden variarse, en la
práctica esta posibilidad no la aprovecha el usuario, en gran parte como
consecuencia de que hay que buscar una solución de compromiso que
garantice la penetración del disco y el volteo de la banda labrada.
A medida que se aproxima el disco a una posición paralela a la de la
marcha, disminuye la anchura de corte y mejora su rodadura.
48
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
El ángulo de ataque o de corte es el que forma el disco con la dirección
de avance junto con el diámetro horizontal del disco (Figura 33). La
modificación de este ángulo se lleva a cabo actuando sobre el brazo
soporte (Figura 34), pudiendo permitir el giro en un sentido u otro
alrededor del eje vertical de dicho brazo. De este modo puede también
controlarse la anchura de trabajo, ya que la superficie del disco
proyectada sobre un plano perpendicular a la línea de avance varía con
este ángulo. Los valores más corrientes son de 40 a 450 También puede
modificarse el ángulo de corte actuando sobre las ruedas reguladoras de
profundidad, es decir, variando la dirección de marcha de dichas ruedas,
o bien modificando el punto de enganche.
Figura 33: Proyección del disco sobre un plano horizontal.
Figura 34: El ángulo de ataque se puede variar con el brazo soporte
49
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
En discos con mucha concavidad se puede producir un incremento del
rozamiento de la cara externa del disco sobre la tierra no labrada,
aumentando el esfuerzo de tracción necesario para su arrastre; para
evitarlo conviene angular más el disco con respecto a la línea de avance
(mayor ángulo de corte), pero teniendo en cuenta que progresivamente
aumentarán los rozamientos en la cara interna del disco, con el
consiguiente incremento de la potencia necesaria. Utilizando discos con
menor concavidad se puede trabajar con menor ángulo de ataque.
6.2. Angulo de inclinación o de entrada
El ángulo de entrada es el que forma el disco con un plano vertical tra-
zado por el punto en el que incide en el terreno. A medida que este
ángulo aumenta, mejora el volteo del suelo y se favorece el enterrado de
la vegetación y los residuos superficiales, aunque, en el límite, hay riesgo
de embozado. Por el contrario, la tierra se desprende mejor cuando el
ángulo de entrada es pequeño. El ángulo de penetración puede variar
entre 15 y 250. En el caso de los arados con ángulo de penetración fijo
este se mantiene entre 18 y 200.
Si se desea favorecer la penetración del arado por succión este ángulo
puede ajustarse hasta llegar a 2 - 250.
Por otra parte, el diámetro, la concavidad y el afilado del borde modifican
sensiblemente el ángulo de entrada real, afectando a la penetración y al
esfuerzo de tracción necesario para su arrastre. Así, los discos de gran
diámetro poco abombados y los afilados con bisel interior, ofrecen un
ángulo de ataque menor.
Figura 35: Regulación del ángulo de inclinación
50
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
6.3. - Regulación del enganche
La posición del centro de resistencia es realmente difícil de determinar,
teniendo en cuenta además que varía con el tipo de suelo e inclinación de
los discos. Prácticamente se considera que el centro de resistencia se
encuentra por debajo del eje que atraviesa 105 discos en un punto
situado en la primera mitad del arado.
La línea de tracción de los arados de discos arrastrados pasa por un
punto de enganche (tractor y apero) y el centro de resistencia. Para
arados semisuspendidos y suspendidos, al no haber un único punto de
enganche (por ir a tres puntos), éste resulta de la intersección de los
brazos de enganche.
Estos arados se estabilizan en la parte delantera por el tractor, más
concretamente por la rigidez de los dos brazos inferiores del enganche y
eventualmente por una rueda de control de la profundidad.
6.4. Regulación de la profundidad de trabajo y de la inclinación
horizontal
La posición del bastidor del arado puede ser modificada tanto en altura
como en inclinación horizontal en relación a las ruedas soporte, en el caso
de arados de disco arrastrados. Las partes delantera y trasera pueden
subirse o bajarse en relación a las ruedas que van por el fondo del surco y
sobre el barbecho (Figura 36).
Figura 36: Regulación de un arado de discos de arrastre A = B: 1)
Manivela de regulación de la rueda trasera. 2) Manivela de regulación
de la rueda trasera.
Es decir, actuando sobre la palanca 1 para la modificación de la altura
trasera A y sobre la 2 para la variación de la altura delantera B; en todo
momento debe conseguirse que A y B sean iguales.
Lo mismo podemos decir de los semisuspendidos; la altura de la barra de
enganche es regulable por el sistema hidráulico del tractor, así como la
altura del bastidor en relación a la rueda trasera del fondo del surco.
51
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Para arados suspendidos se debe actuar sobre el sistema hidráulico de
elevación del tractor y también sobre la rueda trasera del arado.
6.5. Regulación de la anchura de trabajo
Esta regulación puede llevarse a cabo modificando el ángulo de corte
orientando convenientemente la rueda soporte que circula por el barbe-
cho.
Puede variarse la anchura de trabajo añadiendo o quitando uno o varios
discos sobre la parte trasera de aquellos arados concebidos para esta
posibilidad. Del mismo modo, sobre los suspendidos o semisuspendidos,
cuando la anchura de trabajo se modifica, es necesario variar la
orientación de la rueda del fondo del surco, orientándola según la
dirección de marcha.
A fin de no formar crestas muy pronunciadas, debe existir una relación
entre la profundidad máxima p y la profundidad de una cresta c; esta
última debe ser inferior al 40 por 100 de la profundidad máxima. Esto es
necesario tenerlo en cuenta cuando se ha de variar la anchura de trabajo.
Para absorber los esfuerzos laterales producidos sobre los discos, que se
encuentran inclinados respecto a la dirección de avance, se utiliza la
rueda posterior estabilizadora. En el caso de los arados de vertedera, esta
función
estabilizadora la asume casi en su totalidad el talón de cada cuerpo.
En el proceso de ajuste de un arado de disco conviene seguir las instruc-
ciones del manual del operador. En algunos casos, especialmente con
arados de disco de arrastre, puede facilitar el ajuste de la geometría del
enganche el empleo de una cuerda tendida entre el centro de resistencia
del arado y el punto de amarre en el tractor.
El centro de resistencia del disco se encuentra situado, aproximadamente,
en el cuadrante más próximo a la zona de corte, a una distancia del plano
medio vertical del disco de un décimo del diámetro del disco y de un
octavo del plano medio horizontal.
7. Funcionamiento
La penetración del arado de discos depende del peso del arado y del
ángulo de los discos, por lo tanto estos arados son de construcción
pesada y con ángulo de discos ajustable. El arado es en esencia una
serie de cuchillas rotativas. El suelo y los restos vegetales son cortados y
desplazados lateralmente con un cierto movimiento de rotación (Figura
37).
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Figura 38: Forma de trabajo de trabajar el suelo de un arado de
discos
El arado de discos, usado sin raspadores no produce una inversi6n
completa del prisma de tierra como en el caso del arado de vertedera,
dejando sobre la superficie del suelo algunos restos vegetales en una
acción similar a la de la rastra arado.
Si se usan los raspadores, el arado de discos invierte el prisma de tierra
en forma similar al arado de vertedera, aunque no tan eficientemente. El
arado de discos no trabaja bien en suelos compactados, a alta velocidad,
debido al principio de corte que utiliza, distinto al de la reja en el arado de
vertedera. Trabajando a alta velocidad, existe una tendencia del disco a
rodar sobre la superficie del suelo sin penetrar a la profundidad deseada.
El arado de discos no produce el "clásico piso de arado" que se da con el
arado de vertedera. El efecto de cuna que desarrolla este último entre el
prisma de tierra y el fondo del surco ejerce una fuerza sobre esta última
que compacta el suelo en esa zona creando así el piso de arado. El costo
de mantenimiento del arado de discos es bajo comparado con el del
arado de vertedera, debido a que no existen rejas que cambiar o afilar.
Los discos normalmente duran bastante más, mientras que las rejas
pueden durar solo días o semanas bajo el mismo régimen de trabajo.
Esto es debido a que el principio de corte es diferente y la longitud de filo
del disco es mucho mayor al de la reja.
8. Recomendaciones para su empleo
El comportamiento del arado de disco es diferente a la vertedera, lo que lo
hace más adecuado en determinadas situaciones agronómicas. Así, los
discos ruedan sobre los obstáculos, su desgaste es regular por todo el
disco, la entrada en el suelo es mejor, para el mismo peso, que con la
vertedera, aunque luego genere menor succión, y, hasta un nivel de
adherencia del suelo, el rascador separa la tierra que tiende a pegarse
sobre la superficie del disco.
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Comparando con lo que sucede en la vertedera, se puede decir que con
los discos:
El corte de la banda suelo es redondeado.
• El ángulo de penetración en la tierra es grande.
El recorrido de la tierra sobre el disco es generalmente menor, ya que
trabaja con un ángulo más abierto con respecto a la dirección de avance.
• La forma de la superficie del disco hace que la banda de tierra se defor-
me de manera intensa (doble curvatura del disco).
• Para escapar del disco la tierra no dispone de un ángulo de fuga relati-
vamente agudo.
• En conjunto se produce una fuerte pulverización de la banda de tierra
labrada.
Esto tiene como consecuencia unos perfiles diferentes a los obtenidos
con arados de vertedera, con dos alternativas extremas: con suelos fria-
bles se obtiene una labor muy pulverizada; con suelos plásticos y de
elevada adherencia grandes terrones.
La pulverización se produce como consecuencia de la baja humedad y
reducida adherencia de la banda de tierra cortada al enfrentarse con el
disco cuyo ángulo de entrada es relativamente alto con respecto al de la
vertedera y con doble curvatura superficial lo que hace aumentar la
presión de la tierra rompiendo los terrones. El corte redondeado de la
banda de suelo y el efecto del rascador todavía intensifica más su
pulverización.
El perfil del suelo labrado es plano, con tierra fina sobre la superficie y una
mezcla de tierra fina y terrones sobre el resto del perfil, lo que lleva
implícito el riesgo de consolidación del suelo en los limosos con tendencia
a formar costra, a la vez que reduce el tamaño de los terrones que había
en el suelo antes de la labor. Aumentado la velocidad de trabajo se
produce un incremento del volumen de tierra fina producida.
Cuando la humedad aumenta la presión del rascador sobre la banda de
tierra cortada, y, en menor grado, la forma del disco y su orientación, pro-
duce una agregación de la tierra fina en contacto con la superficie
metálica del disco, dando lugar a terrones planos que quedan sobre la
superficie.
Si la humedad del suelo es alta, se forman terrones planos muy
compactados que salen proyectados en sentido perpendicular al surco,
produciéndose una labor caótica con poca tierra fina y grandes terrones
que se rompen con dificultad en labores posteriores. Esta es una de las
situaciones peligrosas que se producen por la utilización del arado de
disco en suelos muy húmedos.
En suelos mullidos y trabajando con arado de disco a velocidad normal,
se detecta un doble movimiento en la banda de tierra cortada por el disco.
En la base de la banda cortada, el movimiento tangencial del disco tiende
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
a desplazar lateralmente la tierra que pasa a ocupar la parte inferior del
perfil, sin que se mezcle con el resto de la tierra labrada. La parte superior
de la tierra cortada sube por el disco y bascúla, sufriendo, en contacto con
el rascador, una impulsión que completa su volteo.
Como consecuencia de este movimiento diferencial de la tierra labrada,
resulta menos peligroso superar la profundidad de la capa arable con los
arados de disco, si se compara con la vertedera, ya que el suelo más
profundo no llega a la superficie en la primera arada, sino a lo largo de las
labores en años sucesivos.
Como consecuencia de este movimiento diferencial del suelo se produce
un enterrado menos profundo de los residuos vegetales presentes en la
superficie, quedando mezclados con los terrones y, en parte, en contacto
con la superficie. Así, la descomposición de la materia orgánica es
diferente y el enterrado de las malas hierbas puede ser escaso, pero se
aumenta la resistencia del suelo a los fenómenos erosivos. En el caso de
presencia de rizomas ocasionan una difusión por corte con el borde del
disco.
Las suelas de labor dejadas por los arados de disco son, los primeros
años, menos peligrosas que con la vertedera, ya que tienen forma ondu-
lada. Sin embargo, en años sucesivos, los bordes cortantes de los discos
pueden crear una suela de labor notablemente endurecida.
Para finalizar, se puede decir que los costes de mantenimiento de estos
arados son inferiores a los de vertedera, y que las reparaciones las
pueden realizar personal menos cualificado, aunque su regulación y
adaptación a las condiciones del suelo es más complicada.
Probablemente, ésta sea la razón por lo que su importancia en el
mercado europeo se ha reducido considerablemente.
A pesar de ello, se pueden considerar los arados de disco como una
opción interesante para la aradura de los suelos fuertes, secos y duros,
con piedras y ramas, así como para trabajar sobre suelos orgánicos.
La tierra cortada por el disco presiona sobre éste, y le hace girar,
arrastrando y elevando el suelo; cuando alcanza una cierta altura, una
rasqueta desvía la trayectoria de las partículas, que caen al fondo del
surco, produciendo de este modo el volteo.
Cuando se trabaja con este tipo de arado, no están definidas la pared y el
fondo del surco, como ocurre con los arados de vertedera, en los cuales
la sección es rectangular; con los discos, la solera que se forma es
ondulada.
La banda de tierra cortada es fraccionada enérgicamente, debido a que el
disco ataca casi siempre siguiendo un ángulo abierto, complementando
esta acción pulverizadora la rasqueta. En principio, este género de trabajo
se asemeja al de una vertedera cilíndrica corta; no obstante, si la tierra es
muy cohesiva, para ciertas profundidades de trabajo, este arado trabaja
formando terrones bastante gruesos. Si por el contrario el suelo tiene
plasticidad, se forman terrones muy apelmazados, que son muy difíciles
de romper en cuanto se endurecen.
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
9. Ventajas e inconvenientes de los arados de vertedera y de disco
9.1. Pueden utilizarse en terrenos pedregosos con menor peligro de
rotura.
9.2. Debido al giro de los discos cuando trabajan, se disminuye el
rozamiento y, en consecuencia, el desgaste rápido.
9.3. La conservación es más rápida y sencilla, ya que no se requiere
desmontar, forjar y volver a montar las rejas, ni sustituir otras piezas, tales
como res-guardador, talón, etc. Esto hace que el mantenimiento de los
arados de disco resulte más económico que el de los de vertedera, sobre
todo en terrenos abrasivos, incluso teniendo en cuenta la sustitución
periódica de los discos.
9.4. La fuerza de tracción necesaria es ligeramente inferior para un mismo
tipo de labor, por reducir considerablemente los rozamientos.
9.5. Los discos realizan un mullido más perfecto, pues rompen mucho
mejor la estructura del suelo y, en consecuencia, crean una capa de suelo
más homogénea en cuanto a contenido y distribución de los poros.
9.6 . Realizan un mejor enterrado de cantidades importantes de materia
orgánica (rastrojos, abonos, etc). Esto no quiere decir que la calidad de
enterrado sea buena, sino que el mezclado se realiza mejor que en los de
vertedera.
Inconvenientes
9.7. La penetración del arado con frecuencia es insuficiente, lo que obliga
a que los constructores diseñen aperos más pesados; ello trae consigo un
mayor precio de adquisición.
9.8. Realizan un volteo incompleto del suelo, por lo que el aspecto de la
labor es menos vistoso, sobre todo cuando la operación va acompañada
de enterrado de rastrojo y malas hierbas.
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
LABRANZA SECUNDARIA
1. – Reseña histórica
Una vez realizadas las labores de labranza primaria del suelo, es
necesario para obtener una buena cama de siembra continuar trabajando
el suelo con el objeto de facilitar la tarea de la sembradora en la obtención
de una siembra homogénea, y favorecer la germinación de las semillas a
través de un mejor contacto con el suelo. Además a medida que el cultivo
se va desarrollando, se deben efectuar ciertas tareas de cultivo y
erradicación de las malezas.
Los equipos empleados para realizar estas tareas se conocen como
implementos de labranza secundaria.
Según Wilkinson (1983) el primer implemento para la preparación del
suelo para la siembra posiblemente se originó simultáneamente con el
arado. Se trataba de ramas de árboles de distintas formas tiradas por un
hombre u ocasionalmente por animales. Recién en la época de los
Romanos, se introdujo la rastra de dientes con dientes de madera. En la
Edad Media se empleaban rastras que consistían en numerosas barras
atadas transversalmente entre sí. A principio del siglo XIX se
desarrollaron las rastras de madera con dientes de hierro. La rastra de
dientes elásticos se construyó medio siglo más tarde.
En 1867 se patentó la primera rastra de discos en los Estados Unidos. En
la misma época, la compañía Higganum Corporation de Higganum,
Connecticut, comenzó a construir rastras de discos en escala comercial.
Los discos construidos hasta 1886 eran del tipo común de filo continuo.
En ese año, George N. Clark, presidente de la Higganum Corporation,
introdujo los discos con muescas, o sea cortes semicirculares efectuados
en la periferia del disco.
En el año 1900, las rastras de discos comunes se encontraban ya
bastante difundidas. La rastra de discos excéntrica se diseño en el año
1925 para realizar tareas debajo de las ramas de árboles frutales.
2. - Objetivos de la labranza secundaria
El término “labranza secundaria” se refiere al movimiento del suelo en
capas no muy profundas (de 0 a 15 cm de profundidad). Los objetivos
generales de la labranza secundaria se podrían resumir a través de los
siguientes puntos:
• Mejoramiento de la cama de siembra a través de una mayor
pulverización del suelo.
• Acumulación y conservación de humedad por medio de
barbechos de verano, eliminación de malezas y reducción de la
evaporación.
57
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
• Cortar y cubrir residuos de cosecha y en general mezclar restos
vegetales con la capa superficial del suelo.
• Romper terrones y afirmar la superficie del suelo para mejorar
las condiciones de germinación.
• Eliminación de malezas.
La calidad de trabajo obtenida durante la labranza secundaria depende
del ajuste dado al implemento y de la atención prestada por el operador
en el momento de realizar la labor. En la Figura 39, y a modo de
ejemplo, se pude observar como debería quedar el suelo luego de una
tarea de rastreo en función del momento en que se realiza la labor.
Figura 39: Efecto sobre el suelo luego de pasar una rastra de disco
3. - Tipos de implementos para labranza secundaria
Existen diversos tipos de implementos que se pueden emplear para la
realización de tareas de labranza secundaria. Estos implementos pueden
ser: gradas o rastras de discos, rastras de dientes rígidos, rastras de
dientes flexibles, rastras rotativas, rastra arado, cultivadores y rodillos.
La grada o rastra es el implemento que se utiliza para terminar la
preparación de la cama de semillas, emparejar y airear el suelo,
desmembrar terrones y controlar malezas.
La elección del implemento para la realización de la labranza secundaria
del suelo va a estar en función del tipo de suelo que estemos trabajando,
de la labor previa que ha recibido ese suelo, del contenido de humedad
del suelo y fundamentalmente del objetivo específico que estemos
buscando con la realización de la labor.
La preparación de la cama de semillas (principal objetivo de la labranza
58
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
secundaria) es muy distinta a la preparación del lecho de raíces (principal
objetivo de la labranza primaria), en función a que la condición del suelo
respecto a la capacidad portante del mismo es muy diferente. Es probable
que durante la preparación de la cama de semillas se realicen un gran
número de pasadas de máquinas sobre un suelo de muy baja capacidad
portante (suelo arado), lo que trae aparejado un aumento del índice de
cono y la densidad aparente del suelo. Esta situación debe ser tenida en
cuenta al momento de predecir las prestaciones de un equipo sobre estas
condiciones del suelo.
3.1. – Rastras de discos
Las rastras de discos alcanzaron gran popularidad hacia fines del siglo
XIX. En la actualidad le sigue en importancia al arado de reja y vertedera
como implemento de labranza en zonas semiáridas. Las rastras de discos
se pueden clasificar de acuerdo a la disposición de sus cuerpos, estas
pueden ser de acción simple, de doble acción o excéntricas (Figura 2);
también según sean de arrastre o montadas.
Figura 40: Distinta disposición de los cuerpos de las rastras de
discos
3.1.1. – Componentes de las rastras de discos
a. - Bastidor (Figura 41)
El bastidor de las rastras de discos puede tener diferentes diseños según
el fabricante de la misma, aunque en la generalidad de los casos se tratan
de estructuras tubulares de alta resistencia a la rotura, muy rígidas, que
rodean aproximadamente a los paquetes de los discos y se unen a los
ejes de los discos por medio de soportes verticales.
El esfuerzo de tiro del tractor llega hasta los ejes de los cuerpos a través
59
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
de las barras de enganche, el bastidor y los soportes.
Figura 41: Bastidor de una rastra de acción doble.
b. – Discos
Los discos empleados en rastras son similares a los empleados en arados
de discos y rastras arado.
Los discos tienen forma de casquete esférico, y bisel en todo su contorno,
y la acción especifica del mismo es roturar y/o refinar el suelo. El casquete
esférico es una sección de esfera hueca cortada por un plano que no
pasa por su centro, y el radio esférico determina la curvatura del
casquete, mientras que el diámetro del mismo y la concavidad o flecha,
depende de la distancia entre el plano que secciona la esfera y el centro
esférico (Figura 42).
Figura 42: Características de un disco de una rastra
60
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
El principio de funcionamiento de un disco, consiste en cortar con su filo
perimetral y su movimiento circular, una porción de suelo. La concavidad
del mismo, determinara en que medida se producirá la roturación,
remoción y/o mezcla de esa porción de suelo cortada.
El movimiento giratorio de un disco es originado por el rozamiento con el
suelo a manera de una rueda, manteniendo un ángulo con respecto a la
dirección de avance (Figura 43).
El ángulo &, llamado de ataque o de corte, está formado por la dirección
de avance y por el plano definido por el plano que contiene el filo.
Las máquinas para la preparación del suelo que poseen discos como
órganos activos, tienen la posibilidad de modificar el ángulo de ataque,
dependiendo de su función y diseño. Teóricamente dicho ángulo tiene la
posibilidad de variar entre 90º y 0º, pero en la realidad el rango de
regulación es mucho menor, ya que en dichos extremos, el disco no
cumple la función como órgano activo del implemento.
Figura 43: Angulo de ataque o corte de un disco respecto a la
dirección de avance.
El ancho de labor de un disco es directamente proporcional a la distancia
entre discos y al ángulo de ataque o de corte de los mismos. El ancho de
labor de un disco la podemos calcular de la siguiente manera:
A = S x Cos &
En donde: A : ancho de labor
S : distancia entre discos
& : ángulo de corte
61
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Respecto al material y a la dureza que debe tener el acero empleado en
la fabricación de los discos este se encuentra normalizado a través de la
Norma IRAM 8006, en la tabla siguiente se detalla la composición y la
dureza que deberá tener dicho material (Tabla 7 y 8):
Tabla 7: Composición del acero para los discos agrícolas
Composición
Max.
C% Mn % Si% P% S%
0,70 a 0,94 0,70 a 1,00 0,10 a 0,30 0,04 0,05
Tabla 8: Dureza y resistencia a la tracción del material de
construcción de los discos agrícolas.
Dureza y resistencia a la tracción
C (Kg/cm2) Dureza Rockwell Resist. Tracción
Tratado térmicamente 35 a 45 112 a 149
No tratado 18 a 33 75 a 105
El disco posee en su contorno un mecanizado con el objeto de brindarle
un borde afilado con el cual cortara el suelo. Dicha terminación puede
realizarse sobre la cara cóncava o convexa, el tipo más difundido es el
que se realiza sobre la cara exterior del disco o sea sobre la cara
cóncava.
Los discos de rastra son casquetes esféricos con un agujero cuadrado en
su parte central y un bisel en todo su contorno. Los discos comunes
(Figura 6) poseen un filo continuo en toda su periferia sobre la cara
exterior del mismo, una concavidad de 5 cm y 20 pulgadas de diámetro.
La concavidad afecta la penetración, pulverización y habilidad del disco
para invertir el prisma de tierra, los extremos de los espaciadores y los
cojinetes son curvados para adaptarse a la curvatura del disco. Algunos
discos poseen el centro plano de manera tal que los espaciadores y
cojinetes no requieren de la curvatura descripta anteriormente, lo que los
hace más resistentes.
El disco de borde dentado (Figura 44) es de forma de casquete esférico
con el borde recortado en forma tal que permite la formación de dientes,
un bisel que abarca todo su contorno incluido los recortes y un agujero
cuadrado central. Este disco recortado se adapta para el trabajo en
campos con muchos residuos vegetales; a medida que el disco rota, los
residuos vegetales son atrapados en las muescas, lo que impide que los
residuos se deslicen sobre el suelo delante del disco provocando el
atoramiento del implemento. Los tramos de filo que quedan entre las
62
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
muescas se tornan más agresivos, por lo que se logra una mayor
penetración. Estos discos se usan por lo común en los cuerpos delanteros
de las rastras de acción doble.
Figura 44: Detalle del borde de un disco liso y un disco dentado.
Las dimensiones de los discos que habitualmente se utilizan en las
rastras de discos, se pueden resumir en la Tabla 9. El tamaño de los
discos que se utilizan en las rastras esta en función del uso especifico que
se le vaya a dar a la rastra; por ejemplo en una rastra que se va a utilizar
para realizar labores secundarias en un monte frutal es común encontrar
discos de los tamaños más pequeños, mientras que en rastras que se van
a utilizar para desmontes es donde podemos encontrar los mas pesados.
Entonces en función del diseño de la rastra y de su campo de aplicación,
podemos encontrar que el peso de los discos puede variar desde 18-20
Kg/disco a cerca de 300 Kg/disco. Como orientación en los equipos que
se consideran como convencionales, podríamos diferenciar tres tipos de
rastra que se detallan en la Tabla 10.
Tabla 9: Dimensiones de los discos de rastras.
Diámetro (pulg.) Diámetro (mm) Espesor (mm) Concavidad (mm)
18 460 3,25 40-47
20 510 4 49,5-58,5
22 560 4,5-5 60,5-71,5
24 610 5-6 73-86
26 660 6 87-102
28 710 6-8 102-120
30 760 8 118-140
32 810 10 136
63
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Tabla 10: Diferentes tipos de rastra en función de la carga (por disco
y por metro lineal de rastra).
Tipos de rastras Carga Kg/m
Carga Kg/disco
Livianas Menor a 350 Menor a 60
Medias 350-700 60-80
Pesadas Mayor a 700 Mayor a 80
c. – Posición de los cuerpos
Un cuerpo de discos de una rastra esta constituida por un grupo de discos
unidos entre sí por un eje. Los discos se encuentran montados sobre el
eje a distancias similares y separados entre sí por los espaciadores, el eje
puede ser de sección circular o cuadrada (Figura 45). Este eje
denominado también perno pasante, es de tamaño variable pudiendo
poseer de 1 a 11/2 pulgadas de diámetro. El sentido de la rosca del
extremo del eje depende de la dirección de rotación, a través de la
utilización de arandelas y contratuercas adecuadas no resulta una tarea
dificultosa mantener el eje debidamente ajustado.
Figura 45: Cuerpo de discos de una rastra
Cuando el cuerpo de discos se encuentra en contacto con el suelo
durante la realización de la labor, tanto el eje, como los discos y los
espaciadores giran todos al mismo tiempo; es muy importante que en este
momento el conjunto se mantenga bien ajustado; pues en caso contrario
los discos pueden desgastar y debilitar el eje.
Algunos de los espaciadores que se instalan entre los discos cumplen una
doble función, debido a que forman parte del cojinete de soporte del
cuerpo. Los cuerpos delanteros de rastras poseen generalmente en el
extremo del eje opuesto a la tuerca una gran arandela o plato de fricción.
64
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
El plato de fricción cumple la función de eliminar parte de los esfuerzos
laterales que se producen debido al esfuerzo que el suelo aplica sobre los
discos.
d. – Cojinetes (Figura 46)
Generalmente se emplean 3 a 4 cojinetes por cuerpo de rastra. Los
cojinetes empleados pueden ser blindados o abiertos, la diferencia entre
estos dos tipos de cojinetes se encuentra en que los del tipo abierto están
mucho más expuestos al desgaste que producen las partículas del suelo.
El costo inicial de los cojinetes blindados es mayor, pero hay que tener en
cuenta que los mantenimientos regulares para que la rastra trabaje
normalmente son menores por lo que el costo de mantenimiento de las
rastras que tienen estos cojinetes son significativamente menor. Los
cojinetes requieren abundante cantidad de lubricante (grasa) para eliminar
el polvo que ingresa a los mismos por sus extremos. En condiciones de
trabajo en donde hay una gran cantidad de partículas de suelo en
suspensión los cojinetes abiertos pueden requerir grasa a intervalos de 1
hora aproximadamente. Por el contrario el cojinete blindado requiere
atención 1 o 2 veces durante toda la estación de rastreo.
El cojinete de fricción puede tener o no un buje (casquillo). Este buje se
construye de madera o de hierro fundido templado muy duro, y es
reemplazable.
La barra de tiro del tractor puede estar conectada directamente a los
cojinetes o bien estos pueden recibir el esfuerzo a través de soportes
verticales.
Figura 46: Cojinete
65
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
e. – Raspadores
Se trata de un accesorio que se monta sobre los bastidores de los discos,
de modo que su filo apoye suavemente contra la superficie cóncava del
disco (Figura 47). Se instalan en las rastras de disco para quitar el suelo
que se adhiere al lado cóncavo de los discos cuando se trabajan suelos
que por su contenido de humedad o su textura se tornan muy adherentes.
Figura 47: Raspadores
f. – Cajas de peso
Una de las principales fuerzas que actúan sobre el cuerpo de rastra y que
esta muy relacionada con la uniformidad en el trabajo de la misma es el
peso total de la rastra de discos. Con el objeto de aumentar el peso total
de las rastras en algunas ocasiones se instala una estructura similar a
una caja sobre el bastidor de la rastra en la cual se puede agregar peso
adicional a los cuerpos. Otro método para aumentar el peso es emplear
perfiles pesados de hierro que se abulonan directamente al bastidor.
Cuando los cuerpos de rastra son largos, el peso se debe concentrar en
las proximidades del extremo que aloja el plato de fricción, al fin de
contrarrestar el momento aplicado al cuerpo por la acción del suelo en la
parte inferior de los discos.
3.1.2. – Tipos de rastra de discos
66
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Las rastras de discos se pueden clasificar de acuerdo a la disposición de
sus cuerpos como rastras de acción simple, rastras de doble acción o
rastras excéntricas; y según la manera en que se enganchan al tractor
para realizar la labor estas pueden ser de arrastre o montadas.
3.1.2.1. – Rastras de acción simple
Las rastras de acción simple poseen dos cuerpos de discos montados con
sus extremos convexos concurrentes, de forma que arrojan el suelo en
direcciones opuestas (Figura 40a). El ancho de corte de las rastras de
discos de acción simple puede variar entre 1,2 y 4 m; las rastras con
anchos de trabajo superiores a 4 m poseen tramos plegables en los
extremos exteriores de sus cuerpos para facilitar el paso a través de
tranqueras de ancho normal.
Dentro de las rastras de acción simple podemos encontrar las de arrastre,
que son aquellas que se enganchan a la barra de tiro del tractor y las
montadas las cuales se enganchan al tractor a través del sistema de tres
puntos del mismo.
3.1.2.2. – Rastras de doble acción
Las rastras de acción doble poseen dos pares de cuerpos ubicados uno
de tras del otro (Figura 40b). El paquete de discos delanteros esta
ubicado con los extremos exteriores de sus ejes adelantados respecto a
los interiores, mientras que en los paquetes traseros se hace lo contrario.
La orientación de la concavidad de los discos de los cuerpos delanteros
es opuesta a las de los traseros, de esta manera el suelo es desplazado
en una dirección por el cuerpo delantero y luego en la dirección opuesta
por el paquete de discos traseros. Luego de que se produjo el pasaje de
la rastra el suelo queda nivelado, salvo en la zona central, que por la
diferente orientación y separación de los discos del paquete delantero
respecto al trasero se produce un camellón, que puede deshacerse con
una púa flexible situada por detrás.
La mayoría de las rastras de doble acción son de arrastre o sea que se
enganchan al tractor a través de la barra de tiro. Por lo general, estas
rastras no se pueden levantar para los giros, a menos que se encuentre
equipada con ruedas de transporte y un cilindro hidráulico de control
remoto. El ancho de trabajo de estas rastras puede variar desde los 1,5 m
hasta los 9 m (Figura 48).
67
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Figura 48: Rastra doble acción de arrastre.
Las rastras montadas de doble acción (Figura 49) poseen un bastidor de
construcción rígida. El ancho de trabajo varia entre 1,5 y 1,8 m y las
barras de enganche poseen suficiente flexibilidad como para que no
existan inconvenientes en la conducción del tractor.
Figura 49: Rastra doble acción montada.
3.1.2.3. - Rastras de discos excéntricas
El nombre de esta rastra es debido a la posición en que la misma se
68
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
engancha al tractor en el momento de realizar la labor (Figura 40c). El
enganche al tractor se realiza de tal manera que compense la resistencia
generada por el conjunto de los cuerpos, y cuando el tractor esta tirando
se generen un par de fuerzas iguales y de sentido contrario.
La línea de tracción (enganche) se desplaza desde el plano medio de la
rastra hacia el lado en el que se encuentra el vértice de esa “V” que
forman los paquetes de discos de una rastra excéntrica. Se pueden
establecer dos tipos de descentrado: hacia la derecha (la zona trabajada
sobresale por el lado derecho del tractor más que por el izquierdo) y hacia
la izquierda. El descentrado de la rastra se puede cambiar de un lado a
otro con solo efectuar modificaciones en el enganche, esto permite
efectuar operaciones de rastreo por ejemplo en montes frutales debajo de
las ramas de los arboles sin que el tractor deba transitar también debajo
de los mismos ocasionándole quizás algún daño a sus ramas. La rastra
excéntrica esta adquiriendo popularidad para operaciones normales de
rastreo debido a que con la disposición de sus cuerpos logra una tarea
más uniforme, o sea la superficie del suelo resulta más pareja que luego
del trabajo de una rastra de doble acción.
Las rastras excéntricas de arrastre (Figura 50) pueden variar su ancho de
labor entre 1,5 y 8 m. Estas rastras generalmente poseen ruedas
neumáticas que facilitan el transporte de un campo a otro, el cruce de
canales y los giros en las cabeceras.
Figura 50: Rastra excéntrica de arrastre.
3.1.2.4. – Rastras para servicio pesado
Se construyen suficientemente resistentes como para efectuar trabajos de
desmonte, para cortar terrenos de pasturas o residuos extremadamente
gruesos como los de caña de azúcar. Este tipo de rastras permite trabajar
a mayor profundidad en suelos pesados. Estas rastras por lo general
presentan en los paquetes delanteros discos con muescas, que facilitan el
69
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
corte y disminuyen el atoramiento de los discos; y se ofrecen tanto en
modelos de doble acción como de acción simple.
3.1.2.5. – Ajustes y operación
a. - Control de la penetración
La penetración de las rastras de discos se puede modificar a través de la
siguiente manera:
1. Empleando una rastra de mayor o menor peso
2. Aumentando el peso de la rastra
3. Cambiando el espaciamiento entre discos, por lo tanto el
número de discos
4. Modificando el enganche, con el tres puntos hacia abajo o hacia
arriba
5. Utilizando las ruedas como control de profundidad
6. Utilizando discos de mayor o menor tamaño
7. Cambiando el ángulo de ataque de los cuerpos
Si reducimos el área de contacto del disco con el suelo (siempre
respetando el mismo ángulo de ataque), incrementamos su capacidad de
corte y penetración; tal es el caso de las rastras con discos de pequeño
diámetro. Los discos bien afilados presentan un borde muy angosto en su
periferia, lo que también favorece el corte y la penetración. Si empleamos
un número menor de discos en la rastra, aumentará su capacidad de
penetración debido a que un el peso total de la rastra estará distribuido en
un número menor de discos. En el caso de rastras de gran capacidad con
sus extremos plegables, se puede incrementar su capacidad de
penetración si mantenemos los extremos plegables levantados durante la
operación de la misma; de esta manera estaríamos aumentando el peso
de la rastra en detrimento de disminuir su ancho de trabajo.
Si los discos se mantienen en posición paralela a la línea de marcha del
tractor, su penetración es prácticamente nula debido a que los discos
girarían como ruedas; si por el contrario los paquetes de los discos se
inclinan hasta un ángulo óptimo, la penetración es máxima. Si este ángulo
se incrementa por encima de los 20º, los discos tienden a arrastrar sin
rotar, esto se traduce en un notable incremento del esfuerzo de tracción y
una mala calidad del trabajo.
b. – Variación del ángulo de los cuerpos
En algunas rastras el ángulo de ataque de la misma se modifica
simplemente empleando el esfuerzo de tiro del tractor. El mecanismo
consiste en reducir o aumentar el ángulo de los paquetes de discos
simplemente haciendo que el tractor avance o retroceda, en algunos
sistemas al avanzar el ángulo se reduce y en otros aumenta y viceversa.
Ambos métodos emplean sistemas de barras telescópicas en el
70
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
enganche, este mecanismo telescópico consta esencialmente de una
barra de enganche central y una corredera o coliza que desliza sobre la
misma.
En el sistema de avance para reducir el ángulo, la coliza se une por medio
de barras a los cojinetes exteriores de los cuerpos frontales o a sus
soportes. Esta colisa se fija o libera de la barra de enganche sobre la que
desliza por medio de una cuerda desde el tractor. El extremo posterior de
esta barra de enganche se une a los cojinetes interiores de los cuerpos
frontales (próximos a los platos de fricción). Si los cuerpos se encuentran
en posición angular y se tira de la cuerda mientras el tractor y la rastra se
están desplazando hacia delante, el esfuerzo aplicado por el suelo en el
extremo exterior de los cuerpos hace que la colisa se desplace hacia
atrás, mientras que la barra de enganche tirada por el tractor desplazará
los extremos interiores de los cuerpos hacia delante. Con esto se reduce
o elimina el ángulo de los cuerpos según sea para reducir penetración o
para alistar la rastra para el transporte. Si el esfuerzo de tiro resulta
demasiado grande, se puede reducir el ángulo de los cuerpos para
disminuir la carga sobre el tractor.
Para aumentar el ángulo se detiene el tractor, se tira de la cuerda y se
retrocede lentamente, a fin de desplazar hacia atrás la barra de enganche
y con ello el extremo interior de los cuerpos, mientras que la colisa se
desplaza automáticamente hacia delante; luego se libera la cuerda, con lo
que la colisa se fija a la barra de enganche. En el sistema de retroceso
para reducir el ángulo, la colisa se une por medio de dos barras a los
cojinetes interiores de los cuerpos frontales. Mientras que la barra de
enganche se une también por medio de dos barras a los cojinetes
exteriores de los cuerpos frontales. Si se tira de la cuerda y se desplaza el
tractor hacia delante, los extremos exteriores de los cuerpos avanzan,
mientras los extremos interiores permanecen estacionarios, o sea se
incrementa el ángulo de los cuerpos. Luego se hace avanzar al tractor
hasta lograr el ángulo deseado, y se libera la cuerda con lo que la colisa
adopta una posición fija respecto a la barra de enganche. Para reducir el
ángulo se tira de la cuerda y se retrocede al tractor, con lo que se logra el
efecto contrario al descripto, es decir la barra de enganche hace que los
extremos exteriores retrocedan.
Un cilindro hidráulico de doble acción puede cumplir las funciones
descriptas anteriormente tanto con la rastra detenida como en operación;
sin embargo es conveniente efectuar dichos ajustes con la rastra en
movimiento dado que con ello los esfuerzos sobre la estructura son
menores.
c. – Variación del ángulo en la rastra de doble acción
Las rastras de doble acción pueden poseer cuerpos rígidos o cuerpos de
ángulo variable. Uno de los sistemas de ángulo variable posee las
secciones posteriores unidas por una articulación, mientras que otros
sistemas emplean barras cruzadas en forma de X para unir las secciones
anteriores y posteriores de la rastra.
71
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
El sistema de articulación emplea un arco de enganche que une las
secciones posteriores con el extremo posterior de la barra de enganche,
este aditamento gira en la articulación durante los giros de la rastra. El
ángulo de los cuerpos posteriores se regula exactamente de la misma
forma que el de los cuerpos anteriores, los cuerpos posteriores poseen
una cuerda independiente para fijar la colisa a la barra del enganche. En
el otro sistema el movimiento de las secciones posteriores depende del
movimiento de las secciones anteriores de la rastra. Los brazos cruzados
(en forma de X) conectan los cojinetes interiores de los cuerpos
posteriores con los cojinetes exteriores de los cuerpos frontales. Cuando
se varía el ángulo de los cuerpos anteriores, los cuerpos posteriores
sufren la misma variación angular, solo que en sentido contrario, de
manera que arrojarán el suelo hacia el centro dando así el efecto de
acción doble.
Con la disposición de los brazos cruzados se logra que cuando los
extremos interiores de los cuerpos frontales se muevan para atrás, los
extremos interiores de los cuerpos posteriores se muevan hacia delante.
3.1.2.6. - Resumen
Las rastras de discos son herramientas fáciles de utilizar y que dan
escasos problemas respecto a su regulación y su mantenimiento. El
trabajo con este tipo de implementos se realiza generalmente a altas
velocidades (¿?) en función de que no demanda grandes esfuerzos de
tracción y que no se ve afectada la calidad del trabajo. La calidad del
trabajo depende del número de paquetes de discos que trabajen el suelo
(1 ó 2) y de los ángulos de ataque utilizados. La profundidad de labor es
una consecuencia del peso por disco, y especialmente, del ángulo de
ataque. Los discos acanalados aumentan la penetración sobre suelos
secos y se suelen utilizar en los paquetes o cuerpos delanteros de las
rastras. En resumen las ventajas e inconvenientes de estos implementos
son:
1. Producen un mejor mullido del suelo que las herramientas que tienen
dientes como elementos activos
2. Se puede trabajar en intervalos de contenido de humedad del suelo
mucho mayores a los de las herramientas de dientes sin que se vea
afectada la calidad del trabajo ha realizar
3. No tienen grandes problemas de atascamiento en lotes donde los
rastrojos son muy abundantes
4. Entierran una gran parte del residuo superficial, mezclándolo con el
suelo hasta una profundidad media de aproximadamente la mitad de la
de trabajo
5. Cuando trabajamos sobre suelos muy húmedos y a la misma
profundidad podemos ocasionar compactación
72
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
3.2. – Rastras rotativas
Aunque su utilización es poco frecuente, son rastras que poseen
componentes rotativos con puntas afiladas dispuestas en varios cuerpos,
que ruedan al ser tirados por el tractor. Se utilizan generalmente después
de arar para deshacer los terrones, su acción se asemeja al de un
cultivador de campo, pero con un efecto desterronador más intenso, que
no esta condicionado por la velocidad de avance del tractor.
3.2.1. – Rastra en estrella
Las rastras en estrella están compuestas por ejes transversales a la
dirección de avance, sobre los que ruedan unas herramientas en forma de
estrellas de 5 ó 6 puntas y unos 250 a 300 mm de diámetro. Estos
estrellas se encuentran separadas entre sí a una distancia de unos 100
mm. El peso de estos implementos es de aproximadamente unos 100 a
200 kg. por metro de ancho de labor. La profundidad de trabajo es de
unos 150 mm de profundidad y el requerimiento de tiro (T) del tractor es
de 120 a 260 kg./metro, la velocidad de trabajo adecuada sería de unos 8
km/h.
3.3. – Cultivadores
Se trata de un implemento de laboreo secundario que tiene múltiples
aplicaciones; entre las más frecuentes se podrían mencionar: romper
terrones, mullir en profundidad el terreno labrado, destruir malezas, hacer
camellones, aporcar líneas de cultivos, etc.
La acción del cultivador depende de la forma e inclinación de los dientes o
púas que lo componen. Para poder realizar un buen trabajo es necesario
que el porcentaje de humedad del suelo sea tal que la resistencia a la
rotura de los terrones sea inferior a la resistencia a la penetración de
estos en el suelo, ya que si no los terrones quedarán enterrados pero sin
que se lleguen a romper.
El efecto del cultivador sobre las malezas esta en función del tipo de reja
que se pueden montar en los dientes. En este sentido podemos encontrar
desde rejas que trabajan casi paralelas al suelo cortando las raíces y
elevando las plantas; hasta las escarificadoras, estrechas y alargadas,
para mullir en profundidad el terreno labrado; entre estos dos extremos
citados anteriormente podemos encontrar numerosas opciones. No
debemos dejar de destacar el efecto nivelante de los cultivadores en el
suelo, ya que pequeños surcos e irregularidades debidas a la labor de
arada quedan relativamente tapados luego de que se produjo el trabajo
con el cultivador, aunque su pase provoque una cierta rugosidad
superficial.
3.3.1. – Componentes de los cultivadores
73
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
a. – Bastidor
Es el soporte del enganche y de los elementos de trabajo, por lo tanto,
debe tener consistencia suficiente para soportar las grandes tensiones
que se van a provocar durante el trabajo. Esta compuesto generalmente
por dos barras de sujeción de brazos, una anterior y otra posterior, que
consiguen que la labor se realice en dos filas, una delante de la otra; ya
que los brazos que sujetan los arcos van dispuestos en forma alternativa.
Si solo tuviese una barra, durante el trabajo quedaría solo la distancia
entre arcos como espacio para que puedan pasar los residuos que se
encuentran en el terreno que estamos trabajando, de esta manera se
provocarían muchos atoramientos dificultando la realización de un buen
trabajo sobre el terreno.
En algunos cultivadores los brazos son susceptibles de aumentar o
disminuir en número según las necesidades, estos se sujetan al bastidor
generalmente por medio de abrazaderas móviles, para permitir su
desplazamiento a lo largo del mismo, con el fin de adaptarlos a la labor
que se quiera realizar. Esto es muy útil en el caso de tener que realizar
labores entre líneas de cultivo, por ejemplo para eliminar malezas, o bien
aporcar tierra; en estos casos se colocan los brazos en el sitio preciso
para que una vez enganchado el cultivador al tractor, las rejas vayan
entre las líneas.
b. – Rejas
El efecto del cultivador sobre el terreno esta directamente relacionado con
el tipo de reja que estén montadas sobre sus brazos o arcos. La reja es el
elemento de trabajo del cultivador; esta se encuentra sujetada al brazo
mediante dos tornillos y dos tuercas que se colocan por la parte posterior
del mismo.
Existe una gran variedad de rejas según la labor que se pretenda realizar,
así entre las más usadas podemos mencionar las siguientes:
• Rejas regeneradoras de praderas: son estrechas y cortantes, se
utilizan para regenerar praderas como su propio nombre lo indica.
• Rejas cavadoras: pueden llevar puntas por ambos lados, en cuyo caso
se pueden invertir cuando se gasta una de ellas.
• Rejas cola de golondrina: se utilizan como medio para realizar control
de malezas, estas actúan cortando las raíces y elevando las plantas.
• Rejas aporcadoras: se asemejan en forma a dos vertederas que
voltean el suelo a ambos lados del brazo.
c. – Rueda
Es un accesorio que podemos encontrar en algunos cultivadores. Esta se
encuentra fijada al bastidor a través de un soporte regulable en altura
cuyo principal objetivo es limitar la profundidad de labor del implemento.
d. – Brazo sensitivo
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______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Cuando necesitamos trabajar con el cultivador en lotes como montes
frutales o viñedos; en los que las plantas estén cultivadas en una misma
línea y tengan cierta robustez, se puede incorporar en los extremos del
cultivador un brazo sensitivo.
3.3.2. Tipos de cultivadores
La diferencia existente entre los distintos tipos de cultivadores esta
fundamentalmente basada en que si estos poseen arcos rígidos, flexibles
o vibratorios.
3.3.2.1. – Cultivadores de arco flexible
Los cultivadores de arco flexible (Figura 52) se caracterizan por tener
arcos los cuales poseen un bucle antes del punto de fijación al bastidor,
este bucle lo que le permite es oscilar hacia delante y hacia atrás según el
sentido de marcha; y hacia la derecha e izquierda en los momentos en
que la reja encuentre un obstáculo. La oscilación provocada por la
flexibilidad de los arcos aumenta el efecto de rotura de los terrones del
suelo, incluso trabajando a una velocidad menor. Este tipo de
herramientas ofrece condiciones inmejorables para la preparación de la
cama de siembra de cultivos exigentes, ya que dejan sobre la superficie
terrones de pequeño diámetro que facilitarán el contacto entre la semilla y
el suelo.
Figura 52: Cultivador de arco flexible
75
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
3.3.2.2. – Cultivadores de arco rígido (Figura 53)
Los cultivadores de arco rígido tienen menos aplicaciones que los de arco
flexible, ya que para la preparación de la cama de siembra en donde se
busca romper los terrones del suelo, es más eficiente y prácticamente
imprescindible la vibración de los arcos. No obstante, este tipo de
cultivadores se utilizan para mullir en profundidad el suelo y
especialmente para dar labores entre líneas como aporcar o eliminar
malezas una vez que el cultivo esta implantado.
Figura 53: Cultivador de arco rígido
3.3.2.3. – Cultivadores de arco vibrante
Los cultivadores de arco vibrante son aquellos en los cuales existe un eje
de giro transversal al sentido de marcha que les permite subir y bajar.
Sobre cada arco presiona un potente muelle que les obliga a mantenerse
contra el terreno, dicho muelle, cuando el arco encuentra resistencia, se
comprime más o menos, dependiendo de la intensidad de ésta, volviendo
a su posición inicial tan pronto ceda la resistencia. Esta vibración
ocasionada por este mecanismo favorece el mullido y desmenuzamiento
del terreno.
3.3.2.4. – Cultivador sensitivo
El cultivador sensitivo lleva acoplado en uno de sus laterales un
dispositivo de accionamiento mecánico, hidráulico, o bien electro-
hidráulico que cuando el palpador tropieza con un obstáculo (como puede
ser una raíz de un árbol) el último brazo del cultivador se desplaza
lateralmente hasta colocarse detrás del bastidor. De esta manera, el
desplazamiento del último brazo provoca una disminución del ancho de
labor mientras está presente el obstáculo, permitiendo que el cultivador
76
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
continúe realizando la labor sin que se produzcan daños; y una vez que el
obstáculo desaparece continuar trabajando normalmente. Este tipo de
cultivadores es muy útil para la realización de labores en los montes
frutales para realizar trabajar entre árboles en la línea de plantación.
3.3.3. – Ajustes y operación
El cultivador dispone de pocas regulaciones y podríamos hacer referencia
de que prácticamente la única esta relacionada a su adaptación cuando
necesitamos realizar labores entre líneas.
Para distribuir los arcos sobre el bastidor con el objeto de no dañar el
cultivo mientras estamos trabajando, deberemos preceder de la siguiente
manera: en primer término se debe regular la trocha del tractor de tal
manera que el ancho de vía sea el adecuado para permitir que sus ruedas
caminen entre líneas; luego se colocarán dos de las rejas del cultivador
siguiendo las huellas del tractor y el resto de las mismas se distribuirá
sobre el bastidor manteniendo una distancia igual a la que existe entre las
líneas del cultivo.
3.4. – Rastras de dientes
Las rastras de dientes están constituidas por un bastidor más o menos
rígido que va provisto de múltiples dientes perpendiculares al terreno. El
paso de estas púas rectas sobre el suelo produce la formación de tierra
fina y de pequeños terrones.
Se pueden diferenciar distintos tipos de rastras de dientes entre las más
usadas se pueden destacar la rastra de dientes rígidos, la rastra de
dientes articulados, la rastra de dientes móviles y la rastra de dientes
flexibles.
La rastra de dientes rígidos está constituida por un conjunto de barras
transversales y longitudinales en cuya intersección están situadas las
púas en zig – zag (Figura 54). La sección de las púas puede ser circular,
cuadrada, triángular o en forma de cuchilla alargada.
Figura 54: Rastra de dientes fijos
Las rastras de dientes articuladas son muy parecidas a las anteriores,
77
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
pero con las barras articuladas; las barras articuladas presentan una
mejor adaptación ante las irregularidades del terreno realizando un trabajo
más uniforme.
Las rastras de dientes flexibles (Figura 56) la única diferencia que
presentan respecto a las de dientes rígidos es la flexibilidad de sus púas,
estás púas tienden a vibrar provocando un mayor refinamiento de los
terrones del suelo y provocando un mayor mezclado de los residuos
superficiales.
Figura 55: Detalle de un diente de rastra de dientes fija
78
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
Figura 56: Rastra de dientes flexible
Las rastras de dientes móviles (Figura 57) están constituidas por un
conjunto de púas accionadas mediante la toma de potencia del tractor, lo
que provoca que se produzca un movimiento alternativo de las púas y a
su vez una acción más intensa sobre la superficie.
Figura 57: Rastra de dientes móviles
3.4. – Rolos o rodillos
Son implementos con elementos cilíndricos que ruedan libremente sobre
un eje transversal a la dirección de marcha, cuyo efecto específico sobre
el suelo sería destruir los terrones y unificar la superficie para la siembra.
A través de la utilización de rolos y rodillos se busca disminuir la
79
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
porosidad mediante la reducción del espacio entre agregados, lo que va a
facilitar a la semilla un mejor contacto con el suelo; favoreciendo la
humectación y la actividad de las primeras raicillas. El empleo de rodillos
con un alto porcentaje de humedad en el suelo puede llegar a provocar
una degradación de su estructura, por lo tanto cuando se utilizan este tipo
de implementos hay que tener cuidado de no estar compactando
demasiado el suelo. En función de lo citado anteriormente, es importante
utilizar los rodillos cuando el suelo se encuentra relativamente seco para
evitar efectos perjudiciales de la compactación. La rugosidad del apoyo
del rodillo marcará la zona del suelo en la que va a realizar el
apelmazamiento, los rodillos lisos actuaran más sobre las elevaciones
accidentales, y tiene tendencia a formar encostramiento superficial si el
suelo presenta demasiada humedad.
Cada vez es más frecuente el empleo de rodillos con resaltes
superficiales, que se ajustan mejor a las irregularidades del terreno,
rompen los terrones por perforación, dejan una superficie relativamente
regular y se disminuye el peligro de que se produzca el encostramiento
del suelo.
Se pueden encontrar diferentes tipos de rolos entre los que se podrían
destacar los siguientes :
• Rolos lisos: están formados por un cilindro hueco o macizo, se utiliza
generalmente para apisonar tierra ya refinada, esto puede traer como
inconveniente la formación de costras.
• Rolos acanalados (Figura 58): están formados por uno o varios
cilindros de superficie ondulada, no evitan la formación de costra en la
superficie; pero a su vez el encostramiento producido por este tipo de
implemento es más frágil, y por consiguiente menos perjudicial para la
planta en el momento de la germinación y la posterior emergencia.
Figura 58: Rolo acanalado
• Rolos trazadores: están constituidos por un cierto numero de discos
gruesos en forma de dos troncos cónicos, de paredes rectas y
80
______________________________________Cincel, subsolador y laboreo secundario
situados en el mismo eje sin separación.
• Rolos “Cambridge”: están formados por discos métalicos de diámetros
diferentes, alternativamente de superficie lisa y superficie rugosa,
situados en un mismo eje. El movimiento relativo de unos discos y
otros favorece el desmenuzamiento de los terrones.
• Rolos “Crosskill” (Figura 59): están constituidos por discos metálicos
del mismo diámetro, situados en un mismo eje y en cuya periferia
rugosa presentan unos resaltes desiguales, axiales o radiales.
Figura 59: Rolo acanalado con crosskill
• Rolos de subsuelo (Figura 60): están constituidos por ruedas metálicas
estrechas, de bastante diámetro, separadas entre sí y que sirven para
compactar el subsuelo. Durante el trabajo estas ruedas metálicas se
entierran casi hasta el eje que las une.
Figura 60: Rolo subsuelo
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• Rolos jaula: están formados por una serie de barras listones dentados
que forman las generatrices del cilindro. Normalmente se montan al final
de una combinación de implementos para preparar la cama de siembra; y
su función sería la de completar la fragmentación de los terrones
superficiales, compactar ligeramente la zona de localización de la semilla
y dejar un microrrelieve fino que no forme costras.
Cuando utilizamos cualquiera de los rodillos mencionados anteriormente,
a través de la modificación del peso por llenado con agua o lastrado,
estos se ajustan mejor a las irregularidades del terreno, en función del
grado de fragmentación y asentamiento que se desea lograr.
3.5. – Fresadora (Figura 64)
Se trata de una herramienta de trabajo del suelo accionada por la toma
posterior de potencia del tractor, que consiste básicamente en un eje
horizontal que abarca todo el ancho de trabajo del implemento, provisto
de azadas curvadas capaces de hacer un trabajo profundo del suelo,
incluso con tractores pequeños con reducida capacidad de tracción.
Muchas veces es considerada una herramienta de labranza primaria, pero
nosotros la consideraremos, en los próximos párrafos, como una
herramienta de labranza secundaria, ya que deja el suelo finamente
pulverizado y es muy utilizado luego de pasar un implemento primario.
Estos brazos o azadas con su extremo acodado permiten debido a la
rotación del eje, la rotura y desmenuzamiento del suelo. La robustez y
longitud de los brazos condiciona la profundidad de trabajo. Las azadas
están agrupadas por bloques o discos con unas seis cuchillas por disco
que le dan al rotor un diámetro total entre 500 y 550 mm.
El conjunto formado por el eje, los discos y las azadas esta cubierto por
una estructura que tiene la función de impedir que los terrones y piedras
que despiden las azadas salgan sin ningún tipo de control hacia todas
partes. Esta cubierta protectora actúa de pantalla sobre la que chocan las
partículas del suelo, completando su rotura y provocando una abundante
formación de tierra fina. La parte posterior de esta estructura cerrada se
puede regular de tal manera que los elementos del suelo choquen contra
esta mas o menos intensamente, o bien tengan la posibilidad en caso de
estar totalmente abierta, la salida libre hacia el suelo trabajado.
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Figura 62: Distintos tipos de azadas
El rotor gira normalmente hacia delante mordiendo cada azada una
porción de suelo que lanza hacia atrás; la relación entre la velocidad de
avance del tractor y la velocidad de giro del eje del rotor, hace que se
modifique el tamaño de los terrones de suelo una vez producida la labor
(Figura 63); de manera que aumentan de tamaño (menor grado de
pulverización) cuando se incrementa la velocidad de avance para un
régimen de giro de las azadas constante.
Figura 63: Rotura del suelo producido por una fresadora
En síntesis, la velocidad del rotor, la forma y cantidad de azadas y la
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velocidad de avance del conjunto; junto con la posición de la pantalla
posterior, condicionan el grado de desmenuzamiento de los terrones del
suelo.
La profundidad de trabajo puede superar los 25 cm, y el perfil del suelo
queda modificado dando lugar a una mezcla de tierra fina y pequeños
terrones, con el residuo de rastrojo superficial. Para controlar la
profundidad de trabajo se utilizan ruedas limitadoras o patines regulables
situados lateralmente respecto al rotor.
Los requerimientos de potencia de una fresadora (Figura 64) pesada son
aproximadamente de 60-75 CV por metro de ancho de labor.
La velocidad de trabajo suele ser baja, alrededor de 3.5 km/h; y los
anchos de trabajo habituales son entre 1.5 y 3 m.
Estos implementos se utilizan generalmente para la preparación del suelo
en sistemas hortícolas.
Figura 64: Fresadora pesada
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