AUTOR:
DR. ING. AGR. GUIDO BOTTA
GUIDO BOTTA. INGENIERO AGRÓNOMO EGRESADO DE LA FACULTAD DE AGRONOMÍA
DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. M. SC. EN INGENIERÍA RURAL. DOCTOR EN
INGENIERÍA RURAL. PROFESOR-INVESTIGADOR DE MAQUINARIA AGRÍCOLA EN EL
DTO. DE TECNOLOGÍA CARRERA DE INGENIERÍA AGRONÓMICA DE LA U. N. LUJÁN.
DOCENTE DE LA CÁTEDRA DE MAQUINARIA AGRÍCOLA DE LA FACULTAD DE AGRONO-
MÍA DE LA UBA. PROFESOR INVITADO DE LA MAESTRÍA EN INGENIERÍA RURAL, DE LA
FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS Y FORESTALES DE LA U.N. LA PLATA.
Los 12 tomos que componen esta Serie
Tomo 1: • El tractor agrícola (criterios para su correcta elección)
Tomo 2: • Compactación del suelo producida por el tráfico agrícola
Tomo 3: • Laboreo primario. Arado de reja y vertedera
Tomo 4: • Arado de Cinceles, Subsolador y Labranza Secundaria
Tomo 5: • Siembra Directa: Aspectos Generales y Máquinas Sembradoras
Tomo 6: • Pulverizadoras
Tomo 7: • Máquinas para fertilización y abonos
Tomo 8: • Maquinaria para cosecha de forraje
Tomo 9: • Maquinaria para conservación y aprovechamiento del forraje
Tomo 10: • Maquinaria para la cosecha de granos
Tomo 11: • Seguridad en la utilización de la maquinaria agrícola
Tomo 12: • Mantenimiento de la maquinaria agrícola
ÍNDICE
• El problema de la compactación agrícola.....................................................1
• Parámetros mecánicos del suelo vinculados a la compactación..................4
• Compactación producida por el tráfico agrícola...........................................14
• Persistencia de la compactación..................................................................38
• Incidencia y efectos de la compactación en la producción de cereales.......49
• Compactación en sistemas de siembra directa............................................54
• Opciones para reducir la compactación provocada por las ruedas.............67
• Elementos para descompactar el suelo.......................................................72
• Compactación bajo neumáticos y otros sistemas de rodado.......................82
• Bibliografía utilizada...................................................................................115
___________________________________________________Compactación de suelos
EL PROBLEMA DE LA COMPACTACIÓN DEL SUELO
Identificación del problema y factores que lo producen
El aumento demográfico trae como consecuencia la necesidad constante de
encontrar nuevas y más productivas fuentes de alimentos. Los recursos son
cada vez más escasos y en muchas partes del mundo no llegan a satisfacer
las demandas de sus habitantes. Esto llevó a la utilización de máquinas
cada vez mas potentes y pesadas, según la Universidad de Nebraska
(EE.UU) el promedio de peso de los tractores en ese país ha aumentado en
los últimos 25 años igualmente sucedió en el nuestro, donde se puede ver
que la relación peso potencia de los tractores modernos ha disminuido, esto
sucede como resultado del aumento de la potencia y no de una disminución
de peso, produciendo desde hace muchos años, la degradación de un
recurso fundamental en la producción agrícola: el suelo.
Una parte importante de la actividad agropecuaria de la República Argentina
se realiza en la pampa húmeda y en la pampa arenosa. La pampa húmeda
posee una extensión de 4900000 hectáreas, de las cuales 3700000
hectáreas, son destinadas a la agricultura en ésta predominan suelos Ar-
giudoles. La pampa arenosa posee una extensión de 8000000 de
hectáreas, de las cuales 1100000 de hectáreas son destinados a la agri-
cultura, en la que predominan suelos Hapludoles.(S.A.G. y P.1995)
Estos suelos de llanura, evolucionaron sobre pastizales de gramineas, lo
que hace que en su constitución haya abundante presencia de fitolitos ricos
en sílice amorfo. La presencia de este mineral hace que los suelos de esta
región tengan una mayor susceptibilidad a la degradación y un acelerado
deterioro de las propiedades físicas como resultado del uso agrícola,
(Pecorari y col.1988).
Figura 1: Efecto de la compactación del piso de arado sobre las raíces
del cultivo.
1
___________________________________________________Compactación de suelos
Una de las formas en que se manifiesta el deterioro es la compactación,
producida por el paso de la maquinaria agrícola.
La compactación definida en términos muy generales, es el aumento de la
densidad aparente del suelo y es causada por diversos factores como: la
compresión de las partículas durante los procesos pedogenéticos, la
contracción natural en el proceso de humedecimiento - secado, el pisoteo
generado por los animales, las labranzas continuas, la acción del agua
causada por la implementación de sistemas de riego y las presiones
generadas por el tráfico y el peso de los vehículos e implementos agrícolas .
Estos cuatro últimos factores son de origen antrópico, siendo el hombre
quien puede decidir su manejo racional.
El suelo se compacta cuando la proporción del volumen total de poros
ocupados por el aire en relación al suelo, es inadecuado para permitir el
máximo crecimiento de los cultivos (Boletín 1881. Universidad de California -
1977).
Puricelli, (1985) describe a la compactación como un aumento del peso
volumétrico de la capa arable y dice que las labranzas continuadas elevan
la densidad aparente del suelo.
El mismo autor asegura que como consecuencias de la densificación hay
una reducción del espacio total de poros, las raíces no pueden captar el
oxígeno, ya que éste se llega a reducir a menos del 10% de lo que
correspondería a un suelo de porosidad normal.
Según Narro Farias, (1994) conviene que la resistencia del suelo a la
penetración se mantenga por debajo de 1000 kPa para un buen creci-
miento vegetal, valores mayores impedirían el crecimiento radical y esto
traería aparejado una baja considerable del rendimiento del cultivo.
Según Smith y Dickson (1990) la compactación superficial, se produce por
la presión superficial en la zona de contacto rueda/suelo, la cual depende
de la presión de inflado y de la deformación del suelo pero la
compactación subsuperficial es producida por el peso total del equipo.
Unger y Kaspar (1994) definen a la compactación superficial como la
compactación producida en el horizonte arable, y como subsuperficial a la
producida por debajo de la profundidad normal de labranzas.
Håkansson y Reeds (1994) Jorajuría y Draghi (1996) y Botta (1997)
aseguran que es el peso por eje el causante de la compactación
subsuperficial . Además, en las capas profundas del subsuelo la inducción
por parte del tráfico vehícular, de horizontes densificados o
sobrecompactados está, como manifestamos anteriormente,
principalmente determinada por el peso total de los mismos sobre cada
rueda y, en contraste con la compactación producida dentro del horizonte
arable, puede persistir por años, e inclusive hacerse permanente.
En la Argentina hay datos del problema de la compactación desde la
década del '60. Panigatti, (1964), cita a la compactación del suelo como una
limitante al desarrollo del cultivo. En 1978, Mazzuco, demandó atención
prioritaria a la degradación de los suelos en la Argentina, e indicó que el pe-
so de la maquinaria y la labranzas sucesivas son algunos de los factores
que inciden en la formación de las capas compactadas. Si bien el suelo
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mantendrá constante su porosidad textural, la sobrecompactación
comentada está referida a una disminución inducida del espacio poroso
estructural que se vuelve factor limitante de la producción, cuando afecta
al potencial lecho de raíces de las plantas del cultivo.
Taylor (1987) analiza tres variables de las que depende la compactación
del suelo: 1) el perfil del mecanismo de tracción del vehículo, encontrando
ventajas en ruedas u orugas que obtengan su superficie de apoyo en
base al incremento del largo de la impronta de pisada y no a su ancho. 2)
el peso total; al que le reconoce responsable de las presiones generadas
en profundidad con independencia de la presión específica lograda en
superficie y 3) el efecto de las pasadas múltiples sobre la misma senda.
En relación con este último punto, relata que un examen de las
propiedades físicas del suelo sometido a un número creciente de pasajes
sobre la misma senda muestra que 75% del cambio en la densidad
aparente y 90% del hundimiento total ocurre luego de la primer pasada.
En base a estos datos termina fundamentando su propuesta de tráfico
controlado en las mismas sendas frente a la posibilidad del tráfico
aleatorio, sobre todo sobre suelos recién arados.
Tabla 1: Sinopsis de los efectos de la compactación del suelo sobre
propiedades mecánicas, físicas, químicas y biológicas del suelo.
MECÁNICAS FÍSICAS QUÍMICAS BIOLÓGICAS
Reacción del Conductividad Permeabilidad al Actividad
suelo: Hidráulica aire Microbiana, Fauna y
Raíces
Esfuerzo de Capacidad de Mineralización del Nodulación
Tracción Almacenamiento N2 Lombrices
Costos Infiltración Potencial Redox Crecimiento Raíces
Energéticos Traficabilidad Absorción Iónica
Contaminantes Oportunidad labor Disponibilidad Iónica Pérdidas de
Atmosféricos Encharcamiento Nutrientes
Penetración Costo drenaje Desnitrificación Ciclos de
Radicular Erosión, pérdida N2 N2O Seca/Humedad
nutrientes
Respuesta del Respuesta del Respuesta del Respuesta del
Cultivo Cultivo Cultivo cultivo
Si nosotros observamos que es durante los ciclos de labranza convencional
(una arada, seguido de rastra de casquetes esféricos y/o vibrocultivador)
donde se pone al suelo en una condición de alta compactabilidad. Esta
condición de alta compactabilidad conlleva una nueva problemática que es
la utilización de parte de la energía disponible del tractor, para la inútil
formación de huellas, este trabajo improductivo obliga a gastar la potencia
neta para los trabajos de tracción. La resistencia al avance se cuantifica a
través del coeficiente de rodadura y de la magnitud del peso adherente del
vehículo que transitará el suelo. Las condiciones que determinan la
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___________________________________________________Compactación de suelos
compactabilidad de un suelo agrícola, son entonces también determinantes
de la resistencia a la rodadura, parámetro que deberá descontarse junto con
el patinamiento en el balance de potencia. De lo explicado en el párrafo
anterior se infiere que: los valores de rodadura y patinamiento serán
inferiores en suelos bajo sistema de siembra directa, esto es correcto, pero
sin embargo estos suelos al partir de una condición mecánica inicial de alta
compactación (alta reacción de suelo) requerirán, también del tractor,
mayores esfuerzos de tracción.
Entonces se puede ver que el problema de la compactación no solo afecta
al suelo, y en consecuencia al cultivo, en cuanto a sus propiedades
mecánicas, físicas, químicas y biológicas Tabla 1 sino también afecta la
eficiencia tractiva del conjunto tractor implemento, produciendo aumentos
en el esfuerzo de tiro del tractor y por ende en el consumo de combustible.
En los próximos capítulos de esta publicación trataremos de aportarle al
lector una serie de datos de suelo, tractor, e impacto de la utilización de los
mismos, sobre los rendimientos de los cultivos que le permitirán encontrar
combinaciones armónicas de peso por eje y tamaño de neumático que
produzcan una compactación cuali y cuantitativa tal, ayude a mantener la
sostenibilidad de la explotación agrícola.
PARÁMETROS DE SUELO VINCULADOS A LA COMPACTACIÓN
Los parámetros de suelo mas comúnmente vinculados a la compactación
del suelo son: el esfuerzo cortante del suelo, la resistencia a la
penetración, la densidad aparente y el ensayo Proctor para determinación
de la humedad de máxima compactación.
Resistencia al esfuerzo cortante del terreno.
La resistencia al esfuerzo cortante constituye una medida de la capacidad
del suelo para soportar diferentes tipos de cargas externas, las que, se
reparten en el interior del mismo originando una serie de tensiones que
pueden producir o no su deformación y rotura. Esta propiedad no solo
depende de la naturaleza y estado del suelo, sino también del valor y de la
forma en que se aplican las fuerzas externas que soportan.
Determinación de la resistencia del suelo al esfuerzo cortante
Hoy día disponemos de distintos aparatos y equipos que nos permiten
determinar con mayor o menor precisión, y en diferentes condiciones la
resistencia del suelo al esfuerzo cortante. Con todos ellos, de laboratorio y
a campo, es posible obtener un valor de la resistencia al corte del suelo
que sirva como dato básico para resolver aquellos problemas de la
ingeniería de suelos que hacen referencia, entre otros, a aspectos tales
como el estudio de la capacidad portante del suelo, la predicción del
esfuerzo de tracción que son capaces de desarrollar los elementos de
propulsión ruedas o cadenas de los tractores agrícolas y la predicción de
las fuerzas a las que se ve sometido un apero cuando está labrando el
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___________________________________________________Compactación de suelos
terreno.
Estos aparatos y equipos difieren tanto por la complejidad de su
concepción y diseño como por la información que son capaces de
proporcionar acerca de las propiedades mecánicas del suelo. Algunos de
ellos sólo se emplean en el laboratorio con suelo removido del terreno y
preparado adecuadamente para ser utilizado en el ensayo, o también con
muestras de suelo removidas del terreno sin alteración alguna. Otros
están pensados para ser utilizados directamente en el terreno (Figura 2)
sobre suelo en estado natural. La ventaja que supone el empleo de estos
otros equipos es que al hacerse las determinaciones sobre un suelo
inalterado. los valores medidos reflejan el comportamiento del terreno en
condiciones reales. Sin embargo. presentan el inconveniente de que el
número de variables o parámetros del suelo que son capaces de
determinar es menor que el que se puede determinar con los aparatos de
laboratorio. A continuación describiremos algunos de los aparatos y
equipos más utilizados.
Figura 2: Placa de corte utilizada en la medición del esfuerzo cortante
del suelo.
5
___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 3: Medición del esfuerzo de corte a campo
Al realizar un ensayo de esfuerzo cortante en un suelo agrícola, con una
placa de corte, que asemeja a la oruga de un tractor o al perfil de un
neumático (Figura 2) al tirar de ella, una vez hundida, el suelo va cediendo
hasta "cortarse''. De este ensayo de corte resultan unas curvas de
deformación para diferentes cargas Q1,Q2,Q3, tal como lo muestran las
Figura 4 y 5.
Fuerza tangencial (Newton)
5000
4500 y = 0,2031x + 2725,5
4000 R2 = 0,9997
3500
3000
2500
2000
0 2500 5000 7500 10000
Cargas (Newton)
Figura 4: Diagrama resultante de la medición de la fuerza de corte del
suelo no compactado.
En un ensayo realizado por Botta (1999) sobre un suelo argiudol típico, con
diferente grado de compactación (no compactado y compactado), se
obtuvieron los valores de esfuerzo cortante del suelo, con placa de corte,
6
___________________________________________________Compactación de suelos
graficados en la Figuras 4 y 5. A partir de esos datos de tensión de corte se
despejaron de la ecuación de Coulomb los valores de cohesión y ángulo de
rozamiento interno del suelo (Tabla 2).
Fuerza tangencial
(Newton) 5000
4000
y = 0.249x + 3240
3000
R2 = 1
2000
0 2500 5000 7500 10000
Cargas (Newton)
Figura 5: Diagrama resultante de la medición de la fuerza de corte del
suelo compactado.
Los valores de esfuerzo cortante medidos en el ensayo a campo, en las dos
condiciones de compactación, con placa de corte, demostraron que el suelo
compactado, poseía valores mayores de esfuerzo cortante, esto indicó que
este suelo tenía una capacidad mayor, que el suelo no compactado, para
soportar el tránsito de una rueda (soporta mayores esfuerzos tangenciales
sin que se produzca rotura). Sin embargo, a la hora de realizar cualquier tipo
de labor el suelo compactado demandará, al tractor, mayores esfuerzos de
tracción que el suelo no compactado, lo que dará como resultado un mayor
consumo de combustible para realizar las labores.
Tabla 2: Valores de cohesión molecular y ángulo de rozamiento
interno del suelo en los dos sistemas productivos.
Cohesión (kN/m²) Angulo de rozamiento interno
Suelo no compactado 26,5 12°
Suelo compactado 30 14°
Es importante destacar que el ensayo con placa de corte se debe realizar
sobre el suelo consolidado, ya que, por un lado, la mayoría de las
operaciones de laboreo se realizan sobre suelo en dicha condición, y según
Sánchez Girón Renedo (1996) si se tienen en cuenta los resultados
obtenidos en ensayos sobre suelos no consolidados pueden surgir
interpretaciones erróneas en la determinación del ángulo de rozamiento
interno del suelo. Estos errores originan falsas estimaciones en la predicción
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___________________________________________________Compactación de suelos
del esfuerzo de tracción que realiza una rueda o una oruga sobre el suelo
agrícola.
El modelo presentado por Coulomb en 1776 para explicar la resistencia a la
rotura de un suelo, dice que dicha resistencia depende del esfuerzo cortante
T que puede absorber, y es función de la carga normal aplicada sobre la
superficie de rotura (Q) de la cohesión molecular (C) y del ángulo de
rozamiento interno (α).
Al expresar en un diagrama los esfuerzos máximos T en función de las
cargas de apoyo Q (Figuras 4 y 5), vemos que están relacionados
linealmente según la ecuación de Coulomb:
T = S × c + Q × tg α
Siendo S la superficie de apoyo de los neumáticos (m²), coeficiente de
cohesión (c), Q (carga, peso sobre la rueda del tractor), (α) ángulo de
rozamiento interno del suelo (coeficiente de rozamiento) y T la fuerza
máxima que soporta el suelo.
Una aplicación practica de la ecuación anterior, sería para determinar
según el tipo de suelo a trabajar, si es conveniente, para mejorar el
esfuerzo de tracción de un tractor, la utilización de neumáticos duales o
lastre del mismo.
Entonces, en suelos con alta cohesión y bajo ángulo de rozamiento
interno (suelos arcillosos), es recomendable, para mejorar el esfuerzo de
tracción, la utilización de neumáticos anchos, o duales. La inversa
sucede, en suelos con bajos valores de cohesión y altos valores de
ángulo de rozamiento interno (suelos arenosos), en es situación es
recomendable mejorar el esfuerzo de tracción a través del aumento de
peso del tractor mediante la utilización de los lastres líquidos y metálicos.
Tabla 3: Valores de cohesión molecular y ángulo de rozamiento
interno para distintos tipos de suelo.
Tipo de suelo Estado Cohesión (kPa) Angulo de
rozamiento
interno
Arena gruesa Compactado Inapreciable 35 - 40
Disgregado 30 - 35
Arena fina Compactado Inapreciable 25 - 32
Disgregado 18 - 22
Franco arenoso Desmenuzable 20 – 25 24 - 28
Plástico 10 – 18 22 - 26
Franco Desmenuzable 25 – 30 20 - 25
Plástico 17 – 22 15 - 20
Arcilloso Desmenuzable 40 – 70 17 - 19
Plástico 25 – 35 10 - 15
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Resistencia a la penetración y densidad aparente del suelo
Figura 6: Penetrómetro de cono de funcionamiento mecánico.
El penetrómetro de cono se utiliza para determinar la traficabilidad de los
terrenos. La fuerza requerida para penetrar el suelo con un cono circular
de 30° es un índice de resistencia a la penetración de dicho suelo.
La resistencia a la penetración es función de la humedad del suelo y de la
profundidad (Perumpral 1987).
La dimensión del penetrómetro esta determinada por el estándar de
ASAE numero 313 (1993), Figura 6.
El promedio de un numero determinado de valores de resistencia a la
penetración, se denomina índice de cono, este parámetro es muy
importante, ya que es fundamental para poder predecir el esfuerzo de
rodadura de un tractor en el suelo agrícola.
La resistencia a la penetración del suelo, junto a la densidad aparente,
son los dos parámetros principales para determinar el estado de
compactación de un suelo agrícola, solamente cuando estos dos
parámetros tienen igual tendencia se puede hablar de compactación
(Figuras 7 y 8). En dichas Figuras se puede observar como los valores de
los dos parámetros tiene tendencias similares.
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___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 7: Valores de Resistencia a la penetración (kPa) del suelo
luego del tránsito de dos tractores (Liviano y Pesado) sobre suelo
arado sin traficar (Testigo).
Las Figuras 7 y 8 representan los valores de resistencia a la penetración y
densidad aparente, de un suelo arado, utilizado como testigo, que fue
transitados por dos tractores, uno liviano (4 toneladas) y otro pesado (6
toneladas), formando de esta manera los tres tratamientos del ensayo.
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___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 8: Valores de Densidad aparente (Mg/m³) del suelo luego del
tránsito de dos tractores (Liviano y Pesado) sobre suelo arado sin
traficar (Testigo).
Figura 9 : Penetrómetro registrador con medición de profundidad por
ultrasonido, Rimik CP 20.
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___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 10: Equipo completo de Sonda gammamétrica para medición
de la densidad aparente del suelo agrícola.
En este caso los parámetros, fueron medidos con penetrómetro
registrador (la
resistencia a la penetración) y sonda núcleo gammamétrica (la densidad
aparente) (Figuras 9 y 10). Es importante destacar la sensibilidad del
instrumental utilizado en el ensayo ya que se puede observar, como a
partir de los 150 mm de profundidad, el tractor liviano que poseía la mayor
presión en el área de contacto rueda/suelo, comienza a producir valores
menores de los dos parámetros debido al menor peso que el tractor
pesado. Coincidiendo esto con Håkansson (1994), Smith y Dickson
(1990), Botta y Jorajuria (1997) en lo referente a que: la presión en le área
de contacto rueda suelos es la responsable de la compactación superficial
del suelo, mientras que el peso total del equipo es el responsable de la
compactación susbusperficial del mismo.
Curvas de compactabilidad caracteristica Proctor
Este parámetro es muy utilizado en la ingeniería vial y civil, ya que con el
se puede determinar a que humedad de suelo, a través de 20 golpes de la
pesa y muestras de suelo con distintos grados de humedad (Figura 11),
se va a producir la máxima compactación de un suelo.
Con este dato se obtienen las curvas de compactibilidad características
Proctor, (Figuras 12 y 13) estas, fueron realizadas a intervalos de 300 mm
de profundidad, dichas curvas nos muestran que en el suelo bajo estudio
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___________________________________________________Compactación de suelos
(argiudol típico), se producirá la máxima compactación prácticamente a la
misma humedad edáfica (21%), tanto a nivel superficial como
subsuperficial.
Figura 11: Equipo Proctor, para la medición de la humedad de
máxima compactación.
1.6
Densidad aparente seca
1.4
1.2
(Mg/m3)
0.8
2
y = -0.0019x + 0.0768x + 0.7069
0.6 R2 = 0.9829
0.4
0 5 10 15 20 25 30 35
Humedad (%)
Figura 12: Curva de compactabilidad característica Proctor para el
intervalo de 0 a 300 mm de profundidad.
13
___________________________________________________Compactación de suelos
1.8
1.6
Densidad aparente seca
1.4
(Mg/m3)
1.2
0.8
2
y = -0.0027x + 0.1016x + 0.64
0.6 2
R = 0.9103
0.4
0 5 10 15 20 25 30 35
Humedad (%)
Figura 13: Curva de compactabilidad característica Proctor para el
intervalo de 300 a 600 mm de profundidad.
Con estas curvas se puede realizar el siguiente análisis :
Los valores de compactación Proctor, sirven para avalar o no, la
importancia de la compactación producida por las maquinarias sobre
suelo agrícola. Por ejemplo: en el suelo del ensayo, se partió de una
condición de suelo inicial con 52% del valor máximo admisible de
compactación en el intervalo de 0 - 300 mm de profundidad (0.78 Mg/m3)
(suelo arado), y un 63 % de ese valor en el intervalo de 300 - 600 mm
(1.03 Mg/m3). A lo anterior se debe agregar que la humedad presente en
el perfil, al momento del tránsito, promedió 23,5% guardando una
diferencia de 2,5 % superior a la de máxima compactación Proctor. Los
resultados anteriores anticipan que el impacto del tránsito, sobre este
suelo, será importante teniendo en cuenta los elevados porcentajes, de
partida, de la densidad aparente, y teniendo en cuenta que la humedad
de máxima compactación (21%) es la humedad a la que se realizan,
prácticamente todas las labores en los suelos argiudoles típicos.
COMPACTACIÓN PRODUCIDA POR EL TRÁFICO AGRÍCOLA
En este apartado veremos en que circunstancias y hasta que punto él
trafico de maquinarias induce la compactación en los suelos agrícolas.
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___________________________________________________Compactación de suelos
El estudio del trafico agrícola como causante de la compactación
Es importante realizar una clara distinción entre la distribución del tránsito
y la incidencia de la compactación, en tal sentido Kononov y Garbal
(1973) calcularon que durante un ciclo de crecimiento de un cereal en
Bielorrusia, mas del 80% del campo era transitado por las ruedas del
tractor. Esta área fue pisada entre 1 y 9 veces por las ruedas del tractor
y/o algún implemento. En otro estudio realizado durante la producción de
caña de azúcar se observó que algunas partes del campo recibieron
hasta 11 veces el pasaje de una rueda. Debemos recordar que, en
relación con este último punto, Taylor (1987) relata que un examen de las
propiedades físicas del suelo sometido a un número creciente de pasajes
sobre la misma senda muestra que 75% del cambio en la densidad
aparente y 90% del hundimiento total ocurre luego de la primer pasada.
En relación al tema del tráfico sobre suelos agrícolas, en los siguientes
párrafos, se citan los resultados, de densidad aparente e índice de cono,
obtenidos por Botta (2000) en un extenso trabajo realizado, sobre un
suelo típico donde se utilizaron dos tractores (2WD) identificados como
Liviano ( L ) y Pesado ( P ) (Tabla 4) ambos circularon sobre el suelo
previamente arado, que se utilizó como testigo, la profundidad de labor
fue de 200 mm. Las medidas
Tabla 4: Características de los tractores utilizados en los ensayos.
Tractor 2WD (Pesado) Tractor 2WD (liviano)
Potencia en el motor 63,7 CV (46,8kW) 44,3 CV (32,6 kW)
(IRAM 8005)
Peso con lastre 3205 kg 2110 kg
Rodado delantero 650 - 16 600 – 16
Rodado trasero 16.9 - 30 12.4 – 36
Estado de los rodados bueno bueno
delanteros y traseros bueno bueno
Altura de los tacos ruedas
motrices 40 mm 37 mm
Presión sobre el suelo
ruedas traseras (kPa) 69,2 81
Presión de inflado delantero 30 lib/pulg² 30 lib/pulg²
Presión de inflado trasero 14 lib/pulg² 14 lib/pulg²
Los parámetros, de suelo, relevados luego de 1, 5 y 10 pasadas de los
tractores, fueron: 1) resistencia a la penetración se tomó con un
penetrómetro registrador (ASAE S 313 1993) con intervalos de 25 mm de
profundidad hasta los 575 mm. 2) densidad aparente con cilindro, para
cuatro intervalos de profundidad: 0 a 150, 150 a 300, 300 a 450 y 450 a 600
mm de profundidad. 3) profundidad de huella. 4) compactación Proctor. Las
mediciones de resistencia a la penetración y densidad aparente fueron
realizadas inmediatamente después del tránsito, sobre la huella del tractor,
según propuesta de Smith y Dickson (1990).
15
___________________________________________________Compactación de suelos
Al analizar la resistencia a la penetración (Tablas 5 y 6), el autor,
encuentra que los dos tractores arrojaron diferencias significativas
respecto al testigo pero hasta distintos niveles de profundidad. Luego del
tránsito, el primer pasaje de cualquiera de los tractores incrementó
significativamente el valor del testigo hasta los 300 mm de profundidad,
de este nivel de profundidad en adelante y hasta los 575 mm una sola
pasada de tractor pesado produjo diferencias significativas respecto al
testigo sin tránsito. El tractor liviano, en profundidades de 400 a 575 debió
pasar cinco y diez veces para incrementar dicho valor. El tractor pesado
luego de pasar cinco y diez veces produjo incrementos significativos hasta
los 575 mm de profundidad. Hasta los 175 mm de profundidad el tractor
liviano mostró valores de resistencia a la penetración mayores que el
pesado, pero solo cuando transitó una y cinco veces, es importante
destacar que no mostraron diferencias significativas entre pasar una y
cinco veces, debiendo pasar diez veces para que el incremento sea
mayor y estadísticamente diferente. Lo anterior, según el autor, se debió
seguramente a la menor presión en el área de contacto rueda/suelo del
tractor pesado coincidiendo con Håkansson (1994) y Taylor (1987) en
cuanto a la independencia del peso y la presión en la compactación
superficial y subsuperficial del suelo. De todas formas, los porcentajes de
diferencias entre los valores del tractor pesado y liviano (hasta los 175
mm de profundidad) no superan el 15%. Siguiendo con la presión en el
área de contacto rueda/suelo, se encontró que, solo cuando el tractor
pasó diez veces los valores absolutos e increméntales de la resistencia a
la penetración fueron mayores para el tratamiento tractor pesado,
coincidiendo con lo relatado por Raghavan (1976), en cuanto a que luego
de las cinco pasadas el suelo respondería en forma lineal al número de
pasadas y al peso recibido. Luego de los 175 mm hubo diferencias entre
una y cinco pasadas, no las hubo entre cinco y diez hasta los 375 mm,
para el tractor liviano, y sí las hubo entre estos dos luego de los 375 mm
de profundidad.
Tabla 5: Valores de resistencia a la penetración (kPa) medidos sobre la
impronta de para 1,5 y 10 pasadas del tractor liviano y el testigo sin
tránsito en tres intervalos de profundidad.
Prof. (mm) 0 – 175 200 – 375 400 – 575
Testigo 152,5 a 617 a 1348 a
Liviano una pasada 927 b 906 b 1397 a
Liviano cinco pasadas 1041 b 1387 c 1501 b
Liviano diez pasadas 1302 c 1492 c 1704 c
Letras distintas en sentido vertical denotan diferencias significativas (P < 0,01DUNCAN).
16
___________________________________________________Compactación de suelos
Tabla 6: Valores de resistencia a la penetración (kPa) medidos sobre la
impronta de par 1,5 y 10 pasadas del tractor pesado y el testigo sin
tránsito en tres intervalos de profundidad.
Prof. (mm) 0 – 175 200 – 375 400 – 575
Testigo 152,5 a 617 a 1348 a
Pesado una pasada 815 b 1472 b 1556 b
Pesado cinco pasadas 978 b 1666 c 1799 c
Pesado diez pasadas 1989 c 2045 d 3024 d
Letras distintas en sentido vertical denotan diferencias significativas (P < 0,01DUNCAN).
También, el autor, encontró un desplazamiento de los valores máximos de
resistencia a la penetración, a niveles de mayor profundidad, a medida
que fue
aumentando el numero de pasadas, una, cinco y diez, para el mismo
tratamiento (Tabla 7). No encontrando coincidencia con lo expresado por
Soane y col. (1981) en cuanto que la zona de mayor compactación tiende
a acercarse la superficie a medida que aumenta el número de pasadas.
Tabla 7: Intervalos de profundidad (mm) en donde se registraron los
mayores valores absolutos de resistencia a la penetración luego del
tránsito.
Condición Tractores
de suelo
L1 L5 L10 P1 P5 P10
Arado 100-150 300-350 425-500 275-325 450-500 500-550
Cuando el autor comparó los valores incrementales y estadísticos de la
resistencia a la penetración, para los dos tractores, cuando pasaron una,
cinco y diez veces encontró lo explicitado en las Figuras 14 y 15.
En la Figura 14 se puede ver que los incrementos de la resistencia a la
penetración respecto al testigo sin tránsito, producidos por el tractor
liviano, son muy similares en el intervalo superficial (0 - 175 mm) para una y
cinco pasadas, siendo estos de 606 y 681%, no habiendo diferencias
significativas entre ambos. Sí hubo un incremento mayor (857%) y
estadísticamente diferente cuando el tractor pasó diez veces.
En el intervalo de 200 a 375 mm de profundidad se produce una
disminución notable de los incrementos, estos no superan el 141%, siendo
muy similares y no arrojando diferencia estadística entre sí los de cinco y
diez pasadas mientras que el de una pasada produjo un incremento del
46%.
Para el intervalo de mayor profundidad (400 - 575 mm) el incremento más
importante lo produce, este mismo tractor, al pasar diez veces con 26%
diferenciándose estadísticamente de cuando pasó cinco veces, que produjo
17
___________________________________________________Compactación de suelos
un incremento del 10,9%, y de cuando paso una vez con un incremento del
0,3%.
Al considerar al tractor pesado (Figura 15), en el intervalo superficial (0-
175mm), este responde en forma similar al tractor liviano, en este sentido
solo cuando pasó una y cinco veces produce incrementos
aproximadamente similares y que no se diferencian estadísticamente entre
sí (Tabla 6). El tractor pesado, cuando pasó diez veces, produjo un
incremento de 1119 % y se diferenció, estadísticamente, al igual que el
tractor liviano, de que pasaron una y cinco veces, este comportamiento
diferencial, del tractor pesado, cuando circuló diez veces quizás se debió a
que luego de las cinco pasadas deja de tener influencia la presión en el
área de contacto rueda suelo sucediendo en el suelo lo explicado en
párrafos anteriores.
En el intervalo de 200 a 375 mm de profundidad la tendencia es la misma
que en el intervalo anterior ya que al pasar diez veces, produjo un
incremento del 230 %, muy superior a los de una y cinco pasadas cuyos
incrementos fueron de 138 y 170% respectivamente. Sin embargo, en este
intervalo de profundidad, al pasar una, cinco y diez veces, se diferenciaron
estadísticamente entre sí (Tabla 6).
1200
1pasada
Inc. CI (%) 600 5 pasadas
10 pasadas
0
0-175 mm 200-375mm 400 - 575mm
Profundidad (mm)
Figura 14: Valores de incrementos en la resistencia a la penetración
respecto al testigo sin tránsito para 1, 5 y 10 pasadas del tratamiento
tractor liviano en tres intervalos de profundidad.
En el intervalo de mayor profundidad, al pasar diez veces produjo el mayor
incremento de la resistencia a la penetración (Figura 15) y se diferenció
estadísticamente de cuando pasó una y cinco veces.
18
___________________________________________________Compactación de suelos
1200
1pasada
Inc. CI (%) 600 5 pasadas
10 pasadas
0
0-175 mm 200-375mm 400 - 575mm
Profundidad (mm)
Figura 15: Valores de incrementos en la resistencia a la penetración
respecto al testigo sin tránsito para 1, 5 y 10 pasadas del tratamiento
tractor pesado en tres intervalos de profundidad.
Al igual que en el tractor liviano, al pasar una vez, el tractor pesado no se
diferenció estadísticamente del testigo sin tránsito.
En cuanto a la resistencia a la penetración, el valor de 1000 kPa citado
por Unger y Kaspar (1994), como valor conveniente para un buen creci-
miento vegetal, se encontró luego de cinco y diez pasadas de tractor liviano
y diez de pesado desde el intervalo superficial. Una pasada de tractor liviano
produce ese valor en el intervalo subsuperficial de 400 a 575 mm.
Los 1500 kPa citados por Van Es y Hill (1995) como valor limite de la
resistencia a la penetración para indicar las posibilidades de exploración
de la raíz, fueron superados de los 200 mm de profundidad en adelante,
por cinco pasadas de tractor pesado. Cinco y diez pasadas de tractor
liviano superan dicho valor de resistencia a la penetración entre los 400 a
575 mm profundidad, encontrándose desde el intervalo superficial en
adelante luego de diez pasadas de tractor pesado.
Los resultados de la evaluación de la densidad aparente en el intervalo de
0 - 150 mm (Tablas 8, 9 y 10 ), para los dos tractores, pesado y liviano,
avalan lo analizado para la resistencia a la penetración, es decir que los
valores de densidad aparente producidos por una y cinco pasadas de
tractor pesado produjeron menores valores, tanto absolutos como
porcentuales, de dicho parámetro que el tractor liviano, respondiendo a la
presión en el área de contacto rueda/suelo. Esto no sucedió cundo los
dos tractores pasaron diez veces, donde el incremento de la densidad
aparente respondió al peso del tractor. Hasta los 150 mm no hubo
diferencia para los tractores entre pasar una y cinco veces, debiendo
pasar diez veces para que el incremento sea mayor y estadísticamente
diferente.
Volviendo a la presión en el área de contacto rueda/suelo, los resultados
obtenidos hasta aquí, cuando los tractores pasaron una y de cinco veces,
concuerdan con los relatados por Håkansson (1988 y 1994) Taylor (1987)
19
___________________________________________________Compactación de suelos
respecto a las responsabilidades independientes del peso y la presión en
las compactaciones subsuperficial y superficial respectivamente.
A profundidades mayores de los 150 mm, si se comparan los valores
absolutos de densidad aparente inducidos por el pasaje de ambos
tractores, puede verse que cuando el tractor pesado pasa cinco y diez
veces, cualquiera sea la profundidad analizada, la densificación registrada
es superior a la originada por el tractor liviano. Siguiendo con el parámetro
densidad aparente en el intervalo 150-300 mm de profundidad, al pasar una
y cinco veces, deja de tener influencia la presión en el área de contacto
rueda suelo. Esto significa que sobre la base del valor de densidad aparente
puede afirmarse que en este horizonte, algo más profundo aún la
compactación guarda una relación con los valores del peso total del tractor.
Sin embargo al tratar de avalar esto con los datos del otro parámetro
vinculado a la compactación, la resistencia a la penetración, se puede
reconocer que otra es la tendencia, en dicho parámetro la influencia de la
presión en el área de contacto rueda/suelo, para los dos tratamientos llega
hasta los 200 mm, luego de este nivel sí responde al peso total del tractor.
Esto es: que el peso comienza a estar relacionado a mayores valores de
resistencia a la penetración desde ese nivel de profundidad en adelante.
Esta aparente falta de correlación entre ambos parámetros experimentales
podría explicarse por la forma en que se tomaron los datos con el cilindro,
ya que los datos así tomados son entonces promedios entre intervalos y no
valores puntuales de una profundidad dada, como sí el valor de resistencia
a la penetración. A pesar de esto en la Tabla 8 se puede ver que los
intervalos donde se registraron los mayores valores de la
Tabla 8: Intervalos de profundidad (mm) en donde se registraron los
mayores valores absolutos de densidad aparente luego del tránsito.
Condición Tractores
de suelo
L1 L5 L10 P1 P5 P10
Arado 150-300 300-450 450-600 300-450 450-600 450-600
densidad aparente luego del tránsito, tienen una tendencia, en el
desplazamiento, similar al parámetro resistencia a la penetración: se
encontró un desplazamiento de los valores máximos de densidad
aparente, a intervalos de mayor profundidad, a medida que fue
aumentando él numero de pasadas, para el mismo tractor, (Tabla 8). No
coincidiendo esto con lo expresado por Soane y col. (1981) en cuanto que
la zona de mayor compactación tiende a acercarse la superficie a medida
que aumenta el número de pasadas.
En cuanto a los valores absolutos de densidad aparente el tractor liviano,
al pasar diez veces, fue el único que se diferenció significativamente del
testigo sin tránsito en todo el perfil de suelo estudiado (Tabla 9) mientras
que para el tractor pesado, al pasar cinco y diez veces, se diferenciaron
significativamente del testigo sin tránsito (Tabla 10). El tractor liviano, al
pasar cinco veces, se diferenció significativamente del testigo sin tránsito
20
___________________________________________________Compactación de suelos
hasta el intervalo de 300 a 450 mm de profundidad mientras que, al pasar
una vez lo hizo hasta el intervalo de 150 a 300 mm de profundidad (Tabla
8).
Tabla 9: Valores de densidad aparente (Mg/m3 ) medidos con cilindro
en cuatro intervalos de profundidad de la parcela testigo sin tránsito
y del tractor liviano para 1, 5 y 10 pasadas.
Prof (mm) 0 - 150 150 - 300 300 - 450 450 – 600
Testigo 0,701 a 0,76 a 1,01 a 1,09 a
1 Pasada 1,18 b 1,2 b 1,16 a 1,17 a
5 Pasadas 1,345 c 1,21 b 1,4 b 1,22 a
10 Pasada 1,4 c 1,4 9 c 1,55c 1,4 b
Letras distintas en sentido vertical denotan diferencias significativas (P < 0,01DUNCAN).
Tabla 10: valores de densidad aparente (Mg/m3 ) medidos con
cilindro en cuatro intervalos de profundidad de la parcela testigo sin
tránsito y del tractor pesado para 1, 5 y 10 pasadas.
Prof. (mm) 0 - 150 150 - 300 300 - 450 450 – 600
Testigo 0,701 a 0,76 a 1,01 a 1,09 a
1 Pasada 1,14 b 1,502 b 1,611 b 1,28 a
5 Pasadas 1,305 c 1,648 c 1,685 b 1,691c
10 Pasada 1,51 d 1,71 d 1,79 d 1,802 d
Letras distintas en sentido vertical denotan diferencias significativas (P < 0,01DUNCAN)
El tractor pesado, al pasar una vez, se diferenció del testigo sin tránsito
hasta el intervalo de 300 a 450 mm de profundidad. Al considerar los dos
parámetros medidos, el tractor pesado, en el nivel superficial y hasta los
300 mm, arrojó un comportamiento idéntico al descrito por Taylor (1987)
al producirse en la primer pasada el 75% del incremento máximo de la
densidad aparente y el 74% de la resistencia a la penetración. Para ese
mismo intervalo de profundidad, el tractor liviano estuvo algo por encima
del 84,5% del valor máximo de la densidad aparente y 82% de la
resistencia a la penetración que se logró con la primer pasada.
El tractor liviano, provocó, a nivel superficial, mayor compactación. Esto
podría atribuirse a la mayor presión en el área de contacto rueda/suelo
respecto al tractor pesado. Se debe considerar finalmente que con una
sola pasada de tractor liviano, en las dos condiciones de suelo, supera el
valor de 1,05 Mg/m³ recomendado por Raghavan (1976) como valor limite
para no producir disminución de los rendimientos de los cultivos
siguientes al paso del tractor.
En el intervalo de 300 a 600 mm de profundidad, ambos tractores
superaron la cifra citada por Taylor (1987), llegando el tractor pesado a
una cifra equivalente al 80% de la compactación máxima en la primer
pasada.
21
___________________________________________________Compactación de suelos
120
1pasada
Inc DA (%) 60 5 pasadas
10 pasadas
0
0-150 150-300 300-450 450-600
Profundidad (mm)
Figura 16: Valores de incrementos de la densidad aparente respecto
al testigo sin tránsito para 1, 5 y 10 pasadas de tractor liviano en
cuatro intervalos de profundidad.
Al comparar el incremento del parámetro densidad aparente producido
por cada tractor, al pasar una, cinco y diez veces, respecto al testigo sin
tránsito (Figuras 16 y 17), el autor comprobó que el mayor incremento en
la densidad aparente se produjo durante la primer pasada del tractor
(tanto liviano como pesado), esto coincidió con los expresado por Taylor
(1987) con respecto a que el 75% del cambio en la densidad aparente y
90% del hundimiento total ocurre luego de la primer pasada.
150
1pasada
100 5 pasadas
Inc. DA (%) 10 pasadas
50
0
0-150 150-300 300-450 450-600
Profundidad (mm)
Figura 17: Valores de incrementos de la densidad aparente respecto
al testigo sin tránsito para 1, 5 y 10 pasadas del tratamiento tractor
pesado en cuatro intervalos de profundidad.
Desde el intervalo de 150 a 300 mm de profundidad, para los dos
tractores, los incrementos de la densidad aparente (Figuras 16 y 17)
respondieron a la intensidad de tránsito, una, cinco y diez pasadas, similar
tendencia que el parámetro resistencia a la penetración.
22
___________________________________________________Compactación de suelos
Siendo siempre, intervalos de 300 a 450 y 450 a 600 mm de profundidad,
menores valores de incremento del parámetro densidad aparente para el
tractor liviano.
Es importante destacar, a esta altura, que una sola pasada de un tractor
liviano, produjo incrementos subsuperficiales de la densidad aparente.
Los ensayos de compactación Proctor mostraron, para el intervalo de 0 a
300 mm de profundidad, una compactación máxima de 1,46 Mg/m³
(Figura 18), con una humedad de 21,3 %; y para el intervalo de 300 a 600
mm de profundidad fue de 1,65 Mg/m³ ( Figura 19) con una humedad 19
%.
1.6
Densidad aparente seca
1.4
1.2
(Mg/m3)
0.8
y = -0.0019x 2 + 0.0847x + 0.4978
0.6 R 2 = 0.9839
0.4
0 5 10 15 20 25 30 35
Humedad (%)
Figura 18: Curva de compactabilidad característica Proctor para el
intervalo de 0 a 300 mm de profundidad.
23
___________________________________________________Compactación de suelos
1.8
1.6
Densidad aparente seca
1.4
(Mg/m3)
1.2
0.8
y = -0.0028x2 + 0.1046x + 0.6574
0.6 R2 = 0.8174
0.4
0 5 10 15 20 25 30 35
Humedad (%)
Figura 19: Curva de compactabilidad característica Proctor para el
intervalo de 300 a 600 mm de profundidad.
Los valores del ensayo de compactación Relativa Proctor, avalan la
importancia de la compactación producida por los dos tractores, toda vez
que se partió de una condición de suelo inicial con 52% del valor máximo
admisible de compactación, en el intervalo de 0 - 300 mm de profundidad,
y de un 63 % de ese valor en el intervalo de 300 - 600 mm. A lo anterior
se debe agregar que la humedad presente en el perfil promedió 23%
guardando una diferencia de 2 % superior a la de máxima compactación
Proctor.
Los resultados de la medición de la profundidad de huella medidos
inmediatamente después del tránsito, se pueden ver en la Tabla 11 y la
Figura 20 Los tractores pesado y liviano, no se diferenciaron
significativamente entre sí cuando transitaron 1 y 5 veces, sí lo hicieron al
transitar 10 veces. Hasta la quinta pasada los menores valores de
profundidad de huellas fueron producidos por el tractor pesado esto se
puede explicar a través de la menor presión en el área de contacto
rueda/suelo de dicho tractor respecto al tratamiento tractor liviano.
Los mayores valores de profundidad de huella fueron producidos por los dos
tratamientos (liviano y pesado) cuando transitaron 10 veces sobre el suelo
arado, con valores de 108 y 145 mm para el liviano y pesado
respectivamente.
24
___________________________________________________Compactación de suelos
Tabla 11: Valores de profundidad de huella (mm) medidos para los
tractores liviano (L) y pesado (P) cuando pasaron 1, 5 y 10 veces.
Tractores L1 L5 L10 P1 P5 P10
Prof.(mm) 76 a 90 b 108 c 68ª 82b 145 d
Letras distintas en sentido horizontal denotan diferencias significativas (P<0,01DUNCAN)
Figura 20: Valores de profundidad de huella, y tamaño de neumático,
para 1, 5 y 10 pasadas de tractor liviano y pesado.
Las conclusiones del trabajo fueron las siguientes:
- El tránsito de un tractor liviano o pesado produjo compactación debajo
del horizonte arable.
- Sobre un suelo arado no consolidado, la primer pasada de un tractor
induce ya por lo menos el 76% del valor máximo de la densidad
aparente final luego del tráfico.
- Si el horizonte mas profundo es considerado (450 - 600 mm), se hace
evidente que con menor numero de pasadas, el tractor pesado
provoca similares o mayores incrementos de las variables
dependientes analizadas.
- Al aumentar el numero de pasadas, a igual peso de tractor, mayor fue
la profundidad donde se encontró los mayores valores absolutos de
resistencia a la penetración que se diferenciaron del testigo.
- La presión en el área de contacto rueda/suelo fue causante de la
compactación superficial cuando los tractores circularon una y cinco
veces.
Siguiendo con el tránsito, Voorhees (1979) encontró que: en una
plantación de maíz en la que se realizaron seis operaciones, utilizando un
25
___________________________________________________Compactación de suelos
tractor equipado con ruedas duales de 450 mm de ancho cada una, al
termino del ciclo del cultivo, se había cubierto la totalidad de la superficie
del campo aproximadamente dos veces. Eriksson y col. (1974) informaron
que para un año de trabajo, la superficie transitada en un campo
cerealero puede ser de 4 a 5 veces el área del campo y en algunos casos
superar dicho valor. El tráfico es muy alto sobre algunos cultivos, uno de
ellos, la alfalfa en cual en climas cálidos es cosechada varias veces al
año. Sheesley y col. (1974) estimaron que en California, las ruedas de los
equipos de cosecha de plantas forrajeras, cubrieron, acumuladamente, el
75% del área cosechada en cada corte. Muchas plantas pueden estar
expuestas a más de 20 pasadas de las ruedas por año. Hay que tener en
cuenta que aparte de las labores regulares asociadas con la producción
del cultivo, hay ciertas operaciones como el encalado de los suelos, las
cuales aunque son infrecuentes, pueden involucrar cargas muy pesadas
sobre el suelo llegando a una cobertura del 12-15% del área de cultivo.
El parámetro utilizado para determinar la influencia del paso de los
diferentes vehículos en la compactación es la intensidad de tránsito cuya
unidad , para trabajos de investigación es el Megagramo/ kilómetro
/hectárea-1, mientras que para trabajos de extensión es: “toneladas /
kilómetro / hectárea-1 recorridas” por año, para ambos casos.
Botta y Jorajuria (1998) llegaron a medir, para el mismo tractor (Tabla 12),
con ocho diferentes pesos y distinta dotación de neumáticos, para igual
numero de pasadas, intensidades de tránsito de 17,7 a 20, 9 Mg/km/ha-1.
Tabla 12: Valores de intensidad de tránsito para distintas
combinaciones de peso y rodado de tractor.
Tractor Rodado Lastres Peso por rueda Intensidad del
Nº (Toneladas) tránsito
(Mg km ha-1
1 23.1x30 single Con lastres 2.14 17.7
2 23.1x30 single Sin lastres 1.44 13.5
3 18.4x38 single Con lastres 2.02 17.0
4 18.4x38 single Sin lastres 1.39 13.2
5 18.4x34 single Sin lastres 1.27 12.4
6 18.4x34 single Con lastres 2.00 16.9
7 18.4x38 Dual Con lastres 2.63 20.9
8 18.4x38 Dual Sin lastres 1.86 16.3
De la Tabla 12 es fácil entender que la intensidad de tránsito no esta
determinada, solamente, por el numero de pasadas, sino también por el
peso del equipo
Otra actividad donde se encuentran, a menudo, elevadas intensidades de
tránsito es la forestal. En la misma, durante el corte y la extracción de
madera se somete al suelo a una elevada intensidad de tránsito,
caracterizada por el alto peso por eje de la maquinaria utilizada en esta
operación. Sin embargo la misma no esta uniformemente repartida sobre
el suelo, siendo sometido éste, en algunos sectores, a mayores niveles de
26
___________________________________________________Compactación de suelos
intensidad de tránsito. Niveles de intensidad de tránsito de 18 a 20 Mg
Km.ha-1 producen compactación y rotura del suelo, disminuyendo de esta
manera el espacio poroso del mismo.
Danfors (1994) asegura que cualquiera sea el peso aplicado al suelo, se
produce reducción de porosidad que resulta perjudicial para el cultivo,
recomendando un peso de 5 toneladas por eje como límite y 8 a 10 para
ejes en tandem para que la compactación se produzca a profundidades
inferiores a los 400 mm. Al-Aldawi y Reeder (1996) informan que una
carga por eje de 10 Mg puede causar compactación y afectar hasta una
profundidad de 500mm, y con cargas mayores la compactación puede
alcanzar 1 metro de profundidad. En los sistemas de cosecha y extracción
de madera utilizados se trata de concentrar todo el tránsito sobre una
huella para minimizar los efectos del pasaje desmedido sobre el terreno
de labor
En tal sentido Botta y col. (1999) en un trabajo realizado en el marco del
Proyecto Forestal de Desarrollo en el establecimiento María Dolores
(Perteneciente a la Empresa Papel Prensa) ubicado en el partido de
Alberti provincia de Buenos Aires, sobre un suelo Hapludol típico,
midieron para el equipo de corte y extracción de madera detallado en la
Tabla 13 las siguientes intensidades de tránsito.
Tabla 13: Principales características de la maquinaria utilizada en la
cosecha y extracción de madera.
Peso total Neumáticos Presión
Vehículos (Toneladas) área de
contacto
(kPa)
Traseros Delanteras
Harvester 20 Oruga Oruga 40,8
Tractor Massey 7,1 24.5 × 32 13.9 × 26 T 42
Ferguson 1360 DT D 47
Vacío: 5,8 11 R 20 2 11 R 20 43,6
Acoplado Lleno:22,5 ejes duales duales 170
Tractor Fiat con 23.1 × 30 6 × 16 T 40
garra 6,3 D 94
En el ensayo se diferenciaron dos tratamientos (T1 y T2) de corte y
extracción, según la intensidad de tránsito, mínima y máxima, los cuales
fueron comparados con el testigo sin tránsito; cabe aclarar que se varió el
peso del equipo, manteniéndose constante el numero de pasadas. El
corte y apilamiento de los árboles fue realizado con un Harvester
equipado con orugas de metal, común a los dos tratamientos con tránsito.
Todo el equipo de extracción circuló sobre las huellas del harvester en
una parcela de 4248 m2 (12 m X 354 m). Las intensidades de tránsito,
fueron las siguientes:
27
___________________________________________________Compactación de suelos
T1= Intensidad mínima 30,7 mg/km/ha: Harvester + tractor + acoplado
vacío + 2 palas.
T2= Intensidad máxima 69,3 mg/km/ha: Harvester + tractor + acoplado
lleno + 2 palas + pala empujando.
El área de contacto rueda suelo de todo el equipo de cosecha y
extracción, con neumáticos fue calculada según el modelo de Wood y Burt
(1987), para superficies rígidas.
En la parcela de tránsito se realizaron mediciones de resistencia a la
penetración con penetrómetro de cono y de densidad aparente con sonda
gammamétrica Troxler 3440. Se establecieron cinco estaciones de
densidad aparente y penetrometría para cada tratamiento, cada estación
se ubicó en forma perpendicular a la dirección de avance del equipo,
utilizándose para el tratamiento testigo (T)el mismo criterio. En cada
posición se efectuaron mediciones en intervalos de profundidad de 76,2
mm alcanzando una profundidad máxima de 558 mm. Se tomaron en
cada estación muestras de suelo para la determinación de humedad
gravimétrica en todo el perfil del suelo estudiado, arrojando una media del
24,6 %. El análisis estadístico de los datos de humedad no alcanzó
diferencias significativas entre los tratamientos.
Los resultados obtenidos luego del tránsito se pueden ver en la Tabla 14
Los dos tratamientos arrojaron, diferencias significativas con respecto al
testigo sin tránsito en todo el perfil estudiado. Los mayores valores
absolutos de resistencia se encontraron para los diferentes intensidades
de tráfico entre los 225 y 300 mm de profundidad siendo siempre mayores
para la mayor intensidad
Tabla 14: Valores de media de resistencia a la penetración (kPa) para
dos intensidades de tránsito respecto al testigo
Trat 0mm 75 mm 150mm 225mm 300mm 375mm 450mm 600mm
Tes. 45,8 a 145,6 a 204 a 294,5 a 357 a 432 a 557 a 850 a
S C. 456 b 500 b 1010 b 1417 b 1323 b 1256 b 1151 b 1259 b
MC 885 c 844,7 c 1269 c 1756 c 1643 c 1390 b 1511 c 1525 c
Letras distintas denotan diferencias significativas (Tuckey 5%).
Esta zona es coincidente con el inicio del horizonte B de este suelo, por lo
cual las características texturales y el contenido de humedad al momento
de realizar el tránsito, podrían haber favorecido los mayores incrementos
de resistencia a la penetración en la misma. En cuanto a los incrementos
porcentuales de resistencia a la penetración respecto al testigo (Figuras
21 y 22) los mismos decrecen con la profundidad, a partir de los 225 mm,
mientras que los valores del testigo siempre tuvieron un crecimiento lineal
con la profundidad. Pese a ello se produjeron incrementos con respecto al
mismo.
28
___________________________________________________Compactación de suelos
Lo anterior confirmaría lo dicho por Al-Aldawi y Reeder (1995) y Hakanson
(1988) que en situaciones como la extracción forestal los daños
provocados por pesos mayores a 10 Mg superarían los 500 mm de
profundidad.
2000
1800
1600
1400
Incremento
(%) R.P.
1200
1000
800
600
400
200
0
0 75 150 225 300 375 450 600
Profundidad (mm)
Figura 21: Incremento de la resistencia a la penetración (R.P.) luego
del tránsito para el tratamiento sin carga.
2000
1500
Incremento
(%) R.P.
1000
500
0
0 75 150 225 300 375 450 600
Profundidad (mm)
Figura 22: Incremento de la resistencia a la penetración (R.P.) luego del
tránsito para el tratamiento de máxima carga.
Los resultados hasta aquí obtenidos coinciden con lo expresado por
Schack y col. (1995) y Champ (1981) respecto a que el método de
extracción empleado (las vías de saca) adquirirían una importancia
fundamental en el nivel de daño ocasionado al rodal producto en relación
a la compactación inducida al suelo por el tránsito de tractores y
acoplados forestales.
29
___________________________________________________Compactación de suelos
Al hacer referencia a los pesos totales (39,2 Mg para el tratamiento sin
carga y 55,2 para el de máxima carga), los mismos superan ampliamente
el valor de 6 Mg citado por Danfors (1994) y los 10 Mg citados por Al-
Aldawi y Reeder (1995). En cuanto a las presiones específicas es
importante destacar que la ejercida por el acoplado, tanto como la de las
ruedas delanteras del tractor con garras, resultan superiores a los 75 kPa
citados por Schack y col. (1995), por encima del cual se produce un
cambio ecológicamente importante en el transporte gaseoso y en la
actividad biológica de los horizontes superficiales. Probablemente estos
valores de presión en el área de contacto rueda suelo serìan los
causantes de los altos incrementos producidos hasta los 228,6 mm de
profundidad para los dos tratamientos. Es de destacar que ambos
tratamientos superan el valor de resistencia a la penetración de 1000 kPa
a partir de los 150 mm de profundidad considerado por Narro Farias
(1994) como limitante del crecimiento radicular.
Las conclusiones del trabajo fueron las siguientes:
- Los mínimos valores de carga durante las operaciones habituales de
cosecha y extracción forestal, resultan suficientes como para
ocasionar compactación.
- La mayor intensidad de tránsito producto del incremento del peso de la
carga incide sobre la resistencia a la penetración superficial y
subsuperficial.
Un punto débil de la mayoría de los estudios sobre tránsito agrícola es
que no hay oportunidad de relacionar, en cada ocasión, el pasaje de las
ruedas con la compactación del suelo, la cual puede variar muchísimo
con el contenido de humedad del mismo. Otro factor es que las pasadas
posteriores sobre la misma huella causan menor compactación que la
ocasionada durante la primer pasada. El uso de tractores 2WD en
potencias de más de 60KW es considerado como una causa potencial de
incremento de la compactación como resultado de la alta presión de
contacto rueda-suelo y el alto patinamiento a altas cargas.
Tránsito en cultivos anuales
En muchos cultivos el tráfico de máquinas antes y después de la siembra
esta tradicionalmente ubicado en el entresurco provocando compactación
y hasta daño directo al cultivo. Los cultivos que se encuentran más
expuestos son aquellos en que se realizan varias pulverizaciones luego
de la siembra.
En los párrafos siguientes les presento una breve revisión de trabajos
sobre este tema:
Según Mogilevels y Khallyew (1977) en un cultivo de algodón, las ruedas
del tractor llegan a transitar 22 veces por el entresurco durante el periodo
siembra – cosecha.
30
___________________________________________________Compactación de suelos
En aquellos cultivos en que su crecimiento se realiza a través de
camellones, como el caso de la papa (Figura 23), el pasaje de las ruedas
del tractor en el surco puede causar compactación a los lados del
camellón así como en el suelo debajo del surco.
Figura 23: Distribución de la densidad aparente, luego del pasaje del
tractor, entre dos surcos de cultivo de papa (Soane 1980).
Estos efectos reducen el crecimiento de la raíz y del tubérculo,
incrementando las fuerzas requeridas para las operaciones de cosecha.
Durante la cosecha de cultivos de hoja (Vorocil y Flocker 1965) y caña de
azúcar (Jaggard 1974-75) también puede provocar daños al suelo ya que
se utiliza equipo que supera las 15 toneladas de peso.
En el caso de la caña de azúcar y la papa, la cosecha puede ocurrir
cuando el contenido de agua del suelo es mucho más crítico que durante
la cosecha de cereales. Además, los cultivos de hoja generalmente
involucran muchas pasadas de cosechadoras y vehículos de transporte.
Tráfico en cultivos perennes
El tránsito, durante muchos años, en el entresurco de cultivos perennes, a
menudo con tractores de ruedas iguales, resulta en una muy intensa
compactación del suelo (Miller y col. 1963). En plantaciones de manzana
las sucesivas aplicaciones de insecticidas con máquinas pesadas,
realizadas después de las lluvias cuando el suelo es más susceptible a
compactarse, producen altos valores de compactación (Raghavan y col.
1976).
La cosecha de forraje, como heno, silo o en condición fresca, con equipos
muy pesados, puede también ocasionar compactación del suelo (Figura
24).
Eriksson y col. (1974) realizaron un estudio en el que observaron el efecto
del tráfico durante cuatro años en las operaciones de cosecha de una
31
___________________________________________________Compactación de suelos
pastura. Ellos practicaron tres niveles de tránsito, cero, normal y el doble
del normal aplicado inmediatamente después de cada corte. Hubo un
aumento de compactación del suelo en el tratamiento normal y las
perdidas de forraje medidas respecto al testigo (tránsito cero) fueron de
3,6 toneladas y 5 toneladas, respecto al tránsito normal y al doble del
normal. Ellos consideraron que cambios en el manejo de las máquinas
durante las operaciones de cosecha podrían ser aconsejables para
disminuir estos efectos.
Jorajuria y col. (1998) reporta reducciones del rendimiento de una pastura
de lolium multiflorum y trifolium repens al aumentar la intensidad de
tránsito de 10 a 105 Mg/km/ha-1 , al mismo tiempo los autores informaron
que la reducción en del crecimiento de la pastura, no fue solo en la huella,
sino también en las zonas adyacentes.
Figura 24: Equipo pesado utilizado durante la cosecha de forraje.
COMPACTACIÓN EN SUELOS BLANDOS
La producción de cultivos involucra invariablemente el pasaje de ruedas u
orugas de máquinas agrícolas para realizar las labores de labranza
primaria, labranza secundaria, siembra protección de cultivos y cosecha.
Aunque, estos suelos que cultivamos proveen un medio propicio para el
crecimiento de las raíces, generalmente no tienen la resistencia posterior
subsiguiente para soportar él tránsito de la mayoría de los vehículos
modernos sin que se produzca una considerable aumento de la densidad
aparente del suelo y formación de huella.
32
___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 25: Disminución de la producción al aumentar la densidad
aparente del suelo
Estos efectos trasladados al suelo representan pérdidas de rendimiento
en los cultivos (Figura 25) y luego la necesidad de la realización de
tratamientos correctivos, con descompactadores, más intensivos antes del
próximo ciclo de cultivo o labranzas más profundas, los cuales
incrementan los costos de producción y raramente son completamente
efectivos.
Se ha vuelto cada vez más necesario describir la compactación producida
por vehículos agrícolas en un sistema completo de manejo del suelo.
Cada estudio se debe realizar en forma multidisciplinaria de tal manera
que la significancia económica de la interacción máquina – suelo - planta
sea incluida. El tema es complicado, ya que debido a ciertas condiciones
climáticas y del suelo y bajo ciertos niveles de compactación, es sabido
que el establecimiento y los rendimientos de los cultivos decrecen
(Eriksson y col. 1974). Parecería, desgraciadamente, que la compactación
es siempre poco importante donde la maquinaría es usada para la
producción de cultivos con la posible excepción de áreas no irrigadas. La
rotación de cultivos podría ser un factor importante en la compactación
Garwood (1977) encontró que un suelo arenoso bien drenado estaba
considerablemente más compactado, hasta los 300 mm de profundidad,
luego de 20 años de cultivos bajo laboreo convencional que el mismo
suelo luego de similar período bajo una pastura (Figura 26).
33
___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 26: Efectos de 20 años de pastura (T1) y labranza
convencional (T2) sobre la densidad aparente en un suelo arenoso.
Según la Universidad de Nebraska (EE.UU) el promedio de peso de los tra-
ctores en ese país ha aumentado en los últimos 25 años igualmente sucedió
en el nuestro, donde como informáramos anteriormente, la relación peso
potencia de los tractores modernos ha disminuido, esto sucede como resul-
tado del aumento de la potencia y no de una disminución de peso, pro-
duciendo desde hace muchos años, la degradación del suelo.
En relación con el peso de la maquinaria, Håkansson (1988) propone un
límite de 5 toneladas en el eje para no incrementar la compactación
subsuperficial del suelo. Este es un valor que debe ser revisado, ya que
para los sistemas extensivos de la zona núcleo de nuestro país Botta
(1998) indica que el peso para no incrementar la compactación
subsuperficial debe ser menor de 4 toneladas en el eje trasero. Es
importante tener en cuenta lo antedicho ya que, normalmente, se cree que
basta con que un tractor pesado calce neumáticos anchos u orugas para
solucionar el problema de la compactación sin tener en cuenta el peso total
del equipo.
De todas maneras los tractores no representan el equipamiento más
pesado que transita por los suelos agrícolas. Vehículos utilizados para
transportar y distribuir fertilizantes y agroquímicos o para transportar
granos tienen pesos semejantes a los mencionados anteriormente y
exceden frecuentemente las 20 toneladas (Håkansson 1979).
34
___________________________________________________Compactación de suelos
COMPACTACIÓN CON RELACIÓN A LA IRRIGACIÓN DE LOS
SUELOS
En estos últimos años es grande el numero de establecimientos, de la
región pampeana, que han incorporado equipos de riegos para obtener
mayor rendimientos de sus cultivos.
El nivel de agua en el suelo puede ser modificado a través de la practica
anteriormente citada, en vistas de la sensible relación existente entre el
contenido de humedad del suelo y la compactabilidad de los mismos,
estas características están altamente relacionadas con el problema de la
compactación. Suelos irrigados, particularmente aquellos que producen
dos cultivos por año, son muy propensos a los problemas de
compactación. Kuether (1987) encontró problemas de compactación y de
tránsito en campos bajo cultivo de arroz si se utilizaban tractores de 150
CV 4WD en lugar de tractores de 75 CV 2WD para las operaciones de
cultivo. Este investigador atribuye estos problemas al contenido residual
de humedad que existía en el momento de la cosecha del cultivo, período
que se encuentra estrechamente acotado por la realización del cultivo
subsiguiente. A raíz de esto surgen, en estos suelos de regadío,
problemas de escurrimiento y la erosión, los mismos, que aparecían
frecuentemente en regiones cálidas están siendo observados cada vez
mas en regiones templadas. La reducción de la permeabilidad en las
zonas donde transitan las ruedas, ha llevado a observar problemas de
erosión hídrica en Inglaterra (Reed 1979) y Noruega ( Gaheen y Nojs
1978).
La erosión hídrica, citada anteriormente, se produce por una disminución
del drenaje en el suelo por donde transitaron los vehículos agrícolas.
Entonces, el potencial mátrico del suelo y por lo tanto el drenaje del
mismo son factores dominantes en el control del incremento de la
densidad aparente durante él tránsito de la maquinaria agrícola.
Steinhad y Trafford (1974) informaron una insignificante compactación del
suelo y hundimiento de la rueda cuando el potencial mátrico era
mantenido por debajo de los 25 a 35 Kpa, a profundidades mayores que
la del horizonte arable en un suelo arcilloso.
La compactación puede reducir la permeabilidad del suelo y la
oportunidad de remover excesos de agua por una disminución en el
drenaje del suelo (Gahen y Nojs 1979).
Cuando el tránsito se realice en condiciones de suelo húmedo el resultado
negativo se verá maximizado y la profundidad de la zona afectada será
mayor (Voorhees 1989). Es decir que, la misma carga aplicada sobre
suelos minerales húmedos, compacta hasta mayores profundidades que
sobre suelos secos (Alakukku, 1996). Akram y Kemper (1979)
concluyeron que la máxima compactación de los suelos minerales ocurre
cuando al suelo se lo carga con humedades próximas a capacidad de
campo. En el caso de suelos arcillosos y con humedades superiores a las
de Proctor, este comportamiento no sería el mismo, ya que el agua
existente entre las partículas impide que exista un mayor acercamiento
35
___________________________________________________Compactación de suelos
(Gulhati, 1978).
La presión de la superficie de contacto de los trenes de rodaje sean
ruedas o de orugas se introduce en el suelo como tensión de compresión.
Esta "presión sobre el suelo" se extiende especialmente en profundidad,
pero también lateralmente. Mediante líneas de la misma tensión
(isobaras) puede representarse bien la distribución de la presión en el
suelo utilizando la familiar figura de las "cebollas de presión". En la Figura
11 se puede ver, lo anteriormente dicho, como en un suelo húmedo la
distribución de la tensión se extiende a mayor profundidad que en un
suelo seco.
Las cebollas de presión muestran que la presión sobre el suelo decrece a
medida que aumenta la profundidad del suelo.
El que se produzcan compactaciones perjudiciales en el suelo al transitar
por él con tractores depende de manera importante del grado de presión
sobre el suelo y del efecto en profundidad de la presión.
En condiciones de suelo húmedas se introducen presiones de suelo supe-
riores más allá del piso del arado hasta penetrar en el horizonte
subsuperficial, también aumenta la profundidad de la huella (Figura 27).
Figura 27: Distribución de la presión bajo neumáticos con igual peso
por rueda en dos condiciones de suelo diferentes (SECO y
HUMEDO).
Podemos regirnos por el siguiente principio: cuanto mayor es la presión
36
___________________________________________________Compactación de suelos
sobre el suelo y más desfavorable el estado del mismo tanto más se
extiende la presión (sobre todo en profundidad) en el suelo. Aumenta por
tanto el volumen de suelo alcanzado por la presión. Esta relación puede
reconocerse fácilmente al comparar las cebollas de presión de tractores
de ruedas con potencia de motor baja hasta media y neumáticos
estándar.
COMPACTACIÓN EN EL SUBSUELO
En este contexto, el subsuelo es considerado como aquella zona que no
es removida por la acción de la labranza primaria. La compactación del
subsuelo puede ocurrir tanto por él tránsito sobre suelo arado como sobre
suelo consolidado.
Compactación del suelo durante la labor de arada
La presencia de una capa compactada inmediatamente debajo de la
profundidad de arada fue observada desde los tiempos en que se
utilizaba la tracción animal. El efecto es atribuido en parte debido al
elemento tractivo corriendo sobre el surco (patas, ruedas u orugas) y en
parte a la acción del propio implemento sobre el suelo (Sack 1962).
Soane y col. (1980) encontraron evidencias que el desarrollo de una capa
compactada justo debajo de la profundidad de arada se relacionaba con
la interacción de un régimen de labranza superficial (poco profunda) antes
de producir una labranza profunda. Generalmente la combinación de altos
contenidos de agua y bajos de materia orgánica en el subsuelo respecto
a la superficie y las sobrecargas debidas a la inclinación de los ejes, dan
altos riesgos de formación de una capa compactada durante él tránsito
dentro del surco.
Compactación del subsuelo por tránsito sobre la superficie
Ya vimos que son numerosos los antecedentes (Håkansson 1988, Smith y
Dickson 1990, Jorajuria 1996, Botta 1998) que afirman que la profundidad
hasta la cual se extiende la compactación, de los suelos, esta
estrechamente relacionada con el peso total de las máquinas agrícolas
que se utilizan para realizar las labores. Pero a esto hay que agregar el
tránsito repetido, según Botta Jorajuria (1999) el tránsito repetido de
tractores de 2 toneladas de peso (tractores pequeños) producen
compactación en los horizontes subsuperficiales del suelo. El antecedente
anterior es muy importante ya que hasta la fecha lo mas conocido e
informado eran los efectos producidos por el paso repetido de vehículos
muy pesados, algunos de más de 15 toneladas, observando diferencias
respecto a un testigo sin tránsito hasta 1 metro de profundidad en la
estructura del suelo, los macroagregados y la permeabilidad del suelo.
37
___________________________________________________Compactación de suelos
Según Meer (1996) en los suelos arcillosos, serán mayores los riesgos de
compactar el subsuelo a niveles que limiten la producción agrícola y
mayor será también la persistencia del daño mesurado
Debemos tener presente que el daño subsuperficial es el más peligroso
ya que involucra horizontes no labrados anualmente. Cargas de 3,5
toneladas por eje que transitaron suelos en condiciones húmedas 14
veces, produjeron deformaciones plásticas del perfil hasta una
profundidad de 400 mm mientras que 1,78 toneladas solo afectaron los
primeros centímetros de suelo (Werner y Mauersberger 1995). Voorhees
col. (1978) registraron incrementos de la resistencia a la penetración
hasta una profundidad mayor a los 300 mm causados por el tránsito con
cargas menores ó iguales a 4,4 toneladas por eje
PERSISTENCIA DE LA COMPACTACIÓN
No hay muchos trabajos sobre este tema, los primeros datan de la década
del 70, Heinonen (1977) demostró la inconsistencia en la información
acerca de la persistencia de la compactación en el suelo. En Australia
Greacen y Sands (1980) informaron que podría durar hasta 50 años.
En los suelos en los cuales existe un mínimo contenido de arcilla el
proceso de expansión y contracción debido a cambios en el contenido de
agua puede causar una reducción en la compactación del suelo, pero la
mayoría de los trabajos coinciden que una disminución en la densidad
aparente y por lo tanto en la compactación del suelo es provocada por la
acción del hielo.
Gill (1974) informo que en el norte de Estados Unidos la compactación de
los suelos no era un problema, demostrándolo a través de ensayos
realizados en Michigan bajo suelos que durante una época del año se
congelaban. Voorhees y col. (1978) mostraron que los efectos producidos
por las ruedas durante la estación de crecimiento del cultivo fueron
aliviados por las operaciones de labranza realizadas para el cultivo
subsiguiente solo hasta los 150 mm de profundidad, pero a profundidades
mayores la compactación del suelo persistía por largo tiempo. Blake y col.
(1976) en nueve años de estudio en Minnesota encontraron que el
congelamiento y deshielo de los suelos no aliviaron el problema de
compactación debajo del horizonte arable en suelos de texturas arcillosas.
En Suecia donde el hielo usualmente penetra hasta los 600 - 800 mm de
profundidad, Eriksson y col. (1974) compararon la persistencia de la
compactación en el subsuelo en relación con el contenido de humedad
del mismo y el congelamiento. Ellos observaron luego de dos o tres años
que prácticamente no había cambios o eran muy pequeños respecto de la
persistencia de la compactación en el subsuelo provocada por vehículos
pesados. Luego de nueve años la compactación producida por el paso de
vehículos de hasta 30 toneladas pudo ser detectada a profundidades
mayores a 450-500 mm (Håkansson 1979).
En áreas donde el congelamiento del suelo es muy débil, o no existe,
como nuestra zona productiva, los efectos del tránsito de la maquinaria
agrícola pueden persistir por muchos años. En el oeste de Australia Smith
38
___________________________________________________Compactación de suelos
y col. (1979) estudiaron campos bajo producción de vid que se
encontraban compactados en el entresurco. La capa compactada
permaneció sin cambios durante 4 años. En California cambios en la
estructura y resistencia de los agregados fueron detectados luego de 6
años de que se produjera él tránsito. En Holanda Van Owerkerk (1978)
encontró que no había cambios en el contenido de aire en el espacio
poroso entre los 180 y 400 mm de profundidad durante un periodo de 6,5
años. En el Reino Unido Pollard y Elliot (1978) mostraron que zonas
compactadas en un ensayo de tráfico controlado sobre un suelo arcillo -
limoso persistían por lo menos durante dos años en ausencia de tráfico
posterior. Otro resultado del mismo estudio fue que 6 años después de
que el tratamiento de compactación fuera aplicado, se encontró que la
compactación era severa entre los 200-300 mm de profundidad. A los 230
mm de profundidad la resistencia a la penetración del suelo fue de 4000
kPa en comparación con solo 1600 kPa que se midieron en las parcelas
testigo.
Douglas, (1994), en un artículo de revisión sobre los problemas que
enfrentaba Inglaterra y Gales para el mejoramiento de la producción de
plantas forrajeras, concluyó que la baja aireación de las capas
superficiales del suelo, debida a la compactación inducida por los
vehículos agrícolas y el ganado, era el mayor obstáculo a vencer para
incrementar la producción de pasto.
La producción de cultivos forrajeros perennes demanda una gran
intensidad de actividad vehicular, especialmente durante el momento de
la cosecha. Schuler (1989) citado por Douglas (1994), mensuró un rango
de intensidades de tráfico anual del orden de 110 a 186 Mg km ha-1 para
la explotación de los cultivos forrajeros. El citado rango ascendió a
aproximadamente el doble del que encontró para los cultivos de escarda
que era de 32 a 88 Mg km ha-1. Por otro lado la ausencia generalmente de
un valor directo del producto forrajero, atenta a la fácil cuantificación de
las pérdidas, dado que es usual que el consumo se haga dentro de la
misma empresa productiva.
Hakånsson (1982), relató que aún once años después de haber aplicado
a un suelo tratamientos con alta intensidad de tráfico, seguía midiendo
disminuciones del rendimiento atribuibles a aquel tráfico con alta carga
por eje. En el mismo artículo concluye que la compactación inducida en
profundidad tiene persistencia en el tiempo y puede llegar a no tener una
solución económicamente viable. Propone también limitar la carga por eje
a los 6 toneladas para evitar compactaciones subsuperficiales.
En la Argentina los pocos trabajos, sobre persistencia de la compactación
producida por el tránsito agrícola, fueron realizados por el grupo de
maquinaria agrícola del Departamento de Ingeniería Rural de la
Universidad Nacional de La Plata.
Joarajuria y col. (2000) trabajando sobre la hipótesis de que ocho meses
no disminuirían, a través de agentes naturales de descompactación, la
condición de alta compactación que evidenció el análisis preliminar hecho
inmediatamente después del tráfico.
39
___________________________________________________Compactación de suelos
Tabla 15: Principales parámetros de los tractores usados en los
ensayos
Parámetro y unidad: Tractor Ligero (L) Tractor Pesado
(P)
Potencia en el motor (kW) 37 76
Masa total (Mg) 2,3 4,2
Peso sobre el eje trasero (kN) 15,7 26,5
Rodado tracción (diagonal) 12,4 x 36 18,4 x 34
Altura tacos ruedas motrices (mm) 40 40
Presión inflado ruedas motrices (kpa) 114 128
Área contacto rueda motriz/suelo (m2) 0,111 0,182
Presión sobre terreno, rueda motriz (kPa) 71 73
Carga sobre eje delantero (Mg) 0,7 1,4
Ruedas delanteras directrices (diagonales) 6,00 x 16 7,50 x 16
Presión de inflado ruedas delanteras (kPa) 180 210
Área contacto rueda delantera/suelo (m2) 0,0335 0,0646
Presión sobre el terreno delantera (kPa) 96,5 107,0
Velocidad de avance (ms-1) 1,6 1,5
`Vía (=trocha) (m) 2,1 2,1
Para realizar el trabajo utilizaron como vehículos para aplicar los
tratamientos de tráfico dos tractores agrícolas convencionales, de dos
ruedas motrices y marchando en vacío sin apero, identificados como (L) el
más ligero y (P) el más pesado. Sus parámetros generales de
identificación se exponen en la Tabla 15. El área real de contacto
rueda/suelo fue medida en cada ensayo sobre el mismo terreno que luego
se traficaría, según método explicitado por Jorajuría y col. (1995).
Los ensayos se realizaron en el límite sur de la subregión Pampa
Ondulada, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 34°55’ S, 57°57’W,
altitud 15 m.s.n.m., Estación Experimental Central de la Facultad de
ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP.
El suelo fue clasificado como un Argiudol típico, fina, illítica, térmica, (Soil
Conservation Service, 1994), perteneciente a la serie Centeno, con un
perfil que presentaba la siguiente secuencia: Horizonte A con un
desarrollo de 170 mm, franco limoso (18% arcilla, 61% limo, 21% arena);
3,44% de materia orgánica. De allí y hasta los 600 mm de profundidad se
encontraba un horizonte B textural, franco arcillo limoso (33% arcilla, 52%
limo, 15% arena); 1,72% de materia orgánica. Durante los tratamientos el
suelo se encontraba consolidado habiendo recibido la última labranza dos
años antes con arado de reja y vertedera a una profundidad de 150 mm.
En el tapiz vegetal natural presente predominaba el Rye Grass anual
(Lolium multiflorum Lam.) y el Trebol Blanco (Trifolium repens L.),
cubriendo la superficie de las parcelas en un 90% y con una distribución
altamente uniforme.
El diseño experimental elegido por los autores fue el siguiente: Todos los
ensayos tuvieron dos tratamientos Tractor Ligero (L) y Tractor Pesado (P),
con tres subtratamientos totalizando seis parcelas experimentales de 4 x
25 m, cada ensayo, más las respectivas parcelas testigo sin tráfico. Las
40
___________________________________________________Compactación de suelos
parcelas experimentales se distribuyeron dentro del lote en un diseño
totalmente aleatorizado con tres repeticiones para cada oportunidad,
totalizando para el conjunto de datos aquí analizados 36 parcelas con
subtratamientos más las respectivas parcelas testigo sin tráfico.
La Tabla 16 resume las intensidades de tráfico que corresponden a cada
subtratamiento.
Tabla 16: Intensidades de tráfico (Mg km ha-1) correspondientes a
cada subtratamiento.
Tratamiento Subtratamiento Intensidad de tráfico (Mg km ha-1)
0 pasadas 1 pasada 5 pasadas 10 pasadas
Ligero (L) 0 5,8 28,8 57,5
Pesado (P) 0 10,5 52,5 105
Las variables experimentales dependientes, que se vincularon a la
compactación, que fueron medidas ocho meses después de aplicados los
tratamientos de tráfico, han sido:
A)Densidad aparente en seco (DA) y humedad presente mediante sonda
nuclear gammamétrica de geometría oblicua (Troxler 3440) cada dato
promedio de tres repeticiones en los intervalos 0-150 mm, 0-300 mm y
300-600 mm.
B)Rendimiento del pastizal ocho meses después de los tratamientos de
tráfico expresado en materia seca (MS) por hectárea y en dos zonas para
cada subtratamiento con tráfico: Dentro de la huella de la pisada del
tractor. Fuera de la huella tomando las muestras a un metro
alternativamente a derecha e izquierda de cada huella y por último dentro
de las parcelas testigo sin tráfico.
Para comparar las medias de los subtratamientos se hizo un análisis de
varianza seguido del método de Fischer.
Los resultados encontrados fueron los siguientes: ocho meses después
de aplicados los tratamientos de tráfico, y con una humedad presente en
el perfil estudiado promedio del 16% (p p-1), se procedió a la toma de
datos. La impedancia del suelo fue tal, que impidió utilizar el penetrómetro
de cono y se desestimó la RP como variable experimental. En cambio sí
se evaluó en esta instancia, la densidad aparente en el perfil para los tres
rangos (0-150, 0-300 y 300-600 mm), Tabla 17, y se evaluó el rendimiento
en materia seca (MS), del pastizal remanente en cada parcela y en dos
posiciones, Tabla 18.
41
___________________________________________________Compactación de suelos
Tabla 17: Valores de DA, medidos gammamétricamente, ocho meses
después de efectuados los tratamientos de tráfico. HP media del
perfil estudiado: 16% (p p-1).
Prof. L1 P1 L5 P5 L10 P10 Testigo
(mm) S/T
0-150 0,780 B 0,739 A 0,726 A 0,782 B 0,862 C 0,738 A 0,718 A
0-300 1,161 B 1,120 B 1,185 C 1,180 B 1,192 C 1,195 C 0,838 A
300-600 1,191 B 1,214 B 1,230 B 1,327 C 1,220 B 1,366 C 0,958 A
* Letras distintas indican diferencias estadísticamente significativas (P<0,05) para
el test de Duncan entre tratamientos y de cada uno con la parcela testigo sin
tráfico. Cada dato es el promedio de nueve valores (tres mediciones en cada una
de las tres repeticiones)
La evaluación de la producción de los pastos naturales, ocho meses
después de instalados los tratamientos, en las parcelas sin tráfico y en la
de cada subtratamiento, se muestra en la Tabla 18; la Figura 28, por otro
lado, muestra las disminuciones porcentuales de la producción, medidas
siempre en términos de materia seca por hectárea, pero sólo dentro de la
huella.
Los resultados obtenidos, y expuestos a continuación, indican que se
puede utilizar el pastizal como variable respuesta en futuros seguimientos
de los perjuicios que ocasione la sobrecompactación en sistemas
productivos agrícolas.
Tabla 18. Evaluación del rendimiento del pastizal dentro y fuera de la
huella, hecha ocho meses después de los tratamientos de tráfico
para 1, 5 10 pasadas de tractor Liviano (L) y Pesado (P).
Subtratamiento Materia Seca Mg ha-1 Materia Seca Mg ha-1
Dentro de la huella Adyacente a la huella
L1 1,34 c 2,98 b
L5 0,95 b 2,71 c
L10 1,03 b 3,07 b
P1 1,24 c 3,39 d
P5 0,91 b 2,77 c
P10 0,18 a 3,03 b
Testigo 3,65 d 3,65 a
* Letras distintas indican diferencias altamente significativas (P<0,01) entre
subtratamientos y de cada uno con la parcela testigo sin tráfico según el test de Duncan.
Los valores de la densidad aparente en la Tabla 17, muestran que no
existen diferencias con los medidos inmediatamente después del tráfico
ocho meses antes. De modo que a pesar del tiempo transcurrido y los
cambios en la humedad presente, que era de 36% al recibir los
tratamientos y fue de sólo 16% durante ésta instancia de medición de la
densidad aparente, la compactación inducida se mantiene.
Siempre la Tabla 18, muestra también, la evaluación del pastizal en las
zonas adyacentes a la impronta de las huellas dejadas por el tractor. El
objetivo aquí fue tener una cuantificación de la afectación, ya no en
42
___________________________________________________Compactación de suelos
vertical sino en horizontal, de la compactación inducida por el tráfico. Para
ello se tomaron las muestras a un metro de la impronta de las huellas,
alternando la medición a la izquierda y derecha. Tanto los datos de la
evaluación dentro de la huella, como fuera de la huella (Tabla 18) fueron
comparados con las parcelas testigo sin tráfico y los datos de disminución
de la producción de pasto medidos en % de materia seca por hectárea
están expuestos en las Figuras 28 y 29 respectivamente.
Dentro de la huella
0
-20
Dism. rend. %
-40
-60
-80
-100
L1 L5 L10 P1 P5 P10 T
Serie1 -63 -74 -72 -66 -75 -95 0
Subtratamientos
Figura 28: Disminución del rendimiento del pastizal respecto al
testigo sin tráfico, evaluado ocho meses después del tráfico, dentro
de la huella dejada por el tractor, L y P = Ligero y Pesado, 1, 5, y 10 =
número de pasadas.
Las parcelas testigo sin tráfico tuvieron una media de rendimiento de 3,65
toneladas/ha expresado en materia seca. El rendimiento del pastizal
evaluado ocho meses después del tráfico dentro de la impronta dejada
por el pasaje de las ruedas mostró una disminución promedio de 74%
respecto al testigo no traficado. En esta evaluación y en el caso del
subtratamiento P10 dentro de la huella, el pasto había prácticamente
desaparecido, no mostrando regeneración aún ocho meses después al
momento de ésta evaluación.
43
___________________________________________________Compactación de suelos
Adyacente a la huella
0
-5
Red. rend %
-10
-15
-20
-25
-30
L1 L5 L10 P1 P5 P10 T
Serie1 -18 -26 -16 -7 -24 -17 0
Subtratamientos
Figura 29: Disminución del rendimiento del pastizal respecto al
testigo sin tráfico, evaluado ocho meses después del tráfico
adyacente a la huella dejada por el tractor, L y P = Ligero y Pesado,
1, 5, y 10 = número de pasadas.
Luego, y en orden de importancia, la disminución de rendimiento siguiente
la mostraron los subtratamientos P5 y L5, sin diferencias estadísticas
entre ellos. Esto significa que a pesar de corresponder al subtratamiento
P5 una intensidad de tráfico que casi duplica a la de L5, el daño producido
al pastizal en la huella fue el mismo. Esto muestra a esta variable más
dependiente del número de pasadas que del peso, dentro de los factores
que conforman la intensidad de tráfico. Para las menores intensidades de
tráfico, L1=5.8 y P1=10,5 Tonkm ha-1 este comportamiento se repite, ya
que ambos subtratamientos mostraron diferencias significativas de
rendimiento respecto al testigo, pero no entre ellos.
Finalmente al considerar a las mayores intensidades L10 = 57,5 y P10 =
105 Ton km ha-1, las diferencias entre el tractor pesado y el ligero fueron
altamente significativas (P<0,01). Es decir que si el número de pasadas
debe elevarse a diez, será muy diferente el daño si lo hacemos con el
tractor ligero que no el pesado. Esto significa que diez pasadas del tractor
ligero, a pesar de haber inducido similares valores de compactación en
profundidad que el pesado, no tuvieron, en el término de los ocho meses
desde el tráfico, igual respuesta en lo que a perjuicio a la producción de
pasto se refiere.
Tomando como base de análisis la Tabla 18 y la Figura 29, que recogen
los datos de producción de pasto evaluados en las adyacencias de las
huellas, donde la merma de rendimiento promedió un 18%, puede verse
una situación idéntica a la descrita para los resultados dentro de la huella
si consideramos los subtratamientos L5 y P5, pues acusan una caída del
rendimiento altamente significativa (P<0,01) respecto al testigo, pero no
existen diferencias estadísticas entre ellos. Además estos subtratamientos
de cinco pasadas ocasionaron el mayor perjuicio a la producción de
pasto, evaluada en este sector.
44
___________________________________________________Compactación de suelos
Otro en cambio ha sido el comportamiento del pasto en adyacencias a las
huellas para los de mayor intensidad de tráfico. Ahora sí, aquellos
similares valores de compactación inducida parecen evidenciar mermas
de rendimiento similares ya que no existen diferencias estadísticas para
las medias de rendimiento entre los subtratamientos L10 y P10. Por lo
tanto podría establecerse que diez pasadas del tractor ligero ocasionaron
tanto perjuicio como diez pasadas del pesado al considerar el sector
adyacente a las huellas.
Es razonable hipotetizar como más segura una respuesta a las variables
de tráfico en éste área evaluada, que no dentro de la huella. En ésta
última zona al incremento de la compactación debiéramos sumar el daño
mecánico ocasionado por las ruedas con la destrucción de muchas
plantas en función de los valores de resbalamiento ya citados. Ese trabajo
mecánico de amasado fue muy superior en las reiteraciones del
subtratamiento con el tractor pesado, sobre todo para los de diez
pasadas. Eso dejó, en la zona dentro de las huellas, muy en desventaja
para la producción a éstas parcelas. En cambio en las zonas adyacentes
no hubo ese trabajo mecánico de amasado y destrucción de plantas,
pudiendo por tanto vincularse mejor la respuesta a la variable
dependiente analizada.
Relacionando la distribución vertical de la compactación del suelo y la
respuesta del rendimiento en pasto a la compactación, podría
establecerse que en un área de al menos un metro a cada lado del
tractor, se produjeron severas reducciones en la producción del pastizal
debidas a la sobrecompactación inducida en profundidad por el tráfico de
los tractores. Dado que los tractores tenían una trocha o vía de 2,1 m, la
zona afectada antes analizada (un metro hacia cada lateral), podría
asimilarse a una que tuviera algo más de cuatro metros para cada pasada
del tractor, con una bajada de la producción del 18%. Si el apero tuviera
esos cuatro metros antes descritos como modales en la región, entonces
podría concluirse que el potrero trabajado en estas condiciones sería
afectado en ese orden en su totalidad.
A modo de balance, podría establecerse para las condiciones presentes,
que fueron: suelo de textura fina y alta humedad presente, con alrededor
de 72 kPa de presión sobre el suelo de las ruedas traseras, con 2,3 y 4,2
toneladas sobre su eje, respectivamente, que el suelo fue severamente
compactado en la profundidad descrita como subsuperficial, es decir por
debajo del horizonte arable convencionalmente. Estos resultados indican
que la compactación del subsuelo en este sistema puede inducirse por el
tráfico de vehículos con mucha menos carga por eje que los 6 toneladas
recomendados por Håkansson (1982) como límite para evitar la inducción
de compactaciones acumulables.
Por supuesto que estas recomendaciones deben estar estrictamente
vinculadas a la profundidad de arada normal en el sistema tratado. En
este sentido en Argentina se trabaja en todos sus sistemas de agricultura
con profundidades de labranza que no superan los 200 mm. Eso resulta
bastante por debajo de las profundidades utilizadas en muchos sistemas
45
___________________________________________________Compactación de suelos
europeos, seguramente considerados por el citado investigador sueco en
el momento de hacer extensivo el consejo.
Las conclusiones a las que se llego fueron las siguientes:
1) La compactación inducida en el subsuelo se mantiene, sin evidencia
de procesos de descompactación natural.
2) El peso del tractor tiene relación directa con la profundidad del perfil
donde se produce la mayor compactación.
3) El número de pasadas reiteradas sobre la misma senda puede emular,
e incluso reemplazar, al factor peso sobre el eje, en la responsabilidad
principal de inducir compactaciones en el subsuelo.
4) Diez pasadas aparece como el número crítico, a partir del cual se
perderían las ventajas de usar un tractor más ligero.
5) La producción de un pastizal se ve afectada por el tráfico, no sólo
dentro de las huellas, sino también en una zona adyacente.
Para Alakukku (1996) en suelos con porcentajes de arcilla entre el 6 y el
85%, la compactación en el subsuelo inducida por el tráfico vehicular, es
medible entre 3 y 11 años después de haber sido transitado con altas
cargas por eje, a pesar de que el intervalo mencionado haya contado con
períodos de congelamiento del suelo en profundidad.
Siguiendo con el tema, en América del Norte, Dickerson (1976) encontró
evidencias de que la compactación en suelos forestales después de las
operaciones de cosecha y extracción declinaba con el tiempo a un grado
tal que permitía una recuperación total en 12 años; mientras ha sido
afirmado por Froelich (1979) que la persistencia sería de hasta 16 años.
Mac Donagh y col. (1998), en un estudio realizado en la Estación
Experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la
Universidad Nacional de La Plata para cuantificar el impacto, en cuanto a
persistencia y distribución de la compactación, que el transporte de
madera de un monte forestal tiene sobre el suelo, realizo el siguiente
trabajo:
El ensayo fue llevado a cabo sobre un suelo Argiudol típico, fina, illitica,
térmica; (Soil Taxonomy, 1991), correspondiente al borde sur de la región
Pampa Ondulada (Moscatelli y col., 1980), con la siguiente descripción:
horizonte A franco limoso, de 170 mm de espesor, con 18 % de arcilja,
61% de limo, 21 % de arena y 3,44 % de mater¡a orgánica; horizonte B
hasta los 500 mm, con 33 % de arcilla, 52 % de limo, 15 % de arena y
1,72 % de materia orgánica. La humedad del suelo correspondiente para
cada momento de medición de resistencia a la penetración se presenta en
la Tabla 19.
46
___________________________________________________Compactación de suelos
Tabla 19: Humedad gravimétrica (%) para diferentes profundidades
evaluada conjuntamente con las mediciones de resistencia a la
penetración.
Prof. (mm) 27/11/97 25/02/98
0 – 100 35,5 c 20,9 a
100 – 200 31,4 b 20,3 a
200 – 300 30,2ab 20,1 a
300 – 400 28,3ab 19,7 a
400 – 500 26,9a 22,5 a
Diferentes letras indican diferencias significativas (P<O.05) entre rangos de profundidad
de acuerdo al Test de Tukey
En la Tabla 19, se puede ver que al momento de realizar el tránsito, el
suelo se encontraba muy húmedo. En el perfil superior prácticamente la
humedad se correspondía a la de capacidad de campo, algo por encima
de la humedad de máxima compactación Proctor (29%).
Sobre muestras de suelo correspondientes a los primeros 400 mm del
perfil los autores determinaron la compactabilidad Proctor (1933),
resultando la humedad óptima de compactación del 29 % para el estrato
de 0 a 200 mm y del 28,3 % para el de 200 a 400 mm de profundidad.
Para realizar los estudios de tránsito utilizó un camión de dos ejes, eje
motriz con rodado dual y una carga de 6,7 toneladas, eje delantero
directriz con una carga de 3,2 toneladas. El rodado era de carcasa
diagonal, 10 x 20. La presión de inflado de los neumáticos fue de 642
kPa.
El procedimiento que emplearon los autores consistió en la comparación
de 4 tratamientos: un relevamiento previo (sin tránsito) que se tomó como
testigo, siendo luego realizadas una (1PS), cinco, (5P5) y diez (10PS)
pasadas del camión cargado por sobre lugares predeterminados. Se
establecieron 5 estaciones de medición distribuidas aleatoriamente en
cada tratamiento, las cuales fueron tomadas como puntos de muestreo
permanente. En cada una de ellas se realizaron determinaciones en el
centro de cada una de las huellas luego del paso del camión. Para la
cuantificación de la resistencia a la penetración fue empleado un
penetrómetro de cono normalizado por ASAE (S 313.2.1992). Los datos
se tomaron en los primeros 700 mm del perfil, a intervalos de 76,2 mm,
siendo consideradas las profundidades como subtratamientos. El número
de muestras surgió de un premuestreo realizado para controlar la
variación espacial del sitio del ensayo (Mac Donagh, 1995).
Para estudiar la persistencia de la compactación se realizaron dos
determinaciones de resistencia a la penetración y humedad gravimétrica.
La primera en forma inmediata al tráfico y la segunda a los dos meses
(febrero de 1998). Según los resultados obtenidos, podemos ver que,
hubo diferencias entre tratamientos hasta los 305 mm. Por debajo de
dicha profundidad no hubo ningún efecto a pesar del alto peso total, lo
cual en parte se contradice con lo encontrado por Voorhees y col. (1978)
y por Hakanson y col. (1987). En particular hasta los 152 mm los
47
___________________________________________________Compactación de suelos
tratamientos de 5 y 10 pasadas se diferencian del testigo y del tratamiento
de 1 pasada. (Tabla 20). En principio, la Tabla 20 muestra un
comportamiento similar al citado por Soane col.(1976) ya que, luego de
hacer la primera pasada, la zona de máximo incremento en la resistencia
a la penetración se encuentra en los primeros 0,30 m y evoluciona hacia
la superficie con el incremento de la intensidad del tráfico.
Tabla 20. Valores de índice de cono (MPa) en las diferentes
profundidades (mm) tomados bajo la huella inmediatamente después
de los tratamientos con tráfico.
Trat. 0 76 152 228 305 380 457 533 610 686
0 PS 0,33a 0,49b 0,72a 0,86a 0,92a 0,98a 1,22a 1,54a 1,76a 1,95a
1 PS 0,34a 0,67a 0,94ab 1,13ab 1,27b 1,3a 1,45a 1,65a 1,9a 2.07a
5 PS 0,64b 1,02a 1,21bc 1,27b 1,3ab 1,25a 1,41a 1,74a 1,87a 2,3a
10 PS 0,59a 1,3a 1,49c 1,26b 0,93a 0,87a 1,05a 1,23a 1,62a 1,98a
Medias seguidas de diferente letra indican diferencias significativas (P<O.05> entre
tratamientos para cada rango de profundidad según el test de Tukey.
La hipótesis que explicaría este comportamiento es que se produjo un
incremento de la humedad volumétrica, debida a la desaparición de
macroporos evidenciada a través de una disminución del índice de cono
respecto al medido luego de una sola pasada. Similar comportamiento ha
sido descrito por Gulhati (1978) en ensayos sobre suelos arcillosos en
condiciones de humedad algo superior a la óptima de compactación
Proctor, aunque la mayor energía de compactación inducida por el
aumento del número de pasadas, no se vio manifestada con mayores
valores del índice de cono.
La hipótesis enunciada se corroboraría con las determinaciones
correspondientes a la segunda instancia de medición (Tabla 21), en la
cual se observa que tres meses después de los tratamientos, persisten
las diferencias hasta los 305 mm para el tratamiento de cinco pasadas y
también aparecen ahora, con una humedad bastante inferior a la anterior
oportunidad de medición (Tabla 21), incrementos del valor índice de cono
bajo el tratamiento de una pasada, a todas las profundidades evaluadas
por sobre el mencionado estrato.
Tabla 21. Valores de índice de cono (MPa) en las diferentes
profundidades (mm) tomados bajo la huella tres meses después de
los tratamientos con tráfico.
Trat. 0 76 152 228 305 380 457 533 610 686
0 PS 1,14a 2,19a 2,59a 3,14a 3,68a 3,83a 3,79a 3,39a 3,18a 3,15a
1 PS 1,3 a 3,68b 4,42b 5,02b 4,72b 3,82ab 3,83a 3,59a 3,19a 3,32a
5 PS 1,49a 4,44b 4,58b 4,74b 3,99b 3,61ab 3,37a 3,24a 3,09a 3,64a
10 PS 1,38a 4,73b 4,82b 3,82a 3,16a 2,64b 3,03a 3,61a 3,55a 3,55a
Medias seguidas de diferente letra indican diferencias significativas (P<O.05) entre
tratamientos para cada rango de profundidad según el test de Tukey.
La humedad presente en esta segunda instancia permitió evidenciar la
compactación inducida en un principio a través de la resistencia a la
48
___________________________________________________Compactación de suelos
penetración. Esta segunda instancia de relevamiento también las capas
que evidencian compactación se acercan a niveles superficiales según se
aumenta el número de pasadas, tal como fuera reportado también por
Jorajuria y col. (1995).
Por lo tanto, sólo al bajar la humedad tres meses después, esta
compactación se hizo evidente a través de una mayor resistencia a la
penetración en los citados horizontes.
Sin perjuicio de lo anterior, no hubo diferencias en la compactación
inducida entre cinco o diez pasadas. Una hipótesis que podría explicar
esto pasaría por considerar que los suelos finos, siendo transitados una
sola vez en condiciones de capacidad de campo, eliminan en su totalidad
los escasos macroporos que tienen. Aunque la porosidad total se
mantenga, al menos los macroporos pasarían a integrar la masa de
microporos. Las pasadas sucesivas se hacen entonces sobre un suelo
que sólo tiene microporos. Dado el nivel de humedad del ensayo esos
microporos estarían saturados de agua. El movimiento del agua en suelos
finos es suficientemente lento como para considerar que la presión
ejercida por el tráfico reiterado deberá mayoritariamente considerarse
como tensión neutra ó tensión hidráulica que se mantendrá en las
sucesivas pasadas en virtud de la escasa permeabilidad del suelo. No se
producirá por tanto, en estas condiciones, compactación por encima de
los niveles logrados en la primer pasada.
En relación a la distribución en profundidad de la compactación inducida
se midieron situaciones intermedias a las descritas previamente por
Werner y col. (1995), Voorhees y col. (1978) y Håkansson y col. (1987),
ya que con un tandem de ruedas con 3,2 y 6,7 toneladas respectivamente
y 1, 5 y 10 pasadas se obtuvieron los valores de máxima compactación
medida en función del índice de cono respectivamente a 305, 228 y 152
mm.
Las conclusiones del trabajo fueron las siguientes:
- La compactación inducida durante la cosecha de madera persiste a
niveles que pueden ser un impedimento al normal desarrollo radicular.
- El número de pasadas tiene una relación inversa con la profundidad
de localización de la capa con mayor impedancia.
- El tránsito sobre suelos finos en estado plástico, induce la máxima
compactación con escaso número de pasadas.
INCIDENCIA Y EFECTOS DE LA COMPACTACIÓN EN LA
PRODUCCIÓN DE CEREALES
Tránsito desde la preparación de la cama de siembra hasta la
cosecha en sistemas bajo labranza convencional
Durante la distribución de fertilizantes, la labranza secundaria y la
siembra, en sistemas bajo laboreo convencional, la resistencia a la
penetración del suelo es generalmente baja como resultado de la
remoción del suelo producida por la labranza primaria y por el contenido
49
___________________________________________________Compactación de suelos
de humedad del mismo en esa época del año. A lo largo de la realización
de estas labores el paso de los tractores y de las correspondientes
máquinas va produciendo una importante compactación del suelo (Figura
30 y 31).
Figura 30: Variación de la densidad aparente (kg/m3) antes y después
del paso de un tractor de 4 toneladas de peso sobre un suelo arado
(Botta 1997)
Estas zonas compactadas que se van formando es probable que
permanezcan a lo largo de todo el ciclo de cultivo. Los riesgos de esta
situación son bien conocidos por los productores quienes frecuentemente
tienden a utilizar ruedas duales, vehículos con orugas o cultivadores de
dientes adicionales para tratar de contrarrestar el efecto. Lyungars (1977)
encontró que el contenido de agua del suelo y él numero de pasadas de
las ruedas de las máquinas agrícolas son los principales factores
responsables de la compactación resultante durante la preparación de la
cama de siembra. El peso total de las máquinas parecería ser menos
importante, presumiblemente debido a la tendencia que se produce al
incrementar el tamaño de los rodados al incrementarse el tamaño del
tractor, esto limitaría el incremento de la presión en la zona de contacto
rueda/suelo.
50
___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 31: Valores de la densidad aparente (kg/m3), luego del
tránsito, en tres ocasiones después de arado en comparación con
los valores del mismo parámetro en siembra directa.
En zonas donde al momento de realizar la cosecha del cultivo el
suelo se encuentra en capacidad de campo o incluso con un mayor
porcentaje de humedad el efecto del tránsito durante la cosecha puede
ocasionar la compactación del suelo hasta los 450 mm de profundidad
(Soane y col. 1980).
Domsch (1970) consideró que las ruedas utilizadas en las
cosechadoras en la Unión Soviética eran demasiado pequeñas y estaban
demasiado infladas por lo que provocaban una alta presión de contacto
rueda/suelo.
En lugares donde los suelos están generalmente secos y la
resistencia a la penetración del suelo es alta las operaciones de cosecha
podrían resultar solo en pequeños cambios en la estructura del suelo
(Figura 31 y Figuras 32 a, b, c, y d). Lo mismo sucede en suelos bajo el
sistema de siembra directa, es decir, en un suelo con altos valores
iniciales de densidad aparente se puede inferir que el impacto del tránsito
de la maquinaria será menor al de un suelo que es tratado con laboreo
convencional. Sin embargo muchas veces los valores de densidad
aparente y resistencia a la penetración en suelos bajo siembra directa son
perjudiciales para el desarrollo del cultivo ya que superan los óptimos
para el crecimiento radicular.
51
___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 32 a
Figuras 32, a y b: Valores de densidad aparente (kg/m3), luego del
tránsito de una cosechadora para distintos sistemas de labranza.
52
___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 32 c
Figuras 32, c y d: Valores de densidad aparente (kg/m3), luego del
tránsito de una cosechadora para distintos sistemas de labranza.
53
___________________________________________________Compactación de suelos
Compactación en sistemas de siembra directa
Bajo los sistemas de siembra directa los ciclos de compactación -
remoción que encontramos en los sistemas de labranza convencional o
labranza vertical no ocurren.
La remoción mecánica del suelo no se presenta de otra manera más que
por la causada por la remoción en la línea de siembra o por quizás alguna
grada. Observaciones realizadas durante numerosos trabajos de
investigación indican que en sistemas bajo siembra directa se produce un
incremento en la densidad aparente del suelo entre los 0 - 250 mm de
profundidad
Figura 33: Cambios producidos, medidos después de la siembra, en
los valores de densidad aparente, para tres profundidades, durante
ocho años de siembra directa.
En suelos arenosos Pidgeon y Soane 1977 (Figura 33) encontraron que la
densidad aparente del suelo se mantenía constante luego del primer año
a una profundidad de 150-270 mm, mientras que luego de tres años la
densidad aparente continuaba incrementándose a una profundidad de 60
mm.
Los suelos sujetos a sistemas de siembra directa continua por más de dos
años es probable que se encuentren en un estado de precompactación y
es probable por tanto que tengan una suficiente capacidad portante como
para soportar el tránsito normal sin aumentar su estado de compactación.
54
___________________________________________________Compactación de suelos
Sin embargo durante las operaciones que se realizan con equipos muy
pesados y/o con el suelo húmedo pueden provocar un aumento de la
compactación de los suelos, y ante un cultivo sucesivo bajo siembra
directa o sea sin remoción del suelo, llegar a un estado de compactación
que dificulte la emergencia del cultivo, disminuyendo el porcentaje de
macroporos del suelo (Figura 34) y por lo tanto la permeabilidad de los
mismos.
Figura 34: Variación de la porosidad con la profundidad (suelo
arcilloso 32% de humedad ) medidos en la huella de una
cosechadora (Dickson 1985).
En nuestro país los datos de compactación en los sistemas bajo siembra
directa son contradictorios, la República Argentina produce alrededor de
39.800.000 toneladas de granos, con un valor de U$A 4.560.000.000. Las
exportaciones de granos constituyen uno de los pilares de la economía
del país, ya que aportan unos U$A 2.200.000.000. En el aspecto
climático, la región pampeana, se caracteriza por la alta intensidad de
lluvias en períodos en los cuales los cultivos estivales no cubren
totalmente el suelo o aún no han sido sembrados (Pecorari, 1988), a lo
cual se suma la ocurrencia de sequías estacionales en época de floración
55
___________________________________________________Compactación de suelos
y llenado de granos, con una probabilidad de ocurrencia de alrededor del
70% (Zeljkovich y Ferrari 1991).
En los últimos años se ha producido una intensificación global en el uso
de la superficie dedicada a la agricultura. Según el Censo Nacional
Agropecuario 1994, desde 1923 a 1994 el índice de volumen físico (índice
de Lasperyes) para la producción agropecuaria pasó de 37,58 a 106,86.
Este índice aumentó, para la producción agrícola de 34,64 a 116,8, y para
la producción pecuaria de 41,71 a 90,10.
El aporte de insumos y de capacidad de trabajo que se hace a los
distintos agrosistemas, ha permitido aumentar el rendimiento promedio de
los cultivos, que como en el caso del maíz evolucionó de 1,75
toneladas/ha (promedio de las cosechas 1961 a 1965), a 4,33
toneladas/ha (promedio de las cosechas 1991 a 1995), ha enmascarado
un problema de degradación de suelos. Ya en 1964, Zaffanella y
Zaffanela citan para Pergamino una tendencia decreciente en el
rendimiento de maíz de 15 kg/ha por año para el período de cosecha de
1939-1958 por causas atribuibles a degradación del suelo. Coscia (1991),
afirma que el pasaje a sistemas productivos de agricultura pura,
realizados bajo el esquema de labranza tradicional, ha sido el factor
básico y decisivo del proceso de pérdida de fertilidad y deterioro del suelo.
Tanto Darwich (1990), para la subregión pampeana húmeda, como Glave
(1990), para la subregión pampeana subhúmeda, citan entre las limitantes
para la incorporación de tecnologías conservacionistas, al
desconocimiento total o parcial, por parte del productor, sobre las
implicancias de uso de uno u otro sistema, sobre las propiedades del
suelo y sobre los rendimientos, y a la falta de difusión de experiencias
piloto.
Zeljkovich & Ferrari (1991), se preguntan hasta dónde la mayor infiltración
en siembra directa no se ve contrarrestada por un aumento en el
escurrimiento subsuperficial y/o en el drenaje. En años con lluvias
normalmente espaciadas, estas diferencias desaparecerían, debido al
efecto de reposición de las lluvias.
La labranza profunda, como otra de las formas para aumentar el
almacenaje de agua y para facilitar el desarrollo de raíces en profundidad,
es propuesta por algunos autores (Senigagliesi & Ferrari, 1993). Estos
hipotetizan que podría disminuir la resistencia a la penetración y aumentar
el contenido de agua en el perfil del suelo.
El rastrojo en superficie es mencionado por algunos autores como
responsable del aumento de la capacidad portante del suelo. Según esto,
los efectos perjudiciales del tráfico son menores en suelos en los que el
rastrojo no ha sido incorporado, según Torbert & Reeves, (1995).
También encuentran que la labranza tiene mayor incidencia que la
cobertura sobre la infiltración, y lo explican por su efecto sobre la
degradación, saturación, y obstrucción de poros, entre otros.
La distribución y disponibilidad de nutrientes es alterada también por el
efecto de los distintos sistemas de labranza. Senigagliesi & Ferrari (1993),
plantean que la siembra directa produciría una redistribución en el perfil,
de los porcentajes de materia orgánica, nitrógeno, fósforo, potasio, calcio,
56
___________________________________________________Compactación de suelos
y magnesio. Según estos autores, en siembra directa se produciría una
concentración de nutrientes en los primeros cm de suelo, disminuyendo
en profundidad; mientras que en labranzas con arado de reja existiría una
distribución homogénea en toda la capa arada. La siembra directa tendría
además menor disponibilidad de nitrógeno por menor mineralización, y
por mayor desnitrificación y lixiviado. Encuentran que los rendimientos
son similares entre sistemas de labranza en suelos francos, mientras que
en suelos franco limosos la siembra directa rinde un 12% menos que la
labranza convencional. Los mismos autores, afirman que las labranzas en
suelos finos inmediatamente mejoran las relaciones aire/agua, lo que
resulta en un mejor crecimiento de las plantas. Finalizan hipotetizando
que la siembra directa tendría una relación inversa con el espesor del Bt
en argiudoles.
En base a lo mencionado se puede inferir que existen algunas
contradicciones, en cuanto al tema de la compactación del suelo y
rendimiento del cultivo, sobre la utilización indiscriminada de esta técnica
que actualmente en nuestro país se realiza en más de 6.000.000. de
hectáreas. (El tema será tratado ampliamente en el cuadernillo
correspondiente a siembra directa).
Establecimiento y crecimiento de las raíces
La distribución y la profundidad de siembra son de importancia crítica para
un establecimiento uniforme del cultivo y para obtener esta uniformidad
son necesarias ciertas propiedades físicas de la cama de siembra. Los
mapas de transito de las operaciones de preparación de la cama de
siembra hacen que la uniformidad de estas sea muy pobre y esto es a
menudo confirmado a través de la apariencia de la emergencia del cultivo.
Aun en sistemas de siembra directa es frecuente que la penetración sea
inadecuada en la huella que ocasionaron operaciones anteriores, dando
como resultado un pobre establecimiento del cultivo que se traduce en
pobres rendimientos, este efecto podría ocurrir también en sistemas bajo
labranza convencional o vertical.
En ensayos realizados en la Unión Soviética, la proporción de semillas
descubiertas que quedaban sobre las huellas de operaciones anteriores a
la siembra, disminuyo de 13,1% a 2,4% cuando pasaron a usar ruedas
duales en lugar de singles (Slovoitchik y col. 1977). Aunque en suelos
sueltos y con muy bajos contenidos de humedad la emergencia suele ser
superior en las huellas, el trigo ha mostrado reducciones significantes de
la emergencia cuando la superficie del suelo tiene una alta densidad
aparente y resistencia a la penetración del suelo (Chancellor 1978). La
germinación y el crecimiento inicial de maíz para silo en un suelo de
textura arcillosa fue estudiado durante dos estaciones por Raghavan y
McKyes (1978). En la primera, estación húmeda, observaron un retraso
de 5 a 6 días en la emergencia de las plántulas en parcelas compactadas
por él transito hasta la siembra respecto a las parcelas testigo y lo
57
___________________________________________________Compactación de suelos
atribuyeron al alto contenido de humedad de las parcelas mas
compactadas que provocaron una disminución en la temperatura del
suelo. En el segundo ensayo estación seca, el tiempo de emergencia y el
crecimiento inicial de las plántulas fue levemente mejor en las parcelas
más compactadas. Las diferencias que existieron las atribuyeron a que en
las parcelas menos compactadas no hubo un buen contacto entre las
semillas y el suelo y por lo tanto redujo la absorción de agua.
La respuesta de las raíces a la compactación es muy compleja debido a
las numerosas maneras en que la compactación afecta las propiedades
físicas de los suelos.
Se han realizado muchos intentos por establecer valores críticos de
densidad aparente del suelo, resistencia a la penetración o peremebilidad
los cuales se podrían correlacionar como limitantes del crecimiento y
funcionamiento radical (Scott Russell 1977) . Estudios de laboratorio
utilizando medios simplificados han producido claras evidencias de estas
relaciones, pero en el campo la complejidad de la estructura del suelo y la
gran variedad de niveles de contenido de agua resultan en correlaciones
pobres o insignificantes. Por otra parte la disminución del crecimiento
radical en una parte del suelo podría ser compensada por un incremento
del crecimiento en otro sitio.
Observaciones a campo en los alrededores de las huellas han mostrado
que el crecimiento radical puede ser seriamente retrasado por efecto de la
compactación (Voorhess 1977). En contraste el crecimiento de las raíces
en suelos de baja densidad aparente tiende a ser no tan ramificado el cual
podría resultar en una exploración del suelo no del todo optima y por lo
tanto en algunas deficiencias de micro y/o macronutrientes.
Eriksson y col. (1974) informaron que el crecimiento radical en un cultivo
de trigo fue progresivamente reducido cuando en la superficie del suelo se
encontraban presiones de mas de 200 Kpa y la resistencia a la
penetración a la cual las raíces encontraban un impedimento para
desarrollarse estaba entre los 0,8 y 5 Mpa. La importancia del grado de
penetración, el tamaño de la raíz y el tipo de suelo en la influencia que
tienen en relación la elongación de la raíz respecto a la resistencia a la
penetración fue estudiado por Goderman (1977), él concluyo que con
técnicas estandarizadas se podrían encontrar valores de crecimiento
radical en suelos compactados.
En nuestro país se ha producido en las últimas dos décadas un
importante aumento de la superficie cultivada a partir de sistemas
conservacionistas (Maroni, 1990). La labranza con escarificadores de
cinceles y la siembra directa han sido entre los mismos los de mayor
utilización. Sin embargo Darwich (1990) considera como principal limitante
para su difusión, al desconocimiento de los efectos que estos sistemas
provocan sobre las propiedades físicas de los suelos y el rendimiento de
los cultivos.
La respuesta de los cultivos a las labranzas ha sido estudiada con
resultados diversos. La labranza vertical profunda ha sido propuesta como
una posibilidad de mejorar el almacenaje de agua y la exploración del
sistema radicular en profundidad permitiendo atemperar los efectos de
58
___________________________________________________Compactación de suelos
sequías estacionales; sin embargo Jensen y Sletten (1965) afirman que si
bien estos implementos aflojan el suelo, los procesos de reconsolidación
que se producen con el tiempo, disminuyen los efectos de la labor. Por
otra parte, los sistemas que no remueven el suelo pueden facilitar la
compactación del mismo (Carter, 1988). Leiva y Hansen (1984)
determinaron, en ensayos de larga duración, que la siembra directa
produjo una mayor compactación del suelo en el estrato de 0,05 a 0,2 m,
mientras que en la labranza con cincel no se registró compactación, a
través de la medición de la resistencia a la penetración.
Threadgill (1982) indicó que valores de 1500 kPa de resistencia a la
penetración disminuyen el crecimiento de raíces, mientras que valores de
2 kPa lo impiden. Estos valores delimitarían entonces el volumen del
suelo apto para el normal crecimiento de las raíces. Barber (1971),
reportó diferencias entre sistemas de labranza para el crecimiento de
raíces, determinando una mayor producción de éstas para el tratamiento
con arado de reja, como así también una mayor profundidad de la zona
de mayor concentración radicular. En este mismo sentido, una
concentración de las raíces a niveles superficiales para los sistemas
conservacionistas ha sido reportada por Leiva y Hansen (1984) y
Anderson (1987). Por otra parte, también se han detectado interacciones
entre híbridos y fertilización nitrogenada para distintos caracteres,
favoreciéndose en algunos híbridos la prolongación de la etapa de
crecimiento radicular mediante el agregado de nitrógeno (Mackay y
Barber, 1986).
Chidichimo y col. (1992 a), en ensayos comparativos de sistemas de
labranza con arado de reja, cincel superficial, y cincel profundo, con
diferentes híbridos de maíz, hallaron un mayor rendimiento en grano para
arado de reja, e inferior 1en cincel superficial. Erbach y col. (1986)
determinaron, en un suelo franco limoso, un rendimiento 11 % menor para
siembra directa en relación a la labranza con arado de reja y vertedera.
Hallauer y Colvin (1985), ensayaron 14 híbridos simples de maíz durante
5 años, sin encontrar interacción híbrido por labranza para rendimiento.
Sin embargo, Newhouse y Crosbie (1987) y Chidichimo y Asborno (1992)
determinaron interacción labranza x genotipo para biomasa y rendimiento
en grano, hipotetizando estos últimos autores que la diferente habilidad de
los híbridos, permitiría a algunos de ellos aprovechar más eficientemente
las condiciones ambientales y culturales.
En este contexto, Ressia1 (1998) realizó un extenso ensayo con el
objetivo de determinar el efecto de los diferentes sistemas de labranzas
1
Docente investigador Facultad de Agronomía de Azul, UNCPBA. Av lnt. Giraut
sin numero. Codigo postal (7300) Azul, República Argentina. Tel/Fax
++54(281)33291
E-mail: [email protected]
59
___________________________________________________Compactación de suelos
sobre el sistema radicular en el cultivo de maíz, y su relación con el
rendimiento en grano.
El ensayo fue realizado durante la campaña 1995/96 el partido de Azul
(36º 42’ S 50' W), sobre un Argiudol típico. Como tratamientos principales
se consideraron: labranza con arado de rejas y vertederas (AR), a una
profundidad de 0,17 m; labranza con escarificador de cinceles (EC), a una
profundidad de 0,25 m, realizando dos pasadas con un implemento de
arcos flexibles con 0,35 m de separación entre planos de acción; siembra
directa (SD), realizando una única pasada con la sembradora. La cama de
siembra en los dos primeros tratamientos se completó con rastra de
discos de doble acción y de dientes. En SD se realizó, previo a la siembra
una aplicación de glifosato y 2,4 D en dosis de marbete. El 19 de octubre
de 1996, tres híbridos (DK 4F37, DK 669 y DK 752) fueron sembrados
como subtratamientos, siendo luego raleados a una densidad uniforme de
65000 plantas.ha-1. Como subsubtratamientos se consideraron las
alternativas de fertilización nitrogenada, las que fueron: sin y con
nitrógeno, en cuyo caso en V9 (escala de Ritchie y col., 1986) se fertilizó
con 46 kg.ha-1 de nitrógeno en la forma de urea. A la siembra se fertilizó
con 5,5 kg.ha-1 de nitrógeno y 23 kg.ha-1 de fósforo bajo la forma de
fosfato monoamónico a todo el ensayo. En preemergencia del cultivo se
aplicó atrazina y acetoclor en dosis de marbete.
Se realizaron determinaciones de resistencia a la penetración con un
penetrómetro de cono bajo norma ASAE S 313.2 (ASAE, 1992), previo a
las labores primarias, luego de éstas y con el cultivo con 9 hojas
desarrolladas (V9), a intervalos de 0,05 m. La humedad del suelo se midió
sinmultáneamente con la resistencia a la penetración, a intervalos de 0,1
m. Sobre el cultivo se determinó producción y distribución de raíces y
rendimiento en grano. En el estadio VT se tomaron muestras de suelo en
cada subsubparcela, extrayendo dos submuestras, a ambos lados de una
planta, con un cilindro calador de 0,075 m de diámetro, ubicando su eje a
0,07 m de la planta. Se extrajeron muestras hasta los 0,4 m, a intervalos
de 0,1 m, siendo posteriormente congeladas hasta su procesamiento
según la técnica descripta por Chidichimo y col. (1992, b). En cada
subsubparcela se cosechó a mano una superficie de 10 m2, trillándose lo
obtenido y corrigiendo el rendimiento en grano a una humedad uniforme
del 14,5%. Se realizó posteriormente un análisis de la varianza,
cuantificando las diferencias por el test de Tukey.
En cuanto a los resultados, el autor, remarca que las lluvias en los meses
previos a la realización de las labranzas primarias fueron escasas,
mientras que las ocurridas durante el ciclo del cultivo se caracterizaron
por una inadecuada distribución. Indicando que en el mes previo a la
realización de las labranzas primarias se registraron 9 mm de
precipitación, 31 mm durante el barbecho, 194 mm desde la siembra
hasta el estado V9, 44 mm desde V9 hasta floración y 227 mm desde
floración hasta la cosecha. Por lo expuesto, las deficiencias hídricas
fueron muy notorias durante la emergencia del cultivo, el final del período
vegetativo y gran parte del periodo reproductivo. La humedad del suelo en
todas las instancias de medición fué muy baja (12 %), atribuyéndose esto
60
___________________________________________________Compactación de suelos
a la escasa precipitación pluvial. Las diferencias de humedad entre
sistemas de labranza no fueron significativas, por lo que resultó posible la
comparación de los valores de resistencia a la penetración entre
sistemas, en cada período de medición.
Figura 35: Profundidad de 1500 kPa de resistencia a la penetración
de los distintos tratamientos en diferentes momentos de medición.
Azul, 1995.
Luego de las labranzas la profundidad a la cual la resistencia a la
penetración alcanzó valores de 1500 kpa, fue 42 % y 69 % mayor para
AR y EC respectivamente, con respecto a SD (Figura 35). Esto implicaría
una situación muy desventajosa para este último tratamiento, ya que de
acuerdo con Threadgill (1982) el mismo dispondría de un menor volumen
de suelo sin limitaciones para el crecimiento radicular. En el estadio V9, la
profundidad a la cual el índice de cono alcanzó valores de 1,5 MPa se
mantuvo aproximadamente igual para AR y SD, mientras que en EC la
misma disminuyó un 12 %, lo que podría atribuirse a un proceso de
reconsolidación del suelo, de acuerdo a lo reportado por Jensen y Sletten
(1965). En este momento los tratamientos AR y EC fueron semejantes
entre si y significativamente mayores a SD.
Del análisis del índice de cono por estratos, surge que luego de las
labranzas SD tuvo significativamente mayor resistencia a la penetración
que EC hasta 0,25 m de profundidad. En el estadio V9 las diferencias
fueron significativas hasta los 0,2 m, aunque en SD no se pudo penetrar
más allá de esa profundidad, por lo que debe asumirse que los valores de
este tratamiento fueron claramente mayores a 2000 kPa. En ambas
61
___________________________________________________Compactación de suelos
instancias de medición, no hubo diferencias significativas entre los
tratamientos AR y EC en cada uno de los estratos considerados. Sin
embargo, en el estadio V9, a la profundidad de 0,15 m, EC tuvo valores
de índice de cono 25 % mayores que AR, pero 42 % menores que SD.
Asimismo, a 0,25 m tanto AR como EC tuvieron registros de índice de
cono ligeramente mayores a 1500 kPa, mientras que SD superó los 2
MPa de resistencia a la penetración. Los resultados alcanzados, resultan
coincidentes con los reportados por Carter (1988) y Leiva y Hansen
(1984), (en el sentido que en SD las propiedades físicas del suelo podrían
ser limitantes del normal crecimiento de raíces, en comparación con los
tratamientos con remoción de suelo.
El peso seco de raíces en el total del perfil analizado, no mostró
diferencias significativas entre labranzas, híbridos, fertilizante ni
interacciones. Pese a ello, el tratamiento SD tuvo 8,4 % menor peso seco
de raíces que AR, coincidiendo con lo determinado por Barber (1971). Al
analizar el peso seco de raíces por estrato (Figura 36), resultaron
significativos el efecto de estrato y la interacción estrato por labranza. En
el estrato de 0,0-0,1 m no hubo diferencias significativas entre los
tratamientos, aunque SD tuvo casi 9 % más raíces que AR, lo que resulta
llamativo teniendo en cuenta que la resistencia a la penetración en SO fue
significativamente mayor. En el estrato de 0,1-0,2 m EC y SO tuvieron
respectivamente 14,3 % y 28,2 % menor cantidad de raíces que AR,
diferencias que resultaron significativas; estos resultados coinciden con
las tendencias determinadas para la variable resistencia a la penetración
de este estrato. En cuanto al estrato de 0,2-0,3 m, EC tuvo 42 % más
raíces que SD y casi 17 % más raíces que AR, diferencias que resultaron
significativamente mayores solamente para EC con respecto a SD. Esto
podría explicarse en relación a las diferencias en resistencia a la
penetración respecto a SD y por una mejor condición de suelo durante un
intervalo significativo del ciclo de cultivo cuando se lo compara con AR, lo
cual resulta concordante en parte con lo indicado por Leiva y Hansen
(1984). Por último, en el estrato de 0,3-0,4 m todos lOS tratamientos fueron
homogéneos, con pequeñas diferencias a favor de EC.
62
___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 36: Peso seco de raíces de los distintos tratamientos de
labranza, en cada estrato. Azul, enero de 1996.
En un análisis general, SD denota una concentración de raíces en
superficie, con el 51 % del total en los primeros 0,1 m del suelo. Si bien la
resistencia a la penetración de SD en este estrato fue mayor a los demás
tratamientos, las condiciones en los estratos más profundos habrían sido
mucho más severas originando un mayor crecimiento de las raíces en el
estrato más superficial. Por su parte EC reflejaría pequeñas ventajas
respecto de la producción de raíces en profundidad. Estos patrones de
distribución en el perfil coinciden con lo determinados por Leiva y Hansen
(1984) y Anderson (1987). Las mediciones de resistencia a la penetración,
puntualmente establecidas en el tiempo, hacen que entre dos mediciones
puedan existir períodos con suficiente humedad en el suelo como para
disminuir la resistencia a la penetración y permitir el crecimiento de las
raíces, lo cual haría que se vea enmascarada parcialmente la relación
entre ambos parámetros. No obstante ello la producción de raíces aquí
analizada encuentra un alto grado de correspondencia a nivel de
tendencias con los registros de resistencia a la penetración.
Las diferencias entre híbridos no fueron estadísticamente significativas,
aunque el híbrido DK 752 tuvo un 8,8 % menos peso de raíces en los 0,4
m que el híbrido DK 669, el cual alcanzó los mayores valores. En los 0,2
m superiores este último tuvo 5 % más de raíces que el híbrido DK 4F37.
En el estrato de 0,2-0,3 m existió interacción entre híbridos y fertilizante,
mientras en los híbridos DK 669 y DK 4F37 los tratamientos con nitrógeno
tuvieron menor cantidad de raíces que los no fertilizados, el híbrido DK
63
___________________________________________________Compactación de suelos
752 aumentó su cantidad de raíces en este estrato cuando fué fertilizado.
En cambio, en el estrato de 0,3-0,4 m los valores no se diferenciaron.
El efecto de la aplicación de nitrógeno sobre la producción de raíces
resultó poco claro, no pudiendo establecerse tendencias definidas.
Excepto para el estrato de 0,2-0,3 m la fertilización no tuvo incidencia
sobre el peso seco de raíces ni la distribución en el perfil, en discordancia
con lo reportado por Mackay y Barber (1986). Esto podría atribuirse al
severo déficit hídrico del cultivo en el momento de la fertilización, lo que
habría impedido el norrr~aI aprovechamiento del fertilizante.
El rendimiento en grano de los tratamientos y subtratamientos se resume
en la Tabla 22. Hubo diferencias estadísticamente significativas entre
sistemas de labranza. AR tuvo el mayor rendimiento, siguiéndole EC y por
último SD, con rendimientos 7,5 % y 14,1 % inferiores respectivamente;
esto se corresponde con las tendencias en el peso seco de raíces y en
resistencia a la penetración, especialmente si se compara SD respecto de
los tratamientos con remoción de suelo. A lo anteriormente expresado,
podría agregarse como explicación de los mayores rendimientos de los
sistemas con remoción de suelo, la mayor disponibilidad de nutrientes en
los sistemas de labranza convencional, producto de una mayor
mineralización.
Tabla 22: Rendimiento en grano de maíz (en kg.ha-1 ) para los
distintos tratamientos de labranzas e híbridos. Azul, mayo de 1996.
Medias seguidas de letras diferentes entre columnas indican diferencias significativas al
95% del test de Tuckey entre labranzas. Medias seguidas de letras diferentes entre filas
indican diferencias significativas al 95% del test de Tuckey entre híbridos
64
___________________________________________________Compactación de suelos
La disminución de rendimiento del tratamiento EC con respecto a AR,
resulta semejante a lo encontrado por Chidichimo y col. (1992, a). Por otra
parte, las diferencias entre los sistema EC y SD son concordantes con los
resultados alcanzados por Erbach col. (1986).
La fertilización no produjo diferencias de rendimiento, atribuyéndose esto,
al igual que para el peso de raíces, al déficit hídrico al momento de la
fertilización. En cuanto al comportamiento genotípico, no se detectaron
interacciones labranza por híbrido para rendimiento en grano,
concordando con Hallauer y Colvin (1985) y en contraposición a
Newhouse y Crosbie (1987) y Chidichimo y Asborno (1992). El híbrido DK
4F37 alcanzó los mayores rendimientos (15 % y 10 % superiores en
relación al DK 752 y DK 669 respectivamente), situación que podría
atribuirse en parte a una mejor adaptación del híbrido doble DK 4F37 a
condiciones de restricción hídrica, en un ciclo de baja pluviometría
durante el período critico, con respecto a los dos híbridos simples.
Las conclusiones de este trabajo fueron las siguientes:
- Las labranzas con remoción de suelo aumentan la profundidad a la
cual la resistencia a la penetración reduciría el crecimiento radicular.
- Los sistemas de labranza modifican la distribución en profundidad del
sistema radical.
- Los sistemas de labranza afectan el rendimiento en grano de maíz.
Respuesta del rendimiento de los cereales
La literatura acerca de la relación existente entre el crecimiento de la
planta y la compactación del suelo ha sido revisada por Eriksson y col.
(1974), Canell (1977) y otros. El crecimiento y el rendimiento del cultivo
muestran una respuesta optima a cierto estado de compactabilidad del
suelo. Este punto optimo se encuentra relacionado con el tipo de suelo, el
estado fenológico del cultivo y las condiciones climáticas. Estos efectos
interactúan representando parte de la explicación de los variables
resultados observados en diferentes experimentos y por la gran
discrepancia existente entre resultados experimentales obtenidos a partir
de ensayos realizados a campo respecto de algunos ensayos de
laboratorio.
En algunos ensayos el tránsito de maquinarias pesadas, antes o durante
la preparación de la cama de siembra en trigo, sorgo y maíz no han
mostrado una disminución en el rendimiento del cultivo (Chancellor 1976),
sin embargo en muchos casos los, incrementos en el rendimiento han
sido el resultado de una mejor continuidad de los macroporos,
permitiendo un mejor establecimiento de la planta.
Aun ante el aparente efecto dañino ocasionado por la cosecha de caña de
azúcar en condiciones húmedas del suelo, no se han encontrado efectos
en el rendimiento del cultivo de trigo subsiguiente bajo un sistema de
siembra convencional (Jaggard 1974’75). A pesar de esto, Eriksson y col.
(1976) informo que los rendimientos de los cereales en Suecia se
65
___________________________________________________Compactación de suelos
incrementarían en un 6% en ausencia de compactación por el trafico de
máquinas, y en la Unión Soviética Dvorstov y Polyak (1989) informaron
una disminución de un 15% de los rendimientos de avena cuando la
densidad aparente del suelo se incrementaba solo 100 Kg/m2 sobre el
optimo debido al pasaje de la maquinaria agrícola.
La posible respuesta de los rendimientos a la compactación inducida por
el transito de las maquinas depende considerablemente del contenido de
agua en el suelo en el momento de realizar el tránsito. El régimen de agua
durante el ciclo de cultivo podría también ser importante. Czeratzk (1966)
informo que el rendimiento de trigo era influenciado por años húmedos y
secos en relación a la porosidad del suelo.
El cambio estacional en el optimo del grado de compactabilidad del suelo
para el crecimiento de los cereales fue estudiado por Eriksson y col.
(1976). El grado de compactabilidad del suelo fue independiente de las
características del suelo aunque las respuestas del cultivo en suelos de
texturas finas fueron más sensibles que en los de texturas gruesas.
Voorhees (1977) informo que las plantas de trigo sembradas sobre la
huella en un año relativamente seco en Minnesota rindieron 0,9
toneladas/ha más que las que estaban sobre suelos no pisados por las
ruedas de las máquinas, pero a su vez estas rindieron una tonelada/ha
menos que en un año húmedo. Las diferencias de rendimiento
observadas entre ambos años fue atribuida a una germinación más lenta
y a una reducción en la población de plantas respecto al año húmedo. La
temperatura del suelo en el cinturón maicero norteamericano puede ser
incrementada entre 1 y 1,7 ºC debido a la compactación del suelo
(Voorhees 1976).
Pollard y Elliot (1978) relacionaron el rendimiento de maíz para grano con
la compactación en un suelo arenoso durante un período de dos años. En
el primer año el rendimiento de las parcelas con una densidad aparente
del suelo de 1540 kg/m3 a 150-200 mm de profundidad fue de 4,86
tonelada/ha comparado con 3 tonelada/ha en las parcelas en las que la
densidad aparente fue de 1980 kg/m3 a la misma profundidad. En el
siguiente período el rendimiento en las parcelas más compactadas fue
menor 4,71 toneladas/ha contra 5,16 toneladas/ha pero la diferencia no
fue estadísticamente significativa. Estos autores llegaron a la conclusión
que las diferencias encontradas durante el primer año podrían ser
atribuidas al exceso de humedad existente en las parcelas más
compactadas debido a una restricción en la permeabilidad de los suelos.
Los efectos estacionales influenciaron la relación entre el tráfico de
máquinas y el rendimiento de maíz para silo en un suelo arcilloso
(Raghavan y col. 1978). El tráfico fue realizado un poco antes o después
de la siembra, y se realizaron 0,1,5,10 o 15 pasadas de ruedas con
presiones de contacto rueda-suelo de 31,41 o 62 Kpa. En 1976, con una
estación de verano en la cual hubo muchas lluvias, los rendimientos
resultaron severamente afectados encontrándose disminuciones de hasta
un 50% (Raghavan y col. 1978), aunque la densidad aparente en el
horizonte superior 0-200 mm fue solo de 1120 kg/m3.
66
___________________________________________________Compactación de suelos
En el siguiente año la lluvia caída durante el ciclo de cultivo fue un 35%
menor y los rendimientos fueron completamente diferentes. Los máximos
rendimientos se obtuvieron en los suelos en los cuales la densidad
aparente entre los 50-200 mm fue de 1050 kg/m3, mientras que en
tratamientos con densidad aparente del suelo menor 920 kg/m3 (menos
compactados) los rendimientos cayeron aproximadamente en un 30%.
Estos resultados evidencian las grandes fluctuaciones que se observan
en ese optimo de compactabilidad de los suelos agrícolas en función de
las condiciones climáticas.
La compactación es probable que disminuya la calidad y uniformidad de
las plantaciones de los cultivos.
Incidencia y efecto de la compactación en la producción de otros
cultivos no cereales
Importancia de la compactación y los microorganismos del suelo
Muchos de los microorganismos del suelo, benéficos y perjudiciales, son
muy sensibles a los cambios en la aireación del suelo, distribución del
tamaño de poros y contenido de agua del suelo provocada por el pasaje
de las ruedas de máquinas agrícolas. Estos efectos podrían por lo tanto
ejercer una influencia indirecta en la relación existente entre la respuesta
del cultivo y la compactación del suelo.
La cantidad de nódulos encontrados en raíces de soja fue un 30% menor
en plantas que se encontraban al lado de un surco transitado a ambos
lados por las ruedas de las máquinas respecto a uno que solo había sido
transitado a un lado (Voorhees y col. 1986).
El tráfico de tractores sobre un suelo arcillo - limoso en zonas pastoriles
provocó una disminución en la fauna del suelo y lombrices debido a los
daños físicos directos más que a una desfavorable condición del suelo.
Una recuperación en la cantidad de lombrices fue observada luego de 6 a
10 meses (Aritajat y col. 1977).
OPCIONES PARA REDUCIR LA COMPACTACIÓN PROVOCADA POR
LAS RUEDAS
Hay tres maneras principales para reducir la compactación en los suelos
agrícolas debido al tráfico de vehículos.
1- Reducir el número de pasadas de la maquinaria convencional
2- Reducir la masa del vehículo y la presión en la zona de contacto
rueda/suelo
3- Controlar y limitar el trafico
La reducción del tránsito puede llevarse a cabo a través de combinar dos
operaciones de cultivo en una sola pasada o de modificar la realización de
las operaciones de cosecha que se realizan normalmente, como por
67
___________________________________________________Compactación de suelos
ejemplo descargar en las cabeceras para que los vehículos de transporte
no transiten sobre el lote que se esta cosechando.
Reducción en la masa del vehículo y la presión de contacto
rueda/suelo.
El hecho de reducir el peso de la maquinaria agrícola ha sido tenido en
cuenta desde hace ya muchos años. Amos (1918) considero que los
tractores pesados (en aquella época de 3-5 toneladas) podrían provocar
daño al suelo especialmente a los de texturas finas cuando estaban
húmedos. Este autor recomendó el uso de acero en lugar de hierro para
reducir el peso de los tractores. Aunque su consejo fue adoptado, la
demanda de máquinas más potentes y complejas durante estos últimos
20 a 30 años hizo que las máquinas actuales sean 3 o 4 veces más
pesadas que las relacionadas por Amos.
La posibilidad de restringir el peso por eje fue estudiada por Håkansson
(1979). El consideró que el peso por eje debería ser limitado para no
causar compactación del suelo, de tal manera que esta afecte el
rendimiento de los cultivos, ni que se produzca a más de 400 mm de
profundidad. Esta conclusión se basa en estudios realizados en diferentes
tipos de suelos durante nueve años.
La adopción de nuevas tecnologías puede en algunos casos disminuir el
peso de las máquinas que transitarán por el suelo agrícola, por ejemplo la
reducción de peso en equipos pulverizadores puede lograrse a través de
la adopción de técnicas de bajo volumen; sin embargo en algunos cultivos
el desarrollo de nuevas cosechadoras muy pesadas dan el efecto
contrario.
Elliot (1979) evidenció que es técnicamente posible llevar todas las cargas
(semillas, fertilizantes, agroquímicos, granos, etc) involucradas en la
producción agropecuaria usando presiones de inflado de solo 35 - 70 kPa.
Aunque actualmente para el transporte en los establecimientos
agropecuarios se utilizan vehículos con presiones de inflado
considerablemente excesivas, han sido rápidamente aceptados para la
realización de labores de post-emergencia vehículos de baja presión de
inflado.
La deflación de los neumáticos por debajo de las presiones de inflado
mínimas recomendadas han sido experimentalmente probadas como una
posible forma de reducir la compactación en las camas de siembra. A
través de la realización de una pasada del tractor sobre parcelas
sembradas con cebada, encontraron que la emergencia del cultivo fue de
131 y 189 pl/m2 cuando tanto las ruedas traseras como delanteras del
tractor redujeron la presión de inflado de 220 kPa a 90 kPa
respectivamente. En los testigos donde no hubo trafico la emergencia del
cultivo fue de 315 pl/m2.
Tráfico controlado en huellas permanentes
68
___________________________________________________Compactación de suelos
El concepto de tráfico controlado no es nuevo, ya en el siglo pasado se
realizaban recomendaciones acerca de la utilización del arado y otros
implementos. Es probable, decían estos precursores, que el productor del
futuro seguramente deberá realizar un control estricto del tránsito sobre la
cantidad y distribución de las maquinarias dentro del lote. En estos
momentos la practica de realizar ciertas operaciones solo en las
cabeceras se va incrementando, algunos productores insisten en que las
cosechadoras descarguen el grano en la cabecera del lote, eliminando de
esta manera el tránsito de los carros cerealeros dentro del lote.
Incrementos en el rendimiento de diferentes cultivos fue encontrado
respecto a niveles de “no tránsito” luego de la siembra. Por ejemplo
Raghavan y col. (1978) encontraron que el rendimiento promedio de maíz
para silo fue un 30% más alto controlando el tránsito sobre el lote
respecto de la realización de prácticas de cultivo convencionales. El
tráfico controlado podría tener particular significancia en sistemas de
labranza reducida. El rendimiento de soja se incremento un 16% cuando
el tráfico fue controlado en lotes de labranza profunda y un 25% en lotes
con labranza convencional (Nelson 1972).
La adopción de la técnica de tráfico controlado en los cultivos comerciales
ha sido perjudicada por la falta de una estandarización en los anchos de
trabajo de los implementos agrícolas (Gill y Trouse 1972).
Aunque la experiencia con sistemas de tráfico controlado es aun muy
limitada, es claro que esta técnica potencialmente puede mejorar el
manejo del suelo y los cultivos.
Aspectos económicos de la compactación y su control
Valoración de la reducción en los rendimientos asociada a la
compactación del suelo
Son pocos los trabajos que nos indican, en forma aproximada, la perdida
en dinero que la compactación nos puede ocasionar. En el párrafo que
sigue citaremos alguno de ellos:
Las perdidas anuales de los rendimientos de los cultivos asociada a la
compactación en Suecia ha sido informada como de u$s 80.000.000
(Eriksson y col. 1979), en Estados Unidos se corresponde con u$s
1.180.000.000 (Gill 1971). La reducción en los rendimientos varía con
respecto a la ubicación, estación del año tipo de suelo y cultivo. Las
pérdidas más serias son esperables en cultivos no cereales bajo
irrigación. En California hay 800.000 has bajo cultivo, de las cuales
muchas de ellas están bajo irrigación y en las cuales Flocker 1976 estimo
que un gran porcentaje de ellas esta afectada por problemas de
compactación.
Sheeley y Grimmes (1977) calcularon que modificaciones mínimas
respecto al tránsito ocasionado sobre cultivos de alfalfa podrían
incrementar, en California, los rendimientos anuales en u$s 63.000.000 o
157 u$s/ha en el ingreso de los productores.
69
___________________________________________________Compactación de suelos
Requerimientos energéticos para realizar los cultivos
Un suelo el cual ha sido sometido a un intenso tránsito requerirá una
entrada considerablemente más grande de energía para poder lograr
brindar niveles aceptables de densidad aparente y resistencia a la
penetración del suelo de la cama de siembra. Esta energía podría ser
aplicada por el uso de métodos más intensivos de labranza o por un
mayor numero de pasadas de las labranzas que se realizan normalmente.
Para una operación dada, por ejemplo arar, la resistencia especifica del
suelo se incrementa rápidamente con el aumento de los niveles de
compactación (Chancellor 1976). Voorhees y Hendrick (1987) encontraron
que en estudios realizados en Illinois la potencia demandada para realizar
una labor de arada se incremento en un 92% en las parcelas que
previamente fueron compactadas a través del tránsito de máquinas
pesadas. Los requerimientos de potencia se incrementan en gran
proporción debido que, el suelo al estar mas duro, requirió mayor esfuerzo
de tiro lo que produjo un aumento en el patinamiento de las ruedas
motrices. En un suelo arcillosos en Minesota el patinamiento en el eje
trasero se incremento de un 15-20% a un 20-40% sobre una parcela que
previamente fue transitada por las ruedas de un tractor. El consumo de
combustible para realizar la labor de arada se incremento de 25,6 lt a 30,5
lt, o sea un incremento de un 19% solo debido a una pasada (Voorhees
1979). Considerable energía adicional es necesaria para romper los
agregados durante la aradura de suelos compactados.
El incremento relativo en el costo del combustible y de la maquinaria
respecto al incremento en el valor de las producciones agrícolas en
general hacen que las labranzas profundas sean muy costosas para ser
realizadas en la gran mayoria de los cultivos.
Compactación y utilización de las herramientas
Cultivadores de dientes y “drill coulters” que corren en la misma línea del
eje trasero del tractor están siendo muy utilizados. El patinamiento de las
ruedas se puede incrementar cuando suelos compactados son cultivados
y Voorhees y Hendrick (1977) informaron que el 5% del incremento en el
patinamiento podría incrementar un 20% la fuerza de tiro.
Costo de la adopción de alternativas para reducir la compactación
Los costos de la adopción de varias opciones para reducir compactación
en suelos agrícolas varían considerablemente, así como su efectividad.
Mejoras en el manejo de las máquinas existentes en el establecimiento
pueden reducir la distribución y el numero de pasadas, esta técnica puede
ser adoptada y su costo es casi nulo.
La adopción de “cage wheels” y ruedas duales puede también ser un
emprendimiento de bajo costo aunque es raro encontrar esto en otros
máquina que no sea el tractor. Rodados de secciones anchas o de alta
70
___________________________________________________Compactación de suelos
flotación también pueden ser utilizadas en los vehículos aunque tienden a
ser muy caras para ser usadas en grandes tractores y cosechadoras.
Domsch (1959) intento demostrar las numerosas ventajas y el bajo costo
de la utilización de grandes rodados en los tractores, el decía “el alto
costo de ruedas más grandes podría incrementar el precio de los tractores
en un 5%, lo cual haría que el productor se sintiera conforme ya que
estaría cuidando el suelo de su campo”, hoy en día aun este punto no se
encuentra muy apoyado por la gran mayoría de los productores.
Los costos de adopción de sistemas de tránsito controlado, especialmente
aquellos que requieren grandes rodados y sistemas automatizados, es
probable que deban ser considerados para cada cultivo especifico
respecto especialmente al incremento en la producción, disminución de
los costos de cultivo, resistencia a la rodadura, patinamiento de las ruedas
y potencia requerida. Con sistemas de tráfico controlado es posible que
los cereales puedan ser sembrados al voleo o en líneas, técnicas que
podrían mostrar una gran reducción en maquinas y costos de combustible
(Pidgeon 1981).
Aun valoraciones reales y cuantitativas sobre los aspectos económicos de
la compactación deben ser hechos, aunque bastante es conocido como
para indicar que es un tema que debe ser considerado importante en la
producción de cultivos comerciales.
Sin embargo Håkansson (1988) confirma que el tráfico repetido en las
mismas sendas, causa daños estructurales al suelo que producen
reducciones del rendimiento en los cultivos sucesivos. Schack y col.
(1995) afirman que luego del tránsito realizado durante la cosecha forestal
se produce un cambio ecológicamente importante en el transporte
gaseoso y en la actividad biológica de los horizontes superficiales como
consecuencia de las presiones en el área de contacto rueda suelo
superiores a 75 kPa. Champs (1981) comprobó que los tractores de alto
peso utilizados en la cosecha y extracción de madera causaron
compactación en los horizontes subsuperficiales del suelo, siendo la
misma la más perjudicial ya que no puede ser removida por la labranza
primaria.
Håkansson (1994) adjudicó al peso total del equipo como responsable de
la compactación del subsuelo, independientemente de la presión en el
área de contacto rueda suelo, influyendo esta última sobre la
compactación del horizonte superficial, en relación a la condición del
suelo. Es importante destacar, que uno de los parámetros que
comúnmente se utiliza para inferir la compactación es la resistencia a la
penetración. Según Narro Farias (1994) valores de resistencia a la
penetración superiores a 1 MPa limitarían el crecimiento radicular.
Periodos de compactación y descompactación en la producción de
cultivos
Los suelos arables cultivados tradicionalmente pasan a través de ciclos
anuales o perennes de compactación y descompactación. La
71
___________________________________________________Compactación de suelos
descompactación o remoción es obtenida solo a través de la labranza
primaria o el subsolado; mientras que la compactación puede ocurrir en
varios momentos durante el ciclo de cultivo; por ejemplo, durante la
preparación de la cama de siembra. Como resultado de esto la densidad
aparente del suelo en el momento de la siembra, es en muchas
oportunidades más alto del que tenía el suelo antes de realizar la labor
primaria (Kuipers y Van Ouwerkek 1963). El mecanismo de compactación
que ocurre durante la preparación de la cama de siembra esta
relacionado con el pasaje de las ruedas del implemento y del tractor. La
capacidad del suelo de soportar el tránsito sin que se produzca un daño
en la estructura del suelo por encima del límite que estaría por no afectar
un buen crecimiento del cultivo ha sido usado como definición de
traficabilidad de suelos agrícolas (Paúl y De Uries 1979).
ELEMENTO PARA DESCOMPACTAR EL SUELO
(Nota del profesor Dr. Luis Márquez Delgado UPM Madrid, enero del 2000).
Con la difusión de la labranza reducida y de la siembra directa, sobre
suelos con baja capacidad de estructuración, o como consecuencia de
operaciones inadecuadas, se producen estratos compactados y suelas de
labor que impiden el normal desarrollo radicular de los cultivos, lo que ha
puesto de moda el empleo de descompactadores como alternativa a la
aradura convencional.
Estos descompactadores son claramente diferentes a lo que son culti-
vadores pesados y cinceles, ya que emplean brazos o púas rígidas que
permiten fisurar el suelo rompiendo capas compactadas, Sin que se pro-
duzca la inversión del perfil, ni efectos apreciables sobre la vegetación o
el rastrojo superficial. Para que actúen con eficacia deben de trabajar 10
cm por debajo de la capa que se pretende romper.
La diferencia entre las profundidades a las que pueden trabajar es lo que
sirve para distinguir estos aperos entre sí; habitualmente se designan
como subsoladores los que pueden hacerlo a profundidades que superan
los 50 cm, mientras que en los descompactadores la profundidad de
trabajo sería inferior. Sin embargo, es frecuente encontrar en la
documentación comercial ambos términos como sinónimos, con
independencia de la profundidad a la que puedan trabajar. La
denominación de ripper', que se utiliza en la maquinaria de movimiento de
tierras para designar a las herramientas diseñadas para romper capas de
acumulación en el subsuelo, se puede considerar equivalente a la de
subsolador.
Tradicionalmente, los subsoladores y descompactadores se han carac-
terizado por disponer de púas rectas, que trabajan perpendiculares a la
superficie del terreno, pero más recientemente han aparecido
descompactadores con dientes oblicuos; las púas toman forma angulada
o curvada lateralmente, lo que permite airear suelos endurecidos y romper
suelas de labor con mínimo disturbamiento superficial.
72
___________________________________________________Compactación de suelos
Estructura básica
La característica común de ambos grupos es el empleo de brazos o púas
robustas capaces de trabajar en el suelo endurecido. Esto significa que el
bastidor que los soporta debe de resistir esfuerzos de considerable
magnitud.
En función de la profundidad máxima de trabajo, la separación entre
brazos debe de ser diferente, si se quiere que su efecto fisurador alcance
a toda la anchura trabajada.
Esto es una consecuencia de su forma de actuación: a medida que
avanza el apero, el suelo se fisura, apareciendo grandes terrones en la
superficie y a ambos lados de la zona atravesada, quedando removido el
suelo dentro de un surco en 'v' cuya parte inferior coincide con la bota del
subsolador.
Así, con el trabajo profundo los brazos pueden estar más espaciados, y
este espaciamiento depende, asimismo, de la forma del extremo de la
punta, ya que cuando se incluyen en el extremo, o bota, salientes en
forma de aletas, la distancia entre brazos contiguos puede aumentar sin
que reduzca el efecto de fisuración.
El espaciamiento entre dientes para subsoladores que disponen de botas
sin aletas debe de estar comprendido entre una vez y una vez y media la
profundidad de trabajo. En los provistos de aletas puede llegarse a dos
veces esta profundidad.
En función de la robustez del apero se pueden establecer dos grupos:
los subsoladores o descompactadores pesados cuya distancia entre el
extremo de la púa y el bastidor estará comprendida entre 75 y 110 cm,
con 1 ó 2 púas por metro de anchura de trabajo; los descompactadores
ligeros, cuyo despeje del bastidor respecto al fondo de labor estará entre
60 y 75 cm, con 2 ó 3 púas por metro de anchura de labor. En los
descompactadores de brazos oblicuos se pueden considerar despejes
similares.
Puede establecerse una relación entre la profundidad piso de arado que
se desea eliminar y el despeje necesario, de manera que el despeje
supere en 20 -25 cm a 30-35 cm la profundidad de la suela considerada,
para profundidades de ésta entre 25 y 50 cm. En el caso de residuos
vegetales abundantes este despeje deberá de ser 20 cm superior a los
valores indicados para suelos desnudos.
En algunos casos la separación relativa entre las púas puede modificarse
para aproximarlas entre sí en función del tipo de trabajo que realizan.
Asimismo en los aperos con menor anchura de trabajo el bastidor se dise-
ña para su enganche en el tripuntal del tractor, aunque las púas pueden
situarse en uno o varios paños o filas, perpendiculares a la dirección de
avance, para favorecer el paso de los residuos presentes en la superficie
del terreno. En equipos para trabajo muy profundo se recurre al arrastre
con ruedas portadoras.
En uno y otro caso, es importante que delante de cada una de las púas no
se produzcan sobrecargas por la presencia de ruedas u otros elementos
que interfieran con la normal fisuración del suelo: para ello, en los subso-
73
___________________________________________________Compactación de suelos
ladores diseñados para trabajar próximos al tractor, la posición relativa de
las púas en su inserción en el terreno toma formar de 'v', con el vértice
dirigido hacia el centro del tractor, para evitar que las ruedas traseras del
mismo reduzcan el efecto fisurador de las púas extremas.
Figura 37: Descompactador para montar en el tres puntos del tractor
La estructura de cada púa, en los descompactadores de brazos rectos,
toma formas diferenciadas con respecto a la vertical: se comercializan
púas 'rectas' con acodamiento en el extremo inferior donde va situada la
bota o aleta, inclinadas hacia delante, y en forma parabólica (recta en la
inserción con el suelo y curvada en el fondo de la labor).
Las púas rectas tienen una buena penetración y el suelo se eleva poco a
su paso, aunque la potencia que demanda, a igual profundidad, resulta
mayor. Se recomienda para descompactación profunda (más de 30 cm)
sin riesgo de embozado.
Las púas inclinadas hacia delante tienden a sacar terrones hacia la super-
ficie, aunque requieren relativamente poca potencia de tracción para su
desplazamiento en el suelo. Considerando el despeje del bastidor que se
utilizan en estos casos (con suficiente resistencia mecánica), no se
recomiendan para romper capas compactadas a profundidad de más de
25-30 cm.
Los dientes curvados constituyen una alternativa interesante, ya que re-
quieren un esfuerzo de tracción limitado en comparación con el diente
recto, provocando una elevación del suelo por esponjamiento, sin que
aparezcan grandes terrones superficiales salvo en suelos muy
endurecidos. Son una solución de compromiso frecuentemente utilizada
74
___________________________________________________Compactación de suelos
por los fabricantes, siendo
Figura 38: Descompactador trabajando a la máxima profundidad.
esencial el diseño del perfil de la púa para garantizar la calidad de su
trabajo, así como que el apero trabaje superando una profundidad
mínima.
Como medida de protección frente a rotura, se pueden incorporar a las
púas dispositivos de seguridad contra sobrecarga; normalmente tornillos
de resistencia calibrada que se rompen por cizalladura, y en algunas
ocasiones, generalmente sobre descompactadores más ligeros,
dispositivos de seguridad mecánicos o hidráulicos acción automática
(non-stop), o mecánicos con rearme manual.
Las botas o puntas
En el extremo inferior de la púa se coloca una reja o bota que actúa como
elemento de protección frente al desgaste cuando se trabaja en suelos
muy endurecidos. Este elemento, fabricado frecuentemente con aceros
especiales de alta resistencia mediante moldeo, es reemplazable, y, en
algunos casos, puede ajustarse su ángulo de ataque a valores entre 30 y
40º.
En alternativa, se puede utilizar una bota con aletas, que hace aumentar
el volumen de suelo trabajado con cada púa, lo que permite espaciarías
más sobre le bastidor, aumentando la anchura total de trabajo, aunque se
produce un incremento del esfuerzo de tracción de cada púa cuantificable
en un 10 al 30%, según el tipo y el estado del suelo. La anchura total
máxima de estas aletas no debe de superar los 30 cm.
75
___________________________________________________Compactación de suelos
Figura 39: Detalle de las botas o puntas.
Elementos auxiliares
Es frecuente utilizar, para limitar la profundidad de trabajo de los des-
compactadores, ruedas de apoyo o rodillos con distintas características,
que ayudan a cerrar las grandes grietas abiertas y asentar los terrones
formados en la superficie al paso del apero. Los más frecuentes suelen
ser los rodillos con púas o con discos y los rodillos jaula pesados.
En algunas ocasiones, para evitar que se formen grandes terrones en la
superficie, trabajando sobre suelos muy secos superficialmente. se colo-
can discos abridores por delante de cada púa.
Para el drenado de suelos húmedos se utilizan subsoladores con un
diseño especial de púas rectas en las que la acción de la bota se comple-
mente con una bola de 75 a 110 mm de diámetro, o un cilindro con el
frente redondeado cuya forma asemeja a una bala de cañón, arrastrado
por detrás mediante eslabones de una cadena. Con el suelo en estado
plástico en las capas profundas, siempre que su contenido de finos sea
suficiente, se consigue que se forme un canal por detrás de la bota que
permite dar salida al agua en exceso. La parte superior del perfil debe de
estar fisurada para que las aguas superficiales alcancen con rapidez
estas conducciones de drenaje.
En ocasiones se ofrecen subsoladores accionados por la toma de fuerza,
de manera que el bastidor recibe una vibración que facilita la rotura del
suelo durante el avance, o hay determinados elementos, como la parte
superior de la bota y una lámina sobre el frente de la púa, que reciben un
movímiento alternativo que favorece el corte del suelo. La utilización de
estos equipos tiene algunos inconvenientes, como el aumento de la fatiga
ocasionada por las vibraciones. Unido esto a su mayor complejidad
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___________________________________________________Compactación de suelos
mecánica, puede decirse que su utilización resulta limitada a situaciones
muy particulares
Figura 40: Rodillos jaula pesado para cerrar grietas.
DESCOMPACTADORES DE BRAZOS OBLICUOS
Las diferencias respecto a los descompactadores de brazos oblicuos son
reducidas, derivadas de la diferencia en la forma de los brazos y del tipo
de trabajo que realizan.
En este sentido hay que decir que los descompactadores de brazos
oblicuos están dirigidos a eliminar suelas de labor en suelos no excesi-
vamente consolidados, por lo que la curvatura o la inclinación de la púa
orienta' el esponjamiento del suelo. Esto significa que no se exige tanta
robustez como en los subsoladores convencionales, así como que deben
de trabajar en un suelo con algo más de humedad.
Los tipos de brazos o púas utilizadas son dos: dientes angulados, apro-
ximadamente 45º, con respecto a la vertical, en un punto próximo o lige-
ramente por debajo de la superficie del suelo, y brazos curvados en toda
su longitud a partir de su inserción en el suelo.
En el caso de los brazos angulados se suelen situar unas aletas
posteriores articuladas sobre el brazo en su tramo inferior, que admiten
una mayor o menor separación respecto a la línea seguida por la púa.
Esto permite conseguir diferentes grados de esponjamiento del suelo.
En el extremo de cada brazo se sitúa una bota recta, similar a la de las
púas de los subsoladores convencionales, o bien en forma de punzón,
para mejorar la penetración del brazo.
Cuando se utilizan brazos curvados, las alternativas de montaje son dos:
77
___________________________________________________Compactación de suelos
todos ellos curvados en el mismo sentido, o con curvatura en sentidos
opuestos, por pares o según su posición respecto al plano medio del ape-
ro. Con el montaje de las púas en sentidos opuestos se puede producir
ligeras elevaciones del suelo (acaballonado) cuando las partes exteriores
de las mismas se encuentran muy próximas.
Como elementos auxiliares y de seguridad, se utilizan generalmente los
mismos que en lus descompactadores de púas rectas. Además, espe-
cialmente en los de brazo angulado, es más frecuente la presencia de cu-
chillas, situadas en posición inclinada respecto al suelo, para facilitar la
entrada de cada púa. Esto resulta especialmente conveniente cuando se
pretende la aireación y regeneración de praderas con el mínimo deterioro
de la superficie.
Figura 41: Descompactador de brazos oblicuos.
EFECTO DE LAS PÚAS RíGIDAS SOBRE EL PERFIL DEL SUELO
Al paso de la púa recta en el suelo consolidado se produce, en la parte
profunda del surco y por efecto directo del diente, la formación de tierra fi-
na y pequeños terrones.
En el contacto con la púa, los terrones tienden a subir a la superficie
produciéndose un esponjamiento que puede llegar a ser de 1/3 de la
profundidad de trabajo. Los brazos rectos o curvos, con zona recta
próxima a la superficie, permiten realizar un trabajo profundo sin que los
terrones salgan del suelo hasta límites que lleguen a provocar el
embozado del apero.
El paso de la púa produce la fisuración del suelo según un perfil cuya
sección toma forma de 'v', con el vértice situado junto a la bota de la púa,
78
___________________________________________________Compactación de suelos
y más o menos abierta en función de la naturaleza del suelo y su
contenido de humedad. Con el suelo en estado plástico, esta 'v' queda
reducida a un pequeño surco con anchura igual a la de la púa.
En el caso de púas curvadas o anguladas en sentido transversal, también
se produce tierra fina y pequeños terrones en la zona del suelo que se
pone en contacto directo con la púa, pero con un alisado más o menos in-
tenso del suelo próximo a la cara externa de la curvatura (lado convexo),
especialmente significativo con suelo semiplástico.
La elevación del suelo es menor y la superficie queda poco disturbada,
produciéndose una fisuración sin esponjamiento en la parte del perfil de
suelo que pasa sobre la parte curvada de la púa, cuando éste se
encuentra en estado friable. La estructura inicial de la zona queda
inalterada.
El esfuerzo de tracción y la potencia que demanda el accionamiento de
los subsoladores y descompactadores, están sujetos a notables
váriaciones como consecuencia de la resistencia de las capas
endurecidas sobre las que trabaja.
Se pueden establecer como valores orientativos, para trabajos realizados
en condiciones favorables, requerimientos de potencia en el tractor
(efec4iva de motor) entre 26 y 34 kW/púa, para 30 cm de profundidad y
40-46 kW/púa para 70 cm de profundidad, con velocidades de avance
entres 3 y 5 km/h.
Cuando se trabaja con suelos secos consolidados, con elevados con-
tenidos de arcilla, el esfuerzo de tracción necesario aumenta considera-
blemente.
Figura 42: Efecto de las púas rígidas sobre el suelo.
79
___________________________________________________Compactación de suelos
El empleo de los descompactadores
Para establecer la conveniencia del empleo de descompactadores y
subsoladores, hay que considerar cuáles son los objetivos, así como la
eficacia con la que se puede conseguir.
Se recomienda el subsolado cuando se desea:
• Aumentar la porosidad de las capas de suelo por debajo de la zona
afec tada por las operaciones habituales de laboreo primario.
Aumentar el volumen de suelo explorado por el sistema radicular de un
cultivo.
• Favorecer la circulación del agua.
No todos los suelos responden favorablemente al subsolado, por lo que,
al ser una operación costosa, se necesita establecer claramente la
conveniencia del mismo.
Resulta ventajoso:
• Para destruir capas de acumulación que impiden la entrada de las
raíces y el descenso del agua (ej.: capas calizas). La limitación más
importante que aparece en estos casos es consecuencia de la
profundidad relativamente elevada a la que se encuentra, lo que influye
considerablemente en el coste de la operación.
• Para descompactar suelas de labor generadas por el paso de las
máquinas, o derivadas del laboreo del suelo, que no siempre son tan
problemáticas como aparentan, salvo que se encuentran en zonas de
desarrollo normal del sistema radicular del cultivo considerado. Interesa
especialmente en suelos arenosos, limosos y arcillosos con arcillas
gruesas de baja calidad.
Sobre suelos de porosidad reducida y densos, incluso compactados, de
naturaleza poco estable (arenas finas y limos), con humedad excesiva du-
rante ciertos periodos del año. En ocasiones, se realizaría para reducir la
compactación de los suelos cultivados según técnicas de laboreo su-
perficial y siembra directa, cuando no se mantiene, de forma natural, una
estructura adecuada en profundidad.
• Cuando hay que asegurar la evacuación del agua, por lo que sería un
subsolado asociado al drenaje. Hay que tener en cuenta que, en estos
casos, se puede pasar rápidamente de nuevo al estado inicial si se pro-
duce otra vez el encharcamiento, dejando sin utilidad la operación
realizada, por lo que conviene asociarla con técnicas para dar salida al
agua en exceso.
• Para eliminar la compactación en zonas espacialmente afectadas, co-
mo en los cabeceros donde dan la vuelta las máquinas, o con mayor
tránsito de vehículos de transporte. Esto puede ser especialmente venta-
80
___________________________________________________Compactación de suelos
joso para cultivos como la remolacha.
• Para incorporar fertilizante a las capas profundas del suelo, técnica ha-
bitual en los cultivos arbóreos permanentes y con sistema radicular
profundo.
También hay que advertir de algunos peligros que se pueden derivar del
subsolado: un excesivo esponjamiento del suelo y una acumulación de
agua en las partes bajas de las parcelas; para evitar este inconveniente
se recomienda complementar el subsolado dirigido a la evacuación de
agua con operaciones complementarias de drenaje.
Es muy importante el estado del suelo sobre el que se realiza la operación
de subsolado, tanto para que los requerimientos de potencia sean rela-
tivamente bajos, como para que los resultados sean favorables. Trabajar
sobre suelos muy secos. y con elevados contenidos de arcilla, no siempre
resulta posible; en suelos semiplásticos.
CONCLUSIONES
1- Hay una pequeña dificultad en la demostración de la ocurrencia de
compactación debido al pasaje de vehículos agrícolas. El efecto de
la compactación aparece muy difundido en sistemas modernos de
producción de cultivos en los cuales altas cargas son aplicadas al
suelo en intervalos frecuentes durante el año.
2- Aunque la compactación puede tanto incrementar como disminuir
el establecimiento del cultivo, el crecimiento y los rendimientos;
dependiendo de complejas interacciones entre el cultivo, el tipo de
suelo y las condiciones climáticas, hay grandes evidencias del
daño ocasionado por el tránsito de vehículos agrícolas modernos.
3- La reducción de la compactación sin perjuicios económicos
prácticos a los productores aparece alrededor del mundo como un
objetivo de muchos investigadores, que indican un gran numero de
aproximaciones acerca del uso y diseño de los rodados de los
vehículos a través de los cuales se podría reducir la compactación
de los suelos.
4- Mucha más información es necesaria acerca de las consecuencias
económicas del trafico en la producción comercial de cultivos y de
los beneficios que se obtendrían a través de la adopción de nuevos
sistemas de rodados en los vehículos, especialmente en sistemas
de trafico reducido o labranza cero.
81
___________________________________________________Compactación de suelos
COMPACTACION BAJO NEUMATICOS Y OTROS SISTEMAS DE
RODADO
Para el estudio de la compactación de los suelos agrícolas, la mayoría de
los investigadores coincide en que es necesario establecer la relevancia
de ciertas propiedades de los neumáticos agrícolas. Algunas propiedades
de estos son la carga que reciben, su estructura (radial o diagonal) sus
dimensiones, la presión de inflado, el patinamiento, la velocidad de
avance y el número de pasadas. En el presente se ha recopilado
información acerca de este tema, aún ante la escasez de una rigurosa
base teórica, podría ser una oportunidad para reducir la incidencia de la
compactación sin ocasionar perjuicios económicos para la producción de
cultivos comerciales. Se prestará atención a otros tipos de sistemas de
rodado que no sean específicamente los neumáticos agrícolas
convencionales ya que en ciertas ocasiones estos pueden disminuir el
efecto de compactación de los suelos.
La reacción del suelo a las fuerzas provocadas por una rueda en
movimiento se pueden entender a través de un análisis teórico, de
experimentaciones en laboratorio u observaciones empíricas del suelo en
el campo. Los trabajos realizados han sido llevados a cabo en todos estos
niveles, aunque han sido pocos los que informaron acerca de los
resultados obtenidos. Los suelos agrícolas, en el campo, pueden exhibir
una compleja estructura y una variación importante de las propiedades
físicas, por lo que sería muy difícil y hasta imposible comparar su
comportamiento a través de un “soil bin” (canal edafometrico) en un
laboratorio. En función de lo mencionado anteriormente los ensayos a
campo serían los más adecuados.
Hay cierta incertidumbre en lo concerniente al mejor método para
controlar los numerosos parámetros de una rueda. Montando una rueda
en un “single wheel tester” (un banco de prueba) (Dwyer y col. 1974,
Perdok 1978), y sin la utilización de ensayos a campo ni un “soil bin”,
pudieron obtener un preciso control de la velocidad de avance, el
patinamiento y la carga de una rueda. Por otro lado, muchos vehículos
agrícolas, están sujetos a vibraciones provenientes del motor o de otros
implementos asociados la cual puede influenciar en la compactación del
suelo.
Neumáticos
Antes de realizar alguna comparación del desempeño tractivo e impacto,
sobre el suelo agrícola, de la utilización de un neumático radial o diagonal
- convencional vamos a tratar, en unos pocos párrafos, de conocer
aspectos constructivos de los mismos.
Es importante aclarar que la forma en que se colocan los hilos, en las
telas que forman la carcasa del neumático, caracteriza al mismo en su
comportamiento ya que afecta a su flexibilidad y tamaño de la huella que
82
___________________________________________________Compactación de suelos
deja sobre el suelo. Las técnicas que se utilizan para construir estas
capas llevan a diferentes tipos de neumáticos: convencionales o
diagonales, radiales y diagonales de ángulo reducido, especialmente
adaptados a la utilización de campo.
Neumáticos de construcción diagonal (convencionales)
En estos neumáticos cada capa se coloca formando un ángulo de 40 a 45
(Figura 43) grados con el plano medio del mismo y con simetría respecto
a éste, por lo que es necesario que el numero de capas o telas sea par.
La rueda, con este tipo de construcción, tiene la misma resistencia en
toda la banda de apoyo, consiguiéndose valores en la relación
altura/anchura del balón superiores a 0.85. El radio de curvatura de la
banda transversal está comprendido entre 0.5 y 1.0 veces la altura del
balón y el de los flancos es ligeramente inferior al de la banda de
rodadura.
El área de contacto, de este neumático, es elíptico con una longitud de la
misma algo mayor que la anchura. Las presiones mínimas, a las que se
deben inflar los neumáticos de este tipo. ón se sitúan por encima de 80
kPa (100 kPa equivalen a 1 bar, y, aproximadamente, a 1 kg/cm2) por
debajo de cuya presión de inflado hay posibilidad de que se produzca el
giro del neumático sobre la llanta.
Figura 43: Estructura de un neumático diagonal.
83
___________________________________________________Compactación de suelos
Neumáticos radiales
La empresa francesa Michelin es el primer fabricante de neumáticos
radiales, en estos, los hilos de acero son colocados en forma
perpendicular a la banda de rodadura de un lado al otro del talón, y otra
'cintura' de hilos, también de acero, colocados longitudinalmente bajo la
banda de rodadura, esta forma de construcción, revolucionó el mercado
de cubiertas, tanto para automóviles como para tractores agrícolas.
Posteriormente, otros fabricantes, fabricaron neumáticos para tractor
utilizando hilos no metálicos en la estructura de las capas, pero con los
mismos ángulos que el 'neumático Michelin X' original.
Este tipo de neumáticos hace que la relación entre altura/anchura del
balón se mantenga entre 0.60 y 0.65, dando con ello un neumático de
más 'bajo perfil'. El radio de curvatura transversal de la banda de rodadura
es mucho mayor que la altura del balón y el de los flancos es ligeramente
inferior a la altura del balón. Hay un problema de debilidad constructiva en
la unión entre la banda de rodadura y los costados, esta se debe reforzar.
La forma de construcción (Figura 44) hace que la banda de rodadura
quede totalmente rígida mientras que los flancos mantienen una gran
flexibilidad. Esto hace que las débiles deformaciones de la banda de
rodadura produzcan una menor resistencia a la rodadura que la de un
neumático convencional, o lo que es lo mismo, que la potencia perdida
por rodadura baje significativamente.
Figura 44: Estructura de un neumático radial.
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___________________________________________________Compactación de suelos
La presión mínima de inflado de estos neumáticos está comprendida
entre 80 y 120 kPa, según el fabricante. Por debajo de 80 a 90 kPa se
puede producir un giro del neumático en la llanta si ésta no respeta de
manera estricta las tolerancias de fabricación. Se hace hincapié en la
presión de inflado mínima, ya que es la presión, a la que el tractor debe
trabajar, sobre el suelo agrícola, para que la compactación producida sea
mínima (Dwyer y Febo 1987).
El área de contacto del neumático radial, es de mayor tamaño que la del
neumático convencional, tomando forma rectangular, al ser muy plana la
banda de rodadura. La longitud del apoyo está directamente relacionada
con la del radio bajo carga del neumático, mientras que la anchura se
mantiene prácticamente constante, lo que le da una gran estabilidad en el
trabajo (Figura 45).
Figura 45: Huella de un neumático de construcción diagonal (A) y de
construcción convencional (B) sin y con carga
Los tacos que forman parte del perfil de los neumáticos en las ruedas
motrices quedan bloqueadas sobre la cintura indeformable y su
movimiento en la rodadura sólo depende de su propia flexibilidad. La ri-
gidez de la banda de rodadura de estos neumáticos favorece el rendi-
miento energético del mismo, que sufre menos desgaste, el problema, es
que dicha rigidez limita su capacidad para eliminar el barro que se
introduce entre dos tacos consecutivos. A pesar de ello se puede
considerar, en la mayoría de los casos, superior al neumático
convencional, en lo referido a resistencia al desgaste, como desde el pun-
to de vista del aumento de la adherencia que proporciona, con menores
pérdidas por rodadura.
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___________________________________________________Compactación de suelos
Pueden padecer un deterioro prematuro, en los tractores mas pesados
que transmiten grandes pares a las ruedas, debido a la debilidad de los
flancos, que por construcción poseen estos neumáticos. El deterioro,
antes mencionado, obligaría a aumentar la presión de inflado de los
mismos.
El área de contacto
En estos momentos hay una conveniencia en el uso del concepto “presión
en el área de contacto” considerado anteriormente, sería muy engañoso
tratar de encontrar una relación exacta entre esta y la respuesta a la
compactación del suelo debido fundamentalmente a la irregular
distribución de fuerzas que se produce debajo del área de contacto de un
neumático transitando en un suelo agrícola.
El significado de la presión de contacto (carga/área de contacto) es a
menudo considerada adecuada para estudios a campo, pero siempre es
importante describir detalladamente como han sido medidas la carga
sobre la rueda y el área de contacto.
Medición del área de contacto de un neumático
El área de contacto rueda suelo se puede obtener de dos maneras,
teórica, modelo matemático y a campo.
En forma teórica, esta superficie se calcula según el modelo:
área = B × L × 0,78
Siendo:
B: ancho de pisada del neumático
L: largo de pisada del neumático
de Wood y Burt (1987) para superficies rígidas. A campo según Botta y
Jorajuria (1997) el área de contacto rueda suelo se puede obtener
realizando el siguiente procedimiento:
1) Entrando el tractor marcha atrás sobre la superficie del terreno
se marca con pintura en aerosol el perímetro de pisada del
neumático trasero (Figura 46).
Figura 46: Determinación del perímetro de pisada con pintura en
aerosol.
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___________________________________________________Compactación de suelos
2) Sé levanta el tractor con un crique hidráulico.
3) Se coloca una plancha de acrílico debajo del neumático
levantado (Figura 47).
4) Se calca, sobre el acrílico la superficie delimitada con pintura
(Figura 48).
Figura 47: Colocación del acrílico debajo del neumático.
Figura 48: Copiado de la impronta sobre el acrílico.
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___________________________________________________Compactación de suelos
5) Se procede a medir con planímetro esta superficie (Figura 49).
Figura 49: medición con planímetro del área calcada correspondiente
a la impronta de la rueda.
Neumático de construcción diagonal de ángulo reducido
La empresa de neumáticos Dunlop diseñó el neumático ‘’stabilia'’ que
tiene una forma constructiva especialmente adaptado para el suelo
agrícola.
Las capas que forman la carcasa del neumático están superpuestas y sus
hilos forman un ángulo de aproximadamente 30 grados con el plano
medio del neumático. La relación altura/anchura del balón se sitúa entre
0.6 y 0.7 con radio de curvatura de la banda transversal próximo a 1.5
veces la altura del neumático y el de los costados aproximadamente la
mitad de dicha altura. Tiene el defecto siguiente en la unión entre consta-
dos y banda se produce una curvatura de radio menor que la altura del
neumático, esta debe reforzarse, igulmente, es mucho menor que en el
neumático radial.
Este tipo de neumático, al tener sección del balón forma de bóveda, hace
posible trabajar con muy baja presión y las tensiones, reducidas en
magnitud, se reparten de manera muy uniforme entre la carcasa y el
suelo. El ángulo que forman los hilos le da flexibilidad al balón, pero en el
sentido de la rodadura se impide la deformación.
La presión mínima de utilización baja hasta 60 kPa y el neumático no se
gira en la llanta siempre que la presión de inflado no baje de 30 kPa. El
equilibrio para la carga nominal se consigue con el neumático inflado a 90
kPa de presión. La propia forma del neumático facilita la unión del
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___________________________________________________Compactación de suelos
neumático y llanta, incluso a baja presión de inflado.
El área de contacto con el suelo es rectangular, ligeramente ovalada, con
anchura constante y proporciona gran estabilidad en el trabajo. Hay baja
resistencia a la rodadura aunque el movimiento relativo de los tacos es
grande. con lo que el neumático suelta la tierra adherida con facilidad. La
flexibilidad vertical del neumático reduce las vibraciones y aumenta el
confort para el usuario. Siendo menos apropiado que el neumático radial
para operaciones de transporte por carreteras y caminos.
Es importante que las presiones de inflado de los neumáticos agrícolas,
para realizar labores sobre suelos blandos, sean lo mas baja posible, ya
que, la presión media sobre el terreno aumenta a medida que aumenta la
presión de inflado del neumático.
Respetar la presión de inflado del neumático alarga la vida útil del mismo,
ya que en un neumático con muy baja presión se produce calentamiento
del aire interno y posible giro del mismo sobre la llanta, mientras que una
alta presión de inflado puede producir el estallido de la carcasa (Figura
50).
Figura 50: Daños producidos en el neumático por alta o baja presión
de inflado.
Identificación de las medidas del neumático
Para elegir correctamente un neumático es necesario conocer el
significado de los números y letras, ubicados en los flancos, que definen
su tamaño. La identificación mas reciente, y simple, usa apenas dos
números: el primero corresponde al ancho de pisada del neumático,
medido en pulgadas, y el segundo al diámetro de la llanta, también en
pulgadas (Figura 51). El ancho del neumático junto al radio de curvatura
definen el área de contacto rueda/suelo, y con el peso en el eje, la presión
en el área de contacto.
Un ejemplo servirá para entender lo anterior:
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___________________________________________________Compactación de suelos
Un neumático convencional designado por la medida 18.4 – 34
18.4 = ancho de pisada en pulgadas
34 = diámetro de la llanta en pulgadas
- = convencional
En el caso de un neumático, de estructura radial, el guión es remplazando
por la letra R y la identificación sería la siguiente:
Figura 51: Neumático convencional rodado 18.4-34
18.4 R 34
siendo 18.4 el ancho de pisada, R indica la estructura radial y 34 el
diámetro de la llanta en pulgadas.
El neumático puede traer la palabra ‘’Tubeless’’ ,esto significa que el
mismo es sin cámara de aire, sí tiene cámara de aire en el neumático,
dice ‘’tube type’’.
Muchas marcas de neumáticos tienen la designaciones, que se relacionan
con la dimensión del mismo, en milímetros.
Algunos neumáticos traen la relación entre altura del flanco y el ancho de
pisada, esta relación indica la serie técnica (65, 70, 75, 80).
Así un neumático con la designación;
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___________________________________________________Compactación de suelos
600/65 R 38 será:
600 = ancho de pisada (mm)
65 = relación altura de flanco/ancho de pisada.
R = estructura radial
38 = diámetro de llanta (mm).
Solamente cuando el perfil del neumático es diferente se incorpora, en la
designación, la letra ‘’L’’ que indica perfil bajo (low section)
Ejemplo:
Un neumático con la designación: 11L - 15
11 = ancho de pisada
L = bajo perfil (low section)
15 = diámetro de llanta
Finalmente los neumáticos de muy baja presión ‘’terra tyre’’ (alta flotación)
tienen una anchura muy superior a los convencionales. Son todos sin
cámara y en la designación tienen tres números: Diámetro total, anchura
total y diámetro de llanta (en pulgadas.
Un neumático terra tyre con la designación: 67 X34.00-25 significa:
67 pulgadas de diámetro total
34 pulgadas de anchura total
25 pulgadas de diámetro de llanta.
En estos neumáticos la presión de inflado puede ser tan baja como entre
7 - 14 kPa y soportar una carga de una tonelada. Un vehículo no muy
pesado de 6 u 8 neumáticos de este tipo tiene la habilidad de transitar
sobre suelos muy húmedos. Taylor y Burt (1987) demostaron que un
vehículo liviano con 8 ruedas con una presión de inflado de 14 kPa pudo
cargar un botalón de 9 m y un tanque de 110 lt a velocidades mayores a
los 20 km/h sin dejar marcas de huellas en el suelo. Para pulverizadores y
otras máquinas que no demanden altos requerimientos tractivos el uso de
estos neumáticos aparece como una alternativa interesante y es probable
que su uso se incremente con el tiempo en especial y con particular
relevancia en planteos de siembra directa.
Para aplicaciones especiales con neumáticos de ultra - baja presión han
sido construidos carros capaces de llevar cargas apreciables. Por ejemplo
McLeod y col. (1986) informaron estudios sobre un neumático 46x24-16R
Terra Tyre cargando 1.1 tonelada con una presión de inflado de 41-62
kPa en comparación con un neumático convencional 13.6-38. Cuando el
Terra Tyre fue inflado a 41 kPa el ancho de la pisada fue igual al 13.6-38
inflado a 83 kPa aunque la compactación producida en el medio de la
huella fue menor que la del neumático convencional.
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___________________________________________________Compactación de suelos
Comparación de la prestación y del impacto sobre el suelo de
neumáticos convencionales y radiales
La mayoría de los estudios de compactación han sido realizados con
neumáticos convencionales sobre tractores o cosechadoras
autopropulsadas los cuales tienen generalmente entre 1,2 y 1,6 m de
diámetro y 0,3 y 0,5 m de ancho.
En un principio la atención fue puesta sobre tres propiedades de los
neumáticos que pueden ser variadas independientemente entre sí dentro
de ciertos límites, carga sobre el neumático, dimensiones y presión de
inflado. A través del ajuste de estas propiedades en forma individual o de
varias combinaciones de las mismas, es posible incrementar disminuir o
mantener constante la presión en el área de contacto rueda/suelo.
Algunas de las opciones más importantes que serán estudiadas en detalle
más adelante se resumen en la Tabla 23, la presión de contacto puede
ser disminuida reduciendo la carga (caso 1), incrementando el ancho del
neumático (caso 2) o disminuyendo la presión de inflado (caso 3). La
manera más efectiva para disminuir la presión en el área de contacto
rueda/suelo sería una combinación de estos tres efectos (caso 7); pero en
la práctica esto es casi imposible si no se adopta un diseño
completamente distinto al de los vehículos actuales. Aunque, reducciones
usuales de la presión en el área de contacto rueda/suelo pueden ser
llevadas a cabo a través de la adopción de los casos 5 o 6. A
través del incremento o disminución tanto del ancho del neumático como
de la carga (caso 4) se han observado pequeños cambios en la presión
de contacto.
Tabla 23: Opciones para reducir o incrementar el promedio del área
de contacto rueda/suelo.
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___________________________________________________Compactación de suelos
Los neumáticos de construcción radial comenzaron a ser muy utilizados,
en los tractores agrícolas, desde principio de la década del 80. Estos
neumáticos, como ya señalamos en párrafos anteriores, muestran un
incremento en el área de contacto rueda/suelo respecto a las de
construcción diagonal para un mismo tamaño nominal. Esta demostrado
que el incremento en el área de contacto rueda/suelo, respecto a un
convencional, es de hasta un 30% trabajando, los dos neumáticos, en la
misma superficie. Ya en los años 70 era reconocida la menor
compactación superficial resultante de la utilización de neumáticos de
construcción radial a distintas cargas y presiones de inflado, aunque las
diferencias observadas no fueron muy grandes.
Dwyer (1974) afirma que el coeficiente de tracción es algo mayor en el
neumático radial, siendo tanto mayor cuanto más firme es el suelo, pero el
coeficiente de resistencia a la rodadura es similar en ambos tipos de
neumáticos, aunque en los terrenos sueltos llega a ser ligeramente menor
en los convencionales (Figura 52).
Figura 52: Coeficiente de tracción y de resistencia a la rodadura de
un neumático convencional y otro radial con un patinamiento del
20%.
93
___________________________________________________Compactación de suelos
El mismo autor en 1987 comprueba que un neumático radial de tamaño
similar a un convencional produce una compactación superficial menor y
un incremento de tiro de un 5 a un a 8% mayor que una convencional de
similar tamaño.
Los neumáticos radiales no solo producen una menor compactación
superficial del suelo sino también, según Upadhyaya (1986), poseen
mayor eficiencia tractiva, debido al menor patinamiento producido en
labores pesadas que los neumáticos convencionales, esto trae como
consecuencia una mayor capacidad de trabajo.
Es importante tener en cuenta que, para una carga dada, la presión de
contacto puede ser reducida a través de la utilización de neumáticos de
mayor ancho, mayor diámetro o ambos; y la principal diferencia en la
respuesta del suelo a la compactación se concentra en las cercanías a la
superficie del suelo. Sin embargo, cuando este incremento en el ancho y
en el diámetro del neumático lleva a un incremento considerable en la
carga, la compactación máxima es probable que ocurra a mayores
profundidades del suelo.
Upadhyaya y col. (1988) probaron en un testeador de ruedas, sobre un
suelo arcilloso, cuatro neumáticos, dos radiales y dos convencionales, a
saber 18.4R38, 18.4-38, 14.9R28 y 14.9-28, las dos ruedas más
pequeñas son utilizadas normalmente en la tracción delantera de los
tractores FWA. Cada cubierta fue testeada a una velocidad de 4.8 km/h
infladas a dos presiones de inflado distintas y con tres cargas verticales
también distintas. Estos investigadores concluyeron los siguiente: 1) los
neumáticos radiales más pequeños tuvieron un desempeño escasamente
superior que los convencionales cuando operaron con cargas verticales
de 2.2 y 1.8 toneladas respectivamente, 2) La cubierta convencional de
mayor tamaño tubo una performance tractiva mayor que la radial de
similar tamaño, a pesar de que su carga vertical (1.7 toneladas) fue mayor
que la del neumático radial 1.3 toneladas, 3) las dos cubiertas, radiales y
convencionales, de mayor tamaño tuvieron un mayor coeficiente de
tracción y produjeron menores valores de densidad aparente que las de
menor tamaño, 4) Las dos cubiertas radiales tuvieron similar desempeño
con los mayore y menores valores de presión de inflado.
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___________________________________________________Compactación de suelos
Fuerzas trasmitidas desde las ruedas y su efecto
Figura 53: Fuerzas que actúan sobre una rueda motriz.
Existen dos fuerzas principales que actúan sobre el suelo durante el
pasaje de una rueda. Estas son: las fuerzas descendentes que actúan
debido a la carga dinámica sobre la rueda (Qadh peso adherente) y la
fuerza de corte resultante del par actuante alrededor del eje (Mt), a esto
hay que agregar los efectos vibratorios transmitidos por el motor a través
de la llanta del neumático.
Mientras que estos dos tipos de fuerzas están presentes en las ruedas
motrices (Figura 53) de los tractores y cosechadoras, sobre las ruedas de
transporte (no motrices) generalmente solo actúa la carga dinámica sobre
el suelo.
El peso sobre el eje (Qadh) a parte de ser el responsable de la
compactación del suelo, influye directamente sobre dos pérdidas de
potencia en la barra de tiro del tractor (Nb). Estas son perdidas de alta
importancia en tránsito extraviario, tanto de ruedas como de orugas,
debidas a la deformación del suelo traficado: Patinamiento y Rodadura.
Por lo tanto se podría establecer la siguiente relación de parámetros de
prestación:
95
___________________________________________________Compactación de suelos
Nm = Nb + Nr + Npat
Donde: Nm = potencia en el motor
Nr = R × Vra : Potencia perdida en rodadura o autotrasporte
Npat = (Vt − Vω )× F : Potencia perdida en patinamiento
Siendo F
Mtm × rt × η t
F =
r1
Mtm : Par motor en el motor
rt : relación de transmisión motor - eje de las ruedas motrices
r1: radio ruedas motrices.
Esta fuerza F es la que potencialmente dispondría el eje motriz, para
realizar esfuerzos. Parte de ella deberá ser gastada en autotransporte y lo
que reste será lo verdaderamente disponible para traccionar los diferentes
implementos.
Surge entonces la ecuación más usual y básica de la locomoción
extraviaria :
F−R = T
Sabiendo que la expresión del par motor es el producto de la fuerza bruta
( F ) por el radio de la rueda ( r ) y partiendo de las condiciones de
equilibrio planteadas, podemos reemplazar en la ecuación anterior y
despejar la fuerza de tracción neta ( T ):
l / r = es denominado coeficiente gráfico de rodadura y es la razón entre
la distancia que existe desde el punto de aplicación de la reacción del
suelo al eje de la rueda y el radio de rodadura. El producto de este
coeficiente por el peso adherente, es la magnitud de la fuerza necesaria
para el autotransporte ( R )
La carga sobre el neumático y la presión de contacto
Las cargas estáticas que soportan las ruedas traseras de los tractores
están en un rango de entre 1,2 – 4,5 toneladas, pero podrían ser
consideradas más altas en carros para transporte y vehículos especiales.
La gran variación en el peso de los vehículos agrícolas y sus
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___________________________________________________Compactación de suelos
recomendaciones respecto a las presiones de inflado de sus neumáticos
son mostrados en la Figura 54.
Figura 54: Rango de peso y presiones de inflado recomendados
(Eriksson 1988).
La información sobre cargas estáticas sobre ruedas es sin embargo un
valor muy limitado porque durante la tracción la carga puede ser variada
por un gran numero de efectos entre los cuales la irregularidad del nivel
del terreno y las transferencias de carga desde los implementos de
arrastre o montados son los más importantes.
Hay dos aspectos respecto a las cargas sobre las ruedas los cuales
deben ser claramente separados en estudios de compactación del suelo.
En primer lugar, hay una influencia entre la carga y la presión de contacto
la cual es una propiedad de considerable interés con relación a la
respuesta a la compactación.
Debido a la deflección del neumático y al hundimiento a causa del
incremento en la carga, el correspondiente incremento en la presión de
contacto no es una función lineal entre las propiedades del neumático y
del suelo. El segundo efecto es que, ante altas cargas la respuesta del
suelo puede estar relacionada más a las altas cargas “per se” que a la
presión de contacto rueda/suelo. Danfors, ya en 1974, demostró que el
efecto dominante debido a un aumento en la carga se observó en el
subsuelo. Un efecto desfavorable de compactación del subsuelo
comienza a aparecer cuando las cargas en el eje son de 6 toneladas .
Es comúnmente creído que un incremento en el ancho y en el diámetro
del neumático (Tabla 23 caso 4) no resulta en un incremento de la
compactación del suelo si mantenemos constante la presión de inflado y
presión de contacto rueda/suelo.
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___________________________________________________Compactación de suelos
Este punto de vista ha sido desacreditado desde la teoría y la observación
dado que ante ciertos niveles de presión de contacto rueda/suelo, la
fuerza sobre el suelo se extiende considerablemente en profundidad a
pesar de ser un neumático muy ancho el que lleva altas cargas
manteniendo las presiones de contacto constantes.
En la práctica la respuesta habitual a la necesidad de llevar altas cargas
ha sido incrementar la presión de inflado sin incrementar prácticamente
nada o muy poco el ancho de los neumáticos.
La presión normal de inflado ha sido utilizada para clasificar a los
vehículos dentro de ciertos grupos. Según Fekete (1982) un grupo podría
estar formado por las ruedas traseras de los tractores y cosechadoras
autopropulsadas cuyas presiones de inflado están entre los 50-150 kPa
en contraste con los carros, por ejemplo cuyas presiones de inflado están
en un rango de 300-600 kPa. Otro grupo importante estaría formado por
aquellos vehículos que tengan neumáticos de flotación con ultra baja
presión de inflado 10-20 kPa. En las ruedas de los tractores no es clara la
relación entre las presiones de inflado y las presiones de contacto
rueda/suelo en un gran rango de condiciones de suelo. Para ruedas de
alto numero de telas la dureza de las paredes de las ruedas llevan una
considerable proporción de la carga que soporta el neumático. Koolen
(1978) informo que la presión en el área de contacto rueda/suelo era de
10-15% más alta que la presión de inflado en ruedas de tractores, aunque
seto solo se daba para ciertas condiciones.
Existe un numero limitado de estudios los cuales atribuyen una
disminución en la compactación a una disminución en la presión de
inflado. Cristov (1969) midió la distribución de fuerzas ocasionadas por las
ruedas traseras y delanteras de un tractor con cargas de 0,3 toneladas y
3 toneladas en el eje delantero y trasero respectivamente. La fuerza
aplicada al suelo se incrementa a medida que aumentaron las presiones
de inflado de las ruedas traseras 78 kPa, 118 kPa y 158 kPa. Ljungars
(1977) informo el efecto de las presiones de inflado en el grado de
compactación para 12 combinaciones de suelo y vehículo. Los resultados
fueron algunas veces inconclusos aunque la tendencia fue que ante
incrementos en la presión de inflado se incrementaba la compactación.
Una comparación de la compactación ocasionada bajo ruedas de
diferentes tamaños usadas en un tractor convencional 2WD de 4,8
toneladas y una pulverizadora de 3,5 toneladas fue informada por
Raghavan y col. (1978). La rueda trasera del tractor era 18.4-30 la cual
fue inflada a una presión de 60 kPa que daban una presión de contacto
rueda/suelo de 40 kPa; mientras que la pulverizadora tenía neumáticos
11.2-24 con una presión de inflado de 145 kPa y una presión de contacto
rueda/suelo de 101 kPa. Los resultados obtenidos mostraron que la
pulverizadora fue la que produjo el máximo cambio en la densidad
aparente del suelo: 240 kg/m3 entre los 70-170 mm de profundidad;
comparados con solo 160 kg/m3 que provocaron las ruedas del tractor.
Los resultados citados anteriormente mostraron claramente la ventaja de
la utilización de neumáticos más grandes. Las ruedas más pequeñas de
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___________________________________________________Compactación de suelos
la pulverizadora con altas presiones de inflado son típicas de muchas
máquinas agrícolas en la actualidad.
En otro estudio de compactación del suelo realizado por Blackwell (1989)
fue medida la compactación provocada por cargas de 0.9, 1.2 y 1.8
toneladas sobre una rueda 12,4-36 rodando sobre un suelo suelto que no
fue previamente transitado por el eje delantero. La presión de inflado fue
ajustada al mínimo recomendada por el fabricante de los neumáticos para
soportar esas cargas, y las presiones de contacto rueda/suelo fueron 65,
81 y 100 kPa. Los resultados de la variación de la densidad aparente
observados en el medio de la pisada se muestran en la Figura 55.
Figura 55: Variación de la densidad aparente luego de una sola
pasada de un neumático 12.4-36 con tres diferentes valores de peso
y presión de inflado.
El efecto de los tres tratamientos se extendió aproximadamente hasta los
240 mm de profundidad. A una profundidad de 150 mm el incremento de
la densidad aparente fue de 108% respecto al testigo para el tratamiento
de 1,8 toneladas.
99
___________________________________________________Compactación de suelos
El concepto de presión de inflado crítica respecto a la compactación
Como una guía de los diseñadores de vehículos, algunos investigadores
han recomendado presiones máximas de inflado para los neumáticos
utilizados en suelos arados, si el efecto de la compactación quería ser
atenuado; por ejemplo: Domsch (1979) sugirió como límite 80 kPa. Si este
máximo fuera adoptado, incrementos en la capacidad de carga de los
vehículos deberían ser acompañados con incrementos en él numero de
neumáticos. Eriksson y col. (1974) recomendaron que las presiones de
inflado deberían mantenerse por debajo de los 100 kPa, pero reconoció
que de esta manera el costo de los neumáticos podría incrementarse
considerablemente. La utilización de presiones de inflado límites ha sido
ignorado en los vehículos pesados. Cierta clase de vehículos, por ejemplo
cosechadoras y carros, generalmente son utilizados con presiones de
inflado, en sus neumáticos, que están muy por encima de los
recomendados para reducir el los efectos de la compactación del suelo.
Voorhes y col (1978) vieron que no había posibilidad alguna de reducir la
presión de contacto rueda/suelo hasta un punto en donde el crecimiento
radical no sea afectado. Ellos encontraron que presiones de contacto
rueda/suelo tan bajas como 27 kPa eran perjudiciales en un suelo friable.
A pesar de esto, el concepto de que la compactación del suelo es
reducida respetando presiones de inflado críticas es justificado a través
de razones teóricas y de observaciones a campo. Por ejemplo, los
mismos autores encontraron que cuando la presión de inflado de los
neumáticos de un carro que cargaba 10,8 toneladas era reducida de 41
kPa a 27 kPa había una reducción de un 42% en la sección de la huella.
Chancellor (1976) consideró que situaciones de baja presión de contacto
rueda/suelo aplicadas sobre la superficie no eran suficientes para evitar
excesos de presión sobre el suelo. En casos donde la presión de contacto
rueda/suelo es comparativamente baja, el patinamiento de la rueda puede
ser mucho más problemático. Perdok (1978) encontró que presiones de
contacto rueda/suelo por debajo de los 300 kPa mostraban en suelos
arados considerables aumentos en el coeficiente de patinamiento;
mientras que presiones de contacto mayores a 300 kPa no mostraban
diferencias significativas en suelos arados respecto a suelos sin disturbar.
Los límites mínimos recomendados acerca de las presiones de inflado en
función de las cargas que soporta un neumático son graficadas y
tabuladas por muchas publicaciones de varias organizaciones (Tire and
Rime Association 1979, European Tire and Rim Technical Organisation
1980, etc.). El punto hasta el cual las presiones de inflado de un
neumático pueden ser reducidas cuando éstas trabajan sobre un suelo
blando y/o con bajas cargas presenta una gran cantidad de problemas.
Los fabricantes de neumáticos han proveído a los agricultores de un gran
numero de recomendaciones acerca de los límites más bajos de
presiones de inflado en función de estimaciones basadas en diferentes
condiciones de operación respecto a carga, velocidad de avance y estado
del terreno a transitar. Estas condiciones pueden variar
considerablemente durante una hora de trabajo de un tractor en el campo
100
___________________________________________________Compactación de suelos
sobre un suelo agrícola. Los fabricantes de neumáticos normalmente
consideran que para tractores agrícolas y ruedas de carros el máximo de
deflección del neumático no debería exceder el 18-20%. Una deflección
del neumático excesiva podría llevar a que se produzca un daño en la
pared del neumático.
Domsch (1979) estudió la relación entre la presión de inflado, la carga y la
deflección del neumático en condiciones de suelo duro y blando (Figura
56).
La deflección para una carga de una tonelada fue menor a una presión de
inflado de 51 kPa cuando el tractor transitó sobre un suelo blando, que
cuando la presión fue de 108 kPa y transitó sobre concreto. Claramente,
las condiciones del terreno tienen un importante efecto sobre la deflección
de los neumáticos y el autor concluyó que debería ser posible una
deflección de hasta un 50% de los valores recomendados por los
fabricantes cuando el tránsito se realiza por suelo blando, sin riesgo a
dañar la pared del neumático.
Figura 56: Influencia de las condiciones del suelo y la presión de
inflado sobre la relación entre la presión y el peso.
101
___________________________________________________Compactación de suelos
El patinamiento de las ruedas como causante de compactación
Pruebas de laboratorio han demostrado que compactación adicional se
puede producir cuando las fuerzas de corte están superpuestas con la
carga sobre un eje. El estado mecánico crítico del suelo provee una
manera directa de incorporar las fuerzas de corte dentro del estado
general de fuerzas con relación al volumen específico del suelo. Aunque
el patinamiento impone fuerzas de corte al suelo cerca de la superficie y
ocurre en varios niveles durante el pasaje de ruedas y orugas motrices, es
importante saber hasta que punto el patinamiento es el responsable de
una compactación adicional respecto del pasaje de ruedas que patinen.
Esta comprobado, que el efecto del patinamiento en la compactación del
suelo, es más importante que adiciones de peso en el tractor.
Coincidiendo con lo anterior, Siltkei (1991) informó que en un suelo que
inicialmente tenía una densidad aparente de 1580 kg/m3 y que fue
transitado por la pasada de una rueda (no motriz), la densidad aparente
del suelo se incremento a 1700 kg/m3 cuando no hubo patinamiento y a
1900 kg/m3 cuando la misma rueda fue afectada por un 50% de
patinamiento.
Una comparación de los efectos del patinamiento y las altas cargas fue
hecha por Sommer y col. (1975) quien encontró que la mayor
compactación se daba a altas cargas y altos niveles de patinamiento;
también encontró un incremento de un 47% en la densidad aparente del
suelo cuando la fuerza de tiro se incremento de 2000 a 6000 kg, y este
autor lo atribuye al aumento del patinamiento de las ruedas.
Raghavan y col. (1978) usaron una “pure share box” en lugar de la “two
ring shear box” normal para estudiar la influencia del corte en la
compactación. La densidad aparente de parcelas no disturbadas en el
campo fue medida para varios valores normales de carga, porcentaje de
corte y contenido de humedad y fue comparado con la curva de densidad
aparente/contenido de humedad obtenida a través del método Proctor.
Por extrapolación del máximo la densidad aparente del método Proctor
correspondió a una presión normal de 1700 kPa. Considerables
incrementos en la densidad aparente se observaron como consecuencia
de la aplicación de fuerzas de corte. La densidad aparente con 17 kPa de
presión normal y 30% de tensión de corte fue más alta que cuando
aplicaron 32 kPa de presión normal sin aplicar fuerza de corte.
La cantidad de fuerza de corte que toma lugar durante el pasaje de una
rueda depende de la fuerza de tiro y de la resistencia del suelo al corte.
Los mismos autores consideraron que un 30% de tensión de corte sobre
la superficie se correspondería con 90 mm de deformación horizontal y
podría resultar en una extensión de las fuerzas de corte hasta los 300 mm
de profundidad. A pesar de esto, la variación en la fuerza de tiro no
siempre resulta en cambios apreciables en la compactación del suelo.
Para altos esfuerzos de tiro es importante conocer el efecto sobre la
compactación de bajos pesos y altos patinamiento comparado con altos
pesos y bajo patinamiento. En general parecería que las tendencias en
las modificaciones de los sistemas de los vehículos, como la adopción de
102
___________________________________________________Compactación de suelos
duales o la utilización de orugas, tienden a disminuir los esfuerzos de tiro
provocando una disminución en el patinamiento; esto contribuiría a reducir
la compactación de los suelos.
Una forma muy simple de verificar si el tractor esta con el peso adecuado
para trabajar un determinado tipo de suelo es la siguiente: 1) cuando el
tractor esta muy liviano (en suelo de baja capacidad portante, arado) y el
patinaje es alto las huellas de los neumáticos aparecen como lo muestra
la Figura 57.1.
Cuando el tractor esta muy pesado las huellas, de los neumáticos,
quedan muy bien definidas (Figura 57.2). Por ultimo las huellas, cuando el
patinamiento es el normal, deben ser como lo muestra la Figura 56.3, se
ve la señal del patiamiento en el centro de la pisada y los bordes de la
misma bien definidos.
Figura 57: Formas de las huellas del tractor según el patinamiento
del mismo.
Efecto de la vibración del tractor
Los efectos de las fuerzas vibratorias transmitidas al suelo por las ruedas
puede ser considerado como una superposición sobre las producidas por
la carga y el patinamiento. Pocos trabajos se han realizado acerca de los
efectos de las vibraciones ocasionadas por el motor y los efectos de golpe
debido a las irregularidades del terreno sobre la compactación producida
por neumáticos de vehículos agrícolas; a pesar de esto se considera que
en suelos arenosos las vibraciones del motor podrían tener un mayor
efecto en la compactación que las ocasionadas por la carga y la presión
103
___________________________________________________Compactación de suelos
de contacto. La contribución de las vibraciones en vehículos con orugas
sobre la compactación es mayor que los que utilizan neumáticos
convencionales.
La influencia de la velocidad del vehículo y el numero de pasadas
Los cambios dinámicos de las fuerzas aplicadas a la superficie del suelo
por el movimiento de las ruedas son principalmente expresadas como una
variación en el tiempo de contacto de la rueda (velocidad de avance) y el
numero de aplicaciones de esta fuerza (numero de pasadas).
Luego el factor más importante es si las pasadas siguientes ocurren por
las ruedas del mismo vehículo o por otro.
Velocidad de avance
La información existente acerca de la relación entre la velocidad de
avance y la compactación es limitada, y muchas veces hasta conflictiva,
los trabajos hasta ahora revisados no encontraron una relación muy clara
entre la velocidad de avance y la densidad aparente del suelo. Sitkei
(1981) encontró que el patinamiento de las ruedas podía ser hasta un
20% mas profundo a bajas velocidades que a altas velocidades.
Similarmente Karczweski (1988) mostró que el incremento de la densidad
aparente era mayor debajo de una rueda rígida a una velocidad de
avance de 1 km/h que a 12 km/h. La máxima compactación fue de 1650
kg/m3 a 1km/h con respecto a 1490 kg/m3 a 12 km/h. En el mismo ensayo
los mismos valores de compactación fueron encontrados al doble de
profundidad cuando se había transitado a 1 km/h respecto a 12 km/h
(Figura 58).
Figura 58: Efecto de la velocidad en la distribución de la densidad
aparente debajo de las ruedas del tractor (Karczeweski 1988).
104
___________________________________________________Compactación de suelos
Numero de pasadas
Es sabido que la segunda y las pasadas subsiguientes de una rueda
provocan menor compactación que la primer pasada. A pesar de esto, la
respuesta del suelo a múltiples pasadas depende marcadamente de la
resistencia del suelo inicial y de la distribución de esta resistencia en
profundidad. Suelos que inicialmente están blandos muestran un gran
incremento de la compactación en la primer pasada, en cambio suelos
con mayor resistencia a la compactación no muestran grandes cambios
entre la primer pasada y las subsiguientes. Botta y col. (1999) comparo la
compactación resultante de múltiples pasadas con tractores de diferente
peso y tamaño de neumáticos. Ambos tractores mostraron incrementos
marcados de la densidad aparente y la resistencia al penetración hasta
las 5 pasadas y luego pequeños incrementos, mientras neumáticos. Un
detallado estudio fue realizado por Ljungars (1977) sobre ocho tipos de
suelos. El efecto fue expresado a través del incremento en el grado de
compactación. En algunos casos el incremento declina luego de las 3 ó 6
pasadas mientras que en otros casos la respuesta fue aproximadamente
lineal desde las 9 pasadas hasta las 18 pasadas (Figura 59 ).
Figura 59: Relación entre el grado de compactabilidad y el numero de
pasadas de un tractor de 3800 kg de peso Ljungars (1987).
Botta y col. (1998) midió la densidad aparente a través de los incrementos
que se producían hasta los 300 mm de profundidad luego de 0, 1, 3 y 5
pasadas de un tractor de 6 toneladas. Después de 1 pasada el
incremento fue mayor entre 0 - 75 mm de profundidad y muy bajo luego
105
___________________________________________________Compactación de suelos
de los 225 mm. Luego de 3 pasadas el incremento se observó hasta los
300 mm de profundidad y fue particularmente marcado entre los 150-300
mm; luego de 5 pasadas no hubo mayores incrementos excepto entre los
0 - 75 mm.
La contribución de las ruedas delanteras
Esto presenta un caso especial de pasadas múltiples. Los tractores
agrícolas muestran una gran diferencia entre la carga que soporta el eje
delantero y el eje trasero, así como el tamaño de los neumáticos de las
ruedas traseras respecto a los de las delanteras. Las cargas en ambos
ejes son influenciadas por las transferencias de peso que se producen
cuando el tractor esta trabajando, y las cargas estáticas pueden llegar a
representar tan solo el 50% de las que se producen en condiciones de
trabajo.
El efecto separado que producen las ruedas delanteras es importante
para evaluar si los ensayos que se realizan sobre el eje trasero deben
hacerse sobre suelos sin disturbar o no. Hay mucha variación entre
diferentes vehículos y condiciones del suelo. La repuesta a la
compactación en vehículos con cuatro ruedas motrices es muy diferente a
las de dos ruedas motrices, debido a que es más uniforme la distribución
de la carga, especialmente la carga dinámica. Dickson (1990) estudio la
compactación producida por ruedas delanteras (6.00-19 con una carga de
350 kilogramos) y ruedas traseras (12.4-36 cargando 920 kilogramos)
sobre un tractor de 41 CV transitando sobre un suelo no disturbado y
haciendo correr las ruedas en tandem (las traseras sobre las mismas
huellas de las delanteras) y ambas ruedas por huellas separadas. Los
resultados obtenidos mostraron que en donde el eje delantero transitó
solo sin superposición con el trasero el incremento en la resistencia a la
penetración del suelo fue mayor que en los lugares en que solo transitó el
eje trasero.
COMPACTACIÓN BAJO OTROS TIPOS DE SISTEMAS DE RODADOS
Ruedas duales
Las ruedas duales están siendo ampliamente adoptadas a pesar del
considerable mayor costo en ruedas y neumáticos. Las ruedas duales
agregan al tractor mayor estabilidad lateral y eficiencia tractiva aunque
tienen la desventaja de no adecuarse tan fácilmente a las labores de
arada de los suelos. Los efectos de la compactación de ruedas duales
fueron medidos por Botta y col. (1997) y los resultados obtenidos ilustran
los problemas que surgen en cada investigación. En este extenso trabajo
se hizo circular un tractor Deutz AX 120 2WD (88.3 kW IRAM 8005). Este
tractor fue ensayado con 3 neumáticos de diferente rodado, estos son 18.4-
34, 18.4-38 y 23.1-30. El neumático 18.4-38 se utilizó con distinta dotación:
18.4-38 single y dual. La presión de inflado utilizada fue de 110 kPa para
todos los neumáticos, y esta dentro de la recomendada por Dwyer y Febo
(1987) en el manual de neumáticos agrícolas.
106
___________________________________________________Compactación de suelos
El tractor fue lastrado de 2 modos diferentes, lastre trasero (Pesado) y sin
lastre (Liviano). Quedando de esta manera determinados 8 tratamientos en
el suelo arado y 8 en la cama de siembra (Tablas 24 y 25) más una parcela
testigo que no fue traficada para cada condición de suelo.
Las 8 parcelas sobre el suelo arado y las 8 sobre cama de siembra fueron
transitadas por el tractor con sus rodados traseros circulando sobre las
huellas de las ruedas delanteras, rodado 1100 x 16. Con el objetivo de
emular las condiciones mecánicas en que queda el suelo luego del laboreo
primario y secundario.
Tabla 24: Valores de área de contacto, peso por rueda y presión sobre
el suelo de los neumáticos traseros para los ocho tratamientos en el
suelo arado.
Trat. Neumático Lastre Area de Peso por rueda Presión
2
contacto (m ) (Kg) sobre el
suelo (kPa)
1 23.1-30 Pesado 0,593 2100 35,2
2 23.1-30 Liviano 0,534 1430 26,7
3 18.4-38s Pesado 0,433 1980 45,7
4 18.4-38s Liviano 0,390 1370 35,3
5 18.4-34 Liviano 0,338 1250 36,9
6 18.4-34 Pesado 0,386 1970 51
7 18.4-38d Pesado 0,802 2580 32,1
8 18.4-38d Liviano 0,748 1830 24,4
Tabla 25: Valores de área de contacto, peso por rueda y presión sobre
el suelo de los neumáticos traseros para los ocho tratamientos en el
suelo: cama de siembra.
Trat. Neumáticos Lastre Area de Peso por Presión
2
contacto (m ) rueda (kg) sobre el
suelo (kPa)
1 23.1-30 Pesado 0,542 2100 38,5
2 23.1-30 Liviano 0,485 1430 29,4
3 18.4-38s Pesado 0,394 1980 50,2
4 18.4-38s Liviano 0,336 1370 40,7
5 18.4-34 Liviano 0,290 1250 43,1
6 18.4-34 Pesado 0,335 1970 58,8
7 18.4-38d Pesado 0,742 2580 34,7
8 18.4-38d Liviano 0,701 1830 26,1
107
___________________________________________________Compactación de suelos
En las tablas 24 y 25 se puede ver que la presión en el área de contacto
rueda/suelo fue siempre mayor sobre el suelo cama de siembra, esto es
comprensible ya que la capacidad portante de esta condición de suelo es
mayor que la del suelo arado. La densidad aparente y la resistencia a la
penetración, a nivel superficial (200 mm), estuvieron siempre unidas al dato
de profundidad de huella, siendo esos dos parámetros, mayores para los
tratatmientos que arrojaron luego del tránsito la mayor profundidad de
huella.
Las Tablas 26 y 27 muestran los datos de profundidad de huella para los 8
tratamientos en el suelo arado y los 8 en la cama de siembra
respectivamaente.
Tabla 26: Valores de profundidad de huella obtenidos en el suelo
arado.
Tratamientos 1 2 3 4 5 6 7 8
Prof.(mm) 110 c 89 ab 128 d 90 ab 91 ab 135 d 108 c 83 a
Diferentes letras, en cada dato de profundidad de huella indican diferencias significativas
(P<0.05) LSD entre tratamientos.
Tabla 27 Valores de profundidad de huella obtenidos en el suelo cama
de
siembra.
Tratamientos 1 2 3 4 5 6 7 8
Prof.(mm) 76 c 68 b 82d 73c 84d 82d 65 b 45 a
Diferentes letras, en cada dato de profundidad de huella indican diferencias significativas
(P<0.05) LSD entre tratamiento
En ambas condiciones de suelos (Tablas 26 y 27) se puede ver como los
tratamiento donde el tractor calzaba neumáticos duales (7 y 8 con y sin
lastre) produjeron los menores valores de profundidad de huella.
Luego de los 200 mm de profundidad esto se revierte y los incrementos,
tanto de la resistencia a la penetración como los de la densidad aparente
responden al peso del tractor.
Ljungars (1987) estudió la influencia del uso de duales en el nivel de
compactación en 10 tipos de suelos en Suecia. Generalmente, concluyó,
hubo apreciables reducciones en el nivel de compactación, pero esto no
ocurrió en todos los casos.
En algún estudio de compactación sobre ruedas duales se debería prestar
atención respecto a las presiones de inflado. Para una presión de inflado
dada el uso de duales permite un 88% más de tracción que cuando se
utilizan ruedas singles (Tire and Rim Association 1979), por lo tanto la
carga en el eje puede ser incrementada un 76% sin aumentar las
presiones de inflado. Un incremento similar es especificado por la
European Tire and Rim Association. (1980). Este organismo fijo también
como presión de inflado mínimo 80 kPa para cualquier rueda cuando es
fijada como dual. Esta reducción permisible en la presión de inflado hasta
80 kPa representa presiones de inflado menores a los 180 kPa para
108
___________________________________________________Compactación de suelos
ruedas singles y siempre las ruedas duales permiten cargas mayores con
menores presiones de inflado.
“Ruedas jaulas” montadas sobre ruedas normales
Hay un gran uso en algunas áreas para operaciones de siembra en las
que se cree que la profundidad de huella y la intensidad en la
compactación se ven reducidas por su utilización. Esto ha sido una
ventaja más barata y más fácil de manejar que la adopción de duales.
Dos cuestiones son de principal importancia en el diseño de las “ruedas
jaulas” y están en relación con el tamaño de la rueda a las que van a ser
fijadas, se trata del ancho y el diámetro. El diámetro, de estas ruedas, es
generalmente un poco más pequeño que el de las ruedas del tractor,
mientras que otros países podrían ser considerablemente más pequeñas,
esto permitiría su utilización en caminos. Hay algunos estudios realizados
que demostraron, una compactación considerable debajo de los
neumáticos comunes aún con el uso de las ‘’ruedas jaulas”. Estudios más
recientes han confirmado estas observaciones, en términos de
dimensiones de la huella y distribución de la densidad aparente en
profundidad. El área total de la huella se incrementó un 46% con la
utilización de “ruedas jaulas”.
Neumáticos de secciones anchas (Terra tyre)
Una manera de incrementar el área de contacto y por lo tanto disminuir la
presión de contacto rueda/suelo es la utilización de neumáticos de mayor
ancho. El ancho de los neumáticos utilizados en los tractores,
fertilizadoras y otras máquinas pesadas como carros de carga de 2
toneladas, tienen secciones de hasta un 50% más anchas que las
normales y sin cambios en las presiones de inflado. En donde el ancho de
la sección del neumático no es una opción estándar en la compra del
tractor, el costo extra podría compararse favorablemente con otras
opciones, tanto como con el costo total del tractor.
Neumáticos para tracción de más de 600 mm de ancho están siendo
utilizados pero no es una opción estándar en el equipamiento del tractor.
Marcados cambios en la relación ancho/diámetro de los neumáticos
influencian diversos aspectos que son raramente tenidos en cuenta en
neumáticos convencionales.
Vehículos con orugas
Aproximadamente menos del 1% de los tractores agrícolas vendidos en
la Argentina tienen orugas. La desventaja obvia de los vehículos con
orugas es el
alto costo por unidad de potencia, las parcelas pequeñas y el
impedimento a transitar sobre carreteras ya que las bandas de goma no
son las alternativas mas ventajosas en estas circunstancias, mientras
que, como ventajas sobre sus similares de ruedas podemos citar:
109
___________________________________________________Compactación de suelos
1. Mayor Adherencia;
2. Mayor Capacidad de tracción;
3. Pequeña dimensión y maniobrabilidad;
4. Menor compactación superficial del terreno
5. Centro de gravedad bajo
6. Posibilidad de realizar movimientos de tierra.
Además, es posible hacer, en terreno de colina y de montaña, labores
cuesta abajo próximas a pendientes del 40% y cuesta arriba, del 80%,
mientras que, en el caso de ruedas neumáticas, estos valores son del 20
y el 50%, respectivamente. El tractor de orugas, en fin, puede
transformarse fácilmente en una máquina óptima para el movimiento de
tierra; una hoja anterior y una retroexcavadora transforman la máquina
agrícola en un medio capaz de la mejora y el mantenimiento de obras
fijas; se pueden realizar obras importantes para el riego de parcelas,
apertura de pistas y de caminos, y hasta carreteras para mejorar el tráfico
en la finca, preparación de agujeros de cierta profundidad para la
realización de pequeños lagos y, sobre todo, nivelaciones. Además, -en
una explotación pecuaria, la presencia de orugas facilita notablemente el
movimiento y el acondicionamiento del forraje picado en los silos
enterrados. No se puede dejar de citar, por último, la apropiada utilización
de esta máquina como medio de socorro en situaciones difíciles
(derrumbe grandes nevadas, recuperación de máquinas accidentadas en
terrenos difíciles y poco firmes).
Un argumento de gran actualidad, para la venta de estos tractores, es el
de la compactación del suelo agrícola, que se trata de evitar para no
destruir su natural estructura; la presión de contacto sobre el terreno es
de 0,2 a 0,4 daN/cm2 en el caso de las orugas, y de 1 a 4 en los
neumáticos; este hecho permite a la oruga trabajar sin dañar el terreno en
la preparación del lecho de siembra, en la propia siembra y cuando se
tiene que entrar en terrenos húmedos. Sin embargo, si bien es cierto que
un tractor de oruga ejerce menor presión sobre el suelo que uno de
ruedas, ya hemos comentamos extensamente en párrafos anteriores, que
la presión de contacto entre el vehículo y el suelo es responsable de la
compactación superficial del mismo y que, el peso total del equipo es el
responsable de la compactación en profundidad. Entonces utilizar el
argumento, para la venta de un tractor oruga, la menor compactación del
suelo es, a nuestra opinión, erróneo en el sentido que, por ejemplo, dos
tractores de igual peso, uno con orugas y otro con neumáticos,
subsuperficialmente, producen compactación del suelo.
Según algunos autores existe una gran desuniformidad de la distribución
de las fuerzas sobre la superficie debajo de las orugas debido a que la
concentración de fuerzas se realiza debajo de los “tacos”.
110
___________________________________________________Compactación de suelos
Turner (1994) en Canada prueba un tractor CASE IH 9250 de 300 CV ,
sobre dos condiciones de suelo, arado y cama de siembra, equipado con
cuatro orugas individuales (Figura 60).
Figura 60: oruga individual de goma
Las orugas de goma con las que se equipó al tractor tenían una presión
sobre el suelo de 0.26 kg/cm2 (3.7 lib/pulg/2). Esta presión era
sustancialmente inferior a la presión ejercida por un tractor equipado con
neumáticos convencionales, lo que, según el autor, permitió una
reducción de la compactación superficial del suelo. Las orugas delanteras
ejercieron una presión de estática de 0.28 kg/cm2 (4.0 lib/pulg2) y las
traseras de 0.23 kg/cm2 (3.3 lib/pulg2).
El autor asegura haber obtenido valores de coeficiente de tracción de
alrededor de 0.7 con muy bajos valores de patinamiento, dicho valor, es
superior a los de cualquier tractor de ruedas de similar peso y potencia.
En un ensayo realizado a un Class Challenger 55 en el establecimiento,
El piul en Madrid, junto al profesor Márquez Delgado, en el mes de Marzo
del 2000 encontramos detalles, de los elementos de propulsión, que no se
pueden dejar de mencionar:
Uno de los puntos más diferenciadores de estos tractores frente al resto
radica
en el sistema empleado para transmitir la potencia del motor al suelo.
111
___________________________________________________Compactación de suelos
Las 'cadenas' o bandas de goma estándar tienen una anchura de 635
mm, pudiéndose utilizar opcionalmente unas anchuras de 813 mm ó 457
mm. Las bandas de goma tienen una serie de puntos o características im-
portantes, que merece la pena comentar para tener una perspectiva más
amplia de este sistema de transmisión de movimiento.
Figura 61: El sistema Mobil-trac de Caterpillar. (A) Rueda motriz; (B) Carro
primario; (C) Suspensión neumática; (D) Rueda tensora; (E) Carro
secundario; (F) Rodillos centrales; (G) Oruga de goma Mobil- trac. En el
sistema Mobiltrac las orugas avanzan gracias al rozamiento que se
produce entre las orugas y las ruedas motrices. La comodidad se obtiene
merced a una suspensión neumática que tiene una carrera de 100 mm y
está fija al carro principal y al secundario. Los restantes rodillos centrales
distribuyen de forma homogénea el peso del Challenger sobre toda la
superficie de la oruga.
En primer lugar, se dispone de una mayor superficie de apoyo en el suelo,
lo que permite deducir que la presión sobre el suelo es menor con un
reparto del peso homogéneo. Este reparto del peso no es por igual a lo
largo de la banda de goma, pero en líneas generales se puede afirmar
que la presión ejercida sobre el suelo es menor con este sistema que con
los neumáticos.
Al ser mayor la superficie de contacto con el suelo y por el propio diseño
de las orugas, la rodadura es superior en el caso de la banda de goma
que en neumáticos (hay que hacer mayor esfuerzo para arrastrar a un
tractor de banda de goma que a un tractor de ruedas)
El porcentaje de patinamiento es mucho menor en este sistema que si se
utilizan neumáticos, sobre la base de trabajar con análogo esfuerzo de
112
___________________________________________________Compactación de suelos
tracción.
En este parámetro entran en juego la combinación de los valores de
presión ejercida sobre el suelo (menor en el caso de la banda de goma) y
superficie de contacto (menor en el caso de las ruedas).
Al disponer de una superficie de contacto importante, con el sistema de
banda de goma se consigue un nivel de flotación mayor que en el caso de
las ruedas a la hora de transitar por zonas en las que sea reducida la
capacidad portante del suelo ( zonas encharcadas, etc.).
Por otra parte, al tener el eje motriz más elevado (cadena triangular) que
un tractor de cadenas normal, dispone de mayor equilibrio y estabilidad
para manejar aperos suspendidos, ya que el punto de tiro de las barras
inferiores del enganche tripuntal está en una posición más baja que el eje
motriz. Para trabajar con aperos arrastrados se debe de emplear la barra
de tiro, que en estos tractores se encuentra a 498 mm de altura, para que
haya menor transferencia de peso y el apoyo de tractor se realice sobre
toda la banda de goma.
Conclusiones y recomendaciones generales de este cudernillo
1- La compactación bajo neumáticos convencionales esta relacionada
con la carga, la presión de contacto, el patinamiento de las ruedas, las
dimensiones del neumático, la construcción de la carcasa, la presión
de inflado, la velocidad de avance y el número de pasadas. Nuevos
estudios de compactación son necesarios para valora la contribución
de todas estas propiedades bajo condiciones reales de cultivo para los
vehículos existentes y para diseños futuros.
Ante la tendencia de que los vehículos son cada vez más grandes, la
necesidad de obtener esta información se incrementa. Hay una gran
oportunidad de reducir la compactación de los suelos a través de la
adopción de nuevos diseños de ruedas y diferentes condiciones de
operación de los neumáticos convencionales y radiales.
2- Para reducir la incidencia de la compactación debería ser aconsejable
mantener la presión de contacto rueda/suelo por debajo de los 200
kPa y si es posible por debajo de los 100 kPa, pero en el caso de
vehículos utilizados para carga esto resultaría en un considerable
incremento en le costo del sistema locomoción.
3- En función de que vehículos y neumáticos son ahora fabricados para
un mercado mundial hay una particular necesidad de estandarización
en la información acerca del diseño y el comportamiento de éstos
respecto a la compactación.
4- Actualmente las técnicas usadas para medir los parámetros de las
ruedas relevantes a la compactación del suelo, como el área de
contacto o las durezas de la superficie, son a menudo inadecuadas y
frecuentemente inaplicables cuando la rueda se encuentra en
movimiento.
113
___________________________________________________Compactación de suelos
5- El éxito de la adopción de alternativas al uso de neumáticos
convencionales requiere un claro entendimiento de los beneficios
específicos deseados y de la relevancia de las condiciones del suelo
durante las operaciones. Sistemas los cuales podrían aparecer como
no convencionales, en Argentina, como orugas o neumáticos de ultra
baja presión de inflado, no deberían ser tenidos en cuenta solo como
que pueden ofrecer ventajas en nuevos vehículos y en cultivos
particulares.
6- La reducción de la compactación debería ser incluida como una
especificación de diseño de los nuevos vehículos agrícolas.
114
___________________________________________________Compactación de suelos
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