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BRECHAS GUAMUCHIL, SINALOA. PN e NUN OME) ..Arrebato emocional que canta... ORGANO DE DIFUSION CULTURAL DE LA REGION DEL EVORA BRECHAS ORGANO DE DIFUSION CULTURAL DE LA REGION DEL EVORA Av. Francisco |. Madero No. 326 Sur. Apartado No. 13. Tels. 2-04-67 y 2-04-65. Guamtchil, Sin. CONSEJO EDITORIAL SR. ARTURO AVENDANO GUTIERREZ _ LIC. JULIAN FRANCISCO ALCALA SANCHEZ Director General DR. FLORENTINO CAMACHO RIVERA ‘Sub-Director DR. ENRIQUE PENA GUTIERREZ Coordinador ; DR. HUASCAR PENA INZUNZA * Jefe de Redaccién LIC. J. GUADALUPE ROBLES H. Asesor Técnico Relaciones Piblicas SRA, ROSA AURORA TAVIZON LOPEZ Disefio ARQ. JESUS MANUEL SANCHEZ CAMACHO Portada y Virietas UC. LUIS HUMBERTO PENA INZUNZA Repte. en Culiacén, Sin. SR. CARLOS ALBERTO CAMACHO H. Repte. en México, D.F. COLABORADORES Profr. Alejandro Avilés lic. Carlos Manuel Aguirre Gral. Carlos Duarte Sacramento Proft. Cipriano'Obeso Camargo Sr, Damaso Murda B. Proft. David Rubio Gutiérrez Profra. Dora Josefina Ayala Sr. Esteban Zamora Camacho Lic. Gilberto Lopez Alanio~ Lic. Héctor R, Olea Sr. Herberto Sinagawa Montoya Lic. Heriberto Galindo Quijiénes Protra. Isabel Alearaz Profra. Irma Garmendia de Valencia Profr. Juan de Dios Guerrero Profr. Juan Macedo Lépez Profr. Jestis Oviedo Diaz Profr. Jaime Robles Bojérquez Profr. Manuel A. Lozano Quintero Lic. Maria Esther SAnchez A. Lic. Micaela Pefia Inzunza Sra, Olalla Tracy de Velazquez Proir. Roberto Heméndez R. Lic. Sergio Herrera y Cairo INDIC VOCES DE LA DIRECCION UNA PUERTA A LA VIDA Antonio Haas FRANCISCO LABASTIDA OCHOA Y EL LIBRO DE ENRIQUE PENA GUTIERREZ : Josefina Rayas MI PEQUENIO MUNDO Enrique Pefia Gutiérrez AENRIQUE PENA GUTIERREZ Aida Pefia de McConegly LAS RAICES DE LA CULTURA Alejandro Avilés RAFAEL BUELNA Juan Macedo Lopez ADIOS EN LA RIVERA DEL BALUARTE Démaso Murda ONOMASTICO J. Guadalupe Robles HOMBRES ILUSTRES Roberto Gomez Anza TRES APUNTES DEL PAYO DELOS DORADOS: Guillermo Farber LAS FABULAS PERVERSAS. Rodrigo Solo CALVARIO Carlos Duarte Sacramento 7 12 15 7 20 23 27 36 39 EL NUEVO SINALOA. Juan Macedo Lépez ‘SU TUMBA ARDE TODAVIA Roberto Hernéndez Rodriguez PRACTICAS Y CREENCIAS Arturo Avendafio Gutiérréz AL DR. ENRIQUE PENA GUTIERREZ Lila Inzunza Gil LADESPEDIDA Juan B. Ruiz MI PEQUESIO MUNDO Enrique Pea Gutiérrez EL DOLOR DE LA TIERRA Esteban Zamora Camacho LA CHINASEA Jesus Manuel Sénchez Camacho BIOGRAFIA MORTAL Guillermo Llanos JANCLA Y ESTRELLA DE MI CORAZON! Enrique Félix Castro PRESENCIA DE BRECHAS EN GUAMUCHIL Herberto Sinagawa BUZON DE BRECHAS _ Démaso Muria 40 a7 50 51 61 69 70 75 BRECHAS, VOCES DE LA DIRECCION Alarribo de la primera estacién del afio, época en que los montes lucen con las amapas florecidas, sefial inequivoca del inicio de la primavera, aparece este ejemplar de “Brechas" cabalgando sobre una nueva etapa que hara més fascinante nuestra aventura intelectual. ~ Igual que en las ediciones anteriores, én las que manos generosas y amigas la condujeron a los espacios actual- mente alcanzados, ahora se suma la también generosa mano del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Institucién que con un interés que ejemplifica, acude en ayuda de las publicaciones independientes en cuyas paginas la cultura hace su nido. Para beneplacito nuestro "Brechas" fue una de las favorecidas. Estamos seguros de que el apoyo otorgado por el Consejo, haré menos escabroso el camino por donde se desenvuelve y trota la revista y nos dara, la seguridad dé seguir en los propésitos de siempre: difundir la cultura de la regién del Evora. Que esta catorceava edicién, amigo lector, te contagie con su arrebato emocional que canta... y que “Brechas" como deciamos ayer: siga siendo el punto basico de con- currencia de voces dispersas... BRECHAS UNA PUERTA ALA VIDA “Por: Antonio Has ~ Lo llamaremos Willie Boy por el momento. Lo parieron en el gueto de Hariem o en Detroit, No recuerdo cdl. Se orié enla calle, semisalv con esa especie de existencialismo puro necesario para sobrevi Rijoso como buen pandillero, cuando tenia 16 afos maté a un tipo en una ria y fue a dar a una cércal correccional. . La primera parte de su vida adulta se le fue en entrar y salir de cérceles, a menudo en reclusién solitaria, En uno de tantos enoerramien- tos, pudo llevarse escondido a su calabozo un librillo sacado de la biblioteca de la prisi6n. Se puso a leerio puesto de panza en el suelo con la luz que se filtraba por debajo de la puerta. Y asi de panza, sobre un 4 ANTONIO HAAS piso embarrado de albafales, Willie Boy encontré en ese librito su salvaci6n: una breve comedia que lo fulminé como un rayo -pero de carcajadas- en su camino a Damasco. Al salir de su calabozo, Willie Boy ya se sabia la pieza de memoria y trafa el firme propésito de produciria ahi mismo en la carcel. Recluté ocho cuates y puso manos a la obra, con tan buen éxito que las autoridades lo mandaron a un festival de teatro a competir con otros grupos de presos, Nuestro Willie Boy gané de calle. El triunfo y su doecubrimionto do una vocacién tan clara lo lienaron de un stbito fervor humano que lo cambié profundamente. Pér primera vez, gracias.al teatro, habia cobrado conciencia del valor de la vida. Lo que sigue os una de esas curiosidades que Sélo en Estados Unidos parecen darse para poner con elias un ejemplo de humanidad ante el resto del mundo. Willie Boy gané una beca para la Escuela de Arte Dramatico de Yale, y en ese reducto de millonarios neoyorquinos se pas6 el mismo numero de aos que en las carceles de su primera juventud. "Hasta los edificios eran iguales" nos cuenta. "Géticos, de piedra gris’. Ahora Charles S. Dutton (su verdadero nombre) triunfa en Broadway haciendo el papel de Willie Boy en The piano lesson, y se le entrevista continuamente en la television en el jardin de su amplia casa en Nueva Jersey. Pero esto, que tiene que ver con Angela Peralta? Para nosotros los mazatlecos, todo. Porque el teatro que estamos restaurando en un esfuerzo verdaderamente solidario lleva el nombre de Angela Peralta, y porque los pebres obstéculos en el pasado los han puesto los funcionarros puiblicos, alegando que no hay dinero para lujos indtiles como un teatro donde tanta falta hacen aulas, maestros y desayunos infantiles. La historia de "Willie" Dutton demuestra ue no sdlo de pan vive el hombre y que el teatro dista mycho de ser un lujo indtil para la comunidad. Como tantos otros nifios de la calle, 6! también padecio hambres, y no fue a la escuela porque nada de lo que ahi ensefiaban le interesaba aprender. Por eso prefiré la vida callejera hasta que en la cércel tuvo la inmensa suerte de descubrir su vocacién por el teatro, lo cual lo ha reitegrado plenamente a una vida productiva en la sociedad. En vista de lo anterior, {quién puede decir que el teatro no sea una escuela en el sentido més importante de la palabra? Una puerta a la vida. ZY cudntas vocaciones no se habrén frustrado en nuestras 5S UNA PUERTA A LA VIDA —— judades provincianas como Mazatlén? Todo por falta de los modelos ae ued proporcionafies alos ovenes una alternativa como el teatro, con el mundo de actividades que en torno suyo se desarrolian. Parecerd absurdo que a estas alturas esté yo haciendo una defensa del teatro en general y de nuestro teatro en particular, pero hay que haber vivido en una provincia orgullosa de su bronquera para entender el peso de la oposicién, El Angela Peralta nunca tuvo apoyo oficial alguno hasta que Francisco Labastida Ochoa asumi la gubernatura de Sinaloa. A partir de ese momento, los tres alcaldes que ha tenido Mazatlan -José Angel Pescador, José Luis Tostado y Humberto Rice- han podido disponer de fondos para el rescate del teatro. Los interesados en su reconstruccién luego pudimos sentir el suave efecto de la solidaridad oficial para con los mazatiecos cuando Ramén Aguirre, director de la Loteria Nacional, nos anuncié que cien afios después de muerta, Angela Peralta se habia sacado 150 millones en la loteria. _ vetatora una foto en primera plana de El Sol del Pacifico (21.4X) lo dive todo: En un precioso balcén reconstruido del vestibulo, el Licen- ciado Carios Sol6rzano, en representacion de RamOn Aguirre le presen- ta un cheque por esa cantidad al presidente de los Amigos del Angela Peralta, A.C. en presencia de Maria Teresa Uriarte de Labastida y de Heriberto Galindo, mazatleco adoptivo y prifsta de tiempo completo, cuyos esfuerzos fueron determinantes en la obtencién de este finan- ciamiento. Asi si entendemos -y agradecemos- la solidaridad. BRECHAS, ‘FRANCISCO LABASTIDA Y EL LIBRO L DE ENRIQUE PENA GUTIERREZ Por: Josefina Rayas Laidea de asistir ala presentacion de un libro, nos lleva casi siempre a la consabida pregunta sobre lo que es el autor, y esto nos relaciona con su contenido. General Rafael Buelna Tenorio, El Céndor de Mocorito, de Enrique Pefia Gutiérrez, libro cuyo titulo y subtitulo nos da.una clara respuesta del contenido; libro que fue presentado dentro del ciclo de festividades por los cien afos del natalicio de Rafael Buelna Tenorio, en la casa de la cultura de Mocorito, el pasado 23 de Mayo, y a cuya presentacion asistié el C. Gobernador Lic. Francisco Labastida Ochoa. Enrique Pefia Gutiérrez es mas que el Doctor y e! hombre: es un creador inquieto, inmerso en el oficio de escribir: presto a todo lo que signifique cuttivo del arte y la cultura, y sobre todo, alegre de ser mocoritense. Esto se comprende, pues decir Mocorito, es decir Eusta- quio Buelna, Agustina Ramirez y Rafael Buelna Tenorio, El Granito de Oro. ‘Algo ha de tener Mocorito: puede ser su rio, acaso el agua fitrada de las tinajas, la leche materna o los cerros circundantes, todo junto, o algo que se desconoce, lo que produce alos hombres, que se ganan sin aspavientos y sin pompa, los laureles de personajes probos de la historia. No creo que deba atribuirse a la funcién de su toponimia, de la cual se dice: Mocorito significa "lugar de cadaveres". ,Acaso una tierra, podria enriquecerse asi, al grado de dar seres humanos de la talla del Granito de Oro? "Como si los hombres fueran Arboles", dirdn algunos. Bueno, pero en honor a la verdad, no sdlo en Mocorito, sino en todo Sinaloa se han dado hombres y mujeres éjemplares, a lo ancho y largo de la historia de nuestro estado. El respeto y el gusto de saludar al escritor y al amigo se palparon, El, Con su voz, nos liev6 en su tono pastoso y su decir poético, y encantd hasta a un gobernador atento, que ahi quiso ser solamente Francisco Labastida Ochoa. Habla Pefia Gutiérrez. "Ciudadano Gobemador del Estado de Sinaloa, don Francisco Labastida Ochoa, amigas y amigos que nos honran con su presencia, 7 JOSEFINA RAYAS ————— en este acto que para mi es de gran solemnidad, creo que llegué tarde alla cita, pero llego con la satisfaccion y el orgullo de presentar facetas humanisticas del Granito de Oro, mi personaje inolvidable. "Bajo el palio de la mas profunda emocién, agradezco la presencia de todos ustedes porque veo con su interés primordial, lo que representa el esfuerzo de un hombre que ha vivido in merso en la pasion de una vida surgida en Mocorito y dedicada al servicio de México. Buelna, como lo hago constar en mi libro, representa el dardo, la lanza que penetra en el vientre de la revolucién para evitar con su juventud y con sus jévenes combatientes, que todos aquellus revolucionarios que vivian bajo loo Tezagos del porfirato, no desvirtuaran los propdsitos de la revolucién. "Buelna, a través de su historia militar escribe una fase de su vida, pero deja la revolucién que él sod, la revolucién interior, producto de ‘sus anhelos libertarios. Buelna, por lo tanto, representa en mi concapto, eleje en torno al cual gira el futuro de las nuevas generaciones. “Romantica como soy, y romédntico como fue Buelna, en un alarde lirico quisiera yo confesar a ustedes: que en las noches de pastosa obscuridad, en contacto con el brillo de las estrellas, dialogo con las sombras dé los viejos mocoritenses que vivieron en esta tierra, mas all de la hora de Buelna, los que vivieron en su etapa estelar, y los que ahora estamos en la suma de su vida y su obra, y en ese contacto, en ese cologuio nocturno, con las sombras de mis mejores hombres de Mocorito, llegamos ala conclusion de que Buelna fué como un mutante, un hombre que esparcié las particulas césmicas de su personalidad, a travée de todas las edades, y llagamos tamhién a la conclusién de que por su valentia, su juventud y su idealismo, Buelna, sinceramente creo, que pudo haber estado un dia con Leénidas en las Termépilas, con el Macedonio en el Grénico, con el corzo en el puente de Arcola, que pudo set de los caballeros que acompafiaron al Cid en sus andanzas; que estuvo con los caballeros de la tabla redonda, con los doce pares de Francia, y que vol6 como un céndor con Bolivar sobre los Andes y porque pudo haber estado también en Cuautla, con el gran Morelos; con Hidalgo en el monte de las cruces, con Agustin Melgar y Francisco Marquez, los seis nifios que combatieron y defendieron la Patria, en el castillo de Chapultepec, y lo veo también desarmado pero altivo en Churubusco, con el general Anaya, y que también ya en nuestros tiempos en el vértice de la revoluci6n, Busina escribié una de las paginas més importantes del movimiento revolucionario de México. Por eso agradezco la presen cia del sefior gobernador que me estimula y me empuja a seguir escribiendo sobre lo que he visto y constatado a través de mis 76 afios. 8 FRANCISCO LABASTIDA Y EL LIBRO DE ENRIQUE PENA G. Y para no cansarlos, solamente quiero decir que estaremos con Buelna en su ejemplo, estaremos pendientes de que el sinaloense, ol mocoritense y el mexicano, estard con él en los planos de la gloria y de la historia y que digamos a la manera de Simén Bolivar, que Rafael Bueina ha de seguir con su llama y su gloria creciendo siempre, como crecen las sombras cuando el sol dectina’. EI nutrido aplauso, prolongado y fuerte pone de pie a todos. Se pens6 que asi era el orden del programa, Ahora hablaria el C. Gober- nador, pero el gobemador pregunté a Peria Gutiérrez y lo invité a que siyuiera: hablando. Pefia entonces retomd la palabra: "EI destino y el progreso de los pueblos siempre estén en razon directa del carifio y del reconocimiento que tengamos por sus mejores hombres. Que si seguimos en ese empefio, nosotros volveremos a encontrarnos como dijo hoy Javier Luna: ‘con una nueva cita con la historiat, como todos estos rios y estas montafias por donde circul6 el nombre de Buelna, el pequefio nifio campesino, que entregé a su madre en una franela negra, unas pepitas de oro, y ella le dijo: -E| Granito de Oro eres tt. "Y en ese momento nacia el Granito de Oro de la revolucién. “He llegado a una etapa de mi vida en donde el recuerdo de Buelna me satisface, él fue mi guia, mi personaje inolvidable, que en los momentos de depresién sent{ su presencia. A través de todas mis peripecias, de todas mis vicisitudes, siempre cre{ en Buelna, por eso nunca he cambiado de chaqueta, y por eso estaré siempre con un sistema que modemiza y empuja a México, a formar parte del cerebro del mundo. "Para este trabajo estuve en contacto con los soldados que regresaban del campo de batalla. A quienes nos acercabamos para pedirles informacién sobre lo que para nosotros era la mas grande figura de México: Buelna, por ello para que los jévenes de hoy, que se preocupan por el deporte y convierten en idolos a nuestros deportistas, tengan presente que detras de ellos esté el general Rafael Buelna. "Olvidaremos a Buelna, cuando el agua del rlo vuelva de nuevo a las nevadas cumbres, cuando los pinos se siembren en los surcos méviles de! mar, cuando la cebada y el trigo se deslicen sobre las olas, cuando la luna se deslice sobre la hierba, y cuando los nendfares nazcan en las rocas y los pinos en los lagos, s6lo entonces olvidaremos la memoria del gran mocoritense*, (Aplausos). Habla el Lic. Francisco Labastida Ochoa, JOSEFINA RAYAS ee "Voy a hablar como Francisco Labastida Ochoa, no como Gober- nador. "Cuando yo tenia muchos menos afios de los que tengo ahora, tuve dos caminos, dos inquietudes: el camino de las letras, escribt, publique y el camino de la politica, de la funcién de las necesidades sociales mas Urgentes. Algunos amigos que tuvieron mucho éxito en estr >-mpo, en varias ocasiones me comentaron que regresara a este Cari: ) de las letras. Quizds me digo a mimismo, que debia haberlo tomado con mayor vigor, pero lo importante de mi comentario, es que por eso quizés digo que siempre me qued6 la admiracién a los hombres y a las mujeres que se dedican a las letras porque en el fondo creo, que plantan con ello su fuerzay su conviccién en las ideas, Plantan con su escribir, su convicci6n en la recreacion del espiritu y la superacion de los mejores valores que ‘al hombre y la sociedad tiene y lo digo como introduccién porque frente a un hombre como el doctor Enrique Pefia, que esoribe y con eso hace ejercicio, no opone su capacidad creativa, sino con eso ayuda a confir- mar una escala de valores, de valores j6venes, de los nuevos muchachos que se incorporan ala sociedad y reorean también alos que ya estamos formados en el conocimiento y en el recuerdo de los mejores ‘valores que debe tener nuestra sociedad, De alguna forma pues, ayudan a educar, a formar a las generaciones que van entrando, pero también nos recuerda por qué vale la pena dar la vida por ideales, por emociones, por motives, que defiende una sociedad, grandes héroes, nuestras grandes figuras que en la vida lo han dado todo. He dicho en varias ocasiones, y no es una figura construida, lo digo con ia mayor conviccion, que los sinaloenses tenemos la sangre y las emociones intensas y el Intelecto bien desarrollado, y nos da para formar grandes ejemplos en lo malo y en lo bueno. Grandes ejemplos en lo malo, con la violencia, con el narcotrafico, las actividades ilcitas; grandes ejemplos en lo bueno con héroes, con intelectuales, con miisicos, con bailarines, y lo que tenemos que hacer es abriries las puertas a lo grandioso, a lo bueno, a lo bello, a lo extraordinario que tiene el gran pueblo sinaloense’. 1uS0s). "EI Pueblo Sinaloense es sin lugar a dudas un pueblo de excep- ciones por su supuesto temperamento, porlo agreste de nuestras tierras, por la fertilidad de nuestros valles, por el encuentro entre la tierra y el nar, por el ejemplo de muchos hombres y mujeres. Por eso somos creo, un pueblo excepcional. Y cuando nos encontramos con un hombre como Enrique Petia, que le dedica el tiempo, esfuerzo y talento, y viene de su emocion para traemos Ia frescura de nuestius grandes hombres; para 10 FRANCISCO LABASTIDA Y EL LIBRO DE ENRIQUE PENA recrearnos, conformamos y superamos en ellos. No sélo venimos a Mocorito a rendirie tributo a nuestros héroes, sino también rendir tributo a nuestros valores presentes". Muchas gracias. 1 BRECHAS. MI PEQUENO MUNDO Por: Enrique Pefia Gutiérrez LA NOVIA DEL GENERAL La vela pasar todas las mafianas con su paso menudo, la falda al aire de amplios vuelos, besaba la ora de unas botas charoleadas cor botones dorados, que aprisionahan unns pies diminutos sobre los que descansaba el cuerpo esbelto de una mujer que aunque entrada er afios, recordaba una juventud hermosa y lozana. De grandes ojos cor la negra profundidad de las noches de! tropico, semejaba ala gran dame que ya era y convertida en maestra de escuela, iba todos los dias € envolverse en los gritos de la chiquelleria. Era ella parte integrante de un Mocorito colgado siempre de las nubes historicas, de donde se desprendian las gotas del recuerdo que hacen al espfrity regresar < tiempos ya idos, pero que siempre alegran y reconfortan. Aquella mujet era, segin decia mi madre, parte de nuestro mundo familiar, yo sentic el calor que comparieros y amigos le prodigaban al entrar a las aulas Seria, reposada, con el gis en la mano comenzaba su clase diaria ) secular. Sus compafieros de trabajo le velan como si fuese una diosa En el sacreto corria de aula en aula, se decia que era ella la novia de ur personaje surgido de estas tierras, que se habia ido al calor de unc Tevolucién que ya estaba en marcha... Todo mundo pensaba que aquelle mujer que solia hablar de todo lo que el programa del magisterio Ie marcaba, aunque entendian que en el fondo, algo serio la embargaba Maria Cleofas Castro tenia el encanto y el temblor mafianero de las rosas, su voz era un murmullo del viento entre las frondas y en ocasiones lagrimas furtivas resbalaban de sus ojos. Todo mundo se preguntaba porqué de la seriedad que parecia convertirse en compafera in separable, el porqué esa mirada triste perdida en el vacio, que tratab de encontrar en el horizonte de su vida, una respuesta a sus angustia: y asus inquietudes. Era joven y era la primera vez que entregaba st carifio a un hombre, que era joven y que deambulaba por las calles de Pueblo como capitan de las parvadas juveniles colgadas de los arboles que se perdian en el fresco canto de las vegas riberefias del Evore maravilloso. : Ella veia pasar al joven y lo sentfa muy cerca de su mundo afectivo Era aque! muchacho Rafael Buelna Tenorio a quien todos llamaban *E 12 ENRIQUE PENA GUTIERREZ Granito de Oro", porque brillaban en él, ef sol amarillento de su tierra, sobre un cabello que resbalaba sobre su frente, como espiga madura de un trigal de ensuefio, donde todo mundo sabia que en aquella mujer habia nacido el amor y que en aquel joven, habia encontrado correspon- dencia exacta a sus inquietudes de mujer ya realizada, enamorada del tiempo y enamorada de un futuro luminoso propio de sus suefios. Mocorito era un villorio tranquil, villorio que estaba aherrojado por los dictados rigidos de un sistema politico que tenia enervado, y mar- ginado al pueblo de toda una nacién con deseos de llegar a las aspiraciones de un mundo nuevo. Era pues Mocorito una aldea quieta, salpicada con la voz engolada del parraco dispersando consejos, en tanto que las beatas taconeaban sobre el trio, para perietrar al templo a rezar por los que quedaban en casa y también por tode-el mundo. La quictud era sedante; y la violencia brillaba por su ausencia. Epoca de carretelas y diligencias que transportaban ilusiones hacia el norte, hacia tierras de Norteamérica; como también hacia el sur, hasta los Ultimos confines de la republica. Nunca pude saber, por qué Marla Cleofas con esa entereza de mujer mexicana casi de matrona, esperaba y esperaba la noticia triste o alegre del muchacho aquel que la abandoné con la promesa del desposorio y que estaba colgada del tiempo y del espacio. Se le lamaba enla escuela la "Arenilla de Oro", la arenilla con el fulgor metélico que recordaba el nombre de "El Granito de Oro" con que cariiosamente se conocia a su ‘General. Yo en mi contacto infantil con ella, liegué a pedirle con amorosa aridez, que me dejara leer el acervo epistolar que la ligaba al hombre que ya en la Revolucién era un conocido militar. Le decia yo: -Tia, por qué esa tristeza tuya después de que ya todo pas6? Ella contestaba: -Son cosas que tu no entenderds nunca. Ante la imposibilidad de retener sus cartas en mi memoria fotogratica de nifio, se granaban frases y pérrafos aislados de las cartas de aquel hombre, que al calor de los combates, se daba tiempo para escribirle y reiterarle sus promesas de amor. De Ocotlén, lugar famoso en la lucha revolucionaria, leflo que Rafael ie decia: "Mi querida arenilla de oro, bajo el fuego de la metralla, en el preciso momento en que debemos dar el asalto final, quiero decirte que te amo y que si yo muero en combate, mi titimo pensamiento serd para ti y para todos los de mi tierra, porque a mi lado iran los muchachos de Mocorito que siempre han estado conmigo, de quienes tengo la seguridad, estaran hasta el final de esta lucha. Ruega por todos y que al recibir estas letras, ya tengas noticias 13 MI PEQUENO MUNDO de nuestro triunfo o de nuestra muerte", No habla tlegado ain la hora de la muerte del valiente General, ni de sus muchachos, como tampooo llegé jamés la hora del regreso a Macorito. Marla Cleofas siguié su vida colgada siempre del milagro nunca realizado y nuestros ojos ya curtidos con el espejismo de todos los caminos, la vieron en su cotidiano paso hacia la vieja escuela, con el vestido medio luto que ya no le abandonaria ni el mismo instante de ‘su transito hacia el misterio, acompafada por un manojo de cartas olorosas, todavia a cedro y a esperanzas... La novia del General es un lwozo de vida mocoritense, que rebasa la barrera de la emocién y el lanto. 14 BRECHAS A ENRIQUE PENA GUTIERREZ Por: Aida Pefia de McConegly Este pensamiento nace al conjuro del primer centenario del nacimiento de Rafael Buelna Tenorio. -Que hubiese sido una celebridad, en Paris o éh Roma... No me importa. Por suerte, se abraza generoso por el Evora, como enredadera de inextinguible aroma, -Que no volé por los peldafios, de otros mundos... No me importa. Es suficiente con ese apéstrofe del universo, donde la amistad tiene araje, llamado "Mi Pequefio Mundo". -Que en ese mundo, no hay cupo para el oropel y Ia plata... Nome importa. Por dentro suyo quedan piasmadas las ideas luminosas, de los que como él, navegan por el cosmos en eterna cabalgata, -Y; aquella interminable y afanosa bisqueda del prdjimo... No me importa, Errante en su labor, una tras otra, buscando el beneficio de otros, mas que el propio. -Que su meta es y ha sido la concientizacién de gentes... No me importa. Ocupa su tiempo abonaruo tigrras, fertilizando mentes, tierra, gente y patria siempre seran su presente. -ue impetuoso como huracén, es un volcan a punto de estallar... No me importa. Sobre la lava hirviente, de su fecundo érgano cerebral, brotaran las palabras, por aquellos, que castiga la necesidad. -Que es dificil convivir con quien metamorfea el alba... No me importa. Tal como Sécrates que viviendo con su Jantipa, compartieron echo, mas nunca cohabitaron alma. -Hombre de otras dimensiones, de otras latitudes y otros tiempos... No me importa. Siempre cuando genere, con prodigiosa lucidez, su rosa; matizada del color de las grandes pasiones de su pueblo. -Que se divierte con las letras, las allana y las hace suyas... Nome importa. Como bellas y niibiles doncellas de inspiracion las toma, desesperado para convertirias en coplas. 15 AIDA PENA DE McCONEGLY BRECHAS i it oo transite 10 sr ee Conn COLATENOS, 1S CETPOS, LAS RAICES DE NUESTRA ao ete cr gnganela, es como lovizna corrada, que bla os CULTURA linderos de la razon... ESO, ESO SI QUE IMPORTA. Por: Alejandro Avilés *zAsistimos, amigo poeta, al naufragio definitivo de nuestras tradiciones?", interroga el maestro Juan Macedo Lépez. Y 6! mismo Tesponde a su pregunta al sefialar que ‘cine, television y radio y cierta sublieratura contenida en revistas con nombres yanquis, empobrecen 16 17 ALEJANDRO AVILES continuamente nuestro espiritu'. Porque "es verdad que a veces es negativo aferramos al pasado, pero olvidarnos de él puede ser tragedia’, puesto “que lo pretérito confluye al presente y anuncia el futuro... Pueblo que voluntaria e inconscientemente empobrece su idioma, sus cos- tumbres, sus tradiciones, es un pueblo colonizado*. Esto lo dice en el reciente numero de BRECHAS, revista cultural que un grupo de escritores edita en Guamichil y cumple en este mes diez afios de una “hermosa aventura’ que en cierta forma es continuacién de ARTE, la revista que a comienzos del siglo dirigié en Mocorito el gran poeta Enrique Gonzalez Martinez, ratificando asi que la regién del Evora es un baluarte de nuestras tradiciones. La inquietud de Macedo la comparte el director de BRECHAS, Arturo Avendafo Gutiérrez, quien con palabras diriamos nostdlgicas, se ha puesto a evocar “los juegos de antes", aquellos en que todos patticipabamos en una convivencia mas humana que la de hoy, fija ésta en la pantalla de la televisién, mientras antafo éramos mas activos en nuestras diversiones, practicando los juegos que menciona Avendafio, dentro de una cultura oral-tradicional, en donde ejercitébamos nuestra imaginacién; ms cercanos también unos de otros, no embobados con ajenas imagenes, sino inventando o repitiendo las “tallas" que solian aguzar el ingenio. “Pero no todo se ha perdido’, escribe Jesis Manuel Sanchez ‘Camacho, pues "todavia es comun ver por las calles a gente que vende el sabroso pinole de fior’; todavia 'muy de mafiana se oye el grito de los vendedores de conserva", y atin podemos conseguir noo dice, “ol ‘exquisito requeson y el suero salado, con la prontitud que se pide un hot dog’ en las ciudades contaminadas con la influencia extranjera, desde la misica hasta la alimentacién*. Yo afiadirla que atin escuchamos, en bandas sinaloenses, acentos poderosos como aquellos del ‘sauce y la palma", bajo cuyo "hermoso sombrio" podemos esperar a la “fiel compariera® que es “duefia de un amor" inmarcesible. Aun suelen cantarse los corridos donde Heraclio Bernal decia: "yo tengo plata sellada en Guadalupe Los Reyes". Ain podemos decir que la patria es tan grande “que el tren va por la via como aguinaldo de jugueteria". Aun podemos leer los cuentos encendidos de Inés Arredondo y los poemas de un Gilberto Owen... 'Y remontando el rio de ios arios, atin podemos, en BRECHAS y en Punto Cardinal de NOROESTE, rememorar la grandiosa epopeya de aquellos misioneros presentes en las paginas de Antonio Nakayama, de Héctor R. Olea; la hazafia libertaria de un Antonio Rosales, el gran 18 LAS RAICES DE NUESTRA CULTURA LL zacatecano convertido en Héroe Sinaloense; la trayoctoria de un ‘granito de oro”, Rafael Buelna Tenorio, resef i {Beto door, Rael reseriado en el reciente libro de __ No, amigos sinaloenses, “no todo se ha perdido". Pese a los crimenes que nos azotan por obra y desgracia de los “perjudiciales" ain podemos conocer milagros como aquélios que Olea nos revela en Polvo de Historia, en donde el padre Gonzalo de Tapia, el gran jesuita civilizador, se convirtié en “el primer educador del Noroeste" Acompafiado y entrafablemente asistida par el padre Martin Pérez, llega a San Miguel de Culiacén (el préximo afio se cumplirén cuatro sigios) y ambos acuerdan, escribe Olea, "como primera etapa educativa, a evangelizacién y en su riistica cabaria de adobes y paja fundan, el mismo dia de su llegada, el Colegio de Ocoroni parla civilzacién de las tribus indigenas... El padre Tapia aprendi el dialecto de los indios Zuaques (sinaloas), formé una especie de gramética para simplificar el getudio de sus hemanos en relgin y, liompo después, con mas imiento de la lengua, unos ve for res fo de a lengua, unos versos sobre literatura sagrada, que ‘ue aquella la gran pedagogia del amor y de ta inteligencia. " alumnos -decta el padre Pérez. aprondon las oracionos con raided» exactitud. El Colegio de Ocoroni se orientaba ‘a dos puntos fundamen tales, la evangelizacién y la lingiistica". El padre Tapia en solo nueve afios de misionero, "aprendié a expresarse, bastante bien, en mexicano, tarasco, huachichilo, acaxe, xixime, baturoque, ocoroni. bamoa. cahita y taranumara’. La casa construida sirvié, tempo después, ‘como local de la primera escuela industrial de la Misién, formada por el hermano Soauor Caso, Con un grupo de aprentices de los oficios de la , el canto, la musica, el rez tic sorlcutura y riego de las tierras", idea Goce EG ___ Mucho mas nos ensefia el dligente historiador. Nos habla de la inmensa labor desarrollada por los jesuitas durante 176 afios hasta que en 1767, un decreto de Carlos Ill, justamenta calificado de "vandalico" or Menéndez y Pelayo, los expuls6 de todos sus dominios, despojando a los pueblos de la mas generosa tarea civilzadora. Mas como tes- timonio de grandeza humana, queda la fiesta de navidad, organizada or el Padre Tapia, a sus amados indios, el 25 de diciembre de 1591. Y u propio martirio, pues entregé su sangre por aquellos hermanos. 19 BRECHAS -RAFAEL BUELNA Por: Juan Macedo Lépez Evoco, nuevamente, a aquel ljoven jinete que todas las tardes paseaba a caballo por las Galles de Colina. Tent la Ciudad por cércel yysu palabra de honor de no escapar de la ciudad la cumplié cabalmente. ‘Se llamaba Lazaro Cardenas del Rio. Al estallar la rebelidn delahuerlista ‘el mite michoacano recibi6 ordenes del presidente Obregon para que fuera a combatir a las fuerzas que dirigia, en Guadalajara, el general Enrique Estrada. Sus tropas se hicieron fuertes en trincheras profundas de cavadas a orillas de! Rio Santiago, frente al poblado de Ocottén. Era el mes de diciembre de 1928. En Marzo de 1924 el delahuertismo habia. sido aplastado por los soldados yaquis que dirigfa el propio presidente Obregon. "Fingia como joe de las operaciones miltares en Colima el general Jesis Isalas Castro, pundoroso, valiente y cortés. Todas las clases sociales lo respetaban y simpatizaban con el general Enrique Estrada. Murié en pleno combate en Ocotidn. Los proyectiles que cegaron su vida le entraron por la espalda, mientras el combatia cara a cara frente al enemigo. El general Cérdenas recibia érdenes directas de Obregén. Se le inotruyé para que flanqueara al adversrio par el rumho del sur de Jalisco. El maestro de escuela y revolucionario Paulino Navarro, nativo de Autldn, era subordinado de Cardenas. Entraron por Verdia y en Teoticutlén de Corona, don Ramén Corona nacié en esta cabecera municipal y desde Verdia hasta dicho lugar se enfrentaron las fuerzas del general Rafael Buelna Tenorio con las de los generales Cardenas y Navarro, quien murié en la accién. Derrotados los batallones y regimien- tos federales, Cardenas, herido en uno de los combates, fue hecho prisionero. El general Buelna convencié a su jefe, el general Juan G. Cabral, de que el militar michoacano fuera enviado a Guadalajara a recibir tratamiento en el Hospital Militar tapatio, un basto edificio situado ‘frente al Santuario de la Virgen de Guadalajara, Avenida Alcalde. Habia jefes delahuertistas que pretendian causarle dafios mayores, por lo que Estrada lo envié a Colima, en donde fue recibido con sincera cortesia por Isafas Castro. 20 JUAN MACEDO LOPEZ No cumplia el autor de este glosario los trece afios de edad en esos afios de 1923-1924, En esa¥poca oyé hablar del general Rafael Buelna como un estratego y valiente, hasta la temeridad. Llegé a sus oldos la muerte del sinaloense al asaltar la ciudad de Morelia y de su larga agonia. El coronel Loaiza admiraba a Buelna y durante su gobierno un artista cuyo nombre lamentamos no recordar, pint6 varios dleos, En todos ellos aparece la efigie del joven general, rostro adolescente, ‘cabello lacio y rubio. Los dleos se instalaron en el edificio de la Biblioteca Pablica "Abelardo Medina’. En 1933 asistié como delegado a un con- ‘greso nacional cardenista @ Morelia y alguien nos relaté la audacia y valentia de Buelna y su muerte. Recibimos dos ejemplares del libro "General Rafael! Buelna Tenorio, el Céndor de Mocorito", por gentileza de Arturo Avendafio Gutiérrez y del licenciado Francisco Javier Luna Beltran, director general de COBAES. Todas las paginas del volumen son radiografias de su autor: apasionado, con un fondo en su prosa de lirismo que evoca, pero no imita a la de su entrafiable amigo Enrique Félix. Cada palabra vibra. Cada cldusula es un arrebato emocional que canta, maidice, execra, elogia. No es una biografia de ordenada cronologia. Sus veintiocho capitulos son otras tantas imégenes de Buelna y Mocorito. El doctor Pefia Gutiérrez no analiza la personalidad del General Buena, esa tarea la encomienda al lector por medio del relato mismo. En la prosa de Pefia Gutiérrez corre el agua cAlida del rio Evora, como si la ardentia, la calentura pasional del escritor impregnara su corriente. A mocorito lo llova on sus entrafias. Porque Mocorito es su cosmos, su universo personal. No es hombre que ignore otros mundos. Es lo suficientemente inteligente y gente de muchas lecturas para no asentarse en reposo perpetuo en los portales o la plaza lugarefia. Conozco a su patria, pero siempre es el viajero que regresa a su lugar de origen, como las golondrinas viajeras prodigiosas que retoman cada primavera al nde donde nacieron y saben en que hueco de a casa esta sunido. El escritor Pefia Gutiérrez es hombre de tempestades. Ultrasen- sible, lanza sus naves contra el océano de la injusticia ya veces el mismo provoca el huracan o la tormenta. Calla algunos nombres de personas modestas o de personajes que estuvieron al lado de Buelna, que fueron participes de sus hazaias 0 que convivieron en el campamento o en el reposo de una paz Momentanea, porque los héroes también se fatigan. Es notable un 21 RAFAEL BUELNA pérrafo en que habla de los ojos tristes del victorioso general Rafael Bueina Tenorio. Sensitivo, incluia o descubria lo que habia de falso, de teatralidad, de afanes crematisticos de muchos revolucionarios, a los que la historia ya ha entrecomillado. Tal vez el joven militar que a los veinte afios habia “arrancado a la epopeya un gajo" percibia el lancetazo de la envidia. El licenciado Miguel Buelna, su hermano, cuando conversdbamos y cafamos en el tema que yo mismo procuraba que entrara en el ovillo de la charia, me dijo con frecuencia que el mas enconado adversario de su hermano fue el general Alvaro Obregén, a quien envidiaba por su virtud, hermosura fisica, su don de mando, su generosidad, su sentido estratégico y la simpatia, el angel que emanaba de su persona, que atrafa a las mujeres y a hombres. La historia de la Revolucion Mexicana que se escenificé en Sinaloa no ha sido estudiada debidamente. Hay figuras limpisimas como el general Macario Gaxiola, compendio de honradez y lealtad. Ya Enrique Pefia Gutiérrez nos ha entregado su versién vehemente del general Buelna, como lo hizo antes José C. Valadés en "Las Caballerias de la Revolucion". *Culiacén 1920°, del excelente cronista e investigador Gilberto Lépez Alanis, es posible que se publique este mismo afio. BRECHAS, ADIOS EN LA RIBERA DEL BALUARTE Damaso MGrua También lleg6 solitario con su alma ala City Chilanga, un poco mas tarde de los mediados de la década de los afios treinta. Vino a estudiar la carrera profesional para poder salvarse de la vida dura en las vegas de Cacalotén, tener destino aunque no se lo hubieran escrito, hacerse hombre. Ni mi padre ni Carlos ni nadie, supieron.cuando abandoné el caserio desordenado de Cacalotén, una de las sindicaturas de El Rosario, en lugar cercano al curso dei Rio Baluarte. Yendo hacia arriba, hasta Cerco de Piedra, puede uno conocer el lecho donde nacen las aguas broncas que mueren en la Boca de Barrén. Ha de haber nacido or 1905 6 1911. Nunca se lo pregunté aqui en la Ciudad de México ni en otras ocasiones en que lo saludé en su casona de Coyoacan. Francisco Apodaca Osuna, cuando agarré membrete de licenciado, por reflejo histérico y de gana, afiadié a su nombre la y griega. La incrust6 entre sus dos apellidos y asi se togé como maestro de jévenes que ahora son ministros del poder piblico. No hay quien no lo recuerde afectuosa- mente porque con ese toque también marcaba todos sus actos, Genaro pps Don Pancho era cordial, entrafablemente amiguero y siempre el mismo. Mi padre, por los cincuentas, vino a sombrerearlo porque deseaba ser el fiscal de la oficina subalterna de Escuinapa. Cuando se saludaron, entendi bien a bien la profundidad de su entereza. Lo primero que record6 fueron aquellos tiempos en que los metieron ala carcel, porque los dos sofiaban en el aio treinta y siete del siglo, con que la democracia principiarfa en Escuinapa, ahi se darian los primeros botones. Pero el gobernador de esos afios impidié tal desacato, logrando que el triunfo de las umas se enterrara en un excusado cualquiera de la indiferencia, imponiendo al candidato del PNR. Los broncos escuinapenses habian dejado muestras demasiado extremosas para ejercer sus libertades. A mi padre lo vela mi madre entre cuarterones, junto con otros veinte guerrosos que lo acompafiaron por seis meses en las blancas y altas Paredes de la cércel chirera. Don Pancho, se sumié en los recuerdos, en su oficina de Palacio Nacional. Hablé de sus nuslalyias por luchas 23 DAMASO MURUA reales que ya, en esos afios cincuenta, sélo podia librarlas en los escritorios, usando papeles con Aguilas selladas y plumas de oro. Habia logrado arribar al imperio de papel y delatinta y lo ejercia sin despotismo alguno. Una piedra poltica le impidié ser gobernador sinaloense, pero no vale recordarla. Apodaca el de los Cacaiotanes, desarrollé anchura y altura como Genaro el de la Teoria Anti-imperialista. Mi padre nunca fue nombrado jefe de la subalterna porque no terqueé en la peticién. Quién sabe adénde, nosotros adquirimos la tina da la lipamania y por aso no insistimas dos veces en nada. Nos vale madre pedir, porque en nuestra hambre personal mandamos nomas nosotros. También, creo ahora pasado el tiempo, que solo habia ido a saludar al Chato, como asi lo liamaba desde que le did empleo a mi hermano mayor en la Secretaria de Bienes Nacionales. El rosarense ldcido y teal, fue para los Murda un padre moral en la Ciudad, un amigo invaluable. Mi tésis profesional gansera y para polizontes de empresas del estado, se la dediqué a don Pancho porque tenia y tuve siempre agradecimiento por sus gestos y camaraderia auténticos. No es facil encontrarse a seres humanos que sean los mismos después de llevar afios entrometidos en oficinas Iigubres y siniestras, encarcelados por los ujleres, el poder, las secretarias y sus jefes inmediatos. Fue Director de Crédito, de la Hacienda Publica, pero sus lujos mas importantes consistian en que un peluquero, habil con la tijera y conocidisimo en las calles de Bolivar, fuera a peluquiarlo o emparejario de sus casquetes ‘escasos, ala misma oficina, Temprano don Pancho se quedo calvo pero as{ agarré mas agradable aspecto paternalista. Chaparrén y cuadrado, con manazas como si le hubiera catcheado al Wailer Lépez sus piedrazos, era siempre fratemno y calido. A lo que fuera uno: saludarlo, informarle del trabajo, decirlo con y sin palabras que no dejaba de ser mi amigo. Sencillo como hombre, era instruido hasta la sabiduria de sus temas. ‘Cuando lo pasaron a constituir y mandar el Comité de Comer Exterior, (lo que fue antesala del Instituto Mexicano de Comercio Ex- terior), don Pancho contaba que era més facil vivir con cinco amantes bajo el mismo techo, que conciliar en sus politicas objetivizadas a dos politicos mexicanos. En ese entonces, preparaba en actividades de Comercio interacional a Javelly, Moctezuma, Rabasa y Petriccioli, noms para citar a unos cuantos, Pero esa oficina obscura que le tocd ‘también iniciar, fué el principio de nuestros contactos exteriores, porque 24 ADIOS EN LA RIBERA DEL BALUARTE, ya México estaba abriéndose en comunicacién con muchos paises europeos, africanos y asidticos. Calvito y muy fuerte, todavia platicaba de un perro que Ie era fiel; con ese can paseaba por las calles de Coyoacan cuando iba a comprar nieve de guanabana, fruta parecida a las chirimoyas dulcisimas de los pueblos del Sur de Sinaloa. Mientras tanto, impulsaba a los jvenes; no sé si dos o tres ‘Apodacas andan en el servicio dipiomético de México, pero sé con certeza de uno que ya es Embajador de carrera. Fl que va que corre para lo mismo, es Enrique del Rosario, hijo de Carlos y Chavita, los guitarreros mas famosos del mineral, fanditicos de Agustin Lara y de la Orquesta Borrego. Esos Hubbard también fueron amigos de Miguel Prado, el compositor de Duerme y otras canciones nomenos conocidas. Don Pancho, con sus afanes, ded sembrados muchisimos amigos y descubrié 0 respaldé talentos que ahora sirven a México. Después lo mandaron como Embajador a Nicaragua, cuando todavia no existian guerras brutales e intestinas. Por esas tierras no tuvo ‘oportunidad de saludar los galones de uno de los hijos del Diablo Tirado, olro rosarense que es comandante libertador, sandinista furibundo, gente de gran seso y pantalones. Estuvo como tres 0 cuatro afios entre las esmeraldas verdosas de los nicas, pero un afio después recibié instrucciones para tomar la jefatura de la Embajada de Finlandia, Porque también entre los frios rubios la hizo de gran amigo mexicano. Le sudaba la capacidad por todos los poros de su piel. También, su indudable armadura de hombre de bien. Poco soporté a los fiordos y auroras boreales, porque fué necesarlo que se hiclera cargo de la Embajada de! Libano. Entre metraliazos y bombardeos, ejercié el puesto hasta que fue humanamente imposible soportario. Las peleas fraternas continuaban alrededor de! mundo, promovidas por los intereses de las dos potencias, porque los rusos y los gringos tienen dos sistemas de gobierno alter- nados: el de cada quien principia y termina donde principia y termina el del otro. Rusia negocia con la paz y endoctrina con ella y los gringos con lalibertad consumidora, la libre empresa y la venta de armas. Del Libano, don Pancho regresé decidido a jubilarse en el servicio exterior mexicano. Ya era tiempo. Tenia escasos cinco o sels afios, disfrutando de su buena salud, cuando se nos fué para siempre. Elel aeropuerto de la City mexicana lo descubrifuertote y platicador, como siempre. El mismo de 1949, en 1987, Porque esto que cuento sucedi6 en marzo. Iba al puerto de los aviones buscando a Carlos y Chavita que viajaron a San Paulo para visitar al hijo Enrique, ahora 25 DAMASO MURUA BRECHAS ‘Cénsul de México en ese lugar brasiletio. Quedamos de vernos en su casa y ahi lo vi ya enfermo. Yo lievaba la antena puesta porque cuando lo veta, siempre y sin fallar, me trafa el recuerdo de mi padre o de amigos suyos. Ahora me conté de mi porque ya se encontraba en recopilacién por la via de los suefios, de su memoria historica, Me relaté que me conocié de dos aos, empotrado en una silla de niffo, que yo estaba muy serio, serio. Canijo viejo adorable. Era un maestro de la vida. Amigo de oro, de! oro humano que en nuestro Sinaloa se da con alguna frecuiencia. De paso, le llevaba a regalar mi ultimo libro que tiene el nombre oculto de un asesino de mi pueblo. De nuevo me tendié su mano afectiva y generosa. Me enteré por Carlos, que murié hace pocos dias, la semana anterior, en este junio, Seguro que pertenecié a esa cofradia de seres ‘que hablan de su muerte recomendando que los entierren en una caja de pino, modesta y sin nombre alguno. ‘Carlos y yo tentamos planeado verlo en E! Rosario en un homenaje escondido. Tal vez lo hubiéramos acompafiado a Cacalotan, por ditima vez, en un camién tropical, ahuacalado, varejonero y fresco. Me hubiera gustado muchisimo haberle dicho adiés en su propia tierra, comprobar su madera original y refrendarle mi agradecimiento que nunca se acabard. 26 ONOMASTICO Por: J. Guadalupe Robles H. ‘Ayer fué un templo guardado cuidadosamente por mi rica. el que interrumpié mi oracién, Me vienen recuerdos que voy besando poco a poco, morbosamente... He arafiado cristales para no ver mi rostro tan ambiguo. He visto morir pajaros sin invitar al silencio a contarlo todo... iCémo pasan las montafias impasibles en las noches! iCuantos vientos han alborotado mis concaptos! jCudntos besos han esteriizado mi cuerpo y mi sangre! iCuantos adioses tuve que repartir alos arboles y a las desidias! iCuantos etcéteras tuve que reir para justificar mi cielo! Mi tiempo cumple... Pretende cumplir veinticineo poemas veinticinco blasfemias veinticinco ironias veinticinco resabios veinticinco recuerdos veinticinco besos veinticinco, veinticinco, veinticinco... 27 BRECHAS ROBERTO GOMEZ ANZA _HOMBRES ILUSTRES Por: Roberto Gémez Anza Estamos tan cansados de ver glorificaciones de figuras mediocres, tan doloridos de asistir a la consagracién historica de tanto falso paladin guerrero, tan eseépticns de escuchar a cada paso, loas en honar de seudo artistas, que queremos hacer ilustres en décil aceptacién de una critica torpemente lisonjera, que quiero hablarles sobre un gran hombre, a quien si hay que hacer obra de justicia y de honor, un ilustre desaparecido, que no gast6 sus dias en estériles luchas guerreras 0 polticas, ni contribuyé jamés, con el divino tesoro de su pluma a encender hogueras de pasiones; un hombre que nos hace sentir orgullosos de ser mexicanos, un hombre que si es acreedor a todos los "Homenajes Péstumos", de propios y extrarios, por su caracter de poeta altisimo, de pensador refinado y de excelso artista, que s6lo supo hacer el bien con la suavidad de su filosofia y hacer belleza con la virgiliana donosura de su verso, me refiero a Amado Nervo. "Unas vidas -furiosos quilones- sembraron por doquier hondo quebran- to; otras, que sdlo fueron corazones, se dedicaron a enjugar el llanto; y algunas, s6lo algunas, que supieron cumplir con sus misiones, fertilizaron almas: dioron luces" (J.M-P. 1909). De estas titimas vidas, no necesito decitlo, fue la de Amado Nervo. Impresa, como sello indeleble, esté alma y vida de Nervo en los versos que ie inspiré su prodigioso nimen. En grados avanzados de la vida poética de Nervo; hay manifestaciones sangrantes y dolorosas de un espiritu agitado por la desilusién, estado psiquico producto de versos de esceplicismo tan hondo como estos en que el poeta llega a la misantropfa: "Yo no amo a los que viven (putrefaccién andante), yo busco a los que viven de la ciudad muy lejos, bajo la tierra, y amo la caiva desiumbrante de los brufidos créneos de los difuntos viejos". Y tras los arrebatos de escepticismo, el cansancio de la lucha, la quietud por pasividad, que es la menos virtuosa que las quietudes. Sélo un estado de quietud pasiva, en efecto, pudo inspirar a Nervo los siguientes versos en que, aunque més avanzado ya en su proceso de mejoramiento y putificacién espiritual, se halla atin dentro de las mallas de la pasividad que sucede a las luchas sin éxito, y en pleno periodo de inditerencia por cansancio o por hastio: "Sea yo como el drbol, y la espiga y la fuente que se dan en silencio, sin saber que se dan; nada quiero ya, nada, ni el laurel, ni la rosa, ni cosecha ‘enel campo, ni bonanza en el mar, ni sultana ni sierva, ni querida, ni esposa, ni amistad, ni respeto, sélo pido una cosa: que me libres joh arcano! dei horror de pensar". El lodo se aprovecha en el lago para fecundar la orilla y hacer que nazean nautas y neniifares, como el lodo de la vida sirvié en la obra del poeta, para producir sus mas excelsas poesias, su *Estangue de los lotos", “Cumbre la montafia de renunciacién’ que empezara a subir el bardo cuando escribia "Elevacién*, Fué en esta época de renunciacién y de purificacién, cuando produjo Nervo sus paginas mas bellas. Es entonces cuando escribe: “Estoy triste y sereno ante el paisaje y desasido estoy de toda cosa: ven, ya podemas emprender el viaje a través do la tarde mistoriosa"... "Parto 29 HOMBRES ILUSTRES lleno de amores y de olvido, olvido inmenso para todo ultraje y amor inmenso a los que me han querido", Y al morir, en esa su muerte "De dulzura impresionante" de que hablardn los periédicos de Montevideo, bien pudo el posta repetir esta estrofa toda resignacion y mansedumbre: “Oh mi sefior, tu uicio no me asusta, ni levo honores ni riquezas traje y fue mi vida de pasién adusta; ...ven, ya podemos emprender el vigje" ‘Quizé la condicién principal de la'fuerza sugestiva de la poesia de Nervo, fué que no gasté sus horas liricas en varios odios y envidias de artistas. Y es tan rara esta condicion entre humanos y entre artistas tan excepcional, que bien vale la pena de recordar un fragmento que es, para mi, de tal modo valioso, que si no conociera mas de Amado Nervo, por él solo me inclinarfa, reverente, ante la suprema y bondadosa filosofia del poeta: *gRencores? 2De qué sirven? ¢ Qué logran los rencores? Nirestafian heridas, ni corrigen e! mal; mi rosai tiene apenas tiempo para dar flores...” Si la hondisima filosofia, si la suprema leccién que entrafan estos tres versos, fuera entendida por nosotros, que tan honrados nos sen- timos, de que haya sido Nervo nuestro, que de satisfacciones per- sonales, que de brillantes resultados practicos en la vida diaria, que de horizontes nuevos abiertos a todas las actividades y a todos los empefios, que, en fin, de esperanza y porvenir risuefio para nuestro pobre pats, enfermo, mas de hondos problemas sociales y econémicos, de un tremendo mal de odios y rencores, que no saberios ono queremos ahogar. Y en homenaje de admiracién’a aquel poeta que ahora recor- damos, he de repetir, ain con riesgo de cansarnos, estos sublimes versos, que ellos pudieran darnos, por extrafia virtud, olvido para nuestros odios entre hermanos: ¢Rencores? De qué sirven? ,Que logran los rencores? Ni restafian heridas, ni corrigen el mal... Elestudiarite de latin y de humanidades, como preparacién para una probable carrera eclesiatica, cuando quiere decir su fé, hace verdadera profesién de panteista. Y que fuertes en su humildad, y que profundos en su sencillez, y que sinceros hasta la ingenuidad son los versos en ‘que hace su contesién de creyente: "Yo no soy demasiado sabio para negarte, sefior, encuentro légica tu existencia divina, me basta con abrir los ojos para hallarte; la creacién entera me convida a adorarte y te adoro en la rosa y te adoro en la espina". 30 ROBERTO GOMEZ ANZA En Ia tristeza Amado Nervo mismo se reconoce, y nos da, en parte, la explicacién de su tristeza: "Yo soy una alma pensativa, Sabes lo que es una alma pensativa? Triste, pero con esa fria melancolia de las suaves diafanidades, Cuando es difano, es sereno y triste’. En cada verso Amado Nervo, en el periodo de paziinterior de sunoble vida, podria hallarse, tema palpitante de prédicas de caridad, de flosofia yde amor. Y seria necesario para comentar sus versos, escribir toda una obra al margen de su produccién lirica, como se han escrity monumentus de andlisis y de interpretacion al margen de las escrituras y de los evan- gelios en la civilizacién influta por el cristianismo y al margen de las obras posticas de los ingenios indios, en la civiizacién budista. Qué evangelio mejor que ei de estos versos: "Si una espina me hiere, me aparto de la espina, pero no la aborrez- co. Cuando la mezquinidad envidiosa en mi clava los dardos de su inquina, esquivase en silencio mi planta y se encamina hacia més puro ambiente de amor y caridad’ Y para curar en el espittu, el ansia de los goces efimeros, ansia que hemos sentido todos, y que mantiene nuestras almas en una intran- gullidad estéri, en un descontento perpetuo, que nos impide dedicar todas nuestras energias, a los propésitos elevados y a las empresas verdaderamente dignas; en las horas grises, en que el desaliento prende un crespén de debilidad en las conciencias, y nos sentimos hundir, de modo itemediable y fatal, en el abismo de una envidiosa inquietud, envidia sin objeto definido, por todo lo que vimos que lograron otros y vimos gozar y no gozamos; por todo Io que vimos que lograron otros y ue nosotros no logramos; por todo los ojos en que hubiéramos querido vernos y en que no nos vimos jamas; por todas las manos que se movieron indiferentes 0 desdenosas ante nosotros, sin hacemos" la merced de la caricia; por todos los anhelos y esperanzas que hubimos de dejar en el camino de la vida, como andrajosos girones prendidos en la zarza de nuestra vida dolorosa; por todos los felices que pasaron a nuestro lado, lastimando nuestros oidos, con la risa de su felicidad; por todos los grandes que agitaron sus honores y sus brillos, ante nuestros ojos de humildes, sin que nosotros logréramos ni brillo, ni honor; por todos nuestros deseos, en fin, que acumulados y no satisfechos, agitan en las horas grises de la meditacién, cuando se dobla el cabo de la juventud, los espiritus todos, atin los més disciplinados, y como serpien- tes del mal, se enroscan a nuestros cuerpos y musitan muy quedamente 31 HOMBRES ILUSTRES a nuestro oido, frases amargas de envidia o de desesperacién, enton- ces, para curamos de este mal de inquietud, por todos los bienes del mundo que no probamos, qué remedio mejor que estos versos de ‘Amado Nervo, que nos dicen el secreto de la felicidad? "Desde que no persigo dichas pasajeras, muriendo van en mi alma, temores y ansiedad, la vida se me muestra con amplias y severas perspectivas y siento que estoy en las laderas de la montafia augusta de la serenidad’. | Y entonces comprendemos que tenia razén el posta cuando decia: "gEn qué radica mi fuerza? Radica: en una indiferente resignacién ante los vuelos de la fortuna y los embates de la afliccién’. 'Y volvemos la paz a nuestros espiritus torturados y aceptamos con tranquilidad nuestra modesta vida, refrescando las ansias y dulcificando las pasiones con el maravilloso elixir de la resignacién. ‘Amado Nervo ha muerto; el poeta de sensibilidades ha callado para siempre. No importa; su recuerdo vive, porque: "Es privilegio de las cosas grandes vivir después de muertas; en la noche pueden verse las crestas de los Andes, y quedan atin fulgores de la altura cuando el cohete estallado, después que hizo de fulgor der- roche, yace en la tierra, yerto y apagado". ‘Amado Nervo murié en tierra extranjera, aunque, en realidad Nervo no fue extranjero en ningdn pais de habla esperiola, porque, dondequiera que llegé, sus lectores, hechos amigos por la tdopoderosa influencia de su verso, le hacian vivir en un ambiente de veneracién y de amor, ‘como pudiera sentiro en el hogar. Cuando en su iltima visita a México y refirigndose al més moderno de sus libros, en el que la critica sefialaba, como defecto, cierto descuido de la forma, por haber dedicado el bardo todo su amor a la esencia, con o que confirmaba las palabras de Hugo: . El verso es el alveolo del panal, y la miel es su poesia’. Dijo entonces Amado Nervo, en justificacién de su libro: "$6 de muchas almas que han hallado paz con su lectura” Y el haber dado paz a las almas adoloridas por el desengafio 0 enfermas por el pesar, o envenenadas por el amor, o inquietas por el deseo, 0 agitadas por la ambicién no es acaso el mérito mayor a la que puede aspirar una obra humana? ‘Que la paz sea con todos vosotros. 32 BRECHAS TRES APUNTES DEL PAYO _ DELOSDORADOS ~ En el campo sinaloense de principios de siglo existié una estirpe de hombres blancos e indémitos, hermanos espirituales de lus colonizadores de Australia, Africa del Sur y el Far West americano. Eran inmigrantes 0 hijo’ de inmigrantes europeos. Hombres y mujeres habituados a labrarse su destino a mano limpia. Pioneros con piel de la y musculos de fibra vegetal. Seres voluntariosos y ferozmente individualistas. Corazones anchos y miradas de distancia. Almas que no admitian intermediarios ni medias tintas en su relacién con la naturaleza. Entre esos seres indémitos habla mineros, industriales rudimen- tarios, agricultores. Los que eligieron dedicarse al cultivo de la tierra se asentaron en la estrecha franja fértil entre la sierra y el mar. Su origen semejante, sus similares aspiraciones, sus comunes desafos, los destinaban por fuerza a integrarse en una especie de cofradia donde las fuentes del respeto eran pocas y drasticas: la fuerza y la habilidad, la entereza y la eficacia, la palabra Unica y el valor personal. Y fueron justamente esas cualidades montaraces las que metieron a esa raza nervuda entre las patas desbocadas de la historia, al Ponerlos, como los seres rabiosameénte auténomos que eran, en trayec- toria de colisi6n con la autoridad central de un Estado nacional atin muy inseguro de si mismo. Uno de los rezagos de la Revolucién recién sangrada, erael reparto agrario. La poblacién emergente de ia Bola reciamaba las tierras prometidas, y éstas no llegaban. La raz6n era simple: los latifundistas disparaban a la menor provocacién los consabidos cafionazos de cin- cuenta mil pesos que ningin militar a cargo de impulsar la reforma agraria podia resisti. Presionados por las masas demandantes, por abajo, y los ter- ratonientes pudientes, por arriba, los encargados de confiscar espacios no tardaron en detectar una victima que juzgaron propicia: los rudos colonos de huertas y ranchos a escala humana. A ésos si, se pens6, se 33 GUILLERMO FARBER les podria afectar sin mayores consecuencias, para quedar bien con los. otros dos grupos, mucho mas poderosos. “Todos los presidentes, desde Venustiano Carranza hasta Plutarco Elias Calles", dice un tratadista, ‘vieron en la propiedad comunal una forma temporal y transitoria, mientras se diversificaban las actividades productivas del pais y eran creadas las condiciones para formar una clase de pequefios propietarios rurales, eficientes y emprendedores". Eso, desde luego, no es exacto. El germen ya estaba sembrado, s6lo que sin permiso de la autoridad. En el sur de Sinaloa, como en muchas otras partes del pais, ya existian los cimientos de esa futura clase que en Estados Unidos, por ejemplo, formé la espina dorsal del formidable desarrollo agricola nacional; pero aqui nuestra naciente burocracia revolucionaria considerd que aparecia a destiempo. Primero, fué el dictamen central, debia darse la etapa del reparto y la propiedad comunitaria. Era la condena de muerte para los colonos no corporativizados. LA AFRENTA Eran espiritus libres, cuerpos recios, voluntades sin matices. Como las fieras grandes jams domesticadas, esos hombres ya no eran aventureros. Pero lo habian sido y podian volver a serlo. Las circunstan- clas empujaron a muchos por ese sendero de regreso. Uno de ellos fue El Payo de Los Dorados. Segundo de tal mote en el sur de Sinaloa, después de E! Payo del Rosario, no fue como éste un combatiente movido por ideas y con pretensiones intelectuales, sino un vengador rural, un ciego terremoto a caballo cobrando agravios con- cretos por la serrania de Concordia. Tres pinceladas dan idea del temple de ese segundo Payo. Asaltada su casa por una tropa sin razones, el Payo encontré a su vuelta destrozadas las aperos, muertos los animales y ardida la siembra. Tres de los soldados habian ariadido a su esposa a las diversiones de la quemazén y el saqueo. El Payo observa, decida, parte. Su destino cambia para siempre, en segundos. EI resto de la jorada rastrea, vigila, acosa. Pasada la medianoche, cuando el suefio es més profundo, penetra como culebra en el campamento y uno a uno deja a los tres soldados incapacitados para causar dafio a nadie més, nunca més. Al salir del campamento, se abre paso a tiros. ‘ASTUCIA. 34 TRES APUNTES DEL PAYO DE LOS DORADOS Ya convertido en bandido famoso con recompensa por su cabeza, el Payo se aparece en descampado a un batalién de caballeria y los provoca a distancia. La persecucién es inmediata. Son los rumbos de La Palma. El tropel de corceles aguerridos lo sigue hasta una barranca, a cuya entrada el Payo caracolea su montura en son de abierta burla. ‘Los jinetes enardecidos penetran en la angostura de rocas, detras de un Payo que se rie. En ef momento justo, convertida la columna en una hilera de tiro al blanco, de las alturas desciende un diluvio de balas sobre el desfile inerme. Son los secuaces del Payo, sus célebres "Dorados". que bien cubiertos disparan con euférico entusiasma haterias de armas cargadas horas antes. Al cesar la balacera, enrojecidos los. cariones y adoloridos los dedes, nada se mueva allé abajo, ni jinetes ni cabalgaduras. : Después de una primera, incierta noticia sobre la-matanza de La Palma, los periédicos silencian el asunto: son érdenes superiores dic- tadas por la vergiienza. Varios afios més tarde, la ley ya se habla cansado del Payo y de los cientos que como él sacudian las regiones rurales del pais. Autorizado por sus superiores para conceder al Payo la amnistia si se entregaba Pacificamente, el jefe de las operaciones en la regién, general Jestis Arias Sanchez, hombre bragado y macizo por dentro y por fuera, le envio por diversas vias ese promisorio mensaje. Receloso pero también hastiado de la vida a salto de mata, el bandido acepté la entrevista y cité al militar en cierto punto remoto donde ambos debian acudir solos. El dia fijado, el general mandé peinar la zona hasta fa Gitima madriguera para asegurarse de que no le estaban preparando una emboscada. Luego fué ahi solo, como estaba estipulado. Por aquello del cuidado de la honra, y habiendo llegado con mucha antelacién a la hora de la cita, el general tuvo oportunidad de elegir con cuidado el lugar mas protegido del paraje, donde se encuevé pistola en mano. No guiaba la alevosia sus precauciones, sino el pundonor. Pasaron los minutos y ya el militar se preguntaba si no habria de aparecer el! Payo, cuando la voz de’éste le llego de corta distancia... a su espalda. Y fué entonces que al experimentado comandante de la plaza, general Jestis Arias Sanchez, sélole quedé sonreir, enfundar muy despacio el arma y volverse para dar inicio ala conversacién de hombre a hombre que eventualmente regresaria a un Payo salvaje pero en- vejecido, a las rutinas calmosas de la vida civil, 35. BRECHAS LAS FABULAS PERVERSAS Por: Rodrigo Solo. Conocf a Oscar Liera, dramaturgo enorme cuya muerte consterné y ensombrecié el panorama teatral mexicano, una tarde de mayo de 1984 en la Ciudad de Tijuana, recuerdo que era un sabado y que é! estaba presidiendo el jurado de la Muestra Estatal de B.C. con el fin de que se Selecclonara al grupo que Hrabria de representar a la entidad fronteriza en la Vil Muestra Nacional de Teatro. El encuentro fue el inicio de una entrafiable amistad que pese darse a la distancia significé grandes logros para nuestras inquietudes. Mi trabajo habia concluido y la organtzadora me pidié saludara al Maestro Liera, quien -cosa que agradec! siempre- se mostré complacido de la puesta en escena que habiamos hecho de "Bill" de Sabina Berman. Oscar Liera ya era un personaje de la dramaturgia nacional y su trayectoria al frente del Taller de Teatro de la Universidad AutGnomia de loa (TATUAS) le habia valido un prestigio envidiable. Para mi era una ocasién invaluable charlar con uno de los grandes innovadores de nuestra escena y la relativa vecindad entre los dos Estados del noroeste de México obligaba a estrechar propésitos y fincar acuerdos. Después de las cortesias de siempre nos despedimos y supuse tardaria tiempo para encontrario de nuevo. No fue asi, a nuestro hotel legé la invitacion que enviaba Oscar para que al término del trabajo que se presentaba esa noche, me reuniera con él y "nos hecharfamos una chelao algo asi". ‘Aquella noche, el grupo de amigos que compartimos las "chelas*, aprendimos mas de teatro que lo que uno podria conocer en la solem- nidad de una cétedra. Oscar Liera, generalmente mesurado y objetivo, se sintié entre compafieros y mostré el rostro enérgico de un entusiasta defensor de los autores nacionales y expuso -con una claridad im- pecable- su punto de vista sobre la "politica teatral" que padeciamos en el pais. Le sorprendié que en Mexicali, el grupo teatral ‘Los de a pie", hubiese padecido agresiones semejantes a las que TATUAS estaba viviendo en Sinaloa y comprendié la urgencia de mantenernos -todos los que estabamos aili- en permanente contacto para construir un dique contra el abuso del poder, el fanatismo reiigioso y la impunidad de las clases privilegiadas de este México tan necesitado de sus artistas © intelectuales y tan dependiente de la banalidad de nuestros "sagrados medios de comunicacién". 36 RODRIGO SOTO Nos volvimos a encontrar siete u ocho ocasiones més en distintos encuentros regionales de teatristas del noroeste y Oscar Liera mantenia su indomable fé en un teatro que 'surgiera para y por el pueblo de este pais entristecido y explotado irracionalmente...” Acorde con este prin- Cipio, su teatro habia logrado despertar un semtimiento de pertenencia alos habitantes de Sinaloa, al que nada ni nadie pudo jamas coartarle su derecho a la escenificacién a pesar de sus famosos conflictos con el Gobemador Toledo Corro. Pese a ello, Oscar Liera y TATUAS se convirtiaron en un ejemplo para todos las que haciamas un teatra que buscaba reflejar la inusta realidad social que -lamentablemente- atin no termina y su trabajo alcanzé dimensiones extraordinarias, ‘Oscar Liera fue pieza clave en la corriente"renovadora llamada Nueva Dramaturgia Mexicana, su prolifica obra se centré en la denuncia_ frontal contra quienes abusan del poder y sus cémplices. Los personajes de sus obras generalmente muestran la contradiccién entre el discurso oficial y la insultante impunidad que acompafia las acciones del gobierno con|a callada y solapada actitud de quienes detentan de alguna manera parte del "negocio de la administracién de este pais". Su casi obsesiva critica al clero mexicano, resultado de la decepcién ala que lo lleva una. infancia atrapada en el entorno del fanatismo religioso y lo hace -incluso- suponer que el sacerdocio puede ser su futuro, es racional, objetiva y profunda; no pisa el facil terreno de la especulacién y concreta en im&genes geniales el desquiciado mundo del autoritarismo -otra vez la autoridad- que se padece en el interior de la Iglesia Catélica y ol submundo de fandlicos que permiten se siga burlando -en aras de la fé y el dogma- a un pueblo hambriento y esclavo de los fantasmas que Subyacen en su ignorancia. + ‘Oscar Liera fue victima de atropelios y agresiones. El atentado que sufrieron los actores del grupo "Infanteria Teatral" de Xalapa durante la fallida escenificacién de "Ciicara y Macara’ en el Centro Cultural Univer- sitario de la Ciudad de México, por una turba de "gandallas guadalupanos", jams fue aclarado por las autoridades capitalinas y nunca sé encontraron los responsables, a pesar de que ellos mismos al grito de {Guadalupanos! se mostraron desvergonzadamente, Otra vez la impunidad. Durante afios tuvo que escenificar sus obras en todos los lugares inimaginables de su querida Sinaloa ante la cerraz6n de las autoridades estatales que le negaron los teatros de la entidad. Sin embargo, y paraddjicamente, sus obras representaron a México en innumerables 37 LAS FABULAS PERVERSAS, BRECHAS festivales internacionales de teatro. En la medida que é! denunciaba el autoritarismo y padecia sus consecuencias, Liera y TATUAS dig- nificaban la escena nacional en los foros més presiigiados de esie continente. Galardonado con los premios mas importantes dentro de la disciplina teatral, jamas abandoné su posicién critica y nunca entrego su CAL VAR | 0 conciencia de artista y hombre libre. Promotor incansable, autor de dimensiones notables, director escénico poseedor de grandes recursos Por: Carlos Duarte Sacramento y metodologia clara, Liera simboliz6 el ascenso de la provincia mexicana al panorama dramatico nacional. Hace cas! cuatro aNos que lo vi por ultima vez y volvid a ser en a Tijuana el lugar de encuentro. Su grupo inauguraba la V muestra : Regional de Teatro de! Noroeste -surgida por su iniciativa- con ‘Las Fabulas Perversas" obra cumbre de este autor que nos dejé, apenas iniciada la década, al momento de vivir su madurez como dramaturgo. Tu sonrisa angelical En esta ocasién lo vi tan lleno de energia como siempre y tan afectuoso oratanos do miel que uno no quisiera que gente asi nos abandonara dejéndonos este yon mi detirio sabor de amargura tan dificil de digerir. Aun asi, Oscar se queda para tus divinos encantos ‘siempre en la vastedad de una obra dramatica que trascendié nuestras ‘mi tortura fronteras y nos permitié, a quienes verios en el teatro la posibilidad inica de nuestra realizaci6n, un ejemplo brillante a seguir. Por él supimos que era posible lo que parecia tan lejano "Un teatro surgido para y por el Pueblo.. Que conste Oscar, ti jaméds te irds del todo. ser duefo de tu amor mi eterno anhelo. Aqui en mi soledad suefio con tu dulzura te recuerdo y te adoro en mi silencio con la ilusion de amarte todo el dia, €80, serd el calvario de mi alma. Fuente: Jaque. 38 39 BRECHAS EL NUEVO SINALOA Hay visiones, imagenes, voces amigas que se han fijado en la memoria 0 penetrado en el hondén de la conciencla, después de dias alucinantes de deslizarse sobre la carretera para el encuentro con gentes que conocimos en la flor de la juventud, cuando los menesteres de la ensefianza nos acercaron a varias generaciones de bachilleres, "prevorianos" una palabra creada por los muchachos de la Escuela Técnica Industrial No. 23, que esté fuera de la rigidez del espafiol que hablamos los mexicanos si, bachilleres de la Universidad de Sinaloa y ex-alumnos de la Escuela Normal, la de dofia Agustina Achoy, una ‘maestra que todo o sabia inclusive la préctca esponténea dela modes- ia. 40 JUAN MACEDO LOPEZ José Ariel Medina, Director de la Casa de la Cultura de Guamtchil, ingeniero quimico, Arturo Avendafio Gutiérrez, "BRECHAS" buenos dias en esta madrugada tapatia. Canela pura para aromar una amistad. Grats las angustias cuando se lucha por la cultural En Los Mochis, Javier del Angel e lrene Medrano, en NOROESTE, en limpios en- cuentros con el diarismo. Adrian Garcia Cortés, tan cabal, tan lleno de fe y José Ramén Diaz Fonseca o la victoria sobre la adversidad, en su Mazatlan, al que ha hecho suyo y que sabe “Vivir Cada Dia’, paginas enjundiosas, una voz generosa, un mensaje que levanta al caido. En Rosario, con su cronista, su narrador, Carlos Hubard, el viejo camarada de los afios-mozos, cuyo libro est en el buré y en primera instancia para saborearlo. Al norte, en Los Mochis, Alfonso Orejel, autor joven de "Insoripciones en el vaho del espejo’, revelacion, sorpresa ‘como posta que tiene capacidad, raiz y sangre para que el arbol de la frutesca en el alba de estos afios. Es el nuevo Sinaloa, Puerta de Soledad 0 Alba de Acosta, en nueva edici6n con una presentacién célida, magnifica de Dora Josefina Ayala, de tersa prosa, que nos fue entregado por Yolanda Acedo de Hernandez Monje, otra belleza como Alba y que releimos, conmocionados. Mi gratitud sefiora, Y por fin, las letras de Miguel Tamayo, las esperadas de un hombre talentoso, inguieto, versatil. La grata compaiiia de Lopez Gamez, del grupo cultural que dirige Roberto Hernandez, con su sencillez, pintor, dibujante, sensible y fino enel trato. Es de la vieja quardia del Teatro Universitario Sinaloense. “Pedro y sus titeres". 6, Pedro Carroén Zazucta, ol pionero del teatro guifiol en Sinaloa, con'un prélogo de Carlos Manuel Aguirre, el muchacho noble que acogié a Universidad de Sinaloa en aquellos dias en que urgfa hacerio todo, abarcar todo, sin dinero, pero con alegria. Regresamos con un tesoro, con varios tesoros: entre otros, el de la alegria porque hemos encontrado al Sinaloa que sofiamos: el de los escritores jovenes, el de los consagrados, capitanes de la audacia que capotean jas tempestades de la anticultura 0 el rio polar de la indiferen- cla. Conocimos a Antonio Valenzuela Mizquez. Generoso, nos regalo “EI Jinete de la Divina Providencia", de Oscar Liera y “Las Dulces Comparias*, del mismo malogrado dramaturgo, el unico que ha dado Sinaloa en lo que va del siglo, combativo. Libros buscados tercamente en las librerias de Guadalajara. Conocemos a Oscar, cuya obra es conocida nacionalmente, en Estados Unidos y el algunos paises de América del Sur. 41 EL NUEVO SINALOA El mismo Valenzuela Mizquez nos entregé ejemplares de "escriba* cuaderno cultural nimeros 20, 21 y 22. En este titimo, “escriba’ se ilumina con un retrato de Liera, de Héctor Lépez Gamez, “cronista pictérico de la Ciudad" y nombres de la nueva generacién: Sandra Lopez, Inga Pauwels, Dr. Jaime Rochin, Rosa Maria Peraza, Santiago Avilés, Rose Corral, Mago de Corona, Rosita Tena, Oscar Loza, Evaristo Pérez V., Elizabeth Moreno. Conocimos “Aspid", seis ejemplares editados en 1987, que recoge el aliento de poetas sinaloenses y de otras entidades o paises. Reeleremos “Jesus G. Andrade, el poeta romédntico de Sinaloa’, de Isabel Alcaraz, que ya comentamos hace algunos meses. Creemos que hay otros representativos de la nueva generacién de escritores sinaloen- ses. Ojala pudiéramos conocer sus tareas. Hablemos de los de casa. De Silvino Silva Lozano, el tnico director periodistico de Sinaloa que se ha preocupado por la edicién de voldmenes entre otros, algunos de don Eustaquio Buelna. Editd mi primer libro, Otro ms de la fina escritoria Delia V. de Arosemena y el de Adridn Garcia Cortés, mas que cronista, historiador de la mineria sinaloense. En lo personal, me dié alegria la de editar la primera edici6n de Lexicén de Sinaloa, de don Carlos Esqueda y ahora la segunda en forma de diccionario, tarea cumplida con eficiencia por Adrian Garofa Cortés y “Vivir Gada Dia, de José Ramén Diaz Fonseca, libros que motivaron mi presencia en Sinaloa para cubrir una jornada que por milagro realizamoa, cireunstancias que me dioron la oportunidad do rconcontrar a Sinaloa, el otro, no el de la riqueza agricola, nada despreciable, digna de encomio y de estimulos, sino a sinaloa que gesta otro espiritu, otro Esteban Zamora Camacho, que debe entregarse a la mision de escribir un cuademo, un libro de hondura, de andlisis maduro, por encima de circustancias polticas o temporaleras, algo que sea permanente. Se lo exigimos amistosamente. Confieso mi turbacién. Esta crénica es un tanto dispersa. Tengo encima una carga emocional que me abruma, Cinco, seis dias relam- Ppagueantes que me estremecieron; a veces, con dificultades puedo retener el rio de las lagrimas. No me fatigan los recuerdos. Me abruman las voces del paisaje fisico y el aliento vital del paisaje humano. 42 BRECHAS SU TUMBA ARDE TODAVIA ndez Rodriguez SOY TODO corazén. Por: Roberto He Conmigo se ha vuelto loca la anatomia; V. Malacovski E17 de julio de 1894, al pie dela cordillera de Surén, en las generosas tierras donde dicen que nacié el primer hombre, a orillas del tormentoso ro Rién, en el pueblo georgiano de Banda, nacié el poeta Viadimiro Maiacovski. Desde pequefio recorria a pie los bosques y escalaba con loca josidad las montafias, para asomarse con desesperacion sobre la linea siempre constante del horizonte; mAs alld esta Rusia. Sus llanuras, sus estepas y los vientos tormentosos que corrian por ella. "Tal vez ese deseo fue la ralz de mi romanticismo* -decia Maiacovski io dice, refiriéndose a su hermana Olga recién llegada de : "En secreto me dio unos papeles grandes. Me gustaron, Muy artiesgado. Las estrofas que figuran en algunas cuartilas de esos papoles pertenecen a himnos revolucionarios". En su casa también len en voz alta la “Cancion del Alabasttus" Uy Gotki, Es la Revolucién. Las dos sensaciones confluyen en su sangre. La Revolucién y la poesia se unen para siempre en él. 5 Esialla la revolucién de 1905, y ya corre en las voces de las manifes- taciones obreras en Georgia y on la oélebre huelga de Baki el nombre de un joven, José Visarionovich conocido con el nombre del *Soso" y més tarde para la historia universal de°Stalin, dirige el alba roja del oriente. Maiacovski de once afios, empieza a concurrir a los mitines de la plaza y a las discusiones del Partido Social Demécrata, ‘La guerra de 1914-18, encuentra a Maiacovski en plena produccian poética, distinguiéndose de los demés por su estilo literario semejante a martillazos que van sacudiendo el polvo de la poesia que defienden los poetas que nunca han tenido encargo social, y que escriben siguien- do las reglas de viejos tratados que realmente ensefen como ‘escribieron" y no cémo se debe escribir’. 43 ROBERTO HERNANDEZ RODRIGUEZ Maiacovski, cumplié con su encargo social, escribié no sélo para la lucha del puebio ruso, contra el poder de los zares y generales feudales imperialistas de su época: ain mas, supo superar el horizonte que desde pequefio desesperaba por saltar para ver las montafias de oocidente. Previé la segunda guerra, la lucha titénica de liberacién que realizé el ejército rojo. Did en sus cantos poéticos las érdenes de los ejércitos del arte y de la ciencia para que trabajaran por el fortalecimiento de su amada Rusia, -de Rusia soviética, que debia estar alerta y preparada para una futura guerra mas cruel que la primera, dirigida especialmente contra la URSS-: la historia ha ratificado. Y se volvid todo insoportable y claro. Sino se junta la gente en batallones, le abriran a la gente las venas, y la tierra contagiada se morird sola. iMoriran los Parises!, los Berlines, y las Vienas! ¢Por qué se ablandaron? Es ya tarde para quejarse Habria que arrepentirse antes. Millares de manos médicas, recibieron lancetas, y los otros, armas de los arsenales. ittaliat Veo al rey con claridau. Ya hoy tiene donde meterse. Ya hoy, han flameado banderas alemanas por Venecia. Alemania! libros, arrojados a los crateres de los cafiones! bostezo de auroras, abrios denudas. [Boches, trotad montados sobre Kant, ‘con cuchillos entre los dientes, ylas espadas desenvainadas!. iRusial ¢Se ha enfriado el ardor del asaltante de Asia? 44 SU TUMBA ARDE TODAVIA Deseos de hordas hierven en su sangre desenfrenada. {Salid vosotros, escondidos detras de los evangelios de todos los Tolstoi! {Tirarlos por la pierna flacal iUna pedrada contra cada barbal. Que mayor realidad en el futurismo de maiacovski, al llamar la atencién de todos los pueblos libres sobre la segunda guerra mundial que se preparaba, cuando ain no desaparecian los humos de la primora. Maiacoveki no tenfa tiempo para cantar a las nubes, o como decia él, eso seria ser “una nube con pantalones", para qué ablandaron las democracias? .Y después para qué quejarse cuando no tenia objeto arrepentirse? Ahora, a formar batallones, muchos batallones para deter- jar la agresién contra la libertad y la cultura. Berlin alumbro sus noches con los fuegos de mil hogueras alimentadas con libros de bibliotecas robadas. Las banderas nazis flamearon en Paria, Praga, Viena, menos en Mosci. Preguntaba sobre el asaltante de Asia, hoy el elército rojo les tira de la pierna flaca y da pedrada contra toda barba, y en cuanto a Victor Manuel de Italia no hallé donde meterse. iGentel iAmaos! Y los no amados iPasad en amplio desfile por mis puertas! El hombre fibre, de quienes os habio, vendra, creedme, creed! Asi termina Maiacovski su poema GUERRA Y PAZ escrito en contra de la guerra imperialista 1914-18, y cuyos fragmentos escogidos por considerar que en ellos van implicitos proféticamente los acontecimien- tos que se desarrollaron en la segunda guerra mundial -que ojala sea ta ditima. ‘Cuenta Lila Brick en sus memorias que, en una velada de homenaje al poeta Balmot, después de muchos disoursos elogiosos, Maiacovski tomé la palabra y dijo que saludarfa al poeta en nombre de sus ‘enemigos. Los presentes quedaron asombrados y Maiacovski atacd a Baimont que se vanagloriaba de estar alejado de la vida de no leer las cosas actuales y ni interesarse por los acontecimientos. “Cuando usted 45 ROBERTO HERNANDEZ RODRIGUEZ se ponga en contacto con la vida rural, chocaré con nuestro odio desnudo. En un tiempo, sus bisquedas nos fueron cercanas y también sus versos medidos y tranquilos como almohadones de divanes turcos*. “Usted ha cantado a la Rusia de mansiones sefioriales y ha pintado las tierras desnudas y estériles. Nosotros la juventud, los poetas del futuro no cantamos a eso. Estamos estrechamente confundidos con la vida. Usted se eleva por las escaleras rechinantes a las viejas torres, para mirar desde ellas la lejania envuelta en esmaltados colores. Pero ahora, en los pisos de los rascacielos y de las torres trabajan oficinas de compaiiias de motores y en vez de escaleras, suben ascensores’. Recuerdos de Maiacovski durante su estancia en México, dice: "De seis personas una es posta en México". A todas las personas que les hago preguntas sobre poesia mexicana actual, indagando si hay algo que se parezca a las corrientes soviéticas, nadie me sabe contestar. Hasta el comunista guerrero, redactor de un periédico ferroviario, y el obrero Cruz, escriben casi exclusivamente versitos liricos con gemidos dolorosos. EI redactor del periédico "Antorcha' trat6 de demostrarme que los versos no deben pagarse. Ai eso no es trabajo... (j!) Maiacovski ‘quedé admirado de! concepto que en México se tiene de aquellos que trabajan con letras, y se esfuerzan por superarse en la literatura. En varios pérrafos carifiosos recuerda la hospitalidad del pueblo Mexicano: "Hasta el nifio Jess, de siete afios de edad que salié corriendo a comprar cigarrilos, contesta siempre amablemente: Jesiis Pupito, vuestro humilde servidor. Los mexicanos cuando le dan a usted la direccion, jamas le dicen: He aqui mi direccion. Los mexicanos dectaran: Ahora sabe usted donde queda su casa. Alinvitarlo asentarse en el automévil, le dicen: le ruego que se siente en su autonévil... “Estando de visita no se puede elogiar un objeto, porque enseguida lo envuelven en un papel y se lo regalan’. (Antes de la crisis). ‘Antes de partir de México, tal vez en el instante en que subi6 al barco, se le acercd un mexicano mal vestido. Maiacovski tardose en prenderio y creia que le pedia limosna, el hombre asombrado le dij zDo you speack Englis? {Parlez vouz francais? {Parla el Espafiol? "Yo Callaba, y por ultimo respondi en mal ingles: | am russian’. El hombre ‘me tomé de las manos y abrazandome, grt6: "Viva el boichevique! | am boichevique..." Luego partimos acompafados por el himno mexicano. BRECHAS PRACTICAS Y CREENCIAS Por: Arturo Avendafio Gutiérrez La inclinacién de nuestro pueblo por la practica de ciertas cos- tumbres en el pasado, era cosa comiin y corriente. En mitierra recuerdo que era habito muy arraigado el de acudir el dia tres de mayo ala loma del calvario a venerar a la Santa Cruz. Gozébamos del privilegio de poder escoger entre dos opciones, pues a alguien se le ocurrié ignoro cuando, colocar en dos:puntos distantes uno del otro, altares en honor del simbolo del cristianismo. Los festejos casi siempre consistian en lanzar algunas docenas de cohetes, rezar determinadas oraciones y depositar ofrendas florales al pie de ia enorme cruz situada en la cima 8 SEES ee POR SSe SoS oo SOR << ESS ARTURO AVENDANO GUTIERREZ de la pequefia colina. Invariablemente cuando ya los creyentes cumplian con el rito establecido, se internaban en los montes aledafios a cortar Tamas de salvia, La salvia es una planta de sabor y olor aromético de cuyas hojas se obtiene una infusion de cualidades curativas en algunos transtornos estomacales. Pasadala fecha ya lo largo de todo el afio, ordinario era ver en todos los hogares y generalmente en las cocinas, colgar de los techos manojos del citado arbusto. Nunca lo supe y hasta la fecha no me explico el por qué, de la creencia de que el corte o recolescién de la salvia, deberia de ser precisamente el mencionado dia. Lo que s{ sé, es que para mi y por mucho tiempo, la fecha en cuestién independientemente del significado Teligioso, fue sinénimo de recolectar salvia. En la actualidad no se si persista la costumbre, pero todos los arios llegado el dia de la Santa Cruz, pienso y me imagino que mis cotorréneos andan afanosamente ‘en busca de la planta que les servird para preparar sus remedios caseros que les aiiviara sus males. Muy a menudo me pregunto si todavia perdurard en mi terrufio otra vieja costumbre: la forma tan peculiar como se celebraba el dia de San Juan, E124 de Junio a temprana hora todo mundo ensillaba su cabal- gadura, ya fuera caballo o burro y... a correr todo el dia. Animal y Jinete se enfrascaban en un constante ajetreo -que los hacia lucir extenuados para que antes de que volteara el sol-, pero no importaba, habla que seguir hasta que el astro rey se perdiera por la hondonada del por- tezuelo. Obviamente todo terminaba con el clasico chapuzén, Una oreencia que ha permanecido enraizada por mucho tiempo, pero que a través de los afios se ha ido disipando, es la de afirmar como hecho convincente de que los nifios nacidos con el labio hendido, es aseguran, defecto motivado por la influencia que ejerce un eclipse en las sefioras embarazadas. Presencié varias veces el fendmeno astral en la etapa de mi nifiez, y fui testigo ocular de cuando las mujeres encinta le daban tres vueltas ala casa sonando un bote, posteriormente se encerraban y no salian de su reclusion hasta que el eclipse desaparecia, todo con el propésito de que el producto de su gravidez no naciera con labio leporino. Cuando or desgracia la criatura aparecia con el defecto, el vulgo solfa decir que por descuido habia nacido eclipsado -tencuache, vulgarmente-, rehusdndose a reconocer que la anormalidad es sélo una deformidad congénita. La supuesta caida de ia mollera es otra de las ideas que atin ermanece vigente; tanto, que todavia en la actualidad es cosa comin 48 PRACTICAS Y CREENCIAS y cortiente observar a algunas madres con el nifio en brazos, en precipitada busquede de la seriora que “levanta la mollera’. Intento init 8 el de explicarles que el hundimiento de la fontanela es provocado por ta deshidratacién causada por una infeccién intestinal: La evocacién de estas practicas y creencias inusuales en la ac- tualidad -con algunas excepciones, desde luego-, me trasladaron al afio aquel en que me tocd presenciar en Guasave otra vieja costumbre segin me explicaron: la de bafar a los perros el dia de San Lazaro. Legada la fecha, todo mundo enfilaba rumbo al rio a darles su ritual bafio a sus animales. ;Que si sigue la costumbre? No lo sé. 49 BRECHAS 7 ‘GUTIERREZ ~ AL DR. ENRIQUE PENA Nunca supe cuando empezaste a envejecer paridor de metaforas limpias, de la dorada y nitida prosa, ‘sembrador de poemas y canto con frases que emocionan el alma. Y no supe cuando envejeciste para la ley fisiol6gica humana, porque cuando divisé tu rostro envuelta en mi nifiez temprana, lo enmarcaban ya, las elocuentes canas. Te vi vagar por las calles de mi pueblo, llevando en tiel arrebato y la pasién, escondidos en una vision que se esfuma y reaparece en tu espléndida voz. Eres intemporal como el viento, prédigo como la tierra que pis: fuerte como la blanca cascada que horada rooas y canta. Amante del whisky y cogfiac, en la cultura todo un emblema, cargas elogios de genios y yo, en atrevida osadia, ilhtento escribirte un poemal. BRECHAS. LA DESPEDIDA Si, era Ponciano, el conductor de valijas postales que por la madrugada solia salir de mi pueblo rumbo a la mas cercana estacién ferrocarrilera en busca de los tricolores sacos de lona que, bien sellados, llevarian a la quieta aldea cartas de hombres de negocios, misivas sentimentales, periédicos del pais y todo ese cumulo de hojas impresas que eran alegria del villorrio, suspiro de las muchachas lugarenas en busca de novio, informacién pedestre’ y cursilona, signo de las postrimerias de una dictadura presta a caer. ‘Aclaraba el dia. Cantaron los gallos estrepitosamente. El gato se desperez6 idolentemente sobre la silla. Mi madre entré al aposento. Apenas tocd mi cuerpo nervioso, sumido en una especie de somnolen- cia, y rapido brinqué del lecho para enfundarme en aquellos pantalon- cillos de dril que me habian fabricado en casa. Tras répida ablucién en agua fria, desayuné de mala gana, debido a las contenidas emociones que tendian a estallar. Era yo el primogénito y, como tal, la primera rama 51 JUAN B, RUIZ del tronco familiar que se desgajaba y partia del seno hogarefio rumbo alla capital, en busca de mejor ambiente educativo, al colegio. -Si, hay que enviarle al colegio- habia dicho mi padre muchas veces, y aquella placida mafana me disponia a partir, dejando atras tierra y amigos, montafas y rio, pdjaros y Arboles y todo aquello que me era querido y familiar, dulce'y hermoso. Comenzaba, pues, la aventura de la adolescencia, y la inquietud me apretaba con su pufio la garganta cada vez que mi madre proyectaba sobre mi la mirada de sus tiernos ojos. -Mayo, el caballo esta ensillado -dijo el mozo secamente-. ¥ anles Ue enfiiar rumbo al corral de la vieja casona nuestra, repasé con la mirada Jos frescos portales de! hogar paterno. Habia alliplantas y canarios, sillas yhamacas. De las paredes colgaban cromos vistosos y algun destefiido retrato de persona amiga y de alta estima. Después del portal estaba el cordial y magro jardincito, sombreado amorosamente por las ramas de quel inmenso tabachin que era todo alegria y frescura. Luego percibia el aroma de la reseda egipcia, suavemente penetrante; el granado cuajado de frutos que abria su boca sangrienta y agridulce; mds alld, en el traspatio, sola, erecta y orgullosa, solitaria palmera mecia su verde melena al ritmo de los suaves vientos mafianeros. En la casa todo era trajin. En el fogén, la cocinera, avivaba lefios semiverdes de brasil, con un viejo sombrero de petate; la indigena tendia el mantel sobre la larga mesa, después de haber mojado los ladrillejos del portal para hacer el aseo diario. Pero todo me era indiferente; estaba anonadado. La mafiana misma, hermosa y fresca, el luminoso cielo, el trino de los pajaros y el perfume de las montafias, nada significaban para mi, Sélo la voz entrecortada de mi madre que trataba de controlar su emocion; el vago mirar de los ojos y su dulce sonreir llamaban mi atencién, aglutinaba el plexo, toda la ‘rama nerviosa y sentimental, como queriéndola hacer estallar. Hubiésemos pasado todo el dia en ese estado de confusién incoherencia que preceden a todas las despedidas, a no ser que Ponciano, deseando ganar terreno, rompié el silencio y dijo casi im- periosamente: arriba Mayo, que tenemos mucho que caminar. Mi padre tendié la mano. Mi madre me abrazé conteniendo los tiernos sollozos, me did un beso en la frente y de un brinco monté a jaca y salimos ai callején empedrado para luego torcer a la calleja que a poco anadar se volvia camino. 52 LA DESPEDIDA Al trote de las bestias, con todo y mi animica turbacién, recorri con los ojos las casonas viejas del pueblo, de tejados rojos, manchadas de hongos negruzcos. Miré la iglesia con sus torres mutiladas, en la que muchas veces servi de monaguillo al padre Verdugo Félquez. Contemplé, una vez més, la colina sobre cuya falda se asientael caserio. Repasé, una a una, el circulo de montafias que forman el valle y por donde emerge el ro. Alla lejos estaba el pico de Los Frailes, alto, inhiesto azulado, solemne y bello, y a cuyo alrededor se formaban leyendas de bandidos feroces y demonios apestosos a azufre. Luego bajamos al rio que se abria paso entre cerros y en su suave y perezoso culebrev latnifa el pie de las lomag que se oponian a su paso, chupando savia de las lianas y tubérculos que se atrevian a hundiras raices en sus aguas. Ibamos por la vegada, caminando despacio al paso de las bestias, siguiendo la vereda que los viajeros habian trazado sobre las arenas, salpicadas de piedras romas. Enormes guamtchiles, cuajados de frutos, sombreaban las margenes del cauce. El romerillo, verde y oloroso, saturaba la brisa riberefia. Hicimos alto al llegar ala corriente, apretamos los estribos de las sillas contra la panza de los caballos y cruzamos el torrente de agua clara y fresca, agradable y retozona. {Cudntos recuer- dos me traia aquelia linfa azulona que chapoteaba bajo las patas de los animales! Muy arriba, en el recodo, estaba el hondable donde sallamos anadar. Luego las pefias altas, desde donde saltaban los més atrevidos chicos de la escuela. Después venia la chorrera donde el agua brincaba Por encima de las piedras que resistian la agresividad de su empuje para luego precipitarse en pequefio y angostolecho, para terminzar en placido Temanso que venia a desmayarse en la olla, en un remedo de playa arenosa. Entonces el agua se abria, se ensanchaba a manera de abanico y tomaba tal tersura que se convertia en brillante espejo que retrataba el paredén rojizo, los arbustos de la ribera y el cielo azul que presidia el paisaje agreste, La nota blanca de la caftada la daban las mujeres que, agachadas, lavaban la ropa familiar entre los espumarajos del jabén y una que otra garza blanca que hundia’su pico entre las aguas, con intento de coger Pececillos. No lejos, reposaba amarrada en la orilla, la canoa ligera que entraba en servicio cuando tronaban las nubes allé en la distante sierra; chicoteaba el rayo, llovia a céntaros y el rio se hinchaba, enturbiando las aguas que descendian bramando como potros salvajes e indomables. Entonces aparecfa en esoena Santos, el barquero, amo y sefior de la Via fluvial. Erguido arriba del barquichuelo, su figura morena y musculosa se recortaba en el horizonle y parecfa recordar una escultura de Rodin, 53 JUAN B. RUIZ En el estio, Santos era el amo del pueblo, cierta especie de almirante fluvial, con mezcia de inspector de inmigracién y guarda fronterizo. Por aquel portillo de ligeras tablas que se movian sobre las traicioneras ‘ondas tenia que pasar todo el pueblo, y Santos saboreaba su poder ‘olimpico. Cuando el transite se acurnulaba a uno y otro lado de la ribera y las gentes luchaban por cruzar, el almirante y duefio del tnico transporte paraba en seco los empeliones de ia gente y deciatriamente: In momento, sefiores; se suspende el paso; voy a hachar un taco!* Y dejaba a las viajeros en la orilla, mientras 6! marchaba a casa a tomar los alimentos para continuar la brega. Pero en invierno, cuando las aguas bajaban de nivel y el rio se ‘apaciguaba y quedaba como dormido, Santos perdia importancia. Escondia su cordial sonrisa y entraba en receso. Y, entonces, como los hombres puiblicos, ,acaso afioraba el poder?. ‘Al llegar al otf0 lado del rio, los caballos resoplaron con fuerza, sacudieron la mojada peluza. Subimos por el sendero y luego nos adentramos en la selva tropical, liena de higueras, capules frondosos y enormes guanacastes donde los pajaros cantaban la alegria franciscana de la mafana, saltando de rama en rama y picando frutilas silvestres. El sol ya habia aparecido por la cresta de la montaa e inundaba de luz la espesura de los ramajes. Ponciano encendié largo cigarro de hoja de matz que inhalé con fruici6n; picé el jar de la bestia, tiré de la rienda y el caballo comenz6 a trotar levantando nubes de potvo. -Picale, Mayo-, me ordené y yo lo imité, El trote del animal sacudiéme bruscamente y pronto disipé el halo emocional que me envolvia. Liené mis pulmones con el aire himedo del boscaje y senti, como si entrase en otro mundo, tal como debe sentir el polluelo que rompe el cascarén y se ve libre, ante ilimitado y atrayente horizonte que lo rodea de luz y vida nueva. Alatardecer llegamos a la estacion ferrocarrilera de Dimas. Alli debia tomar el tren. Era ésta un poblado de media docena de chozas primitivas. Habiamos entrado al verde valle no lejos donde el rio desemboca en el mar, se percibia el rumor sordo, constante y lejano de las olas. La fragancia indescriptible del boscaje riberefio saturaba el ambiente. Todo era quietud en rededor. Ponciano hizo alto en la enramada del jacal de un campesino. Desmonté ¢ hizo indicaciones para que yo hiciera lo mismo. Fuese directo alla olla de barro, lena de agua fresca; cogié la jfcara, la introdujo 54 LA DESPEDIDA en la himeda vasija y bebié abundantemente, no sin antes ofrecer el liquido, cortesmente, a todos los presentes. Después nos acercamos a la oficina del jefe de estacion. Consistia ésta en un viejo vagon de carga de inconfundible olor a resina de pino, pintado de rojo oscuro, y que era alla vez despacho y albergue. De la paralela de los hilos de metal galvanizado que servian como para comunicacién telegréfica, bajaba, como cordén umbilical, el alambre grueso que se metia en el vagén y terminaba en el aparato de Morse, ue sonaba constantemente en su peculiar repiqueteo. Este tic-tac ininterrumpido y misterioso era la Unica y rapida comunicacion del desierto con a civilizacién, de la selva con a ciudad. El jefe de ia estaci6n era un sujeto, chaparro, moreno, bien afeitado: Masticaba chicle con- stantemente, con cierto ritmo de quijadas que dibujaba, momentaneamente, el hueso de la mandibula. Sosten(a en la frente una visera verde oscuro; en la oreja aprisionaba un ldpiz tinta. Cada vez que hablaba con los pasajeros que iban a tomar el tren hacia uso de la ayancada sigla O.K., y cuando queria aprobar algo que era de su agrado, siempre decia yea. Deseaba, a todas luces, dar la impresién de que hablaba bien el idioma inglés. Ponciano entré ala oficina y pregunté con cierta familiaridad: 2A qué horas llega el macho prieto, jefe? -Alas 9:30, contesté el telegrafista levantando la vista. -Gracias, jefe. -O.K. Regresamos a la enramada a esperar el tren y nos sentamos al- rededor de la fogata circular, hecha de bofiga de res, formada asi con 1 objeto de espantar la enorme muttitud de mosquitos que cosaban en picar. Los rancheros calentaban su infusién de café que bebian a grandes sorbos, haciendo ostensible ruido para demostrar que el liquido negro estaba sabroso y era de su agrado. Ponciano cogié el vaso esmaltado que habia desprendido de ta cabeza de la silla de montar; lo limpié con la falda de la camisa para introducirlo a la olla donde hervia el café, Eché un trago gordo y coment6 picarescamente, haciendo guifio con el ojo: "Por aquf el café puro es mas caro que ef compuesto". -Claro, respondieron varios. -¢Saben por que? Porque el café puro, es puro garbanzo, agregd Ponciano, y solté estrepitosa carcajada que todos festejaron. 55 JUAN B. RUIZ A pesar de la humareda despedida por el anillo de la fogata, los zancudos atravesaban la barrera de humo, se colaban en bandada y, a la manera de aviones Stuka, tendian vuelo picado, posando sus patas sobre la came viva para plantar con maestria su inyecci6n dolorosa bajo la piel. Los pasajeros, inquietos, oteaban el horizonte, temiendo que el tren pasase veloz y los dejase en tierra. Rato después, por el rumbo del sur, detrés de la maleza, un resplandor brillante aguier6 la negra noche, -Es el tren grité alguien, y todos, como movidos por resortes, nos incorporamos con presteza: Cogimos las miltiples maletas y enfilamos paso veloz rumbo a los rieles, al praciso sitio donde e! convoy hacia parada, Antes de llegar ala curva, la locomotora lanz6 al aire largo, ronco y lastimero pitido. Contemplando el tren a distancia, parecia enorme gusano fostores- cente, con especie de estrella en la frente, a la manera de ojo, y lanzaba fuertes resoplidos que infundian pavor. De cerca, los pulmones de acero de la locomotora daban la impresién de asfixia, y en un supremo esfuerzo para inhalar aire vital, botaba hacia afuera chorros de bianco vapor y chispas de ardiente carbon. Poco después se percibié ruido sordo, fenomenal, y sentimos como si las paraleias de los trepidantes rieles transmitiesen mensaje de aviso. En esos momentos yaestabamos todos alineados ala orilla de la via, manteniéndonos alejados cuidadosa- mente de ella, como si tuviésemos miedo de la maquina que iluminaba el sendero por largo trecho. Chirriaron los frenos, se oy6 estrépito de fierros y el tren paré frente a la estacién. ‘Apenas abri6se la puerta del coche y nos lanzamos sobre la escaler- la, en forma precipitada, buscando sitio donde acomodamnos. El carro ‘estaba bien iluminado y por la ventanilla salian haces de luz que rompian la negrura de la noche. Acababamos de tomar asiento cuando el conductor yanqui, pelirubio de ojos glaucos, vestido de azul oscuro y tocado con cachucha en que se lean las iniciales de la compaia duefia del ferrocarril, se acercé a nosotros, linterna bajo el brazo para pedir los billetes. Estébamos en sos trdmites cuando un pasajero que venia ebrio y evidentemente sentiase muy euférico, sacé la cabeza por la ventanilla y grité a todo pulmén: ~iVamonooo00s..! El conductor enfurecié; gird sobre los talones y dirigiéndose a él en tono severo le dijo en champurreado espafiol: 56 LA DESPEDIDA -Sifior, osté no puede decir eso. -Ah, cémo que no, gringo carajo. -iOh! osté si puede decir carajo, pero “vamonooooes", sélo yo. El ronco silvido de la locomotora perford, una vez mas, el silencio del llano, Los garroteros cerraron las puertas de los coches; el tren se puso en marcha y el enorme gusano de luz se desliz6 raudo sobre los rieles, como queriendo taladrar la muralla negra del horizonte, que retrocedia persequida, a pesar del jadeante pulido de la estrepitosa maquina de vapor. El chirrido de los fierros, el acompasado ritmo de la acezente locomotora me hizo entrar en estado de somnolencia. Traté de dormir, pero al mismo tiempo quise hacer el balance emocional de las experien- cias de aquel dia en que dejé el hogar, pero todo era desorden dentro de mi. Entrecerré los ojos y en la pantalla que todos llevamos en la cortina de los parpados aparecia ante mi la figura dulce, suave y noble de aquella que me lievé en su seno y me did a luz. Proyectaba en rededor su protectora sombra. Era como halo tenue y luminoso que me encojia dandome énimo y valor para la lucha, ahora que me sentia solo como hoja desprendida del érbol transportada por el viento. Lo es ella todavia, a pesar de que hace arios se fue por ese largo camino por donde todos marchamos para no volver jams. sr BRECHAS PEQUENO MUNDO ‘UN NUEVO BOTON DE LUTO Raro honor y privilegio triste a los que nos toca despedir en un dificil pero emotivo articular de palabra a un miembro distinguido de nuestra comunidad, como lo fue Ezequiel Avilez Castro, con sus raices familiares incrustadas en esta tierra prodiga y maternalmente amorosa. Dije al despedirlo, que somos pocos los miembros de la comunidad mocoritense y que es dolorosamente amargo tener que manejar al final de sus vidas el reconocimiento a la persona y a su obra. Dolorosamente triste porque no hemos sabido saltar sobre la barrera conflictiva de nuestra supervivencia para adentramos en el estudio y en el andlisis de todos aquellos valores humanos que conformar y construyen caminos por donde deben circular mas que anhelos y esperanzas, la positiva valoracién a sus mejores desempefios. En el caso de nuestro particular amigo, y abrazados al recuerdo, es obligacién ciudadana desenrrollar el hilo firme y resistente de su transito por esta villa de Mocorito a la que él amé con entrafable pasi6n. Llegd ‘sobre los lomos del viento y en aras de un entusiasma y carifia par su profesién de comunicador social a través de los acerados cordones det telégrado por donde viajaron las angustias, las alegrias y las penas de varias generaciones de mocoritenses. ¥ En plena juventud ya sobre la raya luminosa de la madurez, se hizo amigo del hombre, del espacio y del tiempo y con una alegria sin par enriquecié la anécdota regional en la que se mezclaban la chispa del Ingenio y la entrega cotidiana a una reafirmacién del concepto limpio que siempre tuvo sobre uno de los valores afectivos més importantes del discurrir humano, como fue el de la amistad que siempre manejé de ‘brazo y con orgullo, con su desinteresada prociividad al servicio de toda una region, Lo recuerdo cuando con alegre desparpajo dejaba escurrir del sub- consciente, anhelos y deseos que tal vez no alcanz6 a formarles cércel con sus giles, delgadas y limpias manos porque seguramente la 58 « MI PEQUENO MUNDO. realidad las marginaba y las dispersaba sobre los traviesos y suaves vientos llegados de més alld del mar y con rumbo a las estrellas. Cudntas veces le oimos hablar recordando a viejos troveros y hacedores de canciones populares, para construir parodias que tanto le regocijaban y que hacian regocijar a sus amigos y compaferos de tertulias en las que, como un gran actor, declamaba con maestria ejemplar largos trozos de composiciones posticas. Paraftaseaba al inmenso poeta espafiol Manuel Machado en sus Adelfos, solia reconstruir las motivaciones por las que él habia llegado a Mocorito: "Yo soy Avilez Castro, aquél que llegé a estas tierras con la ilusion en elcorazén y en les manos para seguir siendo como aquellos hombres que a mi tierra vinieron, que todo lo ganaron’ que todo se lo bebieron y que al siguiente dia ni con qué curérsela tuvieron". ‘Asiera y asf vivi6, pero al discurrir del tiempo supo integrar una real familia que hoy recoge la estafeta de la honestidad y del trabajo que ya hace correr gota a gota y a raudales su bella y fructitera participacién en el progresista desenvolvimiento de México. Un dia cuando en mi libro sobre mi pequefio mundo, sus calles, sus casas y sus familias, me detuve frente al hermoso y sélido portén de su vivienda para dedicarle muchos rengiones a su vida y a su obra, porque emocionado y satisfecho hasta el éxtasis reconoci lo que para miha sido una tarea medular como lo fue la formacién de una escuela de telegratis- tas que parid docenas de jovenes de ambos sexos que hoy constituyen fuerza vital en la modernizacién de tan trascendente disciplina, Nadie que yo sepa ha realizado milagro igual. Necesitaria, a la manera de Sherezada, mas de mil y unanoches para integrar una auténtica y emocionada biogratia de Ezequiel Avilez Castro, quien reposa ya en su Mocoritén Viejo, el pueblo a donde sofiaba llegar en un enorme barco con las luces apagadas y cantando como lo hacia Agustin Lara, nacido con una luna de plata y con el alma luchadora de pirata. Hoy en un dia en que su pueblo se divierte con el ajetreo alegre de las fiestas carnestolendas ha emprendido el viaje del que ya no se ‘vuelve, pero que deja una estela de tiemnos y amorosos recuerdos para realizar alld en los rincones y callejas del cosmos, indudablemente, el mas sélido y dorado de sus suefios, como lo fue el de cabalgar sobre un caballo alazan tostado, cuatralbo, frente blanca y una espada chor- reando sangre como lo hicieron aquellos cruzados sinaloenses que en una tarde de crepisculos rojas, se fueron como Rafael Bueina Tenorio, 59

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